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Universidad Nacional Mayor de San Marcos

From the SelectedWorks of Fort Ninamancco Cordova

Spring January, 2007

¡Las apariencias engañan! La regulación de la


irrevocabilidad del poder en el Código Civil
Fort Ninamancco Córdova, Universidad Nacional Mayor de San Marcos

Available at: http://works.bepress.com/fort_ninamancco/14/


INFORME PRÁCTICO CIVIL

INFORME PRÁCTICO CIVIL

¡Las apariencias engañan!


La regulación de la irrevocabilidad
del poder en el Código Civil
Fort
NINAMANCCO CÓRDOVA(*)

RESUMEN DEL INFORME


E n el presente informe, el autor realiza un exhaustivo
análisis de la problemática de la revocabilidad del po-
der en la representación. En tal sentido, somete a críti-
ca la solución adoptada por el legislador mediante el
SUMARIO: establecimiento de la irrevocabilidad del poder, previsto
en el artículo 153 del Código Civil, argumentando, que
I. Introducción. II. La representación y nuestro fasti- siendo la representación un instituto cuya finalidad es
dioso artículo 153 del Código Civil. III. El fundamento la tutela del interés del representado, no parece correc-
de las facultades del representante, la revocabilidad y la to establecer la irrevocabilidad del poder, pues genera
irrevocabilidad del poder. IV. Dilucidando el problema. más de una distorsión e inconveniente en la práctica al
V. “¡La Constitución al rescate!”. VI. Reflexión Final limitar indebidamente a la autonomía privada.

MARCO NORMATIVO:
• Código Civil: arts. 151,153, 154 y 156.
solo hecho de que la representación se instituto que facilita la celebración de los
otorgue para un acto específico, el poder negocios jurídicos, el cual implica –a gros-
dado sea irrevocable como lo señala ex- so modo– que un determinado sujeto (re-
I. INTRODUCCIÓN presamente el Código Civil? presentante) puede realizar un negocio
jurídico, cuyos efectos habrán de recaer
Invito al lector a revisar ahora mismo el Siendo así, nosotros –a la luz de nuestro en la esfera jurídica de otro (el represen-
artículo 153 del Código Civil (en adelan- ordenamiento jurídico– ¿o podemos va- tado). Esto ocurre por una disposición
te C.C.)… no tenemos duda de que us- lernos de algún argumento legal para ex- que puede ser legal (dándose así la de-
ted lo ha encontrado… ahora bien, le ro- tinguir la relación representativa en los nominada representación legal) u origi-
gamos que absuelva las siguientes cues- casos antedichos? Y lo que es más ¿trae nada por el sujeto titular de la esfera jurí-
tiones: otros inconvenientes el artículo 153 del dica a ser afectada por dichos efectos
C.C.? negociales (la llamada representación
Si nosotros le otorgamos un poder a us-
ted para que en nuestra representación Las líneas que siguen están destinadas voluntaria)(2).
compre un bien inmueble determinado, a absolver estas interrogantes y demos- La representación abarca muchos temas
¿podemos revocar(1) el poder? Si le otor- trar la validez de las respuestas que interesantes, entre otros sus diversas cla-
gamos poder por el lapso de tres meses, acabamos de dar a las preguntas for-
para que nos represente en un proceso sificaciones (directa o indirecta, por ejem-
muladas.
de negociación de renovación de un con- plo), su relación con el contrato de man-
trato de consorcio del cual formamos dato, así como con la ineficacia negocial
II. LA REPRESENTACIÓN Y (lo referente al falsus procurator). En lo
parte, ¿podemos revocar el poder? Sin
NUESTRO FASTIDIOSO AR- que a nuestro trabajo se refiere –como
dudar, toda vez que tiene el C.C. a la vis- TÍCULO 153 DEL CÓDIGO
ta, usted responde negativamente. ya se habrá podido advertir– nos ocupa-
CIVIL remos solo de un punto: la irrevocabili-
Ahora bien, ¿cómo reaccionaría usted si Como es sabido, la representación es un dad del poder(3), tópico que se halla re-
le decimos que sus respuestas son harto
discutibles (por no decir erradas)? Qui-
zás piense que esta sugerencia es una (*) Coordinador del Taller de Dogmática de Derecho Civil “Carlos Fernández Sessarego”. Asistente de Docencia de
broma… pues no, le decimos firmemen- Derecho Civil en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Asistente en el Área de Derecho Corporativo del
Estudio Loli & Portocarrero Abogados.
te que sus respuestas son discutibles. (1) Una autorizada doctrina ha resaltado el hecho de que en este tema, usualmente, se maneja una terminología
Usted debe estar muy extrañado… en imprecisa. Así, se indica que la revocación en sentido técnico actúa retroactivamente, por lo que debería hablarse
efecto, una interpretación literal de dicha más bien de un receso, lo cual es tan cierto como que los actos cumplidos por el representante antes de la
“revocación” son y permanecen plenamente eficaces (Cf. GAZZONI, Francesco. “Manuale di Diritto Privato”. Edi-
norma le da la razón a usted y no a noso- zioni Scientifiche Italiane. Napoli, 1998. Pág. 984).
tros, de eso no hay duda... pero sucede, (2) La doctrina nacional se nuestra pacífica al respecto: LEÓN BARANDIARÁN, José. “Tratado de Derecho Civil”. T. II. WG
que las apariencias engañan… y mucho. Editor. Lima, 1991. Págs. 91 y sgtes.; VIDAL RAMIREZ, Fernando. “El acto jurídico”. Gaceta Jurídica. Lima, 2002.
Pág.171 y sgtes. LOHMANN LUCA DE TENA, Juan. “El negocio jurídico”. Studium. Lima, 1986. Pág. 119 y sgtes.
¿Es razonable que nosotros no podamos (3) En sede nacional se ha señalado acertadamente que: “(...) el termino ‘poder’ se utiliza en dos sentidos: como
negocio jurídico por medio del cual se otorga la facultad de representación; y como la situación jurídica de la cual
revocar los poderes que le otorgamos a goza el representante” (Ver: PRIORI POSADA, Giovanni. “Comentario al artículo 145 del Código Civil”. En: Código
usted, a pesar de que el negocio a reali- Civil Comentado. Gaceta Jurídica. Lima, 2003. Pág. 640). En este trabajo nos vamos a referir tanto a uno como al
otro significado, aunque es conveniente señalar que en este aspecto nos estamos refiriendo a la revocabilidad de
zar es de interés exclusivamente los atributos dados al representado (pero es evidente que este aspecto esta muy ligado a la eficacia del negocio
nuestro? ¿Es adecuado que por el por el cual se otorga el poder).

