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JESÚS SOSA: ASESINO PROTEGIDO

(II PARTE).
Por: El Zurdo.
17 de agosto de 2006

Nos encontramos en el año 1983, Ayacucho se


encuentra en zona de emergencia bajo la conducción
del general Clemente Noel Moral.
Las desapariciones se acentúan. En el informe de la
Comisión de la verdad se señala que sólo en el año
1983, según denuncias de la Defensoría del Pueblo,
se reportaron 83 desapariciones en la comunidad de
Totos.
Totos, es justamente el lugar en que aterrizó Jesús
Sosa, llevado en helicóptero en abril de 1983 por el
comandante Paz.
En Totos también se encontraba un criminal
destacado del ejército, el capitán Santiago Picón
Pesantes (formado en la Escuela de Comandos del
Ejército peruano). La cita entre Jesús Sosa y
Santiago Picón Pesantes no presagiaba nada bueno y
no en vano el alto comando del ejército los había
concentrado en ésa zona.
Picón Pesantes utilizaba el seudónimo de «chacal» y
el mismo «chacal» decidió llamar a Jesús Sosa
«paysano», aunque Jesús Sosa, que llegó en realidad
para relevar a un oficial, tenía, para los demás
oficiales de la base de Totos el seudónimo de
«capitán Bazán». De hecho lo hicieron pasar como
Capitán pues no se podía concebir que un sub-oficial
remplace a un oficial.
Desde que la base militar se instaló en Totos, los
operativos eran permanentes. «Chacal», en una de
sus redadas detuvo a Julio Godoy Bellido, Primitivo
Tucno Medina, Marceliano Zamora Vivanco y
Roberto López León. Una quinta persona vino a
agregarse al grupo cuando fue a averiguar a la base
militar por la suerte de los detenidos.
Jesús Sosa se encontraba así frente a una de sus
primeras tareas en la base de Totos, sacarles
informaciones a los detenidos.
En la base militar trabajaban conjuntamente el
ejército y el Grupo Operativo Antisubversivo
(GOAS) de la policía. Jesús Sosa aprendió los
métodos de obtención de información: la colgada y
la tina. Que consistía en colgar a los detenidos con
los brazos amarrados en la espalda y zambullirlos de
cabeza en un depósito con agua putrefacta.
Jesús Sosa tuvo en Totos su primer contacto con la
determinación y el coraje de los detenidos, que
aunque siendo sólo sospechosos mostraban dureza y
resistencia en los interrogatorios. Mas no era el caso
de todos, unos indicaban nombres, lugares, y con
eso «chacal» volvía a hacer operativos para arrestar
más pobladores.
Luego de los interrogatorios la orden estaba dada,
había que ejecutar a los detenidos. Por eso se
encontraba Jesús Sosa en Totos. En el caso de los
detenidos descritos líneas arriba, estos fueron
trasladados a Ccarpaccasa, que se encuentra en los
alrededores de Totos en la noche del 17 de abril de
1983, con una patrulla de soldados llevando picos y
palas. Una vez en el lugar determinado, Jesús Sosa
comenzó la que ya se convertiría en rutina para él,
les disparó un balazo en la cabeza a cada uno de los
detenidos.
Enseguida los cuerpos fueron arrojados a las fosas
excavadas por los soldados. Poco tiempo después,
las viudas de Roberto López y Marceliano Zamora
se dirigieron a Ccarpaccasa y luego de hacer
indagaciones encontraron un montículo de tierra
removida, al escarbar un poco tiuvieron que soportar
el horrible espectáculo de encontrar los cadáveres de
los 4 comuneros.
Jesús Sosa seguiría con su maratónica carrera de rata
del ejército, ejecutando el trabajo sucio del estado
peruano.
Fue en ése desempeño que Jesús Sosa, embarcado
en un carro con el capitán Paz llegaron hasta la casa
del corresponsal de El Diario, Luis Morales, en
Huamanga. Jesús Sosa bajó del vehículo, pegó una
amenaza en la puerta de la casa del corresponsal y
lanzó una carga de dinamita. Esa era una advertencia
que le enviaba el Estado peruano a Luis Morales y
que tenía que ser ejecutada por el Ejército peruano
para lo cual se necesitaba de gente como Jesús Sosa.
Fuentes:
1. Muerte en el Pentagonito. Ricardo Uceda.
2. Informe de la Comisión de la Verdad.
3. Defensoría del Pueblo.
Continuará la próxima semana...
DISCURSOS EN CONFERENCIAS DE PRENSA

