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El Proceso Constitucional – Su Naturaleza Particular 1

El Proceso Constitucional – Su Naturaleza Particular 3

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4 GUIDO AGUILA GRADOS

El Proceso Constitucional – Su Naturaleza Particular


Guido Aguila Grados
© Diseño de Portada y Composición de interiores:
Sonia Gonzales Sutta

Ninguna parte de esta publicación, incluido el diseño de la cubierta,


puede ser reproducida, almacenada o transmitida en manera alguna ni por
ningún medio, ya sea eléctrico, químico, óptico, de grabación o de fotoco-
pia, sin permiso previo del autor.
Impreso en Perú / Printed in Peru
El Proceso Constitucional – Su Naturaleza Particular 5

Para mi princesa
de pestañas preciosas
6 GUIDO AGUILA GRADOS
El Proceso Constitucional – Su Naturaleza Particular 7

ÍNDICE

1. NATURALEZA PARTICULAR DE
LOS PROCESOS CONSTITUCIO-
NALES ........................................................... 11

2. EL PROCESO CONSTITUCIONAL
COMO EXPRESIÓN DE LA TUTE-
LA JURISDICCIONAL URGENTE O
DIFERENCIADA .......................................... 19

3. DIFERENCIAS DEL PROCESO


CONSTITUCIONAL CON LOS
PROCESOS ORDINARIOS .......................... 25
3.1. La causa y razón de ser del proceso ........ 25
3.2. Órganos jurisdiccionales compe-
tentes ....................................................... 27
3.3. Normatividad aplicable al caso
concreto ................................................... 29
3.4. Métodos de interpretación ...................... 29
3.5. Medidas cautelares .................................. 32
8 GUIDO AGUILA GRADOS
3.6. Estructura de la sentencia ....................... 34
3.7. Alcances de la sentencia .......................... 41
3.8. Cosa juzgada .............................................. 44
3.9. Precedente vinculante ............................. 45
3.10. Autonomía procesal ............................... 47

4. PRINCIPIOS GENERALES DE LOS


PROCESOS CONSTITUCIONALES ........... 51
4.1. Principio de dirección judicial del
proceso .................................................... 52
4.2. Principio de gratuidad en la actua-
ción del demandante ............................... 54
4.3. Principio de economía procesal .............. 56
4.4. Principio de inmediación ........................ 57
4.5. Principio de socialización del pro-
ceso ........................................................... 59

5. PRINCIPIOS EXCLUSIVOS DE LOS


PROCESOS CONSTITUCIONALES .......... 61
5.1. La suplencia de la queja deficiente ......... 61
5.2. La autonomía procesal ........................... 65
El Proceso Constitucional – Su Naturaleza Particular 9

6. FINES DE LOS PROCESOS CONS-


TITUCIONALES ....................................... 71

7. LOS PROCESOS CONSTITUCIO-


NALES ........................................................... 77
7.1. Definición ................................................ 77
7.2. Clasificación ............................................... 81
7.2.1. Jurisdicción de la libertad .................... 81
7.2.1.1. Concepto .......................................... 81
7.2.1.2. Tipos de procesos en la ju-
risdicción de la libertad ................. 82
7.2.1.2.1. Proceso de hábeas corpus .............. 82
7.2.1.2.2. Proceso de amparo ....................... 83
7.2.1.2.3. Proceso de hábeas data ................. 85
7.2.1.2.4. Proceso de cumplimiento ............ 87
7.2.2. Jurisdicción orgánica ........................... 93
7.2.2.1. Concepto ......................................... 93
7.2.2.2. Proceso de inconstituciona-
lidad o acción restringida ............. 94
8 7.2.2.3. GUIDO
Proceso deAGUILA
ilegalidad GRADOS
o ac-
ción popular ................................. 96
7.2.3. Jurisdicción competencial .................... 98
7.2.3.1. Concepto ............................................ 98
7.2.3.2. Proceso de conflicto de com-
petencias .......................................... 99

8. EL CÓDIGO PROCESAL CONSTI-


TUCIONAL ................................................. 103

BIBLIOGRAFÍA .............................................. 106


El Proceso Constitucional – Su Naturaleza Particular 11

1. NATURALEZA PARTICULAR DE
LOS PROCESOS
CONSTITUCIONALES
El tránsito del llamado «Estado Legal de Derecho»
hacia el «Estado Constitucional de Derecho» 1 vino de
la mano de una revalorización de los principios y de-
rechos fundamentales reconocidos en las diversas
Constituciones del mundo. Y no solo eso: también los

1
Como bien lo ha expresado el Tribunal Constitucional
peruano en el fundamento 2 de su sentencia recaída en
el Exp. N.° 0023-2005-PI/TC, este tránsito supuso, prin-
cipalmente, «superar la concepción de una pretendida sobe-
ranía parlamentaria, que consideraba a la ley como la máxi-
ma norma jurídica del ordenamiento, para dar paso -de la
mano del principio político de soberanía popular- al principio
jurídico de supremacía constitucional, conforme al cual, una
vez expresada la voluntad del Poder Constituyente con la
creación de la Constitución del Estado, en el orden formal y
sustantivo presidido por ella no existen soberanos, poderes ab-
solutos o autarquías. Todo poder devino entonces en un poder
constituido por la Constitución y, por consiguiente, limitado e
informado, siempre y en todos los casos, por su contenido jurí-
dico-normativo».
12 GUIDO AGUILA GRADOS

llamados procesos constitucionales –antiguamente


conocidos como «garantías constitucionales»– han
recibido, si podríamos llamarlo así, una especie de
«repotenciación» de sus posibilidades jurídicas para
un mejor resguardo de los derechos fundamentales.
Como bien lo ha expresado el Tribunal Constitucional
peruano, «[dentro de los principios y derechos funda-
mentales contenidos en la Constitución destacan cla-
ramente aquellos de naturaleza procesal. En efecto, el
proceso en general tiene una configuración diferente
en el Estado Constitucional de Derecho, pues con la
finalidad de hacer del proceso un mecanismo ágil,
eficaz y garantista en la defensa de los derechos de las
personas, la Constitución ha consagrado el derecho al
debido proceso y la tutela jurisdiccional con garantías
procesales (…)».2
En sentido estricto, los procesos constitucionales se
caracterizan por tener una naturaleza singular: su
creación o configuración proviene expresamente de la
misma Constitución y no solamente de una norma
legal, y están librados a lo que disponga cada ordena-
miento positivo. La competencia para resolver los
procesos constitucionales depende del ordenamiento
positivo de cada país: puede recaer en el Poder Judi-
cial, en el Tribunal o Corte Constitucional, o en am-

2
STC Exp. N.° 0023-2005-PI/TC, fundamento 3.
El Proceso Constitucional – Su Naturaleza Particular 13

bos. El órgano jurisdiccional constitucional puede


estar dentro del Poder Judicial o en los extramuros.
En consonancia con lo expuesto, la realidad jurídica
de cada país nos permite apreciar aristas y abanicos de
configuraciones distintas de los procesos constitucio-
nales, pero también, al mismo tiempo, similitudes
evidentes en lo que parece su enfoque invariable hacia
una finalidad esencial: defender la efectiva vigencia de
los derechos fundamentales o garantías constituciona-
les que la norma fundamental reconoce o protege, de
tal manera que mediante esa defensa se materialice la
efectividad de la estructura jerárquica normativa esta-
blecida.
En lo que concierne al ordenamiento positivo pe-
ruano, el diseño de los procesos constitucionales no
difiere demasiado del de otros países: de la lectura del
artículo 200° de nuestra Constitución se desprende la
existencia de seis tipos de garantías constitucionales:
acción de hábeas corpus, acción de amparo, acción de
hábeas data, acción de inconstitucionalidad, acción
popular y acción de cumplimiento. La terminología
que emplea nuestra norma fundamental es «garantías»
y no «procesos», pero debe advertirse que «(…) el
constitucionalismo peruano, hasta antes de la dación
de la Constitución de 1979, utilizó indistintamente el
término “garantías constitucionales” para referirse
tanto a los derechos fundamentales de las personas
14 GUIDO AGUILA GRADOS

como a las posibilidades procesales de su defensa».3 La


vigente Constitución de 1993 recoge esta tendencia «al
emplear el concepto de garantías constitucionales, a
las que continúa denominando de la misma manera, y
dejando claramente establecido el carácter procesal de
estas (…)».4
La estrecha relación entre los derechos fundamentales
y los procesos para su protección ha sido objeto de
análisis por parte de nuestro Tribunal Constitucional.
En ese sentido, el supremo intérprete de nuestra Cons-
titución ha expresado que «[l]os “derechos fundamen-
tales” y los “procesos para su protección” se han insti-
tuido como institutos que no pueden entenderse de
modo aislado, pues tales derechos solo podrían “reali-
zarse” en la medida en que cuenten con mecanismos
“rápidos”, “adecuados” y “eficaces” para su protec-
ción. Así, a los derechos fundamentales, además de su
condición de derechos subjetivos del más alto nivel y,
al mismo tiempo, de valores materiales de nuestro
ordenamiento jurídico, les es consustancial el estable-
cimiento de mecanismos encargados de tutelarlos,
pues es evidente que derechos sin garantías no son

3
BERNALES BALLESTEROS, Enrique. La Constitución
de 1993. Análisis comparado (Quinta edición). Lima, Pe-
rú. Editora RAO S.R.L., 1999, p. 813.
4
Ídem.
El Proceso Constitucional – Su Naturaleza Particular 15

sino afirmaciones programáticas, desprovistas de valor


normativo».5
Así pues, «los derechos fundamentales y los procesos
que los tutelan se constituyen en el presupuesto indis-
pensable para un adecuado funcionamiento del siste-
ma democrático y en el instrumento que concreta los
valores, principios y derechos constitucionales». 6 El
Tribunal Constitucional ha señalado que «…es a tra-
vés de los procesos constitucionales (artículo 200° [de
la Constitución]) que se garantiza jurisdiccionalmente
la fuerza normativa de la Constitución...». 7 En ese sen-
tido, «[t]odos los procesos constitucionales (incluyen-
do aquellos orientados a la tutela de derechos funda-
mentales) gozan de una dimensión objetiva orientada
a preservar el orden constitucional como una suma de
valores institucionales. En consecuencia, en todos los
procesos constitucionales subyace una defensa del
orden público constitucional, expresado en que el Es-
tado se disgrega en múltiples centros de poder equili-
brados, (…). Estos órganos constitucionales se en-
cuentran (o deben encontrarse) equilibrados entre sí

5
STC Exp. 0023-2005-PI/TC, fundamento 8.
6
Ídem., segundo párrafo.
7
STC Exp. N.° 0030-2005-PI/TC, fundamento 46.
16 GUIDO AGUILA GRADOS

por un sistema de frenos y contrapesos, que es lo que


hace al poder manejable por el Derecho». 8
El Tribunal Constitucional de nuestro país también
ha expresado que «(…) tal como lo señala el artículo
III del CPConst., el juez constitucional goza de una
razonable valoración en la adecuación de toda forma-
lidad a los fines de los procesos constitucionales, de
manera tal que, en ningún caso, la supremacía de la
Constitución y la vigencia efectiva de los derechos
constitucionales (artículo II del Título Preliminar del
CPConst.) quede subordinada al respeto de las formas
por las formas».9 Y añade que « [l]o expuesto, desde
luego, no supone en modo alguno que las disposicio-
nes del CPConst. puedan ser desconocidas por los
jueces constitucionales. Significa tan sólo que ellas
deben ser interpretadas y/o integradas “desde” y “con-
forme” a la Constitución, de modo tal que resulte op-
timizada la finalidad sustantiva de los procesos consti-
tucionales (artículo II del Título Preliminar del
CPConst.)».10
Dentro de esa misma línea argumentativa, el Tribunal
Constitucional también ha señalado que «nuestra
norma fundamental ha consagrado un conjunto de

8
STC Exp. Nº. 0005-2005-CC/TC, fundamento 7.
9
STC Exp. N.° 0005-2005-CC/TC, fundamento 7.
10
STC Exp. N.° 0005-2005-CC/TC, fundamento 8.
El Proceso Constitucional – Su Naturaleza Particular 17

garantías específicas para la protección de los derechos


fundamentales, constituyendo una tutela especializada
(a cargo de los jueces constitucionales) distinta a aque-
lla tutela común (a cargo de los jueces ordinarios). De
este modo, los ‘derechos fundamentales’ y las ‘garan-
tías para su protección’ se han constituido como insti-
tutos que no pueden entenderse de modo aislado, pues
tales derechos solo podrían ‘realizarse’ en la medida
que cuenten con mecanismos ‘rápidos’, ‘adecuados’ y
‘eficaces’ para su protección. Los derechos y sus me-
canismos procesales de tutela se constituyen así en el
presupuesto indispensable para un adecuado funcio-
namiento del sistema democrático». 11

Según el supremo intérprete de nuestra Constitución,


«[l]a consagración constitucional de [los procesos
constitucionales] les otorga un especial carácter, que
los hace diferentes de los procesos ordinarios en cua-
tro aspectos:
1) Por sus fines, pues a diferencia de los procesos
constitucionales, los ordinarios no tienen por obje-
to hacer valer el principio de supremacía constitu-
cional ni siempre persiguen la protección de los de-
rechos fundamentales;

11
STC Exp. Nº. 05374-2005-PA/TC, fundamento 2.
18 GUIDO AGUILA GRADOS

2) Por el rol del juez, porque el control de la actuación


de las partes por parte del juez es mayor en los pro-
cesos constitucionales;
3) Por los principios orientadores, pues si bien es cier-
to que estos principios, nominalmente, son com-
partidos por ambos tipos de procesos, es indudable
que la exigencia del cumplimiento de principios
como los de publicidad, gratuidad, economía pro-
cesal, socialización del proceso, impulso oficioso,
elasticidad y de favor processum o pro actione, es
fundamental e ineludible para el cumplimento de
los fines de los procesos constitucionales.
4) Por su naturaleza, que es de carácter subjetivo-
objetivo, pues no solo protegen los derechos fun-
damentales entendidos como atributos reconocidos
a favor de los individuos, sino también, en cuanto
se trata de respetar los valores materiales del orde-
namiento jurídico, referidos en este caso a los fines
y objetivos constitucionales de tutela de urgencia».
12

Los procesos constitucionales son mecanismos de


defensa que tiene toda persona ante la vulneración de
sus derechos fundamentales.

