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DIOCESIS DE TACNA Y MOQUEGUA

SEMINARIO MISIONERO SAN JOSÉ

Trabajo:

La mujer:

Una aproximación filosófica al ser de la persona humana en femenino

Por:

Díaz Rojas, Danny José

II filosofía

Pbro. Ricardo García Moreno

Tacna - Perú

2016
La mujer
En nuestros tiempos esta palabra y el contexto en el que se dice causa enseguida la pregunta
¿Qué es la mujer?, pero como el “que es” suena muy brusco para nuestra sociedad y sobre todo para
las ONG`S que contribuyen al sentimentalismo y a procurar llenarse los bolsillos con la
deshumanización de la persona y el sufrimiento y deconstrucción que conlleva nuestra sociedad,
reformularemos la pregunta a: ¿Quién es la mujer?

A partir de esta pregunta se procede a elaborar un esbozo de este personaje tan importante
para la humanidad entera, a la cual muchos de nosotros debemos la vida y la salud, además se
buscara una interpretación a la frase – de una de las mujeres más influyentes del pensamiento
filosófico occidental del siglo XX – “no se nace mujer, sino que se llega a serlo” (Simone de Beauvoir
– el segundo sexo), cuando a través de esta frase se nos plantea deconstruir la idea de mujer que
tenemos – diría Simone -. Podemos atacar su argumento diciendo que al nombrar la palabra mujer,
está ya encierra en sí un significado y un ideal ¿universal? No lo sabemos a ciencia cierta puesto que
el pensamiento occidental no es el predominante, si bien es cierto existen mujeres – en relación a la
frase - que están deviniendo o convirtiéndose en ellas, por ejemplo en nuestra sociedad dirían los
de pensamiento secular: conservadora; una niña pasa a su etapa de mujer con su menstruación, es
por eso que en la cosmovisión se acostumbra la a veces no tan tradicional fiesta de quince años (que
es el periodo aproximado en el que una niña menstrua) y en muchas sociedades se pacta el
matrimonio a esa edad, puesto que se asume que ya es mujer y puede asumirse los roles
“tradicionales de la mujer” y con esto no quiero ofender a nadie, puesto que muchas sociedades
todavía conservan un estereotipo de mujer y debe ser respetado así como nuestro pensamiento de
que la idea de mujer ha ido evolucionando a lo largo del tiempo en cuestiones: políticas, económicas,
laborales, sociales, jurídicas e inclusive aunque suene cruel de dignidad humana.

Muchas veces se ha expresado la gratitud e importancia de una mujer diciendo que: “detrás
de un gran hombre hay una gran mujer”, puesto que los hombres (sexo masculino) ocupaban grandes
cargos, las mujeres eran fundamentales en el desarrollo de dichos hombres; ahora muchas personas
pueden decir que esta frase es discriminativa y minusvalorizadora, puesto que ponen a la mujer
detrás, pero se ha de resaltan que el adjetivo que se utiliza- para ambos, varón (hombre) y mujer –
es igual puesto que se habla de la grandeza ,mutua, que se puede expresar en la vida en pareja, si yo
soy bueno tú también eres buena, si yo mejoro, tu mejoras.

Ahora pasaremos a citar lo que nos dice el diccionario de la real academia de la legua
española acerca de la palabra mujer:

