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EL TIEMPO GEOLOGICO ( Kepler )

El tiempo geológico del planeta se divide y distribuye en intervalos


de tiempo caracterizados por acontecimientos importantes de la historia de la Tierra y de
la vida. Como la edad de la Tierra es de aproximadamente 4600 millones de años, cuando
se habla de tiempo geológico suele expresarse casi siempre en millones de años y
siempre referidos a «antes del presente».
Las unidades usadas para dividir el tiempo geológico son de dos tipos: las referidas a
tiempo relativo (unidades geocronológicas), que ordenan cronológicamente los
acontecimientos geológicos, y las referidas a tiempo absoluto (unidades
geocronométricas), expresadas en valores absolutos, en millones de años (Ma).

Unidades geocronológicas
.

Las unidades geocronológicas son unidades de tiempo basadas en las unidades


cronoestratigráficas. Las unidades cronoestratigráficas dividen las rocas de la Tierra
ordenadas cronológicamente, reflejando los principales eventos geológicos, biológicos y
climáticos que han ido sucediéndose a lo largo del tiempo. Los nombres de las unidades
cronoestratigráficas comparten el mismo nombre con las equivalentes geocronológicas,
salvo que los nombres derivados de su posición estratigráfica relativa —inferior, medio y
superior— se trasladan como temprano, medio y tardío. Por ejemplo la serie Cretácico
superior es equivalente a la época Cretácico tardío.1
Las unidades geocronológicas se corresponden una a una con las cronoestratigráficas y
se ordenan, en orden descendente de jerarquía, de la siguiente
manera: eón, era, periodo, época, edad y cron

Unidades geocronométricas[editar]
Desde que se han podido datar las rocas con valores absolutos (en cifras expresadas en
millones de años), se han ido ajustando con cierta precisión las dataciones de los límites
de las unidades geocronológicas, dependiendo de los métodos usados. Todas las
unidades geocronológicas —y por tanto sus equivalentes cronoestratigráficas— para las
que han podido precisarse sus límites pasan a ser también unidades
geocronométricas.3 En la práctica no suele expresarse el carácter geocronométrico de
estas unidades, dando a entender erróneamente que el valor en años corresponde a las
unidades geocronológicas.
Para los tiempos precámbricos la mayoría de las unidades son exclusivamente
geocronométricas, y se han definido por límites más o menos arbitrarios de tiempo
acordados internacionalmente.

Escala del tiempo geológico


La escala de tiempo geológico es el marco de referencia para representar los eventos de
la Historia de la Tierra y de la vida ordenados cronológicamente. Establece divisiones y
subdivisiones de las rocas según su edad relativa y del tiempo absoluto transcurrido desde
la formación de la Tierra hasta la actualidad.
SIGNIFICADO DE FOSILES
Los fósiles (del latín fossilis, que significa ‘excavado’) son los restos o señales de la
actividad de organismos pretéritos.1 Dichos restos, conservados en las rocas
sedimentarias, pueden haber sufrido transformaciones en su composición (por diagénesis)
o deformaciones (por metamorfismo dinámico) más o menos intensas. La ciencia que se
ocupa del estudio de los fósiles es la paleontología. Dentro de la paleontología están
la paleobiología, que estudia los organismos del pasado —entidades paleobiológicas, que
conocemos solo por sus restos fósiles—, la biocronología, que estudia cuándo vivieron
dichos organismos y la tafonomía, que se ocupa de los procesos de fosilización.