12
STC Exp. N.º 00023-2005-PI/TC, fundamento 10.
El Proceso Constitucional – Su Naturaleza Particular 19

2. EL PROCESO CONSTITUCIONAL
COMO EXPRESIÓN DE LA TUTELA
JURISDICCIONAL URGENTE O
DIFERENCIADA
El término «tutela jurisdiccional» puede ser concep-
tuado como una «categoría jurídica que comprende al
conjunto de derechos, garantías y principios que viabi-
lizan el acceso al tratamiento jurisdiccional de los in-
tereses en conflicto por parte de un justiciable, así
como para que este alcance, de ser el caso, la efectivi-
dad de la resolución que reconoce o restablece el goce
de un derecho. (…) En puridad, se trata de un derecho
continente, vale decir, que alberga a una pluralidad de
facultades distinguibles unas de otras». 13 Sobre el tér-
mino en estudio, el supremo intérprete de nuestra
Constitución ha expresado que «[e]l derecho a la tutela
jurisdiccional es un atributo subjetivo que comprende
una serie de derechos, entre los que destacan el acceso
a la justicia, es decir, el derecho de cualquier persona
de promover la actividad jurisdiccional del Estado, sin

13
GARCÍA TOMA, Víctor y José V. García Yzaguirre.
Diccionario de Derecho Constitucional. Lima, Perú. Gaceta
Jurídica S.A., 2009, p. 471.
20 GUIDO AGUILA GRADOS

que se le obstruya, impida o disuada irrazonablemen-


te; y (…) el derecho a la efectividad de las resoluciones
judiciales».14
A diferencia de la tutela jurisdiccional ordinaria, que
se caracteriza por la existencia de audiencias, plazos
largos y lo que se conoce como «justicia de certeza», la
tutela jurisdiccional urgente o diferenciada se caracte-
riza por todo lo contrario: no existen audiencias, los
plazos son cortos y solo puede haber «justicia de pro-
babilidad». Lógicamente, estas características de la
tutela diferenciada responden a que los derechos fun-
damentales reconocidos en los textos constitucionales
deben ser atendidos a la brevedad posible. Y es natural
que esto sea así: como parte de la naturaleza esencial
del hombre, los derechos fundamentales exigen una
tutela urgente que satisfaga el acceso a la justicia y la
correcta ejecución de las resoluciones. Por esta razón,
la tutela jurisdiccional urgente va mucho más allá que
la tutela jurisdiccional ordinaria: se yergue como una
nueva forma de entender el proceso en general y, par-
ticularmente, el proceso constitucional.
En relación con la tutela jurisdiccional, el Tribunal
Constitucional resalta que «[a] diferencia de lo que
sucede en otras constituciones, la nuestra no alude al

14
STC Exp. N.° 0015-2001-AI/TC, fundamento 9 (primer
párrafo).
El Proceso Constitucional – Su Naturaleza Particular 21

derecho a la tutela jurisdiccional “efectiva”. Sin em-


bargo, en modo alguno puede concebirse que nuestra
Carta Fundamental tan solo garantice un proceso “in-
trínsecamente correcto y leal, justo sobre el plano de
las modalidades de su tránsito, sino también (...) capaz
de consentir los resultados alcanzados, con rapidez y
efectividad”».15 Y agrega que «la necesidad de enten-
der que el derecho a la tutela jurisdiccional compren-
de necesariamente su efectividad, se desprende tanto
del artículo 8º de la Declaración Universal de Dere-
chos Humanos como del artículo 25.1 de la Conven-
ción Americana de Derechos Humanos. De acuerdo
con el primero, “Toda persona tiene derecho a
un recurso efectivo, ante los tribunales nacionales com-
petentes, que la ampare contra actos que violen sus
derechos fundamentales reconocidos por la Constitu-
ción o por la ley”. Conforme al segundo, “Toda perso-
na tiene derecho a un recurso sencillo, rápido o a cual-
quier otro recurso efectivo ante los jueces o tribunales
competentes, que la ampare contra actos que violen
sus derechos fundamentales reconocidos por la Cons-
titución, la ley o la presente Convención (...)”».16

15
STC Exp. N.° 0015-2001-AI/TC, fundamento 9 (segundo
párrafo)
16
STC Exp. N.° 0015-2001-AI/TC, fundamento 10.
22 GUIDO AGUILA GRADOS

La relación entre los procesos constitucionales y la


tutela jurisdiccional queda consolidada desde el mo-
mento en que los primeros son considerados como
instrumentos de tutela urgente o diferenciada, es de-
cir, como procesos que «ha[n] sido concebido[s] para
atender requerimientos de urgencia que tienen que ver
con la afectación de derechos directamente compren-
didos dentro de la calificación de fundamentales por la
Constitución Política del Estado». 17 Desde esa pers-
pectiva, la tutela jurisdiccional urgente o diferenciada
no es más que un tipo peculiar de tutela que está enfo-
cado a brindar, si cabe el término, un «trato especial»
al ejercicio de los derechos fundamentales que son
afectados por terceros. En líneas generales, no solo
constituye un rompimiento con la concepción clásica
de los procesos como de naturaleza constitutiva, decla-
rativa, ejecutiva o provisoria, 18 sino también una nue-
va concepción del proceso que tiene como sustento la

17
STC Exp. N.° 06095-2008-PA/TC, fundamento 4.
18
ACHULLI ESPINOZA, Maribel. «Cese e irreparabili-
dad del acto lesivo como casual de improcedencia de la
demanda. Notas jurisprudenciales para su compren-
sión». En SOSA SACIO, Manuel (Coordinador). La pro-
cedencia en el proceso de amparo. Lima, Perú. Gaceta Jurí-
dica S.A., 2012, p. 116.
El Proceso Constitucional – Su Naturaleza Particular 23

agregación de los principios de instrumentalidad y


eficacia.19
La importancia que ha alcanzado lo que se conoce
como tutela jurisdiccional urgente es la lógica conse-
cuencia de la revalorización de los derechos funda-
mentales reconocidos en los textos constitucionales
modernos. Esta revalorización viene de la mano con el
surgimiento del llamado «Estado constitucional de
derecho», fenómeno que produjo notables y progresi-
vos cambios en la estructura de los diferentes sistemas
jurídicos y políticos. En este nuevo contexto, el Estado
dejó de ser, como tal, el elemento primordial de pro-
tección constitucional, y la persona humana y el ejer-
cicio de sus derechos en el propio Estado pasaron a
ocupar ese lugar. La preponderancia del juez sobre el
legislador adquirió un nuevo matiz: mientras este
último había perdido soberanía, el primero ganaba el
privilegio de decir la última palabra. Juez y legislador
cumplían papeles igualmente importantes dentro del
sistema normativo del Estado, pero a partir del surgi-
miento del Estado constitucional de derecho la balan-
za se inclinará –y no dejará de hacerlo– a favor del
primero.

19
MONROY PALACIOS, Juan. La tutela procesal de los
derechos. Lima, Perú. Palestra Editores, 2004, pp. 39-42.
24 GUIDO AGUILA GRADOS

La evidente conexión entre la tutela jurisdiccional


diferenciada y los procesos constitucionales ha sido
expuesta por el Tribunal Constitucional de la siguien-
te forma: «el Derecho Procesal Constitucional, como
derecho constitucional concretizado o bajo la concepción
instrumental que le otorga la moderna doctrina proce-
sal, propugna, en atención a la tutela efectiva de los
derechos fundamentales y de la supremacía constitu-
cional, la configuración especial de determinadas ins-
tituciones procesales y la apertura del proceso hacia
nuevos cauces. En esta línea de razonamiento, uno de
los aportes más significativos que esta rama procesal
ha incorporado al ordenamiento jurídico es la posibi-
lidad de ponderar el proceso más allá de su estricto rol
de solución pacífica de conflictos inter-partes, aunan-
do a su objeto la necesaria estabilización del ordena-
miento jurídico a través de la actividad interpretativa.
En este contexto, el proceso no sólo cumple su finali-
dad en la resolución de los intereses subjetivos plan-
teados al interior del proceso, sino que extiende
su thelos a la ordenación y pacificación de un conflicto
derivado de la ausencia o deficiencia de regulación
jurídica concreta».20

20
STC Exp. N.° 00228-2009-P/TC, fundamento 12 (segun-
do párrafo).
El Proceso Constitucional – Su Naturaleza Particular 25

3. DIFERENCIAS DEL PROCESO


CONSTITUCIONAL CON LOS
PROCESOS ORDINARIOS

3.1. La causa y razón de ser del proceso


Esta diferencia inicial consiste básicamente en que
mientras los procesos ordinarios protegen bienes jurí-
dicos (patrimonio, salud, vida, trabajo, etc.) que son
derechos legales, los procesos constitucionales buscan
proteger derechos fundamentales o valores constitu-
cionales. El sustento para esta diferencia podemos
encontrarlo en lo expresado por el propio el Tribunal
Constitucional: «La instauración de procesos específi-
cos para la tutela de los derechos fundamentales ha
constituido uno de los objetivos más importantes que
la justicia constitucional ha conseguido. Ello se expli-
ca porque en los procesos constitucionales se busca
no sólo la protección de los derechos fundamenta-
les, sino también la constitucionalidad del derecho
objetivo. De ahí que se haya señalado que dichos
procesos deben ser capaces de comprender no sólo
26 GUIDO AGUILA GRADOS

la tutela subjetiva de los derechos constitucionales,


sino también la tutela objetiva de la Constitución».21
Ampliando su análisis, el supremo intérprete de nues-
tra Constitución precisa que: «La doctrina constitu-
cional comparada ha establecido que existen básica-
mente dos tipos de procesos constitucionales. En pri-
mer lugar, están los procesos destinados al afianza-
miento de los derechos fundamentales; y, en segundo
lugar, los procesos constitucionales que aseguran la
supremacía de la Constitución. (…) Los procesos
constitucionales destinados a la tutela de los derechos
fundamentales hallan su fundamento en el doble ca-
rácter de dichos derechos. En efecto, los derechos fun-
damentales no son solo derechos subjetivos, sino tam-
bién instituciones objetivas. En esta última dimen-
sión, los derechos fundamentales comportan valores
que informan todo el ordenamiento jurídico; de ahí
que su tutela y protección no sólo sea de interés para la
persona titular de ese derecho, sino para la colectivi-
dad en general, pues su transgresión implica un cues-
tionamiento al propio ordenamiento constitucional».22
Finalmente, el Tribunal Constitucional advierte que
«(…) existen procesos constitucionales que están des-
tinados a la defensa del principio de supremacía de la

21
STC Exp N.° Nº 266-2002-AA/TC (fundamento 5)
22
Ídem.
El Proceso Constitucional – Su Naturaleza Particular 27

Constitución, lo cual quiere decir que se busca asegu-


rar la propia noción de Constitución, ya que sin la
efectividad del principio de supremacía, las normas
constitucionales se descalificarían ubicándose al mis-
mo nivel que ocupan las normas legales ordinarias.
(…) Precisamente, el Código Procesal Constitucional
(artículo II del Título Preliminar) ha establecido que
los procesos constitucionales tienen como finalidad,
por un lado, garantizar el principio jurídico de la su-
premacía constitucional (artículo 51° de la Constitu-
ción) y, por otro, preservar la observancia de la vigen-
cia de los derechos fundamentales de la persona (ar-
tículo 1° de la Constitución)».23

3.2. Órganos jurisdiccionales competentes


Si los procesos ordinarios, en su totalidad, se tramitan
ante el Poder Judicial, los procesos constitucionales
pueden iniciarse en el Poder Judicial y son suscepti-
bles de llegar al Tribunal Constitucional o iniciarse
directamente ante el Tribunal Constitucional. Esta
diferencia se fundamenta en lo expresado por nuestro
Tribunal Constitucional: «El artículo 202.1 de la
Constitución establece de forma expresa que le co-
rresponde al Tribunal Constitucional conocer en
instancia única de la acción de inconstitucionali-

23
Ídem.
28 GUIDO AGUILA GRADOS

dad, tanto más cuando en el artículo 201 de la propia


Norma Fundamental se establece que el Tribunal
Constitucional es el órgano encargado de controlar la
constitucionalidad de las leyes».24 A esto añade que:
«El artículo 202°, inciso 2) de la Constitución, estable-
ce que corresponde al Tribunal Constitucional “(...)
conocer, en última y definitiva instancia, las resolu-
ciones denegatorias de hábeas corpus, amparo, há-
beas data y acción de cumplimiento”. 25
El supremo intérprete de nuestra Constitución precisa
también que «[su] jurisprudencia (…) es constante y
uniforme en sostener que una resolución denegatoria,
que habilita su competencia, puede ser tanto una sen-
tencia sobre el fondo como un auto que termina el
debate jurisdiccional, si se pronuncia sobre la carencia
de alguno de los aspectos de forma»26. Y puntualiza
que «(…) tratándose de una sentencia sobre el fondo
que desestima la pretensión, el Tribunal [Constitucio-
nal] es competente para conocer del presente recurso
de agravio constitucional».27

24
STC Exp. N.° 00017-2006-PI/TC, fundamento 3.
25
STC Exp. N.º 0192-2005-PA/TC, fundamento 2.
26
Ídem.
27
Ídem.
El Proceso Constitucional – Su Naturaleza Particular 29

3.3. Normatividad aplicable al caso concreto


La diferencia de normatividad aplicable se advierte en
el hecho de que mientras en los procesos ordinarios se
aplican la norma pertinente al caso concreto, en los
procesos constitucionales se aplica el bloque de consti-
tucionalidad. En lo que se refiere al bloque de consti-
tucionalidad, el Tribunal Constitucional ha expresado
que su interpretación «(…) no sólo abarca las normas
constitucionales propiamente dichas, sino que se
extiende a todas las demás comprendidas en el de-
nominado bloque de constitucionalidad. (…) Dicho
concepto permite completar el marco normativo de un
texto fundamental de por sí sutil o inacabado. Por
ende, comprende el conjunto de normas constitucio-
nales y las respectivas normas infraconstitucionales
que contienen su regulación complementaria (…)».28

3.4. Métodos de interpretación


Esta diferencia radica en que mientras los procesos
ordinarios utilizan métodos ordinarios de interpreta-
ción, tales como el sistemático, histórico, funcional,
literal, lógico, entre otros, los procesos constituciona-
les obedecen a los siguientes principios de interpreta-
ción: unidad de la Constitución, concordancia prácti-

28
STC Exp. N.º 1049-2003-AA/TC, fundamento 8.
30 GUIDO AGUILA GRADOS

ca, corrección funcional, función integradora y fuerza


normativa. Para abordar el desarrollo doctrinal de
estos principios del proceso constitucional, el supremo
intérprete de nuestra Constitución parte de la premisa
de reconocer la naturaleza jurídica de la Constitución
del Estado para reconocer, seguidamente, la posibili-
dad de que sea objeto de interpretación, pero hace la
salvedad que «(...) la particular estructura normativa
de sus disposiciones que, a diferencia de la gran
mayoría de las leyes, no responden en su aplicación
a la lógica subsuntiva (supuesto normativo – sub-
sunción del hecho – consecuencia), exige que los
métodos de interpretación constitucional no se ago-
ten en aquellos criterios clásicos de interpretación
normativa (literal, teleológico, sistemático e históri-
co), sino que abarquen, entre otros elementos, una
serie de principios que informan la labor hermenéu-
tica del juez constitucional. Tales principios son:
a) El principio de unidad de la Constitución: Con-
forme al cual la interpretación de la Constitución
debe estar orientada a considerarla como un “todo”
armónico y sistemático, a partir del cual se organiza
el sistema jurídico en su conjunto.
b) El principio de concordancia práctica: En virtud
del cual toda aparente tensión entre las propias
disposiciones constitucionales debe ser resuelta
“optimizando” su interpretación, es decir, sin “sa-
El Proceso Constitucional – Su Naturaleza Particular 31

crificar” ninguno de los valores, derechos o princi-


pios concernidos, y teniendo presente que, en últi-
ma instancia, todo precepto constitucional, incluso
aquellos pertenecientes a la denominada “Constitu-
ción orgánica” se encuentran reconducidos a la
protección de los derechos fundamentales, como
manifestaciones del principio-derecho de dignidad
humana, cuya defensa y respeto es el fin supremo
de la sociedad y el Estado (artículo 1º de la Consti-
tución).
c) El principio de corrección funcional: Este princi-
pio exige al juez constitucional que, al realizar su
labor de interpretación, no desvirtúe las funciones
y competencias que el Constituyente ha asignado a
cada uno de los órganos constitucionales, de modo
tal que el equilibrio inherente al Estado Constitu-
cional, como presupuesto del respeto de los dere-
chos fundamentales, se encuentre plenamente ga-
rantizado.
d) El principio de función integradora: El “producto”
de la interpretación sólo podrá ser considerado co-
mo válido en la medida que contribuya a integrar,
pacificar y ordenar las relaciones de los poderes
públicos entre sí y las de éstos con la sociedad.
e) El principio de fuerza normativa de la Constitu-
ción: La interpretación constitucional debe encon-
trarse orientada a relevar y respetar la naturaleza de
32 GUIDO AGUILA GRADOS

la Constitución como norma jurídica, vinculante in


toto y no sólo parcialmente. Esta vinculación alcan-
za a todo poder público (incluyendo, desde luego, a
este Tribunal) y a la sociedad en su conjunto
(…)».29

