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Tesis Psicológica

ISSN: 1909-8391
tesispsicologica@libertadores.edu.co
Fundación Universitaria Los Libertadores
Colombia

Pachajoa Londoño, Alejandro; Figueroa García, Jhonny Alexander


¿Es la prostitución un trabajo?
Tesis Psicológica, núm. 3, noviembre, 2008, pp. 54-69
Fundación Universitaria Los Libertadores
Bogotá, Colombia

Disponible en: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=139012667007

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Tesis Psicológica 3 Alejandro Pachajoa
ISSN
ISSN1909-8391
1909-8391 ¿Es la prostitución un trabajo?

nov/08
Jhonny Figueroa

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Is prostitution a work?
Tesis Psicológica 3 nov/08 p. 54 - 69 ISSN1909-8391 55

¿Es la prostitución un trabajo?

Alejandro Pachajoa Londoño1


Jhonny Alexander Figueroa García2

1
Recibido: octubre 14 de 2008 2 1 Correspondencia: Alejandro Pachajoa Londoño. Facultad de Psicología.
Revisado: octubre 21 de 2008 Fundación Universitaria Los Libertadores. Coordinador Académico.
Aceptado: noviembre 16 de 2008 Correo electrónico: apachajoal@libertadores.edu.co.
2 Jhonny Alexander Figueroa García. Facultad de Psicología.
Fundación Universitaria Los Libertadores. Docente.
Correo electrónico: jafigueroag@libertadores.edu.co

RESUMEN ABSTRACT

Se presentan los enfoques jurídicos tradicionales The traditional legal approaches appear that
que han servido para definir, comprender y have served to define, understand and to legalize
normatizar lo relacionado con la prostitución, the related thing to prostitution, they are:
ellos son: prohibicionismo, reglamentarismo prohibitionist, regularation and abolitionism. The
y abolicionismo. El enfoque dominante es el dominant approach is the abolitionism in which
abolicionista en el que la prostituta es considerada the prostitute is considered a modern slave, a
una esclava moderna, una víctima de las victim of the socioeconomics conditions whose
condiciones socioeconómicas cuya consciencia conscience is alienate, and therefore she needs
se encuentra alienada, y por lo tanto necesita rehabilitation. Then, from the point of view of
rehabilitación. Luego, desde la perspectiva de feminists authors the genre reasons are examined
autoras feministas se examinan las razones de by which the conditions of workers are denied
género por las cuales se ha negado la condición to the women that work in this job. In view
de trabajadoras a las mujeres que la ejercen. En of which prostitution subverts the patriarchal
vista de que la prostitución subvierte el orden order, the society is in charge to stigmatize,
patriarcal, la sociedad se encarga de estigmatizar, and to devalue those women that practice this
y desvalorizar a quien la ejerce, negando los job, denying the labor rights and guarantees.
derechos y garantías laborales.
Key words: prostitution, abolitionism, industry
Palabras Clave: prostitución, abolicionismo, in- of sex, stigmatization, devaluation.
dustria del sexo, estigmatización, desvalorización.
Introducción en la mente de las personas. Este discurso, tanto
jurídico como de género, dominante y hegemónico,
La prostitución ha sido entendida por los enfoques crea un marco comprensivo que incluso sirve de
tradicionales como una cuestión moral, de salud y punto de partida para las investigaciones que sobre
legal que ha señalado, excluido del entorno social el asunto se desarrollan, dejando al descubierto el
a la mujer que la ejerce, a tal punto de transformar interrogante de lo psicológico en la construcción de
a la prostitución en un problema de género, se ha las representaciones sociales y de ellas en el vasto
insertado en los imaginarios sociales, limitando la mundo de la sexualidad humana. El hecho de
posibilidad de comprenderlo como un oficio den- ubicarlas en este marco de comprensión hace que los
tro de los múltiples que las mujeres pudiesen ejer- resultados surtan una interpretación que confirma
cer. El fin de este artículo es presentar una reflexión el punto de partida. Someramente, se puede decir
acerca de las dificultades que desde la comprensión que este punto de partida tiene los siguientes
teórica de la prostitución ha limitado el aceptar en presupuestos: un determinismo socioeconómico
el imaginario social a este oficio como un trabajo. según el cual pobreza es igual a prostitución; en
Agustín (2005, 2007) señala que existen abundantes virtud de ello, la prostituta es una víctima cuya
estudios sobre la forma como las personas llegan a conciencia se encuentra alienada; en tanto víctima,
convertirse en prostitutas y cuestiones anexas; las no se encuentra desarrollando una actividad laboral
conductas de riesgo y la prevención del VIH; datos sino que está siendo explotada; cuando menos las
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epidemiológicos variados y la relación entre prosti- prostitutas se consideran desadaptadas. Juliano


tución y criminalidad. Lamenta la falta de estudios (2000) considera al respecto:
culturales como los que ella realiza.
A finales de la década de los 80, se
Este enfoque tradicional es, en parte, el responsable cuestiona la inclusión de los estudios de
de que aún no se haya reconocido a la prostitución prostitución en los campos de la sociología
como un trabajo en la inmensa mayoría de las de la marginación y la sociología de la
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legislaciones y a la mujer que la ejerce, las garantías desviación y se comienza a encuadrarlos en
y derechos laborales. El camino que se desea seguir el campo más neutro y más productivo de
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en el presente artículo parte de las perspectivas la sociología del trabajo. El razonamiento


jurídicas desde las que se ha comprendido y regulado al respecto señala que, si se parte de los
el ejercicio de la prostitución y arriba a las razones supuestos de la desviación y la marginación,
por las cuales no ha sido posible que se reconozca se resaltan los aspectos diferenciales y se
como un trabajo. omiten las semejanzas que esta actividad
nov/08 tiene con otras opciones laborales. En
Las razones por las cuales la prostitución no se las últimas décadas los historiadores
56 reconoce como trabajo provienen, por un lado, de un comienzan a incluir la prostitución en los
discurso jurídico dominante de cuño abolicionista, estudios de las estrategias de supervivencia
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y por otro de las razones de género que condenan el que acompañan la proletarización de los
ejercicio autónomo de la sexualidad femenina. Estos campesinos y los desplazamientos de
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dos discursos dominantes se influyen mutuamente; población (p. 138).


