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FACULTAD DE

DERECHO

LA PERSONA Y EL GOCE ZOIFER JUNIOR


Chiclayo, 09 de Junio del
DE SUS DERECHOS 2018

FUNDAMENTALES
ÍNDICE
INTRODUCCIÓN....................................................................................................................... 3

RESUMEN ................................................................................................................................... 4

CAPÍTULO I: CONCEPTO Y DENOMINACIÓN ................................................................ 5

CAPITULO II: LA IGUALDAD ............................................................................................... 7

CAPITULO II: NO DISCRIMINACIÓN ................................................................................. 8

CAPITULO III: CAPACIDAD DE GOCE ............................................................................ 10

3.1. Irrelevancia jurídica de la capacidad genérica o de goce ........................................... 12

3.1.1.Según Carlos Fernández Sessarego ........................................................................ 12

3.1.2.Según Francesco Galgano ........................................................................................ 12

3.1.3.Según otros autores: ................................................................................................. 13

3.2.La capacidad genérica o de goce en el Código civil peruano de 1984. ........................ 13

CAPITULO IV: LOS DERECHOS FUNDAMENTALES COMO EXPRESIÓN


GENÉRICA QUE INCLUYE TANTO LOS DERECHOS CONSTITUCIONALES
COMO LOS DERECHOS HUMANOS. ................................................................................. 14

4.1. Según Louis Favoreu..................................................................................................... 14

4.2. Según Bidart Campos .................................................................................................... 15

CONCLUSIONES ..................................................................................................................... 17

BIBLIOGRAFÌA ....................................................................................................................... 18

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INTRODUCCIÓN

Múltiples dificultades se suceden a la hora de definir con exactitud que entendemos por
“derechos humanos”. La discusión trasciende los autores y se proyecta en el tiempo en la
medida que las sociedades buscan avanzar en la protección de los derechos y libertades
de las personas en el marco de la convivencia social. Para lograrlo se transita
invariablemente por el abordaje de aspectos filosóficos e ideológicos que nutren y
confrontan el debate a partir de los diversos enfoques. Las dificultades formales y
sustanciales se introducen en una polémica filosófica en la cual se confrontan corrientes
iusnaturalistas y positivistas, si bien no es pertinente circunscribir la discusión al
enfrentamiento de estas únicas dos perspectivas en tanto implicaría un intento fallido de
reduccionismo conceptual.

La naturaleza de los derechos cuya denominación pretendemos atribuir está teñida por
factores ideológicos y políticos circunscriptos o entrelazados con determinados
momentos históricos. Lo que nos lleva inevitablemente a vincular el concepto de los
derechos humanos con la evolución histórica de la humanidad y la necesaria comprensión
de las diferentes etapas que puedan llegar a vislumbrarse en su desarrollo, en el marco de
las particularidades de cada región o continente. Escogida la terminología que usaremos
para denominar el objeto de nuestro estudio, analizaremos su naturaleza y contenido a
partir de lo cual estudiaremos las diferentes formas de clasificación. Seguidamente nos
adentraremos en el proceso de construcción jurídica moderna de los derechos humanos
con especial referencia a su protección en el campo del Derecho interno e internacional.

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RESUMEN

Los derechos fundamentales y universales de la persona humana son: el derecho a la


propia existencia; el derecho al desarrollo de la propia perfección personal; el derecho a
cumplir los deberes propios con libertad y responsabilidad personal; el derecho a llevar
una vida verdaderamente humana entre los demás hombres; el derecho a fundar una
familia y a mantener y educar a los hijos; el derecho a adquirir propiedad privada y poder
usar de la misma. Estos derechos han sido proclamados por la ONU, por la Unión Europea
y por casi todos los Estados del mundo. Están bellamente escritos y esculpidos. Pero esto
no basta ni es suficiente. Es necesario que sean realizables. Todos estos derechos
fundamentales de la persona humana, son también deberes personales con los que
debemos procurar el bien común y conseguir el progreso y desarrollo del estado de
bienestar social. No son sólo responsabilidad del Estado y de las autoridades políticas y
económicas, sino también de todas las personas individuales y de las instituciones
privadas. No podemos eludir nuestras propias responsabilidades particulares. Una
sociedad moderna y justa exige la responsabilidad y la participación activa del sector
privado y no sólo del sector público.

