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Manual de Semiología

Autor:
Dr. Ricardo Gazitúa

Profesor Adjunto
Departamento de Medicina Interna
Profesor encargado del Curso de Semiología
Indice

Nota: Los capítulos indicados con (*) no han sidos actualizados desde el año 2004 (están en proceso de revisión).

Prólogo

Introducción a la Semiología

La historia clínica:

 La entrevista médica
 La historia clínica
 Ejemplo de una historia clínica
 Síntomas frecuentes de encontrar en la práctica clínica
 Algunos síndromes frecuentes de encontrar en la práctica clínica. (*)
 La ficha clínica del hospital
 Esquema de cómo ordenar la información clínica

El examen físico:

 Técnicas usadas para efectuar el examen físico

El examen físico general:

1) Posición y decúbito
2) Marcha o deambulación
3) Facies
4) Examen Mental
5) Constitución y estado nutritivo
6) Examen de la piel y sus anexos
7) Sistema linfático
8) Pulsos arteriales
9) Respiración
10) Temperatura
11) Presión arterial

Examen físico segmentario:

 Examen de la cabeza:
- Examen de los ojos
- Examen de la nariz
- Examen de la boca y faringe
- Examen de los oídos
 Examen del cuello
 Examen del tórax:
- Examen de los pulmones
- Examen del corazón
- Examen de las mamas
 Examen del abdomen
 Examen de los genitales externos masculinos y de la próstata (*)
 Examen de la columna y articulaciones (*)
 Examen vascular periférico. (*)

Exámenes especiales:

 Examen ginecológico (*)


 Examen neurológico (*)

Ejemplo de presentación de la información de un examen físico (*)


Formulación de una hipótesis diagnóstica (*)
Glosario de términos (*)
Prólogo

El Manual de Semiología se desarrolló en el año 2000 como material docente para los
alumnos del curso de Semiología de la carrera de Medicina de la Pontificia Universidad
Católica de Chile, para ser utilizado en el momento que comienzan su práctica clínica.

En esa oportunidad, se tuvo el apoyo de un proyecto del Fondo de Desarrollo de la


Docencia (FONDEDOC) de la Vicerrectoría Académica.

Este Manual pretende ser una guía de los principales aspectos que los alumnos deben
conocer al momento de aproximarse a los pacientes. Deben aprender a relacionarse con
ellos, obtener sus historias clínicas, efectuar un examen físico completo, ordenar la
información y, finalmente, plantear hipótesis diagnósticas, por lo menos a nivel de
síndromes. En el proceso de aprendizaje, es fundamental que los alumnos tengan acceso a
interactuar con pacientes y que sean guiados por docentes clínicos.

Desde diciembre del año 2000, este material ha estado disponible en Internet a través de la
página Web de la Escuela de Medicina. Durante los años que han transcurrido, hemos
tenido la satisfacción de enterarnos que han servido de referencia a numerosos cursos de
alumnos, tanto a nivel nacional como de otros países.

En el afán de ir mejorándolos, hemos continuado revisando sus distintos capítulos. En esta


oportunidad, se han actualizado varios temas y nuestra intención es seguir
permanentemente revisando su contenido. Este es un proceso dinámico y esperamos ofrecer
un producto cada vez mejor.

Nuestros sinceros agradecimientos a todas las personas que han colaborado en el desarrollo
de este Manual y en forma muy especial, a todos nuestros numerosos lectores y alumnos.

Dr. Ricardo Gazitúa H.


Octubre, 2007.

Agradecimientos:

Colaboradores de la primera edición (año 2000):

En la edición o revisión de capítulos:

- Dra. Bernardita Garayar Pulgar (cardióloga)


- Jaime Court Lobo (neurólogo)
- Dr. Eugenio Maúl de la Puente (oftalmólogo)
- Dra. Monserrat Molgó Novell (dermatóloga).

En el desarrollo del Manual:

- Dr. Beltrán Mena Concha (Jefe Oficina de Educación Médica)


- Sra. Ana Cecilia Wright Navarrete (Pedagoga de la Oficina de Educación Médica)
- Sr. Manuel Correa Aguilera (computación)
- Srta. Beatriz Gaete Mella (dibujos)

Una colaboración fundamental fue la del Sr. Andrés Cambiaso Despouy, quien en forma
desinteresada y con un gran espíritu de colaboración, participó como modelo en muchas las
fotografías.

Colaboradores de la segunda edición (año 2003):

En la revisión de los textos de modo de hacerlos más didácticos:

- Sr. Smilian Astudillo Mihovilovic (alumno de Medicina)


- Srta. Constanza Saint-Jean Riquelme (alumna de Medicina).

En la edición o revisión de capítulos:

- Dra. María Angélica Rivera (médico internista)


- Dra. Marcela Cisternas Martínez (reumatóloga)
- Sr. Diego García-Huidobro (alumno de medicina)

Colaboradores de la tercera edición (año 2007):

En el desarrollo del Manual:

- Dr. Beltrán Mena Concha (como Ex Director del Centro de Educación Médica y actual
Jefe de la Oficina Editorial de la Escuela de Medicina)
- Sr. Hernán Bustamante Ibarra (Diseñador Web)

Actualizada por el Dr. Ricardo Gazitúa, Septiembre 2007.


Introducción a la semiología
La semiología es la ciencia que estudia los síntomas y signos de las
enfermedades. Por síntomas se entienden las molestias o sensaciones subjetivas
de la enfermedad (ejemplo: dolor, náuseas, vértigo). Por signos se entienden las
manifestaciones objetivas o físicas de la enfermedad (ejemplo: observación de
ictericia, palpación de un aneurisma abdominal, auscultación en la región
precordial de un soplo cardíaco que sugiere una estenosis mitral).

Un síndrome es una agrupación de síntomas y signos, que puede tener diferentes


causas. Por ejemplo: síndrome febril, síndrome hipertiroídeo, síndrome
meníngeo.

Una enfermedad tiene características propias y, en general, tiene una causa


específica. En un comienzo es posible que el clínico pueda plantear sólo un
determinado síndrome sin poder identificar a qué enfermedad corresponde.
Posteriormente, sobre la base de exámenes o a la evolución clínica, podrá pasar
del diagnóstico de síndrome al de la enfermedad propiamente tal. Una fiebre
tifoidea, una influenza o una endocarditis infecciosa, pueden presentarse con un
síndrome febril. Una meningitis bacteriana o una hemorragia subaracnoídea
pueden manifestarse con un síndrome meníngeo. Indudablemente es necesario
aprender aspectos específicos de cada enfermedad que permitan diferenciarlas.

El objetivo de la semiología es llegar a conocer las manifestaciones de la


enfermedad y finalmente llegar al diagnóstico. Este diagnóstico se puede conocer
con distintos grados de precisión:

a) Como síndrome (p.ej.: síndrome de insuficiencia cardíaca


b) Como diagnóstico anatómico (p.ej.: insuficiencia mitral).
c) Como diagnóstico etiológico (p.ej.: endocarditis bacteriana por estreptococo
viridans).

El diagnóstico puede quedar planteado con seguridad, o el clínico lo postula


sobre la base de la forma de presentación de la enfermedad y las probabilidades
que tiene de presentarse.

Es conveniente saber agrupar los síntomas y signos en torno a síndromes o


enfermedades que pueden presentarse con esas manifestaciones. De esta forma
uno se acerca al diagnóstico. Frecuentemente se plantea la conveniencia de hacer
algunos exámenes complementarios para respaldar o descartar algunas de las
hipótesis diagnósticas planteadas.

Un buen clínico es capaz de captar los síntomas y signos más importantes, y


sobre la base de sus conocimientos y experiencia, ponerlos en perspectiva, para
plantear finalmente los diagnósticos que le parecen más probables.

En este proceso que conduce al diagnóstico, hay una etapa en la que se recoge la
información mediante la historia clínica y luego el examen físico. Después se
ordena la información hasta quedar en condiciones de plantear las hipótesis
diagnósticas más probables.

Para recoger la información necesaria es muy importante el método que el


clínico tenga, y su capacidad para relacionarse con el paciente. Debe saber
qué preguntar y cómo hacerlo. Es en esta interacción con el paciente (la
entrevista médica propiamente tal), donde se obtiene la información más valiosa.
Con esta información se confecciona la historia clínica o anamnesis. Cuando el
enfermo no es capaz de comunicarse, habrá que conversar con las personas que
puedan informarnos, ya sean familiares o conocidos. Al conocimiento que se
obtiene mediante la entrevista médica, se agrega la información que aporta el
examen físico.

Para que no se escape información importante, existe una forma para desarrollar
la historia clínica y el examen físico. Es lo que comenzaremos a presentar a
continuación, partiendo con la entrevista médica.

Actualizada por el Dr. Ricardo Gazitúa, Septiembre 2007.


LA HISTORIA CLINICA

La entrevista médica y la relación con el


paciente.
La forma cómo el médico interactua con el paciente y su grupo familiar es muy
importante. Para que esta relación sea buena, conviene tener presente los
siguientes aspectos.

Lugar dónde se desarrolla la entrevista.

El lugar y las circunstancias donde se desarrolla la entrevista médica deben ser


adecuados. Es necesario disponer de algún grado de comodidad, privacidad,
silencio e iluminación.

El lugar dónde ocurre la entrevista puede ser la consulta, el domicilio, junto a la


cama del paciente en el hospital. No es conveniente hacer “consultas de pasillo”,
donde el médico es sorprendido en cualquier lugar por algún conocido para
preguntarle sobre sus síntomas.

En una consulta el paciente se abre al médico y le confía aspectos muy


personales. Es necesario que el lugar tenga suficiente privacidad. El médico debe
guardar las reservas del caso, respetando el “secreto profesional”. Es normal que
durante esta conversación quieran estar presentes uno o más familiares, a quienes
hay que saber acoger. No conviene que participen muchas personas ya que es
fácil distraerse y la comunicación con el enfermo se puede ver interferida.

En el lugar debe haber un ambiente agradable, ni muy frío, ni muy caluroso, sin
que lleguen ruidos fuertes desde el exterior que interfieran con la conversación, y
la iluminación debe ser adecuada.

El manejo del tiempo.

Se debe programar un tiempo razonable para atender bien a cada paciente. La


citación de los enfermos debe estar debidamente planificado. Se debe evitar hacer
perder tiempo a los pacientes. El clínico debe tener el cuidado de llegar sin
atrasos a su consulta. También debe saber ajustarse a la programación. Para
lograr el mejor uso del tiempo disponible, es importante poder guiar la entrevista,
saber qué preguntar y evitar que el paciente divague sobre aspectos que nada
aportan. Mientras se efectúa el examen físico, también se pueden precisar
aspectos de la historia clínica.

Actitud y preparación profesional.

El médico debe mantener siempre una actitud de servicio y tener la serenidad y


tranquilidad necesarias para ofrecer su atención en las mejores condiciones.
También, y aunque parece obvio decirlo, debe tener unapreparación profesional
adecuada. Si por algún motivo no se siente en condiciones de ayudar al paciente
en su problema, debe buscar alguna alternativa, ya sea enviándolo a un
especialista, o haciéndole ver que necesita estudiar más a fondo su problema
antes de poder aconsejarlo. La integridad y honestidad deben ser para un
médico aspectos muy importantes de su persona.

La entrevista médica.

Tomando contacto con el paciente.

En el policlínico o la consulta se debe ir al encuentro del paciente. Ojalá


saludarlo por su nombre. Esto lo hace sentir acogido. Se invita a pasar y tomar
asiento. Es frecuente que la persona entre con algún familiar. Al momento de
iniciar la conversación, se pueden tener frases de acogida que centren la
conversación, tales como: ¿qué lo trae a consultar? ¿qué molestias ha tenido? ¿en
qué le puedo ayudar?

Saber escoger el trato más adecuado para cada paciente.

Este es un aspecto interesante que resulta ser bastante importante. El médico


debe ser capaz de hacer sentir cómodo a su paciente, de ganárselo, lograr que
cuente sus problemas.

El trato debe ser siempre respetuoso,


aunque ajustado a las circunstancias.
Con personas adultas con las que no
hay mayor confianza, lo más adecuado
es un trato formal, en el que la relación
es de “usted”. Con niños o personas
conocidas resulta mejor un trato más
informal. El resultado final depende
mucho de la personalidad del paciente, su edad, su situación, y también de la
personalidad del médico y las circunstancias en las que está viendo al enfermo. A
veces puede convenir adoptar una actitud más “paternalista”. En otras
oportunidades es mejor una relación más formal, que incluso puede pasar a un
trato más informal si surge espontáneamente. En todo caso, nunca debe perderse
el respeto por ambos lados.

Habitualmente no es aconsejable que la conversación caiga a un plano muy


familiar por el riesgo de perder de perspectiva la relación médico-paciente. El
médico no debe perder la legítima “autoridad” que debe mantener para aconsejar
y entregar sus indicaciones médicas. La actitud del médico debe ser siempre
intachable. No hay que olvidar que por algún motivo, especialmente si la
evolución de la enfermedad no es buena, el paciente quiera distanciarse, cambiar
de médico y hasta adoptar una actitud de crítica.

Saber escuchar y ser capaz de dirigir la entrevista.

Es fundamental, ¡saber escuchar! Esto no significa dejar hablar al paciente


libremente sin ninguna limitación ya que desgraciadamente algunas personas “no
paran de hablar” y sin embargo, aportan poca información útil para el
diagnóstico. Los primeros minutos deben ser dejados para que el paciente
exprese sus molestias y dé a conocer el motivo de su consulta. Posteriormente, en
la medida que el médico se orienta respecto a los problemas, toma más control de
la entrevista para precisar mejor las molestias. Mientras se efectúa el examen
físico, todavía se pueden precisar aspectos de la historia clínica. Es muy
frustrante para un paciente salir de la consulta pensado: “Este doctor, no me
escuchó”. La conducción de la entrevista médica y la capacidad para ganarse la
confianza del paciente, es una habilidad que conviene tener.

Saber qué preguntar.

Al tratar de captar lo que le pasa al paciente, es fácil que el alumno de medicina


se vea abrumado por la gran cantidad de preguntas que tiene que hacer. Con el
nerviosismo, es frecuente que no retenga algunas respuestas y se sorprenda
preguntando por segunda vez algo que ya se comentó. ¡No hay que desesperarse!
Con el tiempo y más conocimientos, las cosas se van haciendo más fáciles.

Los clínicos con experiencia tienden a integrar los síntomas y los signos clínicos
sobre la base de síndromes. Además, saben cómo se relacionan las distintas
molestias. Esto los lleva a distinguir síntomas o signos que consideran muy
importantes. En cambio, otras molestias las dejan de lado o les dan una
importancia menor. De esta forma van hilvanando el interrogatorio, y tienen
claro qué preguntar.

Por ejemplo, ante un cuadro de ictericia, pensarán en una hepatitis, una


obstrucción biliar, una afección crónica del hígado descompensada o una
hemólisis, y frente a cada una de esas posibilidades harán algunas preguntas que
vengan al caso. Si se trata de una mujer con dolor al orinar, las preguntas estarán
orientadas a precisar si existe una infección urinaria. Si es un hombre joven que
presentó una deposición de color negro, el interrogatorio se dirige a evaluar la
posibilidad de una hemorragia digestiva. En la medida que se tienen más
conocimientos y se conoce cómo se relacionan las molestias, las cosas se van
haciendo más fáciles.

Saber cómo preguntar: no influir las respuestas.

Las preguntas deben ser efectuadas de tal forma que no se influya la respuesta.
Por ejemplo, si se analiza la evolución de un dolor, más que preguntar: “¿No es
cierto que está con menos dolor?”, debe hacerse una pregunta abierta: “¿Desde
la última vez que nos vimos, el dolor está igual, ha aumentado o ha disminuido?”
El paciente no debe ser influido en sus respuestas por la forma cómo se efectúa la
pregunta.

Cómo tomar nota de la información que se recoge.

Un aspecto que puede interferir en la relación con el paciente son las anotaciones
que el médico efectúa mientras transcurre la entrevista. Esto puede interferir el
contacto ocular que es conveniente mantener. Además, el paciente se puede
inhibir si nota que sus problemas van quedando registrados en una ficha, a la que
podrían tener acceso otras personas.

¿Cómo hacerlo? Conviene ser discreto. Escribir directamente en la ficha con


frases breves o tener un papel borrador para anotar aspectos muy específicos que
luego serán transcritos a la ficha en otro momento (por ejemplo, mientras el
paciente se viste después del examen).

Qué dejar registrado en las fichas


clínicas.

Es necesario ser cuidadoso con lo que


se deja registrado, especialmente si
fichas clínicas pueden ser leídas por
otras personas,. El médico debe mantener reserva de la información que se le ha
confiado. Si la persona está consultando en una Institución, la responsabilidad de
guardar la privacidad del paciente involucra a todas las personas que de una u
otra forma participan en la atención (médicos, enfermeras, auxiliares,
secretarias).

Otro aspecto importante tiene relación con las implicancias médico-legales.


Frente a un juicio, la ficha clínica pasa a ser un documento que puede ser
solicitado por los tribunales de justicia. El médico debe dejar constancia de la
situación del paciente y evitar opiniones que comprometan el honor de otras
personas o la credibilidad de la Institución. El adjudicar responsabilidades
penales le corresponderá a los magistrados.

Cómo presentar la información.

En general se sigue un esquema bastante tradicional en el que se identifica al


paciente, se menciona el motivo de la consulta, luego se cuenta la historia clínica,
se revisan los antecedentes y finalmente se deja constancia del examen físico
siguiendo un orden establecido.

Es importante cuidar la calidad de la letra y la redacción. Se deben evitar errores


ortográficos y gramaticales groseros. No se debe abusar de las abreviaciones. No
hay disculpa para justificar una escritura indescifrable (la mala fama de la “letra
de médico”).

Una buena historia clínica no es la que es más larga, sino aquella en la que la
información se presenta resumida, bien hilvanada, ajustada a los hechos.

Todas estas consideraciones facilitan leer una ficha y encontrar la información


que se busca o se necesita conocer.

Cuidado con el lenguaje no hablado.

Este aspecto puede traicionarnos fácilmente. La actitud, la expresión del rostro, el


tono de la voz, la capacidad de mantener contacto ocular, son elementos que se
deben usar para enriquecer la relación. No es posible lograr una buena
comunicación si el paciente nota que el médico está distraído, desinteresado,
impresiona apurado, es interrumpido con llamadas telefónicas, etcétera. Además,
es una falta de respeto.

La presentación personal es también parte del lenguaje no hablado. A todos nos


pasa que tenemos una imagen de lo que es un abogado, un arquitecto, un obrero
de la construcción, y así, distintos oficios y profesiones. También las personas
tienen una imagen del médico. Esto no significa que todos los médicos deben
vestir iguales, pero hay rangos deseables dependiendo de las personalidad del
profesional y las circunstancias en las que se desenvuelve. Ir de “cuello y
corbata” a realizar medicina rural no parece ser lo más cómodo ni adecuado.
Atender en short y camisa floreada no parece tampoco adecuado en un
consultorio que trata de dar un aspecto de seriedad. Cada médico debe aspirar,
por lo menos, irradiar una imagen que de confianza a sus pacientes.

Los alumnos de medicina cuando están


comenzando a ver pacientes.

Un aspecto que complica a los alumnos


cuando recién están comenzando a ver
pacientes es la sensación que no tienen
nada que ofrecerles y que hasta los
molestan. Esto no debiera ser motivo
para no tomar contacto con ellos. Es
frecuente que los pacientes colaboren
cuando se les trata con respeto, e incluso, agradezcan el interés que se les muestra
y la compañía que se les entrega. Además, los alumnos pueden ayudar a los
médicos tratantes en aspectos específicos. Por ejemplo, cuando descubren
aspectos de la historia clínica todavía desconocidos, o colaborando en funciones
administrativas como conseguir resultados de exámenes o alguna ayuda que se
les solicita con relación a las fichas clínicas.

El examen físico.

Al momento de efectuar el examen físico, es conveniente tener presente los


siguientes aspectos:

Respetar el pudor del paciente.

Este es un aspecto muy importante. Los pacientes necesitan un rincón aislado por
un biombo para sacarse y ponerse la ropa. Al momento de examinar, se debe
lograr un balance entre la necesidad de ver bien el cuerpo del paciente y respetar
su pudor. Esto se logra descubriendo al enfermo por sectores, o que se quede con
la ropa interior, o ayudándose con alguna sabanilla. Esto varía según el tipo de
examen que es necesario efectuar.
Los médicos varones deben tener presente la conveniencia de estar acompañados
por una enfermera o una auxiliar de enfermería cuando efectúan el examen de
mamas o el examen ginecológico en una mujer.

Ser delicado al momento de examinar.

Esto debe ser una condición básica. El paciente ya tiene bastantes molestias con
su enfermedad. Al examinar, se debe tener cuidado de no producir más dolor de
lo estrictamente necesario. Por ejemplo, en un cuadro abdominal agudo, es
necesario palpar y esto producirá dolor, pero, hay formas y formas de examinar,
algunas más delicadas y otras más toscas.

En el mismo contexto, se debe evitar examinar con las manos y el instrumental


frío en los meses de invierno.

Disponer de todo lo necesario para efectuar un buen examen físico.

Esto implica tener un lugar con una camilla, suficiente privacidad, buena
iluminación y disponer de los instrumentos que sean necesarios: estetoscopio,
manómetro de presión, balanza, etcétera. Todo el material que toma contacto con
el paciente debe estar limpio.

Respetar las medidas de aislamiento bacteriológico.

Esto actúa en dos sentidos. Por un lado, el caso de pacientes con infecciones que
se puede transmitir (ej.: tuberculosis pulmonar, meningitis meningocócica, SIDA,
etc.). Los médicos están expuestos a contagiarse y deben tomar precauciones:
lavarse las manos, usar mascarillas, delantal, vacunarse, etc.

Por el otro lado, están los pacientes con grave compromiso inmunológico que
están propensos a contraer infecciones. Las personas que los atienden deben
respetar las medidas conducentes a evitar que se les pueda transmitir alguna
infección. Para esto es muy importante lavarse las manos antes y después de
atender a cada enfermo y respetar las medidas de aislamiento que estén
indicadas (delantal, mascarilla, etc.).

El lavado de manos entre cada paciente es muy importante para evitar transmitir
infecciones.

Informar al paciente.
Se debe explicar al paciente lo que tiene y lo que le conviene hacer. Esto es lo
que al paciente más le interesa. Después de haber efectuado la anamnesis, el
examen físico y de haber escrito algunas anotaciones en la ficha clínica, es
necesario explicarle al paciente, con la mayor claridad posible, lo que tiene, lo
que eso significa, el pronóstico asociado, y lo que debe hacer. Las recetas deben
ser claras, fáciles de entender. También es necesario preocuparse de llenar
formularios de seguros y licencias
médicas.

El médico debe ser muy honesto y


prudente en la forma de entregar la
información, especialmente en el caso
de diagnósticos de mal pronóstico. Se
debe tener la sensibilidad suficiente
para producir el mínimo de alarma o
angustia. Un paciente a quien se le
diagnostica un SIDA tiene el derecho
de ser el primero en saberlo. En cambio
un abuelito a quien se le diagnostica un
cáncer avanzado y que se angustia por cualquier cosa, podría ser más adecuado
trabajar con los familiares más cercanos cómo ir preparándolo para enfrentar su
enfermedad.

La honestidad, experiencia, conocimientos, prudencia y criterio del médico


también se van a reflejar en la cantidad de exámenes que solicita, en los
medicamentos que prescribe, los controles que efectúa, las derivaciones a otros
especialistas. Su objetivo debe ser siempre dar la mejor atención.

La despedida también es importante.

Una vez concluido todo este proceso, llega el momento de despedirse. Si el


encuentro ocurrió en una consulta, se acompaña al paciente y sus acompañantes a
la salida y se despiden.

Actualizada por el Dr. Ricardo Gazitúa, Septiembre 2007.


La Historia Clínica
La conversación con el paciente es fundamental para conocer qué le pasa. En niños o
personas con trastornos mentales o de conciencia, siempre va a ser necesario recurrir a
alguien que nos pueda aportar información (sus familiares directos, testigos, etc.). La
información que se obtiene es lo que viene a constituir la Historia Clínica.

El orden cómo se va recogiendo la información podrá variar de una persona a otra, de cómo
surgen las oportunidades de hacer una u otra pregunta, pero al final, lo importante, es captar
lo que a la persona le está ocurriendo, en qué circunstancias y todo lo que pueda ser
pertinente.

Al momento de presentar o escribir la información se ordena de acuerdo a un esquema


previamente establecido que viene a ser el siguiente.

Secciones que forman parte de la historia clínica.

1) Identificación del paciente.


2) Problema principal o motivo de consulta.
3) Enfermedad actual o anamnesis próxima.
4) Antecedentes o anamnesis remota.
5) Revisión por sistemas.

Al registrar la información, se debe anotar la fecha y, eventualmente, la hora (tenga


presente que de un día a otro la situación del paciente puede haber cambiado)

Identificación del paciente.

En esta parte se precisa quién es la persona. Siempre debe ir el nombre y la edad. También
puede ser importante incluir información, como: seguro de salud o previsión, teléfono,
RUT, actividad o profesión, etc.

Problema principal o motivo de consulta.

En esta parte se menciona el motivo por el cual la persona consulta. Es una mención breve
que permite decir en forma resumida cuál es la naturaleza del problema. Por ejemplo: “El
paciente consulta por fiebre de 5 días”, o “…por presentar deposiciones de color negro
(o melena)”, etc.

Enfermedad actual o anamnesis próxima.

Esta es la parte más importante de la historia clínica. En esta sección se precisa qué le ha
pasado al paciente. Se mencionan en forma ordenada los distintos síntomas que la persona
ha presentado.
En la medida que el alumno sabe más, investiga los síntomas según cómo se relacionan
entre ellos, tal como se da en muchos síndromes o enfermedades. Por ejemplo, si la persona
está con tos, se investiga si además se presenta fiebre, expectoración, disnea, puntada de
costado, etc.

Obtenida la información, se deja constancia de las distintas manifestaciones en la ficha


clínica. En ocasiones, es conveniente mencionar también aquellas manifestaciones que,
pudiendo haber estado presente, no están.

El relato es como un cuento en el que se van narrando lo que a la persona le ha ocurrido. La


información se ordena en forma cronológica. Es importante que el relato esté bien
hilvanado y sea fácil de entender.

Si son varios los problemas, se precisan en párrafos diferentes.

Ejemplo de una persona que llega con hemorragia digestiva: “El paciente presentó anoche
una deposición negra, de consistencia pastosa y de muy mal olor. Hacia la madrugada tuvo
otra deposición de similares características. Al ponerse de pie notaba que se mareaba. No
ha presentado dolor abdominal. No ha ingerido aspirina ni antiinflamatorios. Es primera
vez que tiene este problema”.

Ejemplo de una persona con una pielonefritis aguda: “La paciente es diabética y comenzó
tres días atrás a presentar dolor al orinar. Además, orina muy seguido y en pequeñas
cantidades. La orina es de mal olor y algo turbia. Desde dos días atrás siente dolor en la
fosa lumbar derecha y ha presentado fiebre sobre 38ºC.”

Sobre la base a estos ejemplos se pueden hacer las siguientes observaciones:

 Es adecuado adaptar el lenguaje a términos más técnicos. Por ejemplo, decir que el
paciente tuvo unadeposición melénica, en vez de “deposición negra, de consistencia
pastosa y de muy mal olor”; disuria dolorosa, en vez de “dolor al
orinar”; poliaquiuria, en vez de “orinar muy seguido”).
 Las manifestaciones se deben relatar en la secuencia y en los días en que se
presentan. Por ejemplo, se usan términos como: “Anoche…”, “Hace tres días…”,
“Dos días después que comenzó el dolor, se agregó...”, etc.
 Es conveniente, antes de comenzar a relatar las manifestaciones de la enfermedad,
señalar “a la pasada”, algunos antecedentes. Por ejemplo, que se trata de un paciente
diabético e hipertenso, o que es una enferma con cirrosis hepática. Posteriormente,
en la sección de “Antecedentes Mórbidos”, se entregan mas detalles (desde hace
cuánto tiempo presenta esas enfermedades, con qué medicamentos se está tratando,
etc.). El hacer esta mención de antecedentes muy importantes y conocidos “a la
pasada”, antes de relatar la enfermedad actual, no debe llevar a la confusión de
incorporar antes de la Anamnesis Próxima, toda la Anamnesis Remota.
 Los datos que se ponen en la anamnesis deben ser objetivos y no prestarse a
interpretaciones erradas. No se deben mencionar diagnósticos que no estén bien
fundamentados, ya que esto puede facilitar que un error se perpetúe.
Antecedentes (o Anamnesis Remota)

En esta parte se mencionan distintos antecedentes ordenados según su naturaleza. Se


tienden a ordenar de la siguiente forma:

 Antecedentes mórbidos (médicos, quirúrgicos, traumatismos).


 Antecedentes ginecoobstétricos.
 Hábitos.
 Antecedentes sobre uso de medicamentos.
 Alergias.
 Antecedentes sociales y personales.
 Antecedentes familiares.
 Inmunizaciones.

Antecedentes mórbidos (médicos, quirúrgicos, traumatismos).

Incluye enfermedades, operaciones y traumatismos que el paciente ha tenido a lo largo de


su vida. Se indican aquellas patologías más importantes.

Si en la anamnesis se mencionó alguna enfermedad que tenía el paciente, en esta sección se


entregan más detalles: desde cuánto tiene la enfermedad, cómo ha evolucionado, con qué se
trata.

También se menciona en esta parte el antecedente de transfusiones de productos


sanguíneos.

Antecedentes ginecoobstétricos.

En las mujeres se debe precisar:

Respecto a sus menstruaciones:

 Edad de la primera menstruación espontánea (menarquia). Lo habitual es que ocurra


entre los 11 y 15 años.
 Edad en que dejó de menstruar en forma natural (menopausia). Ocurre entre los 45
y 55 años, pero más frecuentemente, cerca de los 50 años.
 Características de las menstruaciones:

- Duración y cantidad de sangre. Normalmente las menstruaciones duran 2 a 6 días. La


cantidad la evalúa la mujer según lo que ha sido su experiencia; cuando es muy abundante
lo nota. También se puede precisar si son dolorosas.
- Frecuencia. Normalmente se presentan cada 25 a 28 días.
- Fecha de la última menstruación (FUR = fecha de la última regla). Esta información
puede ser importante: determinar posibilidades de embarazo, momento de la ovulación,
toma de muestras para exámenes hormonales.
Algunos términos usados respecto a las menstruaciones son:

- Dismenorrea: menstruaciones dolorosas.


- Hipermenorrea o menorragia: menstruaciones abundantes.
- Hipomenorrea: menstruaciones escasas.
- Polimenorrea: si ocurren con intervalos menores de 21 días.
- Oligomenorrea: si los intervalos son entre 36 y 90 días.
- Amenorrea: si no ocurren menstruaciones en 90 días.
- Metrorragia: si la hemorragia genital no se ajustan al ciclo sexual ovárico y son
irregulareso continuos.

Información sobre los embarazos:

 Cuántos embarazos ocurrieron.


 Si fueron de término o prematuros.
 Si los partos fueron vaginales o por cesárea.
 Problemas asociados al embarazo (hipertensión arterial, hiperglicemia, muerte fetal,
etc.).
 Antecedentes de abortos (espontáneos o provocados).
 Número de hijos vivos.

A veces se usan fórmulas obstétricas (FO), para expresar en forma abreviada esta
información:

 Por ejemplo: FO = G3P2A1 corresponde a una mujer que ha tenido 3 embarazos (de
gestaciones), 2 partos y 1 aborto.
 Otra forma de hacerlo es precisando los partos de término, partos prematuros,
abortos espontáneos, abortos provocados y número de hijos vivos. Por ejemplo, la
FO = 2,0,1,0,2 corresponde a una mujer que ha tenido dos partos de término,
ninguno prematuro, un aborto espontáneo, ningún aborto provocado y tiene dos
hijos vivos. La información sobre abortos se deben mencionar con prudencia (no
siempre es necesario investigarlos o mencionarlos).

Los embarazos duran 40 semanas (9 meses), con variaciones entre 37 y 42 semanas. Se


define:

 Parto de término: ocurre pasadas las 37 semanas de embarazo.


 Parto de pretérmino o prematuro: ocurre entre las 22 y 36 semanas. El recién
nacido pesa menos de 2.500 gramos.
 Aborto: expulsión del feto antes de las 22 semanas (habitualmente presenta un peso
menor de 500 gramos). Con los adelantos de la obstetricia, estos límites han ido
cambiando.

Otras informaciones que pueden ser de interés:


 Métodos anticonceptivos: abstinencia en períodos fértiles, anticonceptivos orales,
DIU (dispositivo intrauterino), condón o preservativo, etc.
 Presencia de otros flujos vaginales. Si es una secreción blanquecina, se
denomina leucorrea. Puede ser por infección bacteriana, hongos o tricomonas.
 Fecha del último frotis cervical (Papanicolaou o PAP) o de la última mamografía.
 Enfermedades o procedimientos ginecológicos (endometritis, anexitis, infecciones
de transmisión sexual, histerectomía).

Hábitos.
Entre los hábitos que se investigan destacan:

 El hábito de fumar (tabaquismo). Se debe precisar cuántos cigarrillos o cajetillas


fuma la persona cada día y cuántos años lleva fumando. Si ya dejó de fumar, se
precisa desde cuándo y la cantidad que fumaba. Algunas veces se usa el término
“paquetes-año” para expresar lo que una persona fumaba (por ejemplo, 20 paquetes-
año significa que fumaba 1 cajetilla al día durante 20 años, o 2 cajetillas diarias por
10 años)
 Ingesta de bebidas alcohólicas. Una forma de evaluar este tipo de ingesta es
mediante una estimación de la cantidad de alcohol ingerida. Para esto se identifica
el licor, la concentración de alcohol que contiene y las cantidades ingeridas. Por
ejemplo, 340 mL de cerveza, 115 mL de vino y 43 mL de un licor de 40 grados,
contienen aproximadamente 10 g de alcohol. Un litro de vino contiene
aproximadamente 80 g de alcohol. Una ingesta de más de 60 g diarios de alcohol en
el hombre y 40 g en las mujeres, puede dañar el hígado.
 Tipo de alimentación. En algunas personas es más importante de precisar; por
ejemplo, en obesos, diabéticos, personas con dislipidemias o que han bajado mucho
de peso.
 Uso de drogas no legales: consumo de marihuana, cocaína, etc.

Medicamentos.

Es importante identificar qué medicamentos está tomando el paciente y en qué cantidad. En


algunos casos, también se deben indicar los fármacos que el paciente recibió en los días o
semanas anteriores.

Los alumnos, al principio, desconocen la composición y características de los


medicamentos que consumen los pacientes. Para averiguar esto, conviene consultar libros
que entregan esta información (por ejemplo: Vademécum de medicamentos).

Se debe precisar:

 el nombre genérico y su concentración (el nombre de la droga misma).


 el nombre con el que el fármaco se comercializa (nombre de fantasía).
 la forma de administración (oral, intramuscular, endovenosa).
 la frecuencia (por ejemplo, cada 6 – 8 ó 12 horas).
Ejemplos:

 atenolol 50 mg (Betacar): 1 tableta cada mañana.


 atorvastatina 10 mg (Lipitor): 1 tableta con la comida.
 lisinopril 10 mg (Acerdil): 1 tableta cada mañana.
 amoxicilina 850 mg (Amoval): tomó hasta hace una semana atrás. En este ejemplo,
el paciente ya no está tomando el antibiótico, pero puede ser importante
mencionarlo si está cursando con un cuadro febril o diarreico.

En algunos casos, no se detallan todos los componentes de un preparado. Por ejemplo:

 Aspirina 100 mg: 1 tableta después del almuerzo (Aspirina es un nombre comercial
muy conocido; el nombre genérico es el ácido acetilsalicílico).
 Neurobionta de 5.000 U: 1 ampolla intramuscular por 3 veces (este es un preparado
que contiene variasvitaminas del complejo B; si el médico requiere más
información puede consultar algún libro de medicamentos).

Alergias.

El tema de las alergias es muy importante ya que puede tener graves consecuencias para la
persona. Entre los alergenos, que son las sustancias ante las cuales se desencadenan las
respuestas alérgicas, hay varios que se deben investigar:

1) Medicamentos: alergia a penicilina o alguno de sus derivados, a cefalosporinas,


fenitoína, carbamazepina, medios de contraste usados en radiología, etc. Algunas de las
reacciones que se pueden presentar son exantemas cutáneos, edema, colapso circulatorio
(shock), broncoobstrucción, espasmo laríngeo. Las personas con mucha frecuencia dicen
ser alérgicas a algún medicamento, sin serlo, ya que lo que en alguna ocasión
experimentaron se debió a otro problema (por ejemplo, un dolor al estómago). Ante la
duda, conviene no correr riesgos. Si se sabe que una persona es alérgica a algún
medicamento, no se debe usar. Además, es necesario destacar en un lugar visible esta
condición; por ejemplo, con letras grandes en la carátula de la ficha clínica.

2) Alimentos. Algunas personas presentan alergias a mariscos, pescados, nueces, maní,


huevo, leche, algunos condimentos y aditivos.

3) Sustancias que están en el ambiente. Es el caso de pólenes, pastos, ambientes húmedos


cargados de antígenos de hongos, polvo de ácaros, contaminación del aire con productos
químicos, etc. Las personas con rinitis alérgicas y asma tienden a reaccionar a estos
estímulos.

4) Sustancias que entran en contacto con la piel. Puede ser el caso de detergentes, algunos
jabones, productos químicos, metales, látex y otros.

5) Picaduras de insectos: abejas, avispas, etc.


Antecedentes sociales y personales.

En esta sección se investigan aspectos personales del paciente que permitan conocerlo
mejor. La intención es evaluar y comprender cómo su enfermedad lo afecta y qué ayuda
podría llegar a necesitar en el plano familiar, de su trabajo, de su previsión, de sus
relaciones interpersonales.

Información que podría haber ido junto a la Identificación del Paciente, se puede traspasar a
esta sección. Es el caso del estado civil o las personas con las que vive.

Otras informaciones, que según el caso se pueden incluir, son: composición familiar, tipo
de casa habitación, disponibilidad de agua potable, presencia de animales domésticos, nivel
de educación, actividad laboral o profesión, previsión o seguro de salud, etc.

Toda esta información servirá para conocer mejor al paciente como persona; saber con qué
recursos cuenta para enfrentar su enfermedad, cuál es el grado de apoyo familiar; su
situación laboral, previsional y social.

También puede ser el lugar para mencionar aspectos específicos de sus creencias, de su
religiosidad, de los aspectos a los cuales no quisiera ser sometido en el tratamiento de su
enfermedad (por ejemplo, no recibir transfusiones de sangre o no ser sometido a ventilación
mecánica).

La Historia Clínica (7) Otros aspectos a investigar son antecedentes sobre actividad sexual,
exposición a enfermedades infecciosas o profesionales, viajes efectuados en los meses
anteriores.

Antecedentes familiares.

En esta sección se precisan enfermedades que presenten o hayan presentado familiares


cercanos por la posibilidad que sean heredables. Entre estas enfermedades, destacan:
hipertensión arterial, diabetes mellitus, alteraciones de los lípidos en la sangre
(dislipidemias), antecedentes de enfermedades coronarias, cánceres de distinto tipo (ej.:
mama, colon), enfermedades cerebrovasculares, alergias, asma, trastornos psiquiátricos (ej.:
depresión, enfermedad bipolar), enfermedades genéticas, gota, hemofilia, etc.

En algunos casos es conveniente dibujar un genograma en el que los hombres se identifican


con un cuadrado y las mujeres con un círculo y se grafican dos o tres generaciones,
precisando quién desciende de quién. Se identifica al paciente con una flecha y se usa
alguna otra marca para identificar otras personas afectadas por la enfermedad.

Inmunizaciones.

Según el cuadro clínico que presente el paciente puede ser importante señalar las
inmunizaciones que el paciente ha recibido.
Los adultos podrían recibir vacunas contra influenza, hepatitis A y B,
neumococos, Haemophylus influenzae, o recibir dosis de refuerzo de toxoide tetánico.

En niños habitualmente se sigue un programa de vacunación mediante el cual se protege


contra sarampión, coqueluche, tétanos, difteria, tuberculosis, poliomielitis, parotiditis,
rubéola, neumococos, y eventualmente hepatitis A y B.

5) Revisión por sistemas.

A pesar de toda la información que se ha recogido en la anamnesis y los antecedentes,


conviene tener algún método para evitar que se escape algo importante. Una breve revisión
por los sistemas que todavía no se han explorado da más seguridad que la información está
completa.

Esta revisión no debiera ser muy larga ya que se supone que los principales problemas ya
fueron identificados en la anamnesis. Si al hacer este ejercicio aparecen síntomas que
resultan ser importantes y que todavía no habían sido explorados, es posible que el conjunto
de estas nuevas manifestaciones deban ser incorporadas a la anamnesis.

En esta revisión por sistemas no se debe repetir lo que ya se mencionó en la anamnesis,


sino que se mencionan sólo algunos síntomas o manifestaciones que están presente pero
que tienen un papel menos importante. La extensión de esta sección debe ser breve.

Una forma de ordenar esta revisión es por sistemas y en cada uno de ellos se investigan
manifestaciones que podrían darse:

 Síntomas generales: fiebre, cambios en el peso, malestar general, apetito, tránsito


intestinal, sudoración nocturna, insomnio, angustia.
 Sistema respiratorio: disnea, tos, expectoración, hemoptisis, puntada de costado,
obstrucción bronquial.
 Sistema cardiovascular: disnea de esfuerzo, ortopnea, disnea paroxística nocturna,
edema de extremidades inferiores, dolor precordial.
 Sistema gastrointestinal o digestivo: apetito, náuseas, vómitos, disfagia, pirosis,
diarrea, constipación, melena.
 Sistema genitourinario: disuria dolorosa o de esfuerzo, poliaquiuria, poliuria,
nicturia, alteración del chorro urinario, hematuria, dolor en fosas lumbares. -Sistema
endocrino: baja de peso, intolerancia al frío o al calor, temblor fino, polidefecación,
ronquera, somnolencia, sequedad de la piel.
 Sistema neurológico: cefalea, mareos, problemas de coordinación, paresias,
parestesias.

Además de revisar estos sistemas, es conveniente investigar otras manifestaciones:


hemorragias, dolores en otros sitios, compromiso de la visión o de la audición, lesiones en
la piel, etcétera.
Al escribir la ficha, no conviene que esta Revisión por Sistemas resulte muy larga. Es
posible que en un comienzo, se exija a los alumnos un relato más detallado para que
desarrollen el hábito de hacer una historia completa, pero en la medida que ganen
experiencia, y con el acuerdo de su tutor, podrán mencionar sólo lo más importante.

Definiciones incorporadas al glosario de términos: amenorrea, cefalea, disfagia,


dismenorrea, disnea, disnea paroxística nocturna, disuria, exantema, hematuria,
hipermenorrea, hipomenorrea, leucorrea, macrosomía, melena, menarquia, menopausia,
menorragia, metrorragia, nicturia, oligomenorrea, ortopnea, paresias, parestesias, pirosis,
poliaquiuria, polimenorrea, poliuria.

Preguntas:

1. ¿Cuáles son las cinco divisiones o secciones que forman la Historia Clínica?
2. ¿Qué información contiene la anamnesis próxima?
3. ¿Cuáles son los distintos antecedentes que se deben investigar según la forma cómo
se agrupan?
4. ¿Cómo se presentan los antecedentes ginecoobstétricos?
5. ¿Cuáles son los hábitos que se investigan?
6. ¿Qué enfermedades pueden tener algún grado de transmisión genética o familiar?
7. ¿Qué alergias se deben investigar y cuáles son las más temidas?
8. ¿Cómo se debe presentar la información de los medicamentos que el paciente está
tomando?
9. ¿En qué casos los Antecedentes Sociales y Personales adquieren especial
importancia?
10. ¿Qué significados tienen los siguientes términos: disfagia, dismenorrea, disuria,
menarquia, nicturia, pirosis?

Ejemplo de la historia clínica de una


paciente que se hospitaliza.
Fecha: __ / _________ / _____ . (Acordarse siempre de señalar la fecha en que
se efectúa la Historia Clínica; a veces, incluso, conviene indicar la hora).

Sra. Luisa Ramos Morgagni.


69 años.
Labores de casa.
Vive con su marido.
Isapre: La Segura.

Motivo de la hospitalización: mal control de su diabetes mellitus.


Anamnesis próxima. Paciente portadora de una diabetes mellitus, controlada
con régimen (que sigue en forma irregular), e hipoglicemiantes orales. Desde
hace unos dos a tres meses presenta polidipsia, poliuria y ha bajado de peso. Las
veces que se ha controlado la glicemia, ha estado sobre 200 mg/dL. Desde tres
días atrás comenzó a notar disuria dolorosa y poliaquiuria. También ha sentido
un dolor sordo ubicado en la región lumbar derecha y cree haber tenido fiebre,
pero no se la ha registrado. La orina la ha notado más fuerte de olor.

Antecedentes:

a) Mórbidos:

-Diabetes Mellitus del adulto, diagnosticada 10 años atrás. Se trata con régimen e
hipoglicemiantes orales.
-Hipertensión arterial de 8 años de evolución.
-Varios episodios de infecciones urinarias bajas.

b) Ginecoobstétricos: Menopausia a los 52 años. Tuvo 2 hijos de término, uno


de los cuales pesó 4.200 gramos al nacer. No se ha efectuado controles
ginecológicos ni mamografías en los últimos años.

(Nota: se puede omitir información como la menarquia o las menstruaciones, ya


que no va a influir en el análisis de su problema más reciente)

c) Hábitos:

-Tabaquismo: fumó un promedio de 12 cigarrillos diarios, durante 20 años. Dejó


de fumar 10 años atrás.
-Alcohol: ocasionalmente toma una copa de vino con las comidas.

d) Medicamentos:

-Glibenclamida 5 mg (1 tableta al desayuno y 1 tableta con la comida).


-Lisinopril 5 mg (1 tableta en la mañana)

e) Alergias: dice no tener alergias.

f) Antecedentes sociales y personales: la paciente vive con su marido y una hija.


Tiene dos hijos casados. Desempeña labores de casa. El apoyo que tiene de su
familia es muy bueno.
g) Antecedentes familiares: su padre y una tía fueron diabéticos; su madre fue
hipertensa.

h) Inmunizaciones: las de la infancia.

