Sie sind auf Seite 1von 148

Atardecer en el desierto de Sonora, México.

Foto: F. Javier Aparicio Mijares.


Atardecer en el desierto de Sonora, México.

Foto: F. Javier Aparicio Mijares.


Vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

Portada: construcción de una cisterna para almacenar 50 000


litros de agua, en Cacahuatepec, Guerrero, México.
En determinados entornos, donde no existe infraestructura
de distribución del vital líquido, los sistemas domésticos
de aprovechamiento de agua se convierten en una de las
pocas opciones para disponer de este recurso. Ver el artículo
“Dimensionado de depósitos domésticos de aguas pluviales
utilizando series temporales de datos” de Gonzalo López-
Patiño et al. (pp. 51-64).

Foto: Omar Fonseca.


Atardecer en el desierto de Sonora, México.

Foto: F. Javier Aparicio Mijares.


Contenido Contents
Artículos técnicos Technical articles
Mapa Nacional de Erosión Potencial National Map of Potential Erosion 5
María Alejandrina Leticia Montes-León María Alejandrina Leticia Montes-León
Edgar Misael Uribe-Alcántara Edgar Misael Uribe-Alcántara
Efraín García-Celis Efraín García-Celis

Longitud de mezcla hiperbólica, perfil de las Hyperbolic mixture length, velocity profile, and flow 19
velocidades y ley de resistencia al flujo resistance law
Carlos Fuentes Carlos Fuentes

Utilización de las ventosas para la expulsión Using air valves for air release during pipeline filling. 33
del aire durante el llenado de las tuberías. Adiabatic vs. isothermal behavior
Comportamiento adiabático frente a isotermo Vicente S. Fuertes-Miquel
Vicente S. Fuertes-Miquel Pedro L. Iglesias-Rey
Pedro L. Iglesias-Rey P. Amparo López-Jiménez
P. Amparo López-Jiménez F. Javier Martínez-Solano
F. Javier Martínez-Solano Gonzalo López-Patiño
Gonzalo López-Patiño

Dimensionado de depósitos domésticos de aguas Sizing of home rain harvesting systems using temporal 51
pluviales utilizando series temporales de datos data series
Gonzalo López-Patiño Gonzalo López-Patiño
F. Javier Martínez-Solano F. Javier Martínez-Solano
Vicente S. Fuertes-Miquel Vicente S. Fuertes-Miquel
P. Amparo López-Jiménez P. Amparo López-Jiménez

Modelación del agua subterránea a escala Regional groundwater modeling with a local mesh 65
regional con refinamiento local de la malla. refinement. Algorithm presentation and validation
Planteamiento y validación del algoritmo Eric Cabrera-Estupiñán
Eric Cabrera-Estupiñán Armando Hernández-Valdés
Armando Hernández-Valdés

Estabilidad fluvial de una protección transversal Fluvial stability of a transverse vs. a longitudinal riprap 83
de escollera en comparación con una longitudinal protection
Gustavo de Almeida Gustavo de Almeida
Juan Pedro Martín-Vide Juan Pedro Martín-Vide

Estimación de parámetros hidráulicos en suelos Estimation of hydraulic parameters in silty soils using 99
limosos mediante diferentes funciones de different pedotransfer functions
pedotransferencia Erik D. Zimmermann
Erik D. Zimmermann Pedro A. Basile
Pedro A. Basile

Sobre una solución exacta no lineal de la On an exact solution of the non-linear Fokker-Planck 117
ecuación Fokker-Planck con término de equation with sink term
sumidero Carlos Fuentes
Carlos Fuentes Carlos Chávez
Carlos Chávez Heber Saucedo
Heber Saucedo Manuel Zaval
Manuel Zavala

Nota técnica Technical note


Erosión local de equilibrio en estribos de puente Equilibrium local scour at bridge abutments 133
Antonio Muñoz Antonio Muñoz
Christian Chreties Christian Chreties
Luis Teixeira Luis Teixeira
Gonzalo Simarro Gonzalo Simarro

Discusión Discussion 141


Guía para colaboradores Contributor’s guide 143
Erosión hídrica acelerada con formación de pináculos, Tlaxco, Tlaxcala, México.

Foto: Héctor G. Cortés Torres.


Mapa Nacional de Erosión Potencial

• María Alejandrina Leticia Montes-León •


• Edgar Misael Uribe-Alcántara •
• Efraín García-Celis •
Agroasemex, S.A.

Resumen

La erosión hídrica en México ocasiona un sinnúmero de problemas, como pérdida


de tierras para cultivo, pérdida de nutrientes en la tierra, acumulación de material
hacia zonas urbanas, azolvamiento de cauces y embalses, así como pérdida de
capacidad en obras hidráulicas, entre otros. Este Mapa Nacional de Erosión
Potencial se construyó utilizando la información más reciente, lo cual dará pie a
identificar las zonas más susceptibles de sufrir el problema de la erosión potencial,
y en las cuales pueden implementarse planes de conservación u otras medidas que
mitiguen este efecto en los sitios donde la pérdida de suelo sea alta o extrema.

Palabras clave: erosión, arrastre, sedimento.

Introducción principalmente a la deforestación, inducción


de pastizal o urbanización de las áreas que
La erosión acelerada del suelo por acción del anteriormente eran espacios naturales.
agua trae consigo impactos ambientales tales
como la perturbación en la regulación del Metodología
ciclo hidrológico; bajos rendimientos en la
producción agrícola y pecuaria; degradación La determinación del mapa de erosión potencial
de la cubierta vegetal; pérdida de la biodiversi- se ha estimado para cada una de las 37 regiones
dad; disminución de la vida útil de las obras hidrológicas que conforman el territorio
hidráulicas por la cantidad de sedimentos que mexicano de acuerdo con el cuadro 1 y la figura
transporta el agua; sedimentación en el lecho 1.
de los ríos, y desestabilización de laderas que El riesgo de erosión o erosión potencial se
favorecen las catástrofes, produciendo así define como el efecto combinado de los factores
pérdidas de seres humanos, daños a viviendas causales de la erosión (lluvia, escurrimiento,
e infraestructura, y disminución de tierras suelo y topografía) y aunque existen mapas
agrícolas. diversos de erosión potencial en el ámbito
En México se han desarrollado diversos nacional, se desconoce la metodología e infor-
mapas de erosión (tal como el publicado en mación utilizada para su elaboración; por lo
1999 por Semarnat, en el Inventario Nacional anterior, se trabajó en el desarrollo de un nuevo
de Suelos, y el publicado por Cenapred en mapa con base en la Ecuación Universal de
2001) y sin duda uno de los aspectos más Pérdida de Suelo (USLE, por sus siglas en inglés)
importantes de estos es su propia actualización. (Wischmeier y Smith 1965, 1978). Las principales
En particular, se debe tomar en cuenta el cambio aportaciones en el desarrollo de este mapa se
en el uso de suelo, pues es el principal factor describen a continuación, en función de cada
que tiende a modificarse con el tiempo, debido uno de los factores que conforman la USLE:

Tecnología y Ciencias del Agua, antes Ingeniería hidráulica en México, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011, pp. 5-17
Montes-León et al., Mapa Nacional de Erosión Potencial

Figura 1. Mapa de las 37 regiones hidrológicas de la república mexicana.

Cuadro 1. Regiones hidrológicas de la república mexicana.

Núm. Nombre de la región Núm. Nombre de la región


1 Baja California Noroeste (Ensenada) 20 Costa Chica y Río Verde
2 Baja California Centro-Oeste (El Vizcaíno) 21 Costa de Oaxaca (Puerto Ángel)
3 Baja California Sur-Oeste (Magdalena) 22 Río Tehuantepec
4 Baja California Noroeste (Laguna Salada) 23 Costa de Chiapas
5 Baja California Centro-Este (Sta. Rosalía) 24 Río Bravo-Río Conchos
6 Baja California Sur-Este (La Paz) 25 Ríos San Fernando y Soto La Marina
7 Río Colorado 26 Río Pánuco
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

8 Sonora Norte 27 Ríos Tuxpan y Nautla


9 Sonora Sur 28 Río Papaloapan
10 Sinaloa 29 Río Coatzacoalcos
11 Ríos Presidio y San Pedro 30 Ríos Grijalva-Usumacinta
12 Ríos Lerma y Santiago 31 Yucatán Oeste (Campeche)
13 Río Huicicila 32 Yucatán Norte (Yucatán)
14 Río Ameca 33 Yucatán Este (Quintana Roo)
15 Costa de Jalisco 34 Cuencas Cerradas del Norte (Casas Grandes)
16 Ríos Amería y Coahuayana 35 Mapimí
17 Costa de Michoacán 36 Ríos Nazas y Aguanaval
18 Río Balsas 37 El Salado
19 Costa Grande

Tecnología y
Montes-León et al., Mapa Nacional de Erosión Potencial

A = R K LS C P Normalmente este factor es determinado


con los datos de lluvia, es decir, se obtiene
Donde: la intensidad máxima de lluvia en treinta
A = tasa de erosión anual (ton/ha.año). minutos consecutivos (I30) y se determina la
R = factor de erosividad de la lluvia (MJ. energía cinética asociada (EC). El producto de
mm/ha.h). ambas es la erosividad de la lluvia. Debido a la
K = factor de erodabilidad del suelo (ton.h/ carencia de información relativa a la intensidad
MJ.mm). en periodos de tiempo tan cortos, se optó por la
LS = factor topográfico longitud-pendiente. metodología descrita a continuación.
C = factor de vegetación y cultivo. A partir de la Precipitación Media Anual
P = factor de prácticas conservación. (PMA) se aplicaron las ecuaciones de erosivi-
dad asociadas con las 14 diferentes regiones
Factor R de la república mexicana (figura 2 y cuadro 2)
determinadas por Cortés (Becerra, 1997).
El factor R representa, para un área específica, La contribución más importante relativa a
la energía potencial de la lluvia y su la estimación del presente factor consiste en el
escurrimiento asociado; es el factor de tipo empleo del arreglo regular de precipitación de
climático que indica el potencial erosivo de las Agroasemex con datos diarios de 1979 a 2007
precipitaciones. (Agroasemex, 2008), para la estimación de la
7

Ciencias del Agua, vol. II, núm.1, enero-marzo de 2011

Figura 2. Regionalización nacional de factor R (Becerra, 1997).

Tecnología y
Montes-León et al., Mapa Nacional de Erosión Potencial

Cuadro 2. Ecuaciones regionalizadas para la república es una propiedad compleja y se concibe como
mexicana (Becerra, 1997). la facilidad con la cual es desprendido por:
1) el salpicado de las gotas durante un evento
Región Ecuación R2
de lluvia, 2)  el flujo superficial o 3)  por la
1 1.2078*P + 0.002276*P2 0.92
acción de ambos fenómenos. Sin embargo,
2 3.4555*P + 0.006470*P 2
0.93
desde un punto de vista más cuantitativo, la
3 3.6752*P – 0.001720*P2 0.94
erodabilidad del suelo puede entenderse como
4 2.8959*P + 0.002983*P 2
0.92
el cambio en la pérdida de suelo por unidad
5 3.4880*P – 0.000188*P 2
0.94
de fuerza o energía externa aplicada (Montes,
6 6.6847*P + 0.001680*P2 0.90
2002).
7 (-0.0334)*P + 0.0061*P 2
0.98
La erodabilidad representa un valor prome-
8 1.9967*P + 0.003270*P2 0.98 dio integral anual de la pérdida de suelo en
9 7.0458*P – 0.002096*P 2
0.97 respuesta a procesos de erosión e hidrológicos,
10 6.8938*P + 0.000442*P2 0.95 entre los que destaca lo siguiente: el despren-
11 3.7745*P + 0.004540*P 2
0.98 dimiento y transporte por el impacto de las
12 2.4619*P + 0.006067*P2 0.96 gotas de lluvia y el escurrimiento superficial; la
13 10.7427*P – 0.001008*P 2
0.97 depositación localizada debida a la topografía
14 1.5005*P + 0.002640*P2 0.95 natural e inducida por las operaciones de
labranza, y la infiltración del agua en el perfil
8 del suelo.
PMA. Dicho arreglo ha sido creado mediante Tradicionalmente, la metodología usada
la metodología de interpolación de Cressman. para la determinación de dicho factor es el
El método se basa en la corrección de un nomograma de Wischmeier y Smith (figura
campo preliminar de precipitación modelada 3), el cual toma en cuenta ciertas propiedades
que es corregido a partir de los registros de del suelo, como contenido de materia orgánica,
precipitación (Cressman, 1959) presentes en contenido de arenas, contenido de limos,
la base de CLICOM y GASIR. El producto estructura y permeabilidad, entre otras.
final consiste en un arreglo de datos diarios Para el presente estudio y debido a que
con resolución espacial de 20 km. A diferencia no se cuenta con información detallada y
del método de polígonos de Thiessen, no es completa para el empleo de la metodología
necesario seleccionar aquellas estaciones que tradicional, se aplicó la metodología descrita a
tienen un registro largo para realizar análisis continuación, conocida como la metodología de
de variabilidad en el tiempo. Cressman la FAO (Organización de las Naciones Unidas
permite aprovechar todos los registros para la Agricultura y la Alimentación).
encontrados en un día dado, sin importar la Para la determinación de este factor fue
existencia de un registro histórico largo en las empleada la información edafológica más
estaciones incluidas. Además, sus dimensiones reciente del Instituto Nacional de Estadística
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

son regulares, por lo cual se espera que el Geografía e Informática (INEGI): Conjunto
método ofrezca una mejor representación de la de Datos Vectorial Edafológico, Escala
variabilidad espacial y temporal del campo de 1:250,000, Serie II (Continuo Nacional), que
precipitación. contiene información actualizada durante el
periodo 2002-2006 (INEGI, 2007). Se emplea la
Factor K clasificación de suelos del WRB (World Reference
Base for Soil Resources), reporte número 84 (FAO,
El factor K indica el grado de susceptibilidad 2006), publicado por la Sociedad Internacional
o resistencia de un horizonte específico del de las Ciencias del Suelo (SICS), del Centro
suelo a la erosión. La erodabilidad del suelo Internacional de Referencia e Información de

Tecnología y
Montes-León et al., Mapa Nacional de Erosión Potencial

a) K b)
0 0.90
1. Granular muy fina
10 0.80 2. Granular fina
Lima + arena muy fina (0.002-0.10 mm)

90
3. Granular media o gruesa
20 80 0.70 4. Masiva, plana o en bloques
% M.O.
30 70 0 1 0.60
2 Estructura 12
60 3
40 4 0.50 3
4
50 5
6
50 0.40

60 0.30 K
40 0.90
70 0.20 0.80
30
80 0.10 6
% Arena 20 0.70 54
15 32
90 (0.10-2 mm) 10 0
0.60 1
5
0
Permeabilidad
100 0.50

0.40
1. Rápida
0.30
2. Moderada o rápida
0.20 3. Moderada
4. Moderada o lenta
0.10 5. Lenta
6. Muy lenta
0
9
Figura 3. Nomograma de Wischmeier y Smith para el cálculo del factor K (Renard, 1997).

Suelos (ISRIC por sus siglas en inglés) y de la En general, el escurrimiento superficial se


FAO, en Roma, Italia, en el año 1999, adaptado concentra en longitudes inferiores a 120  m,
por el INEGI, para las condiciones ambientales por lo que en muchas situaciones este valor
de México. constituye un umbral límite para los análisis
Las características que se obtuvieron de esta de predicción de la erosión. En algunas
información son tipo de suelo y textura. ocasiones se usan pendientes hasta de
De acuerdo con la clasificación del tipo de 300 m, pero no se recomienda usar distancias
suelo y de su textura superficial (gruesa, media mayores a ésta en USLE. Las longitudes de
o fina), se le asigna el factor K, el cual está pendientes estimadas en mapas topográficos
representado en el cuadro 3. son normalmente muy largas, pues dichos
mapas no tienen la resolución suficiente para
Factor LS indicar las áreas de flujo concentrado que
Ciencias del Agua, vol. II, núm.1, enero-marzo de 2011

determinarían las longitudes de pendiente.


El efecto de la topografía sobre la erosión está La figura 4 ilustra algunas longitudes típicas
representado por los factores: longitud (L) y de pendientes.
grado de pendiente (S). La longitud L se define El factor de grado de pendiente (S) refleja
como la distancia desde el punto de origen la influencia del ángulo de la misma en la
de un escurrimiento hasta el punto donde erosión. La pendiente puede ser determinada
decrece la pendiente, al grado de que ocurre usando mapas topográficos con curvas a nivel
una sedimentación o bien hasta el punto equidistantes, si se tiene el cuidado adecuado,
donde el escurrimiento, una vez concentrado, o en el mejor de los casos, utilizando un MDE
encuentra un canal de salida bien definido. (Modelo Digital de Elevaciones).

Tecnología y
Montes-León et al., Mapa Nacional de Erosión Potencial

Cuadro 3. Factor K, de acuerdo con el tipo de suelo de la clasificación desarrollada por la WRB.

Textura Clasificación WRB


Orden
G M F Nombre Símbolo

AC 0.026 0.04 0.013 Acrisol AC


Albeluvisol AB
AL 0.026 0.04 0.013
Alisol AL
AN 0.026 0.04 0.013
Andosol AN
AR 0.013 0.02 0.007
Anthrosol AT
CH 0.013 0.02 0.007
Arenosol AR
CL 0.053 0.079 0.026
Calcisol CL
CM 0.026 0.04 0.013
Cambisol CM
DU 0.053 0.079 0.026 Chernozem CH
FL 0.026 0.04 0.013 Cryosol CR
FR 0.013 0.02 0.007 Durisol DU
GL 0.026 0.04 0.013 Ferralsol FR
GY 0.053 0.079 0.026 Fluvisol FL
HS 0.053 0.02 0.007 Gleysol GL
KS 0.026 0.04 0.013 Gypsisol GY
LP 0.013 0.02 0.007 Histosol HS

LV 0.026 0.04 0.013 Kastanozem KS


Leptosol LP
10 LX 0.013 0.02 0.007
Lixisol LX
NT 0.013 0.02 0.007
Luvisol LV
PH 0.013 0.02 0.007
Nitisol NT
PL 0.053 0.079 0.026
Phaeozem PH
PT 0.026 0.04 0.013
Planosol PL
RG 0.026 0.04 0.013
Plinthosol PT
SC 0.026 0.04 0.013 Podzol PZ
SN 0.053 0.079 0.026 Regosol RG
UM 0.026 0.04 0.013 Solonchak SC
VR 0.053 0.079 0.026 Solonetz SN
Umbrisol UM
Vertisol VR
Para la determinación de este factor se
utilizó el MDE escala 1:50,000, proporcionado
por INEGI, en su versión más reciente y se M Pendiente (θ)
construyó una malla con resolución de ~30 m. 0.5 >5%
Se determinó primero el factor L y después el S,
0.4 3–5%
para finalmente obtener el producto de ambos,
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

0.3 1–3%
siguiendo la metodología de Renard, detallada
a continuación: 0.2 <1%

m
 X  Por otro lado, el factor S se evalúa de acuer-
L= 
 22.13 do con la expresión siguiente:

Donde:
m = b/(1+b). S = 10.8 sen θ + 0.03 θ ≤ 9%
b = (sen q/0.0896)/[3(sen q)0.8 + 0.56].
q pendiente del terreno. S = 16.8 sen θ − 0.50 θ > 9%

Tecnología y
Montes-León et al., Mapa Nacional de Erosión Potencial

Figura 4. Formas típicas de determinar el factor LS: pendiente A) si un suelo de bosque no disturbado
en la parte alta no produce escurrimiento superficial, el límite superior de la pendiente comienza en la orilla
11
de éste y se extiende pendiente abajo hasta donde exista una condición de flujo concentrado; pendiente
B) punto de origen del escurrimiento hasta una zona de flujo concentrado; pendiente C) de un punto
a otro punto de concentración; pendiente D) del punto de origen del escurrimiento de una carretera que
concentra el escurrimiento; pendiente E) de la carretera a una planicie de inundación donde ocurriría el depósito;
pendiente F) en la nariz de un cerro desde el punto de origen del escurrimiento hasta la planicie de inundación;
pendiente G) desde el punto de origen del escurrimiento hasta una ligera depresión donde se concentra
el flujo (Renard, 1997).

Finalmente se realiza el producto LS para Para una condición estándar, es decir, sin
la obtención del resultado asociado con dicho cobertura vegetal y con barbecho continuo, la
factor (Renard, 1997). cual es extrema en cuanto a que representa las
condiciones más favorables para la erosión,
Factor C el valor de C es la unidad. A medida que la
cobertura vegetal sea mayor, el valor de C
El factor C se asigna con el objeto de reflejar es cada vez menor, por lo que el rango para
el efecto de la vegetación y las prácticas de este parámetro va de 0 (correspondiente a
manejo en las tasas de erosión. Se trata del un terreno totalmente protegido) a 1.0 (para
Ciencias del Agua, vol. II, núm.1, enero-marzo de 2011

factor usado con más frecuencia para comparar terrenos sin ninguna protección). Además de
el efecto relativo de diferentes opciones de la vegetación activa, en el valor de C se toma
manejo en un plan de conservación. Dicho en cuenta la presencia de residuos de plantas
factor indica cómo el plan de conservación muertas, las raíces, los sistemas radiculares
afectará la tasa promedio anual de erosión, de los pastos y árboles, ya que todos estos
y cómo la pérdida potencial de suelo se elementos contribuyen a mantener al suelo en
distribuirá en el tiempo durante las actividades su sitio e incrementan la infiltración.
de construcción, rotación de cultivos u otros El coeficiente asociado con este factor será
esquemas de manejo, así como los cambios en asignado de acuerdo con diversas bibliografías
el uso de suelo. (Renard, 1997; Montes, 2002; Becerra 1997,

Tecnología y
Montes-León et al., Mapa Nacional de Erosión Potencial

entre otras) y asociado con la información más de diferentes ecosistemas vegetales y sistemas
reciente de INEGI de uso de suelo y vegetación, agrícolas con sus respectivas variantes: tipos de
correspondiente a la Carta de Uso del Suelo vegetación, tipos de agricultura, e información
y Vegetación 1:250,000 Serie III. Dicha carta ecológica relevante. En el cuadro 4 se presenta
contiene información geográfica de la condición la relación del valor C para cada tipo de
de la vegetación de la república mexicana, vegetación y/o uso de suelo.
actualizada al 2002-2003, y representa la tercera
etapa en el seguimiento multitemporal de los Factor P
cambios que ha sufrido el paisaje. Cada uno
de sus conjuntos de datos digitales contiene Por definición, el factor de práctica de soporte P
información de la cubierta vegetal y uso agrícola, en USLE es la tasa relativa de pérdida de suelo
que fue obtenida a partir de la interpretación con una práctica específica con respecto a la
convencional de imágenes LandSat ETM, con pérdida de suelo correspondiente con un labo-
25 metros de resolución, tomadas a principios reo combinado, volteando el suelo pendiente
de 2002, y con apoyo de espaciomapas 2000, arriba y pendiente abajo. Las prácticas de soporte
generados a partir de imágenes LandSat a afectan principalmente la erosión mediante
30  m, y respaldada con trabajos de campo en la modificación del patrón de flujo, grado
los años 2002, 2003 y principios de 2004 (INEGI, de pendiente o dirección del escurrimiento
2005). Esta cartografía de recursos naturales superficial, y mediante la reducción de la tasa y
12 muestra la ubicación, distribución y extensión cantidad de escurrimiento.

Cuadro 4. Factor para vegetación y/o uso de suelo.

Vegetación y/o uso de suelo C Vegetación y/o uso de suelo C


Bosque de ayarin 0.01 Pastizal gipsofilo 0.25
Bosque de cedro 0.01 Pastizal halofilo 0.25
Bosque de encino 0.10 Pastizal inducido 0.02
Bosque de encino-pino 0.01 Pastizal natural 0.07
Bosque de galería 0.10 Popal 0.85
Bosque de oyamel 0.01 Pradera de alta montaña 0.05
Bosque de pino 0.01 Sabana 0.54
Bosque de pino-encino 0.01 Sabanoide 0.54
Bosque de tascate 0.01 Selva alta perennifolia 0.45
Bosque de mesofilo de montaña 0.01 Selva alta subperennifolia 0.45
Chaparral 0.65 Selva baja caducifolia 0.50
Manglar 0.10 Selva baja espinosa caducifolia 0.50
Matorral crasicaule 0.65 Selva baja espinosa subperennifolia 0.50
Matorral de coníferas 0.20 Selva mediana caducifolia 0.45
Matorral desértico microfilo 0.25 Selva mediana perennifolia 0.45
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

Matorral desértico roetofilo 0.25 Selva mediana subcaducifolia 0.45


Matorral espinoso tamaulipeco 0.45 Tular 0.10
Matorral rosetofilo costero 0.25 Vegetación de desiertos arenosos 0.85
Matorral sarcocaule 0.25 Vegetación de dunas costeras 0.85
Matorral sarco-crasicaule 0.25 Vegetación de galería 0.85
Matorral sarco-crasicaule de neblina 0.25 Vegetación halófila 0.85
Matorral submontano 0.35 Zona urbana 0.005
Matorral subtropical 0.12 Cuerpos de agua 1.0
Mezquital 0.65 Agricultura en riego 0.55
Palmar inducido 0.75 Agricultura de temporal 0.75
Palmar natural 0.75 Agricultura de humedad 0.25

Tecnología y
Montes-León et al., Mapa Nacional de Erosión Potencial

Algunas de las prácticas de soporte que asociado a una PMA de 1 498 mm. El 45% de
se consideran en la evaluación de P para la superficie de esta región se encuentra en
áreas cultivadas son las siguientes: surcado el rango de 2 185-3 328 MJ.mm/ha.h, debido
al contorno (laboreo, siembra y plantación, a la intensidad de la precipitación media
siguiendo las curvas de contorno o nivel), anual estimada a partir del arreglo regular de
cultivos en faja, terraceo, establecimiento Agroasemex, S.A. (figura 5).
de obras de drenaje subsuperficial. En áreas El factor de erosividad del suelo (K) fue
semiáridas o pastizal son consideradas determinado con la información más reciente
las prácticas de disturbio del suelo para el de INEGI en escala 1:250 000 y de acuerdo con
almacenamiento de humedad y reducción del la serie II. Éstos vienen clasificados de acuerdo
escurrimiento. con la WRB, por lo que fue necesario hacer
El factor P no considera prácticas de algunas reclasificaciones para poder aplicar
labranza mejoradas, tales como cero labranza, la metodología FAO (FitzPatrick, 1993). Dicho
labranza de conservación, rotaciones de factor presenta una variación que va desde
cultivo, tratamientos de fertilidad y manejo de 0.0077 hasta 0.79  ton.h/MJ.mm (figura 6).
cosecha. Tales prácticas son consideradas en el Cabe mencionar que en los cuerpos de agua se
factor C. considera un valor igual a 1.00.
Se revisó la información disponible y no En lo referente al factor topográfico
se detectó algún área significativa en donde longitud-pendiente (LS), el resultado para la
se lleve a cabo algún tipo de práctica de RH12 se muestra en la figura 6. Como puede 13
conservación, por lo que el factor P se consideró observarse, un LS alto está asociado con los
como la unidad. niveles donde se presentan las pendientes más
pronunciadas y un valor bajo en las zonas de
Resultados planicie. En este caso, los valores obtenidos son
de 0.029 y 19.365 para las partes bajas y altas,
Como se mencionó, la metodología se respectivamente.
aplicó para las 37 regiones hidrológicas que El factor de vegetación y cultivo (C)
comprenden el país, pero en el presente se obtuvo con la información de INEGI
documento sólo se describen los resultados mencionada con anterioridad. De acuerdo
de la Región Hidrológica Número  12 (RH12), con la cobertura presentada en la RH12, este
denominada “Lerma-Santiago”, que se factor puede variar desde 0.005 hasta 0.85,
encuentra conformada principalmente por considerando un valor de 1.00 para los cuerpos
los estados de Jalisco, Nayarit, Zacatecas, de agua permanentes (figura 6).
Aguascalientes, Guanajuato, y en una menor En lo que respecta al factor P, de prácticas
porción por Durango, Michoacán, Querétaro de conservación, se considera igual a la
y el Estado de México. Dentro de los cauces unidad, interpretándose que no se llevan a
más importantes se pueden nombrar el río cabo prácticas de conservación en las zonas
Ciencias del Agua, vol. II, núm.1, enero-marzo de 2011

Lerma y el río Grande Santiago, así como el agrícolas.


río Verde. El almacenamiento o vaso regulador Una vez que se obtuvieron cada uno de los
más importante con que cuenta esta zona es factores que conforman la USLE, se realizó el
la laguna de Chapala. Esta región tiene una producto, como lo establece la ecuación USLE
superficie aproximada de 133 455 km2. para obtener la erosión hídrica. Su valor se
En lo referente al factor de erosividad (R), dividió en seis rangos: (1) baja, (2) media,
los valores varían de acuerdo con lo mostrado (3) considerable, (4) alta, (5) muy alta, y (6)
en la figura 6, donde se presenta un mínimo extrema, de acuerdo con los límites mostrados
de 571 MJ.mm/ha.h asociado a una PMA de en el cuadro 5; la clasificación se muestra en la
409 mm, y un máximo de 17 723 MJ.mm/ha.h figura 7. Esta clasificación se realiza con el fin

Tecnología y
Montes-León et al., Mapa Nacional de Erosión Potencial

Figura 5. Precipitación Media Anual (PMA), considerando el periodo 1979-2007.


14
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

Figura 6. Factores R, K, LS y C, para la RH-12.

Tecnología y
Montes-León et al., Mapa Nacional de Erosión Potencial

implicaría que si se desea llevar a cabo algún


plan de conservación serían las primeras
zonas a considerar.
En la figura 8 se observa el arreglo del Mapa
Nacional de Erosión Potencial, en donde, de
acuerdo con los resultados con la metodología
descrita, se obtuvo que el 64% del territorio
nacional se encuentra expuesto a erosión
extrema; en el cuadro 6 puede verse el resto
de la clasificación y cómo está distribuido en
la república.

Conclusiones
Figura 7. Erosión hídrica para la RH12.
El poder contar con un mapa de erosión hídrica
en el ámbito nacional ayudará a identificar las
zonas o cuencas en donde es necesaria y urgen-
de visualizar el efecto que ha tenido la erosión te la implementación de un plan de manejo y
hídrica en el área y ubicar de una manera conservación de cuencas, tales como manejo
pronta las áreas más dañadas. En este caso, en el cambio de uso de suelo y reforestación, 15
para el rango de erosión extrema se tiene una así como ubicar zonas donde se requiera un
superficie de aproximadamente un 40%, lo que estudio más detallado, entre otras.

Ciencias del Agua, vol. II, núm.1, enero-marzo de 2011

Figura 8. Mapa Nacional de Erosión Potencial.

Tecnología y
Montes-León et al., Mapa Nacional de Erosión Potencial

Cuadro 5. Rangos de clasificación de la erosión hídrica.

Tipo Rango (ton/ha/año) Clasificación


1 < 50 Baja
2 50 - 100 Media
3 100 - 150 Considerable
4 150 - 200 Alta
5 200 - 250 Muy alta
6 > 250 Extrema

Cuadro 6. Clasificación de la erosión potencial en el ámbito nacional.

Tipo Rango (ton/ha/año) Clasificación Superficie afectada (%)


1 < 50 Baja 12
2 50 - 100 Media 8
3 100 - 150 Considerable 7
4 150 - 200 Alta 5
5 200 - 250 Muy alta 4
6 > 250 Extrema 64

16
Asimismo, se pueden identificar las zonas FITZPATRICK, E.A. Suelos, su conformación, clasificación y
con altos índices de producción de sedimentos distribución. México, D.F.: Editorial CECSA, 1993.
INEGI. Conjunto de Datos Vectorial Edafológico, Escala 1:250,000
que son susceptibles de desprenderse, ser
Serie II (Continuo Nacional). México: Instituto Nacional de
transportados y depositados en los cauces de
Estadística, Geografía e Informática, 2007.
los ríos o en los embalses, disminuyendo así INEGI. Conjunto de Datos Vectoriales de la Carta de Cubierta
la capacidad útil de estos. Adicionalmente, es Vegetal y Uso Agrícola, Escala 1:250,000 Serie III. México:
posible determinar la ubicación idónea para Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática,
estructuras de retención de sedimentos. 2005.
MONTES, L.M.A.L. Predicción de la erosión hídrica para
la elaboración de planes de conservación de suelos a nivel
Recibido: 12/01/09
cuenca. Tesis de Grado Maestría. Querétaro: Universidad
Aprobado: 30/08/10 Autónoma de Querétaro, México, 2002.
RENARD, K.G., FOSTER, G.R., WEEISES, G.A., MCCOOL,
D.K. and YODER, D.C. Predicting soil erosion by water: a
Referencias guide to conservation planning with the revised universal
soil loss equation (RUSLE). Agriculture Handbook Number
AGROASEMEX. Base de datos de estaciones climatológicas, 703. Washington, D.C.: USDA-ARS, 1997.
México, D.F.: Agroasemex, 2008. WISCHMEIER, W.H. and SMITH, D.D. Predicting rainfall-
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

BECERRA, M.A. Erosión de suelos. México, D.F.: Universidad erosion losses from cropland east of the Rocky Mountains:
Autónoma de Chapingo, 1997. Guide for selection of practices for soil and water conservation.
CRESSMAN, G.P. An operational objective analysis system. Washington, D.C.: U.S. Dep. Agric., Agric. Handb. No.
Mon. Wea. Rev. Vol. 87, 1959, pp. 367-364. 282, 1965.
FAO. World reference base for soil resources 2006. A framework WISCHMEIER, W.H. and SMITH, D.D. Predicting rainfall
for international classification, correlation and communication. erosion losses: A guide to conservation planning. Washington,
Rome: FAO, 2006. D.C.: U.S. Dep. Agric., Agric. Handb. No. 537, 1978.

Tecnología y
Montes-León et al., Mapa Nacional de Erosión Potencial

Abstract

MONTES-LEÓN, M.A.L., URIBE-ALCÁNTARA, E.M. & GARCÍA-CELIS, E. National


Map of Potential Erosion. Water Technology and Sciences, formerly Hydraulic
engineering in Mexico (in Spanish). Vol. II, No. 1, January-March, 2011, pp. 5-17.

Water erosion in Mexico generates a large number of issues, such as: loss of soil for crops,
loss of nutrients, accumulation of sediment in urban zones, sedimentation in channels and
reservoirs, and loss of capacity in hydraulic structures. A National Map of Water Erosion is
created based on the most current information. This map is expected to enable the identification
of regions susceptible of water erosion, so that conservation plans can be implemented, along
with other mitigation measures, in regions where soil loss is high or extreme.

Keywords: erosion, accumulation, sediment.

17

Dirección institucional de los autores

M.C. María Alejandrina Leticia Montes-León

Gerente de Hidráulica e Hidrología


Agroasemex, S.A.
Av. Constituyentes núm. 124 Pte.
Colonia El Carrizal
76030 Querétaro, México
Teléfono: +52 (442) 2381 900, extensión 4089
almontes@agroasemex.gob.mx
ale_montes1@yahoo.com.mx

Dr. Edgar Misael Uribe-Alcántara

Profesionista independiente
Calle 603 núm. 22
Colonia CTM Aragón
Ciencias del Agua, vol. II, núm.1, enero-marzo de 2011

Delegación Gustavo A. Madero


07990 México, D.F.
emural@hotmail.com

Geó. Efraín García-Celis

Gerente de Percepción Remota


Agroasemex, S.A.
Av. Constituyentes núm. 124 Pte.
Colonia El Carrizal
76030 Querétaro, México
Teléfono: +52 (442) 2381 900, extensión 4404
egarcia@agroasemex.gob.mx

Tecnología y
Tecnologías apropiadas en materia de agua, saneamiento y energía en el entorno familiar.
Casa tipo del IMTA, en Jiutepec, Morelos, México.

Foto: Rosario Castro.


Longitud de mezcla hiperbólica,
perfil de las velocidades y ley
de resistencia al flujo
• Carlos Fuentes •
Universidad Autónoma de Querétaro, México

Resumen

Considerando que el esfuerzo cortante total en el flujo del agua resulta de la suma
de un esfuerzo viscoso y uno turbulento, se introduce una longitud de mezcla
hiperbólica en la hipótesis de Newton para describir la relación entre el esfuerzo
cortante total y la derivada del perfil medio de las velocidades. La longitud
hiperbólica se reduce a la longitud de mezcla de Prandtl, que es proporcional a la
distancia a la pared cuando ésta es grande. La existencia de un punto de inflexión
en el perfil de las velocidades induce un valor teórico de la constante de von
Kármán muy cercano a su valor experimental. Con este perfil se deducen fórmulas
para las velocidades medias del fluido en un tubo y en un canal rectangular; de
éstas se deducen las leyes de resistencia al flujo. La ley de resistencia en el tubo
llevada a la forma de Darcy-Weisbach indica que el factor de fricción presenta los
comportamientos extremos de Poiseuille y de Prandtl. La rugosidad de la pared a
altos números de Reynolds se introduce siguiendo la idea de Colebrook y White,
al adicionar a la escala de la turbulencia otra proporcional al tamaño de los granos 19
de arena de Nikuradse; el factor de fricción tiene el mismo comportamiento que el
mostrado en el diagrama de Moody. La escala dependerá del número de Reynolds
en régimen transitorio de acuerdo con los resultados experimentales de Nikuradse,
y su dependencia a pequeños y moderados valores del número de Reynolds y de la
rugosidad es un sujeto de estudio.

Palabras clave: un valor teórico de la constante de von Kármán, efectos de la


rugosidad de la pared.

Introducción sobre el acoplamiento de las ecuaciones de


Saint-Venant (1871) y de Richards (1931) en el
En hidráulica de canales y tuberías, hidrología riego por gravedad en un canal rectangular
superficial, ingeniería de riego y drenaje, entre muy ancho, donde Rh = h, siendo h el tirante
otras disciplinas, es de fundamental importancia de agua, Fuentes et al. (2004) establecen que
la utilización de una ley de resistencia al flujo la singularidad presente en el tiempo inicial
para estimar la fuerza de fricción. La ley de requiere que los exponentes estén relacionados
resistencia relaciona la pendiente de fricción (J) por b = 3d – 1. Esta relación es exactamente
con la velocidad media (U) y el radio hidráulico satisfecha por las leyes de Chézy y Poiseuille,
(Rh) (Du Buat, 1786; Trueba-Coronel, 1954). aproximadamente por la ley de Hazen-Williams
En flujo a superficie libre es común utilizar (b = 0.63, d = 0.54) utilizada en el diseño de redes
la ley en potencia U = cRbhJd, que incluye las de tuberías (King et al., 1952) y claramente la ley
leyes extremas en flujo turbulento de Chézy de Manning (1891) (b = 2/3, d = 1/2) es excluida
(1776) (b = 1/2, d = 1/2) y en flujo laminar de por la singularidad.
Poiseuille (1840, 1841) (b = 2, d = 1) originalmente La ley de resistencia en potencia que
obtenida en tubos capilares. En un estudio satisface la singularidad, haciendo intervenir

Tecnología y Ciencias del Agua, antes Ingeniería hidráulica en México, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011, pp. 19-31
Fuentes, Longitud de mezcla hiperbólica, perfil de las velocidades y ley de resistencia al flujo

el coeficiente de viscosidad cinemática (n) y la De acuerdo con las experiencias en tubos


aceleración gravitacional (g), puede ser escrita llevadas a cabo por Nikuradse, los parámetros
como U = kn1-2dh3d-1(gJ)d, donde 1/2 ≤ d ≤ 1 y k kd y d varían con el número de Reynolds
es un coeficiente empírico; la expresión para (Re). En tubos lisos y para 5 × 103 < Re < 105,
el caudal unitario es q = Uh = kn(h3gJ/n2)d. Una Blasius propone kd = 8.74 y d = 1/7 (Sotelo-
posible limitación en la aplicación de esta ley Ávila, 1974). Barenblatt (1993) y Barenblatt
es la dependencia de d con respecto al número y Prostokishin (1993) argumentan que el
de Reynolds (1883) (Re), d → 1 cuando Re → comportamiento asintótico (Re → ∞) de kd y
0 y d → 1/2 cuando Re → ∞. Por ejemplo, en d puede ser kd = k1/e + k2 + k3e + ... y d = d1e +
el riego por gravedad es usual aportar un d2e2 + d3e3 + ..., donde e = 1/h(Re) y sugieren,
caudal constante, la presencia de un sumidero a partir de los datos de Nikuradse, los valores
(infiltración del agua en el suelo) induce que el empíricos k1 = 0.577, k2 = 2.50 y d1 = 1.5, y nulos
caudal sea nulo en el frente de onda, y puesto el resto de los coeficientes. Zagarola y Smits
que Re ∝ q, es claro que Re varía desde cero (1997), con nuevos datos sugieren k1 = 0.7053,
hasta un valor máximo proporcional al caudal k2 = 0.3055, d1 = 1.085, d2 = 6.535, y nulos el
unitario de aporte. resto de los coeficientes, para el rango del
Existen investigaciones experimentales y
número de Reynolds de 3.1 × 104 a 3.5 × 107.
teóricas sobre la dependencia de este exponente
La dependencia de d con respecto al número
con respecto al número de Reynolds. En efecto,
Reynolds pequeños no es bien conocida.
20 introduciendo el esfuerzo cortante en la pared
La aplicabilidad de la ley de resistencia en
tp = rgRhJ se definen las escalas de velocidad
potencia es posiblemente limitada, ya que la
(u*) y longitud (lc) siguientes:
variación del exponente en la vecindad del
régimen laminar no es plenamente conocida.
u∗ = τp ρ ; λ c = ν u∗ (1) Ante esta dificultad se investiga la posibilidad
de extender la ley de resistencia que resulta
donde r es la densidad del agua y u* es del perfil logarítmico de las velocidades de
denominada la velocidad de fricción. Prandtl a números de Reynolds pequeños.
Con las escalas de la ecuación (1), la ley en En el flujo turbulento cercano a la pared
potencia adquiere la forma U/u* = k(h/lc)d, se distinguen tres regiones principales (e.g.
donde 0 ≤ d = 2d – 1 ≤ 1. Ésta puede ser deducida Dally y Harleman, 1969; White, 1979): a) la
aceptando que el perfil de las velocidades región interior, donde los esfuerzos viscosos
medias en potencia u(y) = kdu*(y/lc)d es válido son dominantes, también denominada sub-
en todo el dominio 0 ≤ y ≤ h, a partir de la capa viscosa; b) la región exterior, donde los
expresión que define el caudal unitario: esfuerzos turbulentos son dominantes, y c)
la región intermedia o capa de solape, donde
ambos tipos de esfuerzos son importantes. En
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

h
q = h UC = ∫ u ( y) dy (2) la supcapa viscosa, la velocidad es una función
0 básicamente lineal de la distancia a la pared:
u/u* y/lc cuando 0 < y/lc < 4. La región
con kd = k(1 + d) y en donde se ha agregado el exterior sigue una ley de deflexión (umáx – u)/u*
subíndice C, para denotar que se trata de la = G(y/d), donde umáx es la velocidad máxima
velocidad media en un canal rectangular muy ubicada en el espesor de la capa límite d,
ancho. Para el caudal en un tubo se tiene: generalmente asimilada al radio R en un tubo.
En la capa intermedia se ha argumentado que
R la velocidad sigue una ley logarítmica (Sotelo-
Q = π R2 UT = ∫ u (y)2 π (R − y)dy (3) Ávila, 1974):
0

Tecnología y
Fuentes, Longitud de mezcla hiperbólica, perfil de las velocidades y ley de resistencia al flujo

adecuadamente los datos experimentales para


u 1  y 
= ln   (4) altos números de Reynolds.
u∗ κ  γλc 
El objetivo de este trabajo es la extensión
del perfil logarítmico de las velocidades, a
donde k y g son dos parámetros empíricos fin de obtener el comportamiento correcto en
adimensionales. El parámetro k es conocido la pared y su vecindad, para establecer la ley
como la constante de von Kármán. de resistencia, que incluya la ley de Poiseuille
Los valores experimentales reportados cuando el número de Reynolds sea pequeño.
en la literatura se encuentran alrededor de
los valores medios k ≅ 0.4 y g ≅ 0.13; algunos Longitud de mezcla hiperbólica
autores señala que en particular la constante de
von Kármán puede depender del número de Para alcanzar el objetivo es necesario recordar
Reynolds (e.g. Daily y Harleman, 1966; Landau que la ley de Newton, válida en régimen
y Lifchitz, 1989). Un análisis sobre el sujeto se laminar, establece que el esfuerzo cortante
hace ulteriormente. (t) y el gradiente vertical de las velocidades
La ley logarítmica es válida experimental- horizontales son proporcionales, es decir:
mente cuando y/lc > 30 a 70, y/d > 0.15. En
du
cuanto a la función G, en la ley de deflexión se τ = ρν (6)
dy
ha argumentado experimentalmente que es una
función logarítmica: (umáx – u)/u* = –k-1ln(y/d) donde rn = m es el coeficiente de viscosidad 21
+ B, donde B es una constante. dinámica.
Considerando que la ley de deflexión puede El perfil parabólico se obtiene tomando
ser incluida aproximadamente por la ecuación en cuenta que el esfuerzo cortante varía
haciendo B ≈ 0, y que la contribución al caudal linealmente, siendo nulo en la superficie libre
por la subcapa viscosa es despreciable, la del agua o en el centro del tubo, y adquiriendo
velocidad media se obtiene, a pesar de que la su valor máximo en la pared (tp), es decir:
velocidad calculada en la pared es u(0) = –∞
en lugar de cero, como el valor principal en el τ = τp (1 − y h ) (7)
sentido de Cauchy de las integrales que definen
el caudal en las ecuaciones (2) y (3). La forma el perfil de velocidades resultante es el
general es la siguiente: siguiente:

1  y2
u = u∗2 y −  (8)
U 1  h  ν  2h
= ln   (5)
u∗ κ  βλ c 
Las velocidades medias en el canal y el tubo
donde b = ge ≅ 0.35 en el canal; b = ge3/2 ≅ 0.58 en se obtienen introduciendo la ecuación en las
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

un tubo de radio R completamente lleno, h se ecuaciones (2) y (3):


reemplaza por R.
Es claro que la ecuación (5) no es aplicable
1 2
cuando h = 0 o R = 0, ya que proporciona U(0) = UC = h gJ (9)

–∞ en lugar de cero. Este comportamiento de la
velocidad media y del perfil de las velocidades
1 2
se debe a que en la deducción de la ecuación (4) UT = R gJ (10)

se desprecia la fricción debida a la viscosidad
frente a la fricción por la turbulencia. No En régimen turbulento, el cortante, según
obstante, la ley de resistencia al flujo representa las hipótesis de Reynolds, es definido por

Tecnología y
Fuentes, Longitud de mezcla hiperbólica, perfil de las velocidades y ley de resistencia al flujo

la media del producto de las fluctuaciones propone que el coeficiente de proporcionalidad


alrededor de las medias de las velocidades en sea absorbido por la longitud de mezcla, y
el sentido horizontal (u’) y en el sentido vertical escribir:
(v’), es decir (Landau y Lifchitz, 1989):
2 du du
τ=ρ P (12)
dy dy
τ = −ρ u′v′ (11)
en la cual se ha introducido el subíndice P a la
Para la modelación del cortante turbulento longitud de mezcla de Prandtl; se ha eliminado
citemos textualmente a Levi (1989): “En la la barra que denota el perfil de las velocidades
teoría cinética de los gases se había utilizado medias; se han reemplazado las derivadas
un concepto importante: el de ‘camino libre parciales por las totales, y se ha introducido la
medio’. Análogamente, Prandtl introduce función valor absoluto para que el signo quede
una longitud característica capaz de definir el determinado por du/dy.
estado de turbulencia, longitud que se podría El perfil logarítmico de las velocidades,
interpretar como la distancia que una partícula definido por la ecuación (4), se obtiene de
fluida recorre sin perder su individualidad la ecuación (12), bajo el supuesto de que el
al mezclarse con sus vecinas, o bien como el esfuerzo cortante es una constante e igual a su
diámetro de los agregados de partículas que valor en la pared (t = tp = ru*2) y que la longitud
avanzan juntas; distancia y diámetro que de mezcla en un punto dado es proporcional a la
22 —cuando el número de Reynolds es bastante distancia a la pared: lP = ky. Como se ha visto, la
grande— tendrían que ser proporcionales entre ecuación (12) no es aplicable en la pared debido
sí, pues la energía cinética de la masa debe ser a que se han despreciado los efectos viscosos.
igual al trabajo realizado por las partículas para Lo anterior puede ser corregido, considerando
vencer la resistencia a su avance que las vecinas que el esfuerzo cortante es el resultado de los
oponen. A esta longitud característica, Prandtl efectos viscosos y turbulentos, es decir:
la llama ‘longitud de mezcla’ (Mischungsweg)
y la representa con la letra l, basándose en la τ = τ visc + τturb (13)
hipótesis de que, en un movimiento dirigido
en promedio según el eje x (o sea v = 0), La sustitución de las ecuaciones (6) y (12) en
las partículas fluidas tienden a abandonar la ecuación (13) conduce a:
la capa a la cual pertenecen y —luego de
cruzar, paralelamente al eje y, la distancia l—
 du  du
alcanzan otra posición, donde la velocidad τ = ρ ν + 2
P  (14)
 dy  dy
media es distinta de la que la partícula poseía
originalmente. Ahora, por ser l muy pequeña,
la diferencia de velocidades u entre la capa La ecuación (14) se escribe bajo la forma
de salida y la de llegada es l ∂u/∂y; y esta de la hipótesis de Newton, reemplazando
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

expresión representaría —para Prandtl— la el coeficiente de viscosidad cinemática en la


fluctuación de velocidad u’ = l ∂u/∂y. Como ecuación (6) por un coeficiente de ‘viscosidad
otras partículas se mueven de manera análoga cinemática total’ (nt), a saber (Newton, 1985):
en dirección opuesta, habrá choque de masas
fluidas con valores contrarios de u’; por
du
tanto nacerán fluctuaciones v’ (en el sentido τ = ρνt (15)
dy
transversal) del mismo orden de magnitud
que u’. En conclusión, el esfuerzo aparente en la cual nt = n + nturb y nturb = lP2du/dy, es
–r❬u’v’❭ será proporcional a rl2(∂u/∂y)2”. decir la ‘viscosidad cinemática turbulenta’ es
Para establecer la igualdad, Prandtl (1925) proporcional a u’lP.