de modo que el derecho legitima el control de la
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sexualidad femenina y con ello el ejercicio de Por analogía con la cita de Juliano, se podría decir
la prostitución entre otros; y a la vez, cuando la que en el caso de la psicología, si las investiga-
norma jurídica se critica, se defiende invocando los ciones sobre la materia se ubican en el campo
discursos de género que están bien posicionados de la psicopatología, se hallarán y resaltarán los
aspectos de conducta anormal, en tanto, si se significados apelando a las diferencias
ubican en la psicología del trabajo los objetos de naturales entre los sexos, diferencias que
indagación serán otros. las mismas normas contribuyen a producir.
La norma formal de la neutralidad jurídica
La prostitución en perspectiva legal oculta la manera como participan las
normas jurídicas en la construcción de tales
El texto jurídico no es neutro ni desinteresado, aun- significados (p. 2).
que aparente serlo y aunque las personas tiendan a
comportarse con arreglo a él por considerar que si Judith Butler (2001) llamaba la atención acerca de
las leyes prescriben una forma de conducta hay que que las diferencias naturales de los sexos son en ge-
acatarlas porque eso es lo bueno. Esta tendencia ha neral una construcción de género y no al revés, es
sido confirmada por Kolhberg (1992) y es conside- decir, no es que el género se construya sobre la base
rada como definitoria de la etapa del desarrollo mo- de un dato fuerte que es el sexo, pues antes de que
ral denominada convencional, etapa en la que la perso- se asigne el sexo ya existe una ideología de género.
na desea y se esfuerza por cumplir con las normas. Esta ideología es la responsable de que se naturali-
Tanto Robles Maloof (2005), como Mary Joe Frug cen cierto tipo de conductas o diferencias sexuales,
(2006) desarrollan la idea de la no neutralidad del pero además es la responsable de la asignación del
texto jurídico en general, y concretamente la idea de género es decir, de si se es hombre o mujer. Ya

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que el derecho ha contribuido a legitimar las con este llamado de atención sobre la no neutra-
diferencias de género. Robles Maloof (2005) lidad del texto jurídico, se puede señalar que han
señala que, sido tres los enfoques jurídicos tradicionales desde
los cuales se ha comprendido y gestionado el oficio
El derecho ha servido como instrumento de la prostitución. Ellos son: a) prohibicionista, b)
último para la imposición de normas de abolicionismo, y c) reglamentarismo (Robles Ma-
conducta de lo ideal femenino, por una mi- loof, 2005). Recientemente se ha añadido un nuevo
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noría que controla los procesos de creación enfoque denominado por Castellanos (2008) como
de las normas penales, estableciendo su laboralización, que consiste en definir la prostitución

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propia concepción de lo bueno y utilizando como un trabajo y reconocer derechos y garantías a
el derecho como uno de sus medios de re- las mujeres que la ejercen, como en el caso de Ho-
presión, quizá el más eficaz (…) Pocas son landa y Alemania.
las posiciones que rechazan el sustrato mo-
ral del sistema jurídico en general, ya que las En los enfoques tradicionales, la prostitución es un
normas jurídicas además de ser observadas hecho antisocial: nov/08
para evitar la sanción, son en buena medida
obedecidas por considerar que el hacerlo es Los tres sistemas parten de la concepción 57
lo adecuado (p. 13). de la prostitución como actividad antisocial,
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en lo que difieren es en el tratamiento legal


Mary Joe Frug (2006) desde una perspectiva femi- que le otorgan a las personas involucradas.
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nista y postmoderna comenta: En estos sistemas todo gira alrededor de la


prostituta, se le considera, según sea el caso,
Las normas jurídicas –así como otros como delincuente, víctima o como un mal
mecanismos culturales- codifican el cuerpo necesario (Robles Maloof, 2005, p. 14).
femenino con significados. El discurso
jurídico luego explica y racionaliza estos Tanto Robles Maloof (2005) como Castellanos
(2008) coinciden en señalar que en el sistema incluso contra su voluntad (p. 15).
prohibicionista la constante es la represión Castellanos (2008) considera que en este sistema
penal de la prostitución y de quien la ejerce, se ve a la prostituta como una esclava, como una
se pretende eliminar tanto la reglamentación persona explotada ilegalmente en contra de su vo-
como el ejercicio de la prostitución. El principal luntad y además alienada porque no es capaz de
argumento de las tesis prohibicionistas es moral, se decidir por sí misma; arrastrada a este oficio por
considera que la prostitución degrada la honra y las un determinismo socioeconómico que no deja una
buenas costumbres, por esta razón las personas que opción diferente, y atada por medio de una especie
las representan se muestran siempre en desacuerdo de consciencia de esclavo que no le permite buscar
con las regulaciones estatales que fueron impuestas nuevas alternativas laborales. El abolicionismo es
a su ejercicio y que la permitieron al reconocer que una forma altamente ideologizada de comprender y
era prácticamente imposible su erradicación. gestionar la prostitución, porque oculta fácilmente
el interés que existe sobre el control de la sexualidad
En el sistema reglamentarista (Robles Maloof, femenina. En los discursos abolicionistas, aparecen
2005) la prostitución es un mal necesario, por lo declaraciones bien intencionadas de corte humani-
que el Estado: tario que hacen pensar que el interés de sus repre-
sentantes es la protección de un grupo de mujeres
Asume el control de la actividad; delimita en situación de vulnerabilidad; sin embargo, las
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los espacios públicos y privados, sus hora- fuertes críticas a este enfoque tienen que ver con
rios y características, identifica y registra la el hecho de que no ofrece a las prostitutas más que
oferta a través de licencias o de credencia- dificultades para el reconocimiento de los derechos
les, y a partir del reconocimiento del riesgo y garantías laborales.
de transmisión de infecciones de transmi-
sión sexual, ejerce un sistema de control El abolicionismo entorpece el reconocimiento
médico obligatorio, estableciendo los me- laboral porque apela a argumentos que ganan
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canismos de supervisión, además de perse- adeptos por su proximidad con las concepciones
guir los lugares clandestinos de comercio que sobre la sexualidad femenina circulan en una
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sexual (p. 15). sociedad patriarcal.