Revisión por sistemas: no ha tenido tos, disnea ni dolores precordiales.


Habitualmente tiende a ser algo constipada.

(Nota: la revisión por sistemas está dirigida a buscar otros síntomas. Sólo se
anotan los hallazgos importantes que no forman parte de la anamnesis ni los
antecedentes. En esta parte de la historia clínica no se deben repetir síntomas
que ya fueron mencionados en las otras secciones).

Comentario:

La información se ha presentado de acuerdo al esquema sugerido.

Al presentar los síntomas, se mencionan en la secuencia temporal en que se


presentan, pero se tienden a agrupan según el sistema comprometido o algún
síndrome que los relaciona (por ejemplo, “polidipsia, poliuria, y baja de peso”
como manifestación de una diabetes descompensada). Aunque se ordene un poco
la información, los hechos mismos no deben ser alterados.

Con la información recogida, se puede plantear que se trata de una mujer mayor,
portadora de una diabetes mellitus del adulto e hipertensión arterial, que se
controla mal y que ingresa con una infección urinaria.

Las buenas historias clínicas contienen la información que es importante. Deben


ser fáciles de leer y entender y, finalmente, permiten plantear las hipótesis
diagnósticas correspondientes.

Mientras más práctica se tiene y mejores son los conocimientos sobre las
enfermedades, las historias clínicas son cada vez mejores. Se distingue mejor lo
importante de lo superfluo, se agrupan los síntomas en mejor forma y se hacen
interrogatorios más dirigidos y eficientes.

Actualizada por el Dr. Ricardo Gazitúa, Septiembre 2007.


Síntomas frecuentes de encontrar en la
práctica clínica.

Ya se ha visto que los síntomas son las molestias o sensaciones subjetivas de la


enfermedad (ejemplo: dolor, náuseas, vértigo).

El conocer los síntomas, sus características, y con qué otras manifestaciones se relacionan
permite ir conociendo lo que al paciente le ocurre.

Es frecuente que algunos síntomas y signos se relacionen y constituyan síndromes o sean


parte de enfermedades específicas.

Conviene saber caracterizar cada síntoma. Dependiendo de esto, las conclusiones pueden
ser totalmente distintas. Una tos seca puede significar algo totalmente diferente que una tos
acompañada de expectoración mucopurulenta o sanguinolenta.

Al conversar con el paciente se usarán términos que le sean entendibles. Posteriormente al


transcribir la información a la ficha se seleccionan las palabras que correspondan en el
lenguaje médico. Por ejemplo, si el paciente orina muy seguido, tiene una poliaquiuria, y si
siente que le falta el aire o la respiración, presenta disnea.

Identificación de los síntomas.

Durante la conversación con el paciente, cada síntoma se trata de caracterizar. En general,


se debe precisar:

 qué es lo que siente.


 en qué parte del cuerpo siente la molestia y hacia dónde se irradia (esto es muy
válido cuando se trata de un dolor).
 cuándo comenzó el síntoma.
 cómo ha evolucionado el síntoma.
 con qué se modifica (ya sea aumentando o disminuyendo su intensidad, o variando
su carácter).
 con qué otros síntomas o manifestaciones se asocia.

Es conveniente establecer una prioridad en el análisis de los distintos síntomas, ya que


algunos tienen más importancia que otros (ej. dolores, disnea, pérdida de conciencia).

Cuando se trata de un dolor, y siguiendo el esquema anterior, se debe precisar:

 dónde duele.
 cuál es el carácter del dolor, o cómo duele.
 qué intensidad alcanza y cómo varía.
 hacia dónde se irradia.
 con qué aumenta y con qué disminuye (posiciones, alimentos, medicamentos,
etc.).
 cómo evoluciona en el tiempo.
 con qué otras manifestaciones se asocia.

A continuación se presenta mayor información sobre algunos de estos aspectos.

Carácter del dolor:

 cólico: es aquel que aumenta de intensidad hasta llegar a un máximo y luego


disminuye; es característico de vísceras huecas que poseen una pared muscular
(ejemplo: intestino, vesícula biliar, colédoco, uréter, conductos de glándulas
salivales e incluso el útero).
 urente: como una quemadura (ejemplo: dolor del herpes zóster).
 dolor de carácter sordo: tiende a ser mantenido, de intensidad leve a mediana,
pero puede llegar a ser bastante incómodo.
 constrictivo: de tipo opresivo (ejemplo: dolor de origen coronario, angina de
pecho).
 pulsátil: asociado al pulso arterial (ejemplo: dolor de un dedo al recibir un golpe de
martillo).
 neuralgia: dolor que sigue el recorrido de un nervio (ejemplo: neuralgia del nervio
trigémino).
 de tipo punzante (ejemplo: “puntada de costado” en cuadros de irritación pleural,
que aumenta en la inspiración).
 fulgurante: como un rayo o una descarga eléctrica (ejemplo: en los miembros
inferiores en la tabes dorsal).
 terebrante: intenso, como si fuera producido por un taladro (ejemplo: algunas
odontalgias).

Intensidad del dolor.

Según la intensidad, el dolor puede interferir de distintas formas: limitar los movimientos,
afectar la actividad diaria y el estado anímico, no dejar dormir, etcétera. Es una sensación
que sólo la siente quien la sufre.

El desafío del clínico muchas veces es tratar de estimar la intensidad. Para esto tiene que
evaluar las expresiones que usa el mismo paciente, ver en qué medida lo afecta, cómo lo
limita, qué hace para aliviarlo, qué analgésicos requiere usar. Una forma de graficar este
aspecto es pedirle al paciente que ubique su dolor en una escala del 1 al 10, siendo 10 el
dolor más intenso que pueda existir.

Evolución del dolor y cómo se modifica.


Puede aparecer en forma brusca (ejemplo: cefalea por hemorragia subaracnoídea) o más
gradual (ejemplo: cólico renal). La forma como termina el dolor también puede ser
importante.

Lo pueden aumentar alimentos, movimientos, la tos, el respirar profundo, el pujar, el


ayuno, el contacto directo. En cambio, se puede aliviar con analgésicos simples, morfina,
una bolsa con agua caliente, aplicación de hielo, posiciones determinadas, masajes,
ultrasonido, acupuntura, etcétera.

La evolución puede ser corta o larga, de minutos, días, o más tiempo. Puede presentarse en
crisis que pasan totalmente o que dejan un trasfondo de dolor.

Se habla que un dolor tiene ritmo cuando cambia durante el día en relación a factores
específicos (ejemplo: en la úlcera duodenal la molestia pasa cada vez que el paciente
ingiere alimentos). Se habla de período cuando el dolor se presenta varios días, luego se
pasa y reaparecer un tiempo después (ejemplo: una úlcera duodenal activa, que luego sana
y tiempo después, reaparece).

Algunos ejemplo:

 un dolor coronario: “Paciente de sexo masculino, de 68 años, con antecedentes de


tener una diabetes mellitus y ser fumador, que dos horas antes de consultar presentó
un dolor precordial, opresivo, en relación a un esfuerzo físico, que llegó a tener una
intensidad 8/10 (ocho sobre diez), y que duró veinte minutos. El dolor se irradiaba a
la mandíbula y al brazo izquierdo”.
 un cólico intestinal: “El paciente presenta en la madrugada un dolor abdominal, de
tipo cólico, más localizado hacia el hemiabdomen inferior, que se acompaña de
diarrea muy seguida y abundante, y sensación febril”.
 un dolor que sugiere una jaqueca: “Paciente de sexo femenino, de 26 años, que
viene presentando en los últimos 5 años crisis de dolor de cabeza, más localizado en
la mitad del cráneo, de carácter opresivo o pulsátil, y que se asocia a náuseas y
vómitos. El dolor tiende a presentarse antes de las menstruaciones, al beber alcohol
o comer chocolates. Si logra dormir un rato, muchas veces al dolor se alivia o
desaparece”.

Síntomas como manifestación de afecciones de algunos sistemas.

Sistema respiratorio y cardíaco.

Tos:

 presentación en el tiempo (ejemplo: ocasional, persistente, en crisis, de predominio


nocturno).
 intensidad (ejemplo: puede ser tan intensa que el paciente queda agotado).
 seca o húmeda (según se asocie o no a expectoración)
 factores favorecedores (ejemplo: en relación a ejercicios, cuando cortan el pasto en
su casa).
 asociada a sensación de disnea, dolor costal, fiebre, etcétera.

Expectoración:

 mucosa: tiene aspecto claro


 mucopurulenta: de color amarillento.
 expectoración hemoptoica: es una expectoración que contiene sangre.
 hemoptisis: es la eliminación de sangre fresca, aireada, junto a accesos de tos, y que
proviene del árbol bronquial.
 broncorrea: eliminación de gran cantidad de expectoración en las 24 horas (sobre
media taza). Se observa en pacientes con bronquiectasias infectadas.
 vómica: es la eliminación de una sola vez de gran cantidad de líquido debido al
vaciamiento de una colección pulmonar o subdiafragmática (ejemplo: al vaciarse un
quiste hidatídico).

Descargas por la nariz:

 rinorrea: es la salida de secreciones por la nariz. Puede ser acuosa (ejemplo: en el


resfrío), mucopurulenta(ejemplo: en una sinusitis) o sanguinolenta.
 epistaxis: es un sangramiento por la nariz.
 descarga posterior: es un término usado en pacientes que sienten que están
constantemente tragando secreciones (ejemplo: en una sinusitis).

Sensación de falta de aire al respirar:

 disnea: es una sensación de falta de aire al respirar. Se presenta en enfermedades


pulmonares, del corazón y en anemias intensas. En los enfermos del corazón es
bastante característico que la disnea se presenta en relación a la magnitud del
esfuerzo físico (ejemplo: al caminar algunas cuadras, al subir las escaleras o con
mínimos esfuerzos físicos). Este aspecto conviene precisarlo ya que refleja
la Capacidad Funcional del paciente, y se puede hablar de disnea de
reposo (cuando el paciente está limitado a la cama), de pequeños
esfuerzos (cuando a lo más se logra caminar hasta el baño), de medianos
esfuerzos (cuando la disnea se presenta al caminar dos o tres cuadras o subir un
piso de escaleras) o de grandes esfuerzos (cuando presenta pocas limitaciones).
 •ortopnea: es la condición en la cual el paciente respira mejor estando sentado o
semisentado, y no tolera estar acostado plano (porque se ahoga). Al estar
semisentado disminuye el retorno venoso y los pulmones logran descongestionarse
en alguna medida.
 disnea paroxística nocturna: ocurre en algunos pacientes con insuficiencia
cardíaca durante las noches, una vez que están acostados. De repente, necesitan
sentarse en la cama, porque así respiran mejor. Se atribuye a que mientras están
acostados reabsorben edemas que sobrecargan el sistema cardiovascular.

Dolor precordial:
 dolor anginoso o coronario: es de tipo constrictivo, se presenta en relación a
esfuerzos físicos, se puede irradiar a la mandíbula, al hombro y al brazo izquierdo,
se alivia con el reposo. Si se presenta en relación a un esfuerzo físico y luego cede
con el reposo, se habla de angina (o ángor) de esfuerzo. Si se presenta estando el
paciente en reposo o en relación a un mínimo esfuerzo, se habla de angina de
reposo o angina inestable, y es una condición que puede seguirse en cualquier
momento de un infarto al miocardio. En la angina existe isquemia; en el infarto se
ha producido necrosis (muerte celular). Dolores que ceden en menos de diez
minutos (o hasta veinte minutos) se relacionan a dolores anginosos, en cambio,
cuando el dolor se prolonga más de veinte minutos, puede ya reflejar un infarto al
miocardio. (Nota: conviene tener presente que “angina” es un término que se usa
también para referirse a inflamaciones de las amígdalas y tejidos vecinos, por lo que
no debe llevar a confusión).

 dolor por una costocondritis o inflamación de la unión de una costilla con el


esternón: es un dolor localizado que aumenta al tocar la zona inflamada.

 dolor por un espasmo esofágico: puede ser muy parecido al dolor coronario y
muchas veces se piensa en él una vez que se ha descartado un problema coronario.

 dolor de una pericarditis: es más mantenido, prolongado, de carácter sordo, y


puede aumentar con la inspiración.

Dolor costal:

 dolor pleural o “puntada de costado”: es un dolor de tipo punzante, que aumenta


con la inspiración. Se localiza de preferencia en un costado del tórax. Es frecuente
de encontrar en neumonías y afecciones que comprometen la pleura. Un dolor
parecido se puede encontrar en el neumotórax (aire que entra al espacio pleural,
habitualmente por una rotura del pulmón)

 dolor costal por una fractura costal: es bastante intenso y aumenta con
movimientos y al presionar en el sitio de la fractura. Un acceso fuerte de tos puede
ser capaz de producir una fractura de una costilla.
 dolores referidos a un costado debido a un herpes zóster. En estos casos el dolor
sigue el recorrido de un dermátomo y es de carácter urente. Además, se ven las
lesiones vesiculares en la piel.

Algunas asociaciones de síntomas en cuadros respiratorios o cardiovasculares:

 en neumonías: tos, expectoración mucopurulenta, fiebre y, eventualmente, dolor


torácico y disnea.
 en asma: disnea, accesos de tos, especialmente en las noches o con esfuerzos físicos,
sibilancias al respirar.
 en insuficiencia cardíaca: disnea de esfuerzos, ortopnea, disnea paroxística
nocturna, edema de extremidades inferiores y nicturia.
 en problemas coronarios: dolor anginoso en relación a esfuerzos físicos, angustia,
sensación de “muerte inminente”, disnea.

Dolor abdominal:

Como todo dolor, se debe caracterizar en forma completa, pero en especial, su ubicación.
En este sentido conviene tener presente:

 dolores en la parte alta y medial (región del epigastrio): en esta zona se ubica
el dolor ulceroso debido a una úlcera duodenal o gástrica (en forma característica
aparece cuando el estómago está vacío y se calma con los alimentos). También el
páncreas y la aorta abdominal pueden manifestarse hacia esta zona. Una esofagitis
por reflujo gastroesofágico da una sensación de ardor o “acidez” (en forma popular
algunas personas lo ubican en “la boca del estómago”), y puede irradiarse hacia
arriba (retroesternal). Estas manifestaciones relacionadas con la sensación de
“acidez” se denominan pirosis.
 dolores en la parte alta del abdomen, pero hacia el lado derecho (región del
hipocondrio derecho): las afecciones biliares y del hígado tienden a manifestarse
en esta zona. Por ejemplo, los cólicos biliares se presentan después de ingerir
comidas grasas o frituras y muchas veces se acompañan de vómitos. Un hígado
congestivo o inflamado por una hepatitis dará un dolor sordo.
 dolores en la parte alta del abdomen, pero hacia el lado izquierdo (región del
hipocrondrio izquierdo): en esta región se pueden presentar afecciones del bazo
(ejemplo: infarto esplénico), dolores provenientes del colon (ángulo esplénico), y
también afecciones del páncreas (aunque en estos casos el dolor puede ser de todo el
hemiabdomen superior).
 dolor en la región periumbilical: los cólicos del intestino delgado se manifiestan en
esta zona. También afecciones de la aorta abdominal.
 los costados del abdomen se llaman los flancos. En el flanco derecho se reflejan
dolores que vienen de los riñones o el colon ascendente. En el flanco izquierdo se
reflejan las vísceras de ese lado (riñón, colon descendente).
 por debajo del ombligo, en la zona media, está el hipogastrio, en donde se reflejan
los cólicos del intestino grueso (en realidad, puede doler todo el hemiabdomen
inferior), la vejiga (por ejemplo, en una cistitis), el útero (por ejemplo, durante
menstruaciones dolorosas).
 hacia los lados del hipogastrio están las regiones inguinales. A derecha se ubica el
apéndice, ovario, trompa de Falopio y la llegada a la vejiga del uréter derecho. A
izquierda se ubican afecciones del colon sigmoides (por ejemplo, diverticulitis),
ovario, trompa de Falopio y la llegada a la vejiga del uréter izquierdo.
 hacia las regiones lumbares, ubicadas en la parte posterior del abdomen, a cada
lado, a nivel de la cintura, se reflejan dolores provenientes de los riñones. De esta
forma, en un cólico renal es frecuente que el paciente se queje de dolor que parte en
una de las regiones lumbares y se irradia hacia el flanco del mismo lado, en
dirección de los genitales externos. Esto frecuentemente se acompaña de gran
inquietud, y muchas veces de vómitos.

Esta delimitación de los dolores en relación a las vísceras comprometidas debe ser
considerada como una orientación ya que frecuentemente existe sobreposición (por
ejemplo, el colon puede doler en distintos sitios del abdomen).

Síntoma relacionados con el sistema digestivo.

 odinofagia: es el dolor de garganta al tragar


 disfagia: es una dificultad para tragar o para que los alimentos bajen por el esófago.
Personas mayores muchas veces presentan una dificultad para deglutir producto de
una falta de coordinación de la musculatura faríngea. Otras personas notan que los
alimentos no bajan bien por el esófago, como que se le “atragantan” a nivel
retroesternal. Se habla de disfagia lógica cuando la dificultad se presenta primero
con alimentos sólidos (ejemplo: un trozo de carne o de pan), y a medida que
progresa la enfermedad, la dificultad aparece también con los líquidos (ejemplo: en
un cáncer esofágico). Si esta relación no se diera de esta forma, de habla dedisfagia
ilógica (ejemplo: por alteración de las ondas peristálticas del esófago).
 anorexia: es la falta de apetito.
 náuseas: es el deseo de vomitar
 vómitos: son la expulsión violenta por la boca de materias contenidas en el
estómago. Los vómitos pueden ser: -alimenticios: si contienen alimentos.
-biliosos: si contienen bilis (son amarillentos).
-porráceos: cuando son de color oscuro, con alimentos parcialmente digeridos; se
presentan en cuadros de obstrucción intestinal.
-fecaloídeos: si tienen material fecal.
-hematemesis: es un vómito con sangre roja o parcialmente digerida (más oscura).
La sangre proviene de las partes altas del tracto digestivo: duodeno, estómago,
esófago, y, a veces, es porque el paciente ha estado tragando sangre proveniente de
un sangramiento más alto (por ejemplo, una epistaxis posterior). Lahematemesis no
se debe confundir con la epistaxis (que es salida de sangre por la nariz) ni con
lahemoptisis (que es salida, con la tos, de sangre proveniente del árbol bronquial).
 •respecto a la evacuación intestinal o defecación, conviene preguntar la frecuencia
con que ocurre, el aspecto de las deposiciones, su consistencia. Normalmente las
personas obran (término que también se usa para expresar la defecación)
diariamente o cada dos días. Algunos aspectos relacionados con la defecación se
presentan a continuación:
-constipación, estitiquez o estreñimiento: cuando la frecuencia de defecación
ocurre cada varios días y con dificultad.

-diarrea: se refiere a deposiciones líquidas o con mayor contenido de agua.

-disentería: se refiere a diarrea con mucosidades y sangre; frecuentemente se


acompaña de pujo (son contracciones voluntarias o involuntarias a nivel rectal que
dan la sensación de querer seguir evacuando) ytenesmo rectal (es el deseo de
seguir obrando, aunque la ampolla rectal esté vacía). Se presenta en diversas
infecciones intestinales (ejemplo: por E. coli enteropatógena¸ shigellas, salmonellas,
amebiasis) y en colitis ulcerosa activa.

-deposición lientérica: que tiene alimentos no digeridos, como arroz, carne o trozos
de tallarines. Se presenta en cuadros de malabsorción intestinal. Es normal que en
las deposiciones de personas sanas aparezcan algunas fibras como los hollejos de
granos de maíz.

- deposición esteatorreica o esteatorrea: tiene mayor contenido de aceite o grasas


proveniente de los alimentos. Su aspecto es brillante, grasoso, y en el agua del
escusado frecuentemente flotan gotas de grasa. Se observa en cuadros de
malabsorción intestinal (por ejemplo, en una insuficiencia pancreática exocrina).

-hematoquezia, rectorragia, colorragia o hemorragia digestiva baja: es una


deposición con sangre roja, fresca. Habitualmente el origen de la sangre viene de
algún sitio desde el íleon terminal hasta el ano, salvo que el tránsito intestinal sea
tan rápido, que el origen del sangramiento pueda ser de segmentos más altos. No
constituye una hematoquezia la presencia de un poco de sangre debido a alguna
fisura en la región anal y que se manifiesta como unas estrías de sangre alrededor de
las deposiciones al momento de obrar.

-melena: es una deposición negra, como alquitrán, de olor muy fuerte, de


consistencia pastosa. Se debe a un sangramiento digestivo alto, por arriba del ángulo
de Treitz. No debe confundirse con deposiciones más oscuras que se deben a la
ingesta de algunos medicamentos (por ejemplo, suplementos con fierro) o alimentos
(por ejemplo, prietas).

Síntomas relacionados con el sistema nefrourológico.

 disuria de esfuerzo: es una dificultad para orinar. Por ejemplo, ocurre en personas
con crecimiento de la próstata a quienes les cuesta comenzar la micción y el chorro
de orina es delgado, con menos potencia.
 disuria dolorosa: consiste en sentir dolor al orinar, tal como ocurre en pacientes
con cistitis.
 poliaquiuria: es orinar en forma frecuente, más seguido de lo que es habitual.
 Cambios en el volumen de orina en 24 horas:

-poliuria: es orinar gran cantidad en las 24 horas, sobre 2.500 ml.


-oliguria: es orinar menos de 400 ml en 24 horas.
-anuria: es orinar menos de 100 ml en 24 horas, o no orinar (se debe diferenciar del

paciente que no orina por una retención urinaria debido a una uropatía obstructiva,
como podría ser en el caso de un cáncer de próstata que obstruye a nivel de la
uretra).
-nicturia: es orinar más cantidad en la noche que en el día (por ejemplo, un paciente
con insuficiencia cardíaca que en la noche orina más por reabsorción de edemas
acumulado en el día).

 cólico renal: es un dolor con las características de un cólico (que aumenta, llega a
un máximo y luego disminuye), que tiende a ubicarse en una de las fosas renales y
se irradia hacia la región de los genitales externos. Habitualmente es de gran
intensidad, produce mucha inquietud en el paciente (no encuentra una posición que
lo alivie), y con frecuencia se acompaña de náuseas y vómitos.
 Cambios en el aspecto de la orina:

- hematuria: es una orina con sangre. Puede ser una hematuria macroscópica (si se
va a simple vista), o microscópica (si sólo se detecta a nivel de laboratorio). En el
caso de una hematuria macroscópica, se distingue por presentar un color como
“agua de carne” y es frecuente que al dejar reposar en un recipiente, los glóbulos
rojos decantan en el fondo.

- coluria: es una orina impregnada con pigmentos biliares. Se caracteriza porque al agitarla
en el recipiente que la contiene, se forma una espuma de color amarillo (esto no ocurre en
orinas oscuras por otras causas, que presentan una espuma de color blanco).

- otras causas de orinas más oscuras se pueden deber a: hemoglobinuria (por ejemplo, en el
curso de una hemólisis masiva), algunos medicamentos (por ejemplo, al usar vitaminas del
complejo B), o simplemente porque está más concentrada (por ejemplo, en el curso de un
cuadro febril o asociado a una deshidratación).

- una orina espumosa puede deberse a que tiene una cantidad aumentada de proteínas (por
ejemplo, un paciente con una nefropatía que se manifiesta con proteinuria).
- una orina más turbia puede deberse a que existe una infección o por gran cantidad de sales
en disolución. En el caso de infección, es frecuente que también se sienta un olor más
fuerte, que le llama la atención al paciente.

Síntomas relacionados con el sistema nervioso.


 •cefalea: es dolor de cabeza. Según su presentación se pueden distinguir algunas
posibilidades diagnósticas:

- jaquecas: el dolor tiende a presentarse como una hemicránea, o sea, duele la mitad
de la cabeza, muchas veces englobando el ojo; es frecuente la presencia de náuseas
y vómitos. Es más frecuente en mujeres y evoluciona con crisis de dolor que se van
repitiendo en el tiempo.

- cefalea tensional: el dolor es más frecuente en la región occipital o en las regiones


frontoparietales (como un cintillo). Es frecuente que aumenten hacia el final del día.

- cefalea en el contexto de una hipertensión endocraneana: el dolor compromete


toda la cabeza, y con frecuencia se acompaña de vómitos explosivos. A veces se
manifiesta a primera hora en la mañana y va cediendo en el día una vez que el
paciente se ha levantado.

- cefalea en el contexto de una hemorragia subaracnoídea: el dolor se instala en


forma brusca e intensa. Según la intensidad del sangramiento puede asociarse a
vómitos y compromiso de conciencia.

 vértigo: la persona nota que se siente muy mareada y todo “gira” a su alrededor. El
término “mareo” es más inespecífico ya que puede tener distintos significados:
sentirse inestable, estar “como flotando en el aire”, sentir que el piso se mueve, etc.
 tinnitus o acúfenos: es la sensación de sentir un ruido constante en los oídos.
 fotofobia: es una molestia o intolerancia anormal a la luz.
 diplopia: es la sensación de ver doble; este fenómeno se acentúa al mirar hacia un
lado. Habitualmente se asocia a una falta de paralelismo de los ejes oculares
(estrabismo).
 amaurosis: es la falta de visión de uno o ambos ojos (ceguera), sin una lesión
aparente. Habitualmente se debe a un compromiso de la retina, el nervio óptico o la
corteza visual.
 parestesias: es la sensación de “hormigueo” o “adormecimiento” en una zona del
cuerpo.

Síntomas generales:
 síndrome febril: es el conjunto de síntomas y signos relacionados con las
temperaturas elevadas: cefalea, dolores musculares (mialgias), taquicardia (pulso
rápido), polipnea (frecuencia respiratoria aumentada), piel algo sudorosa, mejillas
eritematosas, ojos brillantes, orina más oscura y escasa. No siempre una temperatura
elevada se acompaña de un síndrome febril (por ejemplo, en algunos cánceres que
dan temperatura elevada). Al caracterizar la fiebre, se debe precisar: cuándo
comenzó, cómo varía entre el día y la noche, hasta qué intensidad alcanza, con qué
síntomas se asocia.
 pérdida de peso: es otro aspecto importante de caracterizar. Se debe preguntar en
cuánto tiempo ha ocurrido la pérdida de peso y de qué magnitud ha sido. También
es necesario precisar el contexto:

- un paciente diabético descompensado presentará polidipsia (sed aumentada), poliuria


(diuresis aumentada) y polifagia (apetito aumentado).
- un paciente con síndrome de malabsorción presentará diarrea,
posiblemente esteatorrea(deposiciones con más grasa) y lientería (deposiciones con
alimentos no digeridos).
- un paciente con hipertiroidismo presentará polidefecación (obrar más seguido que lo
habitual), intolerancia al calor y nerviosismo.
- otras causas: cánceres, infecciones prolongadas, depresión, etc.

 astenia: falta de energía, decaimiento. Parecida a la astenia, es la adinamia.

Nota: esta presentación de síntomas no pretende agotar el tema, sino servir


solamente como una introducción a la práctica clínica. El contacto con los
enfermos es lo que permite conocerlos mejor.

Definiciones incorporadas al glosario de términos: amaurosis, anorexia,


astenia, cefalea, coluria, diaforesis, diagnóstico, diplopia, disentería, disnea,
disuria, esteatorrea, expectoración hemoptoica, fotofobia, hematemesis,
hematoquezia, hematuria, hemoptisis, melena, meteorismo, náuseas, nicturia,
neumotórax, ortopnea, parestesias, polidipsia, polifagia, poliuria, proteinuria,
pujo, rinorrea, signo, síndrome, síntoma, tenesmo.

Preguntas:

1. ¿Qué aspectos se deben identificar en cada síntoma?


2. ¿Qué aspectos se deben identificar en el caso de un dolor?
3. ¿Qué es disnea, ortopnea, disnea paroxística nocturna?
4. ¿Qué tipos de expectoración se pueden observar?
5. ¿Cómo se llama la eliminación de sangre con la tos, con arcadas, o por la
nariz?
6. ¿Cómo se llama la deposición de una hemorragia digestiva alta o baja?
7. ¿Qué tipos de disuria se describen?
8. ¿Qué tipos de dolor abdominal se presentan en el abdomen?
9. ¿Qué síntomas de pueden presentar en una insuficiencia cardíaca?
10. ¿Qué síntomas se pueden presentar en una cistitis?
Principales síndromes clínicos.
Así como en un capítulo anterior se revisaron síntomas frecuentes de ver en la
práctica clínica, se presentan a continuación una selección de síntomas y signos
que conforman síndromes clínicos.

Conocer los distintos síndromes sirve para orientarse en el diagnóstico de un


paciente ya que son formas de presentación de distintas enfermedades. Por
ejemplo, un enfermo con un síndrome anémico podrá tener fatigabilidad y estar
pálido. La causa de su anemia se puede deber a pérdidas de sangre, hemólisis o
falla medular en la producción de elementos hematopoyéticos. Al plantear el
síndrome anémico se abre un abanico de posibilidades para explicar la anemia y
el paso siguiente es investigar cada una de ellas.

A continuación se presentan algunos síndromes, sin pretender hacer una revisión


exhaustiva.

Relacionados con el Sistema cardiovascular:

 Síndrome anginoso: se caracteriza por un dolor retroesternal, de carácter


opresivo, que se irradia hacia la mandíbula, hombros, extremidad
superior izquierda (borde cubital), espalda, de pocos minutos de
duración, que se desencadena o aumenta con esfuerzos físicos,
emociones, frío, y que se alivia con el reposo.

 Insuficiencia cardíaca: se caracteriza por disnea en relación a esfuerzos


físicos, disnea paroxística nocturna, ortopnea, nicturia. También tos,
intranquilidad, fatiga o debilidad muscular. En el examen físico se
encuentra taquipnea, taquicardia, pulso débil, sudoración, ingurgitación
yugular, cardiomegalia, soplos cardíacos, 3er o 4º ruido, cadencia de
galope, derrames pleurales, crepitaciones en pulmones, hepatomegalia,
edema de extremidades inferiores.

Relacionados con el Sistema respiratorio:

 Insuficiencia respiratoria: Entre los síntomas destacan disnea,


fatigabilidad, anorexia. Al examen físico se puede encontrar polipnea,
cianosis, compromiso de conciencia, sudoración, taquicardia, respiración
dificultosa, un examen pulmonar alterado. Puede haber asterixis. En los
exámenes de laboratorio se puede encontrar hipoxemia, hipercarbia,
poliglobulia.

Relacionados con el Sistema endocrino

 Síndrome hipertiroídeo: el paciente puede experimentar sensación


excesiva de calor, baja de peso, apetito conservado o aumentado,
polidefecación, palpitaciones, fatigabilidad. También nerviosismo,
intranquilidad (en cambio los ancianos tienden a presentar apatía). En las
mujeres se presentan alteraciones de las menstruaciones (oligomenorrea,
amenorrea). En el examen físico se puede encontrar taquicardia (y en los
ancianos, fibrilación auricular), piel caliente, suave, húmeda, temblor fino
en las manos. En el cuello puede haber un bocio difuso o nódulos
tiroídeos, y en los ojos puede haber exoftalmo y una retracción del
párpado superior que facilita ver la esclera sobre el iris al mirar hacia
abajo (signo de Graefe). La determinación de la tiroxina plasmática está
elevada.

 Síndrome hipotiroídeo: los síntomas que lo sugieren son sensibilidad al


frío, fatiga, disminución del apetito, somnolencia, falta de concentración,
apatía, constipación, alza de peso y en las mujeres menstruaciones
abundantes y duraderas (menorragias). En el examen físico puede
presentarse una facie poco expresiva, algo vultuosa, con ojos rasgados; a
veces se pierden los bordes laterales de las cejas. La lengua es grande
(macroglosia). La piel es seca y áspera, e impresiona infiltrada
(mixedema). El paciente se nota pálido. El pelo es ralo y seco y tiende a
caerse; las uñas son quebradizas. El pensamiento es lento (bradipsiquia).
La voz es ronca. Los reflejos osteotendíneos presentan una fase de
relajación lenta. El pulso es lento (bradicardia). Puede presentarse
galactorrea. Al efectuar exámenes de laboratorio se encuentran niveles
bajos de hormona tiroídea, hipercolesterolemia, hiponatremia y anemia.

 Síndrome de Cushing (por exceso de glucocorticoides): los pacientes


pueden presentar astenia intensa, debilidad muscular (especialmente
proximal). En las mujeres puede ocurrir una alteración de sus
menstruaciones, con amenorrea u oligomenorrea. En el examen físico
destaca una tendencia a la obesidad faciotroncular, de modo que la cara
se ve redonda (cara de "luna llena"), y en el tungo se acumula grasa
("giba de búfalo"). Las mejillas presentan un color rojizo. La piel se
aprecia atrófica y frágil, las vénulas y capilares se transparentan, y existe
fragilidad capilar con tendencia a desarrollar petequias y equímosis
(púrpura); en la pared abdominal se desarrollan estrías rojo-vinosas. Es
frecuente que se desarrolle acné e hirsutismo. Las masas musculares
tienden a estar disminuidas. Las cifras de presión arterial se registran
elevadas (hipertensión arterial). Las determinaciones de laboratorio
muestran niveles elevados de cortisol, intolerancia a la glucosa e
hipopotasemia. En los huesos se desarrolla osteoporosis.

Relacionados con el Sistema digestivo:

 Síndrome ulceroso: se caracteriza por dolor en el epigastrio de carácter


urente, que se alivia con los alimentos o antiácidos (presenta ritmo).
Habitualmente se debe a una úlcera péptica (gástrica o duodenal). Es más
frecuente que se reactive en la primavera.

 Síndrome pilórico: se debe a una obstrucción del canal pilórico y se


caracteriza por vómitos en los que se reconocen alimentos ingeridos
varias horas antes. También se presentan náuseas y dolor en la mitad
superior del abdomen. Si los vómitos son biliosos significaría que la
obstrucción es más abajo que la desembocadura del colédoco. Al examen
físico se puede auscultar bazuqueo en la región del epigastrio, al sacudir
al paciente.

 Síndrome disentérico: se caracteriza porque el paciente tiene diarrea


acompañada de mucosidades y sangre. También se presenta dolor
abdominal de tipo cólico, pujo y tenesmo rectal; puede haber fiebre.

 Síndrome de malabsorción: en su presentación más frecuente el enfermo


baja de peso y presenta deposiciones con aumento de su contenido
líquido (diarrea o deposiciones blandas), con alimentos no digeridos
(lientería) y aumento de la cantidad de grasa (esteatorrea).
Frecuentemente se asocia a distensión abdominal.

 Síndrome de insuficiencia hepática: se puede llegar a esta condición por


distintas causas. Es frecuente que el paciente sienta anorexia, náuseas,
vómitos, y astenia. Dependiendo de la enfermedad de base las
manifestaciones podrán variar. En cuadros colestásicos es frecuente que
exista prurito. En otros puede ocurrir baja de peso y dolor en el cuadrante
superior derecho del abdomen. En el examen físico se puede encontrar
ictericia, asterixis, palma hepática, hipertrofia parotídea, disminución del
vello corporal, telangiectasias aracneiformes ("arañas vasculares"),
ascitis, circulación colateral aumentada en la pared abdominal
(eventualmente de tipo porto-cava), cambios en el tamaño y consistencia
del hígado, esplenomegalia, fétor hepático, equímosis, ginecomastia,
disminución de las masas musculares. La orina puede ser colúrica y las
deposiciones acólicas. Habiendo hipoalbuminuria es frecuente encontrar
ascitis y edema, especialmente en las extremidades inferiores. Si se
desarrolla encefalopatía hepática puede haber compromiso de
conciencia. Los exámenes de laboratorio mostrarán las pruebas hepáticas
y de coagulación alteradas. Los niveles de amonio en la sangre y de
glutamina en el líquido cefaloraquídeo pueden estar elevados.

Relacionados con los riñones:

 Síndrome nefrítico agudo: es frecuente que exista un antecedente de


infección estreptocócica y que una vez que se ha instalado el cuadro se
presente hematuria y oliguria. En el examen físico el paciente presenta
una facie vultuosa, edema (de párpados, manos y pies) e hipertensión
arterial. Los exámenes de laboratorio pueden mostrar un sedimento de
orina con proteinuria, hematuria y cilindros hemáticos. Se pueden
encontrar cifras de nitrógeno ureico y creatinina algo elevadas.

 Síndrome nefrótico: las características principales son el desarrollo de


un cuadro edematoso que puede llegar a la anasarca. En los exámenes de
laboratorio la alteración principal es una proteinuria en orina de 24 horas
que alcanza cifras superiores a los 3,5 gramos. Esto lleva a
una hipoalbuminemia, con valores inferiores a los 3,0 g/dl. También se
encuentra hipercolesterolemia e hipertrigliceridemia. El síndrome
nefrótico se considera impuro cuando se presenta con hematuria,
hipertensión arterial e insuficiencia renal (cuando es puro estas
manifestaciones no están).

 Síndrome urémico: se asocia a insuficiencia renal. Los pacientes


presentan anorexia, astenia, náuseas, vómitos, baja de peso, oliguria,
prurito, somnolencia. En el examen físico se puede encontrar palidez,
edema, una facie vultuosa. La piel tiende a hiperpigmentarse y se
presenta seca y con finas escamas ("escarcha urémica"). En las
extremidades se puede encontrar asterixis y en casos avanzados se
encuentran mioclonías. El aliento tiene un aroma especial (fétor
urémico). La respiración es de tipo acidótica. Existe tendencia a las
equímosis. En los exámenes de laboratorio destaca la elevación del
nitrógeno ureico y de la creatinina, acidosis metabólica, hiperpotasemia y
anemia.

Relacionado con la micción:

 Síndrome prostático: se caracteriza por disuria de esfuerzo, poliaquiuria,


disminución del calibre y de la fuerza del chorro miccional, goteo terminal
o micción en dos o más tiempos, sensación de micción incompleta. En el
examen físico se puede palpar una próstata grande y en casos avanzados,
un "globo" vesical.

Relacionados con el sistema hematológico:

 Síndrome anémico: puede manifestarse con disnea de esfuerzos,


palpitaciones, cefalea, fatigabilidad fácil. En casos intensos puede
desencadenar angina de pecho o insuficiencia cardíaca. Estas
manifestaciones dependen mucho de la velocidad de instalación de la
anemia, de la magnitud de ella y de las condiciones basales del paciente.
En el examen físico destaca la palidez de la piel y de las mucosas,
taquicardia, pulso amplio, un soplo sistólico de ejección de tipo funcional
y, eventualmente, edema periférico. En los exámenes de laboratorio
destacan niveles de hematócrito y hemoglobina disminuidos.

 Síndrome hemorragíparo: se presentan equímosis y petequias en la piel y


mucosas (púrpura). También existe tendencia a sangramientos como
epistaxis, gingivorragia, melena, hematuria, metrorragia, y formación de
hematomas. En los exámenes de laboratorio se pueden encontrar
alteradas las pruebas de coagulación (tiempo de protrombina, de
tromboplastina, de sangría, el recuento de las plaquetas y otras más
específicas).

Relacionados con el Sistema Neurológico:

 Síndrome meníngeo: se caracteriza porque el paciente presenta cefalea,


fiebre, náuseas, vómitos (que pueden ser explosivos), dolor en la espalda,
la región lumbar o el cuello. En general, el paciente está decaído y puede
estar comprometido de conciencia. En el examen físico los signos más
específicos son la rigidez de nuca y los signos de Brudzinsky y de Kernig. El
diagnóstico se confirma con el estudio del líquido cefaloraquídeo que
está alterado.

 Síndrome de hipertensión endocraneana: el enfermo presenta cefalea,


vómitos explosivos y compromiso de conciencia. En el examen físico se
puede encontrar edema de la papila en el fondo de ojo. También es
frecuente encontrar bradicardia.

Definiciones incorporadas al glosario de términos: acolia, anasarca, bocio,


equímosis, mioclonías, púrpura
Púrpura: afección caracterizada por la aparición de pequeñas extravasaciones
sanguíneas en la piel con formación de petequias y equímosis.
Equímosis: extravasación e infiltración de sangre en el tejido celular subcutáneo;
comúnmente se le conoce como moretón.
Mioclonías: contracciones bruscas, breves e involuntarias de un fascículo
muscular, un músculo o un grupo de músculos.
Anasarca: edema generalizado del cuerpo.

Preguntas:

1. ¿Cuáles son las manifestaciones de la insuficiencia cardíaca?


2. ¿Cuáles son las manifestaciones del síndrome urémico?
3. ¿Cuáles son las manifestaciones del síndrome hipertiroídeo e
hipotiroídeo?
4. ¿Cuáles son los signos más característicos del síndrome meníngeo?

Actualizada por el Dr. Ricardo Gazitúa, Agosto 2004.


La Ficha Clínica del hospital
La Ficha Clínica del hospital, es la carpeta que contiene toda la información del
paciente. Consta de varias secciones.

En la portada se identifica al paciente: nombre, número de identificación (RUT),


dirección, tipo de previsión, etc. También puede ser un buen lugar para destacar
aspectos específicos como la existencia de alguna alergia (por ejemplo, alergia a
la penicilina).

Luego van archivadas las hospitalizaciones y consultas según fecha de


ocurrencia.

Si la información se refiere a una hospitalización se va a encontrar:

- el ingreso del paciente (con la historia clínica o anamnesis, antecedentes y


examen físico).
- los diagnósticos.
- las evoluciones de cada día con sus indicaciones (a veces, las indicaciones se
dejan en otra hoja que se ubica en un tablero a los pies de la cama del paciente,
y que al momento del alta se deben archivar en la ficha).
- los exámenes. -la epicrisis (o resumen de egreso).
- las hojas del Servicio de Estadísticas.
- hojas de enfermería (por ejemplo, la curva de registro de temperatura y signos
vitales).

Cuando el paciente se va a su casa, se efectúa la epicrisis, que es un resumen de


lo más importante de la hospitalización (esto evita tener que revisar cada vez toda
la información generada durante la hospitalización).

También en ese momento se completa la hoja del Servicio de Estadísticas


(principalmente los diagnósticos, fecha del egreso, nombre el médico
responsable).

Cuando el paciente se va a su casa, el médico debe entregarle lo siguiente:

-las indicaciones que debe seguir (muchos hospitales tienen unas cartulinas
impresas, llamadas Carné de Alta, en las que se escriben los diagnósticos y las
indicaciones). En estas indicaciones se debe precisar la actividad física que el
enfermo debe desarrollar, tipo de alimentación, medicamentos y otros aspectos
como tratamientos kinésicos.
-las recetas (se debe tener mucho cuidado de escribir con letra legible para
evitar confusiones en el despacho en la farmacia). Algunos medicamentos
requieren recetas especiales (por ejemplo, los estupefacientes).
-la licencia médica correspondiente, si es que se requiere.
-órdenes de exámenes para efectuar en un tiempo posterior.
-citaciones a control.

El paciente (y si es necesario, sus familiares cercanos), deben salir del hospital


teniendo muy claras las indicaciones que deben seguir en la casa.

Si la información se refiere a consultas de policlínico o consultorio externo, se


menciona:

- la fecha y el motivo de la consulta.


- los principales hallazgos del examen físico.
- los exámenes de laboratorio disponibles.
- los diagnósticos.
- las indicaciones.

Al paciente se le deben dar las instrucciones a seguir en forma clara, adjuntando


las recetas y órdenes de examen que sean necesarias.

De esta forma se va juntando toda la información del paciente, ordenada según la


fecha de ocurrencia. Debido a esto, si la información es mucha y la ficha es muy
gruesa, podría convenir revisarla de atrás hacia delante, deteniéndose
especialmente en las epicrisis y principales exámenes. En la historia clínica de la
última hospitalización, en la sección antecedentes, deberían aparecer las
enfermedades y operaciones que el paciente ha tenido (será confiable según el
esmero puesto en la confección de la historia).

Actualizada por el Dr. Ricardo Gazitúa, Septiembre 2007.


Esquema de cómo ordenar la información
clínica
A continuación se presenta un esquema para presentar la información obtenida en la
historia clínica y el examen físico:

Historia Clínica y Examen Físico:

 Identificación del paciente.


 Motivo de consulta (Problema principal).
 Anamnesis próxima (Enfermedad Actual).
 Antecedentes:
a) Mórbidos (médicos y quirúrgicos)
b) Ginecoobstétricos en mujeres
c) Hábitos.
d Medicamentos.
e) Alergias.
f) Antecedentes sociales y personales.
g) Antecedentes familiares.
h) Inmunizaciones.
 Breve revisión por sistemas.
 Examen Físico General.

1. Posición y decúbito.
2. Marcha o deambulación.
3. Facie y expresión de fisonomía.
4. Conciencia y estado psíquico.
5. Constitución y estado nutritivo. Peso y talla.
6. Piel y anexos.
7. Sistema linfático.
8. Pulso arterial.
9. Respiración.
10. Temperatura.
11. Presión arterial.

 Examen Físico Segmentario.

 Cabeza (aspectos generales, ojos, nariz, boca y faringe, oídos).


 Cuello.
 Tórax:
- Caja torácica.
- Mamas.
- Pulmones.
- Corazón.
- Abdomen y regiones inguinales.
- Vísceras abdominales:

 Hígado.
 Bazo.
 Riñones.
 Genitales externos.
 Columna y Extremidades.

Exámenes específicos:

 Tacto rectal y de próstata.


 Ginecológico.

Examen neurológico.

1) Conciencia y examen mental.


2) Nervios craneales

I. Nervio olfativo.
II. Nervio óptico y fondo de ojo.
III. Nervio motor ocular común.
IV. Nervio troclear o patético.
V. Nervio trigémino.
VI. Nervio abducente o motor ocular externo.
VII. Nervio facial.
VIII. Nervio auditivo.
IX. Nervio glosofaríngeo.
X. Nervio vago.
XI. Nervio espinal accesorio.
XII. Nervio hipogloso.

3) El sistema motor (movimientos, fuerzas, tono, reflejos, coordinación).


4) Examen de la sensibilidad (dolor y temperatura, posición y vibración, tacto superficial,
discriminación de distintos estímulos).
5) Signos de irritación meníngea.

Hipótesis diagnósticas.

Actualizada por el Dr. Ricardo Gazitúa, Septiembre 2007.


El examen físico:
 Técnicas usadas para efectuar el examen físico

El examen físico general:

1. Posición y decúbito.
La posición se refiere a la postura que la persona adopta estando de pie o
acostada. Decúbito dice relación con la posición acostada.