Tecnología y
Fuentes, Longitud de mezcla hiperbólica, perfil de las velocidades y ley de resistencia al flujo

De acuerdo con la ecuación (1), se define en y+ = –b/2k2, implicando b < 0. Haciendo b =


una longitud de mezcla total como l = nt/u*, de –2ka con a > 0, la ecuación de la hipérbola se
modo que l = lc, cuando nt = n. En consecuencia, escribe como sigue:
las ecuaciones (6), (12) y (15) se escriben de
manera adimensional, introduciendo las
2
variables adimensionales y+ = y/lc, u+ = u/u*, t+ λ + (y+ ) = 1 − α 2 + (κy+ − α ) (19)
= t/tp, l+ = l/lc = nt/n, a saber:

El punto mínimo de la hipérbola queda


du du du+ du+
τ+ = λ + + ; τvisc+ = + ; τturb+ = 2
P+
(16) definido por ym+ = a/k, lm+ = 1−α 2 , y se tiene
dy+ dy+ dy + dy + que l+ = 1 tanto en la pared como a una distancia
yf+ = 2ym+ de la misma, por consiguiente lm+ ≤ l+
donde tvisc+ = tvisc/tp, tturb+ = tturb/tp, lP+ = lP/ ≤ 1 en el intervalo 0 ≤ y+ ≤ yf+ .
l c. De acuerdo con la ecuación (17), en el
Puesto que nt = nl/lc = u*l, se tendrá u*l intervalo 0 ≤ y+ ≤ yf+ , se tiene l2+ = –l+ (1 – l+)
= n + lP2du/dy, o en escritura adimensional l+ ≤ 0, es decir que l+ es imaginaria, ya que lm+
= 1 + l2P +du+/dy+ , y considerando la ecuación ≤ l+ ≤ 1. Esto se traduce en que el esfuerzo
(16) se tiene l+ = 1 + l2P+t+/l+. De esta última se cortante turbulento definido en la ecuación
deduce: (18) cambia de signo en esta región vecina a la
pared. El hecho de que l+ es imaginaria puede 23
2 2
2
+ = λ + (λ + − 1) ; + = P+τ + (17) ser interpretado considerando que partículas
de fluido en el plano xy, donde x es la dirección
donde l+ = l/lc, con l una longitud de mezcla principal del flujo, son transferidas a otro plano
efectiva, que coincide con la longitud de mezcla x’y paralelo al anterior; otras partículas llegan
de Prandtl cuando t = tp. al plano xy procedentes de planos paralelos, de
Las relaciones entre los diferentes esfuerzos modo que la masa se conserva en cada plano.
cortantes se deducen de las ecuaciones (16) y La igualdad tvisc+ = tturb+ se da cuando l+ = 2 y
(17), a saber: (
corresponde a yvt+ = 1+ 1 + 3 α 2 ym+ . )
τvisc+ = (1 λ +)τ+ ; τturb+ = (1 − 1 λ +)τ+ ; Un valor teórico de la constante de von
(18) Kármán
τvisc + + τturb+= τ+

Los valores de los parámetros a y k pueden


Para t+ = 1 y cuando y >> lc según Prandtl ser estimados bajo algunas consideraciones.
se tiene l ~ ky, y de la ecuación (17) se infiere Derivando la ecuación (17) se obtiene:
también l ~ ky (l+ = l/lc >> 1); en la pared (y =
0) se tiene l = lc (l+ = 1). Se propone unir estos
d+ dλ
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

comportamientos a través de la hipérbola + = (λ + − 21 ) + (20)


dy+ dy+
l+2 = 1 + by+ + (ky+)2. Para que existan las
inestabilidades que originan la turbulencia se Ahora bien, el punto mínimo de la longi-
acepta que el perfil de velocidades presente tud de mezcla hiperbólica dl+/dy+|y = 0
m+
un punto de inflexión a una distancia y+ > 0 |
implica que dl+/dy+ y = 0. De acuerdo con la
m+
de la pared (Landau y Lifchitz, 1989). ecuación (20), este resultado se obtiene también
De la ecuación (16) se deduce d2u+/dy+2 = si lm+ = ½, lo que implica α = 21 3 ≅ 0.8660. De
–(1/l2+ )dl+/dy+ para t+ = 1, y en consecuencia la ecuaciones (16) y (17) se deduce que en el
dl+/dy+ = 0 en un punto cercano a la pared. punto crítico se tiene l2m+ = –¼ o sea lm+ = ±½i,
La hipérbola en cuestión presenta un mínimo tvisc+ = 2t+ y tturb+ = –t+.

Tecnología y
Fuentes, Longitud de mezcla hiperbólica, perfil de las velocidades y ley de resistencia al flujo

En la región 0 < y < yf , las escalas importantes


son precisamente las que forman el punto 10
crítico (ym,lm); la primera caracteriza una masa
crítica y la segunda es una longitud de mezcla
8
crítica que caracteriza las inestabilidades que

Distancia a la pared
originan la turbulencia. Haciendo intervenir la
6
viscosidad cinemática, el análisis dimensional
proporciona las velocidades correspondientes
um = n/ym y vm = n/lm, así como el cortante en la 4

pared tp = rumvm; este cortante tiene la forma de


aquel definido por la ecuación (11). Dado que 2

tp = ru2*, ecuación (1), se tiene u2* = umvm, y l2c = λ∗(y∗)


κy∗ – α
ymlm, es decir, en escritura adimensional um+vm+ 0
= 1 y ym+lm+ = 1. De modo que lm+ = ½ implica 0 1 2 3 4
Longitud de mezcla
que ym+ = a/k = 2, esto es κ = 41 3 ≅ 0.4330 y,
ver ecuación (23), γ = 32 3 − 1 ≅ 0.1547, valores
Figura 1. La longitud de mezcla hiperbólica, ecuación
muy cercanos a los reportados en la ecuación
(19), y su asíntota. Los valores de las constantes son los
(4). Por la importancia de estos parámetros se definidos por la ecuación (21).
establecen a continuación los valores resultan-
24 tes del análisis precedente:

1 1
α= 2
3 ≅ 0.8660 ; κ= 4
3 ≅ 0.4330 ;
(21)
2 Perfil de las velocidades
γ= 3
3 − 1 ≅ 0.1547

El perfil de velocidades adimensional


Es importante señalar que este valor teórico correspondiente a t+ = 1 se obtiene de las
de la constante de von Kármán es muy cercano ecuaciones (16) y (19), con la condición u+(0) =
al valor obtenido por Zaragola (1996), a partir 0, a saber:
de ensayos realizados en el rango 3.1 × 104 a 3.5
× 107 del número de Reynolds más amplio que
1  κy+ − α + λ + (y+)
el rango estudiado por Nikuradse (1932, 1933) u∞+ (y+) = ln   (22)
κ  1− α 
(Zaragola y Smits, 1997; McKeon et al., 2004), a
saber: k ≅ 0.436.
Con los valores de a y k definidos por la en donde se ha introducido la notación u∞+(y+)
ecuación (21) se deduce la frontera superior de para indicar que t+ = 1 se obtiene de la ecuación
la región crítica cercana a la pared yf + = 4 y la (8) cuando h+ → ∞.
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

distancia a la pared donde los esfuerzos viscoso Cuando y+ >>, 0 la ecuación (22) tiene el
y turbulento son iguales yvt+ = 2(1 + 5 ) ≅ 6.4721. comportamiento de la ecuación (4):
Es de notar que el valor de yf+ = 4 coincide con
el valor experimental del espesor de la subcapa
1  y+  1− α
viscosa. u∞+ (y + ) = ln ; γ= (23)
κ  γ  2κ
Las gráficas de la longitud de mezcla
hiperbólica definida por la ecuación (19)
y la asíntota ky+ – a, con los valores de los y cuando y+ → 0, su desarrollo es el siguiente:
parámetros proporcionados por la ecuación
(21), se muestran en la figura 1. u∞+ (y+ ) = y+ + 21 ακ y 2+ + O (y 3+) (24)

Tecnología y
Fuentes, Longitud de mezcla hiperbólica, perfil de las velocidades y ley de resistencia al flujo

el cual muestra el comportamiento lineal en 1  h +


u∞+ (h +) − u∞+ (y +) ~ ln   (27)
la subcapa viscosa cerca de la pared (Panton, κ  y +
1984).
El perfil adimensional de las velocidades
correspondiente a la ecuación (7), t+ = 1 – y+/h+, 1 α   h +
u+ (h+ , h+) − u+ (y+ , h+) ~ 1 −  ln  
se obtiene de las ecuaciones (16) y (19), con la κ  κ h+  y+ 
(28)
condición u+(0) = 0, a saber: 1
− (h + − y+)
κh +
1 α   κ y+ − α + λ + (y +)
u+ (y +,h +) = 1 −  ln  
κ  κ h +  1− α  donde la primera se deduce de la segunda
(25)
haciendo h+ → ∞ y h+ – y+ → 0.
1
−  λ + (y + ) − 1 Los perfiles de las velocidades definidos por
κ h+ 
2
la ecuación (22) y (25) se muestran en la figura
Es importante señalar que cuando y+ es 2, en los cuales se debe observar la existencia
muy grande y en consecuencia también h+, ya del punto de inflexión.
que 0 < y+ < h+, de la ecuación (25) se deduce
el comportamiento u+(y+,h+) = k–1(1 – a/kh+) Velocidades medias
ln(y+/g). Escribiendo la ecuación (4) como
u+ = k –1 ln(y+/g), en donde se ha cambiado la Se obtienen a continuación las expresiones
vk 25
notación para el parámetro original de von de la velocidad media del agua en un tubo
Kármán (kvk); es claro que k –1 = k – 1(1 – a/kh+), completamente lleno y en un canal rectangular
vk
la cual puede justificar la dependencia de dicho muy ancho.
parámetro con respecto al número de Reynolds
definido por Re* = h+ = u*h/n, argumentada por Tubo. La velocidad media adimensional para t+
algunos autores cuando el perfil logarítmico = 1 se obtiene introduciendo la ecuación (22) en
es aplicado en flujos donde el esfuerzo la ecuación (3):
cortante no puede ser considerado constante.
Claramente, cuando h+ → ∞, la ecuación (25) se
reduce a la ecuación (22). 10

El comportamiento de u+ (y+,h+) cuando y+ →


0 es el siguiente: 8
Distancia a la pared

y 2+
u+ (y +,h + ) = y+ − (1 − ακ h +) + O (y3+ ) (26) 6
2h +
en donde de nuevo aparece el comportamiento 4
lineal en la subcapa viscosa.
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

El perfil parabólico correspondiente al 2


régimen laminar y proporcionado por la u∞∗(y∗)

ecuación (8) en escritura adimensional es u + = 0


u∗(y∗, h∗)

y + – y2+ /2h + , el cual se deduce de la ecuación 0 2 4 6 8 10

(26) cuando h + → 0. Velocidad

La velocidad máxima ocurre a la distancia


y+ = h+ de la pared; la diferencia entre esta Figura 2. El perfil de las velocidades, ecuaciones (22)
velocidad y aquella en y + cercana a h + se calcula y (25), considerando esfuerzos cortantes constante y lineal.
Los valores de las constantes son los definidos por la
con las ecuaciones (22) y (25). Los resultados
ecuación (21).
son las leyes de deflexión siguientes:

Tecnología y
Fuentes, Longitud de mezcla hiperbólica, perfil de las velocidades y ley de resistencia al flujo

1  R+ 
1  α  UT+ (R+) = ln  11  (34)
UT∞+ (R +) =  2 1 −  κ  γ e 6
κ   κ R+ 

 1 − α 2    κ R − α + λ + (R + ) En escritura adimensional, la ley de


− 1 + 2 2   ln  + 
 2κ R+    1− α  (29) Poiseuille de los tubos capilares definida por la
1 ecuación (10) es UT+(R+) = ¼R+, la cual se deduce
+ 3 2 (κ R+ + 3 α )λ + (R + ) − 3 α  precisamente de la ecuación (33).
2κ R +
2
−  λ + (R + ) − 1 Canal rectangular. La velocidad media
κ 2R +  adimensional para t+ = 1 se obtiene introdu-
ciendo la ecuación (22) en la ecuación (2):
Los comportamientos de UT∞+(R+), cuando
R+ → 0 y R+ → ∞ son, respectivamente, los 1 α   κ h+ − α + λ + (h +)
UC ∞+(h+) = 1 −  ln  
siguientes: κ  κ h+   1− α 
(35)
1 1
UT ∞+ (R +) = R + + O (R +2 ) (30) − λ + (h+) − 1
3 κ h+ 
2

1  R+ 
26 UT∞+ (R+) = ln   (31) Los comportamientos de UC∞+(h+) cuando
κ  γe 3 2
h+ → 0 y h+ → ∞ son, respectivamente, los
la ecuación (31) corresponde a la ecuación (5). siguientes:
La velocidad media adimensional para t* =
1 – y*/R* se deduce de las ecuaciones (3) y (25): UC∞+ (h+) = 21 h + + O (h 2+ ) (36)

1 h+ 
1 α   α  UC∞ + (h+ ) = ln   (37)
UT+ (R +) = 1 −  2 1 −  κ  γ e
κ κR +    κ R+ 

 3 − 5 α 2    κ R+ − α + λ + (R + )
− 1 +   ln   la ecuación (37) corresponde a la ecuación (5).
 2κ 2R +2    1− α  La velocidad media adimensional para t+ =
1  α  α  1 – y+/h+ se obtiene introduciendo la ecuación
+ 2  1 + 3  λ + (R + ) − 3  (25) en la ecuación (2):
2κ R +  κR +  κR + 
(32)
3  α 2 2
− 2 1 −  λ + (R+) − 1 + 4 3  λ + (R+) − 1
3
1  α 
κ R +  κR+ 3κ R+ UC+ (h +) =  1 − 
κ  κ h+ 

Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

α  α  α 
+ 3 2  1 −  λ + (R+) +  1 − α 2   κ h+ − α + λ + (h +)
κ R +  κR+  κR+  −  ln   (38)
2 κ 2h 2+   1− α 

 3  α  1
Los comportamientos de UT+(R+) cuando −  2  1 −  λ + (h + ) − 1 + 2
 2 κ h +   κh +  2κ h+
R+ → 0 y R+ → ∞ son, respectivamente, los
siguientes:
Los comportamientos de UC+(h+) cuando
h+ → 0 y h+ → ∞ son, respectivamente, los
UT+ (R + ) = 41 R + + O (R 2+) (33) siguientes:

Tecnología y
Fuentes, Longitud de mezcla hiperbólica, perfil de las velocidades y ley de resistencia al flujo

UC+ (h +) = 31 h + + O (h 2+) (39) donde ler = cer cuando Re → ∞ y er = e/D es la


rugosidad relativa de Nikuradse.
El parámetro c se estima a partir de la
1  h+  información obtenida por Nikuradse en sus
UC+ (h +) = ln  3  (40)
κ  γe 2 experiencias realizadas en tubos con seis
valores de rugosidad relativa a grandes
En escritura dimensional, la ecuación (39) números de Reynolds (Sotelo-Ávila, 1974).
corresponde al régimen de Poiseuille sobre una Los valores de (e/D,f) se presentan en el
placa plana, ecuación (9). cuadro 1; asimismo, se reportan los valores
correspondientes de le/D obtenidos utilizando
El factor de fricción en la ecuación (42) las ecuaciones (29) y (32)
con Re → ∞. La relación entre le/D y e/D se
La teoría anterior es válida en paredes lisas. muestra en la figura 3. Para la ecuación (29), c
En paredes rugosas y a grandes números de ≅ 0.125 con R2 = 0.9996, mientras que para la
Reynolds, la escala lc se reemplaza por la escala ecuación (32), c ≅ 0.09 con R2 = 0.9997.
le, que caracteriza la rugosidad de la pared; En la zona de transición, la función le(Re,
siguiendo a Colebrook y White (Colebrook, e) es desconocida y podrá ser aproximada
1939), en régimen intermedio, la escala lc se empíricamente a partir de los datos experi-
reemplaza por la escala lt, definida como lt = mentales. Con la finalidad de que la función
lc + le. f[Re, le(Re, e)], que define al factor de fricción 27
A altos números de Reynolds, la escala implícitamente a través de la ecuación (42),
le es proporcional a la altura media de las manifieste algunas de sus características, se
rugosidades de la pared, tomada como la altura tomará el comportamiento asintótico definido
equivalente de granos de arena (e) o escala de por la ecuación (41).
Nikuradse, es decir: La función f(Re,ce), mostrada en la figura 4
para los seis valores de la rugosidad relativa
de Nikuradse, utiliza la ecuación (32). La
lim λ ε (Re, ε ) = c ε (41) función así construida no proporciona el com-
Re → ∞
portamiento observado del factor de fricción
en la zona de transición; su comportamiento
donde c es un coeficiente de proporcionalidad.
asintótico es similar al del factor de fricción
En un tubo, la ley de resistencia se aplica
mostrado en el clásico diagrama de Moody
utilizando el coeficiente de fricción de Fanning
(1944, 1947). Sin embargo, el diagrama de
(f) definido en la ecuación de Darcy-Weisbach
la figura 4 tiene la principal ventaja de que
J = fU2/2gD, donde D es el diámetro interno
contiene como caso límite, a bajos números
del tubo (Darcy, 1857; Darcy y Bazin, 1865;
de Reynolds, al régimen laminar de Poiseuille
Weisbach, 1850). Considerando la velocidad
para el cual f = 64/Re.
de fricción, este coeficiente queda definido
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

En el caso de tubos o canales rugosos, si la


como f = 8/U + 2. Reemplazando la escala lc
rugosidad de la pared se obtiene de manera
por la escala lt = lc + le, la relación entre el
inversa en un problema de flujo en régimen
coeficiente de fricción, el número de Reynolds
laminar o de transición, es posible que el
definido por Re = UD/n, y la escala relativa
valor no tenga ningún significado físico, por
definida por ler = le/D, se obtiene de la
ejemplo, que sea del mismo orden que el del
ecuación (29) o (32):
diámetro del tubo, debido a que f(Re, ce) es
aproximada en esta región de flujo. En esta
−1
1 2 1  4   situación, tal vez es mejor retener el valor
= UT+   + λ ε r  (42)
f 4  2  2 Re f   obtenido de la escala le(Re, e), la cual estará

Tecnología y
Fuentes, Longitud de mezcla hiperbólica, perfil de las velocidades y ley de resistencia al flujo

0.005 0.005
λε ε λε ε
= 0.125 = 0.09
D D D D
0.004 0.004

0.003 0.003

λ ε/D λ ε/D
0.002 0.002

0.001 0.001

0.000 0.000
0.00 0.01 0.02 0.03 0.04 0.00 0.01 0.02 0.03 0.04
ε/D ε/D

Figura 3. Relación entre la escala de rugosidad en la pared (le) relativa al diámetro del tubo (D), y la rugosidad
relativa de los experimentos de Nikuradse (e/D), ecuación (42): a) con la ecuación (29) (le/D) ≅ 0.125(e/D),
con R2 = 0.9996 ; b) con la ecuación (32) (le/D) ≅ 0.09(e/D), con R2 = 0.9997.

28
Cuadro 1. La rugosidad relativa (e/D) y el factor de fricción de Fanning (f), correspondientes a las experiencias
de Nikuradse a grandes números de Reynolds (Re → ∞); los valores de f son obtenidos de las gráficas de
Sotelo-Ávila (1974). La escala relativa le/D es obtenida a partir de las ecuaciones (29) y (32) en la ecuación (42).

(le/D) × 104 (le/D) ×104


e/D f ecuaciones (29) ecuaciones
y (42) (32) y 42)
1
30 0.0600 41.84 29.85
1
61.2 0.0450 20.58 14.70
1
120 0.0350 9.88 7.06
1
252 0.0275 4.37 3.13
1
504 0.0235 2.41 1.73
1
1 014 0.0200 1.24 0.89
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

asociada con un número de Reynolds del de un esfuerzo viscoso y de un esfuerzo


régimen de flujo y con una rugosidad de la turbulento. El primero es proporcional, de
pared, y ser utilizada como un valor medio acuerdo con Newton, a la derivada del perfil
en un pequeño rango de variación de este de las velocidades, mientras que el segundo,
número. de acuerdo con Prandtl, al cuadrado del
producto de la derivada de este perfil y una
Conclusiones longitud de mezcla. Se ha introducido una
longitud de mezcla hiperbólica para escribir
Se ha considerado que el esfuerzo cortante en la relación entre el esfuerzo cortante total y la
el flujo del agua es el resultado de la suma derivada del perfil en la forma de Newton.

Tecnología y
Fuentes, Longitud de mezcla hiperbólica, perfil de las velocidades y ley de resistencia al flujo

0.1
Coeficiente de fricción de Fanning

1
30

1
61 . 2
1
120 ε
1
D
252
1
504
1
1014

0.01
1.E+03 1.E+04 1.E+05 1.E+06 1.E+07 1.E+08

Número de Reynolds

Figura 4. El coeficiente de fricción de Fanning (f) en un tubo completamente lleno de agua, ecuación (42)
29
considerando la ecuación (32), en función del número de Reynolds (Re) en un tubo liso y para los seis valores
de la rugosidad relativa de Nikuradse (e/D).

La longitud hiperbólica ha sido construida llevándola a la forma de la ecuación de Darcy-


de tal manera que tenga el comportamiento Weisbach; el factor de fricción resultante
lineal con respecto a la distancia a la pared presenta los comportamientos extremos
de la de Prandtl, en la cual el coeficiente de clásicos, en función del número de Reynolds,
proporcionalidad es la constante de von es decir el régimen laminar de Poiseuille a
Kármán, y que tenga un valor constante en bajos valores y el de Prandtl a altos valores de
la pared para incluir el régimen laminar. Esto este número.
induce que la hipérbola presente un punto El efecto de la rugosidad de la pared a
mínimo cerca de la pared, hecho que a su vez altos números de Reynolds se ha introducido
induce un punto de inflexión en el perfil de en la ley de resistencia, siguiendo la idea de
las velocidades. La existencia de este punto Colebrook y White de sumar a la escala de
crítico permite deducir un valor teórico de la la turbulencia una escala proporcional al
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

constante de von Kármán bastante cercano a tamaño de los granos de arena de Nikuradse.
su valor experimental. El factor de fricción resultante tiene el mismo
Con el perfil de las velocidades obtenido comportamiento que el mostrado en el
se han deducido las fórmulas para calcular diagrama clásico de Moody. Sin embargo,
las velocidades medias del fluido en un esta escala depende del número de Reynolds
tubo completamente lleno de agua y en un en régimen transitorio de acuerdo con los
canal rectangular de ancho muy grande; resultados experimentales de Nikuradse.
a partir de estas fórmulas se obtienen las La dependencia de esta escala a pequeños y
leyes de resistencia al flujo. Se ha estudiado moderados valores del número de Reynolds y
en particular la ley de resistencia en el tubo de la rugosidad es un sujeto de investigación.

Tecnología y
Fuentes, Longitud de mezcla hiperbólica, perfil de las velocidades y ley de resistencia al flujo

Agradecimientos MANNING, R. On the flow of water in open channels and


pipes. Trans. Inst. Civil Engr. Ireland. Vol. 20, 1891, pp. 161-
207.
El autor manifiesta su profundo agradecimiento a don
McKEON, B.J., SWANSON, C.J., ZARAGOLA, M.V.,
Samuel Trueba Coronel, ingeniero agrónomo especialista DONNELLY, R.J. and SMITS, A.J. Friction factors for
en irrigación de la Escuela Nacional de Agricultura smooth pipe flow. J. Fluid Mechanics. Vol. 541, 2004, pp.
de Chapingo y doctor Honoris causa por el Colegio de 41-44.
Postgraduados, por sus enseñanzas en hidráulica. MOODY, L.F., Friction factors for pipe flows. Trans. ASME.
Vol. 66, 1944, pp. 641.
MOODY, L.F. An approximate formula for pipe friction
Recibido: 25/02/09
factors. Trans. ASME. Vol. 69, 1947, pp. 1005.
Aprobado: 08/06/10 NEWTON, I. De philosophiae naturalis principia mathematica.
Préface de S. Hawking. Postface de F. Biarnais. Paris:
Referencias Christian Bourgois Éditeur, 1985.
NIKURADSE, J. Gesetzmäßigkeit der turbulenten Stromüng
BARENBLATT, G.I. Scaling laws for fully developed in glatten Rohren. Forsch. Arb. Ing.-Wes. No. 356. English
turbulent shear flows. Part 1. Basic hypotheses and translation NACA TT F-10, 1932, 359 pp.
analysis. Journal of Fluid Mechanics. Vol. 248, 1993, pp. 513- NIKURADSE, J. Stroemungsgesetze in rauhen Rohren. Ver.
520. Dtsch. Ing. Forsch. 1933, 361 pp.
BARENBLATT, G.I. and PROSTOKISHIN, V.M. Scaling PANTON, R.L. Incompressible flow. New York: John Wiley &
laws for fully developed turbulent shear flows. Part 2. Sons, Inc., 1984, 780 pp.
Processing of experimental data. Journal of Fluid Mechanics. POISEUILLE, J.L.M. Recherches expérimentales sur le
Vol. 248, 1993, pp. 521-529. mouvement des liquides dans les tubes de très petits
30 diamètres. Comptes rendus de l’Académie des Sciences. Vol.
CHÉZY, A. Rapport sur le canal de l’Yvette. En Herschel,
C. On the origin of the Chézy formula. J. Assoc. Eng. Soc. 11, 1840, pp. 961-967 y 1041-1049; vol. 12, 1841, pp. 112-
1897. Vol. 18, 1776, pp. 363-365. 115.
COLEBROOK, C.F. Turbulent flow in pipes with particular PRANDTL, L. Über die ausgebildete Turbulenz. ZAMM
reference to the transition region between the smooth (Zeitschrift für Angewandte Mathematik und Mechanik).
and rough pipe laws. J. Inst. Civ. Eng. Vol. 11, 1939, pp. Vol. 5, 1925, pp. 136-139.
133-156. REYNOLDS, O. An experimental investigation of the
DAILY, J.W. and HARLEMAN, D.R.F Fluid dynamics. circumstances which determine whether the motion
Reading, USA: Addison-Wesley Publishing Co., 1966, 511 of water shall be direct or sinuous and of the Law of
pp. Resistance in parallel channels. Philos Trans. Royal Soc.
DARCY, H.P.G. Recherches expérimentales relatives au London. Vol. 174, 1883, pp. 935-982.
mouvement de l’eau dans les tuyaux. Paris: Imprimerie RICHARDS, L.A. Capillary conduction of liquids through
Nationale, 1857. porous mediums. Physics. Vol. 1, 1931, pp. 318-333.
DARCY, H. et BAZIN, H. Recherches hydrauliques; première SAINT-VENANT, A.J.C. BARRÉ DE. Théorie du mouvement
partie, recherches expérimentales sur l’écoulement de l’eau dans non permanent des eaux avec application aux crues des
les canaux découverts. Paris: Imprimerie Nationale, 1865. rivières, et à l’introduction des marées dans leurs lits.
DU BUAT, P.L.G. Principes d’hydraulique, vérifiés par un Comptes rendus des Séances de l’Académie des Sciences. Vol.
grand nombre d’expériences faites par ordre du gouvernement. 73, 1871 pp. 147-154 y 237-240.
Secund. ed. Paris: Imprimerie de Monsieur, 1786. SOTELO-ÁVILA, G. Hidráulica General. México, D.F.:
FUENTES, C., DE LEÓN, B., SAUCEDO, H., PARLANGE, Editorial Trillas, 1974.
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

J.-Y. y ANTONINO, A.C.D. El sistema de ecuaciones de TRUEBA-CORONEL, S. Hidráulica. México, D.F.: CECSA,
Saint-Venant y Richards del riego por gravedad: 1. La ley 1954, 454 pp.
de resistencia hidráulica en potencia. Ingeniería hidráulica WEISBACH, J. Lehrbuch der Ingenieur-und Maschinen-
en México. Vol. XIX, núm. 2, abril-junio de 2004, pp. 65-75. Mechanik. 2nd ed. Braunschweig: Vieweg und Sohn, 1850,
KING, H.W., WISLER, C.O. and WOODBURN, J.G. 535 pp.
Hydraulics. New York: John Wiley & Sons, Inc., 1952, 351 WHITE, F.M. Mecánica de fluidos. México, D.F.: McGraw Hill,
pp. 1979, 757 pp.
LANDAU, L. et LIFCHITZ, E. Physique théorique. Tome 6: ZARAGOLA, M.V. Mean-flow Scaling of Turbulent Pipe Flow.
Mécanique des fluides. Seconde édition. Moscou: Éditions Ph.D. thesis. Princeton: Princeton University, 1996.
Mir, 1989, 748 pp. ZARAGOLA, M.V. and SMITS, A.J. Scaling of the mean
LEVI, E. El agua según la ciencia. Conacyt-Castell Mexicana, velocity profile for turbulent pipe flow. Physics Review
México, 1989, 677 pp. Letters. Vol. 78, núm. 2, 1997, pp. 239-242.

Tecnología y
Fuentes, Longitud de mezcla hiperbólica, perfil de las velocidades y ley de resistencia al flujo

Abstract

FUENTES, C. Hyperbolic mixture length, velocity profile, and flow resistance law. Water
Technology and Sciences, formerly Hydraulic engineering in Mexico (in Spanish). Vol.
II, No. 1, January-March, 2011, pp. 19-31.

Considering that in water flow total shear stress is the sum of a viscous shear stress and a
turbulent shear stress, a hyperbolic mixture length is introduced in the Newton hypothesis
to describe the relationship between total shear stress and the mean velocity profile derivative.
The hyperbolic length is reduced to the Prandtl length which is proportional to the wall
distance when the latter is large. The existence of an inflexion point in the velocity profile
induces a theoretical value of the von Kármán constant very close to its experimental value.
From this, profile formulas for average fluid velocities in a pipe and rectangular channel are
deduced, and from these latter, resistance to flow laws are established. The pipe resistance
law, expressed in a Darcy-Weisbach form, indicates that the friction factor shows the extreme
behaviors of Poiseuille and Prandtl laws. The wall roughness for high Reynolds numbers is
introduced following the Colebrook and White idea, adding to the turbulence scale another one
proportional to the Nikuradse sand grains size; the friction factor has the same behavior as that
of the Moody diagram. The last scale will depend on the Reynolds number in transient regime
in agreement with the experimental results of Nikuradse and its dependency with respect to
small and moderate Reynolds number values, and the wall roughness is a study subject.

Keywords: theoretical value of the von Kármán constant, wall roughness effects. 31

Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

Dirección institucional del autor


Dr. Carlos Fuentes

Facultad de Ingeniería
Universidad Autónoma de Querétaro
C.U., Cerro de las Campanas
76010 Santiago de Querétaro, Querétaro, México
Teléfono: +52 (442) 1921 200, extensión 6036
Fax: +52 (442) 1921 200, extensión 6006
cfuentes@uaq.mx

Tecnología y
Presa derivadora Cuchillo Parado, para desviar agua del río Conchos hacia la Unidad de Riego Cuchillo Parado,
aguas abajo de la presa de almacenamiento Luis L. León, en Chihuahua, Chihuahua, México.

Foto: Israel Velasco.


Utilización de las ventosas para la
expulsión del aire durante el llenado de
las tuberías. Comportamiento adiabático
frente a isotermo
• Vicente S. Fuertes-Miquel • Pedro L. Iglesias-Rey •
• P. Amparo López-Jiménez •
• F. Javier Martínez-Solano • Gonzalo López-Patiño •
Universidad Politécnica de Valencia, España

Resumen

Las conducciones con perfil irregular presentan una serie de particularidades que
no pueden ser ignoradas, como puede ser la posible acumulación de bolsas de
aire en los puntos altos. Para evitar los problemas derivados de esta situación se
recurre a la instalación de ventosas (también llamadas válvulas de aire), las cuales
permiten la entrada y salida de aire. Pero el aire introducido en la conducción debe
ser expulsado y ello debe hacerse de forma adecuada para evitar sobrepresiones
indeseables. El aire atrapado entre dos columnas de agua en una conducción a
presión, con o sin ventosas, puede provocar importantes picos de presión cuando
se arranca la instalación. En el presente trabajo se pretende estudiar y modelar el
problema del llenado de tuberías con aire atrapado y ventosas instaladas en los
puntos altos, para poder predecir el transitorio que se producirá y tratar de evaluar
los peligrosos picos de presión que pudieran generarse. Se utiliza el modelo rígido 33
para analizar el comportamiento de n bolsas de aire atrapado en tuberías de perfil
irregular con vi ventosas instaladas. También se revisan las condiciones de contorno
de las ventosas en su fase más crítica, la de expulsión de aire. El comportamiento
isotermo del aire atrapado, tal cual se propone en los textos estándar, se compara
con el comportamiento adiabático que, sin duda, es una hipótesis mucho más
realista en el supuesto de transitorios muy rápidos.

Palabras clave: transitorios hidráulicos, aire atrapado, ventosas (válvulas de aire),


modelos matemáticos.

Introducción Son muchas las situaciones en las que nos


podemos encontrar con aire en los sistemas
El análisis del flujo transitorio en los sistemas hidráulicos. El aire puede estar presente dentro
hidráulicos a presión presenta grandes difi- de una conducción por motivos muy variados,
cultades a causa de la complejidad intrínseca tanto intencionados como accidentales: libera-
del proceso y por las innumerables configu- ción de aire disuelto, eventuales vórtices en la
raciones distintas que pueden presentarse, cada aspiración de las bombas, operación de ventosas
una de ellas con sus propias particularidades. (también llamadas válvulas de aire) admitiendo
Si el estudio del flujo transitorio con un aire, roturas de la tubería o pequeñas fisuras en
único fluido y una única fase ya es complejo, regiones de presión negativa, etcétera.
mucho más lo es el análisis de los transitorios Otro de los motivos que da lugar a la
hidráulicos con aire atrapado, donde se cuenta presencia de aire en las conducciones es la inte-
con la presencia de dos fluidos (aire y agua) en rrupción temporal del servicio de suministro.
dos fases distintas (gaseosa y líquida). Al interrumpir el servicio, como ninguna

Tecnología y Ciencias del Agua, antes Ingeniería hidráulica en México, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011, pp. 33-50
Fuertes-Miquel et al., Utilización de las ventosas para la expulsión del aire durante el llenado de las tuberías. Comportamiento...

instalación es perfectamente estanca (siempre modelos matemáticos fiables que permitan


se fuga algo de agua a través de las válvulas, la simulación de los transitorios hidráulicos
juntas, acometidas, etcétera) y, además, los con aire atrapado de la forma más realista
usuarios pueden tener abiertos sus puntos de posible.
consumo, se inicia un vaciado de la instalación Hay que constatar que, en general, es muy
que ocasiona presiones manométricas nega- difícil estimar de forma exacta la magnitud
tivas en los máximos relativos de la conducción de las sobrepresiones que puede generar la
y, con ello, se produce la entrada de aire, compresión de las bolsas de aire atrapado en
acumulándose en los puntos altos. las conducciones. La solución depende no
Así pues, interrupción temporal en conduc- solamente de la cantidad de aire atrapado,
ciones de perfil irregular genera siempre sino también de su localización y de su
problemas de aire atrapado. La puesta en forma. Debe resaltarse que, en ocasiones,
funcionamiento de la red de distribución estas sobrepresiones pueden llegar a ser
debe hacerse con muchísimo cuidado (por varias veces mayores que la presión normal
ejemplo, mediante la lenta apertura de del sistema, con el peligro que ello puede
válvulas, permitiendo así una expulsión lenta entrañar para la seguridad y fiabilidad de la
y controlada del aire a través de las ventosas instalación.
dispuestas en los lugares adecuados) y, aún con En cualquier caso, es evidente que el aire
todas estas precauciones, los problemas y las presente en la instalación (por uno u otro
34 roturas son habituales. motivo) deberá ser expulsado, lo cual deberá
Las bolsas de aire atrapado en las realizarse con sumo cuidado para que, durante
conducciones a presión constituyen una fuente este proceso, no se generen golpes de ariete
de numerosos problemas, que pueden llegar indeseados que puedan ser perjudiciales
incluso a ser catastróficos para la instalación. para la instalación. Una posible solución para
Evidentemente, uno de los principales pro- evitar estos picos de presión debidos a la
blemas que puede provocar la acumulación presencia de aire es la utilización de ventosas,
de aire atrapado entre dos columnas de agua las cuales permiten que el aire almacenado en
es la generación de importantes sobrepresiones la instalación escape libremente a la atmósfera
durante los procesos de arranque de las (evitando o, al menos, limitando su brusca
instalaciones, tal y como atestiguan los compresión). No obstante, hay que decir que
numerosos casos descritos en la bibliografía la presencia de ventosas no siempre ofrece
(Hope y Papworth, 1980; Jönsson, 1985; la fiabilidad necesaria y puede ocasionar
Betâmio de Almeida, 1991; Locher y Wang, situaciones más problemáticas que las que
1992; etcétera). pretendía evitar. Una mala selección de las
El aire atrapado entre dos columnas de mismas, un funcionamiento incorrecto o una
agua en una conducción a presión constituye deficiente respuesta como consecuencia de la
un motivo de preocupación por las importantes ausencia de mantenimiento puede dar lugar a
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

sobrepresiones que pueden generarse con graves problemas.


ocasión del arranque de la instalación, Existen diferentes tipos de ventosas
independientemente de la presencia o no de (también llamadas válvulas de aire): ventosas
ventosas. Por ello, el conocimiento físico del de gran orificio para la admisión y expulsión
problema planteado y la posibilidad de eva- de grandes cantidades de aire; ventosas
luar los picos de presión que potencialmente de pequeño orificio o purgadores para la
pueden generarse presenta un indudable expulsión de pequeñas cantidades de aire
interés práctico. cuando hay presión en la tubería; ventosas
Para lograr estos objetivos, es fundamental de vacío que permiten la expulsión de aire,
disponer de herramientas adecuadas y pero no la admisión; abductores que permiten

Tecnología y
Fuertes-Miquel et al., Utilización de las ventosas para la expulsión del aire durante el llenado de las tuberías. Comportamiento...

la admisión de aire, pero no la expulsión; Es interesante destacar que el tamaño de la


ventosas de cierre lento, etcétera. bolsa de aire condiciona de manera importan-
En el presente trabajo se propone un te las máximas sobrepresiones que se alcanzan
modelo matemático para el análisis de los en la conducción (Fuertes, 2001). Cuanto
transitorios hidráulicos generados por bolsas menor es el tamaño de la bolsa de aire más
de aire atrapado en tuberías de perfil irregular, brusca en la compresión que sufre al arrancar
con ventosas instaladas en los puntos altos. la instalación y, en consecuencia, mayor es el
Una vez presentado el modelo propuesto, se pico de presión y menor el tiempo que tarda
analiza una instalación donde hay instalada en alcanzarse dicho máximo. Así pues, las
una ventosa de gran orificio, para así comparar pequeñas bolsas de aire que se comprimen
el transitorio generado con el que se produciría en gran medida y muy rápidamente son
en la misma instalación sin la presencia de la mucho más perjudiciales para la instalación
ventosa. que las bolsas de mayor tamaño, las cuales se
Finalmente, se compara el comportamiento comprimen en mucha menor medida y mucho
isotermo del aire en el interior de la tubería más lentamente.
(hipótesis generalmente adoptada) con el El modelo matemático que se propone a
comportamiento adiabático (más próximo continuación incluye la posibilidad de consi-
a la realidad cuando el transitorio sea muy derar la presencia de ventosas instaladas en
rápido). diversos puntos de la conducción. En trabajos
precedentes (Fuertes et al., 1998; Izquierdo 35
Llenado de tuberías con aire atrapado et al., 1999; Fuertes, 2001) se ha desarrollado
un modelo que permite el estudio de los
Generalmente, los transitorios hidráulicos transitorios hidráulicos generados por n bolsas
se analizan considerando que no se alcanza de aire atrapado en tuberías de perfil irregular
la presión de vapor y que no hay presencia (figura 1). Lógicamente, cuando no se incluye
de aire atrapado. Estas discontinuidades en la presencia de ventosas (bien seleccionadas y
las columnas líquidas pueden ser la causa bien ubicadas) se está analizando la situación
de importantes problemas, entre otros, más desfavorable y, por tanto, la que mayores
grandes variaciones de presión. Siempre que picos de presión ocasiona. En cualquier caso,
sea posible, los sistemas hidráulicos deben hay que recordar que si las ventosas están mal
diseñarse para evitar que se produzcan ambas dimensionadas o mal ubicadas los problemas
circunstancias. Sin embargo, esto no siempre pueden agravarse.
es factible. Si no puede evitarse la presencia de La situación mostrada en la figura 1
vapor y/o aire en las instalaciones, deberán (columna de agua, bolsa de aire, columna de
realizarse cuidadosos estudios para evaluar agua, bolsa de aire, etcétera) puede generarse,
los posibles peligros y tomar las precauciones por ejemplo, durante una interrupción temporal
necesarias para evitar graves problemas. del servicio. Puesto que las redes no son
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

El trabajo aquí presentado se centra en perfectamente estancas, cuando la instalación


el análisis de transitorios hidráulicos con no está en funcionamiento, parte del agua que
aire atrapado entre columnas de agua. La hay en el interior de las tuberías va a perderse
frecuencia e importancia de este problema ha a través de los defectos de la instalación. Esta
originado que se le preste notable atención en situación va a generar columnas de agua en los
la literatura técnica. Así, Gandenberger (1950) puntos bajos de la instalación y bolsas de aire
describe hace más de cincuenta años un buen en los puntos altos.
número de casos de elevados picos de presión En la inmensa mayoría de problemas con
originados por la presencia de aire atrapado en aire atrapado, los efectos elásticos de líquido
tuberías. y tubería pueden ser despreciados. Cuanto

Tecnología y
Fuertes-Miquel et al., Utilización de las ventosas para la expulsión del aire durante el llenado de las tuberías. Comportamiento...

