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El fomento del espíritu emprendedor en el sistema educativo

La iniciativa emprendedora, en su sentido más amplio, es una de las competencias


básicas, junto con las tecnologías de la información y la comunicación, cultura tecnológica,
lenguas extranjeras y habilidades

Hacer realidad el aprendizaje permanente y la movilidad:

 Mejorar la calidad y la eficacia de la educación y la formación


 Promover la equidad, la cohesión social y la ciudadanía activa
 Incrementar la creatividad y la innovación, incluido el espíritu empresarial, en todos
los niveles de la educación y la formación: es preciso fomentar la adquisición de las
competencias clave transversales por parte de todos los ciudadanos, y garantizar el
funcionamiento del triángulo del conocimiento (educación, investigación e
innovación). También deben promoverse las asociaciones entre el mundo empresarial
y las instituciones educativas, así como comunidades de aprendizaje más amplias

En la actualidad contamos con recomendaciones y documentos que hacen un


llamamiento a las administraciones públicas, las empresas, los centros educativos y demás
partes interesadas, para la promoción de la cultura emprendedora en la educación.

La Formación Profesional sitúa el espíritu emprendedor entre las destrezas esenciales que
deben ser fomentadas en los sistemas educativos y formativos. Por ello son necesarias
estrategias que ofrezcan al alumnado valores, conocimientos y habilidades, facilitando la
puesta en práctica de ideas y proyectos.

Un emprendedor, es el que convierte su idea de negocio en un proyecto empresarial real,


es el que crea nuevas empresas, es aquel que desarrolla su propio emprendimiento.
Pero desde el sistema educativo y concretamente desde la Formación Profesional no
debemos olvidar que el concepto de espíritu emprendedor va mucho más allá, desde un
sentido amplio, es aquel valor que se refiere a las percepciones, actitudes y aptitudes que
capacitan a las personas para impulsar el cambio real en su entorno, reaccionar con
flexibilidad ante los nuevos retos de la sociedad para contribuir al desarrollo sociocultural y
económico sostenible en su entorno local con visión global, desde un concepto específico,
como la formación dirigida a la creación de una empresa.

En este sentido son varios los pilares donde puede actuar la Formación
Profesional: aumentar la experiencia laboral, conseguir estrechar los lazos con el tejido
empresarial, alinear las necesidades del mundo empresarial con lo la formación en el
centro educativo, fomentar nuevas competencias e impulsar el espíritu emprendedor.
Como se subraya anteriormente, los sistemas de educación y formación deberían centrar
los currículos en la creatividad, la innovación y el espíritu emprendedor. Para cumplir su
papel, la Formación Profesional tiene que reflejar los cambios en la economía y en la
sociedad.

El impulso a la creatividad y la innovación debe centrarse en las personas, en el marco de


una FP actual basada en la excelencia, que estimule la creatividad y un marco favorable a
la innovación, la toma de riesgos y la experimentación.

Es esencial un modelo educativo que facilite la adquisición de capacidades de


adaptación a una realidad dinámica, que incentive la capacidad del profesorado y el
alumnado para generar iniciativas, innovar y reinventarse de forma permanente. Para
todo ello, debemos crear un diálogo estable entre el sistema educativo y productivo, así
como unas conexiones entre los centros educativos y su entorno social-económico que
permita fomentar el espíritu emprendedor, potencie la creación de nuevas empresas y el
trabajo autónomo.

El espíritu emprendedor es la propuesta transversal como respuesta a la necesidad de


tratar la educación para el emprendimiento desde las competencias clave. La educación
para el emprendimiento es el motor de crecimiento futuro y pone en manos de los
centros educativos la responsabilidad de asegurar que las nuevas generaciones sepan
desenvolverse en este mundo cambiante e incierto con una formación polivalente y
flexible que logre una adaptación exitosa a lo largo de su carrera personal y profesional.

Aunque es cierto que en nuestro país la formación en aprendizaje avanza por el buen
camino, no es menos cierto que se necesita una apuesta firme por fomentar la cultura
emprendedora desde la educación.

Formación específica para emprender en FP


Las directrices europeas recomiendan introducir el espíritu empresarial como un objetivo
explícito en los planes de estudios y reconocer formalmente las actividades de formación
en el espíritu empresarial. En este sentido, dentro de la Formación Profesional, tienen
como competencias destacables promover la cultura emprendedora, la gestión de la
empleabilidad de los alumnos apoyando e impulsando entre éstos, en coordinación con
otros departamentos y otras entidades, el autoempleo como posibilidad de inserción en el
mercado laboral, así como la información y el asesoramiento a emprendedores, además
de la impartición de un módulo profesional común, dirigido a conocer la creación y gestión
básica de las empresas, el autoempleo, el desarrollo de la responsabilidad social
empresarial, fomentar la iniciativa emprendedora, innovación y creatividad entre todo el
alumnado de nuestras enseñanzas, también siguiendo la recomendación de fomentar la
metodología práctica de las destrezas emprendedoras en sentido amplio en Formación
Profesional.

