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TEMA 9

EL ESPAÑOL DE AMÉRICA. EL ESPAÑOL EN EL MUNDO: SITUACIÓN Y


PERSPECTIVAS DE DIFUSIÓN

El español de América1
I. EL ESPAÑOL EN AMÉRICA

Introducción

Cuando decimos “español de América”, pensamos en una modalidad de lenguaje


distinta a la del español peninsular, sobre todo el del Norte y Centro de España. Aunque esta
expresión global agrupa matices muy diversos: no es igual el habla cubana que la argentina ni
la de un mejicano o guatemalteco que la de un peruano o chileno. Pero aunque no exista
uniformidad lingüística en Hispanoamérica, la impresión de comunidad general no está
injustificada: sus variedades son menos discordantes entre sí que los dialectalismos
peninsulares, y poseen menos arraigo histórico.
Mientras las diferencia lingüísticas de dentro de España han tenido en ella su cuna y
ulterior desarrollo, el español de América es una lengua extendida por la colonización; y ésta
se inició cuando el idioma había consolidado sus caracteres esenciales y se hallaba próximo
a la madurez. Lo llevaron a Indias gentes de distintas procedencias y desigualdad cultura; en
la constitución de la sociedad colonial tuvo cabida el elemento indígena, que, o bien aprendió
la lengua española, modificándola en mayor o menor grado según los hábitos de la
pronunciación nativa, o conservó sus idiomas originarios, con progresiva infiltración de
hispanismo; durante más de cuatro centurias, la constante afluencia de emigrados ha
introducido innovaciones; y si la convivencia ha hecho que regionalismos y vulgarismos se
diluyan en un tipo de expresión hasta cierto punto común, las condiciones en que todos estos
factores han intervenido en cada zona de Hispanoamérica han sido distintas y explican los
particularismos.
Fueron diversos los caminos que condujeron a una verdadera mezcla de español y
lenguas indígenas. La hispanización significó la desaparición del indio en casi toda la costa
de América y parte del interior.
Fueron los misioneros quienes se percataron que no era posible enseñar con violencia
el español a los indios, para cristianizarlos habría que hacerlo a través de sus propias lenguas
indígenas.
Un serio obstáculo era la enorme diversidad de lenguas, los misioneros se percataron
de que era necesario adoptar de entre ellas una que les sirviera de lengua franca. En México
fue el nahualt. Tan decidido fue el desarrollo de esta lengua en general que los monjes
hicieron que se hablara desde Zacatecas hasta Centroamérica. Con el quechua ocurre lo
mismo, alcanzo su máxima gloria durante el dominio español. En Colombia fue el Chibcha y
en Paraguay el tupiguaraní.
El latín se enseñaba porque era la lengua de la fe y porque la gramática era la primera
de las artes liberales.

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En 1596 Felipe II ordenó poner maestros para los que quisieran aprender español,
otras medidas para que el español recobrara importancia fue la obligatoriedad de saber
español aquel indígena que quisiese ser alcalde.
En el siglo XVIII irrumpe un espíritu nuevo en la enseñanza del español y fueron
expulsados de América más de tres mil jesuitas por el hecho de impartir las catequesis en
lenguas indígenas.
Carlos III ordenó que se extinguieran de una vez las lenguas indígenas a favor del
castellano. Tras la liberación de los dominios americanos había una enorme población
marginal que no entendía el español. El factor que contribuyó, desde la conquista a la
hispanización fue el mestizaje. Los mestizos fueron los mejores intérpretes.

Áreas dialectales (geografía lingüística)

No hay acuerdo en establecer zonas lingüísticas del español de América.


Destacaremos las más relevantes.
Henríquez Ureña en 1921 estableció cinco zonas, atendiendo a la geografía, a los
lazos históricos y culturales:
1.- Región azteca: Sur y Sudeste de los EE.UU, México y República de América.
2.- Región antillana: Las tres Antillas, Cuba, Puerto Rico, Rep. Dominicana, costa de
Venezuela y parte de Colombia.
3.- Región Quechua.- Zona andina de Venezuela, el interior de Colombia, Ecuador, Perú,
Bolivia, noroeste de Argentina.
4.- Región Araucana.- Chile
5.- Región guaraní.- Argentina, Uruguay, Paraguay, y parte sudeste de Argentina.
Esta división fue criticada y otras también, que hacen referencia a la tierras altas y bajas,
las primeras con predominio de colonizadores castellanos y las segundas con colonizadores
andaluces.