CONFERENCIA DEL DOCTOR SALOMÓN LERNER FEBRES,


Presidente de la Comisión de la Verdad y Reconciliación,
en ocasión de la presentación de una denuncia penal sobre la
muerte
de cuatro campesinos ocurrida en la localidad de Totos, provincia
de Cangallo,
departamento de Ayacucho, ocurrida en abril de 1983.

Señoras y señores periodistas,

Cuando la Comisión de la Verdad y Reconciliación fue establecida, los


comisionados expresamos nuestra firme convicción respecto a la
necesaria realización de la justicia, el descubrimiento de la verdad y la
reparación a las víctimas, como pasos indispensables para sentar las
bases de la reconciliación nacional. En particular, nos parecía
fundamental, y nos lo parece todavía, que los órganos jurisdiccionales
actúen con prontitud y justicia en los casos que involucren graves
crímenes y violaciones a los derechos humanos.
El mandato de la Comisión implica, en efecto, contribuir al
esclarecimiento, por parte de los órganos jurisdiccionales, de los
crímenes y violaciones a los derechos humanos cometidos tanto por
organizaciones subversivas y agentes del Estado entre mayo de 1980
noviembre del 2000. Sin embargo, debe quedar claro que la Comisión no
reemplaza ni ocupa las funciones que son propias del Ministerio Público
y el Poder Judicial. Corresponde, sí, a la Comisión, ayudar a que dichas
instituciones cuenten con los elementos suficientes para encaminar
investigaciones imparciales respecto a los graves hechos que conozca la
Comisión y sobre los cuales se haya formado plena convicción.
El caso que presentamos hoy forma parte de esta tarea de cooperación
con la función jurisdiccional. La Comisión no está determinando
responsabilidad penal alguna, pues esa no es tarea que le corresponda.
Lo que afirmamos es que existen evidencias suficientes para establecer
una sólida y fundada presunción de la comisión de un hecho que está
dentro de su mandato. Corresponde al Ministerio Público desarrollar sus
propias investigaciones y, en su oportunidad, formalizar la
correspondiente denuncia ante el Poder Judicial.
Es pertinente recordar que en diciembre del años pasado, la Comisión
presentó una denuncia en contra de la misma persona que habría
cometido los hechos descritos en la presente denuncia. En dicha
oportunidad, la Comisión solicitó al Ministerio Público las investigaciones
correspondientes y pidió que se garantizara la seguridad de los testigos,
cuya identidad se mantuvo en reserva. Por último, se solicito que se
dictaran las medidas cautelares necesarias para evitar que los presuntos
perpetradores evadieran la acción de la justicia. Esa denuncia fue
derivada a la Fiscalía Provincial de Cangallo y confiamos que pronto sea
formalizada ante el Juez competente. Reiteramos a la señora Fiscal de la
Nación de actuar con celeridad en las medidas solicitadas.
Hoy, la Comisión difunde al país un tercer informe sobre un caso
específico. Nuestros anteriores informes públicos se refirieron a la
matanza de ciudadanos peruanos en Chuschi y al asesinato de 69
pobladores en la localidad de Lucanamarca, a manos del PCP- Sendero
Luminoso.
En esta ocasión, el pleno de comisionados, en uso de las atribuciones
conferidas por el decreto supremo 065-2001-PCM, declara que la
Comisión de la Verdad y Reconciliación ha reunido evidencia suficiente
para solicitar al Ministerio Público que formalice denuncia penal contra
Santiago Alberto Picón Pesantes por la comisión del delito de homicidio
calificado, previsto en el Artículo 152º del Código Penal de 1924, como
presunto responsable de la ejecución extrajudicial de Julio Godoy Bellido,
Roberto López León, Primitivo Tucno Medina y Marceliano Zamora
Vivanco, victimados el 17 de abril de 1983.
Asimismo, solicita que se amplíe la investigación a los superiores
jerárquicos del capitán Picón Pesantes a fin de que se esclarezca su
eventual participación en las acciones realizadas por el personal de la
Base Militar de Totos, las conductas de comisión u omisión en las que
pudieran haber incurrido, y con el fin de que se determine la presunta
responsabilidad penal en calidad de dichos superiores jerárquicos en
calidad de coautores.
La Comisión solicita también que se apliquen medidas de protección en
favor de dos testigos cuya identidad se mantiene en reserva teniendo en
consideración la naturaleza de los hechos investigados y los autores
involucrados. Este mecanismo debe proteger la reserva de su identidad,
así, su comparecencia en el proceso judicial para prestar declaración y
para que participen en otras diligencias de la investigación, como pueden
ser, por ejemplo, el reconocimiento del presunto autor del delito. El
mecanismo de protección solicitado debe incluir:

