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INTRODUCCIÓN A LA LINGÜÍSTICA I 1° SEMESTRE
INTRODUCCIÓN
A LA
LINGÜÍSTICA I
1° SEMESTRE

México 2005

UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO FACULTAD DE ESTUDIOS SUPERIORES ACATLAN Dr. Juan Ramón de la

UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO FACULTAD DE ESTUDIOS SUPERIORES ACATLAN

Dr. Juan Ramón de la Fuente

Rector

Lic. Enrique del Val Blanco

Secretario General

Mtra. Hermelinda Osorio Carranza

Directora de la Facultad

Dr. J. Alejandro Salcedo Aquino

Secretario General

Lic. Rubén Ortiz Frutis

Coordinador de Servicios Académicos

Mtra. Rosalía Vázquez Hernández

Jefa de la División del Sistema Universida Abierta. Educación Continua y a Distancia

UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO FACULTAD DE ESTUDIOS SUPERIORES ACATLÁN

INTRODUCCIÓN A LA LINGÜÍSTICA I 1° SEMESTRE
INTRODUCCIÓN
A LA
LINGÜÍSTICA I
1° SEMESTRE

Félix Mendoza Martínez

Diseño y formato de interiores: Rosalía Vázquez Hernández

Primera edición: 2005

D.R. © 2005 Universidad Nacional Autónoma de México Ciudad Universitaria, 04510

FES ACATLÁN Av. Alcanfores y San Juan Totoltepec Naucalpan de Juárez, Estado de México Unidad de Servicios Editoriales.

Impreso y hecho en México

Printed and made in México

ÍNDICE GENERAL

Introducción
Introducción

7

D C A A I T D El lenguaje como medio fundamental de la comunicación
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El lenguaje como medio fundamental de la comunicación humana
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D A C A I T D Origen del lenguaje II C I Á N
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Origen del lenguaje
II
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A D C A I T D El sistema de la lengua III C I
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El sistema de la lengua
III
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A D C A I T D Fonética y Fonología IV C I Á N
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Fonética y Fonología
IV
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A D C A I T D Morfosintaxis V C I Á N D U
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Morfosintaxis
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105

Aquí va página blanca

INTRODUCCIÓN GENERAL

Las unidades didácticas que hoy ponemos a su disposición recogen los contenidos del programa oficial de la asignatura Introducción la Lingüística I, de la Licenciatura en Enseñanza de (Alemán), (Español), (Francés), (Inglés), (Italiano) como Lengua Ex- tranjera, y tienen como objetivo fundamental darle a conocer temas y conceptos básicos que resultan indispensables para un primer acercamiento a ese fenómeno tan apasio- nante y, a la vez, tan complejo que se denomina lenguaje humano. El estudio de los contenidos de las unidades didácticas le permitirá, al culminar el semestre, conocer y analizar de forma crítica las concepciones teóricas más importan- tes acerca de la naturaleza y esencia social del lenguaje como producto específicamen- te humano, así como establecer cuáles de ellas reflejan con mayor objetividad científi- ca la realidad del lenguaje como medio de comunicación entre los hombres. Por otra parte, le brindará la posibilidad de aplicar los conocimientos que adquiera acerca del funcionamiento e interrelación de las unidades que conforman los niveles fonético-fonológico y morfosintáctico de la estructura de la lengua, al análisis del fun- cionamiento de estos niveles, ya en el contexto de la lengua que ha escogido como especialidad. A fin de lograr estos objetivos, la asignatura ha sido dividida en cinco unidades, las cuales abarcan desde el enfoque del lenguaje como medio fundamental de la comuni- cación humana, hasta el estudio del nivel morfosintáctico de la lengua, sus unidades y categorías. En la primera unidad Ud. conocerá la relación entre el lenguaje humano y otros medios de comunicación, entre lenguaje y pensamiento, y entre lengua y actividad discursiva (verbal). La segunda unidad le familiarizará con los orígenes del lenguaje y las diversas teo- rías que a este respecto existen, lo que le permitirá arribar a conclusiones fundamen- tales acerca de este controvertido tema. La tercera unidad le dará a conocer las diferencias –y relaciones– entre los concep- tos de “sistema” y “estructura” de la lengua, así como las ciencias que se ocupan del estudio de aquellas. En la cuarta unidad Ud. estudiará los elementos necesarios para comprender el funcionamiento del sistema fonético-fonológico de la lengua, así como los aportes hechos por el Círculo Lingüístico de Praga, o Escuela de la Lingüística Funcional, al estudio de este nivel de la estructura de la lengua.

Por último, en la quinta unidad conocerá las unidades fundamentales que conforman

el nivel morfosintáctico (o sea, la parte de la Lingüística que conocemos por Gramática),

sus interrelaciones y funcionamiento discursivo, así como los aportes que han hecho

a los estudios gramaticales, a lo largo de un determinado período histórico, diversas escuelas lingüísticas. Esperamos que los contenidos recogidos en estas unidades didácticas sean de su

interés y agrado, y le ayuden a adquirir los conocimientos para: 1) enfrentar la segunda parte de esta asignatura (Introducción a la Lingüística II) que cursará el próximo semes- tre y complementará esta primera parte con temas relacionados con la Lexicología y la Formación de Palabras, y 2) culminar con éxito la asignatura Fonética y Fonología en

la lengua que ha escogido como especialidad.

El autor

Introducción a la Lingúística I UNIDAD DIDÁCTICA I El lenguaje como medio fundamental de la
Introducción a la Lingúística I
UNIDAD DIDÁCTICA I
El lenguaje
como medio fundamental
de la comunicación humana
CONTENIDOS DE LA UNIDAD 1. El lenguaje y otros medios de comunicación 2. El lenguaje

CONTENIDOS DE LA UNIDAD

1. El lenguaje y otros medios de comunicación

2. El lenguaje como fenómeno social

3. Lenguaje y pensamiento

13

14

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4. Lengua y actividad discursiva 23
4. Lengua y actividad discursiva
23

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D A C I T A D C El lenguaje como medio fundamental de la
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El lenguaje como medio fundamental
de la comunicación humana
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de la comunicación humana I I Á N D U I D El estudio de esta

El estudio de esta unidad le permitirá:

Establecer la especificidad del lenguaje humano como producto fundamen- talmente social, su diferencia respecto de otros medios de comunicación, su relación con el pensamiento, así como las relaciones entre lengua y actividad discursiva, lo que presupone:

4Establecer las diferencias entre el lenguaje humano, como fenómeno sígnico de carácter universal, y los restantes sistemas artificiales de signos. 4Identificar los aspectos esenciales de las funciones que cumple la lengua en la sociedad y para el propio ser humano. 4Conocer las relaciones existentes entre el lenguaje y el pensamiento, así como entre lengua y actividad discursiva. 4Dominar los postulados fundamentales de la concepción dialéctico-ma- terialista en relación con la naturaleza, esencia y funciones del lenguaje como fenómeno social e históricamente condicionado.

como fenómeno social e históricamente condicionado. Una mirada al tema L a sociedad humana no puede

Una mirada al tema

La sociedad humana no puede vivir ni desarrollarse sin utilizar la lengua. Resulta prácticamente imposible hallar un solo tipo de actividad práctica o teórica de los seres humanos que no presuponga la utilización de la lengua para organizarla y desarrollarla, trans- mitir los conocimientos acumulados por el grupo

social o por la humanidad en su conjunto, expresar sus ideas, sentimientos y emociones, o bien para lograr simplemente una mejor comprensión entre ellos. Por este motivo no debemos asombrarnos de que a lo largo de su historia los individuos se hayan in-

teresado de una u otra forma por este acompañante permanente de su evolución social, que es la lengua, así como por la ciencia que lo estudia: la Lingüística (del latín lingua). El conocimiento de los datos esen- ciales que esta ciencia aporta, resulta de utilidad para cada individuo, y simplemente insoslayable para aquellos cuya profesión actual o futura se relaciona con la enseñanza de la lengua o la investigación lingüística. También precisan de este conocimiento aquellos que deben emplear la lengua como instru- mento de su actividad profesional (maestros, traduc- tores e intérpretes, periodistas, etc.). El familiarizarse con las ideas y postulados fun- damentales de la lingüística contemporánea no es una tarea fácil tanto por la abundancia de datos contenidos en ella, como por la complejidad de la estructura interna de esta ciencia. La lingüística puede ser denominada ciencia del lenguaje en general, o sea, ciencia acerca de la naturaleza, esencia y funciones del lenguaje (sus partes componentes, sus niveles y sus unidades). ¿Cuáles son las tareas, los problemas fundamen- tales que está llamada a resolver la lingüística? Ante todo, debe precisar cuál es la naturaleza del lenguaje, es decir, si pertenece este a los fenómenos sociales o biológicos, físicos o psíquicos. Al mismo tiempo, debe resolver otro problema fundamental:

el referido a la esencia del lenguaje, en otras pala- bras, a la característica decisiva que destaca al len- guaje de entre los restantes fenómenos de la vida social. Con esta Unidad Didáctica –la primera del cur- so– encaramos el estudio del primer problema que debe abordar la lingüística: el problema relativo a la naturaleza, esencia y funciones de la lengua, que incluye la relación entre la lengua y otros lenguajes,

así como los nexos entre lengua y sociedad, lengua-

je y pensamiento, y lengua y actividad discursiva.

En consonancia con lo anterior, el bloque de con- tenidos de la presente unidad didáctica, dedicada al análisis de la lengua como medio fundamental de la comunicación humana, se centrará en cuatro aspec- tos fundamentales: 1) se abordará la naturaleza y esencia de la lengua como medio principal de comu- nicación entre los hombres, así como su relación con otros sistemas sígnicos de comunicación; 2) se des- cribirán las funciones principales de la lengua como medio de “intercambio de conciencias” entre los seres humanos; 3) se abordará el problema de la relación

entre lenguaje y pensamiento, y 4) se analizará el nexo existente entre lengua y actividad discursiva. Esta unidad didáctica resulta sumamente impor- tante, ya que la asimilación de sus contenidos sien- ta las bases para una mejor comprensión de las unidades didácticas posteriores, dedicadas a los problemas relativos al origen del lenguaje, el sis- tema de la lengua, así como a la fonética-fonolo- gía y la morfosintaxis como niveles de la estructura de la lengua Para el abordaje de sus contenidos se ha partido de una concepción dialéctico-materialista de la his- toria y de la sociedad, ya que consideramos que esta puede ofrecerle una visión más abarcadora y obje- tiva de estos puntos. Asimismo, pensamos que, amén de la imprescindible lectura de otros autores importantes citados en la bibliografía de la unidad,

y que asumen diferentes posiciones respecto de

esta problemática, la familiarización con una con- cepción poco conocida en nuestro país, servirá de marco para contrastar unos y otros postulados, lo que, evidentemente, enriquecerá la visión que se tiene del asunto objeto de estudio.

Prólogo: un caso ilustrativo M uchas veces hemos escuchado decir que ciertos animales poseen “lenguaje”:

Prólogo: un caso ilustrativo

Muchas veces hemos escuchado decir que ciertos animales poseen “lenguaje”: las abejas, los monos, los delfines. Sin embargo, a diferencia de los seres humanos, estos animales no pueden transformar su mundo, y los cambios que introducen en él derivan de su simple presencia, mientras que el hombre lo hace con su actividad. ¿Qué es lo que ha permitido al hombre elevarse por encima de todas las especies vivas? Además del trabajo conjunto, el instrumento decisivo en la transformación del mono en hombre fue el lenguaje. Este poderoso instrumento le permitió no solamente ver como realidad lo que en el momento se le presentaba como mera posibilidad, sino también, y fundamentalmente, planificar sus acciones para convertir la segunda en la primera.

Desarrollo del tema

Los seres humanos hace ya mucho tiem-

po comenzaron a preguntarse qué era

la lengua. Ello lo atestiguan documentos

llegados a nosotros de los antiguos

pueblos de Grecia, Roma, India, China y otros países. Esta misma pregunta nos

la hacemos hoy, tratando de comprender

qué diferencia a la lengua de otras mani- festaciones de la vida humana. Cierto es que la interrogante –al pa- recer tan definida– sobre qué es la lengua

no resulta tan precisa ni tan clara cuando nos ponemos a reflexionar acerca de ella con seriedad. De hecho, no nos dice qué tenemos en cuenta cuando nos referimos

1. El lenguaje y otros me- dios de comunicación

a

la lengua: su naturaleza, sus funciones

o

su estructura. Probablemente sean las

tres cosas. Pero ya que la naturaleza, las funciones y la estructura de la lengua son cosas diferentes, aunque estén interna- mente relacionadas, la ciencia las analiza por separado y en una determinada se- cuencia. Además, resulta probablemente más lógico analizar inicialmente la natura- leza y las funciones de la lengua, para después pasar al examen de su estruc- tura. De hecho, si no comprendemos la naturaleza de la lengua, difícilmente po- damos entender de qué “material” está hecha, a quién y cómo le sirve. Lo que resulta importante señalar desde aquí, a fin de hacer más compren- sible el contenido de los siguientes acápites, es que la lengua es el medio más importante de la comunicación

humana, entendida esta como la trans- misión de una persona a otra de un de- terminado mensaje con uno u otro obje- tivo. La comunicación se produce como resultado de la actividad comunicativa de dos o más personas en una determi- nada situación y en presencia de un medio, de un contexto común. Al ser el medio fundamental de la co- municación entre las personas, la lengua tiene como finalidad permitirles compar- tir sus pensamientos, voluntad, senti- mientos, emociones, influir unas sobre otras en una determinada dirección y lograr la comprensión mutua, organizar la labor conjunta en todas las esferas de su actividad como seres humanos. Existen otros medios de comuni- cación, que abordaremos en el siguiente acápite, como son los sistemas de sim-

La lengua ha sido y es una de las fuerzas que aseguran la existencia y el desarrollo de la sociedad humana. Constituye un sis- tema –históricamente formado– de medios de comunicación, abarcador y general, al servicio de la sociedad en todas las esferas de su actividad.

bolización científica y de señalización, pero los mismos no poseen estas propiedades de la lengua, por lo que su esfera de aplicación, como sistemas sígnico-lingüísticos artificiales, es bastante estrecha. Esto no minimiza su importancia social, pero, repetimos, la esfera de uso de los sistemas simbólicos está limitada a determinados aspectos de la vida cotidiana, o bien a ciertas ramas del saber humano.

La compresión de la natu- raleza del lenguaje presupo-

ne, por lo menos, dar respuesta a dos preguntas:

1. ¿Debe considerarse la lengua un fe- nómeno biológico, psíquico o social?

2. ¿ Es la lengua ideal o material?

La historia de la ciencia ha dado di- versas respuestas a estas dos interro- gantes. Algunos científicos han visto la lengua como un fenómeno biológico, colocán-

2. El lenguaje como fenómeno social

dolo al mismo nivel de otras manifesta- ciones de la vida humana, como la capa- cidad de comer, beber, andar, etc. Por consiguiente, resulta como si la lengua fuera algo heredado y consustancial a la propia esencia biológica del hombre. Este punto de vista acerca de la na- turaleza del individuo no pudo, como es lógico, soportar la crítica de los hechos y del conocimiento científico. Hoy día se sabe a ciencia cierta que la lengua no se hereda, no se transmite

de viejos a jóvenes como se heredan ciertos rasgos biológicos raciales (el color del cabello, los rasgos faciales,

etc.). El niño comienza a hablar no tanto

ni sólo en el lenguaje de sus padres, sino

fundamentalmente en el que hablan los que le rodean. Y el hecho de que el niño comience a hablar generalmente en el círculo de sus padres y parientes no guarda relación alguna con la lengua. Nuestra vida conoce de muchos ca- sos en que hijos de chinos comenzaron

a hablar en inglés antes que en su lengua

materna, o que hijos de angloparlantes empezaron a comunicarse primero en francés que en inglés, etc. Son conocidos casos aislados en que niños pequeños estuvieron largo tiempo aislados de un colectivo humano (nos referimos a informaciones de pren- sa que hablan de casos de niños que permanecieron durante mucho tiempo en un medio conformado por animales). Estos infantes no sabían hablar en lo absoluto, pese a que sus órganos de fonación eran perfectamente normales. La lengua de cada individuo, por tanto, surge y se desarrolla solamente

en sociedad, en el colectivo, sólo bajo la influencia del hablar colectivo. Otros científicos consideraron la len- gua un fenómeno psíquico, la expresión

o manifestación de un “espíritu divino o

humano”. Esta concepción de la lengua contradice también a los hechos y da- tos de la ciencia. Si la lengua fuera real-

mente una expresión del espíritu, sur- giría y se desarrollaría en cada perso- na en particular, independientemente de la influencia lingüística de los que le ro- dean. Y esto, por cierto, jamás ocurre. La inmensa mayoría de los lingüis- tas contemporáneos defiende con plena convicción la idea de que la naturaleza de la lengua es social. Para ello se basan en la concepción materialista de la vida social, en un análisis sobrio de los he- chos del desarrollo y el uso de la lengua. En este sentido reviste gran interés e importancia por su precisión la defini- ción filosófica que hace más de cien años dieron K. Marx y F. Engels de la lengua en su trabajo La ideología ale- mana (1974):

“El lenguaje es tan antiguo como la conciencia: el lenguaje es la concien- cia práctica, la conciencia real, que existe también para los otros hombres y que, por tanto, comienza a existir también para mí mismo; y el lenguaje nace, como la conciencia, de la ne- cesidad, de los apremios de relación con los demás hombres” (p. 29).