Etimología y evolución del término

El vocablo fósil se deriva del verbo latino fodere, excavar, a través del sustantivo fossile,
aquello que es excavado. A lo largo de toda la historia, y antes, en la prehistoria, el hombre
ha encontrado fósiles, restos de seres vivos petrificados por los minerales con los que se
hallaban en contacto. Fueron esos minerales los que sustituyeron o preservaron su forma
externa.
El hombre primitivo les atribuía un significado mágico. Ya los autores de la Antigüedad
clásica los habían observado y, en general, interpretado correctamente. El término fósil lo
empleaba ya Plinio en el siglo I,2 3 y su uso fue recuperado en el siglo XVI por Agricola,
aludiendo a su carácter de cuerpo enterrado (como derivado de fossa) e incluía tanto los
restos orgánicos como los cuerpos minerales integrados en los materiales de la corteza
terrestre. Esta situación se mantuvo hasta principios del siglo pasado, si bien es verdad
que los auténticos fósiles solían diferenciarse como fósiles organizados.
El geólogo británico Lyell definió a los fósiles como restos de organismos que vivieron en
otras épocas y que actualmente están integrados en el seno de las rocas sedimentarias.
Esta definición conserva su validez, aunque actualmente el término tiene una mayor
amplitud, ya que se incluyen en el mismo las manifestaciones de la actividad de
organismos como excrementos (coprolitos), restos de construcciones orgánicas, huellas de
pisadas, impresiones de partes del cuerpo, dentelladas (icnofósiles), etc.

Tipos de fósiles
Los fósiles más antiguos son los estromatolitos, que consisten en rocas formadas por la
precipitación y fijación de carbonato cálcico, merced a la actividad bacteriana.5 Esto último
se ha podido saber gracias al estudio de los estromatolitos actuales, producidos
por tapetes microbianos. La formación Gunflint contiene abundantes microfósiles
ampliamente aceptados como restos microbianos.6
Hay muchas clases de fósiles. Los más comunes son restos
de ammonoidea, caracoles o huesos transformados en piedra. Muchos de ellos muestran
todos los detalles originales del caracol o del hueso, incluso examinados al microscopio.
Los poros y otros espacios pequeños en su estructura se llenan de minerales.
Los minerales son compuestos químicos, como la calcita (carbonato de calcio), que
estaban disueltos en el agua. El paso por la arena o el lodo que contenían los caracoles o
los huesos y los minerales se depositaron en los espacios de su estructura. Por eso los
fósiles son tan pesados. Otros fósiles pueden haber perdido todas las marcas de su
estructura original. Por ejemplo, una concha de caracol originalmente de calcita puede
disolverse totalmente después de quedar enterrada. La impresión que queda en la roca
puede llenarse con otro material y formar una réplica exacta de la concha. En otros casos,
la concha se disuelve y tan solo queda el hueco en la piedra, una especie de molde que
los paleontólogos pueden llenar con yeso para descubrir la forma del resto.
Desde un punto de vista práctico distinguimos:

 nanofósiles (visibles al microscopio electrónico).


 microfósiles (visibles al microscopio óptico).
 macrofósiles o megafósiles (aquellos que vemos a simple vista).
Los fósiles por lo general solo muestran las partes duras del animal o planta: el tronco de
un árbol, el caparazón de un caracol o los huesos de un dinosaurio o un pez. Algunos
fósiles son más completos: registran una mayor cantidad de información paleobiológica. Si
una planta o animal queda enterrado en un tipo especial de lodo que no contenga oxígeno,
algunas de las partes blandas también pueden llegar a conservarse como fósiles.
Los más espectaculares de estos "fósiles perfectos" son mamuts lanudos completos
hallados en suelos congelados.7 La carne estaba tan congelada, que aún se podía comer
después de 20 000 años. Los fósiles más recientes, por convenio, son los referidos a
organismos que vivieron a finales de la última glaciación cuaternaria, es decir, hace unos
13 000 años aproximadamente. Los restos posteriores (Neolítico, Edad de los Metales,
etc.) suelen considerarse ordinariamente como subfósiles.
Finalmente deben considerarse también aquellas sustancias químicas incluidas en los
sedimentos que denotan la existencia de determinados organismos que las poseían o las
producían en exclusiva. Suponen el límite extremo de la noción de fósil (marcadores
biológicos o fósiles químicos).

