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JEAN-MARC MOSCHETTA

CONCEBIDO DEL ESPÍRITU SANTO

Los datos de la embriología contemporánea sobre la procreación hu-


mana hacen que hoy día la doctrina de la concepción virginal en su
dimensión fisiológica se haya vuelto indescifrable, al hacer referencia
tal doctrina a un esquema “agrario”. Las nuevas perspectivas bíblicas
y teológicas, así como el estudio de las religiones comparadas y el
psicoanálisis, invitan a centrar de nuevo los objetivos de la doctrina
mencionada en sus implicaciones cristológicas, sin establecer una re-
lación de necesidad entre la dimensión biológica y la función teológica
de tal doctrina.

Conçu du Saint-Esprit, Nouvelle Revue Théologique 125 (2003)


555-573

Toda la dificultad de la doctri- do hoy, por el contrario, en fuente


na de la concepción virginal -y de malestar y de dificultad.
también su interés teológico- se
halla en la antigua cuestión pues- Podemos formular la cuestión
ta ya por los judíos: “¿No es éste en los términos siguientes: ¿podría
Jesús, hijo de José cuyo padre y decirse que Jesús es “verdadero
madre conocemos? ¿Cómo puede hombre” si, en definitiva, hubiera
decir ahora: he bajado del cielo?” tenido un solo progenitor huma-
(Jn 6,42). De esta polémica entre no? Y la Iglesia, ¿puede exigir que
el origen divino de Cristo y el co- la divinidad de Cristo repose so-
mienzo de su vida terrena nacie- bre un hapax (algo que acontece
ron los evangelios de la infancia, una sola vez) ginecológico al cual,
destinados a responder a la obje- en definitiva, no podrían acceder
ción de los judíos en cuanto a la jamás ni la biología ni la ciencia
verdadera paternidad de Jesús. histórica? Finalmente, ¿es necesa-
Desde entonces los cristianos han rio prorrogar en su formulación
confesado que Jesús nació de Ma- actual la doctrina de la concepción
ría por el poder del Espíritu San- virginal de Jesús, o debe disolver-
to, sin padre biológico. Pero aque- se ésta en un mito de los orígenes,
llo que en otros tiempos parecía un teologúmeno cuya función se-
una necesidad para afirmar la di- ría puramente pedagógica?
vinidad de Cristo se ha converti-

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NECESIDAD DE UNA REFORMULACIÓN
Por razones, tanto pastorales contribuciones paterna y materna
como epistemológicas -articula- con vistas al nuevo ser son consi-
ción entre cristología y ciencias deradas enormemente simétricas.
contemporáneas-, es necesario
La primera aportación de la
poner al día la doctrina de la con-
embriología moderna es que la
cepción de Cristo, ya que los
noción de semilla es inadecuada
enunciados tradicionales parecen
para describir la procreación hu-
asumir plenamente la dimensión
mana, ya que toda célula del cuer-
biológica de esta doctrina. Más
po es portadora de la totalidad de
aún, la doctrina tradicional pare-
la información genética. Así, pues,
ce ignorar lo más evidente: la des-
la antigua distinción entre aque-
cripción biológica de la procrea-
llo que da forma y la materia que
ción en los términos actuales de
toma forma es ya caduca por lo
las ciencias médicas.
que se refiere al organismo com-
Desde los griegos y los egip- pleto. El segundo desplazamien-
cios hasta los balbuceos de la ana- to operado por la genética es que
tomía en el siglo XVI, se descri- los patrimonios genéticos de los
bió la procreación humana según dos progenitores contribuyen
el modelo “agrario” de la semilla equitativamente a la emergencia
masculina que se hunde en la tie- de un nuevo ser. En consecuencia,
rra femenina. En esta descripción, la distinción fecundador-fecunda-
la mujer no participa en dar el ser do pierde ampliamente su senti-
al hijo con la misma importancia do: ya no es el padre quien fecun-
que el hombre, sino que suminis- da o la madre quien es fecundada,
tra tan sólo el material de base sino que son el padre y la madre
para constituir el feto. quienes procrean conjuntamente.
Aristóteles mismo, cuya in- Desde un punto de vista gené-
fluencia en la teología occidental tico, es humano el individuo na-
es bien conocida, al distinguir en- cido de padres humanos. En con-
tre forma y materia afirmaba que secuencia, si Jesús es verdadero
es el padre quien da forma y alma hombre, su genoma es un verda-
al niño. Y, a pesar de la influencia dero genoma humano, semejante
de la medicina judía y árabe, el al genoma de los demás seres hu-
modelo aristotélico será el mode- manos. Y, por lo tanto, posee una
lo dominante durante dos mil parte de cada uno de sus progeni-
años. Sólo en el siglo XX, los co- tores. Si se atribuye a María la
nocimientos médicos sobre la pro- parte materna del genoma de Cris-
creación humana han conocido to, la cuestión está en saber de
una ruptura total en relación al dónde viene la parte que normal-
antiguo esquema agrario, y han mente procede del padre. En este
propuesto un modelo en el cual las punto hay hipótesis que resultan

