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Santiago, quince de marzo de dos mil diecisiete.

VISTOS Y TENIENDO PRESENTE:


1 º.- Que en este procedimiento ordinario sobre simulación y nulidad
de contrato de compraventa, Rol N° 339-2014 del Cuarto Juzgado Civil de
Antofagasta, caratulado “Kuzmanic Bakovic, Mateo y otra con Cortez
Ávalos, Cristina y Kuzmanic Pierotic, Ivo”, ambas demandadas recurren de
casación en el fondo en contra de la sentencia dictada por la Corte de
Apelaciones de esa ciudad el 9 de agosto de 2016, escrita a fojas 615 y
siguientes, que confirma el fallo de primer grado pronunciado el 23 de
noviembre de 2015, que se lee a fojas 501 y siguientes, que acogió la
acción, declarando que el contrato de compraventa es simulado y que
ocultó uno de donación que es nulo, por carecer del trámite de la
insinuación, con costas.
2 °.- Que el recurso de nulidad sustancial deducido por la parte de
Cristina Cortez Ávalos denuncia que la sentencia censurada infringi ó los
artículos 19, 20, 22, 23, 24, 1448, 1545, 1683, 1700, 2116 y 1698 del
Código Civil; 342, 384, 426, 428 y 429 del Código de Procedimiento
Civil, afirmando que los jueces se equivocan al acoger la demanda ya que
con las probanzas rendidas no se logra acreditar los supuestos de
procedencia de las acciones intentadas. Ello sucedió, a juicio de quien
recurre, porque se altera el onus probandi al obligar a su parte acreditar
los hechos alegados por la actora, como lo relativo al pago del precio de
la compraventa, aun cuando ello conste en una escritura p ública que, de
conformidad a lo dispuesto en el artículo 1700 y 1706 del C ódigo Civil,
produce plena prueba, desestimando adem ás la absoluci ón de posiciones
de su parte y el mérito de testigos y documentos que confirman la
efectividad de haberse pagado el precio. Asimismo, reclama que el fallo
no expresa la razón que impide otorgar valor probatorio a sus testigos y
se desarrolla sobre la base de una presunción judicial que carece de
antecedentes graves, precisos y concordantes que permitan acceder a la
demanda, particularmente en lo relativo a la discrepancia de voluntades

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sobre la cual se erige la decisión, desestimando el valor probatorio de los
instrumentos públicos allegados al proceso y las amplias facultades que las
demandantes confirieron a su hijo para celebrar el contrato censurado,
recriminando a su vez que los juzgadores hicieran aplicable los art ículos
428 y 429 del Código de Procedimiento Civil a supuestos no previstos en
dichas disposiciones, al punto de quebrantar el art ículo 1700 del C ódigo
Civil, restándole valor a una escritura pública y soslayando que las
pruebas del proceso no pueden desvirtuar su valor, salvo en la hip ótesis
del mencionado artículo 429 del código adjetivo, cuyo no es el caso de
autos.
Afirma así que de no haberse incurrido en tales errores, la correcta
aplicación a los artículos 1448, 1545, 1683, 1700, 1707 y 2116 del
Código Civil conducía a concluir que la contraria carece del inter és
exigido por la ley para deducir la acción y que el contrato de autos es
válido, al cumplir con todos los requisitos que la ley considera para ello.
3 °.- Que, a su turno, el recurso de casaci ón promovido por el
demandado Ivo Kuzmanic Pierotic se funda en la transgresi ón de los
artículos 19, 20, 22, 23, 24, 1448, 1545, 1683, 1700, 1707 2116 y 1698
del Código Civil; 342, 384, 426, 428 y 429 del C ódigo de Procedimiento
Civil y desarrolla similares argumentaciones que las expuestas por su
codemandada, añadiendo que ninguno de los instrumentos de autos fue
objetado de contrario y que las demandantes carecen de inter és para
promover la acción de autos ya que fueron parte del contrato al
comparecer debidamente representados por la recurrente, sin que pueda
concluirse, como lo hacen los sentenciadores, que los actos del
representante no sean ejecutados por los representados o no tengan parte
en ellos, careciendo así de legitimación activa para reclamar la simulaci ón
y nulidad que viene declarada en el fallo.
4 °.- Que en lo que atañe a los recursos de casación recién
enunciados, la sentencia dejó asentados, como hechos de la causa, que
mediante escritura pública otorgada el 4 de diciembre de 2009 la actora

