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Estructuración disipativa microscópica y

el origen y evolución de la vida*


Karo Michaelian**

Introducción

E s bien sabido, tanto de manera empírica, así como teóricamente dentro del
formalismo de la termodinámica irreversible clásica ([1], véase el segundo
capítulo de esta obra), que la organización macroscópica espontánea de la ma-
teria en el espacio y el tiempo se produce dentro de un sistema sometido a un
potencial químico generalizado impuesto externamente. Esto ocurre como re-
sultado de un imperativo no-equilibrio termodinámico que tiende a aumentar
la disipación del potencial químico externo o, en otras palabras, que tiende a
difundir las cantidades conservadas de la Naturaleza (energía, momento, mo-
mento angular, carga, etc.) a través de grados de libertad cada vez más micros-
cópicos, o, en términos aún más generales, para producir entropía. Este fenómeno
en el que la estructuración de materia “espontánea” ocurre bajo un potencial
químico generalizada se conoce como estructuración disipativa.
Para el caso de la disipación de un gradiente de energía libre sobre un
sistema material, existirá un flujo continuo de energía a través del sistema, y
las fluctuaciones internas o externas podrían conducir al sistema a un estado
completamente nuevo de orden a través de la amplificación de una pertur-
bación, similar a lo que ocurre en la amplificación de la concentración de un
catalizador de producto en una reacción química auto catalítica. Tal auto am-
plificación o actividad auto catalítica requiere de una relación no lineal entre
las fuerzas y los flujos generalizados (véase el segundo capítulo de esta obra)
y esta no linealidad también dota al sistema de numerosas soluciones para el
estado estacionario (el estado estable independiente del tiempo).
Un ejemplo interesante de estructuración disipativa es la formación de
células de Bénard (véase la figura 1) que se produce en un sistema líquido

* El autor agradece la ayuda financiera concedida por la Dirección General de Asuntos del
Personal Académico, dgapa, con número de proyecto IN102316.
** Instituto de Física, unam, Circuito Interior de la Investigación Científica, Cuidad Universi-
taria, Cuidad de México. Contacto: (karo@fisica.unam.mx).

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La termodinámica de los sistemas complejos

sometido a un gradiente de temperatura entre una placa inferior fijada a alta


temperatura y una placa superior fijada a baja temperatura, y bajo la influen-
cia también de un campo gravitacional. Una fluctuación microscópica par-
ticular que produce un pequeño movimiento del elemento de volumen ca-
lentado del fluido hacia la placa superior será reforzada a causa de su menor
densidad con respecto al líquido por encima de este elemento. Si la fluctuación
es lo suficientemente grande, entonces esta fuerza dirigida hacia arriba del
elemento de volumen del fluido ganará sobre las fuerzas de fricción viscosas
que actúan contra el movimiento y sobre la conducción de calor que tiende a
amortiguar la dinámica macroscópica en el sistema, y el elemento de volumen
continuará su trayectoria ascendente y jalará el líquido más caliente detrás
de él. De esta manera, se establece una célula de convección, conocida como
una célula de Bénard. Estas células, cuyas dimensiones dependerán de las ca-
racterísticas físicas del material, del volumen de confinamiento, y el potencial
impuesto, proporcionarán ahora una fuerte perturbación local, estimulando a
los volúmenes vecinos de líquido a formar también células, y muy rápidamen-
te todo el sistema se llena de celdas de Bénard. Por tanto, la célula inicial, o,
de hecho, una pequeña porción de la misma, actúa como un catalizador para
la segunda célula, y así sucesivamente de una manera exponencial, explosiva.
Figura 1. El inicio de la estructuración del material en el espacio y el tiempo
como resultado de un potencial externo impuesto sobre el sistema y
una relación no lineal entre los flujos y las fuerzas.

Fuente: Elaboración propia con datos de la Web libres.

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Estructuración disipativa microscópica y origen y evolución de la vida

Como puede verse en la parte izquierda de la figura 1, la relación entre la


fuerza (gradiente de temperatura) y el flujo (flujo de calor) cuando la diferencia
de temperatura sobre el sistema está por debajo de un valor crítico ∆Tc hace
permanecer al sistema homogéneo (hay simetría espacial) y no existe más que
la conducción del calor. En la parte derecha de la figura se describe la situa-
ción no lineal cuando la diferencia de temperatura entre las dos placas es ma-
yor que un valor crítico ∆Tc produciendo las células de convección de manera
espontánea (células de Bénard) que generan una ruptura de simetría espacial.
La dirección de circulación del líquido en la célula de convección se determina
por la fluctuación microscópico inicial que creció en la célula. Dos soluciones
son permitidas en el punto de bifurcación, una con rotación en sentido horario
y la otra en sentido antihorario. Cuál de las dos es elegida específicamente en
cada situación depende de las fluctuaciones microscópicas particulares. En el
gráfico de la extrema derecha la producción de entropía interna se representa
como una función de la diferencia de temperatura sobre el sistema. Hay un
aumento en la pendiente de la producción de entropía como una función del
gradiente de temperatura en el valor crítico del gradiente de temperatura ne-
cesario para la convección.
¿Hay un límite inferior para el tamaño de estas estructuras de Bénard?
En un sistema de convección de tipo Bénard, hay dos procesos irreversibles
que se producen, uno es la conducción de calor y el otro es la convección.
La conducción de calor es la simple difusión de energía de vibración de las
moléculas del líquido de la placa inferior caliente a la placa superior fría. La
convección es el flujo dinámico de cantidades macroscópicas de líquido de-
bido a los gradientes de densidad resultantes del gradiente de temperatura.
Convección surge espontáneamente cuando las condiciones físicas lo permi-
ten, cuando la fuerza de flotación ascendente debido a la menor densidad de
un elemento de volumen de líquido calentado se hace mayor que las fuerzas
viscosas de fricción que se oponen a su movimiento. La convección deviene en
un observable macroscópico cuando el flujo de calor debido a la convección se
vuelve predominante con respecto al flujo de conducción que tiende a amor-
tiguar el movimiento macroscópico. Esto, por supuesto, requiere un gradiente
de temperatura lo bastante grande sobre el sistema, y ​​que la conducción del
calor sea lo suficientemente lenta desde la placa caliente a la fría de manera
que la convección siga siendo dominante sobre la conducción. Cuando se re-
duce la distancia entre las dos placas, la difusión del calor (conducción) se hace
cada vez más “instantánea” y a pesar de que el gradiente de temperatura se
hace mayor, las células de convección de Bénard, finalmente, no pueden com-
petir en la disipación de calor. De hecho, en esta configuración, su existencia