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igualmente problemáticas. En apunta la opinión de que la parte
efecto si se sostiene que la parte paterna proviene del Padre. Esta
paterna ha surgido también de opinión presenta el peligro de des-
María, estaríamos ante una espe- cribir a Cristo como una criatura
cie de partenogénesis, con lo que, del Padre, un ser totalmente a par-
desde el punto de vista antropoló- te del resto de la humanidad y no
gico, la cuestión de la plena hu- como el hijo eterno de Dios hecho
manidad de Jesús seguiría en pie hombre. Olvidando el papel central
(no tendría dos progenitores, sino del Espíritu tal como es descrito
sólo uno). Otra opinión afirma que en la Escritura, esta opinión rom-
la parte paterna ha salido del Es- pe la solidaridad pericorética de
píritu Santo. A parte de que la tra- las obras ad extra de la Trinidad.
dición cristiana ha descartado
siempre esta opinión, teológica- En cualquier caso, en el esque-
mente esta hipótesis minimiza la ma actual de la procreación, la
figura del Hijo a favor del Espíri- ausencia del padre o de la madre
tu Santo, lo que significaría que pone en cuestión la concepción de
es el Espíritu mismo el que se en- Cristo y la plena realidad de su
carna y no el Hijo. Finalmente se humanidad.

UN MOTIVO UNIVERSAL

Un somero examen de los pa- origen se remonta a las profundida-


ralelos no bíblicos de concepcio- des de la psicología humana. Una
nes milagrosas muestra que el comparación de la concepción de
tema general de la concepción sin Jesús con tradiciones religiosas a
padre humano es relativamente priori independientes permite per-
corriente en las más diversas mi- cibir qué aporta la Escritura de no-
tologías, y sin relación literaria en- vedoso y en qué medida retoma por
tre sí: desde el Alto Egipto al mun- su cuenta intuiciones religiosas uni-
do greco-romano y hasta el extre- versales.
mo Oriente. En muchos casos, los
textos observan una sobriedad
comparable a la de los relatos La anterioridad bíblica
evangélicos para describir la con-
cepción. Así, por ejemplo, se men-
Sin ignorar las condiciones fi-
ciona la efusión de un espíritu o
siológicas asociadas a la concep-
de un soplo divino, o bien una vi-
ción de un hijo (Gn 4,1.17.25), los
sión onírica…
autores del AT atribuyen a Dios la
Teniendo en cuenta su carácter causa tanto de la fecundidad (per-
casi universal, el motivo del hijo cibida como un don de Dios y no
divino parece expresar una intuición resultado automático del acto con-
fundamental de la humanidad, cuyo yugal) como de la esterilidad (Gn
Concebido del Espíritu Santo 101
20,18; 25,21; 29,31; 30,2.22; 1 S modalidades fisiológicas de la
1,5.6). La concepción -incluso concepción se mencionan evasiva-
milagrosa- de un hijo es conside- mente: lo importante es otra cosa.
rada compatible con la realidad
Más cercanas a la redacción de
fisiológica del acto procreador (Rt
los evangelios son las tradiciones
4,13; 1 S 2,20-21).
orales judías (se desarrollan a par-
El estudio de los embarazos tir del s. II a.C. y se transcriben
milagrosos del AT muestra que los en parte durante el s.I) del naci-
relatos evangélicos les son muy miento de grandes figuras del AT,
cercanos tanto en su estructura li- como Noé, Abraham, Isaac, Jacob
teraria como en el uso de una fra- o Moisés. De esta literatura apó-
seología estereotipada. Así, la crifa judía, llamada hagádica, re-
madre de Sansón, tenida por esté- tendremos en particular los rela-
ril, recibe el anuncio del nacimien- tos que conciernen a Noé y a Mel-
to de su hijo con la fórmula (lite- quisedec. El Henoc eslavo relata
ralmente repetida en los evange- la concepción y el nacimiento de
lios): “vas a concebir y a dar a luz Melquisedec sin intervención de
un hijo” (Jc 13,4), sin que se des- padre humano, lo cual constituye
carte el papel de Manóaj, padre de una ruptura respecto a los relatos
Sansón. Como en el caso de Isaac del AT, porque en este caso la au-
(Gn 17,15-19) o de Samuel (1 S sencia de padre humano es men-
1-2) el relato apunta a manifestar cionada claramente sin que el tó-
la consagración a un proyecto di- pico pueda atribuirse a una reela-
vino del hijo que ha de nacer. Las boración post-cristiana.