3.5. Medidas cautelares


Los procesos ordinarios determinan la procedencia de
las medidas cautelares cumpliendo los requisitos de
ley. En contraposición, en los procesos constituciona-
les, en algunos casos por ser de tutela urgente, son
improcedentes las medidas cautelares y, cuando estas
proceden, configuran simplemente casos excepciona-
les. Si bien la tutela cautelar no se encuentra contem-
plada de forma expresa en la Constitución peruana, el
Tribunal Constitucional ha advertido que «(…) dada
su trascendencia en el aseguramiento provisional de
los efectos de la decisión jurisdiccional definitiva y en
la neutralización de los perjuicios irreparables que se
podrían ocasionar por la duración del proceso, se
constituye en una manifestación implícita del derecho
al debido proceso, consagrado en el artículo 139.° inci-
so 3), de la Constitución. No existiría debido proceso,
ni Estado Constitucional de Derecho, ni democracia,
si una vez resuelto un caso por la autoridad judicial,

29
STC Exp. N.° 5854-2005-PA/TC, fundamento 12.
El Proceso Constitucional – Su Naturaleza Particular 33

resulta de imposible cumplimiento la decisión adop-


tada por ésta».30
Sobre la base de lo expuesto, el Tribunal Constitucio-
nal asevera que «la función de la medidas cautelares
está orientada en su carácter instrumental a asegurar
la efectividad del derecho demandado en el marco de
un debido proceso, no sólo cuando se trate de procesos
que adolecen de dilaciones indebidas o que no se resuelvan
dentro de los plazos establecidos, sino también cuando se
trate de la duración ordinaria de los procesos. Existen pro-
cesos que por su duración, aunque tramitados dentro
de los respectivos plazos, pueden constituir un serio
peligro para eficacia del derecho. (…) Así, las medidas
cautelares son exclusivamente conducentes a hacer
posible la efectividad de la tutela que pudiera otorgar-
se en una eventual sentencia estimatoria de amparo.
Es por eso que el profesor CALAMANDREI las con-
figura como instrumentos del instrumento».31
Nuestro supremo intérprete de la Constitución con-
cluye que «(...) si bien no es posible que en abstracto se
establezca un único plazo a partir del cual la concesión
de la medida cautelar pueda reputarse irrazonable, es
necesario que los jueces que conozcan de ellas se ajus-
ten a los plazos y a las actuaciones previstas en el ar-

30
STC Exp. N.° 00023-2005-PI/TC, fundamento 37.
31
STC Exp. N.° 00023-2005-PI/TC, fundamento 38.
34 GUIDO AGUILA GRADOS

tículo 15 del CPConst. Así, es deber del juez consti-


tucional dotar de la prioridad debida y actuar con
una diligencia especial en la tramitación de los pe-
didos cautelares que conozca. De no tenerse pre-
sente ello, una medida que debería ser concebida
como cautelar y excepcional, en el marco de proce-
sos de tutela de urgencia, se convertiría en un ins-
trumento inoperante, resquebrajando la capacidad
de respuesta de la jurisdicción constitucional frente
a los actos violatorios de derechos fundamentales
que provienen de las autoridades públicas, y me-
llando el propio principio-derecho de dignidad hu-
mana, consagrado en el artículo 1 de la Constitución
Política del Perú».32

3.6. Estructura de la sentencia


Los procesos ordinarios generan sentencias cuya es-
tructura está conformada de tres partes: parte exposi-
tiva, parte considerativa y parte resolutiva. En cambio,
los procesos constitucionales generan sentencias cuya
estructura exige un mayor desarrollo teórico, a juzgar
por las partes que las conforman: razón declarativa o
axiológica, razón suficiente o ratio decidendi o holding,
razón accidental o subsidiaria u obiter dicta, razón pre-
ceptiva o normológica y fallo o decisum. Con relación a

32
STC Exp. N.° 00023-2005-PI/TC, fundamento 39.
El Proceso Constitucional – Su Naturaleza Particular 35

las sentencias en materia constitucional, el Tribunal


Constitucional ha precisado que dichas sentencias:
«(…) aluden a aquellos actos procesales emanados de
un órgano adscrito a la jurisdicción especializada, me-
diante las cuales se pone fin a una litis cuya tipología
se deriva de alguno de los procesos previstos en el Có-
digo Procesal Constitucional. Así, en los casos de los
procesos de hábeas corpus, amparo, hábeas data y
cumplimiento, el fin de su expedición apunta a prote-
ger los derechos constitucionales, reponiendo las cosas
al estado anterior a la violación o amenaza de viola-
ción de un derecho constitucional, o disponiendo el
cumplimiento de un mandato legal o de un acto ad-
ministrativo; en los casos de los procesos de acción
popular e inconstitucionalidad su finalidad es la de-
fensa de la Constitución frente a infracciones contra
su jerarquía normativa; mientras que en los procesos
competenciales tiene por objeto resolver los conflictos
que se susciten sobre las competencias o atribuciones
asignadas directamente por la Constitución o la leyes
orgánicas que delimitan los ámbitos propios de los
poderes del Estado, los órganos constitucionales, los
gobiernos regionales o municipales.
En suma, permiten cautelar la supremacía jerárquica
de la Constitución y la vigencia plena de los derechos
fundamentales de la persona. Por ende, rebasan con
largueza la satisfacción de un interés particular o de
36 GUIDO AGUILA GRADOS

beneficio de un grupo, ya que teleológicamente res-


guardan los principios y valores contenidos en la
Constitución, que, por tales, alcanzan a la totalidad de
los miembros de la colectividad política.
Para el cumplimiento de dicho cometido, el Tribunal
Constitucional considera necesario estipular que la
estructura interna de sus decisiones se compone de los
siguientes elementos: la razón declarativa-teológica, la
razón suficiente (ratio decidendi) la razón subsidiaria o
accidental (obiter dicta), la invocación preceptiva y la
decisión o fallo constitucional (decisum).
Al respecto, veamos lo siguiente:
La razón declarativa-axiológica es aquella parte de la
sentencia constitucional que ofrece reflexiones referi-
das a los valores y principios políticos contenidos en
las normas declarativas y telológicas insertas en la
Constitución.
En ese sentido, implica el conjunto de juicios de valor
concomitantes a la interpretación y aplicación de las
normas técnicas y prescriptivas de la Constitución,
que permiten justificar una determinada opción esco-
gitada por el Colegiado. Ello a efectos de consolidar la
ideología, la doctrina y hasta el programa político es-
tablecido en el texto supra.
La razón suficiente expone una formulación general
del principio o regla jurídica que se constituye en la
El Proceso Constitucional – Su Naturaleza Particular 37

base de la decisión específica, precisa o precisable, que


adopta el Tribunal Constitucional.
En efecto, esta se constituye en aquella consideración
determinante que el Tribunal Constitucional ofrece
para decidir estimativa o desestimativamente una cau-
sa de naturaleza constitucional; vale decir, es la regla o
principio que el Colegiado establece y precisa como
indispensable y, por ende, como justificante para re-
solver la litis.
Se trata, en consecuencia, del fundamento directo de
la decisión; que, por tal, eventualmente puede mani-
festar la basa, base o puntal de un precedente vincu-
lante.
La razón suficiente (la regla o principio recogida como
fundamento) puede encontrarse expresamente formu-
lada en la sentencia o puede ser inferida por la vía del
análisis de la decisión adoptada, las situaciones fácti-
cas y el contenido de las consideraciones argumentati-
vas.
La razón subsidiaria o accidental es aquella parte de
la sentencia que ofrece reflexiones, acotaciones o apos-
tillas jurídicas marginales o aleatorias que, no siendo
imprescindibles para fundamentar la decisión adopta-
da por el Tribunal Constitucional, se justifican por
razones pedagógicas u orientativas, según sea el caso
en donde se formulan.
38 GUIDO AGUILA GRADOS

Dicha razón coadyuva in genere para proponer respues- tas a los distintos aspectos problemáticos que com-
prende la materia jurídica objeto de examen. Ergo ex- pone una visión más allá del caso específico; por ende,
una óptica global acerca de las aristas de dicha mate- ria.
En efecto, en algunas circunstancias la razón subsidia- ria o accidental aparece en las denominadas sentencias
instructivas, las cuales se caracterizan por realizar, a partir del caso concreto, un amplio desarrollo doctri-
nario de la figura o institución jurídica que cobija el caso objeto de examen de constitucionalidad. La fina-
lidad de estas sentencias es orientar la labor de los operadores del derecho mediante la manifestación de
criterios que pueden ser utilizados en la interpretación jurisdiccional que estos realicen en los procesos a su
cargo; amén de contribuir a que los ciudadanos pue- dan conocer y ejercitar de la manera más óptima sus
derechos.
Al respecto, son ilustrativas las sentencias de los casos Eleobina Aponte Chuquihuanca [Expediente Nº 2663 -
2003-HC/TC] y TajMahal Discoteque [Expediente Nº 3283-2003-AA/TC].
En la primera de las citadas, de manera pedagógica se precisaron los alcances de los diferentes tipos de há-
beas corpus; en tanto que en la segunda se determinó académicamente la procedencia o improcedencia de
El Proceso Constitucional – Su Naturaleza Particular 39
una acción de garantía con sujeción al tiempo de reali- zación de los actos que
requieren tutela constitucional.
Asimismo, el Tribunal Constitucional emplea la razón subsidiaria o accidental en
aquellas circunstancias en donde, a través del proceso de conocimiento de una
determinada materia constitucional, establece un cri- terio pro persuasivo o
admonitorio sobre posibles de- terminaciones futuras en relación a dicha materia.
Este pronunciamiento, a modo de dicta, permite a los operadores jurisdiccionales y a
los justiciables “prede- cir” o “pronosticar” la futura manera de resolver aque- lla
cuestión hipotética conexa al caso en donde aparece manifestada.
Como bien expone Ana MagatoniKerpel [El precedente constitucional en el sistema
judicial norteamericano. Ma- drid: Mc Graw Hill, 2001, pág. 82] esta dicta tiene fuerza
persuasiva.
Dicho “vigor convincente”, en razón del rango jerár- quico de la autoridad que la
emite, auspicia que se garantice que en el futuro las decisiones de los órganos
jurisdiccionales jerárquicamente inferiores no sean revocadas; o que los justiciables
puedan preveer las consecuencias de determinadas conductas dentro del marco de una
eventual litis de naturaleza constitucio- nal.
40 GUIDO AGUILA GRADOS

Al respecto, puede citarse la sentencia del caso Euse-


bio Llanos Huasco [Expediente Nº 976-2001-AA/TC],
en donde se expusieron las consideraciones del Tribu-
nal Constitucional relacionadas con las modalidades
de despido laboral que generarían readmisión en el
empleo.
La invocación preceptiva es aquella parte de la sen-
tencia en donde se consignan las normas del bloque de
constitucionalidad utilizadas e interpretadas, para la
estimación o desestimación de la petición planteada
en un proceso constitucional.
La decisión o fallo constitucional es la parte final de
la sentencia constitucional que, de conformidad con
los juicios establecidos a través de la razón declarativa-
axiológica, la razón suficiente, la invocación normati-
va y, eventualmente, hasta en la razón subsidiaria u
occidental, precisa las consecuencias jurídicas estable-
cidas para el caso objeto de examen constitucional.
En puridad, la decisión o fallo constitucional se refiere
simultáneamente al acto de decidir y al contenido de
la decisión.
El acto de decidir se encuentra justificado cuando se
expone dentro de las competencias asignadas al Tri-
bunal Constitucional; mientras que el contenido de la
decisión está justificado cuando se deriva lógica y
axiológicamente de los alcances técnicos y preceptivos
El Proceso Constitucional – Su Naturaleza Particular 41

de una norma perteneciente al bloque de constitucio-


nalidad y de la descripción de ciertos hechos consig-
nados y acreditados en el proceso constitucional.
En suma, la decisión o fallo constitucional constituye
el pronunciamiento expreso y preciso, por medio del
cual el Tribunal Constitucional estima o desestima el
petitorio de una demanda de naturaleza constitucio-
nal. En ese contexto, en dicha decisión puede surgir
una exhortación vinculante o persuasiva conforme a
cánones establecidos en el caso Edgar Villanueva N. y
64 Congresistas de la República [Expediente Nº 0006-
2003-AI/TC]».33

3.7. Alcances de la sentencia


En los procesos ordinarios las sentencias tienen un
alcance personal, que puede ser inter partes y erga omnes
(excepcionalmente) relativo, además de temporal (irre-
troactivo). Por su parte, en los procesos constituciona-
les las sentencias tienen un alcance personal, que pue-
de ser inter partes y erga omnes absoluto, además de un
alcance temporal, que puede ser irretroactivo, retroac-
tivo o diferido. En relación con los alcances de la sen-
tencia constitucional, el Tribunal Constitucional ha
precisado que «el cumplimiento y ejecución de las

33
STC Exp. Nº 0024-2003-AI/TC.
42 GUIDO AGUILA GRADOS

reglas y decisiones contenidas en las sentencias expe-


didas por el Tribunal Constitucional pueden ser ob-
servados en función a los efectos personales o tempo-
rales que de ellos se derivan».34 Seguidamente, pasa a
expresar lo siguiente:
«En cuanto a los efectos personales, estos pueden
ser directos o indirectos.
Los efectos directos de la sentencia se producen para
las partes vinculadas al proceso constitucional, frente
al cual la sentencia expedida pone fin a la litis.
Los efectos indirectos se producen para la ciudadanía
en general y los poderes públicos. En ese contexto, los
citados quedan “atados”, en su comportamiento per-
sonal o funcional, a las reglas y decisiones que una
sentencia constitucional declare como precedente vin-
culante.
En relación a los efectos en el tiempo, estos pueden
ser irretroactivos, retroactivos o de aplicación dife-
rida.
Como se ha referido anteriormente, la aplicación dife-
rida se determina en una sentencia con vacatiosetentiae;
es decir, las consecuencias jurídicas de una decisión se
suspenden durante algún tiempo, atendiendo a la ne-
cesidad de preveer las derivaciones políticas, económi-