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La termodinámica de los sistemas complejos

tendría el efecto de reducir el flujo de calor, o la producción de entropía, y por


lo tanto la convección no interferiría con el proceso disipativo más eficiente
de la conducción. En estas pequeñas dimensiones, únicamente la conducción
subsiste. Esto sucede para tamaños de celda mínimo de convección, corres-
pondiente a aproximadamente diez micras (1 micra = 1μm = 10−6 m).
Otro ejemplo típico del límite para el tamaño de una estructura disipa-
tiva es el producido por un sistema de reacción-difusión macroscópica, como
el que da lugar al oscilador químico de Belousov -Zhabotinsky (véase la figu-
ra 2). En tal sistema macroscópico, los tiempos de difusión característicos (el
tiempo medio entre eventos de dispersión) son muy grandes en comparación
con los tiempos de la reacción química típica, por lo que los tiempos de re-
acción pueden ser considerados como instantáneos. Alan Turing predijo que
en un sistema de reacción y difusión de productos químicos tales, los patrones
macroscópicos de productos y reactivos espontáneamente surgirían, rompien-
do la homogeneidad espacial y temporal si existiera un agente autocatalítico
(un activador) cuya eficacia fuera limitada por un inhibidor. Esta constituye
una forma de introducir la no linealidad en el sistema a través de la retroali-
mentación. En un sistema de reacción-difusión, el tamaño característico del
patrón macroscópico es, por necesidad, mayor que la de la duración media de
difusión (la distancia media a la que una molécula viaja entre los eventos de
reacción). Para los sistemas biológicos en un entorno cuyo solvente es el agua,
el tamaño mínimo de estructuración disipativa de este tipo de sistema de reac-
ción-difusión es también del orden de micras (10−6 m) [2].
Figura 2. Patrones de Turing de gradientes de concentración de los
reactivos y los productos formados en un sistema Beluosov-Zhabotinsky
de reacciones químicas con difusión.

Con una fuente constante de los reactivos y los


productos (es decir, con un potencial químico
constante definido e impuesto por el medio
ambiente) los patrones oscilan en el espacio y el
tiempo, dando la apariencia de un sistema vivo.
Esta ruptura de simetría en el espacio y tiempo
es el resultado termodinámico de no equilibrio
y es accionado por el principio termodinámico
de optimizar la tasa de producción global de la
entropía. Los patrones de Turing son de tama-
ño limitado, alrededor de unas pocas micras.
Fuente: Elaboración propia con datos de la
Web libres.

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Estructuración disipativa microscópica y origen y evolución de la vida

Por lo tanto, un sistema disipativo conducción-convexión de calor Bénard,


o un sistema reacción-difusión Belousov-Zhabotinsky no podrían dar lugar a la
estructuración disipativa en una escala inferior de una micra. Sin embargo, la
estructuración disipativa a nivel subcelular, e incluso en la escala nanométrica,
es bien conocida como puede ser evidenciado por los muchos procesos que
ocurren dentro de una célula viva. Un claro ejemplo de ello son los motores
moleculares (véase el tercer capítulo de esta obra) o la traducción en los riboso-
mas (véase la figura 3). Deben existir, por lo tanto, otros mecanismos de disipa-
ción aparte de los de convección-conducción y reacción-difusión que operan a
escala nanométrica y que impulsan esta estructuración microscópica.
En la dimensión de nanoescala, en particular para la materia biológica
hay cohesión entre los átomos a través de enlaces covalentes fuertes y esto
permite transiciones estructurales moleculares; por ejemplo, entre diferentes
estados geométricos, isómeros o tautómeros. Existe la posibilidad también de
transiciones entre los estados fundamentales y excitados electrónicos, entre
diferentes orientaciones de momentos dipolares eléctricos o magnéticos bajo
un campo eléctrico o magnético impuesto externamente, o entre complejos
moleculares o estados excimer, o separación de fases microscópicas de diferen-
Figura 3. Diagrama del ribosoma, orgánulo celular donde la
información genética se convierte en proteínas. Este proceso se produce
en la escala submicrométrica, lo que implica la existencia de estructuración
microscópica a través de la disipación. Los motores moleculares
(véase el tercer capítulo en esta obra) son otro ejemplo de
estructuración disipativo microscópica.

Crédito de la imagen: LadyofHats.


Fuente: LadyofHats, dominio público.

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La termodinámica de los sistemas complejos

tes componentes. Estas transformaciones están relacionadas con los grados de


libertad internos de la molécula que, por supuesto, también están disponibles
para la distribución de las cantidades termodinámicas conservadas como la
energía, el momento angular, carga, por mencionar algunas.

Formalismo termodinámico de no-equilibrio para


el tratamiento de grados de libertad internos

El formalismo termodinámico para el tratamiento de los grados de libertad


internos en los flujos y las fuerzas microscópicas que dan lugar a la estructu-
ración microscópica es similar al de tratamiento de los flujos y las fuerzas que
dan lugar a la estructuración macroscópica. El formalismo que se muestra a
continuación se debe a Prigogine [1]. El punto de partida es, como de costum-
bre, la ecuación de Gibbs:
𝑑𝑆 1 𝑑𝐸 𝑝 𝑑𝑉 1 ∂𝑛(𝛾)
 =     +     −    µ(𝛾)   𝑑𝛾 (1)
𝑑𝑡 𝑇 𝑑𝑡 𝑇 𝑑𝑡 𝑇 ∂𝑡
donde 𝑛(𝛾) es el número de moléculas en un estado definido por alguna coor-
denada interna 𝛾 (por ejemplo el ángulo ϑ del momento dipolar eléctrico de
la molécula con respecto a un campo eléctrico aplicado externamente), por lo
que 𝑛(𝛾)𝑑𝛾 es el número de moléculas para las que la coordenada interna se
encuentra entre 𝛾 y 𝛾 + 𝑑𝛾. Si ahora suponemos que el cambio de 𝛾 es discre-
ta, es decir, 𝛾 puede ser cambiado por transformaciones de, o hacia, los estados
vecinos 𝛾-1 o 𝛾+1, se tiene que:
𝑑𝑛(𝛾)
 + 𝑣𝛾 − 𝑣𝛾−1 = 0, (2)
𝑑𝑡
donde 𝑣𝛾 es la tasa de tránsito 𝛾 → (𝛾+1) y 𝑣𝛾-1 es la tasa de tránsito (𝛾 −1) → 𝛾.
Si 𝛾 es un parámetro continuo, entonces la ecuación equivalente es:
∂𝑛(𝛾) ∂𝑣(𝛾)
 +   = 0 (3)
∂𝑡 ∂𝛾
que es una ecuación de continuidad en el espacio interior de coordenadas 𝛾.
Aquí, 𝑣(𝛾) es la velocidad de reacción (flujo) del flujo de las moléculas entrando
o saliendo del estado definido por la coordenada 𝛾. En notación vectorial, la
ecuación (3) se convierte en:
∂𝑛(𝛾)
 −𝑑𝑖𝑣(𝑣(𝛾)) = 0 (4)
∂𝑡

