Sie sind auf Seite 1von 13

ESCUELA SECUNDARIA OFICIAL N0.

31
LIBERTAD TURNO MATUTINO

GRADO: 1 RO
GRUPO: B

PROFESORA:

MARIA ROSALVA ESCALANTE


ALQUISIERAS

ALUMNO:

FABIAN TELLEZ BECERRIL

MATERIA:

ESTATAL

TRABAJO DE LAS ADICCIONES


Introducción
El siguiente trabajo de investigación estará destinado a profundizar nuestros
conocimientos acerca de las adicciones; también nos interesaremos por sus causas,
consecuencias y formas de recuperación.
Nos dedicaremos de lleno solo a las adicciones que consideramos más relevantes
como el tabaquismo, el alcoholismo y la drogadicción. Además nos ocuparemos de
averiguar cómo influyen estas adicciones en la sociedad y cómo modifican las
relaciones familiares.
Los generales son:
 Reconocer las causas y consecuencias de las adicciones.
 Analizar las posibles soluciones a las problemáticas que se plantean en esta
investigación.
Los particulares son:
 Identificar las características específicas de cada una de las adicciones a estudiar.
 Analizar los efectos que produce cada una de las adicciones en el cuerpo humano.
 Enunciar y explicar los distintos tipos de tratamientos que existen para recuperarse de
una adicción.
 Detectar mensajes explícitos o implícitos en canciones de algunos compositores
modernos que puedan llegar a incidir en una persona a la hora de iniciarse en una
adicción.
 Identificar los personajes famosos que hayan sufrido alguna de estas adicciones.
 Averiguar quiénes son más propensos, dentro de la sociedad, a caer en este tipo de
adicciones.
 Analizar la actitud que toma el gobierno frente a esta problemática y las campañas que
se realizan con el fin de erradicarlas de la sociedad. Averiguar el resultado de dichas
campañas.
 Conocer las principales sustancias que se encuentran dentro de las drogas con sus
respectivas consecuencias.
 Averiguar cómo es penado por la ley el consumo y el tráfico de drogas.
Si logramos cumplir con todos estos objetivos, podremos decir que hemos realizado
una investigación productiva que contribuirá a aumentar nuestros conocimientos e
impedirá que caigamos en las "garras" de las adicciones.
Tabaquismo

La adicción a los productos derivados del tabaco es la más extendida. Su aceptación


cultural considera a su consumo en primer lugar como una fuente de placer y en
segundo como un simple vicio o mala costumbre. Se ha determinado que los cigarrillos
y otros productos de tabaco, tales como cigarros puros, tabaco para pipa o rapé (en
polvo), son adictivos y que la nicotina es la droga del tabaco causante de adicción.
Además, se sabe que el tabaquismo es un importante causal de accidentes cardíacos
y cerebrovasculares, y ocupa los primeros lugares entre los factores que provocan
cáncer. A pesar de ello, millones de personas lo consumen en sus diversas formas.

Los principales elementos inhalados son monóxido de carbono y nicotina. El monóxido


de carbono (CO) producido por la combustión del tabaco desplaza el oxígeno de la
hemoglobina, lo cual reduce la disponibilidad de oxígeno en los tejidos. Además, el
humo del cigarrillo contiene cerca de una docena de gases y alquitrán. El alquitrán de
un cigarrillo, que varía entre 7 y 15 mg, expone al usuario a una alta tasa de cáncer de
pulmón, enfisema y afecciones bronquiales. El monóxido de carbono del humo
aumenta la posibilidad de enfermedades cardiovasculares. La nicotina provoca una de
las adicciones más potentes, desarrollando en el fumador un conjunto de signos y
síntomas denominado síndrome nicotínico. A mayor cantidad de signos o síntomas
presentes, mayor porcentaje de posibilidades de estar frente a un adicto nicotinómano.

Síndrome nicotínico: signos y síntomas de adicción a la nicotina

? Alto consumo diario de cigarrillos (15 o más por día).