ABSTRAC:
The fundamental and universal rights of the human person are: the right to own existence;
the right to the development of one's own personal perfection; the right to fulfill one's
duties with freedom and personal responsibility; the right to lead a truly human life among
other men; the right to found a family and to maintain and educate the children; the right
to acquire private property and be able to use it. These rights have been proclaimed by
the UN, by the European Union and by almost all the States of the world. They are
beautifully written and sculpted. But this is not enough nor is it enough. It is necessary
that they be realizable. All these fundamental rights of the human person, are also
personal duties with which we must seek the common good and achieve the progress and
development of the social welfare state. They are not only the responsibility of the State
and the political and economic authorities, but also of all individuals and private
institutions. We can not avoid our own particular responsibilities. A modern and just
society demands the responsibility and active participation of the private sector and not
only of the public sector.

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CAPÍTULO I: CONCEPTO Y DENOMINACIÓN

Segùn (Benglio, 2002), conviene escoger en forma previa una denominación, teniendo
presente que elegir la misma no constituye una tarea simple en tanto pueden encerrarse
en dos o tres vocablos, diversidad de significados. Múltiples son las fórmulas que se
encuentran en la doctrina nacional e internacional: “derechos humanos”; “derechos
naturales”; “derechos del hombre”; derechos fundamentales”; “libertades
fundamentales”; “derechos públicos subjetivos”, “derechos de las personas”; “derechos
morales”; “derechos del ciudadano”, palabras que engrosan día a día un largo y nutrido
listado. Optar por una u otra denominación no constituye una tarea sencilla si tratamos de
darle a la discusión la profundidad ideológica y filosófica que la misma conlleva,
encuadrándolo luego en el ámbito jurídico.

En tal sentido la doctrina no es unánime y los autores optan por diferentes vocablos para
referirse a nuestro objeto de estudio. Analizadas las distintas posibilidades, optaremos por
la denominación “derechos humanos”. Escoger ambos vocablos nos permite reafirmar
dos aspectos importantes. En primer lugar la necesaria vinculación del derecho entendido
éste como “facultad o atribución” a la naturaleza humana. La palabra “humanos” elude
todo tipo de connotación que pudiera emerger de la particularidad sexual: “hombre” o
“mujer”.

Si bien en el idioma español para muchos autores la palabra “hombre” comprende a la


mujer, la historia del reconocimiento de los derechos de las mujeres y su consagración
normativa gradual, obliga desde nuestro punto de vista a diferenciarlos en este caso, como
forma de reconocimiento de la lucha por la igualdad. Por “humano” comprendemos la
esencia misma de la persona, lejana por cierto a especificaciones raciales, etarias, sexuales
o de cualquier otra índole. Son los derechos de los seres humanos los que pretenderemos
analizar, conceptualizar y definir. Desde un enfoque antropológico que el Derecho como
ciencia se dispone a regular. Es inherente “aquello que por su naturaleza está de tal
manera unido a otra cosa que no se puede separar de ella” señala el Diccionario de la Real
Academia Española, definición que nos permite reafirmar que el derecho está de tal forma
unido a la persona que no puede separarse de ella.

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Es intrínseco porque es esencial e íntimo, según también podemos referir a su definición
lingüística. Al elegir esta denominación dejamos de lado asimismo, aquella que los
califica como “fundamentales” para no atribuir tampoco ningún tipo de escala ni
graduación normativa, sino sencillamente remitir a lo intrínseco.

La esencia del ser humano es única y se imprime como la unidad que manifiesta la huella
digital no permitiendo la disquisición entre lo fundamental y lo no fundamental. Aun
cuando el carácter que algunos autores dan a lo “fundamental” se enmarque en el plano
formal, en relación al nivel máximo de jerarquía en el ordenamiento jurídico. Los
derechos inherentes a los humanos se entretejen a lo largo de la historia. Emergen como
aspectos claves en cada uno de sus capítulos conformando con ello un todo que resulta
difícil comprender a cabalidad sin desplegar una a una sus páginas.