Las lenguas indígenas y su influencia

Las relaciones históricas y lingüísticas entre el español y los idiomas aborígenes de


América responden a las más diversas modalidades que pueden presentarse en el contacto de
lenguas o en los conflictos de lenguas y de cultura. Existen problemas de superstratos e
influjo de la lengua dominante sobre la dominada.
Los indigenismos han dado al español de América una enorme contribución. Palabras
como maíz, tomate, patata, cacao, han dado la vuelta al mundo. En América cuanto más

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temprano fue conquistado un pueblo tanto mayor eran las posibilidades que tenían de
incorporar palabras que se extendieran por el continente. Las que más lograron extenderse
fueron las antillanas por ser conquistada primeramente.
Las principales zonas bilingües y las dominantes o casi exclusivamente amerindias
se extienden hoy sin continuidad por el sur de Méjico, Guatemala, Honduras y El Salvador, la
costa del Pacífico desde Colombia al Perú, las sierras y altiplanos de las Andes, las selvas del
Orinoco, Amazonas y sus afluentes, el Chaco, regiones colindantes argentinas o el área del
araucano en Chile, con alguna penetración en Argentina; pero hay multitud de pequeñas
zonas dispersas por toda Hispanoamérica. El número de lenguas y variedades lingüísticas
amerindias es elevadísimo: solo América del Sur “alrededor de dos mil tribus y nombres de
dialectos pueden ser inventariados en 23 secciones que comprenden 173 grupos”.

Frente a las lenguas extinguidas o en vías de extinción resalta la pujanza de otras; en


primer lugar el Quechua es la lengua del imperio inca. Hoy es una lengua materna oficial de
millones de sudamericanos en un radio que parte de Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y
Norte de Chile, con más de cuatro millones de hablantes y declarado oficial en el Perú desde
hace pocos años; le sigue con más de dos millones el Guaraní, Es la lengua del imperio inca.
Hoy es una lengua materna oficial de millones de sudamericanos en un radio que parte de
Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Norte de Chile. Le sigue el nahualt o nahua: la principal
lengua india de Méjico Era la lengua oficial del imperio azteca. La presencia de españoles en
México y el contacto con la cultura azteca hizo que se extendieran a España y América
Central y Norte.
Podemos señalar otras lenguas que se hablan aunque con menor número de hablantes
que las anteriores como la lengua antillana; el primer contacto por los españoles se dio en la
Antillas, las lenguas aquí habladas eran: el araucano, caribe y taíno, lograron traspasar una
herencia léxica que se siente con mayor fuerza en Cuba, Puerto Rico: ej. guayaba (fruto);
batata, canoa. También podemos hablar del araucano o mapuchi. Es la lengua de los
indígenas de Arauco en Chile, por eso hay palabras de esta lengua en Chile y en parte de
Argentina. Ej. popolo (insecto), chamal (manta de indias).
Y no debemos olvidarnos de las lenguas chibchas. Se dan en América Central
(Honduras, Nicaragua, Panamá Colombia, Venezuela.), ej. chaquita (abalorio); chusque (caña
de bambú)

Rasgos del español de América


Los rasgos que a continuación vamos a enumerar se encuentran entre los que se han
aducido como peculiares del español de América. Pero no son exclusivos de América ni
tampoco generales en toda ella.

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a) Rasgos fonético-fonológicos
Es muy discutido el influjo de las lenguas indígenas en la pronunciación del español
de América. Su más destacado paladín fue Rodolfo Lenz, quien estudiando el habla vulgar de
Chile llegó a afirmar que era “principalmente español con sonidos araucanos”. Su tesis ha ido
perdiendo terreno; en realidad, casi todo los hechos alegados como pervivencia o resultado de
la fonética india corresponden a fenómenos similares atestiguados en España o en otras
regiones de América; y por tanto es lógico suponer que haya habido desenvolvimientos
paralelos dentro del español, sin necesidad de recurrir al substrato indio.

- Vocalismo
En las sierras ecuatoriana y en el Perú, Bolivia andinos los indios y el pueblo iletrado
confunden a cada paso /e/ con /i/ y /o/ con /u/ ( me veda por mi vida; mantica por manteca;
dolzura por dulzura, etc. Esto es debido a que el quechua sólo posee tres vocales al igual que
el aimara (una /a/, una velar y una palatal).
Desde el Ecuador hasta el Norte de la Argentina indios y mestizos aplican a formas
agudas y esdrújulas españolas la acentuación paroxítona del quechua (hácer, ánis, árroz, etc)
Entres las características vocálicas del español de América generales podemos destacar:

1.- Tendencia a deshacer los hiatos, hay dos formas de hacerlo: formando diptongo:
pasear-pasiar, peor-pior o bien a través de la epéntesis de una consonante. María- MariYa.
2.- Nasalización que sufre la vocal en contacto con la consonante nasal, la nasal puede
perderse en posición final y la vocal queda nasalizada: [pa ) noroeste de Uruguay.
3.- Alargamiento vocálico: se da en zonas costeras de las Antillas, En Chile se alarga
por contacto de la palatal. En Yucatán (México) se alarga por influencia de indígena. En
algunas regiones se da cierre vocálicos finales e da o; o da u; tal vez motivado por el timbre
dental o palatal de la consonante: muchi, nochi.