Icnofósiles
Los icnofósiles son restos de deposiciones, huellas, huevos, nidos, bioerosión o cualquier
otro tipo de impresión. Son el objeto de estudio de la Paleoicnología.
Los icnofósiles presentan características propias que les hacen identificables y permiten su
clasificación como parataxones: icnogéneros e icnoespecies. Los parataxones son clases
de pistas fósiles agrupadas por sus propiedades comunes: geometría, estructura, tamaño,
tipo de sustrato y funcionalidad. Aunque a veces diagnosticar la especie productora de un
icnofósil puede resultar ambiguo, en general es posible inferir al menos el grupo biológico
o el taxón superior al que pertenecía.
En los icnofósiles se pueden identificar varios tipos de comportamiento: filotaxia, fobotaxia,
helicotaxia, homostrofia, reotaxia y tigmotaxia.
El término icnofacies hace referencia a la asociación característica de pistas fósiles,
recurrente en el espacio y en el tiempo, que refleja directamente condiciones ambientales
tales como la batimetría, la salinidad y el tipo de sustrato.8 Las pistas y huellas de
invertebrados marinos son excelentes indicadores paleoecológicos, al ser el resultado de
la actividad de determinados organismos, relacionada con ambientes específicos,
caracterizados por la naturaleza del sustrato y condiciones del medio acuático, salinidad,
temperatura y batimetría. Especialmente la profundidad del mar condiciona el género de
vida de los organismos y, por tanto, no es de extrañar que se puedan distinguir toda una
serie de icnofacies de acuerdo con la batimetría, cuya nomenclatura, debida
a Seilacher,9se refiere al tipo de pistas más frecuentes y más carcterísticas de cada una.
Un icnofósil puede tener varias interpretaciones:

 Filogenética: Estudia la identidad del organismo productor. Da lugar a los


parataxones.
 Etológica: Estudia el comportamiento del organismo productor.
 Tafonómica: Se interesa por la posición original y los procesos tafonómicos sufridos.
 Sedimentológica: Revela las condiciones paleoambientales de formación.
 Paleoecológica: Estudiada por las icnofacies.
Microfósiles
"Microfósil" es un término descriptivo que se aplica al hablar de aquellos fósiles de plantas
o animales cuyo tamaño es menor de aquel que puede llegar a ser analizado por el ojo
humano. Normalmente se utilizan dos rasgos diagnósticos para diferenciar microfósiles
de eucariotas y procariotas:

 Tamaño: Los eucariotas son sensiblemente mayores en tamaño a los procariotas, al


menos en su mayoría.
 Complejidad de las formas: Las formas más complejas se asocian con eucariotas,
debido la posesión de citoesqueleto.
Resina fósil
El ámbar (resina fósil) es un polímero natural encontrado en muchos tipos de estratos por
todo el mundo, incluso en el Ártico. Se trata de la resina fosilizada de árboles hace
millones de años. Se presenta en forma de piedras amarillentas.
En el ámbar pueden encontrarse fósiles de insectos y otros pequeños animales que, en su
momento, quedaron atrapados por la resina.

Pseudofósil
Los pseudofósiles son patrones visuales en rocas, producidos por procesos geológicos,
que se asemejan a formas propias de los seres vivos o sus fósiles; un ejemplo clásico son
las dendritas de pirolusita (óxido de manganeso, MnO2), que parecen restos vegetales. La
interpretación errónea de los pseudofósiles ha generado ciertas controversias a lo largo de
la historia de la Paleontología. En el año 2003, un grupo de geólogos españoles puso en
entredicho el origen orgánico de los fósiles de Warrawoona que, según William Schopf,
correspondían a cianobacterias que constituían el primer rasgo de vida sobre
la Tierra hace 3.500 millones de años. La base de tal replanteamiento era que estructuras
filamentosas, similares a estos supuestos microfósiles de Warrawoona, pueden ser
producidos a temperatura y presión ambiente por la combinación, en un medio alcalino, de
una sal de bario y un silicato.10 Un nuevo estudio publicado en 2015 por la
revista Proceedings of the National Academy of Sciences resolvió finalmente la
controversia. Los investigadores David Wacey y Martin Saunders utilizaron microscopía
electrónica de transmisión para examinar rebanadas ultradelgadas de los candidatos a
microfósiles y así construir mapas a escala nanométrica de su tamaño, forma, química y
distribución de carbón mineral. Esto hizo evidente que la distribución de carbono era
diferente a todo lo visto en microfósiles auténticos y revelando su origen mineral.11 12

