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11.

Efectos de los contratos entre las partes: Los efectos de los contratos son las consecuencias
jurídicas que producen para las partes que consisten en crear, modificar, transferir o extinguir
obligaciones. Es importante distinguir entre efecto de los contratos y de las obligaciones. El efecto del
contrato es crear, modificar, transferir o extinguir obligaciones mientras que el efecto de las
obligaciones es colocar al deudor en la situación de necesidad de cumplir (por sí o por otro) con la
prestación a la que se ha obligado; y si ello no ocurre el acreedor posee los medios legales para
obtener el correspondiente resarcimiento.
11.1. Su fuerza obligatoria: El legislador en un símil (comparación), quiso equiparar la fuerza y la
obligación que se genera a través de un contrato con el mismo carácter que aquella derivada de la
imposición de la ley. Por ello dice: “El contrato tiene fuerza de ley entre las partes” Lo que quiere decir
que las obligaciones que surgen como consecuencia y efectos del contrato deben cumplirse, deben
honrarse. Una vez celebrado el contrato las partes ya han dado su consentimiento, por lo tanto, ya no
pueden decidir si “quieren o no” cumplir, o “que parte cumplirán y cual no”, esto se debe a que la fuerza
obligatoria de los contratos le otorga a carácter de ley entre las partes, y deben cumplirse las
obligaciones de éste exactamente como han sido contraídas
11.2. El principio fundamental: Se toman en cuenta varios principios fundamentales para la
existencia de un contrato, pero de todos estos el más importante es que las partes que lo van a celebrar
lo hagan de voluntad, ya que sin la voluntad de las partes el contrato no tendría validez y no se podría
celebrar.
11.3. La modificación y revocación de los contratos por ambas partes: Para modificar una
estipulación contractual o extinguir el contrato, es necesario que las partes lleguen a un acuerdo. La
revocación en los contratos bilaterales puede darse por solicitud de ambas partes, mientras la
resolución es consecuencia del incumplimiento de una de las partes a las obligaciones, la revocación
debe de ser declarada jurídicamente. La revocación es susceptible de producir efectos retroactivos,
por acuerdo de las partes o puede carecer de ellos, también por el consentimiento de las partes o
porque a ellos se oponga la naturaleza de los hechos materiales del contrato.
12. Teoría de la imprevisión: Es la consecuencia del problema que se presenta cuando las
condiciones económicas de un contrato se alteran substancialmente y que motivan el incumplimiento
de la obligación o la necesidad de revisar las condiciones económicas pactadas, por no prever la
alteración de las condiciones económicas que quedan fuera del alcance de los contratantes y
consecuentemente buscar el equilibrio de las contraprestaciones recurriendo ante los Tribunales por
que se han cambiado las condiciones económicas y las contraprestaciones se vuelven onerosas para
alguna de las partes. En este sentido la imprevisión consiste en la intervención de los tribunales para
modificar el contenido de las obligaciones de un contrato conmutativo y de tracto sucesivo.
La Teoría de la Imprevisión tiene sus antecedentes en las tesis que han sido calificadas de “canónicas”
de la Iglesia Católica, especialmente cuando condenan todo enriquecimiento de uno de los
contratantes a expensas del otro como contrario a la moral cristiana. En efecto, no solamente se
condenaba el cobro de intereses en los préstamos, éstos debían de ser gratuitos y salvo condiciones
extraordinarias podría justificarse el cobro de un interés moderado.
Estas condiciones extraordinarias que fundamentaban la posibilidad de cobrar intereses en el
préstamo fueron las siguientes: Podría suceder que al realizar el préstamo y precisamente por no tener
un capital que antes del préstamo podría haber resuelto el problema se veía dañado su patrimonio,
por lo tanto, el acreedor quedaba justificado de cobrar un interés moderado en atención al daño
patrimonial sufrido. Más podría acaecer, no que se hubiese disminuido su patrimonio, sino que, a
consecuencia del préstamo, el acreedor dejaba de obtener una ganancia lícita y esto daba base a que
el lucro cesante autorizaba a cobrar un interés. Finalmente, podría suceder que el préstamo de dinero
se destinara a una empresa peligrosa. En la edad media la empresa más peligrosa era la Empresa
Naviera, pues los viajes tenían que seguir la corriente de los vientos y podría acaecer que el cambio
de condiciones geográficas empujase las embarcaciones destrozándolas hacia otros puertos o las
hundiese definitivamente; esta es la tesis “de la empresa peligrosa”.
12.1. La cláusula “rebus sic Stantibus”: Es la cláusula que permite la revisión de los contratos
cuando, debido a la concurrencia de circunstancias nuevas respecto a las existentes en el momento
de celebración del contrato y que son imprevisibles, las prestaciones de alguna de las partes han
devenido excesivamente gravosas, rompiendo el equilibrio económico del contrato.
Expresión latina traducible por «quedándose así las cosas», es el enunciado clásico del principio
general que autoriza la modificación del contrato cuando se produce una grave alteración de la base
del negocio. Cuando ésta quiebra el equilibrio de prestaciones existentes al perfeccionarse un contrato
de tracto sucesivo, se estima que hay una condición implícita, la cláusula «rebus sic stantibus», que
permite revisar aquel para que su consumación no conlleve resultados notoriamente injustos. En
derecho civil, en materia de contratos, en particular los de tracto sucesivo, se sobreentiende que su
subsistencia está supeditada a la permanencia de los motivos y circunstancias que originaron el pacto.
El principio expresado en latín, "manteniéndose o continuando así las cosas", según estaban al
concertarse el contrato, implica que no cabe compeler al cumplimiento de la obligación si a la fecha
de la ejecución, circunstancias extraordinarias imprevisibles hacen que la prestación resulte imposible
o excesivamente gravosa o ruinosa para el obligado a su cumplimiento.
12.2. Opinión favorable: Las opiniones adversas a la Teoría de la Imprevisión que el Maestro Borja
Soriano resume, son las de Colin y Capitant y las de Planiol: Debe mantenerse el saludable principio
de respeto al contrato y si bien es cierto que debe otorgarse al deudor la posibilidad de un término de
gracia. La Teoría de la Imprevisión encontraría dificultades de aplicación considerables porque no se
sabe cómo limitarla. Es muy difícil dar a los Tribunales el poder de suprimir o modificar las obligaciones
contractuales porque esto es hacer frágil o destruir el contrato, introduciendo la inestabilidad de la vida
económica.
12.3. El código del distrito y el de Jalisco: El texto original del Código Civil de 1928 se limitaba a
reproducir el Código de Napoleón en los artículos ya mencionados:

