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DEMOCRACIA

MONOGRÁFICO
EN LA ESCUELA

¿Qué es una escuela para


la democracia?
José Gimeno Sacristán*
democracia escolar, educación democrática, relación escuela-comunidad

Las concomitancias entre democracia


y educación son obvias: existe un
paralelismo conceptual y, a la vez, una
interdependencia dinámica entre ambas
realidades. El autor argumenta estos
MARC RODRÍGUEZ PORCELL.

razonamientos y esboza los rasgos básicos


de un programa educativo para la
democracia: acceso universal a la educación;
contenidos de la misma; prácticas
organizativas y metodológicas;
relaciones interpersonales; y vínculos
entre escuela y comunidad.

a democracia y la educación universalizada sociedad pueda pensarse a sí misma y optar por

L son —allí donde están— dos aspiraciones


y dos realizaciones entrelazadas del pro-
greso tal como se ha entendido en la modernidad.
La primera, la democracia, es una forma de gober-
su propio destino, dado que éste queda en las
manos de los ciudadanos.

Construcción del progreso social


nar los asuntos humanos asentada en la racionali- y humano
dad, negando las formas de gobierno basadas en la El modelo democrático de sociedad se asienta,
sustracción del poder de pensar y de querer ser pues, en un optimismo «pedagógico» que cree en
aquello que estime la decisión soberana de los la mejora de las posibilidades del hombre y de la
pueblos. Esta forma política significa, ante todo, co- sociedad y no se conforma con lo que nos viene
mo señala Macpherson (1977, p. 33), disponer de dado. Los modelos de buena sociedad son aque-
un sistema de garantías y de protección contra la llos que alientan ese desarrollo en todos los indi-
opresión de los gobernantes y, en segundo lugar, viduos, sea cual sea su condición. Son conceptos
adoptando una visión que arranca de Stuart Mill, básicos que nos dan una idea de su importancia y
un modelo para el desarrollo de la personalidad in- del camino que queda por recorrer.
dividual y el incremento de la felicidad, como ca- Las concomitancias entre la democracia y la edu-
mino para la mejora de la humanidad. Esta perspec- cación son obvias. Con la educación también as-
tiva presta al sistema democrático liberal una di- piramos a mejorar las posibilidades de los seres
mensión moral optimista. La democracia es un humanos, porque creemos en su progreso a través
resultado de la mejora de las capacidades humanas, a de la cultura y de la formación de la personalidad.
la vez que camino para proseguir en su desarrollo, La educación será el instrumento para generar esa
algo que no permiten las relaciones sociales o los capacidad de pensarse y dirigirse a sí mismos, pro-
gobiernos autoritarios y los totalitarismos. piciando el asentamiento de la cultura que habi-
La democracia es un conjunto de procedimien- lite a los sujetos para participar realmente en la
tos para poder convivir racionalmente, dotando construcción social a través de la construcción de
de sentido a una sociedad cuyo destino es abier- sí mismos.
to, porque por encima del poder soberano del Además de ese paralelismo conceptual, existe
pueblo ya no hay ningún otro poder. Son los una relación de interdependencia dinámica entre
ciudadanos libres los que se determinan a sí mis- ambos conceptos y entre las realidades en las que
mos colectivamente y como individuos. La de- se plasman: democracia y educación se necesitan,
mocracia supone, pues, la condición de la refle- la una a la otra, para construirse recíprocamente.
xividad colectiva, entendiendo por tal, como El sistema democrático por sí mismo es un mar-
señala Giddens (1993), la posibilidad de que la co educativo que hace posible la educación en