Normalmente cuando la persona está de pie tiene una postura erecta, activa, que puede
cambiar a voluntad. En algunas enfermedades la posición o postura puede tener
características especiales.

Los decúbitos normales de una persona que puede moverse sin limitaciones son:

 Decúbito dorsal o supino activo, si está de espalda.


 Decúbito lateral activo, si está sobre un costado.
 Decúbito ventral o prono, si está boca abajo, sobre el vientre

Ejemplos de posiciones o decúbitos que la persona adopta por aspectos propios de la


enfermedad:

 Postura antiálgica o antálgica: posición que adopta el enfermo para evitar el dolor.

 Postura de pie del paciente con enfermedad de Parkinson: se nota rígido,


inclinado ligeramente hacia adelante, algo encorvado, con las extremidades
superiores adosadas a los flancos y con un temblor grueso.

 Postura de pie del paciente con una hemiplejía: en el hemicuerpo paralizado su


brazo se encuentra en contacto con el costado y el antebrazo y la mano, están en
semiflexión y pronación (palma hacia abajo); la pierna, a su vez, permanece en
extensión.

 Posición de Fowler: la cama del paciente se levanta colocando unos tacos bajo las
patas de la cabecera de la cama, de modo que la cabeza queda más alta que los
pies. Se usa en situaciones de insuficiencia arterial aguda.
 Posición de Trendelenburg: la cama del paciente se levanta colocando unos tacos,
de modo que los pies quedan más altos que la cabeza. Se usa en situaciones de
edema o tromboflebitis de las extremidades inferiores.

 Posición ginecológica: la paciente es colocada en un decúbito dorsal, con sus


piernas flectadas y separadas. Facilita el examen ginecológico.

2. Marcha o deambulación
Se refiere a la forma como el paciente camina. Lo normal es hacerlo en forma activa, con
control de los movimientos, en los que se nota coordinación y armonía. La persona se
desplaza de acuerdo a su voluntad, siguiendo las trayectorias que decida. Es normal que
presente algún grado de braceo, que no se desvíe en forma involuntaria del trayecto que
desea seguir, que el punto de gravedad del cuerpo esté centrado sobre su base de
sustentación o ligeramente adelante, que los pasos sean de un tamaño parecido, etc. Esta
forma de deambular se altera en distintas enfermedades.

Los trastornos de la marcha en general se deben a alguno de los siguientes trastornos:

 dolor.
 problemas articulares.
 debilidad muscular.
 falta de control del movimiento.

Al evaluar la marcha se le solicita al paciente que camine un trayecto, regrese, y


eventualmente lo repita si es necesario. También se le puede solicitar que de unos pasos
apoyado sobre sus talones o la punta de los pies. Para apreciar la estabilidad se le pide que
camine colocando un pie delante del otro en forma sucesiva, como los equilibristas sobre
una soga (marcha en tandem). Mientras esto ocurre, el examinador observa los distintos
aspectos que van implícitos en el caminar: coordinación, soltura o rigidez de los
movimientos, postura del tronco, amplitud de los pasos, separación de los pies, equilibrio,
fuerzas, etc.
A continuación se presentan algunos ejemplos de marchas alteradas:

Marcha de pacientes con polineuritis:


debido a una imposibilidad de efectuar una
flexión dorsal del pie por debilidad de los
músculos tibiales anteriores y extensores
de los dedos, la persona debe levantar la
pierna más de lo normal para evitar
arrastrar el pie. Luego, al bajar la pierna,
apoya primero la punta del pié y luego el
resto de la planta. Se encuentra en
pacientes con polineuritis o polineuropatías
periféricas. Esta forma de caminar también
se ha llamado marcha equina o steppage,
por remedar el trote elegante de algunos
caballos.

Marcha atáxica o tabética: se caracteriza por ser inestable y el paciente mira el suelo
como una forma de compensar. La coordinación está alterada de modo que en cada paso la
extremidad inferior es levantada con más fuerza que la necesaria y luego el pie cae
bruscamente golpeando el suelo con toda la planta. Esta es una manifestación de una ataxia
sensorial que se da en pacientes con trastornos propioceptivos importantes.

 Marcha cerebelosa: es otra forma de ataxia y consiste en un deambular vacilante,


como lo que se puede apreciar en una persona ebria. Se encuentra en pacientes con
síndrome cerebeloso.
 Marcha espástica: las piernas permanecen juntas y rígidas debido a una hipertonía
de tipo piramidal. Para avanzar, la persona efectúa movimientos alternantes con sus
caderas y logra dar pasos cortos. Se presenta en paciente con enfermedades de la
médula espinal, asociadas a espasticidad.
 Marcha del hemipléjico: la extremidad inferior del lado pléjico se encuentra
extendida y espástica; el pie está algo caído y desviado hacia medial (deformación
equino-varo). La pierna comprometida avanza efectuando un semicírculo y en su
recorrido arrastra el borde externo y la punta del pie. El brazo pléjico permanece en
contacto con el tronco, el antebrazo flectado y la mano en pronación. Cuando la otra
pierna avanza, sólo lo hace hasta alcanzar la posición de la pierna pléjica, sin
avanzar más allá.
 Marcha parkinsoniana: se caracteriza por pasos cortos, una postura del cuerpo
flectada hacia delante, movimientos rígidos y ausencia de braceo. Se ve en pacientes
con enfermedad de Parkinson. La postura hacia delante les puede llevar a perder la
estabilidad y acelerar la marcha para no caer (esto se conoce comofestinacióno
marcha festinante). La rigidez los lleva a girar en bloque y muchas veces tienen
dificultad para iniciar los primeros pasos.
3. Facies y expresión fisonómica.
Se refiere al aspecto o expresión de la cara.

A medida que transcurre la entrevista médica, es posible captar si el paciente está


sereno, angustiado, depresivo, etc. La expresión de su cara lo delata en una serie
de aspectos.

La facie de un paciente puede presentar rasgos característicos que orientan a una


determinada enfermedad. Algunos ejemplos son:

 Facie acromegálica: se caracteriza por la prominencia de la mandíbula,


protrusión del hueso frontal, rasgos toscos por crecimiento de huesos y
tejidos blandos, lengua grande (macroglosia). Se encuentra en tumores
hipofisiarios productores de hormona de crecimiento.
 Facie cushingoide: la cara se ve más redonda (“cara de luna llena”), la
piel se aprecia más fina y eritematosa y es frecuente observar mayor
cantidad de vellos y lesiones de acné. Se ve en cuadros asociados a exceso
de corticoides.

 Facie hipertiroidia: se caracteriza por una mirada expresiva, que está


determinada por una ligera retracción del párpado superior; en algunos
pacientes existe un exoftalmo (protrusión de los globos oculares). La piel
se aprecia fina y húmeda. Se asocia a un exceso de hormona tiroídea. Al
solicitar al paciente que siga con la mirada el dedo del examinador desde
arriba hacia abajo, se hace más notoria la esclera del ojo entre el borde
superior del iris y el borde del párpado superior. Este es el signo de
Graefe.

 Facie hipotiroidia o mixedematosa: destaca la poca expresividad del


rostro, asociado a rasgos abotagados (viene de “hinchazón”), aspecto
pálido amarillento, piel áspera y pastosa, pelo escaso, edema periorbitario
y macroglosia; con alguna frecuencia se pierden las cejas en los lados
externos. Se asocia a cuadros en los que existe un déficit de hormona
tiroidea.
 Facie hipocrática: puede encontrarse en enfermedades graves como una
peritonitis aguda o un estado deshock (colapso circulatorio). Se caracteriza
por un perfil enjuto (delgado), con ojos hundidos, ojeras, palidez y sudor
frío.

 Facie mongólica (del síndrome de Down): se aprecia una inclinación


mongoloide de los ojos, con pliegues epicánticos (pliegue de la piel que
cubre el ángulo interno y carúncula de los ojos), puente nasal aplanado,
implantación baja de las orejas y macroglosia.

 Facie parkinsoniana: se ve en pacientes con enfermedad de Parkinson. Se


caracteriza porque la cara presenta muy poca expresividad (hipomimia) y
los pacientes pestañean poco. Ocasionalmente se les puede escurrir un
poco de saliva por las comisuras labiales.

 Facie febril: se caracteriza por rubicundez, especialmente de las mejillas,


y ojos brillantes.

 Facie mitrálica: se observa en algunos enfermos con estenosis mitral. Las


mejillas se presentan con una rubicundez cianótica.

4. Conciencia y estado psíquico (Examen mental).


En esta sección es necesario efectuar un examen mental mediante el cual se obtiene información respecto al
grado de alerta, el juicio, la inteligencia, la memoria, el estado de ánimo. Estos son aspectos que forman
parte de la evaluación del estado mental de una persona y es necesario saber identificarlos y analizarlos.

Habitualmente, mientras transcurre la conversación con el paciente, se captan distintos aspectos: la forma
cómo se viste, cómo se desenvuelve, cómo conversa, cómo analiza la situación, el tipo de preguntas que
hace, etc. Esto mismo permite también formarse una idea del nivel de conciencia, la inteligencia, el estado
anímico, su educación, etc.

Esta evaluación debe estar de acuerdo al nivel cultural de la persona. Si su instrucción es muy básica, no se
podrán solicitar operaciones complejas de tipo matemático o que requieran conocimientos que nunca
adquirió.

Entre los aspectos que se analizan en la evaluación del estado mental, destacan:
1) NIVEL DE CONCIENCIA.

Este parámetro se refiere al compromiso cuantitativo de conciencia (o nivel de alerta) y la capacidad de


ubicarse u orientarse (capacidad de identificarse a sí mismo, orientación en el tiempo, respecto al lugar en
dónde está, reconocimiento de personas).

Capacidad de orientarse:

Para evaluar esta capacidad se investigan aspectos como los siguientes:

 Orientación respecto a sí mismo: ¿Cómo se llama? ¿qué edad tiene? ¿en qué trabaja? ¿con quién
vive?...
 Orientación en el tiempo: ¿En qué fecha estamos? ¿En qué mes? ¿En qué año? ¿Qué día de la
semana es hoy?...
 Orientación en el espacio: ¿Dónde se encuentra usted? ¿Está en un hospital? ¿En su casa? ¿Qué
hospital es?...
 Orientación respecto a personas: ¿Quién soy yo? ¿Qué labor desarrollo? Si está presente un
familiar: ¿Quién es esa persona?

El saber el nombre o aspectos muy personales de sí mismo, es de las últimas cosas que se pierden. En todo
caso, este conjunto de preguntas permiten formarse una idea de lo lúcido o desorientado (confuso) que pueda
estar el paciente.

Compromiso cuantitativo de conciencia:

Se evalúa el grado de lucidez o el compromiso cuantitativo de conciencia, especialmente en lo referente a la


dificultad para despertar y dar respuestas ante estímulos externos.

La diferencia de los distintos niveles se va determinando según el tipo de estímulo que es necesario aplicar y
la calidad de las respuestas que se obtienen. Los estímulos van desde hablarle a la persona (con voz normal o
más fuerte), producir un ruido, tocarlo o remecerlo, hasta estímulos capaces de producir un dolor
(nociceptivos), pero sin dañarlo. Estos últimos pueden ser un pellizco en la región infraclavicular, presionar
con los nudillos sobre el esternón, presionar un lecho ungueal o aplicar presión sobre uno de los procesos
mastoídeos.

De acuerdo a los resultados obtenidos, se pueden determinar los niveles de compromiso de conciencia:

 Lucidez. Estado de plena alerta. Corresponde a la persona normal, que es capaz de mantener una
conversación y dar respuestas atingentes a las preguntas que se le formulan.
 Somnolencia. El paciente impresiona durmiendo pero al llamarlo por su nombre o hablarle en voz
más fuerte abre los ojos, mira al examinador, responde preguntas y luego nuevamente sigue
durmiendo.
 Obnubilación. Ya es necesario tocar o agitar al paciente, como tratando de despertarlo. Ante esto,
abre los ojos, mira al examinador, pero responde lentamente y está algo desorientado (confuso). No
muestra interés en el medio ambiente.
 Sopor. Es una etapa más avanzada de compromiso cuantitativo de conciencia. Para obtener
respuestas es necesario aplicar estímulos dolorosos. Las respuestas verbales son lentas o, incluso,
ausentes. No tiene conciencia de sí mismo ni del ambiente.
 Coma. Es el nivel más avanzado de compromiso cuantitativo de conciencia. En esta etapa no es
posible obtener respuestas ni siquiera aplicando estímulos dolorosos. Algunas reacciones que se
pueden presentar, son, en realidad, reflejos (por ejemplo, reacciones de descerebración). Los signos
vitales se mantienen.

2) LENGUAJE

Al evaluar el lenguaje se aprecia si la persona es capaz de :

 entender preguntas.
 responder preguntas en forma atingente.
 entender textos escritos
 escribir un idea.
 nombrar objetos que se le muestran.

Los hallazgos dependerán del trastorno que exista.

Evaluación del lenguaje.

Se conversa con el paciente y se evalúa cómo es la comunicación que se logra. Si se aprecia un trastorno,
podría ser necesario ir a un nivel más básico, con preguntas u órdenes simples, como: “Saque la lengua”,
“Levante las manos”, “Cierre los ojos”, etc. Si el paciente responde en forma adecuada, significa que es
capaz de comprender la orden y entregar una respuesta atingente, aspectos que no siempre van de la mano.

Una afasia es una pérdida o alteración del lenguaje y sus características dependerán de la ubicación del daño
cerebral. Puede ser:

 afasia global: pérdida casi completa de la comprensión y emisión del lenguaje


 afasia motora o de Broca: la persona comprende lo que se le dice o se le muestra, pero no logra
emitir las palabras para comunicarse. Es frecuente que la lesión esté en la porción posterior de la
tercera circunvolución frontal izquierda, áreas corticales frontales vecinas y sustancia blanca
subyacente. El paciente tiene además una hemiplejía derecha.
 afasia sensorial o de Wernicke: en este caso la persona no comprende lo que se le dice, aunque es
capaz de emitir palabras, pero de todas formas no se le lograr entender ya que
intercala parafasias (sustitución de una palabra por otra, con distinto significado, aunque tengan
algún parecido en la fonética), y termina siendo una jerigonza. La lesión puede estar en la región
temporal posterior izquierda. Con frecuencia, el paciente no presenta hemiplejía.

No se debe confundir con una disartria, que es una dificultad en la articulación de las palabras, ni con
una disfonía, que se relaciona con cambios del tono de la voz.

Una alexia es una incapacidad para comprender un texto escrito y una agrafia es una incapacidad para
escribir.
3) MEMORIA.

Es la capacidad de recordar (acontecimientos recientes o más antiguos) y de retener nueva información.

 Memoria de hechos remotos. Para investigarla se pregunta sobre cumpleaños, fechas nacionales
memorables, respecto a la familia, dónde estudió, dónde trabajó, etc. Las personas que están
desarrollando una demencia, como se ve en la enfermedad de Alzheimer, tienden a recordar mejor los
hechos remotos que los recientes.
 Memoria de hechos recientes. Se pregunta por acontecimientos ocurridos en el día (ojalá que
puedan ser ratificados de modo de evitar una confabulación, que sería inventar hechos para
compensar defectos de la memoria). Por ejemplo, a qué hora tenía la entrevista médica, en qué
vehículo fue a la consulta, personas con las que haya estado ese día.
 Capacidad para aprender cosas nuevas o memoria inmediata. Se le mencionan al paciente tres
objetos (por ejemplo, lápiz, auto, reloj), y se le repite hasta que lo memorice. Después de conversar
un rato de otros temas, se le pide a la persona que vuelva a mencionar los tres objetos.

4) FUNCIONES COGNITIVAS SUPERIORES.

 Pensamiento abstracto. Se altera en situaciones en que la conciencia y la concentración están


comprometidas. Para evaluar este aspecto, se pregunta sobre:
- semejanzas (ej.: ¿en qué se parece un avión a un barco? ¿una manzana a una pera?).
- diferencias (ej.: ¿en qué se diferencia un enano de un niño? ¿un río de una laguna?).
- sentido de un proverbio (ej.: ¡No por mucho madrugar amanece más temprano!).
 Cálculo aritmético y series invertidas. Se le solicita al paciente efectuar:
- operaciones matemáticas simples (ej.: sumas, restas, etc.: 4 + 8 – 7...).
- inversión de series (ej.: contar desde 20, saltándose de 2 en 2, o desde 100, saltándose 7 números
cada vez,... 100, 93, 86, etc.).
- deletrear palabras (ej.: la palabra MUNDO, al revés... o, d, n, etc.).
 Capacidad para reproducir un dibujo. Al paciente se le pasa una hoja en blanco y un lápiz y se le
pide que haga un dibujo, como un reloj con sus punteros y horas, o que reproduzca un dibujo que el
examinador previamente dibujó, como dos rombos o círculos entrecruzados.

La calidad de los dibujos que el paciente efectúa puede servir para seguir la evolución de
encefalopatías metabólicas como ocurre en cirróticos descompensados. Al ir mejorando con el
tratamiento, sus dibujos también son de más calidad.

5) ESTRUCTURACIÓN DEL PENSAMIENTO Y PERCEPCIONES.

La alteración principal del examen mental en algunos pacientes está en la estructuración del pensamiento, en
su contenido y en una falla en la percepción o interpretación que hacen del medio ambiente. Esto lleva a
distintasalteraciones de tipo cualitativo de la conciencia, como son los estados confusionales, los delirios y
las psicosis.

 Confusión. En este estado, el paciente no es capaz de enjuiciar en forma correcta su situación y


presenta desorientación en el tiempo y en el espacio, es incapaz de reconocer personas y objetos que
le debieran ser familiares, no se concentra y su memoria falla.

 Delirio. El paciente impresiona desconectado de la realidad, con ideas incoherentes. Presenta


cambios agudos y fluctuantes en su estado mental en comparación a su estado basal y dificultades
para concentrarse o seguir una conversación. A esto se suma un pensamiento desorganizado, con un
flujo de ideas ilógico, y algún grado de compromiso de conciencia (desde somnoliento a estar
hiperalerta).

Puede presentar ilusiones, que sería una interpretación errónea de estímulos externos reales (por
ejemplo, un ruido lo interpreta como un mensaje) o alucinaciones, que sería la percepción de
estímulos externos sensoriales que no existen (por ejemplo, siente que le están hablando o ve objetos
que en la realidad no existen).

Podría ser el caso de un paciente con un síndrome de abstinencia alcohólica, o una persona mayor
que se desorienta al ser hospitalizado por un cuadro infeccioso, etc. Puede presentar agitación.

 Psicosis. La persona presenta una desorganización profunda del juicio crítico y de su relación con la
realidad. Esto se asocia a trastornos de la personalidad y del pensamiento. La persona puede tener
ideas delirantes y alucinaciones (por ejemplo, sentir voces que le ordenan efectuar determinadas
misiones).

6) ESTADO ANÍMICO Y PERSONALIDAD.

A medida que se conversa con el paciente, se analiza el contenido de sus observaciones y se aprecia su
lenguaje “no hablado” (a través de sus gestos, su presentación, etc.). Se captan aspectos de su personalidad,
su estado anímico, sus emociones, sentimientos, forma de reaccionar, etc. A través de este proceso, se puede
plantear, por ejemplo, si el paciente está angustiado o depresivo.

Ejemplos de trastornos del examen mental.

 Demencia. Cuando se desarrolla en un adulto, habitualmente se va instalando lentamente y va


progresivamente deteriorando a la persona en sus condiciones intelectuales. Su nivel de alerta se
mantiene normal hasta etapas avanzadas. Destaca un compromiso de la memoria para hechos
recientes y la capacidad de retener información nueva. En cambio, la memoria de hechos remotos se
mantiene. El comportamiento tiende a ser normal o enlentecido, pero en etapas avanzadas puede
llegar a ser inadecuado. Con alguna frecuencia se compromete le lenguaje teniendo la persona
dificultad para encontrar las palabras que desea expresar. Puede terminar en una afasia. El ánimo es
bastante plano y puede desarrollar una depresión. Los procesos mentales se van empobreciendo.

 Delirio. La instalación tiende a ser aguda y la evolución es fluctuante. En las noches el compromiso
tiende a ser mayor. El ritmo sueño-vigilia se altera (tendencia a estar despierto en la noche y dormir
en el día). El nivel de atención y la capacidad de concentrarse se comprometen. La persona puede
estar somnolienta o agitada, y puede alternar a lo largo de las horas. El ánimo también es fluctuante.
El pensamiento se altera y la persona impresiona desorientada (confusa), incoherente, pudiendo
presentar ilusiones y alucinaciones.

 Depresión. La persona presenta poco interés en cosas que antes le interesaban, no disfruta de
actividades que le eran placenteras (anhedonia), rehusa actividades sociales, con frecuencia presenta
trastornos del sueño, siente poca energía, le cuesta levantarse en las mañanas, le cuesta dirigirse a su
trabajo, está pesimista, le cuesta concentrarse y tomar decisiones, nota que la memoria le falla, está
muy sensible, pudiendo presentar un llanto fácil, siente que su vida tiene poco sentido, está
autorreferente, y en casos graves, puede concebir ideas suicidas. El apetito tiende a estar disminuido,
come menos, baja de peso, desarrolla más constipación.

 Otros trastornos:
- somnolencia, obnubilación, sopor o coma (compromido cuantitativo de conciencia, que ya fueron
descritos).
- trastornos de ansiedad (dentro de los cuales están los trastornos de pánico, las fobias sociales, los
trastornos obsesivos – compulsivo, etc.).
-episodios maníacos o hipomaníacos (incluye trastornos bipolares en los que existe

alternancia entre estados maníacos y depresivos).


- psicosis de distinto tipo (incluyendo las esquizofrenias, psicosis por drogas, etc.).

EVALUACIÓN DE UNA POSIBLE DEMENCIA.

Un test que se usa para evaluar una posible demencia es el Mini-Mental Status Examination (MMSE) de
Folstein, que da un puntaje máximo de 30 puntos. Es un test que se usa para evaluar la función cognitiva y
para hacer seguimiento en etapas posteriores.

Se evalúan cinco aspecto (Orientación, Registro de información o Memoria inmediata, Concentración y


Cálculo, Recuerdo diferido, Comprensión del lenguaje), a través de once pruebas.

Mini Mental Test

A. Orientación: (puntaje máximo: 10 puntos) Puntuación


Orientación en el tiempo:
¿Qué fecha es hoy? 0 1
¿En qué mes estamos? 0 1
¿En qué año estamos? 0 1
¿En qué estación del año estamos? 0 1
¿En qué estación del año estamos? 0 1

Orientación de lugar:
¿En qué país estamos? 0 1
¿En qué ciudad estamos? 0 1
¿En qué provincia o región estamos? 0 1
¿En qué lugar estamos? (casa, hospital, etc.) 0 1
¿En qué piso estamos? 0 1

B. Registro de información o Memoria inmediata: (3 puntos) Nombrar tres objetos al paciente y pedirle
que los repita:

Lápiz 0 1
Auto 0 1
Reloj 0 1

C. Concentración y cálculo: (5 puntos) Elegir sólo una de las siguientes dos alternativas:
Solicitar que el paciente reste 7 partiendo de 100 por cinco veces:

100 –- 7 = 93 0 1
93 –-7 = 86 0 1
86 –- 7 = 79 0 1
79 –- 7 = 72 0 1
72 –- 7 = 65 0 1

Deletrear la palabra MUNDO al revés:

O 0 1
D 0 1
N 0 1
U 0 1
M 0 1

Recuerdo diferido (como parte de la memoria): (3 puntos) Puntuación:


Solicitar que la persona repita las tres palabras que se mencionaron en el punto sobre Fijación (B):

Lápiz 0 1
Auto 0 1
Reloj 0 1
Comprensión del lenguaje: Puntuación:
Mostrar dos objetos para que el paciente identifique: (2 puntos)
Lápiz 0 1
Reloj 0 1

Solicitar al paciente que diga: (1 punto):


“Ni sí, ni no, ni pero”
Entregar al paciente un papel en el que está escrito: “Cierre los ojos” y pídale que lea y obedezca la
instrucción: (1 punto)

El paciente cierra los ojos 0 1

Entregue al paciente una hoja de papel y dígale que siga las siguientes instrucciones: (3 puntos)

Tome el papel con la mano derecha 0 1


Doble el papel por la mitad 0 1
Coloque el papel sobre el escritorio 0 1

En una hoja de papel solicite al paciente que escriba una frase (que tenga sentido y está bien estructurada) (1
punto)
El paciente escribe la frase 0 1

Solicite al paciente que copie un dibujo en el que se representan dos pentágonos que se entrecruzan (el
examinador hace previamente el dibujo sobre el papel) (1 punto)

El paciente copia el dibujo en forma aceptable 0 1

Puntaje máximo: Orientación 10 puntos


Fijación 3
Concentración y cálculo 5
Memoria 3
Comprensión de lenguaje 9
Total 30 putos

Se considera sugerente de una demencia valores bajo 23 puntos y la descartan valores sobre 24 puntos (otra
interpretación ha sido aceptar que el paciente puede tener demencia si su puntaje es inferior a 20, siendo los
valores entre 21 y 25 menos concluyentes). Para aplicar este test el paciente no debe tener delirio. Los
resultados dependen un poco del nivel cultural (en personas con menos educación se bajan los límites para
considerar demencia).
Evaluación del compromiso de conciencia mediante la Escala de Glasgow:

Esta escala se usa bastante en salas de tratamiento intensivo para evaluar el grado de compromiso de
conciencia, basado en tres aspectos:

Compromiso motor: Puntaje


obedece comando verbal 6
respuesta a dolor y localiza dolor 5
Flexión-retirada; movimiento sin control 4
Rigidez de decorticación 3
Rigidez de descerebración 2
Sin respuesta 1

Respuesta Verbal:
Orientado y conversa 5
Desorientado y conversa 4
Palabras inapropiadas 3
Sonidos incomprensibles 2
Sin respuesta 1

Apertura de ojos:
Apertura espontánea 4
Al comando verbal 3
Al dolor 2
Sin respuesta 1
Puntaje Máximo: 15

Glosario: alucinación, afasia, coma, confusión, delirio, ilusión, lucidez, obnubilación, psicosis, sopor.

Preguntas:

1. ¿Cuáles son los aspectos que se evalúan en un examen mental?


2. ¿Cuáles son los niveles de conciencia que reflejan un compromiso cuantitativo del grado de alerta?
3. ¿Cómo se investigan los trastornos del lenguaje? ¿Qué es la afasia motora y la sensorial?
4. ¿Qué trastornos de la memoria se pueden encontrar y cómo se investigan?
5. ¿Cómo se investigan las funciones cognitivas superiores?
6. ¿Qué características identifican a una persona en estado confusional?
7. ¿Qué aspecto se trata de evaluar con la prueba Mini-mental? (a qué personas conviene aplicar)
8. ¿Cómo se efectúa la prueba de Mini-mental?
9. ¿En qué consiste la escala de Glasgow?
10. ¿Qué características presenta el paciente con enfermedad de Alzheimer?
11. ¿Cuándo plantea que un paciente está depresivo?

5-. Constitución y estado nutritivo.

La constitución se refiere a la forma general del cuerpo. Existen varias clasificaciones, pero en lo esencial,
se distinguen tres grandes grupos:

 Constitución mesomorfa o atlética: desarrollo armónico, proporcionado. Es una persona de estatura


media y complexión vigorosa.
 Constitución ectomorfa, asténica o leptosómica: predomina un crecimiento en altura, contextura
delgada y extremidades largas.
 Constitución endomorfa o pícnica: predomina una talla corta y sobrepeso.

El estado nutritivo se aprecia en primer lugar mediante la observación. Se evalúa el desarrollo del panículo
adiposo y las masas musculares. Se buscan signos carenciales en la piel y las mucosas (por ejemplo,
queilitis, glositis, cambios pelagroídeos en los antebrazos, etc.).

También se efectúan mediciones antropométricas. Las más usadas son el peso y la talla. De la relación entre
ambas se puede derivar la siguiente información:

 Peso “ideal” para la talla (adultos): existen tablas que muestran el peso que debe tener una persona
respecto a su talla. Esta información se derivó de estudios poblacionales, en gran medida
desarrollados por compañías de seguros, que mostraron cuál era el peso respecto a la talla que se
asociaba a la mejor sobrevida.

Al usar estas tablas, se busca el peso que debería tener la persona para su talla y se compara con su
peso “real”. Expresado en porcentaje, el peso normal de la persona debe fluctuar entre el 90 y el 110
por ciento, respecto al peso “ideal”. Cuando este valor es superior a 20%, la persona está obesa
(sobre 15% ya tiene sobrepeso), y si es inferior a 90% podría existir una desnutrición proteico-
calórica (pero esto no se aplica necesariamente a personas jóvenes que por contextura y hábitos
deportivos, son delgadas). Los obesos mórbidos tienen más del doble del peso “ideal”. El peso debe
medirse sin zapatos y con el mínimo de ropa. Un aspecto importante en la confiabilidad de los datos
obtenidos es la calibración del instrumento usado para pesar (balanza) y medir (escalímetro).

 Indice de masa corporal (IMC): Esta medición relaciona el peso (en kg), con la talla (en metros)
elevada al cuadrado:

Indice de Masa Corporal = Peso {kg} / (Talla [mt])2

Según el valor obtenido, se clasifica la persona en alguno de los siguientes rangos (pueden haber pequeñas
diferencias según la referencia empleada):

IMC Estado Nutricional


20 –- 25 Normal
25 –- 28 Sobrepeso
> 28 Obeso
> 40 Obeso Mórbido
< 20 Delgado

Una aplicación interesante de la fórmula del Indice de Masa Corporal es tener una idea aproximada de
cuánto debería ser el peso máximo normal de una persona. Despejando la fórmula para el peso, queda: Peso
[Kg] = (Talla [m])2 * IMC. Por ejemplo, si la talla es 1,7 metros (al cuadrado es 2,89), y se multiplica por 25
(IMC máximo de normalidad), se obtienen 72,2 kilos (peso máximo “normal”). Ahora si se usa la Tabla
Peso – Talla se puede precisar mejor el peso aconsejable al poder discriminar por sexo y contextura.

Apéndice:

Tabla Peso - Talla.

A) En Mujeres (peso en kg):

Talla Contextura
(cm) Pequeña Mediana Grande

148 46,4 - 50,5 49,6 - 55,1 53,7 - 59,8


149 46,6 - 51,0 50,0 - 55,5 54,1 - 60,3
150 46,7 - 51,3 50,3 - 55,9 54,4 - 60,9
151 46,9 - 51,7 50,7 - 56,4 54,6 - 61,4
152 47,1 - 52,1 51,1 - 57,0 55,2 - 61,9
153 47,4 - 52,5 51,5 - 57,5 55,6 - 62,4
154 47,8 - 53,0 51,9 - 58,0 56,2 - 63,0
155 48,1 - 53,6 52,2 - 58,6 56,8 - 63,6
156 48,5 - 54,1 52,7 - 59,1 57,3 - 64,1
157 48,8 - 54,6 53,2 - 59,6 57,8 - 64,6
158 49,3 - 55,2 53,8 - 60,2 58,4 - 65,3
159 49,8 - 55,7 54,3 - 60,7 58,9 - 66,0
160 50,3 - 56,2 54,9 - 61,2 59,4 - 66,7
161 50,8 - 56,7 55,4 - 61,7 59,9 - 67,4
162 51,4 - 57,3 55,9 - 62,3 60,5 - 68,1
163 51,9 - 57,8 56,4 - 62,8 61,0 - 68,8
164 52,5 - 58,4 57,0 - 63,4 61,5 - 69,5
165 53,0 - 58,9 57,5 - 63,9 62,0 - 70,2
166 53,6 - 59,5 58,1 - 64,5 62,6 - 70,9
167 54,1 - 60,0 58,7 - 65,0 63,2 - 71,7
168 54,6 - 60,5 59,2 - 65,5 63,7 - 72,4
169 55,2 - 61,1 59,7 - 66,1 64,3 - 73,1
170 55,7 - 61,6 60,2 - 66,6 64,8 - 73,8
171 56,2 - 62,1 60,7 - 67,1 65,3 - 74,5
172 56,8 - 62,6 61,3 - 67,6 65,8 - 75,2
173 57,3 - 63,2 61,8 - 68,2 66,4 - 75,9
174 57,8 - 63,7 62,3 - 68,7 66,9 - 76,4
175 58,3 - 64,2 62,8 - 69,2 67,4 - 76,9
176 58,9 - 64,8 63,4 - 69,8 68,0 - 77,5
177 59,5 - 65,4 64,0 - 70,4 68,5 - 78,1
178 60,0 - 65,9 64,5 - 70,9 69,0 - 78,6
179 60,5 - 66,4 65,1 - 71,4 69,6 - 79,1
180 61,0 - 66,9 65,6 - 71,9 70,1 - 79,6
181 61,6 - 67,5 66,1 - 72,5 70,7 - 80,2
182 62,1 - 68,0 66,6 - 73,0 71,2 - 80,7
183 62,6 - 68,5 67,1 - 73,5 71,7 - 81,2

B) En Hombres (peso en kg):

Talla Contextura
(cm) Pequeña Mediana Grande

158 58,3 - 61,0 59,6 - 64,2 62,8 - 68,3


159 58,6 - 61,3 59,9 - 64,5 63,1 - 68,8
160 59,0 - 61,7 60,3 - 64,9 63,5 - 69,4
161 59,3 - 62,0 60,6 - 65,2 63,8 - 69,9
162 59,7 - 62,4 61,0 - 65,6 64,2 - 70,5
163 60,0 - 62,7 61,3 - 66,0 64,5 - 71,1
164 60,4 - 63,1 61,7 - 66,5 64,9 - 71,8
165 60,8 - 63,5 62,1 - 67,0 65,3 - 72,5
166 61,1 - 63,8 62,4 - 67,6 65,6 - 73,2
167 61,5 - 64,2 62,8 - 68,2 66,0 - 74,0
168 61,8 - 64,6 63,2 - 68,7 66,4 - 74,7
169 62,2 - 65,2 63,8 - 69,3 67,0 - 75,4
170 62,5 - 65,7 64,3 - 69,8 67,5 - 76,1
171 62,9 - 66,2 64,8 - 70,3 68,0 - 76,8
172 63,2 - 66,7 65,4 - 70,8 68,5 - 77,5
173 63,6 - 67,3 65,9 - 71,4 69,1 - 78,2
174 63,9 - 67,8 66,4 - 71,9 69,6 - 78,9
175 64,3 - 68,3 66,9 - 72,4 70,1 - 79,6
176 64,7 - 68,9 67,5 - 73,0 70,7 - 80,3
177 65,0 - 69,5 68,1 - 73,5 71,3 - 81,0
178 65,4 - 70,0 68,6 - 74,0 71,8 - 81,8
179 65,7 - 70,5 69,2 - 74,6 72,3 - 82,5
180 66,1 - 71,0 69,7 - 75,1 72,8 - 83,3
181 66,6 - 71,6 70,2 - 75,8 73,4 - 84,0
182 67,1 - 72,1 70,7 - 76,5 73,9 - 84,7
183 67,7 - 72,7 71,3 - 77,2 74,5 - 85,4
184 68,2 - 73,4 71,8 - 77,9 75,2 - 86,1
185 68,7 - 74,1 72,4 - 78,6 75,9 - 86,8
186 69,2 - 74,8 73,0 - 79,3 76,6 - 87,6
187 69,8 - 75,5 73,7 - 80,0 77,3 - 88,5
188 70,3 - 76,2 74,4 - 80,7 78,0 - 89,4
189 70,9 - 76,9 74,9 - 81,5 78,7 - 90,3
190 71,4 - 77,6 75,4 - 82,2 79,4 - 91,2
191 72,1 - 78,4 76,1 - 83,0 80,3 - 92,1
192 72,8 - 79,1 76,8 - 83,9 81,2 - 93,0
193 73,5 - 79,8 77,6 - 84,8 82,1 - 93,9

Referencia: Tablas de la Metropolitan Life Insurance 1999, según contextura y edades entre 25 y 59 años. El
peso se expresa en kilos (estando las personas con ropa que en promedio pesaba 2,3 kg en hombres y 1,4 kg
en mujeres). La talla se obtuvo estando las personas con zapatos (lo que contribuía en 2,5 cm, a nivel del
talón). Build Study, 1979. Society of Actuaries and Association of Life Insurance Medical Directors of
America, 1980. (http://www.bcbst.com/MPManual/HW.htm).

Si el peso de la persona se quisiera expresar como un porcentaje del peso “ideal” sería necesario ubicar el
punto medio del rango que se expresa en cada categoría. Por ejemplo, en un hombre de contextura mediana,
que mide 1,80 m, y pesa 80 kg, según la tabla el rango aceptable de peso es entre 69,7 – 75,1 kg, siendo el
punto medio 72,4 kg. Por lo tanto, tendría 10,5% más de peso y estaría comenzando a tener sobrepeso. Si la
contextura no se precisa, convendría usar como referencia la mediana.
Como se ve, todo esto tiene “aproximaciones” que conviene tener en cuenta: el rango de edad de las
personas que fueron estudiadas, que se trata de una población norteamericana, que se midieron con ropa y
zapatos, que frecuentemente no se precisa la contextura, etc. En todo caso es una ayuda, y sirve para ratificar
los que uno aprecia con la vista: que los gordos se ven gordos y los flacos se van flacos. ¿En qué magnitud?
Las tablas lo precisan mejor.

Glosario: constitución atlética, asténica o pícnica, tabla peso/talla, índice de masa corporal

Preguntas:

1) ¿Cómo se aplican las tablas de peso/talla en adultos?


2) ¿Cómo se calcula el índice de masa corporal?
3) ¿Cómo se calcula el peso máximo normal respecto a la altura (talla) de una persona, basándose en el
índice de masa corporal?
4) ¿Qué características tiene la constitución o hábito asténico?

6. Piel y anexos de la piel.


La piel es el órgano que cubre toda la superficie corporal y al examinarla se
deben evaluar los siguientes aspectos:

 Color.
 Humedad y untuosidad.
 Turgor y elasticidad.
 Temperatura.
 Lesiones (primarias y secundarias).
 Anexos de la piel: pelos y uñas.

Al respecto, conviene tener presente lo siguiente:

Color.

La coloración de la piel depende de varias características.

 La cantidad de pigmento melánico (melanina): depende de la raza, la


herencia y la exposición al sol. Es normal que en ciertas zonas del cuerpo
exista una mayor pigmentación, como en pezones, genitales externos o
alrededor de orificios naturales.
 Lo opuesto sucede cuando falta el pigmento melánico. Si el trastorno es
generalizado, da lugar al albinismo y si es localizado, al vitiligo. Las
cicatrices también pueden presentarse descoloridas.
 El grosor de la piel y su perfusión sanguínea. En esto participa la riqueza
de capilares sanguíneos, lo bien o mal perfundida que esté la piel, el nivel
de vasoconstricción o vasodilatación, si el paciente tiene anemia o tiene
exceso de glóbulos rojos (poliglobulia), si la sangre está bien oxigenada o
desaturada.

Según esto la piel podrá presentar un color rosado normal, palidez (anemia o
vasoconstricción), cianosis (porcentaje aumentado de hemoglobina desaturada de
oxígeno), rubicundez (vasodilatación o poliglobulia), etc. Por supuesto, estos
cambios se aprecian mejor en personas caucásicas (de raza blanca).

La presencia de anemia se detecta en el aspecto general, o específicamente


mirando las mucosas (lengua, conjuntiva palpebral), lechos subungueales, palma
de las manos.

La cianosis se presenta cuando existe una oxigenación defectuosa, con mayor


cantidad de hemoglobina reducida (no oxigenada). Si es una cianosis central,
habitualmente asociada a hipoxemia, el color violáceo se aprecia en la lengua, los
labios, los lechos ungueales, orejas.

Si se trata de una cianosis periférica, por ejemplo, por vasoconstricción debido a


ambiente frío, la lengua está rosada, pero se aprecia el color violáceo en los
labios, las orejas y las manos. Si se produce una isquemia de una extremidad, se
presenta cianosis por falta de perfusión. En estados de shock (colapso
circulatorio) asociados a vasoconstricción cutánea, la piel se aprecia pálida y
existe frialdad en manos, pies, orejas, punta de la nariz.

 Otros pigmentos. Estos pueden ser de distinta naturaleza.

-bilirrubina: cuando los niveles en el suero sobrepasan los 2 mg/dL es


posible detectar ictericia. En la esclera es dónde más fácilmente se
detecta. El examen conviene efectuarlo con luz natural (las luces
amarillentas de las lámparas dificultan su apreciación).

-carotenos: su aumento puede dar una coloración amarillenta de la piel.


Esto se observa en bebés que reciben mucho jugo de zanahoria.

 Oscurecimiento de la piel debido enfermedades:


-hemocromatosis (existen depósitos aumentados de fierro).
-insuficiencia suprarrenal (enfermedad de Addison).
-cirrosis hepática.
-insuficiencia renal crónica.

 Cambios localizados de pigmentación:

-hiperpigmentación por fenómenos físicos: por roces (por ejemplo, en el


cuello) o traumatismos repetidos (por ejemplo, zonas sometidas a
constantes rasquidos). Personas que pasan mucho tiempo frente a
braceros adquieren una pigmentación reticulada en las piernas (a veces,
denominada en forma popular como “cabritillas”).

-hipopigmentación (por ejemplo, en cicatrices); vitiligo (ausencia de


pigmento melánico).

-cambios de coloración en las mejillas:

- cloasma gravídico: hiperpigmentación de las mejillas y muchas veces


también de la frente o el resto de la cara. Se ve en relación a embarazos o
la ingesta de estrógenos.
- Mariposa lúpica”: hiperpigmentación de las mejillas en pacientes con
lupus eritematoso sistémico.
- Chapas mitrálicas”: coloración cianótica de las mejillas en pacientes con
estenosis mitral cerrada.
- Rosácea: afección de la piel que se manifiesta con una coloración rosada
de la nariz y las mejillas.

Humedad y untuosidad.

 Humedad. Es una cualidad que depende de la hidratación, la acción de las


glándulas sudoríparas, el calor ambiental y el estado neurovegetativo.
 Untuosidad. Es la condición oleosa que puede adquirir la piel por efecto
de las glándulas sebáceas.
Turgor y elasticidad.

 Turgor. Es la resistencia que se aprecia al efectuar un pliegue en la piel


(por ejemplo, en el antebrazo o bajo la clavícula). Se relaciona con la
hidratación de la persona y por lo tanto disminuye en personas
deshidratadas (pero también disminuye con los años).
 Elasticidad. Se refleja por la rapidez que desaparece un pliegue al soltar
la piel. Depende de la cantidad de tejido elástico. Es máxima en los bebés
y está muy disminuida en los ancianos.

Temperatura.

Puede estar normal, aumentada o disminuida, y afectar en forma generalizada o


en un sector determinado:

- fiebre: aumento sistémico de la temperatura, sobre 37� C.


- hipotermia: disminución sistémica de la temperatura, bajo los límites de
normalidad (habitualmente bajo 36� C o 35� C).
- aumento localizado de la temperatura: habitualmente por una inflamación.
- disminución localizada de la temperatura: debido a fenómenos regionales (por
ejemplo, mala circulación distal por vasoconstricción o isquemia localizada).

Lesiones cutáneas.

Al examinar las lesiones o alteraciones de la piel es necesario fijarse en aspectos


como los siguientes:

1. Características de las lesiones más elementales (ej.: máculas, pápulas,


vesículas, etc.).
2. Evolución de las lesiones desde que se presentan por primera vez.
3. Ubicación de ellas en el cuerpo. En este sentido conviene fijarse si son:

- únicas o múltiples
- simétricas o asimétricas (si afectan un lado del cuerpo, o ambos, por
igual).
- localizadas (sólo en un sector, como el herpes zoster) o generalizadas
(que afectan todo el
cuerpo, como la varicela o “peste cristal”).
- de distribución centrípeta (predominan en el tronco y el abdomen,
como el sarampión) o centrífuga (predominan en las extremidades)
- ubicación preferente (ej.: zonas expuestas al sol, como la cara, el escote,
las manos, como ocurre en reacciones de fotosensibilidad)

1. Confluencia de las lesiones (ej.: máculas que confluyen y dan un aspecto


“cartográfico”, como ocurre en el exantema morbiliforme del sarampión).
2. Síntomas asociados (ej.: lesiones que dan dolor o sensación de
quemazón, como en el herpes zoster).
3. Circunstancias en las que aparecen (ej.: reacción de fotosensibilidad que
aparece mientras se está tomando tetraciclina).
4. Condiciones sociales o ambientales: en ocasiones es necesario precisar
las facilidades para el aseo personal, uso de camarines (ej.: “pie de
atleta”), uso de hojas de afeitar de otras personas (ej.: infección de la
barba por estafilococos), hábitos sexuales (ej.: riesgo de lesiones sifilíticas
y otras), viajes (ej.: lesiones por larva cutánea migrans), contacto con
animales (ej.: tiña), trabajo (ej.: contacto con productos químicos), etc.

Clasificación de las lesiones.

Lesiones elementales: son aquellas que se presentan como primera manifestación


de la enfermedad cutánea y se les logra identificar como tales, antes que
confluyan o cambien en su aspecto (ej.: máculas, pápulas, vesículas).

Para ver imágenes de lesiones elementales se recomienda ir al sitio preparado por


especialistas del Departamento de Dermatología de la Escuela de Medicina de la
Universidad Católica de Chile:

http://escuela.med.puc.cl/publicaciones/Guias/Dermatologia/lesiones/temas_der
mato_0.html.

Lesiones secundarias: son aquellas que son consecuencia de otra lesión (ej.:
costras, cicatrices).

Exantema: se denomina así la condición en la cual las lesiones se presentan en


forma difusa en todo el cuerpo (ej.: exantema morbiliforme del sarampión;
exantema de la varicela).

Enantema: es el compromiso de las mucosas.


Descripción de las principales lesiones cutáneas que es posible encontrar:

Eritema. Es un enrojecimiento de la piel. Se produce por una vasodilatación o un


aumento de la perfusión. Al aplicar presión con un dedo, la lesión tiende a
blanquearse al exprimir los vasos sanguíneos y luego, al soltar la presión, el área
se reperfunde.