 La adopción de una clave o mecanismo similar que reemplace las


generales de ley en las actas de su(s) declaración(es).
 Métods que garanticen su seguridad, sin afectar el debido proceso,
y que por tanto permitan su participación en las diligencias.

La Comisión solicita al Ministerio Público que se dicten las medidas


cautelares que corresponden para asegurar la comparecencia del
imputado al proceso, teniendo en cuenta la gravedad de los hechos
investigados y la pena prevista por la ley, así como la existencia de una
clara circunstancia de peligro procesal, que hace razonable prever que el
imputado intente evadir la acción de la justicia.
Por último, la Comisión reitera al Ministerio de Defensa su solicitud de
facilitar el conocimiento de la identidad del personal –oficiales,
suboficiales y personal de tropa- que estuvo al mando del oficial Ejército
Peruano Santiago Alberto Picón Pesantes en la Base Militar de Totos en
1983, a fin de que se puedan establecer las responsabilidades que
correspondan en el caso que es materia de este informe.
Realizadas en primer lugar las recomendaciones y los pedidos
mencionados, la Comisión desea resumir los hechos que motivan esas
solicitudes en los siguientes puntos:
1. Durante la primera semana del mes de abril de 1983, fuerzas
combinadas de la Base Militar de Totos y de la Guardia Civil, bajo
el mando del Capitán Ejército Peruano Santiago Alberto Picón
Pesantes, detuvieron sin causa aparente y sin mandato judicial
preexistente a las personas identificadas como Julio Godoy Bellido,
Roberto López León, Primitivo Tucno Medina, Marceliano Zamora
Vivanco y una persona cuya identidad se guarda en reserva, en el
distrito de Totos, provincia de Cangallo, departamento de
Ayacucho.
2. Los detenidos fueron conducidos a la Base Militar instalada en el
Centro Educativo de Totos, donde permanecieron hasta la noche
del 17 de abril de 1983. Durante ese lapso, se negó a los detenido
el acceso a la garantía fundamentales de protección de sus
derechos constitucionales y se negó información a su familiares a
cerca de su paradero. Es pertinente precisar que durante el lapso
mencionado los detenidos fueron privados de alimentos.
3. En la noche del 17 de abril de 1983, los detenidos fueron
conducidos a pie por un oficial del Ejército y una patrulla militar
hasta el paraje denominado Ccarpaccasa, ubicado en las afueras
del poblado de Totos. En dicho lugar, fueron sometidos a un
interrogatorio, durante el cual uno de los detenidos logró evadir a
sus captores. Despés de este hecho, los miembros del Ejército del
Perú dieron muerte a Julio Godoy Bellido, Roberto López León,
Primitivo Tucno Medina y Marceliano Zamora Vivanco mediante
disparos de arma de fuego.
4. La muerte de las víctimas se produjo cuando se hallaban bajo la
custodia de los miembros del Ejército del Perú, en circunstancias
que les resultaba imposible defenderse o resistir y, una situación
en la que no constituían en modo alguno amenaza a la vida o la
integridad de los citados efectivos militares.
5. Las investigaciones efectuadas por la Defensoría del Pueblo, el
Ministerio Público y la Comisión de la Verdad y Reconciliación, han
permitido determinar que el ciudadano Teófilo Julio Godoy Bellido
falleció debido a lesiones múltiples en el cráneo y a una lesión en
el tórax; Roberto López León falleció debido a lesiones múltiples en
el tórax y a una lesión en la pelvis; Primitivo Tucno Medina falleció
debido a lesiones múltiples en el cráneo y a una lesión en el tórax;
y, Marceliano Zamora Vivanco falleció debido a lesiones múltiples
en el tórax y una lesión en el cráneo que le provocó la destrucción
del macizo facial.
6. De acuerdo a los Protocolos de Necropsia y al Informe
Antropológico Forense, se puede afirmar que las víctimas murieron