Para recordar lo esencial La lengua de cada individuo, por tanto, surge y se desarrolla

Para recordar

lo esencial

La lengua de cada

individuo, por tanto,

surge y se desarrolla

solamente en socie-

dad, en el colectivo,

sólo bajo la influencia

del hablar colectivo.

En esta definición se presta atención dos veces a la naturaleza social de la lengua y a su esencia: la lengua existe para otros, y solamente por ello para mí mismo; la lengua surge de las necesida- des del intercambio con otras personas. Esta necesidad, que condiciona el sur-

gimiento de la lengua, es la causa prin- cipal del desarrollo de la misma; los cambios en esta necesidad, los cuales dependen de las transformaciones que se producen en diferentes esferas de la vida y la actividad de los hombres, tocan de una forma u otra la lengua, ante todo su fondo léxico. Podemos afirmar, entonces, que la lengua tiene una finalidad, un uso, cum- ple determinadas e importantísimas fun- ciones en la sociedad, entre las cuales destaca de ser el medio fundamental de comunicación entre los seres hu- manos. Es precisamente esta función princi- pal la que diferencia a la lengua de otras manifestaciones de la vida social, tales como la producción, la ciencia, la tecno- logía, la base económica, la superestruc- tura ideológica, el pensamiento, etc.

Podemos decir, por consiguiente, que la esencia de la lengua redica en su uso social específico: en servir de medio fun- damental de comunicación entre los indi- viduos.

También resulta específica, sui ge- neris, la “estructura” de la lengua, así como el material del que está “hecha”. Los signos, simples y complejos (soni- dos, morfemas, palabras, combinaciones de palabras y oraciones), constituyen las unidades (elementos) de la lengua. Se denomina “signo” cualquier portador

material de información social. Signo puede devenir una piedra, el humo de una hoguera, una rosa, si convenimos en que estos hechos físicos, materiales, significan algo para nosotros, portan una determinada información. Por ejemplo, una piedra colocada a la orilla de un río puede significar un sitio de paso; el humo de una hoguera, un lugar de aterrizaje, una rosa en la ventana, un saludo o invi- tación de la mujer amada. Sin embargo, si se toman por sí mismos, fuera de las condiciones de un convenio de lo que

 
de la mujer amada. Sin embargo, si se toman por sí mismos, fuera de las condiciones

Para recordar

lo esencial

Podemos afirmar, en-

tonces, que la lengua

tiene una finalidad,

un uso, cumple deter-

minadas e importan-

tísimas funciones en

la

sociedad, entre las

pueden significar, ni la piedra, ni el humo de la hoguera, ni la rosa pueden devenir signos y poseen su propia naturaleza no-sígnica, de acuerdo con la cual se perciben y utilizan por los individuos (con piedras puede pavimentarse un camino o erigir un muro; el humo de la hoguera puede ser utilizado para es- pantar a los mosquitos, o una rosa puede formar parte de un ramo colocado en

cuales destaca de ser

el medio fundamen-

tal de comunicación en-

tre los seres humanos.

La lengua es un me-

canismo sígnico de

comunicación surgido

y

desarrollado histó-

la

ventana sólo como adorno).

ricamente. Su prin-

Todas las unidades de la lengua son signos por su propia naturaleza y no tienen un uso no-sígnico. Se emplean sólo con objetivos comunicativos, para transmitir información socialmente útil

cipal función, su fina-

lidad social básica es,

repetimos, ser un me-

dio de comunicación

entre las personas.

relevante. Por ello, una definición filosófica materialista de la lengua, nos permite también obtener una definición lingüís- tica especializada de la misma, a saber:

y

la lengua es un mecanismo sígnico de comunicación surgido y desarrollado

históricamente. Su principal función, su

finalidad social básica es, repetimos, ser un medio de comunicación entre las personas. Es precisamente a través de la len- gua que los hombres aseguran la coope- ración en el proceso de su vida cotidiana

y del trabajo. Mediante la lengua estos

pueden expresar y hacer accesibles a los demás sus pensamientos, sentimien- tos, estados de ánimo y deseos. Por supuesto que las personas emplean

otros medios para la comunicación, por ejemplo, los gestos, diversas señales

y signos (signos algebraicos y de otro

tipo, señales de tránsito, señales aéreas, etc.), combinaciones musicales de sig- nos, colores, etc. No obstante, todos estos medios no son sino auxiliares del único medio universal: el lenguaje de las palabras. Efectivamente, cuán pobre y limi- tado nos parece el llamado lenguaje gestual en comparación con el lengua- je sonoro de los seres humanos. Las posibilidades de la música o del arte representativo son grandes, pero tam- bién están limitadas y resultan “unilate-

rales” en comparación con las de la lengua. La música no puede expresar conceptos articulados, conformados, ni pensamientos coherentes de ningún tipo; expresa sentimientos y estados de ánimo, y, sobre la base de las emocio- nes, de los “movimientos del alma hu- mana” que suscita en el público, provo-

ca pensamientos no siempre claros y diversos en distintas personas. Por su

parte, el arte representativo, no impor- tando cuán grandes sean sus posibili- dades, no puede compararse en modo alguno con la lengua como medio de comunicación; el arte, al igual que la música, no expresa conceptos, juicios

o conclusiones de ningún tipo, aunque,

a diferencia de la música, es capaz de

suscitar imágenes totalmente definidas en la mente de la persona que observa el cuadro o dibujo. Se entiende que, como resultado de la percepción visual de dicho cuadro o dibujo, se formarán en esta persona probablemente unos

u otros pensamientos, pero estos pue-

den ser muy diferentes en los distintos observadores. En lo que respecta a las diversas señales y signos, en primer lugar, el empleo de cada “sistema” de señales y signos es, como expresamos en el acá- pite anterior, muy limitado, cada uno de estos “sistemas” es del conocimiento de un reducido grupo de individuos; en segundo término, las señales y signos per se, sin ayuda de la lengua o de su “traducción” a la lengua, tampoco están en condiciones de expresar nuestros pensamientos. Las señales y signos, como subrayábamos anteriormente, constituyen un medio auxiliar de comu- nicación, que puede funcionar exitosa- mente sobre la base de, y en relación con, la lengua.

Debemos también subrayar que, a la vez que centramos nuestra atención en la función comunicativa de la lengua como la fundamental, cometeríamos un grave error si no destacásemos otras funciones lingüísticas vinculadas con la primera. La lengua se manifiesta como medio de comunicación en relación con las personas, con el colectivo que la habla. No obstante, y al mismo tiempo, la len- gua se relaciona con, por lo menos, otros dos “mundos”: el de los objetos, de las cosas y fenómenos que rodean al hombre, y el de los conceptos, de las ideas y pensamiento que el hombre expresa. ¿Cuáles son, entonces, las funciones específicas de la lengua en relación con estos dos “mundos”? Los objetos, cosas y fenómenos del mundo objetivo son designados por la lengua, y esta lo hace, además, de forma sui géneris: la palabra no constituye un signo común del objeto como lo es, por ejemplo, una piedra a la orilla de un río que, por acuerdo entre personas, se- ñala un vado, un lugar poco profundo; la palabra es un signo que refleja un objeto históricamente, independiente- mente de la voluntad de los individuos en particular, y está vinculada con el objeto mediante el pensamiento del hombre. Una rama en la orilla no signi-

fica nada para aquellos que no compar- ten el secreto de su “significado”, no está en relación interna alguna con el vado.

La palabra, como imagen del objeto, está vinculada al mismo por un nexo firme y ne- cesario; no es simplemente un signo, sino un signo-reflejo. Por ello, en relación con el mundo de los objetos y fenómenos de la vida, la función de designación-reflejo constituye una importante función de la lengua.

Esto no quiere decir, por supuesto, que todas las unidades de la lengua (las palabras, los morfemas, sonidos, etc.) sean capaces de cumplir en igual medida la función de designación-reflejo del objeto. Pero nos referimos en este caso a las funciones de la lengua en su conjunto, y no a las funciones específicas de sus diferentes partes y unidades. Nos queda ahora analizar, en el si- guiente acápite, la función de la lengua en relación con el pensamiento y la con- ciencia. No es difícil notar que la lengua sirve de medio para la expresión de nuestros pensamientos y sentimientos, por lo que cumple la función de medio de expresión de la actividad del pensa- miento. No obstante, este es un problema complejo y requiere ser analizado por separado.

En la definición filosófica que ofreci- mos en el primer acápite de la unidad, la lengua es vista como la conciencia práctica y real. Esta definición precisa de una seria reflexión. Aquí vemos expresa- da la concepción dialéctico-materialista de la unidad entre lenguaje y conciencia, entre lenguaje y pensamiento. Debemos hacer aquí la salvedad que los términos “conciencia” y “pensamiento” no son equi- valentes, aunque frecuentemente se uti- lizan como sinónimos, designando con ellos la actividad “espiritual” del hombre, la cual consiste en el reflejo de la realidad objetiva en la conciencia; esta misma propiedad de la actividad nerviosa su- perior del hombre, el proceso y el resul- tado del reflejo, así como también “el sistema de puntos de vista, convicciones, visión del mundo”. En aras de ofrecer una salida objetiva a esta confusión, conside- ramos necesario definir ambos términos.

3. Lenguaje pensamiento

y

La conciencia es:

1. El conjunto de la actividad psíquica, incluyendo el intelecto, los sentimien- tos y la voluntad del hombre, en otras palabras, su capacidad de reflejar la realidad en forma de pensamientos, sentimientos y estados volitivos.

2. El propio proceso y resultado de la actividad teórica y práctica, la toma de conciencia por el individuo

de su propia vida y de su relación para con el mundo, en otras palabras, del reflejo de la realidad en forma de

 

pensamientos, sentimientos y esta- dos volitivos.

 
  pensamientos, sentimientos y esta- dos volitivos.  

Sin embargo, no son estos los significa- dos que generalmente adscribimos al término “pensamiento”.

Para recordar

lo esencial

La conciencia es:

El pensamiento es:

1.

El conjunto de la

1. La capacidad de pensar y razonar, de reflejar y de valorar la realidad en forma de conceptos, juicios y conclusiones.

actividad psíquica,

2.

El propio proceso

y

resultado de la acti-

vidad teórica y prác-

2. El propio proceso y resultado del reflejo de la realidad objetiva en estas formas.

 

tica.

El pensamiento es:

 

1.

La capacidad de

Consiguientemente, llegamos a la con-

pensar y razonar, de

clusión de que el pensamiento es el com ponente fundamental de la conciencia, pero constituye solamente una parte de

reflejar y de valorar la

realidad;

2.

El propio proceso y

la

misma. Ello, a su vez, nos lleva a pen-

resultado del reflejo de

sar que no por casualidad Marx y Engels denominaron la lengua la conciencia

la

realidad objetiva.

práctica y real: la lengua expresa la acti- vidad no sólo del pensamiento, sino también de los sentimientos y de la vo- luntad del ser humano. Regresemos ahora al problema de la relación entre lenguaje y pensamiento. Una gran parte de las concepciones lingüísticas contemporáneas, con base en los postulados del materialismo dia- léctico, afirma la unidad entre lenguaje

y pensamiento, a la vez que subraya el

carácter no idéntico de ambas funciones psíquicas superiores.

No existe una palabra, una combi- nación de estas o una oración que no expresen un determinado concepto o pensamiento. Es posible, por supuesto, imaginarnos un complejo de sonidos privado de significado, de sentido, por ejemplo, “oletusia”. Este complejo de sonidos no puede ser denominado pa- labra, sino que solamente puede ser visto como un simple conjunto incohe- rente, artificial, de sonidos. No obstante, la unidad entre lengua- je y pensamiento, el nexo indisoluble entre ellos, la unidad sui géneris de su existencia está muy lejos de significar que sean idénticos. En esto se manifies- ta, dicho sea de paso, la dialéctica de las interrelaciones entre uno y otro, entre la palabra y el concepto, la oración y el juicio. La lengua no es el pensamiento; la lengua es la faceta material, práctica, de la conciencia, en particular del pen- samiento. En la obra arriba citada de Marx y Engels aparece otra frase suma- mente interesante por la imagen que suscita:

“El “espíritu” nace ya tarado con la maldición de estar “preñado” de ma- teria, que aquí se manifiesta bajo la forma de capas de aire en movimiento, de sonidos, en una palabra, bajo la forma del lenguaje” (p. 28-29).

La lengua es material, en el sentido de que todas sus unidades (los morfemas,

las palabras y sus combinaciones, etc.) están “vestidas” de sonidos. Por su parte, el pensamiento, como propiedad de la materia altamente (y de determi- nada forma) organizada –el cerebro–, es ideal, pese a que depende de su sus- trato y fuente material. El pensamiento no posee las propiedades (atributos) de la materia: masa, peso, extensión, sa- bor, olor, densidad, etc. Esta sola cir- cunstancia –la materialidad de la lengua y el carácter ideal del pensamiento– no permite su identificación. Además, la estructura y las leyes de desarrollo del pensamiento y la lengua no son iguales. Las partes componentes del pensamien- to son, como dijimos anteriormente, los conceptos, los juicios y las conclusio- nes; la lengua, por su parte, consta de sonidos, morfemas, palabras, sus com- binaciones y oraciones; la estructura de una oración y la del pensamiento no sólo son diferentes, sino que no siempre se corresponden. Regresamos, entonces, a la cues- tión relativa a las funciones de la lengua en relación con el pensamiento. Una de ellas resulta evidente: la lengua refle- ja nuestros pensamientos, asegurando de esta forma la posibilidad de que los miembros de un colectivo puedan inter- cambiar ideas. Pero la lengua, en su re- lación con el pensamiento verbal, cumple una función importantísima: la de partici- par directamente en la formación del propio pensamiento.

Para recordar lo esencial La lengua no es el pen- samiento: la lengua es la

Para recordar

lo esencial

La lengua no es el pen-

samiento: la lengua es

la faceta material, prác

tica, de la conciencia,

en particular del pen-

samiento.

La lengua, consiguientemente, no es so- lamente el medio de expresión del pensa- miento, sino también el instrumento para su formación.

A veces puede parecernos que los pensamientos pueden surgir en el ser humano “por sí mismos”, fuera de su relación con la “materia”; por ejemplo, cuando pensamos “para nosotros mis- mos”, no expresamos nuestros pensa- mientos en voz alta. Pero ello no es más que una apariencia. En la realidad, tanto el pensamiento ya conformado, como una parte de este se apoya en la “mate- ria”, generalmente en la lengua, en una palabra o en una combinación de estas. En este sentido, tratemos de “echar una mirada” más atenta a las profundi- dades de nuestra conciencia cuando pensamos. ¿Qué podemos notar? Pala- bras o, más bien, representaciones de las palabras. Y cada vez que aparece un pensamiento ya conformado, el cual re- sulta claro para nosotros, lo hace vincu- lado a una u otra palabra o combinación de estas, pese a que esta(s) misma(s) palabra(s) no fue(ron) pronunciada(s), sino sólo representada(s). Esto es así, ya que lo que nos hemos acostumbrado a llamar palabra es un conjunto complejo de trabajos fisiológicos: escuchamos una palabra y surge su representación acús- tica; pronunciamos una palabra y surge su imagen motriz; vemos una palabra escrita o impresa y surge su representa-

ción visual. Y cuando pensamos para nosotros mismos, utilizamos unas u otras representaciones de la palabra, en particular la cinestésica. Estas re- presentaciones (o imágenes) están frecuentemente vinculadas con mo- vimientos residuales de los órganos fonatorios; hay personas que leen para sí moviendo los labios, y mediante el uso de equipos especiales es posible establecer con precisión que en el proceso del pensamiento muchas per- sonas utilizan tales movimientos. La persona que domina a la perfección varias lenguas sabe siempre en cuál de las que conoce está pensando, lo que es una prueba más de que el pen- samiento del ser humano se produce en estrecho nexo con la lengua y sobre la base de esta.