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plenitud, porque actúa como liberador de las tra- tar la micropolítica a escala comunitaria en el pla-
bas de los sujetos y garantiza la expresión de sus li- no de la organización, en sus relaciones con el en-
bertades creadoras en el «humus» tolerante y esti- torno y en las prácticas cotidianas dentro de las
mulante que debe ser la democracia. Sólo en ésta aulas.
se dan las condiciones de autodeterminación de La democracia tiene también una dimensión
los sujetos. En sentido inverso, de la educación educativa, de origen ateniense y republicano, en
dependen la construcción de la racionalidad del tanto cabe entenderla como participación en los
pensamiento, así como el asentamiento de los sen- más variados ámbitos de la vida social, porque de
timientos y de los comportamientos en los sujetos, esa forma los ciudadanos se ejercitan como tales,
para que se instale la cultura que hace posible la de- se implican, son activos, se responsabilizan y pue-
mocracia y la convierta en formas de vida en cons- den rescatar para la vida civil la gestión de asuntos
tante progreso. Sólo la democracia nutrida por la que no conviene olvidar, al menos en su totali-
educación será algo más que una carcasa de pro- dad, a merced de las decisiones de representantes
cedimientos de participación formal en las deci- delegados o de las burocracias que anidan en cual-
siones y pasará a convertirse en una cultura enrai- quier organización que tenga algo de historia. La
zada en la mente y en los corazones de los ciuda- educación interviene en facetas que tienen que
danos. Sólo así será más real, y recibirá el impulso ver con modelos de «vida buena», de «bienestar
para expandirse y hacerse cada vez más plena en psicológico» personal y de orientaciones profun-
un camino sin fin, porque en cada momento histó- das de la personalidad que con facilidad pueden
rico, en cada época y en cada situación, habrá un ser conflictivos y que deberían estar controlados
más allá al que aspirar en la trayectoria del progreso. más de cerca por los más directamente afectados.
Así, pues, democracia y educación son dos ám- Las razones y los valores que orientan un sistema
bitos de creación entrelazados para las acciones educativo, desde su estructura hasta sus prácticas
individuales y sociales que suponen y estimulan pedagógicas, no son apoyos indiscutibles, por lo
la libertad, porque parten de realidades indeter- que deberían recibir su legitimación a través de
minadas, no cerradas, en las que es lícito y posible consensos dialogados. La educación es claramen-
pensar en lo que querríamos ser. Son marcos pa- te uno de esos ámbitos que se deben gobernar por
ra decidir lo que queremos ser. medio de la razón comunicativa habermasiana. De
Como afirman Carr y Hartnett (1996, p. 187): ahí que, una vez más, democracia y educación se
«Un rasgo distintivo de una sociedad democráti- necesiten y se regeneren recíprocamente.
ca es la aceptación de que ninguna imagen de lo Ahora bien, la sociedad en un determinado mo-
que es una sociedad aceptable puede mantenerse mento no parte de cero, la democracia no es algo ya
más allá de la disputa racional... El propósito de dado como condición para el avance de todos y ca-
cualquier teoría democrática no es ofrecer una da uno de los individuos. En el camino hacia su
imagen fija de la buena sociedad, sino articular los progreso se topa con lastres como las diferencias
principios políticos, las estructuras y las prácticas sociales, económicas y culturales que dificultan el
que asegurarán que los procesos de contestación desarrollo de toda la comunidad. El capital de re-
en los debates acerca de la buena sociedad se con- cursos económicos y culturales a disposición de
ducen de forma que se promueva la libertad de cada uno es muy desigual, lo cual resulta ser un
todos sus miembros. De lo cual se deduce que el obstáculo para la realización universal del ideal
propósito principal de una teoría democrática de moral de la democracia, que tiene consecuencias
la educación no es estipular qué clase de educa- en las desiguales posibilidades de participación.
ción podría efectivamente servir para reproducir Dicho ideal requiere, pues, la implantación de me-
una concepción fija de la buena sociedad, sino mos- canismos de corrección y de compensación solida-
trar cómo la educación puede capacitar a todos los ria para con los que disponen de menos recursos,
ciudadanos para participar en el proceso de debate dando a la democracia un tinte social que cumplen
por el que la sociedad a la que pertenencen —in- los Estados del bienestar. Una de las formas de igua-
cluido el sistema de educación— es reproducida y lación, que nunca podrá ser omnipotente, es pro-
transformada». porcionar una educación para todos, y posibilitarla
La fe optimista en la educación para y en la de- en condiciones de igual duración y de equiparable
mocracia se trasladó a las instituciones que la im- calidad en las etapas básicas.
partían, creyéndolas superadoras de las limitacio- Sin negar la inevitable función de la educación
nes del medio familiar y social más inmediato. Pa- —ser el capital humano determinante para el de-
ra el pensamiento moderno la escuela para todos sarrollo económico—, es preciso no olvidar estas
es un importante y esperanzador espacio-tiempo otras vertientes de la modernización, según las
de creación. Lo es por los efectos que se supone cuales la educación constituye el origen del acer-
que produce a medio y largo plazo, y porque en sí vo sociomoral de la sociedad, así como una capa-
misma es un pequeño laboratorio social, un mi- citación para que los individuos busquen y reali-
crocosmos en el que vivir experiencias democrá- cen su ideal de felicidad. Y son ideales también
ticas. Así, pues, no sólo cabe mirar a las escuelas para regenerar las prácticas democráticas, propor-
como nutrientes de las raíces de la democracia, si- cionando fundamentos para la búsqueda de mo-
no como espacios sociales en los que experimen- delos de vida que, como ocurre con la democracia,

