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CANTAR I: EL DESTIERRO: como los dos anteriores, por Alvar Fáñez, llega a Valladolid,

Mio Cid, Rodrigo Díaz, es enviado por el rey Alfonso a cobrar donde estaba el rey (Valladolid es la ciudad recién repoblada
las parias que pagaba el rey moro de Sevilla, y encuentra allá por Pedro Ansúrez, conde de Carrión y cabeza de la familia de
como gran enemigo al conde García Ordóñez, poderoso los Vani-Gómez); la magnificencia del donativo despierta gran
magnate castellano. El Cid le venció en la batalla de Cabra, y admiración en el rey, a la vez que mortifica la envidia de García
al hacerle prisionero le mesó la barba, afrenta mayor que un Ordóñez y aviva la codicia de los dos infantes de Carrión.
caballero podía recibir. A causa de esta descomedida afrenta,
sufrió el Cid inmediata desgracia. Al volver a Castilla, es Los dos infantes piden al rey que les trate casamiento con las
acusado por enemigos cortesanos de haber guardado para sí hijas del Campeador; el rey accede aunque se reconoce con
parte de las parias sevillanas, y el rey Alfonso, airado, le pocos títulos para pedir: To eché de tierra al buen Campeador,
destierra. Alvar Fáñez, sobrino del Cid con los demás parientes / e faciendo yo a él mal y él a mí grand pro, / Del casamiento
y vasallos del héroe parten con él fuera del reino. non sé si s’habrá sabor. Alfonso propone a Minaya avistarse
con el Cid para perdonarle el destierro y tratar del casamiento.
Las acusaciones de los mestureros o cizañadores eran falsas; El Cid, al oir el mensaje de Alvar Fáñez, muestra disgusto,
cuando el Cid abandona su casa de Vivar para ir al destierro, pues le repugna el orgullo de aquellos infantes, pero al fin
sale pobre y tiene que detenerse en Burgos para buscar algún consiente el casamiento y acudirá a las vistas.
dinero prestado de los judíos Raquel y Vidas. Los vecinos de
Burgos compadecen al desterrado, pero no se atreven a Las vistas se celebran frente a Toledo, con gran solemnidad. El
hospedarle, porque el rey lo ha prohibido. El Cid pasa por el rey perdona al desterrado públicamente, con vivo pesar de
monasterio de Cardeña para despedirse de su mujer doña García Ordóñez, y propone y «ruega» el casamiento de los
Jimena y de sus dos hijas pequeñas, que allí quedan infantes de Carrión con las hijas del Cid, doña Elvira y doña
refugiadas. Atraviesa el Duero por junto a San Esteban de Sol. El Cid repara que sus hijas aún no tienen edad para
Gormaz y, cuando duerme la última noche en la frontera del casarse, pero acata la voluntad del rey. El Campeador se
reino de Castilla, para entrar en tierra de moros, el ángel vuelve con los infantes a Valencia donde se celebran las
Gabriel viene a él en visión para anunciarle ventura en todos bodas.
los días de su vida. Tal ventura se deriva de la misma injusticia
del destierro que, dando independencia a la acción del héroe, CANTAR III: LA AFRENTA DE CORPES.
le permite alcanzar la grandeza que en obediente servicio del Los infantes de Carrión dan muestras de gran cobardía, sobre
rey nunca hubiese logrado. todo en la batalla que el Cid tiene contra el rey Búcar de
Marruecos, venido también a recobrar Valencia, el cual queda
Los éxitos del desterrado son al principio penosos y lentos. Se vencido y muerto. El Cid, piadosamente engañado por los
apodera de dos castillos, Castejón en la Alcarria y Alcocer suyos, se muestra satisfecho, porque sus yernos se han
sobre el río Jalón; gana abundantes riquezas; envía a Minaya estrenado con valentía en la batalla.
Álvar Fáñez a Castilla para llevar al rey Alfonso treinta caballos
del botín cogido a los moros y otros dones para doña Jimena y El Cid se ve en la plenitud de su poder, pero los infantes de
para la catedral de Burgos. Carrión, que no podían sufrir las disimuladas burlas de que
eran objeto por su cobardía, ansian vengarse. Quieren afrentar
El Cid hace tributaria toda la región de Teruel y de Zaragoza al Cid en sus hijas y le piden permiso para irse con ellas a
con tierras que estaban bajo la protección del conde don Carrión. El Cid, sin sospechar la maldad, les colma de
Ramón Berenguer de Barcelona. Vence y prende al conde en riquezas, dándoles como ajuar de sus mujeres 3000 marcos, a
el pinar de Tévar, pero le pone en libertad generosamente, al más de sus dos preciosas espadas, Colada y Tizón, y hace
cabo de tres días. que su sobrino Félez Muñoz vaya con sus primas a Carrión.
Los infantes emprenden su viaje pasando por Medinaceli. Pero
CANTAR II: LAS BODAS DE LAS HIJAS DEL CID. al llegar al Duero, más allá de San Esteban de Gormaz, en el
El Cid gana a Murviedro y logra apoderarse de Valencia donde espeso robledo
da un obispado al clérigo don Jerónimo, venido de Francia.
Pero en medio de tanta prosperidad, el dolor del destierro de Corpes, maltratan cruelmente a doña Elvira y doña Sol,
pesaba sobre su alma y se mostraba en su aspecto, pues «por dejándolas allí medio muertas. Félez Muñoz recoge a sus
amor del rey Alfonso» que le había echado de su tierra, hizo el primas abandonadas y de Valencia viene Alvar Fáñez para
solemne voto de dejar su barba crecer intonsa; este descuido llevarlas a su padre. El Cid despacha a Muño Gustioz, que pida
de la barba era la mayor señal de tristeza y duelo que los al rey justicia: «el rey casó mis hijas, no yo; así, la deshonra
antiguos tenían. mía toda es de mi señor».

