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La Personalidad – Filloux

Capítulo 1 – Aproximación Teórica


El objeto de la psicología es descubrir las leyes generales de la conducta o sea las relaciones
generales que se dan en los fenómenos psicológicos. Para lograrlo por un lado debe estudiar la
conducta y operaciones como la percepción, la memoria, la emoción, etc. y por otro ver las
relaciones constantes y otros aspectos de estos fenómenos en los individuos en general
(proceso de abstracción y generalización). Se establecen leyes que rigen la conducta o los
hechos psicológicos. Pero corre el riesgo de no poder conocer al individuo.
La individualidad es una característica esencial del hombre.
El conocimiento psicológico debe tener como fin fundamental conocer al individuo.
La Psicología diferencial (Wundt y Stern) estudia en primer lugar una función de forma
aislada y luego establecen la distribución de la misma en un conjunto de individuos para
hallar las variaciones individuales o excepciones a la ley. El individuo es utilizado como
medio de investigación, no como fin.
La Psicología de la Gestalt (estructuralista, Lewin) insiste en un “todo estructural” de la
mente y critica la selección arbitraria que hace la psicología experimental hace hincapié en las
interrelaciones de las funciones dentro de un individuo (cobra importancia lo individual).

La Personalidad no es:

1- La influencia que ejerce un individuo sobre otro


2- La apariencia de una persona (sino que la apariencia es un aspecto de la personalidad
total).
3- No es el ideal que un individuo se hace de sí mismo
4- La esencia metafísica de la persona

La personalidad no es estímulo social, ni personaje, ni ficción directriz, ni entidad metafísica.

Características de la personalidad:

1- Es única y propia del individuo


2- Es una integración y organización de funciones.
3- Es temporal (porque es la de un individuo que vive históricamente)
4- Es una variable intermediaria, (es un estilo que se afirma a través de la conducta)

La personalidad es la configuración única que toma, en el transcurso de la historia de un


individuo, el conjunto de los sistemas responsables de su conducta.

Hay dos puntos de vista opuestos que estudian la “individualidad”:

El caracterólogo, este hace del carácter el centro de la personalidad. La individualidad se


compone de rasgos que agrupados constituyen “tipos” (clasificaciones) a los que puede
referirse todo individuo. Hace del carácter algo estático, espacial, una estructura fundamental.
Dedica su atención a las modalidades recurrentes que constituyen los “rasgos”.
La personología (Murray), considera a la personalidad como algo esencialmente histórico y
como una totalidad. Según estos el problema de la vida personal se resuelve dentro de una
perspectiva evolutiva. Aunque no ignora el carácter del individuo. Considera los factores
dinámicos de la conducta, las motivaciones, los complejos centrales, es decir la parte menos
evidente de la personalidad.

Los caracterólogos se encuentran más lejos de hallar el por qué y el cómo del individuo que
los personológicos.
Clasificación de los hechos que estudia la personología:

1- Dato psico-fisiológico producto de la herencia y maduración como así también de la


nurture.
2- El medio en donde el individuo se desarrolla, factor socio-cultural
3- Factores modificables de los sistemas de acción (permiten nuevas estructuras)
4- Condiciones de unidad del “yo” y de la “identidad personal”.

La personalidad es el organismo humano que desarrolla sus características de conducta dentro


de la vida social, los sistemas de acción del individuo son función del pasado que aun influye
en él a través de hábitos, complejos reaccionarios, etc. y de las actuales exigencias del
ambiente.
Siempre existe la posibilidad de cambio no sólo a través de la evolución natural sino porque
los complejos “nurturales” (los que fueron adquiridos por el medio) pueden ser analizados por
los mismos mecanismos que los crearon.

La causalidad de hechos psicológicos debe estudiarse en dos planos:

Plano transversal: reacciones actuales que frecuentemente crean vías reaccionales futuras.
Plano longitudinal: el del tiempo, el del paso del pasado al presente.