Han sido polémicas presuntas manifestaciones de influencia indígena en el español


hablado en otras áreas americanas, especialmente en las tierras altas. El fenómeno de mayor
alcance es la caducidad de las vocales sobre todo átonas y en vecindad de una [s] prolongada
y tensa. Caracteriza al español mejicano: palabr’s; viej’sit’ (viejecito). Pero se da con más
frecuencia en el habla ecuatoriana, en los altiplanos de Perú, Bolivia (pot’si).

-Consonantismo
Características generales:
Conforme ha mejorado el conocimiento de la pronunciación hispánica ha sido

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rechazado el supuesto araucanismo de las fricativas [b]; [d]; [g]; del paso de /-s/ final a [h],
de la existencia de la [b] bilabial por /f/ labiodental y de otros rasgos que Lenz creía
característicos de Chile.
Más tarde se ha demostrado que la conversión de /r/ y /r/ en fricativas asibiladas o
chicheantes, señalada también como araucanismo [otro], [otro], [pondré], de la pronunciación
chilena o gauchesca, es un proceso de relajación espontánea que se registra en casi toda
América y en Navarra, Aragón, Álava y Rioja.
Tampoco se le debe al substrato indio ciertas particularidades que son desarrollo
autóctono de posibilidades latentes en los fonemas españoles: en Chile la articulación de g, j
ortográficas ante /e/ /i/ no corresponde a la velar /x/ castellana ni a la aspiración faríngea de la
[h], meridional, pues se pronuncia como[y] sorda mediopalatal y suele desarrollar a
continuación una especie de /i/ semiconsonante (muyer ó muyjer); paralelamente la
articulación de la /g/ ante /e/ /i/, no es velar sino fricativa mediopalatal sonora, más hacia el
interior de la boca y más estrecha que la /y/ normal española, pero semejante a ella [yéra]
“guerra”, [hiyero) higuero.

A primera vista el doble cambio recuerda el desplazamiento análogo de [´c] y [´g] en


latín vulgar y parece atribuirla a la simple atracción ejercida por la vocal palatal siguiente; sin
embargo las grafías limeñas mexior, dexaran de 1559 y la pronunciación mediopalatal o
postpalatal de la j en gran parte de América hacen pensar que la [y] chilena representa un
grado intermedio en la evolución de /s/ prepalatal del español antiguo hasta sus resultados
modernos velares o faríngeos. Ese grado intermedio se conservó en Chile ante vocal palatal,
mientras que ante otras vocales la [y] continuó su proceso, haciéndose postpalatal [x´] ante
/a/ y postpalatal o velar ante /o/; /u/, tenemos ejemplos como [x´arro], jarro; [déx´a] deja,
etc.
Como último no cabe explicar como araucanismo la conversión del grupo /dr/ en /gr/
como por ejmplo (piegra, pagre, vigrio,etc.). se da en zonas tan alejadas de Arauco como so
Nuevo Méjico y Méjico, esto aconseja considerarlo como producto de simple equivalencia
acústica, como los peninsulares mégano, drágea por médano, gragea, entre otros.

-Oclusivas:
En tierras altas de América y en el Yucatán la articulación de /b/, /d/, /g/ es oclusiva
en posiciones donde el uso general hispánico la pronuncia fricativa; aunque no hay /b/, /d/,
/g/, en nahualt, maya o yucateco ni quechua, salvo en préstamos del español, podría pensarse
que los hablantes hispanizados de estas lenguas hubieran dado a los tres fonemas adquiridos
la articulación oclusiva propia de /p/, /t/, /k/, que les eran familiares; pero en la mayoría de
los ejemplos alegados /b,d,g/ son postconsonánticas, proceden de /p,t,k/ latinas o se agrupan

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con /r/, /l/, siguientes.
En México, Perú, Uruguay, mantienen las consonantes oclusivas sonoras. En Las
Antilllas las construcciones consonánticas sonoras se fricatizan en casos donde en el español
estándar son oclusivos, esto es, en posición inicial absoluta y tras nasal.
Las oclusivas presentan tendencias a la variación según la posición en que se
encuentra dentro de la sílaba. En posición postnuclear se dan tres tipos;
1) Neutralizaciones: ¨[asek ‘ tar] aceptar; [op’tubre)octubre.
2) Vocalizaciones: [asei’tar] aceptar
3) Pérdidas: [‘testo] texto, [do’tor] doctor.
En posición prenuclear, se sonorizan las sordas, como en Yucatán, Cuba, Costa Rica,
Panamá, Ecuador, costas del Perú .Ej.[sa’bato] zapato.
En el español del Yucatán las oclusivas sordas /p, t ,k/ presenta una gran gama de
realizaciones tales como: aspiración [a’khi] aquí; geminación. [la’k:ara] la cara; glotalización
[‘tsasa] taza.
Donde más se evidencia le influjo indígena es en la población bilingüe; pero sus
hábitos se extienden a veces entre quienes ya no hablan lenguas primitivas.
El maya posee unas “letras heridas, esto es oclusivas o africadas sordas cuyo cierre es
muy tenso y va seguido de aspiración (p’; t’; k’; ch’; tz’); los yucatecos pronuncian a veces
las oclusivas sordas españolas
A las oclusivas intervocálicas, en casi todo el continente americano es notorio el
debilitamiento de la sonoras /b, d, g/, en particular /d/c: [ tsubasco-tsu’b asko] chubasco.