1.persona del sexo femenino

2. que ha llegado a la pubertad o edad adulta

3. que tiene las cualidades consideradas femeninas por excelencia

4. (hacerse una M.) llegar a ser madura y responsable de sus actos

5. haber tenido la menstruación por primera vez

Vemos como muchas de las definiciones encajan con lo descrito anteriormente, ahora bien
la psicología – ciencia moderna y reciente – en uno de sus representantes y de hecho, llamado el
padre de la misma ,nos presenta un propuesta llamada psicoanálisis, en la cual habla del complejo
de castración, puesto que muchas de las paciente que el señor Sigmund Freud analizaba, presentaban
la patología neurótica a causa de una realización sexual frustrada puesto que el pudor de aquella
época impedía a las distinguidas damas contar sus fantasías eróticas, hecho que si sucedía en el
estudio del inconsciente o la asociación libre de ideas e incluso en la interpretación de sueños,
muchas de las frustraciones se producían a causa de la envidia de los genitales masculinos, puesto
que esto era lo que satisfacía el deseo sexual de las mujeres contenido en el “ello” por la fuerza de
la libido o impulso sexual, por lo cual determinaba el psicólogo judío, que esta – la mujer - no podían
desarrollarse plenamente. Este análisis ha causado una gran repercusión, hasta llego a ser oída por
Simone la cual manifestó su malestar en su libro “el segundo sexo”, indicando la conducta del
lesbianismo a causa de esta interpretación psicoanalista.

Otra psicóloga, que en sus inicios estuvo ligada al psicoanálisis, es Karen Horney, quien
contraría a la teoría del complejo de castración, propuso su teoría de la envidia de la maternidad,
puesto que consideraba que tenía que haber un punto de vista desde la mujer y además estar
desligada de una corriente que incluía entre sus fundadores y principales representantes a personas
del género masculino.

Propone esta teoría puesto que veía este deseo en los fenómenos transferenciales de sus
pacientes masculinos, en los que registraba claras muestras de envidia del embarazo, del
amamantamiento, etc.

Pero esta envidia de la maternidad es suprimida rápidamente por la sociedad dominada por
los hombres que ven a la mujer inferior por no tener pene.

Pero esta idea de Karen se vería luego planteada de la siguiente forma: en la primera infancia,
el varón alimenta la imagen de una madre abnegada y sacrificada, que termina encarnando el ideal
de mujer que puede llegar a satisfacer todos sus deseos y necesidades. Esto trae rápidamente consigo
la envidia de ser madre.

Procedemos ahora a citar (V.V.A.A. enciclopedia ilustrada cumbre) la definición de mujer en


México en el año 1971:

Ser humano perteneciente al sexo femenino, al que corresponden, en la pareja


humana, las importantísimas funciones de la maternidad y las de ser esposa y
compañera del hombre, y se distingue, además, de este por ciertas características
secundarias. Tiene menos fuerza muscular, su capacidad respiratoria es inferior y
su sangre es menos rica en glóbulos rojos. No es tan ágil y veloz como el hombre y
son pocos los deportes en que puede competir con él. Sin embargo, las
investigaciones han demostrado que los dos sexos tienen la misma capacidad
mental, aunque en la mujer privan las relaciones de tipo emocional. Por esta misma
razón, las mujeres generalmente se interesan más por los problemas sociales que
por los científicos, y prefieren la psicología a la filosofía. Pero los estudios más
avanzados revelan que las diferencias psicológicas entre los dos sexos parecen
deberse, en gran parte, no a una distinta capacidad media, sino a las influencias
sociales ejercidas sobre el individuo en desarrollo de la primera infancia hasta la
niñez.

Esta definición podría ser fácilmente vetada por las activistas feministas puesto que
menciona rasgos “anticuados” sin embargo en la última parte de la definición da la puerta abierta a
la libre elección y nos acerca a una definición del materialismo marxista, que explica que nuestro ser
social es lo que determina nuestra conciencia de ser, y en este caso de ser hombres o mujeres no
depende de lo que estamos llamados a ser, sino lo que la sociedad nos dice que seamos, talvez este
aspecto es el que impulsa a la izquierda a promulgar la liberación de la mujer , para equipararla con
el hombre y así lograr implantar la idea de un hombre en el cuerpo de una mujer o una mujer en el
cuerpo de un hombre, idea que se ha hecho común hoy en día en pro de la mal llamada y tantas
veces manoseada y tergiversada libertad e igualdad, sin considerar que esta libertad se ve supeditada
a un estado que debe garantizar no solo mi libertad, sino la de todos y esto implica poner ciertos
parámetros, muchas veces jurídicos, en fin.