a consecuencia de disparos de arma de fuego, los disparos
habrían sido efectuados mediante ráfagas de armas automáticas –
fusiles de guerra-, por varios tiradores que se hallaban
probablemente en una misma posición respecto de las víctimas,
quienes presentan en promedio cinco a siete impactos de bala
cada una.
7. Las ubicaciones y trayectorias de los disparos en todas las
víctimas, permiten afirmar que éstas probablemente se hallaban
tendidas en el suelo en posición de cúbito ventral con las manos
atadas hacia atrás, es decir en situación de indefensión.
8. Existe evidencia suficiente para sostener la presunción razonable
que el responsable de la muerte de las referidas personas, es el
Capitán EP (r) Santiago Alberto Picón Pesantes, conocido en esa
época con el apelativo de “Chacal”. También existe evidencia
suficiente para presumir razonablemente la responsabilidad directa
de otros efectivos militares que ejecutaron a las víctimas, cuya
identidad debe ser determinada en el curso de la investigación
judicial.
9. Los actos cometidos por orden del Capitán EP Santiago Alberto
Picón Pesantes y todos los miembros de la Base Militar de Totos
que participaron en los mismos, constituyen violación del derecho a
la vida, del derecho a la integridad personal, y del derecho a la
libertad y seguridad personales.
10. Desde la perspectiva del derecho interno, las conductas
imputadas a Santiago Alberto Picón Pesantes, al oficial que dirigió
la ejecución y los demás integrantes de su patrulla militar, implican
la comisión de los delitos de secuestro agravado y homicidio
calificado, previstos en los artículos 223 y 152 del Código Penal de
1924, respectivamente.
11. Existen fuertes indicios de que los hechos materia del
presente informe no constituyeron actos aislados, sino que
correspondían a un modo de actuación regularmente utilizado por
los miembros del Ejército del Perú de la Base Militar de Totos
durante 1983. Por tal razón, es necesario que la investigación
judicial determine la responsabilidad que por acción u omisión
pueda corresponder a los superiores jerárquicos del Capitán Picón
Pesantes.
12. De conformidad con el artículo 77º del Código de
Procedimientos Penales, la acción penal procede cuando el hecho
denunciado constituye delito, se ha individualizado a su presunto
autor y cuando ésta no ha prescrito, conforme a las reglas del
Código Penal. En el presente caso, concurren todos las
condiciones establecidas por la ley para el ejercicio de la acción
penal, contra los presuntos responsables de la comisión del delito
de Homicidio Calificado previsto en el artículo 152º del Código
Penal de 1924.
13. Dada la naturaleza y la gravedad de los hechos investigados
y considerando los bienes jurídicos vulnerados, en este caso,
estamos ante crímenes previstos en el derecho penal común y en
los instrumentos internacionales de protección de los derechos
humanos, por lo que no pueden ser considerados en modo alguno
delitos de función. Corresponde por tanto a la justicia común, a
través de las autoridades competentes del Ministerio Público y el
Poder Judicial, investigar y juzgar al presunto autor y otras
personas que resulten responsables de estos hechos conforme a
sus atribuciones constitucionales y legales, e imponer en su caso
las sanciones previstas en nuestro ordenamiento jurídico penal.

Señoras y señores periodistas, la Comisión ha entregado el día de ayer


esta denuncia al Ministerio Público, por medio de la Fiscal de la Nación.
Asimismo, les anuncia que continuará presentando casos de graves
hecho sobre los que comisionados se hayan formado convicción

Les agradecemos su atención y nos ponemos a disposición de ustedes


para atender las preguntas que deseen formular.

Salomón Lerner Febres


Presidente
Comisión de la Verdad y Reconciliación