P0* Columna
de llenado
Lm
L1
L *
Patm
v L2 θm > 0
θ1 < 0
P1* Lq
θ 2 <0 vi
Lp Columna de Pi*+1
bloqueo i θ q< 0
xi Pi*
θp >0

Figura 1. Tubería de perfil irregular con n bolsas de aire atrapado.

mayor sea el tamaño de las bolsas de aire y/o modelo rígido (despreciando los efectos elás-
cuanto menor sea la longitud de las columnas ticos del sistema), y por otro, la consideración
de agua, menor será el error cometido al del modelo pistón (suponiendo una frontera
despreciar la elasticidad del líquido. En entre aire y agua perfectamente clara).
consecuencia, en la gran mayoría de los El análisis de transitorios hidráulicos
casos puede utilizarse el modelo rígido para con bolsas de aire, sin incluir la presencia
36
analizar este tipo de transitorios (Chaudhry, de ventosas, ha sido estudiado con cierto
1989; Abreu et al., 1991; Thorley, 1991; Abreu detalle por los autores. En Fuertes et al.
et al., 1999; etcétera). En general, salvo que el (1999) se realiza un exhaustivo análisis
tamaño de las bolsas de aire sea muy pequeño, dimensional del problema, con objeto de
el modelo rígido proporciona resultados con identificar los parámetros más significativos
suficiente precisión. del fenómeno estudiado y obtener así unas
Por otro lado, en el modelo propuesto para gráficas adimensionales que permitan estimar
el análisis de los transitorios con aire atrapado de forma sencilla las presiones máximas que
se ha utilizado como hipótesis el modelo deberá soportar la instalación.
pistón. Este modelo es característico de los Todo modelo teórico necesita ser validado
transitorios rápidos, donde puede considerase por medidas experimentales que pongan de
que la interfase gas-líquido coincide con la manifiesto su utilidad. Para validar el modelo,
sección recta de la tubería, de forma que en la se ha montado un equipo experimental en
conducción hay tramos completamente llenos los laboratorios de la Universidad Politécnica
de aire y otros que se encuentran ocupados de Valencia (figura 2), España, donde se han
totalmente por el agua. Los parámetros más realizado diferentes ensayos (Fuertes et al.,
determinantes para asumir esta suposición 2000; Fuertes, 2001) y se han comparado los
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

son la velocidad del flujo, el diámetro de resultados obtenidos con los que proporciona
la conducción y la pendiente de la tubería. el modelo matemático propuesto.
Lógicamente, cuanto mayor sea la velocidad, El equipo experimental se diseñó para
menor el diámetro y mayor la pendiente estudiar el llenado de una conducción con
ascendente, más realista será la aplicación de bolsas de aire atrapado con un doble objetivo:
este modelo, el cual considera una frontera a) por un lado, validar los resultados teóricos
aire-agua perfectamente definida. del modelo propuesto y b) por otro lado,
El modelo matemático que se presenta se determinar el valor del índice politrópico k que
fundamenta en las dos hipótesis anteriormente mejor caracteriza el comportamiento de las
comentadas: por un lado, la utilización del bolsas de aire atrapado.

Tecnología y
Fuertes-Miquel et al., Utilización de las ventosas para la expulsión del aire durante el llenado de las tuberías. Comportamiento...

con un exponente politrópico k = 1.4 (en este


caso, se trataba de transitorios muy rápidos).
Tras realizar los ensayos y comparar los
resultados, puede afirmarse que la concordan-
cia entre los valores experimentales medidos
por los transductores y los obtenidos con el
modelo matemático es muy buena durante
los primeros instantes del transitorio, lo cual
permite afirmar que el modelo matemático
propuesto es válido. Debe resaltarse que los
máximos picos de presión se alcanzan en los
momentos iniciales del transitorio.
Figura 2. Vista general del equipo experimental. En los ensayos realizados en los laboratorios
de la Universidad Politécnica de Valencia, al
tratarse de transitorios muy rápidos, con un
orden de magnitud de unos pocos segundos,
En relación con esta última cuestión, tras independientemente de los valores de presión,
realizar un análisis detallado, se concluye la evolución del aire atrapado puede modelarse
que el coeficiente politrópico no es constante mediante un coeficiente politrópico k = 1.4.
(varía con las características de la instalación De hecho, dicho valor es el que hace que los 37
y con las particularidades del transitorio). resultados del modelo matemático se ajusten
Además, incluso varía durante el desarrollo mucho mejor a las medidas experimentales.
de un transitorio concreto. Así pues, no es
posible generalizar el uso de uno u otro valor Utilización de las ventosas para la
del exponente politrópico k. En la bibliografía expulsión del aire
nos encontramos con todos los valores
posibles, desde k = 1 (proceso isotermo) Para evitar los numerosos problemas derivados
hasta k = 1.4 (proceso adiabático). En general, de la presencia de bolsas de aire atrapado, es
puede afirmarse que cuanto más lento sea el habitual la colocación de ventosas en diversos
transitorio, más realista será la suposición de puntos de la instalación. Estas ventosas
una evolución isoterma (k = 1); mientras que permiten la salida del aire al exterior cuando
para los procesos rápidos, la hipótesis de una las bolsas se comprimen, reduciendo así los
evolución adiabática (k = 1.4) proporcionará picos de presión que se alcanzan y suavizando
mejores resultados. Efectivamente, si el el transitorio que se genera. Sin embargo,
transitorio es muy rápido, no hay tiempo es muy importante tener bien claro que la
suficiente para que se produzca la transferencia presencia de ventosas no siempre ofrece la
de calor hacia el exterior y la evolución del aire fiabilidad esperada y puede ser la causa de
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

es prácticamente adiabática. graves problemas.


En muchos trabajos se propone utilizar Efectivamente, a pesar de las indudables
un valor medio k = 1.2. Este mismo valor era ventajas que tiene la utilización de ventosas,
asumido por Martin (1976) hace algunos años también presenta una serie de problemas o
para el análisis de tuberías con bolsas de aire dificultades. Por ejemplo, el dimensionado y
atrapado. Sin embargo, más recientemente, selección de las ventosas debe realizarse con
Lee y Martin (1999) presentan resultados muchas precauciones. A la enorme dificultad
experimentales para bolsas de aire atrapado, que ya tiene la estimación con una cierta
pero en una tubería horizontal, apuntando que exactitud de los caudales de aire que la ventosa
el primer pico de presión se ajusta mucho mejor debe expulsar o admitir, se une el hecho de

Tecnología y
Fuertes-Miquel et al., Utilización de las ventosas para la expulsión del aire durante el llenado de las tuberías. Comportamiento...

que el sobredimensionado de la misma, sobre dejando así una peligrosa bolsa de aire en el
todo en su etapa de expulsión, puede dar interior de la tubería.
origen a elevadas sobrepresiones, de manera Otra cuestión a tener en cuenta es la poca
que tan peligroso es seleccionar una ventosa relación existente entre el diámetro nominal
demasiado pequeña como demasiado grande. de la ventosa (generalmente coincide con
Otro problema que presentan las ventosas el diámetro de conexión) y la capacidad de
es su modelación de forma adecuada, tanto expulsión de la misma, con todos los problemas
estática como dinámicamente. En cuanto a que ello puede generar a la hora de seleccionar
la caracterización estática, los fabricantes la ventosa adecuada.
(aunque no todos) suelen ofrecer las curvas También es importante destacar que muchas
características de sus ventosas en los veces se realiza un mantenimiento inadecuado
catálogos correspondientes, pero en muchos o incluso inexistente, lo cual puede provocar un
casos los datos facilitados no suelen ser muy funcionamiento incorrecto de la ventosa en el
fiables. momento en el que sea necesaria su actuación.
En diversos laboratorios, incluyendo entre Así pues, parece claro que la presencia
ellos la Universidad Politécnica de Valencia de ventosas en las instalaciones es más que
(Fuertes, 2001), se han realizado ensayos recomendable, pero no garantiza totalmente
estáticos de diferentes ventosas y los resul- su seguridad. Por todas las circunstancias
tados obtenidos presentan, generalmente, ya comentadas, las ventosas pueden llegar a
38 importantes discrepancias respecto a los generar problemas incluso más graves que los
datos facilitados por los fabricantes en sus que pretendían solucionar.
catálogos. Esta circunstancia puede dar Es por todo ello que parece de gran interés
lugar a problemas de gran importancia, como disponer de un modelo matemático que
consecuencia de un dimensionado incorrecto permita simular el comportamiento de la
de la ventosa. Lógicamente, esta selección instalación durante el llenado de la misma y
inadecuada viene provocada por la utilización la expulsión del aire a través de las ventosas.
de curvas características erróneas. Dicho modelo, tal y como puede comprobarse
Por otro lado, en lo que se refiere a la en el ejemplo que se presenta más adelante,
caracterización dinámica de las ventosas, ayuda a resolver algunos problemas que
la situación todavía es mucho peor, puesto presenta el uso de las ventosas.
que prácticamente no existe información al
respecto. Los fabricantes ignoran totalmente Modelo matemático incluyendo ventosas
este aspecto, pero incluso desde el punto
de vista de la investigación queda mucho Se considera una conducción de perfil irregular
por hacer. Los valores de sus umbrales y con puntos altos donde pueden instalarse
tiempos de respuesta nadie los suministra y, ventosas para permitir la salida y entrada
de momento, existen muy pocos estudios al de aire durante las operaciones de llenado y
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

respecto. vaciado de la instalación (figura 3). Se presenta


Además de la dificultad que presenta el a continuación un modelo matemático general
dimensionado correcto de las ventosas y la válido para el análisis de los transitorios
poca fiabilidad de las curvas características hidráulicos generados por n bolsas de aire
facilitadas por los fabricantes, existen otros atrapado en tuberías de perfil irregular con vi
problemas como, por ejemplo, el llamado ventosas instaladas.
“cierre dinámico” de la ventosa, es decir, el Si se pretende estudiar el llenado de la
cierre de la ventosa causado por un efecto instalación, es muy importante modelar bien
sustentador sobre el flotador y que se produce el comportamiento de las ventosas en la fase
antes de la llegada de la columna de agua, de expulsión. Los textos clásicos (Wylie y

Tecnología y
Fuertes-Miquel et al., Utilización de las ventosas para la expulsión del aire durante el llenado de las tuberías. Comportamiento...

Sin embargo, en instalaciones de dimen-


vaire1
siones mayores, donde el llenado de las
tuberías necesita varios minutos, puede consi-
derarse un comportamiento más próximo
al isotermo. Es por ello que a la hora de
caracterizar el comportamiento de las bolsas de
ρ1 p*1
aire durante el transitorio, con independencia
de que futuros ensayos en el laboratorio
v puedan aportar luz definitiva sobre el tema,
x1 suele admitirse una evolución isoterma. Esta
hipótesis está basada en que el flujo de aire
L

v1
saliendo por la ventosa ralentiza de manera
significativa el proceso de compresión.
Figura 3. Instalación con una ventosa en un punto alto Obviamente, ésta es una justificación tan solo
de la conducción. cualitativa y, para tener más información al
respecto, habría que profundizar en el tema y
realizar medidas experimentales.
Así pues, las principales hipótesis emplea-
Streeter, 1993; Chaudhry, 1987) suponen un das para el desarrollo del modelo son:
comportamiento isotermo para el aire en el 39
interior de la tubería, mientras que el cálculo de • Análisis del transitorio mediante la apli-
la masa de aire saliente a través de la ventosa se cación del modelo rígido, lo cual supone
realiza con las expresiones del flujo isentrópico, despreciar la elasticidad del sistema.
características de un transitorio rápido sin • Interfases aire-agua perfectamente defini-
intercambio de calor. La rapidez del transitorio das y coincidentes en todo instante con la
puede condicionar el comportamiento del sección recta de la tubería.
aire en el interior de la tubería, por lo que la • En principio se supone una evolución
evolución puede que sea, asimismo, adiabática. isoterma del aire atrapado en la conducción
Como se verá más adelante, los resultados (al menos, mientras la ventosa está abierta).
muestran diferencias significativas, según Más adelante se procederá a comparar el
se considere un comportamiento isotermo o comportamiento isotermo con un posible
adiabático. comportamiento adiabático.
En otros trabajos, el comportamiento del
aire atrapado en tuberías ha sido modelado En estas condiciones, las ecuaciones básicas
para diferentes valores de k, evidenciándose que modelan el sistema hidráulico que se
(Abreu et al., 1991) que los mayores picos de pretende estudiar son las que se describen a
presión se alcanzan para evoluciones isotermas continuación:
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

(k = 1), aun cuando no hay criterios establecidos


sobre cuán rápido debe ser el transitorio para Para la columna de llenado se tienen dos
no considerar el intercambio de calor. Los datos ecuaciones:
experimentales disponibles en la literatura
(Lee y Martin, 1999; Fuertes et al., 2000), dadas 1. Ecuación del modelo rígido que caracteriza
las reducidas medidas de los laboratorios, el movimiento de la columna de llenado
corresponden a transitorios de escasos impulsada por la fuente de energía:
segundos de duración. Por ello, en estos casos,
el exponente que mejor se suele ajustar a los
resultados experimentales es k = 1.4. dv p 0* − p1* ∆z fv v (1)
= −g −
dt ρL L 2D

Tecnología y
Fuertes-Miquel et al., Utilización de las ventosas para la expulsión del aire durante el llenado de las tuberías. Comportamiento...

donde v es la velocidad de la columna de siendo m1 la masa de aire en el interior de la


llenado; t, el tiempo; p0*, la presión absoluta tubería, vaire1 la velocidad de expulsión del aire
aguas arriba de la conducción y p1* la presión y Aexp la sección de expulsión de la ventosa.
absoluta de la bolsa de aire; ρ, la densidad del Operando la expresión anterior, se tiene:
agua; L, la longitud de la columna de llenado;
g, la aceleración de la gravedad; ∆z, el desnivel
d (ρ1∀1 )
entre el principio y el final de la columna = − ρ1vaire1 A exp (5)
dt
de llenado; f, el factor de fricción de Darcy-
Weisbach, y D es el diámetro interior de la
donde ∀1 es el volumen de aire.
tubería.

2. Posición de la columna de llenado: dρ 1 d∀


∀1 + ρ1 1 = − ρ1vaire1A exp (6)
dt dt


t  dL 
L = L0 + ∫ vdt  = v (2)
0
 dt  ∀1 = (x1 − L ) ⋅ A

siendo L0 la longitud inicial de la columna de como  (7)
 d∀1 = (v − v) ⋅ A
llenado.  dt 1

40 Para la bolsa de aire se tienen tres ecuaciones:


donde x1 es la posición del principio de la
3. Evolución de la bolsa de aire (en principio, columna de bloqueo, A es el área de la sección
se acepta la hipótesis clásica que supone recta de la tubería y v1 es la velocidad de la
un comportamiento isotermo, T = cons- columna de bloqueo.
tante): dρ 1
(x1 − L )A + ρ1 (v1 − v)A = − ρ1vaire1 A exp (8)
dt
p1* p1,0
*
= = RT = constante (3)
ρ1 ρ1,0
dρ 1 − ρ 1vaire1 A exp − ρ1 (v1 − v)A (9)
=
donde ρ1 es la densidad del aire en el interior dt (x1 − L )A
de la tubería; p1,0*, la presión absoluta inicial
de la bolsa de aire; ρ1,0, la densidad inicial del 5. Ecuación que modela el comportamiento de
aire en el interior de la tubería; R, la constante la ventosa. Durante el proceso de llenado
del gas en la ecuación de los gases perfectos, de la conducción, lo recomendable es que
y T es la temperatura del aire en el interior de la ventosa de gran orificio trabaje en la
la tubería. zona de flujo subsónico (p1* < 1.918 bar). El
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

comportamiento de la ventosa en la zona


4. Ecuación de continuidad para la bolsa subsónica se ajusta muy bien a una sencilla
de aire (suponiendo que la densidad del expresión que relaciona el caudal de aire
aire en el interior de la tubería ρ1 y en la expulsado Qaire1 en condiciones normales
sección de salida de la ventosa ρaire1 son (ρN = 1.205 kg/m3) con la presión existente
iguales): en el interior de la tubería p1*:

dm1 Q aire1 = cexp (p1* − patm


* )⋅ p*
1
= − ρ1vaire1A exp (4) (10)
dt cuando p1* < 1.918 bar

Tecnología y
Fuertes-Miquel et al., Utilización de las ventosas para la expulsión del aire durante el llenado de las tuberías. Comportamiento...

siendo cexp el coeficiente de flujo para la fase por siete ecuaciones. La resolución de dicho
de expulsión (zona subsónica) y patm
*
la presión sistema, junto con las condiciones iniciales
atmosférica absoluta. De la expresión anterior y las condiciones de contorno adecuadas
puede obtenerse la velocidad de expulsión del (presión aguas arriba y presión aguas abajo de
aire vaire1: la conducción), permite determinar las siete
incógnitas del problema planteado:
ρN Qaire 1 = ρ1vaire1 A exp (11)
• Columna de llenado: velocidad v y posición
L.
1.205 c exp
vaire1 = (p1* − p atm
* )⋅ p *
1 • Bolsa de aire: velocidad de expulsión vaire1,
ρ1 A exp
(12) presión p1* y densidad ρ1.
cuando p1* < 1.918 bar • Columna de bloqueo: velocidad v1 y posición
x1.
Si la operación de llenado fuera un proceso
perfectamente controlado, ésta se llevaría a Este sistema de ecuaciones es válido tan
cabo lentamente y la ventosa de gran orificio sólo hasta que la columna de llenado alcance
seguro que trabajaría (o debería trabajar) en la posición de la ventosa. En ese momento, el
la zona subsónica. Sin embargo, cuando el empuje del agua hará que el flotador ascienda
llenado de la conducción se realiza de forma y la ventosa cerrará, con lo que se anulará la
más o menos brusca, es muy posible que la velocidad de expulsión de aire (vaire1 = 0). 41
presión en la tubería supere el límite de flujo En esta nueva situación desaparece
subsónico (p1* ≥ 1.918 bar), con lo que la ventosa del sistema la ecuación que modela el
pasaría a funcionar en condiciones sónicas. comportamiento de la ventosa (12), quedando
un sistema de seis ecuaciones con seis
Para la columna de bloqueo se tienen dos incógnitas (v, L, p1*, ρ1, v1 y x1), aunque puede
ecuaciones: prescindirse de la ecuación de continuidad
para la bolsa de aire (9), puesto que ahora no
6. Ecuación del modelo rígido que caracteriza es necesario calcular la densidad del aire ρ1,
el movimiento de la columna de bloqueo: con lo que la ecuación (3) pasaría a ser:

dv1 p1* − patm


* ∆zb,1 fv1 v1 p1* ⋅ (x1 − L) = p 1*,0 ⋅ (x1,0 − L0) = cte (15)
= −g − (13)
dt ρLb,1 Lb,1 2D
En la formulación aquí presentada se
donde Lb,1 es la longitud de la columna de mantiene la hipótesis de evolución isoterma
bloqueo y ∆zb,1 es el desnivel entre el principio cuando se produce el cierre de la ventosa y se
y el final de la columna de bloqueo. tiene una bolsa de aire atrapado, aunque no
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

habría ningún problema en considerar una


7. Posición de la columna de bloqueo: evolución politrópica de coeficiente k.
El sistema de ecuaciones presentado fácil-
t  dx1  mente se generaliza para varias bolsas de aire
x1 = x1 ,0 + ∫ v1 dt  = v1 (14)
0
 dt  y varias ventosas. El caso más general que
puede plantearse, n bolsas de aire atrapado en
siendo x1,0 la posición inicial del principio de la una tubería de perfil irregular con vi ventosas
columna de bloqueo. instaladas, consiste en resolver un sistema
Así pues, para una única bolsa de aire y una de 2 + 3n + 2vi ecuaciones. Para la resolución
única ventosa, se tiene un sistema formado numérica de este sistema se ha utilizado el

Tecnología y
Fuertes-Miquel et al., Utilización de las ventosas para la expulsión del aire durante el llenado de las tuberías. Comportamiento...

método adaptativo de Runge-Kutta de quinto aguas abajo de la electroválvula y otra bolsa


orden, puesto que se adapta muy bien a las de aire en el tramo donde está instalada la
peculiaridades de este problema. ventosa (en el tramo final de la instalación
no hay bolsa de aire, puesto que la descarga
Ejemplo de aplicación al depósito se realiza por su parte superior).
Cuando se proceda a un nuevo arranque de la
Se va a utilizar el modelo propuesto para instalación, la conducción estará llena de agua
estudiar el llenado de una instalación con dos tan sólo parcialmente y el resto estará ocupado
bolsas de aire y una ventosa instalada en el por aire. Se pretende estudiar el transitorio
punto elevado del perfil. Concretamente, se que se genera ante esta situación y los picos
considera la pequeña impulsión montada en de presión que se alcanzan, comparando
los laboratorios de la Universidad Politécnica los resultados con y sin la instalación de una
de Valencia (figura 4). Dicha instalación es ventosa.
alimentada mediante una bomba (no aparece Para ello, se instala una ventosa en el punto
en la figura, puesto que en la instalación real más elevado de la conducción, de manera
se encuentra en la parte posterior del panel) y que permita la salida a la atmósfera del aire
descarga a un depósito elevado en su extremo acumulado en el interior de la tubería. Las
de aguas abajo. Se trata de una impulsión con características principales de esta ventosa se
una longitud total Ltotal = 8.62 metros, diámetro muestran en el cuadro 1.
42 interior D = 18.8 mm y factor de fricción f = Resolviendo numéricamente el sistema
0.02. Una vez se ha establecido el régimen de ecuaciones que modela el llenado de
permanente, el caudal es Qperm = 0.95 l/s (con la instalación se obtiene la evolución del
una velocidad vperm = 3.44 m/s). transitorio que se muestra en la figura 5.
Supóngase que tras una parada de la A la vista de las gráficas, se aprecia
instalación se acumula una cierta cantidad claramente el efecto de la ventosa. Inicial-
de aire dentro de la tubería, lo que origina la mente, la posición de la segunda bolsa de
presencia de bolsas de aire atrapado en los aire coincide con el tramo donde se encuentra
puntos altos: una primera bolsa de aire justo instalada la ventosa, de forma que la ventosa

x = 8.62
Leyenda D = 18.8 mm
f = 0.02 z = 2.22
Tr4 Transductor Tr4 Ventosa
C2 Fotocélula C2 z = 1.91
Válvula de purga x = 4.91
x = 8.14
m

C5
.88

Tr2
Tr3 C6
=1

x2 = 5.79
4
L
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

L0 = 1.72
.79

C4 L
=1

z = 1.14 Tr6 C7 3 =
x1 = 2.30 1.
83 Tr1
2
L

x = 2.03 Tr4 m
C1 L
Tr5
1 =1 C8 z = 0.77
.09 C3
m x = 6.74
z = 0.62
C2 z = 0.52
z = 0.47 x = 3.12
0.425

z= 0

Figura 4. Ejemplo de aplicación (instalación con dos bolsas de aire y una ventosa).

Tecnología y
Fuertes-Miquel et al., Utilización de las ventosas para la expulsión del aire durante el llenado de las tuberías. Comportamiento...

se encuentra abierta y comienza a expulsar Durante todo este periodo, puesto que no hay
aire hasta que llega la columna de agua salida de aire a través de la ventosa, se produce
correspondiente (t = 0.46 s). Durante todo la normal compresión de las bolsas de aire
este tiempo, y gracias a la presencia de la con los picos de presión correspondientes. A
ventosa, la presión de la segunda bolsa de aire partir del instante en el que la ventosa vuelve a
evoluciona lentamente. La explicación es muy abrir, coincidiendo ahora con la posición de la
sencilla. Como consecuencia del llenado de la primera bolsa de aire, rápidamente disminuye
instalación, la bolsa de aire se comprime, lo que la presión de esta bolsa. Lógicamente, el efecto
origina elevados picos de presión cuando no de esta nueva apertura sobre la otra bolsa de
hay ventosas en la instalación. Con la presencia aire es relativamente pequeño. La evolución
de la ventosa, lo que sucede es que ésta permite de la presión en la primera bolsa de aire es
la salida del aire al exterior, haciendo que la suave hasta que llega la columna de llenado a
bolsa no se comprima tanto y las variaciones la posición de la ventosa y ésta vuelve a cerrar
de presión sean así mucho más moderadas. (t = 1.01 s). Tras ese instante, la presencia de
Cuando llega la columna de agua, la la ventosa ya no tiene ningún efecto sobre el
ventosa cierra y permanece cerrada hasta que transitorio.
de nuevo llega otra bolsa de aire (t = 0.88 s). Se procede ahora a comparar los resultados
que proporciona el modelo matemático con
Cuadro 1. Características de la ventosa del ejemplo. ventosa y sin ella. Los resultados obtenidos en
ambos casos se presentan superpuestos en las 43
Coeficiente característico cexp = 0.00028 (Nm3/h)/mca figuras 6 y 7, para así poder compararlos.
Sección del orificio de
Aexp = 9.8 mm2
Tal y como se observa, el primer pico de
salida
presión correspondiente a la primera bolsa
Diámetro del orificio de de aire se reduce muy ligeramente con la
Dexp = 3.5 mm
salida
presencia de la ventosa, lo cual es totalmente

19
t = 0.460 s t = 0.883 s t = 1.007 s
18 Presión bolsa de aire 1

17 Presión bolsa de aire 2

16

15
Presión (mca)

14

13
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

12

11

10 Abierta
Abierta
9
0 0.1 0.2 0.3 0.4 0.5 0.6 0.7 0.8 0.9 1 1.1 1.2 1.3 1.4 1.5
Tiempo (s)

Figura 5. Evolución de las presiones de las bolsas de aire durante el transitorio.

Tecnología y
Fuertes-Miquel et al., Utilización de las ventosas para la expulsión del aire durante el llenado de las tuberías. Comportamiento...

lógico. Hay que recordar que cuando arranca donde se encuentra la segunda bolsa de
la instalación, la columna de llenado compri- aire) prácticamente no afecta a la presión
me bruscamente la primera bolsa de aire, de la primera bolsa durante esos primeros
pero la primera columna de agua, debido instantes del transitorio. Cuando la primera
a su mayor inercia, reacciona mucho más columna de bloqueo comienza a moverse de
lentamente. Así, la presencia de la ventosa manera significativa, oprimiendo la segunda
en el lugar donde está instalada (localizada bolsa de aire y haciendo que se expulse aire
en el punto más alto de la instalación, a través de la ventosa, es cuando empiezan a

19
t = 0.460 s t = 0.883 s t = 1.007 s
18 p1 (sin ventosa)

17 p1 (con ventosa)

16

15
Presión (mca)

14

13

44 12

11

10 Abierta Abierta
9
0 0.1 0.2 0.3 0.4 0.5 0.6 0.7 0.8 0.9 1 1.1 1.2 1.3 1.4 1.5
Tiempo (s)

Figura 6. Evolución de la presión en la primera bolsa de aire con ventosa y sin ella.

19
t = 0.460 s t = 0.883 s t = 1.007 s
18 p2 (sin ventosa)

17 p2 (con ventosa)

16

15
Presión (mca)

14
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

13

12

11

10 Abierta
Abierta
9
0 0.1 0.2 0.3 0.4 0.5 0.6 0.7 0.8 0.9 1 1.1 1.2 1.3 1.4 1.5
Tiempo (s)

Figura 7. Evolución de la presión en la segunda bolsa de aire con ventosa y sin ella.

Tecnología y
Fuertes-Miquel et al., Utilización de las ventosas para la expulsión del aire durante el llenado de las tuberías. Comportamiento...

apreciarse diferencias importantes. De hecho, del aire al exterior, con lo que el proceso de
el segundo pico de presión es mucho más compresión del aire se suaviza en gran medida
pequeño y se produce mucho más tarde. Por (los picos de presión se reducen notablemente
supuesto, cuando la bolsa de aire llega a la y se ralentiza un poco el transitorio). Pero
posición de la ventosa y ésta abre, la presión cuando llega el agua y se produce el cierre de la
se reduce hasta valores casi atmosféricos. Y ventosa, la bolsa de aire que todavía permanece
cuando la ventosa vuelve a cerrar porque llega en el interior de la conducción vuelve a quedar
a su posición la columna de llenado, la bolsa confinada entre dos columnas de agua sin
de aire comienza a comprimirse de nuevo. posibilidad de escapar a la atmósfera y se tiene
En cuanto a la segunda bolsa de aire, el una nueva evolución del transitorio semejante
efecto de la presencia de la ventosa sí que es a la que se produce cuando no hay ventosas
evidente desde el principio. Desde el instante instaladas, generándose los picos de presión
inicial hasta t = 0.46 s (periodo en el cual la correspondientes, según sean las condiciones
ventosa se encuentra abierta), la evolución de particulares que se tengan en el momento del
la presión de la bolsa de aire es mucho más cierre de la ventosa.
suave, alcanzándose un valor máximo muy Cuando al arrancar la instalación la
inferior al que se obtiene cuando el llenado localización de la bolsa de aire no coincide con
de la instalación se realiza sin ventosas. Sin la posición de la ventosa ocurre exactamente
embargo, una vez la ventosa ha cerrado, la lo mismo que cuando cierra la ventosa. El aire
bolsa de aire que permanece en el interior de se encuentra atrapado entre dos columnas 45
la tubería vuelve a comprimirse, generando de agua y puesto que su inercia es mucho
los picos de presión correspondientes. menor, se comprime bruscamente, generando
Por supuesto, el modelo teórico aquí sobrepresiones que pueden ser importantes.
presentado debería ser validado con Esta situación se mantiene hasta que el
resultados experimentales, igual que se ha movimiento de las columnas de agua permita
hecho con el modelo sin ventosas (Fuertes que el aire sea expulsado a través de una
et al., 2000). En cualquier caso, en principio ventosa, reduciéndose entonces los picos de
este modelo es perfectamente válido para presión.
realizar un análisis cualitativo del fenómeno; Además, cuando la columna de agua llega a
pero si se desea efectuar un análisis la posición de la ventosa y se produce el cierre
cuantitativo, el modelo debería calibrarse brusco de ésta, se genera una sobrepresión que
con medidas experimentales que permitieran puede ser bastante importante y que no detecta
aclarar cuestiones como, por ejemplo, cuál el modelo rígido utilizado. En cualquier caso,
es el comportamiento del aire durante las los resultados que proporciona el modelo
diferentes fases del transitorio. propuesto son perfectamente válidos hasta el
En general, puede decirse que la presencia instante en el que cierra la ventosa.
de las ventosas suaviza el transitorio, haciendo Evidentemente, cuanto mayor sea la capa-
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

que las variaciones de presión sean mucho cidad de expulsión de la ventosa instalada,
menos bruscas y las sobrepresiones no mayor será el caudal de aire expulsado, menor
alcancen valores tan elevados. Sin embargo, será el pico de presión generado y antes se
esta afirmación hay que matizarla. Cuando producirá el cierre de la misma. Sin embargo,
se procede al arranque de la instalación, una vez que se cierra la ventosa comienza una
rápidamente se comprime la primera bolsa de nueva etapa del transitorio, donde los picos de
aire debido a que la inercia del aire es mucho presión que se generan no están directamente
más pequeña que la del agua. Si la localización relacionados con el tamaño de la ventosa. Éstos
de esta bolsa de aire coincide con la posición dependerán de las características particulares
de la ventosa, ésta permite la libre expulsión del transitorio.

Tecnología y
Fuertes-Miquel et al., Utilización de las ventosas para la expulsión del aire durante el llenado de las tuberías. Comportamiento...

Comportamiento adiabático frente a Comportamiento adiabático (no hay transferencia


isotermo de calor):

dp1* p* d∀1 p1* k dm1


Se pretende ahora comparar los resultados = −k 1 − (17)
dt ∀1 dt ∀1 ρ1 dt
derivados de comportamientos extremos del
aire en el interior de la tubería. Para ello, el Por ejemplo, se considera el sistema de la
sistema objeto de análisis se simplifica (figura figura 8, donde pueden verse las características
8). El perfil irregular posibilita la presencia relevantes del sistema. El transitorio se inicia,
de aire atrapado, el cual deberá ser evacuado una vez la bomba ha alcanzado su velocidad
a través de la ventosa situada en el extremo de régimen, con la apertura de la válvula que
final de la tubería taponada por una brida hay aguas abajo de la bomba. Se consideran
ciega. diferentes tiempos de maniobra de la válvula.
Con el objeto de simular transitorios diversos Las variables de mayor interés son la presión
(lentos o rápidos), se analizan —variando máxima del aire y la velocidad residual del
la longitud inicial de la columna de agua de agua cuando el aire acaba de ser expulsado.
llenado— el tamaño de la ventosa y el tiempo Su valor determina el golpe de ariete derivado
de apertura de la válvula, diferentes casos. Las del choque del agua con la brida ciega.
ecuaciones que modelan el comportamiento de Para cada sistema físico analizado se
la bolsa de aire son (Zhou et al., 2002; Cabrera han considerado los dos comportamientos
46 et al., 2003): extremos del aire en el interior de la tubería
(isotermo y adiabático). La figura 9 muestra la
Comportamiento isotermo (no hay variación de evolución de las variables más significativas
temperatura): para el caso de una ventosa de 1” de diámetro,
una longitud inicial de la columna de
p1*∀1 = p1* ( Ltotal − L) A = m1 RT (16) agua de 750 m y suponiendo una apertura
instantánea.

Ventosa
Z = 90 m
m
0m
30
=

0m
D

70
=
2
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

L
18
0
0.

Z=0
f=

HD = 5 m
Bolsa de aire

HB = 165-80 Q2
K=1
L L0
1 =5
00
m Z = –50 m
10% 20%

Figura 8. Instalación objeto de estudio.

Tecnología y
Fuertes-Miquel et al., Utilización de las ventosas para la expulsión del aire durante el llenado de las tuberías. Comportamiento...

La gráfica muestra diferencias signifi- al adiabático, las conclusiones que, con carácter
cativas en función del modelo utilizado general, pueden deducirse son:
para simular el comportamiento del aire.
En el supuesto de considerar una evolución • La presión máxima que alcanza el aire es
isoterma, el pico de presión es notablemente siempre mayor en el supuesto isotermo,
superior al que se obtiene suponiendo una mientras que con la velocidad residual de
evolución adiabática y, como consecuencia de la columna líquida ocurre justo lo contrario.
ello, siendo mayor la oposición de la presión, la Ello hace que, en contra de lo que pudiera
velocidad residual del agua es menor. Por tanto indicar un primer análisis, el caso adiabático
y aún cuando pudiera parecer que la hipótesis sea el más desfavorable.
que habitualmente se adopta —la isoterma— es • Los picos de presión del aire dependen,
más conservadora, pues da lugar a una presión por este orden, del tamaño de la ventosa,
en el aire superior (116 mca frente a 96 mca) por de la hipótesis realizada (comportamiento
el golpe de ariete que generan las velocidades isotermo o adiabático), del tamaño de la
residuales, el resultado final es justo lo bolsa de aire y, por último, del tiempo de
contrario. De hecho, y para una celeridad de la maniobra.
onda de presión a = 1 000 m/s, las velocidades • La velocidad residual que, en definitiva, es
residuales calculadas (respectivamente 0.83 el factor más crítico, muestra una tendencia
y 1.68 m/s) generarán picos de presión similar a la de los picos de presión.
importantes (83 y 168 mca) resultando que, en • Sólo en lo que a la duración de los 47
contra de lo que inicialmente pudiera parecer, transitorios respecta, y como no podría
el caso adiabático es el más desfavorable (da ser de otro modo, se aprecia una tendencia
lugar al máximo pico de presión, 168 mca). diferente. La variable más influyente
A la vista de los resultados obtenidos al es la longitud inicial de la columna de
comparar el comportamiento isotermo frente agua, seguida del tamaño de la ventosa

Apertura instantánea, longitud inicial = 750 m, ventosa DN 1”


120 12
110 11
100 10
90 9
Velocidad agua (m/s)

80 8
Presión aire (mca)

70 7
60 6
50 5
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

40 4
30 3
20 2
10 1
0 0
0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100 110 120
Tiempo (s)

Presión (isotermo) Presión (adiabático) Velocidad (isotermo) Velocidad (adiabático)

Figura 9. Resultados de una simulación (ventosa 1”, L0 = 750 m, Tapertura = 0 s).

Tecnología y
Fuertes-Miquel et al., Utilización de las ventosas para la expulsión del aire durante el llenado de las tuberías. Comportamiento...

y del tiempo de maniobra. Significa que torio, haciendo que las variaciones de presión
esta duración no se ve afectada por el sean mucho menos bruscas y las sobrepresiones
comportamiento (isotermo o adiabático) no alcancen valores tan elevados. Sin embargo,
supuesto para modelar la evolución del como se ha puesto de manifiesto a lo largo
aire en el interior de la tubería. del artículo, también pueden ser la causa de
problemas muy diversos.
Vista la notable influencia del compor- Así pues, debe quedar perfectamente claro
tamiento del aire en el interior de la tubería que la utilización de ventosas para proteger las
en el resultado final, parece necesaria una instalaciones con presencia de aire atrapado
investigación más profunda sobre el campo de es una práctica muy recomendable, pero, al
validez de cada modelo de comportamiento. mismo tiempo, hay que tener muy presente
Esta investigación debiera incluir, apoyándose que no siempre garantiza la total seguridad
en medidas experimentales, un exhaustivo de la conducción, por lo que es conveniente
balance energético del transitorio. Sólo de este tomar precauciones adicionales.
modo, y con solvencia, se podrían establecer Naturalmente, si el llenado de la conducción
campos de aplicación válidos para cada uno de se realiza con la suficiente lentitud, se conseguirá
los modelos extremos (isotermo o adiabático) que gran parte del aire escape a la atmósfera
de comportamiento del aire en el interior de la a través de las ventosas, evitándose así gran
tubería, así como para los intermedios. cantidad de problemas. Por ello, el llenado de
48 tubería con aire atrapado debe realizarse con
Conclusiones mucho cuidado, ralentizando las maniobras
todo lo posible o, lo que es lo mismo, laminando
La presencia de aire en los sistemas hidráulicos la fuerza motriz de la columna de llenado (por
a presión es, en muchos casos, inevitable. El aire ejemplo, esto se conseguiría con una maniobra
se introduce en las tuberías por motivos muy de apertura lenta de la válvula de cabecera una
diversos y es la causa de numerosos problemas, vez la bomba ha alcanzado la velocidad de
siendo algunos de ellos muy graves. Una buena régimen).
solución para tratar de evitar estos problemas Por otro lado, se han puesto de manifiesto
es la utilización de ventosas (también llamadas las diferencias significativas que se tienen
válvulas de aire). cuando se considera un comportamiento
El aire atrapado en una conducción a adiabático frente a una evolución isoterma
presión constituye un motivo de preocupación del aire en el interior de la tubería. Ante estas
a causa de las importantes sobrepresiones que importantes discrepancias, parece claro que
pueden generarse con ocasión del arranque debe abordarse un estudio más exhaustivo
de la instalación, independientemente de la del problema planteado.
presencia o no de ventosas. Es por ello que el
conocimiento físico del problema planteado y Agradecimientos
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

la posibilidad de evaluar los picos de presión


que pueden generarse presentan un indudable El desarrollo de este trabajo ha sido posible gracias al
interés práctico. Así, en el presente trabajo se Ministerio de Ciencia e Innovación (España), que ha
ha propuesto un modelo general que permite financiado los proyectos de investigación titulados
analizar el comportamiento de n bolsas de “DANAIDES: Desarrollo de herramientas de simulación
aire atrapado en tuberías de perfil irregular para la caracterización hidráulica de redes de abasteci-
con v ventosas instaladas a lo largo de la miento a través de indicadores de calidad de agua” (ref.
conducción. DPI2007-63424) y “OPERAGUA: Mejora de las técnicas de
En general, puede afirmarse que la llenado y operación de redes de abastecimiento de agua”
utilización de las ventosas suaviza el transi- (ref. DPI2009-13674).

Tecnología y
Fuertes-Miquel et al., Utilización de las ventosas para la expulsión del aire durante el llenado de las tuberías. Comportamiento...

Recibido: 31/03/09 validation. Proceedings of the 8th International Conference on


Aprobado: 07/05/10 Pressure Surges – Safe Design and Operation of Industrial
Pipe Systems. BHRA, La Haya, Holanda, 2000, pp. 133-
145.
Referencias fuertes, v.s. Transitorios hidráulicos con aire atrapado.
Tesis para la obtención del grado de Doctor Ingeniero
abreu, j.m., cabrera, e., garcía-serra, j. and Industrial. Valencia: Universidad Politécnica de Valencia,
izquierdo, j. Boundary between elastic and inelastic 2001.
models in hydraulic transients with entrapped air gandenberger, w. Grundlagen der graphischen ermittlung
pockets. Proceedings of the 9th Round Table on Hydraulic der druckschwankungen (Graphical analysis of pressure surges
Transients with Water Column Separation. IAHR, Valencia, in water supply lines). Munich: Ed. R. Oldenbourg Verlag,
España, 1991, pp. 159-179. 1950.
abreu, j.m., cabrera, e., IZQUIERDO, J. and garcía- hope, p. and papworth, m.u. Fire main failures due to
serra, j. Flow modeling in pressurized systems
rapid priming of dry lines. Proceedings of the 3rd International
revisited. Journal of Hydraulic Engineering. ASCE. Vol. 125,
Conference on Pressure Surges. BHRA, Canterbury, England,
No. 11, 1999, pp. 1154-1169.
1980, pp. 381-390.
BETÂMIO DE ALMEIDA, A. Accidents and incidents: an
izquierdo, j., fuertes, v.s., cabrera, e., iglesias,
harmful/powerful way to develop expertise on pressure
p.l. and garcía-serra, j. Pipeline start-up with
transients. Proceedings of the 9th Round Table on Hydraulic
entrapped air. Journal of Hydraulic Research. IAHR. Vol. 37,
Transients with Water Column Separation. IAHR, Valencia,
No. 5, 1999, pp. 579-590.
España, 1991, pp. 379-400.
JÖNSSON, L. Maximun transient pressures in a conduit
cabrera, e., fuertes, v.s., garcía-serra, j.,
with check valve and air entrainment. Proceedings of the
arregui, f., gascón, l. and palau, v. Reviewing air
International Conference on Hydraulics of Pumping Stations. 49
valves selection. Proceedings of Pumps, Electromechanical
Manchester, England, 1985, pp. 55-76.
Devices and Systems Applied to Urban Water Management.
lee, n.h. and martin, c.s. Experimental and analytical
Valencia, España, 2003, pp. 633-640.
investigation of entrapped air in a horizontal pipe.
chaudhry, m.h. Applied hydraulic transients. New York:
Van Nostrand Reinhold Company, 1987. Proceedings of the 3rd ASME/JSME Joint Fluids Engineering
chaudhry, m.h. Application of lumped and distributed Conference. San Francisco, USA, 1999.
approaches for hydraulic transient analysis. Proceedings locher, f.a. and wang, j.s. An experience with
of the International Congress on Cases and Accidents in Fluid entrapped air in comparisons of analytical studies and
Systems. ANAIS, Polytechnic University of Sao Paulo, field tests of a system with column separation. Proceedings
Brasil, 1989. of the International Conference on Unsteady Flow and Fluid
fuertes, v.s., cabrera, e., izquierdo, j., iglesias, Transients. Durham, England, 1992, pp. 372-332.
p.l. and garcía-serra, j. Filling of pipelines with martin, c.s. Entrapped air in pipelines. Proceedings of
entrapped air. Proceedings of the XIX Symposium on the 2nd International Conference on Pressure Surges. BHRA.
Hydraulic Machinery and Cavitation. IAHR, Singapur, 1998, London, United Kingdom, 1976.
pp. 673-685. THORLEY, a.r.d. Fluid transients in pipeline systems. London:
fuertes, v.s., cabrera, e., izquierdo, j. and D. & L. George Ltd., 1991.
iglesias, p.l. Peak pressure evaluation in pipelines wylie, e.b. and streeter, v.l. Fluid transients in systems.
with entrapped air pockets. Proceedings of the 3rd ASME/ New York: Prentice Hall, Englewood Cliffs, 1993.
JSME Joint Fluids Engineering Conference. San Francisco, zhou, f., hicks, f.e. and steffler, p.m. Transient flow
USA, 1999. in a rapidly filling horizontal pipe containing trapped air.
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

FUERTES, V.S., ARREGUI, F., cabrera, e. and IGLESIAS, Journal of Hydraulic Engineering. ASCE. Vol. 128, No. 6,
P.L. Experimental setup of entrapped air pockets model 2002, pp. 625-634.

