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125 INSTRUCTIVOS

instructivos artículos de Ajedrez


Prof. José Luis Matamoros

ESTUDIOS tienen personalidad, que carecen de rasgos


TEÓRICOS característicos salientes, se prestan a una sen-
Por Eugenio Znosko - sible confusión o al desconcierto.
Borowsky Hay otros momentos todavía que presen-
tan dificultades de otra especie. Cuando se ha
10- Cómo se construye ganado material es frecuente que la iniciativa
un plan pase al adversario, que su posición mejore, se
libere. En estas condiciones se tiene la tenta-
Cuando se indica a los ción de batirse en retirada, de defenderse, tan-
aficionados la necesidad de to más cuanto que las fuerzas, una vez con-
tener un plan, se lamentan seguidos los objetivos necesitan agruparse de
de no poder construirlo y por ello se creen in- nuevo de otra forma que permita dirigirlas ha-
feriores a todos los demás. Es necesario des- cia nuevos fines; sin embargo, defendiéndose
engañarles. Incluso los más grandes maestros se puede aumentar la ventaja del adversario,
pasan por momentos en que no saben con pues la simple iniciativa puede transformarse
exactitud lo que va a pasar, o en que no tie- en fuerte ataque. Para reaccionar contra este
nen aún una idea determinada sobre lo que peligro se ha tratado de dar el siguiente con-
van a jugar. Aveces, es la posición la que no sejo: “Habiendo obtenido una ventaja materia
está suficientemente esclarecida, otras es el es- deben seguir jugando como si estuvieran con
píritu el que no se ha puesto aún en marcha. igualdad”. Se toma al pie de la letra fácilmente
Entonces estos maestros hacen simples juga- esta regla, pero también son insuficiencias sus
das de desarrollo, consolidan su posición, po- riesgos y peligros.
nen sus piezas en las mejores casillas, etc. En Acaso el mayor peligro en casos semejan-
resumen, ellos retocan. Hay que consolarse tes es de orden psicológico. Después de la ten-
porque son precisamente estos momentos de sión que producen las duras escaramuzas es
indecisión los que obran como un excitante, cuando sobreviene la reacción y durante al-
pues la incertidumbre hace al jugador nervio- gún tiempo el cerebro, agitado por los esfuer-
so y fecunda su inspiración. zos anteriores, descansa y no puede enseguida
Hay momentos particularmente propicios inventar una nueva línea de juego. El adversa-
a una semejante incertidumbre y estos son rio se aprovecha de ello y restablece el equi-
los más difíciles de tratar convenientemente. librio y hasta consigue a veces resultar mejor
Es, por ejemplo, la etapa entre la apertura y librado.
el medio de la partida; asimismo, la que sigue No se puede juzgar de ninguna manera
inmediatamente después del medio y antes de que un solo plan baste para toda una partida,
que se produzca un final pronunciado o claro. ni que éste pueda construirse sobre una sola y
En general, todas las posiciones poco más o única idea. Son numerosas las ideas que entre-
menos igualadas, sobre todo aquellas que no chocan y se enlazan en el curso de una parti-
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da. El plan más profundo se compone en rea- monos a estudiar dos ejemplos en los que la
lidad de una serie limitada de jugadas y sufre idea de posición es suficiente clara, pero don-
modificaciones notables durante el curso de de los medios empleados son absolutamente
su realización. Existe sobre todo la resistencia diferentes.
del adversario, que nos obliga a desviarnos. En la posición Nº 1 que se presentó a la ju-
Casi en cada jugada hay bifurcación. Objeti- gada 15 de la partida Capablanca-Rubinstein,
vos imprevistos se levantan súbitamente ante jugada en el torneo de Berlín, 1928.
nosotros y nos atraen. Hay que contentarse Diagrama Nº 1
con que la partida sea un desarrollo lógico de
un vasto plan, detenido en un momento dado.
