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Finales de peones en el ajedrez

COLECCIÓN HUMOR, JUEGOS Y PASATIEMPOS

Adolivio Capece

FINALES DE PEONES EN EL AJEDREZ

EDITORIAL DE VECCHI, S. ~-

© Editorial De Vecchi, S. A. 1990

El Código Penal vigente sanciona a "··· quien intencionadamente reprodujere, plagiare, dis- tribuyere o comunicare públi=enre, en todo o en parte, una obra literaria, artística o cien- tífica o su transformación o una interpreta- ción o ejecución artística fijada en cualquier tipo de soporte o comunicada a través de cualquier medio, sin la autorización de los ti- rulares de los correspondientes derechos de propiedad ·intelectual o de sus cesionarios. La misma pena se impondrá a quien intencio- nadamente importare, exportare o almace- nare ejemplares de dichas obras o produc- ciones sin la referida autorización.» (Artículo 534 bis, a).

Editorial De Vecchi, S. A. Balmes, 247. 08006 BARCELONA Depósito legal: B. 26.890-1990 ISBN: 84-315-0858-2 Impreso en España por GERSA, Industria Gráfica Tambor del Bruc, 6. Sant Joan Despí (Barcelona)

"""

Indice

PREFACIO

GENERALIDADES Importancia y fuerza del rey.

L

a

/

opos1C1on

11 Tercer caso: los dos promo- cionan la reina al mismo tiem-

po, pero uno de los dos puede dar jaque mate

13

Cuarto caso: uno de los dos ju- gadores promociona la reina

con un tiempo de ventaja so- bre el adversario, y se halla en

condiciones de poder captu- rar el peón enemigo. Particula-

13

La triangulación. Ganancia y pérdida de un tiempo

16

Jaque mate de rey y reina con- tra un rey solo

19

Jaque mate de rey y torre con- tra rey solo

21

REY Y UN PEÓN CON- TRA REY SOLO

25

REY Y PEÓN CONTRA

REY Y PEÓN

Primer caso: uno de los dos jugador~s es el primero en promoc10nar a rema con, por lo menos, dos tiempos de ven- taja sobre su adversario Segundo caso: ambos jugado- res avanzan la reina al mismo tiempo, pero uno de ellos se halla en situación de capturar la reina adversaria

res excepciones de este caso

REY Y DOS PEONES CON- TRA REY SOLO Primer caso: los dos peones 31 están juntos Segundo caso: los dos peones se encuentran doblados Tercer caso: los dos peones distan uno de otro, por lo me- 32 nos, una columna

33

REY Y DOS PEONES CON- TRA REY Y UN PEÓN Primer caso: los dos peones es-

tán libres y juntos 1

34

35

43

43

44

45

49

49

Segundo caso: los dos peones están libres, pero no unidos Tercer caso: sólo uno de los dos peones se encuentra libre Cuarto caso: ninguno de los dos peones está libre

SO

S1

S8

REY Y DOS PEONES CON- TRA REY Y DOS PEONES 71

Primer caso : los peones, sean blancos o negros, se encuen- tran libres y juntos Segundo caso: los peones, sean blancos o negros, están libres, pero sólo los blancos están jun- tos Tercer caso: tanto las blancas como las negras tienen un solo

peón libre Cuarto caso: sólo las blancas tienen un peón libre

77

7S

74

71

Quinto caso: ni uno ni otro jugador t ienen peones libres 78

REY Y TRES PEONES CON- TRA REY SOLO O CON- TRA REY Y PEÓN

8S

REY Y TRES PEONES CON- TRA REY Y TRES PEONES 101

Primer caso: los dos jugadores disponen, por lo menos, de un peón libre

102

Segundo caso: uno solo de los dos jugadores tiene un peón libre

103

Tercer caso: ninguno de los dos jugadores tiene peones libre

106

FINALES DE VARIOS PEONES CON PIEZAS IGUALADAS

111

FINALES DE VARIOS PEONES CON UN JUGA- DOR CON VENTAJA

121

SOLUCIONES DE LOS EJERCICIOS

131

l.

Posición del diagrama 17

2.

Posición del diagrama 18

3. Posición del diagrama 19

4. Posición del diagrama 31

S. Posición del diagrama 32

6. Posición del diagrama 33

7. Posición del diagrama 34

8. Posición del diagrama 35

 

9.

10.

11.

1 S.

Posición del diagrama 36

REY Y TRES PEONES CON-

Posición del diagrama 37

TRA REY Y DOS PEONES 87

Posición del diagrama 38

Primer caso: todos los peones están libres; la posición pre- senta los peones blancos a un lado y los negros en el lado

12. Posición del diagrama 39 13. Posición del diagrama 40 14. Posición del diagrama 41 Posición del diagrama 72

opuesto

87

16. Posición del diagrama 73

Segundo caso: los dos jugado-

17. Posición del diagrama 74

res tienen, por lo menos, un

18. Posición del diagrama 75

peón libre

90

19. Posición del diagrama 77

Tercer caso: sólo uno de los

20. Posición del diagrama 78

peones

tiene

juego libre

92

21. Posición del diagrama 79

Cuarto caso: ningún jugador

22.

Posición del diagrama 80

tiene peones libres

93

23.

Posición del diagrama 81

24.

Posición del diagrama 82

40. Posición del diagrama 109

25.

Posición del diagrama 83

41. Posición del diagrama 110

26.

Posición del diagrama 84

42. Posición del diagrama 124

27

. Posición del diagrama 85

43 . Posición del diagrama

125

28.

Posición del diagrama 86

44. Posición del diagrama 126

29.

Posición del diagrama 87

45. Posición del diagrama 127

30.

Posición del diagrama 99

46. Posición del diagrama 128

31.

Posición del diagrama 100

47. Posición del diagrama 129

32.

Posición del diagrama 101

48. Posición del diagrama 130

33.

Posición del diagrama 102

49. Posición del diagrama 131

34.

Posición del diagrama 103

50. Posición del diagrama 132

35.

Posición del diagrama 104

51. Posición del diagrama 145

36.

Posición del diagrama 105

52. Posición del diagrama 146

37.

Posición del diagrama 106

53. Posición del diagrama 147

38.

Posición del diagrama 107

54. Posición del diagrama 148

39

. Posición del diagrama 108

55. Posición del diagrama 149

Prefacio

El «final» es la última fase de una partida de ajedrez y es la lógica con- clusión si no se han cometido gra- ves errores, por una u otra parte, que hayan comprometido los resul- tados de la partida desde las fases de apertura o en la mitad del juego. Esto nos indica que, si en una partida de ajedrez siempre tendrá lugar la apertura, el final puede no darse. Esto implica que el conocimiento de la técnica final es indispensable para cualquiera que desee conver- tirse en un buen jugador. Es fre- cuente en los torneos, incluso en los de alto nivel, escuchar que el derro- tado exclama: «iTenía una buena posición, pero luego la he echado a perder en el final!». Frases de este género indican la falta de conocimiento de la técnica propia de los finales de una partida

de ajedrez, falta que resulta muy frecuente, debida a la casi total au- sencia de textos sobre este tema.

fi -

nales por parte de los jugadores de cualquier -nivel se debe, no obs- tante, a motivos más psicológicos:

nuestro temperamento latino nos induce a buscar una conclusión bri- liante en el centro de la partida, a buscar el jaque mate, que incitan a preferir un sacrificio que descubre el rey adversario, a movimientos más tranquilos, que llevarían a un final superior y a vencer fácilmente. He aquí los motivos que hacen

que el estudio del final sea des,cui- dado y se prefiera a éste el f).e las novedades teóricas de las aperturas.

A pesar de ello, hemos de tener

presente que, lo mismo que no se puede empezar una partida con la esperanza de ganarla sin conocer,

El escaso conocimiento de los

por lo menos, los que son los prin- cipios fundamentales de las apertu- . ras, tampoco se puede esperar ganar si se ignoran totalmente algunos datos fundamentales de la técnica del final. La falta de conocimiento de esta técnica, en efecto, nos obliga a in- tentar complicar, a cualquier precio, unas posiciones en que la simplifica- ción llevaría a un final, final que, con algunas nociones básicas muy simples, nos llevaría a la victoria. En este volumen hablaremos ex- clusivamente de los finales de peón, sin ninguna pieza de una u otra parte, dado que estos finales son fundamentalmente los más típicos y los más importantes, y sirven para el estudio de finales más complejos con distintas piezas en el tablero. Examinaremos, en principio, al- gunas posiciones estándar, cuyo co- nocimiento es esencial, que consti-

tuyen prácticamente postulados para el final de ajedrez, y de ellas pasare- mos a profundizar, poco a poco, en el estudio de posiciones más com- plejas. Naturalmente, no es posible más que considerar un restringido nú- mero de finales respecto a los que realmente se pueden producir en una auténtica partida y, por lo tan- to, inicialmente consideraremos las posiciones clásicas -llamémoslas así-, de las que no resulta difícil pasar a los casos más complicados. Por último, en relación con la práctica de los torneos, examinare- mos algunas posiciones especial- mente interesantes que se han dado en torneos de alto nivel en los últi- mos años, para puntualizar, en la mejor forma posible, los conceptos estratégicos generales, esenciales para la correcta evaluación de. la posición.

Generalidades

Importancia y fuerza del rey. La oposición

En los finales, especialmente en los que sólo intervienen los peones, una función muy importante y, con frecuencia determinante, es la desa- rrollada por el rey. Esta pieza, que durante la aper- tura y la mitad del juego permanece casi siempre inactiva, y suele ofrecer problemas para su defensa, encuen- tra al final, en que las amenazas del mate se han reducido al mínimo , habiendo casi totalmente desapare- cido las piezas , el momento de ex- presar mejor su fuerza y su po- tencia. Ya sea el rey blanco o el rey negro que, desde el punto de vista teórico, tienen el mismo valor e igual fuerza, uno de los dos puede convertirse en más fuerte si logra la oposición. Por oposición, concepto de fun- damental importancia en la técnica del final, se entiende tanto que el

rey se halle en condiciones de pene- trar en territorio enemigo , como el que pueda evitar la penetración del adversario. Para comprender mejor este con- cepto que, repetimos, es de máxima importancia, consideremos el dia- grama l.

