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Presbiterio y presbíteros

Tulio Citrini

La vivacidad de los inicios (Siglos I-II)

0. Introducción

El punto de partida para este discurso, no podría ser más que el nuevo testamento. Se
necesitaría, sin ninguna duda, dirigirnos también al antiguo testamento, pero si no
queremos dispersarnos por caminos que nos conduzcan luego demasiado lejos, será
necesario redirigirnos como a la búsqueda de las raíces, que se pueden recorrer a partir
del tronco y del cepo para descender profundamente.

Sin duda el nuevo testamento nos ofrece amplios horizontes y temáticas complejas,
que se reclaman entre si y se interpelan de manera estrecha.

Respecto al ministerio del orden sagrado, exploraremos diversas caras del mismo
ministerio; cada figura del ministerio reclama los temas generales de la vida cristiana,
horizontes misioneros y pastorales, horizontes espirituales, vivaces y profundos;
historias de personas e historias de iglesias particulares. Y más allá de todo esto, el
sentido de la nueva alianza y el misterio mismo de Dios, revelado como Padre a través
del hijo y en el Espíritu Santo.

Evitaremos hablar de todo y alargarnos inútilmente sin ningún fruto. Prestaremos


atención a la terminología ya consolidada, en concreto a los términos presbítero y
presbiterio.
Presbíteros; significa “ancianos”, pero en el origen de la iglesia no habían ancianos.
El Señor Jesús, anciano; no fue nunca, porque le prodigaron el suplicio de la cruz a una
joven edad. Reunió a los apóstoles y desde este punto de vista, el nuevo testamento nada
nos dice; se entiende que no tenían el aire de ser de una edad distinta de la del Señor y
que muy ancianos no debían ser; por lo menos así se podría juzgar por los ritmos
fatigosos que compartían con Jesús en la misión.

Cuando comienzan a hablarse de los presbíteros en el nuevo testamento, se les


concibe en una estructura comunitaria bastante compleja y consolidada y con distintas
experiencias de iglesia. En el nuevo testamento la figura del presbítero se encuentra
siempre vinculada a la iglesia local, en un tiempo en el cual el ministerio itinerante y
misionero no solo se encuentra ya documentado, sino que es prevalente. Aun así, las
diversas tradiciones neo testamentarias presentan la figura del presbítero en diversas
facetas y con distintos acentos. Las paginas del nuevo testamento así como dan
testimonio de la fe apostólica, y sirven para profundizar diversos temas de la revelación
y de la teología, en cuanto a la figura del presbítero; ellas ofrecen algunos núcleos
incandescentes, el florecer en el Espíritu de una inmensa posibilidad de desarrollos
carismáticos.
1. Las cartas pastorales

Las manos del presbítero

No descuides el carisma que hay en ti, que te fue dado a fuerza de profecía, con la
imposición de las manos de los presbíteros (1 Tim. 4,14)

Para encuadrar el término

Es el único pasaje del nuevo testamento en el cual, el término “presbítero” se ha usado


con una significancia cristiana. La palabra presbítero se encuentra presente en Lc; 22,
66 y Hch; 22,5; referida al sanedrín de Jerusalén.
La comunidad cristiana primitiva parece haber hecho una analogía entre el senado judío
y el nuevo colegio cristiano de ancianos de las iglesias. Pongamos algunas
observaciones para entenderlo.

 Primera observación

La comunidad de discípulos florece dentro del pueblo de Israel. Confesando a


Jesús como Señor y Mesías, se reconoce como pueblo de Dios y a través de esta
toma de conciencia se vislumbran autónomos de la sinagoga.
Esta discontinuidad de hecho, refuerza la idea de una institucionalidad nueva,
sin embargo y de cualquier manera, la preexistencia de las instituciones judías
ayudará a la transcripción de las instituciones eclesiales, así el presbiterio
eclesial se inspira sobre todo en el sanedrín judío.