Tecnología y
Fuertes-Miquel et al., Utilización de las ventosas para la expulsión del aire durante el llenado de las tuberías. Comportamiento...

Abstract

FUERTES-MIQUEL, V.S., IGLESIAS-REY, P.L., LÓPEZ-JIMÉNEZ, P.A., MARTÍNEZ-


SOLANO, F.J. & LÓPEZ-PATIÑO, G. Using air valves for air release during pipeline filling.
Adiabatic vs. isothermal behavior. Water Technology and Sciences, formerly Hydraulic
engineering in Mexico (in Spanish). Vol. II, No. 1, January-March, 2011, pp. 33-50.

Pipelines with irregular profiles exhibit a number of peculiarities that cannot be ignored, such
as the likely accumulation of air at elevated points. To avoid the risks inherent to the air pockets
use is made of air valves, which admit and release air. In any case, air into the pipe must be
eventually vented out. But, to avoid undesirable overpressures it must be vented in a controlled
way, since, with or without air valves, an air pocket between two liquid columns may cause
important peak pressures, especially on the installation start-up. In this paper, the filling of a
pipeline with air valves installed at the elevated points and with entrapped air is modelled. The
aim is to predict the transient phenomena likely to occur and assess the peak pressures that can
be developed. To analyze the behavior of n trapped air pockets in a pipeline of irregular profile
with vi air valves, use is made of the so-called rigid model. In this paper, boundary conditions
for the most critical function of air valves (the outlet air phase) are reviewed. The isothermal
behavior, proposed by standard literature, of the trapped air into the pipe is compared with the
adiabatic process, a more realistic approach for fast transients.

Keywords: hydraulic transients, entrapped air, air valves, mathematical models.


50

Dirección institucional de los autores


Departamento de Ingeniería Hidráulica y Medio Ambiente
Vicente S. Fuertes-Miquel Universidad Politécnica de Valencia
Camino de Vera s/n
Doctor en Ingeniería Industrial 46022 Valencia, España
Profesor Titular de Universidad Teléfono: +34 (96) 3879 890
Área de Mecánica de Fluidos Fax: +34 (96) 3877 981
Departamento de Ingeniería Hidráulica y Medio Ambiente palopez@gmmf.upv.es
Universidad Politécnica de Valencia
Camino de Vera s/n F. Javier Martínez-Solano
46022 Valencia, España
Teléfono: +34 (96) 3879 890 Doctor en Ingeniería Industrial
Fax: +34 (96) 3877 981 Profesor Titular de Universidad
vfuertes@gmmf.upv.es Área de Mecánica de Fluidos
Departamento de Ingeniería Hidráulica y Medio Ambiente
Pedro L. Iglesias-Rey Universidad Politécnica de Valencia
Camino de Vera s/n
Doctor en Ingeniería Industrial 46022 Valencia, España
Profesor Titular de Universidad Teléfono: +34 (96) 3879 890
Área de Mecánica de Fluidos Fax: +34 (96) 3877 981
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

Departamento de Ingeniería Hidráulica y Medio Ambiente jmsolano@gmmf.upv.es


Universidad Politécnica de Valencia
Camino de Vera s/n Gonzalo López-Patiño
46022 Valencia, España
Teléfono: +34 (96) 3879 890 Profesor Titular de Escuela Universitaria
Fax: +34 (96) 3877 981 Área de Mecánica de Fluidos
piglesia@gmmf.upv.es Departamento de Ingeniería Hidráulica y Medio Ambiente
Universidad Politécnica de Valencia
P. Amparo López-Jiménez Camino de Vera s/n
46022 Valencia, España
Doctora en Ingeniería Industrial Teléfono: +34 (96) 3879 890
Profesora Titular de Universidad Fax: +34 (96) 3877 981
Área de Ingeniería Hidráulica glpatin@gmmf.upv.es

Tecnología y
Dimensionado de depósitos
domésticos de aguas pluviales
utilizando series temporales de datos
• Gonzalo López-Patiño • F. Javier Martínez-Solano •
• Vicente S. Fuertes-Miquel • P. Amparo López-Jiménez •
Universidad Politécnica de Valencia, España

Resumen

Los sistemas domésticos de aprovechamiento de lluvia se están recuperando como


una opción alternativa al suministro desde las redes generales de distribución de
agua potable para usos no higiénico-sanitarios. Este auge no ha ido acompañado
de rigurosos criterios técnicos para el dimensionado de los elementos que forman
el sistema. El objetivo de este trabajo es presentar una serie de metodologías para
el dimensionado de depósitos de lluvia basadas en criterios funcionales y/o
económicos. El resultado será una serie de expresiones que permiten calcular el
volumen necesario del depósito. A la vista de los resultados se podrá comprobar
que las dimensiones obtenidas al aplicar criterios funcionales son bien distintas de
las que resultan de la aplicación de los criterios económicos, y la decisión final sobre
la elección de uno u otro criterio estará condicionada por las características de la
edificación.
51
Palabras clave: reutilización de agua de lluvia, aprovechamiento de lluvia, ahorro
de agua, depósito, hidroeficiencia.

Introducción entendiendo en ello que no sólo se optimiza


el recurso agua, sino los recursos económicos
El agua de lluvia es la fuente principal de puestos en juego para la implantación del
todos nuestros suministros de agua por cuanto sistema.
abastece a embalses, ríos y acuíferos (Legget En España existe un importante déficit
et al., 2001). Los sistemas domésticos de hídrico que se complementa con la aparición
aprovechamiento de pluviales recogen el agua de sequías cada vez con mayor frecuencia.
caída dentro de los límites de una determinada Así, Álvarez et al. (2008) realizan un repaso de
edificación para beneficiarse de la localización la pluviometría y las sequías en España y se
de la oferta y demanda del recurso agua. pueden destacar algunos datos. Por ejemplo,
En determinados entornos, donde hay en toda España, entre 1940 y 1980 se registraron
ausencia de infraestructura de distribución un total de seis sequías hidrológicas de carácter
de agua, los sistemas domésticos de aprove- leve, considerando éstas las que tienen periodos
chamiento de agua se convierten en una de de retorno comprendidos entre 50 y 200 años.
las pocas alternativas para disponer de este Entre 1980 y 2007 se han registrado nueve
recurso. sequías, dos de ellas de carácter severo, con
Por otro lado, en zonas donde sí se dispone periodos de retorno superiores a 200 años. Se
de redes de distribución de agua potable, los apunta al cambio climático como posible causa,
sistemas de aprovechamiento de agua de lluvia aunque no es la única. En la zona mediterránea,
resultan una opción para la mejora de la gestión estas estadísticas son aún más significativas.
mediante la optimización de los recursos, En el periodo 1940-1980 se registraron dos

Tecnología y Ciencias del Agua, antes Ingeniería hidráulica en México, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011, pp. 51-64
López-Patiño et al., Dimensionado de depósitos domésticos de aguas pluviales utilizando series temporales de datos

sequías leves y una severa, mientras que en hace un estudio de la disponibilidad de agua
el periodo posterior, 1980-2007, se registraron utilizando estos sistemas en el sur de Brasil.
nueve sequías leves y dos severas. En España, Sazakli et al. (2007) revisan experiencias más
el problema de la escasez de recursos hídricos actuales en Grecia. En ninguno de estos casos
es motivo de debate político y una continua se documenta el procedimiento seguido para
búsqueda de soluciones. Estas soluciones han la determinación del volumen del depósito.
ido por el lado del aumento de la oferta (BOE, Los criterios para la determinación del
2007), pero también por el planteamiento de volumen del depósito son muy dispares.
una estrategia de optimización de la demanda Fewkes (1999a) establece un método que
(MIMAM, 2007). tiene en cuenta la fracción de la demanda
Dentro de la estrategia de eficiencia en la total que se quiere abastecer con el sistema
demanda existe la posibilidad de sustituir de aprovechamiento de lluvia, lo que Dixon
parte de la demanda de agua que se consume et al. (1999) denominan eficiencia del sistema,
de las redes de distribución de agua potable, y una relación entre el tamaño del depósito
por agua procedente de la lluvia y recogida in y la lluvia anual recogida por el sistema.
situ, sin un tratamiento de potabilización, para Los resultados son obtenidos mediante la
usos en los que la calidad higiénica-sanitaria simulación del comportamiento del sistema
no sea tan alta. de aprovechamiento de las pluviales. Fewkes
Sin embargo, se da la circunstancia de considera que el sistema de aprovecha-
52 que en la franja mediterránea española la miento de lluvia es usado para abastecer los
pluviometría es escasa (entre 400 y 700 mm/ inodoros del edificio en cuestión y supone
año) y altamente irregular, entre 40 y 50 días que el patrón de demanda de éstos durante
de lluvia al año, según la Agencia Estatal todo el año es constante. El método de Fewkes
de Meteorología (AEMet, 2008). Esta alta considera que las precipitaciones se producen
variabilidad en la pluviometría supone un de forma más o menos uniforme a lo largo
problema para el dimensionado y selección de de todo el año. En un clima mediterráneo
los equipos. hay una importante estacionalidad en la
De todos los elementos que forman el lluvia, lo cual provoca que en los meses de
sistema de aprovechamiento de aguas pluvia- verano se produzca un estiaje que impide el
les, el más importante resulta ser el depósito aprovechamiento de las mismas aportaciones
de almacenamiento. Los elevados volúmenes que en el periodo primaveral.
de lluvia que se recogen en poco tiempo Remosa (2007), fabricante de sistemas
sobredimensionan el tamaño del depósito, de aprovechamiento de aguas pluviales,
perdiendo en algunos casos la buscada establece una fórmula de cálculo que tiene
optimización de las inversiones económicas a en cuenta la superficie de captación y el
realizar. tiempo de retención de agua en el depósito.
Existen numerosas realizaciones docu- Establece un valor fijo de la demanda y no
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

mentadas de la implantación de sistemas de tiene en cuenta el valor de la precipitación.


este tipo. Thomas (1998) menciona soluciones Es un criterio absolutamente carente de
en áreas rurales con características climáticas rigor.
muy diferentes en China, Singapur y África La norma alemana DIN 1989-1 (DIN,
Oriental. Herrmann y Schmida (1999) hacen 2002) considera que las dimensiones
una evaluación de los aspectos hidráulicos y del depósito son el menor valor entre la
ambientales de la implantación en Alemania. demanda abastecida desde el mismo o la
Villareal y Dixon (2005) incorporan una lluvia recogida, multiplicado por un factor
estimación económica de la implantación que resulta ser el número de días promedio
de estas soluciones en Suecia. Ghisi (2006) entre dos precipitaciones consecutivas, que

Tecnología y
López-Patiño et al., Dimensionado de depósitos domésticos de aguas pluviales utilizando series temporales de datos

está fijado en la norma. Este método tiene el Los métodos propuestos se aplicarán a un
problema que no considera la casuística de caso real bien documentado, para compararlos
las zonas mediterráneas, donde el régimen y extraer conclusiones de sus resultados.
pluviométrico es muy distinto al alemán.
El principal objetivo de este artículo es Descripción del sistema
presentar una serie de metodologías para
determinar el volumen necesario de depósito Un sistema de aprovechamiento de aguas
a partir de series temporales de datos pluviales consiste en un depósito que recoge
pluviométricos y la demanda de agua. el agua de lluvia caída sobre la cubierta de
Se presentan dos aproximaciones para el un edificio y la almacena para su posterior
dimensionado: una funcional, en la que se uso en cisternas de inodoros o riego de
busca el máximo aprovechamiento de jardines. En función de las características
los recursos naturales, aunque no resulte hidráulicas del sistema, Herrmann y Schmida
económicamente rentable su aprovechamiento. (1999) establecen una clasificación en cuatro
La otra aproximación, económica, tiene en tipologías:
cuenta la rentabilidad global del sistema,
introduciendo los costes de inversión como • Sistemas de flujo total, en los que toda la
variable. escorrentía es conducida al depósito.
Asimismo, se intenta aprovechar la preci- • Sistemas con división del flujo, en los que
sión y extensión de las series temporales con sólo se aprovecha una parte de la lluvia 53
las que se cuenta para conseguir un dimensio- caída, enviándose el resto al alcantarillado.
nado más preciso del depósito. Para los datos • Depósitos de retención, en los que la
pluviométricos, Fewkes (1999b) establece finalidad es principalmente la de laminar
una recomendación de cadencia de los datos, los picos de intensidad de lluvia.
según sea el factor de almacenamiento del • Depósitos de infiltración, cuya única
sistema de aprovechamiento de pluviales (en diferencia con los sistemas con división de
adelante SAP). flujo consiste en que el exceso de agua se
Con respecto a la demanda, es fundamental envía a suelo permeable para su infiltración,
conocer el consumo de los usos que se pretenden en lugar de al alcantarillado.
sustituir con el agua de lluvia aprovechada
(riegos, descarga de inodoros, lavadoras, De todos estos sistemas, el que se ha
baldeos, etcétera). En tanto que los consumos estudiado en este trabajo es el sistema de flujo
no se producen de forma uniforme, será total, cuyo esquema se puede ver en la figura
necesario disponer de su variación temporal, 1.
ya sea diaria, semanal, mensual o estacional, El funcionamiento de este sistema es
correspondiendo con la cadencia de los datos similar al descrito por otros autores, entre ellos
pluviométricos. Fewkes (1999b) en Inglaterra; Herrmann y
Ciencias del Agua, vol. II. núm. 1, enero-marzo de 2011

La importancia de un cálculo adecuado del Schmida (1999) en Alemania; Villareal y Dixon


volumen del depósito radica en el hecho de (2005) en Suecia, y Ghisi (2006) en Brasil. El
que es el elemento fundamental del sistema, sistema recoge la escorrentía producida
y uno de los que mayor coste suponen para la por la lluvia caída sobre la cubierta (P) y la
instalación. Este coste es el propio del equipo conduce al depósito donde la almacena (V). La
instalado y también el costo de oportunidad demanda de agua correspondiente al uso en
del espacio que ocupa, que no puede ser inodoros (D) se abastece de agua procedente
destinado a otros usos del edificio de mayor del depósito (Q) y si ésta no es suficiente, se
valor añadido (local comercial, garaje, completa con agua potable procedente de la
etcétera). red (R). Por otra parte, si la lluvia supera la

Tecnología y
López-Patiño et al., Dimensionado de depósitos domésticos de aguas pluviales utilizando series temporales de datos

PT ≥ DT (1)

Esta condición se puede cumplir, bien


porque la aportación es elevada gracias a un
régimen de lluvias abundante, bien porque los
consumos son muy bajos, como consecuencia
de una demanda escasa o localizada en ciertos
periodos del año (caso de las residencias
vacacionales).
Aunque el balance de volúmenes es posi-
P
tivo para la aportación, hay que tener en cuenta
que las lluvias no son constantes en el tiempo.
Las dimensiones del depósito deben ser las
suficientes para poder abastecer la demanda
D
Q durante los periodos en que no se producen
V
R O lluvias. Por tanto, el depósito de recogida de
agua de lluvia se dimensiona atendiendo a la
Figura 1. Esquema de un SAP de flujo total. variación de la demanda en el periodo del que
se tenga datos de la aportación, ya sea diaria
54 o mensual.
La máxima precisión para el dimensionado
capacidad de almacenamiento del depósito, el que permiten los históricos de información
exceso será conducido mediante un rebosadero pluviométrica será para unas demandas y
al alcantarillado (O). aportaciones diarias. De este modo, el volu-
men del depósito de lluvia se corresponderá
Dimensionado funcional con el de un depósito de regulación mensual
que realice el balance entre las aportaciones
Con este criterio, las dimensiones del depósito (provenientes del agua de lluvia) y las
son las necesarias para garantizar el máximo demandas. Los detalles del cálculo del depósito
aprovechamiento de la lluvia recogida. se pueden encontrar en Fuertes-Miquel y
Existen dos modos de dimensionado López-Patiño (2002).
funcional del sistema: dimensionado condi- En el caso de España, con un clima
cionado por la demanda y dimensionado mediterráneo con precipitaciones escasas
condicionado por la aportación. (670 mm anuales) y superficies de captación
tan pequeñas como las correspondientes a
Dimensionado condicionado por la demanda edificaciones, esta aproximación no resulta la
más adecuada.
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

El sistema se dimensiona para satisfacer la


demanda exclusivamente con el agua de lluvia Dimensionado condicionado por la aportación
aportada, sin recurrir a agua potable proce-
dente de la red. Dicho de otra forma, se calcula Cuando la aportación total anual es inferior
el depósito de esta forma si toda la demanda a la demanda, sólo una fracción del consumo
puede ser atendida con los volúmenes de agua puede ser abastecido con el SAP.
recogidos. Para conseguirlo, la precipitación Para este modo de dimensionamiento,
total recogida durante un periodo T (PT) debe Dixon et al. (1999) definen el concepto de
superar a la demanda correspondiente a ese eficiencia del sistema en un periodo T (ET)
mismo periodo (DT): como la relación entre la demanda satisfecha

Tecnología y
López-Patiño et al., Dimensionado de depósitos domésticos de aguas pluviales utilizando series temporales de datos

desde el depósito de pluviales (QT), frente La capacidad del depósito debe ser tal que
a la demanda total de agua de los aparatos permita almacenar el agua en los periodos en
suministrados desde el SAP (DT): los que el balance es positivo. Este volumen
será extraído del depósito en los periodos
QT
ET = (2) con balance negativo. La diferencia que existe
DT
debido al hecho de que las aportaciones son
Esta eficiencia es tanto mayor cuanto inferiores a la demanda se compensa con agua
mayor es la capacidad del depósito de potable procedente de la red.
almacenamiento. Una eficiencia mayor o igual Las dimensiones del depósito se
al 100% implica un modo de dimensionado corresponden con las de un volumen de
condicionado por la demanda y se realiza regulación para un determinado periodo
como se ha indicado anteriormente. Al ser la de referencia T, generalmente un año. La
aportación inferior a la demanda, existe un demanda satisfecha desde el depósito al
máximo teórico que corresponde a aprovechar finalizar dicho periodo viene dada por la
toda la lluvia caída y suplir el déficit de propia lluvia, aunque su reparto no tiene por
consumo con agua potable procedente de la qué coincidir.
red. La eficiencia máxima viene dada por el Para cada intervalo de cálculo Δt se realiza
cociente entre la precipitación y la demanda: un balance entre el volumen entrante en
ese instante, Pt, y el saliente, Qt. El volumen
PT
Emáx = (3) almacenado en el depósito en un instante t, 55
DT
∀t, es el volumen en el instante anterior más
Una eficiencia máxima es equivalente a la aportación instantánea menos la demanda
considerar que el depósito de almacenamiento instantánea:
tiene una capacidad lo suficientemente
grande como para no desaprovechar por ∀t = ∀t −1 + (Pt − Q t ) (4)
desbordamiento ninguna cantidad de lluvia.
Por tanto, el dimensionado funcional de los El volumen del depósito ∀D es la diferencia
depósitos perseguirá alcanzar esta eficiencia entre los volúmenes máximo y mínimo
máxima, es decir, no desperdiciar ni una gota acumulados en el depósito a lo largo de todo
de agua de lluvia. A continuación se describe el el periodo:
proceso de cálculo.
En el caso más general, la demanda ∀D = máx (∀t ) − mín ( ∀t ) (5)
experimenta una variación temporal. Ésta
puede ir simplemente desde un consumo El volumen calculado de esta forma se
continuo, pero variable de un día a otro (régi- convierte en un valor máximo del depósito de
men de consumo en días laborables y festivos, almacenamiento del SAP. Un valor superior
por ejemplo), hasta una variación estacional a éste implica que existe una fracción del
Ciencias del Agua, vol. II. núm. 1, enero-marzo de 2011

(por ocupación de la edificación sólo durante agua acumulada en su interior que no se


los periodos vacacionales, como puede ser el llega a utilizar, pues no es necesaria para la
caso de muchas segundas residencias). regulación anual del sistema. Este valor se
Hay periodos en los que la aportación puede considerar por tanto como un volumen
es mayor que la demanda, con un balance máximo hidráulico.
positivo en el volumen almacenado en el
depósito de recogida de lluvia. Por el contrario, Dimensionado económico del depósito
en otros periodos el balance es negativo, como
consecuencia de que la demanda es mayor que Esta aproximación al problema del dimen-
la aportación. sionado tiene en cuenta el coste económico

Tecnología y
López-Patiño et al., Dimensionado de depósitos domésticos de aguas pluviales utilizando series temporales de datos

asociado con la inversión y el ahorro obtenido La demanda total, DT, es independiente


al dejar de consumir agua potable de la red. del SAP, puesto que si no es atendida por éste
Desde el punto de vista del coste, un depósito debe ser suministrada desde la red general.
cuyas dimensiones son superiores al volumen En términos estrictamente económicos, la
máximo hidráulico calculado anteriormente eficiencia del SAP se traduce en un ahorro de
tiene un mayor coste de inversión, pero agua potable procedente de la red general de
no proporciona mayores ahorros de agua distribución. Esto, a su vez, implica un ahorro
consumida de la red y, por ende, no existe un económico ΔCw, que se puede evaluar como:
ahorro económico en el precio que se paga
por ella. Esto significa que se reduce la renta- ∆C w = pw ·QT = pw · DT · ET (6)
bilidad de la inversión.
Si se analiza la eficiencia del SAP frente al En esta ecuación, pw es el precio del m3 de
volumen del depósito de almacenamiento, se agua potable (incluidos todos los conceptos
puede observar que crece con el volumen, acer- tanto de abastecimiento como de saneamiento
cándose asintóticamente a su valor máximo, y vertido). En este sentido, si la tarifa es
tal y como muestra la figura 2. progresiva con el consumo, se tomará el precio
Esto justifica que exista el volumen hidráu- del estrato de tarifa que se alcanzaría con el
lico máximo de depósito que se ha comentado consumo de agua de la red si no estuviera
anteriormente, como el valor que hace que instalado el SAP. Mientras que DT y ET son
56 no desborde ninguna proporción de la lluvia la demanda y la eficiencia en el periodo T de
aportada al depósito como consecuencia de referencia (normalmente un año). Puesto que
una falta de capacidad de regulación. la eficiencia tiende a un máximo en función

100
Observado
90
Ajustado
80

70

60
Eficiencia (%)

50

40
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

30

20

10

0
0 5 000 10 000 15 000 20 000 25 000 30 000 35 000 40 000 45 000 50 000
Volumen (l)

Figura 2. Evolución de la eficiencia del SAP con el volumen del depósito de acumulación.

Tecnología y
López-Patiño et al., Dimensionado de depósitos domésticos de aguas pluviales utilizando series temporales de datos

del volumen del depósito, la ecuación (6) se Como en cualquier problema de dimen-
puede escribir como: sionado económico, es necesario uniformizar
los periodos en el estudio coste-beneficio.
∆C w = pw · DT ·E máx · f (∀D ) = ∆C máx· f (∀D ) (7) Los costes de explotación se producen cada
año, mientras que los costes de inversión se
Para la función f(∀D) se han probado varias prolongan por toda la vida útil del equipo.
expresiones, entre ellas la exponencial (López- Para ello se van a reducir las cantidades a su
Patiño et al., 2008) y la potencial. Sin embargo, valor neto a tiempo presente. Así, los costes
la expresión que mejor ajuste presenta es una de inversión se deben revisar para tener en
expresión del tipo: cuenta el efecto de la amortización del equipo,
de manera que si se reduce el coste a una escala
 A  anual, para una tasa de interés real r y un
ET = E máx · f (∀D ) = E máx 1 −  (8)
periodo de amortización de N años, quedaría
 B + ∀D 
un coeficiente de amortización a:

El ahorro económico se podrá expresar a=


(1 + r) N· r
(11)
como: (1 + r)N − 1
Por tanto, los costes anuales de amortización
 A  vienen dados por la siguiente expresión:
∆Cw = pw · DT · E T = pw · DT · Emáx 1 − 
 B + ∀D  57
(9)
 A  C 'D = a · CD = a · (C 0 + m · ∀D) = C '0 + m '· ∀D (12)
= ∆C máx 1 − 
 B + ∀D 
A la vista de los gráficos de eficiencia y
coste de inversión con el tamaño del depósito,
Por otra parte, hay que tener en cuenta los
se puede establecer que volúmenes menores
costos de inversión del depósito.
al máximo hidráulico pueden reducir el coste
El depósito puede estar instalado de
del depósito, sin que ello afecte de forma
forma aérea o enterrada. Tanto en un caso
significativa a la eficiencia. Así, se puede
como en otro, son varios los factores que
establecer que existe un volumen que optimiza
pueden intervenir en el coste final del depósito
la rentabilidad económica de la inversión, ∀opt.
instalado: valor del suelo sobre el que se
Sin embargo, en función de los valores que
implanta el depósito, coste de la excavación
en terreno blando o en terreno rocoso, costo
de relleno, etcétera. Para no entrar a este nivel
de detalle, se va considerar exclusivamente el 1 200
CD ( )

coste de inversión de depósito propiamente 1 000


dicho. Este coste se puede ajustar a una
800
Ciencias del Agua, vol. II. núm. 1, enero-marzo de 2011

función lineal con unos costes fijos, C0 y unos CD = 52.65+193.20·∀D


600
costes unitarios crecientes con el tamaño del r2 = 99.4%
400
depósito, m:
200

0
CD = C 0 + m· ∀D (10) 0 1 000 2 000 3 000 4 000 5 000 6 000
∀D(l)

En la figura 3 se muestra el ajuste de los


precios comerciales de un fabricante (Remosa, Figura 3. Coste de inversión de depósitos de recogida de
2007) a esta función, observándose que el pluviales en PRFV (Remosa, 2007).

comportamiento es bastante ajustado.

Tecnología y
López-Patiño et al., Dimensionado de depósitos domésticos de aguas pluviales utilizando series temporales de datos

Costes Costes Costes

CD CD

CD

∆CW ∆CW ∆CW

∀ ∀ ∀

∀ópt (mínima pérdida) ∀ópt (máxima ganancia)


a) Coste unitario de amortización alto b) Coste fijo de amortización alto c) Situación variable

Figura 4. Rentabilidad económica de la instalación del depósito de pluviales.

adopten las expresiones del ahorro económico como la diferencia entre el ahorro económico y
y del coste de inversión, se pueden dar varias el coste amortizado del depósito.
58 situaciones distintas, mostradas en la figura 4. A continuación se describe el proceso de
Si los costes de amortización de la inversión cálculo del volumen óptimo, en el supuesto
son siempre mayores que el ahorro económico, de que éste exista. El mayor beneficio se
independientemente del tamaño del depósito, logra cuando la diferencia entre el ahorro y
entonces el SAP no será rentable en ningún la inversión es máxima. Dicho de otra forma,
caso. Esto se puede deber a dos motivos: que cuando la variación del ahorro con el volumen
el coste unitario de la amortización sea siempre del depósito (ahorro unitario) es igual al coste
mayor que el ahorro económico (figura 4a), en de unitario de amortización, m’.
cuyo caso el volumen óptimo es nulo; o que los La variación del ahorro frente al volumen
costes fijos del SAP sean excesivos (figura 4b), es la pendiente de la función presentada en la
existiendo un volumen óptimo que minimiza ecuación (9):
las pérdidas derivadas de la inversión. En
cualquiera de estos casos, la implantación del
d A
SAP obedece a intereses medioambientales ∆C w = ∆C máx (13)
o conservacionistas, pero no a un criterio de
d∀ (B + ∀D)2
rentabilidad económica.
Por el contrario, si la función costo de Por su parte, la pendiente del coste de
inversión está parcialmente por debajo de la amortización es constante y viene dada por:
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

función ahorro (hay que tener en cuenta que,


al ser asintótica la expresión de la eficiencia, dC 'D
el costo de inversión siempre será mayor = m ' (14)
d∀
que el ahorro para los grandes volúmenes
de depósito), entonces es posible encontrar Igualando ambas expresiones se obtiene
un volumen de depósito que mayora la finalmente el valor del volumen óptimo de
rentabilidad económica, como se observa depósito que hace más rentable la instalación:
en la figura 4c. El volumen de depósito que
maximiza la rentabilidad económica es el que ∆C máx · A
mayor beneficio reporta, entendiendo éste ∀ópt = − B (15)
m'

Tecnología y
López-Patiño et al., Dimensionado de depósitos domésticos de aguas pluviales utilizando series temporales de datos

El volumen más rentable del depósito, Para el estudio se hizo una estimación de
∀ópt, es siempre menor que el volumen consumo de agua para WC de acuerdo con los
máximo hidráulico. Sin embargo, como ya datos presentados por Friedler et al. (1996),
se ha comentado, puede resultar de un valor según los cuales el número medio de usos de
inusualmente bajo, incluso negativo, lo cual no una cisterna es de 4.13 usos por habitante y
justificaría la instalación del SAP. día. Para una ocupación media de la vivienda
de cuatro personas y una cisterna estándar de
Aplicación nueve litros, el consumo de agua en el WC será
de 148.68 l/día, es decir, 54.27 m3/año. La tarifa
Como ejemplo de aplicación de la metodo- que tiene el agua potable en esta población es
logía propuesta, a continuación se presenta de 1.36 €/m3, según datos publicados en el
un caso para su estudio. La instalación objeto Boletín Informativo del Instituto Nacional de
de estudio es en una vivienda unifamiliar Estadística (INE, 2008).
situada en Castellón, España, con una
superficie de cubierta de 100 m2. Para esta Diseño funcional del SAP
población se dispone de una serie temporal
de datos de precipitación que abarca datos En primer lugar, aprovechando la dispo-
de lluvia recogidos a intervalos de una hora, nibilidad de datos, se realizará un diseño
desde septiembre de 1980 hasta octubre funcional del SAP. Para ello, se recurrirá
de 2000, proporcionados por el Instituto a la serie temporal de precipitaciones y 59
Nacional de Meteorología de España. En ese a los consumos, admitiendo un patrón
periodo, la precipitación media recogida fue diario de consumos como el de la figura 5,
de 442 mm/año. correspondiente a un consumo doméstico

Coeficiente
2.0

1.5

1.0 Ciencias del Agua, vol. II. núm. 1, enero-marzo de 2011

0.5

0.0
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24
Hora

Figura 5. Patrón de consumos domésticos.

Tecnología y
López-Patiño et al., Dimensionado de depósitos domésticos de aguas pluviales utilizando series temporales de datos

normal medido en una vivienda de el SAP. El subíndice t se refiere al instante


características similares (Fuertes-Miquel y de cálculo actual y ∀ es el volumen de agua
Martínez-Solano, 2002). acumulada en el depósito. Este volumen es
De esta forma se ha obtenido el volumen provisional, puesto que se debe tener en cuenta
máximo hidráulico utilizando las ecuaciones la posibilidad de desbordamiento o de falta de
(4) y (5), tal y como se ha descrito anteriormente. agua. En efecto, si el volumen antes calculado
Este volumen máximo hidráulico resulta excede la capacidad del depósito, ∀D, se
ser de 121 m3 y supone una eficiencia de produce un desbordamiento de agua hacia la
aprovechamiento de la instalación del 81.44%, red de alcantarillado Ot:
que coincidirá con la Emáx.
∀t = ∀D
Evolución de la eficiencia en función del volumen (17)
Ot = ∀t −1 + (Pt − Dt ) − ∀D
del depósito

Utilizando los datos de la serie temporal Por el contrario, si el volumen acumulado


antes mencionados y el patrón de consumos, resulta negativo, debe interpretarse como un
se han realizado simulaciones con distintos déficit que deberá ser compensado mediante
volúmenes de depósito entre 0 y el volumen un aporte de agua procedente de la red de
máximo hidráulico calculado en el paso previo. agua potable. Por tanto, el volumen que queda
60 Los cálculos se basan en un balance simple de después de cada intervalo de cálculo viene
volúmenes entre dos instantes consecutivos. dado por una expresión algo más compleja:
Existen dos alternativas para este balance:
desbordar antes de suministrar y su opuesto, ∀t = 0
suministrar antes de desbordar (Jenkins et
Qt = ∀t −1 + Pt (18)
al., 1978). El primer algoritmo es el utilizado
por Dixon et al. (1999) para simulaciones con R t = Dt − Qt
intervalo de tiempo de una hora, que es el
caso que se desarrolla. Fewkes (1999b) lo Tras realizar las simulaciones, se obtiene
recomienda para intervalos de cálculo cortos, como resultado una relación entre la eficiencia y
en el entorno de un día o inferiores, utilizando el volumen del depósito. La gráfica obtenida se
para intervalos mayores un coeficiente θ, ajusta aceptablemente a la expresión siguiente:
con valores entre 0 y 1, que será tanto mayor
cuanto mayor sea el intervalo de cálculo. Para
 A   1.5569 
estos casos, este autor no observa diferencias E = Emáx 1 −  = 0.8144 · 1 −  (19)
entre los resultados obtenidos mediante ambos  B + ∀D  1.6948 + ∀D
algoritmos.
Siguiendo cualquiera de los dos algoritmos En esta ecuación, ∀D viene expresado en
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

mencionados, para cada intervalo de cálculo se m. 3

ha determinado el volumen según un balance El resultado se muestra en la figura 2, junto


de volúmenes: con la línea correspondiente al ajuste de la
ecuación (19).
∀t = ∀t −1 + (Pt − Dt ) (16)
Dimensionado económico del depósito
En esta expresión, siguiendo la notación
expuesta en la figura 1, P es la entrada de Para el dimensionado del depósito se adoptan
agua de lluvia, D es la demanda de agua en la los costes del depósito y la tarifa del agua
vivienda y Q es la demanda satisfecha desde potable mencionados anteriormente. Para el

Tecnología y
López-Patiño et al., Dimensionado de depósitos domésticos de aguas pluviales utilizando series temporales de datos

balance económico se asume una vida útil del Otros métodos de dimensionado producen
depósito de 15 años y una tasa de interés real valores sensiblemente más pequeños. Utilizan-
del 2%, lo cual conduce a un coeficiente de do el método de Fewkes (1999a), el volumen
amortización del 7.78%. del depósito resulta ser de 11 m3. Este valor
El ahorro máximo al que se puede aspirar resulta ser inferior al calculado mediante
es, según la ecuación (9): el método propuesto en esta contribución,
porque Fewkes no considera la estacionalidad
en las aportaciones de lluvia. En un clima
∆C máx = pW · DT · E máx = 1.36 · 54.27· 0.8144
(20) con meses secos y otros extremadamente
= 60.11 C lluviosos, como es el clima mediterráneo en
que se ha particularizado el caso de estudio,
Por su parte, el coste de amortización del el depósito tiende a estar sobredimensionado
equipo viene dado por: para almacenar el exceso de lluvia que es
usada en los meses de estío.
C 'D = a · CD = 0.0778 · (52.65 + 193.20 · ∀D ) El método indicado de la norma DIN 1989-1
(21) (DIN, 2002) presenta un valor del depósito
= 4.15 + 15.03 · ∀D de 2.65 m3, condicionado por la oferta de
agua. Igualmente, este método considera
Por tanto, según la ecuación (15) antes una aportación regular durante todo el año.
presentada, el volumen de depósito óptimo Si se toman los valores de aportación anual 61
desde un punto de vista económico será relativamente bajos (425 mm/año) de la
de 0.8 m3, es decir, 800 litros. Este volumen zona de Castellón y, además, se reparten
supone una eficiencia global del sistema del uniformemente durante todo el año, es claro
30.6%. que el depósito necesario para aprovechar la
aportación es muy pequeño. Evidentemente,
Discusión de los resultados esta aproximación dista de ser cierta en
un clima mediterráneo como el que se está
Los resultados anteriores admiten algunos considerando.
comentarios que deben hacerse. El volumen Por su parte, el método de Remosa,
del depósito calculado mediante el método tomando como periodo de permanencia del
funcional proporciona un valor anormalmente agua en el depósito el mismo de la norma DIN
alto. Analizando las causas por las que resulta 1989-1, 22 días, muestra un resultado de 13.2
dicho valor, se observa que en la serie de datos m3. Este volumen puede fluctuar tanto como se
temporales utilizados se registró un evento desee. No hay más que considerar otro tiempo
de precipitación increíblemente alto en el año de permanencia para que el resultado cambie
1994, con un periodo de retorno superior a cien notablemente. El tiempo de permanencia lo
años. fija el proyectista, sin que exista un criterio
Ciencias del Agua, vol. II. núm. 1, enero-marzo de 2011

Tal cantidad de lluvia, siguiendo un criterio para ello. No es un método suficientemente


en el que se aprovecha toda la aportación, riguroso como para que ser tenido en cuenta
es el que lleva a un sobredimensionado del para comparación alguna.
depósito de tal magnitud. A la vista de los resultados del método
Considerando en el cálculo un valor funcional y el método económico, se observa
promedio de las precipitaciones registradas una gran diferencia entre el volumen máximo
en el mismo periodo que la serie temporal hidráulico (121 m3) y el volumen óptimo
de datos utilizada, el volumen del depósito (0.8 m3). Aun eliminando la influencia de
resultaría ser de 22.4 m3, notablemente inferior la anormal precipitación registrada, se
al resultado anterior. observa una gran diferencia entre ambos

Tecnología y
López-Patiño et al., Dimensionado de depósitos domésticos de aguas pluviales utilizando series temporales de datos

métodos (22 m3 para el funcional, 0.8 m3 rentabilizando la instalación. El volumen


para el económico). Esto se debe a que, con óptimo del depósito entendiendo por tal el
el método funcional, se dimensiona para no que maximiza la rentabilidad económica del
desaprovechar nada de la lluvia caída. El sistema es siempre menor que el volumen
depósito así calculado tiene capacidad de máximo hidráulico calculado.
regulación estacional, almacenando agua en El caso de estudio propuesto ha puesto
la estación más lluviosa para aprovecharlo de manifiesto una serie de conclusiones. En
en la estación más seca, e incluso puede tener primer lugar, que un depósito calculado con
un comportamiento hiperanual. El elevado criterios económicos lleva a volúmenes de
tiempo de permanencia del agua almacenada depósito y, por tanto, a gastos de instalación
hace que ésta experimente una pérdida considerablemente menores que el clásico
considerable de calidad y puede convertir método funcional basado en almacenar agua
la solución calculada mediante el método para días, semanas o meses. En segundo lugar,
funcional en inviable para determinados usos, maximizar el aprovechamiento doméstico de
por ejemplo, la descarga de inodoros. los recursos hídricos no es económicamente
rentable.
Conclusiones Si se quiere potenciar la implantación de
sistemas domésticos de aprovechamiento de
La utilización de agua de lluvia en sustitución lluvia es necesario que se otorguen ayudas o
62 del agua potable para determinados usos subvenciones externas para compensar la falta
(descarga de inodoros, riego o lavadoras) de rentabilidad de la instalación.
puede ser tenida en cuenta como alternativa El uso de series temporales de datos
para la mejora de la eficiencia del uso proporciona una mayor precisión a las
de recursos hídricos. La infraestructura simulaciones que se realizan para calcular el
necesaria para ello se basa principalmente volumen del depósito; pero, por el contrario,
en un depósito con capacidad de alma- exponen al método de cálculo a los valores
cenamiento, de cuyo tamaño depende una atípicos de precipitación. Considerar valores
parte importante de la inversión que se debe promedios de precipitación es menos preciso,
realizar. pero más fiable.
El dimensionado de depósitos de apro- Queda por desarrollar una metodología
vechamiento de lluvia se puede realizar más generalizada que incluya un análisis
atendiendo a criterios funcionales o a criterios estadístico de las precipitaciones, tanto en
económicos. El dimensionado funcional se media como en eventos extremos, al estilo de
aconseja cuando se quieren aprovechar al lo desarrollado por Cheng et al. (2006), quienes
máximo los recursos naturales disponibles. en el dimensionado incluyen la probabilidad
Con este dimensionado se obtienen impor- de lluvia en un día. En esa línea pueden ir los
tantes volúmenes que sólo se justifican por próximos trabajos sobre este tema.
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

criterios conservacionistas. No obstante,


tiene desventajas por cuanto los periodos de Agradecimientos
permanencia del agua almacenada pueden
invalidar los usos que exijan mayor calidad. El desarrollo de este trabajo ha sido posible gracias al
Por su parte, el dimensionado econó- Ministerio de Ciencia y Tecnología de España, que ha
mico se aconseja cuando se busca la máxima financiado los proyectos de investigación CADAGIAS
eficiencia económica en la gestión de la (núm. DPI2006-13113) y DANAIDES (núm. DPI2007-
demanda de agua. Con este método resultan 63424).
dimensiones mucho más ajustadas que no Recibido: 31/03/09
reducen excesivamente la eficiencia del sistema, Aprobado: 11/08/10

Tecnología y
López-Patiño et al., Dimensionado de depósitos domésticos de aguas pluviales utilizando series temporales de datos

Referencias GHISI, E. Potential for potable water savings by using


rainwater in the residential sector of Brazil. Building and
Environment. Vol. 41, No. 11, 2006, pp. 1544-1550.
AEMET. Valores Climatológicos Normales [en línea]. Extracto
HERRMANN, T. and SCHMIDA, U. Rainwater utilization
de la Guía resumida del clima en España 1971-2000.
in Germany: efficiency, dimensioning, hydraulic and
Madrid: Ministerio de Medio Ambiente, 2008 [consultado
environmental aspects. Urban Water. Vol. 1, No. 4, 1999,
el 3 de octubre de 2008]. Disponible para World Wide Web:
pp. 307-316.
http://www.aemet.es/es/elclima/datosclimatologicos/
INE. Estadísticas e indicadores del agua [en línea]. Madrid,
valoresclimatologicos.
Instituto Nacional de Estadística [consultado en
ÁLVAREZ-RODRÍGUEZ, J., POTENCIANO, A. y
septiembre de 2008]. Disponible para World Wide Web:
VILLAVERDE, J.J. Evolución histórica de sequías en
http://www.ine.es/revistas/cifraine/0108.pdf.
España. Revista de Obras Públicas. Vol. 155, núm. 3486,
JENKINS, D., PEARSON, F., MOORE, E., SUN, J.K. and
2008, pp. 53-68.
VALENTINE, R. Feasibility of rainwater collection systems
BOE. Orden MAM/698/2007, de 21 de marzo, por la que se
in California. Contribution No. 173. Berkeley: California
aprueban los planes especiales de actuación en situaciones de
Water Resources Centre, University of California,
alerta y eventual sequía en los ámbitos de los planes hidrológicos
1978.
de cuencas intercomunitarias. Boletín Oficial del Estado.
LEGGET, D.J., BROWN,R., BREWER, D. and HOLLIDAY,
Madrid: Ministerio de Medio Ambiente, 2007.
E. Rainwater and greywater use in buildings. Best practice
CHENG, C.L., LIAO, M.C. and LEE, M.C. A quantitative
guidance. Publication C539. London: CIRIA, 2001.
evaluation method for rainwater use guideline. Building
LÓPEZ-PATIÑO, G., MARTÍNEZ-SOLANO, F.J., FUERTES-
Services Engineering Research and Technology. Vol. 27, No. 3,
MIQUEL, V.S. y DELGADO-GALVÁN, X. V. Dimensionado
2006, pp. 209-218.
de depósitos en sistemas de aprovechamiento de aguas pluviales.
DIN. Norma DIN 1989-1:2002-04. Rainwater harvesting systems
VIII Seminario Ibero-Americano sobre Sistemas de
- Part 1: Planning, installation, operation and maintenance. 63
Abastecimiento de Agua (SEREA), del 16 al 19 de julio de
Berlin: Deutsches Institut für Normung, 2002.
2008, Lisboa, Portugal.
DIXON, A., BUTLER, D. and FEWKES, A. Water saving
MIMAM. La sequía en España. Directrices para minimizar su
potential of domestic water reuse systems using
greywater and rainwater in combination. Water Science impacto [en línea]. Madrid: Ministerio de Medio Ambiente,
and Technology. Vol. 39, No. 5, 1999, pp. 25-32. 2007 [consultado en junio de 2010]. Disponible para World
FEWKES, A. The use of rainwater for WC flushing: the field Wide Web: http://www.mma.es/secciones/acm/aguas_
testing of a collection system. Building and Environment. continent_zonas_asoc/ons/noticias_notaspre/pdf/doc_
Vol. 34, No. 6, 1999a, pp. 765-772. sequia_espana_new.pdf.
FEWKES, A. Modelling the performance of rainwater REMOSA. Tarifa 2007 [en línea] [citado el 20 de enero de
collection systems: towards a generalized approach. 2008]. Disponible para World Wide Web: http://www.
Urban Water. Vol. 1, No. 4, 1999b, pp. 323-333. remosa.net.
FRIEDLER, E., BUTLER, D. and BROWN, D.M. Domestic SAZAKLI, E., ALEXOPOULOS, A. and LEOTSINIDIS, M.
WC usage patterns. Building and Environment. Vol. 31, No. Rainwater harvesting, quality assessment and utilization
4, 1996, pp. 385-392. in Kefalonia Island, Greece. Water Research. Vol. 41, No. 9,
FUERTES-MIQUEL, V.S. y LÓPEZ-PATIÑO, G. Regulación 2007, pp. 2039-2047.
de redes de distribución de agua. Capítulo 6 de Modelación y THOMAS, T. Domestic water supply using rainwater
diseño de redes de abastecimiento de agua. Fuertes et al. harvesting. Building Research and Information. Vol. 26, No.
(editores). Valencia: Grupo Mecánica de Fluidos, 2002. 2, 1998, pp. 94-101.
FUERTES-MIQUEL, V.S. y MARTÍNEZ-SOLANO, F.J. VILLAREAL, E.L. and DIXON, A. Analysis of a rainwater
collection system for domestic water supply in Ringdansen,
Ciencias del Agua, vol. II. núm. 1, enero-marzo de 2011

Análisis de caudales. Capítulo 4 de Modelación y diseño de


redes de abastecimiento de agua. Fuertes et al. (editores). Norrköping, Sweden. Building and Environment. Vol. 40,
Valencia: Grupo Mecánica de Fluidos, 2002. No. 9, 2005, pp. 1174-1184.

