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Ángel Crespo Antología de la poesía brasileña

Manuel Bandeira (1886-1968)

O ritmo dissoluto (1924)

Madrigal melancólico

Lo que yo adoro en ti
No es tu belleza.
La belleza es en nosotros donde existe.
La belleza es un concepto.
Y la belleza es triste.
No es triste en sí,
Sino por lo que hay en ella de fragilidad e incertidumbre.

Lo que yo adoro en ti
No es tu inteligencia.
No es tu espíritu sutil,
Tan ágil y tan luminoso.
—Ave libre en el cielo matutino de la montaña.
No es tu ciencia
Del corazón de los hombres y las cosas.

Lo que yo adoro en ti
No es tu gracia musical,
Sucesiva y renovada a cada momento,
Gracia aérea como tu propio pensamiento,
Gracia que perturba y que satisface.

Lo que yo adoro en ti
No es la madre que ya perdí.
No es la hermana que ya perdí.
Y mi padre.

Lo que yo adoro en tu naturaleza


No es el profundo instinto maternal
En tu flanco abierto como una herida.
Ni tu pureza. Ni tu impureza.
Lo que yo adoro en ti — ¡Lastímame y consuélame!
Lo que yo adoro en ti es la vida.

Libertinagem (1930)

Vou-me embora pra Pasárgada


Vou-me embora pra Pasárgada
Lá sou amigo do rei
Lá tenho a mulher que eu quero
Na cama que escolherei
Vou-me embora pra Pasárgada

Vou-me embora pra Pasárgada


Aqui eu não sou feliz
Lá a existência é uma aventura
De tal modo inconseqüente
Que Joana a Louca de Espanha
Rainha e falsa demente
Vem a ser contraparente
Da nora que nunca tive

E como farei ginástica


Andarei de bicicleta
Montarei em burro brabo
Subirei no pau-de-sebo
Tomarei banhos de mar!
E quando estiver cansado
Deito na beira do rio
Mando chamar a mãe-d'água
Pra me contar as histórias
Que no tempo de eu menino
Rosa vinha me contar
Vou-me embora pra Pasárgada

Em Pasárgada tem tudo


É outra civilização
Tem um processo seguro
De impedir a concepção
Tem telefone automático
Tem alcalóide à vontade
Tem prostitutas bonitas
Para a gente namorar

E quando eu estiver mais triste


Mas triste de não ter jeito
Quando de noite me der
Vontade de me matar
— Lá sou amigo do rei —
Terei a mulher que eu quero
Na cama que escolherei
Vou-me embora pra Pasárgada.
Yo me voy para Pasárgada

Yo me voy para Pasárgada


Soy allí amigo del rey
Tengo a la mujer que quiero
En la cama que querré
Yo me voy para Pasárgada

Yo me voy para Pasárgada


Aquí no soy yo feliz
La vida allí es aventura
De tal mondo inconsecuente
Que Doña Juana la Loca
La reina y falsa demente
Viene a ser contrapariente
De la que mi nuera fue

¡Y qué bien haré gimnasia


Y montaré en bicicleta
Montaré en un burro bravo
Subiré por la cucaña
Tomaré baños de mar!
Y cuando ya esté cansado
Me echo a la orilla del río
Mando venir la sirena
Para que me cuente historias
Que cuando yo era pequeño
Rosa venia a contarme
Yo me voy para Pasárgada

En Pasárgada hay de todo


Otra civilización
Hay un método seguro
De impedir la concepción
Hay teléfono automático
Hay alcaloide a placer
Hay prostitutas bonitas
Que uno puede enamorar

Cuando me sienta más triste


Pero triste sin remedio
Cuando de noche me den
Muchas ganas de matarme
—Soy allí amigo del rey—
Tendré la mujer que quiero
En la cama que querré
Yo me voy para Pasárgada.

Preparación para la muerte

La vida es un milagro.
Cada flor,
Con su forma, su color, su aroma,
Cada flor es un milagro.
Cada pájaro,
Con su plumaje, su vuelo, su canto,
Cada pájaro es un milagro.
El espacio es un milagro.
El tiempo, infinito,
El tiempo es un milagro.
La memoria es un milagro.
La conciencia es un milagro.
Todo es milagro.
Todo menos la muerte.
—Bendita muerte, que es el fin de todos los milagros.