 Segunda observación
En los textos paulinos más antiguos el término presbítero no aparece, es más la
terminología ministerial del apóstol se mueve en otra dirección, como se
atestigua en el elenco de los carismas o también en 1Cor 12,8-10.28-30 o el de
Rm 12,6-8.
En el nuevo testamento por lo general el término presbíteros se encuentra en
plural, cuando se refiere a los ministros eclesiales, a excepción del texto de 1Tim
5,19: “No acepten acusaciones contra un presbítero sin el testimonio de dos o
tres”; o también en el evangelio de San Juan en los capítulos 2 y 3; en el que se
autodenomina “el Presbítero”.

2. El texto de 1Tm 4,14


Qué significa presbiterio en 1Tm 4,14? Y que temas se abordan a ocasión de
este versículo. Más allá de la aparente evidencia son varias las
interpretaciones.
El significado de la palabra presbiterio conocido de la exégesis en esos
versículos son fundamentalmente dos: en primer lugar como “colegio de
presbíteros”, en segundo lugar como “ministerio (dignidad) presbiteral”,
presbiterado.

A ocasión de esta segunda acepción, demanda recordar el texto de Daniel


13,50; donde se habla del término presbiterio de modo abstracto:
“Los ancianos dijeron a Daniel: ven, siéntate en medio a nosotros y has de
maestro, porque Dios te ha dado el don de la ancianidad”

Éstas son las páginas en donde Susana, asediada por dos presbíteros y
juzgados estos a su vez por los presbíteros del pueblo.
Dos interpretaciones alternativas desde un punto de vista exegético: en el
primer caso como sujeto agente y en otro como un fin en sí mismo.
Por otro lado, la imposición de las manos en vista al presbiterado introduce
en el colegio de los presbíteros, así pues en la tradición litúrgica la
imposición de las manos de parte del presbiterio o al menos de una parte de
ella, será el gesto de acogida en el colegio presbiteral.

En los siglos posteriores hasta nuestros días, la realidad del presbiterio se


entenderá también en un sentido arquitectónico, (presbiterio, entendido como
la parte del edificio eclesial destinado al clero y a sus acciones litúrgicas)
En el texto litúrgico de la ordenación de los presbíteros permanece desde
siglos intacta la fórmula “Da presbiterii dignitatem” “la dignidad del
presbiterado”, terminología que indica la transmisión de la dignidad del
Sacerdocio ministerial cristiano.

3. Instrucciones procedurales y administrativas en la carta a Timoteo


Si la imposición de las manos de Tm 4,14 es en vista al presbiterado, las
recomendaciones hechas a Timoteo recaen directamente sobre la figura
presbiteral, identificada en Timoteo mismo.
En la breve sección del capítulo 5,17 se puede observar lo siguiente:
17
Los presbíteros que presiden, sean reconocidos dignos de doble honorario
(o quizás honor), sobretodo aquellos que se fatigan en la palabra y en la
enseñanza. 18 dice la escritura: no pondrás bozal al buey que trilla, y también:
el operario es digno de su salario. 19 No admitas ninguna acusación contra un
presbítero si no viene con el testimonio de dos o tres. 20 a los culpables,
repréndeles delante de todos, para que los demás tengan temor.

Podemos hacer una división del texto para entenderlo adecuadamente según
el contenido en los versículos:

Versículo 17 y 18, que hacen un solo cuerpo y hablan de los presbíteros en


plural.
Versículo 19, en singular y el tema es razonable, presuponiendo
excepcionalmente que un presbítero delinca.
Versículo 20, puede ser que se refiera todavía a los presbíteros, es difícil
saber si se refiere a los cristianos de la comunidad o a otros miembros del
colegio presbiteral.
Debemos hacer referencia también a los versículos 21, que recomienda de no
hacer favoritismos y el versículo 22, que retorna sobre el tema de la
imposición de las manos, que no debe ser hecha de prisa.