LOS RELATOS DE NAVIDAD

La doctrina de la concepción inconciliables, tanto geográfica


virginal de Jesús tiene, en los como cronológicamente; y por
evangelios de Mt y Lc, un sopor- otra parte estos relatos armonizan
te escriturístico indiscutible, aun- mal con la continuación de los
que de factura más tardía que el evangelios, tanto de Lc como de
resto de los evangelios. Su histo- Mt. Estas consideraciones gene-
ricidad es problemática (contienen rales sugieren una lectura ante
numerosos elementos legendarios, todo teológica de estos relatos.
que no han dejado rastro en otros
escritos judíos). Y el hecho de su
pertenencia al canon no cambia su El anuncio a José
estatuto literario. En todo caso, no
se les puede atribuir la misma his- El relato del anuncio a José
toricidad que al resto de los evan- (Mt 1,18-25) no deja ninguna
gelios. Por una parte, los evange- duda sobre la ausencia de padre
lios de la infancia de Mt y Lc son humano en la generación de Je-
102 Jean-Marc Moschetta
sús. Llama la atención la discre- está lejos de ser tan explícita como
ción y sobriedad que envuelve el en Mt. La fórmula estereotipada
proceso por el que María queda del ángel Gabriel: “Vas a conce-
embarazada: ni soplo, ni figura bir en el seno y vas a dar a luz un
animal, ni fenómeno meteorológi- hijo” da a entender que María va
co, ni siquiera la mención de una a procrear de manera normal, y de
causa, sino más bien de un origen ahí la pregunta de María: “¿Cómo
pneumatológico. El cómo de la con- será esto, puesto que no conozco
cepción (afirmada sólo por defecto, varón?”.
a través de un silencio del texto) no
es el mensaje fuerte del relato. La pregunta de María sobre el
Esto se confirma por la estructura “cómo”, contrasta con la respues-
en quiasmo del texto, desplegado ta angélica que no proporciona
alrededor de la fórmula elíptica del ninguna explicación concreta,
v.20b: “José, hijo de David, no te- sino que se sitúa en el registro de
mas tomar contigo a María tu es- una revelación cristológica. Los
posa, porque lo concebido en ella verbos eperchestai (en Hch 1,8
viene del Espíritu Santo”. La in- describe la efusión del Espíritu) y
tención teológica es afirmar que episkiazein (en Lc 9,34 expresa la
Jesús ha salido fundamentalmen- teofanía a través del tema de la
te del Espíritu. La no-paternidad nube), están desprovistos de cual-
de José sólo es un elemento con- quier connotación sexual e indi-
textual destinado a poner de relie- can que esta efusión del Espíritu
ve esta revelación fundamental. es criterio y motivo de la filiación
divina de Jesús.
El texto del anuncio a José se
sitúa como fuera de todo lugar (sue- La idea teológica subyacente
ño, visión) y tiempo (in illo tempo- en el relato de Lucas está basada
re). Como es frecuente en Mateo, en el tema de la Palabra, que ac-
la revelación principal viene testifi- túa por persuasión y no por verti-
cada por el cumplimiento de un sig- calidad soberana. Contra la idea
no sacado de la Escritura (en este de que la concepción de Jesús no
caso, Is 7,14: “He aquí que la vir- debía depender de la voluntad de
gen…”; la palabra “virgen” está en un hombre -de ahí la ausencia del
la traducción de los Setenta y no padre- Lucas hace depender la efi-
puede utilizarse a favor de la con- ciencia de la Palabra de Dios del
cepción virginal). La apuesta teoló- libre consentimiento de la res-
gica del relato es presentar a Jesús puesta humana de María.
como el nuevo Moisés.