Castellanos (2008), señala que las reglamentaciones Castellanos (2008), acerca del abolicionismo dice:
no están basadas en el interés de crear condiciones
laborales, ni dignificar a las prostitutas, si no persi- En el prohibicionismo la prostituta era una
nov/08 guen fines prácticos como evitar las enfermedades pecadora; en el reglamentarismo, era una
y salvaguardar a las personas que puedan verse afec- enferma; y ahora, el abolicionismo nos
58 tadas por la existencia del fenómeno. En el sistema la presenta como una inadaptada, como
abolicionista (Robles Maloof, 2005) se asevera que: un resto, como alguien que no ha sabido
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emanciparse, como una indigna y una


Toda prostitución es una explotación de irresponsable. Se la está infantilizando y
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la mujer, y que la reglamentación de la por eso el abolicionismo tiene ese tufillo


actividad, sólo consigue perpetuar esta paternalista institucional que de nuevo
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injusticia. La prostituta no es considerada le dice a la mujer cuándo y cómo debe


como delincuente, más bien como víctima programar su emancipación y cuál deber
del tráfico humano sujeta a rehabilitación ser el objeto de su liberación. Además lo
más reaccionario del abolicionismo es la nes siempre en nombre de la higiene y la salud. Las
necesaria implicación que el sexo debe doctrinas abolicionistas fueron incorporadas lenta-
acontecer bajo determinados cauces y mente a la legislación y al discurso de los legisla-
enmarcado en determinadas estructuras dores, y cuando ejerció su predominio la principal
sociales para ser digno. En este caso si se consecuencia práctica fue la supresión de la regla-
trata de sexo voluntario pero remunerado, mentación y la falta de asistencia sanitaria a las mu-
de pronto se convierte en algo que elimina jeres que resultaban enfermas.
la dignidad de la mujer (p. 4-5).
Por razones de espacio no es posible más que esque-
Las críticas al abolicionismo tienen que ver tanto matizar algunos datos históricos de la prostitución
con su contenido explícito como con lo que oculta y su regulación en Colombia. Martínez Carreño
detrás de su discurso bien intencionado. Esas (2002) considera: “Durante la mayor parte del siglo
buenas intenciones esconden la forma como se XIX la prostitución estuvo prohibida y penalizada
desea tratar de establecer un control sobre la en Colombia; no obstante, prosperó en permanen-
sexualidad femenina. te acomodo entre las leyes que la combatieron y la
sociedad que la toleró, pretendió ignorarla y aún, la
En el abolicionismo no está penalizado el ejercicio fomentó” (p. 129). Esta circunstancia provocó la re-
de la prostitución, lo están las condiciones para el acción de médicos e higienistas quienes en nombre

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ejercicio, porque lo que se busca es que el ejercicio de prevenir las enfermedades venéreas considera-
deje de ser atractivo tanto para clientes como para ron que la prohibición favorecía la clandestinidad y
las mujeres que lo realizan. Siguiendo a LaFaurie la falta de control, así que para 1907 el gobernador
(2002) es posible decir, que el discurso abolicionis- de la provincia de Santafé expidió el Decreto 35 del
ta es hegemónico y dominante y es el que ha con- 27 de abril Sobre mujeres públicas.
dicionado la forma de comprender e investigar el
fenómeno. Aunque exista un enfoque que ofrece el En él se estipulaba que se requería de permiso para
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discurso dominante y hegemónico, en la práctica no el establecimiento de casas para la prostitución, se
existe en sentido puro. En las legislaciones particula- obligaba a las mujeres a inscribirse para control mé-