Prácticamente hay que reconocer que mu-
chos jugadores juegan sin un plan pasable. Se
contentan con aprovechar las faltas adversas;
recurren a maniobras tácticas o mejor dicho
a celadas.
Sin embargo, en nuestros estudios debe-
mos observar estos asuntos bajo otro ángulo.
No como juegan algunos, sino como han sido
jugadas las mejores partidas, como debe ju-
garse una partida de ajedrez.
Como en la guerra, haría falta dirigir to-
das nuestras fuerzas hacia el punto más im-
portante de la posición.
Claro está que no siempre es fácil encon- La debilidad de las negras salta a la vista:
trarlo. Todavía, cuando el ataque está desen- es el peón aislado que está en d5. Sin embargo,
cadenado, menos mal, se ve el objeto princi- está suficientemente protegido y los ataques
pal de nuestro asalto, la llave de la posición directos contra este peón corren el riesgo de
adversa. resultar ineficaces. No obstante, estos ataques
Pero es diferente del todo el caso en que fuerzan a las piezas adversarias a quedar en
no hay ataque; entonces hay que imaginar la una pasividad absoluta que permite una ma-
debilidad que un ataque podría crear allí don- yor actividad de las piezas blancas. Esto les
de todavía no hay nada. Esto es cuestión de permitirá la eliminación de las mejores pie-
genio, de intuición del jugador; los que no zas enemigas de defensa y debilitar el flanco
lo tienen, tendrán que contentarse modesta- de dama negro, que no está defendido por el
mente con ver las debilidades reales. Para esto rey. Entonces un ataque final contra estos tres
el análisis cuyo mecanismo acabamos de ex- peones facilitará la ganancia de uno de ellos.
poner, es el único medio verdadero y seguro. He aquí cómo fue jugada la partida:
Haría falta dar numerosos ejemplos para 16.Ad2 Df6 17.Te4 Tad8 18.Tae1 Dc6 19.g3
demostrar cómo se elabora y construye un Tfe8 20.Aa5 Txe4 21.Dxe4 Cf8 22.Dxc6 bxc6
plan; habría que hacer un largo análisis de 23.Te7 Td5 24.Axb6 axb6 25.Tb7 Cd7 26.Tc7
este procedimiento. Por el momento limité- Td6 27.Tc8+ Cf8 28.Cd2 c5 29.Cc4 Te6 30.Tb8
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Te1+ 31.Rg2 g5 32.a4 Ta1 33.Cxb6 Rg7 34.Tc8 pieza blanca, que está c5, quedaría débil y exi-
Ce6 35.Cd7 Txa4 36.Cxc5 Tb4 37.Cd3 Tb5 girá la protección del d4.
38.Rf3 h6 39.b4 h5 40.g4 hxg4+ 41.hxg4 f6 16.Axa6 Dxa6
42.Tc4 Rf7 43.Cc5 Cd8 44.Cb3 1-0 17.Cxc5 Db5
Aquí tenemos un juego francamente posi- 18.Cf4 Ag4
cional dirigido hacia un objetivo evidente. En 19.f3 e5!
el diagrama Nº 2: El ataque contra el rey el que El ataque contra el peón central comienza
decide la ganancia por medio de numerosas y y justifica el sacrificio de la jugada 15: sólo la
preciosas combinaciones. Se trata de la cuarta presencia del caballo en c5 autoriza este avan-
partida del match Alekhine-Euwe, jugada el ce del peón rey.
10 de octubre de 1935 en La Haya. 20.Cfd3 exd4
21.fxg4 dxe3
Diagrama Nº 2 22.Axe3 Cxg4
23.Af4 Ac3+
Y por fin el rey queda desnudo de piezas
protectoras.
24.Td2 Txc5
25.Cxc5 Dxc5
26.Axb8 De7+
27.Rd1 Ce3+
28.Rc1 Cxc2
29.Txc2 h5
30.Td1 Ag7
31.h3 a5
32.Af4 De4
33.Ac7 De3+
34.Rb1 a4
35.bxa4 b3
Las blancas se han construido un fuer- 36.axb3 Dxb3+
te centro, han creado al adversario un peón 0-1
retrasado en una columna abierta, pero no Las negras abandonaron en la jugada 44.
tienen tiempo de enrocar: Es de esta circuns- Aquí la ejecución es más difícil que en el
tancia de donde va a obtener provecho el ad- ejemplo anterior, sólo que en este caso tam-
versario. Si no saca nada en limpio de su ata- bién es la idea, el plan que lo domina todo.
que su posición quedará bastante precaria.
Pero ¿cómo quebrantar la fuerte coraza
que se ha construido el enemigo? Vean las fi-
nas maniobras del negro:
15… c5
Sacrificando su peón débil, amenaza des-
embarazarse, y si el sacrificio es aceptado, la
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