Función de los relatos


El anuncio a María
Los textos evangélicos que es-
En el relato lucano (Lc 1,26- tablecen la doctrina de la concep-
38) la ausencia de padre humano ción virginal de Jesús obedecen a
Concebido del Espíritu Santo 103
una concepción cristológica que David, si Jesús no es más que el
quiere afirmar que Dios no está hijo de María? La genealogía de
unido a Jesús de manera contin- Mateo menciona cuatro figuras fe-
gente sino de manera constituti- meninas del AT, cuyo único pun-
va. Su función es triple: 1) frente to en común son las circunstan-
a los judíos, muestra a Jesús no cias ilegítimas -prostitución, adul-
como un profeta más, sino como terio, intriga- que nos llevan al
el verdadero Hijo de Dios desde relato de un embarazo irregular,
la concepción; 2) frente a los gnós- pero en ningún caso a una concep-
ticos y docetas afirma su verda- ción virginal.
dera humanidad; y 3) respecto a
los paganos, se desmarca de una
teogamia que haría de Jesús un se- Posteridad de los relatos
midiós nacido de la unión sexual evangélicos
entre un dios y una mortal.
A los relatos de anunciación,
con una clara visión cristológica,
El silencio del resto del Nue- les siguen los viejos escritos apó-
vo Testamento crifos a los que se van añadiendo
motivos mariológicos. Presentan
A excepción del principio de la concepción virginal como el
los evangelios de Lucas y Mateo, primer cuadro de un tríptico des-
la doctrina de la concepción vir- tinado a afirmar la virginidad per-
ginal está totalmente ausente del petua de María (antes, durante y
NT. Ni el evangelio de Marcos, después del parto). A veces fran-
considerado el más antiguo, ni camente docetas, estos escritos
Pablo, autor de los primeros es- intentan llenar los silencios de los
critos cristianos, ni los kerigmas relatos evangélicos y dan testimo-
primitivos hacen ninguna alusión nio de la existencia de debates ex-
a esta doctrina. El cuarto evange- ternos, pero también en el seno de
lio desarrolla una cristología pre- la Iglesia, antes de los grandes
nicénica, que se remonta a la pre- concilios cristológicos.
existencia sin hacer mención de la
Al margen de estos relatos
concepción virginal.
maravillosos, el testimonio de los
Las genealogías de Jesús de escritos patrísticos permite com-
Lucas y Mateo, aunque histórica- prender que había cuestiones de
mente dudosas, persiguen demos- índole cristológica planteadas a
trar que Jesús es el Mesías en los primeros teólogos. Los prin-
quien se cumple la promesa he- cipales elementos de estos deba-
cha a Israel. Ahora bien, estas ge- tes se encuentran en Justino de
nealogías inciden en un mismo Roma, Ireneo de Lión, Tertuliano,
problema: si José no es más que Orígenes e Ignacio de Antioquia.
el padre adoptivo de Jesús, ¿cómo En una perspectiva apologética,
puede éste ser llamado Hijo de estos Padres de la Iglesia buscan
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desmarcarse de las teogamias pa- virginidad de María -no la divini-
ganas, rehusando presentar al Es- dad de Jesús- deviene la cuestión
píritu Santo en el papel de un pro- principal. Así, el concilio de Le-
genitor. Sin embargo, todos los trán (649) propone la fórmula
argumentos desarrollados en los “concebido por el Espíritu Santo
escritos patrísticos fundamentan la sin semilla”, excluyendo el papel
procreación humana en el concep- fisiológico tanto de José como el
to aristotélico de la simiente in- del Espíritu Santo.
material. En este contexto, la au-
El concilio Vaticano II no ha
sencia de un padre humano es in-
aportado nuevos elementos res-
dispensable para afirmar la divi-
pecto a la concepción virginal de
nidad de Jesús.
Jesús, contentándose con la fór-
El estudio de las antiguas fór- mula tradicional: “sin conocer
mulas bautismales indica que la varón, cubierta con la sombra del
doctrina de la concepción virginal Espíritu Santo” (Lumen Gentium
de Jesús está presente muy pron- 63). Tampoco después del conci-
to en la práctica litúrgica de las lio ha habido ninguna variación
primeras comunidades. La expre- sobre este particular. Aunque al-
sión “concebido por obra del Es- gunos juristas debaten sobre el
píritu Santo, nacido de la Virgen hecho de que la doctrina de la con-
María” pretende hacer justicia tan- cepción virginal de Jesús no ha
to a la humanidad de Cristo como sido jamás definida entre las re-
a su divinidad. En el transcurso de glas estrictas de la fe católica, su
la historia la cuestión se desplaza autoridad canónica no puede ser
desde el campo cristológico al fácilmente impugnada.
mariológico. Desde el siglo V la