34
Ídem.
El Proceso Constitucional – Su Naturaleza Particular 43

cas o sociales que ello alcance. Al respecto, no debe


olvidarse que todo Tribunal Constitucional tiene la
obligación de aplicar el principio de previsión me-
diante el cual se predetermina la totalidad de las “con-
secuencias” de sus actos jurisdiccionales. En ese senti-
do, los actos jurisdiccionales (tras la expedición de una
sentencia) deben contener el augurio, la proyección y
el vaticinio de una “mejor” realidad político-jurídica y
la cancelación de un otrora “mal”. En ese contexto, el
efecto diferido evita el hecho de corregir un mal
creando otro mal, el cual es evitable por la vía de la
suspensión temporal de los efectos de una sentencia
con precedente vinculante.
Los efectos diferidos se manifiestan en los denomina-
das sentencias exhortativas y en los casos de senten-
cias con precedente vinculante de eficacia diferida
(prospective overruling).
Respecto a la aplicación con efectos irretroactivos o
retroactivos, cabe señalar lo siguiente:
a) Las sentencias sobre demandas de inconstituciona-
lidad, cumplimiento y conflictos competenciales,
en principio, se aplican con efectos irretroactivos;
esto es, tienen alcances ex nunc.
b) Las sentencias sobre demandas de hábeas corpus,
amparo y hábeas data se aplican con efectos retro-
activos; ya que su objeto es reponer las cosas al es-
44 GUIDO AGUILA GRADOS

tado anterior a la violación de un derecho constitu-


cional; es decir, tienen alcances ex tunc.
c) Las sentencias en los casos de procesos de inconsti-
tucionalidad, en donde se ventile la existencia de
violación de los principios constitucionales tributa-
rios contenidos en el artículo 74° del texto supra,
deben contener la determinación sobre sus efectos
en el tiempo; e igual previsión debe efectuarse res-
pecto de las situaciones judiciales mientras estuvo
en vigencia la norma declarada inconstitucional.
Entonces, cabe la posibilidad de que se establezca
la aplicación del principio de retroactividad.
En consecuencia puede tener efectos ex tunc».35

3.8. Cosa juzgada


Si los procesos ordinarios generan la cosa juzgada ju-
dicial, esto es, susceptible de ser revisada por meca-
nismos procesales y procesos constitucionales, los
procesos constitucionales generan la cosa juzgada
constitucional, es decir, irrevisables en sede nacional.
Sobre esta particular diferencia, es importante relatar
que «(…) el artículo 24° del Código Procesal Constitu-
cional establece que “la resolución del Tribunal
Constitucional que se pronuncie sobre el fondo ago-

35
STC Exp. Nº 0024-2003-AI/TC.
El Proceso Constitucional – Su Naturaleza Particular 45

ta la jurisdicción nacional”. Por tanto, dado que la


cuestionada resolución del Tribunal Constitucio-
nal, de fecha 23 de noviembre de 2004, versó sobre el
fondo de la pretensión y resolvió declarar improceden-
te la demanda, no cabe recurso de nulidad contra ella;
sin perjuicio de lo cual se deja a salvo el derecho del
actor de acudir a la instancia supranacional, cum-
pliendo los requisitos del artículo 121° del mismo
cuerpo normativo».36

3.9. Precedente vinculante

Mientras que los procesos ordinarios generan un pre-


cedente judicial de carácter erga omnes relativo y que
puede ser derogado por una ley, los procesos constitu-
cionales generan un precedente constitucional de ca-
rácter erga omnes absoluto y que solo puede ser dero-
gado por otro precedente constitucional. Como bien lo
ha señalado el Tribunal Constitucional, «[l]a noción
jurisprudencia constitucional se refiere al conjunto de
decisiones o fallos constitucionales emanados del Tri-
bunal Constitucional, expedidos a efectos de defender
la superlegalidad, jerarquía, contenido y cabal cum-
plimiento de las normas pertenecientes al bloque de

36
STC Exp. N.° 2760-2004-HC/TC (solicitud de nulidad)
fundamento 2.
46 GUIDO AGUILA GRADOS

constitucionalidad. (…) En ese orden de ideas, el pre-


cedente constitucional vinculante es aquella regla
jurídica expuesta en un caso particular y concreto
que el Tribunal Constitucional decide establecer
como regla general; y, que, por ende, deviene en
parámetro normativo para la resolución de futuros
procesos de naturaleza homóloga». 37

A criterio del supremo intérprete de nuestra Constitu-


ción, «[e]l precedente constitucional tiene por su
condición de tal efectos similares a una ley. Es de-
cir, la regla general externalizada como precedente a
partir de un caso concreto se convierte en una regla
preceptiva común que alcanzar a todos los justiciables
y que es oponible frente a los poderes públicos. (…)
En puridad, la fijación de un precedente constitucio-
nal significa que ante la existencia de una sentencia
con unos específicos fundamentos o argumentos y una
decisión en un determinado sentido, será obligatorio
resolver los futuros casos semejantes según los térmi-
nos de dicha sentencia. (…) La competencia del Tri-
bunal Constitucional para determinar un precedente
vinculante se encuentra sustentada en el Artículo VII
del Título Preliminar del Código Procesal Constitu-
cional, el cual preceptúa que “(...) las sentencias del
Tribunal Constitucional que adquieren la autoridad

37
STC Exp. N.º 0024-2003-AI/TC.
El Proceso Constitucional – Su Naturaleza Particular 47

de cosa juzgada constituyen precedente vinculante


cuando así lo exprese la sentencia, precisando el ex-
tremo de su efecto normativo. Cuando el Tribunal
Constitucional resuelva apartándose del precedente,
debe expresar los fundamentos de hecho y de derecho
que sustentan la sentencia y las razones por las cuales
se aparta del precedente”».38

3.10. Autonomía procesal

Ningún proceso ordinario permite que el juez aplique


el principio de autonomía procesal, que es exclusivo
del Tribunal Constitucional. En cambio, los procesos
constitucionales permiten al juez constitucional recu-
rrir al principio de autonomía procesal para una mejor
protección de derechos fundamentales, más allá de lo
señalado en la norma procesal. Este principio de auto-
nomía procesal del juez constitucional ha sido materia
de análisis por parte del Tribunal Constitucional, que
ha señalado que «(...) toda concepción de la Constitu-
ción trae consigo una concepción del procedimiento,
como toda concepción del procedimiento trae consigo
una concepción de Constitución”. El Tribunal Cons-
titucional, como máximo intérprete de la Constitu-
ción y órgano supremo de control de la constitucio-

38
Ídem.
48 GUIDO AGUILA GRADOS

nalidad, es titular de una autonomía procesal para


desarrollar y complementar la regulación procesal
constitucional a través de la jurisprudencia, en el
marco de los principios generales del Derecho
Constitucional material y de los fines de los proce-
sos constitucionales».39

El Tribunal Constitucional precisa que la atribución


anterior «está sujeta a tres límites:

- Primero, la regulación constitucional y legal en


donde se han establecido los principios fundamen-
tales del proceso constitucional, en este caso el ar-
tículo 200° de la Constitución, el Código Procesal
Constitucional y la Ley Orgánica del Tribunal
Constitucional, puesto que la complementación a la
cual puede avocarse el Tribunal no supone una
ampliación de sus competencias.

- Segundo, se realiza en base al uso del Derecho


Constitucional material, pero no de manera absolu-
ta; es el caso, por ejemplo, de las lagunas existentes
en las prescripciones procesales legales que se de-
tectan y cubren mediante la interpretación que rea-
liza el Tribunal, en el cumplimiento de las funcio-

39
STC Exp. N.° 0020-2005-PI/TC, fundamento 2.
El Proceso Constitucional – Su Naturaleza Particular 49

nes que le están encomendadas por la Constitución,


empleando para ello determinadas instituciones
procesales -como la del litisconsorte facultativo a la
que se recurre en la presente resolución-. El espec-
tro es bastante amplio, por ejemplo respecto a pla-
zos, emplazamientos, notificaciones, citaciones, po-
sibilidad de modificación, retirada, acumulación y
separación de demandas, admisibilidad de deman-
das subsidiarias y condicionales, derecho por po-
bre, procedimiento de determinación de costas, ca-
pacidad procesal, consecuencias de la muerte del
demandante, retroacción de las actuaciones y de-
más situaciones que, no habiendo sido previstas
por el legislador, podrían ser el indicio claro de la
intención del mismo de dejar ciertas cuestiones pa-
ra que el Tribunal mismo las regule a través de
su praxis jurisprudencial, bajo la forma de princi-
pios y reglas como parte de un pronunciamiento
judicial en un caso concreto. No obstante, esta apli-
cación analógica no debe entenderse como una me-
ra translación mecánica de instituciones.

- Tercero, debe reconocer el lugar que ocupa el De-


recho Procesal Constitucional dentro del ámbito
del Derecho Procesal general, afirmándose la natu-
raleza del Tribunal Constitucional como órgano ju-
risdiccional, sin que ello suponga negar las singula-
ridades de la jurisdicción constitucional y los prin-
50 GUIDO AGUILA GRADOS

cipios materiales que la informan; lo contrario


comportaría el riesgo de someterse a un positivis-
mo jurídico procesal basado en la ley». 40

40
Ídem.
El Proceso Constitucional – Su Naturaleza Particular 51

4. PRINCIPIOS GENERALES
DE LOS PROCESOS
CONSTITUCIONALES

En este acápite abordaremos los principios de la Teo-


ría General del Proceso aplicados a los procesos cons-
titucionales. Con relación a los principios que guían el
proceso constitucional, el máximo intérprete de nues-
tra Constitución ha expresado que los principios pro-
cesales constitucionales pueden ser entendidos «como
pautas de optimización que inspiran el establecimien-
to de las reglas procesales y su interpretación» 41 y
«configuran el proceso constitucional como uno prefe-
rentemente publicístico». 42 En armonía con esta no-
ción, los principios de los procesos constitucionales
recogidos en el artículo III del Título Preliminar de
nuestro Código Procesal Constitucional, además de ser
conceptos que están orientados al desarrollo del proce-
so constitucional y cuya utilidad radica en su fuerza
para describir y sustentar la esencia del proceso, tam-

41
RTC Exp. Nº 01317-2008-PHC/TC, fundamento 6.
42
STC Exp. Nº 03547-2009-PHC/TC, fundamento 8.
52 GUIDO AGUILA GRADOS

bién ponen de manifiesto el sistema procesal por el


que el legislador ha optado.43
El artículo III del Título Preliminar de nuestro Códi-
go Procesal Constitucional ha consagrado los siguien-
tes cinco principios para el desarrollo de los procesos
constitucionales:
4.1. Principio de dirección judicial del proceso
4.2. Principio de gratuidad en la actuación del de-
mandante
4.3. Principio de economía procesal
4.4. Principio de inmediación
4.5. Principio de socialización del proceso
Veamos seguidamente en qué consiste cada uno de
estos principios.

4.1. Principio de dirección judicial del proceso


Este principio «delega en la figura del juez constitu-
cional el poder-deber de controlar razonablemente la
actividad de las partes, promoviendo la consecución

43
MONROY GÁLVEZ, Juan. Introducción al proceso civil.
Tomo I. Bogotá, Colombia. Temis. Estudio De Belaunde
& Monroy Abogados. 1996, p.80.
El Proceso Constitucional – Su Naturaleza Particular 53

de los fines del proceso de manera eficaz y pronta». 44


Este principio le asigna al juez constitucional un papel
mucho más activo en la dirección judicial del proceso:
de su antigua labor rutinaria de dedicarse meramente
a formalizar las actuaciones de las partes, el juez es
impulsado mediante este principio a cumplir una tarea
pública trascendental que debe plasmarse en su deber
de garantizar que tales actuaciones, a lo largo del pro-
ceso, se resuelvan en el menor tiempo posible, dada la
urgencia de una tutela inmediata de los derechos fun-
damentales en juego. El principio de dirección judicial
del proceso exige al juez constitucional desempeñar
una actuación que no se limite a controlar las actua-
ciones de las partes, sino también a promover los actos
procesales necesarios para que el proceso, en sí mismo,
se desarrolle con celeridad y eficacia.
Mediante el impulso que le asigna el principio de di-
rección judicial del proceso, el juez constitucional
muda su actuación pasiva por el de activa. Y en armo-
nía con este renovado rol, también «…corresponde al
juez constitucional detectar y desvirtuar aquella con-
ducta procesal que, intencionalmente o no, pretenda
convertir al proceso en un ritualismo de formas, antes
que en un eficiente cauce para la protección de los
derechos fundamentales y el respeto de la supremacía

44
STC Exp. Nº 2876-2005-PHC/TC, fundamento 23.
54 GUIDO AGUILA GRADOS

normativa de la Constitución».45 El principio de direc-


ción judicial del proceso se redimensiona, pues, «…en
la medida en que la jurisdicción constitucional no es
simple pacificadora de intereses de contenido y alcan-
ce subjetivos, sino del orden público constitucional en
conjunto. Con relación a la Constitución, la jurisdic-
ción constitucional no actúa ni puede actuar como un
órgano neutro, sino, por el contrario, como su principal
promotor».46

4.2. Principio de gratuidad en la actuación del de-


mandante
Este principio está desglosado en dos sentidos: por un
lado, garantiza «…la gratuidad de la administración de
justicia (…) para las personas de escasos recursos» 47 y,
por otro, «…la gratuidad de la administración de jus-
ticia (…) para todos, en los casos que señala la ley». 48
Según lo expuesto, el principio de gratuidad debe en-
tenderse como una excepción, pues no existe en el
mundo un sistema judicial cuyos servicios sean, en
principio, realmente gratuitos. Sin embargo, dado que

45
STC Exp. N.° 0048-2004-PI/TC, fundamento 4.
46
STC Exp. N.° 0005-2005-CC/TC, fundamento 4.
47
STC Exp. N.° 01607-2002-AA/TC, fundamentos 5 y 6.
48
Ídem.
El Proceso Constitucional – Su Naturaleza Particular 55

los procesos constitucionales deben estar orientados a


garantizar la efectiva vigencia de los derechos consti-
tucionales, el principio de gratuidad en la actuación
del demandante cumple ese necesario papel de garan-
tía que permita el acceso general a la justicia en cuanto
a lo que al inicio del proceso se refiere. En ese sentido,
la gratuidad en la actuación del demandante se tradu-
ce en que este está exonerado de asumir un costo espe-
cífico por la actividad procesal que desee iniciar.
El principio de gratuidad es coherente con el ideal de
concretizar los derechos fundamentales de la persona
mediante su acceso a una justicia sin restricciones, aun
cuando existieran causas de índole económica que
pudieran impedir hacer valer esos derechos. Por lo
demás, es importante resaltar que el principio de
igualdad, «que subyace en los términos de la gratuidad
en la administración de justicia (…) no obliga a tratar
igual a todos siempre y en todos los casos, sino a tratar
igual a los iguales y desigual a los desiguales. Dicho
principio contiene (…) un mandato constitucional que
exige la remoción de los obstáculos que impidan el
ejercicio pleno de los derechos fundamentales. En el
ámbito judicial ese mandato se traduce en asegurar, a
las personas de escasos recursos, el acceso, el plantea-
miento y la obtención de un fallo judicial que resuelva
56 GUIDO AGUILA GRADOS

sus diferencias dentro de un proceso judicial gratui-


to».49

4.3. Principio de economía procesal


Este principio «pretende evitar un tránsito innecesario
al recurrente por esta sede [del Tribunal Constitucio-
nal], con el probable perjuicio que ello pudiera ocasio-
narle en la búsqueda de tutela de la pretensión incoa-
da».50 En los procesos constitucionales, el principio de
economía procesal «no se restringe a la duración del
mismo, sino que exige aliviar en la mayor medida po-
sible el esfuerzo de tiempo y de medios económicos
que supone desplazarse a la sede del Tribunal Consti-
tucional».51 La idea que subyace en este principio es
evitar aquellos trámites superfluos que pudieran dila-
tar la labor de los jueces constitucionales y auxiliares
de justicia, es decir, simplificar el trámite procesal
redundante en la mayor medida posible, lo cual no
significa, lógicamente, que se deba sacrificar el cum-
plimiento de las formalidades indispensables para que
el proceso pueda desarrollarse con la celeridad reque-
rida.