Como nudos en la red del pescador, los derechos del ser humano se van construyendo en
cada siglo. Se apoyan unos sobre otros. No nacen un día en particular, sino que son fruto
de una constante transformación humana que obedece a tiempos y lugares totalmente
disímiles. Por ello para comprender cabalmente la co existencia de los derechos humanos
resulta imperioso revisar las etapas de dicha evolución sin pretender calificar a los pueblos
desde una mirada hegemónica que busque borrar o estandarizar la singularidad de los
procesos locales y sus desarrollos. Sino más bien, desde una perspectiva que contemple
las diferencias y no califique su “evolución” en base a parámetros únicos que borren las
huellas de lo singular, en tanto los derechos de las personas van pautándose en un universo
de diversidad.

La esencia de los derechos radica entonces en la unidad del ser humano que nace, vive y
muere. Es de su condición de humano, de la cual emergerán sus derechos, inherentes por
tanto a su naturaleza de ser vivo racional, con capacidades que lo distinguen del animal.
Ese conjunto de facultades y atribuciones emergen de un valor fundamental que ha
conceptualizado el ser humano: la dignidad. Como soporte único y esencial de la
naturaleza humana la dignidad de la persona se expande reafirmando la necesidad de
respetar la vida y la integridad del individuo como elemento clave de su evolución.

Según (Valdés.) La igualdad de derechos del hombre y la mujer al disfrute de todos los
derechos humanos es uno de los principios fundamentales reconocidos por el derecho
internacional y recogido en los principales instrumentos internacionales sobre derechos
humanos. El Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales protege

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derechos humanos que son fundamentales para la dignidad humana de toda persona. En
particular, su artículo 3 prevé la igualdad de derechos del hombre y la mujer al goce de
los derechos que enuncia. Esta disposición se basa en el párrafo 3 del Artículo 1 de la
Carta de las Naciones Unidas y en el artículo 2 de la Declaración Universal de Derechos
Humanos. Salvo la referencia al Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales
y Culturales, es también idéntica al artículo 3 del Pacto Internacional de Derechos Civiles
y Políticos, que se redactó al mismo tiempo.

En los trabajos preparatorios se dice que el artículo 3 se incluyó en el Pacto, al igual que
en el referente a los derechos civiles y políticos, para indicar que, además de prohibir la
discriminación, se deben reconocer expresamente esos derechos tanto a la mujer como al
hombre, en pie de igualdad, y se deben arbitrar los medios adecuados para garantizar a la
mujer la posibilidad de ejercer sus derechos. Además, aunque el artículo 3 constituye
hasta cierto punto una repetición del párrafo 2 del artículo 2, no por ello es menos
necesario reafirmar la igualdad de derechos entre el hombre y la mujer. Ese principio
fundamental, enunciado en la Carta de las Naciones Unidas, debería ser subrayado
constantemente, en especial porque hay todavía muchos prejuicios que constituyen un
obstáculo para su plena aplicación. A diferencia del artículo 26 del PIDCP, el artículo 3
y el párrafo 2 del artículo 2 del PIDESC no son disposiciones autónomas, sino que deben
leerse juntamente con cada derecho específico garantizado en la parte III del Pacto.

CAPITULO II: LA IGUALDAD

La esencia del artículo 3 del Pacto es que la mujer y el hombre deben disfrutar en pie de
igualdad de los derechos enunciados en él, noción que lleva en sí un sentido sustantivo.
Si bien en las disposiciones constitucionales, las leyes y los programas de los gobiernos
se puede hallar la expresión de igualdad de trato formal, el artículo 3 preceptúa también
que los hombres y las mujeres disfrutarán en la práctica por igual de los derechos
enunciados en el Pacto.