-Fricativas
Las principales características son:
F-, distingue alomorfos: bilabial y aspirada ¨[h) esta ultima en América Central y en
Panamá, Uruguay y Venezuela.; 2) [s) predorsal sorda en posición prenuclear y posnuclear:
México, Costa Rica, Colombia, Venezuela. 3) [h) variante aspirada en posición posnuclear se
da en partes costeras de México, Antillas, Guatemala, Chile.
Hay una aspiración en posición prenuclear menos extendida: xemana por semana. Se
da en Cuba, Rep. Dominicana, El Salvador, Honduras, Nicaragua.
Las apicoalveolares sordas se dan en Occ. de Puerto Rico, zona andina, Occ de
Colombia, hay una variante sonora en posición intervocalica en Costa Rica y Colombia¨[Z]
También señalaremos la glotal oclusiva [ ‘] [la’ocho] en Costa Rica, Nicaragua entre otros.

-Yeísmo: Es general en América menos en Paraguay; es total en México, La Antilla


central, Uruguay y Argentina, rehilamiento porteño de la prepalatal fricativa sonora en
Uruguay y Argentina. También se da la prepalatal fricativa sorda en la misma zona, pero es

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más típico en las mujeres de clase alta.
Observamos también que se da la palatal semivocálica, como en México, pero no es
tan característico: cabaillo.

- Las líquidas, la palatal lateral ll es un fonema del español del Paraguay, es zona
yeísta parcial tiene dos alófonos: [ ] lateral palatal y [ ] prepalatal fricativa sonora.

-Las vibrantes se pronuncian en general como en el español de España, es decir, la


vibrante simple /r/ tiene un solo alófono ápico-alveolar [r], lo mismo le ocurre a la vibrante
múltiple /rr/.
Ambos fonemas vibrantes pueden debilitar su articulación y realizarse sin vibraciones.
Las distintas soluciones de este debilitamiento orgánico producen alófonos no vibrantes,
algunos de los cuales están presentes en todas las variedades dialectales hispánicas.
La neutralización de las líquidas se da de distinta forma como, por ejemplo, a través
de vocalizaciones, a través de una semivocal en la Rep. Dominicana /poique/ en lugar de
porque.
A veces la neutralización se produce a favor de la vibrante como por ejemplo
CURPA en vez de CULPA o al contrario PALTE en lugar de PARTE.
Hay neutralización también a través del cero fonético: COMER-COMÉ, a veces para
sustituir esa pérdida se da el alargamiento vocálico [bar:ko].
En Puerto Rico domina hoy la pronunciación velar de la r vibrante múltiple
atestiguada en Trinidad y en zonas costeras de Venezuela y Colombia; unos la han atribuido a
indigenismo taíno y otros a afronegrismos de los esclavos; pero esta velarización de la
vibrante múltiple se explica suficientemente como proceso espontáneo dentro del sistema
consonántico de las lenguas romances, con paralelos en francés y portugués, y parece deber
su crecimiento en Puerto Rico a circunstancias históricas de la isla antes y después de 1898.

b) Morfosintaxis
En la morfología, salvo en zonas bilingües, escasean en el español de América los
restos indígenas. Indudablemente lo es el sufijo –eca; -eco, de azteca, tlascalteca, yucateco,
guatemlateco, yucateco, que proceden del nahualt /étcatl/ y cuya capacidad de formar
gentilicios no rebasa los límites de Méjico y el Norte de América Central.