49
Ídem.
50
RTC Exp. N.° 00101-2008-PHC/TC, fundamento 8.
51
STC Exp. N.° 10340-2006-PA/TC, fundamento 8.
El Proceso Constitucional – Su Naturaleza Particular 57

En líneas generales, el principio de economía procesal


se materializa en el ahorro de tiempo, gasto y esfuerzo.
En materia procesal constitucional, el ahorro de tiem-
po es vital para resolver la controversia, dada la pecu-
liar circunstancia de que una de las partes deseará
siempre la solución urgente del conflicto, mientras
que la otra intentará prolongarla el mayor tiempo po-
sible. En cuanto al ahorro de los gastos, dada la natu-
raleza urgente del derecho fundamental que se solicita
tutelar, estos tienen como finalidad impedir que los
costos procesales produzcan una situación de indefen-
sión durante el desarrollo del proceso. Finalmente, el
ahorro de esfuerzo implica supone la omisión de cier-
tos actos procesales que pese a estar regulados en el
ordenamiento procesal no son indispensables para los
fines del proceso, es decir, se yerguen en actos cuyo
trámite es redundante para la determinación de una
sentencia justa.52

4.4. Principio de inmediación


Este principio «procura que el juez constitucional ten-
ga el mayor contacto con los elementos subjetivos (in-
tervinientes) y objetivos (documentos, lugares) que
conforman el proceso, para lograr una aproximación

52
MESÍA RAMÍREZ, Carlos. Exégesis del Código Procesal
Constitucional. Tomo I (Cuarta edición). Lima, Perú. Ga-
ceta Jurídica S.A., 2013, pp. 96-97.
58 GUIDO AGUILA GRADOS

más exacta al mismo, lo cual puede motivar la necesi-


dad de una eventual actuación probatoria ante la ur-
gencia o inminencia de una tutela jurisdiccional cons-
titucional efectiva».53 De esta manera, «la actividad
probatoria debe transcurrir en presencia del juez en-
cargado de pronunciar sentencia, puesto que solo de
esta manera se garantiza que exista un contacto directo
entre el juzgador y los medios de prueba aportados al
proceso, que permitirá a este ponderarlos en forma
debida y plasmar sus conclusiones en forma suficiente
y razonada al momento de emitir sentencia condena-
toria».54 El objetivo de este principio es consolidar un
acercamiento abierto y sincero entre el juez constitu-
cional y las partes involucradas en el litigio.
La inmediación puede ser de tipo subjetivo, objetivo y
de actividad. Si el primero se refiere a la cercanía del
juez con los protagonistas directos o indirectos de la
relación procesal, el segundo se refiere a la comunica-
ción cercana entre el juez y los hechos o cosas materia-
les ligadas a la relación procesal, mientras que el terce-
ro se presenta cuando durante el desarrollo del íter
procesal la actuación de un medio de prueba produce
la información necesaria para acreditar un hecho o
situación distinta (aunque igualmente discutible al

53
STC Exp. N.° 02876-2005-PHC/TC, fundamento 23.
54
STC Exp. N.° 06846-2006-PHC/TC, fundamento 5.
El Proceso Constitucional – Su Naturaleza Particular 59

interior del proceso).55 Pero a todo esto se debe tener


en cuenta que el principio de inmediación «no signifi-
ca necesariamente la exigencia de oralidad, pues en-
tender la oralidad como condición sine qua non para
la realización del principio de inmediación en el pro-
ceso constitucional supondría deducir que cuando no
hay informes orales el Tribunal no puede resolver».56

4.5. Principio de socialización del proceso


Este principio «consiste en el deber del juez de evitar
que las desigualdades materiales existentes entre las
partes impidan la consecución de una decisión judicial
que sea reflejo cabal de la objetividad del Derecho». 57
El principio de socialización «exige que se diseñen los
mecanismos idóneos para hacer realidad la igualdad
(procesal) de las partes del proceso…», 58 igualdad que
debe reflejarse en la actuación del juez, quien precisa-
mente es el actor encargado de evitar cualquier tipo de
desigualdad que pueda afectar la marcha o el resultado
del proceso. En ese contexto, la equidad y el equilibrio
procesales están garantizados mediante la aplicación

55
DEVÍS ECHANDÍA, Hernando. Compendio de Derecho
Procesal Civil. Parte general. Bogotá, Colombia. Editorial
Temis S.A., 1983, p. 61
56
RTC Exp. N.° 01317-2008-PHC/TC, fundamento 5.
57
STC Exp. N.° 0048-2004-AI/TC, fundamento 4.
58
STC Exp. N.° 03547-2009-PHC/TC, fundamento 8.
60 GUIDO AGUILA GRADOS

del principio de socialización del proceso: el juez


constitucional tiene la obligación de adoptar las medi-
das correctivas necesarias que tiendan a brindar igua-
les oportunidades a los litigantes, de tal manera que se
eliminen los procedimientos privilegiados para que al
final del proceso su decisión sea calificada como justa.
El principio de socialización del proceso es exigencia
de nuestro tiempo. Como fiel reflejo del cambio de un
modelo procesal privado por el de uno social, el aludi-
do principio no solo aspira a que el proceso se desarro-
lle en iguales condiciones para las partes inmersas en
un litigio, sino también a que la tutela judicial efectiva
no se reduzca a una simple entelequia. En ese sentido,
el principio de socialización procesal «es una de las
manifestaciones del tránsito del Estado liberal hacia el
Estado social, de manera tal que la falacia formalista
en virtud de la cual el principio de igualdad solo ad-
quiere plena vigencia con una conducta absolutamente
pasiva y contemplativa del Estado, sucumbe ante los
principios del constitucionalismo social, según los
cuales ante los múltiples factores que pueden situar a
las partes en una evidente situación de desigualdad,
resulta imperativa la intervención judicial a efectos de
tomar las medidas correctivas que aseguren un proce-
so justo».59

59
RTC Exp. N.° 0048-2004-PI/TC, fundamento 4.
El Proceso Constitucional – Su Naturaleza Particular 61

5. PRINCIPIOS EXCLUSIVOS
DE LOS PROCESOS
CONSTITUCIONALES

Una de las grandes diferencias entre la Teoría Gene-


ral del Proceso y los procesos constitucionales es que,
estos últimos, poseen principios que le son exclusivos.
Son inaplicables para los demás procesos. Esto, por su
naturaleza urgente y de protección de derechos fun-
damentales. Son dos principales:
5.1. La Suplencia de la Queja Deficiente.
5.2. La Autonomía Procesal

5.1. La suplencia de la queja deficiente


La suplencia de la queja deficiente es un principio
implícito del Derecho Procesal Constitucional pe-
ruano que subyace en los artículos II y VIII del Título
Preliminar del Código Procesal Constitucional. En ese
sentido, se trata de un principio que le permite al juez
constitucional «hacer correcciones sobre el error o la
omisión en la que incurre el demandante en el plan-
62 GUIDO AGUILA GRADOS

teamiento de sus pretensiones, tanto al inicio del pro-


ceso como en su decurso»,60 es decir, «cuando el afec-
tado no fue lo suficientemente explícito en su preten-
sión, ya sea por error o ignorancia». 61 Mediante la
aplicación de este principio, el juez constitucional
«únicamente podrá desvincularse de lo planteado en la
demanda a fin de otorgar una protección eficaz a los
derechos constitucionales lesionados [esto es, siempre
a favor del quejoso], cuando ello devenga de una vo-
luntad implícita del recurrente a pesar de no haberla
planteado correctamente en la demanda».62
El instituto jurídico de la suplencia de la queja defi-
ciente es de origen mexicano «y si bien es cierto que
[nuestra legislación] no lo ha comprendido de modo
taxativo, no es menos cierto que si está presente de
modo implícito, pues nuestro Código Procesal Consti-
tucional sí ha previsto en el artículo VIII de su Título
Preliminar el principio del iura novit curia, bajo cuyo
manto se encuentra subsumida la (…) mencionada
suplencia de la queja deficiente». 63 En este punto es

60
STC Exp. N.° 5637-2006-PA/TC, fundamento 14.
61
ABAD YUPANQUI, Samuel. El proceso constitucional de
amparo. Su aporte a la tutela de los derechos fundamentales.
Lima, Perú. Gaceta Jurídica S.A., 2004, p. 169.
62
STC Exp. N.° 0569-2003-AC/TC, fundamento 8.
63
STC Exp. N.° 05761-2009-PHC/TC, fundamento 18.
El Proceso Constitucional – Su Naturaleza Particular 63

necesario distinguir la diferencia entre el principio del


iur novit curia y la suplencia de la queja defectuosa: si
el primero implica identificar y «corregir» el derecho
que se debe aplicar a la causa, el segundo sirve para
corregir los defectos procesales en la postulación. La
corrección de estos defectos de índole procesal es pre-
cisamente una tarea que les compete a los jueces cons-
titucionales, quienes están impedidos de desatender
esos defectos.
El Tribunal Constitucional peruano ha precisado que
la suplencia de los actos procesales deficientes es una
«facultad (…) otorgada a los jueces constitucionales
en nuestro ordenamiento jurídico, para adecuar su
pretensión a fin de otorgar protección constitucional
al quejoso, en aquellos casos en los que se advierta un
error o una omisión en el petitorio. (…) [A] diferencia
de los jueces ordinarios, quienes en la mayoría de los
casos mantienen una vinculación rígida con la ley, el
deber de suplir los actos defectuosos es exigi-
ble ineludiblemente en el caso del juez constitucional,
debido al deber especial de protección de los derechos
fundamentales que informa los procesos constitucio-
nales».64 Y añade que «a efectos de determinar qué
actos procesales pueden ser objeto de la suplencia,

64
STC Exp. N.° 0569-2003-AC/TC, fundamento 3 (segun-
do párrafo)
64 GUIDO AGUILA GRADOS

cabe distinguir los actos procesales viciados, en actos


defectuosos, actos inválidos, y actos nulos». 65
El supremo intérprete de nuestra Constitución precisa
que «[l]os actos defectuosos son aquellos que se reali-
zan sin que concurran todos los presupuestos, requisi-
tos y condiciones que determinan su admisibilidad,
pero que no generan afectación de principios o de de-
rechos procesales constitucionales de relevancia y, por
ese hecho, son inocuos. Por su parte, los actos inváli-
dos son aquellos que se realizan incumpliendo los
requisitos y condiciones que la ley prevé, dando lugar,
a su vez, a la afectación de derechos o principios cons-
titucionales, pero que, sin embargo, pueden ser subsa-
nados o reparados por sí mismos, o eventualmente por
medio de la intervención del juez (Binder Alberto. El
incumplimiento de las formas procesales. Ad Hoc,
Buenos Aires 2000. Pág. 96). Finalmente, los actos
nulos son aquellos que, habiendo comprometido se-
riamente derechos o principios constitucionales, no
pueden ser reparados».66

65
STC Exp. N.° 0569-2003-AC/TC, fundamento 3 (tercer
párrafo)
66
STC Exp. N.° 0569-2003-AC/TC, fundamento 4.
El Proceso Constitucional – Su Naturaleza Particular 65

5.2. La autonomía procesal


En lo que se refiere a la autonomía del Tribunal Cons-
titucional peruano, dicha autonomía puede entender-
se, prima facie, como aquella garantía institucional
mediante la cual se protege el funcionamiento del
Tribunal Constitucional con plena libertad en los ám-
bitos jurisdiccionales y administrativos, entre otros,
de modo que en los asuntos que le asigna la Constitu-
ción puede ejercer libremente las potestades necesarias
para garantizar su autogobierno, así como el cumpli-
miento de sus competencias. Ello implica además que
los poderes del Estado u órganos constitucionales no
pueden desnaturalizar las funciones asignadas al Tri-
bunal Constitucional en tanto órgano de control de la
Constitución. Asimismo, debe destacarse que tal auto-
nomía del Tribunal Constitucional si bien es atribuida
por la Constitución también es limitada por ésta, de
modo que el ejercicio de sus respectivas competencias
no puede desvincularse parcial o totalmente del orde-
namiento jurídico (Exp. N.º 00005-2007-PI/TC FFJJ
37 y 38). (STC Exp. N.° 00013-2010-PI/TC, fundamen-
to 8)
Según el principio de autonomía procesal del Tribunal
Constitucional, el supremo intérprete de nuestra
Constitución detenta en la resolución de cada caso
concreto la potestad de establecer, a través de su juris-
prudencia, normas que regulen el proceso constitucio-
66 GUIDO AGUILA GRADOS

nal, a través del precedente vinculante del artículo VII


del Código Procesal Constitucional, en aquellos aspec-
tos donde la regulación procesal constitucional pre-
senta vacíos normativos o donde ella debe ser perfec-
cionada o adecuada a los fines del proceso constitu-
cional. La norma así establecida está orientada a resol-
ver el concreto problema –vacío o imperfección de
norma– que el caso ha planteado y, sin embargo, lo
trascenderá y será susceptible de aplicación ulterior
debido a que se incorpora, desde entonces, en la regu-
lación procesal constitucional vigente. 67
La autonomía procesal del Tribunal Constitucional ha
permitido abrir el camino para una verdadera innova-
ción de sus propias competencias. Esta capacidad para
delimitar el ámbito de sus decisiones por parte del
supremo intérprete de nuestra Constitución tiene co-
mo presupuesto la necesidad de dotar de todo el poder
necesario en manos del Tribunal Constitucional para
tutelar los derechos fundamentales más allá incluso de
las intervenciones de las partes, pero sin olvidar que la
finalidad no es una finalidad para el atropello o la res-
tricción. Este «sacrificio de las formas procesales» solo
puede encontrar respaldo en una única razón: la tutela
de los derechos, por lo que toda práctica procesal que
se apoye en este andamiaje teórico para atropellar los