Fósil viviente
Un fósil viviente es un término informal usado para referirnos a cualquier especie viviente
que guarde un gran parecido con una especie conocida por fósiles (se podría decir que es
como si el fósil hubiera "cobrado vida").
Los braquiópodos son un ejemplo perfecto de "fósiles vivientes". Lingula es un
braquiópodo actual del que se encuentran fósiles a través de todo el Cenozoico. Otro
ejemplo es el celacanto. Fue una gran sorpresa encontrar este pez en las costas
de África en 1938, cuando se pensaba que llevaban 70 millones de años extintos.
Estrato ( Leonardo)
En Geología se llama estrato a cada una de las capas en que se presentan divididos
los sedimentos, las rocas sedimentarias, las rocas piroclásticas y las rocas
metamórficas cuando esas capas se deben al proceso de sedimentación. La rama de
la geología que estudia los estratos recibe el nombre de estratigrafía.
Hay que tener en cuenta que otros fenómenos geológicos distintos pueden dar origen a
capas, que entonces no se llamarán estratos. Es el caso, por ejemplo, de las lajas que se
forman durante el metamorfismo cuando grandes presiones afectan a las rocas, originando
cortes perpendiculares a la fuerza de compresión. Por último, las intrusiones
ígneas pueden formar diques o capas interestratificadas que aparecen como si fuera un
estrato más, aunque debe tenerse en cuenta que los diques pueden tener una forma
lenticular cuando forman un manto o sill que, cuando llegan a ser bastante abombados
suelen llamarse lacolitos.

Estratificación
Los estratos se forman típicamente como capas horizontales de potencia (espesor)
uniforme, limitadas por superficies de estratificación, que son interfases más o menos
nítidas respecto el estrato más joven (situado encima) y el más viejo (debajo). En la
descripción de los estratos se usa el término «base» o «muro» para referirse a la parte
más antigua (geométricamente la inferior, si no median alteraciones tectónicas de la
posición) y «techo» para la más reciente. Los estratos son las unidades básicas de estudio
de la estratigrafía.
Los estratos horizontales y uniformes pueden evolucionar, en presencia de fuerzas
tectónicas, sufriendo cambios de posición (basculamiento, que puede llevar incluso a su
inversión) y de forma (plegamiento). Además algunos estratos aparecen desde su mismo
origen inclinados entre sí y de espesor desigual, como ocurre en la estratificación cruzada.
La génesis de la estratificación cruzada es bastante simple en los procesos de relleno por
sedimentos arrastrados por los ríos (arenas, arcillas) cuando llegan al piedemonte de una
cordillera y forman conos de deyección, terrazas y otras formas menores del relieve. Estos
sedimentos se disponen de acuerdo con la gravedad y el que se crucen entre sí obedece a
un cambio en el curso del río que se desvía con cada crecida importante, que muchas
veces son esporádicas como es típico en los climas áridos, por el simple hecho de que la
crecida anterior produjo una acumulación que las aguas del río tienen que rodear por su
mayor altura, depositándose ahora con buzamiento (es decir, una inclinación), sentido y
espesor diferentes. Con el paso del tiempo, esas arenas o arcillas pueden consolidarse y
formar rocas sedimentarias (arenisca, por ejemplo, como es el caso de la imagen del
Cañón del Antílope) pero que han conservado la disposición original de las arenas que
formaron dichas rocas. También puede verse una discontinuidad estratigráfica en el centro
de la imagen.
En suma, estas superficies de estratificación reflejan heterogeneidades del proceso de
sedimentación, con cambios bruscos en la naturaleza del sedimento o interrupciones más
o menos prolongadas del proceso de depósito.