Sin embargo, Simone critica al marxismo igual que al psicoanálisis de no proporcionar una
visión rigurosa de las situaciones de las mujeres. Por lo cual propondrá su tesis central de la siguiente
manera (parafraseo):

La idea de la mujer es una construcción social hecha desde la visión que los hombres tienen
de las mujeres. Que parte del hecho biológico (hembra) que se distingue de la interpretación social
(mujer).

Sin embargo, la mujer no es solamente un problema suscitado por la evolución de la


supremacía viril, como pretende Simone de Beauvoir, error que se cimienta en su principio
existencialista:” un existente no es más que aquello que hace; lo posible no rebasa lo real, la
existencia no precede a la esencia; en su subjetividad, el ser humano no es nada”. La mujer es algo
más que un problema, es además un misterio. Una forma, cuanto más orgánica sea, más se resiste a
entregarnos su enigma; por el contrario, un conjunto mecánico de partes plantea exclusivamente
problemas que se van solucionando mediante un proceso analítico. La forma humanicamente
orgánica encierra un misterio inaccesible al conocimiento discursivo. El “misterio” de la mujer explica
esa distancia insalvable, esa imposibilidad de poseerla en paz, con claridad y objetivamente, como se
poseen y experimentan todas las demás provincias del mundo, a través de un dominio intelectual
(Cabodevilla, 1960).

Dicho esto, podemos afirmar sí, algo. No está hecha la mujer para ser comprendida. ¿ha sido
quizá hecha para que por su medio el varón se comprenda a sí mismo?

Se ha dicho de ella nos dice Cabodevilla, que es el elemento negativo, la condición que
suministra al ser masculino su razón de existencia, y que obra junto a este como el vacío, que, siendo
la nada, hace posible la figura de los objetos; el hombre es una capacidad de amar y crear afectada
por la mujer.

No puede ser ella comprendida. El budismo ha decretado que es una maya, una ilusión, una
apariencia engañosa.

Es por eso que quizá Schopenhauer al referirse a ella utilizo el término de “segundo sexo”,
además es este filosofo el que plantea la idea de velo maya, por lo cual se hace difícil el ver a la mujer
como voluntad, pero al igual que otros filósofos con tendencia misógina afirmaban, esta voluntad en
la mujer no existe.

Sin embargo, ante la incomprensión que este “misterio” envuelve, tendríamos que afirmar
con el ultimo Heidegger que solo somos “pastores”, es decir acompañantes de la mujer.

Podríamos con Heidegger afirma que hay que dejar ser a las cosas – dejar ser a la mujer (no
se quiere decir que la mujer es una cosa) – en lugar de pensar a las cosas a partir del hombre, pensar
al hombre a partir de las cosas, porque el hombre es el “pastor” del ser, no su “productor”.

Parafraseo y reemplazo la palabra ser por mujer: la vida no es ya nuestro propio proyecto
libre […] la libertad no es actitud desenfrenada, sino que para a ser un ori voluntariamente la voz del
ser.
Es en este sentido en el cual se entiende la frase de Beauvoir: “no SE nace mujer, sino que SE
llega a SERLO”. En donde se ha resaltado el verbo ser, puesto que para ser mujer hay que ser libres y
oír la voz del ser mujer y la mujer es mujer en cuanto que es mujer eso es verdadero, solo tenemos
que – como diría Heidegger – des-ocultar la verdad, en este caso acerca de la mujer.

Entonces tenemos dos versiones equivocadas a las que se reducen todos los errores sobre la
mujer: o es un varón disminuido o un ser celeste irreal.