67
STC Exp. N.° 0025-2005-PI/TC, fundamento 19.
El Proceso Constitucional – Su Naturaleza Particular 67

derechos o para disminuir su cobertura debe ser re-


chazado como un poder peligroso en manos de los
jueces.68
En su calidad de máximo intérprete de la Constitución
y órgano supremo de control de la constitucionalidad,
el Tribunal Constitucional peruano es titular de una
autonomía procesal para desarrollar y complementar
la regulación procesal constitucionalidad mediante la
jurisprudencia, en el marco de los principios generales
del Derecho Constitucional material y de los fines de
los procesos constitucionales. Sin embargo, esta atri-
bución está sujeta a tres límites:
1. La regulación constitucional y legal en donde se
han establecido los principios fundamentales del
proceso constitucional, en este caso el artículo 200°
de la Constitución, el Código Procesal Constitucio-
nal y la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional,
puesto que la complementación a la cual puede
avocarse el Tribunal no supone una ampliación de
sus competencias.
2. Se realiza en base al uso del Derecho Constitucio-
nal material, pero no de manera absoluta; es el ca-
so, por ejemplo, de las lagunas existentes en las
prescripciones procesales legales que se detectan y
cubren mediante la interpretación que realiza el

68
STC Exp. N° 4119-2005-PA/TC, fundamento 38.
68 GUIDO AGUILA GRADOS

Tribunal, en el cumplimiento de las funciones que


le están encomendadas por la Constitución, em-
pleando para ello determinadas instituciones pro-
cesales –como la del litisconsorte facultativo a la
que se recurre en la presente resolución–. El espec-
tro es bastante amplio, por ejemplo respecto a pla-
zos, emplazamientos, notificaciones, citaciones, po-
sibilidad de modificación, retirada, acumulación y
separación de demandas, admisibilidad de deman-
das subsidiarias y condicionales, derecho por po-
bre, procedimiento de determinación de costas, ca-
pacidad procesal, consecuencias de la muerte del
demandante, retroacción de las actuaciones y de-
más situaciones que, no habiendo sido previstas
por el legislador, podrían ser el indicio claro de la
intención del mismo de dejar ciertas cuestiones pa-
ra que el Tribunal mismo las regule a través de su
praxis jurisprudencial, bajo la forma de principios y
reglas como parte de un pronunciamiento judicial
en un caso concreto. No obstante, esta aplicación
analógica no debe entenderse como una mera trans-
lación mecánica de instituciones.
3. Debe reconocer el lugar que ocupa el Derecho Pro-
cesal Constitucional dentro del ámbito del Derecho
Procesal general, afirmándose la naturaleza del
Tribunal Constitucional como órgano jurisdiccio-
nal, sin que ello suponga negar las singularidades
de la jurisdicción constitucional y los principios
El Proceso Constitucional – Su Naturaleza Particular 69

materiales que la informan; lo contrario comporta-


ría el riesgo de someterse a un positivismo jurídico
procesal basado en la ley.69

69
STC Exp. N.° 0020-2005-PI/TC, fundamento 3.
70 GUIDO AGUILA GRADOS
El Proceso Constitucional – Su Naturaleza Particular 71

6. FINES DE LOS PROCESOS


CONSTITUCIONALES

Si se toma como referencia lo dispuesto en el artículo


II del Título Preliminar del Código Procesal Consti-
tucional (Ley N.° 28237), diremos que los fines esen-
ciales de los procesos constitucionales son garantizar
la primacía de la Constitución y la vigencia efectiva de
los derechos constitucionales.70 La garantía de la pri-
macía de la Constitución acarrea la tarea de desplazar
la primacía de la ley por la primacía de la Constitu-
ción, mientras que la vigencia efectiva de los derechos
constitucionales es la lógica consecuencia del recono-
cimiento de la primacía constitucional, dado que me-

70
Vale la pena resaltar que este dispositivo armoniza con
lo prescrito en el primer párrafo del artículo 1 de la alu-
dida norma procesal: «Los procesos a los que se refiere el
presente título tienen por finalidad proteger los derechos cons-
titucionales, reponiendo las cosas al estado anterior a la viola-
ción o amenaza de violación de un derecho constitucional, o
disponiendo el cumplimiento de un mandato legal o de un ac-
to administrativo».
72 GUIDO AGUILA GRADOS

diante dicho reconocimiento se garantiza la defensa de


los derechos reconocidos por nuestra norma funda-
mental. La vinculación entre la primacía de la Consti-
tución y la vigencia efectiva de los derechos se mani-
fiesta en que la primera «es un ordenamiento que po-
see fuerza normativa y vinculante; por ende, la mate-
ria constitucional será toda la contenida en ella, y “lo
constitucional” derivará de su incorporación en la
Constitución».71
El término «derechos constitucionales» está ligado
indefectiblemente a la finalidad de los procesos consti-
tucionales. Sobre este particular, el Tribunal Consti-
tucional no ha proporcionado su noción de lo que
debe entenderse por «derechos constitucionales»: «se
entiende por derechos constitucionales los derechos
subjetivos que, o bien han sido reconocidos expresa-
mente por la Constitución, o bien se tratan de atribu-
tos que, por su carácter esencial y desprenderse de
principios jurídicos medulares del ordenamiento,
pueden considerarse como tales, aun cuando la Consti-
tución no los haya reconocido expresamente, confor-
me lo dispone el artículo 3º del Texto Constitucio-
nal».72 De esta manera, «la enumeración de los dere-
chos fundamentales previstos en la Constitución, y la

71
STC Exp. N.° 0168-2005-PI/TC, fundamento 3.
72
STC Exp. N.° 375-2000-AA/TC, fundamento 2.
El Proceso Constitucional – Su Naturaleza Particular 73

cláusula de los derechos implícitos o no enumerados,


da lugar a que en nuestro ordenamiento todos los de-
rechos fundamentales sean a su vez derechos constitu-
cionales, en tanto es la propia Constitución la que in-
corpora en el orden constitucional no solo a los dere-
chos expresamente contemplados en su texto, sino a
todos aquellos que, de manera implícita, se deriven de
los mismos principios y valores que sirvieron de base
histórica y dogmática para el reconocimiento de los
derechos fundamentales». 73
Por otro lado, no se debe pasar por alto que el propio
Tribunal Constitucional ha señalado que el proceso
constitucional «tiene como objetivo asegurar el fun-
cionamiento adecuado del orden constitucional y la
vigencia efectiva de los derechos constitucionales, tal
como lo ha previsto el artículo II del Título Prelimi-
nar del Código Procesal Constitucional, el cual, a la
letra, dice: Son fines esenciales de los procesos consti-
tucionales garantizar la primacía de la Constitución y
la vigencia efectiva de los derechos constitucionales.
De esta manera, el diseño del proceso constitucional
se orienta a la tutela de dos distintos tipos de bienes
jurídicos: la eficacia de los derechos fundamentales y
la constitucionalidad del derecho objetivo, toda vez
que, por su intermedio, se demuestra la supremacía

73
STC Exp. N.° 1417-2005-AA/TC, fundamento 4.
74 GUIDO AGUILA GRADOS

constitucional. Y es que, gracias a ello, este Colegiado


cumple sus funciones esenciales, tanto reparativas
como preventivas (artículo 2 del Código Procesal
Constitucional)».74
Del mismo modo, el supremo intérprete de nuestra
Constitución ha expresado que «los procesos constitu-
cionales persiguen no solo la tutela subjetiva de los
derechos fundamentales de las personas, sino también
comprenden la tutela objetiva de la Constitución. Pues
la protección de los derechos fundamentales no solo es
de interés para el titular de ese derecho, sino también
para el propio Estado y para la colectividad en general,
pues su transgresión supone una afectación también al
propio ordenamiento constitucional. Por ello, bien
puede decirse que, detrás de la constitucionalización
de procesos (…), nuestra Constitución ha reconocido
la íntima correspondencia entre la doble naturaleza
(objetiva-subjetiva) de los derechos fundamentales y la
doble naturaleza (subjetiva-objetiva) de los procesos
constitucionales. (…) [L]as dos vocaciones del proceso
constitucional son interdependientes y se hacen nece-
sarias todas las veces en que la tutela primaria de uno
de los dos intereses (subjetivo y objetivo) comporte la
violación del otro».75

74
STC Exp. N.° 002877-2005-HC/TC, fundamento 5.
75
STC Exp. N.° 00023-2005-PI/TC, fundamentos 11.
El Proceso Constitucional – Su Naturaleza Particular 75

Siguiendo la línea del razonamiento anterior, el


Tribunal Constitucional afirma que «[p]or todo ello,
la afirmación del doble carácter de los procesos
constitucionales resulta ser de especial relevancia
para el análisis constitucional a realizar por este
Colegiado, pues este caso amerita una valoración de
esta dimensión objetiva orientada a preservar el
orden constitucional como una suma de bienes ins-
titucionales. En consecuencia, se hace necesaria la
configuración de un proceso constitucional en el
que subyace una defensa del orden público consti-
tucional».76 Y añade que «los principios del proce-
dimiento que caracterizan a los procesos constitu-
cionales tiene por finalidad cautelar la vigencia de
los derechos fundamentales y la supremacía consti-
tucional, lo cual se corrobora con el mandato del
artículo III del Título Preliminar del Código Proce-
sal Constitucional, que dispone que: ‘[E]l juez y el
Tribunal Constitucional deben adecuar la exigencia
de las formalidades previstas en este código al logro
de los fines de los procesos constitucionales’. De la
interpretación resultante se infiere que el juez, di-
rector del proceso, debe privilegiar razonablemente
la tutela del derecho sobre las formas procesales».77

76
STC Exp. N° 00023-2005-PI/TC, fundamentos 12.
77
STC Exp. N.° 3390-2005-HC/TC, fundamento 3.
76 GUIDO AGUILA GRADOS

En relación con los fines de los procesos constitucio-


nales, el supremo intérprete de nuestra Constitución
ha destacado la trascendencia de la labor de los jueces
constitucionales. En ese sentido, resalta que «si un
acto causa agravio o no a un derecho constitucional no
necesariamente se deriva del hecho de que este fuera
expedido en transgresión de la normatividad que lo
regula, pues puede haber sido expedido perfectamente
de conformidad con la ley y los reglamentos y, al
mismo tiempo, afectar derechos constitucionales. En
consecuencia, si el juez constitucional es el llamado a
hacer las veces de garante natural de los derecho fun-
damentales, lo menos que se puede pedir de él es que
en el ejercicio de la función jurisdiccional que se le ha
confiado, el razonamiento que lo lleve a estimar o des-
estimar una pretensión tenga que realizarse a partir
del derecho constitucionalmente declarado, y no desde
la legalidad (o no) que se haya podido observar en la
actuación administrativa cuestionada».78

78
STC Exp. N.° 0213-2000-AA/TC, fundamento 2.
El Proceso Constitucional – Su Naturaleza Particular 77

7. LOS PROCESOS
CONSTITUCIONALES

7.1. Definición
Los procesos constitucionales pueden ser definidos
como aquellas «vías específicas que se cuentan para
efectivizar el control de constitucionalidad de manera
directa o indirecta, y el mecanismo procesal que se
aplica para garantizar efectivamente la protección de
los derechos humanos».79 En otras palabras, «son aque-
llos instrumentos destinados a la efectiva protección
de los derechos fundamentales de las personas y de la
supremacía normativa de la Constitución. Estos pro-
cesos, junto con los órganos judiciales (especializados
o no) encargados de su tramitación, constituyen el

79
GOZAÍNI, Osvaldo Alfredo. Introducción al Derecho
Procesal Constitucional. Buenos Aires, Argentina. Edito-
rial Rubinzal Culzoni, 2006, p. 29.
78 GUIDO AGUILA GRADOS

objeto de estudio del Derecho Procesal Constitucio-


nal».80
En sentido amplio, el proceso es entendido como el
conjunto de pasos o etapas consecutivas y concatena-
das que nos conducen a determinado fin, esto es, una
resolución fundada en derecho que resuelva un con-
flicto, incertidumbre jurídica o permita la aplicación
del ius punendi. El proceso tiene un carácter instru-
mental frente al derecho material o sustantivo, pero se
encuentra también subordinado a finalidades superio-
res, entre ellas, propias pretensiones. En relación con
este carácter instrumental, el proceso constitucional
también se considera como tal, ya que su papel es la
defensa de la Constitución (tanto en su parte dogmáti-
ca como orgánica).
Cada vez que nos referimos a los procesos constitucio-
nales hacemos referencia también a ese conjunto de
pasos o etapas reguladas no solo en la Constitución,
sino por normas de menor jerarquía previstas para la
defensa y control de la constitucionalidad y también
para la tutela de los derechos fundamentales.

80
SORIA LUJÁN, Daniel. «Procesos constitucionales y
principios procesales». En Proceso & Justicia. Revista de
Derecho Procesal. N.° 5. Lima, Perú. Editada por la Aso-
ciación Civil Proceso & Justicia. 2005, p. 9.
El Proceso Constitucional – Su Naturaleza Particular 79

El artículo IV de nuestro Código Procesal Constitu-


cional precisa que en armonía con lo dispuesto en la
Constitución, en sus respectivas leyes orgánicas y en el
propio Código Procesal Constitucional, los órganos
competentes para conocer los procesos constituciona-
les son el Poder Judicial y el Tribunal Constitucional.
Sobre el supremo intérprete de nuestra Constitución,
es importante resaltar que este «[posee una] función
pacificadora que caracteriza a todos los tribunales
constitucionales, orientada a crear certidumbre, esta-
bilidad y seguridad respecto de los hechos que, directa
o indirectamente, sean sometidos a su conocimiento o
que puedan tener lugar como consecuencia de la expe-
dición de sus sentencias».81
En relación con los alcances de la regulación de los
procesos constitucionales, el propio Tribunal Consti-
tucional ha expresado, sobre sí mismo, que «no es una
instancia donde se resuelvan las polémicas existentes
en la academia o en el foro, sino un órgano que, en el
seno de los procesos constitucionales, (…), tiene que
pronunciarse sobre si un acto vulnera o no un derecho
constitucional. En virtud de ello, le corresponde escla-
recer la duda sobre la legitimidad constitucional de un
determinado acto al cual se reputa agravio a un dere-
cho reconocido en la Constitución, tarea que, desde

81
STC Exp. N.° 0041-2004-AI/TC –Aclaración, fundamen-
to 12
80 GUIDO AGUILA GRADOS

luego, tampoco puede realizarse ignorando la doctrina


autorizada, pues el Derecho –cualquiera que sea la
disciplina de que se trate– no es una ciencia cuya crea-
ción la realice, ex novo, este Tribunal».82 Y puntualiza
que «[c]uando [el Tribunal] resuelve un proceso, (...)
en el fondo se está admitiendo que este Colegiado,
actuando con lealtad constitucional y jurídica, es el
intérprete de la voluntad del poder originario, aten-
diendo a que su fin es darle un sentido vivo, dúctil y
omnicomprensivo a la Constitución (…)».83
El artículo III del Código Procesal Constitucional
establece que el juez y el Tribunal Constitucional tie-
nen el deber de impulsar de oficio los procesos, salvo
en los casos expresamente señalados en el presente
Código. Del mismo modo, el juez y el Tribunal Cons-
titucional deben adecuar la exigencia de las formali-
dades previstas en el mismo Código al logro de los
fines de los procesos constitucionales. Por otra parte,
cuando en un proceso constitucional se presente una
duda razonable respecto de si el proceso debe declarar-
se concluido, el juez y el Tribunal Constitucional de-
clararán su continuación. La gratuidad prevista en el
artículo III de la aludida norma procesal no obsta el
cumplimiento de la resolución judicial firme que dis-

82
STC Exp. N.° 1594-2003-HC/TC, fundamento 7 (tercer
párrafo)
83
STC Exp. N.° 0050-2004-AI/TC, fundamento 17.
El Proceso Constitucional – Su Naturaleza Particular 81

ponga la condena en costas y costos conforme a lo


previsto por el mismo Código Procesal Constitucional.