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Estructuración disipativa microscópica y origen y evolución de la vida

Por integración por partes, la ecuación (1) se puede transformar en:


𝑑𝑆 1 𝑑𝐸 𝑝 𝑑𝑉 1 ∂𝑣(𝛾)
 =      +     −     𝑑𝛾 (5)
𝑑𝑡 𝑇 𝑑𝑡 𝑇 𝑑𝑡 𝑇 ∂𝛾
por lo que la producción interna de entropía debido al flujo a lo largo de la
coordenada interior 𝛾 es:
𝑑�𝑆 1 ∂µ(𝛾)
 = −      𝑣(𝛾)𝑑𝛾 > 0. (6)
𝑑𝑡 𝑇 ∂𝛾
Ahora uno puede postular un refinamiento adicional de la segunda ley de
la termodinámica, válida dentro del espacio interno microscópico de coorde-
nadas; en cada parte del espacio interno de coordenadas, los procesos irreversibles procederán
en una dirección tal que una producción de entropía positiva resultará. Esto implica que:
1 ∂µ(𝛾)
σ*= −     𝑣(𝛾)> 0 (7)
𝑇 ∂𝛾

donde σ*es la producción de entropía por unidad de volumen en el espacio de


coordenadas internas (de configuración); σ* tiene la forma usual de un produc-
1 ∂µ(𝛾)
to de una afinidad (fuerza) − 𝑇   ∂𝛾 y una tasa 𝑣(𝛾) de un proceso irreversible.
Si hay, por ejemplo, debido a un campo externo, una energía potencial
que varíe con 𝛾, entonces este término dependiente de la energía debe ser
considerado en la dinámica, ya que conducirá a una fuerza que afecta al flujo.
Por ejemplo, si 𝛾 es el ángulo ϑ de un dipolo con respecto a un campo eléctrico
externo, ε, entonces existe una energía potencial de la forma:

𝐸��� = −𝑚ε cos (ϑ ) (8)

donde 𝑚 es el momento dipolar eléctrico, y aparece una fuerza correspon-


diente debido al campo externo ∂𝐸�∂𝛾 dando la producción de entropía neta
por unidad de volumen del espacio de coordenadas como:
1 ∂µ(𝛾) ∂𝐸
σ*= −    �  +  �𝑣(𝛾) > 0 (9)
𝑇 ∂𝛾 ∂𝛾
Tales transiciones estructurales a mayor orden molecular pueden ser ini-
ciadas por el flujo de energía a través del material, al igual que ocurre en el
caso de los sistemas macroscópicos como la célula de Bénard. Sin embargo, la
estructuración de no equilibrio sólo se producirá si se produce la disipación y
la estructuración generalmente sólo persistirá si persiste la disipación.

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La termodinámica de los sistemas complejos

Un análisis clásico con una perspectiva termodinámica irreversible como


la dada anteriormente, en términos de flujos y fuerzas y la producción de
entropía resultante, puede conducir a una mejor comprensión de un proceso
irreversible y también puede conducir a un análisis más simple del proceso.
Por ejemplo, suponiendo que existe una relación lineal entre la velocidad y
la afinidad, es posible obtener una simple formulación termodinámica de la
teoría de la orientación de los dipolos de Debye en un campo eléctrico alter-
nante. Tal análisis termodinámico de no-equilibrio también puede conducir
a una comprensión de la formación y la proliferación de las moléculas funda-
mentales de la vida como se demostrará a continuación después de unas pocas
palabras relativas a la estructuración disipativa microscópica en general.
Las reacciones químicas o fotoquímicas y de difusión, así como las posi-
bles transiciones de fase estructurales moleculares mencionadas anteriormente,
pueden conducir a la estructuración microscópica a través de la disipación
de un potencial químico generalizado. Este nuevo campo de investigación, se
refiere a la estructuración disipativo microscópica, aunque ya tratado formal-
mente por Prigogine [1] a través del análisis de los grados de libertad internos
como se indica más arriba, sólo es recientemente que está recibiendo mucha
atención debido a su potencial de aplicación en la tecnología porque la estruc-
turación por disipación inducida a escala nanométrica puede persistir incluso
después de la eliminación del potencial químico generalizado externo, debido
a cuestiones de movilidad atómica y molecular y por lo tanto puede ser utili-
zado en un gran número de nuevas aplicaciones prácticas donde se requiere
nanoestructuración controlada. Hess y Mikhailov han estudiado los mecanis-
mos particulares para nanoestructuración de materia blanda basada en la se-
paración de fases en equilibrio de dos especies moleculares en una superficie y
un proceso de de-absorción inducida por fotones [2].
Procesos inducidos por fotones a menudo se asocian con la estructuración
disipativa microscópica porque los fotones pueden ofrecer una intensa canti-
dad de energía de baja entropía localmente en una cantidad muy pequeña de
material. Esto conduce a muy grandes fuerzas generalizadas en dimensiones
microscópicas que pueden conducir a la auto organización microscópica como
una respuesta para disipar el potencial aplicado de fotones. Un ejemplo típico
de esto es un sistema de acción láser. En un sistema operando en el modo de
acción láser, los fotones de una longitud de onda de resonancia particular de
la cámara, estimulan átomos en el material para emitir fotones de la misma
longitud de onda de una manera coherente. La formación de un sistema auto
organizado de átomos emisores de manera coherente desde un estado excitado
en particular da lugar a un estrecho haz de fotones de monofrecuencia y co-

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Estructuración disipativa microscópica y origen y evolución de la vida

herente. A pesar de que el estado organizado del haz coherente de fotones de


salida es de baja entropía (en comparación con un espectro del cuerpo negro
que emite la misma cantidad de energía), la producción de entropía es favo-
recida por la desocupación de los estados vibracionales inferiores del estado
excitado electrónico del material, permitiendo que el campo de bombeo pueda
ser disipada más eficientemente que lo que sucedería sin la emisión estimulada.
Un láser se calienta durante su funcionamiento y es este calor emitido hacia
el medio ambiente el que nos da una medida de la producción de entropía
inherente del sistema.