EL PLANTEAMIENTO PSICOAFECTIVO

Uno puede preguntarse por cuestión de la cuestión y los ele-


qué la cuestión de la concepción mentos propiamente teológicos.
virginal suscita reacciones tan vi-
vas por parte de ciertos católicos, El psicoanálisis freudiano
cuando las disputas contemporá- pone en evidencia el fenómeno de
neas no aluden a lo esencial del la idealización de la madre en los
kerigma cristiano. Puesto que la niños, que conduce a pensar en su
concepción virginal es una cues- madre como una virgen y en su
tión que afecta profundamente a propia concepción como virginal.
la sexualidad, a la filiación y a la A través de la devoción mariana
maternidad, el recurso al psicoa- masculina, esta idealización de la
nálisis freudiano constituye una madre se transfiere a María, úni-
aportación más, juntamente con el ca mujer madre y virgen a la vez.
planteamiento psicoafectivo de la El análisis freudiano sitúa el com-
Concebido del Espíritu Santo 105
plejo de Edipo en el corazón de la describe no como el signo de pul-
cuestión de la concepción virgi- siones sexuales inhibidas, sino
nal. El amor del niño por su ma- como la expresión de la resolución
dre exige, por una parte, que Ma- del conflicto entre lo humano y lo
ría sea virgen y sin sexualidad ac- divino; de ahí la necesidad de re-
tiva, para disimular el deseo del currir a un evento no empírico
niño por su madre y, por otra par- como la concepción virginal, que
te, motiva la castración de José, expresa la solución de un conflic-
totemizado como el cabeza de fa- to entre la voluntad racional y do-
milia protector y asexuado, reen- minadora asociada a la figura del
contrando su autoridad paterna y padre -y de ahí la necesidad de
dejando así de ser un rival. La ex- excluir el proceso de la concep-
plicación freudiana, si bien puede ción- y la dimensión afectiva y
explicar el exceso de la piedad misteriosa del alma representada
mariana masculina, descuida, sin por el niño divino.
embargo, el punto de vista feme-
El hecho de tener en cuenta el
nino, menos atento a la virginidad
planteamiento psicoanalítico de la
de María que a su maternidad.
cuestión permite: 1) relativizar la
Desde una perspectiva menos carga afectiva que pesa sobre la
deudora de una visión neurótica virginidad de María; 2) asumir la
de los afectos humanos, la psico- multiplicidad cultural de los mi-
logía de Jung postula la existen- tos a través de motivos psicoafec-
cia de “arquetipos”, es decir, de tivos universales; 3) reintegrar al
formas simbólicas universales, de debate su dimensión afectiva a
los que el mitema del niño divino menudo dejada de lado por la teo-
constituye un ejemplo. Jung lo logía especulativa.