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res tienden a existir elementos de cada uno de ellos, dico y policial, además de portar un carné; el oficio
de tal modo, que aunque exista una comprensión quedó prohibido a menores de 15 años y se demar-
abolicionista del asunto, es necesario reglamentar caron las zonas de la ciudad en las que no podían
algunos aspectos porque el modelo no ha dado los residir. La reglamentación se introdujo no para me-
resultados esperados y hay que contener como sea jorar las condiciones de trabajo de las prostitutas
cierto tipo de conductas y promover otras. sino por considerarlas como amenaza para la salud nov/08
de la sociedad en general. Urrego (2002) conside-
El panorama legislativo colombiano estuvo impreg- ra que los discursos sobre la prostitución estuvie- 59
nado por los tres enfoques, predominando alguno ron dominados por un fuerte tinte moral y por las
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en ciertos momentos, para desembocar finalmente concepciones del derecho positivo, porque los con-
en algo que se ha denominado “reglamentarismo troles no solo se aplicaban a las mujeres públicas sino
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caótico” (García Suárez, 2002, p. 296). La historia también a las personas sospechosas de prostitutas,
muestra que ha habido momentos de predominio que eran por excelencia las mujeres que no tenían
del prohibicionismo y otros momentos en los que trabajo y no estaban confiadas a la tutela paterna o
las dificultades derivadas de la oferta de prostitu- marital. La mujer se concebía casada y en la casa,
ción presionaron la instauración de reglamentacio- si no reunía estas condiciones era sospechosa de
ejercer la prostitución. normas se traen como ejemplo y llama la atención
Después de la segunda mitad del siglo XX, el Có- que ellas hayan sido establecidas en desarrollo de un
digo Nacional de Policía facultó a cada municipio plan urbanístico y que no sean de seguridad ocupa-
para que reglamentara lo relativo a la prostitución, cional, como si ocurriría si se tratara de un trabajo
así sobrevino un caudal de legislaciones municipa- reconocido legalmente.
les. Desde entonces, el Código Nacional de Policía
estableció que la prostitución no es punible, pero su ¿Por qué la prostitución no ha sido
énfasis en la rehabilitación de quien la ejerce puso reconocida como trabajo?
en evidencia su compromiso con el abolicionismo.
Es a la legislación a la que le corresponde hacer el
Un asunto vale la pena ser resaltado y es el que tiene reconocimiento de la prostitución como trabajo, sin
que ver con la reglamentación, que no ha tenido ni embargo ello no será posible hasta que no se supe-
tiene en la actualidad, el interés de reconocer garan- ren las limitaciones que provienen, según algunas de
tías y derechos laborales de las prostitutas. El interés las feministas consultadas (Juliano, Pheterson, Hol-
de las primeras reglamentaciones fue el control ve- gado, Garaizabal) de una ideología de género.
néreo y sanitario; en la actualidad y al menos para el
caso de Bogotá, la preocupación es urbanística. Para Juliano (2000), la opción por la prostitución
se comprende en el marco de las oportunidades la-
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El Código Distrital de Policía (Consejo, 2003), pres- borales y los ingresos de las mujeres. Sin embargo
cribe algunas de las obligaciones de las personas advierte sobre el peligro de caer en determinismos
que ejercen la prostitución, de los dueños de los socioeconómicos en los que se equipara la pobreza
establecimientos y de los clientes. En especial, se- con la prostitución. “La opción por la prostitución
ñala que los establecimientos de prostitución deben está construida socialmente, y cuando es voluntaria,
funcionar únicamente en los lugares señalados por implica una valoración de las alternativas posibles,
el Plan de Ordenamiento Territorial. Más adelante, que está determinada a su vez por los significados
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el Decreto Distrital 188 (Alcaldía, 2002) modificó que se atribuyen a cada opción” (p. 10).
el Decreto 400 (Alcaldía, 2001) mediante el cual se
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definía la localización de las zonas de tolerancia y Los resultados de las micro investigaciones de
se reglamentaron las condiciones para su funcio- Pachajoa y Figueroa (2006, 2008) y de la tesis de
namiento, en desarrollo del Plan de Ordenamiento pregrado dirigida por Figueroa (2008) y elaborada
Territorial. En este decreto se establecen una serie por Díaz, Castro & Velásquez (2008), coinciden
de “condiciones de funcionamiento de los estable- con la anterior afirmación. Las mujeres entrevista-
nov/08 cimientos ligados al trabajo sexual” (Artículo 4, p. 2) das optaron por el oficio habiendo desempeñado
y las “condiciones para el ejercicio del trabajo sexual antes otros trabajos y teniendo la oportunidad de
60 y actividades ligadas” (Artículo 5, p. 3). Entre ellas desempeñar otras labores (de bajo prestigio social y
se encuentran: la promoción del uso del condón, la de bajos ingresos), lo que configura un proceso de
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habitación debe ser individual con una sola cama, elección voluntaria. Tal vez sea de valor anecdótico
tener baño privado, camas con colchón forrado en decir que, en todo caso existe un discurso inicial de
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impermeable, óptima limpieza; tanto el adminis- las mujeres, en el que se ubican como víctimas de
trador o dueño como la trabajadora sexual deben las condiciones sociofamiliares, económicas o de
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asistir a un cierto número de horas de capacitación pareja, y ven la prostitución como el último recurso
al año; las trabajadoras sexuales deben estar afiliadas para sobrevivir. Cuando la investigación avanza, así
a seguridad social, así como asistir a control médi- como la confianza en los investigadores, el discur-
co por lo menos cada tres meses, entre otras. Estas so que emerge muestra que prefirieron ese trabajo
por sobre otros que generan menos ingresos y que tancia a la hora de estudiar el fenómeno.
tienen horarios y demandas extenuantes como lo El prisma lo que permite ver es la forma que to-
es el trabajo doméstico. La investigación de Howell man las relaciones de género en la sociedad, así que
(2006) también confirma que incluso las prostitutas lo que se castiga y estigmatiza no es la transacción
que ejercen su oficio en la calle y que gozan de me- comercial que tiene lugar entre el cliente y la pros-
nor prestigio, prefirieron este oficio al del trabajo tituta, sino la forma como la prostituta subvierte el
doméstico, por los ingresos y por el menor esfuer- orden patriarcal establecido. Juliano (2000) y Pe-
zo que demanda. Para Juliano (2000) y Petherson therson (2000) consideran que las prostitutas con
(1988), uno de los aspectos que más sorprenden y su relativa independencia de los hombres, cuestio-
que consideran como su principal problema teórico nan y subvierten el orden social sexista y por eso
es la razón por la cual la prostitución es un ámbito pagan un alto precio que consiste, no sólo, en el
de máxima estigmatización. Ese es el elemento que no reconocimiento de su actividad como trabajo,
define por excelencia a las prostitutas. De hecho Pe- sino además en el carecer de derechos exigibles y
therson (2000) considera “prescindamos del estig- del apoyo de la comunidad.
ma de puta y la prostitución se evapora” (p.10).
Lo que la prostitución subvierte son los roles de gé-
La estigmatización de las prostitutas es un tema nero tradicionales celosamente protegidos, es decir,
que ha sido estudiado por otros investigadores el rol en el que se valora la condición de madre y