DIAGRA MA 1

Opo sición próx ima

Como puede verse, los dos reyes se encuentran frente a frente, se oponen. Entre los dos existe un número de casillas impar, condición indis- pensable para que se produzca la oposición. Pero, ¿cuál de los dos reyes tiene la oposición? La primera respuesta es que los

dos, pe~o es e~uivocada o, por lo

menos, 1mpreosa. La oposición corresponde al rey

que no se ha de mover.

En efecto, según la definición que hemos dado con anterioridad,

el jugador que no ha de jugar aún su

propio rey, impide que el rey adver-

sario adelante, en tanto que podrá avanzar a su ve z apenas su adversa- rio haya movido. Supongamos, por ejemplo, que el movimiento corresponda al rey blanco. En este caso, se dice que el negro tiene la oposición. En efecto, tras cualquier movimiento del blanco, el negro podrá adelantar. Por ejemplo:

si

l. Rc4

entonces l

Re5

si

l.

Re4

entonces l

Rc5

si

l.

Rc3 (d3 ,e3) entonces l

Rc5

(d5,e5) ,

y así, en cualquier caso, el rey ne-

gro puede adelantar una casilla. El diagrama 1 ilustra un caso de oposición próxima, dado que entre los dos reyes sólo mediaba una ca- silla. Si la distancia entre los dos reyes aumenta, se habla de oposición ale- jada. Consideremos el diagrama 2,

DIAGRAMA 2

Op osición ale jada

8

7

6

5

4

3

2

en que se nos presenta un ejemplo de oposición alejada. ¿Quién tiene la oposición? Que responda el lec· tor, antes de seguir la lectura. Ya que hemos dicho que un re- quisito esencial para que se dé la oposición es que entre los dos reyes exista un número impar de casillas, es fácil llegar a la conclusión que tiene la oposición el jugador a quien corresponda el primer movimiento. Recordemos que la oposición puede ser vertical, diagonal u hori- zontal. Desde el punto de vista práctico, tener la oposición nos puede permi- tir ocupar determinadas casillas del tablero o evitar que las ocupe el rey adversario. Que luego resulte una ventaja decisiva o no, dependerá de la posición y disposición de los peo - nes. Por el momento, lo importante es que el lector asimile el concepto. Las aplicaciones prácticas las vere - mos en breve. Ya hemos aprendido

que el rey es una pieza que puede desarrollar funciones muy precisas, de defensa o ataque, de acuerdo con las circunstancias y que, por lo tan- to, se ha de valorar lo máximo posi- ble. Esta valoración se logra de la mejor de las maneras intentando que el rey ocupe el centro del ta- blero. Ya sabemos, a propósito de aper- turas, de la importancia de las casi- llas centrales, es decir, del centro, y esos principios pueden aplicarse tran- quilamente al final. Para mayor claridad de este con- cepto consideremos el diagrama 3.

DIAGRAMA 3

Movim iento d el rcv

Es fácil constatar que el rey blan- co, colocado en la casilla al, emplea el mismo número de movimientos -siete- para situarse, respectiva- mente, en las casillas aS, h8 o hl, dado el particular movimiento del rey, para el que un paso en horizon- tal, vertical o diagonal tienen el

mismo valor; es decir, le permiten cubrir la misma distancia de una casilla. Es evidente, por lo tanto que, si nuestro rey ocupa una de las casillas centrales, es decir, d4, e4, dS, o bien eS, necesitará como máximo cuatro movimientos para alcanzar cual- quier punto del tablero, ejerciendo así la máxima acción posible. Obsérvese, además, tal como vi- sualmente se ilustra en el diagrama 4,

DIAGRAMA 4

Movimiento del rey

que el rey, para llegar, por ejemplo, de la casilla e3 a la e7, emplea el mismo número de jugadas si- guiendo una línea recta, es decir, por el camino e4-e5-e6-e7, que si prosigue diagonalmente, por el ca- mino f4-g5-f6-e7, o bien d4-c5-

d6-e7.

Estos particulares, aparentemen- te insignificantes, son en realidad esenciales, y su importancia se cap- tará en toda su plenitud cuando nos

encontremos frente a casos en que los peones adversarios cierran el ca- mino del rey.

La triangulación. Ganancia y pérdida de un tiempo

A diferencia de lo que sucede en las fases de apertura, en el final, la pér- dida de un tiempo puede resultar incluso ventajosa, sobre todo cuan- do se dispone de un espacio mayor que el que corresponde al adversario. Un típico ejemplo de pérdida de un tiempo para obtener una posi- ción superior, se realiza con la lla- mada triangulación, maniobra que se efectúa con el rey con la finalidad de situarlo en posición agresiva. Veamos un ejemplo, que ya se ha hecho clásico y que nos ayudará a comprender mejor este concepto. Consideremos la posición que nos presenta el diagrama 5.

DIAGRAMA 5

Bl a ncas m u eve n y ga n an

En este final las blancas, a quie- nes corresponde mover, disponen de una maniobra que llevarán a la

victoria. N o se debe tener prisa, y ésta es una regla que siempre ha de

tenerse

bien presente en los finales .

¿Cómo pueden vencer las blancas? El movimiento más espontáneo re- sulta, evidentemente,

1. Re3?

con la idea de atacar Pe4 negro, que se encuentra aislado. Pero este mo- vimiento es equivocado, porque las negras pueden fácilmente oponerse a él jugando,

1.

Re5

conquistando así la oposición. En este

punto las blancas, dado el bloqueo de los peones, se ven obligadas a hacer retroceder el propio rey, lo que permite al adversario avanzar ulteriormente con la entrada en d4, tras lo cual las negras ya no tienen dificultades para salir vencedoras. El problema es, entonces, llevar a e3 al rey blanco cuando el rey negro ya se encuentra en e5, de forma que la oposición sea del blanco, y no de su adversario. Este plan puede realizarse me- diante una triangulación, es decir, perdiendo un tiempo en el movi- miento del rey, pero manteniendo siempre bajo control la vital casi- lla e3. El movimiento que hará ven- cer a las blancas resulta, por lo tanto,

1. Rd2!

Ahora, el bloqueo de los peones se realiza en desventaja de las ne- gras, que se ven obligadas a mover al rey, pero incluso tras el eventual

1. Re5

las blancas no tienen dificultad para

conquistar la oposición, jugando fi- nalmente

2. Re3

y ahora que el movimiento corres-

ponde a las negras, será el rey negro

el que tendrá que retroceder, y las blancas podrán capturar el Pe4, ga- nando fácilmente la final. La manio-

bra que hemos efectuado con el rey blanco para ganar, es decir, una trian- gulación (Re2-d2-e3), nos ha dado también un primer ejemplo de la importancia y utilidad de la oposi- ción, además de otro ejemplo de la importancia y la necesidad, en algu- nos casos, de perder un movimiento para obtener una posición más ven- tajosa, o bien ceder el movimiento

al adversario. Con frecuencia, el he-

cho de perder o de ganar un tiempo

puede volver, hacia uno u otro lado,

el resultado final y, sobre todo, pue-

de otorgar, a uno u otro rey, la opo- sición. Consideremos la posición del

diagrama 6.

DIAGRAMA 6

Mueva quien mueva, blancas ganan

Es obvio que el jugador que tie- ne la oposición se halla en condicio- nes de vencer, ya que su rey puede penetrar en el campo enemigo cap- turando los peones del adversario. En este ejemplo, todo depende de la posición de los peones en la co- lumna a; en la situación que pre- senta el diagrama, las blancas ganan indiferentemente de quién juegue primero. En efecto,

mueven las blancas,

1. a3!

2. a4

a5

y ahora las negras, que han perdido

la oposición, han de retroceder con el rey, con lo que pierden así el Pe4

y la partida;

mueven las negras,

1. a5

2. a4!

y nos hallamos de nuevo en la situa-

ción anterior. Pero basta que el peón negro, que hemos colocado en la casilla a6, se encuentre en la casilla a7, para que las cosas cambien radicalmente. Esta nueva situación la plantea el diagrama 7. El lector puede obser- var la semejanza de las dos posicio- nes, que difieren únicamente por la casilla donde se halla situado el peón

a de las negras. Esto nos dice, desde ahora, y a continuación veremos numerosas confirmaciones de ello, que una di- ferencia aparentemente insignifi- cante en la posición puede cambiar

e, incluso, darle la vuelta a los resul-

tados de un final y, por lo rtantp, comprometer la partida:

DIAGRAMA 7

Q u ien mu ev a. pierde

a

b

e

d

e

9

h

Volvamos al diagrama 7: ¿quién va a ganar? Respuesta: el que tenga la oposición. Y, ¿quién tiene la opo- sición? Aquel a quien no corres- ponda jugar. Es fácil demostrar las dos aserciones. Veamos:

mueven las blancas:

podemos

deducir

una importante

regla general: en las posiciones simé-

tricas, que vemos representadas en

el diagrama 7, donde la simetría aparece en los peones de la columna

a, distantes un número par de casi-

llas, el qu e no tenga que mover primero se encuentra en situación de ganar un tiempo, copiando simplemente los movi- mientos del adversario.

Intentemos aclarar el concepto con otro ejemplo. En el diagrama 8 consideraremos primero los peones que se encuentran en las columnas b y c.

DIAGRAMA 8

Pér di d a el e ti empo en po s icio nes s imét ri cas

 

1. a3

a6!

2. a4

aS

o

bien:

a

 

1. a4

aS

y el rey blanco, obligado a retroce- der, deja campo libre al adversario;

2

 

mueven las negras:

 
 

1.

a6

2.

a3

aS

La posición de los peones blancos

3.

a4

y

negros es simétrica (respecto al

o

bien:

eje del tablero, ya que distan un nú-

 

1.

aS

mero par de casillas); supongamos

2.

a4

que jueguen las blancas. Si las ne-

Por ejemplo:

y ahora es el rey negro quien ha de retroceder, permitiendo a las blan- cas la captura de Pe4. De todo cuanto hemos expuesto,

gras responden correctamente, se hallan en condiciones de impedir que el adversario gane un tiempo.