Ambos están relacionados, no hay reacción actual que no se explique en parte por una
reacción precedente. Pero la conducta pasada solo influye en la conducta presente en función
del complejo situacional.
No existen dos individualidades iguales porque las leyes de lo “transversal” y “longitudinal”
lo impiden.

Capítulo II – Los determinantes constitucionales y la dialéctica Natura y


Nurtura
El desarrollo personal es producto de lo dado “natura” y de lo adquirido “nurtura”. Es muy
difícil determinar hasta que punto influyen sobre el desarrollo personal, este punto fue objeto
de estudio.
Natura se entiende como “todos los elementos constitucionales dados”. Pero no sólo se hace
referencia a la herencia genética sino también a algunos elementos adquiridos durante la vida
intrauterina. Está probado que las condiciones fisiológicas y psicológicas de la madre
mientras está embarazada puede causar traumas que influyan en el desarrollo de la
personalidad del individuo.
Pero no todas los “elementos dados” están presentes en el nacimiento. Por ejemplo un niño no
puede caminar antes del tiempo requerido para el desarrollo cerebral y muscular necesario.
La maduración da posibilidades de acción pero depende del ambiente si se llevan a cabo o no.
Por eso no puede ser considerada un factor directo de la personalidad porque es función del
desarrollo precedente y del medio.
Lewin demostró que no se puede separar la predisposición del ambiente. Una predisposición
se define y revela su existencia a través del medio que la “precipita”. Y el medio no es algo
exterior y objetivo sino que es fruto de la situación psicológica del individuo.
La predisposición sensibiliza con respecto al ambiente y éste precipita las disposiciones. La
psicología experimental tiene estudios consistentes que demuestren qué parte se debe a la
natura y qué a la nurtura.
La natura predomina en los casos en las que las perturbaciones son de orden anatómico o
funcional pero en el caso de desordenes psíquicos la nurtura tiene un papel predominante.
Es inútil hallar mediante pruebas qué proporción es natura y qué otra es nurtura dado que lo
dado y lo adquirido interfieren en una forma específica de su personalidad.
La personalidad está formada por la interferencia de lo “dado” al nacer con el medio y
situaciones por las que atraviesa el individuo.

Capítulo - III Las transformaciones de la conducta


El hombre se conduce por sí solo porque él mismo se ajusta al ambiente. La personalidad se
elabora en forma inherente a la “corriente de conducta”. Se entiende por conducta al conjunto
organizado de las operaciones seleccionadas en función de la información recibida sobre
ambiente mediante la cual el individuo integra sus tendencias. La personalidad debe
explicarse a través de las conductas. Esta organización y selección tiende a realizarse en
función de otras conductas. La presencia de una determinada conducta puede determinar en
cierta medida la aparición de otra.
Las conductas expresan la personalidad y también la forman.
La conducta es organizadora de tensiones o de motivaciones y también de las operaciones
transitivas por las cuales ella misma se realiza. Algunas tensiones organizadas de una manera
existen porque existe una conducta. Por un proceso de interacción nacen nuevas tendencias y
nuevas conductas. Los procesos inmanentes a la conducta se ven como transformaciones a
través de las cuales se crea la historia personal.

El estudio de la transformación se realiza en base a:

1- tendencias elementales o adquiridas, innatas o que aparecen que dirigen o suscitan el


comportamiento.
2- Operaciones ya existentes, adquiridas o instintivas, que forman el fundamento de la
transformación que son asociadas a un nuevo todo o sufren una disociación.
3- Imposiciones situacionales, obstáculos sociales o modelos culturales de acción.
4- Variable personal misma, la personalidad formada

La influencia de los primeros 5 años de vida es muy decisiva. La maduración psicofisiológica


es muy rápida en este período:
Se forman las primeras estructuras de relación con otras personas
Forman hábitos culturales fundamentales
Asimilan sistemas de referencia social
Aparece la angustia y la reacción a esta