7.2. Clasificación
7.2.1. Jurisdicción de la libertad
7.2.1.1. Concepto
Es una jurisdicción que concentra a los procesos de
tutela de derechos, es decir, a los procesales constitu-
cionales destinados a asegurar la vigencia y respeto de
los derechos humanos que de manera expresa o tácita
se encuentran contenidos en nuestra Constitución. La
finalidad de estos procesos es proteger los derechos
constitucionales, protección que se materializa en la
reposición de las cosas al estado anterior a la violación
o amenaza de la violación del derecho constitucional
invocado según el proceso que lo protege. Los proce-
sos constitucionales que son observados en esta juris-
dicción son el hábeas corpus, el amparo, el hábeas data
y la acción de cumplimiento.
Una característica importante de los procesos que se
tramitan en este tipo de jurisdicción es la ausencia de
etapa probatoria. En los procesos de hábeas corpus,
amparo, hábeas data y cumplimiento solo pueden pre-
sentarse pruebas documentales para acreditar la viola-
ción o amenaza de violación de un derecho fundamen-
tal. Las pruebas documentales deben adjuntarse en la
etapa de postulación y ser actuadas sin afectar la dura-
82 GUIDO AGUILA GRADOS

ción del proceso ni notificar a las partes. Las pruebas


documentales serán consideradas improcedentes
cuando signifiquen o requieran actuación en una au-
diencia de pruebas, dado que esta no existe en un pro-
ceso constitucional.

7.2.1.2. Tipos de procesos en la jurisdicción de la


libertad
7.2.1.2.1. Proceso de hábeas corpus
El hábeas corpus es un instituto jurídico que se ve
plasmado en el ejercicio del derecho o facultad de una
persona para solicitar la intervención del órgano juris-
diccional competente a fin de que este resguarde y
tutele su derecho de libertad de locomoción y dere-
chos conexos, los cuales considera que han sido lesio-
nados por una arbitraria, indebida e ilegal persecu-
ción, detención, procesamiento o apresamiento. En su
calidad de instituto jurídico, el hábeas corpus se mani-
fiesta en una dimensión doble: como proceso en sí
mismo y como derecho consagrado constitucional-
mente.
El hábeas corpus es un proceso constitucional que
tiene por objetivo proteger el derecho a la libertad
personal frente al poder público cuando este afecte
dicha libertad de alguna forma y siempre que la afec-
tación implique una ilegalidad. El hábeas corpus pro-
tege la libertad personal frente a actos que privan esa
El Proceso Constitucional – Su Naturaleza Particular 83

libertad o la restringen sin causa o in las formas lega-


les. El Tribunal Constitucional ha expresado que «si
bien el hábeas corpus en su origen histórico surge
como remedio contra aprehensiones ilegales, represen-
tando la defensa de aquello que los antiguos romanos
denominaban ius movendi et ambulandi o los anglosajo-
nes consignaban como power of locomotion, su desarro-
llo posterior lo ha hecho proyectarse hacia situaciones
y circunstancias que si bien son próximas a un arresto,
no se identifican necesariamente con él. Su ámbito de
acción es básicamente de resguardo y tutela de la li-
bertad personal en sentido lato. Incluso, en la actuali-
dad, algunas figuras del hábeas corpus abandonan los
límites precisos de la libertad física para tutelar dere-
chos de índole distinta».84

7.2.1.2.2. Proceso de amparo


Es un proceso de garantía constitucional que tiene por
finalidad asegurar a los habitantes el goce efectivo de
sus derechos constitucionales, a los que protege de
toda restricción o amenaza ilegal o arbitraria por ór-
ganos estatales o de otros particulares, con excepción
de las libertades amparadas por el hábeas corpus y el
hábeas data. (…)

84
STC Exp. N° 6936-2005-PHC/TC, fundamento 2.
84 GUIDO AGUILA GRADOS

A criterio del Tribunal Constitucional peruano, la


acción de amparo « […] es una garantía destinada a
proteger los derechos consagrados en la Constitución
Política del Estado; su objeto es reponer las cosas al
estado anterior a la amenaza o vulneración del derecho
constitucional, y su naturaleza es restitutiva y no de-
clarativa de derechos. El amparo no es un proceso consti-
tucional mediante el cual se puede declarar un derecho ni
hacer extensivos los alcances de una norma legal a quienes
no están expresamente comprendidos en ella […]».85 Del
mismo modo, el supremo intérprete de nuestra Cons-
titución resaltó que el proceso de amparo «se configura
como un proceso autónomo que tiene como finalidad
esencial la protección de los derechos fundamentales
frente a violaciones actuales o a amenazas (ciertas e
inminentes) de su transgresión. De esta for-
ma, convierte el alto significado de los derechos fun-
damentales en algo efectivo de hecho, abriendo la
puerta para una protección formal y material de los
mismos, permitiendo al Tribunal Constitucional
cumplir con la función de supremo intérprete de los
derechos fundamentales».86

85
STC Exp. N.° 1875-2004-AA/TC, fundamento 2.
86
STC Exp. N.° 0023-2005-AA/TC, fundamento 13.
El Proceso Constitucional – Su Naturaleza Particular 85

7.2.1.2.3. Proceso de hábeas data


El hábeas data es un proceso de tipo constitucional
que le permite a cualquier persona acceder a determi-
nada información relevante de carácter público que
aparezca en bancos o registros de datos privados o
públicos (sean estos electrónicos o no) y a que estos
registros no suministren informaciones que puedan
afectar su intimidad personal y familiar. Si bien en un
primer momento se dijo jurisprudencialmente que se
trataba de «una garantía constitucional que procede
contra el hecho u omisión, por parte de cualquier au-
toridad, funcionario o persona, que vulnera o amenaza
los derechos a solicitar sin expresión de causa la in-
formación que se requiera, salvo aquéllas que afecten
la intimidad personal, y cuando los servicios informá-
ticos en general no suministren informaciones que
afecten la intimidad personal y familiar», 87 hoy se ha
enfatizado que el hábeas data, «en puridad, constituye
un proceso al que cualquier justiciable pueda recurrir
con el objeto de acceder a los registros de información
almacenados en centros informáticos o computariza-
dos, cualquiera sea su naturaleza, a fin de rectificar,
actualizar, excluir determinado conjunto de datos per-
sonales, o impedir que se propague información que

87
Exp. N.° 301-98-HD/TC, fundamento 1.
86 GUIDO AGUILA GRADOS

pueda ser lesiva al derecho constitucional a la intimi-


dad».88
El proceso de hábeas data «tiene por propósito inme-
diato tutelar los derechos de acceso a la información
pública y el derecho a la autodeterminación informa-
tiva»,89 es decir, «es un proceso constitucional que
tiene por objeto la protección de los derechos recono-
cidos en los incisos 5) y 6) del artículo 2° de la Consti-
tución, que establecen, respectivamente, que “toda
persona tiene derecho a solicitar sin expresión de cau-
sa la información que requiera y a recibirla de cual-
quier entidad pública, en el plazo legal, con el costo
que suponga el pedido. Se exceptúan por ley o por
razones de seguridad nacional”; y que “[...] los servi-
cios informáticos, computarizados o no, públicos o
privados, no deben suministrar informaciones que
afecten la intimidad personal y familiar”» 90. Mediante
el proceso de hábeas data, «la Constitución protege
[…] tanto el derecho de todo ciudadano al acceso a la
información pública, como el derecho a mantener en

88
STC Exp. N.° 666-96-HD/TC, fundamento 2b.
89
STC Exp. N.° 1052-2006-PHD/TC, fundamento 2.
90
STC Exp. N.° 10614-2006-PHD/TC, fundamento 2.
El Proceso Constitucional – Su Naturaleza Particular 87

reserva la información que pueda afectar su intimidad


personal y familiar (autodeterminación informativa).91

7.2.1.2.4. Proceso de cumplimiento


El proceso de cumplimento puede ser conceptuado
como un proceso judicial de carácter constitucional
que puede iniciar el mismo afectado, o cualquier otra
persona en su nombre, con la finalidad de proteger su
derecho fundamental a que las autoridades competen-
tes cumplan con lo establecido por las normas legales
o por algún acto administrativo firme, siempre y
cuando dichas autoridades se muestran renuentes a
ello. Si el juez comprueba que efectivamente se han
producido dicha renuencia, ordenará a la autoridad
demandada que cumpla con lo dispuesto por la ley o lo
prescrito por el acto administrativo. Sobre este parti-
cular, es importante señalar que el Tribunal Constitu-
cional ha expresado que se trata de una acción que «se
interpone cuando cualquier autoridad o funcionario se
muestra renuente a acatar las obligaciones derivadas
de una ley o de un acto administrativo». 92 El supremo
intérprete de nuestra Constitución precisa que para el
caso de los actos administrativos, se requiere «que

91
Ídem., fundamento 3.
92
STC Exp. N.° 1119-2001-AC/TC, fundamento 1.
88 GUIDO AGUILA GRADOS

estos sean virtuales, es decir, definidos e inobjetables;


caso contrario, será necesario el trámite previo que
permita un mandato con las características señala-
das».93
En relación con el proceso de cumplimiento, el Tri-
bunal Constitucional ha resaltado que «de acuerdo con
la previsión contenida en el artículo 66 del Código
Procesal Constitucional, y particularmente en
el inciso 2), “[e]s objeto del proceso de cumplimiento
ordenar que el funcionario o autoridad pública re-
nuente: [...] Se pronuncie expresamente cuando las nor-
mas legales le ordenan emitir una resolución adminis-
trativa o dictar un reglamento” (…)94. El dispositivo
antes mencionado admite dos interpretaciones: a) La
que lo obligaría a que el pronunciamiento expreso solo
se limite a una justificación o explicación en torno de
las razones por las que no ha sido emitida la resolu-
ción o reglamento respectivo; y b) La que lo obligaría
a que el pronunciamiento expreso equivalga a la emi-
sión necesaria y definitiva de la resolución administra-
tiva o reglamento indebidamente omitidos».95
Complementando la idea expuesta en el párrafo ante-
rior, el supremo intérprete de nuestra Constitución ha

93
STC Exp. N.° 2778-2004-AC/TC, fundamento 1.
94
STC Exp. N.° 02695-2006-PC/TC, fundamento 14.
95
STC Exp. N.° 02695-2006-PC/TC, fundamento 15.
El Proceso Constitucional – Su Naturaleza Particular 89

expresado que «aunque una lectura estrictamente lite-


ral del Código Procesal Constitucional permitiría con-
validar las dos interpretaciones antes mencionadas, [el
Tribunal considera que] la única forma de hacer efec-
tivo el objeto o finalidad del proceso de cumplimiento
se compatibiliza con la segunda de las alternativas
mencionadas. Si lo que la ley ordena no es cumplido y
si, frente al incumplimiento de un mandato, procede
el proceso de cumplimiento, la única conclusión lógi-
ca, a la par que razonable, apunta a fortalecer los obje-
tivos del proceso antes que a desvirtuarlos, lo
que a contrario sensu no sucedería si, acudiendo a la
primera interpretación (que este Colegiado descarta),
el pronunciamiento expreso solo significara la conva-
lidación o justificación de una inercia o ineficacia no
permitida».96
El Tribunal Constitucional también ha advertido que
«para configurar el perfil exacto del proceso de
cumplimento, garantizando la autonomía de cada
uno de los procesos constitucionales que protegen
derechos constitucionales (amparo, hábeas corpus
y hábeas data), debemos precisar, dentro del mar-
co del artículo II del Título Preliminar del Códi-
go Procesal Constitucional, como es que mediante

96
STC Exp. N.° 02695-2006-PC/TC, fundamento 16.
90 GUIDO AGUILA GRADOS

el proceso de cumplimiento se alcanzan los fines


comunes a los procesos constitucionales.
6. Para ello, es necesario tener presente que el
artículo 3.°, concordante con el artículo 43.° de la
Constitución, dispone que la enumeración de los
derechos establecidos en su capítulo I del Título I
no excluye los demás que la Constitución garanti-
za, ni otros de naturaleza análoga o que se fundan
en la dignidad del hombre, o en los principios de
soberanía del pueblo, del Estado democrático de
derecho y de la forma republicana de gobierno.
(Véase Exp. N.° 2488-HC, fundamento 12).
7. En efecto, conforme a los principios de sobe-
ranía del pueblo (artículo 45.° de la Constitución)
y de forma republicana de gobierno, al carácter
social y democrático de nuestro Estado (artículo
43.° de la Constitución), y al principio de jerar-
quía normativa (artículo 51.° de la Constitución),
el respeto al sistema de fuentes de nuestro orde-
namiento jurídico, donde se incluyen las decisio-
nes de este Tribunal Constitucional, constituye
uno de los valores preeminentes de todo sistema
democrático por donde los poderes públicos y los
ciudadanos deben guiar su conducta por el dere-
cho.
8. Por tanto, el control de la regularidad del sis-
tema jurídico en su integridad constituye un
El Proceso Constitucional – Su Naturaleza Particular 91

principio constitucional básico en nuestro orde-


namiento jurídico nacional que fundamenta la
constitucionalidad de los actos legislativos y de
los actos administrativos (ambos en su dimensión
objetiva), procurándose que su vigencia sea con-
forme a dicho principio. Sin embargo, no sólo
basta que una norma de rango legal o un acto ad-
ministrativo sea aprobado cumpliendo los requi-
sitos de forma y fondo que le impone la Constitu-
ción, las normas del bloque de constitucionalidad
o la ley, según sea el caso, y que tengan vigencia;
es indispensable, también, que aquellas sean efi-
caces.
9. Es sobre la base de esta última dimensión que,
conforme a los artículos 3.°, 43.° y 45.° de la Cons-
titución, el Tribunal Constitucional reconoce la
configuración del derecho constitucional a asegu-
rar y exigir la eficacia de las normas legales y de
los actos administrativos. Por tanto, cuando una
autoridad o funcionario es renuente a acatar una
norma legal o un acto administrativo que incide en
los derechos de las personas o, incluso, cuando se
trate de los casos a que se refiere el artículo 65.°
del Código Procesal Constitucional (relativos a la
defensa de los derechos con intereses difusos o co-
lectivos en el proceso de cumplimiento), surge el
derecho de defender la eficacia de las normas le-
92 GUIDO AGUILA GRADOS