 

1. b3

b6

6. f5

g5

2. c3

c6

y la próxima jugada corresponde a

3. b4

b5

Como se ve, las negras sólo tie- nen que repetir simétricamente los movimientos del adversario. El lec- tor puede habituarse a examinar, por sí solo, las distintas alternativas, para constatar que, jugando siempre el movimiento simétrico al del ad- versario, el resultado no cambia nunca.

mismo razonamiento sirve para

los peones f, g y h. En este caso, la

El

las blancas. Este ejemplo nos per- mite enunciar otra regla fundamen-

tal: cualquier cambio provoca la pérdida

de un tiempo. Para que el lector se dé buena cuenta, puede releer las notas al comentario que acabamos de ex- poner. Recordemos, una vez más, que las nociones de oposición, trian- gulación y pérdida o ganancia de un

tiempo, para la teoría de las finales,

regla de simetría es susceptible de alguna excepción. Consideremos siempre que el turno les corres- ponda a las blancas:

resultan fundamentales y han de ser asimiladas en la mejor forma posi- ble, aunque de momento puedan parecer áridas y exentas de signifi- cado práctico.

1. f3

f6

2. g3

g6

3. h3

h6

Jaque mate de rey y reina contra

4. f4

un rey solo

Hasta aquí todo sigue un ritmo normal, pero ahora resulta una equi-

vocación jugar con las negras la si-

metría 4

ción 5. g4!, y ahora, después de 5 h5, 6. g:h5, g:h5, 7. h4, son las blan- cas las que han ganado un tiempo, dado que los peones se encuentran bloqueados, y la jugada corresponde a las negras. La continuación exacta es, por lo tanto,

f5, debido a la continua-

5. g4

O bien

si

5.

h4,

h5!

f5

(iahora st!).

Inútil la tentativa 5. f5, g:f5, 6. h4,

f4!, 7. g:f4, f5; y las negras han con- seguido su finalidad.

h4

No se deben de cambiar: 5 h:g4, 6. h:g4, f5, 7. g5; y las blancas han ganado el tiempo,

Aunque el hecho puede parecer raro y casi increíble, no son pocos los ju- gadores que, aún teniendo una dis- creta visión del juego y un buen conocimiento de las aperturas, no son capaces de dar jaque mate al rey solo, con rey y reina, y caen en la re- petición de los movimientos o en obligarlo a la inmovilidad, con lo que queda en tablas una partida que habrían podido ganar fácilmente. Señalaremos, pues, brevemente cómo se da el jaque mate cuando se dispone del rey y de la reina contra el rey solo del adversario, antici- pando que, una vez más, la teoría de la oposición se revelará muy impor- tante. Consideremos la posición repre- sentada en el diagpma 9.

DI AG I\AMA

9

Blan cas mue ve n y ganan

Por lo general, unos diez moví- mientos son más que suficientes para dar jaque mate. Ante todo, se ha de llevar al rey adversario hacia el borde del tablero. Por lo tanto, el primer movimiento será

1. Dh5

dado que, de esta forma, bloquea- mos el rey negro en las tres últimas líneas transversales. Hemos de re- cordar, como regla general, que en la primera fase de la maniobra de jaque mate, la reina tiene como úni- ca misión reducir el espacio del rey enemigo. Por lo tanto, se habrán de evitar las jugadas inútiles, los movi- mientos de la reina que no corres- pondan a la citada finalidad, mien- tras que se ha de procurar que nues- tro rey vaya, lo más rápidamente posible, a enfrentarse con el rey ad- versario. Convencidos de estos con- ceptos, sigamos con el ejemplo.

2. Rb2

Rf6

Es muy conveniente, en casos se- mejantes, llevar el propio rey alcen- tro donde, como ya dijimos antes, puede desarrollar su máxima fuerza.

2.

3. Rc3

Re6

Un movtmtento como 3. DgS, ahora habría resultado inútil. De acuerdo con los principios generales expuestos anteriormente, es de suma importancia aproximarse con el rey.

3.

Rf6

4.

Rd4

Re6

Las blancas han terminado la pri- mera parte de la maniobra con la centralización del propio rey. Ahora se trata de empujar al adversario al límite extremo del tablero.

5. Dg6+

Menos exacto resultaba dar el jaque desde la casilla eS, dado que lo que nos interesa es obligar al rey

negro a dirigirse a la línea octava. Por lo tanto, dar el jaque desde g6

(en la línea sexta) nos permite con- trolar mayor espacio que no hacién- dolo desde eS (en la línea quinta).

5. Re?

6.Rd5

Es el movimiento más preciso,

porque si ahora las negras juegan 6 Rd 7, las blancas tienen la oposición

y pueden proseguir con 7. Df7+,

obligando al rey negro a retroceder

a la línea octava.

6. Rf8

7. Dh?

Dado que las negras han llevado espontáneamente su rey a la octava línea, este movimiento de la reina no es, evidentemente, la pérdida de un tiempo , ya que además obliga al

adversario a dirigirse hacia el cen-

tro, donde la reina hallará el apoyo de su propio rey.

fuerza de la torre, aumenta pro- porcionalmente la importancia del

7.

Re8

rey y, en subordinación, la de

8.Re6

Rd8

la acostumbrada regla de la oposi-

9. Dd7 mate

Terminamos representando en el diagrama 10 algunas típicas posicio- nes de la inmovilización final de rey y reina contra rey solo, posiciones que el lector siempre habrá de tener bien presentes para evitarlas, si tie- ne la reina de ventaja, o para alcan- zarlas, si tiene el rey solo.

DIAGRAMA 10

P osic io nes part icular es d e la in mov ili z:tci ón

Jaque mate de rey y torre contra rey solo

También en este caso los conceptos generales que se han de seguir son, prácticamente, los mismos que se han expuesto en el apartado ante- rior, con las diferencias que corres- ponden a los distintos movimientos de la reina y la torre. En los finales de rey y torre con- tra rey solo, además, dada la menor

ción. Téngase presente que, en algu- nas ocasiones, puede ocurrir que sea preciso promocionar a torre un peón que ha alcanzado la octava línea ya que, de convertirlo en rei- na, se podría producir la inmovili- zación. Por ejemplo, en una posición en que las blancas se encuentran con el rey en g5 y un peón en f7, mientras las negras tienen sólo el rey, situado en h7, la promoción a reina coloca- ría al rey en inmovilización. El pro- blema se resuelve fácilmente promo- viéndolo a torre, pero esto requiere cierto conocimiento de la técnica de este final. Consideremos, por lo tanto, la posición representada en el dia- grama 11.

DI AGRAMA

11

Bl:tnc:ts mueve n v ganan

1.

Te5

También en este caso es válida la regla de quitar al rey adversario el máximo espacio posible.

, Rc2, por-

que las blancas seguirían en el juego de la triangulación con 8. Rd4!, et- cétera.

También es inútil 7

1.

Rc4

B. Re3

Rc2

2.Rg2

9.Rd4

Y también es válida la regla de llevar lo más rápidamente posible el rey para apoyar la torre.

Volvemos a la triangulación. Aho-

, Rb3, si-

ra, evidentemente, a 9 gue 10. Rd3, etcétera.

 

Rb4

Rd2

3.Tg5

10. Th2+

Re1

Naturalmente, las negras, apro- vechando el menor radio de acción de la torre, obligan con sus ataques

11. Rd3

Ahora que la primera parte de la maniobra, la de llevar al rey adver-

a

algunas pérdidas de tiempo.

sario al borde del tablero, ya se ha

 

3

Rc4

realizado, se debe proceder a la se-

4. Rf3

Rd4

gunda parte: conquistar la oposi-

5. Th5

En este caso, la pérdida de tiem- po es necesaria para obligar al rey negro a retroceder.

5. Rd3

Rc4, 6. Re3; y las

negras se ven confinadas a la co-

lumna a, es decir, blero.

al límite del ta-

O bien, si 5

6. Th4

Las negras han impedido el avan- ce del rey blanco, pero no que la torre reduzca su espacio vital.

ción, de forma que se pueda dar mate con la torre. El movimiento que se señala en el texto es la que resuelve más rápidamente el pro-

blema, ya que obliga al rey negro a situarse en la parte del tablero (el lado del rey, en este caso), donde dispone de menor espacio. En efec-

, Rd1, a

to, ahora no es posible

causa de 12. Th1, mate.

11. Rf1

12. Re3

13. Tf2

Rg1

 

6.

Rd2

Es la mejor, porque se bloquea al

 

Si

no es así, el rey blanco se lleva

rey negro entre g1 y hl.

a

e3.

Otros movimientos, de 13. Ta2 o

Pero ahora las blancas se hallan en situación de ocupar igualmente esta casilla, gracias a una maniobra de triangulación.

13. Te2, irían también bien, pero requerirían una jugada más para dar el mate. Esto, por regla general, no tiene demasiada importancia, pero

 

7. Re4!

Rc3

a veces puede revelarse como esen-

que,

dando a las blancas la oposición, permitiría 8. Th2 +, y el rey negro se encontraría inmediatamente re-

ducido al borde del tablero.

Peor

resultaría

,

Re2

cial (por ejemplo, en los torneos re- lámpago o en los casos en que el adversario haya solicitado el cóm- puto de las cincuenta jugadas, etcé- tera.

13.

Rh1

DIAGRAMA 12

14. Rf3

15. Rg3

16. Tf1

Rg1

mate

Rh1

El diagrama 12 muestra para este tipo de final dos clásicas posiciones de inmovilización.

