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UNIVERSIDAD NACIONAL DE

CAJAMARCA

Facultad De Derecho Y Ciencias Políticas

TRABAJO TITULADO

El Hombre Mediocre

Autores
Salazar Huaripata Daniel

Asignatura

Ética Profesional y Responsabilidad Social

Docente

Ana Raquel Huamán Espejo


El Hombre Mediocre

Resumen

El Hombre mediocre, es una obra escrita por el filósofo José Ingenieros, en la


cual describe tres tipos de personalidades: la primera la del hombre inferior; en
segundo lugar al hombre mediocre y por último el hombre superior o idealista,
llevando a cabo un análisis de las características morales y roles sociales que
desempeñan cada uno a lo largo de la historia, la sociedad y la cultura.
La primera personalidad que se ocupa en describir, es la del hombre inferior,
este entendido como un animal rufián, el cual se ve limitado a adaptarse a su
medio social debido a su ineptitud de imitación. Su personalidad no se desarrolla
hasta el nivel más corriente, viviendo por debajo de la moral o de la cultura
dominante, y en muchos casos fuera de la legalidad. Esa insuficiente adaptación
determina su incapacidad para pensar como los demás y compartir las rutinas
comunes. Mediante la educación imitativa, copian de las personas que los
rodean una personalidad social perfectamente adaptada.
En segundo lugar habla sobre el hombre mediocre, y es aquí donde con más
rigor se dedica a criticar dicha personalidad, de acuerdo al pensamiento del autor
el mediocre es incapaz de usar su imaginación para concebir ideales que le
propongan un futuro por el cual luchar. De ahí que se vuelva sumiso a toda rutina,
a los prejuicios, a las domesticidades y así se vuelva parte de un rebaño o
colectividad, cuyas acciones o motivos no cuestiona, sino que sigue ciegamente.
El mediocre es dócil, domesticado, ignorante, carente de personalidad, contrario
a la perfección, solidario y cómplice de los intereses creados que lo hacen
seguidor del rebaño social. Vive según las conveniencias y no logra aprender a
amar. En su vida acomodaticia se vuelve vil y escéptico, cobarde. Los mediocres
no son genios, ni héroes ni santos. Nuestro hombre mediocre considerado
normal en nuestras sociedades, tiene las características de la paciencia imitativa;
en cambio, el hombre superior, la de la imaginación creadora. Otra característica
del hombre mediocre, no menos deplorable, es la fuerte inclinación que tiene por
la “envidia”. La envidia es la otra cara del hombre mediocre, sumadas, por
supuesto, a la arrogancia y a la soberbia. Las personas proactivas, positivas y
creativas son las que le despiertan este sentimiento. Un talento desarrollado y
llevado a la perfección es el mejor espejo en donde los mediocres se ven
reflejados. La envidia no es más que la respuesta de las propias insatisfacciones
personales ante quien les está evidenciando sus propias deficiencias o
mediocridades. Por esto mismo, en vez de imitarlo, los hombres mediocres optan
por destruirlos y denigrarlos.
Los hombres mediocres son astutos y hasta pueden ser más inteligentes que el
hombre promedio. Es más, la mediocridad supone estas cualidades
antecedentes. Otro aspecto que también es alarmante es el de saber enfrentar
entre creerse y ser. Una cosa es creerse un gran artista o un gran intelectual y
otra cosa, muy distinta por cierto, es serlo. La aptitud del creído contradice la
aptitud del hombre superior. Es una falsa percepción de uno mismo.
El Hombre Mediocre

Un hombre mediocre no acepta ideas distintas a las que ya ha recibido por


tradición sin darse cuenta de que justamente las creencias son relativas a quien
las cree, pudiendo existir hombres con ideas totalmente contrarias al mismo
tiempo. A su vez, el hombre mediocre entra en una lucha contra el idealismo por
envidia, intenta opacar desesperadamente toda acción noble, porque sabe que
su existencia depende de que el idealista nunca sea reconocido y de que no se
ponga por encima de sí.
Finalmente aborda al idealista o hombre superior, es un hombre capaz de usar
su imaginación para concebir ideales legitimados sólo por la experiencia y se
propone seguir quimeras, ideales de perfección muy altos, en los cuales pone su
fe, para cambiar el pasado en favor del porvenir; por eso está en continuo
proceso de transformación, que se ajusta a las variaciones de la realidad. El
idealista contribuye con sus ideales a la evolución social, por ser original y único;
se perfila como un ser individualista que no se somete a dogmas morales ni
sociales; consiguientemente, los mediocres se le oponen. El idealista es
soñador, entusiasta, culto, de personalidad diferente, generoso, indisciplinado
contra los dogmáticos. Como un ser puede distinguir entre lo mejor y lo peor; no
entre el más y el menos, como lo haría el mediocre.
Cada individuo es el producto de dos factores: la herencia y la educación. La
herencia se refiere al factor genético, la educación a todo lo que este recibe
desde la cuna a la sepultura. La imitación desempeña un papel decisivo para el
desarrollo de la personalidad social. Pero ella sola no basta, se necesita de la
invención para producir variaciones en los individuos. La imitación es de índole
conservadora y actúa creando hábitos sociales, mientras que la invención es
evolutiva y se desarrolla mediante la imaginación.
El Hombre Mediocre

