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UNA RELACIÓN FAMILIAR

“PADRE NUESTRO” Mateo 6:9


INTRODUCCION
La oración debe comenzar con un claro concepto de quiénes somos. En Romanos 12:3 Pablo nos recomienda que
ninguno de nosotros “tenga más alto concepto de sí que el que debe tener.”, Nosotros, los que creemos en Dios y lo
amamos, tendremos más confianza al orar si entendemos realmente que somos hijos de Dios.

-LA PATERNIDAD AMOROSA DE DIOS Dios es un Dios de amor. Pero el amor no puede estar en una persona
sola, porque debe ser compartido con otra; de otro modo, no es amor verdadero. Por eso es que Dios creó al hombre a
su imagen y semejanza, con libre albedrio fue tentado peco pero Dios nos envió a su hijo para nuestra salvación, murió
por nuestros pecados y resucito, les dijo a sus discípulos que fueran por todas partes a contar las buenas nuevas. Tenían
que ir a decir a todos los hombres que Dios y el hombre podían compartir su amor otra vez. ¡Dios y el hombre podían
andar juntos otra vez!

FE QUE SALVA La salvación comienza con la oración, porque viene a los que invocan al Señor. Por lo que a usted
respecta, su salvación comienza cuando usted confiesa sus pecados al Señor y se arrepiente. Dios no hace acepción de
personas. El quiere que todos sean salvos, que todos lo invoquen, ¡que todos hagan la oración de fe!, Dios quiere
compartir su amor y tener comunión con el hombre. Es esto lo que hace que la adoración sea tan importante. Dios
quiere hijos que lo adoren y amen, porque sólo los hijos de Dios pueden adorar a Dios.

FE QUE GUARDA Cuando creemos que Jesús es el Hijo de Dios que murió y resucito por nosotros, entonces sí podemos
volver a compartir el amor con Dios. Podemos otra vez adorarlo y hablar con El. La fe hace posible que seamos hijos de
Dios. Mientras mantengamos nuestra fe en Jesús, nada podrá destruir el amor que hay entre Dios y nosotros, si dejamos
de creer en Jesús se interrumpirá la comunión que tenemos con El, Así como somos salvados por fe, somos guardados
también por fe. Si mantenemos nuestra fe, mantenemos nuestra salvación; si dejamos nuestra fe, se termina la base de
nuestra relación con Dios.

-LA FRATERNIDAD DE LOS CREYENTES.” La palabra “fraternidad” significa “hermandad” o “parentesco entre
hermanos.” También significa una “asociación de hermanos.” Todos los que son hijos de un mismo padre son hermanos.
Cuando decimos “Padre nuestro”, estamos confesando que todos los hijos de Dios son nuestros hermanos.

LAS COSAS VIEJAS PASARON Debemos ver a la gente como Dios la ve. En la familia de Dios no hay lugar para los
prejuicios nosotros debemos ver solamente dos grupos: los que son hermanos nuestros y los que no lo son.

LAS COSAS NUEVAS COMIENZAN Cuando un creyente se encuentra con otro creyente, aun cuando éste sea de
nacionalidad o raza diferente, siente amor por él de inmediato porque es un hermano. Es un miembro de su familia.
Para el hijo de Dios lo que lo separa de otros hombres no es la raza ni la nacionalidad, sino más bien el hecho de que
ésos son incrédulos. El hijo de Dios no puede sentirse “como en su casa” con ellos, porque no son de la “familia.”

- LA RESPONSABILIDAD DE LOS HIJOS GANAR HOMBRES Dios les ha dado a sus hijos un trabajo que hacer.
Les ha dicho que vayan por todo el mundo y cuenten a todos las buenas nuevas acerca de Jesús. . Jesús está sentado a la
diestra de Dios orando por nosotros. El Espíritu Santo, orando en lenguas conocidas y desconocidas, nos anima y
fortalece para que salgamos con poder espiritual a testificar y ganar hombres para Cristo. El Espíritu nos ayuda a orar,
así como a adorar a Dios. ¡Para ayudarnos a realizar nuestro trabajo!

ADORAR A DIOS La oración tiene que ver más con las necesidades de la gente, mientras que la adoración tiene que ver
más con la alabanza a Dios Ciertas palabras como “arrepentirse,” “pedir,” “buscar,” “llamar,” “echar,” “clamar,” “creer,”
y “suplicar” describirían la oración. En cambio, otras como “alabanza,” “acción de gracias,” “meditación,” “estudio,”
”honra,” “gloria,” y “regocijo” describirían la adoración.

CONCLUSIÓN
No debemos tener miedo cuando nos presentamos delante de Dios. Recuerde que El es nuestro Padre, La Biblia nos dice
que cuando oremos nos acerquemos confiadamente a Dios. Asimismo el Salmo 100 nos dice que vayamos ante su
presencia con regocijo y que entremos por sus atrios con alabanza. Tenemos que darle gracias y bendecir su nombre.