La realidad del pensamiento se manifiesta en la lengua; en otras palabras, el lenguaje es la realidad inmediata del pensamiento.

Previendo las reservas que pueden surgir en este sentido, debemos decir que, por supuesto, si comenzáramos a analizar los procesos de pensamien- to en las personas privadas de la capacidad del habla (sordomudos y ciego-sordomudos), nos tropezaría- mos con muchos hechos cuya expli- cación resulta compleja. Es claro que para tales personas el lenguaje huma- no común no puede participar directa-

mente en la formación del pensamiento. En estos casos es sustituido por un len- guaje especial: el gestual, el de las sensa- ciones. Sin embargo, este lenguaje de gestos y sensaciones no es sino un sus- tituto sui géneris del lenguaje corriente que utiliza el colectivo que rodea al dis- capacitado. Solamente en este colectivo, con su ayuda constante, y con la partici- pación del lenguaje corriente, el sordo- mudo o ciego-sordomudo aprende a pensar con ayuda de su lenguaje espe- cífico, el cual no poseería fuerza alguna, si no tuviera “a sus espaldas” el lengua- je sonoro de las personas normales. Grande fue la ayuda que prestó el fisiólogo ruso I. Pávlov a lingüistas y filó- sofos en la tarea de comprender con mayor profundidad el papel del lenguaje en la actividad del pensamiento humano. La teoría pavloviana acerca de los dos sistemas de señales de la realidad de que dispone el hombre, ofrece una ex- plicación, desde las ciencias naturales, de la función del lenguaje como instru- mento de formación del pensamiento. El mundo circundante es reflejado, “señalizado” por el hombre por dos dife- rentes vías, por dos diferentes sistemas:

en primer lugar, a través de los influjos directos de los objetos y fenómenos en nuestros órganos de los sentidos, y, en segundo lugar, mediadamente, a través de la influencia de las palabras en nues- tro pensamiento y, con mayor amplitud, en nuestra conciencia.

Pávlov denominó “primer sistema de señales de la realidad” a todo el conjunto de influjos direc- tos de los objetos y fenómenos en el hombre, así como a todo el conjunto de sensaciones huma- nas. Designó, asimismo, como “segundo sistema de señales de la realidad” a todo el conjunto de influjos indirectos, verbales, en el hombre, así como a todo el conjunto de las palabras.

Fue el segundo sistema de señales (el lenguaje), desarrollado durante y gracias al trabajo, el que separó al hombre del mundo animal. El primer sistema de se- ñales no permite que se formen concep- tos, juicios o conclusiones, que la con- ciencia se separe del objeto, ya que tanto la sensación como la representa- ción constituyen imágenes concretas de objetos o fenómenos concretos. El segundo sistema de señales de- viene la base para la formación de los conceptos, juicios y conclusiones, ya que la palabra permite designar no sólo un único objeto concreto dado, sino toda una clase de objetos del mismo género. Por ejemplo, cuando vemos una palme- ra, vemos solamente una, esa palmera; cuando decimos palmera, designamos cualquier palmera).

La palabra libera la conciencia humana de su “adscripción” a un solo objeto, a este objeto; la palabra da la posibilidad de generalizar, de agrupar los objetos en clases, órdenes, grupos, etc., o sea, de hallar en los objetos lo general y de formar, sobre esta base, con- ceptos de los objetos y fenómenos.

Cuando se contrapone

la lengua al habla, ambos miembros de la contraposición resultan indefinidos, ya que se tiende a denominar habla (discurso) la capacidad de hablar, el acto de habla, el resultado del habla –el texto– e incluso la propia actividad del habla (discursiva). La actividad discursiva del hablante posee dos facetas: la social y la psicofi- siológica. La naturaleza social de la acti- vidad discursiva consiste, en primer lu- gar, en el hecho de que forma parte de la actividad social del hombre, y en se- gundo lugar, en que tanto el acto de habla y la situación discursiva presu- ponen hablantes sociales que conocen un único lenguaje de comunicación, un contexto cultural común y una temática compartida. El acto de habla, como proceso psi- cofísico, es un canal de relación entre un hablante (emisor) y un oyente (receptor) que presupone tres momentos: la expre- sión oral (escrita), la percepción del discurso (el texto) y la comprensión (in- terpretación). El acto de habla no se limita a la sola codificación y descodificación de la in- formación, lo que es propio de los equi- pos de transmisión y recepción. El acto de habla constituye la unidad de la trans- misión del mensaje y de un pensamiento conjunto, la unidad, en expresión de L. S. Vygotski, de la comunicación y la generalización. Vygotski planteaba que

4. Lengua y actividad

discursiva

la transmisión de cualquier contenido de la conciencia a otra persona, implica- ba la referencia de dicho contenido a una cierta clase, un cierto grupo de fenóme- nos, lo que requería, indefectiblemen- te, de una generalización. A partir de ello concluyó que las formas superiores de comunicación psicológica, que eran pro- pias del ser humano, sólo resultaban po- sibles gracias a que este reflejaba de forma generalizada la realidad con ayuda del pensamiento. Para servirse de la lengua es preciso conocerla, y esto es resultado de la ins- trucción y la educación; estos últimos conceptos engloban también la obser- vación del habla de otras personas y el propio proceso de la actividad discur- siva, ya que el dominio de la riqueza de una lengua es un proceso ininterrumpi- do. La asimilación de una lengua es la interiorización de determinados conoci- mientos y habilidades, la educación de la capacidad lingüística de la persona. La asimilación de una lengua, así como su uso, revisten un carácter selec- tivo. Lo más importante parece ser el conocimiento de los modelos combina- torios de las unidades de la lengua, de las regularidades que rigen la formación

y combinación de las palabras (su funcio-

namiento discursivo), así como del léxico de amplio uso. En lo referente a las va-

riantes de pronunciación, de derivación

y combinación de las palabras, de selec-

ción de los sinónimos, esta faceta de la

actividad discursiva no tiene un carácter tan obligatorio, por lo que permite des- viaciones individuales.

Por este motivo, la actividad discursiva no representa una simple materialización del sistema de la lengua, de toda la riqueza léxi- ca y las posibilidades estilísticas fijadas en la experiencia anterior; la misma constituye el empleo activo de la lengua por un hablante cuya capacidad (competencia) lingüística es también activa y dinámica

El léxico y la gramática activos que dirigen la actividad discursiva del hablan- te se contraponen a su léxico y gramática pasivos. Si el léxico pasivo lo constituyen las palabras que el hablante puede per- cibir y comprender, pero no usa en su discurso, el léxico activo está compuesto por aquellas palabras y sus significados que aquel no sólo comprende y sabe, sino que también utiliza. El léxico activo puede ser utilizado en mayor o menor medida, y ello depende no sólo del tema y género (o registro) del enunciado, sino también del hablar individual. Una elevada calidad del habla (dis- curso) se apoya en, y depende de, la ri- queza del fondo léxico del hablante, de su conocimiento de las regularidades del funcionamiento de la lengua y del domi- nio de estas. Un conocimiento insuficien- te (inestable y formal) de las regularida- des de la lengua provoca falsas asocia- ciones que desembocan en errores en el

habla. Sabemos que los sufijos –ción (-sión) y –miento suelen formar sustanti- vos “abstractos” (solución, pensamien- to); sin embargo, no pueden usarse in- distintamente. Si no se dominan determi- nadas regularidades de la formación de palabras, pueden surgir errores tales (a veces frecuentes) como *aburrición en lugar de aburrimiento, o bien *financia- ción en lugar de financiamiento, aunque es preciso subrayar que estas forma- ciones erróneas pueden, a veces para desgracia de la lengua, convertirse en la norma. El carácter individual de la actividad discursiva se manifiesta en el hecho de que con base en la sinonimia lingüística surge una sinonimia del discurso, un uso individual de las formas de las palabras y de los propios vocablos. Aparece así un estilo individual de habla: el hablar personal. Este hablar, como estilo discursivo individual, consta de un conjunto de me- dios lingüísticos y estilísticos generales, presupone su combinación en condicio- nes concretas de registro y de género para enfocar un tema, y depende tanto del contenido ideológico y estético del tema abordado, como de la propia perso- nalidad del hablante, escritor u orador. El estilo individual del discurso tiene firmes raíces en la norma de la lengua de que se trate; ello asegura precisamente la precisión, claridad y expresividad del habla. Además, posee particularidades

relacionadas con la pertenencia del ha- blante a un determinado medio social

o profesión (por su educación y prác-

tica profesional), así como peculiarida- des propiamente individuales, incluidas las dialectales. No obstante, una persona por sepa- rado no es capaz de crear lengua, de cambiarla, o bien de aceptar o rechazar sus regularidades. Podemos ahora culminar este acápi- te, definiendo qué se entiende por acti-

vidad discursiva.

La actividad discursiva es la manifestación concreta del sistema de la lengua durante la comunicación; un sistema de habilidades de carácter creador dirigidas a la solución de diferentes tareas comunicativas.

En otras fuentes puede recibir la de- nominación de “actividad del habla” o “actividad lingüística”, pero preferimos

esta por referirse tanto al proceso general de la comunicación, como al papel que cumple como objeto de estudio durante

la enseñanza-aprendizaje de lenguas.

Se distinguen dos tipos de actividad discursiva:

1) la productiva, dirigida a la gene- ración y transmisión de la informa- ción. Sus tipos son la expresión oral y la expresión escrita (pueden hallarse en otras fuentes los térmi- nos de “producción oral” y “pro- ducción escrita”; no obstante, en esas definiciones no se enfatiza en los mecanismos psicofisioló- gicos que operan durante su mate- rialización);

2) la receptiva, orientada a la percep- ción y posterior procesamiento de la información recibida. Sus tipos son la comprensión auditiva y la lectura (al igual que en el concepto anterior, las denominaciones de “audición” y “comprensión de lectura”, que apa- recen en muchos autores, no ex- plican cuáles son los mecanismos psicofisiológicos operantes ni su función).

los mecanismos psicofisiológicos operantes ni su función). En suma L a lengua, como medio fundamental de

En suma

La lengua, como medio fundamental de la comunicación humana, está indisolublemente vinculada a la sociedad, a su cultura y a las personas que viven y trabajan en dicha sociedad, las cuales utilizan este instrumento de manera amplia y diversa. Si no se comprende la

finalidad de la lengua, sus nexos con la sociedad, con la conciencia, la actividad intelectual y discursiva de los seres humanos; si no se analizan detalladamente las regularidades de su funcionamiento y las leyes de su desarrollo histórico, resulta imposible llegar a compren- der con profundidad, precisión y claridad su sistema, unidades y categorías. Cuando decimos que la lengua constituye el medio fundamental de la comunicación entre los hombres, subrayamos no solamente el hecho de que es un instrumento para la comunicación, sino también, y muy particularmente, que es el más importante y que constituye una forma, específicamente humana, de comunicación. Por ello, la elucidación de los rasgos que conforman el concepto de “lengua”, de “lenguaje” presupone la comparación de este fenómeno con otros medios de comunicación, así como su caracterización tanto como fenómeno social, como su relación con el pensamiento y la actividad discursiva.

su relación con el pensamiento y la actividad discursiva. Nuevos términos y/o conceptos fundamentales Lenguaje Una

Nuevos términos y/o conceptos fundamentales

Lenguaje Una de las funciones psíquicas superiores del hombre. Facultad específicamente humana, componente esencial de la actividad teórica (mental) y práctica del individuo, expresión material del pensamiento y, a la vez, instrumento fundamental para la formación y desarrollo de aquel.

Lengua Cada una de las diversas manifestaciones concretas que el lenguaje humano adopta en los diferentes colectivos de individuos que pueblan el mundo. Conjunto sistémicamente organizado de signos que permite la comunicación.

Actividad discursiva Manifestación concreta del sistema de la lengua durante la comunicación; sistema de habilidades de ca- rácter creador dirigida a la solución de diferentes tareas comunicativas (en otras fuentes puede recibir la denominación de “habla”, pero preferimos esta por referirse tanto al proceso general de la comunicación, como al papel que cumple como objeto de estudio durante la enseñanza-aprendizaje de lenguas).

Actividad discursiva productiva Actividad dirigida a la generación y transmisión de la información. Sus tipos son la expresión oral y la ex- presión escrita (pueden hallarse en otras fuentes los términos de “producción oral” y “producción escrita”; no obstante, en esas definiciones no se enfatiza en los mecanismos psicofisiológicos que operan durante su materialización).

Actividad discursiva receptiva Actividad orientada a la percepción y posterior procesamiento de la información recibida. Sus tipos son la comprensión auditiva y la lectura (al igual que en el concepto anterior, las denominaciones de “compren- sión auditiva” y “comprensión de lectura”, que aparecen en muchos autores, no explican cuáles son los mecanismos psicofisiológicos operantes ni su función).

Materialismo dialéctico (e histórico) Concepción teórica desarrollada por K. Marx y F. Engels en el siglo XIX, a partir de los logros alcanzados hasta ese momento por la economía política inglesa, el socialismo utópico francés y la filosofía clásica ale- mana. Postulados fundamentales de esta concepción son, entre otros, los siguientes: el ser es primario en relación con el pensar, el mundo es cognoscible, el análisis comprensivo de la realidad exige que se parta, en la investigación de lo concreto a lo abstracto y después nuevamente a lo concreto, las relaciones en la naturaleza y la sociedad son dialécticas, no metafísicas; por tanto, el motor impulsor del desarrollo natural y social es, a partir de Hegel, la unidad y la lucha de los contrarios, la negación (vista como superación) de la negación y la aparición de saltos cualitativos como resultado de la acumulación cuantitativa.

cualitativos como resultado de la acumulación cuantitativa. Actividades de autoevaluación De acuerdo con lo estudiado

Actividades de autoevaluación

De acuerdo con lo estudiado en la Unidad Didáctica, diga si las siguientes afirmaciones son verdaderas o falsas. Circule la opción a la izquierda de los enunciados:

1. V

F

El lenguaje es sólo un medio más de comunicación entre los seres humanos.

2. V

F

El lenguaje es un fenómeno innato en el ser humano.

3. V

F

Los signos solamente funcionan como producto de un convenio entre los individuos.

4. V

F

La lengua se relaciona con el mundo interno de la persona.

5. V

F

La palabra designa y a la vez refleja los objetos y fenómenos de la realidad objetiva.

6. V

F

La conciencia y el pensamiento coexisten en la cabeza del ser humano y son equivalentes.

7. V

F

Los sordomudos utilizan el mismo lenguaje que el resto de las personas.

8. V

F

El acto de habla es un proceso de codificación y descodificación de mensajes.

9. V

F

Fue un científico ruso quien desarrolló la teoría acerca de los sistemas de señales de la realidad.

10. V

F

La calidad de la actividad discursiva del hablante depende de su cultura lingüística.

Cuestionario de opción múltiple

1. La lengua es

3.

La conciencia y el pensamiento

a) un fenómeno psico-físico.

a) cumplen funciones diferentes.

b) un medio de comunicación histórica y socialmente

b) son idénticos.

condicionado.

c) reflejan la realidad directamente.

c) la manifestación de una capacidad innata del ser humano.

 

4.

La actividad discursiva es

2. La lengua permite que las personas

a) compartan sus ideas, deseos y sentimientos

b) organicen su actividad conjunta.

c) ambas.

a) lo mismo que la actividad lingüística.

b) un proceso activo de carácter individual.

c) el vehículo para el intercambio de ideas entre los individuos.

vehículo para el intercambio de ideas entre los individuos. Solución a los ejercicios de autoevaluación Respuestas

Solución a los ejercicios de autoevaluación

Respuestas al cuestionario de Verdadero o Falso

1.

F

6.

F

2.

F

7.

F

3.

V

8.

F

4.

F

9.

V

5.

V

10.

V

Respuestas al cuestionario de opción múltiple

1.

b

2. c

3. a

4. c

Actividades de aplicaciónComente la idea de Marx que aparece citada en la p. 15 de la Unidad

Comente la idea de Marx que aparece citada en la p. 15 de la Unidad Didáctica. ¿Está Ud. de acuerdo con ella o no? ¿Por qué?

CD Su opinión es importante

¿La información presentada en esta unidad del curso tiene alguna relevancia para usted en lo personal y en lo profesional?