Mário de Andrade (1893-1945)

Poema

La catedral de San Pablo


¡Por Dios, que nunca se acaba!
—Como mi alma.

Una catedral horrible


Hecha con piedras bonitas
—Como mi alma.

La catedral de San Pablo


Nació por necesidad
—Como mi alma.

Sacro y profano edificio


Con piedras nuevas y antiguas
—Como mi alma.

Un día se ha de acabar,
después se destruirá
—Como mi cuerpo.

Y el alma, memoria triste,


Ha de volar como arena
Sin puerto.

…los que esperan, los que pierden


el aliciente, enmudecen,
los que ignoran, los que ocultan
dolor, los que desfallecen,
los que continúan, los
que aún dudan… ¡Corazón,
afirma, afirma y abrásate
por las milicias del no!

Murilo Mendes (1901-1975)

Canto del novio

Veré tus formas crecer poco a poco,


veré tus formas mudar de color, de peso, de ritmo,
tus senos dilatarse en la noche caliente,
los ojos transformarse cuando brote la idea del primer hijo.
Asistiré al desarrollo de tus edades,
guardando todos tus movimientos.
Ya está en mi memoria la niña madre de muñecas,
y la que se pasaba la tarde en la ventana,
y la que se alteró al conocerme,
y la que está junto a la unión de las almas y los cuerpos.
Vendrán las otras. Tus caderas han de ensancharse,
y los senos caídos, la mirada apagada, los cabellos sin brillo,
han de arrastrarte más cerca del sentimiento del amor,
oh mártir mía, forma que he destruido, integrada en mí.

Carlos Drummond de Andrade (1902-1987)

Amar

¿Qué puede una criatura sino,


entre criaturas, amar?
¿amar y olvidar,
amar y malamar,
amar, desamar, amar?
¿siempre, y hasta con los ojos vítreos, amar?

¿Qué puede, pregunto, el ser amoroso,


solo, en rotación universal, sino
rodar también, y amar?
¿amar lo que la mar trae a la playa,
lo que sepulta y lo que, en la brisa marina,
es sal, o necesidad de amor, o simple ansia?

Amar solemnemente las palmas del desierto,


lo que es entrega o adoración expectante,
y amar lo inhóspito, lo áspero,
un vaso sin flor, un suelo vacío,
y el pecho inerte, y la calle vista en sueños, y un ave de rapiña.

Éste es nuestro destino: amor sin cuento,


distribuido por las cosas pérfidas o nulas,
entrega ilimitada a una completa ingratitud,
y en la concha vacía del amor la búsqueda medrosa,
paciente, de más y más amor.

Amar a nuestra misma falta de amor, y en la sequedad nuestra


amar al agua implícita, y al beso tácito, y a la sed infinita.

Destrucción

Los amantes se aman cruelmente


y con amarse tanto no se ven.
Uno se besa en otro, reflejado.
Dos amantes ¿qué son? Dos enemigos.

Los amantes son niños corrompidos


por el mimo de amar: y no perciben
cuánto se pulverizan si se abrazan,
y cuál lo que era mundo vuelve a nada.

Nada, nadie. Amor, puro fantasma


que los pasea suave, así la cobra
se imprime en el recuerdo del camino.

Y ellos quedan mordidos para siempre.


Dejaron de existir, mas lo existido
continúa doliendo eternamente.

Augusto Frederico Schmidt (1906-1965)

Poema

Reposaré en tu memoria
Mi imagen.
Cuando llegue la noche
Y el viento me arrastre hacia los anchos espacios,
Reposaré en tu memoria mi imagen.
Y estaré en ti posado
Como el color en la superficie de los mares;
Y estaré en ti como la emoción en las lágrimas;
Y estaré en ti como la saudade en los ojos inmóviles.

Irá desde mi imagen


Hacia tu comprensión
El sentimiento de mi misterio,
El ignorado secreto de los movimientos de mi ser.
Y me quedaré en ti iluminado
Y distante,
Y seré como la luz inútil,
Como la linterna balanceándose
En las estacioncitas pasadas
De este largo viaje sin término.