Mácula. Es una mancha no solevantada; es un cambio localizado de la


coloración. El color dependerá del mecanismo involucrado: depósito de
hemoglobina (café-amarillento), depósito de melanina (café-negruzco, azulado),
por vasodilatación (enrojecido), por déficit de pigmento melánico (blanquecino).

Pápula. Es una lesión solevantada, circunscrita, de menos de 1 cm, en general


redonda, pero puede variar un poco. Su superficie puede ser suave o rugosa
(papilomatosa).

Nódulo. Es una lesión sólida, redondeada, mayor de 1 cm, bien circunscrita. Es


equivalente a una pápula, pero mayor de 1 cm.

Tumor. Es una lesión que se produce por proliferación celular; puede ser
benigna o maligna.

Vesícula. Es una lesión de contenido líquido, solevantada, circunscrita, de menos


de 1 cm, con una cubierta que generalmente está a tensión. El contenido puede
ser claro, turbio o hemorrágico. En las mucosas, las vesículas habitualmente se
rompen y quedan erosiones.

Ampolla o bula. Es una lesión de contenido líquido, solevantada, circunscrita, de


más de 1 cm, con una cubierta tensa o flácida. El contenido puede ser claro,
turbio o hemorrágico.

Pústula. Es una vesícula con material purulento.

Placa. Es una lesión plana o levemente solevantada, mayor de 1 cm. Puede ser
una lesión en sí misma o el resultado de la confluencia de otras lesiones.

Escama. Es una delgada lámina de estrato córneo que forma laminillas

Erosión. Es una lesión debida a pérdida de la epidermis, sin comprometer la


dermis. Al sanar, no deja cicatriz
Ulceración. Es una solución de continuidad que compromete la epidermis y parte
de la dermis, de modo que al sanar deja una cicatriz. Si la ulceración es lineal, se
llama fisura. Si la ulceración afecta una mucosa, se llama afta.

Costra. Es una lesión que se produce por desecación de exudados


(sanguinolentos o serosos).

Cicatriz. Es la reparación por tejido fibroso de un corte o lesión profunda de la


piel. Puede ser atrófica o hipertrófica. Se llama queloide a una cicatriz
hipertrófica.

Roncha. Es un lesión de bordes solevantados y netos, no permanente,


habitualmente muy pruriginosa, debida a edema del dermis e hipodermis. Es
característica de las urticarias.

Liquenificación. Es un engrosamiento de la epidermis y, a veces, de la dermis,


como consecuencia de rascarse durante un tiempo prolongado

Telangiectasia. Corresponde a dilataciones y mayor de desarrollo de capilares.


Pueden verse tanto en piel como en mucosas. Frecuentemente se ven como unas
líneas tortuosas, pero, a veces, adquieren una ordenación circular como rayos de
bicicleta alrededor de un vaso central y entonces se denominan telangiectasias
aracneiformes o “arañas vasculares”. Si se presiona el vaso central se colapsan,
y al liberar la presión se vuelven a llenar de sangre desde el centro hacia la
periferia.

Petequia. Es una lesión por extravasación de sangre del tamaño de la cabeza de


un alfiler.

Equímosis. Es lo que se conoce como "moretón" y se debe a extravasación de


sangre

Víbice. Es una lesión de forma lineal debida a extravasación de sangre (por


ejemplo, debido a un golpe lineal).

Efélide. Es lo que se conoce como "peca" y se debe a concentración localizada


de pigmento melánico.

Anexos de la piel: pelos y uñas.


Pelos.

La distribución pilosa es diferente en hombres y en mujeres, y va cambiando con


la edad.

Algunas alteraciones de la distribución y características del pelo se presentan a


continuación.

 Calvicie. Ausencia o caída del pelo a nivel del cuero cabelludo,


especialmente en las regiones fronto-parietales.
 Alopecía. Es una caída del pelo por distintos motivos y en distinto grado
de extensión. Puede ser difusa o más localizada, como ocurre en la
alopecía areata (en la que se encuentran áreas redondas en las que se ha
perdido el pelo). Puede deberse a factores psicógenos, quimioterapia,
infecciones (ej: tiñas), radioterapia, etc.
 Hirsutismo. Aumento del vello en la mujer (especialmente cuando se
nota en la región del labio superior, barba, pecho y espalda).

Uñas.

Las uñas tienen normalmente una convexidad en sentido longitudinal y


horizontal. Algunos signos son importantes en clínica.

 Acropaquia, dedo hipocrático o en palillo de tambor. La falange distal


está engrosada y la uña toma la forma de un vidrio de reloj. Puede ser
normal (la persona ha tenido los dedos siempre así) o ser una condición
adquirida. En este caso cabe pensar en patologías que se pueden asociar
a dedo hipocrático:

- cáncer pulmonar.
- fibrosis pulmonar.
- cardiopatías cianóticas.
- bronquiectasias.
- endocarditis bacterianas.
- cirrosis hepática.
- enfermedades inflamatorias del intestino (Crohn, colitis ulcerosa).
 Coiloniquia o uña en cuchara. Tiene una forma cóncava. Se ha descrito
en anemias ferroprivas, pero es poco frecuente de encontrar. Puede ser
también una condición natural.
 Uñas en psoriasis. Ocasionalmente se aprecia en la placa ungueal
pequeñas depresiones, como si hubiera sido picoteada.
 Uñas con líneas de Beau. En pacientes que han estado grave, se adelgaza
la uña y posteriormente se ve un surco transversal en ella.
 Lechos ungueales pálidos. En anemia.
 Lechos ungueales cianóticos. En cuadros de hipoxemia o mala perfusión.
 Uñas en la insuficiencia renal crónica. Se observa palidez en la base de la
uña (hacia proximal) y un oscurecimiento hacia distal; la piel alrededor de
la uña es hiperpigmentada.
 Hemorragias subungueales o en astilla. Son pequeñas marcas en el
sentido longitudinal (como una astilla incrustada) que pueden deberse a
traumatismos o una posible endocarditis bacteriana.
 Puede ser normal la presencia de manchas blanquecinas transversales.

Glosario: albinismo, vitiligo, exantema, enantema, eritema, mácula, pápula,


nódulo, vesícula, ampolla, bula, pústula, placa, escama, erosión, roncha,
liquenificación, telangiectasia, “arañas vasculares”, petequias, equímosis, víbice,
efélide, alopecía, hirsutismo, acropaquia, coiloniquia.

Preguntas:

1. ¿Cómo define las lesiones cutáneas elementales (o primarias) y las


secundarias?
2. ¿En qué aspectos se fija para caracterizar un exantema?
3. ¿Qué cuidados tiene para detectar precozmente una ictericia al examen
físico?
4. Defina lo que es: pápula, vesícula, ampolla, pústula, mácula,
telangiectasia aracneiforme.
5. ¿En qué enfermedades se puede encontrar la acropaquia o hipocratismo
digital?

Actualizada por el Dr. Ricardo Gazitúa, Septiembre 2007.


7. Sistema linfático
Está formado por una extensa red que drena la linfa desde los tejidos y la
devuelve a la circulación venosa. Al no contar con un mecanismo de bombeo
propio, el movimiento de la linfa es bastante más lento que la sangre. En el
trayecto, se interponen ganglios linfáticos que tienen una importante función
inmunológica.

Los ganglios linfáticos están distribuidos en todo el cuerpo, pero se concentran


en algunos territorios: cuello, axilas, mediastino, regiones paraaórticas y
retroperitoneales, regiones inguinales. Normalmente son de menos de 1 cm y la
mayoría no son palpables. En regiones inguinales, no es tan raro llegar a palpar
algunos ganglios pequeños, sin mayor significado.

El compromiso de los ganglios puede deberse a una enfermedad sistémica (ej.:


enfermedad de Hodgkin, mononucleosis infecciosa) o como resultado
de procesos en la vecindad (ej.: una infección en la mano, un melanoma que da
metástasis al grupo ganglionar vecino).

Al examen físico se buscan en los siguientes lugares:

 cabeza (preauriculares, retroauriculares, occipitales).


 cuello (submentonianos y submandibulares, regiones laterales del cuello,
espacios supraclaviculares).
 axilas
 regiones inguinales

En otras regiones también se logran palpar adenopatías en forma ocasional (ej.:


epitrocleares en el codo).

Cada grupo ganglionar recibe la linfa de determinados territorios. Al encontrar


ganglios anormales (adenopatías), el clínico debe precisar si se debe a una
enfermedad sistémica o a procesos de vecindad (infecciosos o tumorales).

A continuación se presentan algunos ejemplos de adenopatías:

 en región preauricular: buscar alguna infección ocular (ej.: conjuntivitis


viral intensa)
 retroauriculares: infección del lóbulo de la oreja relacionada con aros.
 occipitales: infecciones en el cuero cabelludo en los territorios vecinos. La
rubéola tiene alguna preferencia por presentar adenopatías cervicales y
también occipitales.
 submandibulares: amigdalitis, absceso dental de la arcada inferior,
metástasis de tumores del piso de la boca.

 cadenas cervicales: metástasis de tumores faríngeos, compromiso de tipo


tuberculoso (escrófula), enfermedad de Hodgkin (linfoma), infecciones
virales (mononucleosis infecciosa, infección por VIH, sarampión, etc).
 supraclaviculares: metástasis de tumores dentro del tórax, linfoma,
metástasis de cáncer de mama (que también compromete ganglios
infraclaviculares y axilares). A veces, el compromiso es por un tumor de la
cavidad abdominal (ej.: adenopatía en el espacio supraclavicular izquierdo
que deriva de un cáncer gástrico:signo de Troisier).
 axila: metástasis de cáncer de mama, metástasis de un melanoma en el
brazo, infecciones locales (ej.: de glándulas sudoríparas o sebáceas) o de la
extremidad superior.
 regiones inguinales: infecciones o metástasis provenientes de lesiones de
la extremidad inferior o genitales externos.

Entre las enfermedades que más frecuentemente se relacionan con adenopatías,


destacan:

 infecciones virales: como mononucleosis infecciosa por virus de Epstein-


Barr, infección por citomegalovirus, VIH y muchas otras. Frecuentemente
dan adenopatías en cadenas cervicales, pero también pueden afectar otros
territorios ganglionares.
 enfermedad de Hodgkin: tiene especial predilección por ganglios
cervicales y supraclaviculares.
 escrófula: es una forma especial de tuberculosis que compromete ganglios
del cuello.
 cáncer de mama con metástasis axilares.
 melanoma: da metástasis en región inguinal (si la lesión primaria está en
el pie) o en la axila (si está en el brazo), pero también puede darlas a
distancia. Además de estos ejemplos, se pueden encontrar adenopatías en
muchas otras situaciones: enfermedades inmunológicas y tumorales, por
otros agentes infecciosos, etc.

Aspectos que se deben identificar al encontrar adenopatías:

1. Regiones del cuerpo comprometidas


2. Tamaño y número
3. Consistencia: lo normal es que los ganglios tengan una consistencia
elástica; los tumores metastásicos pueden conferir una estructura más
dura; los procesos infecciosos, especialmente si existe reblandecimiento,
se asocian a una consistencia más blanda.
4. Sensibilidad a la palpación
5. Límites: interesa precisar si los ganglios están libres o si tienden a confluir
(ej., en el linfoma de Hodgkin se pueden encontrar masas multilobuladas
por fusión de varios ganglios).
6. Movilidad: interesa constatar si se pueden desplazar o se encuentran
adheridos a planos profundos.
7. Compromiso de la piel: si se aprecian signos de inflamación (procesos
infecciosos)
8. Lesiones en la vecindad: buscar de dónde surgió el problema: un tumor,
una infección.

Glosario: adenopatía, signo de Troisier, escrófula

Preguntas:

1. ¿Qué aspectos identifica cuando encuentra adenopatías al examen físico?


2. ¿Qué compromiso ganglionar se encuentra en un cáncer de mamas?
3. ¿Qué adenopatía se podría encontrar al examen físico en un cáncer
gástrico?
4. ¿Que grupos ganglionares se comprometen con más frecuencia en la
rubéola?
5. ¿Qué ganglios se comprometen con más frecuencia en una escrófula?

Actualizada por el Dr. Ricardo Gazitúa, Septiembre 2007.


8. Pulso arterial.
En esta sección se presentan aspectos del pulso arterial solamente, ya que el
pulso venoso se verá más adelante, en el examen del cuello.

El pulso arterial depende de las contracciones del ventrículo izquierdo, la


cantidad de sangre que es eyectada en cada sístole, la frecuencia y ritmicidad con
que ocurre, y la onda de presión que se produce a través del sistema arterial que
depende también de la distensibilidad de la aorta y de las principales arterias, y
de la resistencia arteriolar periférica.

El pulso normal se palpa como una onda, con una fase ascendente y otra
descendente. Normalmente tiene una amplitud que permite palparlo fácilmente y
una ritmicidad regular.

El pulso arterial se puede palpar en distintas partes del cuerpo. Los más buscados
son los siguientes:

 pulso carotídeo. Se busca en el recorrido de las arterias carótidas, medial


al borde anterior del músculo esternocleidomastoídeo. En las personas
mayores no conviene presionar mucho sobre la arteria, ni masajearla, por
el riesgo que pueda desprenderse una placa de ateroma.
 pulso axilar. Se palpa profundo en la fosa de la axila, por detrás del borde
posterior del músculo pectoral mayor.
 pulso braquial. Se palpa sobre la cara anterior del pliegue el codo, hacia
medial. Se conoce también como pulso humeral.
 pulso radial. Se palpa en la cara anterior y lateral de las muñecas, entre el
tendón del músculo flexor radial del carpo y la apófisis estiloide del radio.
 pulso femoral. Se palpa bajo el pliegue inguinal, hacia medial.
 pulso poplíteo. Se palpa en la cara posterior de las rodillas, ya sea estando
el paciente en decúbito dorsal o prono. Puede convenir efectuar una
palpación bimanual.
 pulso pedio. Se palpa en el dorso de los pies, lateral al tendón extensor del
ortejo mayor. Una palpación transversal a la dirección de la arteria, con
dos o tres dedos, puede facilitar ubicar el pulso
 pulso tibial posterior Se palpa detrás de los maléolos internos de cada
tobillo.
Pulso Poplíteo

Pulso Pedio Pulso Tibial Posterior

En la práctica clínica, el pulso radial es el que más se palpa para identificar las
características del pulso. En algunos casos, especialmente si la presión arterial
está baja, se recurre a buscar el latido en otros pulsos, como el carotídeo o el
femoral.

Cuando se palpa el pulso arterial, se deben precisar los siguientes aspectos:

 la forma de la onda del pulso, con su fase ascendente y descendente.


Ocasionalmente se puede palpar alguna escotadura en alguna de estas
fases (p.ej., en el pulso dícroto, en la fiebre tifoidea, de palpa una
escotadura en la fase descendente).
 la amplitud de la onda del pulso, desde su comienzo hasta el máximo.
Puede estar:
- normal
- aumentada (p.ej., el pulso céler de la insuficiencia aórtica)
- disminuida (p.ej., en la estenosis aórtica)

También es conveniente fijarse en la velocidad de ascenso del pulso que


puede ser:
- rápida (p.ej., en el pulso céler de la insuficiencia aórtica)
- lenta (p.ej., en la estenosis aórtica, se describe un pulso parvus, por su
poca amplitud, y tardus, por su ascenso lento).

 la frecuencia de los latidos. Puede ser:


- normal: entre 60 y 85 latidos por minuto (lpm)
- taquicardia: > 90 lpm
- bradicardia: < 60 lpm

 la ritmicidad, se refiere a si la secuencia de los latidos es regular o


irregular. Si es irregular, constituye unaarritmia. Lo normal es que el
pulso sea regular y cada uno de los latidos tenga la misma distancia
respecto al anterior, con pequeñas variaciones que se producen con la
respiración.

Tipos de pulsos arteriales:

 pulso bigeminado. Se caracteriza porque se palpan secuencias de dos


latidos, el primero normal, y el segundo de menor amplitud (habitualmente
el segundo latido corresponde a un extrasístole).
 pulso céler. Es un pulso amplio, de ascenso y descenso rápido. Se
encuentra principalmente en insuficiencias de la válvula aórtica, de
magnitud importante. Una maniobra que sirve para reconocer esta
condición es levantar el antebrazo del paciente sobre el nivel del corazón,
palpando el antebrazo, cerca de la muñeca, con todos los dedos de la
mano: el pulso se hace aún más notorio (pulso en “martillo de agua”; pulso
de Corrigan).
 pulso dícroto. Se caracteriza por una pequeña onda en la fase
descendente. Se ha descrito en cuadros de fiebre tifoidea, pero, en la
práctica clínica, es casi imposible de palpar.
 pulso filiforme. Es un pulso rápido, débil, de poca amplitud. Se encuentra
en pacientes con hipotensión arterial, deshidratados, o en colapso
circulatorio (shock).
 arritmia completa. Es un pulso irregular en todo sentido, tanto en la
frecuencia como en la amplitud. La causa más frecuente es fibrilación
auricular.
 arritmia respiratoria. Se caracteriza por un aumento de la frecuencia
cardiaca durante la inspiración. Es más frecuente de encontrar en personas
jóvenes y se considera un fenómeno normal. Arritmia Completa
 pulso paradójico. Corresponde a una disminución del pulso arterial
durante la inspiración junto con una ingurgitación de las venas yugulares.
Se puede captar palpando el pulso radial mientras el paciente efectúa una
inspiración profunda (el pulso se palpa en ese momento más débil) o
usando un esfigmomanómetro (es significativo si ocurre una disminución
de la presión sistólica sobre 10 mm de Hg o sobre el 10% del valor
habitual). Esta situación se encuentra en taponamientos cardíacos por
derrames pleurales de gran cantidad o pericarditis constrictiva (ambas
condiciones limitan la capacidad de expandirse del corazón), un enfisema
importante o embolías pulmonares masivas.
 pulso parvus et tardus. Lo de “parvus” se refiere a que es de poca
amplitud, y “tardus”, que el ascenso es lento. Se encuentra en estenosis
aórticas muy cerradas (es una condición bastante difícil de captar)
 pulso alternante: Se caracteriza porque se aprecia una secuencia de un
pulso de amplitud normal, seguido por otro de menor amplitud, en el
contexto de un ritmo regular. Se ve en insuficiencias cardíacas muy
avanzadas

Arritmia Completa
Representación gráfica de los pulsos:

Para presentar en forma resumida el resultado del examen de los distintos pulsos,
en lo que se refiere a su amplitud, se recurre a un dibujo esquemático de la figura
humana o un esquema lineal. La escala usada es la siguiente:

No se palpan (-)
Se palpan disminuidos (+)
Se palpan normales (++)
Se palpan aumentados (+++)
Se palpan muy aumentados (++++)

Representación de los pulsos en un paciente que tiene mala circulación en la


pierna izquierda:

Mediante un esquema:

Pulso Pulso Pulso Pulso Pulso Pulso Pulso


carotídeo Braquial Radial Femoral Poplíteo Tibial Pedio
Posterior
Derecha ++ ++ ++ ++ ++ ++ ++
Izquierda ++ ++ ++ ++ + (-) (-)

Con un dibujo:

Auscultación de los pulsos:

Algunos pulsos conviene auscultar por la posibilidad de encontrar soplos debidos


a turbulencias que se generan en relación a estenosis de la arteria.
En la región del cuello, sobre el recorrido de las arterias carótidas, se pueden
auscultar dos tipos de soplos. En la base del cuello, se auscultan aquellos soplos
que se irradian desde la válvula aórtica del corazón. Por debajo del ángulo de la
mandíbula, donde la carótida se bifurca en su rama interna y externa, se pueden
auscultar soplos debidos a estenosis de las arterias. Si los soplos son intensos, a
veces esta distinción no es tan clara.

Otros soplos que se pueden auscultar son: por estenosis de arterias renales: en el
epigastrio, al lado de la línea media. A veces en el epigastrio se ausculta un soplo
que viene irradiado del corazón. -por estenosis de arterias iliacas: en las fosas
iliaca -por estenosis de arterias femorales: en regiones inguinales o bajo el
ligamento inguinal.

Preguntas.

1. ¿Qué aspectos deben ser caracterizados al palpar el pulso arterial?


2. ¿Cuáles son los pulsos que habitualmente se buscan en los pacientes?
3. ¿Qué características tiene el pulso céler?
4. ¿A qué se le llama arritmia completa y a qué se debe más frecuentemente?

Otras imágenes:

Pulso Paradójico

Arritmia Respiratoria
Pulso Bigeminado

Actualizada por el Dr. Ricardo Gazitúa, Septiembre 2007.

9. Respiración.
En esta parte del examen físico interesa fijarse en la forma como la persona
respira.

Cuando se cuenta la frecuencia respiratoria, conviene que el paciente no se


percate. Para esto, se simula estar tomando el pulso, pero en realidad se está
observando la respiración.

Normalmente la espiración es un poco más prolongada que la inspiración


(relación inspiración : espiración = 5 : 6).

Frecuencia respiratoria:

 frecuencia respiratoria normal, en adultos: 12 a 20 respiraciones por


minuto. Los recién nacidos y los niños presentan frecuencias respiratorias
más elevadas.
 taquipnea: sobre 20 respiraciones por minuto (en adultos).
 bradipnea: menos de 12 respiraciones por minuto (en adultos).

Características de la respiración normal. En la inspiración, entra aire a los


pulmones (al expandirse el tórax y bajar el diafragma), y en la espiración, sale el
aire (al volver el tórax a su posición inicial y subir el diafragma). Al bajar el
diafragma durante la espiración, comprime las vísceras abdominales y el
abdomen tiende a protruir. Lo habitual es que al mirar cómo una persona respira,
se note que su tórax se expande y que su abdomen protruye un poco (respiración
costo abdominal). En algunas circunstancias, como ocurre en mujeres
embarazadas o pacientes con ascitis, puede ser más notoria la expansión del tórax
(respiración de predominio costal); en cambio, una persona que tenga dolor en el
tórax, podría presentar una respiración de predominio abdominal.

Alteraciones de la respiración:

 •respiración paradójica. Es manifestación de una insuficiencia


respiratoria, con fatiga muscular e incapacidad del diafragma para
contraerse. En estos casos, el paciente respira ayudándose con la
musculatura intercostal y los músculos respiratorios accesorios. El
accionar del diafragma se nota mejor estando el paciente en decúbito
dorsal y poniendo una mano sobre su abdomen: si el diafragma está
funcionando, el abdomen protruye; si el diafragma no se está
contrayendo, el abdomen se hunde (al ser arrastrado el diafragma hacia
arriba por la presión negativa que se genera en el interior del tórax).
 obstrucción bronquial difusa. Los pacientes presentan una espiración
prolongada debido a una obstrucción difusa de las vías aéreas (bronquios
pequeños y medianos). También se tiende a atrapar aire en el tórax, el
cual se aprecia hiperinsuflado. Pacientes con crisis asmáticas o limitación
crónica del flujo aéreo presentan esta condición.
 obstrucción de la vía aérea alta (laringe, cuerdas vocales, tráquea). La
inspiración se efectúa con dificultad por la resistencia al paso del aire. Se
produce una presión intratorácica negativa aumentada y esto lleva a una
retracción de los espacios supraclaviculares, intercostales y subcostales.
Este fenómeno se conoce comotiraje. También se produce un ruido
audible a distancia al entrar el aire con dificultad y esto se conoce
comocornaje o estridor.

Otros aspectos que conviene observar en relación a la respiración:


 cianosis en los labios o en la lengua (como signo de hipoxemia
generalizada)
 hipocratismo digital, acropaquia o dedos en palillo de tambor (ya se
presentó en la sección de anexos de la piel)
 aleteo nasal: es más notorio en niños con insuficiencia respiratoria
 si el paciente mantiene sus labios fruncidos durante la espiración para
aumentar la presión intratorácica y evitar el colapso de la vía respiratoria
fina (ej.: en enfisematosos).

Tipos de respiración:

 hiperpnea o hiperventilación. Se caracteriza porque la amplitud y la


frecuencia están aumentadas.
 respiración de Kussmaul. Es una forma de hiperventilación acentuada
que se da en pacientes con acidosis metabólica (ej.: cetoacidosis
diabética, insuficiencia renal crónica descompensada).
 respiración de Cheyne-Stokes. Se caracteriza porque después de apneas
de 20 a 30 segundos de duración, la amplitud de la respiración va
aumentando progresivamente y, después de llegar a un máximo,
disminuye hasta llegar a un nuevo período de apnea. Esta secuencia se
repite sucesivamente. Se observa en insuficiencia cardiaca y algunas
lesiones del sistema nervioso central.
 respiración de Biot. Respiración que mantiene alguna ritmicidad, pero
interrumpida por períodos de apnea. Cuando la alteración es más
extrema, comprometiendo la ritmicidad y la amplitud, se
llama respiración atáxica. Ambas formas se observan en lesiones graves
del sistema nervioso central.
Glosario: taquipnea, bradipnea, respiración paradójica, tiraje, cornaje o estridor,
acropaquia o hipocratismo digital, hiperpnea, respiración de Kussmaul,
respiración de Cheyne-Stokes.

Preguntas:

1. ¿Cuál es la frecuencia respiratoria normal en adultos?


2. ¿Qué características tiene la respiración de Cheyne-Stokes?
3. ¿Qué signo puede ayudar para determinar que un paciente está en fatiga
respiratoria?
4. ¿Qué tipo de respiración se asocia a una acidosis metabólica severa?
5. ¿A qué se llama cornaje o estridor?
6. ¿En qué casos se observa una espiración prolongada?

10. Temperatura.
El organismo en condiciones normales mantiene la temperatura corporal dentro
de un rango estrecho, independientemente de las variaciones del medio ambiente.
Normalmente la temperatura es un poco mayor en la tarde, cerca de las 20 horas,
y más baja en la madrugada. Esta es una variación de tipo circadiano. La
temperatura que se registra en la axila, oscila en el paciente sano entre 36,2ºC y
37ºC.
Los sitios más frecuentemente usados para estos registros son la boca (bajo la
lengua), las axilas, los pliegues inguinales y el recto. Entre ellos existen
diferencias. Así, con respecto a la temperatura axilar, los registros en la boca y en
el recto son un poco más altos (del orden de 0,3ºC a 0,5ºC).

Lugar del registro Límite de lo normal


Boca hasta 37,3 ºC
Axila hasta 37,0 ºC
Ingle hasta 37 ºC
Recto hasta 37,6 ºC

Cualquier aumento por sobre los límites normales, se considera fiebre.

Diferencias mayores de 1ºC entre la temperatura rectal y la axilar deben hacer


plantear la posibilidad de un proceso inflamatorio a nivel de la pelvis (ej.:
apendicitis, anexitis).

El pulso sube 10 a 15 latidos por minuto por cada grado de fiebre sobre 37ºC. La
respiración también se acelera. Cuando el pulso aumenta menos de lo que se
espera, se habla de una bradicardia relativa (ej.: en infecciones por salmonellas,
como la fiebre tifoidea).

Los niños desarrollan temperaturas elevadas con más facilidad. En cambio, los
ancianos y los pacientes con insuficiencia renal, pueden no presentar fiebre a
pesar de estar con un cuadro infeccioso.

La temperatura se registra con termómetros que usan las propiedades expansivas


del mercurio con el calor, o de tipo electrónicos. Los de mercurio son los más
usados. Es importante que la punta del instrumento tenga buen contacto con la
piel o las mucosas y es necesario esperar unos tres a ocho minutos antes de
efectuar la lectura.

Se considera que una persona presenta:

 un estado subfebril: cuando la temperatura oscila entre 37 y 37,5 ºC.


 hipotermia: cuando la temperatura es menor de 35,0ºC.
 hipertermia: cuando la temperatura es mayor de 41ºC.

Síndrome febril: es un conjunto de síntomas y signos (a diferencia de tener


solamente tener la temperatura elevada), destacando: malestar general, dolores en
el cuerpo (mialgias), anorexia y cefalea. Al examen físico se detecta una
temperatura elevada, piel más caliente, facie febril (ojos brillosos, mejillas
eritematosas), taquicardia, taquipnea, postración. El paciente puede estar algo
sudoroso y presentar la orina más oscura, más concentrada.

No siempre una temperatura elevada se asocia a un síndrome febril. Esto hace


que algunas temperaturas sean mejor toleradas que otras. Esto puede tener
relación con la causa por la cual la temperatura está elevada.

Condiciones clínicas que se asocian a temperaturas elevadas. La causa de


base puede ser bastante diferente. En lo fundamental, destacan:

 infecciones: son las más frecuentes y, en general, se presentan con los


malestares propios del síndrome febril.
 enfermedades neoplásicas: linfomas, leucemias, carcinoma de células
renales, etc.
 enfermedades inmunológicas y del colágeno: lupus eritematoso,
vasculitis, fiebre por drogas, etc.

Se han descrito varios tipos de curvas febriles según las variaciones que presente
la temperatura durante el día o a lo largo del tiempo. Es frecuente que estas
evoluciones estén
interferidas por acción de
antipiréticos y
tratamientos.

Curvas febriles: se
refiere a la evolución de
la temperatura en el
tiempo. Según esto, se
distingue:

 Curva héctica o séptica: se caracteriza por “pick” febriles que pueden


sobrepasar los 39ºC y generalmente, son antecedidos por calofríos. Es
frecuente que cuando la temperatura baja se produzca una gran sudoración
(diaforesis), especialmente si se han usado antipiréticos.

 Fiebre intermitente: cuando la temperatura sube en el día, pero luego


desciende a niveles normales.
 Fiebre remitente: cuando la temperatura oscila durante el día, pero no
alcanza niveles normales. Si las variaciones son menores de 1 ºC se
llamaría fiebre continua.

 Fiebre recurrente: cuando se presenta fiebre durante algunos días y luego


la temperatura se normaliza para volver a elevarse unos días después.

 Fiebre de origen desconocido: se usa este término cuando una persona


evoluciona con fiebre importante durante más de 2 a 3 semanas y no se
encuentra la causa a pesar de un estudio bastante extenso. Estas
situaciones obligan a considerar diagnósticos que puede evolucionar con
fiebre por tiempos prolongados o considerar infecciones por gérmenes
difíciles de aislar.

 Fiebre facticia: se considera cuando la persona simula estar con fiebre y


engaña al médico o su familia. Habitualmente detrás de esta actitud existe
alguna intención secundaria (ej., conseguir una licencia médica) o un
trastorno de personalidad. El médico debe saber cuándo considerar esta
posibilidad, y, a veces, tomar él mismo la temperatura o delegar en
personal de confianza.

Glosario: síndrome febril, fiebre héctica, fiebre de origen desconocido, fiebre


facticia, hipertermia, hipotermia, evolución subfebril, diaforesis, bradicardia
relativa.

Preguntas.

 ¿Qué variación se encuentra al registrar la temperatura en la axila o en la boca?


 ¿Cuándo se considera que una persona evoluciona subfebril?
 ¿Qué es una fiebre héctica?
 ¿Qué es una fiebre facticia?
 ¿Qué se considera una fiebre de origen desconocido?
 ¿Cuáles son la causas que con más frecuencia producen temperaturas
elevadas?
 ¿Cuáles son las principales manifestaciones del síndrome febril?
11. Presión arterial
La presión arterial representa la presión ejercida por la sangre contra la pared de
las arterias. Depende de los siguientes factores:

1. Débito sistólico (volumen de eyección del ventrículo izquierdo )


2. Distensibilidad de la aorta y de las grandes arterias.
3. Resistencia vascular periférica, especialmente a nivel arteriolar, que es
controlada por el sistema nervioso autonómico.
4. Volemia (volumen de sangre dentro del sistema arterial).

Se distingue una presión sistólica y otra diastólica. La presión sistólica es la


presión máxima que se alcanza en el sístole. Esta depende fundamentalmente del
débito sistólico, la volemia y la distensibilidad de la aorta y las grandes arterias.
La presión diastólica es la mínima presión de la sangre contra las arterias y
ocurre durante el diástole. Depende fundamentalmente de la resistencia vascular
periférica.

La presión de pulso es la diferencia entre la presión sistólica y la diastólica.

La presión arterial varía en las personas a lo largo de las 24 horas. Los factores
que influyen son las emociones, la actividad física, la presencia de dolor,
estimulantes como el café, tabaco, algunas drogas, etc.

Medición de la presión arterial. Habitualmente se efectúa con un


esfigmomanómetro. Los más usados con los de mercurio y los de tipo aneroide.
Constan de un sistema para ejercer presión alrededor del brazo y una escala que
permite conocer la presión.

Los esfigmomanómetros de mercurio son más confiables en su calibración. Los


aneroides, que registran la presión mediante un reloj, son más livianos y fáciles
de transportar, pero con el tiempo se pueden descalibrar.

La presión arterial conviene medirla en el brazo, estando el paciente sentado o


acostado, cómodo y relajado. Debe haber descansado unos 5 minutos y no haber
consumido café o haber fumado en los 30 minutos anteriores. Habitualmente la
medición se efectúa al final del examen físico, momento en que el paciente
debiera estar más relajado. Si se sospecha que puede existir una diferencia en la
medición de uno y otro lado, conviene efectuar la medición en ambos brazos (ej.:
en vasculitis o ateromatosis de grandes arterias). Frente a la posibilidad
deortostatismo (cuando la presión baja al ponerse la persona de pie), la medición
se debe efectuar estando el paciente acostado y luego de pie (o sentado, con los
pies colgando). En algunos casos, es útil medir la presión tanto en las
extremidades superiores como en las inferiores. Normalmente la presión en las
piernas es un poco mayor que en los brazos, pero en cuadros de coartación de la
aorta o en ateromatosis muy avanzadas, la presión es menor en las piernas. El
manguito se aplica en la mitad del brazo (el borde inferior queda unos 2 a 3 cm
sobre el pliegue cubital). Debe quedar bien aplicado y no suelto (ya que esto
último favorecería lecturas falsamente elevadas). El brazo debe estar desnudo, sin
ropas que interfieran la colocación del manguito. Conviene que el brazo esté
apoyado sobre una mesa o que cuelgue relajado al lado del cuerpo. La bolsa de
goma debe quedar ubicada de tal forma que justo la mitad de ella esté sobre la
arteria braquial. Además, el manguito debe quedar a la altura del corazón. Si se
ubica más abajo, se registran presiones falsamente elevadas (estos errores
ocurren con más frecuencia cuando se usan manómetros digitales que comprimen
la muñeca y no se tiene el cuidado que el manguito esté a la altura del corazón
durante la medición).

Presión sistólica (mediante el método palpatorio): Se infla el manguito


mientras se palpa el pulso radial. Al desaparecer el pulso, se infla un poco más y
luego de desinfla el manguito lentamente. La presión en que nuevamente se
vuelve a palpar el pulso, corresponde a la presión sistólica (por método
palpatorio).

Este es un buen método para ubicar a qué nivel está la presión sistólica, sin tener
que inflar el manguito más de los necesario.

Registro de la Presión Arterial:


Esquema: Manometro de Presión
Colación del manguito
Presión sistólica (mediante el método auscultatorio): Se infla nuevamente el
manguito, pero en esta ocasión se ubica la cápsula del estetoscopio en el pliegue
del antebrazo, sobre el lugar donde se palpa el pulso braquial. Se infla el
manguito hasta un poco más arriba de la presión sistólica obtenida por el método
palpatorio y luego se desinfla lentamente. La presión en que se comienza es
escuchar un ruido relacionado con los latidos del corazón corresponde a la
presión sistólica obtenida por el método auscultatorio.

Tanto el registro obtenido por el método palpatorio como por el auscultatorio


deben ser parecidos. De no ser así, se registra como presión sistólica, el valor
más elevado.

Presión diastólica: Después de identificar la presión sistólica auscultatoria, se


sigue desinflando el manguito hasta que desaparecen los ruidos. Este momento
corresponde a la presión diastólica. En ocasiones, primero los ruidos se atenúan
y luego desaparecen. En general se considera como la presión diastólica el
momento en que los ruidos desaparecen. Si ocurre que los ruidos se atenúan, pero
nunca se dejan de escuchar, incluso con el manguito desinflado, la presión
diastólica corresponde al momento en que los ruidos se atenuaron. En ocasiones
se dejan registrados ambos momentos: cuando se atenúan los ruidos y cuando
desaparecen.

La presión arterial se expresa con la presión sistólica y la diastólica. Por ejemplo,


una presión de 120/80 mm de Hg, significa que la sistólica es de 120 mm Hg y la
diastólica de 80 mm Hg. Además del registro numérico, se debe especificar en
qué parte del cuerpo se tomó la presión y en qué posición estaba el paciente. Un
registro de 120/80/70 mm Hg significaría que a los 80 mm Hg los ruidos se
atenuaron y que a los 70 mm Hg se dejaron de escuchar, siendo este último valor
la presión diastólica.

Agujero auscultatorio de Korotkoff.

Cuando se toma la presión con el método auscultatorio puede ocurrir que después
de haber escuchado el primer ruido pulsátil (presión sistólica), se presenta una
fase de silencio y luego los ruidos reaparecen para finalmente disminuir y
desaparecer definitivamente (presión diastólica). Ese período de silencio se llama
el agujero auscultatorio de Korotkoff. La existencia de este fenómeno hace
aconsejable haber determinado primero la presión sistólica con el método
palpatorio, ya que podría ocurrir que si sólo se usa el método auscultatorio y no
se sube suficientemente la presión del manguito, se puede tomar como la presión
sistólica el momento que viene a continuación del agujero auscultatorio de
Korotkoff y haber errado la verdadera presión sistólica.

Si se mide la presión directamente con el método auscultatorio, sin efectuar


primero el procedimiento palpatorio, podría ocurrir:

 que el manguito se infle más que lo necesario con la consecuente molestia


para el paciente
 que se registre mal la presión sistólica en el caso que no se hubiera inflado
suficientemente el

manguito y se hubiera caído en el agujero auscultatorio de Korotkoff. A pesar de


las consideraciones anteriores, especialmente en personas que muy posiblemente
tienen la presión arterial normal, puede bastar efectuar solamente el método
auscultatorio y quedarse tranquilo si la identificación de los ruidos es clara.

Relación entre el tamaño del manguito y el brazo. Debe haber una adecuada
relación entre el tamaño del manguito y el brazo (o el segmento de la extremidad
en dónde se está efectuando el registro). Por lo tanto, en las personas obesas se
debe usar un manguito de mayor tamaño (de no ser así, se van a registrar
presiones falsamente elevadas). Del mismo modo, en niños se debe disponer de
manguitos más pequeños.
Valores normales de la presión arterial:

Presión sistólica: entre 100 y 140 mm de Hg (lo ideal sería tener una presión
sistólica que no superara los 120 mm Hg, o, a los más, los 130 mm Hg). Presión
diastólica: entre 60 y 90 mm de Hg (lo ideal sería tener una presión diastólica por
debajo de los 90 mm Hg).

Se considera que un paciente está comenzando a ser hipertenso cuando su


registro es igual o mayor de 140/90 mm de Hg. Algunas personas, especialmente
mujeres jóvenes, tienen presiones que normalmente son bajas (100/60 mm Hg o
incluso menos). En otras situaciones, la presión baja es una manifestación
de shock o colapso circulatorio, pero en estos casos, se presentan signos de mala
perfusión tisular (compromiso de conciencia, extremidades frías, diuresis escasa).

Cuando existe una arritmia acentuada, como en la fibrilación auricular, la


determinación de la presión arterial es un poco más difícil. En estos casos,
conviene desinflar el manguito lentamente y, si es necesario, repetir la medición
para ver cuán consistentes son los valores obtenidos. En una fibrilación auricular,
los manómetros digitales automáticos pueden registrar valores errados.

Glosario: presión de pulso, presión sistólica palpatoria, presión sistólica


auscultatoria, agujero auscultatorio de Korotkoff.

Preguntas:

1. ¿Cómo debe ser el manguito de presión según las características del brazo
del paciente?
2. ¿Cómo se determina la presión sistólica y la diastólica?
3. ¿Porqué conviene tomar la presión sistólica palpatoria antes que hacerlo
por el método auscultatorio?
4. ¿Cuándo se puede considerar que una persona es hipertensa?
Examen físico segmentario:

Examen de la cabeza:

EXAMEN DE LOS OJOS

Aspectos anatómicos:
Cejas: pelos ubicados en los arcos ciliares.

Párpados: membranas que cubren el polo anterior del ojo. Protegen, lubrican y
regulan la cantidad de luz que entra al globo ocular. El párpado superior se eleva
por acción del músculo elevador del párpado, que es inervado por el nervio
oculomotor (III par craneano)

Pestañas: pelos que nacen del borde de los párpados. Ayudan a proteger el ojo,
especialmente de la entrada de cuerpos extraños

Conjuntiva:

- bulbar: membrana que cubre la esclera.


- palpebral: membrana que cubre la cara interna del párpado.

Esclera: corresponde al blanco del ojo. Entre ella y la conjuntiva existe una red
de vasos sanguíneos.

Córnea: es la continuación de la esclera en el segmento anterior del ojo. Es


curva, transparente y no tiene vasos sanguíneos. La sensibilidad la provee el
nervio trigémino (V par craneano). El reflejo corneal es el pestañeo que se
produce al tocar la córnea (la vía aferente va por el nervio trigémino y la
respuesta de parpadeo, por el nervio facial).
Limbo corneal: límite entre la esclera y la córnea.

Glándula lagrimal: produce las lágrimas. Se ubica detrás del párpado superior
(en la parte más alta y hacia lateral).

Lágrimas: lubrican el polo anterior del ojo con la ayuda del pestañeo. Drenan
hacia el ángulo interno del ojo donde pasan por dos pequeños canalículos hacia
el saco lagrimal y luego llegan al interior de la nariz (bajo el cornete inferior).

Iris: músculo circular, contráctil y pigmentado, que viene a continuación del


cuerpo ciliar y que deja un orificio al medio (pupila). Recibe inervación
autonómica simpática que dilata las pupilas (midriasis) y parasimpática que las
achica (miosis).

Pupila: orificio al centro del iris que


variando su diámetro modifica la cantidad de
luz que penetra en el ojo.

Cristalino: lente que se ubica detrás del iris


y está anclado circunferencialmente al
cuerpo ciliar. Tiene una formación
biconvexa, es transparente y puede
modificar su curvatura por acción del
músculo ciliar. Esta función es muy
importante para enfocar las imágenes en la
retina.

Cámara anterior: es el espacio entre la córnea y el iris.

Cámara posterior: es el espacio entre el iris y el cristalino.

Humor acuoso: es un líquido transparente que circula desde la cámara posterior


hacia la anterior. La presión que ejerce el humor acuoso determina la presión
intraocular.

Humor vítreo: líquido transparente, de mayor consistencia que el humor acuoso,


que ocupa la cavidad del globo ocular por
detrás del cristalino y baña toda la retina.

Retina: membrana que cubre la cara interna del


globo ocular, en la que se ubican células
especializadas (conos, bastoncitos) que captan
la luz y la transforman en impulsos eléctricos que viajan por el nervio óptico.
Lateral a la entrada del nervio óptico, existe un área de máxima agudeza visual
(fóvea) ubicada en una zona llamada mácula lútea.

Nervio óptico, quiasma óptico, radiaciones ópticas y corteza occipital: los


nervios ópticos están formados por fibras nerviosas que se generan desde las
células especializadas de la retina (conos y bastoncitos). Las fibras de la mitad
nasal de la retina se decusan en el quiasma óptico y los impulsos llegan a la
corteza occipital del hemisferio opuesto. Las fibras de la mitad temporal de la
retina no se decusan y los impulsos llegan hasta la corteza occipital del mismo
lado. Debido a esto, en la corteza visual de cada hemisferio, está representada la
mitad temporal de la retina del ojo del mismo lado y la mitad nasal de la retina
del ojo contralateral. Conviene tener esto presente para entender las distintas
hemianopsias o compromisos del campo visual que se verán más adelante.

Visión: depende del paso de la luz por los medios transparentes del globo ocular,
el estímulo que se produce a nivel de las retinas y la generación de impulsos
nerviosos que llegan a la corteza cerebral para finalmente configurarse imágenes.
Si en alguna etapa de todo este proceso existe una alteración, la visión se ve
afectada. Por ejemplo, la presencia de cataratas, una enfermedad que afecte la
retina, un daño neurológico que bloquee el impulso nervios a las retinas, un daño
de la corteza occipital, etc. Para gozar de una imagen nítida, es necesario,
además, que la imagen se enfoque bien en la retina, y no por delante o detrás de
ella (en esto el cristalino es muy importante).

Algunas alteraciones que


comprometen estructuras externas y
del polo anterior de los ojos:

En las cejas:

 pérdida de la cola de las cejas


en algunos pacientes con
hipotiroidismo (es necesario
asegurarse que no sea por
depilación)

En los párpados:

 blefaritis: es una inflamación


aguda o crónica de los
párpados. Se puede deber a infecciones, alergias o enfermedades
dermatológicas.
 chalazion: es una inflamación crónica de una glándula meibomiana
(glándulas que se ubican en el interior de los párpados y drenan hacia el
borde de ellos). Se encuentra un nódulo en el párpado.
 ectropion: eversión del borde del párpado (especialmente el inferior). En
estas circunstancias es frecuente que la persona presente lagrimeo
 entropion: es cuando el borde del párpado ha girado hacia el mismo
globo ocular y las pestañas topan e irritan la córnea y la conjuntiva.
 edema de párpados (ej.: por una alergia)
 lagoftalmo: es cuando el ojo no cierra bien (por ejemplo, en una parálisis
del nervio facial), y se alcanza a ver la esclera. Esta situación dificulta la
lubricación del ojo por acción de las lágrimas y se puede producir desde
una irritación hasta una úlcera.
 orzuelo: se forma por inflamación del folículo piloso de una pestaña. Se
produce un aumento localizado, bastante doloroso. Es frecuente que se
deba a una infección por un estafilococo.

 ptosis palpebral: cuando el párpado superior está más caído. Puede


deberse al compromiso del III par craneal (nervio oculomotor) o a una
miastenia gravis.
 xantelasmas: son lesiones solevantadas, de color amarillento, ubicadas
en los párpados (se ven en algunas personas con colesterol elevado)

En el polo anterior del ojo:

 anillo de Kayser-Fleischer: es un arco que se observa en el margen de la


córnea en algunos pacientes que tienen un trastorno del metabolismo del
cobre.
 arco senil: es un arco que se observa en el margen de la córnea en
algunas personas mayores o que tienen un trastorno de los lípidos
 cataratas: son opacidades que pueden afectar la cornea o el cristalino.
 conjuntivitis: es una inflamación o infección de las conjuntivas. El ojo se
ve irritado, hiperémico (con más vasos sanguíneos) y con secreciones
(serosas o purulentas). Se asocia a bastante malestar.
 dacrocistitis: es una inflamación del saco lagrimal. En el paciente se nota
un aumento de volumen en el ángulo interno del ojo junto a un lagrimeo
constante (epífora).
 epicanto: es un pliegue de piel en el ángulo interno del ojo. Se ve en
algunas razas asiáticas (ej.: mongoles) y en personas con síndrome de
Down (mongolismo).
 epiescleritis: es una inflamación de la epiesclera que es una capa de
tejido que se ubica entre la conjuntiva bulbar y la esclera. Es frecuente
que se deba a una causa autoinmune.
 epífora: es el lagrimeo de los ojos.
 hemorragia subconjuntival: se produce por la rotura de un pequeño vaso
sanguíneo y la sangre se esparce entre la esclera y la conjuntiva. La zona
de la esclera comprometida se ve de un intenso color rojo. Esto no se
extiende a la córnea ya que no está cubierta por conjuntiva.
 ictericia (vista en la esclera): se ve en pacientes con niveles elevados de
bilirrubina en la sangre (en la práctica se comienza a distinguir con
bilirrubinemias > 2 mg/mL). Conviene examinar al paciente con luz
natural, ya que las ampolletas frecuentemente dan un tono amarillento y
el signo puede pasar desapercibido.
 pinguécula: es una especie de “carnosidad” amarillenta que aparece en la
conjuntiva bulbar, en el lado nasal o temporal. Es diferente a un
pterigion.
 pterigion: es el crecimiento anormal de un tejido que afecta la conjuntiva
bulbar, desde el ángulo interno del ojo en dirección a la córnea, pudiendo
llegar a invadirla. No siempre se encuentra un factor predisponente
(podría ser más frecuente en personas que trabajan expuestas a luz
solar).
 xeroftalmia: existe menor producción de lágrimas y los ojos se irritan. El
paciente siente sus ojos más secos. Es frecuente que esta condición se
presente en la enfermedad de Sjögren (de naturaleza autoinmune).