El sintagma nominal
- El artículo.- Hay zonas donde es muy frecuente el uso del artículo ante nombre
propio. Lo más destacable es la elisión del artículo sobretodo en las regiones andinas:
“corridas de toros son bonitas”. En Paraguay se sustituye por un demostrativo: “esas casas

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son bonitas”. En Honduras podemos observar el uso del artículo neutro en oraciones como:
“se lo fue de viaje”.
- El sustantivo:
A) Género: en cuanto al género observamos vacilaciones en palabras
como mugre, calor, sartén. En el español de América se da más la
feminización de sustantivo; dentro de esta tendencia tenemos dos grupos de
palabras: por un lado, las que denotan oficio, profesión, alternan entre
masculino o femenino: médico/a, regenta/e; por otro, palabras masculinas
acabadas en -a: la pijama, la reuma, etc. Sin embargo, hay tendencia a
masculinizar femeninos en -a como, por ejemplo, el mismo asma, el eterno
ansia. Los sustantivos invariables presentan bifurcación semántica según el
género que se aplique: chinche, femenino, (insecto); masculino, hábito, uso.
B) Número.- Lo más destacable es la formación del plural en -se, para
voces acabadas en -a: gallinases; casases; su explicación está en la pérdida de
la -s plural. Hay neutralización numérica a favor del singular entre los
indígenas de Costa Rica: “se ponieron bravísimo”.
El signo de plural /-kuera/ (“vinieron sus amigokuera”), procedente del
Waraní.

- El Adjetivo.- Destacaremos en este apartado casos de apócope como, por ejemplo,


primer, tercer cuando van ante sustantivo femenino: “primer casa”.
Para el comparativo se usa el adverbio más, frecuente en zonas rurales: “más peor”. En el
superlativo podemos ver el uso del adverbio muy : “muy gradísimo”.
 Adjetivo posesivo.- SU es sustituido por “de él/ de ella”, “la casa de él”
en vez de “su casa”. NUESTRO es reemplazado por “ de nosotros”. En
el español andino SU es reduplicado por de el /de ella: Su casa de
Juan. En la región amazónica del Perú detrás del posesivo perifrástico:
de su mamá su casa. Y es común en todo el continente usar el posesivo
en vez del artículo: me lavé mi cara.
En Arequipa (Perú) y en el noroeste argentino el morfema posesivo quechua /-i/, se
pospone a vocablos españoles en casos de fuerte valor expresivo, como los vocativos viday;
viditai “mi vida”, “mi vidita”, agüelai “mi abuela, etc.
También debemos señalar */^ce/ como posesivo de primera persona (ch’amigo, mi
amigo; che Dios, Dios mío, etc

- El Pronombre.- Lo más destacado es el cambio de Ustedes por Vosotros , una de las

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peculiaridades distintivas del español americano es la ausencia del pronombre vosotros. El
verbo aparece siempre en desinencia de tercera persona de plural “ ustedes cantan”. La
eliminación de Vosotros ha contribuido a un reajuste en los pronombres posesivos, como el
español de América carece de vuestros/as, el posesivo su/suyo/ se refiere tanto a
él/ella/ellos/as como a usted/es.

- El Voseo
Actualmente se usa el tuteo en la mayor parte del territorio americano aunque existen
áreas donde predomina el voseo. Viene a ser un rasgo que opone el continente americano a la
Península Ibérica en una perspectiva sincrónica.
El proceso social de hidalguización (la igualdad hacia arriba) es una de las
explicaciones en relación con la vitalidad que tuvo América en el uso del vos. Según Rafael
Lapesa en la España de 1500 tú era el tratamiento que se daba a los inferiores, o entre iguales
cuando había máxima intimidad; en otros casos, aun dentro de la mayor confianza, se hacía
uso de vos, Al generalizarse vuestra merced> usted, como tratamiento de respeto tú recobró
terreno a costa de vos en el coloquio familiar, hasta eliminarlo por completo durante el siglo
XVII e incluso parte del XVIII.
Las cortes virreinales adoptaron y difundieron estos cambios vigentes en las formas
de trato social, que hoy son las únicas vigentes en casi todo Méjico, en la mayor parte del
Perú y Bolivia y en las Antillas, donde influyó la acción cultural de la Universidad de Santo
Domingo, así como la mayor duración de la dependencia política respecto a España. Pero en
Argentina, Uruguay, Paraguay, América Central y el estado mejicano de Chiapas domina el
vos en la conversación familiar con intensa y espontánea vitalidad; en Panamá, Colombia,
Venezuela, Ecuador, Chile, zonas norteñas y Sur de Perú, así como en el Sur de Bolivia,
alternan tú y vos.

Vos concuerda ordinariamente con formas verbales que en su origen fueron de plural:
imperativos sin –d final (cantá, poné, vení); usados en España hasta el siglo XVII, y
presentes de indicativo sin diptongo en la desinencia (andá, tenés, salís,) desechados aquí
durante el XVI; pero con el verbo siempre en singular hay vos tienes, vos sabes en el Norte
del Perú y alternando con el plural, en Bogotá, Ecuador y Chile.
En el presente de subjuntivo se vacila entre vos salgás, vos soltés. En el futuro
contienden vos sabrés y vos sabrás, en el perfecto vos matastes (continuación del uso español
clásico), y existen formas ambivalentes que en el español general moderno pertenecen
exclusivamente al singular (das, des; estás, estés; vas, ves, etc), pero que en la América
voseante son resultado conjunto del singular y de los antiguos plurales da(d)es; esta(d)es,
este(d)es, etc. Quedan formas con diptongo desinencial (tenéi(s); pondréi(s); etc en islotes

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de Colombia, en un área extensa al Noroeste de Venezuela y en Chile ( vos tomái(s);
comíai(s); reliquias hoy vulgares de un uso que antaño debió de ser el más distinguido.

