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CAMINO DEL DELITO O EL ITERCRIMINI

1.- Consideraciones

Para poder llegar a una explicación lógica y epistemológica, debemos remitirnos necesariamente
a la esfera interna del autor, esto es, a la personalidad misma de quien decide cometer un delito.

La determinación a delinquir, parte y se construye desde un proceso psicológico harto completo,


pues penetra en el ámbito interior del individuo no es empresa fácil, en el conviven una serie de
sentimientos, deseos, ansias reprimidas, frustraciones, que no siempre se condicen en el ámbito
externo; explorar en el ego, el alter y súper yo, importa en realidad un análisis psico-analitico
que desborda el plano puramente jurídico. Sin embargo, no se puede dejar de revelar, que el
Derecho Penal reprime aun individuo con sanciones sumamente severas, por lo que el
fundamento de la pena parte por delimitar aquellas zonas del individuo que son objeto de
valoración por parte del ius puniendi y, es que en un orden democrático de derecho la punición
se encuentra contenida por una serie límites y presupuestos, que en un conjunto importan
revestir la legitimidad a la intervención del Estado en la esfera de libertad de los individuos .

Por consiguiente la consideración ontológica es imprescindible, pues la estructura “lógica-


objetiva”, identifica cuando estamos ante una conducta que corresponde a una decisión
autónoma del individuo, en la medida, que debamos atribuir responsabilidad punitiva, pero para
delimitar la zona de punición del comportamiento prohibido, es necesario ingresar a la esfera
interna para luego efectuar contraste con la esfera externa.

En la esfera interna se abrigan las ideas más tortuosas y a veces las más horrendas, hasta el
mortal más pacífico puede idear en un arranque súbito de emotividad el crimen más horrendo;
si las ideas fueran penalizadas en nuestra sociedad, de seguro que todas las cárceles estarían
aborratadas de los ciudadanos más honestos e inofensivos.

2.- ¿Qué es el iter-criminis?

Se le denomina iter- criminis en la doctrina al proceso, en parte mental y en parte físico, que va
desde la decisión de cometer un delito hasta su consumación.

Este complejo proceso tiene una vertiente interna (conciencia del autor) y, una externa que se
exterioriza en la realización concreta de los actos que dan lugar a la plasmación típica;
únicamente esta fase es recogida por el Derecho Penal para sustentar el juicio de atribución, de
conformidad con el principio de ofensividad.

La realización de voluntad puede permanecer en los primeros estadios, y puede llegar hasta la
total ejecución de la decisión a la acción; pues no siempre, la resolución criminal alcanzara su
plenitud típica, pues a veces los actos constituyen únicamente un estadio de imperfecta
ejecución.

Las diferentes etapas del “iter-criminis” describen el comienzo de la creación de un peligro de


lesión al bien jurídico objeto de protección hasta el momento anterior a su consumación, estadio
este último que se corresponde con la denominada “tentativa acabada”.

La resolución criminal, entonces, solo será susceptible de punición, cuando esta voluntad se
manifieste en el mundo exterior, con los actos que son constitutivos del inicio de ejecución del
tipo legal.
Nuestro sistema de punición, tiene al acto como base material fundamental, que se condiciona
la respuesta criminal, sin un acto que conlleve un probable estado de lesión, no hay posibilidad
de sanción, pues un Derecho Penal del acto lo proscribe de forma tajante. No existen para el
Derecho Penal moderno delitos sin acción o de mera sospecha, pues él no penetra en el campo
de la conciencias.

Desde los albores del saber jurídico-penal, se determinó de forma inalterable, que los actos que
no implican consumación no podían ser punibles, pues la base de imputación delictiva
manifestaba una acentuada objetivación del injusto, es decir, poniéndose mayor énfasis en la
parte externa desvalorada en el desvalor del resultado.