Mario Quintana (1906-1994)

La noche

La Noche es una enorme Esfinge de granito negro


Allá lejos.
Enciendo mi lámpara de cabecera.
Estoy leyendo a Sherlock Holmes.
Pero en los vientres hay fetos pensativos desarrollándose…
Y hay cabellos que están creciendo, lentamente, debajo de la tierra,
Junto a raíces húmedas…
Y hay cánceres… ¡cánceres!... distendiéndose como lentos dedos…
Imposible, querido Doctor Watson, seguir el hilo de su confusa y deliciosa historia.
La noche amasa pavor en las estrellitas.
Es un engrudo espeso, oscuro…
Deseo de gritar claros nombres serenos
PALAS NAUSICAA ATENA Ay, pero los dioses se han ido…
Sólo tú te has quedado…
Sólo tú, al fondo de la noche inmensa, agonizando eternamente en tu cruz…

Cántico

El viento dobla los árboles, el viento clamoroso de la aurora…


Tú llegas precedida por los vuelos altos,
Por la marcha lenta de las nubes.
Tú vienes del mar, mandando las naves del Descubrimiento.
Mi alma está trémula del revolar de los Arcángeles.
Abro de par en par las ventanas.
Vienes montada en el claro toro de la aurora.
¡Los clarines de oro de tus cabellos cantan en la luz!

Objetos perdidos

Los paraguas perdidos… ¿A dónde van los paraguas perdidos? ¿Y los botones
que se descosieron? ¿Y las carpetas de guardar papeles, los estuches de gafas,
las maletas olvidadas en las estaciones, las dentaduras postizas, los paquetes de
compras, los pañuelos con pequeños ahorros, a dónde van a parar todos estos
objetos heteróclitos y tristes? ¿No lo sabes? Van a parar a los anillos de Saturno,
son ellos los que forman, girando eternamente, los extraños anillos de este planeta
misterioso y amigo.

La adolescente

Va andando y va creciendo. Es muy escuálida: la voz, los gestos, las piernas…


¡Antílopes! ¡Veo antílopes cuando pasa! Pues deja, al pasar, un friso de antílopes,
de bambúes al viento, de lunas cambiantes, mudables, crecientes…

Arquitectura funcional

No me gusta la nueva arquitectura


Porque la nueva arquitectura no hace casas viejas
No me gustan las casa nuevas
Porque las casas nuevas no tienen fantasmas
Y, cuando digo fantasma, no quiero decir esas apariciones vulgares
Que andan por ahí…
Hay un no sé qué más sutil
En esas casas viejas, viejas casas,
Como en nosotros la presencia invisible del alma… ¡Tú no sabes
La pena que me dan los niños ahora!
Viven desencantados como los huérfanos:
Sus casas no tienen cuevas ni sótanos,
Son unas pobres casas sin misterio.
¿Cómo puede el sueño venir a vivir en ellas?
El sueño es siempre un huésped clandestino y es preciso
(Como muy bien sabíamos)
Ocultárselo a las visitas
(¿Qué dirían ellas, las solemnes visitas?)
Es preciso ocultarlo a las otras personas de la casa,
Es preciso ocultarlo a los confesores,
A los profesores
Incluso a los Profetas
(Los Profetas están siempre profetizando otras cosas…)
Y las casas nuevas no tienen por lo menos aquellos largos, interminables pasillos
Que la Luna venía a veces a embrujar.
El viento

Había una escalera que iba a parar de repente en el aire


Había una puerta que no se sabe a dónde daba
Había un reloj en el que la muerte hacía punto con el tiempo

Pero había un arroyo corriendo entre los dedos bulliciosos de los pies
y pájaros posados en la pauta de los hilos del telégrafo

¡Y el viento!

El viento que venía del principio del mundo


Estaba jugando con tus cabellos…

Vinícius de Moraes

La rosa de Hirosima

Pensad en criaturas
Mudas telepáticas
Pensad en las niñas
Ciegas inexactas
Pensad en mujeres
Rotas alteradas
Pensad en heridas
Como rosas cálidas
Pero no olvidéis
La rosa la rosa
Rosa de Hirosima
Rosa hereditaria
Rosa radioactiva
Estúpida inválida
Rosa con cirrosis
La antirrosa atómica
Sin color perfume
Sin rosa sin nada.

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