ACTUALID
CTUALID AD J URÍDIC
ALIDAD A
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A CTUALIDAD CIVIL Y REGISTRAL

gulado por el ya mencionado artículo 153


LA IRREVOCABILIDAD DEL PODER
del C. C, el cual dice:
“El poder es irrevocable siempre que se
estipule para un acto especial o por tiem-
po limitado o cuando es otorgado en in-
terés común del representado y del re-
presentante o de un tercero.
Cuando se estipule para un
El plazo de poder irrevocable no puede acto especial.
ser mayor de un año”. Estas solucio-
nes no limitan la
Pues bien, este artículo es muy claro, autonomía pri-
establece la irrevocabilidad del poder en SUPUESTOS DE vada y no tienen
IRREVOCABILIDAD Cuando se otorgue por un
cuatro supuestos: en cuenta que la
tiempo limitado.
(Artículo 153 representación
- Cuando se otorgue el poder para rea- Código Civil) debe tutelar el
lizar un acto especial. interés del re-
presentado.
- Cuando se otorgue el poder por un Cuando sea otorgado en in-
tiempo limitado. terés común del represen-
tado y del representante.
- Cuando se otorgue el poder en inte-
rés común del representado y del re-
presentante.
- Cuando se otorgue el poder en inte-
rés de un tercero.
Ahora bien, según este artículo(4), el po-
der será irrevocable siempre que exista,
en la actividad negocial respectiva, un to!, si una persona otorga poderes a otra, asevera que no obstante un poder sea
interés tutelable que no sea el del repre- para celebrar un negocio de su exclusivo irrevocable, el representado puede revo-
sentado (interés que puede ser del re- interés, no comprendemos por qué el le- carlo en cualquier momento (y solo esta-
presentante o de un tercero), además en gislador ha decido que dicho poder sea rá obligado a responder por lo daños y
otros dos supuestos (que son los que nos irrevocable. De igual modo sucede si se prejuicios si la revocación del poder se
preocupan): cuando el poder sea para un otorga un poder por tiempo limitado en los infiere al representante). De seguirse
acto especial o por tiempo limitado, nada exclusivo interés del representado. Esto este planteamiento, el resultado no pue-
más. Es decir, basta que el poder sea –en nuestra opinión– merece más que el de ser otro: ¡el otorgamiento del poder
otorgado para un acto especial o por un solo reproche. ¿Qué pudo haber motiva- irrevocable no tendría sentido en nues-
tiempo determinado (menor de un año) do a que se aprobara norma semejante? tro ordenamiento, ya que siempre sería…
para que el ordenamiento jurídico –por Veamos: revocable (¡!).
decirlo de alguna manera– automática- El profesor Fernando Vidal Ramírez(5) afir- El artículo 153 del C. C –aunque muy cri-
mente (rectius: de pleno derecho) consi- ma que esta norma se inspira en la pro-
dere a dicho poder como irrevocable. ticable– se encuentra vigente. En princi-
puesta del Prof. Carlos Cárdenas Quirós pio, una norma, aunque no nos agrade,
Como es evidente, en la redacción de a la comisión revisora. Somos hidalgos debe ser obedecida.
este artículo existen limitaciones (inade- en reconocer que no hemos podido en-
cuadas) a la autonomía privada. Pero el contrar el texto de dicha propuesta. Lo
único que hemos hallado es la “exposi- III. EL FUNDAMENTO DE LAS FA-
problema, lamentablemente, no queda CULTADES DEL REPRESEN-
ción de motivos”(6), donde se señala que
allí. Continuemos desentrañando el sig-
este artículo no tiene antecedente legis- TANTE, LA REVOCABILIDAD
nificado (literal) de la referida norma:
lativo en el Código Civil de 1936, asimis-
Y LA IRREVOCABILIDAD DEL
PODER
Hemos reducido a tres los supuestos en mo se efectúa una interpretación literal
los cuales el poder será irrevocable, los de la norma en cuestión, y finalmente se Parece de perogrullo señalar que las fa-
cuales se encuentran conectados por una afirma que el gran jurista Manuel Augus- cultades del representante hallan su fun-
disyunción. Siendo ello así, los tres su- to Olaechea patrocinaba una norma se- damento en la esfera jurídica del repre-
puestos tienen autonomía, por lo cual mejante para el derogado Código(7). Lo sentado(8). En efecto, quien origina la re-
deben ser interpretados de forma tal que que también nos parece inexplicable es lación representativa es el representado;
cada supuesto debe ser diferente al otro que en dicha “exposición de motivos” se sobre su interés reposa toda la relación
(es decir, no debe haber redundancia).
No es difícil advertir esto, pero si lo apli-
camos a nuestro artículo 153 las conse-
cuencias son para llorar. En efecto, los
tres supuestos en los que el poder es irre-
vocable son:
- Cuando se otorga en interés del re- (4) Es evidente que estamos ante una norma de carácter imperativo, ya que en ningún momento se alude a alguna
facultad, o pacto en contrario. “El poder es irrevocable siempre que…” Los resaltados indican el carácter impera-
presentado para un acto especial. tivo de la norma, caso contrario la redacción sería algo como: “La irrevocabilidad del poder podrá ser… salvo
pacto en contrario… es posible solo cuando…”, etc. Sostener que el artículo 153 es una norma no imperativa,
- Cuando se otorga en interés del re- implicaría también sostener –a menos que la coherencia sea prescindible– que, por ejemplo, el artículo 1398
presentado por tiempo limitado. también lo sea. Sin embargo, es palmario que cosa semejante es inconcebible.
(5) VIDAL RAMÍREZ, Fernando. Ob. cit. Pág. 201.
- Cuando se otorga en casos en los que (6) En: Código Civil. Exposición de Motivos y Comentarios. Compiladora: REVOREDO DE DEBAKEY, Delia. T. IV. Lima.
exista además un interés tutelable, ob- 1985. Pág.287.
viamente distinto al del representado, (7) Lo cual resulta no poco discutible, toda vez que el mismo profesor Fernando Vidal (Ob. cit. Pág. 202) se refiere
específicamente a la propuesta del destacado jurista, señalando: “Olaechea consideró que no hacía falta un dispo-
en la actividad negocial respectiva. sitivo sobre la irrevocabilidad del mandato, ya que este podría ser irrevocable cuando era cláusula de un contrato
Esto es lo que dice nuestro artículo 153 sinalagmático, o si era constituido en interés de un tercero”. Es claro, entonces, que el profesor Olaechea nunca
propuso nada parecido a nuestro actual artículo 153 del Código Civil.
del Código Civil al dilucidar las disyun- (8) Obviamente, nos estamos refiriendo al caso más usual, es decir, cuando la representación se otorga en interés solo
ciones que tiene. ¡Lamentable, pero cier- del representado.