Diaclasas y fallas
Los estratos pueden ser más o menos plásticos o rígidos y ello tiene unas consecuencias
obvias sobre su resistencia a la deformación. Cuando son muy rígidos (arenisca o rocas
calizas, por ejemplo), los movimientos internos de la litosfera pueden quebrar o partir esos
estratos y se forman las diaclasas, que siempre son perpendiculares a la superficie de los
estratos, y fallas, cuando existe un desplazamiento notorio en sentido vertical u horizontal
de todos los estratos a lo largo de una línea de falla de dimensiones mucho mayores que
en el caso de las diaclasas o a lo largo de un espejo de falla cuando se trata de una falla
normal, es decir, cuando una parte de los estratos se eleva con respecto a los mismos
estratos que quedan relativamente deprimidos en el otro lado de dicho espejo de falla.
Las diaclasas pueden presentarse también en rocas ígneas o metamórficas, como es el
caso de las diaclasas poligonales de las columnatas basálticas y en rocas metamórficas
como la cuarcita que aparece asociada a la cobertura sedimentaria de arenisca en el caso
de los tepuyes venezolanos.

Fósiles
Estando formados por rocas sedimentarias, los estratos suelen contener fósiles, es decir,
restos orgánicos de animales y plantas que sirven para datar la edad aproximada de
dichos estratos. Ello se realiza a través de los llamados fósiles índice, llamados así porque
sólo existieron en una determinada Era o período geológico. Evidentemente, el encontrar
dicho fósil en un estrato, serviría para inferir que dicho estrato se formó durante la época
en que el animal o la planta existieron. La datación es una aplicación muy importante de la
estratigrafía. En el caso de la cobertura sedimentaria de la Formación Roraima de
la Guayana Venezolana, que está formada por estratos de arenisca, no existen fósiles de
ningún tipo, lo cual sirve para datar la misma como muy antigua precisamente por este
hecho. Tiene más de 1.500 millones de años, es decir, son rocas sedimentarias anteriores
a la Era Paleozoica, que es la era en la que se piensa que aparecieron los primeros seres
vivos pluricelulares. En este caso, la datación de las rocas de tales estratos requiere
métodos de datación de otro tipo.

Tiempo geológico absoluta y relativa ( sleiter )

Datación absoluta
La datación absoluta es un conjunto de técnicas de datación. Algunas de estas técnicas
permiten calcular desde unos pocos cientos de años de antigüedad a varios miles (muy
útiles, por tanto, para ser aplicadas a objetos o restos arqueológicos), mientras que otras
son capaces de calcular antigüedades de cientos de millones de años, permitiendo de este
modo el cálculo de la edad de rocas, minerales o fósiles. Para tal fin se recurre a diversas
propiedades físicas de los elementos sometidos a datación, siendo las más comunes la
datación por radioisótopos, la termoluminiscencia o el paleomagnetismo.
La datación absoluta se opone a la datación relativa, en la que no hay un referente
absoluto como criterio de datación.

Datación relativa
La datación relativa es un tipo de datación que se basa en la comparación de elementos
entre los que se sabe que hay, o se presupone que hay, una relación de anterioridad y de
posterioridad. Un ejemplo claro es el de la estratigrafía, disciplina de la geología que
considera, en situaciones normales, que los niveles (llamados estratos) que están por
debajo son más antiguos (se forman antes) que los que están por encima. Una
auténtica seriación cronológica, según este principio, sólo debería hacerse en un mismo
corte estratrigráfico. De todos modos, pueden establecerse analogías cronológicas en
diferentes yacimientos gracias a los llamados «fósiles directores», también llamados
«fósiles guía», según Fullola i Pericot y Nadal Lorenzo (2005, p. 32). Así, la datación
relativa establece relaciones del tipo «más moderno que» o «contemporáneo a», etc. A
esta forma de datación se la llama relativa pues hace más hincapié en el orden temporal
en que se sitúan los objetos o los sucesos más que el momento exacto en el que poder
situarlos.
La datación relativa se opone a la datación absoluta. Esta última no usa como referente
una relación de anterioridad-posterioridad entre elementos comparados sino que bien al
contrario su referente es absoluto, es decir que su criterio de datación se basta a sí mismo
para establecer la datación. Por ejemplo, el principio de desintegración de los isótopos
radiactivos (la datación radiométrica) es un método absoluto de datación.

La datación absoluta se hace con isótopos (haciendo análisis geoquímicos), y te da una cifra, la
edad (con un margen de error) y la datación relativa es, por ejemplo, con fósiles, característicos
de una edad, u observando si está entre materiales por ejemplo, Triásicos y otros Cretácicos,
por tando el terreno pertenecería al Jurásico. (es un ejemplo a grandes rasgos).