Las transformaciones de la conducta buscan asegurar la existencia del propio individuo. Hay
un dinamismo que es la tendencia del organismo a preservar su ser. La fuente de la tendencia
es una situación interna que exige su propia supresión por medio de una conducta adecuada.
Una vez que se suprime la tensión surge un estado de equilibrio que se rompe cuando aparece
otro estado de tensión.
La conducta está compuesta por fuerzas motivacionales la orientan hacia actos y objetos que
producen el efecto que ella busca.
Si tendencia es la fuerza que orienta al organismo a actuar de determinada manera se deberá
clasificarlas en negativas (evitar un estimulo) y positivas. Para mantener el esquema tensión-
reducción se deberá clasificar a las negativas dentro de las adquiridas. Pero esto pone en duda
la naturaleza interna la fuente tensora de las motivaciones por lo que es contradictoria.
Lewin, Catell, Murray dicen que tendencia es toda fuerza que orienta al individuo en una
dirección.
Para que halla una tendencia debe existir una tensión.
La vista del asunto que hay que tomar es la de Freud en la teoría de las pulsiones. En donde
las tendencias son las fuerzas que se insertan en una persona o cosa y se presentan como
hambre de estímulo.

Habrá que distiguir:


1- Los reflejos primarios impulsivos y automáticos en donde hay una respuesta al
estímulo pero sin una motivación.
2- Las fuerzas adquiridas que basándose en un hábito impulsan al organismo a evitar el
riesgo de una disociación.
3- Las tendencias propiamente dichas que como el hambre, la sed o el deseo sexual son
las exigencias de objetos complementarios externos definidos.

En el primera caso es legítimo denominarla tendencia, en el segundo es legítima la idea de


fuerza y en el tercero sí es correcta la idea de tendencia.
En este útlimo caso existe una tensión que orienta al organismo hacia el objeto que
aparece como instrumento que permite la reducción de la tensión y por tanto la
satisfacción.
Una tendencia es una fuerza que se inserta en un objeto-fin positivo.

Sólo pueden considerarse innatos los ERGS (Catell) como las necesidades físicas y las
necesidades sexuales porque sólo estos orientan hacia objetos cuya carencia produce la
disociación. Los ergs obedecen a dos principios:
1- La constancia indica que el organismo persiste en una conducta hasta que logra la
satisfacción.
2- El placer el organismo busca objetos-fines que producen satisfacción.

El medio influye desde el nacimiento y a medida que el individuo va madurando se realizan


ajustes que orientan al individuo hacia un estilo de personalidad singular. De apoco se van
fijandos los hábitos de comportamiento. Los humanos a diferencia de los animales deben
adaptarse al medio y deberá tomar en cuenta los modelos de comportamiento de la cultura que
lo rodea. La inflexibilidad del medio cultural lo obligará a hacer una cosa para poder
satisfacer otra, esto es lo que Castell denomina “conductas de largo circuito” aquellas que
permiten satisfacer en último término el fin principal por medio de comportamientos que son
considerados secundarios. Según los conductistas la formación de hábitos infantiles era
posible explicarla con el mecanismo del condicionamiento. Pero este último actúa sólo en el
nivel de los reflejos exclusivos de toda motivación (según Pavlov).
Cuando se presenta una motivación positiva hacia un objeto-fin sólo la ley del efecto (es la
del principio de satisfacción final de la tendencia) permite explicar la fijación de una conducta
que responde a otro objeto.
Pero no todo estímulo asociado da origen a una nueva conducta porque la conducta se fijará si
la respuesta a ese estímulo sirve para reducir la tensión motivadora.
En la vida hay muchos obstáculos que impiden la satisfacción de tendencias.
Hay dos clases de obstáculos:
1- Aquellos que pueden ser esquivados
2- Aquellos que son prohibiciones y ocasionan frustraciones que a su vez producen
conductas específicas ligadas a fines substitutivos.