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INFORME PRÁCTICO CIVIL

representativa; la actividad representati- del representado que el representante debe sus intereses y, por lo tanto, para dispo-
va tiene como referente fundamental di- realizar algunos actos antes de abandonar ner de su propia esfera jurídica(17). Como
cha esfera jurídica. definitivamente la relación representativa. colorario de esto, podemos decir que no
es posible inmiscuirse en la esfera jurídi-
El surgimiento del instituto de la repre- En efecto, a la luz del artículo 154 del ca ajena sin la autorización debida.
sentación es para beneficiar al represen- C.C., notamos que el representante debe
tado, ya que le permite realizar negocios continuar con la representación hasta su Sin embargo, existen casos en los cua-
jurídicos en circunstancias en las cuales reemplazo (salvo justa causa). Así tam- les los actos de autonomía producen
su ausencia es un imperativo (9). Esto, bién, este artículo dispone que el repre- efectos en esferas jurídicas distintas a las
como lo advertimos, es claro, pero tal sentante podrá dejar de ser tal después de quienes realizan dichos actos (es de-
parece que no se ha reparado en este de 30 días (más el término de la distan- cir, un tercero); pero estos supuestos son
dato, el cual precisamente configura el cia) de haber notificado a su representa- excepcionales y se caracterizan por te-
fundamento de la revocabilidad del po- do su renuncia. A continuación, desarro- ner efectos que son únicamente benefi-
der, tanto así que en los principales or- llaremos algunas ideas que nos permiti- ciosos para el tercero.
denamientos (por no decir todos) la re- rán comprender mejor el rol que cumple
presentación es naturalmente revoca- la esfera jurídica del representante en el Este peculiar tipo de supuesto negocial
ble(10). Este carácter se explica muy fácil- devenir de la relación representativa. se admite sobre la base de una concep-
mente si también se repara en el hecho ción más evolucionada de la autonomía
de que si el representado, por medio del Como se sabe, la representación se otor- privada, que ve en ella no solo un meca-
otorgamiento del poder, confiere a otro ga por el denominado “negocio de apo- nismo que posibilita la autorregulación de
la facultad de obrar por él, debe estar deramiento”, que es un negocio unilate- intereses privados, sino además lo con-
siempre en la posibilidad se suprimir di- ral; es suficiente que la sola declaración cibe como un instrumento de colabora-
cho poder, o por lo menos modificar sus de voluntad del representado cumpla los ción social. Sin embargo, estos tipos de
términos. requisitos necesarios, según el caso con- actos tienen esquemas específicos pre-
creto, para que la relación representati- fijados por la ley, de los cuales no pue-
Si en la representación el interés del re- va quede formada.
den salirse los particulares (númerus
presentado es el eje, es el único que se
Ahora bien, ¿cómo se explica que unila- clausus). Así, por ejemplo, piénsese en
ha de tener en cuenta, es obvio que el
teralmente se modifique la esfera jurídi- el contrato a favor de tercero.
ordenamiento protegerá este interés dán-
dole todas las prerrogativas(11). Siendo ca del que será el representante, sin su
Entonces, resulta que lo principal en es-
así, es claro que “la justificación de la mo- consentimiento? ¿No se afecta acaso la
autonomía privada del que será represen- tos actos, con respecto a los terceros, es
dificabilidad y de la revocabilidad de la que los efectos les son siempre de ca-
procura estriba, más que en la naturale- tante? Veamos:
rácter beneficioso, pero aún así pueden
za esencialmente fiduciaria de la relación Podemos entender la autonomía privada rechazarlos si no están dispuestos a to-
entre representante y representado, (…) –grosso modo – como el poder que tienen lerarlos en su esfera jurídica(18). Uno
en el nexo estrecho que debe existir siem- los individuos para regular por sí mismos de esos supuestos de excepción es el
pre entre la legitimación del representante
y el interés del representado en mante-
nerla viva”(12).
La revocabilidad es, pues, inherente a la
representación, justamente porque es en
(9) CASTRO TRIGOSO, Nelwin. “La actuación del falsus procurator”. En: Actualidad Jurídica. T. 156. Gaceta Jurídica.
interés del representado que se genera, Lima, noviembre de 2006. Pág. 55: “En efecto, puede ocurrir que un sujeto no pueda celebrar personalmente actos
por ello no resulta para nada extraño que de autonomía privada (o realizar actos jurídicos en sentido estricto) o, simplemente, que no quiera hacerlo. Las
motivaciones o circunstancias son de la más diversa índole”. Lo que sucede es que el instituto de la representación
autorizados sectores de la doctrina ha- encuentra su razón de ser en exigencias práctica propias de un sistema de producción y distribución de bienes y
yan señalado que “la revocabilidad es un servicios fundado en la división del trabajo; así mismo, debe resaltarse el hecho de que los contratos de mayor
importancia son concluidos mediante el empleo de la representación negocial (D’AMICO, Paolo. “Voz: Rappresen-
elemento estructural esencial del po- tanza”. En: Enciclopedia Giuridica Treccani. Vol. XXV. Istituto dell’ Enciclopedia Italiana. Roma, 1991. Pág. 1 (de la
der”(13) y que “el apoderamiento es (…) separata).
por su propia naturaleza, un negocio re- (10) Cosa indiscutible desde hace mucho. En efecto, señalaba el llamado “príncipe de los pandectista” a fines del siglo
XIX: “Il conferimento dei poteri non vincola chi li conferisce, essi possono essere liberamente revocati”: WINDS-
vocable”(14). Por lo tanto, compartimos CHEID, Bernhard. “Diritto delle Pandette”. V. I. Traduzioni dei proffesori Carlo Fadda e Paolo Emilio Bensa. Unione
plenamente la opinión que sostiene que Tipografico-Editrice Torinese, 1925. Pág. 229.
esta característica (la revocabilidad) al- (11) Con incuestionable pertinencia, da a este dato una importancia meridiana: SCOGNAMIGLIO, Renato. “Teoría Ge-
neral del Contrato”. Traducción de la edición italiana de Fernando Hinestrosa. Universidad Externado de Colombia.
canza el nivel de principio general en lo Bogotá, 1996. Pág. 83.
que a la materia negocial se refiere(15). (12) BIGLIAZZI GERI, Lina; BRECCIA, Umberto; BUSNELLI, Francesco y NATOLI, Ugo. “Derecho Civil”. T. I. V. II.
Un sector de la doctrina (principalmente Hechos y Actos Jurídicos. Traducción de la edición italiana de Fernando Hinestrosa. Universidad Externado de
Colombia. Bogotá. 1995. Pág. 716.
francés) se vale de la confianza para ex- (13) FLUME, Werner. “El negocio jurídico”. Traducción de la edición alemana de José Miquel González y Esther Gómez
plicar la revocabilidad. En efecto, se ha Calle. Fundación Cultural del Notariado. Madrid. 1998. Pág. 981.
dicho que siendo la confianza la base y (14) SANTORO PASSARELLI, Francesco. “Doctrinas generales del Derecho Civil”. Traducción de la edición italiana de
el fundamento de la relación representa- A. Luna Serrano. Editorial Revista de Derecho Privado. Madrid, 1964. Pág. 350 (el resaltado nos pertenece).
(15) BIANCA, Massimo. “Diritto Civile”. T. III. Il Contratto. Giuffré Editore. Milano. 1987. Pág. 106: “La revocabilità della
tiva, la pérdida de la confianza debe po- procura trova fondamento nel principio generale della revocabilità dei poteri concessi dal soggetto nel proprio
ner fin a dicha relación, ya que la con- interesse”(el resaltado nos pertenece).
fianza no se impone, si llega a desapare- (16) De este modo, poniendo énfasis en la confianza: DÍEZ PICAZO, Luis. “La representación en el derecho privado”.
Civitas. Madrid, 1979. Pág. 305; JOSSERAND, Louis. “Derecho Civil”. T. II. V. II. Contratos. Traducción de la edición
cer, la “armadura” de la operación cede, francesa de Santiago Cunchillos y Manterola. EJEA. Buenos Aires, 1950. Pág. 371 y MAZEAUD, Henry, León y
por lo cual es necesaria la regla de la re- Jean. “Lecciones de Derecho Civil”. Pág. III. V. IV. Los Principales Contratos. Traducción de la edición francesa de
Luis Alcalá Zamora y Castillo. EJEA. Buenos Aires. Pág. 412. Sin embargo, consideramos que es preferible prescin-
vocabilidad, entonces, si no se admitiera dir de la confianza para explicar el fundamento de la revocabilidad, ya que dicha idea podría dar pie a entender que
la revocación, se estaría admitiendo una la revocabilidad solo debe proceder cuando se acredite o se demuestre la existencia de un hecho que justifique la
pérdida de confianza. En rigor de verdad, toda vez que el único interés relevante es el del representado, la revoca-
enajenación de la personalidad que pug- ción del poder debe ser entendido como un acto de disposición del propio interés, no siendo necesario acreditar
na con los principios del derecho moder- una justificación para efectuarla. Al respecto: LEÓN BARANDIARÁN, José. Ob. cit. Pág. 98: “(…) por declaración
unilateral del representado cesa la representación”. Asimismo, CARNEVALI, Ugo. “La Rappresentanza”. En: Linea-
no(16). mienti di Diritto Privato. A cura di Mario Bessone. Giappicheli Editore. Torino, 2002. Pág. 436.

Es menester indicar que el representan- (17) Así: BIANCA, Massimo. Ob. cit. Pág. 31; SCOGNAMIGLIO, Renato. Ob. cit. Pág. 15 y sgtes.; GALGANO, Frances-
co. “El negocio jurídico”. Traducción de la edición italiana de Francisco de P. Blasco Gasco y Lorenzo Prats Alben-
te puede retirarse por sí solo de la rela- tosa. Tirant lo Blanch. Barcelona. 1992. Pág. 65 y sgtes.; SACCO, Rodolfo y DE NOVA, Giorgio. Il Contratto. T. II.
ción representativa, a través de lo que Unione Tipografico - Editrice Torinese. Torino. 1993. Pág. 3 y sgtes.; las citas serían innumerables.
en doctrina se conoce como la “renuncia”. (18) Ver las ilustrativas líneas de FORNO FLÓREZ, Hugo. “Precisiones conceptuales en torno a la promesa de hecho
ajeno”. En: Advocatus. Revista de los estudiantes de la facultad de Derecho de la Universidad de Lima. Año III, 4ta
Sin embargo, tal es la primacía del interés Entrega. Lima 1992. Pág. 42.