En la datación relativa se utilizan elementos para relacionar con el objeto de estudio y


correlacionándolo con otros materiales cuya edad sí se conoce.

Radiactividad ( Vladimir)
La radiactividad o radioactividad1 es un fenómeno físico por el cual los núcleos de
algunos elementos químicos, llamados radiactivos, emiten radiaciones que tienen la
propiedad de impresionar placas radiográficas, ionizar gases, producir fluorescencia,
atravesar cuerpos opacos a la luz ordinaria, entre otros. Debido a esa capacidad, se les
suele denominar radiaciones ionizantes (en contraste con las no ionizantes). Las
radiaciones emitidas pueden ser electromagnéticas, en forma de rayos X o rayos gamma,
o bien corpusculares, como pueden ser núcleos de helio, electrones o
positrones, protones u otras. En resumen, es un fenómeno que ocurre en los núcleos de
ciertos elementos inestables, que son capaces de transformarse o decaer,
espontáneamente, en núcleos atómicos de otros elementos más estables, en palabras
mas simples, un átomo inestable emite radiactividad para volverse estable.
La radiactividad ioniza el medio que atraviesa. Una excepción la constituye el neutrón, que
posee carga neutra (igual carga positiva como negativa), pero ioniza la materia en forma
indirecta. En las desintegraciones radiactivas se tienen varios tipos de
radiación: alfa, beta, gamma y neutrones libres.
La radiactividad es una propiedad de los isótopos que son "inestables", es decir, que se
mantienen en un estado excitado en sus capas electrónicas o nucleares, con lo que, para
alcanzar su estado fundamental, deben perder energía. Lo hacen en emisiones
electromagnéticas o en emisiones de partículas con una determinada energía cinética.
Esto se produce variando la energía de sus electrones (emitiendo rayos X) o de
sus nucleones (rayo gamma) o variando el isótopo (al emitir desde el
núcleo electrones, positrones, neutrones, protones o partículas más pesadas), y en varios
pasos sucesivos, con lo que un isótopo pesado puede terminar convirtiéndose en uno
mucho más ligero, como el uranio que, con el transcurrir de los siglos, acaba
convirtiéndose en plomo.
La radiactividad se aprovecha para la obtención de energía nuclear, se usa en medicina
(radioterapia y radiodiagnóstico) y en aplicaciones industriales (medidas de espesores y
densidades, entre otras).
La radiactividad puede ser:

 Natural: manifestada por los isótopos que se encuentran en la naturaleza.


 Artificial o inducida: manifestada por los radioisótopos producidos en transformaciones
artificiales.

Radiactividad natural
En 1896, Henri Becquerel descubrió que ciertas sales de uranio emiten radiaciones
espontáneamente, al observar que, cuando colocaba placas fotográficas envueltas en
papel negro cerca de este mineral, los rayos-X velaban la placa a pesar de su envoltorio
opaco, descartando que se tratara de una propiedad de los materiales fosforescentes.
El estudio del nuevo fenómeno y su desarrollo posterior se debe casi exclusivamente al
matrimonio de Marie y Pierre Curie, quienes encontraron otras sustancias radiactivas:
el torio, el polonio y el radio. La intensidad de la radiación emitida era proporcional a la
cantidad de uranio presente, por lo que los Curie dedujeron que la radiactividad era una
propiedad atómica. El fenómeno de la radiactividad se origina exclusivamente en el núcleo
de los átomos radiactivos. Se cree que se origina debido a la interacción neutrón-protón. Al
estudiar la radiación emitida por el radio, se comprobó que era compleja, pues al aplicarle
un campo magnético parte de ella se desviaba de su trayectoria y otra parte no.
Pronto se vio que todas estas reacciones provienen del núcleo atómico que
describió Ernest Rutherford en 1911, quien también demostró que las radiaciones emitidas
por las sales de uranio pueden ionizar el aire y producir la descarga de cuerpos cargados
eléctricamente.
Con el uso del neutrón, partícula teorizada en 1920 por Ernest Rutherford, se consiguió
describir la radiación beta.
En 1932, James Chadwick descubrió la existencia del neutrón que Rutherford había
predicho en 1920, e inmediatamente después Enrico Fermi descubrió que ciertas
radiaciones emitidas en fenómenos no muy comunes de desintegración son en
realidad neutrones.