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como Vidal (2002); Holgado (2006); Amaya (2006); esposa, cuya sexualidad está el servicio de los hom-
Canales (2005); Castellanos (2008); López y Mestre bres y que se ejerce en función de las normas que
(2008); Checa, Córdoba & Sapién (2005). Ellos estos crean para ellas. Palladino (2008) señala que:
coinciden en señalar, con datos empíricos, que las
personas que ejercen la prostitución son portadoras Es que, articular un sistema patriarcal
de un estigma, es decir, que portan el rótulo de ser requiere generar el modelo normal del
diferentes, de ser indignas de aceptación social. trabajo afectivo sexual femenino, que en-
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carna la «buena mujer». Y para que ésta
En el caso de la prostitución opera una construcción exista se necesita el arquetipo opuesto, la

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ideológica de la desvalorización social, por lo que la prostituta, sobre quien recae el estigma.
pregunta que han planteado Juliano y Petherson, no Se trata del agente más castigado de los
es ¿qué es lo que hacen las prostitutas?, sino ¿cuál es que interviene en el campo de la prostitu-
la razón para que dicha actividad laboral produzca ción. Y además, la referencia de cómo no
ese alto grado de desprestigio? La respuesta la en- debe comportarse la buena mujer (p. 3).
cuentran en las relaciones de género. El despresti- nov/08
gio no se explica por la conducta de las prostitutas, La prostituta, su desprestigio y estigma social cum-
pues los dos componentes del amor venal no son plen una importante labor pedagógica para las mu- 61
mal valorados por la sociedad. Tanto el ejercicio de jeres que no lo son, ya que impele a las mujeres a
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la sexualidad, como el ganar dinero hacen parte de mantenerse sujetas al comportamiento sexual que
las cosas altamente valoradas en la sociedad actual, la sociedad patriarcal impone. Además del despres-
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razón por la cual el desprestigio y la estigmatización tigio social y del estigma, existe una esencialización
que pesa sobre ellas no es por lo que hacen, sino de la prostitución, en el sentido que se confunde lo
porque su conducta subvierte el orden patriarcal. que se es con lo que se hace. Esta esencialización
Petherson (2000) ha considerado que la prostitu- agrava el panorama de derechos de las prostitutas.
ción es un prisma que permite ver las relaciones de Ellas son prostitutas y no trabajadoras en la prosti-
género de la sociedad en general, de allí su impor- tución o del sexo, en vista de ello se convierten en
muy buenos sujetos de investigación en las ciencias subordinados (p. 2).
sociales y especialmente en la psicología, porque De acuerdo con Juliano (2000), existe una deforma-
como son lo que hacen se presupone una especial ción de los motivos de las mujeres para dedicarse
configuración psíquica, en consecuencia se realizan a la prostitución y mantenerse en ella. Se suele ar-
investigaciones sobre la forma como llegaron a gumentar que lo que más les llama la atención es
convertirse en lo que son; se pretende encontrar un una especie de gusto exagerado por el dinero, o que
perfil de personalidad; se indaga por la forma como están “enviciadas a la plata”, porque en el oficio se
educan a sus hijos; se trata de establecer si en ellas puede ganar más dinero con una menor formación
existe algún trastorno mental; si hay alguna relación que lo que se puede ganar en otros campos labo-
entre lo que son y el maltrato hacia sus hijos, así se rales. Lo que es una aspiración de todo trabajador
podrían seguir citando ejemplos. La pregunta por en una sociedad capitalista, obtener la mayor remu-
lo que las llevó a ser prostitutas está profundamente neración con el menor esfuerzo y gasto, o lo que
ideologizada por varias razones. Se sitúa de entrada en términos técnicos podría llamarse relación costo
en la idea según la cual lo que son es un proble- beneficio, se convierte en una aberración en el caso
ma, cuando menos una condición indignante para de las prostitutas. Castellanos (2008) y la comunidad
la mujer; la pregunta está desprovista de un interés Hetaira, denuncian que en el caso de la prostitución,
por la actividad laboral ya que con facilidad se llega la prestación de un servicio sexual puntual se con-
a describir los factores de riesgo, término que ha sidera como una venta del cuerpo, a lo cual Caste-
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llegado a reemplazar el concepto de causa. Si intere- llanos responde:


sara la perspectiva laboral y se las entendiera como
a los demás trabajadores –es decir, sin desprestigio, Esta afirmación nos parece aquí insultante
sin estigma y sin desvalorización- no se preguntaría por cuanto al sexualidad queda en sí expli-
por causas o factores de riesgo, solo a manera de cada como una alienación del cuerpo y no
ejemplo, nadie se plantea una investigación acerca como una forma de vivirlo; porque parece
de los factores de riesgo de convertirse en ingenie- que hace falta insistir que las mujeres en
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ro, o auxiliar contable, o incluso siendo de menor lucha feminista no deben permitir que se
prestigio, de convertirse en trabajador de la cons- cifre nuestra dignidad en base a supuestas
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trucción o del servicio doméstico. Con las demás purezas o impurezas sexuales: no vamos a
preguntas de la lista ocurre exactamente lo mismo. permitir que nuestro cuerpo sea permanen-
temente fiscalizado ni que se relate nuestra
Howell (2003) critica con fuerza la falta de objetivi- historia en base a esa fiscalización (p. 5).
dad en el abordaje de la prostitución desde todas las
nov/08 ciencias sociales: Ahora bien, el cuerpo no se ha vendido, cuando
más, se ha alquilado y el dinero ganado; que pue-
62 Especialmente desde la psicología, que ha co- da ser mayor la ganancia a la que se puede obtener
laborado a legitimar la desigualdad entre por otra vía no es una cuestión de vicio es un asun-
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sexos al patologizar psicológicamente a to de competitividad. En el caso de las trabajado-


