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EL ESTIGMA DEL CASO SPINIAK QUE PURGO MARIA PIA GUZMAN POR SER UNA

MUJER HONORABLE

EL UNICO ACTO NOBLE PUBLICO QUE YO LE AGRADEZCO A SEBASTIAN PIÑERA


ECHEÑIQUE, FUE SU OPORTUNA E INQUEBRANTABLE SOLIDARIDAD CON ELLA, EN
OPOSICION A TODOS SUS NEFASTOS ADVERSARIOS.
“A un año de sus dichos Pía Guzmán seguía sufriendo el desprecio de sus “colegas”.
Aislada en su partido y completamente vetada en el gremialismo y sus pares
del Congreso, el futuro político de Pía en esos momentos era incierto.
Sin embargo, a mediados de 2005 una pequeña luz se encendió para la castigada
Pía Guzmán. Un grupo de 15 diputados de su propia tienda presionaba a la directiva de
Renovación Nacional para reconsiderar el veto que le aplicó a la parlamentaria a raíz de
su participación en la hecatombe política del caso Spiniak”.
“Pero sus declaraciones en torno al caso Spiniak empañaron ese ascendente
recorrido: No sólo fue un freno momentáneo. Más bien, fue un viaje sin retorno que la
alejó día a día de su carrera y del ambiente político”.

http://repositorio.uchile.cl/…/Las-venas-abiertas-del-caso-…

EX DIPUTADA, MARIA PIA GUZMAN (EX RN)

Cuando Pía Guzmán se alejó de la política se refugió en sus clases en la Escuela de