. El disfrute de los derechos humanos sobre la base de la igualdad entre hombres y


mujeres debe entenderse en sentido lato. Las garantías de no discriminación e igualdad
en los instrumentos internacionales de derechos humanos prevén la igualdad tanto de
facto como de jure. La igualdad de jure (o formal) y de facto (o sustantiva) son conceptos

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diferentes pero conectados entre sí. La igualdad formal presupone que se logra la igualdad
si las normas jurídicas o de otra naturaleza tratan a hombres y mujeres de una manera
neutra. Por su parte, la igualdad sustantiva se ocupa de los efectos de las normas jurídicas
y otras y de la práctica y trata de conseguir no que mantengan, sino que alivien la situación
desfavorable de suyo que sufren ciertos grupos.

. La igualdad sustantiva de hombres y mujeres no se logrará sólo con la promulgación de


leyes o la adopción de principios que sean a primera vista indiferentes al género. Al
aplicar el artículo 3, los Estados Partes deben tener en cuenta que las leyes, los principios
y la práctica pueden dejar a un lado la desigualdad entre hombres y mujeres o incluso
perpetuarla, si no tienen en cuenta las desigualdades económicas, sociales y culturales
existentes, en especial las que sufren las mujeres.

Según el artículo 3, los Estados Partes deben respetar el principio de la igualdad en la ley
y ante la ley. El legislador en el desempeño de su función ha de respetar el principio de
igualdad en la ley, velando por que la legislación promueva el disfrute por igual de los
derechos económicos, sociales y culturales por parte de los hombres y las mujeres. En
cuanto al principio de igualdad ante la ley, habrá de ser respetado por los órganos
administrativos y jurisdiccionales, con la conclusión de que dichos órganos deben aplicar
la ley por igual a hombres y mujeres.

CAPITULO II: NO DISCRIMINACIÓN

El principio de no discriminación es el corolario del principio de igualdad. A reserva de


lo que se indica en el párrafo 15 infra sobre medidas especiales de carácter temporal,
prohíbe tratar de manera diferente a una persona o grupo de personas a causa de su estado
o situación particulares, como la raza, el color, el sexo, el idioma, la religión, las opiniones
políticas u otras, el origen nacional o social, el nivel económico, el nacimiento u otras
condiciones como la edad, la pertenencia étnica, la discapacidad, el estado civil y la
situación de refugiado o migrante.

Constituye discriminación contra la mujer "toda distinción, exclusión o restricción basada


en el sexo que tenga por objeto o resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce

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o ejercicio por la mujer, independientemente de su estado civil, sobre la base de la
igualdad del hombre y la mujer, de los derechos humanos y las libertades fundamentales
en las esferas política, económica, social, cultural o en cualquier otra esfera". La
discriminación por sexo se puede basar en la diferencia de trato que se da a la mujer por
razones biológicas, como la negativa a contratar mujeres porque pueden quedar
embarazadas, o en supuestos estereotípicos como orientar a la mujer hacia empleos de
bajo nivel porque se considera que la mujer no está dispuesta a consagrarse a su trabajo
como se consagraría un hombre.

Se produce discriminación directa cuando la diferencia de trato se funda directa y


expresamente en distinciones basadas de manera exclusiva en el sexo y en características
del hombre y de la mujer que no pueden justificarse objetivamente.

Se produce discriminación indirecta cuando la ley, el principio o el programa no tienen


apariencia discriminatoria, pero producen discriminación en su aplicación. Ello puede
suceder, por ejemplo, cuando las mujeres están en situación desfavorable frente a los
hombres en lo que concierne al disfrute de una oportunidad o beneficio particulares a
causa de desigualdades preexistentes. La aplicación de una ley neutra en cuanto al género
puede perpetuar la desigualdad existente o agravarla.

El género afecta al derecho igual del hombre y la mujer a disfrutar de sus derechos. El
género alude a las expectativas y presupuestos culturales en torno al comportamiento, las
actitudes, las cualidades personales y las capacidades físicas e intelectuales del hombre y
la mujer sobre la base exclusiva de su identidad como tales. Las hipótesis y las
expectativas basadas en el género suelen situar a la mujer en situación desfavorable con
respecto al disfrute sustantivo de derechos, como el de actuar y ser reconocida como un
adulto autónomo y con plena capacidad, participar plenamente en el desarrollo
económico, social y político y tomar decisiones sobre sus circunstancias y condiciones
propias. Las ideas preconcebidas sobre el papel económico, social y cultural en función
del género impiden que el hombre y la mujer compartan responsabilidades en todas las
esferas en que lo exige la igualdad.