El estudio experimental del comportamiento mediante ensayos y errores permitió realizar un


esquema de la formación de hábitos originados por una barrera exterior:

Luego de un período desordenado con intentos fallidos, rabia, impotencia, etc. el individuo
descubre cómo esquivar la barrera. Esto último depende de la aptitud del individuo en
cuestión y de la ayuda exterior (indicaciones que provienen del medio, como recompensas o
como castigos).
Las exigencias culturales crean nuevos fines y nuevas tendencias. Los fines indirectos,
aquellos que se usan para rodear el obstáculo, se transforman en fines.
Los obstáculos que no pueden ser sorteados son conocidos como frustrantes. Si la prohibición
es momentánea se llama “privación” pero si es definitiva es “frustración”. Esta última ocurre
cuand el mundo exterior no puede responder a los deseos. Estas frustraciones pueden ser
debido a normas culturales intransigentes o a conflictos internos. Durante los primeros 3 años
de vida las únicas que están presentes son las del primer tipo (porque se deben a la falta de
adaptación del niño al medio).
Ley de frustración-agresión (Dollard, Miller y Sers): establece una relación entre frustración y
agresividad. La existencia de un comportamiento agresivo presupone la existencia de alguna
frustración e inversamente la existencia de la frustración conduce siempre a alguna forma de
agresión.
La intensidad de la conducta agresiva depende de:
1- intensidad de las necesidades frustradas
2- número de necesidades frustradas
3- importancia del obstáculo
4- los efectos de las frustraciones son acumulativos

A veces hay grupos culturales que imponen una actitud agresiva. Aunque no siempre una
frustración determinará actos agresivos por este motivo uno de los autores de la ley
frustración-agresión reformuló la ley diciendo que las frustraciones producen diferentes
respuestas de las cuales una puede ser la agresión.
En todos los casos de frustración exógena, que resulta del choque de la motivación contra un
obstáculo exterior, las reacciones agresivas son la impotencia del individuo para adaptarse.
La primera respuesta a un obstáculo no es siempre la cólera si la tendencia que está presente
exige satisfacción, sino que puede aparecer otra respuesta emocional: la ansiedad.
Como medida de defensa puede surgir respuestas de huida (negación –negar las partes
desagradables de la realidad- , aislamiento –separar conductas que normalmente están
ligadas).
Estas conductas no adaptan al individuo, son sólo temporarias. En cambio las conductas que
giran en torno de fines sustitutivos son un factor de adaptación porque por medio de ellos se
satisfacen las tendencias frustradas. Stagner los denomina Principio de gratificación
sustituida. Para Freud estos desplazamientos sólo intervenían como consecuencia de una
represión insuficiente. Pero luego en los trabajos de Adler y Murray, muestran que existen
desplazamientos previos a toda represión o por lo menos desplazamientos que intervienen
independientemente de la represión.
La satisfacción que se obtiene por medio del pensamiento autista tiene poco valor. Las
compensaciones imaginarias a los fracasos son de naturaleza alucinatoria. Hay adultos que la
tienen y se da cuando la cultura es frustrante y crea conflictos. La sociedad promueve este
tipo de comportamiento porque pone al individuo en perpetua frustración.
Los comportamientos regresivos pueden ser muy peligrosos.
La sublimación –desplazamiento hacia lo mejor- la tendencia se descarga en un fin que tiene
cierta equivalencia con el fin primitivo y además tiene la aprobación social. Se da sobre todo
en tendencias sexuales reprimidas.
La represión siempre es consecuencia de un conflicto interno. Para que exista represión se
necesita un obstáculo interno que simbolice uno externo.
Lewin distingue los siguientes conflictos:
Acercamiento – acercamiento: fines incompatibles (valencia positiva) no implica riesgos una
vez que se seleccionó la otra fuerza desaparece.
Alejamiento – alejamiento: cuando el individuo se encuentra entre dos amenazas. Porque el
problema verdaderamente no tiene solución o porque el individuo cree que es un problema.
Provocan cambios en el comportamiento como por ejemplo la imaginación o la regresión.
Acercamiento – alejamiento: un mismo fin provoca atracción y rechazo. (conflictos
freudianos), originan las características esenciales de la conducta. Exigen hallar una solución
y esta se fija de modo que elimina la angustia.
Las contracatexias son barreras internas que son reflejos de bloqueo se adquieren como los
perros de Pavlov. La anticipación al dolor o al castigo por medio de una memoria proyectiva.
La anticipación permite un mejor control personal. Este control alimenta conflictos internos.
Los mecanismos de ego-involvement son aquellos por los cuales el individuo internaliza
normas culturales. Estos son la identificación y la introyección.
Identificación: una persona deviene en una persona con la cual está emocionalmente ligado y
actúa como si fuese esa otra persona.
Introyección: consecuencia de la identificación. Características que eran extrañas al individuo
pasan a formar parte de la individualidad.
Freud reduce el ego-involvements al super yo que surge en el primer año de vida y que se
constituye con la resolución del complejo de Edipo. El niño convierte a la madre en objeto
fundamental de sus tendencias y se identifica con el padre para evitar agresividad peligrosa
(debido a la rivalidad por la madre). La niña es al revés aunque se identifica con ambos
sistemas el padre y la madre.
El complejo de Edipo se resuelve cuando la produce la identificación y la introyección de
normas parentales que recibe mayor influencia de uno de los sistemas (el padre o el madre).
La represión que prohíbe la acción y la expresión consciente de tendencias indeseables están
ligadas al super yo.
Cuando la represión no es absoluta provoca la intervención de conductas de defensa. Anna
Freud, sistematizó los mecanismos de defensa_
El desplazamiento, la huida, la sublimación, la regresión, no son específicos de la represión.
Por lo que pueden aparecer ante una barrera exterior y con anterioridad a una represión.
Otros intervienen más tarde como función del conflicto con el super yo: la proyección, la
racionalización, la formación reactiva, la defensa por lo contrario.