Radiactividad artificial
La radiactividad artificial, también llamada radiactividad inducida, se produce cuando se
bombardean ciertos núcleos estables con partículas apropiadas. Si la energía de estas
partículas tiene un valor adecuado, penetran el núcleo bombardeado y forman un nuevo
núcleo que, en caso de ser inestable, se desintegra después radiactivamente. Fue
descubierta por la pareja Frédéric Joliot-Curie e Irène Joliot-Curie, bombardeando núcleos
de boro y de aluminio con partículas alfa. Observaron que las sustancias bombardeadas
emitían radiaciones (neutrones libres) después de retirar el cuerpo radiactivo emisor de las
partículas de bombardeo. El plomo es la sustancia que mayor fuerza de impenetracion
posee por parte de los rayos x y gamma.
En 1934 Fermi se encontraba en un experimento bombardeando núcleos de uranio con
los neutrones recién descubiertos. En 1938, en Alemania, Lise Meitner, Otto Hahn y Fritz
Strassmann verificaron los experimentos de Fermi. En 1939 demostraron que una parte de
los productos que aparecían al llevar a cabo estos experimentos era bario. Muy pronto
confirmaron que era resultado de la división de los núcleos de uranio: la primera
observación experimental de la fisión. En Francia, Frédéric Joliot-Curie descubrió que,
además del bario, se emiten neutrones secundarios en esa reacción, lo que hace factible
la reacción en cadena.
También en 1932, Mark Lawrence Elwin Oliphant2 teorizó sobre la fusión de núcleos
ligeros (de hidrógeno), y poco después Hans Bethe describió el funcionamiento de las
estrellas con base en este mecanismo.
El estudio de la radiactividad permitió un mayor conocimiento de la estructura del núcleo
atómico y de las partículas subatómicas. Se abrió la posibilidad de convertir unos
elementos en otros. Incluso se hizo realidad el ancestral sueño de los alquimistas de
crear oro a partir de otros elementos, como por ejemplo átomos de mercurio, aunque en
términos prácticos el proceso de convertir mercurio en oro no resulta rentable debido a que
el proceso requiere demasiada energía.
El 15 de marzo de 1994, la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) dio a
conocer un nuevo símbolo de advertencia de radiactividad con validez internacional. La
imagen fue probada en 11 países.

Clases y componentes de la radiación[editar]

Se comprobó que la radiación puede ser de tres clases diferentes, conocidas


como partículas, desintegraciones y radiación:

1. Partícula alfa: Son flujos de partículas cargadas positivamente compuestas por


dos neutrones y dos protones (núcleos de helio). Son desviadas por campos
eléctricos y magnéticos. Son poco penetrantes, aunque muy ionizantes. Son muy
energéticas. Fueron descubiertas por Rutherford, quien hizo pasar partículas alfa a
través de un fino cristal y las atrapó en un tubo de descarga. Este tipo de radiación
la emiten núcleos de elementos pesados situados al final de la tabla
periódica (masa A >100). Estos núcleos tienen muchos protones y la repulsión
eléctrica es muy fuerte, por lo que tienden a obtener N aproximadamente igual a Z
(número atómico), y para ello se emite una partícula alfa. En el proceso se
desprende mucha energía, que se convierte en la energía cinética de la partícula
alfa, por lo que estas partículas salen con velocidades muy altas.
2. Desintegración beta: Son flujos de electrones (beta negativas) o positrones (beta
positivas) resultantes de la desintegración de los neutrones o protones del núcleo
cuando este se encuentra en un estado excitado. Es desviada por campos
magnéticos. Es más penetrante, aunque su poder de ionización no es tan elevado
como el de las partículas alfa. Por lo tanto, cuando un átomo expulsa una partícula
beta, su número atómico aumenta o disminuye una unidad (debido al protón
ganado o perdido). Existen tres tipos de radiación beta: la radiación beta-, que
consiste en la emisión espontánea de electrones por parte de los núcleos;
la radiación beta+, en la que un protón del núcleo se desintegra y da lugar a un
neutrón, a un positrón o partícula Beta+ y un neutrino, y por último la captura
electrónica que se da en núcleos con exceso de protones, en la cual el núcleo
captura un electrón de la corteza electrónica, que se unirá a un protón del núcleo
para dar un neutrón.
3. Radiación gamma: Se trata de ondas electromagnéticas. Es el tipo más
penetrante de radiación. Al ser ondas electromagnéticas de longitud de onda
corta, tienen mayor penetración y se necesitan capas muy gruesas
de plomo u hormigón para detenerlas. En este tipo de radiación el núcleo no
pierde su identidad, sino que se desprende de la energía que le sobra para pasar
a otro estado de energía más baja emitiendo los rayos gamma, o sea fotones muy
energéticos. Este tipo de emisión acompaña a las radiaciones alfa y beta. Por ser
tan penetrante y tan energética, éste es el tipo más peligroso de radiación.