Este módulo profesional tiene por objeto la integración de las diversas capacidades y
conocimientos de todos los módulos profesionales del ciclo formativo, contemplando las
variables tecnológicas y organizativas relacionadas con el título de acuerdo con las
características de la actividad laboral concreta y con aspectos relativos al ejercicio
profesional. Todo ello conlleva incorporar a las aulas, con alto grado de innovación, la
elaboración de proyectos que pueden ir desde la puesta en marcha de procesos o
productos, proyectos de investigación, de creación de empresas e incluso de análisis
crítico de estudios del sector profesional de interés o una revisión bibliográfica entre
otros.

No sólo se debe formar a los estudiantes, también se debe preparar a todo el personal de
FP en la adquisición de valores propios del espíritu emprendedor, ofreciendo espacios
comunes en el centros educativo y estableciendo una red estable de colaboración con
dicha FP.

.Llegando a concluir que todos y cada uno de los módulos profesionales que componen un
ciclo formativo deben ayudar a conformar una comunidad emprendedora en el centro de
FP para seguir avanzando hacia un nuevo marco de la cultura emprendedora, que
comienza a ver los frutos de este trabajo con la puesta en marcha de start ups en los
centros de Formación Profesional

.El futuro mercado de trabajo exige una elevada formación profesional y práctica, por lo
que debemos potenciar las habilidades de nuestros alumnos, ya que el éxito de la
inserción dependerá en alto grado de la adecuada adquisición de las competencias
propias de la cultura emprendedora. Se genera una futura comunidad emprendedora
donde además de destinar recursos a los emprendedores noveles, se debe ir un paso más
allá, cambiar el sistema de valores de la ciudadanía y reposicionar el aprendizaje como
factor decisivo para el crecimiento económico y la generación de empleo. Para la
consecución de este ambicioso fin último, es necesario establecer unos objetivos que
garanticen la consecución gradual del mismo. El futuro mercado de trabajo exige una
elevada formación profesional y práctica, por lo que se debe impulsar, como una destreza
esencial en el aula, el espíritu emprendedor en nuestros alumnos, ya que el éxito de la
inserción dependerá en alto grado de la adecuada adquisición de las competencias
propias de la cultura emprendedora.
Acciones para el fomento del emprendimiento en
los centros de FP
Es posible impulsar la iniciativa emprendedora en los centros de
Formación Profesional a través de diversas acciones que fomenten el
conjunto de competencias emprendedoras con sentido propio, tales
como toma de decisiones, presentación de ideas de forma oral y escrita,
persistencia, negociación, asertividad, asunción de riesgos, trabajo en
equipo, dinamismo, observación, constancia, confianza en sí mismo y
ética empresarial. Además, la puesta en valor de la figura del
emprendedor y su responsabilidad social sentando unas nuevas bases
positivas para la cultura emprendedora.

Muchas de las acciones que se implementan en los centros se han diseñado para llegar
progresivamente al conjunto de la sociedad, e irán incorporando de forma activa a aquellos otros
agentes que puedan estar implicados en el proceso educativo dentro de la sociedad. Las actividades
más destacables que se desarrollan en los centros de FP son, entre otras, las siguientes

Con el objetivo de impulsar los conocimientos y las capacidades para investigar, emprender e
innovar, como competencias transversales en la Formación Profesional, se pueden desarrollar acciones
cuya finalidad es lograr las competencias propias del espíritu emprendedor e impulsar la información y la
motivación del espíritu emprendedor.
 Talleres creativos presenciales dirigidos a los alumnos y a los profesores.
 Organización y participación en conferencias, encuentros, jornadas, días del emprendedor y
seminarios impartidos por expertos nacionales e internacionales de recursos humanos,
orientadores, ex alumnos empresarios y emprendedores destacados dirigidas a profesorado y
alumnado
 Análisis y planificación de formación específica para los profesores de la especialidad FOL,
Administración y Gestión, Comercio y Marketing, de Proyecto y FCT así como todos aquellos
profesores interesados en el fomento del espíritu emprendedor en las aulas.
 Estancias del profesorado de FP en empresas como actividad de formación permanente del
profesorado
 Formación inicial y permanente en NTIC algo imprescindible para su uso e integración en los
procesos de enseñanza y aprendizaje tanto para el alumnado como para los docentes.
 Incremento de visitas a Parques Científico Tecnológicos, empresas de su sector y de su entorno,
las agencias de desarrollo e incubadoras, semilleros y viveros en la universidad o entidades locales
y cualesquiera entidades y organismos públicos- privados implicados en el emprendimiento
 Organización y promoción de concursos de Proyectos de Formación Profesional organizada
para todas las enseñanzas de FP
 Participación de alumnos, profesores, centros y empresas en las Olimpiadas regionales,
nacionales, europeas y mundiales.
 Jornadas de sensibilización, motivación y difusión para el conocimiento de las iniciativas creación
de empresas y relevo generacional en los ámbitos autonómico y estatal