EL PLANTEAMIENTO CRISTOLÓGICO

Desde un punto de vista teoló- to de los conocimientos médicos


gico, sería más adecuado hablar de su tiempo, Santo Tomás des-
de “concepción del Espíritu” que cribe la concepción de Jesús con
de “concepción virginal”, que pri- la preocupación de mantener la
vilegia la integridad física de Ma- plenitud de su humanidad al mis-
ría en detrimento de la referencia mo tiempo que manifiesta su ori-
al Espíritu. gen divino. Para santo Tomás, la
doctrina es fruto de un argumento
Esta importancia cristológica de conveniencia y no tiene valor
queda confirmada por el tomismo, de necesidad teológica con vistas
que justifica que no se puede con- a la filiación divina de Jesús. To-
siderar al Espíritu Santo como más se expresa particularmente
padre biológico del niño Jesús. mediante la noción de simultanei-
Expresándose dentro del contex- dad que permite hacer justicia a
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la realidad de un cuerpo plena- ba vacía y el de la concepción de
mente humano asumido por el Jesús, se evita tener que hacer de-
Verbo, evitando el riesgo de adop- pender la manifestación de Cristo
cionismo. De hecho, mientras la como Hijo de Dios del episodio
contribución viril era pensada de la Navidad. Al contrario, la di-
como inmaterial en la procreación, vinidad de Cristo, según las cris-
era posible pensar la concepción tologías de Pablo y de Marcos, se
de Jesús en la ausencia de inter- manifiesta ante todo en el aconte-
venciones materiales de José o del cimiento pascual. Este cambio de
Espíritu Santo (cfr. Summa Theo- perspectiva se ha hecho habitual
logica IIIa 32,4). hoy en día y la mayor parte de las
cristologías católicas modernas se
construyen sin apoyarse en la con-
Concepción virginal y Resu- cepción virginal.
rrección de Cristo
El cardenal Ratzinger, en un
escrito de 1968, afirmaba que «la
La teología del siglo XX per-
doctrina de la divinidad de Jesús
mite situar la doctrina de la con-
no sería puesta en duda si Jesús
cepción virginal en relación con
hubiera sido fruto de un matrimo-
el fundamento de toda cristología
nio normal», aunque inmediata-
moderna: la Resurrección de Cris-
mente publicó una retractación
to. Este cambio de punto de vista
debido las críticas de Hans Urs
relativiza el carácter necesario de
von Balthasar basadas en un su-
la concepción virginal de Jesús,
puesto conflicto psicológico entre
abriéndose a debates fundamenta-
la paternidad biológica de José y
les para la teología trinitaria. En
la espiritual de Dios. Ahora bien,
este sentido es conocida la frase
este supuesto conflicto carece de
concisa de K. Barth: «así como
sentido en un discurso teológico
nadie lo ha puesto en el seno de la
no patriarcal, de la misma manera
Virgen, asimismo nadie lo ha sa-
que María y el Espíritu no entran
cado de la tumba». Barth preten-
en conflicto en la generación de
de insistir en la pura gracia divina
Cristo.
significada por la ausencia de in-
tervención humana en ambos ca- Uno de los argumentos más
sos. Más que coordinarse, volun- sólidos en favor de la concepción
tad divina y voluntad humana pa- virginal es el riesgo de adopcio-
recen enfrentarse en una drama- nismo que representaría su debi-
turgia en que la libertad humana litamiento. Si es Dios mismo
resulta algo olvidada. Ahora bien, quien está presente en el Cristo de
el “hágase” de María contradice la cruz, entonces quien se da como
toda interpretación demasiado el propio Hijo de Dios es mucho
vertical del querer divino. Al mos- más que un simple emisario que
trar que no existe un espacio cons- ha recibido la investidura mesiá-
titutivo entre el episodio de la tum- nica. Sobre esta base, ciertos teó-