Pupilas.
Se debe examinar:

 el tamaño
 la forma
 los reflejos (fotomotor y de acomodación).

Según el tamaño y la forma de las pupilas, se define:

 isocoria: pupilas de igual tamaño (se acepta una diferencia máxima de 0,5
mm)
 anisocoria: cuando las pupilas son de diferente tamaño
 miosis: cuando las pupilas están pequeñas (contraídas)
 midriasis: cuando las pupilas están grandes (dilatadas)
 discoria: cuando la forma de la pupila está alterada, irregular (por ej.:
después de algunas cirugías oculares)

Reflejos oculares.

 reflejo fotomotor: se refiere a la contracción que presentan las pupilas cuando se iluminan. Es
conveniente que el haz de luz llegue desde el lado y no apuntando directamente al ojo. Este reflejo
tiene una vía aferente que viaja por el nervio óptico y se desvía hacia el mesencéfalo, y una vía
eferente, que viaja por los nervios oculomotores, hasta los músculos constrictores del iris. Se
distingue un reflejo fotomotor directo, que se percibe en el ojo que recibe el estímulo luminoso, y
un reflejo fotomotor consensual o indirecto, que se produce simultáneamente en el otro ojo.

 reflejo de acomodación: se refiere a la constricción pupilar que ocurre


cuando la persona enfoca la vista a un punto cercano. Se busca solicitando al
paciente que mire un punto distante y que luego enfoque su vista hacia algún
objeto (ej.: que mire el techo y luego un dedo del médico). Al enfocar, las
pupilas se achican, los ojos convergen y el cristalino aumenta su curvatura. La
vía eferente de este reflejo también está mediado por los nervios oculomotores
(III par craneal).

Alteraciones de las pupilas:

 pupilas mióticas: por exceso de


luz, colirios (ej: pilocarpina),
intoxicaciones (ej.: morfina),
algunos trastornos neurológicos (ej.: lesiones neurológicas centrales).
 pupilas midriáticas: luz escasa, con las emociones (descarga simpática),
colirios (ej: atropina), medicamentos con efecto atropínico.
 anisocorias: lesiones neurológicas que comprometen la inervación
autonómica de la pupila: síndrome de Horner, por compromiso del
sistema simpático cervical (miosis del lado comprometido); lesiones que
comprometen un nervio oculomotor (midriasis del lado comprometido).
 síndrome de Horner (o de Claude-Bernard-Horner): se caracteriza porque
en el lado de la cara comprometido:
- miosis de la pupila
- ptosis del párpado superior
- enoftalmo (globo ocular más hundido)
- anhidrosis (falta de sudoración) de la mitad de la frente Se produce por
una lesión del simpático cervical (ej.: un cáncer bronquial que invade el
plexo braquial y la inervación simpática del cuello).
- pupila de Argyll-Robertson: se caracteriza porque es posible encontrar
el reflejo de acomodación, pero se ha perdido el reflejo a la luz (ej: en
algunas neurosífilis).

Cámara anterior del ojo.

Se de debe examinar:

 que los medios (cornea y humor acuoso) estén limpios y transparentes


 medir presión intraocular

La tensión ocular depende de la producción de humor acuoso y de su


reabsorción. Se puede apreciar la presión intraocular apoyando los dedos sobre
los globos oculares, estando el paciente con los ojos cerrados (se alterna la
presión que se ejerce usando los dedos anular y medio y se compara un ojo con el
otro). Este no es un método muy confiable, pero puede dar una idea si la presión
está elevada. Lo ideal es efectuar una medición con un tonómetro (lo normal son
12 a 22 mm de Hg).

Algunas alteraciones:

 glaucoma: cuando la presión intraocular está aumentada. En el glaucoma


agudo se presenta dolor intenso, el ojo se ve enrojecido y la persona
siente que le molesta la luz (fotofobia). El glaucoma crónico puede pasar
desapercibido durante un tiempo antes de ser pesquisado.
 hifema: es cuando existe sangre en la cámara anterior del ojo (ej.: por un
golpe o hemorragia).
 hipopion: es cuando existe pus en la cámara anterior del ojo (ej.: por una
infección). Tanto en el hifema como en el hipopion las células pueden
decantar en el fondo y en ese caso se ve un nivel formado por la sangre o
el pus aconchado, según corresponda.

Cristalino.

Es otro medio transparente, pero que, al igual que la córnea, puede presentar
opacidades (cataratas). Cumple una función muy importante en la agudeza visual
al ayudar a enfocar las imágenes en la retina.

Otros signos oculares:

 exoftalmo: es una condición en la cual los globos oculares protruyen de la


órbita (ej.: en un hipertiroidismo por enfermedad de Basedow-Graves).
 enoftalmo: el globo ocular se aprecia más hundido en la órbita (ej: en
deshidrataciones intensas; en el lado comprometido del síndrome de
Horner).
 signo de Graefe: ocurre en algunos hipertiroidismos y consiste en que al
solicitar al paciente que siga con la vista el dedo del examinador que se
desplaza de arriba abajo, el párpado superior se va quedando atrás y se
alcanza a ver la esclera entre el límite superior del iris y el borde del
párpado. En todo caso, es frecuente que en cuadros de hipertiroidismo
ocurra una mirada más expresiva, que no es un signo de Graefe
propiamente tal ni un exoftalmo, pero que refleja una tendencia del
párpado superior a estar discretamente retraído.
Visión y campo visual

Agudeza visual

Se evalúa:

 visión cercana (ej: lectura)


 visión lejana (mirar a la distancia).

Evaluación de la visión de cerca

Se solicita a la persona que lea textos con letras de distinto tamaño, a una
distancia de unos 35 cm (existen tablas estandarizadas). Se evalúa cada ojo por
separado. Si el paciente usa lentes ópticos, la prueba se puede hacer con y sin
ellos, para ver el grado de corrección que se logra.

Evaluación de la visión de lejos

Existen tablas con letras de distinto tamaño (ej.: tabla de Snellen). Lo tradicional
es que el paciente se ubique a unos 6 metros de distancia de la tabla y se examina
cuáles son las letras más chicas que es capaz de leer. Cada ojo se examina por
separado. Si el paciente usa lentes ópticos, la prueba se efectúa con y sin ellos.
Los resultados están estandarizados. Es frecuente referir un resultado normal
como 20/20, lo que significa que a 20 pies de distancia (aproximadamente 6
metros), la persona lee lo mismo que haría una persona de visión normal. Si el
resultado es 20/40, significa que la visión está disminuida, ya que la persona sería
capaz de leer a 20 pies lo que una persona con visión normal leería a 40 pies.

Alteraciones de la visión

 astigmatismo: es una condición en la cual la córnea del ojo está curvada


asimétricamente, ocasionando una visión desenfocada. Los ejes de los
medios refringentes no son equivalentes y se forma una imagen borrosa
en la retina. Se corrige con lentes que compensan las diferencias de
curvatura.
 hipermetropía: el globo ocular es muy corto y la imagen se forma por
detrás de la retina. El paciente tiende a compensar alejando el texto. Se
compensa con lentes convergentes (positivos).
 miopía: el globo ocular es demasiado largo y la imagen se forma por
delante de la retina. El paciente tiende a acercar los textos y tiene
dificultad para distinguir objetos distantes. Se compensa con lentes
divergentes (negativos).
 presbicia: se debe a la incapacidad del cristalino para enfocar la imagen
en la retina por menor capacidad de convergencia. Se parece a la
hipermetropía en que el paciente tiende a alejar los textos para ver mejor
y se corrige con lentes convergentes.
 amaurosis: es la ceguera de un ojo sin lesión aparente (ej.: por daño de la
retina, del nervio óptico o en la corteza visual del cerebro).

Campo visual.

El campo visual normal tiene en condiciones normales la siguiente amplitud, a


partir de la línea media de los ojos:

 hacia arriba: 50�


 hacia abajo: 70�
 en sentido nasal: 60�
 en sentido temporal: 90�

Los campos visuales de cada ojo se sobreponen y permiten una visión binocular.
Hacia las regiones más laterales, la visión es monocular.

La zona de la mácula en la retina es la que permite la visión más nítida. Se ubica


un poco lateral a la entrada del nervio óptico. Si la mácula se enferma, la visión
se compromete.

Conocer la extensión del campo visual es importante ya que puede reflejar


trastornos neurológicos que determinan compromisos como las hemianopsias.

Evaluación del campo visual por confrontación

Se basa en que el campo visual del examinador sirve como referencia de


normalidad. Este se coloca frente al paciente, a un metro de distancia, con los
brazos separados y le pide que lo mire a los ojos y le indique el momento en que
mueve los dedos y a qué lado lo hace. Si existe compromiso de la mitad del
campo visual de un lado, el paciente no va a distinguir los movimientos en el
lado comprometido.
Otra forma más minuciosa de hacer lo mismo, es examinando cada ojo por
separado. En este caso el paciente se tapa un ojo y con el otro mira el ojo
contrario del examinador (ej.: el ojo derecho del paciente mira el ojo izquierdo
del examinador). El examen debe recorrer el campo visual en toda la periferia.

Para mediciones más finas, se solicita una campimetría.

Alteraciones del campo visual.

Las alteraciones del campo visual se definen según el lado comprometido


(y no por el lado de la retina comprometida): acordarse que las imágenes se
invierten, de modo que si el lado nasal de la retina de un ojo está comprometido,
el déficit de visión es en el hemicampo lateral.

Entre las alteraciones, destacan:

 hemianopsia homónima de un lado: en cada ojo se compromete la visión


del hemicampo del mismo lado (ej.: hemianopsia homónima izquierda o
derecha). Este hallazgo apunta a una lesión en el hemisferio opuesto al
hemicampo comprometido (ej.: lesión en la radiación óptica o en la
corteza occipital, contralateral al hemicampo comprometido).
 hemianopsia bitemporal: existe un compromiso de ambos hemicampos
temporales. Esto sugiere una lesión en la decusación de fibras a nivel del
quiasma óptico (ej.: un tumor de la hipófisis que ha crecido hacia arriba).
 cuadrantopsia homónima: en cada ojo se compromete la visión en el
mismo lado en ambos ojos, pero parcialmente (abarcando una porción
del hemicampo o un “cuadrante”). La explicación es parecida al caso de la
hemianopsia homónima, pero con una lesión de menor extensión.
 si la lesión afecta al nervio óptico, se producirá una amaurosis de ese ojo.
Movimientos de los ojos, estrabismos y nistagmo.

Movimientos.

Al examinar al paciente se le pide que mire en distintas direcciones o que siga


con su mirada el dedo índice del examinador mientras éste lo desplaza en forma
vertical, lateral u oblicua.

Los ojos se mueven en distintas direcciones gracias a seis músculos


extraoculares, que son:

 recto interno
 recto externo
 recto superior
 recto inferior
 oblicuo superior (por las inserciones que tiene, produce una tracción de
hace girar el globo ocular hacia abajo en dirección nasal). Este músculo
facilita mirar al bajar una escalera o leer enfocando hacia abajo.
 •oblicuo inferior (por las inserciones que tiene, produce una tracción de
hace girar el globo ocular hacia arriba en dirección nasal)
Estos músculos son invervados por los siguientes nervios craneanos:

 III par (nervio oculomotor o motor ocular común): inerva los músculos:

- recto interno
- recto superior
- recto inferior
- oblicuo inferior

 IV par (nervio troclear o patético): inerva el músculo oblicuo superior.


 VI par (nervio abducente o motor ocular externo): inerva el músculo
recto externo

Resumen sobre los movimientos de los ojos:

 El ojo se desvía hacia nasal: músculo recto interno; nervio oculomotor


(3er. par)
 El ojo se desvía hacia lateral: músculo recto externo; nervio abducente o
motor ocular externo (6º par)
 El ojo se desvía hacia arriba: músculo recto superior; nervio oculomotor
(3er. par)
 El ojo se desvía hacia abajo: músculo recto inferior; nervio oculomotor
(3er. par)
 El ojo se desvía hacia abajo y nasal: músculo oblicuo superior; nervio
troclear (4º par).
 El ojo se desvía hacia arriba y nasal: músculo oblicuo inferior; nervio
oculomotor (3er. par)
¿Qué músculos actúan principalmente cuando un alumno copia al compañero
sentado a su derecha? Respuesta: en el ojo derecho participa el músculo recto
inferior y en el ojo izquierdo, el músculo oblicuo superior.

¿Qué músculos actúan principalmente al mirar a la izquierda? Respuesta: en el


ojo izquierdo participa el músculo recto externo y en el ojo derecho, el músculo
recto interno.

Estrabismos.

Consiste en una falta de congruencia de los ejes de los globos oculares de modo
que la imagen que se produce en la retina de un ojo no es en el lugar equivalente
del otro ojo. Esto puede dar lugar a una visión doble que se conoce
como diplopia.

Estrabismos paralíticos.

Se deben a una parálisis o paresia de uno o más músculos extraoculares. Al


examinar al paciente, se ve que cuando trata de mirar en una determinada
dirección, aparece un estrabismo, debido a que la acción de un músculo no es
normal, seguramente por defecto del nervio que lo inerva. Al mirar en otras
direcciones no se aprecia el estrabismo. Ejemplos:

 por parálisis del VI par craneal (nervio abducente): el ojo del lado
comprometido no logra incursionar más allá de la línea media cuando el
paciente trata de mirar hacia el lado. Si se trata sólo de una paresia, la
diferencia será menos acentuada.
 por parálisis del IV par craneal (nervio troclear): el ojo afectado no se
desplaza bien cuando el paciente requiere moverlo hacia abajo y medial.
 por parálisis del III par craneal (oculomotor): el ojo afectado presenta
una ptosis palpebral (debido a que también se compromete el nervio
elevador del párpado), algo de midriasis (por el compromiso del
simpático-parasimpático que viaja junto al III par) y el globo ocular tiende
a estar, en condiciones de reposo, desplazado hacia lateral (por el
predominio del recto lateral inervado por el nervio abducente). Cuando
se le pide al paciente que mire con ese ojo hacia el lado de la nariz, no
logra hacerlo (por la parálisis de III par, propiamente tal).
Estrabismos no paralíticos.

Se deben a un desbalance o defecto de


inserción de los músculos extraoculares de los
ojos. En condiciones basales los ejes de cada
ojo no coinciden: un ojo mira, en mayor o
menor medida, en otra dirección. El paciente
puede enfocar indistintamente con uno u otro
ojo, pero no con ambos en forma simultánea.
A veces, a lo largo del tiempo ha usado
predominantemente uno de los ojos, y cuando
quiere enfocar con el otro, no distingue tan
claramente.

Este estrabismo no paralítico puede ser:

- convergente: cuando el ojo desviado mira hacia el lado nasal

- divergente: cuando el ojo desviado mira hacia el lado temporal

Estrabismos leves se descubren iluminando las pupilas con una linterna desde
una cierta distancia y mirando el punto dónde se refleja la luz (en condiciones
normales deberían ser puntos equivalentes). Otra maniobra es cubrir y descubrir
cada ojo en forma alternante, fijándose si en cada movimiento existe un
desplazamiento del ojo que pasa a enfocar.

Nistagmo.

Son sacudidas repetidas de los ojos, con una fase lenta en una dirección y otra
rápida, en la dirección opuesta. La dirección del nistagmo se define según la fase
rápida. Puede ser hacia los lados, vertical, rotatorio o mixto. Se encuentra en
afecciones del cerebelo y del sistema vestibular. Con frecuencia se acompaña de
vértigo, náuseas y vómitos. En el examen se tratan de evitar miradas laterales
muy extremas por la posibilidad que aparezca nistagmo por paresia muscular.

EXAMEN DEL FONDO DEL OJO

Consiste en mirar el ojo por dentro aprovechando la transparencia de los medios.


Se trata de distinguir:
 los vasos sanguíneos (arterias y venas), y los cruces que ocurren al azar
entre ellos
 la entrada del nervio óptico (que se conoce como papila óptica)
 las características de la retina (color, presencia de exudados o
hemorragias)
 la mácula lútea

Para esto se usa un oftalmoscopio que es un instrumento provisto de una fuente


de luz y un juego de lentes con distintas dioptrías que sirven para enfocar la
retina.

El examen se efectúa en un ambiente oscuro. Si es posible, conviene dilatar las


pupilas con un colirio midriático.

Para efectuar el examen la cabeza del examinador y del paciente deben estar a la
misma altura. La persona que es examinada debe mirar hacia adelante y no
mover sus ojos. Se trata primero ver el “rojo del ojo” que es el reflejo de la luz en
la retina e indica que los medios refráctiles están transparentes. Luego se enfoca
la retina y se van identificando las distintas estructuras:

 disco óptico o papila óptica: corresponde a la entrada del nervio óptico y


se ve como una formación redonda, amarilla o rosado-crema, de bordes
nítidos (especialmente en el lado temporal). Ocasionalmente es posible
encontrar algún grado de pigmentación en el borde. En cuadros de
hipertensión endocraneana los bordes tienden a perderse (“disco de
bordes difuminados”).
 arterias, venas y cruces arterio-venosos: los vasos sanguíneos se dirigen
desde la papila óptica, hacia la periferia, en los cuatro cuadrantes. Las
arterias son de un rojo más intenso y algo más delgadas que las venas
(que son más gruesas y más oscuras por la sangre desaturada). En los
cruces arterio-venosos se logra distinguir cada vaso por transparencia, sin
estrecheces. En cuadros de hipertensión arterial importante las arterias
se ven más delgadas (y cambia la relación de grosor entre arterias y
venas) y los cruces arterio-venosos se estrechan.
 retina: normalmente es de color rosada o amarillenta, sin exudados ni
hemorragias. En enfermedades como la diabetes mellitus, con frecuencia
aparecen alteraciones como microaneurismas, exudados, hemorragias,
vasos de neoformación.
 mácula lútea: se busca hacia el lado temporal del disco óptico (cuesta ver
ya que el paciente se encandila con la luz).

Glosario: limbo corneal, blefaritis, chalazion, ectropion, entropion, lagoftalmo,


orzuelo, ptosis palpebral, xantelasmas, arco senil, cataratas, conjuntivitis,
dacrocistitis, epicanto, epiescleritis, epífora, pinguécula, pterigion, xeroftalmia,
anisocoria, miosis, midriásis, discoria, enoftalmo, exoftalmo, glaucoma, hifema,
hipopion, astigmatismo, hipermetropía, miopía, presbicia, amaurosis,
hemianopsia homónima, hemianopsia bitemporal, estrabismo, diplopia,
nistagmo.

Preguntas:

1. ¿Cómo examina el segmento anterior del ojo?


2. ¿Cómo se examinan las pupilas?
3. ¿Cómo examina el campo visual?
4. ¿Cómo examina la visión de cerca y de lejos?
5. ¿Qué músculos y qué nervios participan en el movimiento de los ojos?
6. ¿Cómo efectúa el fondo de ojo?

EXAMEN DE LA NARIZ

Conceptos de anatomía y fisiología:

La nariz cumple varias funciones:

 permite el paso del aire al respirar


 oler
 condicionar el aire que se respira (humidificar, filtrar, calentar)
 como órgano de resonancia de los sonidos generados por la laringe

Aspectos anatómicos:

En la parte anterior están los orificios nasales, luego hacia atrás se encuentran
los vestíbulos y en la parte más posterior están las coanas. Detrás de ellas se
ubica la nasofaringe. En el medio de la nariz está el tabique o septo nasal. En el
techo, se encuentra la placa cribiforme, a donde llegan las terminaciones
sensoriales del nervio olfatorio. En la pared lateral, a cada lado, existen 3
proyecciones óseas que son los cornetes: superior, medio e inferior. Por debajo
de cada cornete se ubica su respectivo meato. En el meato inferior drenan las
lágrimas de los ojos, desde el saco lagrimal. En el meato medio drenan los senos
paranasales. En la región más alta y anterior del septo existe una zona rica en
vasos sanguíneos, conocida como el plexo de Kiesselbach, que puede ser sitio de
origen de epistaxis (hemorragia nasal).

Los senos paranasales son cavidades tapizadas por mucosa y cilios que drenan a
los meatos medios, a cada lado. Se distinguen los senos maxilares (en el hueso
maxilar, a los lados de las cavidades nasales), los frontales (en el hueso frontal,
por encima de la nariz), los etmoidales y esfenoidales (más profundos).

Examen de la nariz.

Se debe observar:

 si existen deformaciones, zonas con eritema, equímosis, etc.


 cómo está la permeabilidad de cada fosa nasal
 cómo es el aspecto de la mucosa
 si existen secreciones, costras, pólipos, cuerpos extraños, etc.

Para examinar el interior de la nariz conviene ayudarse de una linterna. Se puede


obtener una mejor visión si se dispone de un espéculo nasal. Se logra ver el
aspecto de la mucosa, las características de las secreciones, si existen pólipos, la
alineación del tabique, el aspecto de la parte anterior de los cornetes medio e
inferior. Personas de inhalan cocaína pueden llegar a desarrollar úlceras que
perforan el tabique.
Examen con linterna Examen con espéculo

Algunos cuadros clínicos:

 rinitis alérgicas: los pacientes presentan picazón en la nariz y en los ojos,


estornudos, obstrucción de las fosas nasales por congestión y secreciones.
En el examen físico la mucosa se aprecia pálida o enrojecida y puede
haber descarga acuosa (rinorrea).

 fractura anterior de la base del cráneo: puede comprometer la lámina


cribiforme y dar un signo clínico que consiste en un goteo de líquido claro
que corresponde a líquido cefalorraquídeo (licuorrea). Frecuentemente se
encuentran equímosis en las órbitas oculares dando una facie característica
(ojos de mapache).

 epistaxis: nombre que se le da a las hemorragias nasales.

 sinusitis agudas: cuadro infeccioso que compromete las cavidades


paranasales. El paciente refiere muchas veces dolor facial, sensación de
nariz cerrada, presencia de secreciones mucopurulentas que elimina por la
nariz y, también, una sensación de estar tragando secreciones en forma
constante (se conoce como “descarga posterior”).
 “aleteo” nasal: es un movimiento de las alas de nariz con cada inspiración
que se observa con mayor frecuencia en niños con insuficiencia
respiratoria.

Glosario: cornetes nasales, epistaxis, senos paranasales, sinusitis.


Preguntas:

1) ¿Qué se debe examinar en la nariz?


2) ¿Qué manifestaciones presentan las rinitis alérgicas?
3) ¿Qué manifestaciones presentan las sinusitis agudas?

EXAMEN DE LA BOCA Y FARINGE

Conceptos de anatomía y fisiología


La boca y la faringe cumplen varias funciones, ya que participa en:

 la modulación de las palabras


 la ingesta, masticación y deglución de alimentos
 detección de sabores
 a este nivel comienza la digestión de algunos alimentos (mediante
procesos enzimáticos mediados por amilasas)
 es posible respirar por esta vía cuando la nariz no lo permite.

En la boca se encuentra la lengua, los dientes, las encías. A continuación de ella,


viene la faringe. Entre los dientes y la mucosa interna de las mejillas se identifica
el vestíbulo. El techo de la boca está formada por el paladar duro y más atrás, el
blando. Del borde del paladar blando cuelga la úvula. La lengua está recubierta
por una gruesa membrana mucosa en la que se encuentran las papilas
(responsables del gusto, tacto y detección de temperatura).

Las glándulas salivales son:

 parótidas: ubicadas detrás del ángulo de la mandíbula y drenan en la cara


interna de las mejillas por el conducto de Stenon, a la altura del 2º molar
superior.
 submandibulares: ubicadas en el piso de la boca y drenan por el
conducto de Wharton, a cada lado del frenillo de la lengua.
 sublinguales: ubicadas en el piso de la boca.

La saliva lubrica y contiene enzimas digestivas y factores que participan en la


inmunidad natural. Los dientes en un adulto son 32, distribuidos en un arco
dentario superior y otro inferior. En cada uno de ellos se identifican: 4 incisivos,
2 caninos, 4 premolares y 6 molares (incluyendo las muelas del juicio).

La boca está separada de la faringe por los pilares palatinos anteriores y


posteriores. Entre ambos pilares se ubican las amígdalas o tonsilas.

Examen de la boca y la faringe

Labios

Se examina su aspecto y simetría. Entre las posibles alteraciones, destacan:

 aumento de volumen por edema (ej.: reacciones alérgicas)


 cambios de coloración (ej.: palidez en anemia; cianosis en ambientes
fríos, por poliglobulia o hipoxemia)
 lesiones costrosas (ej.: herpes simple)
 si están inflamados, secos y agrietados (queilitis)
 si existen "boqueras" (queilitis angular o estomatitis angular)
 fisuras (ej.: labio leporino)
 lesiones pigmentadas (ej.: síndrome de Peutz-Jeghers que se asocia a
poliposis intestinal)

Mucosa bucal

Se examina la humedad, el color y si existen lesiones:

 xerostomía: sequedad bucal por poca producción de saliva


 candidiasis bucal o muguet: infección por el hongo Candidaalbicans(se
presentan múltiples lesiones blanquecinas)
 aftas: son úlceras superficiales, habitualmente ovaladas, muy dolorosas,
que están rodeadas por eritema y evolucionan frecuentemente en forma
recurrente (aftas orales recurrentes)
 inflamación de la desembocadura del conducto de Stenon en parotiditis
infecciosa (paperas). En estos casos, además, la glándula duele y está
aumentada de tamaño
 melanoplaquias: son unas manchas hiperpigmentadas que se encuentran
en insuficiencia suprarrenal (enfermedad de Addison)
 leucoplaquias: son lesiones blanquecinas, planas, ligeramente elevadas,
de aspecto áspero, que pueden ser precancerosas.

Dientes

Conveniente fijarse si están todas las piezas dentales, si existen caries o prótesis
(de la arcada superior o la inferior). Un paciente está desdentado o edentado si
ha perdido sus dientes.

La mordida se refiere a la oclusión de los dientes. La forma cómo la persona


mastica tiene directa relación con las fuerzas que se ejercen y esto repercute en
las articulaciones témporo-mandibulares. Normalmente, los molares superiores
deben apoyarse directamente sobre los inferiores, y los incisivos superiores
deben quedar delante de los inferiores. El movimiento de abrir y cerrar la boca
debe ser libre, sin dificultades. Las alteraciones de la mordida pueden llevar a un
trastorno doloroso a nivel de las articulaciones témporo-mandibulares.

Encías

Se observa el aspecto, la coloración, si existe acumulación de sarro en el cuello


de los dientes. La gingivitis es una inflamación de las encías. Algunos
medicamentos, como la fenitoína, producen una hipertrofia de ellas. En cuadros
hemorragíparos se ven hemorragias o petequias. Una línea azulnegruzca en el
borde de la encía puede deberse a una intoxicación crónica por plomo o bismuto.
En las gingivitis crónicas o periodontitis se encuentra inflamación y retracción
de las encías, quedando a la vista parte de la raíz de los dientes.

Lengua.

Se debe observar el aspecto, el color, si existen lesiones, los movimientos y cómo


protruye fuera de la boca. Normalmente la lengua presenta una capa blanquecina
en su superficie (saburra), la que en cuadros febriles o por falta de aseo, es más
abundante.
Existen dos variaciones del aspecto de la lengua que se consideran normales:

 lengua geográfica: se presentan zonas depapiladas (libres de papilas) en


la superficie, pero en forma irregular, de modo que al mirarla impresiona
como un “mapa” (alternan zonas lisas con otras papiladas)
 lengua fisurada: se presentan fisuras profundas que son parte de la
lengua y que no molestan ni duelen.

Otras alteraciones son:

 glositis: es la inflamación de la lengua. Se aprecia roja y depapilada.


Puede deberse a deficiencia de vitaminas (especialmente del complejo B)
 en relación a uso de antibióticos, en forma muy ocasional, se puede
presentar una coloración negruzca en el dorso de la lengua
 se pueden encontrar úlceras, aftas, leucoplaquias
 como parte del examen neurológico se examina la protrusión de la lengua
y sus movimientos. En las parálisis del nervio hipogloso (XII par craneal),
la lengua protruye hacia el lado del nervio paralizado. Esto se debe a la
forma como se insertan los músculos de la lengua (al contraerse el lado
sano, se desvía la lengua hacia el lado del nervio comprometido).
 En enfermedades asociadas a denervación (por destrucción de unidades
motoras) se pueden ver contracciones de fibras musculares
(fasciculaciones) que dan un aspecto como una “bolsa de gusanos”.

Paladar

Entre las alteraciones del paladar duro, destacan:

 hendidura en el paladar duro como parte del labio fisurado.


 torus palatino: es una prominencia ósea en la línea media, que no tiene
mayor significado patológico.
 otras lesiones: petequias, úlceras, signos de candidiasis, tumores (ej.:
tumor de Kaposi en pacientes con
SIDA).

En el paladar blando se debe examinar


si se puede contraer, o sea, que se eleve
cuando la persona emite un sonido (ej.:
cuando se le solicita decir
“AAAHH...”). Cuando existe un
compromiso de los nervios
glosofaríngeo y vago de un lado, sólo se eleva la mitad del paladar que está sana.
Al elevarse una mitad y la otra no, se desvía la úvula hacia el lado sano.

Faringe

Se le pide al paciente que abra la boca y


se ilumina la cavidad oral con una
linterna. Con frecuencia es necesario
usar un bajalenguas (conviene apoyarlo
entre el tercio medio y posterior de la
lengua, y se le pide al paciente que
relaje la lengua y no la saque fuera de
la boca). Algunas personas son muy
sensibles a estas maniobras y
reaccionan con arcadas.

Al mirar la faringe, se aprovecha de


examinar las amígdalas. Entre las alteraciones que se encuentran, destacan:

 amigdalitis pultácea o purulenta: se debe a infección y se aprecia


aumento de volumen y exudados blanquecinos. El paciente presenta
dolor al tragar (odinofagia), fiebre, mal aliento, adenopatías
submandibulares y cefalea. La causa más frecuente es una infección por
estreptococos, pero otros agentes también la pueden producir (ej.:
mononucleosis, difteria).
 tonsilolito: es una formación blanquecina, a veces con concreciones
calcáreas (cálculo o concreción en la amígdala). Se debe a la acumulación
de desechos celulares y restos de comida en criptas de las amígdalas.
Habitualmente no producen molestias y al desprenderse dan salida a un
material de mal olor.
Glándulas salivales

Se distinguen las parótidas, las submandibulares y las sublinguales. Entre las


alteraciones, destacan:

 litiasis salivales: se presentan en las glándulas parótidas y


submandibulares. Pueden obstruir el conducto principal y generar dolor y
aumento de volumen.
 infecciones: se produce aumento de volumen de la glándula que se
asocia a dolor. Puede ser parte de una infección sistémica
(ej.: parotiditis infecciosa, que corresponde a la conocida “paperas”), o
infecciones bacterianas por invasión local (ej.: en pacientes
deshidratados, con mal aseo bucal y, eventualmente,
inmunodeprimidos).
 hipertrofia parotídea: es un aumento de volumen de las glándulas
parótidas que se observa en pacientes con cirrosis hepática. Se observa
un abultamiento detrás de las ramas de la mandíbula y se puede levantar
un poco el lóbulo de las orejas.

Glosario de términos: queilitis, xerostomía, muguet, aftas, melanoplaquias,


leucoplaquias, gingivitis, periodontitis, lengua geográfica, lengua saburral,
lengua fisurada, glositis, torus palatino, amigdalitis pultácea, odinofagia,
tonsilolito, litiasis salivales, hipertrofia parotídea, parotiditis.

Preguntas:

1) ¿Qué nombre reciben las “boqueras”?


2) ¿Qué es la xerostomía?
3) ¿A qué corresponden las aftas orales recurrentes?
4) ¿Qué son las melanoplaquias?
5) ¿Qué es una gingivitis?
6) ¿Qué es una glositis?
7) ¿Qué pasa con la lengua cuando existe una parálisis del XII nervio craneal del
lado derecho?
8) ¿Qué pasa al examinar la faringe cuando existe una parálisis del IX y X nervio
craneal del lado derecho y se le pide al paciente que diga “AAAHH...”?
9) ¿Qué es un tonsilolito?
10) ¿Cómo reconoce que la “mordida” del paciente es adecuada?
EXAMEN DE LOS OÍDOS

Algunos aspectos de anatomía.


El oído está formado por el oído externo, el medio y el interno.

Oído externo

Está formado por el pabellón auricular (orejas) y el conducto auditivo externo, el


cual, en su tercio externo, tiene pelos y glándulas sebáceas que secretan cerumen.
El segmento más interior no tiene pelos y es más sensible al dolor, lo que
conviene tener en cuenta al momento de examinar.

Oído medio Es una cavidad llena de aire que contiene una cadena de tres
huesecillos: martillo, yunque y estribo, que transmiten el sonido desde la
membrana timpánica hasta la ventana oval del oído interno. El oído medio se
comunica con la nasofaringe a través de la trompa de Eustaquio. Mediante el
bostezo o al sonarse la nariz (maniobra de Valsalva), se abre este conducto y se
iguala la presión del oído medio con la del ambiente. El tímpano es una
membrana tensa, que tiene una inclinación oblicua y una forma algo cónica por la
tracción que ejerce el mango del martillo. Ese punto de contacto entre el tímpano
y el mango del martillo se llama umbo. El oído medio también se comunica con
celdas llenas de aire ubicadas en el hueso mastoides.

Oído interno

Está esculpido en el interior del peñasco


del hueso temporal. Está formado por:

 la cóclea, que participa en


la audición. Contiene el órgano de Corti
que transmite los impulsos sonoros a
través de la rama auditiva del VIII par
craneal.
 el sistema vestibular, que participa en el equilibrio. Está formado por los
canales semicirculares, el utrículo y el sáculo, y está invervado por la
rama vestibular el VIII par craneal.

Audición.

Los sonidos externos hacen vibrar el tímpano y esta vibración se transmite a


través de la cadena de huesecillos al oído interno, en donde se encuentra la cóclea
y el órgano de Corti. En esta estructura se generan impulsos eléctricos que viajan
finalmente a la corteza del lóbulo temporal. Las vibraciones sonoras también
pueden llegar al oído interno por transmisión directa a través de los huesos del
cráneo (esto se verá más adelante al examinar la audición con un diapasón).

Equilibrio.

El sistema vestibular participa en detectar cambios de posición o movimientos de


la cabeza. Cuando su función se altera se produce vértigo (con las náuseas y
arcadas correspondientes) e inestabilidad.

Examen del oído.

Oído externo

Se examinan los pabellones auriculares. La implantación normal de las orejas se


verifica trazando una línea imaginaria desde el canto externo del ojo a la
prominencia del occipucio: el borde superior del pabellón auricular debe pasar
más arriba de esta línea (en algunos trastornos cromosómicos, la implantación de
los pabellones auriculares es más baja).
El color y la temperatura de las orejas dependen de distintos factores:

 están frías y pálidas, en ambientes fríos


 rojas o hiperémicas, en caso de existir una inflamación
 cianóticas, cuando existe una mala oxigenación (hipoxemia, mala
perfusión)

Otras alteraciones, son:

 presencia de tofos: son unos nódulos en la región del hélix (borde


externo), formados por cristales de ácido úrico en pacientes con gota
 condritis: es la inflamación del cartílago del pabellón auricular. La oreja se
ve roja e inflamada
 por el uso de aros, algunas personas desarrollan una reacción
inflamatoria en el sitio de la perforación (posible alergia a metales);
también se pueden presentar infecciones.
 inflamaciones o infecciones por múltiples causas: reacción al litre,
picaduras de insectos, etc.

Si se desencadena dolor al mover la oreja, podría existir una otitis externa; en


cambio, si el dolor se desencadena al presionar sobre el proceso mastoides,
podría tratarse de una otitis media.
Otoscopía.

Es un examen para examinar el


conducto auditivo externo y el tímpano.
De acuerdo al aspecto que pueda tener
la membrana timpánica, se puede
obtener información respecto al oído
medio (ej.: en una otitis media, el
tímpano se ve eritematoso y
abombado).

Para efectuar el examen, se usa un otoscopio, que es un instrumento con una


fuente de luz y un juego de conos (o espéculos) de distinto diámetro. Antes del
cono, se ubica una lente magnificadora (lupa), que permite ver mejor. Se usa el
cono de mayor diámetro que calce bien en el conducto auditivo externo y se
introduce con una leve inclinación hacia adelante y abajo.

Para facilitar la introducción del cono y tener una mejor visión del tímpano, se
“endereza” el conducto auditivo externo traccionando la oreja hacia arriba y
hacia fuera. La cabeza del paciente se inclina un poco hacia el lado contrario.

En la parte más externa del conducto se observan pelos y frecuentemente alguna


cantidad de cerumen. En ocasiones el cerumen tapa totalmente la visión (tapón
de cerumen).

La membrana timpánica, en condiciones


normales, se ve de color gris perlado, algo
translúcida. Con la iluminación del otoscopio
se proyecta sobre el tímpano un reflejo de la
luz, en forma de triángulo, desde el punto
medio (donde está el umbo), hacia delante.
También se logra visualizar en forma tenue
el mango del martillo (en el dibujo se
muestra la proyección del mango del
martillo, el umbo y la proyección del cono
de luz, hacia delante, tratándose del oído
derecho)

Al mirar la membrana timpánica, se puede encontrar:

 un aspecto deslustrado (algo opaco) o enrojecido del tímpano, por una


inflamación del oído medio
 un abombamiento hacia el canal externo por acumulación de líquido en
el oído medio
 una succión de la membrana al colapsar el oído medio si está tapado el
conducto de Eustaquio
 perforaciones, que pueden ser secundarias a antiguos procesos
inflamatorios, muchas veces ocurridos en la niñez, o como parte de una
otitis aguda del oído medio
 cicatrices de antiguos procesos inflamatorios
 si el paciente tuviera una otitis media purulenta se quejaría de dolor
(otalgia), podría escuchar menos y tener algo de fiebre. Al mirar el
tímpano, se vería enrojecido, abombado, deslustrado, y no se
distinguirían las referencias anatómicas habituales (el cono de luz, el
mango del martillo)

Evaluación de la audición.

Si el paciente requiere que le hablen más fuerte durante la conversación, habría


que pensar que la audición está comprometida. Para detectar compromisos más
leves se le hace escuchar el roce de los dedos o el tic-tac de un reloj. Si se
requiere una información más completa, habría que recurrir a una audiometría.

La audición podría estar afectada por:

 compromiso de la transmisión aérea: trastorno de conducción, en el que


el problema está en el conducto auditivo externo (ej.: tapón de cerumen)
o en el oído medio (ej.: daño en la cadena de huesecillos).
 daño del órgano de Corti o del nervio auditivo: trastorno sensorial.

Usando un diapasón se podría tratar de diferenciar si el defecto es de la


conducción o es sensorial. Se recomiendan usar un
diapasón que vibren entre 500 y 1000 ciclos por
segundo (Hertz o Hz). El oído normal puede
reconocer vibraciones entre 300 y 3000 Hz.

Test de Weber:

Si se apoya el diapasón vibrando el la mitad de la


frente (o en la línea media del cráneo) en una persona
con audición normal, ésta va a sentir la vibración de
igual intensidad en ambos oídos. Si en ese momento, se tapa un oído con un dedo
(o sea, altera la transmisión aérea), va a notar que la vibración se hace más
intensa en el oído que se tapó. De esto podemos concluir, que la vibración se
lateraliza hacia el lado en el que existe un trastorno de la transmisión aérea
(trastorno de conducción). En personas con compromiso simétrico de la audición,
debidos a una misma causa, la vibración no se lateralizará.

Si la persona escucha menos por un oído debido a una enfermedad del órgano de
Corti o del nervio auditivo, al efectuar el test de Weber, va a sentir el sonido
lateralizado al oído sano (trastorno sensorial).

Test de Rinne:

Consta de dos etapas. Primero se hace


vibrar el diapasón y se apoya sobre el
proceso mastoides del oído que se esté
evaluando: el sonido se va a escuchar
durante un tiempo (transmisión ósea).
A continuación, mientras el diapasón
todavía sigue vibrando (aunque ya
vibra más suave), se evalúa cuánto
tiempo la persona es capaz de seguir
escuchando el sonido al poner el
diapasón frente al oído. Lo normal es
que por transmisión aérea se escuche un tiempo adicional, más allá de lo que
duró la transmisión ósea.

Si existe un defecto de la transmisión aérea (conducto auditivo externo tapado,


daño del oído medio), ese tiempo adicional se pierde. En cambio, si la hipoacusia
es de tipo sensorial (daño del órgano de Corti o del nervio auditivo), la relación
se mantiene (aunque la persona escucha
menos y los tiempos son más cortos).

Sobre la base de estos dos test, puede


ocurrir:
hipoacusia de un lado que lateraliza con el test de Weber al mismo lado:
probable defecto de transmisión aérea (en el test de Rinne del oído enfermo no
habría el tiempo adicional de transmisión aérea).

hipoacusia de un lado que lateraliza con test de Weber al lado sano: probable
defecto sensorial (en el test de Rinne del oído enfermo, la persona escucharía
menos, pero se mantendría un tiempo adicional de transmisión aérea).

Glosario: umbo, cóclea, sistema vestibular, tofos, condritis, otitis externa, otitis
media

Preguntas:
1) ¿Cómo es la anatomía del oído?
2) ¿Cómo se efectúa una otoscopía?
3) ¿Cómo se evalúa la audición?
4) ¿En qué consiste la prueba de Weber y para qué sirve?

EXAMEN DEL CUELLO

Anatomía. Entre las estructuras del cuello destacan la columna vertebral,


músculos (ej.: trapecio, esternocleidomastoídeo), hueso hioides, cartílagos (ej.:
tiroides, cricoides), tráquea, ganglios linfáticos, glándula tiroides, arterias (ej.:
carótidas), venas (ej.: yugulares).

Examen del cuello.

Se debe examinar:

 forma y movimientos.
 ganglios linfáticos.
 glándula tiroides.
 pulsos carotídeos.
 pulso venoso yugular.
Los cuellos largos y delgados son más fáciles de examinar, a diferencia de los
cuellos cortos y gruesos. Normalmente, las personas deben ser capaces de mover
el cuello en las cuatro direcciones (arriba, abajo, lados) y efectuar movimientos
de rotación. En presencia de una discopatía cervical o de lesiones musculares, es
frecuente que se produzca dolor y se limite el rango de movimientos.

Ganglios linfáticos. Respecto a los ganglios, se debe describir su forma, tamaño,


número, consistencia, ubicación, si son sensibles, si comprometen la piel, si se
desplazan sobre los planos profundos, etc. La descripción misma de ellos puede
quedar en la sección del examen físico general (cuando el compromiso es
generalizado), o en el examen del cuello (si sólo en este lugar se encuentran los
ganglios alterados). No ese necesario repetir lo mismo en las dos partes.

Glándula tiroides. Se ubica en la parte anterior y baja del cuello, por debajo del
cartílago cricoides. Conviene acordarse de que a nivel de la línea media anterior,
desde arriba hacia abajo, se palpa primero el cartílago tiroides (donde se ubica la
llamada “manzana de Adán”), más abajo se palpa el cartílago cricoides y un poco
más abajo se palpa el istmo de la glándula tiroides. A ambos lados de esta
estructura se palpan los lóbulos laterales de la glándula, que en condiciones
normales, pueden ser del tamaño de una almendra grande. Si se le pide al
paciente que trague saliva, ambos lóbulos laterales ascienden, y esto ayuda para
reconocerlos. Su superficie debe lisa o ligeramente irregular, y de consistencia
entre blanda y relativamente firme.

Al examinar la glándula tiroides se debe identificar el tamaño de los lóbulos


laterales, su superficie, su consistencia. En forma muy dirigida, se debe buscar si
se palpan nódulos. La presencia de nódulos preocupa por la posibilidad que
alguno de ellos pueda corresponder a un cáncer.

La glándula se pueden examinar de distintas formas, que incluso se


complementan entre ellas:

 con el paciente en decúbito dorsal: se buscan, mediante la inspección y la


palpación, aumentos localizados de volumen en la región supraesternal y
hacia ambos lados de la tráquea.
 con el paciente sentado o de pié:

-el examinador se pone por delante del paciente para efectuar la


inspección y la palpación. Con una mano se desplaza ligeramente la
glándula hacia el lado contrario y con la otra mano se palpa el lóbulo del
lado que queda más prominente.

- el examinados se ubica detrás del paciente y con sus dos manos,


especialmente los dedos índice y medio, palpa la glándula: desliza sus dedos
sobre la superficie, capta el tamaño y la consistencia, busca si existen nódulos,
etc.