Proyección: es ver en los demás lo que uno se prohíbe ver en sí mismo.


Fromación reactiva: el individuo adopta conductas opuestas a aquellas que las pulsiones
reprimidas buscan.
Racionalización: a pesar de los esfuerzos la pulsión reprimida se manifiesta y el individuo
busca justificarla con causas distintas a las que realmente la originan.

Hay hábitos que se instalan y no desaparecen mientras que otros se van. La fijación de
conductas complejos que substituyen a las originales que eran inadecuadas se explica por la
ley del efecto (psicología experimental) o el principio de realidad (denominado por el
psicoanálisis). Se refuerzan las conductas que tienen resultados favorables. Cuando las
situaciones se repiten se fijan pautas reaccionales y a partir de allí no es necesario adaptar
nuevamente la conducta. Las conductas se fijan cuando favorecen la adaptación al medio
externo y un ajuste interno.
Allport supone que toda conducta adquirida tiende a funcionar mediante inercia propia. Para
él la autonomía funcional de los sistemas adquiridos se convierte en uno de los principios más
importantes de la personalidad.
Si existe la compulsión de repetición la ley de rigidez no es fundamental en el psiquismo, y
toda resistencia al cambio no es una inercia.
La defensa del yo frente a las pulsiones no vienen de una inercia sino que proviene de la
identidad temporal de un modo de organización.
Adquirir conductas nuevas se contradice con el carácter incoercible de la teoría de la
autonomía funcional.
Una conducta nueva se fija sólo en el caso en que se integre a la personalidad ya existente.