Concebido del Espíritu Santo 107


logos otorgan a la concepción por que ha nacido de la carne es car-
el Espíritu un valor estrictamente ne, lo que ha nacido del Espíritu
biológico, rechazando la idea to- es Espíritu» (Jn 3,6), nos recuer-
mista de la unión del Verbo con- da que el origen familiar no nos
secutiva a la formación del cuer- da ninguna garantía de salvación,
po humano de Jesús, en una ope- sólo cuenta el nacimiento por el
ración simultaneada en el plano Espíritu. Incluso si Cristo es con-
temporal. Si Jesús hubiera nacido cebido por el Espíritu de una ma-
de un matrimonio normal, esto no nera absolutamente singular, su
conduciría a considerar la acción nacimiento del Espíritu es una
del Espíritu Santo como una adop- afirmación que concierne a la re-
ción. Porque, si bien es verdad que lación de Cristo a Dios o de Dios
la concepción virginal de Jesús nos a Cristo, y no es necesario referir-
indica que no se trata de un hom- la a una afirmación genealógica (J.
bre como los demás y que es Hijo Moltmann).
de Dios de una manera única, es
Si cuando hablamos de la pre-
imposible probar teológicamente
sencia real de Cristo en la euca-
que el Hijo de Dios no se habría
ristía nos referimos a una realidad
podido encarnar mediante la unión
espiritual, que no está ligada ne-
conyugal de José y María.
cesariamente a una realidad ma-
Pero si el papel del Espíritu no terial, asimismo no es indispensa-
es el de «fecundar» a la Virgen en ble decir de Jesús que fue conce-
un sentido biológico, ¿cuál es en bido sin padre humano para pro-
definitiva su función? La palabra clamarle al mismo tiempo Hijo de
de Jesús dirigida a Nicodemo, «lo Dios.

¿UN MITO ETIOLÓGICO?

Si el papel del Espíritu Santo por las sociedades que lo transmi-


en la concepción de Jesús es de ten a pesar de los elementos inve-
tipo inmaterial, resulta difícil ac- rosímiles que contiene. El mito
tualmente hablar de la concepción tiene la función de recordar a los
virginal de Jesús como de un hombres que no toda verdad es
“mito”. Como en el lenguaje co- reductible a lo que se tiene por
rriente esta palabra tiene una con- verosímil. El mito no se opone al
notación despectiva, como indica- logos, sino que representa una pri-
tiva de algo falso, ciertos autores mera forma de éste.
prefieren hablar de “teologúme-
no” más que de mito, para referir- Así, verdaderamente, el cris-
se a los relatos de la Natividad. Por tiano puede afirmar que Jesús fue
el contrario, para la etnosociolo- “concebido por el Espíritu Santo”,
gía el relato mítico está altamente y esta verdad, que prepara la afir-
valorado y tenido por verdadero mación de Calcedonia de Cristo
108 Jean-Marc Moschetta
verdadero hombre y verdadero pero no es seguro que pueda ser
Dios, no es ni exclusiva de una decisiva y normativa en el plano
dimensión biológica real, ni de- teológico. Como se nos dice en la
pende de consideraciones fisioló- segunda carta de San Pedro: “Os
gicas que varían en función de los hemos dado a conocer el poder y
conocimientos médicos de cada la venida de Nuestro Señor Jesu-
época. En definitiva: es cierto que cristo, no siguiendo fábulas inge-
la cuestión de la historicidad de niosas, sino después de haber vis-
la concepción virginal no puede to con nuestros propios ojos su
decidirse en el plano científico, majestad” (2 P 1,16).

Tradujo y condensó: JOAQUIM PONS

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