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negocio de apoderamiento, ya que los parágrafo anterior ha sido advertido –aun- pero, inexplicablemente, al momento de
efectos sobre el que será representante que de manera tenue– por la doctrina de formular su comentario al artículo 153 del
son beneficiosos, porque consisten en nuestro país. Sin embargo, cuando abor- C. C, este autor no advierte en absoluto
poderes (o legitimación, si se quiere) a da el artículo 153 del C. C, lo hace de sobre la impertinente limitación que im-
su favor, para que los efectos de su obrar una manera insatisfactoria, veamos: pone a los particulares(27).
recaigan en la esfera jurídica del repre-
sentado. Pero –como se anotó– si el que El profesor Fernando Vidal(24), al referir- Sin embargo, han ido más allá, detectan-
será representante no está dispuesto a se al asunto en cuestión, hace muy bien do el problema que aquí denunciamos,
tolerar dichos efectos en su esfera jurídi- en señalar que el poder irrevocable es los profesores Aníbal Torres y Giovanni
ca, es plenamente libre de poder recha- una “suigeneridad”. Sin embargo, sus lí- Priori.
zarlos de inmediato o posteriormente neas se dedican más a los aspectos his-
tóricos y abordan someramente el fun- El profesor Torres(28) critica el artículo 153,
cuando crea conveniente (en este último afirmando que es injustificado que el po-
supuesto, debe someterse a lo dispues- damento de la irrevocabilidad, señalan-
do –basándose en la clásica obra del pro- der sea irrevocable cuando se otorga
to por el artículo 154 del C.C.). para un acto especial o por tiempo limi-
fesor de Marburg, Ludwig Ennecerus–
Cuando en la relación representativa exis- que esta característica se hace presente tado, diciendo, con todo acierto, que esta
te un interés a proteger diferente al del cuando se otorga el poder en interés del disposición “no busca solucionar, sino
representado, todo cuanto hasta aquí se representado o de un tercero. Líneas crear problemas”. En efecto, dice Torres:
ha dicho, sufre atemperaciones importan- adelante, el profesor Vidal hace una afir- “¿qué puede justificar que el poder otor-
tes(19), las cuales tienen como manifesta- mación que nos deja perplejos: “según gado para vender un bien (acto especial)
ción fundamental el venir a menos de la el ya acotado artículo 153 (…) la no re- o el otorgado para administrar un nego-
revocabilidad, surgiendo la figura del po- vocabilidad del poder puede establecer- cio por seis meses (por tiempo limitado)
der irrevocable. se para un acto especial o por tiempo li- sean irrevocables? Por supuesto que no
mitado (…)”(25). Parece claro que aquí el existe justificación alguna”. Entendemos
Sin embargo, este supuesto es poco autor está considerando al artículo 153 que este autor da por sentado que en
usual, y su diferencia con la representa- del C.C. como una norma no imperativa, estos supuestos el interés a tomar en
ción en interés solo del representado es lo cual –como se ha indicado (supra nota cuenta es solo el del representado, ya que
tan intensa que ha llevado a un sector de 3)– no es posible. No se advierte, pues, considera que los otros dos supuestos
la doctrina a concebirla como una figura en las líneas del profesor Vidal, el grave que contempla el artículo 153 son ade-
independiente(20). La figura originaria es límite a la autonomía privada que instau- cuados, debido a que la irrevocabilidad
pues la representación revocable, no obs- ra este artículo del Código Civil. se justifica si existe un interés del repre-
tante la representación, en contra de su sentante o de un tercero que deba ser
contenido originario, puede servir de Posteriormente, el profesor Juan Loh- protegido(29). El comentario del profesor
medio para realizar intereses del repre- mann se refiere al mismo asunto de una Torres finaliza llamando la atención so-
sentante o de terceros(21). manera similar(26). En efecto, este autor bre la urgente necesidad de modificar el
también se refiere –brevemente– al fun-
Es claro, la existencia –en la relación re- artículo 153. En efecto, para el profesor
damento de la irrevocabilidad, e indica
presentativa– de intereses distintos a los Torres esta mala regulación es insalva-
que la revocabilidad viene a menos cuan-
del representado (ya sean del represen- ble.
do existe en la actividad de representa-
tante o de terceros) hacen que la libre ción un interés del representante o de Por su parte el profesor Priori tiene una
revocabilidad venga a menos, para dar algún tercero. Refuerza esto el profesor
paso a la irrevocabilidad, precisamente manera muy singular de abordar el ar-
Lohmann cuando advierte que la irrevo- tículo 153 del C.C., veamos:
porque existen estos nuevos intereses a cabilidad debe estar sujeta a la existen-
tomar en cuenta por parte del ordena- cia de un legítimo interés exclusivo del Este autor también desglosa el artículo
miento, ya que si se mantuviera la natu- representante o de un tercero, digno de 153 en cuatro supuestos, señalando que
ral revocabilidad se corre el riesgo de protección jurídica, además de que es no existe razón alguna(30) para seguir el
dañar dichos intereses(22). Si la naturali- siempre posible –siguiendo a la doctrina tenor del referido artículo y entender que
dad de la revocabilidad del poder se basa italiana– que por una justa causa se pue- el poder dado para un acto especial o por
en que solo se ha de tomar en cuenta el da dar la revocabilidad, finalmente alude a tiempo determinado sea irrevocable
interés del representado, la irrevocabili- que la irrevocabilidad debe ser temporal; siempre, ya que existe la posibilidad de
dad se hace necesaria por lo contrario:
la existencia de otros intereses dignos de
tutela(23).

IV. DILUCIDANDO EL PROBLEMA

1. Apuntes críticos en torno a (19) SACCO, Rodolfo y DE NOVA, Giorgio. Ob. cit. Pág. 184.
la doctrina nacional que se (20) Así: FLUME, Werner. Ob. cit. Págs. 1014 y 1015.
ha ocupado del artículo 153 (21) Ibídem. Pág. 1015.
del C.C. (22) Con encomiable poder de síntesis dice BIANCA respecto a la irrevocabilidad: “Tale limite alla revocabilità della
procura (...) si giustifica nel rilievo che la revoca verrebbe a ledere un diritto del rappresentante ovvero un diritto del
A la luz de lo que hemos venido señalan- terzo”(Ob. cit. Pág. 107)
do, parece que está demás indicar que (23) Esto también ha sido notado desde hace mucho (WINDSCHEID, Bernhard. ult. cit. quien señala que los efectos de
la revocación se restringen cuando los intereses de terceros pueden verse afectados), y no parece que hoy en día
es totalmente injustificado que nuestro merezca ser discutido, máxime si se tiene en cuenta que al respecto existe unanimidad de pareceres entre los
ordenamiento civil considere irrevocable autores que venimos citando.
a un poder por el simple hecho de ser (24) Ob. cit. Págs. 201-203.
para un acto específico, o por un tiempo (25) Ibídem. 203 (resaltado nuestro).
limitado, sin reparar en lo absoluto en los (26) Ob. cit. Págs.184 y 185.

intereses a tomar en cuenta, ya que son (27) Del mismo modo, quien solo se limita a interpretar literalmente el artículo 153 del C.C. al momento de explicar su
contenido: ROMERO MONTES, Francisco. “Curso del acto jurídico”. Portocarrero Ediciones. Lima, 2004. Págs. 120
precisamente estos los que deben deter- y sgtes. No parece que pueda ponerse en duda el hecho de que el no advertir una mala regulación legal es, de
minar si la natural revocabilidad debe cierto modo, una manera de contribuir con sus efectos nocivos.

mantenerse o no. (28) TORRES VÁSQUEZ, Aníbal. “Acto jurídico”. IDEMSA. Lima. 2001. Págs. 360 y 361.
(29) Loc. cit.
Ahora bien, lo que señalamos al final del (30) Resaltado nuestro.