En un ordenamiento de libertades, una persona es un ciudadano con derechos y deberes, quien


ejerce en exclusiva la dominabilidad de su esfera interna. De acuerdo a esto Bacigalupo, dice
que “según este principio no debe aplicarse a la cuestión de la propaganda política, ya que
representa un acto externo y que en principio no puede constituir delito alguno en un Estado
que tiene como base un pluralismo ideológico” (Bacigalupo Zapater , 1996). .Y, la tolerancia
como sostén fundamental en un orden de valores basado en el Estado Democrático de Derecho.
Empero, la apología al delito, va más allá de una consideración política, pues cuando trata de
difundir injustos que atentan contra bienes jurídicos de importancia, según el listado de valores
constitucionales, se pone en riesgo los fines superiores de un orden democrático de derecho,
que ameritan una protección particular por parte de la norma jurídica-penal

Como se sostuvo el iter-criminis comprende las distintas etapas o fases de toda actividad
delictiva, en otras palabras; el umbral de la punición, en cuanto al ingreso de la conducta al
ámbito de lo punible, aquel ámbito, que por su objetiva peligrosidad, merece ser alcanzado por
una pena, siempre que se devele un sujeto infractor libre y consiente de la norma jurídico-penal.

La definición de esta institución jurídico-penal, depende de la naturaleza del injusto en cuestión;


para tal efecto, resulta relevante establecer delimitaciones desde el momento en que la acción
del autor ingresa al ámbito de protección del tipo y su fase de culminación (consumación formal
y material) a fin de graduar la penalidad atribuible al sujeto pasible de imputación, tomando en
cuenta los principios de proporcionalidad y de culpabilidad.

Constituye cuatro etapas identificables entre sí:

2.1.- Ideación (fase interna del autor):

El delito es un acto voluntario y la voluntad, un proceso mental del consciente, que


tradicionalmente viene presentándose como integrado por la sucesión de tres momentos: la
concepción del proyecto criminoso, la deliberación acerca de él y la resolución o decisión de
llevarlo a efecto. Importa la elaboración mental delictiva, en el cual el agente concibe y planifica
su resolución criminal; donde se gesta el plan delictivo, desde un plano meramente intelectivo.

En el marco de un Derecho Penal del Acto , se prohíbe penalizar las ideas, los pensamientos y
las opiniones; por no evidenciar éstos lesividad material alguna- no se exteriorizan en el mundo
físico; a parte de concretos estados de lesión; contrario sensu, significaría la intervención del
Derecho Penal en una esfera de libertad del individuo que caracteriza a regímenes autoritarios,
donde la libertad es restringida en márgenes intolerables.

Pertenecen a esta fase interna la Concepción o ideación, la Deliberación, y La Resolución o


determinación; estos actos no pueden ser sancionados porque están en el fuero interno del
individuo.
Concepción. O ideación. Es el momento en que surge en el espíritu y mente del sujeto la idea o
propósito de delinquir.

Deliberación. Es el momento de estudio y apreciación de los motivos para realizar el delito.

Resolución. O determinación. Es el momento de decisión para realizar el delito sobre la base de


uno de los motivos de la fase anterior. Se resuelve en el fuero interno "el ejecutar la infracción
penal".

Loa actos descritos permanecen en el fuero interno del individuo. Por lo tanto, los actos de la
fase interna, NO SON PUNIBLES. Por las siguientes razones:

1. Por respeto al Principio "cogitationen poenam nemo patitur", pues debe tenerse
presente que el delito es, antes que nada, acción.

2. Si está en el fuero interno aún no hay acción, y para que haya acción, no bastan los actos
internos (elemento psíquico de la acción), sino que se requiere también la exteriorización
(elemento físico de la acción).

2.2.- Fase Intermedia (Preparación):

Debe entenderse a los “actos preparatorios”, como los primeros pasos que el autor materializa
de acuerdo a su ideación criminal y, en correspondencia a la naturaleza del ilícito penal que se
pretende cometer.

Dicho de otro modo: constituyen las primeras acciones que el autor realiza, a fin de dar inicio al
plan criminal- idealmente elaborado – los cuales no importan generalmente de modo formal, el
inicio de la ejecución la violación típica por lo que resultan “impunes”.

Fundamento de la impunidad del acto preparatorio, es el principio de reserva, la protección del


individuo frente a la posible arbitrariedad judicial, ya que el acto no importa la violación de una
norma jurídica.

Dicho lo anterior, con el inicio de los actos preparatorios aún no se quebranta la norma penal,
pues no se ingresa al radio de acción de los tipos penales, por lo que su impunidad radica
esencialmente en su no contravención con la Ley.