todas las mujeres que transgreden los lí- ras sexuales llamadas prepago, el costo por servicio
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mites normativos, reforzando el estigma y puede ser muy alto, pero ese es un síntoma de lo
dando validez científica a las prácticas dis- bien valoradas que están, la belleza, la juventud y
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criminatorias por parte de las instituciones la experticia sexual en esta sociedad, y en ningún
públicas contra las prostitutas mediante el momento es un síntoma de degradación de la mu-
mismo mecanismo utilizado para raciona- jer que presta el servicio. Algo similar es expuesto
lizar la exclusión de otros grupos sociales por Arango (2006) en su tesis de pregrado sobre
las prepago. La esencialización, estigmatización y corta duración del contrato. De esto se
desprestigio no permiten que los asuntos relacio- desprende que lo definitorio de esta tarea
nados con la prostitución como actividad laboral no es el hecho que implique intercambios
se juzguen al igual que como se hace con las demás económicos ni que se centre en el área de la
actividades laborales. Es decir, los criterios que se sexualidad, sino las fuertes connotaciones
utilizan para comprender y estudiar el trabajo de las que implica (p. 24).
demás personas no son los mismos que se utilizan El carácter explícito y la corta duración del
para el trabajo de las prostitutas. De esta forma, o contrato, es lo que hace diferente los servicios
bien son una especie de esclavas modernas que me- de las prostitutas de los que prestan las demás
recen ser rehabilitadas y devueltas a la libertad, o trabajadoras afectivo sexuales como son
son personas con alguna desviación psíquica que se
las esposas y las madres (López & Mestre,
dedican a ella por gusto. Ninguna de estas interpre-
2008). Porque, probablemente la diferencia no
taciones se utiliza para los demás trabajadores, es
más, si a la persona le gusta o no lo que hace no es resida siquiera en el tipo de prácticas sexuales
un asunto que interese a las organizaciones. Juliano que ofrecen las sexoservidoras. Pachajoa y
(2000) lo expresa de la siguiente manera: Figueroa (2006) mostraron que las prostitutas
no están dispuestas a realizar cualquier tipo
Este tipo de lecturas no se extienden a de prácticas a cambio de dinero, y que existen

¿Es la prostitución un trabajo?


ninguna otra área laboral, por pesada, mal
dos criterios morales sexuales diferentes, uno
pagada o desagradable que pueda ser (…)
conservador que limita las prácticas sexuales,
Sólo en el caso de la prostitución se recurre
a explicaciones esencialistas y se descarta destinado a los clientes; y uno de carácter más
considerarla una estrategia de superviven- liberal destinado para sus parejas. Bernal
cia asumida puntualmente, y luego de com- y León (2004) mostraron que estas mujeres
pararla con otras opciones laborales, dentro tienen actitudes negativas hacia una buena p. 54 - 69
de una racionalidad económica de optimi- parte de las prácticas sexuales que demandan
zación de los recursos (p. 17-18).

Alejandro Pachajoa
los clientes, por ejemplo al sexo anal, a las de

Jhonny Figueroa
inclinación parafílica, y al sexo en grupo.
El planteamiento feminista (Petherson 1988, 2000;
Juliano 2000; Casallas 2008; Holgado 2006; López
& Mestre 2008) plantea con fuerza que el pago a
cambio de obtener servicios sexuales no es algo Frente a este panorama, las prostitutas no tienen
nuevo, ha existido desde siempre, pero no sólo bajo otro recurso psicológico que escindirse o comparti- nov/08
la forma de la prostitución sino también bajo la for- mentarse, es decir, separar lo público de lo privado
ma del matrimonio heterosexual. Lamas (1993) dice en sus vidas, lo que a su vez significa resguardar su 63
que “el servicio sexual, afectivo o psicológico que vida privada –de pareja y familiar- de su ocupación.
Tesis Psicológica 3