42
INFORME PRÁCTICO CIVIL

que en estos casos el interés a tomar en Suecia, el mismísimo Richard Posner no se estipula en él ninguno de los su-
cuenta sea solo el del representado(31). (quizá el más conspicuo representante de puestos de la norma que contiene el nu-
este movimiento) subrayó el hecho de meral 153 del aludido Código Sustanti-
Nosotros no compartimos esta interpre- que bajo ninguna circunstancia el juez vo, pues no ha sido otorgado por un acto
tación. Así es, ya hemos señalado que debe apartarse de lo expresamente se- especial, sino por varios actos, no tiene
una norma aunque no nos guste debe ser ñalado por la ley al momento de aplicar- límite en el tiempo y no consta que haya
obedecida, el hecho de que una norma la, aun cuando ello implique consecuen- sido otorgado en interés común del re-
resulte poco razonable o inconveniente, cias ineficientes económicamente ha- presentado y del representante o un ter-
bajo ningún punto de vista constituye jus- blando, ya que de lo contrario el carácter cero”.
tificación suficiente para desobedecerla predecible de la ley peligraría, lo que es
o al momento de interpretarla cambiarle aún más indeseable que cualquier nor- Resulta claro, entonces, que para la Corte
su naturaleza. Consideramos que en este ma con efectos económicos dañinos(34). Suprema es suficiente que el poder sea
planteamiento se está interpretando esta otorgado para un acto especial o por tiem-
norma imperativa como si fuese disposi- po limitado, para ser considerado como
tiva, por el hecho de que de no hacerlo 2. Breves consideraciones crí- irrevocable, sin importar si el poder se
así, se contribuiría con los efectos noci- ticas sobre algunas resolu- otorgó en exclusivo interés del represen-
vos de la norma. ciones judiciales y adminis- tado. Nosotros también suscribimos esta
trativas interpretación a nivel de Código Civil, pero
En ese orden de ideas, también podría nótese como el desacierto legislativo se
La revisión de decisiones a nivel judicial
decirse que la hipoteca (a pesar de lo que manifiesta en la práctica y no se hace
y administrativo nos permite dos cosas:
estipula nuestro ordenamiento) puede nada al respecto.
(i) confirmar la necesidad de deshacer-
ejecutarse de manera privada, ya que es nos del desacierto legislativo que denun-
irrazonable considerar que nuestro orde- Por otra parte, hace poco el Tribunal Re-
ciamos, y (ii) que nuestros tribunales tam-
namiento exija siempre la ejecución judi- gistral de Lima emitió una resolución en
poco han dado una solución al respecto,
cial de estas garantías, ya que el poder la cual se afirmaba que “la excepción al
limitándose a seguir a la doctrina nacio-
judicial es demasiado lento, lo cual pro- principio de revocabilidad del poder se
nal. Es más, el tribunal registral capitali-
voca iliquidez en los créditos (y las tan- encuentra contenida en el artículo 153 del
no, al momento de resolver conflictos
tas veces denunciadas consecuencias Código Civil, que señala que el poder es
concretos, ha venido manejando una in-
nocivas para la economía en general). Le irrevocable siempre que se estipule para
terpretación bastante cuestionable y has-
preguntamos al lector ¿es esta razón un acto especial o por tiempo limitado o
ta contradictoria del artículo 153. Veamos:
suficiente para sostener que la hipoteca cuando es otorgado en interés común del
se puede ejecutar de manera extrajudi- Resulta interesante revisar una senten- representante y del representado o de un
cial? La respuesta no puede ser otra que cia emitida por la Corte Suprema de la tercero (…) además, el poder irrevoca-
negativa. República hace algunos años(35), toda vez ble no puede ser mayor de un año”(36).
que en ella se aprecia lo que para este
Concordamos que es muy inadecuado órgano jurisdiccional es la interpretación No es nada difícil darse cuenta de que
que nuestro ordenamiento siempre exija en esta resolución se hace una interpre-
correcta del tantas veces mencionado
la intervención del aparato judicial en la tación acrítica del artículo 153 del C. C.
artículo 153.
ejecución de las hipotecas, y es cierto que Sin embargo, en un pronunciamiento an-
eso genera menos liquidez para los cré- Según la Corte Suprema, la interpreta- terior(37), esa misma instancia efectuó un
ditos; sin embargo, eso no es motivo para ción correcta del artículo 153 del C.C. es análisis más detallado de este artículo:
violar la norma o creer que es dispositiva. la literal. En efecto, el sétimo consideran-
do de dicha sentencia es muy gráfico: “(…) la irrevocabilidad debe permanecer
No resulta ocioso repetirlo: una norma no en determinados supuestos aun en con-
puede ser desobedecida por el simple “Que el poder con el que el citado de- tra de la voluntad del propio poderdante,
hecho de que no nos guste o, que es lo mandado suscribió la indicada Escritura así la revocación está establecida por la
mismo muchas veces, por considerarla Pública de Mutuo con garantía hipoteca- ley como interpretación de la voluntad de
muy inconveniente(32). Se tiene que ser ria es uno especial otorgado al amparo las partes; por lo que estas pueden dejar
muy meticuloso, ver más allá, más aún de los artículo 151 segunda parte y 156 de lado esa presunción, al hacerlo irre-
si es una norma con rango de ley(33). del Código Civil y no uno irrevocable pues vocable. Por la misma razón, la facultad
La manera de abordar el asunto por par-
te de los profesores Vidal, Lohmann y
Romero resulta acrítica. Por otro lado, los (31) PRIORI POSADA, Giovanni. “Comentario al artículo 153 del Código Civil”. En: Código Civil Comentado. Gaceta
jurídica. Lima. 2003. Pág. 677. Además, nótese que resulta insuficiente, para salvar la mala regulación, argumentar
profesores Torres y Priori advierten el la nulidad por falta de causa de aquellos negocios por medio de los cuales se otorga poder irrevocable en exclusivo
problema que genera el artículo 153 del interés del representado. En efecto, lo que aquí resultaría nulo no sería el negocio, sino tan solo la cláusula de
irrevocabilidad (principio de conservación negocial). En rigor de verdad, el planteamiento de la falta de causa solo
Código Civil; sin embargo, el primero no encontraría soporte normativo en un código como el italiano. En efecto, BIANCA (Ob. cit. T. III. Pág. 108) puede
intenta dar solución al problema y solo afirmar la nulidad de tal negocio debido al artículo 1723 del codice, el cual excluye lo que precisamente el legislador
peruano dispone en el artículo 153: la irrevocabilidad del poder en supuestos de que haya sido otorgado en exclu-
reclama la modificación del artículo (lo sivo interés del representado. Es más, este artículo de nuestro Código Civil, por el principio hermenéutico de
cual podría estar plenamente justificado, especialidad, solamente se aplica a los negocios de apoderamiento.
dada la naturaleza introductoria de su (32) Casi textualmente: CANARIS, Claus-Wilhem. “Función, estructura y falsación de las teorías jurídicas”. Traducción
de la edición alemana de Daniela Brückner y José Luis de Castro. Civitas. Madrid. 1995. Pág. 89 y sgtes. “Por lo
importante texto); el segundo sí propone tanto, ni siquiera la mayor eficacia preserva necesariamente a una teoría de fracasar ante la ley”. Pág. 95.
una solución, pero no la compartimos, ya (33) No debería dudarse más en torno al hecho de que cualquiera de nosotros puede sugerir o diseñar la mejor teoría o
que si se abordara de esa manera otros solución, pero jamás podremos (ya que no somos legisladores) modificar o desnaturalizar el supuesto de hecho de
una norma. Semejante planteamiento no lo hallamos ni siquiera en las corrientes más hostiles al positivismo jurídi-
asuntos del Código Civil, muchas normas co. En efecto, ha dicho el gran jurista alemán contemporáneo Robert ALEXI: “Ningún no positivista que merezca ser
imperativas devendrían en dispositivas tomado en serio excluye del concepto de derecho el de la legalidad conforme al ordenamiento” (ver: ALEXI,
Robert. “El concepto y la validez del derecho”. Traducción de la edición alemana de Jorge Seña. Gedisa. Barcelo-
por el simple hecho de ser inconvenien- na. 1994. Pág.14, el resaltado es nuestro).
tes en la opinión del intérprete. (34) POSNER, Richard. “El análisis económico del Derecho en el common law, en el sistema romano-germánico, y en
las naciones en desarrollo”. Traducción de la versión norteamericana de Enrique Pasquel. En: Revista de Econo-
Resulta muy interesante destacar que mía y Derecho. UPC. Lima, Invierno, 2005. Pág. 14. En sede nacional, con encomiable poder de síntesis BULLARD
GONZALES, Alfredo. “La resolución huachafa, o de cómo usar el legalismo para matar la legalidad”. En: Diálogo
esta misma perspectiva es manejada por con la Jurisprudencia. Gaceta Jurídica. Setiembre 2003. Pág. 46: “(…) lo dicho hasta aquí solo serviría para justifi-
quienes cultivan el análisis económico del car qué sistema debe adoptarse en la legislación. Pero si la ley adopta un criterio diferente, le corresponde al
funcionario aplicar la ley y olvidarse de lo que conviene” (el resaltado es nuestro).
derecho (Law and Economics).
(35) Cas. Nº 306-96-HUACHO. Sentencia emitida el 1 de octubre de 1997.
Así es, hace poco, en el año 2003, en (36) Resolución Nº 573-2004-SUNARP-TR-L.
un congreso académico realizado en (37) Resolución Nº 503-2003-SUNARP-TR-L