Capítulo IV - El Determinante Social: Cultura y Personalidad


El medio social ejerce influencia sobre el individuo. Es allí en donde se encuentran los
estímulos, las barreras y los modelos que condicionan el accionar del individuo.
Freud redujo esta influencia al mínimo y le atribuyó un papel negativo. Sullivan, Fromm,
Karen, Horney, y Kardiner conceden importancia y la sociedad la ven como un conjunto de
instituciones que no sólo reprimen al individuo sino que también tiene efectos positivos sobre
la personalidad.

La cultura es el modo de vida de un pueblo y una sociedad es el conjunto organizado de


individuos que tienen un determinado modo de vida.
La cultura tiene tres características fundamentales:

La cultura guarda independencia de aquellos que la viven y la practican. Ningún individuo


conoce todos los detalles de los modos de vida del grupo.
La cultura toma modelos que pueden ser admitidos, compartidos, apremiantes,
estandarizados. Una cultura es el conjunto de modos de conducirse, es decir, de comportarse y
de pensar que son requeridos por un grupo determinado.
La cultura traduce en sus aspectos ideológicos a manera en que el grupo logró adaptarse al
mundo físico.

En el hombre predominan los modos de conducta adquiridos, estos están influenciados por
una cultura de la cual el ambiente familiar es un agente transmisor.
El desarrollo individual es moldeable por lo que se puede aceptar que toda persona puede
dominar cualquier hecho cultural si tiene oportunidad de aprenderlo.

Las experiencias infantiles estructuran la personalidad de una manera indeleble.


El niño atraviesa numerosos problemas:
Problemas de protección: todo niño debe ser atendido (alimento, cuidado, evitar peligro). La
forma en que este problema se presenta (hambre, sed, dolor) influye sobre el sentido que le
dará al mundo (favorable, peligroso, etc.).
Problemas de afecta: el niño necesita ser querido, si siente que lo es no tendrá problemas en
aceptar daños, castigos y frustraciones.
Problemas de eficiencia: necesita de de un sentimiento de estima de sí, ligado al dominio.
Problemas de control: el niño debe aprender a tolerar cierto grado de frustración, a inhibir su
agresividad y otras formas de comportamiento antisocial.

Cada cultura tiene standards de comportamiento relativos a la educación de los niños, estos
están ligados al modo de organización familiar.
Las experiencias emocionales del niño no sólo dependen de la estructura familiar sino
también de otras personas de su entorno con quienes tiene un lazo y/o obligaciones definidas.

Kimbal Young dice que para comprender la formación de la personalidad se deben tener en
cuenta:

Regularidad y rigidez del aprendizaje


Cantidad de frustración impuesta
Importancia de las sanciones de control moral
Concepción que se impone al niño sobre sí mismo

Las experiencias de la niñez se perpetúan en el tiempo y si no se fijan es porque intervinieron


otras experiencias culturales.
Las actitudes de seguridad tienden a persistir hasta que el individuo sufre serias frustraciones.
Las actitudes de inseguridad tienden a persistir a pesar que se presenten situaciones
satisfactorias.
Existe un relativismo cultural de los complejos fundamentales, por ejemplo el complejo de
Edipo no puede existir en una sociedad no patriarcal.
Kardiner formuló el concepto de personalidad básica la cual está determinada por las
instituciones primarias (organización familiar, reglas, costumbres de educación) y esta a su
vez determina las instituciones secundarias (religión, ideologías, etc). Este es el lazo entre lo
individual y lo social.
Kardiner definió la personalidad básica como una configuración psicológica propia de los
individuos de una determinada sociedad, que se manifiestan por un estilo de vida determinado
en la que cada individuo presenta sus variantes.
Puede analizarse desde cuatro puntos de vista:
1- Técnicas de pensamiento común para enfrentar un mundo físico y social común
2- Sistemas de seguridad, de defensas establecidas para hacer frente a la ansiedad
3- Implantación de un super yo
4- Actitudes respecto de los seres sobrenaturales