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Dinka Pierotic Kurte otorgó a su cónyuge y tambi én demandante Mateo
Kuzmanic Bakovic un mandato general con facultades de administraci ón
y disposición de bienes, autorizándolo para delegar el encargo. Luego, por
escritura pública de 22 de julio de 2011, Kuzmanic Bakovic otorg ó un
mandato general con administración de bienes a Ivo Kuzmanic Pierotic,
hijo de los demandantes y además le delegó el poder que le hab ía
conferido su cónyuge Dinka Pierotic.
El 22 de enero de 2013 el mandatario vendió, cedi ó y transfiri ó a la
demandada Cristina Cortez Ávalos el inmueble ubicado en calle Latorre
N° 2623 de la ciudad de Antofagasta en el precio de $65.800.000, que se
dio por pagado con anterioridad mediante diversas partidas enteradas
entre el año 1995 y el mes de diciembre de 2012, título que se inscribi ó a
fojas 1118 vuelta N° 1225 del Registro de Propiedad del Conservador de
Bienes Raíces de Antofagasta del año 2013.
Por escritura pública de 31 de diciembre de 2013, Mateo Kuzmanic
Bakovic revocó y dejó sin efecto todo mandato otorgado a Kuzmanic
Pierotic y, en especial, el conferido mediante escritura pública de 22 de
julio de 2011.
También dejan asentado que el inmueble sub lite había sido dado en
arrendamiento por Dinka Pierotic Kurte a Elizabeth Calder ón Barreira
desde el año 2001, quien procedió a pagarle las rentas, sin que la venta
de la propiedad se le comunicara a la arrendataria y sin que la
compradora hubiese tomado posesión material del inmueble,
demandando sólo en fecha 14 de abril de 2015 la restituci ón del bien por
extinción del derecho del arrendador.
Por último establecen, de acuerdo a la prueba pericial rendida en el
proceso, que a la época en que el mandatario vendi ó el bien ra íz a su
codemandada el valor comercial del inmueble ascendía a $321.000.000,
ostensiblemente superior al precio convenido en el contrato de
compraventa, cuya solución, por lo demás, tampoco se acredit ó.
Sobre la base del antedicho presupuesto fáctico los jueces constatan

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que el mandatario no se encontraba facultado para dar por pagado el
precio de la compraventa -ya que no pod ía constarle que ello hubiese
sucedido si gran parte del precio aparece enterado con anterioridad al
otorgamiento de los mandatos que invocó para transferir la propiedad,
inobservando así la obligación que le impone el art ículo 2149 del C ódigo
Civil-, que la compradora no tomó posesión material del inmueble, que el
precio pactado en la escritura cuestionada es ostensiblemente inferior al
valor comercial que presentaba el bien ra íz y, finalmente, que los
demandados se contradicen en lo relativo a la fecha desde la cual se
conocen.
Concluyen así que el contrato de compraventa celebrado entre los
demandados es simulado y sus declaraciones carecen de sinceridad,
existiendo una divergencia entre la voluntad real y la declarada, sin que
el contrato dé cuenta de una voluntad real de comprar y vender, sino,
más bien, de la intención de excluir un bien del patrimonio de los
actores, simulación que los jueces califican como relativa y no absoluta,
como pretendía la parte demandante en su acción principal, ya que los
contratantes buscaron la producción de un efecto jur ídico tras la
celebración del acto aparente.
Luego, siendo un hecho de la causa que la demandada no logró
acreditar haber solucionado el precio pactado en la compraventa y que el
mandatario carecía de facultades para dar por pagado el precio que se
señaló haber sido solucionado en gran parte con anterioridad a la fecha
de otorgamiento del mandato por parte de los vendedores, los
sentenciadores coligen que el acto aparente oculta una donaci ón entre
vivos y que en ese acto se omitió el trámite de la insinuación exigida en el
artículo 1401 del Código Civil, solemnidad exigida por la ley para la
existencia y validez de dicho acto, adoleciendo entonces de un vicio que
acarrea su nulidad absoluta, accediendo a la demanda subsidiaria y
declarando la simulación relativa de la compraventa sub lite y la nulidad
del contrato disimulado de donación.