Tecnología y
López-Patiño et al., Dimensionado de depósitos domésticos de aguas pluviales utilizando series temporales de datos

Abstract

LÓPEZ-PATIÑO, G., MARTÍNEZ-SOLANO, F.J., FUERTES-MIQUEL, V.S. & LÓPEZ-


JIMÉNEZ, P.A. Sizing of home rain harvesting systems using temporal data series. Water
Technology and Sciences, formerly Hydraulic engineering in Mexico (in Spanish). Vol.
II, No. 1, January-March, 2011, pp. 51-64.

Home rain harvesting systems are gaining acceptance as an alternative to water supply
from distribution networks for non-sanitary uses. This boom has not been accompanied by
rigorous technical criteria for the sizing of the elements that make up the system. The aim of
this paper is to present some methodologies for sizing rainwater tanks based on functional
and/or economical criteria. The result will be a series of equations to calculate the required
volume of the tank. In view of the results, it can be verified that the dimensions obtained by
applying functional criteria are very different from those resulting from the application of
economic criteria and the final decision on the choice of either approach is dependent on the
characteristics of the buildings.

Keywords: rainwater utilization, rainwater harvesting, water conservation, storage,


hydraulic efficiency.

64

Dirección institucional de los autores

Ing. Gonzalo López-Patiño Dr. Vicente Samuel Fuertes-Miquel

Profesor Titular de Mecánica de Fluidos Profesor Titular de Mecánica de Fluidos


Departamento de Ingeniería Hidráulica y Medio Ambiente Departamento de Ingeniería Hidráulica y Medio Ambiente
Universidad Politécnica de Valencia Universidad Politécnica de Valencia
Camino de Vera s/n Camino de Vera s/n
46022 Valencia, España 46022 Valencia, España
Teléfono: +34 (96) 3877 000, extensión 86108 Teléfono: +34 (96) 3877 000, extensión 86105
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

Fax: +34 (96) 3877 981 Fax: +34 (96) 3877 981
glpatin@gmmf.upv.es vfuertes@gmmf.upv.es

Dr. Francisco Javier Martínez-Solano Dra. Petra Amparo López-Jiménez

Profesor Titular de Mecánica de Fluidos Profesora Titular de Ingeniería Hidráulica


Departamento de Ingeniería Hidráulica y Medio Ambiente Departamento de Ingeniería Hidráulica y Medio Ambiente
Universidad Politécnica de Valencia Universidad Politécnica de Valencia
Camino de Vera s/n Camino de Vera s/n
46022 Valencia, España 46022 Valencia, España
Teléfono: +34 (96) 3877 000, extensión 86104 Teléfono: +34 (96) 3877 000, extensión 86106
Fax: +34 (96) 3877 981 Fax: +34 (96) 3877 981
jmsolano@gmmf.upv.es palopez@gmmf.upv.es

Tecnología y
Modelación del agua subterránea a escala
regional con refinamiento local de la
malla. Planteamiento y validación
del algoritmo
• Eric Cabrera-Estupiñán •
• Armando Hernández-Valdés •
Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría, Cuba

Resumen

La simulación del flujo del agua subterránea a escala regional no permite


reproducir los problemas locales que provocan descensos significativos de los
niveles del agua en las obras de captación. A pesar de tal afirmación, este tipo
de modelos se ha utilizado para evaluar el comportamiento hidrodinámico
del sistema acuífero y obras de captación a esa escala. En el presente trabajo se
realiza la validación de un algoritmo que permite, a partir de un modelo regional,
reproducir el comportamiento local de los niveles próximos a pozos de bombeo
que por su importancia requieran de un control sistemático para ser objeto de
operación en tiempo real mediante técnicas de control automático. A través de la
validación con soluciones analíticas, se demuestra la importancia del refinamiento
de la discretización, incluso empleando el triángulo cuadrático en el Método de
los Elementos Finitos, que es el utilizado en la tecnología AQÜIMPE, ahora en
su versión sobre Windows. El algoritmo propuesto permite reproducir los efectos 65
de la no linealidad del flujo en las proximidades de los pozos de bombeo y los
efectos de la penetración parcial de estos, mediante modificaciones en los valores
de transmisividad de los elementos cercanos al pozo de bombeo de acuerdo con
los rangos de distancia utilizados en el algoritmo numérico.

Palabras clave: modelación matemática, acuíferos, recursos hidráulicos, sistemas


de información geográfica, método de elemento finito, refinamiento de malla.

Introducción de cómputo; por otra parte, se pierde la


posibilidad de utilizar elementos volumétricos
En la modelación de los sistemas acuíferos representativos de medios porosos equiva-
a escala regional se establecen criterios para lentes en zonas de fisuras y fracturas, como son
definir el tamaño de los elementos de acuerdo los medios cársicos.
con el método numérico empleado y los Hasta la fecha se han utilizado los modelos
objetivos del modelo (Reilly y Harbaugh, 2004; de simulación regional para evaluar políticas
Hernández et al., 2001; Jagelke y Barthel, 2005). de explotación, conociendo que existen
Todos estos autores coinciden en que con mallas diferencias significativas entre las cargas
gruesas no se puede pretender representar los simuladas y las correspondientes originadas
efectos locales de pozos y campo de pozos; pero, en las obras de captación. La utilización del
por otra parte, mallas muy finas complican el Método de los Elementos Finitos (MEF), con el
proceso de calibración y al no disponerse en triángulo cuadrático empleado en la tecnología
muchas ocasiones de bases de datos que la AQÜIMPE, permite reducir el número de
justifiquen, se incrementa significativamente elementos, ya que dentro de cada triángulo
el costo de la simulación en cuanto a tiempo se ajusta la superficie solución, pudiéndose

Tecnología y Ciencias del Agua, antes Ingeniería hidráulica en México, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011, pp. 65-82
Cabrera-Estupiñán y Hernández-Valdés, Modelación del agua subterránea a escala regional con refinamiento local de la malla...

determinar la carga piezométrica en cada simular los abatimientos que se producían en


uno de sus puntos mediante una superficie los pozos de bombeo.
cuadrática aproximada, de forma tal que exista Más recientemente se han realizado aportes
coincidencia en los seis nodos del triángulo en el campo del refinamiento de mallas para el
(Martínez, 1989). Los elementos pequeños MDF, entre los que se pueden citar las técnicas
se emplean con este método en las zonas de Refinamiento de Malla Gradual (GMR),
de mayor complejidad geológica, donde las Refinamiento de Malla Local (LGR) y Refina-
propiedades hidráulicas y geométricas del miento de Malla Telescópica. Todas estas
acuífero tienen gran variación, lo cual se refleja técnicas han sido utilizadas con el simulador
en el comportamiento de las hidroisohipsas. MODFLOW (Leake y Claar, 1999) y otros
También se utilizan elementos pequeños en modelos como ZOOMQ3D (Matthew et al.,
zonas de intensa explotación o recarga, y 2006). En este campo se continúa trabajando
donde se quiere aumentar la información sobre intensamente y se brindan nuevos métodos
las respuestas del acuífero. En ambos casos, el para mejorar los acoples necesarios entre las
tamaño del elemento no debe ser inferior a la mallas regionales (cuadrículas más gruesas) y
base informativa disponible (Hernández et al., las locales (cuadrículas más finas) (Scott et al.,
2001). 2006).
Para considerar los efectos locales de los En relación con el MEF, se pueden
pozos de bombeo en la modelación regional destacar los generadores de mallas flexibles
66 se han utilizado diversos procedimientos. que tiene el modelo FEFLOW, en donde la
Según Anderson y Woessner (1992), al discretización en elementos finitos permite
utilizar el Método de las Diferencias Finitas usar mallados complejos poco estructurados,
(MDF), Prickett (1967) y Trescott et al. (1976) con los cuales se logra una gran coincidencia
propusieron emplear ecuaciones analíticas en la representación de estructuras naturales
en función del tamaño y la forma de la celda mientras se manejan requerimientos como el
para calcular las cargas en los pozos de tamaño del elemento, etcétera. Para grandes
bombeo. Si bien es cierto que con el Método áreas de modelación, la generación de elemen-
de los Elementos Finitos se obtienen mejores tos está soportada por sofisticados algoritmos
aproximaciones de la carga cuando los nodos de creación automática de la malla para
coinciden con pozos de bombeo, los autores garantizar un trabajo eficiente. Las mallas
discrepan de lo planteado por Anderson y generadas automáticamente también tienen
Woessner (1992) en relación con que “no es que ser adaptadas a las estructuras geográficas
necesario emplear fórmulas de corrección”, internas y hasta cierto punto locales, como son
ya que siempre estará presente un Error de los ríos y pozos de extracción (DHI-WASY,
Refinamiento de la Discretización (ERD), 2009).
como se demuestra en el presente trabajo. La nueva versión de AQÜIMPE sobre
Otro procedimiento empleado para con- Windows permite de manera directa simular las
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

siderar los efectos locales consiste en un cargas que se generan en los alrededores de
refinamiento de la discretización del modelo los pozos de bombeo sin desligar la influencia
regional como la realizada con la tecnología del modelo regional. Las particularidades
AQÜIMPE en el modelo CIRO, con la creación de cada pozo en cuanto a su estructura,
del modelo RUSPOLI, del campo de pozos del penetración parcial, pérdidas de carga por
acueducto que abastece a la ciudad de Ciego de no linealidad del flujo, etcétera, pudieran ser
Ávila, en Cuba (Hernández, 1991). En este caso, calibradas modificando las propiedades de los
la simulación se realizó suministrándole las elementos alrededor de cada pozo de bombeo
cargas del modelo regional a los contornos del de acuerdo con las cargas observadas en estos
modelo local, pero en ningún caso se pudieron y en pozos satélites próximos a los mismos.

Tecnología y
Cabrera-Estupiñán y Hernández-Valdés, Modelación del agua subterránea a escala regional con refinamiento local de la malla...

Estos modelos que integran los problemas malla numérica para el modelo regional, la
locales al modelo regional permiten utilizar cual se realiza de forma semiautomatizada, ya
los datos de las propiedades obtenidas de la que el criterio del modelador en la ubicación
calibración regional y las asignaciones de la de los nodos y triángulos es importante y se
recarga y explotación difusa que influyen en le deja a éste, quedando solamente el proceso
el comportamiento de las obras de captación. de numeración de los nodos y elementos de
La interferencia entre los pozos, fronteras la malla de forma automática (ver Cabrera,
hidrogeológicas y los efectos de las variaciones 2007). Además se realizó una nueva macro en
frecuentes en los caudales de explotación AQTRIGEO, que permite captar la ubicación
pudieran ser simulados y vinculados con espacial de todos los pozos de explotación
la adquisición de datos en tiempo real para y realizarles un mallado fino a su alrededor
realizar modificaciones en las políticas de de forma automática para posteriormente
operación a corto plazo de los pozos y campo unir estas nuevas zonas entre ellas y con los
de pozos (Gómez, 2009). triángulos del modelo regional (ver Cabrera y
Estas ideas pueden materializarse en el Escartín, 2008).
presente trabajo también gracias a la creación En el presente trabajo se destaca el algo-
de la herramienta AQTRIGEO que es una ritmo de integración entre el modelo regional
plantilla sobre la base de Auto CAD Map 3D y el local, y su validación con las soluciones
2005, la cual tiene incluida bloques, capas, analíticas o teóricas.
topologías, consultas a las topologías y macros 67
en visual Basic for Application. Dicha plantilla Modelo regional y modelos regional con local
es una herramienta SIG que sirve como integrados
plataforma para la producción y gestión de
toda la base informativa de carácter espacial En la figura 1 se muestra la discretización del
y de atributos que necesita AQÜIMPE. modelo regional hipotético MODER 1, con 24
Especialmente, este sistema permite la elementos, representando un acuífero de 2 000
construcción por parte del especialista de la m de ancho y 5 000 m de longitud, con 100

3 26 45 52 55

19 14 39
23
6 38 47
5
42 51
6 19

3 18

2 1 20 44 21 24 54 2 000 m
48
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

2 16

5 15 27
4 35 40
7
46 22 50
14 7 27

1 20 43 49 53

5 000 m

Figura 1. Discretización del modelo regional hipotético MODER 1.

Tecnología y
Cabrera-Estupiñán y Hernández-Valdés, Modelación del agua subterránea a escala regional con refinamiento local de la malla...

m de espesor, 50 m/día de conductividad con una progresión en distancias de los nodos


hidráulica de Darcy KD y coeficiente de principales medidos desde el centro de cada
almacenamiento E = 0.2. El nivel estático pozo y siguiendo una ley exponencial del tipo
inicial es horizontal y con cargas conocidas 3n, donde n toma los valores {-1, 0, 1 ,2 y 3}.
fijas en sus fronteras izquierda y derecha, e Finalmente, los nodos extremos se enlazan a
impermeables en la superior e inferior. Un nodos equivalentes de otros pozos o al modelo
pozo bombea a caudal constante en un punto regional correspondiente, como se puede
situado a 1 000 m de la frontera izquierda e observar en la figura 2, con la discretización
igual distancia de las fronteras superior e utilizada en MODEL 1. Aquí puede observarse
inferior, justo en el centroide de la cuadrícula que a diferencia del modelo MODER1, donde
formada por los nodos [1,43, 45 y 3]. En este el pozo es simulado por un nodo del modelo,
modelo, el pozo se concibe como un nodo en este caso el pozo de bombeo está simulado
principal de la malla. por dos triángulos (34 y 35), que tienen
Para considerar los efectos locales de los aproximadamente la misma dimensión que el
pozos de bombeo en la modelación regional, pozo real.
se ha propuesto la generación de una malla Para evaluar el error por efecto del
alrededor de cada pozo de bombeo de interés, refinamiento de la discretización, se utilizó el
que parte desde el radio del pozo de bombeo modelo MODEL 2, que se muestra en la figura

68

13 110 23 96 84 64 85
45 58
35 26 98 33 24 87 56 75
36
18 105 32 91 55
17 109 31 95 74
13 51 23 46 33 40
9 50 22 45 35
12 22 103 54 32 66 73 83
6 54 12 44 39
112 34
8 48 20 42 31 38
11 47 19 41
15 107 29 93 53 72
101 88
14 28 30
26 16 78
27 18 80 52 69
40 49
11 106 21 92 42 60 82

3 47 121 125 131

37 28 100
61
6 114 124 128
5 119

7 57
3 56

2 1 58 120 59 62 130 2 000 m


Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

2 53 123
5 52

4 127
7
116
117 122
76
60
24
14

1 38 115 126 129

5 000 m

Figura 2. Discretización del modelo MODEL 1, con un conjunto de acercamientos graduales hasta el pozo.

Tecnología y
Cabrera-Estupiñán y Hernández-Valdés, Modelación del agua subterránea a escala regional con refinamiento local de la malla...

150
100 99 98 66 73 72

151 69 149 65 64
91 90 30
56
152 92 47 45
143 140 148 37 97 58 31 29
63
71 67 83 73 89 57 55

144 139
101 105
39 67 71 35 32 28 71
67
72 137 74
85 51 53
153 73 147 69 87
93 96 59 33 62
49
41 43 27
145
138 60 61
94 95 34

102 103 104 68 69 70

146

197 196 195 194 193 205 204

180 87 179 178 85 177


183 97
86
168 166 192
88 181 84
176
69
198 169 165 199 203 2 000 m
90 182 89 83 191 96
200
91 170
163 95
184 162 164 190
93
98
171 92 172 173 94 174

185 186 187 188 189 201 202

2 000 m 2 000 m 1 000 m

Figura 3. Discretización del modelo MODEL 2, con un conjunto de acercamientos graduales hasta el pozo.

3, de forma tal que una misma área de nueve reducción de la transmisividad de Darcy en
hectáreas estaría discretizada en MODER 1 los elementos, según se aproximan al pozo de
con ocho elementos, MODEL 1 con 46 elemen- bombeo.
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

tos y MODEL 2 con 82 elementos. Para este análisis se considera importante


introducir las expresiones que determinan el
Simulación del flujo no lineal abatimiento en cualquier zona del acuífero,
producto del bombeo en un pozo:
Entre los efectos locales que provocan mayores
abatimientos en los pozos de bombeo que
los calculados con régimen lineal de Darcy
Q  2.246 TD t 
S = S D + S T = 0.183 log  2 
TD  r E 
pueden estar los efectos de la presencia de un
2 (1)
flujo no lineal y la penetración parcial; ambos  Q  1
+  
fenómenos pueden ser simulados por una  2 π TT  r

Tecnología y
Cabrera-Estupiñán y Hernández-Valdés, Modelación del agua subterránea a escala regional con refinamiento local de la malla...

2 Por lo que la ecuación (2) se transforma en:


Q r   Q  1 (1a)
S = 0.366 log  0  +  
TD  r   2 π TT  r
Q r 
S 1 − S 2 = ∆ S 12 = 0.366 log  2 
TD  r1 
 2.246 TD t
1
2 (4)
De donde r0 =   y se conoce como Q rD r2 − r1
 E  +
TD 40 π r1 r2
radio de influencia.
En las expresiones anteriores, el primer
sumando de la derecha representa la La diferencia de abatimientos anterior
componente darciana del abatimiento y el puede ser simulada por un medio heterogéneo
segundo término la componente turbulenta, equivalente de transmisividad T D’ variable para
siendo Q el caudal de bombeo; S, el abatimiento; cada rango de distancias r1 y r2.
TD = mKD, la transmisividad marciana; TT =
mKT, la transmisividad turbulenta, donde m
Q r 
es el espesor del acuífero; E, el coeficiente de S1 − S 2 = ∆ S 12 = 0.366 '
log  2  (5)
TD  r1 
almacenamiento; t, el tiempo de bombeo; r,
la distancia desde el pozo de observación al
centro del pozo de bombeo. Igualando las dos expresiones anteriores
De las expresiones anteriores y a partir se obtiene la relación entre las dos transmisivi-
70 dades darcianas, expresada por:
de las conductividades hidráulicas darciana
T TT
KD = D
m
y turbulenta KT = m , y por las  (r2 − r1 )
gk g k
siguientes ecuaciones: KD = y KT2 = ,  r r1r2  '
ν C TD = 1 + D TD = αTD' (6)
46 r
donde n es la viscosidad cinemática del fluido  log( 2 ) 
y g la aceleración de la gravedad, se pudieran
 r1 
obtener las propiedades hidrogeológicas
características de los acuíferos: permeabilidad La ecuación anterior permite obtener
intrínseca o geométrica (k) y rugosidad numéricamente por rangos de distancias las
equivalente del medio poroso o fisurado (C). transmisividades de Darcy equivalentes, que
La diferencia de abatimientos entre dos producirían los mismos abatimientos que si
puntos situados a distancias r1 y r2 del pozo se considerara un régimen no lineal de flujo
de bombeo puede ser determinada a partir de a partir de la ecuación diferencial en régimen
la expresión general del abatimiento (Pérez, no lineal (Hernández, 1982), pero como medio
2001): homogéneo.
Q r  En el cuadro 1 se presentan los valores
S1 − S2 = ∆ S 12 = 0.366 log  2 
del inverso del coeficiente a hallados para
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

TD  r1 
2 (2) un conjunto de relaciones (r1 y r2) referidas al
 Q  r2 − r1 modelo MODEL 1 y para distintos radios de
+  
 2 π TT  r1 r2 Darcy.
De acuerdo con el rango de distancias
La expresión anterior puede ser expresada anteriores, se asigna a los elementos que le
en función del radio de Darcy, definido por correspondan a ellas una reducción porcentual
Pérez (2001), por la ecuación: de la conductividad hidráulica regional,
según el valor estimado del radio de Darcy
Q  TD  obtenido de las pruebas de bombeo o por un
rD =  2 (3)
0.1π T  proceso de calibración.
 T 
Tecnología y
Cabrera-Estupiñán y Hernández-Valdés, Modelación del agua subterránea a escala regional con refinamiento local de la malla...

Cuadro 1. Factores para afectar la transmisividad de Darcy a los elementos del modelo MODEL 1,
según rango de distancias y radios de Darcy.

Valores de (1/α) para distintos radios de Darcy


r1 (m) r2 (m) MODEL 1 (α)
rD = 25 m rD = 50 m rD = 80 m rD = 120 m
0.25 1 1 + 0.108 rD 0.27 0.156 0.104 0.072
1 3 1 + 0.0304 rD 0.568 0.397 0.291 0.215
3 9 1 + 0.01012 rD 0.798 0.664 0.552 0.451
9 27 1 + 0.00334 rD 0.922 0.856 0.787 0.712
27 81 1 + 0.00112 rD 0.973 0.947 0.918 0.882
81 > 81 1 1 1 1 1

Cuadro 2. Factores para afectar la transmisividad de Darcy a los elementos del modelo MODEL 2,
según rango de distancias y radios de Darcy.

Valores de (1/α) para distintos radios de Darcy


r1 (m) r2 (m) MODEL 2 (α)
rD = 25 m rD = 80 m
0.25 0.8 1 + 0.1183 rD 0.2526 0.0955
0.8 1.2 1 + 0.05144 rD 0.4374 0.1955
1.2 3 1 + 0.02736 rD 0.5942 0.314 71
3 5 1 + 0.01306 rD 0.7538 0.4889
5 12 1 + 0.00667 rD 0.857 0.652
12 16 1 + 0.003625 rD 0.917 0.775
16 35 1 + 0.00217 rD 0.9485 0.8521
35 40 1 + 0.001339 rD 0.9676 0.9033
40 100 1 + 0.0008194 rD 0.98 0.9385
100 > 100 1 1 1

El cuadro 2 es similar al 1, pero referido en das por un proceso de simulación sólo pueden
este caso al modelo MODEL 2. hacerse corresponder con los valores de las
La simulación se realizó para un periodo de cargas obtenidas en los pozos de observación
24 horas con pasos de tiempo de una hora. alejados de la influencia directa de estos, ya
Las corridas mostraron que tanto en que los problemas locales no pueden ser
régimen lineal (figura 4), como en régimen adecuadamente reproducidos precisamente
no lineal (figura 5), los abatimientos teóricos por el ERD. Lo anterior se evidencia en las
son superiores a los simulados, siendo estos figuras 4 y 5, donde se observa que a medida
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

últimos del orden del 90% de los teóricos en que se refina la discretización, la solución
la discretización de MODEL 1 y ligeramente numérica se aproxima a la analítica.
superior con la discretización de MODEL 2, En estas figuras, (RL) y (RNL) significan
pero del orden del 50% en el modelo regional régimen lineal y régimen no lineal de flujo,
(MODER 1). Esto se debe al ERD. Esta tendencia respectivamente.
se mantiene a lo largo del tiempo, aunque en En el cuadro 3 se puede observar que
los primeros pasos de tiempo se manifiesta para la distancia correspondiente al pozo de
inestabilidad numérica. bombeo en el modelo regional (MODER 1),
En la modelación regional de acuíferos la diferencia entre los abatimientos obtenidos
siempre se ha afirmado que las cargas obteni- por la expresión analítica o teórica, y los

Tecnología y
Cabrera-Estupiñán y Hernández-Valdés, Modelación del agua subterránea a escala regional con refinamiento local de la malla...

0.1 1 10 100 1 000


0 r (m)

0.5

1.5

MODER 1, RL

Distancia desde el MODEL 1, RL


2
centro del pozo a la MODEL 2, RL
pared
Teórico
2.5
Abatimiento RL (m)

Figura 4. Abatimientos teóricos y simulados en régimen lineal para un caudal de 120 l/s.

72

0.1 1 10 100 1 000


0 r (m)

3
Teórico, RL
4 MODEL 2, rD = 25 m, RNL

MODEL 1, rD = 25 m, RNL
5
Teórico, rD = 25 m, RNL
6 MODEL 2, rD = 80 m, RNL
Distancia desde el
7 centro del pozo a la MODEL 1, rD = 80 m, RNL
pared
Teórico, rD = 80 m, RNL
8
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

Abatimientos (m)

Figura 5. Abatimientos simulados en régimen no lineal y su correspondencia con los teóricos, Q = 120 l/s.

diferentes modelos es muy significativa y se En la figura 5 se muestran los resultados


van reduciendo los errores a medida que se de las corridas de MODEL 1 y MODEL 2 con
refina la malla con los modelos locales MODEL régimen no lineal y lineal, así como la solución
1 y MODEL 2, siendo el error prácticamente analítica en régimen no lineal. Se puede
independiente de la variación del caudal de apreciar que el procedimiento de simular
bombeo. el régimen no lineal mediante un medio

Tecnología y
Cabrera-Estupiñán y Hernández-Valdés, Modelación del agua subterránea a escala regional con refinamiento local de la malla...

Cuadro 3. Abatimientos en el pozo de bombeo en régimen lineal para los diferentes modelos y diferentes caudales.

Abatimientos en el pozo de bombeo bajo régimen lineal en (m)


Regional Local 1 Local 2
Caudal (l/s) Teórico % del teórico % del teórico % del teórico
MODER 1 MODEL 1 MODEL 2
120 2.25 1.15 51.11 2 88.89 2.1 93.33
60 1.125 0.57 50.67 1.02 90.67 1.05 93.33
180 3.375 1.72 50.96 3.06 90.67 3.15 93.33

heterogéneo equivalente es factible, y que los partiendo de un modelo teórico que suponga
ERD se manifiestan tanto en el régimen lineal que la línea de corriente inferior que llega
como en el no lineal en la misma proporción, al pozo de bombeo sigue una trayectoria
en dependencia del refinamiento de la malla. parabólica con vértice en el radio del pozo de
Sin embargo, en el modelo local MODEL 1 bombeo e intercepto con el impermeable a una
hay un comportamiento más errático con distancia radial aproximadamente del orden
las distancias al pozo de bombeo que las del 80% del espesor del acuífero (Hernández,
obtenidas del modelo local MODEL 2, aunque 1984). Como el pozo es de pequeño diámetro,
los errores cometidos desde el punto de vista a los efectos prácticos se consideran las
práctico indican que en la modelación regional distancias medidas desde el centro del pozo
una discretización del tipo de la utilizada de bombeo. 73
en MODEL 1 para considerar los problemas De acuerdo con lo anterior, la ecuación de
locales en los alrededores de los pozos de la línea de corriente sigue una parábola que
bombeo es aceptable. puede ser descrita con la ecuación aproximada
De lo anterior se puede concluir que el flujo (7), brindada en (Hernández, 1984):
no lineal alrededor del pozo de bombeo puede
ser perfectamente simulado como un medio
r m
heterogéneo mediante la reducción de la Y = (m − hs) = (1 − Fp ) r (7)
9 9
conductividad hidráulica de Darcy de acuerdo
con leyes conocidas.
De la figura 5 también se puede observar Donde hs es la penetración del pozo de
que los efectos de la no linealidad del flujo h
bombeo y Fp = s es el factor de penetración
m
tienen su mayor incidencia en distancias muy (ver figura 6).
próximas al pozo de bombeo (menores de Los espesores saturados (Esp) para las
tres metros), siendo poco significativas para distancias utilizadas en el modelo numérico
distancias superiores a los diez metros, en MODEL 1 serían:
dependencia de las propiedades del acuífero
manifestadas en el radio de Darcy.
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

r = rp → Esp0 = hs
Simulación de la penetración parcial de los pozos m
r = 1 m → Esp1 = hs + (1 − Fp )
de bombeo 9
m
r = 3 m → Esp 2 = hs + (1 − Fp ) 3
Los efectos de la penetración parcial de 9
los pozos de bombeo también pueden m
r = 9 m → Esp3 = hs + (1 − Fp )
ser simulados por una variación en la 3
transmisividad hidráulica, como consecuen- m
r = 27 m → Esp 4 = hs + (1 − Fp ) 3
cia de la variación del espesor del acuífero. 3
La variación de este espesor puede obtenerse r = 81 m → Esp5 = hs + m (1 − Fp )

Tecnología y
Cabrera-Estupiñán y Hernández-Valdés, Modelación del agua subterránea a escala regional con refinamiento local de la malla...

Nivel estático
S
Sp

h
hp
r

hs
Acuífero
m K, C, E
Y confinado

Figura 6. Pozo de penetración parcial en un acuífero confinado.

74 Cuadro 4. Factores de penetración parcial en función de los rangos de distancia.

Factor de penetración parcial Factor de penetración parcial Factor de penetración parcial


Rango de distancias
Fpp Fpp (Para Fp = 0.5) Fpp (Para Fp = 0.75)

rp → 1 m 0.9444 Fp + 0.0556 0.528 0.7639


1m→3m 0.8483 Fp + 0.1517 0.5758 0.7879
3m→9m 0.7372 Fp + 0.2628 0.6314 0.8157
9 m → 27 m 0.545 Fp + 0.455 0.7275 0.8638
27 m → 81 m 0.2117Fp + 0.7883 0.8942 0.9471

Para cada rango de distancia se determina por Pérez (2001), daría 2.8 y 3.89 m para 75
el espesor medio y éste, dividido entre el y 50% de penetración, lo que confirma que
espesor del acuífero, determinará el factor de los descensos simulados por el modelo local
penetración parcial (Fpp), por el que hay que siguen siendo inferiores a los teóricos y
afectar la transmisividad hidráulica regional que el algoritmo numérico empleado para
para obtener la equivalente correspondiente representar el efecto de la penetración parcial
a los elementos entre dichas distancias. Así se es adecuado.
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

tendrá lo que se observa en el cuadro 4.


Los resultados de la simulación aparecen Caso real de estudio “Modelo de la cuenca de
en la figura 7, donde se puede apreciar que Ariguanabo”
los abatimientos se comportan ligeramente
diferentes al caso anterior, ya que se reflejan El acuífero de Ariguanabo ha sido uno de los
hasta mayores distancias del pozo de bombeo modelados en Cuba por su gran importancia
y no como un cono tan pronunciado alrededor para la economía del país, ya que en esta
de éste. área se encuentran ubicados el Aeropuerto
El abatimiento en el pozo de bombeo Internacional “José Martí” y la antigua Textilera
calculado por la fórmula de De Glee, citada “Ariguanabo”. La Cuenca Hidrográfica de

Tecnología y
Cabrera-Estupiñán y Hernández-Valdés, Modelación del agua subterránea a escala regional con refinamiento local de la malla...

Modelación de la penetración parcial con MODEL 1

0.1 1 10 100 1 000


0 r (m)

0.5

1.5

2.5
Simulado pen. total
Distancia desde el
Teórico en RL
3 centro del pozo a la
Penet. parcial 75%
pared
Penet. parcial 50%
3.5
Abatimiento RL
con PP (m)

Figura 7. Variación de los abatimientos, producto de la penetración parcial del pozo de bombeo a diferentes
distancias de éste en régimen lineal. 75

Ariguanabo es una de las ocho cuencas de elementos. La diferencia fundamental radica


máxima prioridad del país sobre la base de su en la inclusión de nuevos nodos (y por ende
complejidad económica, social, ambiental, el triángulos) para simular los pozos de bombeo
grado de afectación a sus recursos naturales y CH2, CH3 y CH4 (ver ampliación de la figura
sus características generales. En los periodos 8).
de intensas lluvias, este territorio se inunda Este último aspecto será importante,
y dificulta el funcionamiento de estas impor- ya que en este caso de estudio se pretende
tantes obras (Hernández et al., 2001). evaluar la vinculación de la explotación real
El área que se tiene en cuenta para la mo- en cada pozo con el modelo regional. A tal
delación abarca toda la cuenca Ariguanabo efecto y usando la herramienta AQTRIGEO
y la subcuenca Aeropuerto de la cuenca (ver Cabrera y Escartín, 2008), se creó un
Almendares, en la provincia La Habana, Cuba, nuevo modelo con una discretización fina en
con una longitud este-oeste aproximada de cada uno de los tres pozos al estilo de MODEL
33.5 km y unos 10 km en la dirección norte- 1, quedando la zona de los pozos como se
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

sur. muestra en la figura 9, de tal forma que en este


En la figura 8 se puede observar la ubica- trabajo se emplearán dos modelos diferentes
ción que tiene esta cuenca en el territorio en cuanto a la discretización. El primero se
cubano y además se muestra la discretización llamará “Modelo Regional” y es el mostrado
realizada de un modelo regional para en la figura 8; el segundo es el mostrado en
AQÜIMPE. la figura 9 y se llamará “Modelo Local o de
Esta discretización regional del acuífero Explotación”.
toma la esencia de la realizada en Dilla (1988), Para la simulación de la explotación del
donde además se llegó a calibrar el modelo, acuífero con ambos modelos, Regional y
entiéndase obtener las propiedades KD y E por de Explotación, se concibe un conjunto de

Tecnología y
Cabrera-Estupiñán y Hernández-Valdés, Modelación del agua subterránea a escala regional con refinamiento local de la malla...

76

Figura 8. Ubicación de la zona de estudio y discretización del acuífero con la numeración de nodos
y triángulos del modelo regional.

simplificaciones sintéticas de las caracterís- CH4 y CH3 del modelo regional, se extrajeran
ticas físicas reales del sistema natural en caudales de 200 l/s en los casos de los dos
estudio con fines de aplicación práctica, dentro primeros pozos, y 220 l/s en el caso del CH3.
de las que está la de acuífero confinado con Estos son los valores reales posibles a extraer
simulación bidimensional en planta, régimen en dichos pozos. De igual forma, estos caudales
impermanente con medio continuo poroso fueron asignados a los nodos correspondien-
isotrópico y heterogéneo. tes del Modelo de Explotación, con el fin de
La simulación se realizará en un año divi- realizar comparaciones entre ambos modelos.
dido en doce intervalos de tiempos de treinta Además de la simulación numérica con
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

días cada uno. Los datos referentes al modelo AQÜIMPE, se decidió realizar una evaluación
fueron tomados de Dilla (1988) y procesados de las expresiones teóricas en cada pozo tanto
para adaptarlos al presente trabajo. de flujo lineal como no lineal y aplicar el
La recarga, la explotación al acuífero y procedimiento propuesto para introducir el
los niveles referidos al estado inicial para el efecto de la no linealidad mediante la variación
periodo en estudio también fueron tomadas gradual de la KD de los elementos vecinos a los
de Dilla (1988). En este sentido, es importante pozos.
destacar que se realizó una redistribución de Los resultados pueden ser observados
las extracciones para garantizar que de los en las ilustraciones 10, 11, 12, las cuales son
nodos 75, 79 y 82, asignados a los pozos CH2, comentadas a continuación.

Tecnología y
Cabrera-Estupiñán y Hernández-Valdés, Modelación del agua subterránea a escala regional con refinamiento local de la malla...

Figura 9. Discretización del “Modelo de Explotación”, donde se ubican mallados finos en los pozos CH2, CH3 y CH4.

77

Abatimientos alrededor del pozo CH3 obtenidos por varios modelos


Niveles (m)
40
Eje del pozo
38.09

35

30

25

20
Modelo explotación, RL
Teórico, RL
15
Teórico, RNL
Regional, RL
Modelo explotación, RNL
10
-10 -9 -8 -7 -6 -5 -4 -3 -2 -1 0 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

Distancia (m)

Figura 10. Conos de abatimientos en la vecindad del pozo CH3 para el tiempo # 12, considerando varios
modelos para su determinación.

En la figura 10 se muestra un conjunto de La serie “Regional, RL” está definida con


series obtenidas para el pozo CH3 en el tiempo un solo valor de cota del agua en el pozo.
12 o final del último mes de explotación, para Este valor es 38.09 m y fue obtenido mediante
una distancia de hasta 10 m desde el eje del la simulación con AQÜIMPE, empleando el
pozo de explotación. modelo Regional mostrado en la figura 8,

Tecnología y
Cabrera-Estupiñán y Hernández-Valdés, Modelación del agua subterránea a escala regional con refinamiento local de la malla...

donde el pozo de referencia es modelado con Para obtener la variación gradual de la KD


un solo nodo y a su alrededor no existe un de los elementos vecinos a los pozos y así tener
mallado fino. en cuenta el efecto de la no linealidad del flujo
La serie “Teórico, RL” fue obtenida en el modelo numérico, se empleó la corrección
evaluando la parte lineal o darciana de la brindada en la expresión (6). Se tomaron los
expresión (1), utilizando una TD = 2 500 m2/d, valores necesarios del cuadro 1, aunque se
un E = 0.15, y un caudal de 220 l/s durante un debieron realizar algunos ajustes, ya que por
tiempo de cuatro meses de bombeo continuo, ejemplo, estos tres pozos modelados tienen un
tiempo suficiente para lograr la estabilidad. radio de 30 cm.
Además, esta expresión fue evaluada para Una vez que se afectaron las propiedades
diferentes radios medidos desde el eje del de los triángulos vecinos a cada pozo se realizó
pozo. una simulación con AQÜIMPE, teniendo
La serie “Modelo explotación, RL” fue en cuenta estos cambios. En las figuras 10 y
obtenida aplicando AQÜIMPE, pero en este 11 se puede observar que existe una buena
caso se utilizó la discretización del modelo coincidencia entre las series “Teórico, RNL” y
de explotación, en donde todos los triángulos “Modelo Explotación, RNL”.
que se encontraban dentro del elemento Estos resultados tienen un valor práctico
definido por los nodos 68, 232 y 578 del muy importante: se tiene un modelo numérico
modelo de explotación tienen las mismas que considera no sólo los efectos regionales
78 propiedades KD, m y E, que el elemento del acuífero, sino que como producto de
definido por los nodos 68, 76 y 90 del modelo esta recalibración con sólo los elementos
regional. más próximos a los pozos de explotación se
Hasta el momento cabe destacar la pueden obtener los niveles más próximos a
diferencia de abatimientos de alrededor de los reales en esta zona bajo cualquier régimen
siete metros entre la serie “Regional, RL” con de recarga-explotación. Esto permite evaluar
las obtenidas en “Teórico, RL” y en “Modelo con mayor certeza posibles fenómenos
explotación, RL”, lo cual demuestra que para locales, como la intrusión salina, problemas
tratar de simular con menor error los niveles de contaminación de los pozos, etcétera.
piezométricos en los pozos de bombeo no basta En la figura 11 se observan los mismos
con considerar un esquema o discretización resultados presentados en la figura 10, pero
regional, sino que se debe realizar un mallado se aumenta la distancia a la que se evalúan
fino alrededor del pozo para evitar en la mayor los modelos, llegando hasta una longitud de
medida posible los Errores de Refinamiento de 81 m, medidos desde el eje del pozo CH3. En
la Discretización (ERD). estas dos gráficas, así como en la mostrada
Por si esto fuera poco, cuando se evalúa por la figura 4, se puede observar y corroborar
la expresión (1) en su totalidad, teniendo en que el efecto de la no linealidad se desarrolla
cuenta un radio de Darcy de 80 m, se obtiene en distancias cercanas a los pozos de bombeo,
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

la serie “Teórico, RNL”, en la cual se puede unos 10 m, aproximadamente. A partir de


observar que en los alrededores del pozo esta distancia, todos los modelos comienzan
ocurren descensos importantes de los niveles a coincidir.
debidos a la no linealidad del flujo en esa zona. Finalmente se muestra la figura 12, que
Por esta razón hay un aumento considerable contiene la planta a), donde se muestran los
de las pérdidas energéticas, lo cual provoca niveles del agua subterránea para el tiempo
que bajo estas condiciones la diferencia entre 12 en la zona donde se encuentran los pozos
niveles en el pozo obtenidos por los modelos analizados. Este mapa fue obtenido mediante
“Regional, RL” y “Teórico, RNL” sea de la simulación, teniendo en cuenta el efecto de
aproximadamente unos 23 m. no linealidad, aunque éste no puede apreciarse

Tecnología y
Cabrera-Estupiñán y Hernández-Valdés, Modelación del agua subterránea a escala regional con refinamiento local de la malla...

Abatimientos versus longitudes medidas desde el radio del pozo CH3

0.1 1 10 100
0 r (m)

10

15

20
Teórico, RL
Pared del pozo
25 Modelo explotación, RL
Teórico, RNL
Modelo explotación, RNL
30
Abatimiento (m)

Figura 11. Abatimientos en el pozo CH3 obtenidos por varios modelos y evaluados desde el radio del pozo
hasta una distancia de 81 m.
79

Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

Figura 12. Mapa donde se muestran los conos de abatimiento en los pozos de bombeo CH2, CH3 y CH4.

en toda su magnitud, ya que la interpolación 14 m en el pozo CH3 no se pueden apreciar.


fue realizada con celdas regulares de 10 m Simplemente es un problema de escala.
por 10 m. Por tal razón se muestran las zonas También aparece la imagen b), donde se
de depresión en color azul. Sin embargo, los muestran de forma tridimensional los conos
detalles de niveles que llegan a valores de de abatimiento en cada uno de los pozos y con

Tecnología y
Cabrera-Estupiñán y Hernández-Valdés, Modelación del agua subterránea a escala regional con refinamiento local de la malla...

una vista inferior, ilustrando las posibilidades Se aplicaron los Modelos Regional y de
gráficas que presenta esta versión del modelo Explotación para analizar el comportamiento
de flujo AQÜIMPE desarrollado sobre Matlab. de los niveles tanto en régimen lineal como no
lineal.
Conclusiones
Recibido: 07/04/09
Con este ensayo numérico se ha demostrado Aprobado: 28/07/10
que un refinamiento de la discretización,
como el utilizado en el modelo MODEL 1 Referencias
alrededor de cada pozo de bombeo y su acople
al modelo regional, es un adecuado algoritmo ANDERSON, M.P. and WOESSNER, W.W. Applied
para simular los efectos locales que provocan Groundwater Modeling Simulation of Flow and Advective
Transport. London: Academic Press, Inc., 1992.
abatimientos significativos en los pozos de
CABRERA, E. Simulación de acuíferos con el empleo de
bombeo y sus proximidades, los cuales no
herramientas de los Sistemas de Información Geográfica. Tesis
se manifiestan en el modelo regional, ya sea en opción al título de master en Ingeniería Hidráulica. La
como: Habana: Centro de Investigaciones Hidráulicas (CIH),
Instituto Superior Politécnico “José Antonio Echeverría”
• Producto de la presencia de un flujo lineal (ISPJAE), 2007.
CABRERA, E. y ESCARTÍN, E. Propuesta para automatizar el
en todo el acuífero y en los alrededores del
manejo de datos espaciales del modelo bidimensional de flujo de
80 pozo de bombeo.
agua subterránea (AQÜIMPE). VI Congreso Internacional
• Efectos de la no linealidad del flujo emplean- de Geomática, La Habana, 2008.
do un medio heterogéneo equivalente, DILLA, F. Modelo matemático del acuífero de Ariguanabo.
afectando la transmisividad calibrada en el Informe técnico de proyecto. La Habana: Empresa
modelo regional por factores de acuerdo con de Hidroeconomía de la Habana, Ministerio de la
rangos de distancias del pozo de bombeo. Construcción, 1988.
• Efecto de la penetración parcial de los pozos DHI-WASY. Why FEFLOW? [en línea]. Copyright by DHI-
WASY GmbH, 2009. Disponible para World Wide Web:
de bombeo.
http://www.feflow.info/74.html.
GÓMEZ, M. Plataforma modular integrada para la gestión del
Se brinda una estrategia o procedimiento agua subterránea como recurso. Tesis doctoral. La Habana:
sencillo y eficaz para tener en cuenta efectos Centro de Investigaciones Hidráulicas, Facultad de
locales en los pozos de explotación, como Ingeniería Civil, Instituto Superior Politécnico “José
pueden ser la presencia de flujo no lineal Antonio Echeverría”, 2009.
y la penetración parcial del pozo en el HERNÁNDEZ, A.O. Efectos de la penetración parcial en los
pozos con régimen no lineal. Revista Ingeniería Hidráulica.
acuífero. Este procedimiento está basado en
ISPJAE. No. 2, 1984, pp. 216-228.
la recalibración gradual de las propiedades
HERNÁNDEZ, A.O. Flujo no lineal del agua subterránea
de los elementos vecinos al pozo de bombeo, por elementos finitos. Coloquio Internacional de Hidrología
teniendo en cuenta un mallado fino alrededor
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

Cársica de la Región del Caribe. Memorias. La Habana:


de cada pozo de explotación analizado. Instituto de Hidroeconomía, 1982, pp. 323-331.
Estos elementos enriquecen las posibilidades HERNÁNDEZ, A.O. La explotación de acuíferos a escala
que brinda la simulación matemática para regional y la modelación matemática como su base tecnológica.
el mejor entendimiento de fenómenos tan Tesis en opción del grado científico de Doctor en Ciencias
Técnicas. La Habana: Instituto Superior Politécnico “José
complejos como el movimiento de las aguas
Antonio Echeverría”, 1991.
subterráneas.
HERNÁNDEZ, A.O., MARTÍNEZ, B.J., DILLA, F. y
Se aplican los procedimientos propuestos LLANUSA, H. Modelos de Acuíferos. La Habana: Centro de
en el caso de estudio del acuífero de Arigua- Investigaciones Hidráulicas, Facultad de Ingeniería Civil,
nabo, utilizándose tres pozos de bombeo, Instituto Superior Politécnico “José Antonio Echeverría”,
en los cuales se concentró la explotación. 2001.