 ARTICULO 1796.- Los contratos se perfeccionan por el mero consentimiento; excepto


aquéllos que deben revestir una forma establecida por la ley. Desde que se perfeccionan
obligan a los contratantes no sólo al cumplimiento de lo expresamente pactado, sino también
a las consecuencias que, según su naturaleza, son conforme a la buena fe, al uso o a la ley.
El Código Civil del Estado de Jalisco de 1967, en el capítulo relativo a la interpretación del contrato
decía:

 Artículo 1771. El consentimiento se entiende otorgado en las condiciones y circunstancias en


que se celebra el contrato; por tanto, salvo aquéllos que aparezcan celebrados con carácter
aleatorio, los contratos podrán declararse rescindidos cuando, por haber variado radicalmente
las condiciones generales del medio en que debían tener cumplimiento, sea imposible
satisfacer la verdadera intención de las partes y resulte, de llevar adelante los términos
aparentes de la convención, una notoria injusticia o falta de equidad que no corresponda a la
causa del contrato celebrado.
Este precepto no comprende las fluctuaciones o cambios normales de todo sistema económico o social
ni los cambios de posición o circunstancias de los contratantes en la soledad, sino sólo aquellas
alteraciones imprevisibles que sobrevienen por hechos de carácter general y que establecen una
desproporción absoluta entre lo pactado y lo que actualmente debiera corresponder a la terminología
empleada en el contrato.
Este Código del Estado de Jalisco, que como hemos visto admitía la imprevisión, no es reproducido
en el Código Civil actual que ha sido modificado el 18 de noviembre de 1995 y por lo tanto si el Estado
de Jalisco aceptaba la imprevisión, ésta ha quedado rechazada en el Código Civil actual. Las reformas
elaboradas por la Asamblea Legislativa del Distrito Federal el diecinueve y veintidós de enero del año
dos mil diez, como hemos dicho acepta la doctrina de la imprevisión, añadiéndole al 1796 un segundo
párrafo en el que expresamente dice: Con excepción de aquellos contratos que se encuentren en el
supuesto señalado en el párrafo siguiente: Salvo aquellos contratos que aparezcan celebrados con
carácter aleatorio, cuando en los contratos sujetos a plazo, condición o de tracto sucesivo, surjan en
el intervalo acontecimientos extraordinarios de carácter nacional que no fuesen posibles de prever y
que generen que las obligaciones de una de las partes sean más onerosas, dicha parte podrá intentar
la acción tendiente a recuperar el equilibrio entre las obligaciones conforme al procedimiento señalado
en el siguiente artículo:

 Artículo 1797 Bis. - En el supuesto del segundo párrafo del artículo anterior, se tiene derecho
de pedir la modificación del contrato. La solicitud debe hacerse dentro de los treinta días
siguientes a los acontecimientos extraordinarios y debe indicar los motivos sobre los que está
fundada.
La solicitud de modificación no confiere, por sí mismo, al solicitante el derecho de suspender el
cumplimento del contrato. En caso de falta de acuerdo entre las partes dentro de un término de treinta
días a partir de la recepción de la solicitud, el solicitante tiene derecho a dirigirse al juez para que
dirima la controversia. Dicha acción deberá presentarse dentro de los treinta días siguientes. Si se
determina la procedencia de la acción por ocurrir los acontecimientos a que se refiere el artículo
anterior, la parte demandada podrá escoger entre:
I.- La modificación de las obligaciones con el fin de restablecer el equilibrio original del contrato según
lo determine el juez.
II.- La resolución del contrato en los términos del siguiente artículo.

 Artículo 1796 Ter. - Los efectos de la modificación equitativa o la rescisión del contrato no
aplicarán a las prestaciones realizadas antes de que surgiera el acontecimiento extraordinario
e imprevisible, sino que estas modificaciones aplicarán a las prestaciones por cubrir con
posterioridad a éste. Por ello tampoco procederá la rescisión si el perjudicado estuviese en
mora o hubiere obrado dolosamente. Salvo que, si el contrato se celebró con carácter
aleatorio, se entiende que si no es aleatorio sería conmutativo, podrían suceder que por
acontecimientos extraordinarios de carácter nacional no fuese posible prever que se iban a
generar obligaciones a cada una de las partes en forma más onerosa y autoriza que esta parte
que sufre la onerosidad sobre venida podría intentar la acción tendiente a recuperar el
equilibrio entre las obligaciones.
13. Efectos de los contratos con relación a terceros: Los terceros son las personas totalmente
ajenas al contrato. El principio general dice que los contratos no pueden perjudicar a terceros, ni
oponerse por ellos ni invocarse por ellos. En el contrato a favor de terceros se dan tres relaciones
entre sus integrantes y el tercero beneficiado:
 Relación entre las partes: es decir entre el estipulante y el obligado donde se establece el
tipo de prestación a cargo de este último y para satisfacción del tercero.
 Relación entre el estipulante y el tercero: es una relación de liberalidad o gratuidad.
 Relación entre el promitente y el tercero: aquí se da un vínculo obligacional donde el
promitente debe satisfacer al tercero cumpliendo la prestación estipulada.
Existen los contratos a nombre de terceros, esta situación se da en aquellas convenciones jurídicas
donde una persona actúa en nombre de otro por mandato y el contrato obliga al tercero con la otra
parte. Si no hay mandato el contrato es nulo salvo que el tercero lo ratifique o ejecute. La relación
entre el tercero y quien celebró el negocio se rigen por las normas de la gestión de negocios.
13.1. El principio “res inter alios acta alis neque necere protest”: En realidad es un aforismo más
extenso: “Res inter alios acta vel iudicata, alteri nec prodest, nec nocet” (“Lo hecho o juzgado entre
partes, ni beneficia ni perjudica a terceros”). Lo más común, sin embargo, es referirse a la regla del
“res inter alios acta”. Se suele emplear la expresión para aludir al carácter relativo del contrato; las
obligaciones que nacen del contrato son meros derechos personales y, como tales, solo son exigibles
por uno de los contratantes (acreedor) y contra otro de los contratantes (deudor). La expresión “res
inter alios acta” es antónima de “erga omnes” (frente o respecto a todos). Curiosamente, la expresión
“res inter alios acta” no solamente se emplea para delimitar los efectos de un contrato, sino también
los de una sentencia, es decir, la extensión subjetiva de la cosa juzgada.
13.2. Concepto de tercero: Una persona es tercero en relación con un proceso cuando no es
ni demandante ni demandado. Un tercero puede, sin embargo, ser introducido en la instancia por la
vía de la intervención. Un tercero también puede ser solicitado, a requerimiento de una parte, para que
preste una declaración escrita o un testimonio, o para que comunique documentos necesarios para
el conocimiento de los hechos litigiosos, a condición de que no haya impedimento legítimo para ello.
En derecho se usa la palabra tercero, para designar a toda persona ajena a algo, sea una obligación,
una convención, una relación jurídica, etcétera.
Es que se supone que la obligación, convención, relación, etcétera, se forma entre dos personas,
respecto de las cuales cualquier otra es una tercera persona. Con relación al acto jurídico, los terceros
son las personas extrañas al acto, es decir que no han concurrido a su formación, ni son sucesores
universales de las partes, quienes, como en seguida se verá, son asimilados a ellas.
Ateneo de Tlalnepantla.

Licenciatura en Derecho.

Tarea Derecho Civil.

Vega Romero Luciana.

Lic. Hortensia Gómez Jardón.

Octubre 08, 2018.