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Antonio Gramsci

Introducción

a la filosofía de la praxis
Antonio Gramsci

Introducción a la filosofía de la praxis

Selección y traducción de J. Solé-Tura

Nueva Colección Ibérica


Ediciones Península

La presente selección ha sido hecha sobre la Antología degli scritti de Antonio Gramsci. ® Instituto
Gramsci, Roma.

Cubierta de Jordi Fornas impresa en J. Gironès, Legalitat 11, Barcelona

Primera edición: abril de 1970 Propiedad de esta edición (incluidos la traducción y el diseño de cubierta)
de Edicions 62 s/a., Bailén 18, Barcelona 10.

Impreso en Flamma, Pallars 164, Barcelona


Dep. legal: B. 12.491-1970

Antonio Gramsci Introducción a la filosofía de la praxis 2


Presentación

Perseverando en la línea iniciada con la publicación de la antología Cultura y


literatura1 ofrecemos hoy a los lectores de habla castellana una nueva serie de escritos
de Antonio Gramsci, el gran pensador italiano.
Los textos que recogemos en esta obra corresponden a diversos cuadernos de la cárcel,
agrupados en el volumen Il materialismo storico e la filosofia di Benedetto Croce, de
la serie de obras completas de Gramsci editadas por Einaudi2 Se trata, concretamente,
de la mayoría de los textos de las partes I y II de dicho volumen. En principio, la
selección se había hecho en función de una antología más considerable de obras
filosóficas y políticas pero, por diversas circunstancias, la presente edición se reduce a
los epígrafes «Introducción al estudio de la filosofía y del materialismo histórico» (con
excepción de los apartados «Los instrumentos lógicos del pensamiento y
«Traducibilidad de los lenguajes científicos y filosóficos», que no se incluyen) y
«Algunos problemas para el estudio de la filosofía de la praxis».
La presente antología recoge, pues, los principales textos filosóficos, en sentido
estricto, de Gramsci y, concretamente, aquellos en donde se expone con más claridad
lo que se ha dado en llamar su historicismo. Son textos de máxima actualidad, pues la
critica althusseriana del historicismo marxista se ha hecho, precisamente, a través de la
obra de Gramsci.3 El lector de habla castellana dispondrá, pues, de materiales de
primera mano para captar los términos de la polémica.
Cabe decir, por lo demás, que el historicismo gramsciano se sitúa de lleno en la gran
lucha actual por la superación de la crisis de la filosofía de la praxis. No se debe
olvidar que este historicismo es parte de la reacción del movimiento marxista contra el
mecanicismo de la II Internacional, después de la formidable conmoción de 1917. El
historicismo tuvo, entonces, un carácter eminentemente izquierdista. Al producirse,
más tarde, la denuncia del stalinismo, el historicismo adquirió nuevo vigor y el
problema estriba en saber si este auge es ahora «derechista», como afirma Althusser4 o
si, por el contrario, es la vía que conduce a la superación de la crisis, como pretenden
tantos otros autores.5
La obra de Gramsci es, pues, plenamente actual, como se comprobó en el Congreso de
Estudios Gramscianos celebrado en Cagliari (Cerdeña) del 23 al 27 de abril de 1967.
Allí se enfrentaron todas las tendencias, desde la radicalmente critica y negativa que
identificaba a Gramsci con los peores excesos del historicismo poststaliniano, hasta la
nacionalpatriótica, que quería ver en Gramsci un héroe nacional, situado por encima de
las tensiones internas de la sociedad italiana.6 Entre estas dos posiciones extremas, se
hicieron esfuerzos muy serios para situar a Gramsci en una linea verdaderamente
renovadora, contra la esclerosis dogmática y la delicuescencia idealista, al mismo
tiempo. Ésta es, a nuestro entender, la orientación más fecunda para extraer del
pensamiento gramsciano su auténtica aportación.
Al decir esto, queda claro que no pretendemos únicamente suministrar al lector de
habla castellana un elemento de información. Queremos, además de esto, darle un
instrumento de análisis. Lo contrario sería traicionar el pensamiento y la obra de
Gramsci.

J. Solé-Tura

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