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puedan mantener los anhelos de mejora social. En vida de los seres humanos en el que el sujeto fra-
una época de tantos y alicortos pragmatismos es guado en el calor de las relaciones familiares (cuan-
bueno revitalizar estas antiguas y sanas creencias y do son calurosas, que no siempre sucede así para to-
aspiraciones. En momentos de idolatración del dos) pasa a ser un individuo en un grupo de igua-
mercado como modelo de libertades conviene les regido por reglas sociales que en la familia no
dar vigor a las dimensiones morales y sociales de son de aplicación. Esta esfera pública será un es-
las formas de organización social. pacio para la génesis y el cultivo de la indepen-
Obviamente, estas nobles, magnas e inacabables dencia personal al margen de la familia y para la
tareas corresponden a la educación en su más am- generación de relaciones sociales que poco tienen
plio sentido, y no sólo a la que puede realizarse en que ver con la mayor parte de las reglas y de los
el mundo de lo escolar. Tendría que ser una preo- contenidos propios de las relaciones de la vida fa-
cupación en todos aquellos ámbitos desde los que miliar. No obstante, cada vez más, en las condi-
se desprenden algunas influencias sobre los ciuda- ciones de las sociedades actuales, ese espacio pú-
danos: desde las relaciones familiares hasta la vida blico de lo escolar es sustituido, compartido y
que dé ejemplo en las ciudades, pasando por el ejer- hasta anulado por otros medios, también exter-
cicio de la vida política, los medios de comunica- nos a las familias, que «compiten» con los valores
ción, el desarrollo de las actividades profesionales y con las prácticas escolares. La educación puede
que tienen relación con los asuntos más directa- estar ahora desescolarizándose, al igual que un día
mente humanos y, por supuesto, las escuelas. en buena medida se «desfamiliarizó» para pasar a
Cierto es que el tiempo de la educación escolar las escuelas.
es objetivamente privilegiado. A fin de cuentas,
en él invierten buena parte de la vida los más jó- ¿Cómo construye la democracia
venes, en una etapa caracterizada además por la la escuela?
plasticidad abierta a influencias que pueden dejar Tras los razonamientos que acabamos de esbozar
prolongadas y profundas huellas. Asimismo, la es- aparecen los rasgos esenciales del programa fun-
cuela representa el primer espacio público en la damental que la escuela puede desempeñar para

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la construcción inacabada de la democracia: la estudiantes en los países en vías de desarrollo. El fra-


