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Acosta López Juan José

Ing. en minas

POLÍTICAS DE POBLACIÓN: VIEJOS Y NUEVOS DESAFÍOS

--ALGUNAS PRECISIONES (Y DESAFÍOS) CONCEPTUALES--

(resumen)

La expresión “políticas de población” puede resultar engañosamente sencilla, pues


no es fácil siquiera delimitar el ámbito empírico de estas políticas y menos aún
establecer una conceptualización rigurosa para su comprensión y análisis.

El caso de México es, sin duda, paradigmático en este campo ya que es una de las
muy pocas naciones que ya contaba con una definición previa de “política de
población”. Una razón adicional que nos impide ser concluyentes y plenamente
sistemáticos en el estudio de las políticas de población (sea cual sea el país al que
nos estemos refiriendo) es el insuficiente desarrollo de la reflexión teórica y de la
investigación comparativa al respecto.

Teniendo en cuenta estas limitaciones, es fundamental hacer referencia a los cuatro


principales enfoques teóricos desarrollados hasta ahora en torno a la
conceptualización de las “políticas de población”:

1. Se deriva de la teoría política clásica, en la cual se concebía al Estado-nación


como una entidad conformada orgánicamente por tres elementos: la
población, el territorio y la soberanía (o el poder político). En México
encontramos dos definiciones ya escatimadas, una de las cuales estimada
en las primeras épocas de la política mexicana como; “la política de población
consiste en la actividad que las autoridades públicas desarrollan para
salvaguardar los intereses nacionales en el campo de la población” Y una
formulación más reciente y que buscaba ofrecer una definición más rigurosa,
con este mismo enfoque conceptual, sería: “un aspecto de la acción política,
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manifestada principal pero no exclusivamente como actividad del Estado,


que se orienta a regular la cantidad, la composición y la movilidad de la
población en un espacio social y territorial determinado”

2. Un segundo enfoque se desprende de las llamadas “ciencias o análisis de


políticas”, centradas ya no en la conformación del Estado-nación como tal,
sino el estudio y el diseño de las “políticas públicas”, es decir, de los conjuntos
particulares de objetivos y medios dispuestos para dar respuesta a la agenda
pública en cualquiera de sus niveles (global, regional, nacional, local, etc.).
Desde esta perspectiva, el plural se impone: más que hablar de una política
de población (nacional e integrada), se nos abre una multiplicidad de
“políticas públicas en temas de población” Cada una de estas políticas podría
tener su propia racionalidad, en función de diagnósticos y percepciones
particulares, de los grupos de interés involucrados, del grado de desarrollo
de las agendas políticas y sociales, del grado y las modalidades de
participación de los beneficiarios y de muchos otros factores.

3. Un enfoque de inspiración histórico-estructural o marxista, en el cual se


entendería a las políticas de población como parte de las estrategias para
asegurar una reproducción más funcional del sistema económico-social
capitalista, tanto en los ámbitos nacionales como internacionales, mediante
un control de las variables que inciden sobre la reproducción social, en
particular de los sectores de la población efectiva o potencialmente
vinculados con los mercados de trabajo. Una formulación más precisa al
respecto sería aquella que redefine la “política de población” como un
“modelo de control de los modos de reproducción de las clases trabajadoras
[así como la disposición de] los medios tecnológicos, ideológicos, políticos y
financieros para llevarlo a cabo”
Acosta López Juan José
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4. Las políticas en materia de población expresarían la interacción de una


serie de micropoderes concernientes a la sexualidad, el género, las
identidades grupales y otras dimensiones humanas, inmanentes a toda
formación social, entre los cuales puede jugar un papel dominante, en
ciertas circunstancias, el poder estatal, pero cuyo ámbito y alcance es
mucho más complejo, en otras palabras podría decirse que éstas se
visualizarían como “modelos particulares de gestión biosocial y biopolítica,
en función de intereses, poderes e interacciones específicas, así como de
la dinámica de los conflictos micro y macrosociales”

Los cuatro enfoques mencionados no son excluyentes per se, aun cuando nos
conducen a distintas dimensiones de los fenómenos vinculados con las políticas
de población. Podría pensarse que estos cuatro enfoques se ubicarían alrededor
de dos ejes que se cruzan entre sí: por una parte, la dimensión macro-micro, que
va desde la hipotética integralidad de los elementos de la política, hasta la
particularidad específica de éstos; por otra parte, el eje que transcurre entre el
mero análisis funcional e instrumental (que buscaría hacer más eficaces y
eficientes los medios de las políticas), hasta el examen crítico y explicativo de los
procesos sociales y políticos que están detrás, por debajo o por encima de los
instrumentos y los “resultados”. En torno a estos dos ejes, por supuesto, deberían
sumarse y enriquecerse otros enfoques, además de los aquí mencionados Éste es
un desafío particular para la investigación y para el pensamiento sobre población y
desarrollo.