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CAPITULO III: CAPACIDAD DE GOCE

Según La Capacidad de Goce, es un atributo de la personalidad, es la capacidad de ser


titular de derechos y obligaciones, vale decir que contempla al sujeto de los derechos en
una posición estática (relativa al goce, disfrute o tenencia de los mismos). Esta señala que
absolutamente todos los humanos tenemos la facultad de ser susceptible de derecho, es
decir que todos tenemos derechos y todos tenemos la facultad de vernos beneficiados por
un bien público

Aptitud para ser titular de derechos o para ser sujeto de obligaciones. Ya que si se niega
o suprime esta característica, desaparece la personalidad del sujeto. Es una posición
estática o fija ya que permanece inalterable durante la vida dela persona (y ya
mencionamos arriba porque se asume ello) Dice Julián Bonnecase " La capacidad de goce
es la aptitud de una persona para participar en la vida jurídica por si misma o por medio
de un representante, figurando en una situación jurídica o en una relación de derecho,
para beneficiarse con las ventajas o soportar las cargas inherentes a dicha situación o
relación. En una fórmula más breve ya reproducida, se dirá que la capacidad de goce es
la aptitud de ser titular de un derecho.

La noción de capacidad de goce se identifica, pues, en el fondo, con la noción de la


personalidad. Estos términos son equivalentes; no se concibe la noción de persona sin la
capacidad de goce. Por otra parte, los términos `capacidad de goce' son pocos adecuados
al estado de cosas que pretenden traducir. Si bien es cierto que la capacidad de goce de
una persona nunca puede ser suprimida, también lo es que se le puede hacer sufrir
restricciones; si se prefiere no existen incapacidades de goce generales, pero, por el
contrario, hay incapacidades de goce especiales, forzadamente muy limitadas en número,
pues parece que atentan contra la esencia misma de la personalidad.

La aptitud en que se encuentran las personas para ejercer por si mismas sus derechos,
contraer y cumplir obligaciones. Es una posición dinámica ya que puede variar durante la
vida de la persona. Bonnecase dice: "La capacidad de ejercicio se opone a la capacidad
de goce y puede definirse como la aptitud de una persona para participar por sí misma en
la vida jurídica o en una relación de derecho, para beneficiarse con las ventajas o soportar
las cargas inherentes a dicha situación, siempre por sí misma. Como hicimos con la
capacidad de goce, podemos usar aquí la fórmula más breve y decir: que la capacidad de
ejercicio es la aptitud de la persona para adquirir y para ejercer derechos por sí misma.

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“Si volvemos al caso del menor de edad, la primera pregunta que aflora a la mente no es
si le falta libertad o si carece de derechos, sino la posibilidad que tiene para ejercerlos de
acuerdo a su discernimiento.

Por esta razón, el legislador le concederá su plena capacidad de ejercicio conforme se


entienda que puede ejercitarlos de manera adecuada y racional (habida cuenta que sus
actos pueden afectar a terceros, este aspecto adquiere gran relevancia) .Recordemos que
hemos indicado que todas las personas tienen derechos que son inalienables e inherentes,
por tanto se mantienen con ellas desde su nacimiento hasta su muerte.

Esta premisa nos permitirá decir que la falta de capacidad del ejercicio es una decisión
del legislador; por tanto, responde a su arbitrio y es excepcional. Llegados a este punto,
necesitamos aclarar que durante todo este tiempo nos hemos referido a la persona desde
una perspectiva concreta (al estilo del derecho romano), pero no hemos mencionado a las
ficciones jurídicas denominadas “Personas Jurídicas” (es decir, no hemos mencionado
hasta ahora la perspectiva abstracta de persona proveniente de la Pandectística alemana).