? Fumar cigarrillos con alta proporción de nicotina, insatisfacción o aumento del


consumo al cambiar a "suaves" o "lo tal".

? Inhalación profunda del humo.

? Fumar desde las primeras horas del día, o hasta el momento previo al sueño.

? Padecer compulsión tabáquica: no soportar unas pocas horas sin fumar; interrumpir
otras tareas o entretenimientos para fumar o comprar cigarrillos.

La nicotina es un alcaloide extremadamente adictivo, que actúa como estimulante y


sedante del sistema nervioso central. Su ingestión tiene como resultado un estímulo
casi inmediato porque produce una descarga de epinefrina de la corteza suprarrenal.
Esto estimula el sistema nervioso central y algunas glándulas endocrinas, lo que causa
la liberación repentina de glucosa. El estímulo va seguido de depresión y fatiga,
situación que lleva al toxicómano a buscar más nicotina. La nicotina se absorbe con
facilidad del humo del tabaco en los pulmones y no importa si éste humo procede de
cigarrillos o de puros. También se absorbe fácilmente cuando se masca el tabaco. Con
el uso regular, se acumulan concentraciones de nicotina en el cuerpo durante el día,
que persisten durante la noche. Por lo tanto, las personas que fuman cigarrillos a
diario están expuestas a los efectos de la nicotina 24 horas al día. La nicotina
absorbida al fumar cigarrillos o puros tarda solo segundos en llegar al cerebro, pero
tiene un efecto directo en el cuerpo hasta por 30 minutos.
Los estudios han mostrado que la tensión nerviosa y la ansiedad afectan la tolerancia
a la nicotina y la dependencia de ella. La hormona producida por la tensión nerviosa o
corticosterona reduce los efectos de la nicotina, haciendo necesario consumir mayores
cantidades para lograr el mismo efecto. Esto aumenta la tolerancia y lleva a una mayor
dependencia. Se ha demostrado científicamente que la tensión puede ser la causa
directa de una recaída a la autoadministración de nicotina después de un período de
abstinencia. Esta adicción produce síntomas de abstinencia cuando una persona trata
de dejar de fumar. Reportes recientes indican que cuando se priva de cigarrillos
durante 24 horas a fumadores habituales, aumenta su enojo y hostilidad, llegando a
agresiones físicas o psíquicas, y disminuye la aptitud de cooperación social. Las
personas que padecen de abstinencia también necesitan más tiempo para recobrar su
equilibrio emocional después de la tensión nerviosa. Durante los períodos de
abstinencia o de ansias de consumir nicotina, los fumadores han mostrado reducción
de una gran cantidad de funciones psicomotoras y cognoscitivas, como por ejemplo la
comprensión del lenguaje.

La mujer que fuma suele tener una menopausia precoz. La que fuma cigarrillos y
también toma anticonceptivos orales tienen mayor propensión a padecer de
enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares. Las embarazadas que fuman
corren grave riesgo de tener niños con problemas tales como bajo peso, inmadurez,
trastornos de conducta y otros. Estudios hechos en EE.UU. en un grupo de madres e
hijas han encontrado también que si la madre fuma durante el embarazo hay mayor
probabilidad que las hijas fumen y persistan en fumar.

Los estudios de conducta en adolescentes explican cómo las influencias sociales, por
ejemplo observar a adultos y compañeros fumando, influyen en la decisión del
adolescente de comenzar a fumar cigarrillos o no. También ha mostrado que los
adolescentes suelen ser resistentes a muchos tipos de mensajes en contra del tabaco.

Adicionalmente, los problemas afectan a terceros que inhalan el humo ambiental del
tabaco (fumadores pasivos). Se ha demostrado que este humo causa cáncer de
pulmón y aumentan significativamente los casos de ataques asmáticos, infecciones
cardiorrespiratorias y muerte súbita.