Tecnología y
Cabrera-Estupiñán y Hernández-Valdés, Modelación del agua subterránea a escala regional con refinamiento local de la malla...

JAGELKE, J. and BARTHEL, R. Conceptualization and PÉREZ, D. La explotación del agua subterránea. Un nuevo
implementation of a regional groundwater model for enfoque. La Habana: Editorial Félix Varela, 2001.
the Neckar cathment in the framework of an integrated PRICKETT, T.A. Designing pumped well characteristics in-
regional model. Advances in Geosciences. Vol. 5, 2005, pp. to electric analog models. Ground Water. Vol. 5, 1967, pp.
105-111. 722-732.
LEAKE, S.A. and CLAAR, D.V. Procedures and computer REILLY, T.E. and HARBAUGH, A.W. Guidelines for
programs for telescopic mesh refinement using evaluating ground-water flow models. U.S. Geological
MODFLOW. U.S. Geological Survey, Open File Report. 99- Survey Scientific Investigations Report. Vol. 2004-5038, 2004,
238, 1999, 53 pp. 30 pp.
MARTÍNEZ, J.B. Simulación matemática de cuencas subterráneas: SCOTT, C.J., JESSE, E.D., STEFFEN, W.M., MARY, C.H.,
flujo impermanente bidimensional. Monografía. La Habana: STANLEY, A.L., GEORGE, A.Z. and AL, E. New Ghost-
Centro de Investigaciones Hidráulicas, Instituto Superior Node Method for linking different models with varied
Politécnico “José Antonio Echeverría”, 1989. grid refinement [en línea]. 2006. Disponible para World
MATTHEW, T., MARINKO, K., ANDREW, H. and Wide Web: http://www.osti.gov/bridge/servlets/
CHRISTOPHER, J. New and Contrasting Approaches purl/884895-LVMon8/884895.pdf.
to Local Grid Refinement. MODFLOW and More 2006: TRESCOTT, P.C., PINDER, G.F. and LARSON, S.P. Finite-
Managing Ground-Water Systems-Conference Proceedings difference model for aquifer simulation in two dimensions
[en línea]. Poeter, Hill, & Zheng, 2006. Disponible para with results of numerical experiments. USGS. Techniques
World Wide Web: www.mines.edu/igwmc/. of Water Resources Investigation. Book 7, 1976, 116 pp.

81

Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

Tecnología y
Cabrera-Estupiñán y Hernández-Valdés, Modelación del agua subterránea a escala regional con refinamiento local de la malla...

Abstract

CABRERA-ESTUPIÑÁN, E. & HERNÁNDEZ-VALDÉS, A. Regional groundwater


modeling with a local mesh refinement. Algorithm presentation and validation. Water
Technology and Sciences, formerly Hydraulic engineering in Mexico (in Spanish). Vol.
II, No. 1, January-March, 2011, pp. 65-82.

Groundwater flow simulation at a regional scale cannot accurately reproduce significant


drawdowns in the well fields, because in general these models have been used to assess the
hydrodynamic behavior of the aquifer system and hydraulic system effects at such scale.
Presently, work is being done on the validation of an algorithm which, after starting with a
regional model, is able to reproduce the local behavior of levels in wells located near selected
pumping wells. The pumping wells are those which require a systematic control as an
operating object in real time by means of automatic control techniques. By means of validation
with analytic solutions, the importance of the refinement of the discretization is demonstrated,
even when using the quadratic triangle in the Finite Element Method which is the one used in
the AQÜIMPE technology, in its recent Windows version. The proposed algorithm allows to
reproduce the effects of the non-linearity of flow in the vicinities of the pumping wells and the
effects of partial penetration by introducing suitable modifications to aquifer transmissivity in
the elements near to the pumping well according to the distance ranges used by the numeric
algorithm.

82 Keywords: mathematical modelling, aquifers, water resources, geographic information


systems, finite element method, mesh refinement.

Dirección institucional de los autores


M.C. Eric Cabrera-Estupiñán

Facultad de Ingeniería Civil


Centro de Investigaciones Hidráulicas
Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría
Calle 114, núm. 11901 entre 119 y 127, Marianao
19390 La Habana, Cuba
Teléfonos: +53 (7) 2663 455 y 2601 416
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

ecabrerae@cih.cujae.edu.cu
ecabrerae@gmail.com

Dr. Armando Hernández-Valdés

Facultad de Ingeniería Civil


Centro de Investigaciones Hidráulicas
Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría
Calle 114, núm. 11901 entre 119 y 127, Marianao
19390 La Habana, Cuba
Teléfonos: +53 (7) 2601 416 y 2603 636
Fax: +53 (7) 2672 013
ahernandez@cih.cujae.edu.cu

Tecnología y
Estabilidad fluvial de una protección
transversal de escollera en
comparación con una longitudinal
• Gustavo de Almeida •
• Juan Pedro Martín-Vide •
Universitat Politècnica de Catalunya, España

Resumen

Se llevó a cabo una investigación experimental en laboratorio para determinar la


influencia de la longitud, anchura y protuberancia de protecciones discontinuas
de escollera sobre sus condiciones de fallo por arrastre. El criterio de fallo de la
protección fue el inicio del movimiento de las partículas de escollera. La condición
de inicio de movimiento se estableció a partir del método del transporte de
referencia. En cada experimento se midió la tasa de transporte de partículas de
escollera en distintos intervalos de tiempo con una trampa de sedimentos. Los
resultados revelan que el inicio de movimiento de protecciones transversales está
fuertemente influenciado por la protuberancia y la longitud de la protección, es
decir, que la estabilidad se incrementa significativamente con el aumento de la
longitud en el sentido de la corriente y la disminución de la protuberancia. En el
caso de protecciones longitudinales, se han encontrado las mismas condiciones de
fallo verificadas para protecciones continuas, o sea, las que cubren todo el fondo. 83
Además, estas condiciones son independientes de la anchura de la protección. Se
propone un coeficiente de corrección de las fórmulas de la bibliografía para tener en
cuenta el efecto de la geometría de una protección transversal sobre su estabilidad.

Palabras clave: erosión fluvial, escollera, umbral de fondo, socavación, inicio del
movimiento.

Introducción ingeniería de ríos. Entre estos usos señalamos


dos tipos de protecciones no continuas de
La escollera se utiliza extensamente en la lecho (Martín-Vide, 2002): 1) protecciones
actualidad como medida de protección transversales, como por ejemplo umbrales
contra la erosión de lecho y orillas de ríos. de fondo (también llamadas traviesas) de
Durante las décadas pasadas se ha dedicado escollera (figura 1) o de manera semejante
un esfuerzo considerable a desarrollar las protecciones para las tuberías enterradas;
nuevas metodologías para determinar su 2) protecciones longitudinales. Ambos tipos
tamaño, granulometría, espesor de la capa se construyen comúnmente enterradas par-
y características del filtro. La mayoría de cialmente, permitiendo un cierto grado de
estas técnicas de diseño consideran el caso protuberancia. Las tuberías y los servicios
más general de un revestimiento continuo que han de cruzar los ríos o discurrir a lo
(e.g. Stevens et al., 1976; Maynord et al., 1987; largo de ellos se disponen enterradas en los
Escarameia y May, 1995; Pilarczyk, 1998) o cauces o en las llanuras de inundación. Las
algunas protecciones muy específicas, tales protecciones contra la erosión general como
como las utilizadas en pilas de puentes. Por otra las traviesas (Martín-Vide y Andreatta, 2006)
parte, parece haber una tendencia de aumento son estructuras transversales y muchas veces
del empleo de escollera en otros trabajos de se construyeron con escollera.

Tecnología y Ciencias del Agua, antes Ingeniería hidráulica en México, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011, pp. 83-98
De Almeida y Martín-Vide, Estabilidad fluvial de una protección transversal de escollera en comparación con una longitudinal

Figura 1. Traviesas de escollera en el lecho de un río efímero (riera de Caldes, Barcelona, España).

84

El campo del flujo alrededor de estas


estructuras es extremadamente dependiente
de su geometría particular (longitud, anchura
y protuberancia) y, por lo tanto, las condiciones
de fallo pueden ser bastante diferentes de las
observadas para las protecciones continuas, es
decir, aquellas que ocupan todo el fondo del
río.
La motivación del presente estudio surgió
de los experimentos en un modelo reducido
del río Besòs en Barcelona, España. El modelo
tenía como objetivo la determinación del
riesgo de arrastre de la escollera proyectada,
la cual consistía en una retícula compuesta
por estructuras longitudinales en los
márgenes del cauce principal asociadas con
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

traviesas perpendiculares a éste en el lecho o


bien oblicuas en las llanuras de inundación.
Además de todos estos elementos “lineales”,
en el proyecto también se contemplaba
un área continua de protección bajo dos
puentes. El modelo físico se ha construido
a escala 1:55 con fondo fijo (figura 2). Las
Figura 2. Modelo físico de la desembocadura del río Besòs.
protecciones han sido representadas por
El flujo es de arriba a abajo. Obsérvese la retícula
ranuras para ser posteriormente rellenas de traviesas y cordones de escollera.
con piedras de distintos tamaños.

Tecnología y
De Almeida y Martín-Vide, Estabilidad fluvial de una protección transversal de escollera en comparación con una longitudinal

Los ensayos consistían en circular el caudal predicho por Maynord, mientras que en la
de proyecto y verificar la estabilidad de cada zona de protección continua la escollera era
estructura. A continuación, las que presentaban estable, con un diámetro aproximadamente
un fallo considerable (pérdida de partículas) igual a la mitad del predicho por la misma
eran sustituidas por piedras de un diámetro ecuación.
mayor y nuevamente puestas a prueba con el A su vez, los elementos “oblicuos” presentes
caudal de proyecto. El proceso ha sido repetido en las llanuras tenían un diámetro inestable
hasta que todas las protecciones presentes en promedio dos veces mayor que el teórico
se pudieron considerar estables. Ya con la (fórmula de Maynord), siendo observado en
configuración final se han tomado diversas un caso un valor del orden de cinco veces el
medidas de nivel de la lámina libre y perfiles teórico.
de velocidad. Finalmente, todos los elementos longitu-
El análisis de los diámetros estables en cada dinales se consideraron estables con el
estructura de protección asociados con las menor diámetro disponible, siendo éste en
variables del flujo llevó a algunas conclusiones algunos casos aproximadamente igual al
cualitativas en relación con la influencia de las
calculado. La imposibilidad de ensayar un
características geométricas de cada elemento
tamaño todavía menor en estos elementos
en el proceso de fallo. Entre ellas se pueden
hace que no se pueda precisar la exactitud
destacar las siguientes:
de la fórmula en este caso, pero la pequeña
diferencia hacía pensar en que la fórmula era 85
• El diámetro estable de la escollera en una
válida para estos elementos con continuidad
protección orientada longitudinalmente
longitudinal.
respecto al flujo es considerablemente
Las observaciones descritas en los párra-
menor que el de una protección transversal
fos anteriores han estimulado la realización
bajo las mismas condiciones de flujo o,
de un estudio de mayor alcance y rigor
alternativamente, la tensión de fallo es
sobre la influencia de la geometría de una
mayor para una protección longitudinal
protección de escollera sobre su fallo por
que para una transversal de mismo
arrastre. El propósito del estudio presentado
diámetro.
en este artículo es el de investigar la influen-
• La variable “protuberancia”, es decir, cuán-
to sobresale la protección respecto al fondo, cia de las variables geométricas, tales como
es un factor decisivo en su estabilidad. la longitud, anchura y protuberancia en el
• La pérdida de piedras no es constante a lo fallo por arrastre de protecciones de escollera
largo del tiempo, sino más intensa en los transversales y longitudinales, comparando
momentos iniciales, que son los más críticos sus condiciones críticas con las observadas
(mayor pérdida). en los mantos continuos. Es importante
destacar que el análisis se centra solamente
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

Además de la comparación entre los en el mecanismo de fallo por arrastre, es


resultados experimentales en las distintas decir, el arrastre de la escollera por el flujo.
estructuras de protección presentes en el Otros mecanismos de fallo (tales como el
modelo, se realizó también una comparación sifonamiento o la erosión cerca de los bordes
con la fórmula de Maynord et al. (1987), que de la protección) no se estudian en este
será presentada en el apartado siguiente. artículo. El primer apartado hace una breve
El contraste más destacado en este análisis recopilación de las principales metodologías
fue que algunos de los elementos transver- disponibles actualmente para el diseño de
sales fallaban incluso con un diámetro del escollera. Los apartados siguientes describen
orden de hasta siete veces mayor que el valor la investigación que se ha llevado a cabo.

Tecnología y
De Almeida y Martín-Vide, Estabilidad fluvial de una protección transversal de escollera en comparación con una longitudinal

Metodologías de cálculo de escollera El manual norteamericano de USACE


(Hydraulic Design of Flood Control Channels)
La primera referencia encontrada en la propone exactamente la misma fórmula, a la
bibliografía sobre el cálculo de la escollera es que añade coeficientes que tienen en cuenta
la de Izbash (1935). Su método se basa en un la forma de las piedras Cs, la distribución de
equilibrio entre las fuerzas de arrastre sobre un velocidades Cv, el espesor del manto Ct, la
escollo: pendiente transversal o talud K1, y un factor de
seguridad FS:
D2 2
Fd = ρCd π Vs (1)
4 0.5 2.5
D30  γ  V 
y la fricción que el fondo ejerce sobre el = FSC s C vC t    (5)
Y  γ s − γ  K 1gY 
mismo:

D3
Ff = tg φ (γ s − γ ) π (2) Otra metodología que se emplea amplia-
6 mente para el diseño de la escollera es la
resultando para el diámetro D: propuesta por el Departamento de Transportes
de Estados Unidos (FHWA, 1989). El método se
basa en un factor de seguridad, definido como
 γ  V s2
D = Ci   (3) la relación entre la tensión crítica τc* (estable-
γs −γ  2g cida a través del parámetro de Shields) y la
86
tensión actuante:
donde ρ es la densidad del agua; Cd, el
K 1τ *c (γ s − γ ) D50
coeficiente de arrastre; φ, el ángulo de fricción; FS = (6)
γRh S f
γ = ρg, γs, el peso específico del escollo; Vs, la
“velocidad contra la piedra” y Ci = (3/2)Cdtgφ−1. Reorganizando los términos y cambiando el
Los valores de Ci propuestos por el autor son radio hidráulico (Rh) por el calado medio (Y),
1.35 para una piedra aislada y 0.69 para una se obtiene:
piedra contenida en un manto. El principal
D 50 FS Sf
problema de la fórmula de Izbash reside en = (7)
la ambigüedad del sentido y dificultad de Y K 1τ c  γ s − γ
* 
 γ 
estimación de la velocidad actuante contra la  
piedra.
Una de las metodologías más utilizadas Introduciendo la fórmula de Manning para
actualmente para el diseño de protecciones de la pendiente de energía Sf y la fórmula de
escollera se basa en el trabajo de Maynord et Strickler para la rugosidad, y sustituyendo las
al. (1987). Partiendo de un análisis dimensional constantes τc*=0.047, FS=1.2 y (γs − γ)/γ= 1.65
propuesto por Neill (1967) de un gran número resulta:
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

de datos experimentales y de campo, el autor


propone la siguiente relación: 1.5
D50  V2 
= 0.007   (8)
Y  YK1 
0.5 2.5
D30  γ  V 
= 0.30    (4)
Y  γ s − γ  gY  El factor de seguridad FS = 1.2 fue pro-
puesto para el caso de un tramo recto a partir
donde V es la velocidad media en la vertical, del análisis de datos de campo.
Y es el calado en la vertical y D30 es el percentil Pilarczyk (1993) desarrolló una ecuación
del 30% de la distribución granulométrica. para el diseño de protecciones de escollera

Tecnología y
De Almeida y Martín-Vide, Estabilidad fluvial de una protección transversal de escollera en comparación con una longitudinal

basada en el criterio de Shields para la se midieron con un vertedero triangular


condición de inicio de movimiento e de pared delgada, instalado aguas arriba
incorporando algunas variables que en general del canal. Se llevaron a cabo medidas de
no están presentes en las demás ecuaciones. velocidad utilizando un velocímetro acústico
La ecuación propuesta es: Doppler 3D (ADV:SonTek). La frecuencia de
muestreo del ADV fue de 25Hz y la duración
de las medidas en cada punto fue de 80 s.
 γ  V 2 −1
D =   Λ h K t K s−1φcτ *c −1 (9) La pendiente del canal puede alcanzar el
γ
 s − γ  2 g
valor máximo de 0.04. El control de la lámina
libre en cada experimento se hizo utilizando
donde Λh es un factor que depende de la una compuerta. La compuerta y la pendiente
expresión del perfil de velocidad utilizada en del canal se ajustaron para asegurar un flujo
la deducción de la fórmula; Kt, un factor de uniforme en el tramo de estudio. Todos los
turbulencia; Ks, el factor de pendiente, y φc es experimentos utilizaron el mismo calado
un factor de estabilidad. Y = 16.5 cm. Los niveles de la lámina libre y
Es interesante destacar que en estas del fondo se miden con un limnímetro con
ecuaciones, el diámetro de la escollera es precisión 0.01 mm. El posicionamiento de
proporcional a la velocidad elevada a un los instrumentos de medida (limnímetro,
exponente que en general varía entre 2 y 3, piezómetro y ADV) se hizo mediante un carro
y por consiguiente el peso será función de de medida, con una precisión de 0.01 mm en 87
la velocidad elevada a un exponente que las direcciones longitudinal y vertical.
debe variar entre 6 y 9. Se trata, por lo tanto, Se ha representado la escollera a partir de
de ecuaciones extremamente sensibles a cuatro tipos de partículas uniformemente dis-
los valores de la velocidad, por lo que su tribuidas y con coeficientes de forma bastante
correcta estimación se convierte en un factor similares. Las características de los materiales
fundamental para el éxito de la estructura. se dan en el cuadro 1, donde Dx es el tamaño tal
que un X% en peso de la muestra es menor; W,
Instalación experimental el peso medio de una partícula; λ, la porosidad
del material; N’, el número de las partículas en
Se realizó un programa experimental en superficie por unidad de área; c/(ab)0.5, el factor
un canal de pendiente variable de 30 m de forma; (a+b)/2c, el cociente de planaridad,
de longitud, 0.75 m de anchura y 0.60 m y σ es la desviación típica granulométrica del
de profundidad, con paredes de cristal. La tamaño de la escollera.
zona de estudio consistió en un tramo de 3
m de longitud, en el que el canal tiene mayor
D84
profundidad, localizado 9 m aguas arriba σ= (10)
D16
del desagüe del canal. Los caudales de agua
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

Cuadro 1. Características de las partículas.

Tipo D16 D30 D50 D84 W N’


σ (γs-γ)/γ λ c/(ab)0.5 (a+b)/2c
part. cm cm cm cm g part./m2

I 0.66 0.74 0.85 1.10 1.29 1.89 0.51 0.33 8 252 0.54 2.03
II 1.10 1.15 1.25 1.48 1.16 1.82 1.97 0.33 3 812 0.51 2.16
III 1.33 1.42 1.57 1.80 1.16 1.92 3.47 0.32 2 534 0.55 2.01
IV 1.60 1.68 1.75 1.93 1.10 1.92 5.26 0.32 2 039 0.56 2.01

Tecnología y
De Almeida y Martín-Vide, Estabilidad fluvial de una protección transversal de escollera en comparación con una longitudinal

Los experimentos se pueden dividir en de longitud con las partículas fijadas, un


tres categorías: continua (C), transversal tramo de 162 cm con partículas móviles, y
(T) y longitudinal (L) (figura 3). Para los un último tramo de 20 cm con las partículas
experimentos con protecciones continuas se fijadas. Los tres tramos se construyeron con
ha preparado todo el fondo de los 3 m del la misma protuberancia. El resto del fondo
tramo de estudio con una capa de partículas de los 3 m del tramo de estudio es un lecho
de escollera de espesor T = 2D50. Para rígido preparado con mortero.
asegurar el desarrollo de la capa límite se ha En los experimentos T y L se estimó
fijado la piedra en el primer metro del lecho previamente el peso total de escollera que
del tramo de estudio. Se considera que los se vierte en la ranura para obtener un cierto
200 cm restantes son suficientes para que la valor de la protuberancia p. Entonces se midió
protección se comporte de la misma manera la posición del punto más alto de algunas
que una protección de longitud infinita. Las partículas y la posición del fondo en varios
partículas de escollera se vertían en el tramo puntos usando el limnímetro, de modo que
de estudio y después se nivelaban con una se pudiera calcular un valor más exacto de
regla. Durante la nivelación se tuvo el cuidado la protuberancia como la diferencia entre los
de preservar las características de escollera valores medios de estas dos mediciones.
“vertida”.
Se prepararon los experimentos con Programa experimental
88 protecciones discontinuas, vertiéndose las
partículas de escollera en una ranura dentro El programa experimental consistió en 17
del tramo de estudio (figura 4). En los series de ensayos (cuadro 2). Cada serie se
experimentos T, la ranura tenía la misma caracteriza por una geometría única de la
anchura del canal, una profundidad igual protección y abarca varios ensayos (por lo
a T = 2D50 y una longitud variable l. En los menos ocho). Cada ensayo se realiza con
experimentos L, la ranura tenía 260 cm y una un caudal distinto dentro de los intervalos
anchura variable b (figura 3). Esta última presentados en el cuadro 2.
ranura se divide en tres partes, de aguas Para evitar errores debidos a comparar
arriba hacia agua abajo: un tramo de 78 cm las condiciones experimentales de fallo de
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

Figura 3. Tipos de protecciones de escollera ensayadas.

Tecnología y
De Almeida y Martín-Vide, Estabilidad fluvial de una protección transversal de escollera en comparación con una longitudinal

terísticas (canal, escollera, calado relativo,


etcétera) y los mismos criterios usados en los
experimentos con protecciones discontinuas
(T y L). En los experimentos C, los perfiles de
velocidad se han medido a 1 m a partir del
borde de aguas arriba del tramo de estudio
(justo aguas arriba de la interfase entre las
partículas fijas y las móviles), en el centro de
la sección transversal del canal.
Los experimentos T tuvieron como objetivo
la verificación de la influencia de la longitud
y de la protuberancia de la protección en las
condiciones de inicio de movimiento. En la
serie 5 hasta 8, los cuatro tipos de partícula
se ensayaban con un valor fijo de la longitud
relativa l/D50 = 4 y un valor inicial de la
protuberancia relativa po/D50 = 0.95. Cada
Figura 4. Experimento con una traviesa de escollera una de las series 6 y 9-12 tenía las mismas
(serie 6, cuadro 2).
características (b, D50, po, Y), pero protecciones
con longitudes distintas. Las series 6, 13 y 14 89
utilizaban las mismas variables (b, D50, Y),
pero tres valores distintos de la protuberancia
protecciones discontinuas con condiciones inicial. En estos experimentos con protecciones
“universales” encontradas en la bibliografía, transversales, los perfiles de velocidad se
se realizan los experimentos C para establecer medían 4 cm aguas arriba de la protección, de
condiciones de fallo de una protección manera que proporcionaran las condiciones
continua de escollera con las mismas carac- del flujo inalterado aguas arriba, en vez de las

Cuadro 2. Programa experimental. C: continua; T: transversal; L: longitudinal.


l y b son presentadas en la figura 3 y po es el valor inicial de p.

Núm. de b l D50 po Interv. Q


Serie Tipo l/D50 b/D50 po/D50
ensayos cm cm cm cm ls-1
1 C 14 75 200 0.85 0 90-120 235 88 0
2 C 41 75 200 1.25 0 90-132.5 160 60 0
3 C 8 75 200 1.57 0 95-135 127 48 0
4 C 8 75 200 1.75 0 124-155 114 43 0
5 T 8 75 3.4 0.85 0.81 60-95 4 88 0.95
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

6 T 45 75 5.0 1.25 1.19 80-132.5 4 60 0.95


7 T 8 75 6.3 1.57 1.49 95-130 4 48 0.95
8 T 8 75 7.0 1.75 1.66 95-130 4 43 0.95
9 T 8 75 10 1.25 1.19 95-130 8 60 0.95
10 T 8 75 20 1.25 1.19 95-130 16 60 0.95
11 T 8 75 35 1.25 1.19 95-130 28 60 0.95
12 T 8 75 50 1.25 1.19 95-130 40 60 0.95
13 T 8 75 5 1.25 0.35 95-130 4 60 0.28
14 T 21 75 5 1.25 0.76 80-130 4 60 0.61
15 L 8 5 162 1.25 1.63 95-130 130 4 1.30
16 L 8 10 162 1.25 1.63 95-130 130 8 1.30
17 L 8 15 162 1.25 1.63 95-130 130 12 1.30

Tecnología y
De Almeida y Martín-Vide, Estabilidad fluvial de una protección transversal de escollera en comparación con una longitudinal

condiciones “locales” (encima de la protección realizaron en diversos intervalos de tiempo.


de escollera). La primera medida fue tomada en t = 40 s
El propósito de los experimentos L fue y los intervalos de tiempo δt aumentaron
investigar la influencia de la anchura b de gradualmente hasta δt = 5 min en t = 10 min.
la protección sobre sus condiciones de Después de t = 10 min, todas las medidas se
fallo. Como se presenta en el cuadro 2, las tomaron a intervalos de δt = 5 min. Casi todos
protecciones probadas en las series 15 hasta los experimentos tuvieron una duración total
17 tenían las mismas características, excepto de una hora. Más detalles de los experimentos
por sus valores de anchura (4, 8 y 12D50, se encuentran en Almeida y Martín-Vide
respectivamente). Los perfiles de velocidad (2006).
fueron medidos justo aguas arriba de la
interfase entre las partículas móviles y las Fundamentos del análisis
partículas fijas, encima de la protección de
escollera. Método del transporte de referencia
Las tasas de transporte de partículas de
escollera se midieron extrayendo el material El método del transporte de referencia se
sólido atrapado en una trampa de sedimento. utiliza en este artículo para estimar las
Una vez recogidas por la trampa (figura tensiones críticas de inicio de movimiento. El
5), se procedía al conteo y pesado de las método consiste en la aplicación de diversas
90 partículas de escollera. La trampa tiene 75 tensiones sobre un lecho, a la vez que se miden
cm de anchura y 5 cm de altura, y se coloca las correspondientes tasas del transporte
en el fondo del canal, aguas abajo del tramo sólido. Una vez establecida así la relación entre
de estudio. La perturbación del flujo debido la tensión y el transporte sólido, el valor de
a la colocación y substitución de la trampa la tensión de inicio de movimiento puede ser
durante los experimentos era despreciable. La determinado a partir de la extrapolación del
dependencia temporal de las tasas de trans- transporte hacia cero o hacia una definición
porte puede introducir errores importantes arbitraria de una cantidad pequeña de la tasa
en la determinación del inicio de movimiento. de transporte (Wilcock, 1988; Parker et al., 1982;
Las medidas de las tasas de transporte se Fenton y Abbott, 1977).
Shvidchenko y Pender (2000) han vinculado
el inicio de movimiento a la probabilidad de
arrastre a partir de la intensidad de movimiento
del sedimento I:

m
I= (11)
N∆ t
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

donde m es el número de desplazamientos


observado durante el intervalo de tiempo
Δt en un área que contiene N partículas en
superficie.
Definiendo la fracción acumulada de
movimientos Λ como:
Figura 5. Canal de ensayos y trampa de sedimentos.
t
Λ=
∑t = 0 m (12)
N
Tecnología y
De Almeida y Martín-Vide, Estabilidad fluvial de una protección transversal de escollera en comparación con una longitudinal

I en cualquier instante puede ser interpretado


como la derivada de Λ respecto al tiempo: 3
Q102.5 l/s
Q112.5 l/s
2.5 Q117.5 l/s
Q122.5 l/s
dΛ Q127.5 l/s
I= (13) 2 Q130 l/s
dt Q132.5 l/s

1.5
En este trabajo, la intensidad del

V
movimiento del sedimento (ecuación (11) o 1
(13)) se utiliza como parámetro caracterizador
0.5
de la actividad del fondo. Tal enfoque requiere
medidas del número de partículas puestas 0
0 1 000 2 000 3 000 4 000 5 000
en movimiento por unidad de área del lecho, t (s)
en vez del transporte sólido que cruza una
sección transversal, que es la que se mide en los Figura 6. Evolución temporal de Λ. Serie 2, protección
experimentos usando la trampa del sedimento. continua. Siete experimentos con caudales Q.
La relación entre estas dos variables, partículas
puestas en movimiento y tasas de transporte,
se deduce en Almeida y Martín-Vide (2006).
presentan valores más elevados de I durante
Evolución temporal los primeros instantes del experimento, pero 91
gradualmente convergen hacia un transporte
Según lo observado por otros investigadores nulo. Este fenómeno pude ser explicado por
(Shvidchenko y Pender, 2000; Froehlich la dependencia de las tasas de transporte
y Benson, 1996), la tasa de transporte en con respecto a la protuberancia, la cual varía
experimentos con un lecho compuesto por significativamente por erosión a lo largo de los
partículas vertidas no es constante, sino experimentos, incrementando gradualmente
que varía con el tiempo. Las etapas iniciales su estabilidad. Este comportamiento puede
presentan un transporte más elevado, ser modelado, estableciéndose una relación
que disminuye asintóticamente hacia un potencial entre la protuberancia
valor constante. La figura 6 presenta la
evolución temporal en siete experimentos p (t) = po − e (t) (14)
de la serie dos (revestimiento continuo).
Éste es el comportamiento típico observado y la tasa de erosión, resultando en:
en experimentos con lechos continuos y
dp
= −c1 (p − pe ) (15)
a
corresponde al proceso de reorganización
de la estructura del lecho hacia la condición dt
más estable de un lecho “trabajado por el donde c1 y a son constantes, po = protuberancia
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

agua”. Los valores constantes de I alcanzados inicial (en t = 0), e(t) = espesor erosionado, pe =
después de esta reorganización son utilizados protuberancia de equilibrio (definida como el
en este estudio para determinar el inicio de valor de p para t → ∞).
movimiento. Tales valores corresponden a Integrando la ecuación (15), se obtiene la
la pendiente de las rectas presentadas en la siguiente expresión para p(t):
figura 6, que se ajustan para el intervalo de
p = c 2 (at − t + c 3)
1/(1− a )
tiempo en el que las tasas de transporte eran + pe (16)
constantes.
En el caso de protecciones transversales donde c1 y c2 son constantes resultantes de la
de escollera, las tasas de transporte también combinación de otras constantes.

Tecnología y
De Almeida y Martín-Vide, Estabilidad fluvial de una protección transversal de escollera en comparación con una longitudinal

Sustituyéndose (14) en (16) y expresándose los experimentos L. La evolución temporal


el espesor erosionado e(t) en función del observada siguió el mismo patrón descrito
número de partículas recogidas en la trampa previamente para una protección continua.
de sedimento, la fracción acumulada de
movimiento se escribe como: Estimación del inicio de movimiento

Λ=
1
ΓN'ψ
[
− c 2 (at − t + c 3)
1/(1 − a )
]
+ po − pe (17) Siguiendo el criterio usado por Shvidchenko
y Pender (2000), las tensiones críticas se
donde N’ es el número partículas superficiales determinaron como las tensiones sobre el
por unidad de área (véase el cuadro 1), ψ es el lecho, que produjeron una intensidad de movi-
factor de conversión entre el transporte y las miento de sedimento I = 10-4s-1. Las tensiones
partículas puestas en movimiento (definido en sobre el lecho fueron calculadas como:
Almeida y Martín-Vide, 2006) y Γ es el espesor
erosionado por partícula atrapada: τ o = ρv *2 (19)

W
Γ= (18) Donde ν es la velocidad de corte, estimada
γ s (1 − λ)A
en cada experimento por el ajuste del perfil
logarítmico de velocidades:
siendo A el área de la protección y γs, W y λ
92 las características de la partícula presentadas V 1  y
= ln   (20)
en el cuadro 1, y donde finalmente c2, c3, a y v * K  yo 
pe son constantes que se obtienen para cada
experimento T (serie 5 a 14) por el ajuste de la siendo V la componente del vector velocidad,
ecuación (17). La figura 7 presenta un ejemplo según la dirección principal del flujo a una
de ajuste de la ecuación (17) con los datos distancia y del fondo, y K es la constante de von
experimentales, a partir de uno de los ensayos Kármán.
de la serie 5. Los valores de I se representan gráficamente
No se observa ninguna dependencia entre frente a la tensión adimensional sobre el lecho
las tasas de transporte y la protuberancia en τ*:

x 10-4
2.5 5

2 4
I = 10-4s-1

1.5 3
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

I (s-1)
V

1 2

Inicio de
movimiento
0.5 1

0 0
0 1 000 2 000 3 000 4 000
0.01 0.02 0.03 0.04
t (s)
τ*

Figura 7. Determinación del instante de inicio de


Figura 8. Estimación de la tensión crítica.
movimiento. Serie 5, protección transversal, Q = 95 ls-1.
Serie 2. Protección continua.

Tecnología y
De Almeida y Martín-Vide, Estabilidad fluvial de una protección transversal de escollera en comparación con una longitudinal

τo
τ* = (21)
(γ s − γ ) D50 1

y se ajusta una relación lineal. La figura 8 0.8


presenta la relación entre I y τ* obtenida para
la serie 2. 0.6
En los experimentos T, los perfiles de

c 50
p /D
velocidad fueron medidos aguas arriba de la
0.4
protección, donde las velocidades se pueden
Serie 5
considerar inalteradas por la presencia de la Serie 6
escollera. Consecuentemente, los valores de 0.2 Serie 7
Serie 8
τo se pueden considerar representativos de
la tensión sobre el lecho aguas arriba, en vez
2 4 6 8 10 12 14
de la tensión actuante sobre la protección τ* x 10-3
de escollera. Aunque la última tensión es
la más conveniente para describir la puesta Figura 9. Protuberancia crítica para las series 5, 6, 7 y 8.
en movimiento de una partícula dentro La línea de trazos corresponde a la protuberancia inicial
de la protección, la primera parece ser la de 0.95D50.

más adecuada para las aplicaciones de la


ingeniería. 93
En el caso de las protecciones transversales,
corresponde a uno de los cuatro tipos de piedra
para un determinado valor de τo, la inten-
presentados en el cuadro 1.
sidad de movimiento de sedimento dismi-
Los resultados demuestran que la tensión
nuye gradualmente con el tiempo a medida
adimensional para la condición de “estabilidad
que la protección se va erosionando. Conse-
total” de una protección transversal protu-
cuentemente, a cada valor de I(t) se puede
berante o sobresaliente (pc = po = 0.95D50) es
asociar un valor específico de la protuberancia
un orden de magnitud menor que los valores
de la protección p(t). La derivada respecto al
críticos de la tensión de Shields normalmente
tiempo de (17) da la función I(t) y el instante de
encontrados en la bibliografía para un lecho
tiempo correspondiente al inicio de movimiento
continuo, como por ejemplo τc* = 0.047. Al
es cuando:
aumentar los valores de τ* hay una reducción
dΛ lineal de los valores de la protuberancia crítica.
= I (t) = 10 − 4 (22)
dt Extrapolando estos resultados hacia pc ≈ 0, se
obtiene una tensión adimensional τ* ≈ 0.016. En
La figura 7 ilustra el instante correspon-
otras palabras, la traviesa es “barrida” hasta el
diente a I = 10−4s−1.
nivel general del lecho cuando τ* ≈ 0.016.
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

La influencia de la longitud relativa sobre


Resultados las condiciones de inicio de movimiento se
presenta en la figura 10. Esta figura muestra
Protecciones transversales los datos de series con diversas longitudes
relativas, pero los mismos valores de po y
En la figura 9 se dibuja la relación entre la D50. Los valores de pc/D50 se dibujan contra
protuberancia crítica pc, adimensionalizada la tensión, adimensionalizada con la tensión
con el tamaño D50, y τ* para las series 5 hasta crítica encontrada en los experimentos con
8. Estas series tienen el mismo valor de l/D50 protecciones continuas (τcc). También son pre-
= 4 y de po/D50 = 0.95, pero cada una de ellas sentadas las respectivas rectas de regresión

Tecnología y
De Almeida y Martín-Vide, Estabilidad fluvial de una protección transversal de escollera en comparación con una longitudinal

1 1
Serie 6 (po = 1.19 cm)

Serie 14 (po = 0.76 cm)


0.8 0.8
Serie 6 (po = 0.35 cm)

0.6 0.6

50
pc/D50

pc/D
0.4 Serie 6 (l = 4D50)
0.4
Serie 9 (l = 8D50)
Serie 10 (l = 16D50)
0.2 Serie 11 (l = 28D50) 0.2
Serie 12 (l = 40D50)

0.2 0.3 0.4 0.5 0.6 0.2 0.3 0.4 0.5


τo/τcc τo/τcc

Figura 10. Análisis de la influencia de la longitud relativa Figura 11. Análisis de la influencia de los valores iniciales
sobre los valores de la protuberancia crítica. Comparación de la protuberancia relativa sobre las condiciones
entre protecciones transversales y continuas. de inicio de movimiento. Protecciones transversales.

94
correspondientes a cada serie. Los datos de la La influencia de la protuberancia inicial se
serie 6 se utilizan en la figura 9 para el efecto analiza en la figura 11. Esta figura presenta tres
de la protuberancia y en la figura 10 para el series de experimentos con diferentes valores
efecto de la longitud. de la protuberancia inicial po, pero con los
Se observa que al aumentar la longitud mismos valores de l y D50. La figura 11 muestra
relativa, la estabilidad se incrementa consi- que el diseño de protecciones con valores de
derablemente. Para un valor fijo de la protuberancia correspondientes a la “zona
protuberancia relativa crítica, por ejemplo pc/ estable” de la figura 10 (debajo de las rectas) no
D50 = 0.8, la tensión para una longitud relativa asegura que no ocurran movimientos. Incluso
l/D50 = 16 es casi dos veces mayor que el para protuberancias iniciales muy bajas se
valor correspondiente para l/D50 = 4. Para las registran desplazamientos. Es decir, el equilibrio
longitudes relativas mayores que l/D50 = 16, de una traviesa más alta logrado después de
esta variable parece no tener ninguna influencia una hora de flujo (duración del ensayo) no
sobre las condiciones de inicio de movimiento. implica que una traviesa con esta altura inicial
La última observación confirma la idea intui- (construida con la escollera vertida) sea estable
tiva de que a medida que aumenta la longitud bajo el mismo flujo. Para fines prácticos, se
de la protección, ésta tiende a comportarse recomienda la idea de un espesor de sacrificio
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

como una protección continua. La razón por la para tener en cuenta este factor.
que τo/τcc no tiende a la unidad para valores
grandes de l es que τo representa las condiciones Protecciones longitudinales
del flujo aguas arriba de la protección en vez
de las condiciones encima de la escollera. Otra La figura 12 presenta la relación entre τ* e
característica de la figura 10 es el hecho de que I para los experimentos L. En esta figura,
todas las rectas ajustadas intersectan en pc = po los resultados de las series 15, 16 y 17
= 0.95D50 para τ/τcc alrededor de 0.2 (es decir prácticamente se superponen, de modo que no
20% de la tensión crítica de un revestimiento se encuentra ninguna relación entre la anchura
continuo). de la protección y sus condiciones de fallo. La

Tecnología y
De Almeida y Martín-Vide, Estabilidad fluvial de una protección transversal de escollera en comparación con una longitudinal

continuas y transversales llama la atención


x 10-4
sobre la necesidad de una nueva metodología
de diseño de protecciones transversales de
escollera. En este artículo se propone el factor
2 de discontinuidad Ω como una forma de
I (s-1)

aumentar el tamaño de la escollera, en función


de la geometría de la protección. Los valores
1
Serie 15 de Ω se obtienen comparando los resultados
Serie 16 experimentales con la fórmula de diseño
Serie 17 propuesta por Maynord et al. (1987).
0.02 0.03 0.04 0.05 0.06 El factor de discontinuidad se define
τ* formalmente como:

Figura 12. Relación entre la tensión y la intensidad D30e


Ω=
de movimiento de sedimento en los ensayos L. D30M
El valor de τ*, correspondiente a I = 10-4, es la
tensión crítica adimensional.
donde D30e es el tamaño D30 utilizado en cada
experimento y D30M es el tamaño D30, según
recta presentada en la figura 12 fue obtenida a Maynord et al. (1987).
partir de ajuste de los datos las series 15, 16 y 95
17 juntos.
Utilizando I = 10−4 como criterio para las
3.0
condiciones de inicio de movimiento, τc* se Serie 6 (l = 4D50)
puede estimar en 0.032. Este valor es bastante 2.5
Serie 7 (l = 4D50)
Serie 8 (l = 4D50)
similar a la tensión de inicio de movimiento
Ω = D30 e/D30 m

Serie 9 (l = 8D50)
encontrada para una protección continua con 2.0
Serie 10 (l = 16D50)
partículas del mismo tipo (τc* = 0.025, en la serie

50
4D
Serie 11 (l = 28D50)

l=
2, buscando la intersección con la ordenada I = 1.5 Serie 12 (l = 40D50)
50
8D
10−4 en la figura 8). Hay que destacar que las l= D5
0
1.0 16
tensiones usadas en el caso de protecciones l>
=

longitudinales se obtuvieron por el ajuste 0.5


0 0.2 0.4 0.6 0.8 1
de los perfiles de velocidad medidos encima pc/D50
de la protección de escollera a la ley logarít-
mica. Estos perfiles estaban obviamente
Figura 13. Factor de discontinuidad en función de las
influenciados por la rugosidad de la escollera
características de la protección de escollera.
y por lo tanto pueden ser considerados como
“locales”, en vez de promedios de la sección
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

transversal. Esta observación es crucial


para el diseño, puesto que la distribución Cuadro 3. Valores propuestos del factor de discontinuidad
transversal de la tensión debe ser evaluada para pc = D50, variando de 0.2 hasta 0.95 y l = D50 de 4 hasta
para el correcto dimensionamiento de la más de 16.

escollera.
l/D50 pc /D50
0.2 0.4 0.6 0.8 0.95
Aplicaciones prácticas
4 1.0 1.0 1.4 2.0 2.5

La diferencia notable entre las condiciones 8 1.0 1.0 1.0 1.5 1.9

de inicio de movimiento de protecciones ≥ 16 1.0 1.0 1.0 1.0 1.9

Tecnología y
De Almeida y Martín-Vide, Estabilidad fluvial de una protección transversal de escollera en comparación con una longitudinal

La figura 13 presenta la relación obtenida Notación


entre Ω y los parámetros geométricos que
influencian el fallo de la protección. Con base Se utilizan los siguientes símbolos en este
en esta figura se proponen los valores de artículo:
Ω presentados en el cuadro 3 para fines de α = constante.
diseño. Γ = espesor erosionado por partícula atra-
pada.
Conclusiones γs = peso específico de la escollera.
γ = peso específico del agua.
Se ha presentado una investigación experi- ∆t = intervalo de tiempo.
mental sobre el efecto de los parámetros geomé- Λ = fracción acumulada de partículas puestas
tricos en el fallo por arrastre de protecciones en movimiento.
transversales y longitudinales de escollera. λ = porosidad.
En el caso de una protección transversal, se ρ = densidad del agua.
ha demostrado que el tamaño de la escollera σ = desviación típica del tamaño de la par-
puede estar considerablemente subestimado si tícula.
se utiliza una fórmula de diseño desarrollada τ* = tensión adimensional.
para protecciones continuas. Los resultados τc* = tensión crítica adimensional.
han demostrado que la estabilidad total τcc = tensión crítica de una protección con-
96 (ningún movimiento de la escollera) de una tinua.
protección transversal requiere valores de la τo = tensión asociada al flujo de aproximación
tensión en orden de magnitud menores que inalterado.
los valores críticos de la tensión de Shields ψ = factor de conversión entre tasa de trans-
normales en la bibliografía para protecciones porte y partículas puestas en movi-
continuas, y aproximadamente un 20% de los miento.
valores críticos determinados en este artículo Ω = factor de discontinuidad.
para un lecho continuo de escollera de mismo A = área de la protección.
diámetro. Estos valores están fuertemente a, b, c = ejes menor, intermedio y mayor de la
influenciados por la protuberancia y longitud partícula.
de la protección de escollera (véase figura 10). B = anchura del canal.
El aumento de la longitud de la protección b = anchura de la protección.
aumenta perceptiblemente su estabilidad, D30M = tamaño D30 de la escollera dada por
pero para longitudes relativas mayores que l Maynord et al. (1987).
= 6D50, parece que este parámetro no tiene ya D30e = tamaño D30 de la escollera utilizada en
ninguna influencia sobre las condiciones de cada experimento.
inicio de movimiento. g = aceleración de la gravedad.
Se propone una metodología basada en el I = intensidad de movimiento de sedi-
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

factor de discontinuidad Ω para el diseño de mento.


protecciones transversales de escollera. La
Recibido: 04/08/09
figura 13 presenta el comportamiento de Ω en
Aprobado: 04/08/10
función de la protuberancia y de la longitud
(ambos adimensionalizados con el diámetro
Referencias
D50) de la protección. Estos resultados se
resumen en el cuadro 3. No se encontró
ALMEIDA, G.A.M. and MARTÍN-VIDE, J.P. Geometrical
ninguna diferencia notable entre los valores effects in non-continuous riprap stability. Proceedings
críticos de la tensión de las protecciones of River Flow 2006. International Conference on River
longitudinales y continuas de escollera. Hydraulics, Lisbon, 2006.