creación del ciudadano capaz, autónomo, hones- caso escolar es una plaga en las naciones con eco-
to, responsable y solidario, bajo la guía de los nomías desarrolladas y sistemas escolares con es-
principios inseparables de la libertad, la igualdad y colarización plena. Las condiciones de educación
la fraternidad o solidaridad. obligatoria en estos países reservan importantes
Este programa tiene múltiples implicaciones y desigualdades para los distintos tipos de familias y
exigencias para el sistema educativo en general y de estudiantes según donde se viva, dependiendo
para las prácticas que se desarrollan en su seno. del nivel de renta familiar, del capital cultural de
Nosotros las vamos a repasar en torno a cinco epí- los padres, etc. El acceso para todos no garantiza
grafes, que especificaremos con la brevedad que por sí solo la igualdad. Son fracasos de la demo-
el espacio disponible nos exige: cratización del derecho a la educación ligados a
- El acceso universal a la educación, respetando las desigualdades entre países o entre clases socia-
la libertad, aunque sin traicionar el principio de les dentro de cada país. Y lo peor es que, lejos de
igualdad y la solidaridad. mejorar, esos indicadores negativos en muchos ca-
- Requerimientos en los contenidos de la en- sos están experimentando curvas de crecimiento
señanza. preocupantes.
- Las exigencias y principios que han de guardar Recordamos estas palmarias realidades para huir
las prácticas organizativas y metodológicas. de la sensación de sentirnos satisfechos por los lo-
- Normas básicas que se deben respetar en las gros alcanzados, señalando lo mucho que resta por
relaciones humanas. recorrer en la primera de las significaciones de la
- Vertebración y comunicación del aparato es- educación y de la escuela democráticas.
colar y de la vida interna del mismo con la comu- En estos momentos es de la mayor importancia
nidad que le rodea y con la sociedad en general. reconocer que han sido los sistemas públicos los
Un cuadro sintético condensará la especifica- que han hecho progresar el derecho básico a la
ción de este programa para la democracia (véase educación, cuya realización todavía no ha con-
Cuadro). cluido, que son los que menos discriminaciones
producen, y que el cumplimiento de ese derecho
El acceso a la educación es más real allí donde existen fuertes sistemas pú-
La primera condición de una educación demo- blicos o donde no se han desmantelado por los in-
crática, en nombre de la igualdad, es que sea ac- justos ajustes económicos y el avance de las polí-
cesible a todos los individuos, porque creemos ticas de privatización. La inquietud con la que los
que todos ellos son educables y, por lo tanto, de- sectores ideológicos más conservadores, o simple-
ben ser educados. La educación es un derecho de mente insolidarios, manejan hoy el criterio de la
la persona que no tolera exclusiones ni ningún ti- libre elección y reclaman diferentes formas de pri-
po de discriminación que suponga una devalua- vatización en el ámbito de la educación, muestra
ción de ese derecho o privilegio de unos sobre los hasta qué punto se olvidan y se niegan los significa-
otros (Gutmann, 1987). La sociedad democrática, dos sociales de la democracia, como si el derecho a
creativa y reflexiva no puede perder ninguna de elegir fuera la primera prioridad democrática en
las potenciales aportaciones de sus miembros por nombre de la libertad para que cada uno encuentre
una falta de preparación de éstos. La primera me- su camino, cuando no todos lo tienen ni pueden
ta será, pues, conquistar una etapa larga de educa- elegir su destino. Las prácticas de mercado sólo de-
ción obligatoria igual para todos, poner las condi- sarrollan las libertades cuando existe la igualdad
ciones para que sea real y efectiva para cada indi- de partida, de lo contrario incrementan las desi-
viduo, al tiempo que se suprimen las trabas para gualdades y la desagregación de colectivos sociales
que el mérito propio y la capacidad sean las únicas diferenciados (Gimeno, 1998).
condiciones para el acceso y permanencia en las
etapas no obligatorias del sistema educativo. La Los contenidos de la enseñanza y de la
educación democrática trabaja a favor de la igual- educación democráticas
dad siendo ella misma igualadora, minando las di- Desde Platón hasta el pensamiento ilustrado, ra-
ferencias generadas por el origen social, el género, zón y libertad están indisociablemente unidas, y la
la raza o cualquier otra condición de los sujetos o educación es el modo de progresar en ambos as-
del grupo. pectos. En una acepción más extensa, podríamos
Son casi 150 millones de niños, entre los 6 y los utilizar el término de «conocimiento razonable» pa-
11 años, los que, según el informe de la UNESCO ra hablar en educación del contenido de la razón
(1998), quedan por escolarizar en el mundo. Son ilustradora. Como afirma Szkudlarek (1993, p. 41),
muchos más los cientos de millones de analfabe- razón, libertad y educación se asientan en la misma
tos repartidos por los países desarrollados y sub- raíz mitológica que toma cuerpo como su con-
desarrollados que no pueden acceder a la cultura cepción metafórica. Los tres conceptos son esen-
más elemental en un mundo que se dice de la in- ciales para la democracia.
formación o del conocimiento y que los deja pa- Más allá de que, a través del currículo, se «ilus-
ra siempre marginados. El abandono escolar en la tre» a los estudiantes mediante la educación cí-
etapa obligatoria afecta a cantidades importantes de vica sobre lo que representa la democracia, para