Escala de tiempo geológico (


paul)
La escala de tiempo geológico es un sistema de cronológico de medición que
se relaciona estratigrafía en cuando, y es utilizado por los
geólogos , paleontólogos , y otra científicos de la tierra para describir el tiempo
y las relaciones entre los acontecimientos que se han producido a lo largo de la
historia de la Tierra . La tabla de tiempo geológico palmos que aquí se presenta
está de acuerdo con las fechas y nomenclatura establecidas por el Comisión
Internacional de Estratigrafía códigos de color estándar del Comisión
Internacional de Estratigrafía.

La evidencia de datación radiométrica indica que la Tierra está a punto4540


millones años de edad. La geología o tiempo profundo del pasado de la Tierra
se ha organizado en diversas unidades de acuerdo a los acontecimientos que
tuvieron lugar en cada período. Diferentes espacios de tiempo en el SMT se
suelen delimitadas por los cambios en la composición de los estratos que
corresponden a ellas, lo que indica las principales geológicos
o paleontológicos eventos, como extinciones masivas. Por ejemplo, el límite
entre el Cretácico y el período Período Paleógeno se define por la Extinción
masiva del Cretácico-Terciario, que marcó la desaparición de los dinosaurios y
muchos otros grupos de la vida. Lapsos de tiempo más antiguas anteriores a
los registros fósiles fiable (antes de la Proterozoico) se definen por la edad
absoluta.

Terminología
La unidad se define más grande de tiempo es el supereon, integrado
por eones. Eones se dividen en eras, que son a su vez dividida en períodos,
épocas y edades. Los términos Eonotema, eratema,sistema, serie, y etapa se
utiliza para referirse a las capas de roca que corresponden a estos períodos de
tiempo geológico en la historia de la tierra.
Los geólogos califican estas unidades como principios, mediados y finales
cuando se refiere a tiempo, y el Bajo, Medio y Alto al referirse a las rocas
correspondientes. Por ejemplo, la serie Jurásico Inferior en cronoestratigrafía
corresponde al Jurásico Temprano en Epoch geocronología. Los adjetivos se
capitalizan cuando la subdivisión se reconoce formalmente, y no cuando
minúsculas; por lo tanto "Mioceno temprano", pero "Jurásico temprano."

Unidades geológicas de la misma época, pero diferentes partes del mundo a


menudo se ven diferentes y contienen fósiles diferentes, por lo que el mismo
período fue históricamente dan diferentes nombres en diferentes lugares. Por
ejemplo, en América del Norte el Lower Cámbrico se llama la serie Waucoban
que se subdivide en zonas basado en la sucesión de trilobites. En Asia oriental
y Siberia, la misma unidad se divide en Alexian, Atdabanian,
y Botomian etapas. Un aspecto clave de la labor de la Comisión Internacional
de Estratigrafía es conciliar esta terminología en conflicto y definir universales
horizontes que se pueden utilizar en todo el mundo.