Particulares situaciones de inmovilización

Rey y un peón contra rey solo

El final de rey y un peón contra rey solo es, evidentemente, el más sen- cilio que se puede dar. La parte más fuerte, es decir, la que tiene el peón, gana si logra lle- var a promoción ese peón, transfor- mándolo en reina o, eventualmente, en torre, tras lo que el mate ya es cuestión de pocas jugadas. El problema se divide en este punto en dos casos, o sea, el peón puede ser promovido simplemente empujándolo hasta la octava línea o bien, para alcanzarla, tiene necesi- dad de la ayuda de su rey. En el primer caso, es evidente que el rey solo no se halla en condi- ciones de detener la marcha del peón y, para establecerlo, se recurre a una simple regla, llamada regla del

cuadrado: si el rey solo no se encuentra en el interior del cuadrado que tiene) por un lado) la distancia entre la casilla donde se encuentra el peón y la línea oc- tava transversal) el peón se encuentra en condiciones de alcanzar la promoción por sí solo.

Intentemos ilustrar visualmente esta regla. Observemos el diagra- ma 13.

DIAGRAMA 13

La regla del cuadrado

El peón blanco que se encuentra en la casilla eS dista tres casillas de la línea octava transversal, es decir, precisa de tres movimientos para al- canzar la promoción.

El cuadrado que se ha de cons- truir de acuerdo con el enunciado de nuestra regla tendrá, por lo tan- to, un lado de cuatro casillas. En el ejemplo, los vértices del cuadrado son respectivamente eS- h5-h8-e8, o bien e5-b5-b8-e8; si el rey negro no se halla situado en una casilla que se encuentre en el inte- rior de estos cuadrados, el peón blanco se halla en condiciones de al- canzar la promoción sin ayuda nin- guna. Por el contrario, si el rey negro se encuentra en el interior del cua- drado, puede detener al peón ad- versario. Por ejemplo,

situemos al rey negro en la casilla c2 - juegan las blancas:

1.

e6

Rd3

2.e7

Rd4

3. eB=D

Situemos al rey negro en la casilla h5 - juegan las blancas:

1.

2.e7

3.

e6

eB=D+

Rg6

Rf7

R:e8

Será conveniente que el lector se habitúe a considerar, por sí mismo, distintos casos en los que el rey se encuentra en cuadrado con el peón o se halle fuera, teniendo presente, como única excepción que, cuando un peón sale de su posición de par- tida, es decir, de la segunda línea transversal, su cuadrado, dada la particularidad del primer movi- miento de los peones, se construye como si el peón se hallara en la ter- cera transversal. Por ejemplo, para un peón situado en la casilla a2 (y

que, por lo tanto, en el primer mo- vimiento puede adelantar dos pa- sos), el cuadrado tiene por vértices las casillas a3-f3-f8-a8, y así sucesi- vamente. Si el peón no se halla en condi- ciones de alcanzar la promoción por sus propios medios puede, en cam- bio, hacerlo con la ayuda de su pro- pio rey, siempre que éste sea capaz de alejar al rey adversario de la co- lumna donde se encuentre el peón que intente la promoción. Y he aquí que se repite la oposición. También ahora habremos de dis- tinguir dos casos: el primero, en que el rey se encuentra detrás de su propio peón, y el segundo, en que está situado delante de él. En el primer caso, la partida que-

da siempre en tablas si el rey solo se encuentra en disposición de con- quistar la oposición. El diagrama 14 muestra una posi- ción clásica.

DIAGRAMA 14

Blancas juegan: tablas

El negro tiene la opos1oon, ya

 

RdS

que han de jugar las blancas. Para

7. d7

Rc7

S. Re?

conservarla, le bastará tener un poco de cuidado: ésta es una posición fundamental, en la que el lector hará muy bien en entrenarse largo tiempo, hasta que los movimientos que haya de realizar con el rey ne- gro no le resulten totalmente me- cánicos:

y las blancas no tienen dificultad para ganar. Estos ejemplos demuestran clara- mente lo esencial que es la oposi- ción para las finales. E igualmente importante es en el segundo caso,

1. d5+

Rd6

Rd7!

cuando el rey se halla delante de su propio peón.

2.Rd4

En estas circunstancias, vale la si-

Éste es el movimiento clave: el rey negro no puede impedir que el adversario avance, pero tiene que procurar la conquista de la oposi- ción tras algunas jugadas de las blancas.

3.Rc5

O bien, si 3. ReS, Re7, etcétera.

4.

5.

d6+

Rd5

Re?

Rd7

RdS!

Aún es válido el mismo razona- miento anterior.

6. Re6

guiente regla : si el rey se encuentra dos o más casillas delante del peón, el par- tido más fuerte es el que gana siempre; si el rey solo adelanta al peón en una ca - silla, ganará si tiene o logra la oposi- ción. Gana siempre si el rey se encuentra en la sexta transversal.

Son excepción a esta regla los fi-

nales con los peones de torre, de los

que hablaremos después de haber considerado el ejemplo mostrado por el diagrama lS.

O

bien, si 6. Rc6, ReS, etcétera.

DIAGRAMA 15

6. ReS

Blancas ganan

7. d7+

RdS

Y

si ahora 8. Rd6, el negro queda

 

inmovilizado, mientras que si el rey

blanco se aleja 8

en tablas. Señalemos, para una mejor com- prensión de esta posición tan im- portante, que las negras hubieran perdido jugando, por ejemplo, en el quinto movimiento,

, R:d7, se queda

5. ReS??

en lugar de

6. Re6

,

Rd8. Y ahora,

es el rey blanco quien conquista la oposición,

a

b

e

d

e

9

h

En este caso, las blancas se hallan en situación de ganar, porque dis- ponen de un movimiento de peón que les permite conquistar la opo- ·

sición:

1. e3

Un inciso: nótese que si ésta fue- ra la posición de partida (es decir, el peón blanco estuviera . situado en e3, en lugar de en e2) , la partida acabaría en tablas si la primera ju- gada correspondiera a las blancas, mientras que si tiene que mover el rey negro, éste pierde, como ahora veremos.

1. Rd6

Gracias a la oposición, el rey blan- co puede penetrar en el territorio enemigo y sostener el adelanto del propio peón.

2. RfS

O bien, 2

Re?

, RdS , 3. e4+, Rd6,

4. Rf6, Rd7, S. eS, ReS, 6. Re6!, Rd8, 7. Rf7; y las blancas no tienen dificultad para promocionar. Esta variante también sirve para mostrar cómo se gana cuando el rey se en- cuentra en la sexta línea transversal,

3. ReS!

y no 3. e4, Rf7, 4. eS, Re7; y las ne- gras se hallan en situación de con- quistar la oposición y de hacer ta- blas, como en el ejemplo prece- dente (véase el diagrama 14),

3. Rf7

4.

5.

6.

7. Re6!

Rd6

e4

eS

Re8

Rd8

Re8

conquistando la oposición y prepa- rando el definitivo ingreso en la séptima línea. Obsérvese que no era conveniente 7. e6?, Rd8; y que el

rey negro toma la oposición; final- mente, tablas,

7. Rf8

Rf7

Rf8

8.

9.

Rd7

e6+

10. e7+

promocionando a rema en la SI- guiente jugada. Recordemos que los dos últimos ejemplos (posiciones de los diagra- mas 14 y 1S) muestran dos situacio- nes fundamentales en este tipo de finales y constituyen dos firmes pun- tales cuya existencia no puede ser

ignorada. Son posiciones lineales, en la actualidad ya muy comunes, pero aún verdaderamente esencia- les. Por lo tanto , no sólo se han de

estudiar, sino también analizar en todas sus posibles variantes, y ser asimiladas hasta en los menores de- talles. Para concluir este capítulo, con- sideraremos ahora algunas intere- santes excepciones a las-reglas hasta ahora expuestas, excepciones que se

comprueban, como ya hemos insi- nuado, en las finales de rey y peón de torre contra rey solo. Salvo la regla del cuadrado, se ha de decir que, en estos particulares tipos de finales, se acaba siempre en

tablas si el rey solo se encuentra en

la posibilidad de alcanzar, según se

trate de un peón en la columna a o

en la columna h, las casillas a8-b8-

c8, o bien h8-g8-f8 (o bien, natural- mente, a1-b1-cl , o h1-g1-f1). El diagrama 16 muestra, precisa- mente, dos casos en el que las blan- cas no tienen posibilidad de vencer.

D IAG RAMA

16

Do s casos par ri culares d e rabh s

Dejemos al lector el placer de comprobar por sí mismo la verdad de estas afirmaciones, recordando que el rey negro no debe abandonar la guardia respectivamente de las casillas b7 y g7. Esto nos permite concluir con una regla final que complementa todo lo anteriormente dicho: si el

rey negro alcanza la casilla c8 (/8), la partida queda en tablas, pero si el rey blanco ocupa b7 (g7) , las blancas ganan.

EJERCICIOS

Proponemos a continuación tres fá- ciles ejercicios para permitir al lec- tor familiarizarse con las finales de rey y peón contra rey solo. Para facilitar la tarea, daremos al - gunas breves notas metodológicas. Las soluciones se encuentran al final del volumen.

DIAGRAMA

17

Blancas juegan y ga nan

l. Hemos dicho que, cuando el rey se encuentra delante de su propio peón y en la sexta línea, siempre gana; en efecto, también en este caso blancas juegan y ganan.

DIAGRAMA

18

Blancas juegan y ganan

2.

En este caso, se ha de tener cui-

dado con la regla del cuadrado. El peón blanco tiene necesidad de ser sostenido y, una vez más, la oposi- ción se muestra decisiva.

19

Blancas juegan y ganan

DIAGRAMA

3. El rey negro está en cuadrado. U na vez más, el peón precisa de la ayuda de su propio rey. Pero he aquí el problema: ¿por qué lado

tiene que pasar?