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Carta de principios para una educación democrática


Libertad Igualdad Solidaridad

– Gratuidad de la etapa obliga- – Igualdad de condiciones para – Financiación pública de la en-


toria. todos en la etapa de obligato- señanza y servicios necesarios
– Libre elección de centro, en riedad. Importancia de la red (comedor, transporte, etc.).
tanto no repercuta negativa- pública. – Compensación para la igual-
El acceso a la mente en la igualdad. – Evitar la segregación por con- dad de acceso.
educación diciones personales, sociales o
culturales.
– Favorecer la igualdad de opor-
tunidades en los niveles no
obligatorios.

– Respeto a la cientificidad y a – Tratamiento de las desigualda- – La solidaridad como conteni-


la laicidad. des en el currículo. do de la enseñanza.
– No intromisión del Estado en – Currículo común flexible.
los modelos de la vida buena. – Apertura hacia el ámbito de la
– Apertura y respeto a la diversi- interculturalidad.
Los contenidos dad cultural. – Respeto a las opciones cultura-
de la enseñanza – La democracia como conte- les voluntariamente asumidas si
y de la nido: filosofía, mecanismos y no son discriminatorias.
educación luchas.
– Márgenes de la optatividad en
el currículo.
– Libertad de estudio personal.
– El diseño del currículo a tra-
vés de la deliberación.

– Autonomía regulada del cen- – Comprensividad de los niveles – Organización de la compen-


tro. obligatorios. sación a grupos desfavoreci-
– Ordenación y práctica demo- – Ausencia de clasificaciones de dos y a personas por medio de
crática de la gestión de los estudiantes jerarquizadoras o estrategias políticas o escola-
centros. excluyentes. res para grupos y para perso-
– Libertad de cátedra y meto- – Puerta abierta al retorno al nas concretas.
dológica para los profesores. sistema educativo: retomar las – Solidaridad entre estudiantes.
– Tolerancia y estímulo de la oportunidades perdidas. – Nuevas oportunidades extra-
Las prácticas innovación. – Exclusión de favoritismos res- escolares a los que en su día no
de – Respeto a las diferencias no pecto a determinadas personas las tuvieron (alfabetización,
organización y discriminatorias. y de tratos discriminatorios a educación permanente).
metodológicas – Libertad de conciencia y de ciertos grupos (por el género, la
expresión para los estudiantes. lengua, la raza, la religión...).
– Estímulo de la crítica, del res-
peto a la verdad, del espíritu de
iniciativa y de la autonomía.
– Cultivo de la tolerancia en el
clima de los centros.
– Evaluación no represiva.

– Comunicaciones irrestrictas. – Respeto a las manifestaciones – Prácticas de ayuda en los cen-


– Clima abierto. de la diversidad no discrimi- tros y en las aulas.
Las relaciones – Prácticas de cogestión. nante.
interpersonales – Respeto al ejercicio de la liber- – Combatir los prejuicios res-
tad de las personas. pecto de las diferencias.

– Las causas sociales por las li- – Supresión de trabas a la igual- – Prácticas de apoyo recíproco:
bertades tratadas en las es- dad en la participación. colaboración de los padres en-
cuelas. tre sí, así como entre padres,
Relaciones
– Participación de los padres y instituciones y centros.
escuela y
de la comunidad en general. – Aprovechar los recursos ex-
comunidad
ternos en la escuela.
– Participación en tareas huma-
nitarias y solidarias.