Bibliografía consultadarelevancia para usted en lo personal y en lo profesional? MARX, C., ENGELS, F. (1974) Obras

MARX, C., ENGELS, F. (1974) Obras Escogidas en III tomos. Moscú: Progreso.

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Bibliografía recomendada para la unidad

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58.85.

CHOMSKY, N. (1991) Lenguaje, sociedad y cognición. México: Trillas (Cap. 2: El objeto de estudio), pp. 38-70.

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Introducción a la Lingúística I UNIDAD DIDÁCTICA II Origen del Lenguaje
Introducción a la Lingúística I
UNIDAD DIDÁCTICA II
Origen del Lenguaje
CONTENIDOS DE LA UNIDAD 1. Premisas del surgimiento del lenguaje 2. Las teorías biológicas: la

CONTENIDOS DE LA UNIDAD

1. Premisas del surgimiento del lenguaje

2. Las teorías biológicas:

la onomatopéyica y la interjectiva

3. Las teorías sociales

35

37

40

4. La teoría materialista del origen del lenguaje 42
4. La teoría materialista
del origen del lenguaje
42

T

I

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I T A D C Origen del lenguaje II I Á N D U I D

El estudio de esta unidad le permitirá:

Identificar las diferencias entre las distintas teorías sobre el origen del len- guaje, lo que presupone:

4Conocer las premisas del surgimiento del lenguaje. 4Establecer las similitudes y diferencias entre las teorías biológicas: la onomatopéyica y la interjectiva. 4Contrastar los postulados de las teorías sociales acerca del surgimiento del lenguaje con los de las dos anteriores. 4Dominar los postulados fundamentales de la teoría dialéctico-materialista del origen del lenguaje.

Una mirada al temala teoría dialéctico-materialista del origen del lenguaje. H ace ya mucho tiempo que el ser humano

Hace ya mucho tiempo que el ser humano se pre- gunta cuándo y cómo apareció el lenguaje, cómo era en sus orígenes. Podemos comenzar diciendo, a modo de respues- ta inicial, que el origen del lenguaje humano es un problema muy complejo. Su estudio es competencia no solamente de la Lingüística, sino también la An- tropología, la Psicología, la Biología y la Etnografía. Si nos referimos al nexo entre el origen del len- guaje y el de la conciencia y la sociedad humana, esta cuestión es ya objeto de estudio de la Filosofía.

En relación con la primera interrogante, podemos decir que el análisis de este problema se ve limita- do al examen de las condiciones y causas en que debió aparecer –y de hecho apareció– el lenguaje humano, así como a la caracterización de los ras- gos más generales de la estructura y funciones de las más antiguas unidades de la lengua. En relación con la segunda pregunta, debemos convenir desde este momento en que la ciencia no puede respon- derla aún y es dudoso que pueda hacerlo alguna vez. Es claro que ni el lenguaje de las tribus primiti-

vas, ni el habla infantil, ni las señales acústicas de los antropoides pueden reproducir el lenguaje hu- mano en su realidad y concreción primigenias. En otras palabras, no podemos establecer cuál era el conjunto de sonidos, palabras u oraciones con que contaba la o las primeras lenguas que empleó el hombre. Los únicos indicios que nos permiten emitir un juicio acerca de cuál fue el lenguaje humano primigenio y cuáles las causas que le dieron surgi- miento, son fuentes indirectas. En esta Unidad Didáctica abordamos el estudio de este problema tan complejo y controvertido, que suscita diversidad de opiniones, a veces encontra- das, entre los estudiosos de este apasionante fenó- meno que es el lenguaje humano. En consonancia con lo anterior, el bloque de contenidos de la presente unidad didáctica, dedica- da al análisis de las diferentes concepciones acerca del origen del lenguaje, se centrará en cuatro as- pectos fundamentales: 1) se analizarán las premisas que hicieron posible el surgimiento del lenguaje como vehículo fundamental de comunicación entre los hombres; 2) se describirán las teorías biológicas acerca del surgimiento de este fenómeno, sus apor- tes y limitaciones; 3) se abordarán las teorías socia-

les acerca de este problema, y, por último, 4) se explicará la concepción dialéctico-materialista del origen del lenguaje. Esta unidad didáctica está estrechamente vin- culada con la primera, ya que la asimilación de sus contenidos sienta las bases para una mejor com- prensión de las unidades didácticas posteriores, dedicadas a los problemas relativos al sistema de la lengua, así como a los niveles fonético-fonoló- gico y morfosintáctico de la estructura de la misma. Para el estudio de los contenidos de esta Unidad Didáctica, al igual que para la primera, se ha partido de una concepción dialéctico-materialista de la his- toria y de la sociedad, ya que consideramos que esta les puede ofrecer una visión más completa de este problema tan complejo que es el origen del lengua- je. Por otra parte, consideramos que, no obstante la necesidad de leer a otros autores importantes citados en la bibliografía de la unidad, y que tienen diferentes opiniones acerca de este problema, la familiarización con la concepción dialéctico-materialista de la histo- ria y la sociedad, puede servir de base para compa- rar las diversas posiciones, lo que, evidentemente, enriquecerá la visión que se tiene del tema.

enriquecerá la visión que se tiene del tema. Prólogo: un caso ilustrativo N o podemos determinar

Prólogo: un caso ilustrativo

No podemos determinar cuándo y cómo surgió el lenguaje. Para ello necesitaríamos contar con algo que, por lo menos hasta el momento, es sólo patrimonio de la fantasía: una máquina del tiempo, como la construida por el héroe de la novela homónima de H. G. Wells. No obstante, parece ser evidente que para que este instrumento surgiese, fue preciso que en el transcurso del trabajo colectivo los hombres comenzaran a experimentar la necesidad de comunicarse algo los unos a los otros.

Desarrollo del tema

El origen del len-

guaje humano, de las familias de lenguas y de las lenguas concretas son problemas totalmente distintos, aunque igualmente importan- tes. ¿Por qué? Pues porque surgieron en diferentes épocas, condiciones y por diferentes causas. En el origen del lenguaje desempe- ñaron un importante papel premisas tanto histórico-naturales (biológicas), como histórico-sociales (sociales). Entre las primeras podemos citar la especialización de funciones de las extremidades anteriores y posteriores de nuestros ancestros, los antropoides desarrollados; la liberación de la mano para el trabajo y la resultante asunción de la posición y marcha erectas, lo que estimuló el desarrollo de su encéfalo, ya que podía ver más que antes, y su cerebro recibía mayor cantidad de influ- jos del medio, y el empleo que hicieron de un cierto conjunto de señales acús- ticas, aún no articuladas, que sirvieron de base fisiológica para la construc- ción gradual del lenguaje acústico actual de los seres humanos. Hace cerca de un millón de años vi- vían en determinados sitios del planeta manadas de primates desarrollados: los australopitecos, quienes comenzaron a desplazarse por el suelo (y ya no por los árboles) en dos patas, utilizando palos,

1. Premisas del surgimiento

del lenguaje

piedras y pedazos de hueso como armas, lo que implica que empleaban sus extre- midades delanteras como manos para agarrar diversos objetos. Su mandíbula estaba ya recogida, lo que indica la po- sibilidad de que formaran sonidos, un cerebro grande, prueba de la compleji- dad que iba adquiriendo su actividad, así como otros indicios que permitieron a los estudiosos ver al australopiteco como un animal desarrollado, situado en el umbral de la conversión en ser humano. Sin embargo, los movimientos de la mano del australopiteco estaban sólo al inicio de un camino que la llevaría posterior- mente a la ejecución de operaciones de trabajo. Este primate no elaboraba ins- trumentos de trabajo, sino que utilizaba como tales objetos ya existentes. Pero, comoquiera que sea, había comenzado el importantísimo proceso de libera- ción de la mano para la realización de acciones laborales.

Para recordar lo esencial En el origen del len- guaje desempeñaron un importante papel premisas

Para recordar

lo esencial

En el origen del len-

guaje desempeñaron

un importante papel

premisas tanto histó-

rico-naturales (biológi-

cas), como histórico-

sociales (sociales).

Australopitecos

premisas tanto histó- rico-naturales (biológi- cas), como histórico- sociales (sociales). Australopitecos 35

Para comienzos del período cuater- nario de la Era Cenozoica se presume por los científicos la existencia de homí- nidos (pitecántropos, sinántropos y otros semejantes a ellos). El análisis de sus

restos fósiles permite llegar a la conclu- sión de que sabían y podían fabricar instrumentos de trabajo y habían asu- mido la posición erecta. Un poco después de los pitecántropos

y sinántropos aparecieron los neanderta- les, considerados como los antecesores de los seres humanos actuales. Tanto unos como otros eran seres primitivos que vivían en manadas, sabían fabricar con madera, piedras y huesos instrumentos rudimentarios de trabajo, y comenzaban

a tomar conciencia tanto del mundo que

les rodeaba, como de las señales acústi- cas que, heredadas de sus ancestros, iban perfeccionando gradualmente. Estas señalas acústicas no eran aún palabras en nuestro concepto, ya que no estaban estrictamente articuladas ni lo suficientemente concientizadas. Sin embargo, se había iniciado el largo y doloroso camino en el que el pensamien- to en formación comenzó a separarse de la percepción directa del objeto, a vincu- larse con la señal acústica y a apoyarse en esta, lo que le permitió generalizar muchos objetos unidos por un determi- nado rasgo común. Al mismo tiempo, maduró la conciencia de los objetivos y de los posibles resultados del uso de las señales acústicas. En una palabra, en el

proceso de la vida material, y como re- sultado de las cada vez más compleja influencia transformadora (mediante el trabajo) del hombre en el mundo animal

 
sultado de las cada vez más compleja influencia transformadora (mediante el trabajo) del hombre en el

Para recordar

y

vegetal que le rodeaba, se formaron

lo esencial

dos poderosísimas fuerzas del colectivo humano: el lenguaje y el pensamiento. A fines de la Edad de Piedra (del neolítico), hace entre 40 y 50 mil años, vivieron los cromañones, individuos que poseían lo que podríamos llamar una “estructura física actual” (de homo sa- piens: hombre racional, sapiente). La investigación de sus fósiles ha permitido establecer que, aun siendo representan-

Tanto unos como otros

eran seres primitivos

que vivían en mana-

das, sabían fabricar

con madera, piedras

y

huesos instrumen-

tos rudimentarios de

trabajo, y comenzaban

atomar concienciatan-

tes de la comunidad primitiva, ya poseían complejas relaciones laborales, sociales

to

del mundo que les

rodeaba, como de las

y

familiares, un cerebro bien desarrolla-

señales acústica que,

do, lenguaje articulado y un pensamien- to abstracto-conceptual. Por tanto, debieron transcurrir cente- nares de miles de años antes de que, sobre la base de los sonidos inarticu- lados iniciales de nuestros ancestros, surgieran y se desarrollaran las señales lingüísticas del ser humano. El lenguaje articulado ayudó al ser humano a separarse del mundo animal, unirse en sociedad, desarrollar su pensa- miento y organizar el trabajo conjunto. No obstante todo lo anterior, las pre- misas biológicas no bastaban, por sí mismas, para explicar la génesis del len- guaje humano: hacía falta un poderoso “empujón” capaz de hacerlo surgir. Este impulso lo dio el trabajo que, requiriendo

heredadas de sus an-

cestros, iban perfeccio-

nando gradualmente.

En el proceso de la vi-

da material, y como

resultado de las cada

vez más compleja in-

fluencia transformado-

ra

(mediante el trabajo)

del hombre en el mundo

animal y vegetal que le

rodeaba, se formaron

dospoderosísimasfuer-

zas del colectivo huma-

no: el lenguaje y el pen-

samiento.

la conjunción de los esfuerzos de muchos

individuos, la organización y distribución de las tareas, generaba constantemente la necesidad de intercambiar ideas, de comunicarse con ayuda de la lengua. Esto significa que el factor decisivo en el surgimiento del lenguaje humano fue el trabajo colectivo, que convirtió a la manada primitiva en sociedad. La actividad laboral propiamente hu- mana comienza con la fabricación de instrumentos “artificiales” de trabajo (no el simple madero, hueso o piedra “natu-

rales”), y el hombre se diferencia del antro- poide porque es, en palabras del científico

y político norteamericano B. Franklin, un

animal que hace herramientas (tool-taking animal). La imperiosa necesidad de pro- ducir nuevos objetos, que ya se planifica- ban y guardaban en la memoria y en la conciencia colectiva e individual, generó la actividad productiva, las fuerzas pro-

ductivas, así como las relaciones que se establecen durante este proceso. Y ello fue ocupando gradualmente el lugar de las relaciones biológicas. La manada primitiva fue siendo sustituida por la es- tructura de clan. Es así que comienza la historia de la sociedad humana, y es en la comunidad primitiva que comienzan a aparecer las lenguas emparentadas. Resumiendo, podemos decir que entre las condiciones en las cuales surgió la lengua hay factores vinculados a la evolución del organismo humano y facto- res relacionados con la conversión de la manada primitiva en sociedad. Pero hay muchas teorías que tratan de explicar este proceso, y en los próximos acápites ana- lizaremos los dos grupos fundamentales en los que estas teorías se dividen:

1. Las teorías biológicas, y

2. las teorías sociales.

Las teorías biológi- cas tratan de explicar

el surgimiento del lenguaje humano por

la simple evolución orgánica: los senti- dos, el aparato fonatorio y el cerebro. Pero debemos hacer la salvedad de que uno de sus aspectos positivos lo consti- tuye el hecho de que en ellas la génesis del lenguaje se ve como resultado de un prolongado desarrollo de la naturaleza, lo que las contrapone a aquellas teorías

2. Las teorías biológicas:

la onomatopéyica y la

interjectiva

que defienden el surgimiento divino (de una vez y para siempre) del lenguaje. Entre estas teorías biológicas desta- can, como ya adelantamos, la onomato- péyica y la interjectiva. La teoría onomatopéyica pretende explicar la génesis del lenguaje a partir de la evolución de los órganos del oído que percibían los “gritos” de los animales (sobre todo de aquellos que pudieron ser domesticados). Según los partidarios de

esta teoría (desde Demócrito y Platón en la Antigua Grecia, hasta W. D. Whitney y otros científicos del siglo XIX), las pala- bras habían surgido del deseo, cons- ciente o inconsciente, del hombre de imitar los sonidos del mundo que le rodeaba (el ladrido del perro, el balido de las ovejas, el relincho del caballo, el can- to de las aves, el rugido de las fieras, el ulular del viento, etc.), o bien de expresar las impresiones que le producía la percepción de un objeto. Whitney, en particular, llegó a afirmar que era por azar que nos servíamos del aparato fo- natorio (de las imágenes acústicas), y que con igual éxito podríamos habernos servido del gesto y de las imágenes vi- suales en general. ¿En que se basaban para llegar a esta conclusión? Pues en el hecho, por demás incontrovertible, de que en todas las lenguas existen palabras onomatopéyi- cas, como guau-guau, bee-bee, yiiii, cu-cu, miau-miau, quiquiriquí, etc. El gran filósofo Leibniz, por ejemplo, considera- ba que la miel (en latín mel, del griego µελος) era dulce al paladar, por lo que su nombre acariciaba el oído, que las pala- bras alemanas leben (vivir) y lieben (amar) indicaban suavidad (compárese con las inglesas love (amar, amor), live (vivir)). Esta concepción era compartida por J. Herder y W. von Humboldt. Sin embargo, a esto podría objetarse que, en primer lugar, las palabras más necesarias y de mayor uso no indican

imitación alguna de un sonido (cabeza, rostro, nube, día, ciudad, noche, pan, jugar, comer, etc.); en segundo término, para que podamos imitar con combina- ciones de sonidos los del mundo circun- dante, tendríamos que disponer de un aparato fonatorio y un lenguaje extrema- damente flexible, lo que presupondría un desarrollo anterior sumamente prolon- gado, y, por último, el número de tales vocablos es reducido y los mismos son distintos en diferentes lenguas (por ejem- plo, para un hispanohablante el gallo hace quiquiriquí, para un angloparlante, cockle-doodle-doo, para un ruso, kuka- reku, etc.). A este respecto decía con toda razón Saussure (1998: 106-107):

“ Las onomatopeyas no son nunca

elementos orgánicos de un sistema

lingüístico. Su número es, por otra parte, mucho menor de lo que se

En cuanto a las onomatopeyas

auténticas, no solamente son poco numerosas, sino que su elección es

ya en cierta medida arbitraria, porque no son más que la imitación aproxi- mada y ya semi-convencional de

Además, una vez in-

troducidas en la lengua se ven más o menos arrastradas en la evolución fonética, morfológica, etc. que sufren las demás palabras, prueba evidente

ciertos ruidos

cree

de que han perdido algo de su carác- ter primero para incorporar el del signo lingüístico en general, que es

Para recordar lo esencial La teoría onomatopéyi- ca pretende explicar la génesis del lenguaje a

Para recordar

lo esencial

La teoría onomatopéyi-

ca pretende explicar la

génesis del lenguaje a

partir de la evolución

de los órganos del oído

que percibían los “gri-

tos” de los animales.

inmotivado(las negritas son nues- tras.- F.M.).