Rey y peón contra rey y peón

Los principios generales que hemos expuesto para las finales de rey y peón contra rey solo, son válidas también en este caso, ya que es sufi- ciente que un jugador capture el peón del adversario sin perder el propio para volver al tipo de final visto anteriormente. Por lo tanto, también en los fina-

En esta situación, las blancas se hallan en condiciones de capturar el peón adversario; las negras se ven imposibilitadas para efectuar esa ma- niobra pero pueden, sin embargo, conquistar la oposición propia de las finales de rey y peón contra rey solo que, igualmente, les permite acabar en tablas. Veamos cómo:

les de rey y peón contra rey y peón tiene un papel muy importante la

1. Rb5

Re6

oposición.

2. Rc5

Re?

El diagrama 20 es un típico ejem-

3.Rd5

Rd?

plo de lo que ahora afirmamos.

4.

R:e5

Re?

DIAGRAMA 20

Tablas

De esta forma, las negras han perdido el peón. No obstante, nos encontramos ante una de las situa- ciones de tablas expuestas en el ca- pítulo anterior: rey situado inme- diatamente frente al propio peón, y partido débil con la oposición,

5.

Rf5

Rf?

6.e5

Re?

7.e6

ReS

S. Rf6

RfS

9.

e?+

ReS

10. Re6,

tablas por inmovilización.

regla

existe una excepción, que se pro- duce cuando el peón negro se en- cuentra en la sexta o la séptima

Evidentemente,

para esta

transversal. En este caso, si las blan- cas capturan el peón adversario ven- cen siempre, dado que el rey negro no se halla en condiciones de con- quistar la oposición defensiva. Por otra parte, esto no es más que una extensión de la regla, vista en las finales de rey y peón contra rey solo, de acuerdo con las cuales el partido más fuerte gana si el rey logra llegar a la sexta transversal. Veamos un ejemplo.

DIAGRAMA 2 1

Blancas juegan y ganan

Nótese que la disposición de las piezas es la misma que la del ejem- plo precedente, con la diferencia de que toda la posición se encuentra desplazada dos transversales. Ahora, en el ejemplo del dia- grama 21, ganan las blancas:

y el adelantamiento del peón blanco ya es imparable. Obsérvese que un grave error hubiera sido al final

Rf8; y las

negras logran tablas, al haber quistado la oposición. Estos casos, que analizaremos se- paradamente, son sustancialmente cuatro, exactamente:

de los dos jugador~s es el

pnmero en promocwnar rema con, por lo menos, dos tiempos de ven- taja sobre su adversario. 2. Ambos jugadores obtienen la pro- moción al mismo tiempo, pero uno de ellos se encuentra en situación

de .poder capturar la reina adver- sana.

3. Los dos promocionan la reina al

mismo tiempo, pero un jugador pue- de forzar el jaque mate.

4. Uno de los jugadores promo-

ciona la reina con un tiempo de ventaja sobre el adversario, pero puede capturar el peón enemigo. Particulares excepciones de este caso. Examinemos ahora, con orden, estos cuatro casos y, para mayor co- modidad y rapidez en el análisis, consideraremos siempre como equi- po más fuerte, es decir, destinado a la victoria eventual, las blancas.

con -

S. Rf6??, a causa de 5

l.

_IJno

Primer caso: uno de los dos jugadores es el primero en promocionar a reina con, por

1. Rb?

Re8

lo menos, dos tiempos de ventaja

2. Re?

Rf8

sobre su adversario

3.Rd7

Rg?

4.

R:e7

Rg8

Éste es el caso más sencillo . Consi-

5.Rd7

, deremos la posición del diagrama 22.

DIAGRAMA 2 2

Blancas juegan y ganan

8

7

6

5

4

3

2

La solución es muy sencilla:

Ahora, evidentemente, el avance

a g3 y, por lo tanto, la captura del peón ya no es posible, por lo menos en forma inmediata. Se tendrá que llevar a la reina, con una serie de ju- gadas para ocupar la casilla hl, tras lo cual la aproximación del rey blan- co será decisiva. Por ejemplo:

 

3. Db2+

 

Rg1

4. Dc1+

Rg2

5. Dd2+

Rg1

6. De1 +

Rg2

7. De2+

Rg3

En

caso

de

7

, Rgl, sigue

8. Dg4+, Rh2, 9. Rbl, y las blancas capturan el peón adversario.

8. Df1

Rh2

En caso contrario, las blancas si- túan inmediatamente la reina en hl.

1. b7

h4

9.Rb2

Rg3

2. b8=D

h3

1 O. Dh1

,

3. Dg3+

,

y

la victoria es cuestión de pocas

capturando el peón adversario. Sin embargo, puede ocurrir que el rey negro se halle en situación de sostener su propio peón. En este caso, para capturarlo, las blancas tendrán que respaldar su propia rei- na con el rey. La maniobra no es especialmente difícil y, como máximo, requerirá algunas jugadas más. Consideremos, por ejemplo, la posición siguiente: blancas - rey en al , peón en b6; negras - rey en g2, peón en h5 (se trata práctica- mente de la posición que figura en el diagrama 22, con la diferencia de que el rey negro se halla desplazado a g2). Solución:

jugadas. Una vez más, es válido el principio de que, en la final, aunque se~ muy sencilla, no se ha de tener pnsa.

Segundo caso: ambos jugadores avanzan la reina al mismo tiempo, pero uno de ellos se halla en situación de capturar la reina

adversaria

Este caso se da por la mala situa-

ción del rey negro respecto al peón que avanza. Aun llegando los dos a poder promocionar simultáneamen- te, las blancas se hallan en situación, con una jugada en hilera, en vertical

la reina ad -

o diagonal, de capturar

1.

b7

h4

versaria. El diagrama 23 muestra los

2.b8=D

h3

dos casos posibles. 1

DIAGRAMA

23

El blanco mueve v Yence

a

b

e

d

e

DIAGRAMA 24

A. Blancas ganan B. Tablas

g

Solución:

b7

1. g2

2. g1 =D

3. Db6+

4.

b8=D

D:g1

R-mueve

,

y las blancas vencen fácilmente.

Nótese que, con rey y reina dis- tantes una sola casilla, si la jugada se hace en diagonal, el rey no puede defendeta su propia reina, lo que sí es posible si el jaque se le hace en vertical. En el diagrama 24 vemos una clara representación de estos dos casos.

Tercer caso: los dos promocionan la reina al mismo tiempo, pero uno de los dos puede dar jaque mate

También este caso es bastante parti-

h cular, debido a la mala posición del rey negro, y a la agresiva del rey blanco. Un ejemplo clásico lo ofrece el diagrama 2 S.

DIAGRAMA 25

Blancas juegan y ganan

2

a ·

e

Solución:

1. e?

2. cB=D

3. Dc2+

e

g

h2

h1 =D

Rf1

4. Dd1 +

Rg2

5. De2+

Rg1

6. Rg3!

En el diagrama 26, se muestran otros dos casos particulares de fina- les de este tipo.

DIAGRAMA

26

Casos particulares de jaque mate

Cuarto caso: uno de los dos jugadores promociona la reina con un tiempo de ventaja sobre el adversario, y se halla en condiciones de poder capturar el peón enemigo. Particulares excepciones de este caso

27

Blancas juegan v ganan

DIAGRAMA

Solución:

1. b8=D

e2

2. Df4+

Rg2

3. De3

Rf1

4. Df3+

Re1

Éste es el punto crucial: el rey negro, para poder defender su pro- pio peón, se ve obligado a aproxi- marse a la casilla de promoción per- mitiendo, por lo tanto, a las blancas ganar un tiempo precioso para la aproximación del rey. Téngase bien presente este hecho, porque en él se basan las excepciones de las que ha- blaremos más adelante,

Se trata del caso más complicado,

5. Rc4

Rd2

especialmente por las distintas ex-

6. Dd3+

Re1

cepciones a la regla que pueden

7. Rd4

Rf2

producirse.

8. De3+

Rf1

Veamos primero un caso normal,

9. Df3+

Re1

en el que las blancas, que se mueven

10.Rd3

Rd1

con un tiempo de ventaja, se hallan

11. D:e2+

Rc1

12. Dc2, mate

en condiciones de ganar. La posición es la representada en el diagrama 27.

Como se ve, la maniobra no es difícil; naturalmehte, cuanto más

lejos se encuentre el rey blanco, más larga resultará. Ahora llegamos a las excepcio-

N o se puede aproximar con el rey blanco, debido a la posición de inmovilización del rey negro

nes. Atención a la siguiente regla: el

Rb1

final que acabamos de exponer (es de-

3.

Dd3+

Ra1

cir, prácticamente rey y reina contra rey y peón en séptima) siempre es

vencedo0 si el peón n~gro no se encuentra en la columna del aljzl o en columna de torre.

En estos dos casos, son posibles

que

rey

blanco. Veamos, ante todo, dos casos clá- sicos de tablas.

· El primero, con el peón en la co- lumna de la torre, se representa en el diagrama 28.

dependen

algunas situaciones

de

tablas,

del

de

la

posición

DIAGRAMA

Tablas

28

Para evitar que las negras pro-

que

blancas

~ocionen, las

Jugar

tienen

y, siempre a causa de la posibilidad de inmovilizar el rey, no se halla en

condiciones de intervenir, con lo que la partida queda en tablas. El segundo ejemplo, un poco más difícil, lo da el diagrama 29,

DIAGRAMA 29

Tablas

que ilustra el caso del peón en la co- lumna del alfil. Nótese que la posi- ción es prácticamente igual a la del diagrama 2 7, con las .piezas negras desplazadas una columna. La partida queda en tablas, porque después de

1. b8=D

2.

Dg3+

f2

,

las negras no se encuentran obliga-

das

, Rfl; lo que per-

mite a las blancas aproximarse con

a jugar 2

1. Db4+

Ra1

el rey, pero puede continuar tran-

2. Dc3+

quilamente con

Rh1!,

y ahora las blancas no pueden cap- turar el peón, ya que en este caso el rey negro se encontraría inmovili- zado; no puede aproximarse con su rey, porque entonces las negras pro- mocionan a su vez; por lo tanto, y en cualquier caso, la final son tablas. Por lo tanto, con frecuencia las finales en las que el partido más débil tiene el peón en séptima en la columna del alfil (columnas e o f) o en la de torre (columnas a oh), aca- ban en tablas. Pero también aquí existen excep- ciones. Para acabar veremos una muy interesante, dejando para los otros casos los ejercicios al final del capítulo.