Derecho de la Universidad de Chile, donde aún sus propios alumnos de vez en cuando
bromeaban en torno a ella por su vinculación al caso Spiniak.
Pía estaba en cierta medida estigmatizada. El fantasma del caso parecía
perseguirla a donde fuese. Un trato bastante duro para alguien que había estado rodeada
por el éxito de sus logros profesionales, por su constancia laboral y compromiso por lo
que creía correcto.
Una alumna ejemplar en los años en que se formó junto a sus amigas en el colegio
Villa María Academy y posteriormente en el Colegio Los Andes, del Opus Dei En sus años
escolares, era algo así como la “matea” del curso. Desde muy joven Pía sabía con
claridad el camino que quería seguir.
Ella misma considera que en política “son necesarios algunos Quijotes como yo,
que hagan el esfuerzo. Algo hice; logré buenas leyes, puse temas importantes en la
discusión pública”. Es parte de su orgullo personal.
Desde su paso por la Universidad, Pía ya se interesaba por los temas sociales que
le rodeaban. Así, en 1983, cuatro años después de haber egresado con distinción máxima
como abogada de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, ya participaba como
secretaria ejecutiva en la primera jornada internacional de Derecho de Familia que
organizó esa casa de estudios.
Entre 1991 y 1993 fue secretaria ejecutiva de la directiva central y de la Comisión
Política de Renovación Nacional y fue también jefe de gabinete del presidente del partido,
Andrés Allamand. El actual senador RN era el modelo que Pía siempre había querido
imitar, “culto, creativo y con don de mando. Un perfeccionista que sabía manejarse en
todos los temas. Ella consideraba que era un desafío muy motivante trabajar con él, pero
su gurú decidió radicarse en Washington. Aunque ella mantuvo el contacto para recibir
sus consejos, la lejanía la obligó a aprender el resto de las lecciones políticas por sí
sola”134, señaló en 2003 a La Tercera.
Pía era una de las pocas mujeres de la política nacional que prometía un futuro
auspicioso, especialmente dentro de la derecha. Cuando le ofrecieron entrar al mundo de
la política en 1997, Pía Guzmán estaba feliz. Sin embargo, el tiempo destinado a su vida
familiar se vería reducido, y eso la complicaba. Su familia ha sido siempre su pilar
fundamental. Pese a esto, sopesó su interés por el bien común, su compromiso social y
prosiguió sin mirar atrás hasta que llegó a ser elegida diputada de la República durante
dos períodos parlamentarios (1998 -2006), por el distrito correspondiente a las comunas
de Las Condes, Vitacura y Lo Barnechea.
Pero sus declaraciones en torno al caso Spiniak empañaron ese ascendente
recorrido: No sólo fue un freno momentáneo. Más bien, fue un viaje sin retorno que la
alejó día a día de su carrera y del ambiente político.
A un año de sus dichos Pía Guzmán seguía sufriendo el desprecio de sus “colegas”.
Aislada en su partido y completamente vetada en el gremialismo y sus pares
del Congreso, el futuro político de Pía en esos momentos era incierto.
Sin embargo, a mediados de 2005 una pequeña luz se encendió para la castigada
Pía Guzmán. Un grupo de 15 diputados de su propia tienda presionaba a la directiva de
Renovación Nacional para reconsiderar el veto que le aplicó a la parlamentaria a raíz de
su participación en la hecatombe política del caso Spiniak.
Por medio de una carta los parlamentarios hicieron presente “lo relevante del
trabajo de la diputada Guzmán al interior de la Cámara de Diputados, de su capacidad de
trabajo, de la responsabilidad y dedicación en la discusión de los proyectos de ley y las
tareas que el partido le ha encomendado”, dejando entrever las grandes potencialidades
electorales que a futuro pudiese alcanzar Guzmán.
El apoyo directo de sus pares fue un gesto importante para Pía, pero con poco
futuro político, pues ella misma desestimó la posibilidad de repostular. Ella necesitaba y
quería hacer un alto en su vida, estaba agotada y principalmente muy desilusionada de la
política.
Las confrontaciones en de su partido a raíz de su presencia complicaba no sólo a
la parlamentaria sino al ambiente de Renovación Nacional que emprendía un nuevo
rumbo con la carrera presidencial de Sebastián Piñera.
La Tercera, 19 octubre 2003. “Sin decir ni Pía” por Patricio Corvalán.
Si bien el entonces presidenciable apoyó la moción interpuesta por los 15
diputados, un aún resentido Carlos Cantero ponía en jaque el regreso de Guzmán. El
senador, que no sólo no le perdona que lo haya involucrado en el caso Spiniak, espera de
ella un gesto de arrepentimiento real, aseverando incluso a la prensa que él presentaría
su renuncia si Guzmán va de candidata y no presenta un signo de perdón.
LA SITUACIÓN PARA PÍA NO MEJORABA DEL TODO.
EL DOLOR QUE NO DESAPARECE
“Han sido dos años de dolores horrorosos… Si me preguntas hoy cómo está mi
colón, ¡imagínate!, destrozado…”, responde a las periodistas de la Revista Caras en los
fríos meses de julio de 2005, dos años después de sus declaraciones. Las consecuencias
del caso Spiniak aún persisten para Pía Guzmán.
Fue una de las pocas entrevistas que dio en ese periodo. Había pasado meses sin
hablar con la prensa, y mantenía el silencio pese al apoyo de sus pares de RN que
solicitaban que fuera incluida de una vez por todas en la plantilla parlamentaria.
En esa oportunidad Pía Guzmán declaró: “He pasado por momentos en que he
estado súper perturbada, pero creo haber ido dejando eso de lado con el tiempo, y he
vuelto a mirar a las personas a los ojos. He recibido rechazos, he sufrido abandonos, pero
no me he sentido pisoteada en lo profesional, el daño ha sido más que a nada a la
persona”. A Pía le es difícil traer nuevamente los recuerdos al presente. Las secuelas no
se van pese a que asegura atravesar por un momento mejor, una especie de paz interior.
“Me tocó- prosigue relatando- un rol muy duro (en el caso Spiniak). Destapé una
olla que hoy tiene también resultados positivos: hay más denuncias por pedofilia, y una
persona de gran connotación pública (Jorge Lavandero) ya está condenada”.
- Usted siempre trabajo en causas de niños y sacó proyectos en su favor, ¿no
cree que la gente esperaba que usted siguiera luchando?-, consulta la
periodista, mientras una acongojada Guzmán respondía:
- Sí, sí…Todavía me dicen “sea valiente, siga adelante, defiéndanos”, pero la
verdad es que ser parlamentaria no es la única forma de trabajar en el tema de
los niños abusados, ni de defenderlos; creo que desde el mundo privado
también se puede hacer muchísimo y me he empezado a abrir otros caminos…
Pía Guzmán quería dar vuelta la página y retomar su carrera profesional, pero el
panorama no sería lo que ella esperaba. A mediados de mayo de 2006, Pía Guzmán se
enfrentaba a un nuevo interrogatorio por causa del caso Spiniak y el “caso montaje”. Ni
siquiera los años transcurridos la apartaban de ese amargo fantasma.
Ante la prensa, Guzmán alegaba ya haber declarado sobre los mismos hechos
sucesivas veces, ante los diferentes magistrados del caso. “He sido careada en este
tribunal con Claudia Fuentes y José Luis Artiagoitía. No veo la razón para prestar
nuevamente declaración sobre los mismos hechos”135, sostenía en El Mercurio en 2006.
Sin embargo, la jueza Eleonora Domínguez aún estaba tras la huella y las
motivaciones que pudo haber tenido la ex parlamentaria para asegurar públicamente que
tenía antecedentes que corroboraban la participación de políticos en las fiestas de
Spiniak.
Pía estaba molesta. Una vez más aclaró que ella jamás entregó ningún nombre a
los medios de comunicación, sino sólo a sus abogados y a los magistrados que
anteriormente le tomaron declaración. Asimismo, una vez más explicó que “no hubo
motivación alguna en señalar a los políticos. Insisto en que el caso Spiniak era una buena
manera de impulsar la aprobación de la ley, que nos preocupaba. Sólo ello me
preocupaba en ese momento, así como dejar claro que ningún Poder podía obstaculizar
la protección de los derechos de los menores abusados sexualmente”.
Pero el calvario parecía no terminar. Pía Guzmán llevaba ya varios años
pasándolo mal. Desde que dejó la Cámara de Diputados le costó mucho redireccionar su
vida, reinsertarse en un nuevo mundo laboral. Rodearse de gente nueva, de generar un
entorno social distinto.
En esa circunstancia le sobrevino aparentemente de un día para otro el cáncer en
julio de 2008, cuando después de las duras experiencias políticas lograba retomar un
camino profesional. En medio de eso vino el diagnóstico de leucemia, la angustia y el
tratamiento.
Pía le ganó al cáncer y a la vida misma. Ha superado mil obstáculos y hoy lleva ya
varios meses fuera de la clínica. Una “suerte de alta médica, porque no tiene que hacerse
nuevas quimioterapias, pero debe seguir bajo estricto control médico”. 136