Se llama bocio al aumento difuso de la glándula. En bocios muy grandes, como


puede ocurrir, a veces, en la enfermedad de Basedow, es posible auscultar sobre
la glándula un soplo suave (debido a una mayor vascularización y flujo
sanguíneo).

Arterias carótidas. Su recorrido se logra identificar desde la región del extremo


interno de las clavículas (por abajo), subiendo en dirección oblicua en dirección
del ángulo de la mandíbula, quedando inmediatamente por delante o por debajo
del borde anterior del músculo esternocleidomastoídeo, a ambos lados.

A la inspección, especialmente en personas delgadas, se distingue el latido de las


arterias. Otra forma de examinarlas es mediante la palpación. En personas
mayores se debe efectuar con más delicadeza para evitar lesionar placas de
ateroma y generar pequeñas embolías de colesterol y plaquetas. También es
conveniente auscultarlas buscando soplos. Si estos se ubican inmediatamente por
arriba de las clavículas, pueden corresponder a soplos irradiados desde el corazón
(ej.: en una estenosis aórtica o en estados hiperdinámicos). Si se ubican en la
parte más alta del cuello, donde la arteria carótida común se bifurca, pueden
deberse a una estrechez por placas ateromatosas que generan flujos turbulentos.

Pulso venoso yugular. Las venas yugulares se notan en mayor o menor grado
según el largo del cuello, el grosor del panículo adiposo y la presión venosa.
Normalmente, en una persona reclinada en la cama, las venas se ven algo
ingurgitadas, llegando hasta la mitad del cuello. En la inspiración, se colapsan
(influido por la presión negativa intratorácica que se genera), y en la espiración,
al toser o pujar, se ingurgitan. En pacientes deshidratados están colapsadas y en
una insuficiencia cardíaca que compromete al ventrículo derecho, están
ingurgitadas, e incluso se palpan tensas. Las venas yugulares externas son las que
se ven con más facilidad; las internas, que se ubican por debajo del músculo
esternocleidomastoídeo, en la práctica no se distinguen.

Para observar el pulso venoso, conviene que el paciente esté semisentado, en un


ángulo de 45º respecto al plano horizontal (totalmente acostado, se ven más
ingurgitadas y sentado o de pie, se notan menos). En la vena se distinguen unas
leves oscilaciones (u ondas) relacionadas con el ciclo cardíaco (pulso venoso
yugular). Para lograr una mejor visión conviene que el cuello esté despejado y la
cabeza girada hacia el lado opuesto. Una luz tangencial ayuda a distinguir mejor
las oscilaciones que ocurren en la vena. Es frecuente que estas ondas sean
difíciles de notar o sencillamente, no se vean.

Mirando la ingurgitación de las venas yugulares se puede estimar la presión


venosa central, o sea, la presión de la sangre a nivel de la aurícula derecha. Si es
alta, la vena se ve más ingurgitada; si existe hipovolemia, está colapsada.

Descripción pulso venoso yugular

Se distinguen fundamentalmente dos ondas, la "a" y la "v". La primera, la onda


"a", ocurre justo antes del sístole, y se debe a la contracción de la aurícula
derecha (al final del diástole, cuando se termina de vaciar al ventrículo derecho).
El colapso de la vena después de la onda "a", es el descenso "x" y se debe a la
relajación de la aurícula.

La onda "v" se debe al llene pasivo de la aurícula derecha debido al retorno


venoso normal, mientras la válvula tricúspide permanece cerrada durante el
sístole. Por lo tanto, es una onda que ocurre al mismo tiempo del sístole y que se
vería sobre el vena yugular. El colapso que se observa después de la onda "v", se
denomina el descenso "y", que corresponde al paso de la sangre de la aurícula al
ventrículo durante el diástole, después que se abre la válvula tricúspide.

Con registros muy finos, se describe una pequeña muesca ubicada en el descenso
de la onda "a", que se ha llamado la onda "c", atribuida al cierre de la válvula
tricúspide, después que se ha terminado de contraer la aurícula derecha y está
comenzando el sístole, pero no es posible de ver a simple vista.

En resumen, la secuencia de las ondas del pulso venoso yugular son:

 la onda "a", que ocurre antes del sístole (dato mnemotécnico:


contracción auricular).
 y la onda "v", que ocurre durante el sístole (dato mnemotécnico:
llene venoso pasivo o contracciónventricular).

Para diferenciar si una determinada onda que se ve sobre la vena yugular es antes
o durante el sístole, conviene estar palpando al mismo tiempo una arteria (ej:
pulso radial). La onda "a" antecede al pulso arterial y la "v" coincide con él.
El descenso "x" sigue a la onda "a" y el descenso "y" sigue a la onda "v".

En condiciones patológicas estas ondas presentan alteraciones, que pueden ser:

•onda "a" grande: cuadros de hipertensión pulmonar, estenosis de la válvula


pulmonar, estenosis de la válvula tricúspide (debido a la resistencia que
encuentra la aurícula derecha para vaciarse al ventrículo).

•onda "v" muy grande: en insuficiencia tricúspide (debido al reflujo de sangre


durante el sístole).

•ausencia de onda "a": en fibrilación auricular (la aurícula no se contrae al


unísono).
Glosario: bocio.

Preguntas:

1. ¿Cómo se palpa la glándula tiroides?


2. ¿Cómo deben describirse las adenopatías?
3. ¿Qué puede significar un soplo que se ausculta en la zona de la
bifurcación de la arteria carótida común?
4. ¿A qué se debe la onda "a" y la "v" en el pulso venoso yugular?
5. ¿Cómo es el pulso venoso yugular en una insuficiencia de la válvula
tricúspide?

EXAMEN DEL TÓRAX:

Examen del tórax y pulmones.

Caja torácica.

Anatomía. La estructura ósea de la caja torácica está formada por la columna


vertebral, 12 pares de costillas y el esternón, además de las escápulas. Las
costillas se articulan hacia atrás con la columna dorsal y hacia delante, las
primeras siete se unen al esternón y las tres siguientes, se van uniendo entre ellas
y forman del reborde costal. Las costillas 11 y 12 son “flotantes” ya que no se
unen al esternón. El reborde costal derecho e izquierdo forman un ángulo
llamado ángulo costal. El esternón está formado por el manubrio (parte superior),
el cuerpo y el apéndice xifoides (entre ambos rebordes costales, se palpa como
una punta). Entre el manubrio y el cuerpo existe un ángulo llamado ángulo de
Louis (o ángulo esternal), que es fácil de palpar. La parte anterior de la segunda
costilla, a cada lado, llega justo a este nivel. Esta es una referencia anatómica que
conviene conocer ya que palpando el ángulo de Louis uno desliza los dedos hacia
el lado y palpa la segunda costilla y desde ahí se identifica la tercera costilla
hacia abajo y así sucesivamente. Entre cada costilla se ubica un espacio
intercostal que toma el nombre de la costilla inmediatamente por arriba. Es
posible palpar fácilmente desde el segundo espacio intercostal al sexto; más
abajo es difícil porque las costillas se van juntando por delante.

En el interior de la caja torácica se encuentran los pulmones y las estructuras del


mediastino: corazón, esófago, tráquea, ganglios linfáticos, timo, aorta, vena cava
superior e inferior.

Referencias anatómicas. Líneas: (son todas paralelas a una recta que pasa por la
columna vertebral)

 por atrás: -línea vertebral: pasa por las apófisis espinosas. -líneas
escapulares (derecha e izquierda): pasa por la punta de las escápulas
 por los lados: -línea axilar anterior: pasa por delante de la axila. -línea
axilar media pasa por la mitad de la axila. -línea axilar posterior: pasa por
detrás de la axila.
 por delante: -línea medioesternal: pasa por la mitad del esternón. -línea
medioclavicular (derecha e izquierda): pasa por la mitad de las

clavículas.

Línea estemal y medio-claviculares Líneas Axilares

Línea vertebral y escapulares

La apófisis espinosa de la séptima vértebra cervical (C7) es habitualmente la más


prominente (se nota especialmente al flectar el cuello). La apófisis
inmediatamente más abajo corresponde a la primera vértebra dorsal (T1) y así
sucesivamente hacia abajo. Conviene recordar que la punta de las apófisis
espinosas se ubica, por su anatomía, un poco más abajo que el respectivo cuerpo
vertebral. Para describir algo que está en la espalda sirve de ayuda contar desde
la apófisis espinosa de C7 y hacer la relación con la línea que corresponda (por
ejemplo, describir algo a la altura de T10 con la línea escapular de un
determinado lado).

La punta de las escápulas, en una persona de pié, con los brazos extendidos a
ambos lados del tronco, llega como al séptimo u octavo espacio intercostal.

Otra referencia anatómica que conviene tener presente es el ángulo de Louis que
ya se describió.

Pulmones.

Anatomía. Los pulmones están cubiertos por la pleura: la pleura visceral cubre el
pulmón, y la parietal cubre la pared torácica, el diafragma y el pericardio. Entre
ambas hojas, queda un espacio virtual (cavidad pleural) que contiene una fina
capa de líquido seroso que las lubrica. La tráquea tiene una longitud de 10 a 11
cm y un diámetro de 2 cm. El sitio en el que se bifurca para dar origen al
bronquio fuente de cada pulmón se llama carina. Esto ocurre aproximadamente a
la altura del ángulo de Louis, por delante, y de la cuarta vértebra dorsal (T4), por
atrás.

El bronquio fuente derecho es más grueso, corto y vertical; por lo mismo, está
más expuesto a la aspiración de cuerpos extraños. Los bronquios se dividen en
bronquios secundarios y después de sucesivas diviciones se llega a los
bronquíolos y los alvéolos. Es a nivel del los sacos alveolares donde ocurre el
intercambio gaseoso (se capta oxígeno que viene del aire exterior y se libera el
anhídrido carbónico que se ha ido acumulando en la sangre venosa).

Proyección de lospulmones por delante


El pulmón derecho tiene tres lóbulos: superior, medio e inferior. El pulmón
izquierdo tiene dos lóbulos: superior e inferior. Una fisura oblícua, divide el
lóbulo inferior de los otros. Además, en el pulmón derecho, una fisura horizontal
separa el lóbulo superior del medio.

Por la inclinación de las fisuras que dividen los distintos lóbulos pulmonares, el
lóbulo superior se proyecta, por atrás, en la región más alta de los pulmones
(vértices pulmonares) y por delante, por la cara anterior del tórax. En el lado
derecho, el lóbulo medio se proyecta hacia adelante, desde la cuarta costilla hacia
abajo y un poco por el costado. Los lóbulos inferiores se proyectan ocupando
prácticamente toda la espalda (desde la tercera vértebra dorsal, hacia abajo).
Proyección Pulmón Derecho - Proyección Pulmón Izquierdo Proyección Pulmónes por Atrás

Respiración. Las etapas del ciclo respiratorio, son:

 inspiración: etapa de expanción del tórax por acción de los músculos


respiratorios (diafragma e intercostales) y entrada de aire a los pulmones
(se crea una presión negativa intratorácica). Los
 músculos escalenos, esternocleidomastoídeos y trapecio pueden
participar de los movimientos respiratorios como músculos accesorios
(especialmente durante ejercicios o en insuficiencia respiratoria). Cuando
el diafragma se contrae, empuja las vísceras abdominales y el abdomen
protruye.
 espiración: normalmente es un movimiento pasivo en que la misma
elasticidad de los pulmones y de la caja torácica hace salir el aire. Esta
fase también puede ser facilitada por acción muscular (intercostales y
musculatura abdominal).

Examen de tórax.

Forma del tórax: normalmente el diámetro anteroposterior es menor que el


transversal y la columna vertebral presenta la curvatura normal, sin desviaciones
a los lados. Algunas alteraciones que se pueden encontrar, son:
 tórax en tonel: se caracteriza porque el diámetro anteroposterior ha
aumentado haciéndose prácticamente igual que el transversal. Se
observa en pacientes enfisematosos.
 cifosis: corresponde a una acentuación de la curvatura normal de la
columna, de modo que el paciente queda encorvado.
 escoliosis: es la desviación de la columna vertebral hacia los lados.
 cifoscoliosis: es la combinación de los anteriores.
 pectus carinatum: cuando el esternón presenta una prominencia como
quilla de barco
 pectus escavatum: cuando el esternón se presenta hundido

Examen de la respiración y los pulmones.

Inspección.

Es importante fijarse en la forma cómo el paciente respira:

 si se aprecia respirando tranquilo o se nota afligido, como si le faltara el


aire (disnea)
 la frecuencia respiratoria (ej: pacientes febriles pueden presentar
taquipnea)
 la expasión torácica (ej.: si es una respiración de amplitud normal,
aumentada o superficial)
 la ritmicidad (ej.: lo normal es que sea regular, pero podría ocurrir que un
paciente presente variaciones con se ve en la respiración de Cheyne-
Stokes)
 la relación entre la inspiración y la espiración (ej: pacientes con
obstrucción bronquial presentan una espiración prolongada)
 si presenta cianosis (ej: en los labios, la lengua, las mucosas, los lechos
ungueales, etc.)
 tiraje: se presenta en pacientes con una obstrucción de la vía aérea alta
(ej.: estrechez a nivel de las cuerdas vocales). Por la dificultad que existe
para que el aire entre al tórax, es necesario hacer más fuerza con lo que
se genera una presión intratorácica negativa mayor y se observa una
retracción a nivel de los espacios supraesternales, intercostales y
regiones subcostales.
 aleteo nasal: es una apertura mayor de las alas de la nariz con cada
inspiración; es un signo de insuficiencia respiratoria que se observa con
más frecuencia en niños pequeños.

Percusión.

La percusión de los pulmones se efectúa principalmente con el método indirecto,


o sea, usando el dedo medio de una mano como plexímetro y el dedo índice o
medio de la otra mano como percutor (para revisar cómo hacerlo vea el capítulo
sobre Técnicas de Exploración). El método directo, o sea, percutiendo con los
dedos directamente sobre el tórax, ocasionalmente se usa (por ejemplo, en
pacientes con tórax hiperinsuflados).

Se recomienda percutir desde las zonas de mayor sonoridad hacia aquellas con
sonido mate. Por ejemplo, si desea delimitar las bases de los pulmones, conviene
percutir desde el área ventiladas de los pulmones en dirección al abdomen.
Cuando el ruido cambia de sonoro a mate, se estaría pasando de un tejido que
contiene aire a otro que no lo contiene. Normalmente, la base derecha es más alta
que la izquierda (por la ubicación del hígado).

El desplazamiento del diafragma se evalúa percutiendo las bases pulmonares


mientras el paciente respira normal, y luego, repitiendo la maniobra después de
haberle solicitado que respire profundo. Lo habitual es un desplazamiento de 4 a
6 cm.

Cuando existe una condensación pulmonar o un derrame pleural se escucha un


sonido mate en la zona comprometida.

Si al percutir la base pulmonar de un lado se encuentra una matidez (estando el


paciente sentado o de pié), puede ocurrir:

 si se trata de un derrame pleural: la matidez tiende a ascender hacia el


costado, formando lo que se ha llamado la curva de Damoiseau. Además,
muchas veces tiene un carácter más duro por lo que se ha llamado
matidez hídrica (es una característica difícil de constatar). Una maniobra
que puede ayudar a ratificar que se trata de un derrame pleural es poner
al paciente sobre un costado y volver a percutir: se debería desplazar el
líquido hacia el mediastino y, debido a esto, áreas que antes se percutían
mate, ahora se percuten sonoras (esto es válido siempre que el derrame
no esté tabicado).
 si se trata de una condensación pulmonar del lóbulo inferior (ej.:
neumonía o atelectasia extensa): se encuentra una matidez que no
describe la curva de Damoiseau.
 • si se trata de un ascenso del diafragma (porque una masa
intraabdominal lo empuja hacia arriba o porque está paralizado): también
se encuentra una matidez, pero no va a ser posible constatar el
desplazamiento del diafragma con la respiración.
 si se trata de un pneumotórax: la percusión será sonora, e incluso, en la
medida que el aire en el espacio pleural esté a tensión, puede
encontrarse hipersonoridad o timpanismo.
 "si se trata de un pulmón con más cantidad de aire, como ocurre en
pacientes enfisematosos o cursando una crisis asmática: se encuentra un
ruido sonoro a la percusión. Además las bases pulmonares tienden a
estar descendidas.

Palpación.

Al poner la mano sobre el tórax mientras el paciente habla, se siente un discreto


cosquilleo en la mano. Esto se debe a vibraciones que se general al interior del
tórax. Para hacer más nítida esta sensación, habitualmente se le pide al paciente
que diga algunas palabras, como treinta y tres, tinguiririca, etc. La mano se aplica
especialmente sobre las zonas más cercanas a los pulmones (espalda, costados,
cara anterior) y se apoya abierta en toda su extensión o se “ahueca” (como
formando una concha acústica), apoyando el borde externo o cubital. Es de
mucha utilidad comparar las vibraciones vocales, que es el término que
habitualmente se usa, de uno y otro lado.

La facilidad con que se palpen estas vibraciones vocales va a depender de varios


aspectos:

 el tono de la voz
 la fuerza con que la persona habla
 la zona que se palpa (por ejemplo, cerca de la tráquea se siente más
nítido)
 el grosor de la pared torácica (que depende fundamentalmente de la
grasa subcutánea)
 la integridad del tejido pulmonar (por ejemplo, en los enfisemas, el
parénquima pulmonar está diminuido, existe más aire “atrapado”, y las
vibraciones se sienten más débiles)
 elementos que se interponen entre los grandes bronquios y la pared del
tórax (por ejemplo, en condensaciones, como ocurre con las neumonías,
se transmiten mejor las vibraciones vocales; en cambio, cuando existe
líquido, como ocurre en los derrames pleurales, o cuando se interpone
aire, como ocurre en los pneumotórax, las vibraciones vocales se palpan
menos o simplemente, no se palpan.

Ocasionalmente, en algunos pacientes sometidos a procedimientos (ej.:


instalación de un tubo pleural), filtra aire al tejido subcutáneo y al palpar la pared
se palpan unas crepitaciones. Esto se llama enfisema subcutáneo (tenga presente
que no tiene relación con el llamado enfisema pulmonar, que es un daño de los
pulmones; y respeco a las “crepitaciones” que se palpan, no tienen relación con
unos ruidos pulmonares que llevan el mismo nombre y que se describen más
adelante).

Información que se obtiene al complementar la información obtenida con la percusión


y la palpación:

 en el caso de los derrames pleurales: se encuentra matidez a la percusión


(eventualmente con curva de Damoiseau) con disminución de las
vibraciones vocales a la palpación.
 en el caso de condensaciones pulmonares: se encuentra matidez en la
percusión con aumento de la transmisión de las vibraciones vocales en la
palpación.
 en el caso de una atelectasia: se comporta parecido a un derrame pleural
(pero no se da una curva de Damoiseau)
 en el caso de un hemidiafragma ascendido: matidez de la base, falta de
desplazamiento con la respiración, ausencia de transmisión de
vibraciones vocales en esa zona.

•en el caso de un pulmón enfisematoso, una crisis asmática, o un pneumotórax:


sonoridad o hipersonoridad a la percusión y disminución o ausencia de
transmisión de vibraciones vocales.

Fíjese que incluso antes de practicar la auscultación, mediante la percusión y la


palpación ya se tiene información valiosa respecto a lo que está ocurriendo en los
pulmones. De toda formas, no se sienta frustrado(a) si las diferenciaciones no son
tan claras (por ejemplo, muchas veces se encuentran condensaciones pulmonares
asociadas a derrames pleurales, y los hallazgos al examen físico no son tan
nítidos).
Auscultación.

Consiste en escuchar los ruidos que se generan en los pulmones bajo las
siguientes condiciones:

 con la respiración
 al emitir palabras

Los ruidos pulmonares se originan debido al paso de aire por las vías aéreas en la
medida que se generen flujos turbulentos, como ocurre en la laringe y en la
bifurcación de bronquios grandes y medianos. A medida que los bronquios se
dividen, el área de sección va aumentando, y como consecuencia, la velocidad
del flujo disminuye. Cerca de los alvéolos el flujo es laminar y no genera ruidos.

De acuerdo a diferentes estudios, los ruidos que se auscultan en la superficie de


la pared torácica se generan en los bronquios mayores, principalmente lobares y
segmentarios. Los ruidos que llegan a la periferia son de baja frecuencia, ya que
el pulmón sirve de filtro para los sonidos de alta frecuencia.

Al auscultar los pulmones se deben cubrir todos los sectores, sin olvidar de
auscultar debajo de las axilas. Tal como debe ocurrir con la palpación y la
percusión, con la auscultación también se deben comparar los hallazgos de un
lado con los del otro lado.

Habitualmente se ausculta con la membrana del estetoscopio y se le solicita al


paciente que respire por la boca y más profundo. Esto permite escuchar los ruidos
en forma más nítida. En todo caso, es necesario saber adaptarse a ciertas
condiciones que presentan algunos enfermos: pacientes con sus facultades
mentales comprometidas que no colaboran, el caso de los niños pequeños,
personas que generan ruidos a nivel de la garganta cuando respiran, etc.

Ruidos pulmonares:

Ruidos normales que ocurren durante la respiración:

 ruido traqueal: es el sonido normal que se escucha al poner el


estetoscopio en el cuello, por delante de la tráquea. Se ausculta durante
la inspiración y la espiración.
 ruido traqueobronquial: es parecido al ruido traqueal, pero menos
intenso, ya que se ausculta a nivel de los grandes bronquios: primer y
segundo espacio intercostal, por delante del tórax, y en la región
interescapular, en la espalda.
 murmullo pulmonar (antiguamente se le llamaba murmullo vesicular): es
un ruido de baja intensidad y corresponde al sonido que logra llegar a la
pared torácica después del filtro que ejerce el pulmón. Es suave y se
ausculta durante la inspiración en el área que ocupan los pulmones, tanto
por delante, por los costados y en la espalda (se excluyen las zonas en las
que se auscultan el ruido traqueal y el traquiobronquial).

Existen condiciones que hacen que el murmullo pulmonar se escuche más


atenuado o simplemente no se escuche. Algunas de estas condiciones son:

 por obstrucción de grandes bronquios


 por destrucción del parénquima pulmonar (por ejemplo, en un enfisema)
 por estar ocupado los espaciones alveolares (por ejemplo, por una
neumonía)
 por aire en el espacio pleural (pneumotórax)
 por un extenso derrame pleural
 por un panículo adiposo muy grueso

Transmisión de la voz:
Cuando el paciente emite palabras, lo normal es que al aplicar la membrana del
estetoscopio en el cuello, sobre la traquea, se distinga nítidamente lo que el
paciente dice. Esta nitidez se va perdiendo a medida que la auscultación se
efectúa más alejado de la traquea y los grandes bronquios, debido al efecto de
filtro que ejercen los pulmones. Cuando se ausculta en la pared costal, en las
zonas más periféricas, se logra distinguir en forma más ténue lo que el paciente
pronuncia.

Ruidos que se escuchan en afecciones pulmonares:

 •crepitaciones: son ruidos de poca intensidad, que se parecen un poco al


sonido que ocurre al frotar un mechón de pelo o despegar un velcro. Se
auscultan durante el ciclo respiratorio, pero especialmente, durante la
inspiración. Distintas situaciones patológicas que afecten el pulmón
pueden dar estos ruidos crepitantes o crepitaciones. Entre ellas se
distinguen:

-áreas mal ventiladas como ocurre en las bases pulmonares de un


paciente que hipoventila: las crepitaciones ocurren hacia el final de la
inspiración, en el momento que el pulmón se expande al máximo y entra
aire a pequeñas vías aéreas que estaban cerradas. Es como un estallido
de finos ruidos. Estos crépitos muchas veces desaparecen si se le pide a la
persona toser varias veces, y por lo tanto, expandir bien los pulmones
(estos crépitos que desaparecen se llaman distelectásicos).

-áreas inflamadas como ocurre en una neumonía: en estos casos las


crepitaciones también ocurren de preferencia durante la inspiración, y si la
neumonía está recién comenzando, se escucha como un estallido al final
de la inspiración.

-pulmones alterados en su anatomía, con fibrosis pulmonar: en estos casos


las crepitaciones tienden a escucharse tanto en la inspiración y en la
espiración, y son de una tonalidad más gruesa y seca. Antiguamente se les
llamaba “crujidos pulmonares”. (Nota: los humanos se caracterizan por
cambiar las clasificaciones cada cierto tiempo).

-procesos inflamatorios bronquiales, especialmente de vías medianas y


pequeñas: también es posible escuchar en estas condiciones ruidos
crepitantes, tanto en inspiración como en espiración. Es posible en en
algunos casos den la impresión de ser ruidos más húmedos, y pueden
variar con la tos. Antiguamente se llamaban “estertores de pequeña
burbuja”, pero este término ha caido en descrédito.

Como se puede ver, bajo el término de “crepitaciones” se reunen sonidos que se


pueden escuchar en distintas afecciones pulmonares. La razón de esta agrupación
sería fundamentalmente la dificultad de distinguir entre una afección y otra, por
lo menos basado en el sonido propiamente tal. Ayudado por la clínica, es más
factible formarse una mejor idea de lo que pueda estar ocurriendo.

En obstrucciones bronquiales:

 sibilancias: son ruidos continuos, de alta frecuencia, como silbidos. Se


producen cuando existe obstrucción de las vías aéreas. Son frecuentes de
escuchar en pacientes asmáticos descompensados, tanto en la inspiración
como en la espiración (son verdadesros “pitos”). También en personas
con enfermedades bronquiales crónicas de tipo obstructivas, que
presentan una espiración prolongada y en ese momento se escuchan
abundantes sibilancias y, eventualmente, roncus. Muchas veces, los
mismos pacientes los escuchan. En pacientes que tienen escasas
sibilancias, es más factible escucharlas al acostarlos y auscultar sobre la
pared anterior del tórax.
 roncus: son de más baja frecuencia que las sibilancias y se producen en
situaciones parecidas. Suenan como “ronquidos”. Frecuentemente
reflejan la presencia de secreciones en los bronquios. Pueden generar
vibraciones palpables en la pared torácica (frémitos).

En pacientes con neumonías:

 •respiración soplante o soplo tubario: es lo que se escucha al auscultar


sobre un foco de neumonía extenso. La condensación sirve para
transmitir mejor el ruido traquiobronquial a la pared torácica. El
murmullo pulmonar seguramente va a estar ausente debido a que los
alveolos van a estar llenos de secreciones y en la auscultación va a
destacar la respiración soplante o soplo tubario.

En estas condiciones también se puede llegar a encontrar lo siguiente:

-broncofonía o pectoriloquia (“pecho que habla”): la transmisión de la


voz también está facilitada por lo que al aplicar el estetoscopio en la
pared torácica se distingue muy nítidamente cada sílaba de las palabras
que el paciente emite.

-pectoriloquia áfona: es lo mismo que lo anterior, pero se refiere a la


capacidad de distinguir las palabras sobre la pared costal cuando el
enfermo las pronuncia en forma susurrada o cuchicheada.

En inflamación de las pleuras:

 frotes pleurales: son ruidos discontinuos, ásperos, que se deben al roce


de la hojas pleurales, cuando están inflamadas. El sonido sería parecido al
roce de dos cueros. Para que se produzca es necesario que las pleuras
estén en contacto ya que al desarrollarse un derrame, terminan
separándose.

En pacientes con derrames pleurales extensos (que colapsan parte del


parénquima pulmonar vecino): a veces, especialmente en la zona más superior
del derrame, podría ocurrir:

 soplo pleurítico: viene a ser como una respiración soplante,


habitualmente más suave (seguramente el líquido comprime parénquima
pulmonar y esto facilita la generación del soplo).
 egofonía o pectoriloquia caprina: es la posibilidad de distinguir la
transmisión de la voz al pronunciar palabras, pero con una alteración de
modo que se transmiten sólo algunos tonos (de preferencia los más altos)
y lo que se termina auscultando son sonidos intermitentes como el balido
de una cabra (en la práctica es poco frecuente de escuchar)

En estrecheces a la vía aérea alta:

 •cornaje o estridor: es un ruido de alta frecuencia, que se debe a una


obstrucción a nivel de la laringe (especialmente por compromiso de las
cuerdas vocales que se cierran) o una estenosis de un segmento la
tráquea. Es un ruido fuerte que se escucha a la distancia. Se ha
comparado con el ruido que se genera al soplar un cuerno.

En pacientes incapaces de toser bien, frecuentemente comprometidos de


conciencia:

 •estertor traqueal: es un ruido húmedo que se escucha a distancia en


pacientes con secreciones en grandes bronquios y traquea. Se tiende a
encontrar en personas graves, comprometidas de conciencia, que no son
capaces de toser y despejar esas secreciones.

Resumen que integra los principales hallazgos del examen físico en distintos
cuadros clínicos:

 lo normal: respiración tranquila, con una percusión sonora, vibraciones


vocales palpables, murmullo pulmonar presente y sin otros ruidos
agregados (Nota: como se puede apreciar, implícitamente se describe lo
que se captó mediante la inspección, percusión, palpación y auscultación,
sin tener que decirlo).

 neumonía extensa, condensante: podría observarse alguna alteración de


la respiración, habrá matidez en la zona de la neumonía, aumento de la
transmisión de las vibraciones vocales, abolición del murmullo pulmonar,
auscultación de crepitaciones (especialmente en la inspiración),
respiración soplante o soplo tubario y broncofonía.
 derrame pleural extenso: la respiración podría estar bastante normal o
presentar alguna alteración, habrá matidez en la base pulmonar
comprometida, que puede tener la modalidad de matidez hídrica y un
ascenso hacia lateral (curva de Damoiseau), con disminución o abolición
de las vibraciones vocales, disminución o abolición del murmullo
pulmonar. Respecto a ruidos agregados, podría no haberlos, o escuchar
unos pocos crépitos, y en unos pocos pacientes se podría llegar a
escuchar en la parte más alta del derrame un soplo pleurítico y, quizás,
una egofonía. Una maniobra que puede ayudar a constatar que se trata
de un derrame sería cambiar al paciente de posición y ver si la matidez se
desplaza (lo que rara vez es necesario efectuar).

 crisis asmática o paciente con obstrucción bronquial por otros motivos:


es frecuente ver que el paciente respira con dificultad, puede verse
afligido, haciendo uso de la musculatura intercostal

y supraclavicular para respirar mejor. Es frecuente que el paciente tenga


una respiración “ruidosa” (término que se usa cuando la respiración se
escucha a la distancia). Muchas veces, especialmente en enfermos
crónicos con mucha obstrucción bronquial, la espiración está muy
prolongada por la dificultad que tienen para exhalar el aire. El tórax se
aprecia hiperinsuflado; la percusión es sonora o hipersonora; la
transmisión de las vibraciones vocales está disminuida; el murmullo
pulmonar también se aprecia disminuido, pero presente. Como ruidos
agregados lo que más destaca son las sibilancias y los roncus, que pueden
ser inspiratorios y/o espiratorios; podrían haber algunas crepitaciones.

 pneumotórax extenso de un lado: a la inspección podría no notarse


mucho, pero en la percusión podría haber más sonoridad en el lado
comprometido y lo que más va a llamar la atención es que en ese lado las
transmisión de las vibraciones vocales y el murmullo pulmonar van a
estar muy disminuidos.
 enfisema: es un cuadro caracterizado por la destrucción del parénquima
pulmonar y la hiperinsuflación de los pulmones. Es frecuente encontrar
que el paciente está disneico, respira con dificultad, podría estar
cianótico; tienen un tórax hiperinflado (o en tonel), va a estar
hipersonoro y con un murmullo pulmonar muy disminuido, casi ausente.
La espiración tiende a estar prolongada. Podrían haber algunos roncus y
sibilancias y, quizás, algunas crepitaciones.

Definiciones incorporadas al glosario de términos: broncofonía, cifosis,


cornaje, crepitaciones, curva de Damoiseau, estridor traqueal, frotes pleurales,
egofonía, frémito, pectoriloquia, pneumotórax, roncus, sibilancias, soplo tubario
o respiración soplante, tiraje.

Preguntas:

1. ¿Cuál es el punto de referencia para comenzar a contar las vértebras


dorsales?
2. ¿Cuáles son los ruidos normales del pulmón?
3. ¿Qué son las crepitaciones y en qué casos se auscultan?
4. ¿Qué es la respiración soplante?
5. ¿Qué son las sibilancias y los roncus?
6. ¿Cómo es el examen pulmonar en una neumonía?
7. ¿Cómo es el examen pulmonar en un derrame pleural extenso?
8. ¿Cómo es el examen pulmonar en una crisis asmática?

EXAMEN DEL CORAZÓN

Conceptos de anatomía y fisiología.

El corazón, formado por dos aurículas y dos ventrículos, se ubica en la parte


central del tórax (mediastino), entre los dos pulmones. Se encuentra inclinado (de
derecha a izquierda y de atrás hacia delante) y un poco rotado (el ventrículo
derecho queda adelante y la aurícula izquierda, atrás). Visto así, impresiona como
una pirámide invertida, con una "base" (donde se ubican las válvulas aórtica y
pulmonar, a nivel del segundo espacio intercostal), y una punta o "ápex" (donde
se ubica la punta del ventrículo izquierdo, en el quinto espacio intercostal, por
fuera de la línea medio clavicular izquierda).

El detalle de la anatomía del corazón se puede encontrar en otros textos. Para esta
revisión, conviene tener presente:

 las estructuras que forman las cavidades derechas: aurícula, válvula


tricúspide, ventrículo y válvula pulmonar.
 las estructuras que forman las cavidades izquierdas: aurícula, válvula
mitral, ventrículo, válvula aórtica.
 las hojas que cubren el corazón (pericardio)
 el flujo que sigue la sangre: desde las venas cavas a las cavidades
derechas, luego al circuito pulmonar (arteria pulmonar, pulmones, venas
pulmonares), las cavidades izquierdas, la aorta y la circulación sistémica.

En relación a aspectos fisiopatológicos, conviene tener presente:

 débito cardiaco: volumen de sangre que expulsa el corazón por minuto;


depende de:
- el débito sistólico: volumen de sangre que eyecta el ventrículo en cada
contracción
- la frecuencia cardiaca
 precarga: presión con la que se llenan los ventrículos (por ejemplo, la
presión venosa central)
 poscarga: resistencia que se opone al vaciamiento de los ventrículos (por
ejemplo, hipertensión arterial)
 conceptos de estimulación eléctrica del corazón: el estímulo
normalmente se genera en el nódulo sinusal(en la parte más alta de la
aurícula derecha), se propaga por las aurículas y llega al nódulo aurículo-
ventricular (ubicado en la parte baja del tabique interauricular), luego pasa
al has de His, ramas derechas eizquierdas, fibras de Purkinje y finalmente
se estimula todo el miocardio. La rama izquierda del haz de His tiene
una división anterior y otra posterior. Este sistema de conducción (desde
el has de His a las fibras de Purkinje), transmite el impulso eléctrico más
rápido que las mismas fibras del miocardio.
 conceptos sobre irrigación del corazón: se efectúa a través de las arterias
coronarias derecha e izquierda, que nacen de la aorta, en la proximidad de
la válvula aórtica. La arteria coronaria izquierda se divide en una arteria
descendente anterior y en una rama lateral, llamada circunfleja. Todas
estas arterias, a su vez, generan otras divisiones durante su recorrido.

Ciclo cardíaco:

 sístole: etapa en la que se contraen los ventrículos y expulsan la sangre a


la arteria correspondiente (aorta y pulmonar). Visto este proceso en más
detalle, destaca:
- se comienza a contraer el ventrículo y aumenta la presión en su interior
- se cierran las válvulas aurículo
- ventriculares: mitral y tricúspide
- se abren las válvulas aórtica y pulmonar cuando la presión dentro del
ventrículo supera la presión de la aorta y la arteria pulmonar,
respectivamente
- sale la sangre (débito sistólico)
- durante todo el sístole, a nivel de las aurículas ha seguido llegando
sangre gracias al retorno venoso (en preparación del diástole)
 el diástole: etapa de relajación de los ventrículos para llenarse nuevamente
de sangre proveniente de las aurículas.
Visto este proceso en más detalle:
- terminado el sístole, se relajan los ventrículos y cae la presión en su
interior
- se cierran las válvulas aórtica y pulmonar (cuando la presión dentro de
los ventrículos cae por debajo de la presión de la aorta y la arteria
pulmonar)
- se abren las válvulas mitral y tricúspide (cuando la presión dentro de los
ventrículos cae por debajo de la presión en las aurículas, que en ese
momento están llenas de sangre)
- entra sangre a los ventrículos (al principio es sólo por el gradiente de
presión, pero al final del diástole se contraen las aurículas con lo que se
efectúa un "relleno").

Examen cardiaco:

El examen cardiaco, debiera ser, en realidad, un examen cardiovascular ya que


además de efectuar el examen del corazón, también es importante captar lo que
ocurre en los pulsos arteriales y venosos, y, por supuesto, constatar el resultado
de la función principal del corazón, cual es, bombear sangre y permitir una
adecuada perfusión de los tejidos.

De este examen será posible sacar conclusiones tales como:


 si la función del corazón y la perfusión de los tejidos es adecuada
 si existen elementos que permitan plantear una insuficiencia cardiaca
 si existe una arritmia
 si se puede postular que el paciente tiene una falla de una válvula, ya sea
porque está estrecha (estenosis) o insuficiente (sus velos no cierran bien y
permiten que la sangre refluya). En ocasiones una válvula puede tener una
estenosis y, a la vez, una insuficiencia (en estos casos se habla de una
"enfermedad" de la válvula; por ejemplo: enfermedad mitral o enfermedad
de la válvula aórtica).

Para efectuar el examen conviene tener un método, seguir una rutina, y de esa
forma, no se escaparán aspectos importantes.

Inspección: Conviene fijarse en lo siguiente:

 observe la forma cómo la persona respira (si es una respiración tranquila o


la persona está disneica), cómo tiene sus yugulares (ingurgitadas o planas),
el color de la piel y las mucosas (si está rosado, cianótico o pálido), el
estado nutritivo (cardiopatías avanzadas pueden comprometerlo)
 mirando el tórax, reconozca la presencia de latidos: del ventrículo derecho
y el choque de la punta del corazón (que habitualmente corresponde al
ventrículo izquierdo). No siempre se distinguen estos latidos,
especialmente en personas obesas.

 Palpación:

Mediante la palpación se trata de identificar:

 palpación del choque de la punta del ventrículo izquierdo. Lo normal es


que se ubique en el quinto espacio intercostal izquierdo por fuera de la
línea medio clavicular. Cuando existe una cardiomegalia, se desplaza
hacia abajo y hacia lateral. El palpar el choque de la punta muy
desplazado, permite plantear que existe una cardiomegalia.
 palpación del ventrículo derecho. Normalmente es un latido discreto.
Cuando existe una hipertrofia, el latido es más prominente. Se pone la
mano sobre el esternón. A veces, este latido se nota mejor en la parte alta
del epigastrio. ocasionalmente se palpan frémitos (es la palpación de un
soplo intenso).
Percusión:

 la percusión rinde poco para delimitar al área que ocupa el corazón ya que,
en alguna medida, se interpone pulmón.

Auscultación:

 finalmente se efectúa la auscultación, y en esta parte nos detendremos con


más detalle.

Cómo auscultar:

Se ausculta toda el área precordial. El paciente puede estar sentado, de pie o


acostado. Poner al paciente en un decúbito lateral izquierdo ayuda para auscultar
ruidos del ventrículo izquierdo al ponerse más en contacto con la pared torácica.
Otra posición que puede ayudar para escuchar ruidos como frotes pericárdicos es
que el paciente se siente y se incline hacia adelante; mejor aún si bota el aire y
sostiene la respiración un rato.

La mayoría de las veces la auscultación se efectúa con la membrana del


estetoscopio; la campana se usa para buscar algunos ruidos de baja tonalidad. Por
supuesto, el ambiente debe estar silencioso. Conviene que la membrana o la
campana queden bien aplicadas sobre la piel del paciente de modo que no se
filtren ruidos externos.

Al auscultar, conviene:
 tener un método para concentrarse en ir reconociendo distintos aspectos
del ciclo cardiaco:
- reconocer el ritmo
- reconocer el primer y el segundo ruido (distinguir su intensidad, dónde se
escuchan mejor, etc)
- reconocer ruidos que puedan escucharse en el sístole (soplos eyectivos,
soplos de regurgitación, dónde se escuchan mejor, qué intensidad tienen,
etc.) -reconocer ruidos que pueden escucharse en el diástole (soplos, otros
ruidos, qué forma tiene el soplo que se ausculta, de qué intensidad es, etc).

 al recorrer el área precordeal, conviene detenerse especialmente en


algunos focos que se presentan a continuación.

Focos de auscultación:

Se distinguen algunos focos


específicos que son los
siguientes:

 foco mitral: en el ápex del


corazón, en el 5� espacio
intercostal izquierdo, ligeramente
por fuera de la línea medio
clavicular. Permite formarse una
idea global del funcionamiento
del corazón. Permite reconocer
bien el primer y segundo ruido.
También es de elección para
reconocer el funcionamiento de
la válvula mitral. Esta
auscultación puede mejorar si se
gira al paciente a un decúbito lateral izquierdo.
 foco tricuspídeo: a la misma altura del foco mitral, pero más en contacto
con el esternón, ya sea por el lado izquierdo o el derecho. Este foco
permite identificar mejor ruidos que se generan en relación a la válvula
tricúspide.
 foco aórtico: en el 2� espacio intercostal, inmediatamente a la derecha
del esternón. Permite identificar las características de los ruidos que se
generan en relación a la válvula aórtica.
 foco pulmonar: en el 2� espacio intercostal, inmediatamente a la
izquierda del esternón. Permite identificar las características de los ruidos
que se generan en relación a la válvula pulmonar.
Al efectuar un examen completo, debe ser posible describir cada ruido y soplo
presente, en qué etapa del ciclo cardiaco se ausculta, qué características presentan
estos ruidos y en qué foco se escuchan más nítidamente. En forma más detallada,
efectúe lo siguiente:

 parta el foco mitral


 identifique el primer y segundo ruido
 reconozca y diferencie el sístole del diástole (si es necesario, palpe el
pulso de una arteria)
 concéntrece en reconocer los ruidos y soplos que se puedan existir durante
el sístole
 concéntrece en reconocer los ruidos y soplos que se puedan existir durante
el diástole
 repita lo anterior en cada uno de los focos de auscultación, y en general,
cubra toda el área precordial
 integre al información (por ejemplo, lo que es propio de una estenosis
mitral o de una insuficiencia aórtica)

Ruidos cardiacos.

Los ruidos cardiacos son sonidos cortos, bien definidos. Entre ellos, destacan
especialmente el primer y segundo ruido:

 primer ruido (R1): corresponde a un sonido que se produce al cerrarse las


válvulas mitral y tricúspide. El cierre de ambas válvulas tiende a ser al
unísono, pero ocasionalmente se puede escuchar este ruido desdoblado
(por ejemplo, en un bloqueo completo de rama derecha). El primer ruido
se escucha mejor hacia el ápex, aunque, por su intensidad, normalmente se
escucha en toda el área precordial. Cuando existe dificultad para reconocer
el primer ruido, conviene tomar el pulso de una arteria ya que el primer
ruido ocurre al comienzo del latido (sístole).
 segundo ruido (R2): corresponde al sonido que se genera cuando se
cierran las válvulas aórtica y pulmonar. Estos ruidos normalmente se
desplazan un poco con la respiración: al final de la espiración tienden a
escucharse al unísono, pero en una inspiración profunda, en relación al
mayor retorno venoso al tórax, el cierre de la válvula pulmonar de retrasa
(desdoblamiento fisiológico del segundo ruido). El segundo ruido se
ausculta con más claridad en la base del corazón (foco pulmonar y
aórtico). La intensidad del ruido aumenta si existe hipertensión arterial o
pulmonar. En cambio disminuye cuando no cierran bien los velos de las
válvulas (insuficiencia valvular).
Otros ruidos que se pueden escuchar, aunque con mucho menos frecuencia y en
condiciones que no son necesariamente normales, son:

 tercer ruido (R3): ocurre al comienzo del diástole, después del segundo
ruido, en la fase de llenado rápido determinado por el gradiente de presión.
Tendría relación con vibraciones del músculo ventricular y el aparato
valvular. Se escucha en algunas insuficiencia cardiacas, aunque se puede
encontrar en condiciones fisiológicas en muchos niños, en adultos jóvenes
y en el tercer trimestre de un embarazo.. Ocasionalmente, la secuencia del
primer, segundo y tercer ruido producen una cadencia parecida al galope
de un caballo: se conoce comogalope ventricular, y se presenta en algunas
insuficiencias cardiacas.
 cuarto ruido (R4): se escucha inmediatamente antes del primer ruido, en
el momento de la contracción de las aurículas. Tendría relación con
vibraciones del miocardio y el aparato valvular durante la fase de llene
activo del ventrículo debido a la contracción auricular. Se puede escuchar
en pacientes con hipertensión arterial o insuficiencia cardiaca.
Ocasionalmente se puede escuchar en condiciones normales en atletas o en
personas mayores. Si existe una fibrilación auricular, no puede haber
cuarto ruido. También se puede producir una cadencia de galope entre el
primer, cuarto y segundo ruido (galope auricular).

Otros ruidos:

 chasquido de apertura: es un ruido que se escucha en estenosis mitral en


el momento que se abre la válvula al comienzo del diástole. Conviene
recordar que primero se ausculta el segundo ruido (cierre de las válvulas
aórtica y pulmonar) y luego vendría el chasquido de apertura (al abrirse al
abrirse una válvula mitral estenosada y engrosada).
 existen otros ruidos pero en la práctica es difícil escucharlos, como por
ejemplo: clic de apertura aórtico(momento en el cual se abren los velos de
una válvula aórtica habitualmente estenosada y con velos gruesos);clic
mesosistólico (puede corresponder a un prolapso de la mitral: en algún
momento del sístole los velos de la válvula se vuelven insuficientes y se
produce el "clic"; luego sigue un soplo de regurgitación)
 en las pericarditis, debido al roce de las hojas inflamadas del pericardio, es
posible escuchar un ruido que se conoce como frote pericárdico. Puede
escucharse en el sístole, o el diástole, o en ambas fases. Para escucharlo
podría convenir cambiar al paciente de posición, o sentarlo inclinado hacia
adelante.
Soplos:

Corresponde a un ruido que se escucha por flujos turbulentos de la sangre.