DIAGRAMA 30

caso que el rey blanco se encuentre en la parte del tablero indicada por la línea quebrada. Esta circunstancia ha sido puntualizada por R. Fine. Aquí da - remos la solución final en la posi- ción mostrada en el diagrama, dejan- do al lector el placer de buscar otras soluciones moviendo el rey blanco en el área señalada (se aconseja ha- cerlo después de haber resuelto los ejercicios del final del capítulo). Veamos la solución. Ante todo , se ha de evitar la inmovilización.

1. Rb6!

Dos pájaros de un tiro, podría- mos decir. Se evita la inmoviliza- ción y se aproxima el rey.

1. Rb2

Rc2

2. Rc5+

Naturalmente, si 2 etcétera.

Ral, 3. Rb4,

Bbncas mueven v ganan

3. De4+

Rb2

4. De2+

Rb1

El diagrama 30 muestra uno de los casos en que las blancas se en- cuentran en situación de ganar. Es muy importante señalar que la final siempre es ganada por las blancas} en

Rb3, 5. DeS, se-

guida después por 6. Dal, etcétera.

O bien,

si

4

5. Rc4!!

He aquí el eje de la maniobra: las blancas permiten ~ue el adversario promocwne a rema, pero se en- cuentra en condiciones de dar el jaque mate.

5.

6. Rb3

a1 =D

Y las negras, como sabemos, no

pueden evitar la derrota. Se ha de decir que cuando las blancas logran ganar en estos parti- culares finales con peones en sép-

tima sobre las columnas de alfil o

torre , casi

siempre se debe a la posi-

bilidad de dar el jaque mate aprove-

chando la mala posición de las pie- zas adversarias.

En otros casos semejantes, con- viene realizar la práctica de los si- guientes ejercicios.

EJERCICIOS

Los ejercicios que ahora se propo- nen son, prácticamente, ampliacio- nes de los casos analizados con ante- rioridad. N o presentan dificultades espe- ciales, y sólo requieren cierta aten- ción y la total asimilación de cuanto se ha expuesto anteriormente. Rec_ord~J?OS que los cuatro últi- mos e¡eroc10s pertenecen, con ma- yor propiedad, a la casuística de los finales de reina, pero nos ha parecí- do conveniente insertarlos igualmen- te para hacer que el lector adquiera confianza con algunas posiciones particulares que, con frecuencia, se producen realmente en las partidas.

DIAGRAMA 31

Blancas ganan

4. Una poslClon muy simple. Las

· blancas ganan en cualquier caso, in- dependientemente de a quien co- rresponda la jugada. No resultará difícil para el lector obtener la posi- ción ya examinada en el diagrama 17.

DIAGRAMA 32

Qui en ju egu e. pierde

5. Una extens10n del caso prece-

dente. Pero al que le corresponda mover, pierde, ya que abandona su propio peón y no tiene posibilidad de volver a ocupar con el rey una casilla útil para poder acabar en tablas.

DIAGRAMA

33

Blancas juegan y ganan

6. La solución, en este caso, es algo más compleja. Se ha de tener mucho cuidado en que el rey negro no pueda aproxi- marse al peón blanco, pues de otra forma la captura del Pg6 se hace infructuosa.

DIAGRAMA 34

Blancas juegan y tablas

8

7

6

5

4

3

2

7. Un interesante caso de tablas que, una vez más, permite el adversario. Téngase cuidado, porque a veces resulta más sencillo hacer tablas con un peón menos que con el mismo número de peones.

DIAGRAMA 35

Blancas juegan y ganan

a

b

e

d

e

9

h

8. Las blancas se hallan en condicio- nes de ganar, pero sólo si descubren cuál es la maniobra justa. Sirva de advertencia el ejemplo que se ofie- . ce en el diagrama ~9.

DIAGRAMA

36

Si juegan blan cas , ganan. Si ju ega n negras, tablas

9. Otro ejemplo interesante que se- ñala la importancia del movimiento inicial. Si corresponde a las blancas, éstas ganan, pero si el movimiento es de las negras, el final son tablas. Una vez más, atención a la oposi- ción.

DIAGRAMA

37

Blan cas juegan y ganan

10. Las blancas, en esta final, se ha- llan en condiciones de vencer gra- cias a la aplicación del segundo caso visto anteriormente: un caso de pro- moción simultánea logra, por lo tan- to, capturar la reina adversaria.

DIAGRAMA 38

Blancas juegan y ganan

del

cuarto caso. La solución no es difí-

cil, a_unque requiere una pequeña astuoa.

11. Una

excepoon

a

la

regla

IJ IA C IL\~IA )9

13.

Otro caso semepnte al ante-

a

b

e

d

e

9

h

12. Una final con un peón en sép- tima, esta vez de alfil. En este caso, la victoria se produce por la simple regla del cuadrado, a menos que las negras no prefieran aceptar el jaque mate.

DIAGRAMA 40

Blancas juegan y ganan

nor.

Las blancas se encuentran en con- diciones de impedir la promoción al adversario, gracias a las continuas amenazas de jaque mate.

DIAGRAMA 41

Blancas juegan y ganan

8

7

6

5

4

3

2

14. Un ejemplo interesante, con una

solución de problema debida a la es- pecial situación del rey y de la reí-

na blancos.

'

Rey y dos peones contra rey solo

Este tipo de final, por lo general, es ganado muy fácilmente por el par- tido más fuerte. Bastará con tener presentes las ahora ya bien conoci- das reglas de la oposición: gracias al segundo peón, no resulta difícil con- quistar la oposición activa precisa para vencer. Un ejemplo muy sencillo nos lo ofrece el diagrama 42.

DIAGRAMA 42

Blancas juegan v ganan

La victoria se puede alcanzar en dos formas: conquistando la oposi- ción, en cuyo caso se tendrá: l. g7, Rh7, 2. Rf7, R:h6, 3. g8 = D, etcéte- ra, bien sacrificando un peón: l. h7+, Rh8, 2. g7+, R:h7, 3. Rf7, etcétera. Por comodidad de análisis y de estudio, podemos distinguir en este tipo de final tres casos generales:

l. Los dos peones están juntos; 2. los dos peones se encuentran doblados; 3. los dos peones distan uno de otro, por lo menos, una columna. Examinémoslos separadamente.

Primer caso: los dos peones están juntos

Un ejemplo de este caso ya nos ha sido presentado en el diagrama 42. Es el caso más sencillo y no se pre- senta ninguna dificultad para alcan- zar la victoria. En un solo caso, el que nos presenta el diagrama 43, se hace preciso prestar 1algo de atención.

Es fácil constatar que las negras no pueden capturar el peón blanco más atrasado, porque en este caso se saldría del cuadrado el otro peón. Por lo tanto, las blancas no tie- nen dificultades para acercarse con su propio rey, sosteniendo el avance de sus peones. El único caso partí- cular que requiere, como ya hemos dicho, un poco de atención, se pre- senta cuando los peones se encue n- tran en sexta y séptima transversal y en las columnas de caballo o torre, como en el diagrama 43.

DIAGRAMA 43

Blancas juegan y ganan

Para ganar una vez más, se ha de recurrir a la oposición sacrificando el Pa7 cuando el rey blanco se halle en situación de ocupar las casillas c6 o a6. En el ejemplo, la solución es:

1.Rd5

Rb?

2. aB= D+

R:a8

3. Rc6

Rb8

4. b?

Ra?

5.Rc7

etcétera. Y el nocido.

,

resto ya es bien co-

Segundo caso: los dos peones se encuentran doblados

También en este caso el partido más fuerte acostumbra a vencer siem- pre, con sólo dos excepciones, que se presentan cuando los dos peones se encuentran en la columna de la torre, o cuando están situados en la quinta y sexta transversal, con el rey adversario en la misma co- lumna. El diagrama 44 ilustra gráfica- mente los dos casos.

DIAGRAMA 44

Dos casos particulares de tablas

El primer caso, los dos peones en

la columna de la torre, es sencillí-

simo y dejamos al lector la tarea

de resolverlo.

Para el segundo caso, peones en quinta y sexta transversal, partimos de la posición del diagrama 44, con movimiento de las negras. Solución:

1. Re8!

Rf8

Re8,

2.

3.

Rf6

e?

y las blancas no pueden ganar. Salvo estas dos excepciones, el partido más fuerte gana siempre. La maniobra consistirá en adelan- tar un solo peón y utilizar el otro en el momento oportuno para con- quistar la oposición agresiva. Veamos un ejemplo partiendo de la posición del diagrama 45.

DIAGRAMA 45

Blancas juegan y ganan

a e e g
a
e
e
g

1.

e6

Re8

2. Rf6

Rf8

eS!

3. ,

forzando

a

las

negras

a

ceder la

oposición.

3

Re8

 

4.e7

 

Rd7

5.

Rf7

,

y las blancas ganan.

Tercer caso: los dos peones distan

uno de otro, por lo menos, una columna

También en este caso, salvo raras excepciones, que dependen de la imposibi~idad del rey de defender sus prop1os peones, que son ataca- dos por el adversario, la final siem- pre se gana. Podemos hacer una posterior dis- tinción, de acuerdo con el número de columnas que separan los dos peones. Si los dos peones distan una sola columna, como en el ejemplo del diagrama 46, se gana siempre, lle- vándolos a la misma transversal.

DIAGRAMA 46

Blancas juegan y ganan. Negras juegan,

rabias

3 2 a e e g
3
2
a
e
e
g

En este caso, ganan blancas si les corresponde la jugada.

En el segundo caso (peones en la

quinta transversal), veamos el dia-

1.a5!

Res ·

grama 47.

2.a6

,

y ahora las negras no pueden captu-

rar el PeS, porque saldrían del cua- drado de Pa6.

 

Re?

3. Rb2!

Rb8

e6!