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5 º.- Que la transgresión que la recurrente denuncia respecto de la
norma sustantiva que indica requiere desvirtuar -mediante el
establecimiento de nuevos hechos- el supuesto f áctico fundamental
asentado por los jueces.
Al respecto, cabe señalar que los hechos fijados en una sentencia
corresponden al resultado de la ponderación judicial de la prueba rendida
en el juicio y esta actividad de análisis, examen y valoraci ón del material
probatorio se encuentra dentro de las facultades privativas de los
sentenciadores, concerniendo, por ende, a un proceso racional del
tribunal, por lo que no está sujeto al control del recurso de casaci ón en el
fondo, salvo que se haya denunciado de modo eficiente la vulneraci ón de
las leyes reguladoras de la prueba que han permitido establecer el
presupuesto fáctico que viene asentado en el fallo.
Para tales efectos, los recursos denuncian el quebrantamiento de los
artículos 1700, 1707 y 1698 del Código Civil; 342, 384, 426, 428 y 429
del Código de Procedimiento Civil.
Sucede, sin embargo, que el artículo 384 del c ódigo adjetivo no
presenta la naturaleza de norma reguladora de la prueba pues forma
parte de un marco normativo en que los jueces del m érito pueden hacer
uso de atribuciones privativas tanto en la comparación de las pruebas
rendidas en el proceso como en el análisis que efectúan de la misma, a fin
de establecer cada uno de los elementos que consagra el legislador para
regular su fuerza probatoria, facultad que queda entregada a dichos
magistrados y que no puede ser revisada por la v ía de este recurso de
derecho estricto. Lo propio acontece con el artículo 426 del mismo
cuerpo legal, que consagra una facultad para calificar la gravedad,
precisión y concordancia de las presunciones que permitan asignarles
valor probatorio que es ajena al control de legalidad que ejerce este
tribunal, correspondiendo tal actuación a un proceso racional de los
jueces del mérito que no está sujeto al control del recurso de casaci ón en
el fondo. En cuanto al artículo 428 de ese mismo texto normativo, la

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apreciación comparativa que haga el tribunal del grado al preferir alguna
de las probanzas por sobre otras constituye una facultad privativa de los
juzgadores que también escapa al control judicial por medio del recurso
de casación en el fondo, salvo que se justifique razonadamente la
improcedencia de tal preferencia o que el fallo deje de explicitar las
razones que permiten anteponer una probanza por sobre otra. Empero,
nada de ello sucede en la especie, pues el reproche se construye sobre la
base de la particular interpretación del recurrente respecto del valor que
debía asignarse a los medios probatorios y el fallo explicita
suficientemente las razones que conducen a los jueces a privilegiar las
probanzas que mencionan.
En cuanto al artículo 429 del Código de Procedimiento Civil, para
descartar su denunciada infracción basta señalar que las exigencias que
prevé dicha disposición sólo encuentran aplicación cuando se trate de
impugnar la autenticidad de la escritura misma, “pero no las
declaraciones consignadas en una escritura pública aut éntica ”, como
sucede en el caso de autos.
Respecto al artículo 1698 del Código Civil–precepto que contiene
una norma básica de nuestro derecho positivo relacionada con la
distribución de la carga probatoria y menciona las pruebas de que
pueden valerse las partes- mal puede denunciarse su infracci ón sobre la
base de una pretendida errónea valoración de las probanzas, como sucede
en el recurso que se viene analizando o una alteraci ón a la carga
probatoria en lo relativo a la validez del instrumento que contiene la
compraventa cuestionada en la especie, máxime si a ese respecto no se
aprecia la denunciada infracción al artículo 1700 de ese mismo texto
sustantivo- vinculada en los recursos con lo estatuido en el art ículo 342
del código adjetivo- en lo que hace a la ponderaci ón del referido
instrumento público, ya que los juzgadores no desconocen su naturaleza
al momento de examinarlos.
Por último, mal pude postularse la infracción del art ículo 1707 del