ACTUALID
CTUALID AD J URÍDIC
ALIDAD A
URÍDICA Nº 158 43
A CTUALIDAD CIVIL Y REGISTRAL

de revocar unilateralmente el mandato no ensayar interpretaciones distintas a la li- V. “¡LA CONSTITUCIÓN AL RES-
existe cuando la operación esté dada en teral(38) (39). CATE!”
interés del mandatario o en común para Proponemos una solución que es, bien
ambas partes, o de un tercero por lo que El mérito de haber identificado la esen-
cia de la irrevocabilidad del poder se es- vistas las cosas, nada compleja: acudir a
dejando de contemplar el interés exclu- la Constitución a fin de hacer frente al
sivo del mandante, desaparece la razón fuma por completo cuando la resolución
señala que para considerar a un poder fastidioso artículo 153 del Código Civil.
de la revocabilidad y por ende aparece la
irrevocabilidad en principio (…)”. irrevocable es necesario que esta carac- Si nos ubicamos en las normas constitu-
terística se establezca expresamente, sin cionales afines a la libertad negocial, po-
Si bien en este párrafo de la resolución importar los intereses en juego. dremos encontrar las “armas” necesarias
se hace un empleo impropio de ciertos para defender adecuadamente los inte-
los términos técnicos, no puede negar- Lo anecdótico puede apreciarse más ade-
lante, cuando la resolución dispone que reses de los particulares que se valen de
se que se capta la esencia de la irrevo- la representación negocial en sus activi-
cabilidad: la existencia de un interés tu- “para el ingreso al Registro de un poder
‘irrevocable’ se requiere de estipulación dades.
telable distinto al del poderdante. La-
mentablemente, en lugar de proseguir expresa en ese sentido o que conste de Si reparamos en el título III de nuestra
el desarrollo del argumento hasta po- manera indubitable, además de la con- ley fundamental, veremos cuáles son las
ner en tela de juicio la idoneidad de lo currencia de uno de los supuestos seña- premisas básicas que guían la actuación
dispuesto por el artículo 153 del C.C. lados en el artículo 153 del poder Código del Estado respecto a los actos de auto-
en lo referentes a los poderes especia- Civil; a fin de que el marco de compren- nomía privada (negocios jurídicos) de los
les y temporales, la resolución postula sión del poder irrevocable sea el más re- sujetos, veamos:
una interpretación harto discutible de la ducido posible, de tal manera que conti-
núe siendo la excepción y no se convier- Es harto conocido que nuestra actual
norma de marras:
ta en la regla (...) no puede corresponder constitución el perfil neoliberal es visi-
“(…) la interpretación de dicho poder debe al registrador la deducción de la irrevo- ble(40), siendo así, la intervención estatal
hacerse en un sentido restrictivo, por lo cabilidad de un poder, calificación que en en las actividades económicas es muy
que únicamente para efectos registrales todo caso compete al poderdante o las reducida, con mayor razón si se trata de
solo aquellos poderes en los que exista partes involucradas o, en su defecto a las actos de autonomía privada específica-
una estipulación expresa del carácter de instancias judiciales”. mente, obviamente esto no quiere decir
irrevocable, así como la concurrencia de que el Estado tome un papel totalmente
Así es, ¿acaso de no seguirse esta inter- pasivo frente a los actos de autonomía
uno de los supuestos del artículo 153,
pretación del Tribunal Registral se llega privada, ningún ordenamiento hace cosa
deben ser considerados ‘irrevocables’; en a una instauración de la irrevocabilidad
caso contrario, debe considerarse que el semejante(41), en efecto, por más que el
como regla general? (¡!) Asimismo, con- Estado sea liberal, este tiene un rol vital
poder es ‘revocable’ (...)” sideramos que el Tribunal no predica con en el establecimiento de los límites, in-
El artículo 153 del C.C., lamentablemen- el ejemplo, ya que, como creemos ha- clusive en algunas ocasiones en lo que
te, no puede ser interpretado restrictiva- berlo demostrado, en su resolución des- respecta al contenido de los actos de
mente, ya que el término “siempre” hace naturaliza por completo el contenido nor- autonomía privada(42).
que cualquier poder temporal (menor a mativo del artículo 153 del C. C.
Las intervenciones del Estado, a la luz
un año) o especial sea, por ministerio de Ahora bien, nosotros procederemos a dar de nuestra constitución que sigue princi-
la ley, irrevocable. Nótese que en este una solución al asunto, de modo que po- pios marcadamente liberales, solo estarán
punto existe una contradicción con lo damos hacer frente al nocivo límite a la justificadas si se trata de tutelar intereses
señalado en la primera resolución admi- autonomía privada impuesto por el artícu- más allá de los meramente particulares.
nistrativa que citamos, la cual se limitaba lo 153 de nuestro Código Civil. Cuando el artículo 58 de la constitución
a una interpretación idéntica a la de la
Corte Suprema.
Ocurre que de seguirse la línea inter-
pretativa del tribunal registral (línea que,
dicho sea de paso, no ha sido plantea-
da por ningún autor nacional), el artículo (38) Cf. IRTI, Natalino. “Introducción al Derecho Privado”. Traducción de la edición italiana de Leysser León y Rómulo
153 debería ser una norma dispositiva. Morales. Grijley. Lima, 2003. Pág. 194. Sobre el impacto de lo dispuesto por el legislador en la libertad o creatividad
del operador jurídico en la actividad interpretativa, véanse las ilustrativas líneas de SCOGNAMIGLIO, Renato.
En efecto, si para que un poder sea con- “Contribución a la Teoría del Negocio Jurídico”. Traducción de la edición italiana de Leysser León. Grijley. Lima.
siderado irrevocable es requisito indis- 2004. Págs. 1-36.
pensable una estipulación expresa que (39) En atención a lo expuesto hasta aquí, debería quedar claro que no se nos puede acusar de “legalistas” al momento
de interpretar el artículo 153 del C. C. Sucede que para ensayar una interpretación distinta a la literal se necesita un
así lo disponga, entonces el poder no es soporte normativo. La “donación” contemplada en el artículo 7 del Código Civil y la “obligación de enajenar” del
siempre irrevocable en los supuestos del artículo 949 del mismo Código no son tales aunque así lo disponga el código expresamente. Esta interpretación
–que va contra lo dispuesto expresamente por el Código– tiene su soporte normativo en los libros VI y VII de este
artículo 153, si no que puede serlo solo cuerpo legal. Otro tanto puede decirse de los reales alcances de un artículo como el 1363 del C. C y su relación con
en dichos casos (ya que dependerá de la tutela aquiliana del crédito, o con institutos con los cuales aparentemente no guardaría relación directa (sobre
esto último, permítasenos remitirnos a: NINAMANCCO CÓRDOVA, Fort. “El detalle que faltaba. Una relectura del
los particulares estipular o no la irrevo- artículo 2022 del Código Civil”. En: Legal Express. Nº 72. Gaceta Jurídica. Lima. Diciembre de 2006. Pág. 18.). En
cabilidad de modo expreso). Nótese efecto, una interpretación sistemática del Código no admite que los mentados artículos se interpreten literalmente.
Sin embargo, el caso del artículo 153 es harto distinto, porque es una norma rígida, y no existe otra norma (o grupo
como se violenta el contenido normativo de normas) en el Código Civil que regule algún supuesto siquiera parecido, para de ese modo dar más libertad al
de la norma (¡!). intérprete a efectos de ensayar una interpretación más adecuada. Debe quedar claro, por lo tanto, que en este caso
el supuesto de hecho y el efecto están plenamente determinados por el legislador (quien –en virtud del poder
Para decirlo en pocas palabras, ¿puede estatal que lo enviste– dispone de un arbitrio al escoger los supuestos de hecho, y ligar a ellos los efectos jurídicos).
Sutancialmente conformes: IRTI, Natalino. Ob. cit. Pág. 136 y sgtes.; FALZEA, Ángelo. “Efficacia giuridica”. En:
acaso interpretarse extensivamente, es- Enciclopedia del diritto. T. XIV. Giuffré. Milano. 1965. Págs. 432 y sgtes. (en particular los puntos 19 y 20) y SCOG-
trictamente y restrictivamente el término NAMIGLIO, Renato. “Fatto giuridico e fattispecie complesa”. Considerazioni critiche in torno alla dinamica del
diritto. En: Revista trimestrale di diritto e procedura civile. Anno VIII. Giuffré Editore. Milano. 1954. Págs. 33 y sgtes.
“siempre”? (¡!) Es fácil advertir que el Tri- No negaremos que lo que se acaba de indicar a más de uno le podría parecer obvio, sin embargo –como puede
bunal Registral no ha tomado en cuenta verse– asume la máxima importancia a efectos de evaluar algunos postulados en torno al tema que nos ocupa en
este trabajo.
que el artículo 153 es una norma espe- (40) Cf. BERNALES BALLESTEROS, Enrique. “La Constitución de 1993. Análisis comparado”. RAO. Lima, 1999. Pág.347.
cialmente rígida, es decir, que el supues- (41) Ver: SCHLESINGER, Piero. “La autonomía privada y sus límites”. Traducción de la versión italiana de Leysser León
to de hecho de esta norma se encuentra Hilario. En: Proceso y Justicia. Revista de Derecho Procesal. Número 3, Lima. 2002. Pág. 106.
completamente determinado por el legis- (42) No por nada, a la luz de un ordenamiento liberal, se ha dicho: “En la actualidad, el fenómeno de la sustitución de las
cláusulas convencionales por disposiciones de ley se halla en el máximo de su difusión” (DE NOVA, Giorgio. “El
lador, lo que ocasiona un escaso (o casi contrato tiene fuerza de ley”. Traducción de la versión italiana de Carlos Ramos Núñez. En: Libro Homenaje a
nulo) margen de libertad al intérprete para Manuel de la Puente y Lavalle. T. I .Grijley. Lima. 1997. Pág. 121).