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vivir como ciudadano, en el sistema social


abierto que estimula y reclama la partici-
pación activa de cada uno se exige una
competencia apoyada en amplios conoci-
mientos; y esto, en las sociedades comple-
jas, sucede cada vez más. Si no queremos
ser pasajeros o náufragos en un viaje en el
que unos pocos nos conducen, la escuela
democrática debe impartir capacidad, una
educación habilitadora de sujetos prepara-
dos para entender y actuar en la sociedad,
sin ser manipulados por oscurantismos de
ningún tipo o por instancias de gobierno
invisibles. Es decir, que la escuela moder-
na democrática es, ante todo, ilustradora y
desveladora.
Y no sólo debe ser eficiente en el logro
de ese cometido, sino que los valores de la
racionalidad deben ser sus principales refe-
rentes en todas sus prácticas. Esto es impor-
tante recordarlo cuando, bajo la apariencia
de procedimientos democráticos, se infiltra
por muchos resquicios la incompetencia en
las más variadas actividades humanas, desde
la política a la educación (desde la universi-

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dad hasta la escuela primaria). No hay ma-
yor desmoralización para el ciudadano ho-
nesto y mayor fracaso para la racionalidad
que ver triunfar «democráticamente» la in-
competencia. Esto supone una perversión
de los valores morales de la democracia, he-
cho desnaturalizador por completo de las
instituciones que lo permiten.
Ésa es la primera exigencia para la educa-
ción en nombre de la democracia. En una
etapa en la que se ha relativizado la dimensión in- innumerables proyecciones para los contenidos
telectual de la educación, frente a otros cometidos escolares, que podríamos resumir en la posibili-
de ésta, cuando con alegría se valora el aprender a dad del acceso irrestricto al saber: el respeto a la
aprender, cuando se señala la caducidad y mudan- cientificidad y laicidad del currículo, la entrada
za de los conocimientos, hay que recuperar la (siempre que la madurez del alumno lo permita)
razón ilustradora de las escuelas, como señala de cuestiones controvertidas en la enseñanza, la
Touraine (1994, p. 312): «Hay que dar a la edu- inclusión de las luchas históricas por la democra-
cación dos objetivos de la misma importancia: de cia, por la igualdad y por la solidaridad en cual-
un lado, la formación de la razón y de la capacidad quier terreno, la apertura a la diversidad cultural,
de acción racional; del otro, el desarrollo de la el ejercicio de la libre opción en el aprendizaje, y
creatividad personal y del reconocimiento del el mantenimiento de márgenes para la optatividad
otro como sujeto. El primer objetivo es el más en el estudio incluso en las materias obligatorias.
cercano a los ideales anteriores (se refiere a la cul- Todo esto discutido y dialogado. Es el Estado, res-
tura de la Ilustración y del espíritu republicano) y petando la autonomía de los agentes interesados y
debe ser protegido; el conocimiento debe seguir preparados para hacerlo, el que debe garantizar la
estando en el corazón de la educación y no hay deliberación abierta de los contenidos para la edu-
nada más irrisorio y nefasto que un programa que cación y no sustraer a la sociedad civil ese cometido.
diese ventaja, bien a la socialización por el grupo Estas manifestaciones de la racionalidad libre
de pares, de los camaradas, bien a la respuesta a las exigen unos componentes de contenidos iguales
necesidades de la economía. Del mismo modo para todos, compatibles con el respeto a las mani-
que hay que rechazar una concepción puramente festaciones culturales diversificadas, voluntaria-
racionalista del hombre y de la sociedad, así debe- mente asumidas por los sujetos.
mos oponernos a toda desvalorización de la ra-
zón. La lucha sin fin contra la alianza de la razón Las prácticas organizativas y pedagógicas
y del poder quiere ante todo salvar la razón y pre- «Hoy la suerte de la democracia, definida como
parar su alianza con la libertad». una política del sujeto, se juega en la escuela y la
Esta dimensión ilustrada de la democracia tiene ciudad» (Touraine, 1997, p. 291).