Los actos preparatorios, entonces, se configuran con anterioridad a los actos ejecutivos. Si se
define la preparación como una conducta que antecede temporal y materialmente a la
verdadera ejecución típica del delito y a la tentativa correspondiente, entonces, ya
conceptualmente es el estado previo no punible aun.

En esta fase el autor selecciona los medios necesarios con la perspectiva ya, de dar inicio a la
ejecución del delito; aquellos que según su representación son idóneos para poder concretizar
exitosamente su plan criminal, cuya real efectividad solo podrá constatarse en las etapas
subsiguientes el iter criminis .El autor se preocupa de los medios necesarios para dar
concretización efectiva a la ejecución típica, merodear el área geográfica del secuestro, la
compra del arma o cualquier otro instrumento que sirva para la ejecución del designo criminal.

la resolución manifestada se expresa en forma de: conspiración, instigación y amenazas.


I. Conspiración: "La conspiración es el ponerse de acuerdo tres o más personas para
cometer los delitos de sedición o rebelión. La conspiración es punible como delito
especial.
II. Instigación. Es el acto de determinar a otra persona a cometer un hecho punible, del
cual será considerado autor plenamente responsable. El instigador es quien
intencionalmente determina a otro a cometer un delito, la proposición es simplemente
invitar, la provocación es proponer pero sin convencer.
III. Amenazas: Las amenazas son expresiones verbales, escritas o mediante armas con el
propósito de amedrentar o alarmar. Es punible como un delito especial, no por el daño
posible sino por la peligrosidad del agente, estas aunque no causen daño pueden causar
alteraciones públicas y son sancionados como "delitos especiales"

A esta fase para algunos autores y la doctrina también pertenecen el delito putativo y la apología
del delito.

2.3.- Ejecución:

Evidencia ya el inicio formal de los actos ejecutivos, acorde con el tipo legal previsto para un
determinado delito, base al plan criminal previamente ideado.

La ejecución importa en realidad la concreción material de la resolución criminal, que mida entre
los actos preparatorios y la etapa consumativa; es constitutiva del emprendimiento del plan
perseguido por el autor, que debe corresponder con la descripción formal del tipo legal, por lo
que su determinación debe hacerse en correspondencia con el principio de legalidad.

Como o injusto punible reside no solo en la producción de una lesión a un bien jurídico, sino
justamente en la forma de perpetración , que se circunscribe plásticamente en el tipo, de
hacerse acreedor de pena empieza con la actividad con que el autor se pone en relación
inmediata con la acción típica.

Los actos ejecutivos deben ser considerados como el inicio material de la resolución criminal del
autor, que da cabida a una conducta que revela una objetiva peligrosidad a la esfera de
intangibilidad de un bien jurídico, una puesta en peligro concreta al interés jurídico objeto de
amparo legal, que ingresa al radio de acción del tipo penal en cuestión.

La preparación y ejecución, como conceptos relativos, son variables subordinadas- a la postura


que adopte el legislador-, para fijar el comienzo del amparo legal del bien jurídico; será aveces
importante, dependiendo de la naturaleza del delito, por razones estrictamente político-
criminales penalizar los actos preparatorios, cuando estos en sí ya evidencien una suficiente
peligrosidad para el interés jurídico- objeto de tutela-.

Resumimos, entonces, a este nivel que la realización del delito se lleva a cabo en un proceso
general que consta de dos etapas claramente diferenciadas: una primera, donde hallamos la
ideación, deliberación y decisión criminal (etapa interna) ; y otra, que se presenta cuando el
agente pone en obra la decisión (etapa externa) : proveyéndose de los medios o instrumentos
elegidos, con miras a crear las condiciones para lograr la obtención del fin [actos preparatorios],
comienza la utilización concreta de los medios elegidos en la realización del plan [actos de
ejecución]
2.4.- Consumación:

Las etapas que si ingresan al ámbito de consideración punitiva, son la Ejecución y la


Consumación; cuando el agente da rienda suelta a su deliberación delictiva, emprendiendo una
conducta susceptible de lesionar o de poner en peligro un bien jurídico, tutelado por la norma
penal.

La consumación comporta la realización formal y material del tipo delictivo, comprendiendo


tanto sus aspectos objetivos como subjetivos, en correspondencia plena con el plan criminal
ideado por el autor, desde términos estrictos de legalidad.