Los fumadores se exponen a padecer aterosclerosis, enfisema, patologías


broncopulmonares, cáncer en boca y en las diversas porciones del sistema
respiratorio, como así también diferentes manifestaciones de enfermedad coronaria.
La tasa de muerte súbita es entre 2 y 4 veces más elevada que en los no fumadores.
También tienen mayor riesgo de desarrollar infarto de miocardio y angina inestable.
Los riesgos de padecer enfermedad vascular cerebral y periférica son potenciados.
Además, el tabaquismo fue reconocido como el principal factor de incremento del
riesgo coronario en pacientes que sufren infarto de miocardio antes de los 45 años.
Quienes continúan fumando luego del diagnóstico de angina, tienen síntomas más
severos y peor pronóstico que los que dejan de fumar. El tabaquismo es el principal
factor de riesgo para la enfermedad isquémica de los miembros inferiores. Reportes
recientes relacionan directamente al tabaquismo con diversas patologías y trastornos
sexuales, principalmente impotencia y frigidez.
Tratamiento

Diagnosticar la presencia del "síndrome nicotínico" es útil para identificar con mayor
exactitud al paciente que puede requerir fármacos como ayuda suplementaria para
controlar los síntomas de abstinencia. Pero es importante resaltar que estos fármacos
no son productos para dejar de fumar, sino sólo ayudan a sobrellevar los signos y
síntomas de la abstinencia. Quien deja de fumar es el paciente, apoyado por su
voluntad y convicción. La investigación realizada indica que el abandono del hábito de
fumar debe ser un proceso gradual porque los síntomas de abstinencia son menos
graves en quienes lo hacen poco a poco que en quienes dejan de fumar de repente.
La tasa de recaída es mayor en las primeras semanas y los primeros meses y se
reduce mucho al cabo de 3 meses. En varios estudios se ha demostrado que la
farmacoterapia en combinación con apoyo psicológico y adiestramiento práctico para
superar las situaciones de alto riesgo, da como resultado una de las tasas más
elevadas de abstinencia a largo plazo. Estudios económicos de la conducta han
encontrado que se puede reducir el uso del cigarrillo con otras recompensas y
refuerzos de la conducta. Uno de estos observó que las mayores reducciones de uso
de cigarrillos se lograban cuando se aumentaba el costo de fumar, en combinación
con la presencia de otras actividades de recreación.

El uso de fármacos puede disminuir el índice de recaídas de los adictos a la nicotina


que intentan dejar de fumar. Puede utilizarse nicotina en chicles (absorción
oral/digestiva) o en parches (absorción percutánea).
¿Qué es el Alcoholismo?
La conducta de beber alcohol está determinada fundamentalmente por factores
biológicos, psicológicos y sociales. Por tanto, son estos factores los que están
implicados en la etiología de los trastornos por uso de alcohol (abuso y dependencia).

De esta forma, el alcoholismo lo podemos entender como una consecuencia de la


conducta de beber alcohol, que provoca una modificación del tejido cerebral
(representado por la tolerancia y el síndrome de abstinencia), acompañado de
trastornos conductuales, alteraciones psicológicas y una serie de repercusiones en la
vida familiar, laboral y social del paciente que sufre esta adicción.

Con el consumo masivo de alcohol en la sociedad contemporánea, la ingesta


recreativa de alcohol se ha extendido por todos los ámbitos sociales, y es aceptado en
muchas culturas como una costumbre integradora y festiva. Así entonces, con el
incremento ostensible de la conducta de beber alcohol, influenciado entre otras cosas
por la publicidad y el fácil acceso a las bebidas alcohólicas, surge un complejo
problema de salud: el alcoholismo.

Tratamiento del Alcoholismo


El alcoholismo, como enfermedad, no siempre recibe el tratamiento más eficaz ya que
no existe un consenso respecto de cuestiones fundamentales. En primer lugar, no hay
consenso de cuáles deberían ser los objetivos y/o las necesidades fundamentales que
se deberían cubrir o solucionar a nivel de los pacientes alcohólicos y tampoco hay un
consenso de cuáles dispositivos asistenciales serían los más adecuados para
asegurar una asistencia válida y confiable.