Tecnología y
De Almeida y Martín-Vide, Estabilidad fluvial de una protección transversal de escollera en comparación con una longitudinal

ESCARAMEIA, M. and MAY, R.W.P. Stability of riprap NEILL, C.R. Mean velocity criterion for scour of coarse
and concrete blocks in highly turbulent flows. Proc. uniform bed material. Proceedings of the 12th Congress
Instn. Civ. Engrs. Wat. Marit. & Energy. Vol. 112, 1995, of International Association of Hydraulics Research. Fort
pp. 227-237. Collins, 1967.
FENTON, J.D. and ABBOTT, J.E. Initial movement of grains PARKER, G., KLINGEMAN, P.C. and McLEAN, D.G.
on a stream bed: the effect of relative protrusion. Proc. R. Bedload and size distribution in paved gravelbed
Soc. Lond. Vol. 352, 1977, pp. 523-537. streams. Journal of the Hydraulics Division. Vol. 108, 1982,
FHWA. Design of Riprap Revetment. Technical Report. pp. 544-571.
Washington, D.C.: Federal Highway Administration, US PILARCZYK, K.W. Simplified unification of stability formulae
Department of Transportation, 1989. for rock and other current and wave attack. In Preprints
FROEHLICH, D.C. and BENSON, C.A. Sizing dumped rock International Riprap Workshop, Fort Collins, 1993.
riprap. Journal of Hydraulic Engineering. Vol. 122, 1996, pp. PILARCZYK, K.W. Dikes and Revetments. Design,
389-396. maintenance and safety assessment. Rotterdam: Balkema,
IZBASH, S.V. Construction of dams by dumping stones in 1998.
flowing water. Journal of Hydraulic Research. Vol. 28, 1935, SHVIDCHENKO, A.B. and PENDER, G. Flume study of the
pp. 25-41. effect of relative depth on the incipient motion of coarse
MARTÍN-VIDE, J.P. Ingeniería de ríos. Barcelona: Editorial uniform sediments. Water Resources Research. Vol. 36, 2000,
UPC, 2002. pp. 619-628.
MARTÍN-VIDE, J.P. and ANDREATTA, A. Disturbance STEVENS, M.A., SIMONS, D.B. and LEWIS, G.L. Safety
caused by bed sills on the slopes of steep streams. Journal factors for riprap protections. Journal of the Hydraulic
of Hydraulic Engineering. Vol. 132, 2006, pp. 1186-1194. Division. Vol. 102, 1976, pp. 637-655.
MAYNORD, S.T., RUFF, J.F. and ABT, S.R. Riprap design. WILCOCK, P.R. Methods for estimating the critical shear
Journal of Hydraulic Engineering. Vol. 115, 1987, pp. 937- stress of individual fractions in mixed-size sediment.
97
949. Water Resources Research. Vol. 24, 1988, pp. 1127-1135.

Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

Tecnología y
De Almeida y Martín-Vide, Estabilidad fluvial de una protección transversal de escollera en comparación con una longitudinal

Abstract

DE ALMEIDA, G. & MARTÍN-VIDE, J.P. Fluvial stability of a transverse vs. a longitudinal


riprap protection. Water Technology and Sciences, formerly Hydraulic engineering in
Mexico (in Spanish). Vol. II, No. 1, January-March, 2011, pp. 83-98.

An experimental study was conducted in a laboratory to determine the influence of length,


width, and protrusion of non-continuous riprap protections on shear failure conditions.
The incipient motion of particles as a failure criterion and the reference transport method
as the threshold of motion were used. In each test, riprap transport rates were measured at
different time intervals using a sediment trap. Results reveal that incipient motion conditions
of transverse (cross-sectional) protections are strongly influenced by both the protrusion and
length of bed protection, which indicates that stability significantly increases as protection
length increases and decreases as protrusion increases. In the case of longitudinal protections,
almost the same failure conditions were found as in the case of continuous protection.
Furthermore, these conditions are unrelated to the width of the protection. A coefficient to
correct design formulas obtained by other authors is proposed to take into account the effect of
the geometry of transverse protections on their stability.

Keywords: riverbed erosion, riprap, bed sill, scouring, incipient motion.

98
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

Dirección institucional de los autores

Dr. Gustavo Adolfo Mazza de Almeida


Dr. Juan Pedro Martín-Vide

Departamento de Ingeniería Hidráulica, Marítima y


Ambiental
Universitat Politècnica de Catalunya
C/Jordi Girona 1-3, D1, 08034, Barcelona, España
Teléfono: +53 (93) 401 6476
gustavo.adolfo.mazza@upc.edu
vide@grahi.upc.edu

Tecnología y
Estimación de parámetros hidráulicos
en suelos limosos mediante diferentes
funciones de pedotransferencia
• Erik D. Zimmermann • Pedro A. Basile •
Universidad Nacional de Rosario, Argentina

Resumen

En este trabajo se han utilizado diferentes procedimientos para estimar


propiedades hidráulicas de suelos limosos representativos de un sector de la
llanura argentina, partiendo de información granulométrica y de parámetros
físico-químicos disponibles en las cartas de suelos de INTA. Se emplean funciones
de pedotransferencia (FPT) incluidas en los códigos SoilPar (Acutis y Donatelli,
2003) y Rosetta (Schaap et al., 1999), junto con ecuaciones de regresión entre
parámetros hidráulicos y parámetros físicos dadas por un conjunto de autores.
Para el conjunto de las 136 muestras analizadas, la aplicación de los procedimien-
tos reveló una importante dispersión de resultados. Esto da la pauta de que los
predictores se deben emplear con precaución, analizando las compatibilidades
entre las muestras de suelo de estudio y las que se utilizaron originalmente en
la propuesta de las ecuaciones. Se estimaron los parámetros medios ponderados
para la cuenca del Aº Ludueña y los pronósticos se compararon con valores
obtenidos mediante calibración de un modelo matemático hidrológico. A partir 99
de los resultados obtenidos pudo concluirse que el código que mejor se aproximó
a los parámetros hidráulicos calibrados fue el programa Rosetta, suministrándole
la información completa (composición textural, densidad aparente y dos puntos
de la curva de retención). Eventualmente pueden utilizarse las formulaciones de
Saxton et al. (1986) y Wosten et al. (1999) para estimar la conductividad hidráulica
saturada y el parámetro α de la ecuación de van Genuchten, respectivamente. Los
resultados alcanzados al presente son promisorios y validan esta metodología de
ponderación sencilla para ser aplicada en otras cuencas de la región.

Palabras clave: suelos limosos, parámetros hidráulicos, funciones de pedotrans-


ferencia, llanura argentina.

Introducción tecnología actual de modelos sofisticados,


que se encuentra en un estado avanzado con
El interés en la zona no saturada (ZNS) ha respecto al conocimiento de los parámetros
aumentado en los últimos años debido a la que engloban esos modelos. En trabajos de
evidencia creciente de la afectación ambiental calibración de modelos hidrológicos continuos
provocada por actividades agrícolas e industria- se ha demostrado la alta sensibilidad que pre-
les. En este ambiente, los modelos numéricos sentan los procesos subterráneos, observables en
son rutinariamente usados en investigación y el sistema mediante los niveles freáticos, y los
gestión para predecir el movimiento de agua procesos hidrológicos superficiales, observables
y solutos en la ZNS. Los resultados de las a través de volúmenes de escurrimiento, frente
aplicaciones sólo pueden ser confiables si las a los parámetros hidráulicos que caracterizan
propiedades del medio poroso son conocidas. la zona no saturada (Zimmermann, 2003). Esto
Esto representa la principal limitación a la resalta el rol protagónico que ejerce la zona

Tecnología y Ciencias del Agua, antes Ingeniería hidráulica en México, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011, pp. 99-116
Zimmermann y Basile, Estimación de parámetros hidráulicos en suelos limosos mediante diferentes funciones de pedotransferencia

vadosa en la recarga freática y en la infiltración, el SoilPar (Acutis y Donatelli, 2003) y Rosetta


que constituyen los procesos que interconectan (Schaap et al., 1999), que incluyen relaciones
la hidrología superficial y la subterránea. similares que han sido ajustadas a otras bases
La zona no saturada debe ser analizada con de información edafológica.
detenimiento, ya que en ella se da lugar a En este trabajo, el conjunto de funciones
importantes procesos de intercambio de flujo. de pedotransferencia mencionadas preceden-
Para caracterizar el medio no saturado se temente se han aplicado a perfiles tipo de suelos
requiere del conocimiento de las curvas de de la provincia de Santa Fe (área pampeana,
conductividad k(θ) y retención ψ(θ) o bien, Argentina) y se han comparado, con el objetivo
difusividad D(θ), siendo θ el contenido de analizar su semejanza en los resultados.
volumétrico de humedad, k(θ) la conductivi-
dad hidráulica no saturada, ψ(θ) el potencial Modelos analíticos para curvas de
mátrico del suelo y D(θ) el coeficiente de retención de humedad y conductividad
difusividad. hidráulica no saturada
En trabajos previos (Zimmermann 2006a,
2006b) se han estimado para los suelos típicos Aunque se han propuesto muchas funciones
de la llanura pampeana santafecina valores de empíricas para la curva de retención son pocas
referencia de los parámetros que gobiernan las que tienen una base fenomenológica. Una
sus funciones hidráulicas. Estos valores fueron de las más conocidas y populares es la de
100 obtenidos de distintas fuentes de información: Brooks y Corey, según la cual:
calibraciones de modelos matemáticos hidro-
lógicos, resultados de ensayos compilados de  ψ  λ
θ − θr  c  si → ψ ≥ ψ c
estaciones del Instituto Nacional de Tecnología Se = =  ψ  (1)
θ s − θr 
Agropecuaria (INTA) y las curvas de retención
 1 si → ψ < ψ c
calibradas con la información de la base de
datos pública recopilada por el Departamento donde θs es el contenido de humedad para
de Agricultura de Estados Unidos, USDA, medio saturado; θr, la humedad correspondiente
denominada UNSODA (Leij et al., 1996). En a saturación irreductible; λ, un parámetro que
el mismo trabajo se propusieron regresiones depende de la distribución de los tamaños de
entre parámetros hidráulicos y parámetros poros; ψc, la succión crítica (presión de entrada
físicos (densidad húmeda, contenido orgánico, de aire), y Se es la saturación efectiva. Para
porosidad y pH), con el fin de pronosticar los soslayar las limitaciones de la curva de Brooks
primeros en función de los demás parámetros. y Corey, específicamente la discontinuidad en
Utilizándose la misma base de datos la zona de saturación, se han propuesto curvas
UNSODA se han propuesto regresiones lineales con forma sigmoidal. Entre ellas se destaca
y no lineales entre parámetros hidráulicos de la de van Genuchten, cuya expresión es la
la curva de retención, y parámetros físicos siguiente:
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

y granulométricos de las muestras de suelo


(Zimmermann y Basile, 2006, 2007). [
Se = 1 + (αψ )n ] −m (2)
Existen otras funciones de pedotransfe-
rencia, entre las cuales pueden citarse las donde α, m y n son parámetros empíricos.
propuestas por Rawls et al. (1982), Rawls y Este modelo de curva de retención tiene
Brakensiek (1985), Cosby et al. (1984), Saxton et más flexibilidad para adaptarse a las curvas
al. (1986), Vereecken et al. (1989, 1990), Sharpley reales, ya que depende de cinco parámetros
y Williams (1990), Hutson y Wagenet (1992), independientes (α, m, n, θs, θr). En la práctica
Wösten et al. (1999) y otros. También se han resulta conveniente restringir los valores de
propuesto códigos informáticos tales como m y n, de forma que m = 1 – 1/n. Con ello se

Tecnología y
Zimmermann y Basile, Estimación de parámetros hidráulicos en suelos limosos mediante diferentes funciones de pedotransferencia

obtienen expresiones sencillas de la curva de entre distribuciones del tamaño de poros y de


conductividad que se deriva de ella. La curva la partícula (Arya y Paris, 1981; Haverkamp y
de van Genuchten incluye la de Brooks y Parlange, 1986).
Corey como un caso particular cuando n tiende Los métodos inversos están basados en
a infinito, siendo el producto n.m constante. la resolución numérica de la ecuación de
En este caso, λ es igual a n.m y α = 1/ψc. Richards junto a un algoritmo de optimización
Para la estimación de la conductividad y paralelamente mediciones de campo o
hidráulica relativa, Kr = K (θ) / Ks, siendo Ks laboratorio. Ajustando los resultados del
la conductividad hidráulica saturada; con modelo a los medidos se pueden obtener los
el contenido de humedad suelen utilizarse parámetros hidráulicos del suelo en forma
fórmulas empíricas del tipo siguiente (Irmay, indirecta. Los métodos inversos son a menudo
1954): vulnerables por la no singularidad de los
resultados, es decir, dos o más juegos de
3
Kr = Se parámetros optimizados pueden ser aplicables
al problema estudiado.
Este tipo de curva suele conducir a buenos Las funciones de pedotransferencia (FPT)
ajustes en suelos de granulometría uniforme. ofrecen un tercer método para estimar
Otros autores, como Mualem (1976), proponen propiedades hidráulicas, usando el hecho de
expresiones de Kr obtenidas a partir de la curva que las mismas se relacionan con la compo-
de retención. Utilizando la curva de retención sición textural del suelo entre otra información 101
de van Genuchten se obtiene una expresión taxonómica disponible (por ejemplo, la
para Kr en el caso particular en el que m = 1 – distribución de tamaño de partículas, densidad
1/n, Kr se reduce a: aparente, contenido de materia orgánica,
etcétera). Sin embargo, la gran mayoría de
FPTs son completamente empíricas y no usan
[
K r = Se p 1 − (1 − Se 1 m ) m ]
2
(3) ningún concepto físico. En este trabajo se ha
empleado esta tercera vía para la estimación de
los parámetros hidráulicos.
donde el parámetro p asume el valor de 0.5.
Funciones de pedotransferencia utilizadas
Parámetros para las funciones
hidráulicas de suelos no saturados Existe un conjunto de ecuaciones que
relacionan propiedades hidráulicas de suelos
Existen métodos indirectos para generar las con parámetros físicos y granulométricos de
propiedades hidráulicas de suelos, que varían las muestras. Un primer tipo de FPT se basa en
en términos de metodología y complejidad. clasificar los suelos por su composición textural
Pueden distinguirse tres grupos principales: y asignar iguales parámetros, asumiendo que
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

los métodos basados en la distribución del suelos similares tienen parámetros hidráulicos
tamaño de poros, los métodos inversos y las similares (Carsel y Parrish, 1988; Rawls et al.,
funciones de pedotransferencia. 1982).
Los primeros se usan frecuentemente Otro grupo de FPT se basa en ecuaciones
para estimar conductividad hidráulica no de regresión, ofreciendo una solución con
saturada y la curva de retención de humedad propiedades hidráulicas que varían en forma
con las funciones de Brooks-Corey o Van continua a través del triángulo de clasificación
Genuchten. textural del USDA. Las predicciones pueden
Se han propuesto métodos cuasi-físicos ser mejoradas usando propiedades físicas del
que usan el concepto de similitud de la forma suelo como información adicional, tales como

Tecnología y
Zimmermann y Basile, Estimación de parámetros hidráulicos en suelos limosos mediante diferentes funciones de pedotransferencia

la densidad aparente, porosidad o contenido y puede obtenerse mayor información


de materia orgánica. Otros autores mejoran consultando la página web http://www.ussl.
la predicción incluyendo uno o más puntos ars.usda.gov.
de la curva de retención (Rawls et al., 1992;
Williams et al., 1992). Se ha comprobado que Programa SoilPar
este tipo de FPTs mejora la predicción de los
parámetros hidráulicos de los suelos de la SoilPar 2.0 es un programa para estimar
zona de estudio (Zimmermann y Basile, 2008). parámetros hidráulicos del suelo desarrollado
Tomando en cuenta esta concepción previa, por Marco Acutis (Departamento de
se ha ampliado el grupo de FPTs a considerar, Ingeniería Agrícola y Agronomía Territorial,
y en el cuadro 1 se muestran las ecuaciones Nápoles, Italia) y Marcello Donatelli
de regresión que se han empleado para las (Instituto de Investigación para Cultivos
comparaciones en este trabajo. En la misma Industriales, Bologna, Italia). El programa
se incluyen regresiones lineales múltiples permite guardar información de suelos en
entre los parámetros hidráulicos y otras un banco de datos georreferenciado, estimar
características físicas y granulométricas para parámetros hidráulicos de suelos usando
muestras de suelos limosos extractadas de la varios procedimientos incorporados al
base UNSODA (Zimmermann y Basile, 2006, programa, comparar las estimaciones contra
datos medidos en forma gráfica y/o tabulada,
2007).
y crear mapas que usan el formato ESRI.
102 Para la implementación práctica de algunas
Once métodos estiman uno o más de
FPT se han desarrollado varios códigos de
las características siguientes: contenido
cálculo, entre los que pueden mencionarse
de humedad para diferentes tensiones
los programas Rosetta y SoilPar. Ambos
matriciales, conductibilidad hidráulica
fueron utilizados en este trabajo y se describen
saturada y densidad aparente. Tres métodos
sucintamente a continuación.
estiman los parámetros de curvas de retención
(Brooks y Corey, 1964; Hutson y Cass, 1987;
Programa Rosetta
van Genuchten, 1980), y un método para
estimaciones de conductibilidad hidráu-
Rosetta implementa funciones de pedotrans- lica no saturada y parámetros de curvas
ferencia que predicen las curvas de retención de retención (Campbell y Shiozawa, 1994).
y conductividad basadas en ajustes de El software corre bajo Windows 98/NT/2000/
composición textural, densidad aparente, y XP y es de acceso libre vía Internet. Los
en uno o dos puntos de la curva de retención procedimientos de pedotransferencia se
(punto de marchitez permanente y/o clasifican en: a) estimación puntual de algunos
capacidad de campo). Rosetta fue desarrollado valores específicos de interés de la curva
por Marcel G. Schaap en el United States de retención de humedad, conductibilidad
Salinity Laboratory (USDA), Riverside,
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

hidráulica no saturada y densidad aparente;


California, Estados Unidos, supervisado b) estimación de parámetros de curvas de
por Leij y van Genuchten. Este programa retención. El programa permite el ajuste de
emplea para el ajuste de parámetros redes parámetros para las curvas de retención en
neuronales para mejorar las predicciones caso de contar con datos medidos de contenido
de las FPTs empíricas. Los parámetros de humedad y potencial matricial mediante
hidráulicos óptimos, relacionados con datos un procedimiento de calibración no lineal.
de la entrada (tamaño de partícula, densidad El mismo está basado en el método simplex
aparente, etcétera) se obtienen mediante un con restricciones, para evitar inconsistencias
procedimiento de calibración iterativo. El físicas en los valores ajustados. SoilPar es un
software es de distribución libre y gratuita software disponible gratuito con propósitos

Tecnología y
Zimmermann y Basile, Estimación de parámetros hidráulicos en suelos limosos mediante diferentes funciones de pedotransferencia

Cuadro 1. Funciones de pedotransferencia empleadas en este trabajo.

Funciones de pedotransferencia Fuentes

qr = 0.1

qs = 0.7919 + 0.001691.C – 0.29619.DA – 0,000001491.L2 + 0,0000821.MO2 + 0.02427.C–1

+ 0.01113.L–1 + 0.01472.In(L) – 0,0000733.MO.C – 0.000619.DA.C – 0.001183.DA.MO

– 0.0001664.top.L

 − 14 .96 + 0 . 03135 .C + 0 .0351 .L + 0 . 646 . MO + 15. 29 . DA − 0 .192 . top − 4 . 671 . DA2 


  Wösten et al., 1999
2 2 −1
 − 0 . 000781 . C − 0 .00687. MO + 0 .0449 . MO + 0 .0663 . ln( L ) + 0 .1482 . ln( MO) 
 − 0 .04546 .DA .L − 0 . 4852 .DA .MO + 0 .00673 . top .C 

α=e

 − 25 . 23 − 0 . 02195 . C + 0 . 0074 . L − 0. 194 . MO + 45 . 5. DA − 7. 24 .DA2 + 0. 0003658 .C 2 


 2 −1 −1 −1

 + 0 .002885 . MO − 12 .81 . DA − 0 .1524 . L − 0 .01958 . MO − 0 . 2876 . ln( L ) 
 
− 0 .0709 . ln( MO) − 44 . 6. ln( DA ) − 0 .02264 . DA .C + 0 .0896 . DA .MO + 0 .00718 . top .C
n = 1+e  

qr = 0.015 + 0.005.C + 0.014.CO

qs = 0.803 – 0.283.DA + 0.0013.C Vereecken et al.,

In(a) = –2.486 + 0.025.A – 0.351.C 1989

In(n) = –0.035 – 0.009.A – 0.013.C + 0.015.A 2 103


Parámetros de la curva de retención

1
α=
5.3396738 + 0.1845038.C − 2.48394546.θs − 0.00213853.C2 − 0.04356349.A.θs 
 
 − 0.61745089.C.θs + 0.00143598.A2.θ2s − 0.00855375.C2.θs2 − 0.00001282.A2.C 
 2 2 2 2 
 + 0.00895359.C .θs − 0.00072472.A .θs + 0.0000054.C .A + 0.5002806.θs .C  Rawl y
e
Brakensiek, 1985
 − 0.7842831 + 0.0177544.A − 1.062498.θ − 0.00005304.A2 − 0.00273493.C2 
 s 
 + 1.11134946.θs2 − 0.03088295.A.θs + 0.00026587A2.θs2 − 0.00610522.C2θs2 
 2 
 − 0.00000235.A2.C + 0.00798746.C2.θs − 0.00674491.θs .C 

n = 1+ e

Textura arcilla limosa

qs = 0.8757 + 0.0847h – 0.3188dh


a = 0.1264 – 0.0777dh – 0.00334CO + 0.1165qr

n = 1.1466 + 1.3161qr

Textura franco arcillo-limosa

qs = 0.1261 + 0.4006h – 1.273dg Zimmermann y


Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

a = 0.2117 – 0.1444h – 0.0535dh + 0.001325pH – 0.021b2 Basile, 2007

n = 0.7971 + 0.9498h

Textura franco-limosa

qs = 0.5318 + 0.1578h – 0.1528dh + 0.0003682CVg

a = 0.1888 – 0.0863ds + 0.003459CO + 0.117qs

n = 1.56 – 0.1183dh – 3.8565a

qs = (50.5 – 0.142.A – 0.037.C)/100 Cosby et al., 1984

qs = 0.332 – 0.0007251.A + 0.1276.log10 (C) Saxton et al., 1986

Tecnología y
Zimmermann y Basile, Estimación de parámetros hidráulicos en suelos limosos mediante diferentes funciones de pedotransferencia

Cuadro 1. Funciones de pedotransferencia empleadas en este trabajo.

Funciones de pedotransferencia Fuentes

Ks = 10[9.6 – 0.81 log(L) – 1.09 log(C) – 4.64.DA] Jabro, 1992

Ks = 2.94.10[–0.6 + 0.0126.A – 0.0064.C] Cosby et al., 1984


1
Ks = Jaynes y Tylor, 1984
24.10 − (0.044 A − 0.61 .DA)

Ks = 1 570 e–0.1975.C Puckett et al., 1985


Campbell y Shizawa,
Conductividad hidráulica saturada (cm/h)

Ks = 0.54.e(–0.007.A – 0.167.C)
1994
Ks = e[12.012 – 0.0755.A +{–3.895 + 0.03671.A – 0.1103.C + 0.00087546.C2}/qs] Saxton et al., 1986

 − 8.96847 + 19.52348.θs − 0.028212.C + 0.00018107.A2 − 0.0094125.C2 


 2 2 2  Rawls y Brakensiek,
 − 8.395215.θ s + 0.077718.A.θs − 0.00298.A2.θ s − 0.019492.C2.θ s 
 2 2 2 2  1985
 + 0.0000173.A C + 0.02733.C .θs + 0.001434. A .θs − 0.0000035.C .A 
Ks = e

Gulser y Candemir,
Ks = 8.29 – 0.0782.C + 0.085.L – 4.73.DA
2008
Ks = 0.04167.e[20.62 – 0.96 In(C) – 0.66 In(A) – 0.46 In(MO) – 8.43 DA] Vereecken et al., 1990

 7.755 + 0.0352 L + 0.93 top – 0.967 DA2 – 0.000484 C2 – 0.000322 L2 + 0.001 L–1 
104   Wosten et al., 1999
 − 0.0748 MO–1 – 0.643 ln(L) – 0.01398 DA.C – 0.1673 DA.MO + 0.02986 top.C 
 
 − 0.03305 top.L 
Ks = 0 .04167. e

Ks = 0.04167.e[–42.6 + 8.71 MO + 61.9 DA – 20.79 DA2 – 0.2107 MO2 – 0.01622 CMO – 5.382 DA MO] Wosten et al., 2001

Ks = 1 058.5(qs – q–33)3.3545 Ahuja, 1989

no comerciales. El paquete de la instalación hidrológicos, está compuesta por el loess de


puede obtenerse de http://www.isci.it /tools. la formación pampeana, integrada por limos
y arcillas de colores castaños. El espesor de la
Aplicación a las series de suelos típicas formación pampeana, en el sector de análisis,
en la región sur de la provincia de Santa varía entre 30 y 150 metros. Los mapas de
Fe (pampa húmeda argentina) suelos disponibles en la provincia de Santa
Fe, elaborados por el INTA, clasifican, desde
La llanura chaco-pampeana de Argentina, de un punto de vista textural, los suelos de la
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

clima templado húmedo, está caracterizada región entre las fracciones franco limosa,
por un relieve de moderada pendiente franco arcillo limosa y arcilla limosa.
topográfica. El área meridional de la A fin de aplicar los procedimientos descri-
provincia de Santa Fe, motivo de interés en tos, se contó con información elaborada por
este estudio (figura 1), presenta un módulo INTA, que caracteriza los perfiles de suelos
pluviométrico del orden de los 1 000 mm y presentes en el área de estudio. De las cartas de
la temperatura media anual del orden de suelos disponibles se extractó la información
los 17 ºC. La unidad estratigráfica superior de los perfiles tipo siguientes: A. Juárez,
del paquete sedimentario, que constituye Arequito, Casilda, Chabas, Faustina, Gelly,
el sustrato geológico de los sistemas Hansen, Huemul, Juncal, Las Gamas, Lima, Los

Tecnología y
Zimmermann y Basile, Estimación de parámetros hidráulicos en suelos limosos mediante diferentes funciones de pedotransferencia

Santa Fe

in a
nt
ge
Ar

Escala (aprox.) N
0 100 300 km

Provincia
Entre Ríos

Río
Pa
Provincia Córdoba

ran
RN
34

á
ñá
RN 9 ra
Rosario
a
rc

4012
105
Ca
o

llo

di
la

n
Sa

Empalme
A.

Pa
A.

Bombal Santa Teresa


Chovet
33
RN
Melincue

Escala (aprox.)
Provincia 0 5 10 35 km
Buenos Aires

La Picasa

Figura 1. Área de estudio.

Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

Nogales, Maizales, Monte Fiore, Pergamino, para todas las series estudiadas totalizan 136
Peyrano, Roldán, Santa Lucía, Villada, Villa muestras de suelo. A manera de ejemplo,
Eloisa y Zavalla. en el cuadro 2 se presentan los datos y las
En cada uno de los 21 perfiles, en función de estimaciones realizadas con el software SoilPar
su profundidad y su estratigrafía, se detallan para la serie Casilda, con sus ocho estratos.
entre tres y ocho subhorizontes, de los cuales las El mismo trabajo se realizó para cada uno
cartas de suelo publicó la granulometría, junto de los horizontes de las series, obteniéndose
a otros parámetros biofísicos, como contenido densidades aparentes, humedades para capa-
de materia orgánica, capacidad de intercambio cidad de campo (CC), punto de marchitez
catiónico, pH, etcétera. El conjunto de estratos permanente (PMP) y otras tensiones matri-

Tecnología y
Zimmermann y Basile, Estimación de parámetros hidráulicos en suelos limosos mediante diferentes funciones de pedotransferencia

Cuadro 2. Propiedades granulométricas, físicas e hidráulicas estimadas para la serie Casilda.

Unidades L1 L2 L3 L4 L5 L6 L7 L8
Profundidad (m) 0.18 0.27 0.48 0.76 1.04 1.28 1.80 2.10
Densidad seca (Rawls) (t/m3) 1.46 1.44 1.42 1.38 1.39 1.42 1.45 1.44
PMP (Brakensiek y Rawls) (m/m) 0.19 0.22 0.22 0.28 0.23 0.19 0.14 0.16
CC (Brakensiek y Rawls) (m/m) 0.39 0.42 0.40 0.46 0.40 0.35 0.31 0.32
Contenido de arena muy gruesa (%) 0.01 0.01 0.01 0.01 0.01 0.01 0.01 0.01
Contenido de arena gruesa (%) 0.01 0.01 0.01 0.01 0.01 0.01 0.01 0.01
Contenido de arena media (%) 0.01 0.01 0.01 0.01 0.01 0.01 0.01 0.01
Arena fina (%) 2.00 1.50 1.00 1.00 1.50 1.00 1.80 1.30
Arena muy fina (%) 8.20 5.50 4.20 2.50 4.60 6.90 9.80 6.90
Contenido de limo (%) 69.90 64.40 61.70 49.60 55.80 62.80 67.80 68.20
Contenido de arcilla (%) 19.87 28.57 33.07 46.87 38.07 29.27 20.57 23.57
Coarse fragment content (%)
Materia orgánica (%) 2.55 2.29 1.22 0.99 0.49 0.27 0.15 0.10
Capac. intercambio catiónico (cmol/kg) 16.70 19.30 21.40 30.60 29.80 24.70 18.80 20.60
pH - en agua 6.20 6.40 6.60 7.00 7.10 6.80 7.50 8.20

Humedad a 10 (-J/kg) (m/m)


Humedad a 20 (-J/kg) (Brakensiek y Rawls) (m/m) 0.43 0.46 0.44 0.49 0.44 0.39 0.35 0.36
Humedad a 30 (-J/kg) (Brakensiek y Rawls) (m/m) 0.39 0.42 0.41 0.46 0.40 0.35 0.31 0.32
Humedad a 50 (-J/kg) (Brakensiek y Rawls) (m/m) 0.34 0.38 0.37 0.42 0.36 0.32 0.27 0.28
Humedad a 100 (-J/kg) (Brakensiek y Rawls) (m/m) 0.31 0.34 0.33 0.39 0.33 0.29 0.24 0.26
106
Humedad a 500 (-J/kg) (Brakensiek y Rawls) (m/m)
Humedad a 1 500 (-J/kg) (Brakensiek y Rawls) (m/m) 0.19 0.22 0.23 0.28 0.23 0.19 0.15 0.16

Conductividad hidráulica saturada (Puckett) (mm/h) 31.01 5.56 2.29 0.15 0.85 4.84 27.00 14.93
van Genuchten a (1/cm) 0.0014 0.0010 0.0017 0.0010 0.0019 0.0036 0.0051 0.0053
van Genuchten m (adim) 0.53 0.19 0.17 0.14 0.41 0.35 0.37 0.33
van Genuchten n (adim) 2.14 1.24 1.21 1.16 1.68 1.54 1.58 1.48
van Genuchten q r (adim) 0.18 0.01 0.03 0.02 0.20 0.16 0.13 0.13

Referencias: los valores en itálica son estimados aplicando el programa SoilPar.

ciales, conductividad hidráulica saturada y Resultados y discusión


parámetros de van Genuchten, para la curva
de retención de humedad. Los resultados de la aplicación de estos criterios
También se aplicaron las ecuaciones de las conjuntos se muestran en las figuras 2 a 6.
regresiones multivariadas presentadas en el Como se aprecia en las figuras, las diferentes
cuadro 1. metodologías empleadas arrojan resultados
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

Se usó el software Rosetta bajo tres diferentes disímiles, especialmente en la estimación de


grados de información de entrada: (a) com- la conductividad hidráulica saturada Ks. En
posición textural (arena, limo y arcilla, SSC), trabajos previos (Zimmermann y Basile, 2008) se
(b) composición textural y densidad aparente compararon los resultados de SoilPar y Rosetta
(SSCB) y (c) lo anterior, junto a humedades para un conjunto de 321 muestras representa-
de CC y PMP estimadas. Para la clasificación tivas de suelos en la región de estudio, los que
textural de las muestras se consideraron los fueron clasificadas por texturas. Se concluyó
contenidos de arena, limo y arcilla disponibles que los resultados obtenidos por Rosetta
como información en la base del Instituto fueron los que mejor se acercaron a valores
Nacional de Tecnología Agropecuaria. calibrados mediante modelación matemática

Tecnología y
Zimmermann y Basile, Estimación de parámetros hidráulicos en suelos limosos mediante diferentes funciones de pedotransferencia

hidrológica realizada en la cuenca del arroyo los promedios recomendados por diferentes
Ludueña, ubicada en la región de estudio. Por fuentes bibliográficas.
ello, en las comparaciones realizadas en este La figura 3 muestra las estimaciones
trabajo, se han tomado como referencia los para la humedad de saturación. En términos
parámetros estimados con el programa Rosetta. generales, hay mucho menos dispersión
Allí se atribuyeron las texturas franco limosas que para la humedad residual. Casi todos
para caracterizar el horizonte “A” y las arcillo los pronósticos caen dentro del ±20%. Se
limosas para el horizonte “B”. podría afirmar que es el parámetro que
La figura 2 muestra las estimaciones puede pronosticarse con menor variabilidad.
de la humedad residual. Allí se observa Debido a que la información granulométrica
que cualquiera de las opciones de Rosetta disponible en las cartas de suelo no incluye una
pronostica θr dentro de un rango de variación curva de distribución, no fue posible aplicar
aproximado al 20%. El programa SoilPar las ecuaciones propuestas por Zimmermann y
presenta patrones disímiles y evalúa tanto por Basile (2007).
defecto como por exceso. La formulación de En la figura 4 se observa que las tendencias
Vereecken (1989) propone estimaciones por en el pronóstico del parámetro α son muy
exceso e incluso valores bastante alejados de diferentes entre las metodologías. SoilPar

107

0.35

0.30
Rosetta
Rosetta SSCB
Rosetta SSC
0.25 SoilPar
Vereecken et al., 1989
Parámetro θr (adim)

0.20

0.15

0.10 Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

0.05

0.00
0.02 0.03 0.04 0.05 0.06 0.07 0.08 0.09 0.10 0.11
θr Rossetta completo

Figura 2. Comparación de la estimación de la humedad residual θr mediante Rosetta SSCB θ33-θ1 500,
SoilPar y ecuaciones del cuadro 1.

Tecnología y
Zimmermann y Basile, Estimación de parámetros hidráulicos en suelos limosos mediante diferentes funciones de pedotransferencia

0.60

Rosetta
Cosby et al., 1984
0.55
Saxton et al., 1986
1-DA/2.65
Wosten et al., 1999
Vereecken et al., 1990

0.50
Parámetro θs (adim)

0.45

0.40

0.35
108 0.35 0.40 0.45 0.50 0.55
θs Rossetta completo

Figura 3. Comparación de la estimación de la humedad saturante qs mediante Rosetta SSCB q33-q1 500,
SoilPar y ecuaciones del cuadro 1.

Rosetta SSC
SoilPar
Rosetta completo
0.0250
Wosten et al., 1999
Rawls y Brak, 1985
Zimmermann-Basile, 2007
0.0200
Parámetro α (1/cm)

0.0150
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

0.0100
1:1

0.0050

0.0000
0.0000 0.0020 0.0040 0.0060 0.0080 0.0100 0.0120
α Rossetta completo

Figura 4. Comparación de la estimación del parámetro α mediante Rosetta SSCB θ33-θ1 500,
SoilPar y ecuaciones del cuadro 1.

Tecnología y
Zimmermann y Basile, Estimación de parámetros hidráulicos en suelos limosos mediante diferentes funciones de pedotransferencia

2.00

Rosetta SSC
1.90 SoilPar
Rosetta completo
1.80 Wosten et al., 1999
Rawls y Brak, 1985

1.70 Zimmermann-Basile, 2007

1.60
Parámetro n (adim)

1.50 1:1

1.40

1.30

1.20

1.10

1.00
1.20 1.30 1.40 1.50 1.60 1.70 1.80
n Rossetta completo
109
Figura 5. Comparación de la estimación del parámetro n mediante Rosetta SSCB θ33-θ1 500,
SoilPar y ecuaciones del cuadro 1.

50

45 Puckett
Vereecken et al., 1990
Cosby et al., 1984
40 Wosten et al., 1999
Saxton et al., 1986
Rawis y Brak, 1985
35
Campbell y Shiozawa, 1994
Jabro, 1992

30 1: 1 Jaynes y Tayler, 1984


Parámetro Ks (cm/d)

Gulser y Candemir, 2008


Wosten et al., 2001
25 Rosetta completo

20 Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

15

10

0
0 5 10 15 20 25 30 35 40 45 50
Ks Rossetta completo

Figura 6. Comparación de la estimación del parámetro Ks mediante Rosetta SSCB θ33-θ1 500,
SoilPar y ecuaciones del cuadro 1.

Tecnología y
Zimmermann y Basile, Estimación de parámetros hidráulicos en suelos limosos mediante diferentes funciones de pedotransferencia

tiende a valores menores que Rosetta, mientras la ZNS se simulan mediante la ecuación de
que las ecuaciones de regresión (Zimmermann Richards, contemplando el modelo de Brooks
y Basile 2007) tienden a valores mayores en un y Corey para la curva de retención. El modelo
orden de magnitud. Para aplicar estas últimas SHALL3 fue puesto en operación en el sistema
a las texturas arcilla limosa y franco limosa hidrológico del arroyo Ludueña (Santa Fe,
(cuadro 1), se asumió que la densidad aparente Argentina), y posteriormente fue calibrado
DA es igual a la densidad húmeda δh, que la utilizando información freatimétrica, pluvio-
porosidad η es igual a θs y que la densidad seca gráfica y limnigráfica en el periodo 1994-
δs es igual a δh / 1.25 (es decir, se consideró una 1996 (Zimmermann, 2003). Dado que los
humedad del 25% promedio en peso). Para parámetros se ajustaron en forma global
la textura franco arcillo limosa no fue posible para la cuenca, sólo constituyen valores de
aplicar las ecuaciones debido a la insuficiente referencia generales.
información granulométrica. Las FTPs analizadas se han aplicado a las
En la figura 5 se observa una tendencia series de suelos presentes en la cuenca del Aº
inversa para la estimación del parámetro n, Ludueña, cuyas asociaciones se combinan
es decir, el software SoilPar tiende a valores arealmente de acuerdo con la distribución que
mayores de n respecto a Rosetta y las demás se muestra gráficamente en la figura 7.
estimaciones lo hacen por defecto. En este caso, Los parámetros se han promediado por
las diferencias entre los distintos métodos son horizonte (A y B, según cartas de suelo de INTA)
110 de menor magnitud que en el caso anterior. y ponderado arealmente de acuerdo con los
Con respecto al pronóstico de la con- porcentajes de asociaciones y series analizadas.
ductividad hidráulica saturada (figura 6), La metodología de ponderación para obtener
las tendencias son muy disímiles entre los parámetros por serie de suelos, partiendo de
métodos evaluados. Incluso entre las ecua- los parámetros calculados para cada horizonte,
ciones de Puckett y Jabro incluidas en el se basó en los siguientes criterios: (a) para la
software SoilPar, llegan a valores de un orden de conductividad hidráulica vertical se calculó
magnitud diferente para una misma muestra la media armónica de las conductividades de
de suelos. cada estrato (ecuación (4)) y (b) para el resto de
Esto da la pauta de que se debe considerar los parámetros, el promedio ponderado por el
con precaución el empleo de estos programas, espesor de cada estrato (ecuación (5)):
ya que las ecuaciones ajustadas internamente
dan resultados muy distintos para una misma
caracterización físico-química de un suelo. L (4)
Km =
N
ei
Aplicación de FPTs en la cuenca del arroyo
∑ Ki
i= 1
Ludueña
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

Ante esta diversidad de resultados, es necesa- 1


N

rio contar con elementos de juicio que permitan


Xm =
L ∑x e i i (5)
i= 1
seleccionar las FPTs más convenientes.
Los valores comparativos disponibles
donde Xm es el valor medio de un parámetro
consistieron en parámetros calibrados con
cualquiera; xi, el valor del parámetro para el
el modelo hidrológico-hidráulico SHALL3
espesor ei; N, el total de horizontes de la serie;
(Zimmermann y Riccardi, 2000). En el modelo
Km, la conductividad hidráulica media; Ki,
se contemplan las interacciones entre los
conductividad del horizonte, y L es el espesor
procesos de superficie en la zona no saturada N
(ZNS) y en la zona saturada. Los flujos en total de la serie L = ∑ ei.
i =1
Tecnología y
Zimmermann y Basile, Estimación de parámetros hidráulicos en suelos limosos mediante diferentes funciones de pedotransferencia

Puede observarse que en cuanto a la


conductividad hidráulica saturada, los valores
propuestos por Saxton et al. (1986) y Rosetta
con la información completa están dentro del
entorno propuesto.
En cuanto al parámetro α, la formulación de
Wosten et al. (1999) y Rosetta con la información
completa también se encuentran dentro del
entorno propuesto.
Para pronóstico del parámetro n, el progra-
ma Rosetta, en todas las versiones, da mejores
resultados que el resto de las formulaciones.
El parámetro que presenta mayor sensi-
bilidad al proceso de infiltración en el
modelo hidrológico es el Ks, mientras que los
Figura 7. Distribución de las asociaciones de suelos en la parámetros que regulan la curva de retención
cuenca del arroyo Ludueña, Santa Fe, Argentina. de humedad tienen un rol secundario debido
a que la variación de humedades durante las
simulaciones no es muy grande en la zona de
estudio considerada. 111
Las series puras de suelos mencionadas Los resultados alcanzados son promisorios
precedentemente se combinan entre sí, en y validan la aplicación conjunta de la
diferentes proporciones, dando lugar a aso- metodología de ponderación propuesta y el
ciaciones de series de suelos. Para estimar los software Rosetta para una buena estimación
parámetros de las asociaciones se adoptó una de parámetros hidráulicos. Eventualmente
metodología de ponderación basada en el pueden utilizarse las formulaciones de Saxton
porcentaje de ocupación areal de cada serie et al. (1986) y Wosten et al. (1999) para estimar
dentro de cada asociación y las propiedades la conductividad hidráulica saturada y el
correspondientes a cada serie: parámetro a de la ecuación de van Genuchten,
respectivamente.
M
1
Xas =
A ∑x A j j (6) Conclusiones
j =1

Se han utilizado diferentes procedimientos


donde Xas es el valor medio de un parámetro para estimar propiedades hidráulicas de
cualquiera para la asociación; xj, el valor del suelos limosos, representativos de un sector
parámetro para la serie de suelos j; M, el total de la llanura argentina, partiendo de
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

de series que componen la asociación; A, el área información granulométrica y de parámetros


de ocupación total de la asociación, y Aj es el físico-químicos disponibles en las cartas de
área de ocupación de la serie j en la asociación suelos de INTA. Se emplean funciones de
en cuestión. pedotransferencia (FPT) incluidas en los
El cuadro 3 presenta los valores ponderados códigos SoilPar y Rosetta, junto con ecuaciones
arealmente y promediados por horizontes de de regresión entre parámetros hidráulicos y
los parámetros analizados para las diferentes parámetros físicos dadas por un conjunto de
FPTs consideradas en los análisis. En el autores.
cuadro se han resaltado las formulaciones que Para el conjunto de las muestras analizadas,
aproximan en ±10% los valores calibrados. el análisis individual de cada una reveló

Tecnología y
Zimmermann y Basile, Estimación de parámetros hidráulicos en suelos limosos mediante diferentes funciones de pedotransferencia

Cuadro 3. Valores comparativos de parámetros de van Genuchten y conductividades hidráulicas saturadas


obtenidos para las texturas analizadas en la zona de estudio.