Las condiciones del medio y ciertos aspectos de la organización social crean para el individuo
los problemas básicos de adaptación. A raíz de esto los individuos deben acomodarse y para
ello implementan ciertos métodos de adaptación. Esto crea en el individuo desde el punto de
vista subjetivo la estructura del yo y desde el punto de vista objetivo la estructura de la
personalidad básica. La personalidad básica proyecta sus actitudes y determina así una red de
creencias y reglas que son su expresión y por otra parte racionaliza las instituciones
secundarias dándole una justificación.
Para Durkheim la P.B. es una realidad social independiente del individuo.
Un punto que crea dificultad es que la PB es el nexo entre instituciones primarias y
secundarias porque es difícil distinguir unas de otras. Según Dufrenne redujo las instituciones
secundarias a las primarias porque según él depende de concepciones generales que no están
subordinadas en forma alguna. Claude Lefort dijo que es imposible establecer una relación
cronológica entre ambas.
La P.B. no puede ser idéntica entre todos los individuos porque hay que tener en cuenta la
influencia de los subgrupos en donde se cría el niño.
Erich Fromm dice que el modo de vida de una sociedad resulta de varios factores, entre ellos,
la historia, la economía, la sociología y la psicología. Esto se manifiesta en ideas y actitudes
que influyen en la personalidad del individuo que la recibe por la familia y demás grupos en
donde se mueve la persona en cuestión. Esto se evidencia en ideas y actitudes que influyen en
la personalidad del individuo no sólo por vía de la familia sino también por medio de los
grupos en los que interactúa el individuo. Con esto Fromm dice que el carácter social es más
fluctuante de lo que Kardiner denomia personalidad básica.
Linton dice que la participación de un individuo dentro de una cultura depende del estatus
social. Por lo que la P.B. varía entre los estatus y sólo es igual entre individuos de un mismo
estatus. Linton denomina personalidad de status a la P.B. de un estatus sub-cultural.
Con esto se hace necesario estudiar los roles, que son la suma de las formas culturales de
conducta que están asociadas a un estatus particular. Mead vincula el rol al comportamiento
individual con ciertas normas de grupo relacionadas con la conducta que se espera. Aunque el
individuo no siempre actúa de acuerdo al tipo de conducta que se espera de él sí reconoce qué
tipo de conducta le corresponde como también el que corresponde a los demás individuos.
No todos los roles son igualmente obligatorios: pueden ser prescriptos, permitidos, adquiridos
(facultativos), adscritos (imputados). Los roles adscritos e imputados orientan al individuo de
manera decisiva. Los roles pueden corresponder a un estatus que marque al individuo,
anciano, niño, mujer, obrero, burgués, son estatus fuertes que implican conductas de rol que
se convierten en una segunda naturaleza.
Los modelos que los estatus presentan se convierten en conductas inconscientes.
El individuo se forma un ideal de sí en función de su rol y adquiere características que lo
distinguen de otras personas en las cuales percibe otros roles.
Linton distingue los roles generales (adscritos a todos) y los roles particulares (propios de
categorías profesionales específicas). Los roles generales ejercen influencia como las normas
básicas que surgen de los padres. Los roles particulares modelan más al personaje que a la
persona. No provocan un cambio radical en la personalidad.
Este personaje puede se una compensación de frustraciones y en otros funciona como una
formación reactiva a través de la cual el super yo busca legitimar pulsiones reprimidas
(responde a actitudes de simulación).
El personaje social puede ser considerado una ficción directriz (según Adler) la cual hace más
lo que el individuo desea ser en lugar de lo que verdaderamente es.
Los estatus actúan como anclajes porque constituyen un marco de referencia en el plano
formal y en el plano de contenido (le indican lo que debe hacer). El estatus es un elemento de
seguridad porque gracias a él el mundo no es imprevisible. Para Newcomb los demás roles
complementarios sirven de sistema de referencia para comunicar a los individuos entre sí.
Desempeñar un rol que no concuerda con las necesidades del individuo puede provocar
inhibiciones, frustraciones y conflictos internos. A veces la elección de un estatus no depende
exclusivamente de un individuo.
Los conflictos de roles pueden producirse porque no se pueden desempeñar dos roles al
mismo tiempo, aunque se pueda ocupar varios estatus al mismo tiempo. Si los roles son muy
contradictorios pueden crear problemas de integración personal. Karen Horney lo ejemplifica
con el caso de mujeres que trabajan y deben atender otras cuestiones como la de ser madres.
La personalidad de estatus es más variable que a personalidad básica porque cada individuo
asume su rol (adquirido o adscrito) de una manera particular.
Los roles más importantes se adquieren en la adolescencia y en la edad adulta.
La adopción de rol modela la personalidad al inducir estilos y conducta habituales que
provocan fijaciones en los roles la inversa es también verdadera. Hay una relación recíproca
no causal.
Para Catell la adopción de un rol no es equivalente a la creación de una nueva personalidad.
Es una adaptación general en niveles de aspiración y concepción de sí mismo y que provocan
ajusten de compensación dentro de esos mismos roles. La personalidad formada a partir de la
experiencia de los roles no es algo estático e idéntico entre quienes participaron en iguales
experiencias. Las diferencias individuales están en la manera propia en que cada individuo
vive un estatus.
La clase es el medio real que estructura el mundo que rodea al individuo y es fuente de
normas, ideologías y de conductas de roles que se integran a los roles exigidos por los grupos
en los que el individuo participa.
La clase comprende a todos los individuos que realizan una misma función en el proceso de
producción económica (existe quienes poseen los medios de producción y aquellos que
venden sus fuerza de trabajo). La clase implica vínculos de clase que el individuo vivencia
como conciencia de clase y como conciencia ideológica. La clase objetiva y la mentalidad de
clase modelan la personalidad.
G. Friedmann dice que las tareas repetitivas y parcelarias de las industrias ejercen influencia
sobre la personalidad obrera: el psicoanálisis estableció que el organismo necesita finalizar la
tarea comenzada. El trabajo en cadena frustra esta motivación y origina conductas de
inestabilidad.
La identificación con la clase implica que ciertas normas de comportamiento sean necesarias
(sistema de ideas, de valores).

