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Y LAS JUGADORAS DIJERON BASTA

La selección danesa de fútbol femenino se planta ante la Federación para conseguir la igualdad
salarial

PABLO ALBACETE

23 SEP 2017 - 06:16 ART

Las mujeres ganan, de media, alrededor de un 20% menos que los hombres. Y a eso se puede
sumar una mayor dificultad para encontrar trabajo o para ascender: solo el 25% de los puestos
directivos están ocupados por mujeres y solo hay un 4% en cargos de dirección general en las
empresas incluidas en la lista Fortune 500. Son un 23% de los escaños parlamentarios. Y ganan
77 céntimos por cada dólar que ganan los hombres por el mismo trabajo. Con estas cifras
globales, ¿por qué iba a ser diferente el fútbol?

ARGENTINA PROFUNDIZA LA DESIGUALDAD SOCIAL


Entre el segundo y el tercer trimestre de 2016, el 10% más rico aumenta de 23 a 25,6
la diferencia de ingresos con el 10% más pobre, un deterioro iniciado en 2014.

Los argentinos más ricos son más ricos y los más pobres son más pobres. Las
estadísticas oficiales han puesto en evidencia que la desigualdad social ha crecido en
Argentina durante 2016, año del inicio del gobierno de Mauricio Macri, un proceso
lento pero persistente iniciado en 2014, durante los últimos años de kichnerismo.
Según el Instituto de Estadística y Censos (Indec) el 10% de la población más rica
recibió en el tercer trimestre de este año ingresos promedio 25,6 veces más altos que
el 10% más pobre. Un trimestre antes, esa diferencia era de 23 veces. En cifras,
significa que los argentinos de la base de la pirámide han vivido con 1.370 pesos (85
dólares) por mes, contra 34.998 pesos (2.173 dólares) del estrato más alto. La última
estadística puso también en evidencia que la mitad de los argentinos gana menos de
8.000 pesos (496 dólares) mensuales, es decir que vive con poco más de 16 dólares por
día. La cifra está por encima de los 325 dólares necesarios para cubrir la Canasta Básica
Alimentaria (CBA), que determina la línea de indigencia, pero muy por debajo de los
745 dólares necesarios para cubrir la Canasta Básica Total (alimentos más servicios) de
una familia tipo.

MÁS INFORMACIÓN
Argentina profundiza la desigualdad social Nicolás Dujovne, un ministro mediático para
dirigir la economía argentina

“Argentina entra en una fase de crecimiento “A finales de septiembre, Macri admitió


que el 32% de la población era pobre, una cifra que convirtió en un trabajo difícil su
promesa de campaña de “pobreza cero”. Sobre todo porque el comienzo no ha sido
bueno y Argentina ha cerrado un año económico para el olvido. El PIB cayó 3,8% en el
tercer trimestre, la actividad industrial se derrumbó 4,1% y la inflación fue de un 40%.
El gobierno de Macri dijo que ese ha sido el costo de resolver el descalabro de la
“herencia recibida” del kirchnerismo, y que 2017 llegará el despegue. Su nuevo
ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, dijo que el último trimestre del año revirtió
una sucesión de números negativos y que la economía ya empezó a crecer. “Estamos
trabajando con una hipótesis de crecimiento entre 3,5% y 4% para 2017”, reveló el
ministro en una entrevista reciente.

Pero no alcanzará sólo con crecer. Macri deberá también revertir la tendencia hacia
una mayor desigualdad, en un país que históricamente ha sido de los más igualitarios
del continente. Los indicadores de equidad recolectados por el Banco Mundial, con
fecha 2014, colocaron a Argentina en el primer lugar de un cuadro comparativo con
Brasil, Perú, Bolivia, México y Ecuador. Mientras el índice Gini de Argentina fue de
42,28 (0 es mayor equidad, 100 es mayor inequidad), Brasil ocupó la peor posición con
51,48. Argentina no registraba un índice de Gini menor de 43 desde 1986, año en que
se inició una corriente ascendente que alcanzó su cenit en la crisis de 2002, cuando
trepó a 53,79. Desde ese año no dejó de caer en picada hasta 2013. Pero el último
registro del BM de 2014 ya mostró un pequeño deterioro.

EDUCACIÓN Y DESIGUALDAD SOCIAL


La globalización y la economía capitalista instalada en Latinoamérica ha generado
profundos cambios en el aspecto social. La problemática es multifactorial. Dentro de
éstos, la pobreza y la exclusión social son el foco de las políticas de estado.

A principio de la década de 1990, se hablaba solamente de pobreza, de los pobres


estructurales y los nuevos pobres. Sin embargo, al hablar de "pobreza", se está
limitando el análisis sólo a los miembros de la sociedad en condiciones caracterizada
por privación severa de necesidades humanas básicas. Lo que ha llevado a resignificar
el concepto de "desigualdad o exclusión social", haciendo imprescindible definir otros
indicadores que delimitan a los grupos excluidos, y estos son entre otros, la falta o
privación de acceso a oportunidades laborales, a la salud en todos sus niveles de
atención, a todos los grados de educación, a diferentes tipos de transporte, a la
seguridad, justicia, etc.

Teniendo en cuenta el factor "educativo", se considera que el nivel alcanzado por las
personas, es uno de los indicadores más relevantes que condiciona el acceso al
mercado laboral y por ende genera desigualdad social. Tanto es, que, a menor nivel
educativo logrado, se alcanzan menores posibilidades de empleabilidad.

Estos enunciados llevan al supuesto de que, si cada joven elige que nivel educativo
pretende lograr, o si se encuentra condicionado el nivel educativ que puede alcanzar,
estará condicionado el nivel socio - económico y la posición que ocupa en la estructura
social.

De esta manera, la clase social a la cual pertenece la persona, condiciona sus


elecciones futuras, hasta el nivel educativo y sus oportunidades laborales y de éxitos
en la vida.

La estratificación de la población en clases sociales, su posición en la estructura social,


más las posibilidades de acceso a la educación y al mercado laboral, hacen que la
problemática adquiera una concepción de características multidimensionales.

Otro factor que genera desigualdades en el aspecto social y tiene mucha importancia
es a lo que se denomina "movilidad intergeneracional" y lo que se conoce como la
diferencia de ingresos o pasajes del sujeto o la misma familia hacia distintos estratos
en la estructura social.

Esta movilidad intergeneracional se va dando entre los jóvenes en tramos cortos, pero
siempre de acuerdo a la estructura social a la que pertenece el jefe de familia de la que
parte, lo que refuerza la idea de la reproducción de clases sociales en la sociedad.

Evidencia de estos enunciados son los estudios como el de Salvia y Tuñón, que
teniendo en cuenta la relación de clase social y estructura social en relación con el
acceso a la educación y a la vida laboral de los jóvenes, pudieron inferir que: las
personas de clase obrera tienen mayor participación laboral a menor edad; existe
mayor cantidad de grupos inactivos en al aspecto educativo como en el laboral,
quedando excluidos y refugiándose en la delincuencia o la marginalidad. En el otro
extremo de la estructura social, las clases sociales superiores postergan su ingreso al
campo del trabajo con la visión de continuar sus estudios.

Se puede concluir entonces diciendo que la estructura social a la que pertenezca la


persona, condicionará su movilidad social e intergeneracional, su formación integral, el
acceso al sistema educativo y laboral, generando en éste desigualdad o exclusión
social.