Ks
Autores
(cm/h)
Horizonte “A” Horizonte “B” Promedio armónico
SoilPar (ec. Jabro) 0.836 1.141 0.965
SoilPar (ec. Puckett) 2.141 0.011 0.021
Rosetta SSCB θ33-θ1 500 (cuenca Ludueña) 0.355 0.190 0.248
Rosetta SSCB (cuenca Ludueña) 0.474 0.376 0.420
Rosetta SSC (cuenca Ludueña) 0.498 0.714 0.586
Vereecken et al., 1990 3.587 6.200 4.545
Cosby et al., 1984 0.541 0.334 0.413
Wosten et al., 1999 3.213 2.785 2.984
Saxton et al., 1986 0.428 0.063 0.109
Rawls y Brak, 1985 0.066 0.011 0.019
Campbell y Shiozawa, 1994 0.013 0.000 -
Jabro, 1992 0.917 1.251 1.058
Jaynes y Tayler, 1984 0.616 0.388 0.476
Gulser y Candemir, 2008 5.668 1.876 2.819
Wosten et al., 2001 1.535 1.367 1.446
Puckett, 1995 2.142 0.011 0.021
Parámetros calibrados en la cuenca del Aº Ludueña
0.125 (0.225-0.030)
112 (Zimmermann, 2003)
α
Autores
(1/cm)
Horizonte “A” Horizonte “B” Promedio
Carsel y Parrish, 1988 0.0200 0.0050 0.0125
SoilPar 0.0015 0.0010 0.0013
Rosetta SSCB θ33-θ1 500 (cuenca Ludueña) 0.0030 0.0039 0.0035
Rosetta SSCB (cuenca Ludueña) 0.0063 0.0141 0.0102
Rosetta SSC (cuenca Ludueña) 0.0066 0.0142 0.0104
Wosten et al., 1999 0.0076 0.0036 0.0056
Rawls y Brak, 1985 0.0167 0.0140 0.0154
Zimmermann, 2006b 0.1233 0.0293 0.0763
Parámetros calibrados en la cuenca del Aº Ludueña 0.0040
(Zimmermann, 2003)
n
Autores
(-)
Horizonte “A” Horizonte “B” Promedio
Carsel y Parrish, 1988 1.41 1.09 1.25
SoilPar 1.68 1.14 1.41
Rosetta SSCB θ33-θ1500 (cuenca Ludueña) 1.56 1.32 1.44
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

Rosetta SSCB (cuenca Ludueña) 1.60 1.34 1.47


Rosetta SSC (cuenca Ludueña) 1.59 1.34 1.47
Wosten et al., 1999 1.20 1.09 1.15
Rawls y Brak, 1985 1.30 1.20 1.25
Zimmermann, 2006b 1.38 1.26 1.32
Parámetros calibrados en la cuenca del Aº Ludueña
(Zimmermann, 2003) 1.56

una gran dispersión entre los diferentes precaución, analizando las compatibilidades
procedimientos empleados. Esto da la pauta entre las muestras de suelo de estudio y las
de que los predictores se deben emplear con que se utilizaron originalmente en la propuesta

Tecnología y
Zimmermann y Basile, Estimación de parámetros hidráulicos en suelos limosos mediante diferentes funciones de pedotransferencia

de las ecuaciones intrínsecas de cada FPT. Es α (cm-1): parámetro empírico del modelo de
decir, hasta el momento no pueden obtenerse Van Genuchten.
ecuaciones aplicables “universalmente”. β2: curtosis adimensional.
Se estimaron los parámetros medios δh (g/cm3): densidad húmeda.
ponderados para la cuenca del Aº Ludueña δs (g/cm3): densidad seca.
y los pronósticos se compararon con valores η (adimensional): porosidad.
obtenidos mediante calibración de un modelo ψm (kPa): succión correspondiente a un con-
matemático hidrológico (Zimmermann, 2003). tenido de humedad determinado.
A partir de los resultados obtenidos en θ-20 (m m ): contenido de humedad a -20 kPa.
3 -3

este trabajo pudo concluirse que entre los θ-33 (m3 m-3): contenido de humedad a -33 kPa,
códigos empleados, el que mejor se aproximó capacidad de campo.
a los parámetros hidráulicos calibrados para θ−40 (m3 m-3): contenido de humedad a -40 kPa.
la zona de estudio fue el programa Rosetta, θ-200 (m3 m-3): contenido de humedad a -200 kPa.
suministrándole la información completa θ-1 500 (m3 m-3): contenido de humedad a -1
(composición textural, densidad aparente y 500 kPa, punto de marchitez
dos puntos de la curva de retención: punto permanente.
de marchitez permanente y capacidad de
θr (m m ): contenido de humedad residual.
3 -3
campo). Eventualmente pueden utilizarse las
θs (m3 m-3): contenido de humedad para el
formulaciones de Saxton et al. (1986) y Wosten
suelo saturado.
et al. (1999), para estimar la conductividad
hidráulica saturada y el parámetro α de la 113
Los parámetros granulométricos se obtie-
ecuación de van Genuchten, respectivamente.
nen de la siguiente forma:
Los resultados alcanzados al presente son
Escala sedimentológica φ: f = log2 d, siendo
promisorios y validan esta metodología de
d el diámetro de la partícula. Los parámetros
ponderación sencilla para ser aplicada en otras
estadísticos considerados para las distribu-
cuencas de la región.
ciones granulométricas son diámetro medio
φm, desvío estándar σ, curtosis K, curtosis
Glosario de variables
adimensional β2. Los mismos se calculan en la
A (%): contenido de arena. escala φ de la siguiente manera:
C (%): contenido de arcilla. N
1 2
N 
CIC (cmol (+) kg-1): capacidad de intercambio
∑ ∑( )
2
φm = φi fi, σ= φi − φm fi  ,
catiónico. i=1  i= 1 
CO (%): contenido de carbono orgánico. N
K
∑( ) 4
CVg: coeficiente de variación geométrico. K= φi − φm fi, β 2 = 4 , donde fi es la
i= 1
σ
dg: diámetro geométrico. fracción en peso asociada con el diámetro di.
DA (gcm-3): densidad aparente.
El diámetro medio geométrico dg, el desvío
Ks (cm h-1): conductividad hidráulica saturada.
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

estándar geométrico σg y el coeficiente de


L (%): contenido de limo.
variación geométrico CVg se obtienen a través
MO (%): contenido de materia orgánica.
de los respectivos valores definidos en la
m (adimensional): parámetro empírico del
escala φ mediante las ecuaciones:
modelo de Van Genuchten.
n (adimensional): parámetro empírico del
modelo de Van Genuchten. dg
dg = 2− φ m, σg = 2 σ , CVg =
pH: concentración de hidrogeniones. σg
top: variable cualitativa binaria (0, 1),
que indica si el estrato es superficial Recibido: 06/08/09
(1) o no (0). Aprobado: 10/08/10

Tecnología y
Zimmermann y Basile, Estimación de parámetros hidráulicos en suelos limosos mediante diferentes funciones de pedotransferencia

Referencias UNSODA 1.0 User’s Manual. Report EPA/600/R-96/095,


U.S. Ada, USA: Environmental Protection Agency, 1996,
ACUTIS, M. and DONATELLI, M. SoilPar 2.00: software 103 pp.
to estimate soil hydrological parameters and functions. MUALEM, Y. A new model for predicting the hydraulic
conductivity of unsaturated porous media. Water Resour.
Europ. J. Agronomy. Vol. 18, 2003, pp. 373-377.
Res. Vol. 12, 1976, pp. 513-522.
AHUJA, L.R., CASSEL, D.K., BRUCE, R.R. and BARNES,
PUCKETT, W.E., DANE, J.H. and HAJEK, B.F. Physical and
B.B. Evaluation of spatial distribution of hydraulic
mineralogical data to determine soil hydraulic properties.
conductivity using effective porosity data. Soil Science.
Soil Sci. Soc. Am. J. Vol. 49, 1985, pp. 831-836.
Vol. 148, No. 6, 1989, pp. 404-411.
RAWLS, W.J., BRAKENSIEK, D.L. and SAXTON, K.E.
ARYA, L.M. and PARIS, J.F. A physico-empirical model to
Estimating soil water properties. Transactions ASAE. Vol.
predict the soil moisture characteristic from particle-size
25, No. 5, 1982, pp. 1316-1320, 1328.
distribution and bulk density data. Soil Sci. Soc. Am. J. Vol.
RAWLS, W.J. and BRAKENSIEK, D.L. Prediction of soil
45, 1981, pp. 218-1227.
water properties for hydrologic modeling. In Jones, E.B.
BROOKS, R.J. and COREY, A.T. Hydraulic properties of
and T.J. Ward (editors) Watershed management in the
porous media. Hydrol. Pap. 3. Fort Collins: Colorado Sate
eighties. Proc. Irrig. Drain. Div. ASCE. Denver, 1985, pp.
University, 1964.
293-299.
CAMPBELL, G.S. and SHIOZAWA, S. Prediction of hydraulic
RAWLS, W.J., AHUJA, L.R. and BRAKENSIEK, D.L.
properties of soils using particle-size distribution and
Estimating soil hydraulic properties from soils data. In
bulk density data. Van Genuchten, M.Th. et al. (editor).
Van Genuchten, M.Th., Leij, F.J. and Lund L.J. (editors).
Proceedings of the International Workshop on Indirect Methods
Indirect methods for estimating the hydraulic properties
for Estimating the Hydraulic Properties of Unsaturated Soils.
of unsaturated soils. Proc. Int Worksh. Riverside, October
University of California, Riverside, 1994, pp. 317-328.
11-13, 1989, University of California, Riverside, 1992, pp.
114 CARSEL, R.F. and PARRISH, R.S. Developing joint proba-
329-340.
bility distributions of soil water retention characteristics.
SAXTON, K.E., RAWLS, W.J., ROMBERGER, J.S. and
Water Resources Research. Vol. 24, 1988, pp. 755-769.
PAPENDICK, R.I. Estimating generalized soil-water
COSBY, B.J., HORNBERGER, G.M., CLAPP, R.B. and GINN,
characteristics from texture. Soil Science Society of American
T.R. A statistical exploration of the relationships of soil
Journal. Vol. 50, 1986, pp. 1031-1036.
moisture characteristics to the physical properties of soils.
SCHAAP, M.G., LEIJ, F.J. and VAN GENUCHTEN, M.TH.
Water Resources Research. Vol. 20, 1984, pp. 682-690.
A bootstrap neural-network approach to predict soil
GULSER, C. and CANDEMIR, F. Prediction of Saturated hydraulic parameters. In Van Genuchten, M.Th., Leij,
Hydraulic Conductivity Using Some Moisture Constant and
F.J. and Wu, L. (editors). Proceedings of the International
Soil Physical Properties. Ohrid, Republic of Macedonia: Workshop on Characterization and Measurements of the
BALWOIS, 2008. Hydraulic Properties of Unsaturated Porous Media, University
HAVERKAMP, R. and PARLANGE, J.Y. Predicting the of California, Riverside, 1999, pp. 1237-1250.
water-retention curve from particle size distribution: 1. SHARPLEY, A.N. and WILLIAMS, J.R. EPIC-Erosion/
Sandy soils without organic matter. Soil Sci. Vol. 142, 1986, Productivity Impact Calculator. Technical Bulletin No.
pp. 325-339. 1768. Washington, D.C.: USDA, Agricultural Research
HUTSON, J.L. and CASS, A. A retentivity function for use Service, 1990.
in soil water simulation models. J. Soil Sci. Vol. 38, 1987, VAN GENUCHTEN, M.T. A closed-form equation for
pp. 105-113. predicting the hydraulic conductivity of unsaturated
HUTSON, J.L. and WAGENET, R.J. LEACHM, Leaching soils. Soil Csi. Soc. Am. Vol. 44, 1980, pp. 892-898.
Estimation and Chemistry Model. Department of Soil, Crop VEREECKEN, H., MAES, J., FEYEN, J. and DARIUS, P.
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

and Atmospheric Sciences Research series No. 92.3. New Estimating the soil moisture retention characteristic from
York: Cornell University, 1992, 121 pp. texture, bulk density, and carbon content. Soil Sci. Vol. 148,
IRMAY, S. On the hydraulic conductivity of unsaturated 1989, pp. 389-403.
soils. Trans. Am. Geophys. Vol. 35, 1954, pp. 463-468. VEREECKEN, H., MAES, J. and FEYES, J. Estimating
JABRO, J.D. Estimation of saturated hydraulic conductivity unsaturated hydraulic conductivity from easily measured
of soils from particle size distribution and bulk density soil properties. Soil Sci. Vol. 149, 1990, pp. 1-12.
data. Trans. ASAE. Vol. 35, No. 2, 1992, pp. 557-560. WILLIAMS, R.D.,AHUJA, L.R. and NANEY, J.W. Comparison
JAYNES, D.B. and TYLER, E.J. Using soil physical properties of methods to estimate soil water characteristics from
to estimate hydraulic conductivity. Soil Sci. Vol. 138, 1984, limited texture, bulk density, and limited data. Soil Sci.
pp. 298-305. Vol. 153, 1992, pp. 172-184.
LEIJ, F.J., ALVES, W.J., VAN GENUCHTEN, M.TH. and WÖSTEN, J.H.M., LILLY, A., NEMES, A. and LE BAS,
WILLIAMS, J.R. Unsaturated Soil Hydraulic Database, C. Development and use of a database of hydraulic

Tecnología y
Zimmermann y Basile, Estimación de parámetros hidráulicos en suelos limosos mediante diferentes funciones de pedotransferencia

properties of European soils. Geoderma. Vol. 90, 1999, pp. ZIMMERMANN, E. Funciones hidráulicas de suelos limosos:
169-185. valores de referencia. XXII Congreso Latinoamericano
WÖSTEN, J.H.M., VEERMAN, G.H., DE GROOT, W.J. de Hidráulica, Ciudad Guayana, Venezuela, 2006a.
and STOLTE, J. Waterretentie-en doorlatendheids ZIMMERMANN, E. Estimación de funciones hidráu-
karakteristieken van boevn-en ondergronden in licas de suelos limosos. Valores de referencia y
Nederland: De Staringreeks (Water retention and regresiones con parámetros físicos. Cuadernos del
hydraulic conductivity characteristics on top- and subsoils CURIHAM. UNR Editora. Rosario. Vol. 11, núm. 1,
of the Netherlands: The Starting series). (In dutch). 2006b, pp. 49-66.
ALTERRA Report No. 153. Wageningen, The Netherlands: ZIMMERMANN, E. y BASILE, P. Funciones hidráulicas
ALTERRA, 2001. de suelos limosos: regresiones con propiedades físicas y
ZIMMERMANN, E. y RICCARDI, G. Modelo de Simulación granulométricas. XXII Congreso Latinoamericano de
Hidrológica Superficial y Subterránea para Áreas de Llanura. Hidráulica, Ciudad Guayana, Venezuela, 2006.
XIX Congreso Latinoamericano de Hidráulica. Vol ZIMMERMANN, E. y BASILE, P. Funciones hidráulicas de
II. Córdoba, Argentina, Asociación Internacional de suelos limosos: regresiones no lineales con propiedades físicas
Investigaciones Hidráulicas División Latinoamericana, y granulométricas. XXI Congreso Nacional del Agua,
IAHR, 2000, pp. 169-178. Tucumán, Argentina, 2007.
ZIMMERMANN, E. Modelo Hidrológico Superficial y ZIMMERMANN, E. y BASILE, P. Uso de funciones de
Subterráneo desarrollado para la Simulación de Sistemas pedotransferencia para la estimación de parámetros
de Llanura. 2. Estrategias para la Calibración. Journal of hidráulicos en suelos limosos (llanura argentina). Journal
Earth Sciences. Boletín Geológico y Minero de España. Vol. of Earth Sciences. Boletín Geológico y Minero de España. Vol.
114, núm. 2, 2003, pp. 159-169. 119, núm. 1, 2008, pp. 71-80.

115

Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

Tecnología y
Zimmermann y Basile, Estimación de parámetros hidráulicos en suelos limosos mediante diferentes funciones de pedotransferencia

Abstract

ZIMMERMANN, E.D. & BASILE, P.A. Estimation of hydraulic parameters in silty soils
using different pedotransfer functions. Water Technology and Sciences, formerly Hydraulic
engineering in Mexico (in Spanish). Vol. II, No. 1, January-March, 2011, pp. 99-116.

This paper presents different procedures that have been used to estimate hydraulic properties of
silt soils, representative of a sector of the Argentinean flatlands. Grain size, and physicochemical
information of soil maps printed by the National Agriculture Technology Institute (INTA) were
used. Pedotransfer functions (PTF) included in the SOILPAR codes (Acutis and Donatelli,
2003) and Rosetta (Schaap et al., 1999) together with empirical relationships proposed by
other authors were used. For the set of 136 analyzed samples of soils, the application of the
procedures showed an important dispersion of results. Consequently, the PTF applied must
be used with caution, and the compatibilities between the studied soil samples and those that
were used originally in the proposed equations must be analyzed. The average parameters
estimated in the Ludueña basin (Santa Fe, Argentina) were compared with values obtained
by calibration of a hydrologic mathematical model. The results showed that the Rosetta code
with complete information (textural composition, bulk density and two points of the retention
curve) had better prediction of hydraulic parameters than the other methods. The formulations
of Saxton et al. (1986) for saturated hydraulic conductivity and Wosten et al. (1999) for van
Genuchten’s parameter α can be alternatively used to the Rosetta model. The results reached
to date are promissory, and validate the methodology for its application in other regional river
116 basins.

Keywords: silty soils, hydraulic parameter, pedotransfer functions, flatlands of Argentina.

Dirección institucional de los autores


Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

Dr. Erik D. Zimmermann


Dr. Pedro A. Basile

Centro Universitario Rosario de Investigaciones


Hidroambientales (CONICET)
Facultad de Ciencias Exactas, Ingeniería y Agrimensura
Universidad Nacional de Rosario
Riobamba 245 bis
2000 Rosario, Santa Fe, Argentina
Teléfono y fax: +54 (341) 4808 541
erikz@fceia.unr.edu.ar
pbasile@fceia.unr.edu.ar

Tecnología y
Sobre una solución exacta no lineal de
la ecuación Fokker-Planck con término
de sumidero
• Carlos Fuentes • Carlos Chávez •
Universidad Autónoma de Querétaro, México

• Heber Saucedo •
Instituto Mexicano de Tecnología del Agua

• Manuel Zavala •
Universidad Autónoma de Zacatecas, México

Resumen

Se resuelve de manera exacta la ecuación Fokker-Planck con un término de


sumidero, utilizando la difusividad de Fujita y la relación de Parlange entre la
conductividad y difusividad. Para obtener la solución, se introduce primero
el potencial de Kirchhoff y enseguida la coordenada móvil de Fujita-Storm; la
ecuación diferencial toma la forma de la ecuación de Burgers, que es lineal en
el término difusivo. El coeficiente convectivo de esta última se sustituye por
la transformación de Hopf-Cole, con la finalidad de deducir la ecuación lineal
clásica del calor. Durante las transformaciones, el término de sumidero se define
117
funcionalmente, de modo que el resultado final sea precisamente la ecuación de
calor sin término de sumidero. La solución exacta del potencial de Hopf-Cole
se obtiene con la transformada clásica de Laplace para algunas condiciones
iniciales y de frontera de interés. La solución de la ecuación Fokker-Planck
en el espacio físico se obtiene a través de la inversión de las transformaciones
utilizadas. La solución incluye como casos particulares las soluciones de Sanders
et al., y de Broadbridge y White. La solución exacta puede ser utilizada para
validar soluciones numéricas de la ecuación Fokker-Planck y en estudios sobre la
extracción de agua por las raíces de las plantas.

Palabras clave: características de Fujita-Parlange, transformación de Kirchhoff,


transformación de Hopf-Cole, ecuación de Burgers.

Introducción y de la ley de Darcy generalizada a los suelos no


saturados:
Considérese la ecuación Fokker-Planck del
∂θ
movimiento unidimensional del agua en el q = − D (θ) + K(θ) (3)
∂z
suelo:
en donde q es el contenido volumétrico de agua,
∂θ ∂  ∂θ  dK ∂θ
= D(θ )  − − ϒ (z, t) (1) también denominado contenido de humedad;
∂t ∂z  ∂z  d θ ∂z q, el caudal de agua por unidad de superficie
de suelo o flujo de Darcy; z, la coordenada
que resulta de la combinación de la ecuación vertical orientada positivamente hacia abajo; t,
de continuidad implicada por el principio de el tiempo; ϒ, un término de sumidero, como el
conservación de la masa: volumen de agua extraído por las plantas por
unidad de volumen de suelo en la unidad de
∂θ ∂q
= − − ϒ (z, t) (2) tiempo; K(q), la conductividad hidráulica no
∂t ∂z
Tecnología y Ciencias del Agua, antes Ingeniería hidráulica en México, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011, pp. 117-132
Fuentes et al., Sobre una solución exacta no lineal de la ecuación Fokker-Planck con término de sumidero

saturada, y D(q) es la difusividad hidráulica asimilada a una densidad de Dirac. El primer


definida por: caso corresponde a la solución clásica de Green
y Ampt (1911), y el segundo a la solución de
dψ Talsma y Parlange (1972).
D (θ ) = K (θ ) (4)
dθ Fujita (1952) ha deducido una solución
no lineal de la infiltración unidimensional
en la cual y(q) es la presión del agua en el horizontal, es decir, del movimiento del agua
suelo como una función del contenido de en ausencia de gradientes gravitacionales,
humedad o curva de retención de humedad, conocido como absorción, representada por
y es expresada como la altura de una la ecuación (1), sin los términos segundo
columna equivalente de agua. K(q), D(q) y y tercero del miembro derecho qt = [D(q)qz]z,
y(q) son conocidas como las características donde los subíndices indican las variables
hidrodinámicas del suelo. con respecto de las cuales se lleva a cabo
Se han construido pocas soluciones ana- la diferenciación; la difusividad no lineal
líticas exactas de la ecuación Fokker-Planck de Fujita contiene como casos particulares
para características hidrodinámicas no lineales. los comportamientos extremos, es decir, la
Entre ellas está la solución en serie en la raíz difusividad constante y la difusividad de
cuadrada del tiempo presentada por Philip Dirac.
(1957) para características hidrodinámicas Bluman y Kumei (1980) han demostrado
118 más o menos arbitrarias, y condiciones límites que la ecuación de la absorción es invariante
específicas, válida para tiempos cortos y de bajo transformaciones de Lie-Bäcklund si y
radio de convergencia desconocido. sólo si la difusividad es precisamente la de
También se cuenta con soluciones analí- Fujita, y que cualquier ecuación diferencial
ticas para condiciones límites específicas, invariante bajo estas transformaciones puede
válidas para todo tiempo, y que son exactas para ser asociada con la correspondiente ecuación
características hidrodinámicas particulares, diferencial parcial lineal. Fokas y Yortsos (1982)
como la solución lineal (e.g. Philip, 1969); la han extendido estos resultados a la ecuación de
solución de Knigth (1973), adaptada de una de flujo bifásico de la absorción qt = [D(q)qz]z – v(t)
las soluciones de la ecuación de Burgers (1948); fz(q), y deducen la solución para una condición
la solución cuasi-lineal de Fuentes et al. (2001), de flujo constante; la función de fracción de
que contiene como casos particulares las dos flujo f(q) resulta proporcional a la integral
soluciones precedentes. En la solución cuasi- de la difusividad de Fujita y v(t), el flujo
lineal se asume una difusividad hidráulica combinado de ambos fluidos considerados
constante y una conductividad hidráulica, que incompresibles, es tomado constante. Esta
resulta de una interpolación entre la variación solución formalmente corresponde a la solución
lineal de la conductividad con respecto del para flujo constante de la ecuación (1), con ϒ =
contenido de humedad (suelo lineal) y de 0, cuando dK/dq ∝ D(q), es decir, cuando K(y)
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

la variación cuadrática en relación con este es una función exponencial (Gardner, 1958).
contenido de humedad (suelo de Knigth). En esta misma dirección, Rogers et al.
Por otro lado, se cuenta con la solución (1983) extienden los resultados para deducir
analítica de Parlange et al. (1982), que es la solución para flujo constante de la ecuación
exacta cuando la difusividad es asimilada a de flujo bifásico en un campo gravitacional qt
una densidad de Dirac, y la conductividad = [D(q)qz]z – vfz(q) – (K(q)[1–f(q)])z; los autores
representa, por un lado, una función lineal con han asumido K(q) ∝ q y v constante. Sanders et
respecto al contenido de humedad y, por el otro, al. (1988) han adaptado la solución de Rogers
cuando la derivada de la conductividad con et al. (1983), como una solución de la ecuación
respecto al contenido de humedad es también (1) con ϒ = 0, haciendo la equivalencia K’(q)

Tecnología y
Fuentes et al., Sobre una solución exacta no lineal de la ecuación Fokker-Planck con término de sumidero

~ vf ’(q) + (K(q)[1 – f(q)])q. La nueva función de modo que ésta se reduzca siempre a la
de conductividad permite llevar la ecuación ecuación de Burgers.
Fokker-Planck a la forma de la ecuación de • Deducir de manera concisa la solución
Burgers (1948), la cual puede ser linealizada exacta de la ecuación Fokker-Planck,
con una transformación de Bäcklund; la con las características hidrodinámicas de
función de conductividad obtenida, al igual Fujita y Parlange, correspondiente a una
que la difusividad de Fujita, es no lineal. condición de flujo constante en la superficie
Broadbridge y White (1988) también de una columna semi-infinita de suelo y a
adaptan la solución de Rogers et al. (1983) y algunas condiciones de humedad inicial
presentan un análisis de las características de interés.
hidrodinámicas. Esta solución ha sido
extendida a condiciones iniciales de cierto Las condiciones límite de la ecuación
interés práctico y al drenaje de una columna Fokker-Planck
de suelo (Warrick et al., 1990; Warrick y Parkin,
1995; Parkin et al., 1995). La solución también Para resolver la ecuación (1) es necesario
se ha usado para validar soluciones cuasi- proporcionar las condiciones inicial y de
analíticas del fenómeno de la infiltración (Si y frontera, y las características hidrodinámicas.
Kachanoski, 2000). La condición inicial en una columna semi-
Sin embargo, con las características hidro- infinita de suelo tendrá la forma:
dinámicas presentadas por Broadbridge y 119
White (1988), no es posible representar, por t = 0, 0 < z, θ = θi (z ) (5)
ejemplo, el importante caso teórico extremo
de Green y Ampt (1911); tampoco estas En la frontera superior puede especificarse
características contienen el suelo de Gardner el contenido de humedad o el flujo de Darcy,
(1958), de gran importancia teórica en el a saber:
estudio del flujo monofásico multidimensional
del agua en el suelo (Wooding, 1968). Estas t>0, z = 0, θ = θ sup o
características también inducen que la
capacidad máxima de almacenamiento en el ∂θ (6)
−D (θ) + K (θ) = q s
fenómeno de ascenso capilar no está acotada ∂z
para todo tipo de medio.
El presente trabajo tiene como objetivos: donde qsup y qs pueden ser funciones del
tiempo.
• Demostrar que las características hidrodi- En la frontera inferior de una columna
námicas resultantes del procedimiento semi-infinita la condición es:
de reducir la ecuación Fokker-Planck a la
ecuación de Burgers corresponden a una
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

t > 0, θ = lim θi (z ) (7)


relación entre la difusividad y la conduc- z →∞

tividad propuesta por Parlange et al. (1982),


si en ésta se introduce la difusividad de Las características hidrodinámicas se esta-
Fujita (1952). Las características de Fujita y blecen en la siguiente sección.
Parlange contendrán como casos particu-
lares las utilizadas en el establecimiento de Las características hidrodinámicas de
las soluciones cuasi-lineal y generalizada Fujita y Parlange
de Dirac de la infiltración.
• Establecer la forma requerida del término La difusividad hidráulica de Fujita (1952)
de sumidero en la ecuación Fokker-Planck, puede ser escrita como (Fuentes et al., 1992):

Tecnología y
Fuentes et al., Sobre una solución exacta no lineal de la ecuación Fokker-Planck con término de sumidero

D (Θ ) =
(K s − K o )λc 1− α
;
α  1 − αΘ 
ψ (Θ) = ψc  ln  
 β (1 − α) Θ
2
θs − θo (1 − αΘ )
(8) (12)
θ − θo β−α  1 −β + (β − α)Θ  θ − θr
Θ= + ln  ; Θ =
θ s − θo β (1 − β)  (1−α )Θ   θs − θr

donde qs es el contenido de humedad a donde yc = –lc.


saturación y Ks = K(qs) es la conductividad a Si se utiliza la notación sol(a, b) para
saturación; qo < qs es un contenido de humedad representar los diferentes suelos, el suelo
de referencia y Ko = K(qo) es la conductividad cuasi-lineal corresponde a sol(0, b), es decir a
correspondiente; Q es un grado efectivo de una difusividad constante D = Kslc/(qs – qr) y
saturación; a es un parámetro adimensional; a una conductividad de la forma K(Q) = KsQ[1
lc es la escala de Bouwer (1964), definida – b + bQ]; el suelo lineal es dado por sol(0, 0) y
por: el suelo de Knigth (1973) por sol(0, 1).
Cuando a → 1, la difusividad de Fujita
θs se vuelve una densidad de Dirac. En efecto,
1
λc =
Ks − Ko ∫ D(θ)d θ (9) haciendo Q = 1 en la ecuación (8), la difusividad
θo se concentra en saturación cuando a → 1; se
tendrá D(q) = Kslcd(qs – q). El suelo generalizado
120 La relación esencial entre la conductividad de Dirac es representado por sol(1,b); de la
y la difusividad hidráulicas propuesta por ecuación (10) se deduce para esta difusividad
Parlange et al. (1982) es la siguiente (Fuentes et que dK/dQ = Ks[1 + bd(1 – Q)]; el suelo de Green
al., 1992): y Ampt (1911) corresponde a sol(1, 0), y el suelo
de Talsma y Parlange a sol(1, 1).
El suelo de Broadbridge y White (1988) es
K (θ) − Ko  θ θs 
= Θ 1 − β + β ∫ D(θ ) d θ ∫ D(θ )d θ (10) representado por sol(a, 1); la difusividad es la
Ks − K o  θo θo  de Fujita y la conductividad es K(Q) = Ks(1 – a)
Q2/(1 – aQ). La curva de retención se deduce
donde b es un parámetro adimensional. de la ecuación (12):
La introducción de la ecuación (8) en la
ecuación (10) proporciona la siguiente función
  1 − αΘ  1 − Θ 
de la conductividad K(Q): ψ (Θ) = ψc α ln  +  (13)
  (1 − α )Θ  Θ 

Θ 1 − β + (β − α )Θ
K (Θ) = K o + (K s − K o) (11) Es claro que este suelo no puede represen-
1 − αΘ
tar el suelo lineal ni el suelo de Green y Ampt,
en los cuales b = 0. La solución no es tan versátil
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

La función y(q) se obtiene mediante la como han señalado los autores.


sustitución de las ecuaciones (8) y (11) en la El suelo de Gardner (1958) es representado
ecuación (4), y realizando la integración con por sol(a, a), es decir, por la difusividad de
la condición y(qs) = ys, una presión de burbuja Fujita y por la conductividad K(Q) = Ks(1
en saturación que se asumirá, sin pérdida de – a)Q/(1 – aQ). Con la curva de retención
generalidad, igual a cero. Cuando se toma correspondiente y(Q) = ycln[(1 – aQ)/
qo = qr, donde qr es el contenido de humedad (1 – a)Q], se deduce la función propuesta
residual definido, de modo que K(qr) = 0 y y(qr) por Gardner K(y) = K sexp(–y/yc), de
→ –∞ (Brooks y Corey, 1964), se obtiene la curva importancia teórica en el estudio del flujo
de retención siguiente: multidimensional del agua (Wooding, 1968)

Tecnología y
Fuentes et al., Sobre una solución exacta no lineal de la ecuación Fokker-Planck con término de sumidero

y también de importancia práctica, ya que la Resolución de la ecuación Fokker-Planck


solución de Wooding se usa para identificar
parámetros del suelo a partir de pruebas de La resolución analítica de la ecuación Fokker-
infiltración (Reynolds y Elrick, 1985). Planck será grandemente simplificada con la
En el fenómeno del ascenso capilar introducción de las variables adimensionales,
de agua en una columna semi-infinita de definidas como sigue:
suelo con un contenido de humedad inicial
θ − θ0 θ s − θo
constante (qo), las características de Fujita θ∗ = , D∗ = D,
y Parlange proporcionan una capacidad de
θs − θ0 (K s − K o ) λc
(16)
almacenamiento de agua en tiempos muy K − Ko
K∗ =
grandes acotada. La máxima capacidad de Ks − Ko
almacenamiento (M∞) es dada por (Kunze et
al., 1985): z K s − Ko λc
z∗ = , t∗ = t, ϒ∗ = ϒ (17)
λc (θs − θo )λc Ks − Ko


θs
(θ − θo ) D(θ ) d θ (14) Las ecuaciones (1), (2) y (3) permanecen
M∞ = ∫ K (θ ) − K o
θo invariantes; las variables tendrán asteriscos.
Las ecuaciones (8) y (11) se transforman en:
La introducción de las ecuaciones (8) y (11) 121
en la ecuación (14) proporciona la máxima 1− α (18)
D∗ (θ∗) = 2
capacidad de almacenamiento siguiente (1 − α θ∗)
(Kunze et al., 1985):
θ∗ 1 − β + (β − α )θ∗ 
K ∗ (θ∗ ) = (19)
λ c (θs − θo )  1  1 − αθ∗
M∞ = ln   (15)
β 1 − β  Para facilitar la escritura de las ecuaciones,
se prescindirá de los asteriscos, en el entendido
Es claro que las características de Broadbrigde de que se trata de variables adimensionales
y White proporcionan una capacidad de hasta que no se diga lo contrario.
Se introduce el potencial de Kirchhoff:
almacenamiento no acotada para todos los
suelos (b = 1), a diferencia de las características θ

de Fujita y Parlange. En particular, para el µ (θ ) = ∫ D (θ )d θ (20)


0
suelo de Green y Ampt (b = 0), la ecuación (15)
proporciona M∞ = lc(qs – qo). el cual satisface m(1) = 1, para escribir la ecua-
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

Así, con este análisis se puede inferir ción (3) como sigue:
que las características de Fujita y Parlange
son más versátiles que las de Broadbrigde y 2

White. La pregunta que se plantea es que si ∂µ = D (µ) ∂ µ2 − D(µ) dK ∂µ − D (µ)ϒ(z, t) (21)


∂t ∂z d µ ∂z
las técnicas matemáticas —utilizadas para
construir soluciones analíticas de la ecuación
La coordenada de Storm (1951) y Fujita
Fokker-Planck con las segundas— pueden ser
(1952) definida por:
aplicables en la construcción de soluciones
con las primeras. En el apartado siguiente se z
demuestra que éste es el caso. ζ (z, t) = ∫ f θ (z, t ) dz (22)
0

Tecnología y
Fuentes et al., Sobre una solución exacta no lineal de la ecuación Fokker-Planck con término de sumidero

permite linealizar el término difusivo de la κ  1 − αθ 


f (θ) = = κ 
ecuación (21), siempre y cuando f (θ ) ∝ 1 D (θ ). D(θ)  1− α 
Se demostrará que esta transformación (27)
linealiza la ecuación diferencial sólo en el caso  1− α 
de la difusividad de Fujita. f (µ) = κ  
 1 − α + αµ 
De la ecuación (25) se deducen las reglas:

Con la ecuación (27), la ecuación (25) se


 ∂µ   ∂µ   ∂µ   ∂ζ  (23) simplifica a:
  =   +   
 ∂t  z  ∂t  ζ  ∂ζ  t  ∂t  z

∂  ∂ζ  ∂ ∂
κ ∂ µ − κ  d (1 − α + αµ )K (µ )
2
2

= 
∂z  ∂z  ∂ζ
= f  θ (z, t )
∂ζ
(24)  ∂ζ 1 − α  d µ 
2 

∂µ 
= − αq  ∂µ − D(µ )ϒ (z, t) (28)
∂t s
 ∂ζ
La ecuación (21) deviene:  α ∂µ z

 −κ 1 − α ∂ζ ∫ ϒ (z, t)dz
 0

2
 ∂µ dK ∂µ
D(µ)f (θ) ∂ζ2 − D(µ) µ f (θ) ∂ζ − D(µ)ϒ(z,t) +
2

122 ∂µ  d
= 2 donde qs(t) = q(z = 0,t) es el flujo de Darcy en la
∂t  ∂µ ∂µ z ∂q 
f(θ)f ′(θ )  + ∫ f ′ θ (z,t)  +ϒ(z, t ) dz frontera superior.
 ∂ζ
  ∂ζ ∂ z 
 0
La ecuación (28) puede ser llevada a la
(25) forma de la ecuación de Burgers (1948) si los
coeficientes del término convectivo tienen un
en donde se ha utilizado la ecuación (2) y f ’(q) comportamiento lineal en m. Haciendo d[(1 –
= df/dq. El flujo de Darcy (q) está definido por a + am)K(m)]/dm = bc + 2bm, donde bc y b son
la ecuación (3). parámetros, se deduce:
Para linealizar el término difusivo se debe
tener D(m)f2(q) = k2, donde k es una constante.
µ (1 − β + βµ )
En virtud de las ecuaciones (2), (20) y (24), q K (µ ) = (29)
1 − α + αµ
= –f(q)∂m/∂z + K(m); en consecuencia, para
eliminar el cuadrado de la derivada en la
ecuación (25), se debe asumir que df/dq = –c1, en donde se han utilizado las condiciones K(0)
donde c1 es una constante. Se deduce f(q) = c2(1 = 0 y K(1) = 1, que resultan en bc = 1 – b.
– aq), donde c2 es una constante de integración La introducción de la ecuación (26) en la
y a = c1/c2, y por lo tanto D(q) = k2/c22(1 – aq)2. ecuación (29) conduce a la conductividad
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

El potencial de Kirchhoff se deduce de la ecua- K(q) = q[1 – b + (b – a)q]/(1 – aq), la cual es


ción (20): m(q) = k2q/c22(1 – aq), y puesto que precisamente la ecuación (19), que resulta de
m(1) = 1, se tiene k2/c22 = 1 – a. De este modo la relación entre la conductividad y difusivi-
se obtiene D(q) = (1 – a)/(1 – aq)2, la cual dad, propuesta por Parlange et al. (1982),
corresponde a la difusión de Fujita (1952), en cuando se introduce la difusividad de Fujita.
escritura adimensional definida por la ecuación Siguiendo con el mismo razonamiento, si
(18). Además: la integral en la ecuación (28) tiene la forma
as – gm(z, t), entonces se debe tener as = gm(0,
t) para que la integral se anule en z = 0; g es
µ (θ ) =
(1 − α )θ ; θ (µ ) =
µ
(26) un parámetro adimensional. Denotando
1 − αθ 1 − α + αµ
Tecnología y
Fuentes et al., Sobre una solución exacta no lineal de la ecuación Fokker-Planck con término de sumidero

ms(t) = m(0, t), a la evolución del potencial de a Hopf (1950) y Cole (1951), inicialmente
Kirchhoff en la superficie de la columna, se propuesta para el caso de qo constante o c =
puede establecer: 0, restricciones no consideradas aquí. Esta
z transformación reemplaza el coeficiente del
∫0 ϒ (z, t )dz = −γ µ (z, t ) − µs (t) , término convectivo de la ecuación (32), con
(30) la ayuda de una nueva variable (u), llamada
∂µ potencial de Hopf-Cole:
ϒ (z, t) = −γ
∂z
es decir, en la ecuación (28) se tiene también: ∂ ln(u)
κ (2a µ + b − cqo ) = −2 κ2 (36)
∂ζ
κ ∂µ esta transformación es un caso particular de
D (µ) ϒ (ζ ,t) = − γ (1 − α + αµ ) (31)
1− α ∂ζ las transformaciones de Bäcklund.
La ecuación (32) se transforma en:
La ecuación (28), considerando las
ecuaciones (29), (30) y (31), se transforma en la ∂  1  ∂u 2
2 ∂ u  c dqo
κ   −κ 2  = (37)
ecuación de Burgers (1948) siguiente: ∂ζ  u  ∂t ∂ζ   2 dt

∂µ ∂ 2µ ∂µ de donde:
= κ 2 2 − κ [2a µ + b − cqo ] (32) 123
∂t ∂ζ ∂ζ

∂u ∂ 2u c dqo
= κ2 2 + ζ + F (t) u (38)
donde: ∂t ∂ζ 2κ dt 

β − γα 1 − β − γ (1 − α ) en la cual F(t) es una función desconocida del


a= , b= ,
1− α 1− α tiempo.
(33)
El paso de la solución de la ecuación (38),
α
c= u(z,t), a la solución de la ecuación (32), u(z,t), se
1− α
realiza a través de la ecuación (36), a saber:
qo = qs − γ µs (34)
1  ∂ 
µ (ζ,t) = cqo − b − 2 κ ln u (ζ, t)  (39)
El parámetro k, siendo arbitrario, puede ser 2a  ∂ζ 
tomado como la unidad (Fuentes, 1992) o ser
seleccionado de modo que la lámina de agua Para contar con la solución u(z,t) es nece-
almacenada en la columna de suelo l(t) sea saria la relación entre z y z. Ésta se encuentra
igual a la lámina almacenada en la ‘columna mediante la inversión de la ecuación (22),
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

de Kirchhoff-Fujita’: considerando las ecuaciones (27) y (39):

ζ
1
z (ζ, t) = D µ (ζ, t) d ζ
∞ ∞
I(t) = ∫ θ (z, t)dz = ∫ µ (ζ, t)d ζ (35) κ ∫0
0 0 (40)
1 c (cqo − b ) c  u (0, t)
=  1− α +  ζ + ln  
κ 2a  a  u (ζ, t)
en tal caso κ = 1 1 −α .
La ecuación de Burgers puede ser llevada
a la forma de la ecuación lineal del calor, Cuando qo es una constante, la ecuación (38)
efectuando una sustitución no lineal debida se simplifica considerablemente, a saber:

Tecnología y
Fuentes et al., Sobre una solución exacta no lineal de la ecuación Fokker-Planck con término de sumidero

∂u ∂ 2u ya que estas dos últimas ecuaciones satisfacen,


= κ2 2 (41)
∂t ∂ζ respectivamente, las ecuaciones (42) y (43) con:

la cual corresponde a la ecuación lineal del 1


calor. λ=
2
( ) 2
b 2 + 2 2a 1 − α − bc qo + (cqo ) (46)
De acuerdo con la ecuación (34), el flujo de
Darcy en la frontera está dado por qs = qo + gms, en ζ
1  
donde se ha supuesto que qo sea constante para A (ζ ) = cqo ζ − ∫ 2a µi (ζ )+ b  d ζ  (47)
deducir la ecuación (41). Si no hay término de 2  0 
sumidero (g = 0), las soluciones de la ecuación
(41) serán aplicables para un flujo constante en La resolución se vuelve simple, se
la superficie (qs = qo), ya sea positivo (lluvia) descompone la función u en la suma de dos
o negativo (evaporación). Cuando existe el funciones que satisfacen la propia ecuación
sumidero descrito por la ecuación (30) (g ≠ 0), (41) (Carslaw y Jaeger, 1959):
estas soluciones son aplicables al caso particular
en que el flujo de Darcy en la superficie varíe u = uf + uc (48)
como qs = qo + gms.
La primera está sujeta a las condiciones
Para resolver la ecuación (41) es necesario
inicial y de frontera:
transformar las condiciones límite. La con-
124 dición de frontera en z = 0 es definida por
uf (ζ ,0) = 0 ; uf (0, t ) = exp (λ2 t) (49)
la ecuaciones (6), (20) y (27): qs D(µ) =
−κ ∂µ ∂ζ + K (µ) D(µ). Obteniendo ∂m/∂z de
y la segunda está sujeta a las condiciones:
la ecuación (36), utilizando las características
hidrodinámicas, la propia ecuación (41) y uc (ζ,0 ) = exp  A (ζ ) ; uc (0, t) = 0 (50)
considerando que ms(t) = m(0,t), se deduce:
La solución del primer sistema se obtiene
utilizando la transformada de Laplace y es
∂u 1  2
(
− b + 2 2a 1 − α − bc qo
∂t 4 
) (Carslaw y Jaeger, 1959, p. 64):
(42)
2
+ (cqo ) u = 0

1 −(λ κ)ζ+λ2t  ζ 
 uf (ζ ,t ) = e erfc  −λ t
2  2 κ t 
(51)
La condición inicial se deduce de la propia 1 (λ κ)ζ+λ2t  ζ 
ecuación (36): + e erfc  + λ t
2  2κ t 

∂u 1 donde erfc(x) = 1 – erf(x) es la función comple-


+  2a µi (ζ ) + b − cqo  u = 0 (43)
Ciencias del Agua, vol. II, núm. 1, enero-marzo de 2011

∂ζ 2 κ  mentaria de los errores y erf(x) es la función de


los errores (Abramowitz y Stegun, 1970).
La solución del segundo sistema (Carslaw y
Así, el problema consiste en resolver la
Jaeger, 1959, p. 59) se expresa como:
ecuación (41), sujeta a la condición de frontera:

u (0, t) = exp (λ2 t) (44) ∞   (ζ − ζ )2 


1 
uc (ζ,t ) = exp  A (ζ ) exp  − 
2κ πt ∫0   4κ 2t 
y a la condición inicial:  
 (ζ + ζ )2  