4. ,

y

las negras no pueden impedir que

el

adversario promueva.

Pero si, en este ejemplo, el movi- miento inicial correspondiera a las negras, se harían tablas:

1.

Re6

2. a5

R:e5,

y

ahora las negras se encuentran en

el

cuadrado del peón a.

Por lo tanto, los dos peones que distan una columna, no apoyados por el propio rey, ganan si pueden ser llevados a la misma transversal antes de que el rey adversario se en- cuentre en condiciones de atacar a uno de ellos.

Cuando los peones distan dos co- lumnas, se pueden tener los siguien- tes casos: ganan, aun sin la ayuda del rey, si se encuentran en la segunda, sexta o séptima transversal; vencen igualmeñte cuando se encuentran en la quinta transversal, si les co- rresponde la jugada; y, finalmente, cuando se encuentran en la tercera

o cuarta transversal, sólo pueden

ganar con el sostén del propio rey. En el primer caso (peones en la segunda, sexta o séptima transver- sal), la solución es evidente: el rey negro jamás podrá capturar uno de los dos peones sin salirse del cua- drado del otro.

DIAGRAMA 47

Blancas juegan y ganan; negras juegan, tablas

Las blancas ganan sólo si tienen la jugada:

1. h6

Rf?

2. e6+!

Rg6

e?

3. ,

etcétera. Pero si el primer movimiento co- rresponde a las negras, éstas se en- cuentran en condiciones de hacer tablas:

1. R:e5

2.

Rg?,

3.

h6

h7

Rf6

capturando a continuación el otro peón. El tercer caso (peones en la ter-

ofrece

cera o cuarta transversal) , se

en el ejemplo del diagrama 48.

DIAGRAMA 48

T ab las

Dado el alejamiento del rey blan- co de sus propios peones, la partida acaba en tablas. Por ejemplo, con movimiento de las blancas:

1. Rf6!

h5

2. h6

O bien: 2. eS+, R:eS; y el rey

negro se encuentra en el cuadrado

del peón h.

Rg6,

y las negras capturan el peón h, ha- ciendo tablas. Cuando los peones se hallan distanciados por tres colum- nas, ganan si no se encuentran los dos en la tercera o cuarta transver- sal, sin el sostén de su propio rey, y el adversario, moviéndose, no se encuentra en condiciones de captu- rar inmediatamente uno. Por último, si los dos peones dis- tan cuatro o más columnas, y se en- cuentran en la misma transversal, también ganan. Obsérvese, para acabar, que las reglas hasta ahora expuestas sólo

son válidas si los dos peones se en- cuentran en la misma transversal. Dado que las finales de rey y dos peones contra rey solo son bastante fáciles, no proponemos ningún ejer- cicio a este respecto. El lector podrá crear en el tablero distintas posicio- nes, de acuerdo con los casos que hemos expuesto. Proponemos, únicamente, una ra- rísima posición de tablas, debida a la mala posición de los peones y en la que, por una vez, el partido más

fuerte es

bido a J. Kotrc, está representado en el diagrama 49.

el negro . El estudio, de-

DIAGRAMA 49

Bbn cas juegan v rabbs

Solución:

1. Rg2

2.

Rf1

Re3

,

y tablas, porque es después de 2

Rf3 que, tras 2

están inmovilizadas, mientras que si el rey negro se aleja, el rey blanco captura el Pf2, permaneciendo en el cuadrado el peón h.

, h3, las blancas

,

1

Rey y dos peones contra rey y un peon

/

También este tipo de final es ga- nado, por regla general, por el par- tido más fuerte, es decir, el que tiene un peón más que, para mayor comodidad en el análisis, conti- nuaremos considerando que es el blanco. las posibles posiciones son múl- tiples, dada la presencia de tres peo- nes y dos reyes, por lo que, para una mejor metodología del análisis, de- bemos considerar las distintas posi- ciones de localización de los peones. Tendremos, por lo tanto, tres casos principales, es decir:

~os dos peones están libres y ¡untos;

2. los dos peones están libres, pero no unidos;

3. sólo uno de los dos peones se encuentra libre;

4. ninguno de los dos peones está libre.

l.

Recordemos que por peón libre se entiende aquel peón que, en su marcha hacia la promoción, no pue- de ser obstaculizado por ningún peón adversario (por ejemplo, un peón blanco en la columna e se halla libre si no hay peones negros en las columnas b o d). Examinemos sepa- radamente los casos supuestos.

Primer caso: los dos peones están libres y juntos

Sabemos, por el capítulo prece- dente, que dos peones unidos se de- fienden recíprocamente uno al otro. En este caso, sin embargo, todo depende de la posición del rey blan- co y del peón negro. Evidente- mente, hay dos posibilidades:

a) El rey blanco se encuentra en

condiciones de impedir la promo-

ción del peón negr~;

b) el rey blanco no puede impe- dir dicha promoción del peón negro. En la primera posibilidad, la vic- toria es muy simple y puede fácil- mente ser llevada a las finales de rey

Las blancas ganan si juegan las primeras; de otra forma, la partida finaliza en tablas. En efecto, iniciando las blancas el juego, los movimientos son:

con dos peones contra rey solo.

 

1.d7

Re8

En la segunda posibilidad, todo

O

bien,

l.

,

Rc7,

2. Re7,

h2,

depende del número de movimien-

3.

ds =

D +,

etcétera.

tos que precisen los peones para

2.Rd6

h2

promocionarse. La parte más débil,

3. e? jaque mate.

 

es decir, las negras, puede ganar si logra promocionar, por lo menos,

Nótese que también llevaba a la victoria la variante l. c7+, ReS,

con dos tiempos de ventaja respecto

2.

Re7, h2, 3. d7+, etcétera, en que

al adversario. Por ejemplo, si lapo- sición es: blancas - Ral, peones b2, c3, negras - Rh8, peón h3, es fácil

l~s blancas ~anan en cuanto promo- Clonan con Jaque. Pero si son las negras las prime-

constatar que las negras logran ven-

ras

en jugar la partida, queda en ta-

cer. Aquí, sin embargo, nos limita-

blas, porque no da tiempo para evi-

remos a considerar este tipo de final

tar

la promoción de la reina negra.

que, con mayor propiedad, puede

Por ejemplo:

 

considerarse como final de reina

 

1. h1=D

 

como un caso menos particular, pero

2. e?+

h2

igualmente interesante.

3. Re?

h1 =D

La posición es la indicada en el

4. d7+

R:e?

diagrama 5O.

5. d8=D+

,

y tablas, ya que las blancas no se ha-

DIAGRAMA

50

llan en situación ni de dar jaque

Blancas juegan y ganan; negras juegan, tablas

ma~e ni de capturar la reina adver- sana.

Segundo caso: los dos peones están libres, pero no unidos

También este segundo caso es muy parecido al primero, aunque el he- cho de que los dos peones no estén juntos y resulten más fácilmente atacables, da a las negras algunas es- peranzas más de llegar a terminar en tablas. También en este caso, de- pende mucho de que el rey blanco esté en mayores o menores condi-

ciones de detener el peón negro y, si no lo consigue, ver cuál de los dos logra promocionar primero. Veamos algunas posiciones como ejemplo:

a) Blancas- Rgl, Pa4, Pc4; ne- gras - Rb7, Ph4; ganan blancas;

b) Blancas - Rbl, Pa4, Pc4; ne-

gras - Rb7, Ph4; ganan negras;

Veamos las dos soluciones:

Mueven blancas:

d6

2.h5

1.

Re6

,

con fácil victoria;

mueven negras:

e)

Blancas- Rd3, Pd5, Ph4; ne-

 

Rg4!

gras - Rf6, Pf3; ganan blancas.

 

2. d6

Rg3!

Las tres posiciones propuestas

3. d7

f2

son fácilmente solucionables, y brin-

4.d8=D

f1=D+,

damos al lecto r la tarea de descubrir por sí mismo el camino de la victoria. Una importante e interesante ex- cepción puede ser dada por la posi- ción que aparece en el diagrama 51. Este ejemplo, de R. Fine, que di- fiere de la posición anteriormente señalada por la sola situación del rey negro, situado en una casilla más adelantada, verá la victoria de las blancas; a éstas les corresponde la jugada, pero si mueven primero las negras, acabará en tablas.

las negras logran hacer tablas. Podemos sintetizar la teoría de este segundo caso diciendo que si el rey blanco se encuentra en el cua- drado del peón negro, la final se convierte en los casos de rey y dos peones contra rey solo, vistos en el capítulo precedente. Si se encuentra fuera del cuadrado, el resultado fi- nal depende de los tiempos emplea- dos por los jugadores para lograr la promoción.

y

DIAGRAMA

51

Tercer caso: sólo uno de los dos

Blancas juegan y ganan; negras juegan, tablas

peones se encuentra libre

Tenemos que tomar en considera- ción dos hipótesis:

Los dos peones distan por lo

a)

menos una columna; b) los dos peones están juntos.

Por lo general, y salvo algunos casos particulares que examinare- mos detalladamente, esta final la

gana el partido más fuerte, es decir,

el jugador con dos peones. La di vi-

sión en los dos subcasos es útil, dada la diversidad de la maniobra

vencedora.

Los dos p eones distan 1 por

una columna Salvo raras excepciones, esta final es siempre ganada fácilmente por el partido más fuerte. la maniobra consiste en el alejamiento, utili- zando el peón libre, del rey negro de la defensa de su peón, para ven- cer después en la final de rey y peón contra rey solo.

Un ejemplo clásico nos lo ofrece el diagrama 52.

lo menos 1

DIAGRAMA

52

Bla n cas ju egan y ga n an

Pueden haber ciertas complica- ciones si los dos peones blancos sólo se hallan separados por una columna. El diagrama 53 ilustra una intere-

sante posición

ger. las blancas ganan gracias a la posibilidad de sacrificar un peón en

el momento oportuno.

analizada por J. Ber-

DIAGRAlvfA

53

Blancas ju ega n y ga nan

Solución:

 

1. Re4

Rc5

2. d4+

Rd6

Solución:

3.Re3

1. b5+

Rb6

Otro ejemplo de triangulación:

2. Rb4

Rb7

Rc6

3. Rc5

Re?