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Se trata de que el individuo no sea un mero con- la escuela no se agota en la participación, sino que
sumidor de educación o de conocimiento, sino de significa que todas sus prácticas reflejen y transpi-
que se convierta en actor, que se afirme y se cons- ren los valores básicos de la democracia: la liber-
truya expresando su libertad, que se manifieste y tad, la no discriminación, la solidaridad y el respe-
se vaya reconstruyendo con sus singularidades, lo to a cada uno, desde la organización de un sistema
cual significa la exigencia de ser admitido como comprensivo que dé cabida a la diversidad social, la
algo único. La educación democrática tiene una gestión con autonomía de los centros, las libertades
segunda condición, como señala Gutmann (1987) del profesorado, el método con el que se aborda
(la primera era la no discriminación): la no repre- cualquier contenido o la evaluación.
sión, para hacer posible la confianza en el ejercicio Los supuestos de la libertad de pensamiento, de
de la libertad que asiente la construcción y la ex- expresión, de información, el respeto a las condi-
presión de las singularidades individuales. No se ciones vinculadas a una concepción democrática
trata de combatir sólo el dogmatismo, el castigo o de la verdad y de la moral donde no hay nada que
el autoritarismo, instalando la tolerancia, el respe- sea absoluto y definitivo, el estímulo de la honra-
to a la diferencia y las buenas relaciones humanas, dez intelectual, del hábito de decir la verdad, el
sino de fomentar decididamente la libertad ex- mantener el sentido del lenguaje (en vez de utili-
presiva de los sujetos en todos los ámbitos de la zarlo para camuflar y ocultar realidades), son crite-
educación. Así como la democracia es el sistema rios esenciales para fundamentar una cultura de-
de organizar la convivencia y de gestionar la cosa mocrática. Ahora bien, la dimensión participativa
pública para hacer viable y estimular la pluralidad de la democracia que completa y corrige las orien-
en la sociedad, la educación democrática debe ha- taciones liberales individualistas exige, como afir-
cer lo mismo en el tratamiento de la diversidad ma Battistoni (1985), la posibilidad de ser autó-
real y deseable de los sujetos. nomos, reconociendo el papel de las aportaciones
En este sentido, una vez que se dispone de me- de los otros. Se requieren, pues, concepciones psi-
canismos formales de participación en las institu- cológicas acerca de las posibilidades humanas que
ciones educativas, queda mucho por hacer en el entiendan el desarrollo de las mismas como resul-
camino del cambio de las actitudes y de las prác- tado de la interacción, del intercambio y del diá-
ticas educativas favorables a la libertad. Una op- logo con los demás.
ción que es compatible con el carácter reproduc-
tor de cultura que tiene la enseñanza y con la pro- Las relaciones interpersonales
posición de normas y de reglas básicas. La escuela No es preciso extenderse, por su obviedad, en la
democrática es una escuela abierta al conocimien- trascendencia que tienen las relaciones personales
to. Lo necesita. La recreación de la cultura y de la en educación, a través de las que se configura el
sociedad tiene que partir de contenidos previos. marco de comunicación que posibilita o no el
No sólo hay que fomentar, pues, los méto- fluir de las potencialidades personales, el diálogo
dos que ponen a los estudiantes en situaciones en y, por lo tanto, la posibilidad de la racionalidad
las que tienen la posibilidad de entrenarse en las misma. Las tradiciones de la crítica antiautorita-
habilidades para el gobierno colectivo, el intercam- ria, la psicosociología de las relaciones humanas y
bio de posiciones, el respeto al otro, la toma de de- grupales y el psicoanálisis resaltan, entre otros as-
cisiones dialogadas o la participación a través de la pectos, la importancia del clima social para el de-
representación delegada, como si de pequeñas sarrollo de la personalidad libre y para la buena
«repúblicas escolares» se tratase. La democracia en dinámica de los grupos. Los valores de la demo-