Las personas jurídicas no tienen capacidad de goce (en el sentido que ya describimos), si
tienen capacidad de ejercicio. En cambio, las personas naturales siempre tienen capacidad
de goce (razón por lo que decimos que es estática) pero no siempre tienen capacidad de
ejercicio (razón por la que decimos que es variable).Ejemplo Un menor de edad que
hereda una fortuna y muchos bienes, este menor no puede ejercitar esos derechos pero si
es titular, los derechos o la administración de sus bienes lo deberán de ejercer un
representante. Conceptualizando la capacidad de ejercicio, se puede decir que es la aptitud
otorgada por el código civil de poder realizar actos jurídicos, ser susceptible de
obligaciones, poder contratar, etc., estas facultades las obtiene al momento, para poder
tener la capacidad de ejercicio es necesario tener antes la capacidad de goce. La Norma
establece limitaciones en cuanto a la capacidad de las personas para poder ser titula de
derechos o poder ejercer derechos.

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3.1. Irrelevancia jurídica de la capacidad genérica o de goce

3.1.1. Según Carlos Fernández Sessarego

Según (Sessarego)Considera oportuno, por la importancia que el tema reviste para la


ciencia jurídica formular, desde nuestra perspectiva, algunas breves apreciaciones críticas
sobre los alcances del concepto de "capacidad jurídica", ya sea tanto de la que se designa
como capacidad genérica, de goce o de derecho, como aquella conocida como de
ejercicio, de hecho o de obrar. Estas reflexiones se vierten, concretamente, en torno a la
concepción que sobre el tema es acogida en el artículo 3º del Código civil peruano de
1984 y en el artículo 18º del Proyecto de Código Civil de la República Argentina de 1998
y presentado a la Cámara de Diputados en julio de 1999 . Como resultado de estas
apreciaciones, presentaremos y fundamentaremos la fórmula sustitutoria del texto del
artículo 3º del Código civil peruano -que es similar en esencia al 18º del Proyecto
argentino- la misma que ha sido aprobada por la Comisión que actualmente en el Perú
viene revisando dicho Código para elaborar un proyecto de enmiendas que podrían
introducirse en su texto para perfeccionarlo y actualizarlo. Debemos aclarar que no
adherimos a la posición dualista que asume un sector mayoritario de la doctrina jurídica
en torno a la capacidad. Ello, por cuanto consideramos que la capacidad genérica o de
goce es inherente a la naturaleza

3.1.2. Según Francesco Galgano

Como señala el conocido y reputado tratadista Francesco Galgano: La expresión


capacidad de goce o capacidad genérica es equivalente a la de subjetividad jurídica o,
como apunta la mayoría de los autores, a la de personalidad jurídica. Esta “aptitud”, que
se instala en la subjetividad, es inherente al ser humano, indesligable de su propia
naturaleza. Lo subjetivo es el mundo interior del hombre, de suyo íntimo e incomunicable.
Constituye el universo personal de las puras decisiones y de las consiguientes aptitudes o
capacidades para, si así lo determina la persona, mostrarse como actos o conductas o
fenómenos en el mundo exterior, en el de las relaciones interpersonales.

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3.1.3. Según otros autores:

 Karl Larenz subraya, por su parte, que la capacidad jurídica es aquella de que está
dotada una persona “para ser sujeto de relaciones jurídicas y, por ello, titular de
derechos y destinatario de deberes jurídicos” Agrega que la capacidad jurídica
“corresponde al individuo porque, conforme a su naturaleza, es persona en sentido
ético” . Para el autor germano no cabe duda que la capacidad genérica o de goce
corresponde a la naturaleza misma del ser humano, de la persona.

 En similar sentido se pronuncia Massimo C. Bianca cuando afirma que "la


capacidad jurídica general compete a todas las personas físicas y jurídicas. La
persona física adquiere la capacidad jurídica definitiva con el nacimiento y la
conserva hasta el momento de la muerte” . Es decir, que para Bianca todos los
seres humanos, por igual, poseen dicha capacidad genérica a la cual los juristas
solemos designar, como está dicho, como capacidad de goce. Se adquiere desde
el momento del nacimiento. Tenemos, sin embargo, una observación en relación
con lo expresado por el profesor de la Universidad de Roma. Ella consiste en que,
para nosotros, no sólo todas las personas físicas o naturales poseen dicha
capacidad sino que ella es también inherente a todo ser humano. Es decir,
corresponde también al ser humano aún no nacido, al concebido o nasciturus.