dan gratuitamente las esposas en el ámbito privado, O dicho de otra forma, no permitir que esos dos
lo venden las prostitutas en el ámbito público”. Con mundos entren en contacto. Esta escisión es una
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base en esta afirmación cabe preguntarse entonces forma de defender al Yo de la fuerte estigmatiza-
¿qué es lo específico de la prostitución?, a lo que sin ción y desvalorización social; al compartimentarse,
demora Juliano (2000) responde: el Yo privado es ajeno a lo que le pasa al Yo públi-
co. La investigación pregradual de Bernal y León
Lo específico de la prostitución queda re- (1994) dirigida por Pachajoa, muestra que existen
ducido entonces al carácter explícito y la dos personas en una, la puta y la señora. Como
existen dos personas, existen dos criterios morales de la prostitución es el que ofrecen las feministas
y dos cuerpos. El espacio de trabajo de la puta es el no abolicionistas que se estudiaron y citaron en el
burdel, en tanto que la señora se representa como apartado anterior; sin embargo, otra vía es la que
madre y esposa abnegada. El criterio moral sexual proponen Agustín (2001, 2004, 2007); Bernstein
conservador es para la atención a los clientes, y el (2001, 2007); y Brents y Hausbeck (2005, 2007).
liberal es para sus parejas. El cuerpo de la señora es A diferencia de las feministas que siguiendo a Pe-
para las parejas y por lo tanto permite un disfrute therson (2000) dicen que la prostitución funciona a
cualitativamente diferente; entre tanto el cuerpo de modo de prisma “ya que desvía la atención, desar-
la puta es para los clientes quienes tienen un acceso ticula la comprensión y deforma la realidad” (p. 2)
restringido a ciertas partes y ciertos disfrutes. La acerca de las relaciones de género en las sociedades
compartimentación es útil psicológicamente pero patriarcales; autoras como Agustín (2005) sitúan la
no políticamente. El deseo de mantener la actividad prostitución en un campo diferente, el de los estu-
en secreto para que las dos personas no coincidan dios culturales, y sin adentrarse en las cuestiones
en tiempo y espacio, impide la asociación de las de género empieza situar la prostitución en las di-
prostitutas y con ello la visibilización necesaria para námicas de la cultura y permite una comprensión
la reivindicación política. diferente; que no excluye las explicaciones de las
feministas consultadas.
Hasta el momento se ha presentado la prostitución
¿Es la prostitución un trabajo?

en perspectiva jurídica y las razones de género por Para Agustín (2005) la prostitución debe estudiarse
las cuales no se le ha reconocido como un trabajo. circunscrita a un campo más amplio que es el de la
Las razones expuestas ante todo por algunas femi- industria del sexo. “La palabra prostitución puede
nistas no abolicionistas tratan de desenmascarar las impedirnos el entendimiento de que hay un merca-
verdaderas razones por las cuales se estigmatiza, do del sexo, distraernos de la demanda, es decir, los
desvaloriza y esencializa a las personas que la deseos diversos de los que buscan servicios sexua-
ejercen, que no son otras que las provenientes les” (p. 2). La industria del sexo ofrece muchas posi-
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de una asimetría en las relaciones de género en la bilidades de proporcionarse una experiencia sexual
sociedad patriarcal. o sensual pagada, entre las cuales se cuenta la pros-
Alejandro Pachajoa
Jhonny Figueroa

titución en todas sus formas. La autora se preocupa


Las razones expuestas alimentan el discurso jurídi- mucho más por la relación entre prostitución ca-
co, que de vocación conservadora y nada neutral, llejera y migración; en su calidad de europea trata
niega el reconocimiento laboral a la prostitución. Se de rebatir la asociación que existe entre prostitu-
espera que esta modesta revisión llame la atención ción, migración y esclavitud sexual.
nov/08 sobre el riesgo que se corre al hacer investigación
sobre prostitución desconociendo que existen dis- La prostitución es uno más de los servicios sexuales
64 cursos alternativos a aquel que es hegemónico y que una persona se puede proporcionar como con-
dominante, en el que se considera a la mujer que la sumidora de los productos de la industria del sexo,
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ejerce como una esclava o una víctima, como una que incluyen entre otros: sex shops con cabinas
persona alienada y explotada ilegalmente. Con este privadas, sexo virtual por internet, casas de masaje,
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punto de partida social, es muy fácil llegar a adoptar líneas calientes, cine pornográfico, revistas porno-
un punto de partida psicológico de la desviación, gráficas, servicios de acompañantes, clubes swinger
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en el que los resultados de investigación terminen y muchos más.


señalando los aspectos diferenciales pero patológi-
cos cuando menos desadaptados de su psiquismo y La propuesta de Agustín (2005) es traer la prosti-
conducta. Uno de los discursos alternativos acerca tución al campo de la cultura, por eso una de las
propuestas metodológicas que prefiere es la es la que muestran las dos investigaciones que
etnográfica. Señala la necesidad de que la pros- se reseñan a continuación. Bernstein (2007) in-
titución se estudie no solo en su especificidad, vestiga la existencia de una prostituta diferente a
que es lo que produce la estigmatización de las quien las demás le niegan su condición de voce-
prostitutas, sino que se estudie en relación con la ra. Diferente en el sentido que es blanca y de cla-
cultura, es decir, con la economía, con la comu- se media, por lo general con un algún grado de
nicación, los medios, el mundo del trabajo, los educación superior. Estas mujeres optan por la
asuntos éticos. ­­­­La autora encara el problema de prostitución porque a pesar de su formación y
si la prostitución es una forma de esclavitud, de condición social no alcanzan las mismas opor-
si las prostitutas son víctimas explotadas ilegal- tunidades de los hombres con igual o inferior
mente, de dos maneras. La primera, afirmando nivel de formación.
que no dará el debate de si las personas escogen
o no como trabajan, lo que ya de entrada señala Lo que las hace diferentes no es solamente su
un hecho social importante, muchas personas formación y estrato social, sino la profesiona-
no pueden darse el lujo de tener las condicio- lización de su actividad y su capital cultural.
nes laborales que desean. La segunda tiene que Estas mujeres se preparan para saber atender
ver con el hecho que considera, de entrada, a a los clientes, en los aspectos relacionados con
la prostitución como un trabajo, y ello porque belleza, masaje, relajación, terapia sexual y otros

¿Es la prostitución un trabajo?