Con este panorama científico y social, y con la estimulación y el incremento del


consumo de bebidas alcohólicas a nivel social, es comprensible que aumenten los
fracasos en el tratamiento del alcoholismo de las personas que sufran esta adicción y
las consecuencias en la salud pública por las enfermedades relacionadas con el
alcoholismo.

Así entonces, en muchos casos, la ausencia de tratamientos del alcoholismo eficaces


para el consumo abusivo de bebidas alcohólicas se debe a concepciones erróneas
sobre lo que es la adicción al alcohol o alcoholismo.

Todavía para mucha gente (incluidos profesionales sanitarios) el alcoholismo es una


cuestión de decisión personal, es decir, el adicto lo sería porque quiere beber mucho
alcohol, o es un asunto de falta de carácter, de tal forma que los alcohólicos no dejan
de beber porque no tienen fuerza de voluntad. Detrás de estas concepciones está la
creencia de que abandonar la dependencia del alcohol está enteramente en las manos
(en la voluntad) de la persona adicta.

Pero la realidad es que la adicción, más allá de la decisión y la voluntad personal del
adicto, es una enfermedad que escapa al control del alcohólico. Porque con el
consumo elevado, compulsivo y/ o prolongado de alcohol, el cerebro se adapta
patológicamente y experimenta cambios bioquímicos que modifican los
comportamientos, pensamientos y sentimientos del bebedor, y que producen entre
otros efectos, un deseo compulsivo e incontrolable de beber alcohol. Esto implica que
la persona que padece esta adicción, difícilmente puede controlar ese deseo
compulsivo generado por los daños cerebrales producidos por el alcohol, así como
también decrece su capacidad para autoevaluar los daños que el consumo le está
provocando y para dirigir su conducta hacia el abandono de la bebida y la modificación
de su estilo de vida adictógeno.
Por tanto, podemos afirmar, sin lugar a dudas, que el alcoholismo es una enfermedad,
una adicción que afecta de manera significativa al funcionamiento cerebral. Es una
enfermedad que puede recibir tratamiento de desintoxicación y de la que hay
recuperación. Hoy en día, gracias a las investigaciones y las nuevas tecnologías, cada
vez se sabe más acerca de cómo actúa el alcohol en el cerebro y los efectos que
produce, lo que permite desarrollar tratamientos del alcoholismo y fármacos
adecuados para que el adicto recupere el control de su vida. Es más, en la actualidad
se puede visualizar mediante técnicas de medicina nuclear, como la Tomografía de
Emisión de Positrones (PET), los daños que el alcohol provoca en el metabolismo
celular cerebral, especificando qué áreas de tejido cerebral se encuentran afectadas
por esta patología.

Recuperación Neuronal
Más allá de la adicción al alcohol: La recuperación neuronal es el tratamiento de
desintoxicación del alcoholismo.
Pero más allá de la desintoxicación o retirada del alcohol del organismo, es necesario
recuperar en el paciente las zonas del cerebro que han sido dañadas por la adicción,
es decir, es necesario que se genere un nuevo proceso de neuroadaptación, pero
ahora no patológico. Así entonces, los métodos “tradicionales” de desintoxicación
sirven para realizar una desintoxicación del alcoholismo y limpiar el organismo,
controlando los síntomas de la abstinencia, pero no restauran esas zonas cerebrales
donde el alcohol ha causado cambios neuroquímicos, con el riesgo adicional que este
tipo de desintoxicaciones puedan enmascarar otros síntomas de daño cerebral.
Además, hay que considerar que la medicación que generalmente se utiliza en estos
procedimientos, que la mayoría de las veces se recurre a medicación derivada de las
benzodiacepinas, a la larga provoca otra adicción en el paciente: a los tranquilizantes.
Esta recuperación neuronal se hace hoy en día por medio de un avanzado tratamiento
de desintoxicación del alcohol del tipo farmacológico, llevado a cabo por profesionales
de la medicina, la psicología y la enfermería y con un control y monitorización continua
del paciente en un entorno hospitalario adecuado.
Mediante éste procedimiento de recuperación neuronal, se actúa en los receptores
cerebrales, y en sistemas y estructuras alterados por el alcohol, como la corteza
cerebral, formación reticular, y el cerebelo, que además están asociadas con el
síndrome de abstinencia, por lo que, al intervenir en la recuperación de estas áreas, se
previene la aparición de los síntomas de abstinencia.
Así, por una parte, la recuperación de las estructuras cerebrales permite la eliminación
de los síntomas de abstinencia y permite que desaparezca el ansia y el deseo
irrefrenable de consumir alcohol. Y por otro lado, este tratamiento de
alcohol especializado, al recuperar las funciones cerebrales alteradas por el alcohol,
provoca que se restauren procesos avanzados de cognición y afectividad, como la
capacidad de atención, concentración, la capacidad para leer, la conciencia o la
serenidad.
Tratamiento Alcoholismo: Ventajas