Luego el Cid envía a Minaya con un segundo presente para el Condolido el rey, convoca su corte en Toledo. A ella concurren
rey Alfonso, cien caballos de las recientes victorias, el Cid y los de Carrión, éstos confiados en un poderoso bando
reconociéndose por vasallo y rogándole permita a doña Jimena de parientes y amigos a cuya cabeza está el conde García
ir a vivir en Valencia. El rey, que se hallaba en Carrión, da ese Ordóñez. Allí ante la corte, el Cid expone su agravio,
permiso, alabando las conquistas del Cid. Los trofeos de las obteniendo de los infantes la devolución de las dos espadas,
victorias del desterrado despiertan en dos infantes, o jóvenes Colada y Tizón, así como la de los 3 000 marcos de ajuar, y
nobles, de Carrión, pertenecientes a la gran familia de los Vani- por fin exige que la deshonra del robledo de Corpes sea
Gómez, el deseo de casar con las dos hijas del Cid para reparada en duelo. Pedro Bermudoz, Martín Antolínez y Muño
disfrutar las riquezas del Campeador; es un deseo Gustioz retan de traidores a los infantes Diego y Fernando y a
vergonzante, porque ellos, hijos de condes, desprecian la Asur Gonzáñez (hermano de ellos). En esto, dos mensajeros
humilde casa de Vivar. Alvar Fáñez lleva a Valencia la mujer y entran en la corte a pedir las hijas del Cid para mujeres de los
las hijas del Cid; éste las recibe con grandes alegrías, y desde infantes herederos del trono de Navarra y de Aragón. El rey
lo altó del alcázar valenciano les muestra satisfecho la gran otorga tan altos casamientos; y reanudando los retos, ordena
ciudad con su rica huerta, entregándosela como heredad que la lid de los tres retadores se haga en las vegas de
propia. Carrión.

Yúcef, rey de Marruecos, quiere apoderarse de Valencia, pero Allí, en su misma tierra, los infantes quedan vencidos en duelo
es derrotado y huye mal herido por el Cid. Del inmenso botín y confesos como «malos y traidores». El Cid, vengadas
de esta batalla, el vencedor envía al rey Alfonso, en jurídicaménte sus hijas, casa a doña Elvira y doña Sol, con la
reconocimiento de vasallaje, aunque él está desterrado, mediación del rey Alfonso, haciéndolas señoras de Navarra y
doscientos caballos con sillas, con frenos y con sendas de Aragón.
espadas colgadas de los arzones. El nuevo presente, llevado,