La teoría onomatopéyica se basa en dos suposiciones: 1) que las primeras palabras eran onomatopeyas, 2) que en la palabra el sonido es simbólico, tiene significado de acuerdo con la naturale- za de la cosa. Pero, como hemos visto, estas suposiciones no se ven confirmadas por los hechos de las lenguas, por lo que actualmente es de dudar que esta teoría pueda ser tomada seriamente. De ser cier- ta esta teoría, las onomatopeyas serían iguales o similares en todas las lenguas. La teoría de la interjección, muy popular en su tiempo y compartida por una serie de estudiosos aún hoy, parte de la suposición de que la lengua surgió como expresión de las vivencias del ser humano. En otras palabras, en la teoría de la interjección la palabra se ve como expresión de los estados emocionales, anímicos, del hombre. Según esta teo- ría, las primeras palabras fueron interjec- ciones, gritos y reflejos que expresaban los sentimientos de hambre, miedo, ale- gría, dolor, etc. Después se convirtieron en símbolos obligatorios para todos los integrantes de la comunidad y, además, se desarrollaron ya por las leyes de for- mación de palabras existente e indepen- dientemente de los gritos emocionales instintivos. Cierto es que no podemos negar la influencia de las emociones, los estados

anímicos, la voluntad en la aparición de las palabras, en el desarrollo de la len- gua, pero no podemos estar de acuerdo con esta teoría porque ve la causa prin- cipal del surgimiento del lenguaje en los estados anímicos individuales del ser humano. Sin embargo, todos sabe- mos que un niño, al nacer, posee todas las premisas biológicas necesarias para poder apropiarse del lenguaje humano, pero no hablará hasta que no se vea rodeado de hablantes. Esto es una prueba incontrovertible de que la géne- sis del lenguaje humano está condicio- nada, fundamentalmente, por factores sociales.

Para recordar lo esencial En la teoría de la in- terjección la palabra se ve

Para recordar

lo esencial

En la teoría de la in-

terjección la palabra

se ve como expresión

de los estados emo-

cionales, anímicos,

del hombre.

En otras palabras, no fue el movimiento indi- vidual del alma, sino las necesidades socia- les de la comunidad, vinculadas al trabajo colectivo y la existencia del ser humano en colectivo, las que generaron el lenguaje.

Si en la teoría onomatopéyica el im- pulso proviene del mundo exterior (los sonidos emitidos por los animales y ge- nerados en la naturaleza), en la teoría de la interjección el “empujón” para la apa- rición de las palabras se origina en el mundo interno de la sustancia viva, de sus emociones. Ambas teorías exageran el lado biológico del problema y no pres- tan la debida atención al hecho de que ha surgido el hombre y la sociedad hu- mana, entidades radicalmente diferentes al animal y a su manada.

Nos hemos detenido en las concep- ciones onomatopéyica e interjectiva de la génesis del lenguaje, por ser las que, de una forma u otra, continúan siendo objeto de análisis, discusión y desacuer- dos en el presente. La más fuerte, como veremos en el próximo acápite, parece

ser la teoría del estudioso francés L. Noiret, según la cual el lenguaje surgió a

partir de los gritos y exclamaciones labo- rales instintivos que acompañaban la actividad práctica de los seres humanos,

y que fue apoyada por J. J. Rousseau y Ch. Darwin.

3. Las teorías sociales Las teorías sociales expli- can la génesis del lenguaje a partir de los imperativos sociales sur- gidos durante el trabajo conjunto como resultado del desarrollo de la conciencia del hombre, de su necesidad de compar- tirla con otros miembros de la comuni- dad. Ya el historiador griego Diódoro de Sicilia (1936: 33) escribía:

“Al principio los hombres vivían, se- gún se dice, una vida incómoda y semejante a la de las fieras; salían en desorden, cada uno por su parte, a los pastizales y se alimentaban de hierbas agradables al paladar y de los frutos de los árboles. La necesidad de enfrentar los ataques de las fieras les enseñó a ayudarse mutuamente, y, agolpados de miedo, comenzaron a reconocerse unos a otros. Su verbo no tenía aún sentido ni poseía articu- lación, pero gradualmente fueron pasando a las palabras articuladas y, después de establecer unos con otros símbolos para cada cosa, crea-

ron una explicación de todo, com- prensible para ellos mismos”.

En este fragmento podemos ver lo que posteriormente se denominó teoría del contrato social, según la cual la lengua se ve como una invención y creación consciente de los hombres. En el llama-

do Siglo de la Ilustración fue desarrollada por J. du Bellais, E. B. de Condillac, Adam Smith y J. J. Rousseau. En este último autor resulta interesante la división que hace de la historia en dos períodos: el natural y el civilizado. Analicemos un poco la posición de Rousseau. Según él, en el primer período

hombre formaba parte de la naturaleza

la lengua partía de los sentimientos, de

el

y

la pasión, por lo que el lenguaje primi- genio resultaba ser una lengua de poe- tas. Otro de sus planteamientos consistía en que los sonidos fueron inicialmente símbolos de los objetos que actuaban sobre el oído, mientras que los objetos percibidos con el ojo eran representados con gestos. Pero como ello no era cómo-

Para recordar lo esencial Ambas teorías exage- ran el lado biológico del problema y no
Para recordar
lo esencial
Ambas teorías exage-
ran el lado biológico
del problema y no pres-
tan la debida atención
al hecho de que ha sur-
gido el hombre y la
sociedad humana, en-
tidades radicalmente
diferentes al animal y
a su manada.

do, estos símbolos y señales fueron sustituidos por sonidos-oraciones, y el consiguiente aumento de los sonidos condujo al perfeccionamiento de los ór- ganos de fonación. Más adelante Rous- seau plantea que con el surgimiento de la propiedad y del Estado apareció la convención social, la conducta racional de los hombres, y ello llevó a que las palabras comenzasen a emplearse en un sentido más general. El autor concluye expresando que la lengua, de rica y emocional, se convirtió en seca, juiciosa y metódica. ¿A qué conclusión nos llevan estos planteamientos de Rousseau? A que el filósofo francés ve el desarrollo histórico de la lengua como una regre- sión, como una caída. ¿Por qué lo ve así? No olvidemos que en el siglo XVIII en Francia (hasta 1789) existía un régi- men feudal, contra el que tanto Rous- seau, como Voltaire y otros enciclopedis- tas protestaban abiertamente, y el llama- do de Rousseau hacia atrás, hacia la naturaleza, hacia la lengua natural primi- genia, es, evidentemente, una expresión de su protesta hacia el “racionalismo” de la Francia feudal decadente. No obstante, la posición teórica de Rousseau tiene un sesgo ahistórico, en el sentido de que, si bien es cierto que la toma de conciencia de la lengua fue un proceso gradual, no lo es el que haya sido la razón la que dirigió a los hombres hacia la creación consciente de la lengua. Es evidente que el ser humano dominaba

la palabra antes de tener conciencia de que la dominaba, al igual que el niño escoge las palabras y construye sus enunciados correctamente antes de co- nocer las reglas gramaticales y léxicas. Otra teoría social que surgió en la segunda mitad del siglo XIX fue la teoría laboral del origen del lenguaje, o bien teoría de las exclamaciones laborales, expuesta por el filósofo francés L. Noiret. El autor apuntaba con toda razón que el pensamiento y la acción eran inicial- mente indivisibles, ya que antes de que los hombres aprendieran a fabricar ins- trumentos de trabajo, estuvieron experi- mentando durante largo tiempo, y con diferentes objetos, la acción de los diver- sos objetos naturales. En el trabajo conjunto los gritos y las exclamaciones facilitan y organizan la actividad laboral. Cuando las mujeres tejen, o bien marchan las tropas, estas “gustan” de acompañar sus acciones con gritos o exclamaciones rítmicos. Estos gritos y exclamaciones, que inicial- mente eran involuntarios, se transfor- maron gradualmente en símbolos de los procesos de trabajo. De aquí se conclu- ye que el lenguaje primario era un con- junto de raíces verbales. La acción labo- ral se ve como paralela al lenguaje acústico, a los gritos. Además, la lengua puede no acompañar a dicha acción. En este enfoque el trabajo, la música y la poesía se consideran equivalentes. Sin embargo, esta teoría también puede ser

refutada, aunque sea por un solo hecho:

la comparación de las exclamaciones en dos o más lenguas nos muestra cuán- to difieren unas de otras (español: ¡ay!; alemán: “¡au!; inglés: ¡ouch!; francés:

¡aie!), por lo que puede ponerse en duda un origen simbólico general. No negamos que estos gritos y excla- maciones hayan existido, y podemos ver que actualmente las personas se acom- pañan de ellos durante su trabajo. Sin embargo, esta teoría no aclara por qué y cómo fue que estos gritos y exclamacio- nes (que no debieron ser inicialmente muchos) devinieron lenguaje articulado. Y lo que es fundamental: no toma en con- sideración una cuestión de suma impor-

tancia, como lo es la necesidad social de usar la lengua como medio de comunica- ción. Esta concepción del surgimiento y desarrollo natural del lenguaje se mantie- ne en los estrechos marcos del biologicis- mo, ya que resulta evidente que el grito instintivo, pese a estar relacionado con el trabajo, es un hecho biológico y no social. Existen otras teorías acerca del surgimien- to del lenguaje, que aquí no examinamos, pero que pueden ser halladas en la biblio- grafía recomendada de la unidad (ver, por ejemplo: Leopoldo Widgorski 2002).

La teoría de las exclamaciones laborales constituye, en esencia, una variante de la teoría onomatopéyica.

La concepción dia- léctico-materialista

del origen del lenguaje está vinculada, fundamentalmente, con los trabajos de C. Marx y F. Engels (La Ideología Alema- na (1845-1846)), y de F. Engels (El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre (1874) y El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado (1876)). Los postulados fundamentales de esta concepción pueden resumirse en los siguientes:

4. La teoría materialista del origen del lenguaje

1. El surgimiento del hombre, la socie- dad y el lenguaje constituye un largo proceso de evolución de la materia

viva, y el surgimiento del hombre es- tuvo precedido de un lapso prolonga- do de desarrollo del intelecto animal; la aparición de la sociedad humana cambió radicalmente el desarrollo de las criaturas vivas, y el hombre, como ser social, representa el escalón más elevado del desarrollo de los organis- mos vivientes sobre la Tierra. En este sentido Engels escribió:

“Primero el trabajo, y después, y junto con él el lenguaje articulado, fueron los dos estímulos principales bajo cuya influencia el cerebro del mono fue transformándose gradualmente en

Para recordar lo esencial El surgimiento del hombre, la sociedad y el lenguaje constituye un
Para recordar
lo esencial
El surgimiento del
hombre, la sociedad y
el lenguaje constituye
un largo proceso de
evolución de la materia
viva, y el surgimiento
del hombre estuvo pre-
cedido de un lapso pro-
longado de desarrollo
del intelecto animal.

cerebro humano… El desarrollo del cerebro y de los sentidos a su servi- cio, la creciente claridad de concien- cia; la capacidad de abstracción y de discernimiento cada vez mayores, re-accionaron a su vez sobre el traba- jo y la palabra, estimulando más y más su desarrollo” (1974: 70).

Podemos decir entonces, sin temor a exagerar, que los rasgos esenciales del hombre son la conciencia, el len- guaje articulado y la vida social.

2. Pese a que el proceso de surgimien- to del hombre y de su lenguaje es prolongado y su desarrollo se debe a diversas causas, la posición dia- léctico-materialista a este respecto consiste en que de todos estos fac- tores el fundamental es la actividad productiva, que solamente puede de- sarrollarse en sociedad. Los hombres, al mismo tiempo que producen los medios para su vida, se reproducen no sólo a sí mismos, sino también la propia vida material que determina su modo de vivir. En otras palabras, la lengua surge como medio de comunica- ción y como medio de expresión y transmisión del pensamiento. A este respecto cabe citar nuevamente aquí el planteamiento de C. Marx y F. Engels, en La Ideología Alemana:

“El lenguaje es tan antiguo como la conciencia, el lenguaje es la concien- cia práctica, la conciencia real, que existe también para los otros hombres y que, por tanto, comienza a existir también para mí mismo; y el lenguaje nace, como la conciencia, de la nece- sidad, de los apremios de relación con los demás hombres(1974: 29).

3. La génesis del lenguaje está vincula- da no sólo con el origen del hombre

y de la sociedad, sino también con

el surgimiento de la conciencia, es decir, de la comprensión por el pro- pio ser humano de su existencia, de

su relación para con el mundo circun- dante y de las relaciones mutuas en- tre los objetos de ese mundo. Para

la concepción dialéctico-materialista

de la historia, “la conciencia… es ya de antemano un producto social,

y lo seguirá siendo mientras existen seres humanos” (1974: 29).

La conciencia, al igual que el lenguaje, nace en sociedad, en el proceso de la actividad productiva social, durante la cual el hombre va descubriendo constantemente nuevas pro- piedades en los objetos de la naturaleza y les va asignando una u otra denominación.

Este complejo fónico va convirtién- dose paulatinamente en patrimonio del grupo social y se convierte en palabra. La lengua fija estos logros

gracias a la actividad de abstrac- ción del hombre, ejerciendo de esta forma una influencia decisiva en el desarrollo de la propia conciencia. Así, la palabra va adquiriendo las propiedades que hoy le conocemos:

1) el señalamiento de una determinada necesidad social; 2) la denominación de una representación general, y 3) la unión permanente en la conciencia del complejo fónico y su significado. Es precisamente gracias a esta fun- ción generalizadora (conceptualiza- dora) de la palabra, que el hombre comienza paulatinamente a designar, igualmente, objetos y fenómenos que no están presentes en sus percepcio- nes sensoriales inmediatas. A diferencia de los sonidos emi- tidos por los animales –que designan solamente la realidad percibida por los sentidos, están indisolublemente ligados a la situación concreta y, por tanto, acompañan a sus acciones–, la palabra desarrollada en el grupo humano puede designar cualquier realidad, incluida aquella guardada en la experiencia. Se convierte, por consiguiente, en componente de la actividad psíquica del hombre, de su conciencia, como su naturaleza sígnica, sensorial.

4. Al reconocer que el hombre “salió” del reino animal, la concepción dialéc- tico-materialista subraya la impor-

tancia que en el proceso de homi- nización del mono tuvo la evolución de la base biológica de su actividad discursiva e intelectiva, es decir, del cerebro, el aparato fonatorio, y los órganos del oído y la vista. El descenso del mono “a tierra” y su desplazamiento sobre las extre- midades posteriores influyeron deci- sivamente en su evolución, ya que se había dado el primer –y más impor- tante– paso hacia la transformación del mono en hombre. ¿Por qué? Pues porque la mano pudo ser convertida en herramienta de trabajo, capaz de ejecutar movimientos precisos, de- sarrollar un cerebro y una laringe ca- paz de emitir sonidos articulados. Examinemos con más detalle este punto. El constante desplaza- miento en posición erecta, la conse- cuente liberación de la mano, el andar con el talle y la cabeza erguidos, co- locó a esta última casi en ángulo recto con la laringe, por lo que la parte del cráneo correspondiente al rostro se situó bajo la cerebral. Ello contribuyó al desarrollo de la masa cerebral y a que el aparato fonatorio adquiriera movilidad y flexibilidad. El descen- so de la parte inferior del rostro faci- litó la regulación de la respiración y la utilización del chorro de aire para producir sonidos articulados. Estos cambios fisiológicos en la estructura del cerebro humano durante el desa-

rrollo de la especie humana condu- jeron a la llamada “lateralización”, o sea, a la aparición de funciones psí- quicas superiores específicas de cada hemisferio cerebral. F. Engels, en su Introducción a la Dialéctica de la Naturaleza (1876), expresa, refiriéndose a este hecho, lo siguiente:

“Cuando después de una lucha de milenios la mano se diferenció por

fin de los pies y se llegó a la actitud erecta, el hombre se hizo distinto del mono y quedó sentada la base para el desarrollo del lenguaje articulado, para el poderoso desarrollo del cere- bro, que desde entonces ha abierto un abismo infranqueable entre el

hombre y el mono

paralelamente a la mano fue desarro-

llándose, paso a paso, la cabeza; iba

la mano

apareciendo la conciencia;

nunca habría logrado crear la má- quina de vapor si, paralelamente, y en parte gracias a la mano, no se hubiera desarrollado correlativa- mente el cerebro del hombre(1974:

51-52) (la negrita es nuestra.- F.M.).