135 El Mercurio, 20 de mayo de 2006. “La molestia de Pía Guzmán por nuevo
interrogatorio” por Cynthia
Carvajal.
136 La Segunda, 24 de julio de 2009. “El renacer de Pía Guzmán tras luchar un año
contra el cáncer”, por
Paulina Salcedo.
Al principio sólo tenía permiso para acudir a sus chequeos médicos, pues ir a
lugares concurridos como supermercados, cines y otros habría sido fatal. Sus defensas
estaban por el suelo. Pía sobrevivía pero como una luz tenue y muy débil.
En más de una oportunidad Pía Guzmán agradeció a Dios y al Padre Hurtado por
salvar su vida, por tener la bendición de estar nuevamente junto a su familia. Asimismo,
Pía le habría dicho al padre Agustín Moreira, capellán del Hogar de Cristo y una de las
personas más cercanas a ella durante todo este tiempo, “tú sabes que esto es un
milagro”137.
En el verano de 2008, Pía pudo celebrar la Navidad junto a su marido e hijos, una
de las breves salidas que los médicos le permitieron. Para Año Nuevo el ingenio de su
núcleo familiar le permitió una alegre celebración internada en la clínica. Su esposo
Ramón Infante llevó sándwiches, quesos y jugos. Sus hijos colaboraron con la
organización del festejo. Lo importante en ese momento era estar juntos.
“Lamento no poder ayudarte, pero no estoy dando ninguna entrevista (…) debido a
malas experiencias anteriores”138, fueron las escuetas palabras de Pía Guzmán a las
autoras de esta memoria meses antes de que se desencadenara su cruenta enfermedad.
Las palabras de Pía Guzmán fueron rescatadas en una entrevista publicada en
mayo de 2010, por la Revista Ya.
̶ ¿Se siente más fuerte hoy?
̶ No-, responde la ex diputada.
̶ Antes de mi enfermedad creía que la fortaleza era mantenerse parada, firme y que
no me botaran. Hoy día tengo plena conciencia de que soy frágil y que de esa
fragilidad surge la fuerza para enfrentar la vida. Eso me ayuda mucho a poder
empatizar más con las personas, con el dolor de otros, porque todos tenemos
algún dolor.
Pía Guzmán se proyecta nuevamente hacía el futuro. Piensa retomar el
postergado proyecto profesional con Gonzalo Figueroa, seguir consecuentemente en lo
que le gusta por muchos años más. Ella no se da por vencida. “No me veo jubilada. Me
veo recorriendo tribunales defendiendo, atendiendo, conteniendo a personas que están en
momentos difíciles y haciendo mi vida también”.
137 Revista Ya de El Mercurio. 25 de mayo de 2010. Ya citado. 138 Contacto con Pía
Guzmán por las autoras de esta memoria. 14 de abril de 2008.

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