existe como un hecho cultural y porque hay per- temas; además acompañan su servicio de una
sonas que se ocupan en ello. Con estas dos ideas estrategia de mercado, entre las que se cuentan
claras, señala que existe un mercado del sexo en las de promocionar sus servicios por medio de
el que se ofertan variedad de servicios sexuales y internet y anuncios en catálogos. Para ellas, los
sensuales, como consecuencia de ello no existe insumos para su trabajo son el capital cultural,
un trabajo sexual sino una inmensa variedad su entrenamiento y preparación para los servi-
de ellos, entre los que se cuenta el trabajo cios sexuales; en contraste con los de la pros-
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de las prostitutas. Pero es tan trabajadora tituta más tradicional que se basan en su expe-
sexual quien ofrece sexo virtual como quien riencia sexual heterosexual previa. Como parte

Alejandro Pachajoa
Jhonny Figueroa
lo ofrece de forma real. de sus servicios suelen incluir una conversación,
invirtiendo mayor tiempo en el conocimiento
El interés en la prostitución como hecho cul- personal y en la relación sexual que sus homó-
tural deviene en un desplazamiento hacia una logas. Ofrecen un mayor número de alternativas
mirada diferente, más comprensiva, pasando de sexuales a sus clientes y uno de los aspectos de
una explicación que trata de buscar las causas mucha importancia es que le dan a la experien- nov/08
del fenómeno, a un entendimiento de la diná- cia una apariencia de autenticidad. Tienden a
mica cultural de la que hace parte. Ahora bien, trabajar de forma independiente y son las que 65
son muchas las formas de inserción que tiene el más abogan por el reconocimiento de su activi-
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fenómeno en la cultura: como un trabajo para dad como trabajo.


quienes la ejercen; como un negocio lucrativo
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para sus dueños; como una diversión más de las Brents y Hausbeck (2007) plantean que el mer-
que ofrece el mercado para sus clientes; como cado del sexo se ha desarrollado incorporando
algo anexo al turismo; como un sector de la las mismas estrategias publicitarias y de mercado
economía postindustrial, y quien sabe de cuán- que utiliza la industria del turismo. Una de ellas
tas maneras más. Estas formas de hacer parte, es el marketing y la publicidad a gran escala, lo
o de inserción de la prostitución en la cultura, que se acompaña del reemplazo gradual de los
pequeños y aislados establecimientos para la di- considera que es necesario protegerla y rehabilitarla.
versión de adultos por gigantes centros de diver- La prostitución voluntaria implica una valoración
sión nocturna en los que se ofrecen una variedad de de las alternativas laborales posibles y está determi-
servicios: bar, restaurante, sex shop, video x, sauna, nada por los significados que atribuyen a cada una
masaje, relaciones sexuales y experiencias de incli- de ellas. Las investigaciones muestran que las muje-
nación parafílica. Las trabajadoras de este tipo de lu- res que se dedican a la prostitución han tenido otros
gar para el comercio sexual serán aquellas de las que empleos, sin embargo, la prefieren por sobre otros
habló Bernstein en la investigación ya referenciada. trabajos de bajo prestigio social, bajos ingresos, alta
Los estudios culturales se han referenciado solo con demanda de tiempo y esfuerzo físico.
el propósito de mostrar un discurso alternativo, en
el que el afán por explicar cede el paso a compren- Una de las razones por las cuales la prostitución no
der la prostitución como un hecho cultural que tie- ha sido reconocida como trabajo es porque sobre
ne una importante relación con los demás ámbitos ella pesan la estigmatización, la desvalorización y la
de la cultura. Los autores esperan que esta modesta esencialización. Es decir, a la prostituta se le con-
revisión ofrezca a los psicólogos interesados en la sidera diferente e indigna de aceptación social, a la
investigación sobre prostitución, unos discursos al- vez que se produce un resbalamiento conceptual en
ternativos al hegemónico y dominante. el que se confunde lo que se hace con lo que se es.
Esto hace suponer que la prostituta no es una
¿Es la prostitución un trabajo?

Conclusiones trabajadora, sino una persona con una particular


configuración social, emocional y psíquica.
Los enfoques jurídicos tradicionales para la comp-
rensión y normatización de la prostitución han sido: La estigmatización, la desvalorización y la esen-
el prohibicionismo, el reglamentarismo y el aboli- cialización son el resultado de la sanción que
cionismo. En el primero la prostitución se considera reciben las prostitutas por subvertir los roles de
un delito, la mujer que la ejerce es una delincuente; género tradicionales de la sociedad patriarcal, en
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en el segundo, se le considera un mal necesario; y en los que el polo más valorado del rol femenino
el tercero una especie de esclavitud, la mujer que la es el de madre y esposa, y el menos valorado es
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ejerce es una víctima de las condiciones sociales. El el de puta. La desvalorización de la prostituta


abolicionismo es el discurso jurídico hegemónico tiene un importante valor pedagógico, mostrar
y dominante, dada su fuerza y su contenido ide- lo que le ocurre a las mujeres que se alejan del
ológico condiciona la mirada y la comprensión de modelo aceptado de comportamiento femenino.
otras disciplinas, incluida la psicología. En estos tres
nov/08 enfoques no se reconoce la prostitución como un Otro discurso alternativo para comprender la
trabajo. En el discurso hegemónico y dominan- prostitución es el que proviene de los estudios
66 te –abolicionista- la prostituta es considerada una culturales, en ellos la prostitución se circunscribe
esclava moderna, explotada ilegalmente, víctima a un campo más amplio que es el de la indus-
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de las circunstancias socioeconómicas y cuya cons- tria del sexo, que constituye una de entre muchas
ciencia se encuentra alienada. En consecuencia, posibilidades de proporcionarse una experiencia
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aunque considere que ha elegido voluntariamente sexual o sensual pagada. La prostitución es un he-
ocuparse en ello; no se le reconoce su decisión y se cho cultural y, por lo tanto, el interés es compren-
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der la forma como se inserta en la dinámica cultural.
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