La realización típica de consumación importa la plenitud de la obra del autor, en cuanto ideación
criminal que ha adquirido perfección delictiva, conforme a la descripción del tipo legal. En los
delitos la consumación coincide con la producción efectiva de una lesión al bien jurídico tutelado

Consumación formal: que el agente obtenga un propósito ulterior a su perfección típica, no


abarcado por el dolo, a los que se le denominan “elementos del tipo subjetivo del injusto”

Consumación material: son aquellos tipos penales cuyo estado consumativo no se agota en el
tiempo, como el secuestro o la usurpación, donde el estadio antijurídico se prolonga de forma
indefinida en el tiempo.

De lege lata, el legislador no ha establecido normativamente, distinción alguna entre la


consumación y el agotamiento del delito, cuya delimitación es obra de la dogmática. La ley
establece preponderantemente la consumación en relación a la producción del resultado lesivo,
pero posterior a ella, pueden aparecer ciertas circunstancias que el legislador ha previsto como
relevantes. Por consiguiente, en el caso de hurto, cuando aún no se ha alcanzado la posibilidad
de obtener el aprovechamiento, aun no se ha consumado el delito, basta con una apreciación
de tiempo razonable para que se pueda concretar la finalidad subjetiva y así dar por realizado
plenamente el delito.

En el caso del delito de secuestro, mientras se mantenga privada la libertad del rehén, pueden
admitirse formas de participación criminal de singular participación, mientras que en lo que
respecta a la prescripción, la ley penal el fijado que el cómputo del plazo prescriptorio, se inicia
a partir del día en que ceso la permanencia.

3.-DELIMITACION ENTRE ACTOS PREPARATORIOS Y ACTOS EJECUTIVOS:

Es importante delimitar con criterios precisos, cuando pueden decirse que un acto es “ejecutivo”
y no a la inversa “preparatorio” es una problemática, entonces podemos decir ¿puede
considerarse acto ejecutivo del delito de fe pública, la elaboración de un documento falsificado?
Pueden tratarse, sin duda, de actos equívocos, lo importante será remitirse al ámbito de
protección de la norma en el caso concreto, para poder trazar la delimitación.

En principio el comienzo de ejecución debe concordar con el plan criminal concebido, el que
puede o no ingresar al tipo penal en concreto; se necesita apelar entonces al Principio de
Legalidad para diferenciar el acto ejecutivo punible del acto preparatorio impune y a criterios
de interpretación normativa

4.- LA PUNICION DE LOS ACTOS PREPARATORIOS EN EL DEREHO POSITIVO VIGENTE:

En el marco del Estado Social y Democrático de Derecho, los senderos de la política criminal
deben seguir las pautas de los principios informadores del derecho punitivo, en cuanto a la
punición de una conducta que debe sobrepasar lo adecuado socialmente, debe expresar un
ámbito de lesividad. En cuanto a la lesión o la puesta en peligro de un bien jurídico; cuando se
exteriorice una conducta susceptible de afectar un interés jurídico, empero, se identifican actos
anteriores al comienzo de la ejecución delictiva, que por lo general no ingresan al ámbito de
punición, aquellos son denominados “actos preparatorios”

Por regla general los actos preparatorios no son punibles, pero conveniencias de orden político-
criminal ameritan una anticipación punitiva, son estrictas y particulares circunstancias que
definen estados de anticipación punitiva.

La punición de ciertos actos preparatorios descansa en el principio de lesividad o de ofensividad,


determinando en el grado de jerarquía del interés a tutelar, toda vez que no cualquier tipo penal
puede incriminar los actos preparatorios. Por ello, el penalizar actos preparatorios parece
defendible solo en el caso extremo, a saber, cuando ellos ya anuncian inequívocamente el delito
al que tienden y cuando la lucha eficiente contra la criminalidad correspondiente exige una
injerencia prematura.

Los actos preparatorios son concebidos como aquellos primeros pasos externos, que pueden
tener relevancia jurídico- penal; por ende, no todos los actos preparatorios resultan punibles y
cuando esto es así, obedece a criterios de exigencia político-criminal.

Para Peña Cabrera “la punición de los acto preparatorios históricamente, ha estado ligada a
cuestiones de carácter político, como: las conspiraciones y el complot.

Se puede decir que la punición de los actos preparatorios ha estado ligado siempre al
sometimiento del interés