Las moléculas fundamentales de la vida


son estructuras disipativas microscópicas

Teniendo en cuenta la ubicuidad de los fotones de alta energía que llegan a


la superficie de los planetas, y el gran número de vías de reacción fotoquí-
micas disponibles con las reacciones inducidas por fotones en comparación
con reacciones térmicas en el estado electrónico fundamental, sería de espe-
rar que la estructuración disipativa microscópica fuera muy común. Hemos
propuesto que las moléculas fundamentales de la vida (las moléculas que se
encuentran en los tres dominios de la vida) y sus asociaciones en los complejos
son ejemplos de estructuras disipativas auto organizadas microscópicas que se
formaron bajo el flujo de fotones uv-c prevalente en el Arcaico [3], [4], [5],
[6]. La evidencia de esto se encuentra en las grandes secciones transversales
de absorción localizadas en casi todas las moléculas fundamentales con picos
de absorción que se encuentran en casi todas las ventanas de la radiación uv-c
que llegaba a la superficie de la Tierra durante el Arcaico (véase la figura 4).
Esta auto organización en virtud de un potencial de fotones impuestos tiene
mucha relevancia para el origen de la vida, lo que veremos como un proceso
de estructuración disipativa inducida por los fotones.
Los nucleótidos y su polimerización en hebras individuales de arn y adn
absorben y disipan la luz uv-c y pueden formarse a partir de moléculas pre-
cursoras más simples, tales como cianuro de hidrógeno, hcn, por los mismos
fotones uv-c que eventualmente se disipan con tal eficacia. A pesar de que las
vías particulares de reacción fotoquímicas para obtener la multitud de pig-
mentos y moléculas fundamentales todavía tienen que ser descubiertos, la exis-
tencia de estructuración disipativa microscópica se evidencia, por ejemplo, en
la gran cantidad de moléculas de pigmentos orgánicos que se encuentran en
todo el cosmos donde la luz uv está disponible [5]. Hoy en día, existe una si-
tuación similar en la Tierra con pigmentos que disipan en la parte del espectro

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La termodinámica de los sistemas complejos

visible que se auto organizan a través de las rutas biosintéticas más complejas,
pero siguen siendo, sin embargo, las estructuras disipativas microscópicas para
disipar la misma luz visible que los produjo.

Figura 4. Las longitudes de onda de absorción máxima de muchas


de las moléculas fundamentales de la vida (común a los tres dominios)
coinciden con el espectro solar previsto en la superficie de la Tierra
en el uv-c en el momento de origen de la vida en 3.85 Ga y hasta al
menos 2.9 Ga. El tamaño de la fuente de la letra indica más o menos el
tamaño relativo del coeficiente de extinción molar del pigmento indicada.

Crédito de la imagen: Adaptado de [4].


Fuente: Tomado de Michaelian, K. y Simeonov, A. (2015) Fundamental molecules of life are pigments
which arose and co-evolved as a response to the thermodynamic imperative of dissipating the prevailing
solar spectrum. Biogeosciences, 12: 4913-4937, www.biogeosciences.net/12/4913/2015/ doi:10.5194/bg-
12-4913-2015. [Revista de acceso libre en Internet, bajo Creative Commons license].

Estructuración disipativo microscópica de


los nucleótidos a partir de hcn bajo luz uv-c

La molécula de 3 átomos que contiene carbono más abundante en el cosmos


observable es cianuro de hidrógeno hcn. Oro y Kimball [7] y [8] fueron los
primeros en descubrir una ruta de reacción de hcn hacia los nucleótidos de

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Estructuración disipativa microscópica y origen y evolución de la vida

purina. Ferris y Orgel [9] más tarde descubrieron una vía fotoquímica genérica
a las bases que figuran en el esquema de reacción que se muestra en la figura
5. Más tarde, Saladino et al. [10] y [11] demostraron que todos los nucleótidos
excepto la guanina podrían formarse a partir de h2ncoh formamida (un pro-
ducto común de hcn y h2o) en un entorno de agua a altas temperaturas de
entre 100 °C y 160 °C con un número de distintos minerales prebióticamente
disponibles que actúan como catalizadores. Finalmente, Barks et al. [12] de-
mostraron que la guanina se podría derivar de formamida bajo irradiación uv
a temperaturas más bajas.
Figura 5. Genérico vía fotoquímica para producir los nucleótidos
descubierto por primera vez por Ferris y Orgel [9].

Cuatro moléculas de hcn se transforman en el oligómero más pequeño estable (tetrámero) de hcn,
conocido como cis-2,3-diaminomaleonitrilo (cis-damn), (1), que puede ser convertido
fotoquímicamente a través de fotones uv-c en un intermedio imidazol
(4-amino-1H-imidazol-5-carbonitrilo, aicn, (2) y que más tarde forma una purina
(en este caso, la adenina), (3).
Fuente: Tomado con permiso de Boulanger et al. [15]. Adaptado de Ferris, J. P. y Orgel, L. E.
(1966) An unusual photochemical rearrangement in the synthesis of adenine from
hydrogen cyanide, J. Am. Chem. Soc., 88: 1074.

La formación de los nucleótidos a partir de formamida a alta temperatura


y utilizando los catalizadores inorgánicos puede haber sido operativa bastante
antes del origen de la vida en 3.85 Ga, quizás incluso durante el Hadeano (4.6
- 4.0 Ga). Sin embargo, se estima que la temperatura superficial de la Tierra
a 3.85 Ga debe haberse enfriado a ~ 80 °C [13], [14], demasiado frío para la
química térmica normal con formamida, y por entonces la vía fotoquímica a
la producción de las bases parecería ser la única opción viable. Sin embargo, la
razón más importante para concentrarse en las rutas de reacción fotoquímica
es que estas proporcionarían una ruta para la estructuración disipativo micros-
cópica y la proliferación auto catalítica, que parecen ser las características más
relevantes de la vida, incluso en la actualidad. En lo que sigue, por lo tanto,
nos concentramos en la vía fotoquímica genérica que se muestra en la figura 5.
Aunque los procesos reales que conducen a partir de (1) a (2) y (2) a (3)
(ver figura 5) no se determinaron anteriormente, Boulanger et al. [15] han
analizado recientemente los posibles mecanismos de los pasos fotoquímicos en

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La termodinámica de los sistemas complejos

detalle utilizando la cinética química y la química computacional que emplea


la teoría de funcionales de densidad, y la teoría de funcionales dependientes
del tiempo, para determinar los estados mínimos y de transición, en el estado
electrónico fundamental y el estado excitado, respectivamente. La rápida disi-
pación del exceso de energía debido a la absorción de fotones y la conversión
interna a energía vibratoria, con 2/3 de la energía en exceso siendo disipada
dentro de 0.2 ps (un picosegundo = 1 ps = 10-12 s) a las moléculas de agua cir-
cundantes, da a entender que las alturas máximas de barrera de energía libre
para las reacciones térmicas de estado fundamental caliente se calculan como
siendo aproximadamente 30 kcal/mol [15]. Las barreras más altas a estas
tendrían que ser vencidas con la absorción de un fotón. Ellos encuentran que
hay, por lo tanto, solo una secuencia de pasos que es termodinámicamente y
cinéticamente compatible con el experimento. Esta secuencia se representa
esquemáticamente en la figura 6.