3.2. La capacidad genérica o de goce en el Código civil peruano de 1984.

En lo que se refiere al Perú, los que participamos de modo continuo en el proceso


codificador desde un ya lejano 1965 hemos advertido,. Con natural satisfacción, que la
concepción sobre la capacidad vigente en el Perú de fin de siglo es diferente a la que
existía en los años setenta y primeros de la década de los ochenta. La óptica de los juristas
ha cambiado aceleradamente. Cada día se comprende mejor al ser humano y, por
consiguiente, es otra la visión que se viene forjando sobre lo que sea el derecho. Es así
que en la actualidad encontramos unanimidad de pareces, opiniones coincidentes en

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cuanto a la necesidad de superar el grave error que contiene el artículo 3º del Código civil
de 1984.

El tiempo transcurrido desde la época en que se procedía a elaborar el Código civil hoy
vigente en el Perú ha permitido que los juristas evolucionemos positivamente en el tema
de la capacidad genérica o de goce. Han contribuido sin duda a dicha actitud no sólo la
nueva concepción personalista del derecho, que centra su atención en el ser humano, sino
también la posición coincidente de algunos tratadistas de prestigio a los cuales hemos
hecho referencia, como es el caso de los profesores italianos Francesco Galgano y
Massimo C. Bianca.

El derecho es una creación del ser humano para su protección personal a fin que pueda
realizarse dentro del bien común, por lo que significa un armonioso equilibrio entre los
intereses individuales y el interés social. No podemos olvidar que el bien común es el
bien de todos y de cada uno. Para proteger al ser humano lo mejor posible hay que
conocerlo. Sólo una aproximación a su estructura bidimensional nos permite intentar el
logro de este objetivo. Mal se puede tutelar lo que no se conoce. Por ello, hay que partir
siempre de la vida humana, que es donde se da el derecho. Al colocarnos en esta
perspectiva es que comprendemos que la capacidad genérica o de goce es inherente a su
naturaleza de ser libre y, por consiguiente, ontológicamente imposible. De limitar.

CAPITULO IV: LOS DERECHOS FUNDAMENTALES COMO EXPRESIÓN


GENÉRICA QUE INCLUYE TANTO LOS DERECHOS CONSTITUCIONALES
COMO LOS DERECHOS HUMANOS.

4.1. Según Louis Favoreu

(Alcalá)Señala que es necesario comprender “el conjunto de los derechos y libertades


reconocidos a las personas físicas como a las personas morales (de derecho privado
o de derecho público) en virtud de la Constitución pero también de los textos
internacionales y protegidos tanto contra el poder ejecutivo como contra el poder
legislativo por el juez constitucional o el juez internacional”. En este artículo

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utilizaremos el concepto de derechos fundamentales como derechos reconocidos y
asegurados jurídicamente a nivel nacional o internacional y que vinculan a los
Estados y a las personas. Los derechos fundamentales pueden ser conceptualizados
así como el conjunto de facultades e instituciones que, concretan las exigencias de la
dignidad, la libertad, la igualdad y la seguridad humanas en cuanto expresión de la
dignidad de los seres humanos -considerados tanto en su aspecto individual como
comunitario-, en un contexto histórico determinado, las cuales deben ser aseguradas,
respetadas, promovidas y garantizadas por los ordenamientos jurídicos a nivel
nacional, supranacional e internacional, formando un verdadero subsistema dentro
de estos.

La normativa jurídica constitucional chilena y comparada latinoamericana no


permiten sostener que el derecho constitucional y el derecho internacional de los
derechos humanos no pueden seguir siendo considerados en forma compartí
mentalizada (25), sino que deben ser abordados como fuentes de un único sistema de
protección de los derechos que tiene por fundamento la dignidad de la persona
humana, abordándolos en forma integral, realizando una tarea de armonización e
integración, eliminando prejuicios y visiones conflictuales, otorgándoles una visión
convergente y optimizadora de los derechos fundamentales.