Un doble honorario
El problema sería definir si se trata aquí de honorarios o genéricamente de
honor. Es posible escoger, fundadamente, la traducción de “honorario” ya
que esta idea se refuerza en el versículo 18, que hace referencia al texto de
Deuteronomio 25,4; en segundo lugar, un doble honorario puede ser
calculado con precisión, un doble honor tiene solo un sentido metafórico.
Pero doble en que sentido?
La dificultad para imaginar una gradación de estipendios entre presbítero y
presbítero, hace creer a los estudiosos que se trata del subsidio económico a
las viudas de las cuales se habla en los versículos precedentes (1Tm 5,16)
La comunidad sostenía a las viudas que pasaban realmente necesidad (a tenor
de la regla apostólica de repartir los bienes materiales a quienes más lo
necesiten, socorriéndoles en sus necesidades temporales) estas esperan todo
del Señor dada su indigencia. Así pues la configuración entre organización
económica y pastoral se revela ya desde los orígenes de las comunidades
cristianas un nudo difícil de atar y nunca simple de atender, es aquí donde el
presbítero subsidiará hasta de lo suyo propio a quiénes más lo necesitan, sin
afán de acumular riqueza, tanto más acorde con su estado de configuración a
Cristo pobre.

El servicio de la Palabra
Sujetos dignos de doble honorario son los presbíteros que ejercen la
presidencia de manera honrosa, sobre todo aquellos que se fatigan en la
predicación de la palabra y en la enseñanza. En la interpretación de esta
instrucción las preguntas se multiplican. Es difícil explicar a que se refiere la
palabra “sobretodo”, a propósito de una disposición de orden financiero que
como tal pediría solamente un rigor administrativo, según el texto se entiende
que el ministerio de la palabra y de la enseñanza son oficios de los cuales no
todos los presbíteros participan y ello es digno de un particular
reconocimiento. Más aun, debemos caer en la cuenta, sobre todo; que si bien
es cierto que el ministerio de la predicación y enseñanza es exigente, ello no
es un impedimento para desplegar otras labores útiles propias del presbítero;
tales como la asistencia a los enfermos, la guía de la oración comunitaria, el
consejo sobre algunas cuestiones eclesiales; y la particularidad de saber que
las funciones pastorales en un presbiterio son plurales, no a gusto del propio
sacerdote sino regidas por un plan pastoral que ayudarán a fructificar la labor
apostólica y también inspiradas por el buen Espíritu para la edificación del
cuerpo místico de Cristo, así en el presbiterio, podemos encontrar muchas
riquezas carismáticas todas validas por ser experiencias del mismo Espíritu.

La buena presidencia
Con exactitud no podríamos decir si se trata de elogiar aquí a los presbíteros
que presiden con dignidad, pero análogamente podemos observar algunas
aproximaciones:
1Tim 3,4: Quien aspire a ser obispo que sepa gobernar bien su propia casa y
mantener a sus hijos obedientes y bien criados.
El versículo no se entiende en un sentido retorico sino que aparece como un
criterio de discernimiento.
1Tim 3,13: hablando sobre la elección de los diáconos dice: los que cumplan
bien su oficio se ganarán un lugar de honor, llegando a ser hombres firmes en
la fe cristiana.
De estas páginas canónicas nacen los caminos del presbiterado de todos los
tiempos, destinado a desarrollarse en “la iglesia santa y siempre necesitada
de purificación” (Lumen Gentium 8) bajo la guía del Espíritu Santo.

Modo en la relaciones eclesiales


2Tim 1,6: Vislumbra a los presbíteros como figuras ministeriales mayores.
En el capitulo 5 de 1Tm, se presenta toda una configuración que sonaría un
poco intrigante, la presencia de: viudas, ancianos, jóvenes (hombres y
mujeres), ancianas; se puede sentir el eco y la concepción de la iglesia como
casa, familia 1Tim 3,15; nos advierte que dentro de la iglesia hay que saber
comportarse bien ya que es la casa de Dios!
Entonces Timoteo parece reestructurar las relaciones de familia a las de
padre, madre, hermanos, respecto al paradigma de familia que traía Jesús;
hermanos, hermanas, y madre, por cuanto decía que uno es el Padre que está
en los cielos (Mt 12,50; 23,8-9)
En todo caso, la figura del presbítero se destaca más allá de la trama de las
relaciones familiares cristianas, el presbítero ejercita la presidencia, que se
expresa en el servicio de la palabra, como ya lo hemos tocado en 1Tim 5,17
que se distingue notoriamente del gobierno de la propia casa de parte del
pater familias.

La relación entre el Obispo y los diáconos