Análisis

Este libro tiene una extraordinaria enseñanza que deja una profundad analogía,
de lo que debe ser una Sociedad con hombres y mujeres dignos. José
Ingenieros, sintetiza en éste su pensamiento de forma excelente y filosófica. Nos
muestra un profundo significado y reflexión de cada palabra que el menciona
para describir a cierto tipo de hombres.
El contenido de esta obra filosófica y utópica, tienen un alto nivel de lo ético y
moral que debe primar en la vida de cada persona. José Ingenieros en una parte
de su obra, nos muestra los reflejos de aquellos que logran ver algo más en la
realidad de nuestro entorno, a través de las cosas cidianas de la vida. Personas
con mentes que brillan y llenas de ideas revolucionadas y firmes en su
planteamiento, que mantienen una imagen viva a través de su pensamiento.
Solamente suspiran y sueñan con esas quimeras y luchan por alcanzar esa
realidad que siempre quieren llegar a vivirla. Son como una fuente de inspiración
para nuestro diario vivir, nos envuelven en un mágico ensueño, demostrando en
ocasiones la síntesis suprema de las visiones de un ser espiritual y eterna.
Personas que con su imaginación se convierten en la estirpe de una humanidad
perfecta e idealista.
Nos muestran que no, somos mediocres en cuanto somos capaces de mejorar
nuestro propios resultados de acciones e ideales, aprendiendo de las actividades
propias de nuestra propia vida. Ya que a menudo con la experiencia humana se
van ampliando las ideas y la visión de nuestra realidad, modificando los ideales
de la imaginación, que son flexibles y moldeables. Juntas, las experiencias y la
imaginación siguen un camino paralelo, ya que una es un hecho firme y la otra
solo una hipótesis; pero no por esto deja de ser la madre de toda originalidad, en
busca de perfección.
Es así, como el futuro de la humanidad se identifica con los perfectos, con los
que tienen una visión anticipada de la realidad, que habrán de influir en la
conducta humana y sobretodo como un instrumento natural a todos los
progresos humanos. El dominio del saber de las ciencias y de todo entendimiento
cognoscitivo nos permite, mostrarnos rebeldes a toda mediocridad, con un
pensamiento analítico, creativo y aplicado en la realidad de nuestra vida diaria.
El Hombre Mediocre

Conclusiones

El hombre mediocre es una obra psicológica y social, debido a que hay


constantes referencias a la sociedad y, a su organización.

Como objetivo principal esta obra pretende educar de una o de otra manera a la
juventud para que la misma tenga una mentalidad idealista y así pueda rechazar
todas las formas de hipocresía, rutina, entre otras.

José Ingenieros manifiesta en su trabajo que no existen hombres iguales y los


divide a su vez en tres tipos: ‘El hombre inferior, el hombre mediocre y el hombre
superior, pero no ataca a los dos primeros, sino que detalla las características
de cada uno y exalta al segundo y lo diferencia con el hombre idealista.

Toda la obra del hombre mediocre hace alguna referencia al hombre superior, al
idealista enfrentado con la vulgaridad, opacidad y rutina, además en los mismos
se muestran las diversas formas de mediocridad en los diversos campos de la
vida del ser humano.

En su libro José Ingenieros dice que el hombre mediocre es incapaz de usar su


imaginación para concebir ideales que le propongan un futuro por el cual luchar,
de ahí que se vuelva sumiso a toda rutina, a los prejuicios, a las domesticidades
y así se vuelva parte de un rebaño o colectividad, cuyas acciones o motivos no
cuestiona, sino que sigue ciegamente.

El autor también señala en su libro que la mediocridad no sólo se da en las


personas jóvenes, sino también que la vejez mediocriza a todo hombre superior
más tarde la decrepitud interioriza al viejo ya mediocre y además que los
hombres mediocres anhelan las riquezas de los grandes gobernantes e inspiran
a convertirse en funcionarios en otra palabras sin los mediocres no habría
estabilidad en las sociedades; pero sin los superiores no puede concebirse el
progreso pues la civilización sería inexplicable en una raza formada por hombres
sin iniciativa.