Proporciona un abandono más seguro de la adicción bajo estricto control médico y


psicológico.
Permite vivir en el paciente un proceso abstinencial sin sintomatología dolorosa, es
decir, sin sufrimiento.

Al mismo tiempo que permite recuperar en el paciente sus procesos cognitivos y


afectivos que habían sido alterados.

Permite por tanto, que el adicto al alcohol tenga una buena disposición a la
psicoterapia, por no haber pasado por un tratamiento de desintoxicación con el
malestar de la abstinencia, para que en definitiva, el paciente pueda tomar el control
de su vida libre de alcohol.
LA DROGACCION
¿Que son las drogas?
Son aquellas sustancias cuyo consumo puede producir dependencia, estimulación o
depresión del sistema nervioso central, o que dan como resultado un trastorno en la
función del juicio, del comportamiento o del ánimo de la persona.
Es toda sustancia capaz de alterar el organismo y su acción psíquica la ejerce sobre la
conducta, la percepción y la conciencia. La dependencia de la droga es el consumo
excesivo, persistente y periódico de toda sustancia tóxica.
El término drogas visto desde un punto de vista estrictamente científico es principio
activo, materia prima. En ese sentido droga puede compararse formalmente dentro de
la farmacología y dentro de la medicina con un fármaco, es decir que droga y fármaco
pueden utilizarse como sinónimos. Los fármacos son un producto químico empleado
en el tratamiento o prevención de enfermedades. Los fármacos pueden elaborarse a
partir de plantas, minerales, animales, o mediante síntesis.
Existe una segunda concepción que es de carácter social, según ésta las drogas son
sustancias prohibidas, nocivas para la salud, de las cuales se abusan y que en alguna
forma traen un perjuicio individual y social.
Luego nos queda el problema dónde actúan estas sustancias, ya que todas estas
drogas tienen un elemento básico en el organismo que es el sistema nervioso central
el cual es la estructura más delicada y el más importante que tiene el ser humano, y si
estas sustancias actúan sobre esas estructuras dañándolas, perjudicándolas,
indudablemente que van constituir un elemento grave y peligroso para la colectividad;
para la salud individual y lógicamente para la salud pública.

Tipos de drogas según sus efectos

Narcóticos

La palabra narcótico es un vocablo griego que significa "cosa capaz de adormecer y


sedar". Esta palabra se usa con frecuencia para referirse a todo tipo de drogas pico
activas, es decir, aquellas que actúan sobre el psiquismo del individuo, se pueden
dividir en:

Opio, opiáceos y sucedáneos sintéticos.

Neurolépticos o tranquilizantes mayores.

Ansiolíticos o tranquilizantes menores.

Somníferos o barbitúricos.

Grandes narcóticos o anestésicos generales.

Es una droga con composiciones y orígenes distintos, que tienen en común su efecto
en el organismo, aunque este se manifieste en manera y de grado diferentes.

Neurolépticos o Tranquilizantes Mayores:

Se trata de sustancias utilizadas para tratar la depresión, las manías y las psicosis, y
muchas de ellas se venden sin prescripción médica en la mayoría de farmacias, entre
estas están fenotiazinas, el haloperidol y la resorcina.