Sin embargo,

5. Otro planteamiento importante de la concepción dialéctico-materialista acerca del surgimiento del lenguaje es que el lenguaje primigenio huma- no era primitivo y pobre, y que sólo como resultado de su evolución histó-

rica se convirtió en un instrumento preciso de comunicación, de trans- misión y fijación de mensajes. El lenguaje primigenio se componía de sonidos-oraciones difusos liga- dos a la entonación y los gestos, semejantes a los gritos que emiten los primates u otros animales. Su evolución hacia un complejo fónico se debe, evidentemente, al propio desarrollo de la sociedad humana, al paso desde la manada, al clan y a

la tribu, de la cacería como medio de

supervivencia en el estadio nómada,

a la cultura del sembradío y de la cría de ganado de los primeros asenta- mientos humanos, la cual requería de una comunicación más compleja. A este respecto F. Engels plan- teaba en la versión completa de la misma obra:

“El desarrollo del trabajo condujo ne- cesariamente a cohesión más estrecha de los miembros de la comunidad, ya que gracias a él se hicieron más fre- cuentes los casos de apoyo mutuo, de actividad conjunta, y se fue tomando una clara conciencia de la utilidad de esta actividad para cada uno de los miembros del grupo social. Dicho brevemente, los seres humanos en formación arribaron a un momento en que surgió en ellos el apremio de decirse algo unos a otros”. (1925:

146-147) (La negrita es nuestra.- F.M.).

En suma Hemos recorrido diferentes concepciones acerca del surgimiento del lenguaje, desde la Antigüedad hasta

En suma

Hemos recorrido diferentes concepciones acerca del surgimiento del lenguaje, desde la Antigüedad hasta nuestros días, y prestado especial atención a las premisas de la aparición del ser humano como culminación de la evolución de los primates. Asimismo, hemos analizado la posición dialéctico-materialista sobre esta importantísima cuestión, asumida a partir de una interpretación científica de la esencia del lenguaje y de su relación con otros fenómenos de la vida social. La conclusión que pre- tendemos extraer de todo lo dicho es la siguiente: no debemos imagi- narnos que entre la génesis del trabajo, el lenguaje y el pensamiento, la conciencia, transcurrieron determinados períodos de tiempo.

El trabajo, el lenguaje y el pensamiento se formaron simultáneamente, como una uni- dad y en interacción mutua, y así se desa- rrollan hasta el momento presente. Pero el trabajo continúa siendo la fuerza impulsora, la palanca de esta tríada.

El desarrollo social, lingüístico y biológico están en estrecha relación. La aparición y desarrollo de las herramientas “artificiales” de trabajo, el enri- quecimiento de los hábitos laborales, así como la ampliación de las esfe- ras en que los esfuerzos laborales del grupo social se iban aplicando obligaron al pensamiento humano a realizar un trabajo más intenso y perfeccionaron, como se plantea en la unidad anterior, el propio proceso y resultado de la actividad práctica y teórica del hombre: su conciencia. Por su parte, el perfeccionamiento del pensamiento y del lenguaje ejerció una influencia inversa en la actividad laboral, la hizo más resul- tativa y precisa, contribuyó a la aparición de nuevos instrumentos de trabajo, al descubrimiento de nuevos materiales y a la diversificación de las esferas de aplicación de los esfuerzos transformadores del hombre. Y ello, a su vez, influyó en el desarrollo ulterior del lenguaje y el pensamiento. Esta inter-estimulación se ha desarrollado por cente- nares de miles de años hasta nuestros días.

Nuevos términos y/o conceptos fundamentales

Onomatopeya Imitación de los sonidos del mundo exterior con una palabra para designar objetos y fenómenos de la realidad.

Interjección Palabra que expresa algún estado anímico o emocional súbito, como dolor, ira, asombro, alegría, etc.

Actividades de autoevaluación

De acuerdo con lo estudiado en la Unidad Didáctica, diga si las siguientes afirmaciones son verdaderas o falsas. Circule la opción a la izquierda de los enunciados:

1. V

F

El origen del lenguaje se debió a causas histórico-sociales.

2. V

F

La liberación de la mano permitió a los primates comenzar a transformar su medio.

3. V

F

El trabajo conjunto contribuyó a la aparición del lenguaje.

4. V

F

El hombre se separó del mundo animal cuando comenzó a cazar para su sustento.

5. V

F

Las teorías biológicas ofrecen una explicación válida del surgimiento del lenguaje.

6. V

F

Según la teoría onomatopéyica, el lenguaje surgió como imitación de los sonidos del entorno.

7. V

F

En la teoría interjectiva el lenguaje es producto de la interacción en la actividad laboral.

8. V

F

Las características esenciales del ser humano son la conciencia, el lenguaje y la actividad conjunta.

9. V

F

De las teorías sociales sobre el origen del lenguaje, la de Rousseau es la más congruente.

10. V

F

El lenguaje permite “funcionar” con el mundo en “ausencia” del mundo.

Cuestionario de opción múltiple

1. El lenguaje es producto de la

a) evolución biológica del ser humano.

b) necesidad de transmitir estados emocionales.

c) necesidad de intercambiar experiencias durante la

actividad conjunta.

3. La aparición de la conciencia está relacionada con

a) el desarrollo del cerebro humano.

b) la organización de la tribu primitiva en clan.

c) la actividad laboral del colectivo humano.

2. Las teorías biológicas

a) explican claramente las causas de la aparición del

lenguaje.

b) manifiestan una posición ahistórica en relación con

el origen del lenguaje.

c) exageran el papel del factor social en la aparición

del lenguaje.

4. La evolución del lenguaje se debe a

a) la aparición de nuevas palabras.

b) factores de orden biológico y psicológico.

c) la complejización de la actividad transformadora del

colectivo humano.

de la actividad transformadora del colectivo humano. Solución a los ejercicios de autoevaluación Respuestas al

Solución a los ejercicios de autoevaluación

Respuestas al cuestionario de Verdadero o Falso

1. F

6.

V

2. V

7.

F

3. V

8.

V

4. F

9.

F

5. F

10.

V

Respuestas al cuestionario de opción múltiple

1. c

2. b

3. c

4.

c

Actividades de aplicación Comente la cita de Engels que aparece en la p. 45. ¿Qué

Actividades de aplicación

Comente la cita de Engels que aparece en la p. 45. ¿Qué implicaciones considera Ud. que tiene para una mejor comprensión del proceso de desarrollo del lenguaje humano? ¿Por qué?

CD Su opinión es importante

¿La información presentada en esta unidad del curso tiene alguna relevancia para usted en lo personal y en lo profesional?

Bibliografía consultada CONDILLAC, E. de. (1947) Cours de études por l’instruction du Prince de Parme,

Bibliografía consultada

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FOWLER, R. (1978) Para comprender el lenguaje. Introducción a la lingüística. México: Nueva Imagen.

GIMATE-WELSH, A. (1994) Introducción a la lingüística. México: Fondo de Cultura Económica

KÓDUJOV, V. I. (1984) Origen del lenguaje. En: A. Castro y A. Toirac (comps.) Lecturas de Lingüística General. Ciudad de La Habana: Editorial del MES.

LURIA, A. R. (1995) Conciencia y lenguaje. Madrid: Visor Distribuciones, S. A.

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SAPIR, E. (1994) El lenguaje. México: Fondo de Cultura Económica.

VYGOTSKI, L. S. (1995) Pensamiento y lenguaje. México: Quinto Sol.

Bibliografía electrónica recomendada.

El Origen del Lenguaje a través de la Tradición y los Símbolos. Fondo Cultural “SIMBOLISMO”. En:

http://www.nueva-acrópolis.es/FondoCultura/simbolismo/Simbolismo9.htm

Montoya, V. Lenguaje y pensamiento. En:

http://fonoaudiologia.net/articulos2.asp?id_articulo=445

WIDGORSKI, L. (2002) Origen del lenguaje. En: El enredado ovillo de la lengua (Cap. 17). En: http://www.mi-página.cl/leowing/Origen.htm

y un intento por desenmarañarlo

Introducción a la Lingúística I UNIDAD DIDÁCTICA III El sistema de la lengua
Introducción a la Lingúística I
UNIDAD DIDÁCTICA III
El sistema de la lengua
CONTENIDOS DE LA UNIDAD 1. Concepto de sistema y de estructura de la lengua 57

CONTENIDOS DE LA UNIDAD

1. Concepto de sistema y de estructura de la lengua

57

2. Las ciencias que estudian el sistema de la lengua 63
2. Las ciencias que estudian
el sistema de la lengua
63

T

I

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D A C I T A D C El sistema de la lengua III I
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El sistema de la lengua
III
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A D C El sistema de la lengua III I Á N D U I D

El estudio de esta unidad le permitirá:

Dominar los conceptos de sistema y estructura de la lengua para su pos- terior aplicación al análisis de sus niveles fonético-fonológico y morfosin- táctico, lo que presupone:

4Establecer las diferencias entre los conceptos de sistema y estructura. 4Diferenciar los conceptos de unidad, categoría, nivel y relaciones de la lengua. 4Identificar los nexos y diferencias entre las relaciones paradigmáticas y las sintagmáticas. 4Conocer las ciencias que estudian el sistema y la estructura de la lengua.

que estudian el sistema y la estructura de la lengua. Una mirada al tema E n

Una mirada al tema

En muchas ocasiones las palabras sistema y es- tructura se tratan como si tuviesen el mismo signi- ficado, como si fuesen sinónimos, y por ello se intercambian frecuentemente, aunque, como vere- mos durante el estudio de la unidad, no coinciden en todos sus significados. La palabra “sistema” proviene del griego συστημα, mientras que el vocablo “estructura” es de origen latino (structura significa disposición, colocación). Podemos añadir que la palabra sistema tiene mayor cantidad de significados que estructura, y en uno de

ellos coincide con esta última, en el sentido de que es una estructura que representa la unidad de partes con una disposición y un funcionamiento regulares. Sin embargo, no debemos confundirlos, so pena de “perdernos” durante el análisis de este fenómeno tan complejo que es la lengua, como veremos en la unidad. En esta Unidad Didáctica abordamos el estudio de otro problema complejo y controvertido, que suscita la asunción de posturas divergentes entre

todos los que se dedican al estudio de este apasio- nante fenómeno que es el lenguaje humano. Fue F. Saussure quien por primera vez reflexionó acerca de la lengua como sistema. En relación con las ideas del famoso lingüista suizo, escribió su alumno y seguidor E. Benveniste, el conocido lin- güista francés:

“El abordaje de esta corriente de ideas (el estructu- ralismo) no puede hacerse de manera simplista, y debemos subrayar que Saussure nunca empleó la palabra “estructura” en ninguno de sus sentidos. Lo más importante para él era el concepto de siste- ma. Lo novedoso de su teoría consiste precisamen- te en la idea de que la lengua forma un sistema; de esta idea se desprenden consecuencias de largo alcance que durante largo tiempo fueron gra- dualmente comprendidas y desarrolladas por los lingüistas. El “Curso” presenta la lengua precisa- mente como sistema, y estas fórmulas deben ser recordadas: “La lengua es un sistema subordi-

“La

nado solamente a su propio orden interno

lengua es un sistema de signos arbitrarios ”, “La lengua es un sistema, todas cuyas partes pue-

den y deben ser analizadas en su unidad sincróni-

ca

Saussure, en particular, afirma la primacía del

sistema en relación con los elementos que lo com-

”,

”.

ponen: “Es un gran error analizar la palabra como la unión de un cierto sonido con un cierto concep-

to. Analizar la palabra de esta forma significa aislar- la del sistema del cual forma parte; ello significaría que, a partir de palabras aisladas, podría construir- se el sistema como la suma de todas ellas, cuando en realidad hay que partir, por el contrario, de una unidad compleja para mediante el análisis llegar a

“. Esta última frase

sus elementos constituyentes

contiene el germen de toda la esencia de la con- cepción “estructural”. Pero en todos sus razona- mientos Saussure opera con el concepto de sistema(1974: 61) (Las negritas son nuestras.- F.M.).

Consiguientemente, el término “estructura” no fue empleado por Saussure, sino que fue introducido en la Lingüística por sus alumnos, particularmente por los integrantes del llamado Círculo Lingüístico de Praga y, posteriormente, por los representantes de la Escuela de Copenhagen. Por ello, el bloque de contenidos de la presente unidad didáctica, dedicada al análisis de estos dos términos, se centrará en dos aspectos fundamen- tales: 1) se analizarán los conceptos de sistema y estructura, y 2) se abordarán las ciencias que estu- dian el sistema y la estructura de la lengua.

que estu- dian el sistema y la estructura de la lengua. Prólogo: un caso ilustrativo U

Prólogo: un caso ilustrativo

Un profesor de la Universidad de La Habana, en la que laboramos muchos años, nos comentaba hace ya bastante tiempo que no lograba comprender bien la diferencia entre sistema y estructura, y que in- cluso se le hacía difícil que sus alumnos la entendieran. Evidentemente, el profesor no podía entender la diferencia entre “conjunto de elementos” y “conjunto de relaciones”. Esto nos llevó a profundizar sobre este tema, y esta unidad didáctica representa el fruto de esa reflexión.

Desarrollo del tema

Cuando nos referimos al sistema de la lengua

o a la estructura de la lengua, lo único que queremos decir es que la lengua posee un orden interno, una organización de sus partes en un todo único. Sin em- bargo, cuando nos referimos a la palabra, decimos estructura (fónica o morfémica, por ejemplo), mientras que cuando ha- blamos del verbo, utilizamos sistema (de conjugación).

1. Concepto de sistema y de estructura de la lengua

Esto nos lleva a la conclusión de que el sis- tema y la estructura caracterizan la lengua y sus unidades como un todo único, pero desde diferentes puntos de vista.

Trataremos ahora de definir estos dos términos, en la esperanza de evitar malos entendidos en el desarrollo ulte- rior de los contenidos de la unidad. Convengamos, entonces, en llamar sistema de la lengua al conjunto de elementos organizados por sus nexos y relaciones en un todo único; como un inventario de unidades agrupado en categorías y niveles de acuerdo con sus relaciones típicas. Denominaremos, por su parte, estruc- tura de la lengua al “conjunto de nexos y relaciones internos que organizan los elementos que componen un todo; a las relaciones entre los niveles y las partes de las unidades” (Kódujov 1979:105).

Por consiguiente, la estructura de una lengua no es sino uno de los ras- gos de su sistema. Los conceptos de

Por consiguiente, la estructura de una lengua no es sino uno de los ras- gos de

unidad, categoría, nivel y relaciones de

Para recordar

la

lengua no coinciden, pero todos resul-

lo esencial

tan importantes para elucidar el propio concepto de sistema de la lengua. Tratemos de aclarar este plantea- miento. La lengua como sistema posee una división real en elementos que lo confor- man en distintos niveles. La división más general y –digamos– “basta” de la lengua es la que se hace en los “elementos” que tradicionalmente hemos denominado Fonética, Léxico, Morfología y Sintaxis (el “nivel” denominado Formación de Palabras (Wortbildung en alemán; Forma- tion de Mots en francés; Word-building en

Convengamos, en lla-

mar sistema de la len-

gua al conjunto de ele-

mentos organizados

por sus nexos y rela-

ciones en un todo úni-

co; como un inventario

de unidades agrupado

en categorías y niveles

de acuerdo con sus re-

laciones típicas.

inglés; Formazione de parole en italiano,

Denominaremos, por

o

Cловообразование en ruso) es

su parte, estructura de

intermedio y se halla entre el Léxico y la Morfología). Estas son las áreas funda- mentales del mecanismo de la lengua, “nodos” relativamente independientes de la misma. Entre ellos existen y operan poderosos nexos y relaciones que hace ya tiempo ocupan la atención de los lin- güistas. Cuando hablamos de “nexos”, presupo- nemos, evidentemente, la interacción entre elementos “vinculados”. Cuando nos refe- rimos a sus “relaciones”, tenemos en cuen- ta, ante todo, las similitudes y diferencias.

la lengua al “conjunto

de nexos y relaciones

internos que organi-

zan los elementos que

componen un todo; a

las relaciones entre

los niveles y las par-

tes de las unidades”

(Kódujov 1979:105).