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compromiso para construir una comunidad que


sea tanto de la escuela como de la sociedad en la
que la escuela existe».
La sociedad democrática debe hacer de la edu-
cación una auténtica esfera pública, espacio para
el diálogo, la participación y el consenso. Es evi-
dente que este modelo es más proclive a la escue-
la pública, apoyada en el hecho de compartir po-
deres. En democracia nadie tiene todas las razones
y la única razón.
«Un Estado democrático reconoce que la auto-
ridad de ejercer la educación es compartida entre
TO los padres, los ciudadanos y los educadores profe-
YEC
PRO sionales, incluso aunque tal reparto no garantice
DE NTRO
CE que el poder sea congruente con los requerimien-
tos del conocimiento, que los padres puedan con-
taminar a sus hijos con sus prejuicios o que la edu-
cación sea neutral entre concepciones alternativas
de la buena vida» (Gutmann, 1987, p. 42).
La aspiración a establecer lazos con la comuni-
dad no debe ser ingenua. En primer lugar recor-
daremos que la posibilidad de participación y, por
MARC RODRÍGUEZ PORCELL.

tanto, de constitución de una comunidad abierta,


estará limitada por las desiguales posibilidades de
participar, por lo que es preciso practicar una pe-
dagogía social que tenga como destinatarios a to-
dos los que estén más directamente interesados en
lo que hacen las escuelas. En segundo lugar, no
queremos decir que los miembros de la comuni-
dad sean los únicos a quienes compete la direc-
ción de la educación, por la sencilla razón de que
ésta sirve a intereses y valores que deben trascen-
cracia tienen que ser vividos como experiencias der los de la comunidad.
psicológicas. La educación democrática, como podemos ver,
no es algo específicamente metodológico que de
Relaciones entre escuela y comunidad manera instrumental contribuya sencillamente al
En una serie de ideas y principios podemos estar logro de un modelo de sociedad, sino que es la
de acuerdo. La educación cultiva sujetos que no condición que resulta de las empresas más nobles
deben concebirse como individualidades aisladas. que se han ensayado en la sociedad y que suponen
Sus efectos repercuten en la sociedad en general, y un ejercicio de regeneración tanto de ésta como
por eso no puede ser «propiedad» sólo de los profe- de la educación. o
sores, de los empresarios, de los padres o de los go-
biernos. La escuela no es todopoderosa, e incluso Referencias bibliográficas
para llevar a cabo los requerimientos de su currícu- Apple, M., y Beane, J.A. (comp.) (1997): Escuelas democrá-
ticas, Madrid. Morata.
lo necesita apoyos externos. La escuela puede ser Battistoni, R. (1985): Public schooling and the education of demo-
un agente de servicios de la comunidad. La edu- cratic citizens, Jackson: University Press of Mississippi.
Carr, W., y Hartnett, A. (1996): Education and the struggle for
cación, en fin, es cometido de toda la sociedad, y democracy, Buckingham: Open University Press.
toda ella debería implicarse en su mejor realiza- Giddens, A. (1993): Consecuencias de la modernidad, Madrid:
ción. El desarrollo democrático de la sociedad lle- Alianza.
Gimeno, J. (1998): Poderes inestables en educación, Madrid:
va consigo el compromiso con la educación como Morata.
empresa de todos, aunque unos y otros estén lla- Gutmann, A. (1987): Democratic education, Princeton (NJ):
mados a desarrollar papeles diferentes, e incluso sea Princeton University Press.
Macpherson, C.B. (1977): La democracia liberal y su época, Ma-
conveniente delimitar los cometidos. Estos enun- drid: Alianza.
ciados cobran realidad práctica cuando la educación Szkudlarek, T. (1993): The problem of freedom in postmodern
education, Westport: Bergin and Garvey.
es pensada, proyectada y realizada con la implica- Touraine, A. (1994): ¿Qué es democracia?, Madrid: Temas de
ción de toda la sociedad, cuando en torno a cada Hoy.
centro escolar se crean vínculos comunitarios desde Touraine, A. (1997): ¿Podremos vivir juntos?, Buenos Aires:
Fondo de Cultura Económica.
los centros hacia las familias y la sociedad inmedia- UNESCO (1998): Anuario estadístico 1998, París: Unesco.
ta, y desde aquí hacia los centros.
Como consideran Apple y Beane (1997, p. 44):
«Las escuelas democráticas tienen que estar basa- * José Gimeno Sacristán es profesor de la Universitat
de València.
das en una definición amplia del “nosotros”, un

26 Cuadernos de Pedagogía / N.0 275 / Diciembre