gales y actos administrativos a través del proceso


constitucional de cumplimiento.
10. En efecto, el inciso 6.° del artículo 200.° de la
Constitución establece que el proceso de cumpli-
miento procede contra cualquier autoridad o fun-
cionario renuente a acatar una norma legal o un ac-
to administrativo, sin perjuicio de las responsabi-
lidades de ley. Como hemos expuesto preceden-
temente, el acatamiento de una norma legal o un
acto administrativo tiene su más importante ma-
nifestación en el nivel de su eficacia. Por tanto,
así como el proceso de hábeas data tiene por obje-
to esencial la protección de los derechos a la inti-
midad, acceso a la información pública y autode-
terminación informativa, el proceso de cumpli-
miento tiene como finalidad proteger el derecho
constitucional de defender la eficacia de las nor-
mas legales y actos administrativos.
11. Con este proceso constitucional el Estado so-
cial y democrático de derecho que reconoce la
Constitución (artículos 3.° y 43.°), el deber de los
peruanos de respetar y cumplir la Constitución y
el ordenamiento jurídico (artículo 38.°) y la jerar-
quía normativa de nuestro ordenamiento jurídico
(artículo 51.°) serán reales, porque, en caso de la
renuencia de las autoridades o funcionarios a aca-
tar una norma legal o un acto administrativo, los
El Proceso Constitucional – Su Naturaleza Particular 93

ciudadanos tendrán un mecanismo de protección


destinado a lograr su acatamiento y, por ende, su
eficacia».97

7.2.2. Jurisdicción orgánica


7.2.2.1. Concepto
Es una jurisdicción que abarca los procesos de control
normativo, es decir, está integrada por instituciones y
normas que tienen por finalidad la solución de los
conflictos entre los órganos de poder. La jurisdicción
orgánica atiende al deslinde de límites y delimitación
de competencias o funciones de los diferentes órganos
estatales. Los procesos constitucionales que son obser-
vados en esta jurisdicción son la inconstitucionalidad
o acción restringida y la ilegalidad o acción popular.
Tienen por objeto proteger jurídicamente la primacía
de la Constitución respecto a las leyes o normas con
rango de Ley, en el caso del proceso inconstituciona-
lidad, y de la primacía de la Constitución y de la ley
respecto al resto de normas de jerarquía inferior a la
ley, en el caso del proceso de acción popular. En am-
bos procesos es el orden jerárquico de las normas
(principio de jerarquía de las normas) de nuestro sis-
tema jurídico el que constituye el objeto de protección

97
STC Exp. N.° 0168-2005-PC/TC, fundamentos 5-11.
94 GUIDO AGUILA GRADOS

de esta clase de procesos (sistema de fuentes proscrita


por nuestra Constitución Política).
Para que proceso constitucional sea procedente en la
jurisdicción orgánica se requiere la existencia de (…)

7.2.2.2. Proceso de inconstitucionalidad o acción


restringida
El proceso de inconstitucionalidad o acción restringi-
da puede ser conceptuado como un proceso especial
que se entabla ante el Tribunal Constitucional y que
tiene por finalidad defender la Constitución a través
de los órganos jurisdiccionales del Estado. El proceso
de inconstitucionalidad procede contra las leyes, los
decretos legislativos, los decretos de urgencia, los tra-
tados, el reglamento del Congreso, las normas regiona-
les de carácter general y las ordenanzas municipales,
que contraviene la Constitución.
El supremo intérprete de nuestra Constitución ha
resaltado que «[m]ediante el proceso de inconstitucio-
nalidad, la Constitución Política del Estado ha confia-
do [al Tribunal Constitucional] el control de constitu-
cionalidad de las leyes y de las normas con rango de
ley. Se trata de un control abstracto de normas que se
origina no en función de un conflicto de intereses
concretos, para cuya solución sea menester dilucidar
con carácter previo el acomodo a la Constitución de la
El Proceso Constitucional – Su Naturaleza Particular 95

norma de decisión, sino simplemente en una discre-


pancia abstracta sobre la interpretación del texto cons-
titucional en relación a su compatibilidad con una ley
singular. En consecuencia, se trata de un proceso obje-
tivo, ya que los legitimados no adoptan la posición
estricta del demandante que llega a la instancia a pedir
la defensa de un derecho subjetivo, sino que por el
contrario actúan como defensores de la supremacía
jurídica de la Constitución. Es decir, estamos ante un
procedimiento que tiene como propósito, prima fa-
cie, el respeto de la regularidad en la producción nor-
mativa al interior del ordenamiento jurídico, lo que
solo acontece si no se vulnera la supremacía de la
Constitución, de la ley sobre las normas de inferior
jerarquía y así sucesivamente».98
De la misma manera, el Tribunal Constitucional com-
plementa lo anteriormente expresado sobre el proceso
de inconstitucionalidad cuando afirma que «[n]o obs-
tante, aun cuando se trata de un proceso fundamen-
talmente objetivo, [el proceso de inconstitucionalidad]
también tiene una dimensión subjetiva, en la medida
que son fines esenciales de los procesos constituciona-
les garantizar la primacía de la Constitución y la vi-
gencia efectiva de los derechos constitucionales, según

98
STC Exp. N.° 00007-2007-PI/TC, fundamento 10.
96 GUIDO AGUILA GRADOS

lo establece el artículo II del Título Preliminar del


Código Procesal Constitucional». 99
Teniendo en cuenta lo dispuesto en el artículo 77° del
Código Procesal Constitucional, la demanda de in-
constitucionalidad procede contra las normas que
tienen rango de ley: leyes, decretos legislativos, decre-
tos de urgencia, tratados que hayan requerido o no la
aprobación del Congreso conforme a los artículos 56° y
57° de la Constitución, Reglamento del Congreso,
normas regionales de carácter general y ordenanzas
municipales.

7.2.2.3. Proceso de ilegalidad o acción popular


El proceso de ilegalidad o acción popular es un proce-
so constitucional que tiene por objetivo proteger el
orden constitucional mediante el control abstracto de
las normas jurídicas de jerarquía inferior (reglamen-
tos, normas administrativas, resoluciones y decretos
de carácter general, cualquiera sea la autoridad de la
que emanen) a la ley que contravengan la Constitución
o a la misma ley. En su calidad de mecanismo de de-
fensa de la Constitución y la ley, la acción popular «es
un medio de control constitucional y legal de tipo

99
STC Exp. N.° 00007-2007-PI/TC, fundamento 11.
El Proceso Constitucional – Su Naturaleza Particular 97

jurisdiccional sobre normas inferiores (…)» 100 que ha


sido conceptuada por el Tribunal Constitucional como
«(…) uno de los procesos constitucionales orgánicos
cuya finalidad es la defensa de la Constitución frente a
infracciones contra su jerarquía normativa a la cual
puede recurrir cualquier persona dentro de los cinco
años posteriores a la publicación de la norma». 101
La Sala de Derecho Constitucional ha expresado que
de manera similar a lo que sucede con el proceso de
inconstitucionalidad, la acción popular es un proceso
«de control concentrado y de carácter abstracto, en
tanto que el juez constitucional observará su compati-
bilidad o incompatibilidad con la Constitución y sus
leyes de desarrollo –a diferencia del control difuso–
con independencia de su vinculación con un caso en
particular. Asimismo, sus efectos serán erga omnes, esto
es, oponibles a todos, y significarán la exclusión de la
norma inconstitucional e ilegal de nuestro ordena-
miento jurídico. Con mayor especificidad, el último
párrafo del artículo 81° del (…) Código Procesal Cons-
titucional establece que: “La sentencias fundadas re-
caídas en el proceso de acción popular podrán deter-

100
GARIBALDI PAJUELO, Giancarlo. «El proceso de
acción popular». En CÓRDOVA SCHAEFER, Jesús
(Coordinador). Garantías constitucionales. Lima, Perú.
Ediciones Caballero Bustamante, 2009, p. 397.
101
STC Exp. N.° 0774-2005-HC/TC, fundamento 6 in fine.
98 GUIDO AGUILA GRADOS

minar la nulidad, con efecto retroactivo, de las normas


impugnadas. En tal supuesto, la sentencia determinará
sus alcances en el tiempo. Tienen efectos generales y
se publican en el diario oficial El Peruano».102
Es importante recordar que la demanda de según lo
dispuesto por el artículo 76° del Código Procesal
Constitucional, la acción popular procede contra los
reglamentos, normas administrativas y resoluciones
de carácter general, cualquiera que sea la autoridad de
la que emanen, siempre que infrinjan la Constitución
o la ley, o cuando no hayan sido expedidas o publica-
das en la forma prescrita por la Constitución o la ley,
según el caso.

7.2.3. Jurisdicción competencial


7.2.3.1. Concepto
Esta jurisdicción tiene por objeto la protección de las
competencias que la Constitución y las leyes orgánicas
atribuyen a los poderes del Estado, órganos constitu-
cionales y a los gobiernos regionales y locales (muni-
cipalidades). Está comprendido únicamente por el

102
Sentencia A.P. Exp. N.° 2244-2009-Lima (octavo consi-
derando). En HUERTA HERRERO, Luis Alberto. Ob.
Cit., p. 84.
El Proceso Constitucional – Su Naturaleza Particular 99

proceso de conflictos constitucionales o de atribucio-


nes.

7.2.3.2. Proceso de conflicto de competencias


Este tipo de proceso constitucional tiene como finali-
dad preservar la regularidad jurídica en el ejercicio de
las competencias y atribuciones asignadas por la Cons-
titución de los diversos órganos del Estado previstos
en la Constitución. 103A mayor abundamiento, se pue-
de decir que este tipo de proceso «se encarga de resol-
ver las desavenencias por acción u omisión surgidas
entre los poderes constituidos en el desempeño de sus
funciones asignadas por la Constitución y las leyes
orgánicas que desarrollan su desenvolvimiento para el
cumplimiento de sus roles señalados en la Constitu-
ción. Justamente para determinar a qué órgano consti-
tuido le corresponde una determinada competencia, se
ha fijado al juez, que en este caso es el Tribunal Cons-
titucional, que es el llamado para resolver esta clase de
conflictos. Evidentemente, para que se inicie este pro-
ceso constitucional debe surgir un conflicto de intere-
ses entre dos órganos estatales que tengan la calidad de

103
ALVA ORLANDINI, Javier. En La Constitución comen-
tada. Tomo III. Análisis artículo por artículo (Segunda edi-
ción aumentada, actualizada y revisada). Lima, Perú.
Gaceta Jurídica S.A., 2013, p. 1097.
10 GUIDO AGUILA GRADOS
0
poderes constituidos, en el cual cada uno sostenga su
competencia en determinada materia u omita la mis-
ma, pese a que es una función de la misma». 104
El Tribunal Constitucional también nos ha propor-
cionado su particular noción de lo que se debe enten-
der por proceso constitucional competencial: «es un
proceso constitucional autónomo respecto de otros
procesos judiciales o constitucionales y, a diferencia
del proceso de amparo, está orientado predominante-
mente a la tutela del orden constitucional objetivo, el
cual se asienta en los principios de redistribución te-
rritorial del poder –división vertical– y en el de separa-
ción tanto de poderes como de órganos constituciona-
les –división horizontal–, sin que ello implique omitir la
presencia de la dimensión subjetiva». 105 Asimismo, el
supremo intérprete de nuestra Constitución ha seña-
lado que «[e]l conflicto constitucional de competencia
tiene por objeto una reivindicación competencial fren-
te a decisiones de otros órganos constitucionales, que
supongan una efectiva y actual invasión de atribucio-
nes (…)».106

104
DÍAZ ZEGARRA, Walter. Código Procesal Constitucional
peruano. Estudio doctrinal. Lima, Perú. Ediciones Lega-
les. 2004, p. 136.
105
STC Exp. N.° 006-2006-PC/TC, fundamento 5
106
Ídem, fundamento 5.
El Proceso Constitucional – Su Naturaleza Particular 101

El proceso constitucional competencial hace posible


«la salvaguarda de las competencias o atribuciones,
establecidas por la Constitución o por las leyes, de los
poderes del Estado, los órganos constitucionales (entre
los que pueden contarse, por ejemplo, el Consejo Na-
cional de la Magistratura, Ministerio Público o la De-
fensoría del Pueblo), los gobiernos regionales o los
municipales. (…) Si bien la materia del conflicto, en
principio, puede versar sobre actos y normas con ran-
go de ley, merced a lo que podríamos denominar “re-
conducción procesal”, la contienda entre órganos y
poderes públicos suscitada por una norma debe cana-
lizarse por el Tribunal Constitucional al proceso de la
acción de inconstitucionalidad (artículo 110°, párrafo
segundo, CPC). Ello lleva a afirmar que al proceso de
competencia queda reservado el estudio de las impug-
naciones de los actos y de normas de rango inferior a
la ley, más no de las leyes propiamente dichas».107

107
HERRERA GARCÍA, Alfonso. Op. Cit., p. 1078.
102 GUIDO AGUILA GRADOS
El Proceso Constitucional – Su Naturaleza Particular 103

8. EL CÓDIGO PROCESAL
CONSTITUCIONAL

El 31 de mayo de 2004 se publicó en el diario en el


diario oficial El Peruano la Ley N.° 28237, norma me-
diante la que se dio a conocer el Código Procesal
Constitucional. En vigencia desde el 1 de diciembre de
ese mismo año, la aludida norma procesal representó
una novedad en el ámbito jurídico: fue la primera que
un Código de esta naturaleza se promulgaba a nivel
mundial. Las repercusiones que trajo consigo fueron
(…)
Conformado por un Título Preliminar, XIII Títulos y
un total de 121 artículos, la estructura formal del Có-
digo Procesal Constitucional puede resumirse así:
Título Preliminar (Desde el Artículo I hasta el IX)
Título I: Disposiciones generales de los procesos
de hábeas corpus, amparo, hábeas data y
cumplimiento (Desde el artículo 1° hasta
el 24°)
Título II: Proceso de hábeas corpus
Capítulo I: Derecho protegidos (artículo 25°)
104 GUIDO AGUILA GRADOS

Capítulo II: Procedimiento (desde el artículo 26°


hasta el 36°)
Título III: Proceso de amparo
Capítulo I: Derechos protegidos (artículos 37° y 38°)
Capítulo II: Procedimiento (desde el artículo 39°
hasta el 60°)
Título IV: Proceso de hábeas data (desde el artículo
61° hasta el 65°)
Título V: Proceso de cumplimiento (desde el ar-
tículo 66° hasta el 74°)
Título VI: Disposiciones generales de los procesos
de acción popular e inconstitucionalidad
(desde el artículo 75° hasta el 83°)
Título VII: Proceso de acción popular (desde el ar-
tículo 84° hasta el 97°)
Título VIII: Proceso de inconstitucionalidad (desde
el artículo 98° hasta el 108°)
Título IX: Proceso competencial (desde el artículo
109° hasta el 113°)
Título X: Jurisdicción internacional (desde el
artículo 114° hasta el 116°)
Título XI: Disposiciones generales aplicables a los
procedimientos ante el Tribunal Consti-
tucional (desde el artículo 117° hasta el
121°)
El Proceso Constitucional – Su Naturaleza Particular 105

Título XII: Disposiciones finales (siete disposicio-


nes)
Título XIII: Disposiciones transitorias y derogatorias
(dos disposiciones)
106 GUIDO AGUILA GRADOS

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