Producen un estado de indiferencia emocional, sin alterar la percepción ni las


funciones intelectuales, sumamente tóxicas, poseen efectos secundarios tales como
parkinsonismo, destrucción de células de la sangre, arritmia cardiaca, anemia,
vértigos, entre otros.

Ansiolíticos O Tranquilizantes Menores:

Habitualmente usados para tratar las neurosis, estas drogas constituyen la mitad de
todos los psicofármacos consumidos en el mundo, a pesar de que producen un
síndrome de abstinencia muy grave. En dosis mayores funcionan como hipnóticos o
inductores del sueño: algunos se usan como relajantes musculares.

Producen letárgica, estupor y coma, con relativa facilidad. Al abandonar su consumo


pueden aparecer episodios depresivos, desasosiego o insomnio.

Somníferos O Barbitúricos:

Su uso puede provocar lesiones en el hígado o en los riñones, producir erupciones


cutáneas, dolores articulares, neuralgias, hipotensión, estreñimiento y tendencia al
colapso circulatorio.

La intoxicación aguda puede llegar a provocar la muerte. La dependencia física se


genera entre las 4 o las 6 semanas.

Grandes Narcóticos

Existen varias sustancias usadas en anestesia general que merecen estar incluidas en
este grupo por su capacidad de producir sopor y estupefacción, mayor que la de
cualquier estupefaciente en sentido estricto. En dosis leves produce una primera fase
de excitación cordial, como el alcohol y luego sedación y sopor. También generan
tolerancia y, en consecuencia, adicción, pudiendo ocasionar intoxicaciones agudas, e
incluso la muerte.

Opio Y Sus Derivados:

Con el nombre popular de adormidera o amapola se conoce el fruto del cual se obtiene
el opio y sus derivados. Es un polvo de color tostado. Se extrae de los granos que
contiene el fruto y entre sus usos medicinales se encuentran la supresión del dolor, el
control de los espasmos y el uso como antitusígeno. Entre sus derivados se encuentra
la morfina, la heroína, la metadona y la codeína, todos ellos pueden brindar
extraordinarios beneficios terapéuticos si son recetados y controlados por un médico.

Los opiáceos se presentan como polvo para fumar o solución inyectable. Este
narcótico produce un estado de euforia y ensoñación; una sensación de éxtasis que se
acorta rápidamente a causa de la tolerancia, cuyos efectos físicos son:

Epidermis enrojecida

Pupilas contraídas

Náuseas

Decaimiento de la función respiratoria

Pérdida de reflejos
Falta de respuesta a los estímulos

Hipotensión

Desaceleración cardíaca

Convulsiones

Riesgo de muerte

Alucinógenas

Las drogas conocidas como alucinógenos son fármacos que provocan alteraciones
psíquicas que afectan a la percepción. La palabra "alucinógeno" hace referencia a una
distorsión en la percepción de visiones, audiciones y una generación de sensaciones
irreales. La alucinación es un síntoma grave de la psicosis de la mente y su aparición
distorsiona el conocimiento y la voluntad.

Los alucinógenos se consideran productos psicodélicos que inhiben los mecanismos


de defensa del yo, y facilitan la distribución de la sensibilidad así como la aparición de
imágenes desconcertantes.

¿En qué consiste el tratamiento para la drogadicción?

El tratamiento para la drogadicción tiene como finalidad ayudar al adicto a dejar la


búsqueda y el consumo compulsivos de la droga. El tratamiento puede darse en una
variedad de entornos, de muchas formas distintas y por diferentes periodos de tiempo.
Puesto que la drogadicción suele ser un trastorno crónico caracterizado por recaídas
ocasionales, por lo general no basta con un solo ciclo de tratamiento a corto plazo.
Para muchas personas, el tratamiento es un proceso a largo plazo que implica varias
intervenciones y supervisión constante.

Componentes de un tratamiento integral para el abuso de drogas. Los mejores


programas de tratamiento ofrecen una combinación de terapias y otros servicios para
satisfacer las necesidades individuales de cada paciente.