 

En este sentido hay que recordar el postulado de Saussure acerca de que en la lengua no hay otra cosa que semejan- zas y diferencias. No obstante, estas si- militudes y diferencias participan en la organización del todo y crean la estruc- tura de relaciones y “oposiciones” de las que dependen tanto el todo como los elementos que lo componen. En otras palabras, entre las relaciones y los nexos no existe una delimitación, una barrera insuperable. Cuando pasamos a un nivel más bajo de división del sistema de la lengua, sus elementos no serán ya las grandes áreas del mecanismo de la lengua a las que hicimos referencia más arriba, sino sus partes componentes: sus categorías gramaticales y formadoras de palabras, sus series y estratos léxicos, sus clases morfológicas y las diferentes unidades lingüísticas (el fonema, el morfema, la palabra, la oración, etc.). Las unidades de la lengua constitu- yen elementos constantes de la misma, y se diferencian entre sí por su finalidad, su estructura y por el lugar que ocupan en el sistema lingüístico. Por su finalidad, las unidades de la lengua se dividen en nominativas, co- municativas y estructurantes. La unidad nominativa fundamental de la lengua es la palabra (el lexema), la unidad co- municativa básica es la oración (el enunciado), su modelo sintáctico. En lo que respecta a las unidades estructu-

rantes, estas sirven de medio para la construcción y conformación de las uni- dades nominativas y comunicativas. En este sentido, se consideran unidades estructurantes de la lengua los fone- mas y los morfemas, así como también las formas de las palabras (afijos) y las formas de combinación de las palabras (combinaciones nominales y verbo- nominales).

 
las palabras (afijos) y las formas de combinación de las palabras (combinaciones nominales y verbo- nominales).

Para recordar

lo esencial

Cuando hablamos de

“nexos”, presupone-

mos, evidentemente,

la

interacción entre ele-

 

mentos “vinculados”.

Las unidades de la lengua se distribuyen por categorías y niveles. La categoría de una lengua la cons- tituyen grupos de unidades homogé- neas, en el sentido de que se agrupan con base en un rasgo común, categorial, generalmente semántico. En la lengua española, por ejemplo, constituyen cate- gorías el tiempo y el modo verbales, el género y número de sustantivos y adje- tivos, así como la categoría de “colecti- vidad” (por ejemplo, estudiantado, campesinado, mobiliario, vestimenta, etc.), la cual, debido a que designa por sí misma “más de uno”, no posee forma de expresión del plural. El nivel de la lengua es un conjunto de unidades y categorías relativamente homogéneas que no se hallan en relacio- nes de jerarquía entre sí y que manifiestan relaciones jerárquicas solamente en re- lación con otras unidades que constituyen otro conjunto, o sea, otro nivel. Los nive- les fundamentales de una lengua (por lo menos en la familia indoeuropea) son,

Cuando nos referimos

a

sus “relaciones”, te-

nemos en cuenta, ante

todo, las similitudes y

diferencias.

Las unidades de la

lengua constituyen

elementos constantes

de la misma, y se dife-

rencian entre sí por su

finalidad, su estructura

y por el lugar que ocu-

pan en el sistema lin-

güístico.

La categoría de una

lengua la constituyen

grupos de unidades

homogéneas, en el sen-

tido de que se agrupan

con base en un rasgo

común, categorial, ge-

neralmente semántico.

como ya dijimos, el fonético, el morfoló- gico, el léxico y el sintáctico. Se hace preciso subrayar que tanto las unidades que conforman una categoría, como las categorías que constituyen los niveles de la lengua, se vinculan sobre la ba- se de lo que se ha dado en llamar relacio- nes tipo. Las relaciones lingüísticas son las interrelaciones que se manifiestan entre niveles y categorías, así como entre uni- dades y sus partes, en el proceso de funcionamiento de la lengua como ha- bla. Los tipos fundamentales de relacio- nes lingüísticas son las paradigmáticas (asociativas), las sintagmáticas y las jerárquicas. Las relaciones paradigmáticas son aquellas que unen a las unidades de la lengua en grupos, clases y catego- rías. Estas relaciones puede ser denomi- nadas relaciones internas entre elemen- tos que constituyen una clase. En ellas se apoyan el sistema de consonantes, el sistema de conjugación y las series de sinónimos y antónimos; las mismas nos ayudan a escoger, durante la pro- ducción del discurso, la unidad léxico- gramatical necesaria, así como a formar formas y palabras por analogía. Un ejemplo de este tipo de relacio- nes lo constituye la palabra “enseñar”, la cual evoca en nuestra memoria toda una serie de palabras: enseñanza, en- señante, aprendizaje, aprendiz, mostrar, educación, estudiante, alumno, etc., las

cuales se acercan entre sí por uno u otro rasgo. Las asociaciones también des- empeñan un papel importantísimo en la aparición de la metáfora, la metoni- mia y la sinécdoque, o sea, en el uso de los llamados “tropos del lenguaje”. Citaremos un ejemplo para ilustrar este planteamiento. Si usamos un enunciado como “Sus ojos eran como luceros, sus dientes como perlas, y sus labios como rubíes”, esto nos provoca varias asocia- ciones: con la brillantez de los ojos de la mujer amada, con la blancura de sus dientes y con el color rojo de sus labios (que –no se sabe por qué– siempre re- sulta atrayente).

Para recordar lo esencial El nivel de la lengua es un conjunto de uni- dades
Para recordar
lo esencial
El nivel de la lengua
es un conjunto de uni-
dades y categorías rela-
tivamente homogéneas
que no se hallan en rela-
ciones de jerarquía en-
tre sí y que mafiestan
relaciones jerárquicas
solamente en relación
con otras unidades que
constituyen otro conjun-
to, o sea, otro nivel.

Las relaciones paradigmáticas surgen entre palabras que, fuera del proceso del habla, poseen algo común entre sí, y que se asocian en la mente de forma tal que entre ellas surgen grupos, en cuyo interior se establecen las más diversas relaciones.

Las relaciones sintagmáticas agru- pan las unidades de la lengua en una secuenciación simultánea. Histórica- mente estas relaciones preceden a las paradigmáticas, lo que reconocía el propio Saussure cuando afirmaba que el hecho del habla precedía al hecho de la lengua. Sobre la base de las relaciones sintagmáticas se construyen las pala- bras, como conjuntos de morfemas y sílabas, las combinaciones de palabras

 

Las relaciones lin-

güísticas son las in-

terrelaciones que se

manifiestan entre ni-

veles y categorías, así

como entre unidades

y sus partes, en el pro-

ceso de funcionamien-

to de la lengua como

habla.

y las denominaciones de carácter analí-

tico (propias del inglés, el español y otras lenguas romances, fundamentalmente analíticas, a diferencia de las lenguas sintéticas, como el ruso), las oraciones (como agrupación de miembros de la oración) y las llamadas oraciones com- puestas. Cuando hacemos uso de la lengua, las relaciones sintagmáticas nos permiten utilizar, al mismo tiempo, dos o más unidades lingüísticas.

Esto quiere decir que las relaciones sintag- máticas materializan la función fundamental de la lengua: la comunicativa.

Gracias a la materialización de estas relaciones, pueden formarse con los ele- mentos de la lengua las productos del discurso portadores de la información:

los enunciados. En otras palabras, es gracias a las relaciones sintagmáticas que la lengua puede funcionar como medio de comunicación; por lo tanto, estas relaciones son funcionales. Este carácter funcional de las relacio- nes sintagmáticas puede observarse no

sólo en la sintaxis, sino también en otros niveles de la lengua, como el fonológico

y el morfológico. Pongamos algunos ejemplos. Los fonemas de la lengua constituyen clases de sonidos. Los elementos de estas clases son los sonidos concretos (varian- tes, variaciones, alófonos). En una cade- na discursiva lineal real los que están

representados son los sonidos concre- tos, los cuales pueden y deben ser anali- zados como representantes de clases, o sea, de fonemas. El morfema constituye, por su parte, una clase de un cierto número de varian- tes concretas: los alomorfos. En una cadena sintagmática (v.g. re – con – struc – ción) están representados alomorfos concretos (prefijo + prefijo + raíz + su- fijo). Por cuanto estos alomorfos son representantes de las clases-morfemas, podemos hablar en la sintagmática de los morfemas y de las relaciones entre ellos en una serie sintagmática.

¿En qué consiste la diferencia y, a la vez, interrelación entre sintagmática y para- digmática? Trataremos de ilustrarlas con los si- guientes ejemplos. Las formas de la palabra verbal “comí” hace que evoquemos, por una parte, otras formas de este vocablo (como, comía, comeré, comería), así como palabras que son cercanas a ella por su significado (comida, comelata, comilón, banquete, etc.). Y, por otra parte, las formas de esta palabra que hemos citado son parte de su paradigma de conjugación y remiten la forma “comer” a un determinado tipo o clase de palabras, así como a determina- do tipo de conjugación. La palabra “co- mer”, así como otros verbos cercanos a ella por su significado (alimentarse, desa- yunar, almorzar, cenar, merendar, incluso

Para recordar lo esencial Las relaciones para- digmáticas son aque- llas que unen a las
Para recordar
lo esencial
Las relaciones para-
digmáticas son aque-
llas que unen a las uni-
dades de la lengua en
grupos, clases y ca-
tegorías.
Las relaciones sintag-
máticas agrupan las
unidades de la lengua
en una secuenciación
simultánea.

devorar) forman una serie (o grupo) sino- nímico estructurado con base en las rela- ciones paradigmáticas existentes entre sus significados léxicos. Además, la forma “comí” puede combinarse con otras pa- labras –adverbios, frases adverbiales y/o sustantivos: comí (bien, mal, hasta la sa- ciedad, langosta, tacos, molletes, etc.). Las combinaciones que hemos citado revelan nexos formales y de sentido, es- tructurados con base en sus relaciones sintagmáticas. Pongamos otro ejemplo. Cuando, para estructurar una cadena discursiva escogemos una palabra, por ejemplo, dormitar, en el enunciado El bosque dor- mitaba en la quietud de la tarde, la selec- ción se hizo de entre una serie sinonímica que incluye los verbos “dormir”, “repo- sar”, “descansar”, la combinación “estar inmóvil”, etc., cuyos elementos podrían servir también para expresar el estado del bosque, pero que por razones estéticas no expresarían con precisión la imagen que deseamos transmitir. Aquí actúan las relaciones paradigmáticas. Al mis- mo tiempo, cuando estructuramos dicho enunciado, las fronteras de los medios lingüísticos de entre los cuales hay que realizar la selección se amplían, y no sólo en la esfera del léxico, sino también en la de la morfología y de la sintaxis. En este momento están operando las relacio- nes sintagmáticas. Ahora bien, debemos hacer una salvedad a modo de resumen de este

acápite, y, al mismo tiempo, de aclara- ción.

Las relaciones y nexos paradigmáticos existen entre los elementos del sistema de la lengua abstraídos de su materialización en la rea- lidad de la comunicación.

Los ejemplos más simples de estas relaciones son los paradigmas de conju- gación del verbo y de uso preposicional –o no– de los sustantivos, según su fun- ción en el enunciado. La forma (y el sig-

nificado) del infinitivo verbal está correla- cionada con las formas y significados de todas sus demás formas. Pero esto no quiere decir que la forma del infinitivo es

la principal, y sus demás formas son se-

cundarias o dependientes de ella. Tam- poco hay fundamento para considerar

que las formas que expresan el indicativo,

el subjuntivo, el condicional o el impera-

tivo están solamente correlacionadas

(en el sentido de que hay tanto similitudes como diferencias), y no relacionadas. ¿Qué las relaciona? La raíz común de la palabra y la comunidad de la categoría gramatical: verbo. En otras palabras, en cualquier forma en que aparezcan, se mantiene la invariante “acción o estado”,

o sea, el significado de relación entre

proceso y objetos. Esto nos permite decir que en la lengua existen no solamente similitudes y diferencias, como planteaba Saussure, sino también rasgos comunes y diferencias.

La presencia de rasgos comunes en los miembros de un paradigma permite afirmar que entre ellos existe no sólo re- laciones, sino también nexos: las distintas formas de conjugación de un verbo están interrelacionadas porque son variantes de un determinado significado gramatical invariante (acción o estado), y externa- mente lo único que ocurre es cambian sus formas, pero la composición morfémica propia de esta categoría se mantiene.

Las relaciones y nexos sintagmáticos surgen cuando elementos lingüísticos de un nivel inferior pasan a formar parte de elementos de un nivel superior (el fonema del morfema, este de la palabra, etc.), o bien cuando las palabras y las oraciones se constituyen en elementos de un discurso coherentemente estructurado.

Esto es importante tanto para aquellos que van a dedicarse a la investigación lingüística, como para quienes, como Ud., habrán de desarrollar labores docentes. ¿Por qué razón? Pues porque tanto entre lingüistas como entre profesores existe la idea –peregrina por cierto– de que la lengua es sistémica, mientras que el habla no lo es. Esto es un error, porque en el habla se materializan las propiedades sistémicas de la lengua, así como surgen nuevas relaciones y nexos sistémicos, sobre la base de la interacción entre la lengua que se emplea para la solución de una determinada tarea comunicativa y la

conciencia humana en acción. Debemos recordar que la actividad conceptual de la conciencia (incluido, por supuesto, el “trabajo” del pensamiento) es sistémica por naturaleza, por lo que sería absurdo considerar que el producto externo de esta actividad –el discurso como concien- cia práctica y real– es asistémico.

¿En qué radica la diferencia entre las relaciones sintagmáticas y las paradig- máticas? Podemos decir, siguiendo a Saussu- re, que las relaciones sintagmáticas están siempre in praesentia, o sea, se basan en la presencia de dos o más miembros de una relación que se hallan en una secuencia real de la cadena discursiva. Por su parte, las relaciones paradigmá- ticas agrupan a los miembros de esta relación en una serie virtual, guardada en la memoria, o sea, sus miembros están siempre in absentia. Resulta evidente, entonces, que las relaciones paradigmá- ticas tienen un carácter totalmente dife- rente a las sintagmáticas. No se apoyan en la extensión, sino que se localizan en el cerebro y pertenecen a ese patrimonio que cada individuo guarda en su memo- ria, y que se denomina lengua. Las relaciones jerárquicas son nexos entre elementos heterogéneos que se hallan en una relación de subor- dinación mutua, como lo particular y lo general, el género y la especie y lo supe- rior y lo inferior. Las relaciones jerárqui-

cas pueden verse entre unidades de di-

ferentes niveles de la lengua, entre fone-

mas y morfemas, entre estos y palabras,

así como entre palabras y sus combina-

ciones cuando constituyen la oración

(discurso); también se ven entre unida-

des sintácticas, cuando se agrupan en

tipos sintácticos. Las relaciones paradig-

máticas y jerárquicas se contraponen a

las sintagmáticas en que estas últimas

son lineales, mientras que las primeras

pueden catalogarse de “verticales”.

Las unidades, las

categorías y las fun-

ciones de la lengua constituyen los tres

rasgos esenciales que sirven de base

para definir las disciplinas lingüísticas

que estudian su sistema y su estructura

interna.

Si partimos del tipo de las unidades

lingüísticas, podemos destacar cuatro

partes fundamentales de lo que podemos

llamar intra-lingüística. Su objeto es la

escritura, la estructura fónica y gramatical

de la lengua, así como su fondo léxico.