El mantenimiento de vos no va acompañado por el de os y vuestro, que han


desaparecido en América: al vos nominativo y término de preposición corresponden te como
pronombre afijo y tuyo, tu como posesivos ( vos te volvés; vos tomás tu dinero; guardáte lo
que es tuyo, sentáte.)
El español de toda América ha eliminado la distinción entre vosotros y ustedes,
empleando ustedes tanto para el tratamiento de respeto como para el de confianza. La
diferencia con ciertas hablas de Andalucía estriba en que en América el verbo está siempre en
tercera persona (ustedes hacen; ustedes se sientan), sin las mezcolanzas ustedes hacéis, y
ustedes os sentáis. Vosotros, os y vuestro sólo existen allí como expresión retórica y muy
referencial.
El desuso de nuestro ha acarreado un reajuste en el sistema de los posesivos. Su, suyo,
cuy excesiva carga de valores da lugar a tantas ambigüedades, tienden a evitarla significando
exclusivamente " de usted", mientras cunden de ustedes, de él, de ella, de ellos, de ellas:
estuvo ayer en la casa de ustedes", le mataron en la propia casa de él".
También nuestro se halla en decadencia, sustituido frecuentemente por de nosotros:
"las penas y las vaquitas/ siguen la misma senda:/ las penas son de nosotros / las vaquitas
son ajenas.
Páez Urdaneta afirma que hay zonas tuteantes que tomaron la fórmula de tratamiento
de la Península, la que tuvieron menos comunicación con España son voseantes. Según él
existen tres tipos de áreas según el uso, en mayor o menor grado, de voseo:
1) voseo muy generalizado.- Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica, Norte
de Ecuador, Norte de Colombia, Uruguay, Argentina.
2) voseo generalizado.- Norte de Panamá, Chiapas (México), Oeste de Colombia,
Oeste de Bolivia, Sur de Perú y Chile, Oeste de Uruguay.
3) voseo poco generalizado.- Tabasco, Centro Panamá, Oeste de Venezuela.

Es en la región del Río de la Plata en la que el voseo está más expandido en todas las
clases sociales aunque los cultos de grandes ciudades no ignoran el tú.

El sintagma verbal
-Tendencias generales
Al no existir el pronombre vosotros, sustituido sin excepción por ustedes, en el
español de América han desaparecido las desinencias verbales con valor de 2ª persona plural:
-áis, -éis, -ís.

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- Preferencias y olvidos
Parece que se extienden por todos los territorios hispanoamericanos los siguientes
fenómenos, de nivel culto general, siguiendo tal vez tendencias idiosincrásicas:
a) Pérdida de las formas futuras de subjuntivo (cantare) y del pretérito anterior (hube
cantado), lo mismo que en España.
b) Decadencia de las formas en –se del subjuntivo (cantase) a favor de las formas en –ra
(cantara).
c) Preferencia por las formas analíticas y tendencia a las perifrásticas, de distintos tipos y
valores: voy a ir, por iré.
d) Tendencia al uso reflexivo de los verbos: enfermarse, recordarse, tardarse, robarse,
demorarse...
e) Uso del pretérito perfecto simple de indicativo en lugar del compuesto: traje, por he
traído.
f) Presencia significativa de la concordancia refleja: se venden diarios, se alquilan
habitaciones, se arreglan zapatos.

- Adverbios, frases adverbiales y otras construcciones


Parece ser bastante general la tendencia a la adverbialización de adjetivos: arregla las
cosas bonito, toca lindo, canta bello.
Tienen mucho uso los adverbios acá, allá. También tienen bastante extensión el uso
adjetivo del adverbio medio, con la flexión correspondiente: media tonta, medios dormidos,
medias distraídas. Asimismo se han documentado en varias regiones estructuras de atenuación
mediante como (que): yo como que me voy; era como sucia, como que quiere llover.

- Presencia de los fenómenos “queísmo” y “dequeísmo”.


El léxico
En el léxico del español de América se distinguen tres componentes importantes:
- El patrimonial, adaptado a las nuevas realidades y fuente de creaciones.
- El autóctono, adoptado de las lenguas indígenas, generales o particulares.
- El africano, presente en determinadas zonas, desde la llegada de los esclavos a las
costas del Caribe.