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Código Civil si el proceso no se relaciona con la existencia de escrituras
privadas o contraescrituras públicas que se hubiese otorgado para alterar
lo pactado por los contratantes.
Lo que sucede, en definitiva, es que a las recurrentes no les satisface
el resultado del ejercicio de ponderación y valoración de la prueba que
realizaron los jueces del fondo, sin que esa desavenencia autorice a
concluir que se infringieron las normas reguladoras de la prueba, como se
postula en los arbitrios anulatorios que se vienen analizando.
6 °.- Que en las condiciones enunciadas no es posible alterar la
situación fáctica que viene determinada en el fallo cuestionado y
establecer una distinta que se correspondiera con aquella que se requiere
asentar para el éxito de la pretensión de ineficacia, por cuanto, de la
manera en que se formuló el libelo, los hechos que sirvieron de base a las
conclusiones de los sentenciadores resultan inamovibles y definitivos para
el tribunal de casación, lo que torna inoficioso analizar si los jueces
infringieron la normativa sustantiva a la que tambi én se refiere las
pretensiones anulatorias.
7 °.- Que, a su turno, en lo relativo a la infracción del art ículo 1683
del Código Civil y el cuestionamiento de las recurrentes sobre el inter és
que ostentan las demandantes en la invalidación de la compraventa de la
especie, esta Corte comparte lo que a este respecto razonan los jueces del
fondo, ya que la ley dispone que la nulidad puede ser alegada por todo el
que tenga interés en ello, esto es, todo aquel que tenga inter és pecuniario
en que desaparezcan los efectos del acto o contrato nulo puede
reclamarla entablando la acción de nulidad absoluta, u oponer a la parte
que invoca en su contra el acto o contrato la excepci ón de nulidad
absoluta del mismo acto o contrato. La única limitaci ón que la ley a este
respecto ha establecido es que no puede pedir la declaraci ón de nulidad
absoluta la parte que ha celebrado el acto o contrato que se pretende
nulo, sabiendo o debiendo saber el vicio que lo invalidaba. As í, puede
hacerse valer, por consiguiente, por todas las personas a quienes afecta el

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acto o contrato nulo. Desde luego, la pueden alegar las personas que han
ejecutado o celebrado el contrato con el vicio o defecto que lo anula, si
no supieron del vicio, o no debían saberlo; pueden alegarla tambi én los
herederos o cesionarios de las mismas personas, es decir sus
causahabientes a título universal o singular, en la medida que demuestren
el interés indicado; pueden hacerla valer los acreedores de las partes, para
hacer volver al patrimonio de su deudor los bienes que, en el hecho, han
salido de él por efecto del acto o contrato nulo; en general, basta justificar
un interés pecuniario actual, directo o indirecto, en la declaraci ón de la
nulidad para que esta declaración pueda pedirse. (Cfr. Claro Solar, Luis;
“Explicaciones de Derecho Civil chileno y comparado”, tomo XII, Nro.
1926, pág. 605).
8 °.- Que tanto los autores como la jurisprudencia est án de acuerdo
en que el precepto citado se refiere a las personas que tienen un inter és
pecuniario o patrimonial en la declaración de nulidad, o sea, la nulidad
puede ser alegada por cualquiera a quien aproveche su declaraci ón.
Entonces, entre las personas interesadas en la declaraci ón de la nulidad
absoluta de un acto o contrato bien pueden encontrarse los mandantes de
quien comparece al acto en su representación como vendedor, como
sucede en el caso de autos, ya que la limitaci ón que la ley ha establecido
a las partes para pedir la nulidad absoluta –el conocimiento del vicio que
invalidaba- debe interpretarse estrictamente. Como ya lo dicho esta Corte
en pronunciamientos anteriores sobre esta misma materia, las
inhabilidades no se transmiten ni se transfieren, porque son
personalísimas, y porque su objeto es sancionar a la persona que ejecut ó
el acto inmoral. Por lo tanto, en la situación que se revisa, la prohibici ón
contenida en la norma aludida, como inhabilidad que es, s ólo podr ía
extenderse a los mandantes de Ivo Kuzmanic Pierotic si el m érito del
proceso demostrara que ellos sabían o estaban en condiciones de conocer
los vicios que afectan a la compraventa que el mandatario celebr ó en su
nombre, presupuesto fáctico que el fallo no ha dejado asentado. Luego, al