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INFORME PRÁCTICO CIVIL

dice que la iniciativa de los privados es VI. REFLEXIÓN FINAL


CÓDIGO CIVIL
libre, se refiere a que el Estado no la va a ¿Qué sucede en caso de que se estipule
entorpecer, por el contrario va a canali- Artículo 153.- Poder irrevocable como irrevocable el poder dado en ex-
zar de la mejor manera su funcionamien- clusivo interés del representado?
to. A lo largo del título III encontramos que El poder es irrevocable siempre que se estipule
el Estado solamente ha de intervenir para un acto especial o por tiempo limitado o Hemos dejado claro que la irrevocabili-
cuando se trate de proteger intereses de cuando es otorgado en interés común del repre- dad se justifica con el surgir de un inte-
la colectividad(43)(donde también encon- sentado y del representante o de un tercero. rés distinto al del representado en la rela-
tramos no solamente asuntos económi- El plazo del poder irrevocable no puede ser ma- ción representativa. Justamente, para pro-
cos, sino también asuntos extrapatrimo- yor de un año. teger este interés el Derecho interviene
niales como la moral), ya que cuando el en las relaciones representativas retiran-
interés a tomar en cuenta en determina- do la regla general de la revocabilidad.
dos asuntos es solamente el de los parti- nos vemos tentados a formular la siguien- Pero si no existen este tipo de intereses,
culares, no entrando a tallar intereses de te pregunta al lector: ¿es constitucional ¿tiene alguna justificación que el Dere-
terceros, la intervención estatal está in- que el Estado, por medio de una norma, cho intervenga? Es claro que no. En efec-
justificada, precisamente es por esto que intervenga en ciertos actos de autonomía to, como ya lo hemos indicado, sostener
la actividad estatal en estos menesteres privada cuya característica básica es so- que el Derecho intervenga en un acto de
está muy especificada: el Estado no in- lamente involucrar el interés del autor del autonomía privada cuya característica es
terviene(44). Ello también explica que la acto y de nadie más? La respuesta es no comprometer otros intereses, sino solo
actividad empresarial estatal sea solo por evidente: NO. el de quien realiza el acto, es algo que va
excepción o “residual” (artículos 60 y sgtes. contra los principios claramente liberales
de la Constitución). Establecer la irrevocabilidad del poder en
la relación representativa, en aquellos que nutren nuestra Constitución. Siendo
Entonces, resulta adecuado –siempre casos donde el interés a tomar en cuen- así, esta demás que el Derecho interven-
dentro de una Constitución claramente li- ta es solamente el del representado, va ga en el ejemplo que proponemos, ya que
beral como la nuestra– justificar el aleja- contra las bases constitucionales que dicha estipulación de irrevocabilidad no
miento estatal lo mayor posible cuando estipulan la no intervención del Estado protege ningún interés, por lo cual el De-
el asunto atañe solo al interés de los pri- en estos asuntos. Siguiendo al profesor recho debe abstenerse de proteger su
vados diciendo que “¡la persona normal, Enrique Bernales, creemos que en virtud cumplimiento.
consciente y racional, siempre que esté del artículo 58(49) de la Constitución, el
En este caso creemos que no existe
correctamente informada, no admite ser Estado debe intervenir solamente en los
motivo alguno para dejar de lado la vo-
parte de negocios que no tienen pies ni casos que hemos señalado, a fin de ca-
luntad efectiva del representado, ya que
cabeza, o que sean gravemente lesivos nalizar la libre realización de actos de
el negocio de apoderamiento se da en
a sus intereses!”(45). Es imposible agotar autonomía privada, y no entorpecerlos.
función del interés del representado.
aquí el tema de la intervención estatal en El artículo 153 –recordando las ya citadas
Como ha señalado el egregio maestro ita-
los actos de autonomía; sin embargo, es palabras del profesor Aníbal Torres– “en vez
liano Emilio Betti(50): “(…) la concesión de
importante tener en cuenta estos breves de evitar problemas, los crea”, constituyén-
poder de representación, siempre que
apuntes al respecto, ya que asumen la dose en una intervención estatal que cla-
exclusivamente contemple el interés del
máxima importancia para salvar la mala ramente entorpece el normal desenvolvi-
representado, es, por su naturaleza, re-
regulación que venimos denunciando. miento de la autonomía privada.
vocable (…) cuando haya sido pactada
Por otro lado, hoy por hoy el Derecho De las cuatro normas que contiene el simplemente la renuncia a la facultad de
Constitucional y el Derecho Privado es- artículo 153 las dos primeras contra- revocación(51) el pacto no constituye por
tán muy relacionados. Es cierto que hace dicen la Constitución por el fondo. Es sí solo un límite real o inmanente a la re-
siglos (siglo XIX) podía plantearse que por ello que no resultan aplicables para vocabilidad (…) solo cuando el poder
estas ramas del Derecho guardaban im- la solución de conflictos concretos. En haya sido conferido por un predominan-
portante independencia, haciendo casi efecto, una lectura sana de las normas te o concurrente interés del representan-
nula cualquier relación entre ambas, de- pertinentes de la Constitución y del Có- te o de terceros se torna propiamente irre-
bido a la situación político-económica de digo Civil indica claramente que el repre- vocable (…)”. Por otro lado de la misma
aquellos tiempos. En nuestros días, sin sentado puede revocar cualquier poder opinión es el célebre profesor de Pavia,
embargo, es insostenible negar tan pro- otorgado en su exclusivo interés, cuan- Giuseppe Stolfi(52), quien asevera respec-
funda relación(46), no resulta entonces do lo crea conveniente. Ello, claro está, to al otorgamiento de poder en exclusivo
para nada extraño que busquemos la so- sin perjuicio de la aplicación de la nor- interés del representado que este es “re-
lución de un asunto de Derecho Privado mativa de publicidad que protege a los vocable ad nutum y puede ser siempre
en el Derecho Constitucional(47). terceros. revocado, aunque se confiera por tiem-
Si nuestra constitución en sus bases re-
chaza cualquier intervención estatal, que
vaya contra sus directrices liberales, es
claro que dichas intervenciones vulneran
la constitución. En efecto, este tipo de
intervenciones carecería de validez legal, (43) Es correcto concebir la intervención pública “solo si se trata de garantizar corrección y eficiencia del Mercado, y no
máxime si se tiene en cuenta que desde ya para sustituirlo en el papel de guía del proceso económico” (SCHLESINGER, Piero. Ob. cit. Pág. 107).
hace mucho no puede ser negada la in- (44) BERNALES BALLESTEROS, Enrique. Ob. cit. Págs. 347 y sgtes.

tensa influencia que la Constitución ejer- (45) SCHLESINGER, Piero. Ob. cit. Pág. 107.
(46) Así: HESSE, Konrad. “Derecho Constitucional y Derecho Privado”. Traducción de la edición alemana de Ignacio
ce sobre el Derecho privado, tanto de un Gutiérrez Gutiérrez. Civitas. Madrid, 1995. Págs. 31 y sgtes.
modo directo como indirecto(48). (47) Loc.cit.