Figura 6. La secuencia de las reacciones fotoquímicas y químicas


que conducen a partir de cis-damn en (1) a aicn en (19).

Las flechas continuas corresponden a las reacciones directas y


las flechas de puntos a las reacciones hacia atrás.
Fuente: Tomado de Boulanger, E., Anoop, A., Nachtigallova, D., Thiel, W. y
Barbatti, M. (2013) Photochemical steps in the prebiotic synthesis of purine precursors
from hcn, Angewandte Chemie International Edition, 52: 8000-8003.
[Revista de acceso libre en Internet, bajo Creative Commons license].

La reacción completa requiere el foto-excitación de cis-damn (1), trans-


damn (4), y aiac (5) con uv-c fotones de más de 4.0 eV. Koch y Rodehorst [16]
han encontrado que la irradiación con luz uv-c conduce a la fotoisomeriza-
ción de quitar cis-damn un estado fotoestacionario con un gran predominio de

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Estructuración disipativa microscópica y origen y evolución de la vida

trans-damn (4) isómero sobre de cis-damn (1). Esta isomerización bajo el flujo
de luz uv-c es un ejemplo sencillo de estructuración disipativo microscópico
que implica grados de libertad internos isoméricos de las moléculas.
Quizá el resultado más importante que Boulanger et al. [15] encuentran,
y un resultado de gran importancia para la tesis de este capítulo, es que si bien
se añaden energías mayores a 4.0 eV al sistema a través de excitación por
fotones uv-c, la mayor parte de esta energía, en lugar de ser utilizada en las
reacciones fotoquímicas, es, en cambio, simplemente disipada al estado funda-
mental de la estructura relevante a través de la conversión interna que ocurre
en menos de 0.2 ps [15]. De hecho, Koch y Rodehorst [16] han demostrado
que la damn (1) está excitada 300 veces (en promedio) antes de que un evento
de ciclación se lleve a cabo. La formación de las purinas a partir de hcn es,
por tanto, un proceso muy disipativo y los datos experimentales presentados
por Koch y Rodehorst junto con las simulaciones dinámicas moleculares de
Boulanger et al. indican que el proceso observado en la formación de purina
a partir de hcn bajo un flujo de luz uv-c es un ejemplo de estructuración
disipativa microscópica en la que surgen las estructuras moleculares “espon-
táneamente” para disipar el mismo potencial químico generalizado externo
que los produjo.

Estructuración disipativo microscópica de hebra sencilla de adn

Suponiendo que los nucleótidos se hayan formado a través de alguna estructu-


ración disipativa microscópica particular, como se sugiere en la sección anterior,
el siguiente paso en la evolución de la vida debe haber sido la polimerización
de las bases en el arn o adn de una sola hebra. Hay dos razones termodinámi-
cas (en equilibrio y fuera de él) para la polimerización de las bases en hebras,
que son en primer lugar, la mayor estabilidad frente a la hidrólisis y la provisión
de un andamio para permitir que las moléculas de tipo antena unan al arn
o adn y quitar a través de la transferencia de energía de tipo Förster, poder
utilizar las intersecciones cónicas de estas moléculas aceptadoras para disipar
rápidamente en calor su energía de excitación electrónica inducida por uv-c
[6]. En esta sección se muestra cómo la estructuración disipativa microscópica
puede conducir a la formación de arn o adn de una sola hebra una vez que los
nucleótidos y la luz uv-c existieron en el medio ambiente.
Considerese el siguiente esquema de reacción simplificado para la produc-
ción fotoquímica auto catalítica de polímeros de adn o arn de hebra sencilla de
longitud, digamos, 10 nucleótidos. Más detalles de la serie de reacciones en el
contexto de las condiciones ambientales del Arcaico imperante, que he llamado

115
La termodinámica de los sistemas complejos

“replicación asistida por luz ultravioleta y temperatura” (uv-tar), y para los


cuales existe alguna evidencia experimental tentativa, se da en [17] y [6]:

(1) 3γ₂₆₀ + 3PO₃ + Ns → Nt*

(2) 10 Nt* + ssDNA₁₀ + Mg²⁺ → dsDNA₁₀ + Mg²⁺

(3) γ₂₆₀ + dsDNA₁₀ → 2ssDNA₁₀

En la reacción (1), tres 260 nm uv-c fotones interactúan con tres grupos
fosfatos PO₃ y un nucleótido Ns para producir un nucleótido activado Nt *.
En la segunda reacción (2), 10 nucleótidos activados interactúan, durante la
noche a temperaturas algo más frías y con la ayuda de iones Mg²⁺ que actúan
como catalizadores para la polimerización, con un segmento de adn de cade-
na sencilla de 10 nucleótidos ssdna10 para producir un adn de doble hebra,
dsdna₁₀. En la reacción fotoquímica final (3), que se producen durante el día,
un 260 nm uv-c fotón interactúa con un adn de doble cadena y, a través de
la disipación en calor local, desnaturaliza en dos adns de cadena sencilla [17].
Tenga en cuenta que debido a la naturaleza fuertemente de no equilibrio de
estas reacciones que implican fotones de alta energía, las velocidades de reac-
ciones reversas serían esencialmente cero. La reacción fotoquímica en general
por lo tanto se puede escribir como;

31γ₂₆₀ + 30PO₃ + 10Ns + ssDNA₁₀ → 2ssDNA₁₀

Que es justamente una reacción fotoquímica auto catalítica de


forma A + B → 2B para la producción de dna de hebra sencilla, con
A = 31γ₂₆₀ + 30PO₃ + 10Ns y B = ssDNA₁₀.
Suponiendo un suministro relativamente constante de fotones de 260
nm, grupos fosfato, y nucleótidos, sería de esperar, exactamente como en el
caso de una reacción química auto catalítica [1], que las concentraciones en
estado estacionario de adn de una hebra sencilla (ssdna₁₀) podría aumentar en
muchos órdenes de magnitud mayor que lo que se esperaría si estas reacciones
se llevan a cabo cerca del equilibrio (por ejemplo, con la química inducida tér-
micamente). La distancia fuera del equilibrio está determinada esencialmente
por el potencial de fotones que se deriva de la energía libre disipada durante la
conversión del haz incidente de fotones (uv-c) en la emisión de salida (que ten-
dría un espectro de cuerpo negro casi a la temperatura del adn en su entorno
disolvente de agua). Estas afinidades, que representan la fuerza generalizada