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entablar la acción de simulación relativa y nulidad absoluta en estos autos
están ejercitando un derecho destinado a proteger su patrimonio, que se
vio disminuido con ocasión de un acto simulado, ya que, como en
ocasiones anteriores se ha dicho en lo que hace al inter és sobre el que se
viene reflexionando, “…no puede olvidarse que al hablar el artículo 1683
del vicio que invalida el contrato, el cual debe ignorar el contratante que
interpone la acción, no se refiere a la presunción de derecho de que la
ley se supone conocida de todos. No. El vicio de que habla este precepto
es de orden material, tangible y objetivo. Por eso es que tal defecto s ólo
puede ser conocido por las personas que celebran el acto contrato.”
“En consecuencia, llámese al acto que pudiera cometer el
representante que, en su oportunidad expresa su voluntad, de doloso, de
inmoral o de mala fe, estos vicios no se transmiten ni se transfieren al
representado y, por consiguiente, éste no puede estar obligado por un
contrato el cual le afectan estos vicios”. (Revista de Derecho, tomo LI,
sección 1ª, página 40)”. (Citados en las sentencias de esta Corte Suprema
recaídas en causas roles 9631-2012 y 8733-2014).
Así, al tenor de las reflexiones que se han venido desarrollando, ha
de concluirse que en manera alguna pesa sobre las demandantes la
inhabilidad contemplada en el artículo 1683 tantas veces mencionado,
pues la circunstancia “de haber ejecutado el acto o celebrado el contrato,
sabiendo o debiendo saber el vicio que lo invalidaba ” es una condici ón
eminentemente personal que atañe exclusivamente a la persona que
celebró o ejecutó el contrato.
9 °.- Que en mérito de lo expuesto, los recursos de casaci ón en el
fondo en estudio no podrá prosperar, por adolecer de manifiesta falta de
fundamento.
Por estas consideraciones y de conformidad adem ás con lo dispuesto
en el artículo 782 del Código de Procedimiento Civil, se rec hazan los
recursos de casación en el fondo interpuesto en lo principal de las
presentaciones de fojas 625 y 637 por los abogados Marisol Fern ández

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Guerra y Christian Flores Alvarado, en representación de las
demandadas, en contra de la sentencia de 9 de agosto de 2016, escrita a
fojas 615 y siguientes.
Regístrese y devuélvase con su tomo I y agregados.
N º 83.438-16.

Pronunciado por la Primera Sala de la Corte Suprema, por los


Ministros Sr. Patricio Valdés A., Sr. Héctor Carreño S., Sr. Juan
Eduardo Fuentes B. y Abogados Integrantes Sres. Rafael G ómez
B. y Juan Figueroa V.
No firman los Abogados Integrantes Sres. Gómez y Figueroa, no
obstante haber concurrido a la vista del recurso y acuerdo del fallo,
por estar ambos ausentes.

Autorizado por el Ministro de fe de esta Corte Suprema.

En Santiago, a quince de marzo de dos mil diecisiete, notifiqu é en


Secretaría por el Estado Diario la resolución precedente.

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Autoriza el Ministro de Fe de la Excma. Corte Suprema

En Santiago, a quince de marzo de dos mil diecisiete, notifiqué en Secretaría


por el Estado Diario la resolución precedente.

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