De acuerdo con el objeto de estudio de

los diferentes niveles de la lengua, se

establecen las siguientes disciplinas lin-

güísticas: la Paleografía o ciencia de la

escritura (del griego παλαιος – viejo,

antiguo, y de γραφω − escribo), la Foné-

tica, la Morfología, la Sintaxis (o sea, la

Gramática) y la Lexicología. En relación

con la primera disciplina, debemos apun-

tar que es histórico-filológica y auxiliar;

su objeto de estudio lo constituyen los

monumentos de la escritura antigua, y su

objetivo radica en determinar el momen-

to y lugar en que aparecieron. La Paleo-

2. Las ciencias que estudian el sistema de la lengua

´

´

grafía se subdivide en Epigrafía (estudia

grafía se subdivide en Epigrafía (estudia

los escritos en piedra, madera y metal),

Esfragística (estudia los escritos en los

sellos) y Numismática (estudia los escri-

Para recordar

tos en las monedas).

lo esencial

Cada una de las ciencias que estu-

dian el sistema interno de la lengua pue-

Las unidades, las cate-

de ser general, histórico-comparativa,

gorías y las funciones

tipológica, particular y aplicada. La Fo-

de la lengua constitu-

nética, la Gramática y la Lexicología

yen los tres rasgos

generales estudian las unidades y cate-

esenciales que sirven

gorías propias de todas las lenguas. La

de base para definir

Fonética y la Gramática históricas estu-

las disciplinas lingüís-

dian la estructura fónica y gramatical de

ticas que estudian su

las lenguas emparentadas, las corres-

sistema y su estructura

pondencias regulares de los sonidos y

interna.

las formas de las lenguas, su cronología

histórica, así como las leyes de los cam-

bios históricos. La Lexicología histórico-

comparativa analiza no sólo la historia de

las palabras y enunciados, sino también

su etimología. La Tipología lingüística,

al igual que la clasificación morfológica

de las lenguas, se apoya sobre todo

en la Morfología y la Sintaxis. La Fonética,

la Gramática y la Lexicología particulares

se diferencian de las generales o de las

histórico-comparativas en que parten del material de una sola lengua. La Fonética, la Gramática y la Lexico- logía se dividen, a su vez, en partes más pequeñas, diferentes por su objeto de estudio y su metodología de análisis. Además, existen partes que estudian las unidades que se hallan “entre niveles” y que, con su propia existencia, corroboran el postulado de que la lengua es un todo único. Estas ciencias, que podemos de- nominar mixtas, y que se han desarrolla- do visiblemente en los últimos tiempos, son la Fraseología, la Formación de Pa- labras y la Pragmática (esta última estudia no tanto las relaciones intra-sistémicas entre las unidades de la lengua, como los nexos entre estas y el emisor-receptor del mensaje discursivo). La Fonética, la Gramática, la Lexico- logía y otras partes más estrechas de la ciencia lingüística estudian la estructura de la lengua con independencia, al pa- recer, de su uso real en el discurso. Sin embargo, la lengua existe solamente en sociedad, cuando es empleada por los hombres, y además de manera diferen- te en distintos espacios comunicativos. Esto provoca la variatividad de los me- dios lingüísticos, su uso sinonímico, sus variantes funcionales, su formalidad o informalidad, el discurso oral y literario escrito, o sea, los diferentes estilos de la lengua llamada literaria (en el sentido de que es la utilizada por los miembros medianamente cultos de un grupos so-

cial determinado). Esto es objeto de es-

tudio de la Estilística, la cual se ocupa de la investigación de los modos de empleo

y de selección de los medios lingüísticos,

en dependencia del carácter y de los objetivos del enunciado y de las condi- ciones de la comunicación, así como los propios estilos resultantes de la estratifi- cación funcional de la lengua. La Estilís- tica analiza, ante todo, el fondo léxico de la lengua, así como su sintaxis, pese a que en la Morfología y la Ortoepia existen

también variatividad estilística y reglas de matices estilísticos y de acercamiento sinonímico. La ciencia del lenguaje está muy lejos aún de poder ofrecer una interpretación

y descripción completas y precisas de

las relaciones y vínculos entre las dife- rentes esferas del mecanismo de la len- gua. No obstante, hay muchos hechos que son ya conocidos, lo que nos permi- te hacer tres planteamientos.

1. El Léxico y la Formación de Pa- labras están tanto relacionados como correlacionados en muchas direcciones que son, al mismo tiempo, diversas. ¿En qué sentido? En que la formación de nuevas pala- bras se basa en el fondo léxico ya existente, o sea, este mecanismo no puede trabajar sin este apoyo. Al mismo tiempo, la formación de pala- bras da nuevos vocablos, incrementa y hace variar el léxico.

Para recordar lo esencial La ciencia del len- guaje está muy lejos aún de poder
Para recordar
lo esencial
La ciencia del len-
guaje está muy lejos
aún de poder ofrecer
una interpretación y
descripción comple-
tas y precisas de las
relaciones y vínculos
entre las diferentes
esferas del mecanis-
mo de la lengua.

2. La Formación de Palabras está también relacionada y correlacio- nada con la Morfología. Es cono- cido que en las partes del discurso actúan mecanismos propios, autó- nomos, de formación de palabras. Por consiguiente, la Morfología hace

cambiar las regularidades y procedi- mientos generales de formación de nuevas palabras, adaptándolas a sus requerimientos y posibilidades. En este sentido basta con recordar la evidente diferencia, por ejemplo en inglés y alemán, entre las re- gularidades y procedimientos de formación de sustantivos, adjetivos

y verbos. Esta diferencia se deja

sentir en la Semántica, la Morfología

y en los modos y tipos de formación de palabras.

3. También son conocidas hace ya tiempo las numerosas líneas de nexos y relaciones entre la Mor-

fología y la Sintaxis, las cuales están condicionadas, sobre todo, por su común base gramatical. En

el campo de la semántica gramatical

puede verse la influencia de las po-

siciones sintácticas de las palabras (sus posiciones como miembros de la oración) en las partes del discurso. Por ejemplo, el verbo fumar se con- sidera tal mientras no aparezca en el enunciado (El) fumar daña su salud, en el cual se ve como una “acción nominalizada”, lo que equivale a decir que actúa como un sustantivo, pudiendo combinarse con artículo y ser el sujeto de otra acción. Otro caso es el de la “transposición de funciones” de determinadas clases de palabras en inglés. Por ejemplo, en el enunciado Oregon apples are very juicy (Las manzanas de Oregón son muy jugosas), la palabra Ore- gon, que se ubica primariamente en la clase “sustantivo”, colocada delante de otro sustantivo, pasa a cumplir la función de calificación, o sea, la de un “adjetivo”.

En otras palabras, la posición sintáctica de las palabras, no obstante la pertenencia categorial inicial de estas, desplaza su significado morfológico, el cual deja de corresponderse con su significado sin- táctico.

En suma 1. La Lingüística contemporánea presta una gran atención al estudio de la lengua

En suma

1. La Lingüística contemporánea presta una gran atención al estudio de la lengua como sistema y como estructura. Puede considerar- se que F. de Saussure fue el fundador del enfoque sistémico de la lengua, aunque con anterioridad otros lingüistas ya notaban que la lengua no era una simple y casual acumulación de elementos, sino un todo estrictamente organizado. Sin embargo, en la ciencia lingüística actual los términos “sistema” y “estructura” suele em- plearse de manera contradictoria e inconsecuente. Convengamos en que el término “sistema” debe ser utilizado en el sentido de “conjunto de elementos organizados por nexos y relaciones en un todo único”, y el término “estructura”, como “conjunto de nexos y relaciones que organizan los elementos como partes de un todo”.

2. Los nexos y las relaciones existen y operan en todos los “niveles” de la lengua, dentro de cada uno de ellos, así como entre ellos. Cuando decimos “nexos”, nos referimos a la dependencia e interac- ción de elementos relacionados. Cuando hablamos de “relaciones”, tenemos en cuenta, ante todo, las similitudes y las diferencias.

3. Cuando se analiza la lengua como sistema, es necesario estable- cer cuáles son los nexos y relaciones que existen en los diversos niveles en que se divide la lengua: fonético, morfológico, léxico y sintáctico.

4. Los nexos y relaciones que existen en todos los niveles de la lengua son muchos y muy ricos (en la Sintaxis, entre los miembros de la oración y entre las oraciones; en la Morfología, entre las partes del discurso; en la Fonética, entre los fonemas). Los nexos y relaciones entre los elementos de la lengua se revelan en su funcionamiento discursivo y son, ante todo, paradigmáticos y sintagmáticos.

5. Las relaciones paradigmáticas existen entre los elementos de la lengua en abstracción de su materialización en el discurso. Las

relaciones sintagmáticas aparecen cuando los elementos lingüís- ticos de un nivel inferior pasan a formar parte de elementos de un nivel superior, o bien cuando los elementos de la lengua pasan a ser elementos del discurso.

6. La idea de que la lengua es sistémica, mientras que el habla no lo es, resulta incorrecta, además de poco convincente. El habla mate- rializa las propiedades sistémicas de la lengua y hace surgir nuevos nexos y relaciones sistémicos.

7. El estudio de la lengua, de los niveles de su estructura, así como de las unidades y categorías que los componen, exige el estudio de todos los tipos de relaciones que existen entre ellas, a fin de garan- tizar un enfoque sistémico que permita comprender de manera más completa y precisa sus particularidades y propiedades reales.

8. El enfoque sistémico de la lengua conduce a la ciencia del lengua- je, como vimos en las unidades anteriores, al establecimiento de sus nexos y relaciones externos: con el mundo material, con la so- ciedad y con la conciencia.

el mundo material, con la so- ciedad y con la conciencia. Nuevos términos y/o conceptos fundamentales

Nuevos términos y/o conceptos fundamentales

Sistema de la lengua Inventario de unidades agrupadas en categorías y niveles de acuerdo con sus interrelaciones, y organizadas por estas interrelaciones para formar el todo que es la lengua.

Estructura de la lengua:

Conjunto de nexos y relaciones internos que organizan los elementos que componen la lengua, las rela- ciones entre los niveles y las partes de las unidades de la misma.

1.

2.

3.

4.

5.

6.

7.

8.

9.

10.

1.

2.

1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 9. 10. 1. 2. Actividades de autoevaluación De

Actividades de autoevaluación

De acuerdo con lo estudiado en la Unidad Didáctica, diga si los siguientes juicios son verdaderos o falsos. Circule la opción a la izquierda de los enunciados:

V

F

Los términos “sistema” y “estructura” pueden utilizarse como sinónimos.

V

F

El sistema de la lengua es un conjunto de unidades agrupadas en clases y series.

V

F

El sistema de la lengua es una de las características de su estructura.

V

F

La oración es la unidad del nivel más alto de la lengua.

V

F

Las unidades de la lengua se diferencian por el lugar que ocupan en el sistema.

V

F

Un nivel es un conjunto de unidades y categorías que revelan una relación jerárquica entre sí.

V

F

Las relaciones paradigmáticas entre palabras se manifiestan fuera de la comunicación.

V

F

Las relaciones sintagmáticas son más importantes que las paradigmáticas.

V

F

La Morfología y la Sintaxis son dos niveles interdependientes de la estructura de la lengua.

V

F

Las relaciones paradigmáticas y sintagmáticas son independientes unas de otras.

Cuestionario de opción múltiple

Cuando hablamos de similitudes y diferencias entre los

elementos de la lengua, nos referimos a:

a) nexos.

b) relaciones.

c) ambos.

3.

El sistema de la lengua es un conjunto de

a) nexos.

b) relaciones.

c) elementos.

4.

Las partes del discurso

Las unidades de la lengua son miembros de

a) su sistema.

b) su estructura.

c) ambos.

a) tienen una función constante.

b) son indiferentes a su posición sintáctica.

c) pueden funcionar como otra parte del discurso.

Solución a los ejercicios de autoevaluaciónRespuestas al cuestionario de Verdadero o Falso Respuestas al cuestionario de opción múltiple 1. F

Respuestas al cuestionario de Verdadero o Falso

Respuestas al cuestionario de opción múltiple

1.

F

6.

F

2.

F

7.

V

3.

F

8.

F

4.

V

9.

V

5.

F

10.

F

1.

b

2.

b

3.

c

4.

c

Actividades de aplicaciónF 10. F 1. b 2. b 3. c 4. c Explique brevemente por qué las

Explique brevemente por qué las relaciones paradigmáticas y sintagmáticas funcionan de manera conjunta en la lengua.

CD Su opinión es importante

¿La información presentada en esta unidad del curso tiene alguna relevancia para usted en lo personal y en lo profesional?

relevancia para usted en lo personal y en lo profesional? Bibliografía consultada BÉNVENISTE, E. (1974)

Bibliografía consultada

BÉNVENISTE, E. (1974) “Estructura” en Lingüística. En: Cuadernos H – Lingüística (1) El siglo de la Lingüística. La Habana: Editorial Pueblo y Educación.

KÓDUJOV, V. I. (1979) Introducción a la Lingüística (en ruso). Moscú: Educación.

MÁSLOV, Y. S. (1975) Introducción a la Lingüística (en ruso). Moscú: Ciencia.

SAUSSURE, F. (1998) Curso de lingüística general. México: Fontamara.

Bibliografía recomendada para la unidad

COHEN, M. (1974) Lingüística y Materialismo Dialéctico. En: Cuadernos H – Lingüística (1) El siglo de la Lingüística. La Habana: Editorial Pueblo y Educación.

COSERIU, E. (1983) Introducción a la lingüística. México. UNAM. Instituto de Investigaciones Filológicas.

MALMBERG, B. (1960) Introducción a la lingüística. Madrid: Cátedra.

MÁSLOV, Y. S. (1984) La naturaleza social del lenguaje y las leyes de su desarrollo. En: A. Castro y A. Toirac (comps.) Lecturas de Lingüística General. Ciudad de La Habana: Editorial del MES.

RADFORD, A., ATKINSON, M. et al. (2000) Introducción a la lingüística. Madrid: Cambridge University Press.

ROBINS, R. H. (1976) Lingüística General. Estudio Introductorio. Madrid: Gredos.

Introducción a la Lingúística I UNIDAD DIDÁCTICA IV Fonética y Fonología
Introducción a la Lingúística I
UNIDAD DIDÁCTICA IV
Fonética y Fonología
CONTENIDOS DE LA UNIDAD 1. Objeto de estudio de la Fonética y la Fonología 74

CONTENIDOS DE LA UNIDAD

1. Objeto de estudio de la Fonética y la Fonología

74

2. Los sonidos de la lengua

75

3. El aparato fonatorio y la articulación

78

4. Principios de clasificación de los sonidos

81

5. La sílaba, el acento

y

la entonación

86

6. La interacción de los sonidos en la cadena discursiva: procesos

fonéticos combinatorios

y

posicionales

89

7. El fonema y el sistema fonemático

91

8. Aportes de la Escuela de Praga al estudio de la Fonética y la Fonología
8. Aportes de la Escuela de Praga
al estudio de la Fonética
y la Fonología
95

T

I

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Fonética y fonología
IV
I
Á
N
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I
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T A D C Fonética y fonología IV I Á N D U I D El

El estudio de esta unidad le permitirá:

Dominar los conceptos de sonido, sílaba, acento, entonación y fonema; su papel en la estructuración de la cadena discursiva, así como el tratamiento que han tenido en las principales escuelas lingüísticas, lo que presupo- ne:

4Diferenciar los objetos de estudio de la Fonética y la Fonología. 4Identificar los principios de clasificación de los sonidos. 4Conocer los principales aportes de la Escuela de Praga al estudio de la Fonética y la Fonología.

Escuela de Praga al estudio de la Fonética y la Fonología. Una mirada al tema L

Una mirada al tema

La Fonética es la parte de la ciencia general del lenguaje que se ocupa del estudio del material so- noro de la lengua, de su empleo en las unidades de la lengua y del discurso, de los procedimientos de uso de este material. La Fonética estudia los sonidos y otras unidades fónicas de la lengua (las sílabas), además de otros fenómenos de carácter acústico, como el acento y la entonación, desde diferentes ópticas: a) de sus características acústi- cas; b) del trabajo que realizan órganos del aparato fonatorio; c) del papel que desempeñan estas uni- dades y fenómenos en el cumplimiento, por la len-

gua, de su función como medio de comunicación entre los seres humanos. La Fonética, como parte de la ciencia general del lenguaje, desempeña un papel fundamental en la práctica humana. Podemos destacar, por ejemplo, su importancia para la enseñanza-aprendizaje de la lectura y la escritura, el desarrollo de habilidades de pronunciación durante el estudio de una lengua extranjera, para la Defectología, la dotación de sis- temas de escritura a los pueblos que por una u otra causa no los poseen, así como el perfeccionamien- to de los que ya existen, etc. Máslov (1975) plantea

que la Fonética es importante no sólo para las res- tantes esferas de la ciencia lingüística, sino también para otros campos afines del saber humano, como la Psicología, la Fisiología, etc. La Fonética guarda estrecha relación con la mate- ria de la lengua, ya que los sonidos objetivan el pen- samiento durante el proceso de la comunicación discursiva, hacen que, como decía Marx, el lenguaje pueda devenir realidad inmediata del pensamiento. Quizás sea la Fonética la rama de la Lingüística que más se ha desarrollado con el devenir del tiem- po. Ello se debe a que tiene que ver con fenómenos físicos, mensurables y registrables con ayuda del instrumental adecuado, por lo que cuenta con los métodos más exactos de investigación lingüística.

Debido a la importancia de la Fonética para el estudio del sistema y la estructura de la lengua, el bloque de contenidos de la presente unidad di- dáctica,