116
Estructuración disipativa microscópica y origen y evolución de la vida

de conducir las reacciones fotoquímicas, se pueden derivar usando ya sea un


cálculo aproximado empleando presiones de fotones [3], o un cálculo más
exacto utilizando una expresión derivada por Planck para la entropía de un
haz arbitraria de fotones [6].
Teniendo en cuenta que con el fin de alcanzar un estado estacionario en
el que la concentración de polímeros de adn de cadena sencilla son grandes, se
requiere un suministro relativamente constante de fotones de 260 nm, grupos
fosfato, y nucleótidos. El flujo de fotones uv-c del sol durante el Arcaico habría
sido grande y constante; con un flujo integrado entre 230 y 290 nm de aproxi-
madamente 5.5 Wm⁻² [4] dando aproximadamente 7 x 10¹⁸ fotones m⁻² s⁻¹ en
la región uv-c que llegan a la superficie de la Tierra al mediodía en el ecuador.
Las concentraciones de los grupos fosfato y los nucleótidos también tendrían
que ser apoyados por reacciones fotoquímicas auto catalíticas similares, tal
como se detalla para las bases nitrogenadas en la sección anterior.

Proliferación auto catalítica fotoquímica


de las moléculas fundamentales

Siguiendo el análisis de no-equilibrio de Prigogine de las reacciones químicas


auto catalíticas [1], se ha demostrado [3] que, en virtud de un imposición de
fotones solares, y dado un suministro constante de reactivos y una dispersión
constante de los productos, se puede encontrar una ruta fotoquímica a la pro-
ducción de una molécula de pigmento (como los dados anteriormente para
la producción de los nucleótidos y de adn de una sola hebra, ssdna), y si esa
molécula de pigmento es eficiente en disipar el mismo potencial de fotones que
se requiere para producirlo, entonces, una situación similar a la de la reacción
química auto catalítica existiría, solo que se disipará un potencial fotoquími-
co, en lugar de un potencial químico. De una manera similar a como con
el catalizador de una reacción química auto catalítica, la concentración del
pigmento en la reacción auto catalítica fotoquímica en el estado estacionario
termodinámico (cuando las tasas de todos los procesos disipativos ya no están
cambiando en tiempo, dada una constante tasa de fotones externas impuesta
por potenciales y una fuente constante de reactivos y dispersión de productos)
aumentará en muchos órdenes de magnitud más de lo que cabría esperar en
condiciones cerca de equilibrio. Una derivación matemática de esto se ha dado
en la referencia [3]. La derivación muestra que cuanto mayor es la eficacia del
pigmento particular en la disipación del potencial de fotones solares, mayor es
la cantidad de pigmento que se esperaría en el estado estacionario y mayor es la
producción de entropía global del proceso en el estado estacionario.

117
La termodinámica de los sistemas complejos

Arriba hemos dado un ejemplo de la producción fotoquímica auto catalí-


tica de adn de cadena sencilla basada en la naturaleza catalítica de la plantilla
de hebras individuales y la activación de nucleótidos a través de los fotones
uv-c y la desnaturalización inducida por uv-c del adn a través de la disipación
de fotones. Sin embargo, otros tipos de reacciones fotoquímicas auto catalíticas
también son posibles para la producción de las moléculas fundamentales. Por
ejemplo, supongamos que un fotón uv-c es capaz de convertir una molécula
A más una molécula de B en una molécula de pigmento C a través de una
reacción fotoquímica. Ahora bien, las reacciones fotoquímicas son como re-
acciones térmicas en el sentido de que las temperaturas más altas implican un
movimiento más rápido en el espacio de fases (las velocidades y las coordena-
das de las moléculas) que es útil en la búsqueda de la orientación óptima de
colisión entre A y B para que la reacción tenga lugar. Las tasas de reacción
para las reacciones químicas y fotoquímicas son, pues, una función creciente
de la temperatura local del disolvente. Si los pigmentos C producidos en una
reacción fotoquímica son disipadores de fotones eficaces, con la conversión de
la energía del fotón rápidamente en calor local, su presencia local, por lo tanto,
puede aumentar la velocidad de la reacción fotoquímica necesaria para pro-
ducir el pigmento en sí. Por lo tanto, actúa como un catalizador para su propia
producción y tenemos otro tipo de reacción fotoquímica auto catalítica.
No sólo podría el pigmento catalizador proporcionar calor local, también
puede ser capaz de transferir energía de otras maneras, tales como a través de
la transferencia de energía por una resonancia tipo Förster, a través de una
transferencia de electrones, o fluorescencia, etc. En tales reacciones auto cata-
líticas, la concentración de pigmentos C aumentará a un valor en el estado es-
tacionario que es muchos órdenes de magnitud mayor que lo que hubiera sido
si el pigmento no tuviera sus propiedades catalíticas, o si la reacción ocurriera
cerca del equilibrio. La dispersión del pigmento catalizador recién formado
por cualquier mecanismo implicará una producción local continua del pig-
mento. A esto nos hemos referido como “la proliferación de pigmento” y dota
a la vida de su “vitalidad”.
Ahora es posible imaginar conjuntos de reacciones fotoquímicas que ocu-
rren autocatalíticamente, cada uno se alimenta de un potencial químico produci-
do (por ejemplo, los gradientes térmicos) mediante una reacción fotoquímica más
fundamental. Esto es similar a lo que sugirió Kaufmann [18], pero con una reac-
ción fotoquímica de conducción fundamental y la participación de las moléculas
fundamentales como pigmentos catalíticos para la disipación del flujo uv-c solar.
El proceso global genera más entropía que podría sumarse a los procesos
individuales (si es que se pudieran separar artificialmente). Esta jerarquía de

118
Estructuración disipativa microscópica y origen y evolución de la vida

ciclos disipativos auto catalíticos es exactamente el esquema empleado por la


vida de hoy, tal como en el ciclo metabólico de Crebs o la fijación de carbono
en el ciclo fotosintético.
Por último, se hace hincapié en que es la disipación del potencial de fo-
tones solares por estas moléculas fundamentales de la vida (pigmentos para
la radiación uv-c) a través del tipo de reacción fotoquímica auto catalítica
mencionada anteriormente, lo que condujo a su proliferación sobre la Tierra
iluminada por el sol. Es esta proliferación impulsada por el flujo de fotones la
que identificamos a escalas macroscópicas como la “vitalidad” de la vida. Estas
moléculas y sus estructuras de apoyo (organismos) no tienen una misteriosa
“voluntad de sobrevivir y proliferar”, como los darwinistas se ven obligados a
verlo. Son conducidos a la proliferación y evolución a través de disipar el po-
tencial de fotones externos, y el reconocimiento de este hecho proporciona una
base no tautológica para la comprensión de la evolución en un paradigma ter-
modinámico basado en la física y la química y más general que el paradigma
darwinista. La selección natural no está funcionando como los darwinistas lo
ven, y debemos, por tanto, considerar ahora como más correcta la explicación
termodinámica de no equilibrio que hemos dado aquí y se refiere a la “selec-
ción natural” como “selección termodinámica”.