Con todo, la solución no está en una mera y borrosa confraternización. La mujer no es inferior
ni superior al hombre; pero tampoco es su igual. Ni inferior, ni superior, ni igual, sino distinta en todos
sus estratos. Tengamos siempre a la mujer junto a nosotros y aceptemos y agradezcamos su sabiduría
dolorosa, dolorosamente benévola (como María al pie de la cruz).

Conclusión:

Habiendo procedido a una reflexión filosófica a cerca de la mujer, y sus distintos puntos de
vista, en nuestra sociedad, conviene terminar con una reflexión que parte de la síntesis entre el ser
y el aspecto social de la mujer, puesto que siempre este será un factor determinante: la mujer está
hecha para la sociedad o la sociedad para la mujer; pues a esto tendremos que responder con otra
frase: a la mujer lo que es de la mujer y al hombre lo que es del hombre, puesto que este problema
se ha formulado a partir de la falta de reconocimiento de las capacidades y excelencia de la mujer en
cuanto mujer, puesto que si comparamos a la mujer en cuanto hombre, nunca lograra ganar. Por eso
es preciso ahora que la mujer asuma su victoria sin falsas exaltaciones y que el hombre la acepte sin
rencor ni sarcasmo.

La mujer tiene derecho a decir su palabra. La soltera tiene derecho a poder bastarse por sí
misma. La esposa tiene derecho a que se reconozca la trascendencia del amor en su vida, tan vital
para ella, pues para ella supone una donación total.

La mujer tiene derecho, sobre todo, a ser ella misma, al cultivo y dignificación de su
feminidad, a la integridad de su ser primitivo, completo y armonioso; tiene derecho a que no se le
imponga un mimetismo que forzosamente la dejara en situación de inferioridad, pues no puede
competir con el varón en aquello para lo cual no ha nacido ni puede sobrepasar impunemente los
límites que la naturaleza le ha fijado.

La mujer es una armonía de la naturaleza en quien no se puede ver su atractivo sexual, sin
ver su corazón y su amor de esposa y madre, es una hermosa creación a la que muchas veces nos
rendimos, puesto que es una mujer la que nos da a ver la luz de la vida, la que guía nuestros pasos
de la que nos enamoramos y esperamos formar una familia.

Pues sabia fue la opción del Creador al decir: no conviene que el hombre este solo. Pues
también podemos atrevernos a decir: no conviene que la mujer este sola.

No podemos polarizar a nuestra sociedad estableciendo diferencias de género o sexuales –


machismo, feminismo; patriarcado, matriarcado – como si se tratase de un asunto político, cuando
en realidad lo que aquí se juega la sociedad es la familia y la supervivencia del género humano, no
podemos competir por ver quién es mejor, pues la mujer es la mejor en cuanto mujer y el hombre es
el mejor en cuanto hombre, este debe ser el núcleo de nuestra antropología, ver a la mujer como
mujer y al hombre como hombre y resultado de esto lograremos encontrar una cooperación que
garantice la humanización de nuestro mundo posmoderno, o quizá ya ha existido y solo necesita
renacer y ser perfeccionada (puesto que será perfecta en cuanto sea lo que es y no trate de ser otra
cosa) esta forma de cooperación que ha existido desde tiempos muy primitivos: la familia. En la cual
se necesitan las capacidades y habilidades psicofísicas tanto del hombre y de la mujer para la dar la
apertura a la vida de nuevo y mejores hombres y mujeres.

Bibliografía:

- Cabodevilla, José. M. hombre y mujer, B.A.C. Madrid 1960.


- Leyte, Arturo, Heidegger, Batiscafo, S.L., 2015.
- Sánchez, Cristina, Simone de Beauvoir, Batiscafo, S.L., 2016.
- Fischl, Johann, manual de historia de la filosofía, Herder editorial, Barcelona, 2002.
- Volpi, Franco, Enciclopedia de obras filosóficas, Herder editorial, Barcelona, 2005.
- V.V.A.A. enciclopedia ilustrada cumbre, México, 1971.