Existen varios enfoques con base científica para tratar la drogadicción. El tratamiento
para la drogadicción puede incluir terapia de la conducta (como terapia individual o de
grupo, terapia cognitiva o manejo de contingencias), medicamentos o una combinación
de ellos. El tipo específico de tratamiento o la combinación de tratamientos varía
según las necesidades individuales del paciente y, con frecuencia, según el tipo o los
tipos de drogas que use. La gravedad de la adicción y los intentos anteriores para
dejar de consumir drogas también pueden influir en el enfoque del tratamiento.
Finalmente, los adictos suelen sufrir de otros problemas de salud (incluyendo otros
trastornos mentales), ocupacionales, legales, familiares y sociales, los cuales deben
tratarse de forma concurrente.

Los mejores programas de tratamiento ofrecen una combinación de terapias y otros


servicios para satisfacer las necesidades individuales de cada paciente. Las
necesidades específicas pueden relacionarse con aspectos como la edad, raza,
cultura, orientación sexual, sexo, embarazo, consumo de otras drogas, problemas de
salud concurrentes (p. ej., depresión, VIH), crianza de hijos, vivienda y trabajo,
además de antecedentes de abuso físico y sexual.

El tratamiento para la drogadicción puede incluir terapia de la conducta,


medicamentos o una combinación de ellos.
Hay medicamentos, como la metadona, la buprenorfina y la naltrexona, que se usan
para tratar a personas adictas a las sustancias opioides, mientras que para los adictos
al tabaco existen preparados de nicotina (parches, chicles, pastillas y vaporizador
nasal) además de los medicamentos vareniclina y bupropión. El desulfuran, el
acamprosato y la naltrexona son medicamentos usados para tratar la dependencia al
alcohol, la cual se presenta comúnmente junto con otras drogadicciones. De hecho, la
mayoría de las personas con adicción severa son consumidores de diversas drogas y
requieren tratamiento para todas las sustancias que abusan. Incluso se ha
comprobado que las personas que tienen problemas con el alcoholismo y el
tabaquismo pueden recibir tratamiento simultáneamente para ambos problemas.

Los medicamentos psicoactivos, como los antidepresivos, los ansiolíticos, los


estabilizadores del estado de ánimo o los antipsicóticos pueden ser críticos para el
éxito del tratamiento cuando los pacientes tienen trastornos mentales simultáneos,
tales como depresión, trastorno de ansiedad (incluyendo el trastorno de estrés
postraumático), trastorno bipolar o esquizofrenia.

Las terapias de la conducta pueden ayudar a motivar a los toxicómanos a participar en


el tratamiento para las drogas, ofrecen estrategias para afrontar el deseo de
consumirlas, enseñan maneras de evitar las drogas y prevenir las recaídas, y ayudan
en el manejo de las recaídas en caso de que éstas ocurran. Las terapias de la
conducta también pueden ayudar a mejorar las destrezas de comunicación, las
relaciones interpersonales y la crianza de hijos, así como la dinámica familiar.

Muchos programas de tratamiento emplean terapias tanto individuales como de grupo.


La terapia de grupo puede brindar refuerzo social y ayudar a fomentar la abstinencia y
un estilo de vida sin drogas. Algunos de los tratamientos conductuales más
establecidos, como el manejo de contingencias y la terapia cognitiva conductual
también se están adaptando para uso con grupos a fin de mejorar la eficacia y el
ahorro de costos. Sin embargo, sobre todo en adolescentes, puede haber un peligro
de efectos iatrogénicos o involuntarios del tratamiento en grupo; es por ello que los
terapeutas capacitados deben estar al tanto de tales efectos y monitorearlos.

El tratamiento del abuso y la adicción a las drogas se efectúa en distintos


entornos usando una variedad de enfoques farmacológicos y conductuales.
Puesto que trabajan en distintos aspectos de la adicción, las combinaciones de
terapias de la conducta y medicamentos (cuando los hay) por lo general parecen ser
más eficaces que cualquier enfoque usado por sí solo.