Como caracteres generales del léxico podemos apuntar:


 Tendencia al arcaísmo que es un reflejo de los usos del siglo XVI
español.
 Neologismos. Fenómeno muy activo y extendido a toda la sociedad.

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 Indigenismos.
 Términos que han adquirido un significado peyorativo. Coger, tomar.
 Abundancia de andalucismos. Amarrar, guiso.
 Difusión casi generalizada de algunas jergas como el lunfardo
porteño, que se extendió a través del tango. Mina por mujer.

En cuanto a la derivación nominal se observa una gran riqueza:


 -ada : compadrada (de compadre); pendejada.
 -aje : animalaje (colect.)
 -al : rabacal.
 -dera : bebedera (acto repetido de beber).
 -erío : rancherío, yuyerío (colect)
 -ango/-ingo/-inga : machango, (tosco) despect.
 -oso : empeñoso (perseverante)
 -ura : bonitura, tristura.
 En la lengua mixta que se habla en el Paraguay se aplican a
elementos léxicos españoles morfemas guaraníes como el diminutivo
/-í/ (patroní-patroncito).

II.- EL ESPAÑOL EN EL RESTO DEL MUNDO: SITUACIÓN Y PERSPECTIVAS DE


DIFUSIÓN

El español, lengua internacional


El ser hablada por más de trescientos millones de personas en varias naciones del
mundo hace de la lengua española una lengua internacional. Esto es muy importante porque
más de trescientos millones de consumidores pueden recibir información sobre cualquier
producto por medio de la lengua española. Por otra parte, el papel que el español desempeña
en el mundo viene a ser cada día más relevante por dos motivos fundamentales:
1. El número de países que no tienen a la lengua española como propia, pero la aceptan y
utilizan como lengua de intercambio, lo que propicia su presencia en la comunidad
internacional y las organizaciones internacionales: el español es una de las lenguas de
Naciones Unidas y de los organismos que de ella dependen o con ella se relacionan,

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como la UNESCO. Además, en el conjunto de la Unión Europea es una de las once
lenguas comunitarias.
2. El empleo del español como lengua de producción e intercambio en la investigación
(de las ciencias, tanto las humanas y sociales como las exactas, físicas y naturales). No
obstante, es necesario reconocer que hay muchos trabajos que requieren el uso del
inglés para que tengan una proyección internacional y que el uso del español por
extranjeros en trabajos de investigación queda reducido a producciones de hispanistas.

En cuanto al español hablado en otras partes del mundo hay que hacer mención
también al judeo-español y al español de Filipinas, dos formas especiales de hablar español:

El judeo español o sefardí


Es la lengua llevada por los judíos expulsados de España a diferentes puntos del
Imperio Turco, norte de África y zonas de América. Podemos observar que es en el uso
familiar donde el carácter arcaico de esta lengua está muy acentuado. Allí fundaron núcleos
que se enriquecieron pronto con el comercio. Otros emigrados se repartieron por el de Norte
de África.
Los judíos de Marruecos y Oriente han conservado con tenacidad sus tradiciones. En
boca suya se encuentran romances y dichos antiguos que se han olvidado en la Península. El
español s sigue empleando en las comunidades sefardíes, incluso en las que se han trasladado
al Nuevo Mundo, y se ha extendido a judíos de otras procedencias. Aunque al principio los
sefardíes se agruparon según las regiones españolas de origen, y aunque subsisten variedades
de pronunciación y vocabulario, se ha llegado a una mezcla lingüística inteligible para todos;
las diferencias son mayores en el habla familiar.
En la E. M en lenguaje de los judíos españoles tenía peculiaridades atribuibles al
carácter restringido de su comunidad, a motivos religiosos y a la tradición hebrea,
El judeo-español de las versiones bíblicas no corresponde al usado en el habla; es un
lenguaje híbrido en que las palabras españolas se ajustan literalmente a las del texto hebreo
calcando su semántica, su fraseología y su sintaxis hasta hacerse muchas veces inteligible
para el hispanohablante que no tenga en sus memorias el original hebreo. No se trata de
traducciones torpes sino intencionada fieles a la lengua sagrada cuyo espíritu intentan reflejar
y a cuyo aprendizaje tratan de contribuir. Para este lenguaje artificioso se quiere reservar la
designación de ladino, llamando judesmo al de uso general; pero ladino, más prestigioso,
gana terreno para denominar el judeo- español literario y aún el coloquial en oposición al
hebreo.
Lo característico del judeo- español es su extraordinario arcaísmo. Se ha apuntado
como una de sus posibles causas el hecho de que la diáspora de los judíos hispanos comenzó