El individuo vive en un medio histórico y social que absorbe a través de su comportamiento


cultural. En las sociedades actuales el campo cultural es complejo y diversificado es una red
de sub-grupos culturales. Hay muchas diferencias individuales.
Las transformaciones de la conducta que se deben a la influencia de un determinado grupo
son factores que inducen al individuo a brindar una determinada respuesta ante la coerción
que surge de otro grupo con el cual tomará contacto inmediatamente.
Los marcos culturales influyen pero la reacción personal está determinada socialmente.
Los cambios relativos del marco cultural, o sea el cambio de sociedad, de clase, ejercen
influencia sobre la personalidad aunque sean hechos en la edad adulta.
Según Horney la sociedad puede predisponer a la neurosis por su misma estructura. En todas
las culturas las condiciones de vida crean angustias porque originan frustraciones y conflictos.
Las sociedades modernas agravan la angustia al existir la competencia individual,
inseguridad, miedo al fracaso, envidia, etc. Todo esto genera un aislamiento afectivo.
Por regla general el individuo no está preparado dentro de nuestra cultura para las hostilidades
de la vida porque se le enseñó que la gente guarda buenas intenciones. Por ello confiar en
otros es una virtud mientras que desconfiar un defecto moral. Muchos conflictos individuales
difíciles de resolver se originarían en las contradicciones de la cultura.
La sociedad suscita tensiones agresivas, indirectamente por las frustraciones que provoca
directamente al exigir agresividad al mismo tiempo que exige autocontrol
El isomorfismo que Kardiner dice no existe en las sociedades complejas. La diversificación
de la cultura y sus contradicciones crean la singularidad más que la identidad.