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Los vitales años 60: Educación para la liberación.

Planteos criticos en America


Latina - Esther Díaz de Kóbila y José Trainer

Integrantes: Accardi, Karina - Fontivero, Fátima - Gómez Ugarte, Luciana -


Romano, Natalia - Silva, María Victoria

Resumen
Los años 60 significaron un quiebre y cuestionamiento a lo establecido que excede
el plano netamente político para expandirse a otras esferas de la vida como ser la
académica, científica, todas estrechamente ligadas. De la lectura del texto
destacamos la inclusión sobre los debates y la configuración del campo científico,
muchas veces dejado de lado en nuestra formación, este punto nos parece crucial
porque lo que se configura ahí es un inicio a lo que deviene después en materiales
de lecturas para nuestra formación.
Así se presenta el dominio del Cientificismo en el plano de las investigaciones y a
uno de sus detractores, Oscar Varsavsky. Su idea central es mostrar la dependencia
hacia lo extranjero que significó este modo de concebir a las ciencias, ya que los
centros de investigación quedaron subordinados a investigar sobre determinados
temas, dejando de lado su principal objetivo, el de la transformación social.
Siguiendo esta línea crítica es que tienen lugar los aportes de Paulo Freire,
cuestionando a la educación formal y su rol en el mantenimiento del orden
ofreciendo una teoría política que nos da la posibilidad de volvernos conscientes de
nuestro papel como sujetos, capaces de visibilizarnos y visibilizar, mediante
acciones culturales impulsadas por la utopía de liberación.
Ambas miradas, influidas por la transgresión reinante de la época, dio lugar a la
existencia de las ciencias sociales críticas, consideramos que esta transformación
que permite a los sujetos tomar conciencia de su realidad, fue poco tolerado
lógicamente por las clases dominantes, porque generaría un cambio radical en la
estructura social, recuperar estos conceptos emancipadores, se torna actualmente
en un desafío debido a el impacto destructivo de las ideas, políticas y prácticas
neoliberales que actúan sobre la dignidad humana y el desarrollo de América
Latina.

ENSAYO
El complejo desarrollo de la ciencia y la tecnología comienza a tomar forma y a
instaurarse en la agenda social después de la Segunda Guerra Mundial, planteando
el progreso económico y social desde esta mirada desarrollista, con una mirada
optimista basada en la eficacia de la ciencia y la tecnología.
América Latina comienza a adentrarse en esta corriente a partir de la idea de
sistematizar aquellos avances científicos, como forma de salir del “atraso” en el que
se encontraba. Uno de los puntos más importantes a destacar en este breve
comentario histórico, es que plantea incorporar estos “paquetes” tecnológicos sin
entender el contexto y la situación particular de cada país tercermundista. La
promoción de la investigación científica estuvo “facilitada” por el financiamiento de
los Estados Unidos a partir de la Alianza para el Progreso, programa que aparece
como una forma de contrarrestar el posible avance de la revolución cubana en el
resto de los países latinoamericanos.
Es en este contexto donde aparecen las corrientes científicas ancladas en el
neopositivismo donde se reafirma la idea de una ciencia neutral y, por lo tanto,
desinteresada y desligada de los aspectos políticos y sociales; y que a partir de esta
neutralidad y de la rigurosidad académica sus postulados pueden ser aplicados
indiferentemente a diversas situaciones.
Pero, como se viene planteando a lo largo del cursado, es en este momento
histórico en el que aparecen contracorrientes que transgreden y analizan
críticamente el establisment. En este caso, las corrientes cientificista, y dos de los
autores que se toman como ejemplos latinoamericanos de esto son, Oscar
Varsavsky y Paulo Freire.
Nuestro primer referente, argentino, se posiciona desde una mirada crítica acerca
de los estilos de investigaciòn que se venían desarrollando en nuestras
universidades.
Entendiendo que, la ciencia al estar subvencionada por capitales extranjeros,
quedaba relegada a una posición de dependencia, donde los científicos y sus
investigaciones quedan alineadas y reproducen el orden dominante, como condición
necesaria para poder adquirir más recursos y respaldo monetario para sus
producciones. Produciendo así, una crítica política y epistemológica.
En conclusión, el texto de Díaz y Trainer conforma un recorrido histórico que aporta
al reconocimiento de una de las tantas transformaciones revolucionarias que
tuvieron lugar durante la década del 60 a la cual precisamente estos autores eligen
señalar como vital. Esta revolución, a diferencia de otras estudiadas no ha sido
encarnada en el ámbito de la lucha armada pero recopila todos los ingredientes de
una manifestación contrahegemónica con vistas a lograr una emancipación real
para el pueblo latinoamericano. La disputa ejercida esta vez en el plano de las ideas
perseguía y al día de hoy sostiene, ideales de confrontación al status quo, desafío a
las imperantes normas del mercado capitalista, una vez más consecuentes con los
intereses de las grandes potencias mundiales, aunque también a las oscuras
fuerzas de facto por aquel entonces locales. Lo fundamental de los aportes de
Varsavsky en el entorno científico académico y de Freire en el pedagógico se
afirma en el cuestionamiento intrínseco de estos especialistas hacia el interior de
sus disciplinas, con vistas a ejercer no una crítica vacía sino a convocar al replanteo
de los sistemas formativos. Ni la educación escolar ni el trayecto académico deben
apuntar a la estandarización o repetición de esquemas superados, sino que deben
permanecer permeables a la creatividad, las reconfiguraciones, las indagaciones
ideológicas y las interacciones dialógicas, pero por sobre todo a fomentar el espíritu
de crítica como principal herramienta contra las estrategias de dominación. Que los
estudiantes e investigadores se perfilen como sujetos transformadores de la realidad
en lugar de individuos ensamblados por un sistema estandarizado, deben como bien
señalan los autores, superarse como utopías ideales para constituirse en
lineamientos de acción o al menos de proyección, de modo de otorgar a la
educación, finalmente, el carácter de estrategia para la liberación y de formación de
un proyecto de vida mediante el ejercicio de contrapoder.