El español de América14
a raíz de las matanzas de 1391 un siglo antes de que los no conversos fueran expulsados
- Entre las particularidades lingüísticas podemos destacar:
1) Mantenimiento del sistema fonético-fonológico medieval.
2) S+ Consonante se palataliza al igual que en el siglo XVI.
3) Hay distinción entre la oclusiva bilabial sonora y la fricativa (b y v) excepto
en los sefardíes de Marruecos que las confunden .
4) La F- vacila entre el mantenimiento y la aspiración. En principio de palabra
la /s/ genera una /f/ o /h/ aspirada ante el diptongo ué, zueco, suegra se
convierten en esfueco o isfueco y esfuegra o isfuesgra.
5) Arcaísmos en las formas verbales en 1ª persona del presente de indicativo:
só, estó, vó, dó.
6) se ha generalizado rasgos de dialectos españoles, como el grupo / mb/
(palombica) o las vocales finales /i/, /u/ (árbolis, entosis, piliscus “pellizcos”).
El judeo-español ofrece también innovaciones, tiene un yeísmo muy especial
la ll, ha pasado a /y/ (ella, yevar), como en el Mediodía de España y en América; entre
vocales es frecuente la pérdida de esta /y/ (castío, amaría, gaía, por castillo, amarilla,
gallina.) en Marruecos; ea “ella” en los Balcanes.

Lapesa señala que “la decadencia del judeo-español es progresiva. Ha dejado de ser
lengua de cultura para ser usado en el ámbito familiar”. Su léxico primitivo se ha
empobrecido extraordinariamente, mientras se adoptaban expresiones turcas, griegas,
rumanas, eslavas o árabes, según se viviera en alguno de estos países La última Guerra
Mundial diezmó los judíos de los Balcanes y la lengua de Marruecos se ha visto influenciada
por español peninsular.. La conservación del judeo-español entre los sefardíes que después se
han establecido en Israel no dejará de coincidir algún día con el legítimo afán de
uniformación lingüística basada en el neo-hebreo. “Todo haría augurar la ruina de esta
preciosa supervivencia si el conmovedor y tenaz apego de muchos sefardíes no obligara a
mantener esperanza” afirma Lapesa (Historia de la lengua española).

El español hablado en Filipinas


Desde la conquista por España del archipiélago asiático Filipinas era bilingüe, la
población usaba diferentes hablas indígenas. Los conquistadores intentaron imponer el
español como lengua oficial. Las islas Filipinas permanecieron como posesión española hasta
la guerra con los EEUU en 1898 y fueron administradas a través de Méjico mientras este
territorio formó parte de la Corona (la independencia mejicana se produce a principios del
XIX) en contraste con lo ocurrido en Canarias y América la hispanización de las Filipinas fue
sólo superficial: el español se convirtió en la lengua de clase dominante, de la administración

El español de América15
civil y de la cultura; al final del dominio hispano, era hablado aproximadamente por el diez
por ciento de la población. A pesar de haber sido lengua oficial del país (unto con el inglés y
el tagalo) su uso se ha debilitado durante el siglo XX.
Ahora bien, el largo contacto entre en español y las lenguas locales ha dado lugar a una serie
de pidgins y criollos; estos últimos constituyen el vehículo de expresión de una proporción
sustancial de la población.
Dado que la comunicación entre España y las Filipinas se realizó durante siglos por
mediación de México, no nos puede sorprender que el español filipino coincida en líneas
generales con el español americano, no sólo en vocabulario, sino también en pronunciación y
gramática. El español filipino se caracteriza por lo general por su seseo y el yeísmo. También
conserva la /h/ (procedente de F-) y emplea este mismo fonema en lugar de la /x/
Del estándar peninsular; presenta alguna evidencia de confusión de /l/ y /r/ en
posición final de sílaba. Asimismo, por su preservación del loísmo, el sistema de los
pronombres átonos se asemeja al del español americano ( y el canario y andaluz). Con todo,
por influencia del tagalo, que carece de /f/, se produce una evolución fonológica local: la
sustitución de la /f/ española por /p/ ( ej. Pilipinas “Filipinas”; suprí “sufrir”).
El español entra a formar parte del acervo sustratístico. Son sólo unos pocos ancianos
los que aún lo practican en ambientes familiares.
El dialecto español que se habla recibe el nombre de chabacano y está influyendo
como lengua de sustrato.
HABLAR DEL I. “CERVANTES”, de la labor que está llevando en el mundo.

Bibliografía:
LAPESA, R., Historia de la lengua española, Madrid, Gredos, 1982
MORENO DE ALBA, El español de América,
PENNY, R, Gramática histórica del español, Ariel, Barcelona, 1990.
SECO, M. y SALVADOR, G. (Coords.), La lengua española, hoy, Fundación Juan March,
Madrid, 1995.
VAQUERO de RAMÍREZ, M., El español de América I. Pronunciación, Madrid,
Arco/Libros, 1995.
- El español de América II. Morfosintaxis y léxico, Madrid, Arco/Libros, 1995.

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