La memoria y la codificación de la información


en estructuras microscópicas disipativas

La auto organización microscópica a través de la disipación dota de caracte-


rísticas a la materia de la vida que la distinguen de otras estructuras disipativas
macroscópicas que normalmente consideramos como abióticas en la naturaleza,
tales como huracanes o células de convección. La estructuración disipativa mi-
croscópica permite el concepto de la memoria del organismo respecto a los po-
tenciales químicos generalizados externos disponibles, o que fueron en un tiempo
disponibles, en el entorno de organismos debido a cuestiones de la movilidad
atómica relativas a la fuerte unión covalente entre átomos orgánicos. Como se
mencionó anteriormente, estructuración a nivel nanométrica puede persistir in-
cluso después de la eliminación del potencial químico generalizada externa.
Como un ejemplo de lo anterior, la codificación química estereoscópica
para otro pigmento en el uv-c, el aminoácido triptófano, sucede porque el
mismo puede utilizar (en un sentido termodinámico de no-equilibrio) la inter-
sección cónica de arn o adn para disipar rápidamente su energía de excitación
electrónica después de la absorción de un fotón uv-c. El codón de arn o adn
que especifica para el triptófano era, por tanto, parte de una estructura disi-

119
La termodinámica de los sistemas complejos

padora microscópica creada durante el Arcaico que ha persistido (e incluso se


utiliza) hasta hoy día a pesar de que el potencial químico externo generalizado
que lo creó (el potencial de fotones uv-c) ya no existe en la superficie de la Tie-
rra. Así finalmente el arn y adn se convirtieron en un almacenamiento mole-
cular de información, donde la información inevitablemente está asociada con
la disipación de un potencial químico generalizado impuesto externamente, ya
sea existente o extinguido, en el medio ambiente del organismo.
La formación y la selección de un codón para uno de los aminoácidos
uv-c de absorción, por ejemplo triptófano, es por lo tanto otro ejemplo de la
estructuración disipativa microscópica bajo la luz uv-c predominante del Ar-
caico. La persistencia del codón hasta hoy, a pesar de que ya no existe un flujo
de fotones uv-c en la superficie de la Tierra, es un ejemplo de la persistencia
de la estructuración a escala nanométrica, incluso después de la eliminación
del potencial químico generalizado impuesto.

Evolución

A través de la biosfera de la Tierra, la mayor parte de la energía libre disponible


en el flujo de fotones solares que llega a la superficie es simplemente disipada
directamente en calor por una enorme cantidad y variedad de pigmentos orgá-
nicos, de los cuales la clorofila es sólo una, en esta primordial función termodiná-
mica disipativa de la vida. Por ejemplo, los carotenoides son conocidas moléculas
aceptadoras para la disipación rápida (en menos de 200 ps) de las moléculas
excitadas donantes de clorofila. Los dos pigmentos están confinados juntos en
las proteínas inducibles de alta luz (Hilps) que se encuentran en las plantas, que
son los precursores de los complejos de la recolección de luz (lhc) en las ciano-
bacterias [19]. Incluso con el formidable despliegue de complejos de pigmentos
evolucionados, el flujo integrado de fotones del sol en la superficie de la Tierra
es tan abundante (~10²² m⁻²s⁻¹) que sólo se absorbe y disipa una pequeña parte
de los fotones solares que llegan a la superficie de la Tierra en plantas, diato-
meas y cianobacterias [4]. El resto de los fotones solares, principalmente aquellos
con longitud de onda mayor que la correspondiente al borde rojo (~700 nm),
se reflejan simplemente, prácticamente sin disipación de energía, pero con una
producción de entropía, debido al hecho de que la energía se distribuye después
de la reflexión sobre un ángulo sólido más grande en el espacio.
El proceso de coevolución biótico-abiótico termodinámicamente más im-
portante ha sido el de incrementar la eficiencia en la disipación de fotones en la
Tierra debido a su entorno solar y esta evolución ha continuado desde la forma-
ción de la Tierra en el Hadeano hasta la época actual. En la opinión del autor de

120
Estructuración disipativa microscópica y origen y evolución de la vida

este capítulo, no hay mejor descripción sucinta de la evolución biológica que esta
observación. En la región de longitud de onda corta, el uv y la región visible, la
evolución hacia una cada vez más eficaz disipación de fotones por los pigmentos
orgánicos ha influido en todas las siguientes estrategias evolucionarias:

1. Una sección transversal de cada vez mayor absorción de fotones dado el


tamaño molecular, por ejemplo, mediante el aumento de conjugación y
momentos dipolares eléctricos.
2. Más rápida disipación de la energía de excitación electrónica inducida
por los fotones a través de la evolución de moléculas que tienen intersec-
ciones cónicas de manera que el complejo regresa rápidamente al estado
fundamental, listo para procesar otro fotón.
3. El amortiguamiento de los canales de de-excitation fluorescente y fosfo-
rescente, a través de, por ejemplo, transferencia de energía de resonancia
tipo Förster.
4. La extinción de las reacciones de transferencia de electrones, salvo que
se requieran para los procesos de soporte de vida específica, por ejemplo,
la fotosíntesis.
5. Estabilidad frente a reacciones fotoquímicas y reacciones de transferen-
cia de electrones que podrían destruir la molécula.
6. Nuevos pigmentos que absorben longitudes de onda diferentes, que cu-
bren cada vez más completamente el espectro solar.
7. Mecanismos para promover la dispersión de pigmentos sobre una super-
ficie cada vez mayor iluminada por el sol en la Tierra y hacia los nuevos
ambientes inhóspitos, a través de, por ejemplo, la evolución de la célula
compleja, insectos y otros animales para la dispersión de nutrientes.
8. Un mayor acoplamiento a otros procesos irreversibles, bióticos y abióti-
cos, por ejemplo, el ciclo del agua, los vientos y las corrientes oceánicas.
9. La evolución de la transparencia de los gases de la atmósfera de la Tierra
a la parte del espectro solar de alta energía y más intensa a fin de que los
fotones puedan llegar a la superficie donde pueden ser mejor intercepta-
dos por pigmentos orgánicos complejos en agua líquida, y por lo tanto ser
disipados de manera más eficiente.