En ese orden de ideas, creemos haber (48) Cf. DE CASTRO Y BRAVO, Federico. “El Derecho Civil y la Constitución”. En: Revista de Derecho Privado. Nº 257. Año.
XXII. 1935. Madrid. Pág. 47.
demostrado que los incisos 1 y 2 del ar- (49) En general de todo el título III de la Constitución.
tículo 153 del C.C. se refieren a tópicos (50) BETTI, Emilio. “Teoría general del negocio jurídico”. Traducción de la edición italiana de A. Martín Pérez. Comares.
donde el interés a tomar en cuenta es Granada. 2000. Pág. 520.
solo de particulares, sin que se vean afec- (51) El maestro italiano se sigue refiriendo al otorgamiento del poder en interés del representado.
tados intereses de terceros. Siendo así, (52) Ob. cit. Pág. 242.

ACTUALID
CTUALID AD J URÍDIC
ALIDAD A
URÍDICA Nº 158 45
A CTUALIDAD CIVIL Y REGISTRAL

po determinado o con cláusula de irrevo- no faltan aquellos que llevan esto al pla- Finalizamos con el deseo de haber trata-
cabilidad: nada puede constreñir al do- no personal), por lo que muy difícilmente do de aportar algo nuevo al tema, así
minus a tolerar, si no quiere, que otro alguien pueda considerar que sea capaz como de abordarlo de manera tan dife-
contrate por él”. de dar la última palabra en torno a un rente como iniciamos este trabajo. So-
determinado tópico. bre todo, esperamos haber contribui-
Ahora bien, negarle al representado la
posibilidad de revocación del poder otor- Esto último, qué duda cabe, no puede do siquiera con un granito de arena
gado solo en su propio interés, por más justificar la ausencia de una seria y firme para esclarecimiento de los temas in-
que se haya estipulado la cláusula de irre- toma de posición. volucrados.
vocabilidad, sería sin duda negarle la
dimensión que merece a la voluntad(53)
(declarada, ya que si no se declara no
tiene ninguna importancia para el Dere-
cho). Es por lo dicho que siempre que la
relación representativa se encuentre en
función solo en interés del representado,
la natural revocabilidad se mantiene, in-
cluso en caso de que la irrevocabilidad
se estipulara.
De ello tampoco parece haberse dado
cuenta el Tribunal Registral, el cual como (53) Recientemente se ha escrito: “(…) una crítica inmediata, y autorizada (se refiere a la efectuada por Franco CARRE-
ya se indicó, considera irrevocable a un SI, prestigioso civilista italiano de la actualidad), al Contributo ha puesto en evidencia que ni en este ni en la obra
de Betti –coincidente con la crítica al paradigma de la Willenserklarung–, la declaración de voluntad sea entendida
poder, no obstante haberse conferido en en su verdadera dimensión en el ámbito social, a saber, la de ‘expresión de la voluntad de llevar a cabo una
interés solo del representado. determinada autorregulación de intereses’, desde el punto de vista del destinatario. (LEÓN HILARIO, Leysser. Nota
del Traductor. En: SCOGNAMIGLIO, Renato. Contribución a la teoría del negocio jurídico. Traducción de la edición
italiana de Leysser León Hilario. Grijley. Lima. 2004. Pág. xxxiii). Esta crítica no parece que pueda ser compartida.
Es menester, por una cuestión de hones- En efecto, hemos puesto de manifiesto una clara coincidencia entre Emilio Betti y Giuseppe Stolfi, lo cual ya es un
tidad, señalar que este trabajo es parte indicio de que Betti no dejaba totalmente de lado la voluntad. Además, si fuera cierto que Betti no ha dado a la
voluntad (declarada) el lugar que se merece, ¿como se explica que Betti dé preponderancia (al igual que Stolfi) a la
de una investigación mayor que hemos voluntad efectiva del representado a efectos de poder revocar el poder dado en su exclusivo interés, a pesar de la
venido elaborando desde hace un tiem- cláusula de irrevocabilidad? Si Betti nunca hubiera dado a la voluntad el papel que le corresponde y por el contra-
po. Existen algunos trabajos importantes rio, la hubiera dejado muy de lado, sin duda le hubiera negado en estos casos la posibilidad de revocación al
representado. Consideramos inadecuado aseverar que el egregio maestro italiano, Emilio Betti, no daba a la volun-
que no hemos citado en este escrito, sin tad la importancia debida, una muestra de ello es la posición de este autor respecto a este aspecto de la represen-
embargo, los analizaremos críticamente, tación. También se afirma: Conforme a este último punto de vista (siempre refiriéndose a Carresi, aunque nunca
criticándolo, dando la impresión de que el profesor León comparte sus críticas), la declaración de voluntad no deja
Dios mediante, en un futuro no muy leja- de ser tal cuando la voluntad está totalmente ausente (por ejemplo en el caso de error en la declaración, o en la
no (quizá bastante cercano). transmisión de la declaración): en estos supuestos en los cuales el negocio nace aunque el sujeto puede no haber
tenido conciencia de lo que ha realizado, la declaración es vinculante solo en tanto y en cuanto el destinatario esté
en condición de considerarla expresión de la voluntad de su autor (LEÓN HILARIO, Leysser. Loc. cit.). Volvemos a
Por más que se tenga una perspectiva disentir. En efecto, ¿Cuándo Emilio Betti ha dicho lo contrario? así es, para desvirtuar este punto de vista puede
crítica, no podemos dejar de señalar que recordarse que Emilio Betti señalaba con gran lucidez: “No se niega que en la generalidad de los casos el
individuo declara o hace alguna cosa querida. Se rechaza únicamente la idea de que la voluntad se encuentre,
–como todo planteamiento jurídico– todo en el negocio, en primer plano y de que la concordancia de los efectos jurídicos con la función o razón (causa) del
lo dicho no es sino una opinión. Es más, negocio deba también ser querida, como se pretende cuando se postula una voluntad dirigida a los efectos
jurídicos”(Ob. cit. Pág.59). Así también, señalaba sobre la interpretación de los negocios en su aspecto primario, se
tal como lo hicimos en otro lugar(54), de- debe partir del presupuesto que una declaración unívoca, clara y adecuada prefija al interprete directrices para
bemos resaltar la importancia de aque- hallar el significado que resulte más conforme normalmente a la “intención práctica de las partes”(Ob. cit. Pág.
285). Entonces ¿cuando Betti niega que la declaración es vinculante en tanto y en cuanto el destinatario esté en
llos trabajos que adoptan una perspecti- condición de considerarla expresión de la voluntad de su autor? Vemos pues que Betti nunca lo niega. Recalcamos
va crítica, la cual siempre (por definición) que Betti nunca da a la voluntad un papel inadecuado, sin importancia, inclusive asevera que “la teoría de la
voluntad puede plausiblemente emplearse como directriz interpretativa en aquellos negocios en los que no se
ha de ser confrontacional, pero nunca encuentren frente al declarante otros interesados y falte, por consiguiente, un conflicto de intereses entre declaran-
deja de llevar consigo algo productivo. te y destinatarios, ya que entonces no existe la necesidad de tutelar la expectativa engendrada en quien, de buena
fe, confía en la declaración ajena, y tampoco juegan papel las exigencias del tráfico”(Ob. cit. Pág.299). Esta última
cita refuerza nuestras afirmaciones.
Sin embargo, jamás deberíamos perder
(54) NINAMANCCO CÓRDOVA, Fort. “Resucitaciones, fantasmas y ‘apariciones’. Reflexiones críticas en torno a la
de vista que se trata de un enfrentamien- transferencia de la propiedad inmueble. A propósito de un reciente proyecto de ley”. En: Revista Peruana de Juris-
to solo de ideas (aunque, por desgracia, prudencia. Nº 67. Normas Legales. Lima-Trujillo. Setiembre 2006. Pág. 23.

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