4.2. Según Bidart Campos

Señala: “La fuente interna y la internacional se retroalimentan. Los egoísmos


interpretativos, cualquiera sea su origen y cualquiera el método que empleen para
reducir el sistema en vez de procurar su ampliación y plenitud, no obedecen ni
responden condignamente a la génesis y a la razón histórica del sistema de derechos,
que nunca fue ni pudo ser – ni debe ser – de estrechez o angostamiento, sino de
optimización en el marco histórico y situacional.”

El Derecho Internacional de los Derechos Humanos es fuente del Derecho Interno


cuando contiene elementos que enriquecen al Derecho Interno, cuando agregan un
“plus” al contenido normativo de los derechos delimitados y configurados en el
derecho interno y viceversa, el sistema nacional de derecho enriquece al Derecho
Internacional de derechos humanos, buscando siempre la integralidad maximizadora

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del sistema de derechos esenciales o humanos, todo lo que está reconocido en el
artículo 29 de la Convención Americana de Derecho Humanos y en el artículo 5° del
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de Naciones Unidas.

El intérprete constitucional debe entender que existe una retroalimentación recíproca


entre fuente interna y fuente internacional recepcionada internamente en materia de
derechos fundamentales.

En la misma perspectiva debe existir una retroalimentación entre el intérprete final del
derecho interno y el intérprete final del derecho regional o internacional de derechos
humanos, especialmente, de aquel que el Estado se ha comprometido a respetar y
garantizar ante la comunidad internacional.

Ello exige al intérprete una tarea de delimitación y configuración de los derechos


fundamentales considerando la fuente interna y la fuente internacional que los
aseguran, como asimismo, considerando la jurisprudencia de las Cortes supra o
internacionales cuya jurisdicción es obligatoria y vinculante para el Estado, ya que este
último en cuanto tal y sus órganos tienen una obligación de resultado respecto de ella,
aplicada de buena fe y en cumplimiento efectivo de las obligaciones internacionales
asumidas por el Estado, los que constituyen límites a la interpretación del operador
jurídico.

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CONCLUSIONES

 La capacidad de goce: supone el aprovechamiento concreto de un derecho; por


tanto, se pueden establecer restricciones legales a la misma. De modo que podrá
haber una incapacidad de goce, cuando un sujeto en un caso en concreto no pueda
ser titular de un derecho por sí mismo o por intermedio de otro.

 La capacidad de goce recae sobre todos los derechos de la persona natural, pero
no siempre va acompañada de una plena capacidad de ejercicio. Puede haber
incapacidad absoluta o relativa conforme lo indica el Código Civil. El legislador
toma en consideración la incapacidad para manifestar la voluntad de manera
indubitable, la afectación del discernimiento o razones de orden público.

 Si la capacidad genérica o de goce se instala en el propio ser del hombre, en su


núcleo existencial, no tiene sentido el que sea regulada por el ordenamiento
jurídico positivo. En este orden de ideas resulta del todo jurídicamente irrelevante
aludir a ella. La capacidad de goce se erige tan sólo en un presupuesto de aquella
otra capacidad -que sí atañe al derecho positivo- que los juristas solemos
denominar comúnmente como capacidad de ejercicio, de hecho o de obrar.

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BIBLIOGRAFÌA

Alcalá, H. N. (s.f.). Dignidad de la persona, derechos fundamentales, bloque. Obtenido


de http://www.crdc.unige.it/docs/articles/Dignidad.pdf
Sessarego, C. F. (s.f.). Biblioteca Pucp. Obtenido de
http://dike.pucp.edu.pe/bibliotecadeautor_carlos_fernandez_cesareo/articulos/ba
_fs_8.PDF
Valdés., M. B. (s.f.). Manual de Derechos Humanos. Obtenido de
https://wold.fder.edu.uy/material/blengio-mariana_manual-derechos-
humanos.pdf
BLENGIO VALDÉS, MARIANA. Derechos Humanos en movimiento. La Declaración
Universal en el universo educativo. Santillana, Montevideo, 2005.

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