El aumento de la disipación termodinámica que se produce a través de la


proliferación global de los pigmentos dependerá cada vez más de la complejiza-
ción del material y el acoplamiento a mecanismos abióticos o bióticos (organismos)
para el transporte de los pigmentos y los nutrientes requeridos para su prolifera-
ción a regiones en las que existe luz solar, pero donde el contenido de nutrientes es

121
La termodinámica de los sistemas complejos

bajo. Esta es la relevancia termodinámica de los animales. La alternativa también


es posible, de desviar la luz solar hacia regiones de alto contenido de nutrientes
orgánicos, y esto puede ser una definición útil de un animal “inteligente”.

Resumen

Los propiedades físicas, químicas, electrónicas y ópticas de arn y adn y las


otras moléculas fundamentales de la vida indican que estas moléculas fueron
alguna vez las estructuras disipativas microscópicas que se originaron y proli-
feraron sobre la superficie del océano para absorber y disipar el flujo de fotó-
nes uv-c solares prevalentes. Su proliferación mucho más allá de las concen-
traciones esperadas en condiciones cerca de equilibrio se puede entender en
términos de los principios de la termodinámica no-lineal y no-equilibrio ter-
modinámico que dirigen las reacciones fotoquímicas auto catalíticas en donde
estos pigmentos catalizan la disipación del mismo potencial termodinámico
(el flujo de fotones solares) que produjeron ellos. El marco termodinámico de
no-equilibrio que aquí se presentó está en línea con la extraordinaria visión
de Boltzmann respecto la lucha de la existencia del organismo en términos de
producción de entropía y con el análisis formal de Prigogine de las estructuras
disipativas, de auto organización de la materia bajo un potencial químico ge-
neralizado que se produce para disipar el potencial más eficaz.
He presentado datos que sugieren que los nucleótidos son estructuras di-
sipativas microscópicas derivadas de hcn bajo un constante flujo de fotones
uv-c. También he sugerido por medio de reacciones fotoquímicas autocatalí-
ticas un aumento exponencial en oligos particulares de arn o adn que disipan
fuertemente el flujo de luz uv-c en el Arcaico, a lo que me refiero como replica-
ción asistida por luz ultravioleta y temperatura (uvtar). Recientemente hemos
obtenido evidencia experimental de la viabilidad de la primera parte de este
mecanismo propuesto en la observación directa de la desnaturalización de adn
inducida por luz uv-c [17].
La complejización habría sido impulsada por la selección termodinámica
de los aumentos en la eficacia de la disipación de fotones a través de, por ejem-
plo, la utilización de moléculas de antena en el uv-c, la transferencia de energía
tipo Förster, y las características disipativas extremadamente rápidas de arn y
adn que ofrecen sus intersecciones cónicas inherentes. Cualquier innovación
que mejore la disipación de fotones, como codificación estereoquímica, ya sea
para las moléculas de antena o moléculas hidrofóbicas (para permitir que el
complejo se adhiera a la superficie del océano donde el flujo de uv-c era más
grande), habría sido seleccionado termodinámicamente ya que la replicación

122
Estructuración disipativa microscópica y origen y evolución de la vida

(proliferación) está atada a la disipación a través de las reacciones fotoquímicas


autocatalíticas como se describe teóricamente por la termodinámica irreversi-
ble clásica no-lineal, un ejemplo del cual es el mecanismo propuesto uvtar [6].
La disipación de fotones continúa hasta nuestros días como el trabajo ter-
modinámico más importante realizado por la vida, pero ahora con pigmentos
que operan en el uv cercano y la luz visible del espectro solar. La producción
de pigmentos de hoy en día, más allá de sus concentraciones de equilibrio es-
perados, es producida de manera similar, pero ahora indirectamente a través
de las vías biosintéticas complejas, por reacciones fotoquímicas auto-catalíticas
de la uv cercana y visible.
La evolución ha sido, y sigue siendo, principalmente, el aumento en la
tasa de disipación de fotones en la biosfera. Esto se ha logrado por la evolución
de pigmentos con tiempos extraordinariamente rápidos para la conversión de
la energía de excitación electrónica en energía vibracional. Además, con la
evolución de pigmentos con mayor sección transversal para la absorción de
fotones y un aumento en la amplitud espectral. Con las tasas de de-excitación
no radiativas más rápidas se reduce la probabilidad de los mecanismos de
de-excitación radiativa (por ejemplo, fluorescencia y fosforescencia). La proli-
feración de estos pigmentos con la ayuda de los animales móviles que ayuda-
ron a repartirlos sobre una superficie cada vez mayor de la Tierra, lo cual fue
aumentando la producción global de la entropía.
El supuesto implícito pero injustificado de una “voluntad de sobrevivir”
de los organismos en la teoría darwiniana ahora puede ser sustituido por una
explícita y físicamente fundada “voluntad a producir entropía” (coloquialmen-
te hablando) en la teoría de disipación termodinámica del origen y evolución
de la vida. Sin embargo, ya no deberíamos hablar de la selección individual
(aunque esto todavía conserva un significado aproximado) sino más bien de la
selección termodinámico jerárquica a partir de las moléculas fundamentales
(nucleótidos, arn /adn, y otros pigmentos uv-c) hasta la biosfera, incluyendo
los pigmentos en el uv y visible e involucrando tanto sus componentes bióticos
como abióticos. Las variaciones aleatorias ocurren espontáneamente en todos
los niveles, incluso en el de organismos individuales, o incluso a menor nivel
molecular de los pigmentos. Estos son “seleccionados” (una palabra mejor sería
“proliferados”), basado en lo bien que los agentes catalíticos fomentan la pro-
ducción de entropía global dada las limitaciones locales y globales (nutrientes,
agua, potencial de fotones, etc.). Lo que está optimizado no es la “adecuación”
individual, que, de hecho, no puede ni siquiera vagamente ser definida sin incu-
rrir en una tautología y la argumentación circular, sino más bien “la producción
mundial de entropía”, que puede, y, de hecho, ha sido, medida con precisión.

123
La termodinámica de los sistemas complejos

Tal auto organización microscópica a través de la disipación y la persisten-


cia de estructuración a nivel de nanoescalas no sería exclusiva de la Tierra, sino
que debe estar ocurriendo allí donde existe uv-c o la luz uv-b y los elementos
orgánicos; en los sistemas protoplanetarios, planetas, asteroides, cometas, e in-
cluso en las nubes de gas y polvo galáctico. La evidencia de la ubicuidad cósmica
de pigmentos orgánicos la hemos, de hecho, dado en la referencia [4]. Pigmen-
tos orgánicos en Titán que catalizan el ciclo de lluvia de metano o los pigmen-
tos que contienen azufre que flotan en las nubes de Venus y que catalizan los
grandes vórtices del sur y del norte son, sin duda, ejemplos de estructuración
disipativo microscópica dando lugar a biosferas “vivas” en otros planetas.  

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