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Literatura Universal.

IES Alpajés 1
Ana Robles Carrascosa

EL RENACIMIENTO Y EL CLASICISMO:
CONTEXTO GENERAL. LOS CAMBIOS DEL HOMBRE Y LA NUEVA
VISIÓN DEL MUNDO

A finales de la Edad Media se comienzan a producir una serie de


transformaciones en los valores culturales que perdurarán hasta el
siglo XVII. Esta transformación se inicia en Italia con la
recuperación del saber clásico por parte de los Humanistas y desde allí se propagará hasta el
resto de Europa.

Este resurgimiento de los clásicos se debe a una corriente llamada Humanismo (Bocaccio
perteneció a ella).

Sin duda, la característica más importante y definitoria de este movimiento es el cambio de la


mentalidad teocéntrica medieval al antropocentrismo y la consideración del hombre como
centro del Universo y medida de todas las cosas: el ser humano abandona la consideración del
mundo como “valle de lágrimas” y se siente armónicamente integrado en un mundo que ha
de ser gozado por los sentidos y conocido por la razón (carpe diem) porque la vida es breve (
tempus fugit) y en la naturaleza, que constituye fuente de belleza y de placer para los
sentidos (locus amoenus). La literatura deja de estar tan marcada por la doctrina religiosa,
aunque sigue presente y hay menor intención didáctica a favor de una voluntad
primordialmente estética.

Aparece el ideal cortesano que es el del caballero que sabe lenguas clásicas, escribe en prosa
o verso, sabe música y domina el arte de la guerra.

Imitando rasgos de la retórica y gramática latina, que se va abandonando paulatinamente en la


escritura, las lenguas modernas se convierten en vehículos de las literaturas nacionales
(Boccaccio utiliza el toscano en El Decamerón). El análisis y la nueva conciencia de los idiomas
propios hacen surgir lo que hoy llamamos filología. Igualmente y a imitación de los cánones de
la Antigüedad reaparece el empleo de la mitología que se va complicando a lo largo del
tiempo.

Fruto de esta renovación cultural surgen nuevos géneros literarios como el ensayo con
Montaigne o la novela moderna con Cervantes o se revitalizan otros como el teatro que
adquirirá una importancia vital, tanto en la vida literaria como social con autores como
Shakespeare o Moliere.

En la expansión de las ideas fue fundamental la invención de la imprenta (Gutenberg (1398-


1468) porque facilitó la rápida y amplia difusión de la cultura. Además de la imprenta, el
desarrollo del pensamiento y de la ciencia, gracias por ejemplo a teorías filosóficas que se
centran en la razón y en la experimentación como el racionalismo y el empirismo (Descartes,
Pascal, Bacon, Galileo) hace que en esta época abundan los descubrimientos geográficos
(como el descubrimiento de América) y los relativos a otros órdenes de la vida, así como el
perfeccionamiento de otros anteriores; citaremos, por poner un ejemplo a Galileo Galilei
(1564-1642), continuador de Copérnico, perfeccionó el telescopio.
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Ana Robles Carrascosa

Los cambios que conlleva el Humanismo no se manifiesta de igual manera en todos los países
de Europa ni durante el mismo periodo de tiempo. En general se considera que en el siglo XVI
predomina el RENACIMIENTO y en el XVII el BARROCO O CLASICISMO. En todos los casos hay
que saber que no se tratan de movimientos no solo literarios, sino artísticos y culturales en
todos los campos (pintura, música, escultura)

Los hechos sociales y culturales que favorecen la aparición del Renacimiento son la
importancia que va adquiriendo la burguesía y que se irá consolidando como clase dominante
que acumulará riquezas y será, junto con gobernantes y papas, la gran mecenas del Arte y la
Cultura como sucede en Italia con la Familia de los Medicci.

Muy pronto la literatura renacentista deriva hasta nuevas formas. A mediados del XVI, a causa
de los problemas religiosos y políticos que dominan en este siglo ( Guerra de los 30 años,
Reforma protestante, Hambrunas etc.) hace que la literatura se preocupe por lo religioso y lo
moral preparándose así el camino para el Barroco que se desarrolla principalmente en países
mediterráneos y católicos (España e Italia), donde cultivándose los mismos elementos clásicos,
las formas artísticas y literarias pierden el equilibrio, la mesura y a serenidad para dar paso a
la exageración desengaño y pesimismo. El lenguaje de la obra literaria se hace más artificioso,
más rebuscado con metáforas mucho más complejas etc.

Mientras tanto en los países protestantes y en la católica Francia se desarrolla en el XVII El


Clasicismo que sí mantiene el ideal de equilibrio del Renacimiento y se añaden otras
características como el empleo de la razón y el seguimiento estricto de las normas clásicas
dictadas por la poética de Aristóteles, sin que esto quiera decir que la literatura francesa no
trate temas morales y religiosos.