Habitualmente ocurren porque una válvula está estrecha (estenótica), ofreciendo
resistencia al paso de la sangre, o porque permite que refluya la sangre al no
cerrar bien sus velos (se habla de una insuficiencia valvular). Estos soplos
pueden encontrarse en el sístole o en el diástole y la forma que adquieran va a
depender del mecanismo por el cual ocurren.

Algunas nomenclaturas que se usan para expresar algunos soplos son las
siguientes:

 soplo mesosistólico o mesodiastólico: si es más intenso en la mitad del


sístole o la diástole
 soplo protosistólico o protodiastólico: si es más intenso al comienzo del
sístole o la diástole
 soplo telesistólico y telediastólico: si es más intenso al final del sístole o la
diástole
 soplos holosistólico o pansistólico: si es parejo durante todo el sístole
 soplos en crecendo: si aumentan de cero a máximo
 soplos en decrecendo: si disminuyen de máximo a cero
 soplos eyectivos: si tienen una forma de "rombo" (aumentan hasta un
máximo y luego disminuyen)

La intensidad de estos soplos se expresa de acuerdo a una escala:

 grado I: cuando es difícil de escuchar en una sala silenciosa (incluso, es


posible que no todos los examinadores lo escuchen).
 grado II: es un soplo débil, pero, en general, todos los examinadores lo
auscultan.
 grado III: es claramente audible.
 grado IV: soplo fuerte; a este nivel es posible llegar a palpar sobre la zona
donde se ausculta el soplo una "vibración" que se conoce como frémito.
 grado V: es muy fuerte y se palpa frémito.
 grado VI: es muy fuerte, a tal punto que se escucha incluso sin apoyar la
membrana del estetoscopio en la superficie del tórax; se acompaña de
frémit
Soplos sistólicos:

soplos eyectivos: habitualmente se


relacionan a una estenosis de la válvula
aórtica o pulmonar, o una estrechez del
tracto de salida, o un flujo aumentado
(como ocurre en estados hiperdinámicos).
Estos soplos aumentan y disminuyen,
presentando la máxima intensidad como
en la mitad del sístole. Se habla de soplos
"mesosistólicos". No siempre implican un daño valvular y entonces se habla de
soplos funcionales o "inocentes" (por ejemplo, a veces en niños están presentes y
con los años desaparecen; lo mismo puede ocurrir en relación a una anemia,
fiebre, embarazo, etc.). Con alguna frecuencia, los soplos aórticos se irradian a la
base del cuello.
soplos de regurgitación (mitral o
tricúspide): en estos casos los velos de
la válvula no cierran bien y permiten
que refluya sangre. Se habla de una
insuficiencia mitral o tricúspide. Estos
soplos tienden a mantener su intensidad
durante todo el sístole, extendiéndose,
incluso, hasta el segundo ruido. Se habla de soplos holosistólicos o pansistólicos.

Soplos diastólicos:

soplos por reflujo debido a una insuficiencia de la válvula aórtica o


pulmonar:

son de baja intensidad y, por lo tanto, es


fácil que al examinador se les escapen.
Muchas veces se habla de soplos
"aspirativos", ya que en algo se parece al
ruido que se produce cuando uno aspira
aire por la boca. Estos soplos comienzan
intensos en relación al mayor gradiente de presión que existe al comenzar el
diástole entre al arteria y la cavidad ventricular y van disminuyendo su intensidad
hasta desaparecer una vez que las presiones se igualan (se habla de soplos "en
decrescendo"). Se va a escuchar más claramente en la base del corazón sobre el
foco aórtico o pulmonar, según corresponda, y se puede seguir su irradiación
hacia el mesocardio o el borde izquierdo del esternón.

 soplos por estenosis, especialmente


de la mitral: en este caso el paso de la
sangre de la aurícula al ventrículo está
dificultado por la estrechez valvular.
Como ya se mencionó, es frecuente que
después del segundo ruido, al abrirse la
válvula, se escuche un ruido, que se
llama chasquido de apertura. Inmediatamente a continuación, y debido al
gradiente de presiones entre la aurícula y el ventrículo se escucha un soplo "en
decrescendo". Un poco antes de terminar el diástole, en pacientes que están en
ritmo sinusal, ocurre la contracción de la aurícula que impulsa una cantidad
adicional del sangre al ventrículo y es capaz de producir un nuevo soplo, pero
que esta vez va en aumento (en crecendo) hasta terminar con el primer ruido. Por
supuesto, esto no va a ocurrir si la persona está en fibrilación auricular.

Otros soplos y anomalías:


Existen otros soplos, pero que puede ser más difícil reconocerlos:

 ductus arterial persistente: es una comunicación entre la aorta y la


arteria pulmonar. Se escucha un soplo continuo, que abarca todo el sístole
y gran parte del diástole (soplo en maquinaria). Es más intenso hacia el
segundo ruido y hasta lo puede ocultar. Se ausculta en el 2° espacio
intercostal izquierdo, debajo de la clavícula y puede acompañarse de
frémito.
 comunicación interauricular (CIA): habitualmente se asocia a un
cortocircuito de izquierda a derecha (salvo en etapas avanzadas que por
desarrollo de hipertensión pulmonar podría revertirse). En el sístole se
puede auscultar un soplo sistólico de eyección pulmonar (2� espacio
intercostal izquierdo en el borde esternal) y en el diástole, una rodada por
el aumento de flujo a través de la válvula tricúspide (3� ó 4� espacio
intercostal izquierdo en el borde esternal). El segundo ruido se podría
escuchar con un desdoblamiento fijo (o sea, que no varía con la
respiración). El paso de sangre por la comunicación interauricular en
general no produce ruidos.
 comunicación interventricular (CIV): las manifestaciones dependen del
tamaño de la comunicación. Con un cortocircuito de izquierda a derecha,
se puede auscultar un soplo holosistólico, de alta intensidad, asociado a
frémito. Se ausculta mejor en el 3�, 4� y 5� espacio intercostal en el
borde esternal, pero tiene una amplia irradiación. En el diástole, se puede
escuchar un tercer ruido o un soplo en decrescendo.
 prolapso de un velo de la válvula mitral: el prolapso tiende a ocurrir en
algún momento del sístole y por lo tanto se podría llegar a escuchar:
- un clic mesosistólico (en el momento del prolapso), seguido por,
- un soplo telesistólico (o sea, que ocurre en la segunda mitad del sístole).
Todo esto es difícil de auscultar.
 manifestaciones de una hipertensión pulmonar: una de las cosas más
características es la acentuación del segundo ruido, especialmente del
cierre de la pulmonar (auscultar en el segundo espacio intercostal
izquierdo, en el borde esternal). También podría haber un desdoblamiento
del segundo ruido. Si se escucha un soplo sistólico originado en la válvula
pulmonar, en general, no se irradia al cuello. También podría haber un
soplo diastólico aspirativo por dilatación de la válvula

pulmonar. El ventrículo derecho con frecuencia es palpable (en la zona


baja del esternón). A nivel de las venas yugulares podría haber una onda
"v" gigante si por dilatación del ventrículo derecho se ha dilatado la
válvula tricúspide.

Recopilación de los hallazgos al examen físico de algunas valvulopatías:

 estenosis mitral:
Los hallazgos se concentran en el diástole:
- después del 2� ruido se ausculta un chasquido de apertura (momento
en que se abre la válvula mitral)
- luego viene un soplo en decrescendo ("rodada mitral"): corresponde a la
fase de llenado rápido
- a continuación, en pacientes en ritmo sinusal se puede escuchar un
refuerzo presistólico, que es un soplo en crescendo y que se escucha
inmediatamente antes del primer ruido (se debe a la contracción de las
aurículas).
- el primer ruido, tiende a ser de ayor intensidad (la explicación sería que
cuando se comienzan a contraer los ventrículos al comienzo del sístole, los
velos de la válvula mitral se encuentran en su máxima separación ya que la
aurícula estaba recién contrayéndose, y esto, unido a las características de
los velos, haría que el primer ruido sea más intenso; sería equivalente a un
"portazo").

Estos ruidos y soplos se auscultan mejor en el ápex. La auscultación puede


resultar más nítida si se pone a la persona en decúbito semilateral izquierdo y se
le pide que bote el aire y se mantenga un rato sin respirar. Convendría auscultar
tanto con la membrana como con la campana del estetoscopio.

Si la estenosis mitral ha generado hipertensión pulmonar secundaria, el cierre de


la válvula pulmonar (P2) es más intenso y el segundo ruido se ausculta
desdoblado porque se retrasa el cierre de la válvula pulmonar. También puede
ocurrir que el ventrículo derecho se hipertrofie y sea palpable.

Cuando el soplo de "estenosis mitral" se debe a la inflamación de los velos por


una enfermedad reumática activa recibe la denominación de soplo de Carey-
Coombs.

 insuficiencia aórtica: Las manifestaciones al examen físico son en el


corazón, pero también a nivel periférico. En la auscultación cardiaca,
destaca:
- el segundo ruido tiende a estar disminuido de intensidad (al no cerrar
bien los velos)
- luego viene un soplo suave, de baja intensidad, en decrescendo. Muchas
veces se habla de un soplos de carácter "aspirativo". Para escucharlo
conviene partir auscultando a nivel del foco aórtico y luego ir bajando por
el lado izquierdo del esternón.
- con alguna frecuencia, y debido al estado hiperdinámico que se asocia a
esta condición, se ausculta un soplo mesosistólico de tipo eyectivo.

Otras manifestaciones son:


- el pulso arterial es amplio (pulso céler)
- al tomar el brazo de la persona y levantarlo sobre la horizontal, el latido
aumenta de intensidad (pulso en martillo de agua); para notarlo uno tiene
que poner los dedos cruzando la cara anterior del antebrazo
- a nivel del lecho ungueal, aplicando una discreta presión sobre la uña, se
nota un latido en la base
- en el cuello, el latido de las arterias carótidas es amplio (danza
arterial).
- la cabeza podría presentar una leve oscilación que sigue el ritmo del
pulso.
- la presión arterial diferencial está aumentada (es la diferencia entre la
presión sistólica y la diastólica): por aumento de la presión sistólica y
disminución de la diastólica
- en la región inguinal se podría escuchar un doble soplo femoral
(sistodiastólico)
Si el reflujo de sangre de la insuficiencia aórtica es masivo, puede producir un
ascenso de uno de los velos de la válvula mitral, a tal punto que llega a generar
una estenosis funcional capaz de dar un soplo como rodada mitral (soplo de
Austin Flint). Se ausculta mejor en el ápex y hacia la axila, estando la persona
en decúbito semilateral izquierdo. En estos casos, no habrá chasquido de apertura
y el primer ruido podría estar disminuido ya que el reflujo tiende a mantener los
velos más cerrados.

 estenosis aórtica: se ausculta un soplo eyectivo (en forma de rombo, de


preferencia mesosistólico) en el foco aórtico y, con frecuencia, se irradia al
cuello. No es tan raro que también se ausculte irradiado hacia la punta del
corazón. En algunos casos (audible sólo para personas con oído muy
agudo) se puede escuchar la apertura de la válvula aórtica (clic aórtico).
 insuficiencia mitral: Los hallazgos se concentran en el sístole:
-el primer ruido tiende a estar disminuido (al no cerrar bien lo velos)
- durante todo el sístole se ausculta un soplo de regurgitación mitral de
tipo holosistólico o pansistólico, que se extiende desde el primer ruido
hasta el segundo ruido. Se ausculta mejor en el ápex y se irradia hacia la
axila. En decúbito lateral izquierdo se podría escuchar mejor. No aumenta
con la inspiración (a diferencia del soplo de insuficiencia tricúspide).
- con frecuencia es posible escuchar un tercer ruido en el diástole.
 insuficiencia tricúspide: Van a haber varias similitudes con la
insuficiencia mitral, pero conviene tener presente aspectos que sirven para
diferenciarlas, especialmente cuando ambas están presentes. En la
insuficiencia tricúspide:
- se ausculta un soplo holosistólico, especialmente en el borde esternal
derecho o izquierdo, que aumentacon la inspiración profunda (por el
mayor retorno venoso)
- en el pulso venoso yugular se observa una onda "v" gigante (por el
reflujo de sangre desde el ventrículo derecho)

En resumen, en qué fijarse:

 el ritmo cardiaco
 los tonos cardíacos (primer y segundo ruido)
 la intensidad de los ruidos cardíacos (por ejemplo, en una hipertensión
arterial o pulmonar el cierre del segundo ruido puede estar acentuado)

 si existen soplos, fijándose:

- si se auscultan en el sístole o en el diástole


- en qué foco son más claros de escuchar -hacia dónde se irradian
- que forma tienen (por ejemplo, forma de rombo, holosistólico, aspirativo
o en decrecendo, etc)
- la ubicación en el sístole o el diástole (proto..., meso..., tele...)
- el carácter o tonalidad del ruido (por ejemplo, el soplo de la insuficiencia
aórtica es suave)
- la relación con otros ruidos (por ejemplo, el soplo diastólico de la
estenosis mitral comienza inmediatamente después del chasquido de
apertura)

 la posibilidad de otros ruidos: tercer o cuarto ruido, cadencias de galope,


chasquido de apertura mitral, etc.

De acuerdo a lo anterior, lo hallazgos se pueden referir en la siguiente forma:

 el caso de un corazón normal: ritmo regular, en dos tiempos, tonos


timbrados, sin soplos.
 en una estenosis mitral en ritmo sinusal: ritmo regular; primer ruido
acentuado; en el diástole se ausculta un chasquido de apertura seguido por
una rodada mitral, de intensidad III/VI, con un refuerzo presistólico.
 en una insuficiencia aórtica en ritmo sinusal: ritmo regular; segundo ruido
disminuido de intensidad; soplo diastólico en decrecendo, grado II/VI, que
se ausculta en el foco aórtico y borde paraesternal izquierdo. Soplo
mesosistólico grado II/VI en el foco aórtico que se irradia a la base del
cuello. (Esto último no siempre está presente. Recuerde también de
mencionar los otros hallazgos donde corresponda: pulso céler, etc.).

 Glosario de términos: débito cardíaco, débito sistólico, dextrocardia, hipertrofia,


precarga y poscarga de los ventrículos, presión arterial diferencial, situs inverso.

Preguntas:

1. ¿Dónde se palpa el choque del ápex cardíaco?


2. ¿Dónde se auscultan mejor los ruidos de la válvula mitral, tricúspide, aórtica y
pulmonar?
3. ¿Cómo se gradúa la intensidad de los soplos?
4. ¿Qué variaciones se pueden encontrar en el segundo ruido con la respiración?
5. ¿Qué soplos son predominantemente sistólicos?
6. ¿Qué soplos son diastólicos?
7. ¿Qué se encuentra en una estenosis mitral?
8. ¿Qué se encuentra en una insuficiencia mitral?
9. ¿Qué se encuentra en una insuficiencia aórtica?
10. ¿Que se encuentra en una estenosis aórtica?
11. ¿Cómo diferencia una insuficiencia tricuspídea de una insuficiencia mitral?
12. ¿Qué se encuentra en una hipertensión pulmonar?
EXAMEN DE LAS MAMAS

El examen de las mamas es muy importante en las mujeres, especialmente para


detectar precozmente la presencia de un cáncer. Se efectúa mediante la
inspección y la palpación. El examen debe ser prolijo, respetando siempre el
pudor de la paciente.

En la mama existe tejido glandular y fibroso, grasa subcutánea y retromamaria.


El tejido glandular se organiza en lóbulos y lobulillos que drenan a los conductos
galactóforos, los que a su vez desembocan en el pezón. Con la edad el
componente glandular se atrofia y es reemplazado por grasa. Para localizar las
lesiones en las mamas, se divide virtualmente en cuatro cuadrantes. Casi todo el
tejido glandular se encuentra en el cuadrante superior externo, el cual se prolonga
hacia la axila formando una cola. El drenaje linfático se efectúa principalmente
hacia la axila, pero también a regiones claviculares y estructuras profundas del
tórax.

Inspección

En la inspección se observan ambas mamas tratando de descubrir asimetrías,


abultamientos, deformaciones, retracciones, etc. El examen se efectúa estando la
paciente acostada, sentada o de pié (hay que recordar que es una parte más del
examen físico). Para distinguir asimetrías entre una y otra mama puede ser
conveniente pedir a la persona que se siente y que ponga sus brazos a los lados en
forma de jarra y empuje con sus manos contra las caderas. Después, se examina
solicitándole que levante los brazos hacia arriba.

En las aréolas mamarias es posible distinguir unas


prominencias pequeñas que corresponden a glándulas
sebáceas (tubérculos de Montgomery) y algunos
folículos pilosos.

Algunas mujeres presentan más debajo de las mamas,


siguiendo la dirección de una supuesta línea mamaria
embrionaria, unas formaciones solevantadas que
corresponden a pezones, y eventualmente, mamas
supernumerarias (recordar que esta condición es
normal en animales mamíferos).
Si el pezón de una mama está aplanado o retraído (umbilicado) y esto ha ocurrido
en el último tiempo, conviene tener presente la posibilidad de una lesión
cancerosa que haya retraído el pezón. Si esta condición es antigua,
probablemente no indique una condición de cuidado como la anterior.

Palpación

La palpación se efectúa habitualmente estando la paciente acostada de espalda.


Se le pide que levante el brazo del lado que se va a examinar y coloque la mano
detrás de la cabeza. Toda la glándula debe ser examinada, incluyendo los cuatro
cuadrantes, el tejido bajo del pezón y la cola de las mamas. Además, se deben
examinar las axilas.

El examen se efectúa presionando con los dedos contra la pared torácica. El


recorrido puede ser en forma radial (desde el pezón a la periferia hasta completar
todo el círculo) o por cuadrantes.

Si se tiene la sensación de palpar un nódulo, es necesario precisar:

 la ubicación
 el tamaño
 la forma y si se logra delimitar con facilidad (bordes)
 la consistencia
 si es sensible
 si es posible desplazar o está adherido a los tejidos vecinos.
 si la piel está comprometida (ej: enrojecida o con aspecto de “piel de
naranja”)

Al tener la sensación de palpar un nódulo puede ser de ayuda palpar a


continuación con las dos manos, para precisar mejor las características de la
lesión.

Las mamas grandes son más difíciles de examinar y existe mayor riesgo que no
sea posible palpar algunos nódulos.

En mujeres en edad fértil, es frecuente que en el período justo antes de su


menstruación las mamas aumenten un poco de volumen, se hagan más sensibles
y se palpen numerosos nodulitos del tamaño de granos de arroz. que no tienen
mayor cuidado.
Las mamografías y ecografías complementan el examen de las mamas para
precisar mejor la naturaleza de lesiones que se palpan o descubrir otras que no
fue posible detectar.

Indudablemente la palpación y la inspección son acciones conjuntas y mediante


ellas se va recogiendo información.

Factores de riesgo para desarrollar cáncer de mama:

 tener familiares cercanos que hayan tenido cáncer de mama


 haber tenido cáncer de mama
 la edad (entre 40 años y por lo menos hasta los 65 a 70 años,
dependiendo también de los antecedentes familiares)
 una menarquia precoz (antes de los 12 años)
 el primer parto después de los 30 años
 no haber tenido hijos
 una menopausia después de los 55 años

Es conveniente que las mujeres tengan el hábito de autoexaminarse (ojalá una


vez al mes). Para esto levantan el brazo y se examinan la mama de ese lado con
la otra mano. Una buena oportunidad es hacerlo al ducharse o al acostarse. Si
están acostumbradas a examinarse, notarán precozmente una lesión que esté
apareciendo.

Algunas alteraciones:

Entre las lesiones palpables destacan:

 nódulos que corresponden a una enfermedad fibroquística de las mamas


 lesiones de bordes nítidos que corresponden a fibroadenomas (son más
frecuentes en mujeres jóvenes)
 lesiones que corresponden a un cáncer de mamas.
Si se palpa algo anormal, como un nódulo, va a ser necesario efectuar un
estudio de imágenes (una mamografía, que eventualmente se
complementa con una ecografía para distinguir entre nódulos sólidos y
quistes).

Salida de líquido por un pezón:


Puede salir en forma espontánea o al exprimir la glándula o el pezón
mismo. Este líquido puede ser:

 galactorrea: es la salida de leche en condiciones en que la mujer no está


lactando después de un embarazo. Entre las principales causas destacan
trastornos endocrinológicos y ciertos medicamentos.
 ser una secreción serosa, hemática o serohemática: en estos casos cabe
plantear la posibilidad de una lesión intraductal (habrá que identificar por
cuál conducto galactóforo sale el líquido).
 secreción purulenta en relación a un proceso infeccioso

Examen de las axilas:

La palpación de las axilas tiene especial importancia por la posibilidad de


encontrar ganglios comprometidos. Separando un poco el brazo, el examinador
palpa la axila presionando contra la pared torácica. Con su mano derecha, palpa
la axila izquierda, y con la mano izquierda, la axila derecha.

Las mamas en el hombre:

 ginecomastia: es el desarrollo de las mamas en el hombre, más allá de lo


normal. Es frecuente de observar en algunos jóvenes en la edad de la
pubertad. En los adultos se observa ocasionalmente por trastornos
hormonales, por la ingesta de algunos medicamentos o en enfermedades
como la cirrosis hepática.
 los hombres también pueden tener un cáncer de mamas, pero es poco
frecuente.

Glosario: galactorrea, ginecomastia, enfermedad fibroquística de las mamas,


fibroadenoma, cáncer mamario, papiloma intraductal, secreción serohemática.

Preguntas:

1. ¿En qué se fija en la inspección de las mamas?


2. ¿Cómo se efectúa la palpación de las mamas?
3. ¿Qué mujeres tienen un mayor riesgo de tener un cáncer de las mamas?
4. ¿En qué se fija al palpar un nódulo mamario?
EXAMEN DEL ABDOMEN

En el abdomen se ubican distintas vísceras, entre las que destacan el hígado y


vías biliares, gran parte del tubo digestivo; el bazo; riñones, uréteres, vejiga;
glándulas suprarrenales; además, en la mujer: útero, trompas de Falopio y ovarios
y, en el hombre, la próstata. Cada una de estas estructuras tiene una ubicación y
tamaño, desempeña funciones y es fuente de alteraciones y enfermedades. El
detalle conviene revisarlo en textos de anatomía y fisiopatología.

El examen mismo conviene efectuarlo en dos etapas:

A. Un examen general
B. El examen de las vísceras, propiamente tal

Se debe tener el cuidado de incluir las regiones inguinales. Además, se puede


complementar con el examen rectal y el ginecológico.

Referencias anatómicas:

Algunos puntos de referencia, son:

 los rebordes costales


 el apéndice xifoides
 el ombligo
 las espinas ilíacas ántero-superiores en cada lado
 las regiones inguinales
 el borde superior del pubis

División del abdomen por cuadrantes:

Se trazan dos líneas imaginarias perpendiculares que pasan por el ombligo. De


esta forma se delimitan cuatro cuadrantes:

 superior derecho
 superior izquierdo
 inferior derecho
 inferior izquierdo

División del abdomen en nueve sectores:

Se trazan dos líneas verticales y dos horizontales. Las dos primeras son la
continuación de las líneas medioclaviculares que se prolongan hacia abajo hasta
los lados del pubis. De las dos líneas horizontales, una pasa por el reborde costal
(aproximadamente la 10ª costilla), y la otra pasa por las crestas ilíacas ántero-
superiores. Se constituyen así nueve sectores (entre paréntesis se indican las
estructuras intra-abdominales que se ubican en esos sectores):

 en el tercio más alto:

- hipocondrio derecho (lóbulo hepático derecho, vesícula biliar, parte del riñón
derecho, glándula suprarrenal, ángulo hepático del colon).
- epigastrio (estómago, duodeno, páncreas, parte del hígado, aorta, vena cava
inferior)
- hipocondrio izquierdo (bazo, cola del páncreas, ángulo esplénico del colon,
polo superior del riñón izquierdo, glándula suprarrenal)

 en el tercio medio:

- flanco derecho (parte del riñón derecho y del colon ascendente)


- región umbilical (porción inferior del duodeno,

 intestino delgado, aorta, vena cava inferior

-flanco izquierdo (parte del riñón izquierdo y del colon descendente)

 en el tercio inferior:

- fosa ilíaca derecha (ciego, apéndice, extremo inferior del íleon, ovario,
desembocadura del uréter, canal inguinal)

- hipogastrio (útero, vejiga, colon sigmoides)


- fosa ilíaca izquierda (colon sigmoides, ovario, desembocadura del
uréter, canal inguinal)
En la pared posterior del abdomen se reconocen fundamentalmente las regiones
lumbares (se extienden desde las últimas costillas hasta las crestas ilíacas). El
tercio superior de los riñones queda a la altura de las costillas flotantes (11 y 12).

Irradiación de los dolores:

Conviene tener presente dónde se proyecta el dolor que se genera en distintas


estructuras. Algunos ejemplos son los siguientes:

 de la vesícula: en el hipocondrio derecho, pero también en epigastrio


 del estómago y duodeno: en el epigastrio y, eventualmente, en la región
umbilical. Una úlcera penetrante hacia el retroperitoneo puede generar
dolor en la región lumbar.
 del bazo: en el hipocondrio izquierdo
 del intestino delgado: cólicos intestinales provenientes del intestino
delgado producen dolor en la región umbilical o en todo el abdomen
 del colon: cólicos intestinales provenientes del colon producen dolor en
el hipogastrio o en todo el hemiabdomen inferior; las diverticulitis del
colon descendente producen dolor en la fosa ilíaca izquierda y el flanco
izquierdo; las apendicitis duelen de preferencia en la fosa ilíaca derecha.
 del riñón: duele especialmente en la fosa lumbar correspondiente, pero
también el dolor puede tener una irradiación hacia el flanco
correspondiente. Si el dolor se genera del uréter (por ejemplo, por una
litiasis), el dolor se irradia hacia la región inguinal y genitales externos.
 vejiga: molesta en el hipogastrio. A veces, se presentan dolores
irradiados. Por ejemplo:
 una neumonía basal puede proyectar dolor hacia el hipocondrio del
mismo lado
 un infarto agudo de la cara inferior del corazón puede doler en el
epigastrio
 un herpes zóster intercostal, a veces se asocia a dolores referidos al
abdomen
 un neumoperitoneo o un proceso anexial, puede proyectar dolor a un
hombro.

Examen del abdomen.

Aspectos que conviene tener presentes al realizar el examen:

 colocar al paciente en decúbito dorsal


 examinar por el lado derecho (pero conviene tener la capacidad de
examinar por ambos lados)
 disponer de una iluminación adecuada
 tratar de no tener las manos ni el instrumental fríos
 pedir al paciente que se relaje (tener una delicadeza especial en personas
que sufren de cosquillas)
 exponer el abdomen en forma amplia de modo de efectuar una buena
observación (desde la parte baja del tórax hasta las regiones inguinales).
Conviene tener cuidado por el pudor del paciente, pero sin dejar de
examinar en forma adecuada.
 no olvidar de examinar las regiones inguinales
 las zonas dolorosas conviene examinarlas al final
Inspección.

Conviene fijarse en lo siguiente:

 la forma del abdomen


 identificar áreas más prominentes o asimétricas
 cicatrices
 hernias
 lesiones de la piel
 presencia de circulación colateral
 latidos
 los movimientos respiratorios: lo normal es que con la inspiración se
produzca un abombamiento del epigastrio al descender el diafragma. En
algunas insuficiencias respiratorias, el diafragma no se contrae y es
arrastrado hacia el tórax en la inspiración, con lo que el abdomen en vez
de “abombarse” se deprime: esto se conoce como respiración paradojal.

La forma del abdomen puede ser diferente. Esto depende de la edad, de la


relación entre el peso y la talla, de la constitución del cuerpo, de lo atleta o
sedentaria que sea la persona y de alteraciones que puedan existir: tumores,
ascitis, meteorismo (gas aumentado en el intestino). Normalmente tiene una
forma redondeada o plana. En personas delgadas y en decúbito dorsal se aprecia
un abdomen excavado (escafoide o cóncavo). Si se aprecia abultado se habla de
un abdomen globuloso o prominente. Cuando en decúbito supino el abdomen
impresiona que se "rebalsa" hacia los lados se le llama en alforjas; si estando de
pie, se aprecia un gran pliegue que cuelga del hemiabdomen inferior se llama en
delantal.

La presencia de tumores o masas es otra importante observación. El aumento de


volumen por un útero grávido es algo bien conocido. Algo parecido, pero
localizado en el hipogastrio, ocurre con una vejiga distendida que no puede
vaciarse (globo vesical). Una gran esplenomegalia podrá dar un abultamiento en
el cuadrante superior izquierdo; una hepatomegalia, en el cuadrante superior
derecho.

En ocasiones se ven estrías de distensión que corresponden a rotura de fibras


elásticas de la piel. Se encuentran en los flancos y partes bajas del abdomen. Se
ven en mujeres que han tenido embarazos y en obesos que han bajado de peso y
son de color blancas. A veces, se encuentran estrías de color púrpura las que en
el contexto de una obesidad de predominio central e hipertensión arterial, pueden
ser manifestación de una enfermedad de Cushing.
En hemorragias que afectan el retroperitoneo (por ejemplo, en una pancreatitis
grave), pueden aparecer equímosis en la región umbilical (signo de Cullen) o en
los flancos (signo de Turner).

En cuadros de obstrucción intestinal, especialmente en personas delgadas, es


posible ver los movimientos peristálticos de las asas intestinales.

El ombligo normalmente es umbilicado (hundido) o plano. Cuando existe ascitis


se puede ver evertido (protruye hacia afuera). Una onfalitis es una inflamación
del ombligo que se manifiesta por enrojecimiento y secreción.

La distribución del vello pubiano es diferente en el hombre que en la mujer. En el


primero tiene una distribución romboidal, llegando hasta el ombligo. En la mujer
es de tipo triangular (ginecoide), sin extensión del vello hacia el obligo. Esta
distribución se altera en algunas enfermedades (por ejemplo, en los hombres con
cirrosis hepática tiende a adquirir una distribución ginecoide)

Hernias:

La presencia de hernias se hace más evidente cuando la persona puja y/o se pone
de pié. Las más frecuentes son las hernias umbilicales, inguinales y crurales.
Menos frecuente es la hernia de la línea blanca o alba (línea entre el ombligo y el
apéndice xifoides). Esto es diferente de la diátesis de los rectos abdominales, en
la que se aprecia un abombamiento a nivel de la línea alba cuando la persona
puja.

Una hernia incisional ocurre en relación a la cicatriz de una operación, cuando


los planos profundos no cerraron bien. Una evisceración es cuando la herida se
abre totalmente y se logran ver las vísceras.

Cicatrices:

Tradicionalmente se han distinguido varias cicatrices quirúrgicas, pero con la


introducción de las cirugías a través de laparoscopías, esto ha cambiado. En todo
caso, conviene saber reconocer:

 cicatriz de McBurney: usada en apendicectomías (se ubica en el cuadrante


inferior derecho y tiene una orientación oblícua). A veces, algunas
apendicectomías se efectúan a través de una laparotomíaparamediana
derecha infraumbilidal.
 cicatriz de Kocher: usada en colecistectomías y cirugías hepáticas (es una
incisión subcostal derecha, paralela al reborde costal). Para estas
operaciones también se usa una incisión paramediana derecha
supraumbilical.
 incisión mediana supraumbilical: usada para operaciones del estómago y
otras estructuras del hemiabdomen superior.
 cicatriz de Pfannenstiel: usada para cesáreas y operaciones ginecológicas
(es una incisión arqueada por encima de la sínfisis pubiana). Años atrás,
era frecuente que estas operaciones se hiciera a través de una
incisión mediana infraumbulical
 cicatrices de laparoscopías: son pequeñas cicatrices, de aproximadamente
1 cm, que se ubican en dos o tres sitios (frecuentemente en el ombligo y
en uno o dos sitios más de la pared abdominal)

Tipos de circulación venosa colateral:

Las circulaciones venosas colaterales anormales que se pueden observar son del
siguiente tipo:

 de tipo porto-cava: se notan venas que se irradian desde el ombligo hacia


la periferia; se observa en obstrucciones de la vena porta, situación en la
que la sangre busca camino por otros territorios (en este caso, las venas
periumbilicales).
 de tipo cava-cava: se notan venas por los flancos de la pared abdominal
que siguen un curso ascendente; se observa en obstrucciones de la vena
cava inferior.

Para determinar la dirección del flujo sanguíneo de una vena, se apoyan los dedos
índices de cada mano sobre un segmento de la vena, en un trayecto que no reciba
tributarias colaterales. Estando los dedos juntos y aplicando un poco de presión,
se separan de modo de exprimir toda la sangre de ese segmento. A continuación,
se levanta uno de los dedos y se ve la rapidez con la que la vena vuelve a llenarse
de sangre: si ocurre inmediatamente, la sangre fluye en ese sentido. Se repite la
maniobra levantando uno u otro dedo hasta estar seguro de la dirección de la
sangre.

Auscultación.

Lo que se trata de auscultar son ruidos que derivan de la movilidad del intestino y
posibles soplos vasculares. Se efectúa antes de la percusión y la palpación ya que
éstas pueden alterar los ruidos intestinales o ruidos hidroaéreos. La auscultación
debe ser metódica y cubrir los distintos cuadrantes del abdomen.

Mediante la práctica, es necesario familiarizarse con las características de los


ruidos intestinales para poder distinguir cuándo están normales, aumentados o
disminuidos. Por ejemplo, en las diarreas están aumentados en frecuencia e
intensidad (es conocido el "ruido de tripas" de las personas en estas situaciones);
en obstrucciones intestinales en que el intestino lucha por vencer una obstrucción
(íleo mecánico), los ruidos intestinales tienden a ser más frecuentes y con un tono
elevado (es necesario haberlo escuchado para "grabárselo" en la mente); en
parálisis intestinales (íleo paralítico), los ruidos están ausentes. En estos casos
conviene escuchar durante un rato prolongado antes de sacar conclusiones.

Otros ruidos que es posible escuchar tienen relación con situaciones en las que se
acumula mucho líquido mezclado con gas, ya sea en el estómago o en el
intestino. Esto puede ocurrir en obstrucciones de la salida del estómago
(síndrome pilórico) o en parálisis u obstrucciones intestinales (cuadros de íleo): si
se sacude al paciente teniendo la membrana del estetoscopio apoyado en el
abdomen es escuchan ruidos semejantes a los que se producen al agitar un tonel
parcialmente lleno de líquido. Esta característica se llama bazuqueo gástrico,
cuando es por síndrome pilórico, y ruidos de sucusión intestinal, cuando se
relaciona con un íleo (pero en la práctica, la mayoría de los médicos generalizan
y hablan de ruidos de bazuqueo). A veces estos ruidos se escuchan como algo
normal si la persona ha ingerido recientemente una bebida o un vaso de agua.
También se podrían escuchar, a veces, en cuadros de diarrea, como un fenómeno
pasajero, sin que tenga las implicancias de una obstrucción intestinal.

Otros ruidos que se pueden auscultar son soplos por flujos turbulentos dentro de
las arterias:

 en relación a la aorta abdominal o por irradiación desde el corazón: se


auscultan en la línea media del epigastrio
 en relación a una estenosis de una arteria renal: en el epigastrio, pero un
poco lateral a la línea media, o en las regiones lumbares (ángulo costo-
lumbar); esta es una maniobra que puede rendir especialmente en
pacientes hipertensos (pero es poco frecuente de encontrar).
 otros soplos: por estenosis de arterias ilíacas (por debajo del ombligo,
lateral a la línea media) o de arterias femorales (en las regiones
inguinales).

En mujeres embarazadas se pueden auscultar los latidos cardíacos fetales a partir


de las 16 a 18 semanas. Se escuchan mejor con una corneta especial que usan los
obstetras y matronas o mediante dispositivos con amplificación.

Percusión.

Normalmente al percutir el abdomen se escuchan ruidos sonoros que reflejan el


contenido de aire en el tubo digestivo.

Frente a un abdomen distendido, la percusión puede ayudar a diferenciar si la


distensión es por acumulación de gas (meteorismo), líquido en el peritoneo
(ascitis), o un aumento de volumen anormal (tumor, globo vesical, útero
miomatoso, etc.).

La forma de interpretar estos sonidos es la siguente:

 si el problema es acumulación de gas en el intestino: se escucha


hipersonoridad o timpanismo
 si el paciente tiene acumulación de líquido en el peritoneo (ascitis), se
recurre a las siguiente maniobras: -la que más rinde es cambiar de
posición a la persona, de un decúbito lateral al opuesto, y

vice-versa: en cada posición se busca en cada flanco el límite entre lo sonoro


(donde todavía hay aire) y lo mate (donde predomina el líquido). Como se
comprenderá, al estar la persona hacia un lado, en el lado que está abajo se tiende
a acumular líquido y en el de arriba se encuentran ruidos sonoros; al cambiar de
posición, se invierte la situación. Si se tuvo la precaución de hacer una pequeña
marca con un lápiz del límite sonoro-mate, se verá un desplazamiento. Esto se
conoce en la jerga médica como matidez desplazable. Si la diferencia entre una
marca y otra en uno u otro lado es mayor de 4 cm, sería significativo como para
pensar que existe ascitis. En un cuadro de íleo paralítico, en que se acumula
líquido en las asas intestinales, también se puede encontrar matidez desplazable.
En este caso, se deben considerar otros aspectos clínicos para hacer el
diagnóstico diferencial.

- otras maniobras, pero menos confiables para detectar ascitis, son:


 percutir estando la persona en decúbito dorsal: el área de sonoridad se
tiende a concentrar en la región más central del abdomen y el líquido se
reparte en la periferia.
 efectuar un pequeño golpe en un flanco para producir "ondulaciones" del
líquido y ver si se propagan hacia el otro flanco; para evitar que lo que
"ondule" sea el tejido adiposo de la pared abdominal, se coloca el canto
de una mano en la línea media del abdomen. La propagación de estas
ondas constituyen el signo de la ola. No es un signo confiable.
 si el problema es un útero aumentado de volumen o una vejiga
distendida (globo vesical) se encuentra una matidez en el hipogastrio que
tiene una curvatura hacia arriba siguiendo la forma de la víscera dilatada
 la percusión también se usa para delimitar vísceras como el hígado (se
verá más adelante).

Palpación.

Se comienza efectuando una palpación superficial mediante la cual se buscan


puntos dolorosos y se evalúa si la pared abdominal es depresible. Cuando existe
resistencia muscular, puede ser voluntaria o involuntaria. En el primer caso
puede deberse a tensión nerviosa, temor a sentir dolor, frío o cosquillas. Es
necesario tranquilizar al paciente y solicitarle que se relaje. El examinador debe
poner su antebrazo y mano en posición horizontal, y los dedos van examinando
ejerciendo una presión suave y uniforme. Se recorre el abdomen en todos sus
cuadrantes teniendo presente qué se puede llegar a palpar en cada sector de
acuerdo a la anatomía normal.

A continuación se efectúan una palpación profunda mediante la cual se


identifican con más detalles las estructuras intraabdominales. Es frecuente que se
pueda desencadenar una molestia al presionar sobre el ciego, colon sigmoides o
la aorta. Si se repite la palpación con más cuidado es posible que la molestia no
ocurra. La palpación profunda se puede efectuar con una o las dos manos. En
esto influye mucho la experiencia que el examinador se haya ido formando y
finalmente lo que a él le resulte mejor.

Un examinador delicado trata de provocar el menor dolor posible, sin perder


información necesaria para el diagnóstico.

Si se siente una masa, se debe precisar:

 localización
 tamaño
 forma
 consistencia
 si es sensible a la palpación
 si tiene latido
 si se desplaza al palparla o con la respiración
 si forma parte de una víscera

Finalmente, con la información recogida, se trata de interpretar a qué


corresponde: ¿una vesícula inflamada? ¿un globo vesical? ¿una esplenomegalia?
¿un aneurisma de la aorta? etc.

Ocasionalmente podría ocurrir que se palpa algo, pero no queda claro si forma
parte de la pared abdominal o es intra abdominal. Una maniobra que ayuda a
hacer esta diferenciación es pedir a la persona que se intente sentar mientras uno
está palpando la masa: si es de la pared se sigue palpando más o menos igual y si
es intra abdominal, tiende a palparse menos o desaparecer.

Puntos dolorosos:

Cada afección duele en sitios específicos. Algunos de ellos son:

 apendicitis: lateral al punto medio de una línea imaginaria entre el


ombligo y la espina ilíaca ántero-superior
 colecistitis aguda: bajo el reborde costal derecho, lateral al borde externo
del músculo recto abdominal
 diverticulitis: duele en el cuadrante inferior izquierdo o la fosa ilíaca y el
flanco izquierdo

Las peritonitis se deben a una irritación del peritoneo. Con frecuencia se deben a
la perforación de una víscera hueca (por ejemplo, como complicación de una
apendicitis o por perforación del intestino). Puede ser localizada o difusa, según
el proceso logre ser contenido o no.

El abdomen en estas condiciones es muy sensible y una palpación suave es capaz


de desencadenar dolor. Incluso, las sacudidas que se producen al percutir el
abdomen desencadenan dolor. También cuando el paciente tose. Se encuentra un
signo que tiende a ser bastante característico que consiste que después de
presionar el abdomen y soltar bruscamente, la persona experimenta un intenso
dolor. Este es el signo de Blumberg. Duele más al retirar la presión que al
ejercerla.
Examen de las vísceras abdominales:

Hígado:

El hígado se ubica preferentemente en la región del hipocondrio derecho, pero su


lóbulo izquierdo se proyecta al epigastrio.

Al examinarlo se determina:

 su límite superior
 el borde inferior
 la proyección hepática (o sea, la distancia entre el límite superior y el
borde inferior, lo que da una idea de su tamaño)

Determinación del límite superior del hígado: se efectúa


fundamentalmente mediante percusión. Se percute a nivel de la línea
medio clavicular, desde los pulmones (área sonora) hacia el hígado. En el
punto que el sonido cambia de sonoro a mate se ubica el límite superior
del hígado. Esa ubicación se precisa contando el estacio intercostal
correspondiente partiendo desde el segundo espacio intercostal (que
está a la altura del ángulo de Louis) hacia abajo. Lo normal es que esté a
nivel del quinto espacio intercostal derecho, en la línea medio clavicular.

De lo anterior se puede ver que el hígado en contacto con la pared


abdominal da una “matidez”. Este signo podría no encontrarse si se
interpone un asa de colon entre el hígado y la pared. También se pierde
la “matidez hepática” en cuadros de pneumoperitoneo en que entre aire a
la cavidad peritoneal (por ejemplo, en una perforación gástrica o
intestinal).
Determinación del borde inferior del hígado: seefectúa mediante la
palpación. Estando el paciente en decúbito dorsal, se va con la mano al
encuentro del borde inferior al momento que el paciente efectúa una
inspiración. Algunas personas prefieren palpar con la punta de sus dedos,
con la mano en dirección al tórax. Otros lo hacen "enganchando" el borde
inferior con la mano en dirección al abdomen y los dedos flectados.
Conviene partir palpando unos cuantos centímetros por abajo del reborde
costal e ir subiendo hasta lograr sentir el borde inferior (si el hígado fuera
muy grande y no se palpó suficientemente bajo, podría no captarse el
borde inferior).

Al mismo tiempo de palpar el borde inferior del hígado se aprovecha de precisar


otras características:

 cuántos centrímetros se proyecta por debajo del reborde costal


 qué consistencia tiene el hígado (lo normal es que sea blando y elástico;
los hígados cirróticos son más duros)
 cómo es el borde (lo normal es que sea redondo; un hígado cirrótico
puede ser más cortante)
 en el caso de hígados que se proyectan varios centímetros bajo el
reborde costal, y en personas delgadas, podría llegara ser posible palpar
la superficie de la víscera (lo normal es que sea liso; hígados cirróticos o
tumorales podría tener una superficie algo irregular o nodular)
 crecimiento lóbulo izquierdo hacia el epigastrio
 Es frecuente que el borde inferior del hígado no se logre palpar,
especialmente en personas con sobrepeso. Cuando la palpación es
positiva y el hígado es normal, se palpa de consistencia blanda pero bien
definida, y la maniobra no es dolorosa. En algunas enfermedades estas
características cambian, por ejemplo:
 en la cirrosis hepática el borde es más cortante y la consistencia es más
dura
 si fuera un hígado tumoral, se podría encontrar grande, firme y nodular.
 si se trata de un paciente con insuficiencia cardiaca, se puede llegar a
palpar un borde redondo, blando y podría ser algo sensible a la palpación
 en cuadros de hepatitis aguda muchas veces se logra palpar el borde
inferior blando y doloroso a la palpación.
 una variante anatómica que se considera normal es el lóbulo de
Riedel que consiste en una lengüeta del lóbulo derecho del hígado que
desciende hasta al cresta ilíaca.

Proyección hepática: el la altura del hígado determinada por la diferencia entre el


límite superior y el borde inferior; se expresa en centímetros. Lo normal es que la
proyección hepática sea de 10 a 12 cm. Valores superiores estarían reflejando
una hepatomegalia. Una consideración respecto a esta medición es tener presente
que si el límite superior se determinó estando el paciente en espiración y el borde
inferior estando en inspiración, artificialmente estaríamos aumentando el tamaño
del hígado.

Respecto a la vesícula biliar, normalmente no se palpa. Cuando se inflama


(colecistitis), el signo cardinal es el dolor que aumenta con la palpación (signo de
Murphy positivo). En estados más avanzados el proceso inflamatorio lleva a una
reacción local de los tejidos vecinos y se forma un plastrón vesicular. En estos
casos se palpa una masa subcostal, dolorosa, de límites difíciles de precisar.
Incluso, puede ser difícil de diferencia de un tumor de la vía biliar. A veces la
vesícula está dilatada por obstrucción del conducto cístico o a nivel del bacinete
por un cálculo y se palpa como una “pera” (hidrops vesicular). Una palpación
parecida podría ocurrir si existe una obstrucción a nivel de la ampolla de Vater
por un tumor (signo de Courvoisier): estas vesículas habitualmente no duelen y el
paciente está ictérico.

