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ANALISIS DE LA DENUNCIA

CIRCUNSTANCIAS FÁCTICAS:
La denuncia indica que Francisco Javier Díaz Verón, usurpa el cargo de Fiscal
General del Estado pues en la actualidad ejerce la titularidad del Ministerio Publico
estando con cargo fenecido. Ha dispuesto de los recurso públicos sin control alguno por
parte de los organismos del Estado; cobra la remuneración de Fiscal General del Estado sin
que el mismo sea designado nuevamente por el Poder Ejecutivo con acuerdo del Senado. Y
esta fraguando documento de contenido falso en resoluciones sobre posible despojo de
bienes del Ministerio Publico.
ANÁLISIS JURÍDICO
De acuerdo con la denuncia se plantean como objeto de análisis las hipótesis de
los supuestos hechos punibles de usurpación de funciones públicas, cobro indebido de
remuneraciones y producción mediata o inmediata de contenido falso.
En concreto los hechos relacionados al hecho punible de usurpación de
funciones publicas versan sobre la afirmación de que Francisco Javier Díaz Verón, ejerce el
cargo de Fiscal General del Estado estando su periodo de mandado vencido y sin estar
designado ningún funcionario en su reemplazo.
Sobre la base de estos hechos corresponde analizar si la conducta atribuida a
Francisco Javier Díaz Verón se corresponde efectivamente con los prepuestos típicos del
hecho punible de usurpación de funciones públicas, establecido en el artículo 241 del CP.
En ese sentido, el tipo penal señalado arriba requiere que la persona inculpada
haya asumido o ejerza un cargo público sin que ella este autorizada para ejercer dicho
cargo, otra variante esta destinada para quien realice una actividad que solo pueda ser
desempeñada en virtud de un cargo público.
Desde el punto de vista teleológico este tipo penal tiene la finalidad de proteger
la seguridad de la ciudadanía en general, ya que por la confianza pública que la sociedad le
otorga a las autoridades públicas, cualquier persona que tenga intenciones delictivas
podría aparentar estar en una situación como esta para aprovecharse de cualquier
ciudadano o grupo de personas que asuman como cierto su rol o calidad de funcionario
estatal.
Teniendo en cuenta el fin de protección de la disposición indicada, una
interpretación correcta de dicho tipo penal entiende que la conducta exteriorizada por la
persona usurpadora debe dar la apariencia o el aspecto externo de que posee realmente
un cargo o función pública, o bien que parezca que está autorizada a ejecutar un acto
propio del servicio público. Se debe aclarar que el término no autorizada evoca un lenguaje
descriptivo y no normativo.
La justificación por la que se tipifican dichos comportamientos es que los actos
derivados o funciones de un cargo del poder estatal gozan de la confianza pública
cuidadana; visto así, el legislador a visto la necesidad de proteger de manera preventiva