4.Rd2

Rd6

4. Rd5

Rb6

5. Re3

Re6

las blancas adelantan con el peón b.

 

6. Re4

Rd6

5. Re6

R:b5

7. d5

Rd7

6. R:f6

Re6

O

bien:

7

, Re5,

8. Rc5,

R: f5,

7.Re7

Rd5

9 . d6 , Re6, 10. Rc6, etcétera.

8.

f5

,

8. Re5

Re?

y para promoctonar.

las

blancas no tienen dificultad

9. d6+

Rd8!,

necesaria para contrarrestar el 111-

greso

oposición. Pero

del rey blanco

graCias a la

10. d7!!

11.

Rd5

R:d7

,

y las blancas ganan, puesto que tie-

nen la oposición y capturan el peón adversario en la sexta transversal. La misma final representada en el

diagrama 53 puede ser tablas si toda

la posición se desplaza una transver-

sal hacia la octava (es decir, la posi-

ción se convierte en: blancas- Rd5, Pd3, Pf6; negras - Rd7, Pf7) . En este caso, como es fácil constatar, la oposición ya no es ninguna ventaja para el rey blanco y no le permite entrar en el campo enemigo. Las blancas aún se encontrarían en condiciones de ganar si el peón d se encontrara en la segunda, y no en la tercera transversal. La posición, por lo tanto, ha de ser: blancas

- Rd5, Pd2, Pf6; negras- Rd7, Pf7. Las blancas ganan gracias al tiempo de ventaja que le ofrece el P2. Solución:

i\1.

lumna de la torre , es decir, en las columnas a o h. Observemos, por ejemplo, la po-

sición del diagrama 54.

DfAGRAMA 54

T:thhs

En este caso, las negras se en- cuentran en condiciones de hacer tablas, como veremos a continua- ción. La final es siempre tablas si los

1. Re5

Rc6

peones de la columna h se encuen-

2. Rf5!

Rd6

tran desplazados hacia la primera

3. Rg5

Re5

transversal, es decir, peón blanco en

4. d3!

Re6

h3 o h2, o bien peón negro, respec-

5. d4

Rd5

tivamente, en h4 o h3. Las blancas

6. Rh6

R:d4

ganan si los peones se encuentran

Rg7

7. ,

y el resto es fácil. También las dos

últimas posiciones analizadas son de J. Berger. Los tres últimos ejemplos son muy interesantes, dignos de pro- fundo estudio, y demuestran cómo diferencias mínimas pueden cam- biar los resultados de una final. Otras excepciones a la victoria de las blancas en este tercer caso, se producen con los peones en la co-

desplazados hacia la octava trans- versal, es decir, el peón blanco en h5 o h6, y el peón negro en h6 o h7. Esto tiene lugar porque, como nos ha enseñado la teoría de las finales de rey y peón contra rey solo, las blancas, en los dos últimos casos, se encuentran en condiciones de ocu- par la casilla g7, decisiva para la victoria. Veamos la solución del ejemplo (posición del diagrama 54):

1. Rc4

Ra5

En el diagrama 56, las negras lo-

2. Rd5

R:a4

gran

tablas

si

les

corresponde

la

3.Re5

Rb5

jugada.

4.

Rf5

Rc6

5.Rg5

Rd7

DIAGRAMA 56

 

6. R:h5

Re8

Blan cas juegan v gana n; neg ras ju egan , rabias

7. Rg6

Rf8

y, como ya sabemos, el final son tablas. Se presentan, no obstante, excepciones a la excepción, es decir, posiciones en las que ganan las blan- cas pese a la presencia de peones en las columnas de la torre. Veamos dos ejemplos ilustrados, respectiva- me?te, en los diagramas 55 y 56. Este es un estudio de A. Bayer, de 1911. La maniobra vencedora es:

1. Rd4

Rd6

., aS, 2. a4 (recuérdense las

maniobras para la pérdida de un tiempo examinadas en el primer capítulo), 2

O

bien:

Rd6,

5. c6+, Rc8, 6. ReS, Rb8 (o bien

3. eS+,

Rc7,

4 . Rd5,

Rd7,

1

Rc7; 7. Rb5 1 Rd6 1

8.

Rb6 1

etcétera),

7. Rb6, y blancas ganan.

55

Blan cas juegan v ga nan

DIA GRAMA

Con el movimiento de las blan- cas, se entra fácilmente en el juego precedente. Más interesante resulta la maniobra de tablas de las negras.

1. Rf7!

 

2. Rg5

Re6!

 

3. h3

O

bien:

3. h4,

Rf7,

4. Rfs,

Rf8!,

5. Re6, Re8,

7. f7,

h6, y tablas.

Rf7

 

4. Rf5

Re8!

5. Re6

Rf8

6. h4

Y

también:

6. f7,

h6,

7. Rf6,

hS;

Rg6, h4, y tablas.

6 .

Re8!

7.

h5

Rf8

8.Re5

Rf7

9.

Rf5

Re8!

10.Re6

Rf8

11. f7

h6,

con lo que igualmente se acaba en

6.

Ra5

Re?

tablas . El estudio es de N.D. Gri-

7.

Rb5

Rd?

goriev. Otros ejemplos y extensio-

8.Rc5

Re6

9. Rc6

,

nes de casos aquí examinados se propondrán en los ejercicios del fi- nal del capítulo.

tras lo cual las blancas capturan el peón y ganan fácilment e.

 

J>odemos partir de esta posición

L os dos

peones están juntos

Como siempre, esta final se gana, salvo algunas excepciones. Para comprender plenamente la manio- bra necesaria para la victoria, consi- deremos primero la posición típica en la que las blancas ganan. Véase el diagrama 57.

básica para examinar todos los casos posibles que pueden presentarse en esta final, en relación con la posi- ción de los peones. Consideremos que los peones se encuentren en la segunda y tercera transversal; por lo general, blancas ganan, como nos muestra el ejem- plo del diagrama 58.

DIAGRAMA 57

Blancas juegan y ganan

Solución:

DIAGRAMA 58

Blancas juegan y ganan

1. Re3

 

Re6

Solución:

 

2.Rd3

Rd?

1. Rf1

Rf4

3.

Rc3

Rc6

2. Re1

ReS

4.Rb4

 

Rb6

3.Rd1

Rd5

5.

Ra4

Rc6

4.

Rc2

Rd4

Evidentemente, las negras no

5.Rb3

Rd5

pueden jugar

,

Ra6, ya que sal-

6.Rc3

,

drían del cuadrado de PeS.

y las negras no se ,encuentran en

condiciones de defender su propio peón. Sólo hay dos casos en que las ne- gras pueden salvarse: cuando pue- den capturar el peón blanco en la segunda transversal, de forma ~ue aun saliendo del cuadrado del otro peón blanco se encuentren en con- diciones de promocionar simultá- neamente al adversario; y cuando los peones blancos se encuentran en las columnas del caballo y de la torre con el propio rey situado en la primera transversal. El diagrama 59 muestra dos particulares casos de tablas elaborados por R. Fine.

DIAGRAMA 59

Do s pani cul:u- es cas o s el e tabla s

pos1c10nes, en que el peón se en- cuentre en la columna f. Veamos un par de estas excep- ciones. En la primera, que aparece

en el diagrama 60, negras juegan y tablas.

DIAGRAMA 60

N eg ras jueg an \' rabias

Solución:

1. Rd4

2. Rd2

O

bien:

2. Rf2, ReS,

3. Rg2, Rf6,

4.

Rh 2, Rg6, S. Rh3, Rg5 , y tablas.

2. Rc4

3.

4.

Rc2

Rb3

Rd4

Rd5!

Pero no inmediatamente 4

5. g5,

,

Re3?,

f3,

R:f3,

6. g6,

Re2,

7 . g7,

El lector no tendrá dificultades

8.

g8 = D, f2, 9. Dg 2, Rel, 10. Rc3!,

para comprobar por sí mismo la im-

y

las negras no pueden promocionar

posibilidad de la victoria de las

a

causa del jaque.

 

blancas.

5.

Rb4

Rd4

Con los peones blancos en la ter-

6.

Rb5

Re3!

cera y cuarta transversal respectiva- mente, la final es siempre ganada,

Ahora sí, dado está alejado.

que el rey blanco

con la única excepción de algunas

7.g5

R:f3

8. g6

Re2

Con los dos peones blancos en

9. g7

f3

cuarta y en quinta transversal, como

10. g8 =D

f2

y, como sabemos, la final son ta- blas. Otro caso particular ha sido pro- puesto por G. Walker. La posición

en el ejemplo del diagrama 57, la final es siempre victoria para las blancas.

Con los dos peones en quinta y sexta, la final está ganada si el peón

no se encuentra en la co -

es representada en el diagrama 61.

DIAGRAMA 61

negro lumna de la torre, en cuyo caso el final son siempre tablas. Si, por úl-

Negras . juc:g:111 \' rahhs

timo, los dos peones blancos se en- cuentran en la sexta o séptima trans- versal, las blancas ganan, si el peón negro no se encuentra en las colum- nas del caballo o de la torre, como muestra el diagrama 62.

 

Negras

juegan y

hacen

tablas,

gracias a la oposición.

 
 

1. Rf?

 

2. Rf2

Re6!

Oposición alejada.

 

3.Re2

Si

3. Re3,

Re5,

o bien,

si

3. Rf3,

Rf5, o si 3. Rg3, Re5 (oposición dia-

gonal).

DrAGRAMA 62

Dos casos parricuhrcs de rahbs

Para otros ejemplos, referentes a

 

Rf6!

las tres últimas situaciones citadas,

4.Rd2

Re6

el

lector puede ver los ejercicios del

5.Rc2

Rd6

final del capítulo.

6. Rb2

Rc6

De esta forma hemos examinado

7. Ra2

Rb6!

y