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situaciones concretas que signifiquen un peligro para personas que asuman estos hechos
(aparentes) como reales, sin saber que no lo es.
Por ejemplo, un caso típico se da cuando una persona particular vestida de
policía, sea la intención o propósito que tenga, hace la señal de pare a un vehículo en la vía
publica. En la experiencia existe la altísima probabilidad de que el conductor detenga su
vehículo para ser identificado o registrado eventualmente por quien deduce que es
autoridad pública, con riesgo de que si ello no es real pueda ser lesionado en su integridad
física o sexual, en su propiedad o libertad, etc.
En cuanto al resultado el tipo penal exige que la conducta ponga en peligro a la
seguridad pública en general, o sea un peligro abstracto; de tal forma que existe
consumación cuando se realiza la descripción de la violación de la norma de conducta
prohibida.
Conforme con esta explicación en el caso investigado se ha determinado que
Francisco Javier Díaz Verón, quien ha sido designado como Fiscal General del Estado
conforme con los procedimientos previsto en la Constitución, ejerce dicho cargo estando
su periodo de mandato vencido.
Como se ve, el hecho denunciado en sí no es una cuestión de que Francisco
Javier Díaz Verón asumió o ejerce un cargo público con la apariencia de que eso es real no
siéndolo en verdad; sino mas bien una mera cuestión de contrariedades provenientes de
personas que tienen posturas interpretativas opuestas a la que sostiene jurídica y
razonablemente la Fiscalía General del Estado.
En ese sentido, quienes interpretan en forma contraria a la Fiscalía General del
Estado consideran que, dada la laguna legal en torno a la duda sobre quien es el que debe
ejercer la representación del Ministerio Público en los periodos fenecidos, se debería
aceptar como reemplazante a un fiscal adjunto, según el articulo 51 de la LOMP.
Por lo que, el solo hecho que una persona o grupo de personas sostengan una
interpretación jurídica contraria a la que sostiene la institución del MP, esto no significa
que la persona se convierta automática y fácticamente en una usurpadora en el sentido
penal.
En este punto es importante agregar que por imperio de la Constitución el
Ministerio Público goza de autonomía funcional y administrativa, por tanto se gobierna a sí
mismo, y en el ámbito de sus deberes y atribuciones se gobierna con estricto respeto al
marco legal.
Teniendo en cuenta esto y conforme al Principio de Legalidad se entiende que
dada la indefinición del nuevo titular del cargo de Fiscal General del Estado, en el caso de
Francisco Javier Díaz Verón, es aplicable analógicamente la norma prevista en el articulo 19
de la ley 609/15, que organiza la Corte Suprema de Justicia.
En consonancia con la validez de esta postura, el Acuerdo y Sentencia n.º 557 de
fecha 28 de junio de 2007, de la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia,
interpretó que la “reconducción tácita” es una práctica administrativa que no necesita estar
incluida en leyes.
Dado esto se rechaza la punibilidad de Francisco Javier Díaz Verón, por el artículo
241 del CP.

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Por otro lado, en dicha denuncia también se había comunicado la supuesta
comisión de los hecho punibles de cobro indebido a honorarios nuevamente por el
argumento de que Francisco Javier Díaz Verón ejerce un cargo público estando su periodo
vencido. También se le atribuyó de manera genérica fraguar documentos de contenidos
falso en resoluciones sobre posible despojo de bienes del Ministerio Publico.
En el caso de cobro indebido a honorarios lo que se castiga es que un funcionario
público, abogado u otro auxiliar de justicia, perciba remuneraciones que no les son debidas
o adeudadas, o las perciba no teniendo autorización para recibirlas.
En este caso la denuncia afirma que Francisco Javier Díaz Verón es un usurpador,
por ende una persona que no tiene la calidad legal de funcionario y no teniéndolo recibió
remuneraciones por su trabajo, como se ve lo afirmado no concuerda en absoluto con las
exigencias del tipo penal citado, pues ante todo requiere la calidad de funcionario.
No obstante esto, se debe aclarar que Francisco Javier Díaz Verón jurídicamente
si es un funcionario publico y que las remuneraciones percibidas le corresponden, puesto
que desde el punto de vista administrativo y presupuestario son legales y estaban
autorizados según las normas presupuestarias vigentes.
Así entonces, la validez de su calidad de funcionario se justifica en su designación
por la vía constitucional y la validez de su continuación aun en el ejercicio del cargo, ante la
indefinición para la designación de su reemplazante, como ya se ha mencionado, esta
autorizada por vía de la interpretación analógica del articulo 19 de la ley 609/15, que
organiza la Corte Suprema de Justicia.
Por lo dicho, se rechaza la punibilidad de Francisco Javier Díaz Verón, por el
artículo 313 del CP.
Finalmente, con respecto a la denuncia de que Francisco Javier Díaz Verón fraguó
documentos de contenidos falso en resoluciones sobre posible despojo de bienes del
Ministerio Publico y dispuso de los recurso públicos sin control alguno por parte de los
organismos del Estado, son afirmaciones genéricas y valorativas que no aportan ninguna
información que pueda ser utilizada como hipótesis y como indicio de algún hecho punible
de acción penal publica, conforme lo dispone el articulo 18 del CPP.
Por lo que, no existe autorización legal para impulsar ninguna investigación penal
ante la inexistencia de una base de sospecha mínima sobre la comisión de dichos hechos.
Atentamente.

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