Examen del bazo:

El bazo también se explora mediante la percusión y la palpación. Se encuentra


bajo la parrilla costal, entre la 6ª y la 10ª costilla, a nivel de la línea medio axilar,
en una posición oblicua. Lo habitual es pedir al paciente que respire profundo e ir
al encuentro del polo inferior con la punta de los dedos (con la inspiración se
contrae el diafragma y el bazo desciende). Normalmente no se palpa en adultos,
salvo excepciones. Esto hace que cuando es posible palpar el polo inferior se
piense que existe una esplenomegalia. En distintas condiciones se puede
presentar un bazo grande: hipertensión portal (que determina una congestión
venosa), tumores (ej.: linfoma, leucemia mieloide crónica), infecciones (ej.:
endocarditis bacteriana, fiebre tifoídea), hemólisis crónicas, etc.

Cuando no es posible palpar el polo inferior, se puede recurrir a la percusión del


“área esplénica” a nivel de la línea medio axilar, percutiendo un poco por delante
y por detrás, en la región costal baja. Si se pesquiza una matidez que se proyecta
por delante de la línea axilar anterior, se estima que el bazo puede estar grande.
Indudablemente si se palpa el borde inferior es más confiable como signo de
esplenomegalia que la percusión.

Si el bazo no se logra palpar en decúbito dorsal, se puede recurrir a poner al


paciente en decúbito lateral derecho (se le pide que flecte un poco su pierna
izquierda y relaje la pared abdominal). En esa posición (conocida comoposición
de Shuster), y ubicándose por detrás del enfermo, se intenta “enganchar” el polo
inferior del bazo durante una inspiración profunda.

Examen de los riñones.


Se ubican en la parte más posterior del abdomen (en el retroperitoneo). Se
examinan mediante la palpación. Generalmente no se logran palpar, salvo en
personas delgadas. El riñón derecho se ubica un poco más bajo que el izquierdo y
su polo inferior tiene más posibilidades de palparse (el resto de los riñones queda
bajo la parrilla costal).
Cuando alguno de ellos está aumentado de tamaño es más factible que se pueda
palpar (por ejemplo, en hidronefrosis, riñón poliquístico, tumor renal, etc.).

Para examinarlos, el examinador trata de palparlos poniendo una mano bajo la


región lumbar y la otra sobre el flanco: se ejerce presión entre las dos manos y se
trata de sentir si se interpone una “masa” compatible con el polo inferior de
alguno de los riñones. La posición de las manos depende del lado que se ubique
el examinador. Se habla que la “masa” tiene contacto lumbar cuando al empujar
hacia arriba, el movimiento se transmite hacia la mano superior. Este signo es
bastante propio de los riñones.

Otro signo que se busca en el examen de los riñones es la puño percusión; rinde
especialmente en cuadros de pielonefritis aguda. Estando el paciente sentado, se
golpea con la mano en forma de puño sobre las fosas lumbares. Cuando existe
una inflamación aguda del uno de los riñones se desencadena dolor.

Palpación de la aorta.

Se logra palpar en personas de contextura delgada o cuando está muy dilatada.


Lo que es más frecuente es sentir un latido en la región del epigastrio. El
diámetro normal de la aorta no supera los 3 cm (en promedio, 2,5 cm). Para
delimitar su diámetro se palpa primero la aorta por un borde y luego por el otro, o
con las dos manos se aprecia la distancia de un borde al otro. Esta pesquisa es
más importante en personas mayores de 50 años ya que con los años aumenta la
posibilidad de encontrar un aneurisma. Si se sospecha un problema de este tipo,
conviene solicitar una ecotomografía para definir mejor las características de la
aorta.

Examen de las regiones inguinales.

Una de las partes que con alguna frecuencia no son examinadas bien son las
regiones inguinales porque se despeja el abdomen solamente hasta ese nivel. Con
esto se pueden escapar del examen físico alteraciones como las hernias y
adenopatías de esta región.

Hernias inguinales y crurales.

En el trayecto del canal inguinal pueden aparecer dos tipos de hernias:

 hernias inguinales indirectas (porque protruyen por el anillo inguinal


interno y bajan por el canal inguinal). Son más frecuentes en niños y
jóvenes de sexo masculino.
 hernias inguinales directas (porque protruyen a través de la pared
posterior del canal inguinal). Son más frecuentes en personas mayores.

Si el contenido de estas hernias desciende en el hombre hasta el escroto, se habla


de una hernia inguino-escrotal.

Por debajo del ligamento inguinal y medial a los vasos femorales, puede aparecer
una hernia pequeñita, pero que puede dar problemas grandes si se atasca (ej.:
obstrucción intestinal) y es la hernia crural o femoral. Es más frecuente en
mujeres de la tercera edad.

Estas hernias se examinan mediante la inspección y la palpación. Conviene


solicitar al paciente que puje. También ayuda mucho repetir el examen estando el
paciente de pie y solicitándole que puje. Con esto las hernias tienden a protruir y
se vuelven más evidentes.

Al presionar una hernia que no está complicada, es posible reducirla y desplazar


el contenido de ella hacia el interior de la cavidad abdominal. Muchas veces esto
se acompaña con una sensación palpable de desplazamiento y ocasionalmente,
“gorgoteo”, que ayuda mucho a “convencerse” que se trata de una hernia.

Una hernia “atascada” es aquella que no se puede reducir (que los tejidos vuelvan
a su sitio original). Una hernia “estrangulada” tiene además la condición de poder
tener compromiso vascular y por lo tanto no se debe intentar reducir.

Una conclusión importante de esta parte del examen es: “No se olvide de
examinar las regiones inguinales”.

Tacto rectal.

El tacto rectal debe ser considerado como parte del examen del abdomen ya que
puede aportar información valiosa.

Se puede efectuar con el paciente en distintas posiciones:

 en decúbito lateral, habitualmente sobre el lado izquierdo:


_con la extremidad de más abajo extendida y la de más arriba
semiflectada (posición de Sims)
_con ambas piernas flectadas a nivel de las caderas y rodillas

 estando el paciente en decúbito dorsal con ambas extremidades


inferiores flectadas y separadas
 estando el paciente boca abajo:
_de pie, inclinado hacia delante y apoyando sus manos o codos sobre la
camilla
_en una posición genupectoral (apoyándose sobre las rodillas y codos)

Cualquiera sea la posición elegida, se debe respetar el pudor del paciente.

En la inspección de la región anal se aprecia el aspecto de la piel y alteraciones


que puedan existir: hemorroides externos, fisuras, orificios de fístulas perianales,
etc. En algunas ocasiones se le solicita al paciente que puje para ver si se produce
un prolapso rectal o se asoman hemorroides internos.
Luego se efectúa la palpación colocándose un guante desechable y lubricando el
dedo índice con vaselina, dejando en la punta un poco más. Antes de introducir el
dedo, conviene lubricar un poco la entrada del orificio anal. Luego se introduce
con cuidado tratando de no producir dolor. En la entrada se aprecia el tono del
esfínter anal (presión que ejerce sobre el dígito). Si el examen provoca dolor, o
en personas muy tensas, el tono aumenta; en cambio, en ancianos o pacientes con
lesiones neurológicas, se encuentra disminuido. La presencia de una fisura o un
hemorroide trombosado produce tanto dolor que el examen no es posible
efectuar. Un absceso perianal puede dar una zona abultada y dolorosa.

Introducido el dedo, se aprecia la cavidad de la ampolla rectal, sus paredes y el


contenido de deposiciones. En los hombres, en la pared anterior, se palpa la
próstata, y en las mujeres, el cuello del útero. Es importante fijarse si existe
alguna estrechez, dureza o crecimiento exofítico en las paredes de la ampolla que
sugiera del crecimiento de un tumor. En las apendicitis aguda, se desencadena
dolor la presionar hacia la pared derecha.

La próstata, en condiciones normales, se palpa como una nuez de un diámetro de


unos 3 a 4 cm. Se distinguen dos lóbulos laterales y un surco central. La
superficie es lisa y la consistencia cauchosa. A veces se palpan las vesículas
seminales en la región más alta. Es frecuente que con los años, especialmente
pasados los 50 años, la próstata crezca llegando en algunas personas a constituir
un adenoma prostático. Cuando se palpan durezas o crecimientos como nódulos
se debe pensar en la posibilidad de un cáncer de la próstata.

El aspecto de la deposición que mancha el dedo del guante al terminar el examen


puede ayudar especialmente cuando existe la sospecha que el paciente esté
sangrando:

 se aprecia sangre fresca, roja, si el sangramiento es bajo


 la deposición es de color negro cuando existe una hemorragia digestiva
alta
 a veces, aunque la deposición aparece de aspecto normal, puede ser
aconsejable efectuar un test de sangre oculta (test de Weber o de
Guayaco): en un tarjetón diseñado para esa finalidad, se pone un poco de
deposición sobre la que se agrega un reactivo químico y si existe sangre
se produce un cambio de color.

Glosario de términos: ascitis, bazuqueo, colecistitis, esplenomegalia, íleo,


esplenomegalia, neumoperitoneo, peritonitis, signo de Cullen.

Preguntas:

1. ¿Cuáles son las nueve regiones del abdomen que se usan para ubicar sus
estructuras?
2. ¿Qué es el bazuqueo gástrico y cuándo se encuentra?
3. ¿Cómo se busca la matidez desplazable cuando existe ascitis?
4. ¿Cómo se determina la proyección hepática?
5. ¿Cómo palpa el bazo?
6. ¿Qué signos se encuentran en el abdomen cuando existe una peritonitis
aguda?
7. ¿Cómo se diferencia una hernia inguinal de una crural
8. ¿Cómo se efectúa un tacto rectal y qué se puede encontrar?

EXAMEN DE LOS GENITALES EXTERNOS MASCULINOS


Y DE LA PRÓSTATA (*)

Conceptos de anatomía.

Los órganos genitales masculinos están formados por el pene, los testículos, el
escroto, la próstata y las vesículas seminales.

El pene está formado por dos cuerpos cavernosos, que forman el dorso y los
lados, y el cuerpo esponjoso, que contiene la uretra. El cuerpo esponjoso se
ensancha en el extremo distal para formar el glande y unos 2 mm por debajo de
su punta se encuentra el orificio uretral.
El prepucio cubre normalmente el glande, salvo cuando el paciente ha sido
circuncidado. Entre ambos se produce un material sebáceo, de aspecto
blanquecino y maloliente, llamado esmegma.

El escroto está dividido en la mitad por un tabique que conforma dos bolsas que
contienen los testículos con sus correspondientes epidídimos. Por encima de los
testículos se identifican los cordones espermáticos que están formados por los
conductos deferentes, los vasos sanguíneos arteriales y venosos (plexos
pampiniformes) y fibras del músculo cremasteriano.

Los testículos son glándulas ovoideas que miden unos 4 cm de eje mayor. En su
parte superior y posterolateral, por lo menos en el 90% de los hombres, se ubica
el epidídimo que cumple una función de depósito y sitio de tránsito y maduración
de los espermios. El conducto deferente nace en la cola del epidídimo, asciende
por el cordón espermático, atraviesa el conducto inguinal y se une con las
vesículas seminales para formar el conducto eyaculador que llega a la uretra a
nivel de la próstata. El semen está formado por los espermios más las secreciones
de los conductos deferentes, las vesículas seminales y la próstata.

La próstata es una glándula como una castaña que rodea la uretra y el cuello de
la vejiga y está formada por dos lóbulos laterales y un lóbulo medio. Mediante el
tacto rectal es posible palpar los dos lóbulos laterales separados por un surco en
la mitad.

El drenaje linfático del pene y del escroto se efectúa hacia los ganglios
inguinales, y el de los testículos, hacia los ganglios intraabdominales.

Examen de los genitales.

El examen de los genitales de un hombre puede ser una situación embarazosa y


por lo mismo, conviene efectuarlo con delicadeza. Esta es un área muy sensible
para los hombres y se debe evitar comentarios o expresiones que produzcan
incomodidad.

El examen se efectúa mediante la inspección y la palpación. Las partes que se


deben identificar son:

 el vello pubiano
 el pene
 el glande
 el meato uretral
 el escroto
 los testículos
 los epidídimos
 los cordones espermáticos.

El vello genital o pubiano tiende a ser abundante y en el hombre se continúa


hacia el ombligo. Se pueden encontrar piojos (Phthirius pubis) o liendres (huevos
de piojos) en personas poco aseadas.

En los pacientes no circuncidados es necesario retraer el prepucio para examinar


el glande y el meato uretral.

Entre las alteraciones que se pueden encontrar en el pene, destacan las siguientes:

 Fimosis: consiste en la dificultad para descubrir el glande debido a un


prepucio estrecho.

 Parafimosis: es la dificultad de deslizar el prepucio nuevamente hacia


adelante después que se ha descubierto el glande, debido a que es
estrecho; lo comprime y lo puede edematizar.

 Balanitis: es una inflamación del glande que ocurre sólo en hombres no


circuncidados, frecuentemente con fimosis o diabéticos. Se debe a
infecciones bacterianas o por hongos (Candida).

 Balanopostitis es una inflamación del glande y del prepucio.

 Hipospadias: es una condición con que nace la persona donde el meato


uretral desemboca más abajo de lo normal, en una posición ventral.

 Ulceras: pueden ser de distinto tipo y naturaleza. Entre las úlceras que
afectan el glande y el prepucio destaca el chancro sifilítico que es una
úlcera ovalada o redonda, de bordes indurados, fondo liso, y aparece dos
semanas después de una exposición a la enfermedad.

 Herpes genital: son vesículas superficiales rodeadas de un halo


eritematoso, muy dolorosas, que se deben a una infección por el virus
herpes simple tipo 2.

 Condiloma acuminado o papilomas genitales: son lesiones como


verrugas que se deben a infecciones virales.
 Molluscum contagiosum: son lesiones como pequeñas pápulas algo
umbilicadas en el centro, son de transmisión sexual y se deben a
infecciones por virus.

 Carcinoma del pene: es un cáncer habitualmente de tipo escamoso, que


tiende a presentarse en hombres no circuncidados, poco preocupados de
su higiene.

 Enfermedad de Peyronie: consiste en el desarrollo de bandas fibrosas en


el dorso del pene, por debajo de la piel, que lo pueden deformar y
provocar erecciones dolorosas.

 Uretritis: se puede encontrar una secreción que sale por el meato uretral,
la cual debe estudiarse mediante tinciones de extendidos y cultivos de
distinto tipo, según las causas probables (ej.: infección por gonococo)

El escroto y su contenido.

En la superficie del escroto se pueden encontrar lesiones de aspecto amarillento


que corresponden a quistes sebáceos. En ocasiones, el escroto se presenta muy
edematoso y esto se observa en enfermedades asociadas a retención de líquidos,
como ocurre en la insuficiencia cardíaca, síndrome nefrósico o cirrosis hepática.

En el examen de los testículos es frecuente encontrar el izquierdo más abajo que


el derecho. Para palparlos se trata de presentarlos de modo de facilitar el examen.
Para esto se toma un testículo entre los dedos medio y anular de cada mano,
dejando los dedos índice y pulgar libres para que puedan palpar la superficie de
la glándula. También se podrían palpar usando los dedos pulgar, índice y medio.
Cuando el músculo cremasteriano retrae los testículos el examen se dificulta y es
necesario traccionar un poco el testículo para asirlo en forma adecuada.

Debe sospecharse de cualquier dureza o nódulo en la superficie del testículo que


pueda indicar la presencia de un cáncer. Ante cualquier duda es necesario
complementar el examen con una ecotomografía.

Los hombres deben tener la costumbre de examinarse los testículos de vez en


cuando buscando la aparición de nódulos. Durante un baño de tina con agua
caliente o en la ducha, puede ser un buen momento para efectuarlo. Un cáncer
testicular se puede manifestar desde lesiones pequeñas, a una masa de mayor
tamaño, peso y consistencia.
También se debe examinar los epidídimos, los conductos deferentes y el cordón
espermático. Los epidídimos se palpan como un cordón que sigue el borde
posterolateral de los testículos y que es más grueso en el polo superior.
Los conductos deferentes, cuando son normales, se palpan como cordones lisos,
indoloros y forman parte de los cordones espermáticos. Si existe una hernia
inguinoescrotal, el volumen de ese lado del escroto se aprecia abultado.

Entre las alteraciones que se pueden encontrar destacan:

 Cáncer testicular: se manifiesta como un aumento de volumen, que


puede ser muy localizado (como una lenteja) o formar una masa,
habitualmente indolora, que aparece con mayor frecuencia en adultos
jóvenes, entre los 15 y los 30 años.

 Quiste de la cabeza del epidídimo o espermatocele: es una formación


quística que se palpa como un nódulo en la cabeza del epidídimo, fuera
de los límites del testículo. En general, es de evolución benigna.

 Hidrocele: es un aumento de volumen debido a la acumulación de líquido


en la túnica vaginal que es una membrana que rodea al testículo y que
normalmente deja una cavidad virtual. Si se apoya una linterna sobre la
piel del escroto, en la zona del aumento de volumen, se observa un
fenómeno de transiluminación que consiste en que la luz difunde en un
área extensa correspondiente al líquido acumulado.

 Orquitis: es una inflamación aguda de un testículo que se puede observar


en enfermedades infecciosas virales, como las paperas, cuando se
presenta en adolescentes o adultos. En un comienzo la glándula se ve
aumentada de volumen y está muy sensible; con el tiempo, una vez que
se resuelve la inflamación, puede evolucionar hacia la atrofia.

 Epididimitis: es una inflamación del epidídimo muy dolorosa y se


relaciona con infecciones urinarias o de la próstata. Existen epididimitis
de evolución crónica que se relacionan con infecciones como la
tuberculosis.

 Torsión testicular: es una urgencia quirúrgica en la que el testículo gira


sobre su eje y puede llegar a comprometer la circulación de la glándula. El
testículo se ve retraído y la palpación es extremadamente dolorosa.
 Hidátide torcida: es otra condición que se acompaña de dolor. Se palpa
un pequeño nódulo sensible hacia el polo superior. Es más frecuente de
encontrar en niños en edad puberal.

 Varicocele: corresponde a dilataciones varicosas de las venas del plexo


pampiniforme del cordón espermático. Se observa más frecuente en el
lado izquierdo, estando el paciente de pie. Puede asociarse a una
disminución de la fertilidad.

 Criptorquidia: es una condición en la que un testículo no logró descender


a la bolsa escrotal y quedó en el canal inguinal o dentro del abdomen.
Estos testículos se atrofian y con el tiempo tienen mayor tendencia a
desarrollar un cáncer.

Condiciones en las cuales se encuentran testículos chicos son la criptorquidia,


secuela de una orquitis, por ingesta de estrógenos, cirrosis hepática o alteraciones
cromosómicas (síndrome de Klinefelter).

Se encuentra un aumento de volumen escrotal en el hidrocele, hernias


inguinoescrotales, tumores, procesos inflamatorios y cuadros edematosos.

Próstata.

La próstata se evalúa mediante el tacto rectal (se recomienda ver el capítulo sobre
examen de abdomen).

La próstata normal se debe palpar como una glándula de superficie lisa y


consistencia elástica que protruye discretamente hacia el lumen rectal. Debe ser
posible identificar los dos lóbulos laterales. Las vesículas seminales
frecuentemente no son palpables por estar en la parte de más arriba.

Con la edad, la glándula tiende a crecer y también aumenta la protrusión hacia el


lumen del recto; el surco en la línea media se vuelve más difícil de identificar. Si
se palpan nódulos duros e irregulares se debe pensar en la presencia de un cáncer.

Los programas de detección precoz de cáncer prostático recomiendan efectuar un


examen anual en forma rutinaria pasados los 50 años, o antes, si existen
antecedentes de cáncer en familiares cercanos. Los métodos más usados para
evaluar la glándula son el tacto rectal y la determinación del antígeno prostático
específico.
La próstata puede presentar inflamaciones agudas de tipo séptico (prostatitis
aguda) y, eventualmente, desarrollar una colección purulenta (absceso
prostático). En esos casos, la glándula está aumentada de tamaño y es muy
sensible a la palpación.

Definiciones incorporadas al glosario de términos: Fimosis,


parafimosis, balanitis, balanopostitis, hipospadias, úlceras, condiloma
acuminado, herpes genital, molluscum contagiosum, carcinoma del pene,
enfermedad de Peyronie, uretritis, hidrocele, orquitis, epididimitis, esmegma,
espermatocele, varicocele, criptorquidea.

Preguntas:

1. ¿Qué lesiones se pueden encontrar en el glande?


2. ¿Qué alteración permite sospechar en un cáncer testicular?
3. ¿Cómo es la palpación de una próstata normal y de un cáncer de
próstata?
4. ¿Qué es una criptorquidia?
5. ¿Qué es un varicocele?
6. ¿Hacia dónde drenan los linfáticos del escroto y de los testículos?
7. ¿Qué cuadro testicular se considera una emergencia que se debe resolver
rápido?

EXAMEN DE LA COLUMNA Y RTICULACIONES (*)

Sistema Músculo-Esquelético: Columna y Articulaciones.

Se agradece la colaboración de la Dra. Marcela Cisternas en la revisión de este


capítulo, al aportar nuevos conocimientos y reestructurar muchas de sus partes,
con lo que se logró un material docente de mejor calidad.
Conceptos de anatomía y fisiología.

Las articulaciones en general unen dos o más huesos. Lo pueden hacer de


distintas formas y de eso depende el grado de movimientos que presentan.

Al examinar cada articulación conviene conocer su anatomía, sus principales


puntos de referencia anatómica y sus movimientos.

Las articulaciones que tienen un amplio rango de movimientos diartrosis o


articulaciones sinoviales en general presentan un cartílago que cubre las
superficies óseas, una membrana sinovial que nace de los bordes del cartílago y
tapiza el interior de la articulación, y un líquido lubricante el líquido
sinovial que baña la cavidad articular. Toda esta estructura está contenida en
una cápsula articular de tipo fibrosa, reforzada por ligamentos que se extienden
de un hueso a otro.

Otras articulaciones como las que existen entre los cuerpos


vertebrales permiten un movimiento muy limitado. En este caso los huesos
están separados por un disco fibrocartilaginoso, en cuyo centro se dispone un
núcleo pulposo que sirve para absorber las fuerzas entre los cuerpos vertebrales.

En aquellos lugares en los que se produce roce, se presentan unos sacos


sinoviales (bursas) en forma de discos, cuyas superficies interiores están
lubricadas y pueden deslizarse

Examen de Articulaciones periféricas

Consta de tres etapas:

1. Inspección: evaluar aumento de volumen, eritema o deformación de cada


articulación
2. Palpación: evalúa sensibilidad, calor, presencia de derrame articular y
crépitos
3. Movimientos: deben evaluarse los movimientos activos, pasivos y contra
resistencia

Luego de haber evaluado cada articulación en forma individual, se debe elaborar


un patrón de compromiso basado en los siguientes elementos:

1. Número de articulaciones comprometidas

 Monoarticular: una articulación


 Oligoarticular: 2-3 articulaciones
 Poliarticular: 4 o más articulaciones comprometidas

2. Tipo de compromiso

 Simétrico (compromiso articular similar ambos hemicuerpos)


 Asimétrico

3. Tipo de articulaciones afectadas

 Grandes (rodilla, codos, tobillos, hombros y muñecas)


 Pequeñas (metacarpofalángicas, interfalángicas, metatarsofalángicas)

4. Distribución del compromiso

 Axial (compromiso columna y articulaciones sacroiliacas)


 Periférico
 Extremidades superiores o inferiores

5. Síntomas extraarticulares asociados

 Rigidez matinal: a mayor inflamación articular, mayor duración rigidez


matinal
 Fiebre
 Alopecía (pérdida de cabello), úlceras orales, xerostomía (sequedad
bucal), xeroftalmia (sequedad ocular)

Algunas enfermedades tienen formas características de comprometer las


articulaciones.

Ejemplos:

 Artritis séptica y cristales (urato monosódico y pirofosfato de calcio):


monoartritis asimétrica de grandes articulaciones

 Artritis reumatoídea: poliartritis simétrica de grandes y pequeñas


articulaciones, principalmente de manos asociado a rigidez matinal que
puede durar horas.

 Artritis reactivas: inflamación articular tardía como respuesta a una


infección, habitualmente del sistema genitourinario o gastrointestinales.
Oligoartritis asimétrica de grandes articulaciones, principalmente de
extremidades inferiores

 Espondilitis anquilosante: predominantemente compromiso axial,


asociado a oligoartritis de grandes articulaciones de extremidades
inferiores

 Artrosis: compromiso poliarticular de grandes y pequeñas articulaciones,


sin evidencia de inflamación (sin calor o eritema). Hay rigidez matinal,
menor de una hora. Destaca la presencia de unos engrosamientos óseos
típicos llamados nódulos de Heberden, en las articulaciones
interfalángicas distales, y nódulos de Bouchard, en las articulaciones
interfalángicas proximales.

 Enfermedad reumática: mono u oligoartritis de grandes articulaciones


migratoria. Se puede asociar a otros hallazgos como corea (movimientos
involuntarios, incoordinados y espásticos que usualmente comprometen un
hemicuerpo) y eritema marginado.

A continuación se efectúa un análisis en relación a las principales articulaciones:

Hombro

Puntos anatómicos de referencia:

 Punta anterior del acromio: para ubicarla se sigue la espina ósea de la


escápula hacia lateral hasta llegar al acromio en la parte más alta del
hombro

 Tuberosidad mayor del húmero: se palpa deslizando el dedo hacia


lateral y abajo desde la punta del acromio.

 Surco bicipital: surco entre ambas tuberosidades del húmero (mayor y


menor) por donde corre el tendón de la cabeza larga del bíceps. Para
palparlo se debe efectuar una rotación externa del brazo

Para la normal movilidad del hombro deben estar indemnes las siguientes
estructuras:

 Articulación glenohumeral: articulación constituida entre la cabeza del


húmero y la cavidad glenoídea de la escápula
 Articulación acromioclavicular: entre acromio y extremo lateral de la
clavícula
 Manguito rotador: formado por los músculos supraespinoso,
infraespinoso, teres menor y subescapular. Envuelven la articulación
glenohumeral
 Cintura escapular (clavícula y escápula) que permite movilidad en
relación al tórax.

Exámen del hombro:

Paciente sentado en la camilla, con los pies colgando.

Inspección: simetría y desarrollo de las masas musculares de ambos hombros.


Palpación de puntos dolorosos y articulaciones acromioclavicular y
glenohumeral

Movimientos

Evaluar rangos de movilidad articular:

 Abducción: Elevación activa de brazos con rango normal de 180º


 Aducción : 50º
 Flexión: 180º
 Extensión: 50º
 Rotación interna : 90º
 Rotación externa: 90º

Codo

Articulación entre el húmero con el cúbito y radio. Teniendo el brazo estirado


con la mano hacia adelante, puede existir una ligera angulación lateral del
antebrazo respecto al brazo que varía entre 0º y 15º.

Puntos anatómicos de referencia:

 punta del olécranon, que forma parte del cúbito


 epicóndilos lateral y medial, que forman parte del húmero.
 nervio cubital: pasa entre el epicóndilo medial y el olécranon.
 bursa olecraneana: sobre la punta del olecranon
Examen del codo

Inspección: se aprecia una concavidad entre el olecranon y el epicóndilo lateral.


Cuando hay derrame articular desaparece la concavidad apreciándose un
abultamiento, que a la palpación es fluctuante y sensible.

Palpación de puntos dolorosos:

 epicondilitis externa o codo del tenista: dolor a la palpación del


epicóndilo externo y a la extensión de la muñeca contra resistencia
 epicondilitis medial o codo del golfista o del lanzador de béisbol: dolor
al palpar ese epicóndilo y al flectar la muñeca contra resistencia..
 bursitis: dolor y aumento fluctuante de volumen en la punta del olécranon

Movimientos: Evaluar rangos de movilidad con el paciente sentado en la camilla


con los brazos colgando al lado del cuerpo:

 flexión: 145°
 extensión: 0º respecto a la vertical. Más de -10° se denomina
hiperextensión
 pronación y supinación

Muñeca

Articulación entre radio-cúbito y huesos del carpo.

Una estructura importante que pasa por esta articulación (entre el carpo y el
retináculo palmar) es el nervio mediano, que puede ser comprimido y dar origen
al síndrome del túnel carpiano cuyos síntomas son parestesias o dolores que
afectan los dedos pulgar, índice y medio (eventualmente la superficie medial del
dedo anular), predominantemente en la noche.

Examen de la muñeca

Inspección y palpación: La presencia de derrame se observa como un


abultamiento en la cara dorsal de la muñeca, que es fluctuante y sensible

Signos sugerentes del síndrome del túnel del carpo son:

 Signo de Tinel: se desencadenan sensaciones de hormigueo o de corriente


eléctrica en el área correspondiente a la distribución del nervio mediano
cuando se percute en la superficie palmar de la muñeca.
 Signo de Phalen: se flecta la muñeca por treinta segundos y se investiga si
se desencadenan parestesias.
 Movimientos: Los rangos de los movimientos normales son:
 Flexión: 60-90°
 Extensión: 60-90°
 ***Movimientos laterales: 20-30º

Manos

En las manos se deben evaluar las articulaciones metacarpofalángicas (MCP),


interfalángicas proximales (IFP) y distales (IFD)

Examen de las manos

Inspección: evaluar aumentos de volumen y deformaciones articulares. También


el aspecto de la musculatura (músculos interóseos).

Deformaciones clásicas de Artritis Reumatoídea:

 Mano en ráfaga: desviación cubital de los dedos al nivel de MCP


 Dedos de cuello de cisne: hiperextensión de las articulaciones IFP con
una flexión fija de las IFD.
 Dedos en boutonniére: hiperflexión fija de las articulaciones IFP con una
hiperextensión de las IFD
 Sinovitis: aumento de volumen blando y sensible, que se observa
principalmente en IFP y MCP

Deformaciones clásicas de Artrosis:

 Nódulos de Heberden: aumento de volumen duro (engrosamiento óseo)


en IFD
 Nódulos de Bouchard: aumento de volumen duro (engrosamiento óseo)
en IFP

Otras alteraciones que se pueden observar son:

 Contractura de Dupuytren: retracción de la fascia palmar que produce


una flexión fija de algunos dedos, especialmente el anular. Se observa con
alguna frecuencia en personas diabéticas, cirróticas o con antecedente de
ingesta elevada de alcohol
 Tofos: nódulos ubicados cerca de las articulaciones y que si se abren dejan
salir un material de aspecto como tiza. Se observan en pacientes con gota
(artritis por cristales)

Palpación: el examinador debe tomar cada articulación entre el dedo pulgar e


índice de una mano y, en el sentido transversal, hacer lo mismo con la otra mano.
De este modo, si existe derrame articular, al presionar en un sentido, se produce
un abombamiento en el sentido transversal, y viceversa.

Movimientos:

 flexión: realizar puño completo


 extensión: 0°

Cadera

Está formada por la cabeza del fémur que articula en el acetábulo de la pelvis.

Punto anatómico de referencia:

Trocánter mayor: prominencia ósea en región lateral de la cadera

En los alrededores de la articulación de la cadera se ubican 3 bursas:

 Bursa trocantérica: posterolateral a la tuberosidad mayor


 Bursa ilíaca o iliopectínea: por delante de la articulación de la cadera,
profundo y lateral a los vasos femorales, en el sitio de inserción del
músculo iliopsoas en el trocánter menor
 Bursa isquial: ubicada en la punta de la tuberosidad isquial

Examen de cadera

Inspección: paciente acostado en la camilla, decúbito supino. Evaluar


simetría
Palpación: especialmente de la región lateral de las caderas, evaluando la
sensibilidad en las bursas (presencia de bursitis).
Movimientos. Rangos normales de movimiento:

o flexión: hasta 90º con la rodilla extendida y 120º con la rodilla


flexionada. Rango disminuye con la edad
o abducción: hasta 45º, antes que comience a bascular la pelvis
o aducción: hasta 40º
o rotación interna: con la cadera y rodilla flectada en 90°, se rota
hasta 30º (pie hacia lateral)
o rotación externa: con la cadera y rodilla flectada en 90°, se rota
hasta 60 (pie hacia medial)

Paciente acostado en la camilla, decúbito prono:

 extensión: 5-20° con la rodilla extendida

Rodilla

Es la articulación entre el fémur, la tibia y la rótula.

Puntos anatómicos de referencia:

 Tuberosidad tibial: prominencia ósea en cara anterior de la tibia en la que


se inserta el tendón rotuliano
 Cóndilo medial y cóndilo lateral: prominencias óseas de la tibia, que se
palpan a ambos lados de la rodilla
 Cabeza del peroné: hacia fuera y abajo del cóndilo lateral de la tibia
 Epicóndilo medial y lateral: en tercio distal del fémur, a ambos lados

La estabilidad lateral de la rodilla está dada por un ligamento colateral lateral y


otro medial. La estabilidad anteroposterior está dada por dos ligamentos
cruzados. Los meniscos medial y lateral se ubican en los platos tibiales y
amortiguan la tibia contra el fémur. Por delante de la rótula y del tendón
rotuliano existen unas bursas (bursa prerotuliana e infrarotuliana superficial).

Examen de rodilla

Inspección: evaluar aumento de volumen de las rodillas y asimetría. Evaluar


estado del cuadríceps (la atrofia hace sospechar patología crónica de la rodilla).
Observar alineación de la extremidad inferior. Las piernas arqueadas que forman
un ángulo en la rodilla, como los vaqueros, constituyen un genu varo; si el
ángulo es en sentido contrario, o sea, las rodillas se tocan y las piernas se
separan, se llamagenu valgo.

Palpación: buscar derrame articular y puntos dolorosos (tendinitis y bursitis)

Signos para sospechar presencia de derrame articular:


 Signo del témpano: con ambos dedos índices comprimir la rótula hacia la
articulación femorotibial y sentir si hay rebote, como si la rótula estuviera
"flotando"
 Signo de la ola: con el dorso de la mano se comprime el fondo de saco de
un lado de la rodilla, y se observa abombamiento contralateral.

Movimientos

Paciente en decúbito supino:

1. Evaluar rangos de movimiento normales:

o Flexión: 135°
o Extensión: normal 0°. Hiperextensión hasta —10°

2. Al evaluar rangos de movimientos, buscar presencia de crujidos articulares


(que pueden ser audibles o palparse), y serían manifestación de una artrosis.

3. Evaluar estabilidad de la rodilla:

o signo del bostezo: indica daño de alguno de los ligamentos


colaterales. Se busca poniendo una mano apoyada en un lado la
rodilla y la otra mano sobre el lado contrario del tobillo, de modo de
poder ejercer fuerzas que tiendan a angular la rodilla; luego se
cambia la posición de las manos para ejercer las fuerzas en la
dirección opuesta.
o signo del cajón: indica ruptura de ligamentos cruzados. La pierna
debe estar angulada en 90º y el pie apoyado sobre la camilla; tomar
la pierna por debajo de la rodilla con las dos manos y ejercer
fuerzas hacia adelante y hacia atrás viendo si la rodilla está estable o
se produce un desplazamiento anormal.

Pie y Tobillo

Articulación entre tibia-peroné y huesos del tarso

Examen de pie y tobillo

Inspección: evaluar presencia de:

 pie plano: arco longitudinal caído Se ve mejor con el paciente de pie.


 pie cavo: exageración del arco longitudinal.
 hallux valgus (o juanete): angulación entre el primer metatarsiano y el
ortejo mayor, el cual se desvía en dirección del resto de los dedos y puede
quedar cabalgando sobre el segundo ortejo
 dedos en martillo: hiperextensión de la articulación metatarsofalángica
con una flexión de la interfalángica proximal. Es frecuente que en el sitio
de roce con el zapato, en el dorso del nudillo, se forme una callosidad.
 callosidades: engrosamientos no dolorosos, frecuentes en la planta en arco
anterior.

Palpación de puntos dolorosos.

Movimientos: Paciente acostado en decúbito supino, evaluar rangos de


movilidad normal:

 Flexión: 15°
 Extensión: 55°
 Inversión subtalar: 35°
 Eversión subtalar: 20°

Columna Vertebral

La columna vertebral está formada por vértebras: 7 cervicales, 12 dorsales, 5


lumbares, 1 hueso sacro y 1 hueso coxígeo.

Vista la columna de lado, se aprecian dos concavidades o lordosis (la cervical y


la lumbar), y dos convexidades oxifosis (a nivel dorsal y sacro). Mirando a la
persona por atrás, se deben distinguir las apófisis espinosas de las vértebras (más
notorias con la flexión de la columna), la musculatura paravertebral, las
escápulas, las crestas ilíacas y las espinas ilíacas posterosuperiores. Las apófisis
espinosas más prominentes son C7 y eventualmente D1. Una línea que cruce por
ambas crestas ilíacas debe pasar por la apófisis espinosa de L4.

La porción con más movimiento es el cuello. En este segmento la flexión y


extensión ocurre principalmente entre la cabeza y la 1ª vértebra cervical; la
rotación ocurre predominantemente entre la 1ª y la 2ª vértebra cervical; los
movimientos laterales son dados desde la 2ª a la 7ª vértebra cervical. El resto de
los movimientos de la columna son más difíciles de evaluar ya que a nivel dorsal
es bastante rígida, y a nivel lumbar, lo que más contribuye al movimiento es la
flexión de la cadera.

La columna tiene la función de proteger la médula espinal y sus raíces. Cualquier


patología que la afecte puede generar un daño neurológico. La sintomatología
dependerá del nivel de la lesión. Por esta razón, al examinar la columna se debe
realizar un examen neurológico que incluya evaluación de fuerzas, sensibilidad y
reflejos de las extremid

Examen de Columna

Paciente de pie, con el mínimo de ropa

Inspección: evaluar curvaturas normales de la columna y alineación:

 Escoliosis: desviación lateral de la columna. Puede ser:

o Funcional: si las curvaturas compensan otros desbalances (ej:


cuando una extremidad inferior es más corta). Se reconoce porque
cuando el paciente se flecta hacia adelante, no se aprecia una
asimetría entre ambos hemitórax.
o Estructural: existe una deformidad permanente con rotación de las
vértebras sobre su eje. Se reconoce porque uno de los hemitórax se
ve abombado respecto al otro, con deformación de la caja torácica.

 Hipercifosis: exageración de cifosis normal dorsal


 Hiperlordosis: exageración de lordosis lumbar normal
 Cifoescoliosis: escoliosis asociado a cifosis dorsal

Percusión de cada apofisis espinosa, buscando puntos de dolor

Movilidad

 Evaluar rangos de movilidad de la columna cervical con el paciente


sentado o de pie.
 Rotación: 60-90°
 Flexión: 60-90°
 Extensión:60-90°
 Flexión lateral: 30-60°
 Evaluar rangos de movilidad de la columna dorsal con el paciente sentado
en la camilla con los pies colgando para fijar la pelvis
 ***Rotación: 45-75
 Distancia occipucio-pared: aparece en casos de columna rígida con cifosis
 Expansión torácica: se mide con huincha a la altura del apéndice xifoides.
Debe ser mayor a 5 cms.
 Evaluar rangos de movilidad de columna lumbar con el paciente de pie
 Flexión: con las rodillas extendidas, la punta de los dedos de las manos
debe llegar más debajo de la línea de las rodilla
 Flexión lateral: 30°
 Extensión: 30°
 *** ¿y rotación?

Examen neurológico

El dolor cervical se denomina cervicoalgia si hay sólo dolor


y cervicobraquialgia si hay compromiso neurológico. Las raíces frecuentemente
comprometidas y sus repercusiones son:

 C5: motor: abducción brazo (deltoides) y flexión (bíceps)


Sensibilidad en cara lateral del brazo
Reflejo: bicipital

 C6: motor: flexión brazo (bíceps) y extensión muñecas (extensor carpi


radialis)
Sensibilidad en cara lateral antebrazo y lado radial mano
Reflejo radial***.

 C7: Motor: extensión brazo (tríceps), flexión muñeca (flexores muñeca) y


extensión dedos (extensores de dedos) Sensibilidad en dedo medio mano
Reflejo tricipital

 C8 motor: separación de dedos (interóseos) y flexión (flexores dedos)


Sensibilidad en lado cubital mano

Maniobra de Spurling: con el paciente sentado comprimir la cabeza hacia abajo


en el plano vertical. Es positiva para cervicobraquialgia si se reproducen las
parestesias e irradiación del dolor.

El dolor lumbar se denomina lumbago y puede o no tener compromiso


neurológico asociado.

El lumbago puede ser de dos tipos:

 Lumbago mecánico: dolor lumbar uni o bilateral, frecuentemente


secundario a trauma (posturas, movimientos o fuerzas). Dolor agravado
por el ejercicio, cede con reposo y calor. Puede irradiarse por la pierna,
hasta una altura sobre las rodillas
 Lumbago inflamatorio: dolor lumbar uni o bilateral, frecuentemente
secundario a enfermedades inflamatorias con compromiso de columna o
articulaciones sacroiliacas. Dolor nocturno, que se alivia con ejercicios y
aumenta con reposo. Se asocia a rígidez de columna.

Las raíces frecuentemente comprometidas en la columna lumbar y sus


repercusiones son:

 L4: motor: inversión del pie (tibial anterior)


Sensibilidad en cara medial del pie
Reflejo rotuliano

 L5: motor: extensión primer ortejo (extensor hallucis longus)


***Sensibilidad en cara anterior pie
Reflejos: no

 S1: motor: eversión del pie (peroneo largo y brevis)


Sensibilidad en cara lateral del pie
Reflejo aquiliano

Lumbociática: dolor lumbar que se irradia por una de las extremidades


inferiores siguiendo la distribución de una raíz nerviosa, habitualmente L5 o S1
(dolor radicular). La causa más frecuente es una hernia del disco intervertebral
entre L4-L5 o L5-S1 que comprime la raíz.

Signos de lumbociática:

1. Signo de Laségue: paciente acostado en decúbito dorsal. Se levanta la


extremidad comprometida en extensión y se aprecia si se desencadena el
dolor lumbociático. Esto contrasta con el hecho que al levantar la
extremidad flectada no se produce el dolor debido a que no se tracciona la
raíz nerviosa.
2. Maniobra de Gowers-Bragard: igual al signo de Laségue, pero se
dorsiflecta el pie el elevar la extremidad, lo que aumenta el dolor
lumbociático
3. Signo de elongación crural: con el paciente en decúbito prono se flecta la
rodilla. Si aparece dolor en la cara anterior del muslo hay compresión de
L2-L3 o L3-L4

Definiciones incorporadas al glosario de términos: abducción, aducción,


valgo, varo, bursitis, tendinitis
Preguntas:

1. ¿Cómo aprecia que en la rodilla existe un aumento del líquido articular?


2. ¿Cuáles son las referencias anatómicas del hombro para guiarse en el
examen?
3. ¿En qué consiste el "codo del tenista"?
4. ¿Cómo estudia un posible síndrome del túnel carpiano?
5. ¿Cuáles son las manifestaciones de artrosis más frecuentes de encontrar en
las manos?
6. ¿Qué deformaciones puede haber en las manos en una artritis
Reumatoídea?
7. ¿Cuáles son las bursas que se encuentran en la vecindad de la articulación
de la cadera?
8. ¿Cómo se evalúa la estabilidad de la rodilla?
9. ¿Qué alteraciones son frecuentes de encontrar cuando el arco anterior del
pie está caído?
10. ¿Cuál es la diferencia entre lumbago inflamatorio y mecánico?
11. ¿Cuál es la diferencia entre cervicoalgia y cervicobraquialgia?
12. ¿Cómo se diagnóstica una lumbociática?
13. ¿Cuáles son las manifestaciones neurológicas del compromiso de
columna?

EXAMEN VASCULAR PERIFÉRICO. (*)

Conceptos de anatomía y fisiología

En los capítulos anteriores se vio el examen de los pulsos arteriales y el pulso


venoso.

Por la frecuencia con que se presentan alteraciones que dependen de las venas de
las extremidades inferiores conviene revisar algunos conceptos de la anatomía.
Se distinguen las venas profundas y las venas superficiales.El 90% del retorno
venoso se efectúa por las venas profundas.

Entre las venas superficiales se distinguen:


Vena safena mayor: se origina en el dorso del pie, pasa por delante del maléolo
medial y sigue subiendo hasta unirse con la vena femoral, que forma parte del
sistema profundo, a nivel del cayado de la safena, un poco por debajo del
ligamento inguinal, en el lado medial del muslo. Vena safena menor: se forma
por el lado del pie y sube por la parte posterior de la pierna para unirse con el
sistema profundo a nivel del hueco poplíteo. Entre la safena mayor y la menor
existen anastomosis venosas.

Entre el sistema venoso superficial y el profundo existen comunicaciones a través


de venas perforantes o comunicantes.

Tanto las venas profundas como las superficiales y las comunicantes tienen en su
interior unas válvulas unidireccionales que dirigen la sangre:

(1) en el sentido de retorno hacia el corazón


(2) desde las venas superficiales hacia las profundas.

El retorno de la sangre también se ve favorecido por la contracción de los


músculos, como ocurre al caminar o correr.

Cuando las válvulas fallan por dilatación de las venas o alteración de su


estructura, como ocurre cuando ha habidoflebitis, la presión hidrostática de la
columna de sangre aumenta a nivel de los tobillos cuando la persona está de pie
debido a que la columna ya no es interrumpida por las válvulas (que están
incompetentes). Este aumento de la presión hidrostática favorece la salida de
líquido y la formación de edema.

La presión hidrostática se puede transmitir a la red venosa superficial a través de:

(1) venas comunicantes o perforantes con válvulas incompetentes


(2) por una insuficiencia de las venas safenas mayor o menor, donde se
comunican con el sistema profundo. Esto favorece el desarrollo de várices y con
el tiempo se generan alteraciones tróficas de la piel que se manifiestan por
cambios de pigmentación, atrofia, fragilidad, mayor susceptibilidad a infecciones
(celulitis) y la formación de úlceras varicosas de difícil cicatrización.

Conviene hacer alguna mención del sistema linfático que es una extensa red
vascular que contribuye a drenar líquido (linfa) desde los tejidos del cuerpo para
devolverlos a la circulación venosa. Esta red comienza con pequeños capilares
linfáticos ciegos que se van anastomosando y forman conductos de mayor calibre
hasta que finalmente la linfa drena en el sistema venoso en la base del cuello. A
lo largo del camino se van intercalando los ganglios linfáticos que cumplen una
importante función inmunológica. En la sección del examen general se vieron los
principales grupos de ganglios que pueden llegar a examinarse, aunque existen
muchos más en ubicaciones profundas.

Entre el sistema arterial y el venoso se forman extensas redes de capilares en


donde se intercambian líquidos, electrolitos y distintas moléculas. Conviene tener
presente que:

(1) La presión hidrostática intravascular tiene una importante


participación en la salida de agua desde el intravascular al extravascular.
(2) La presión oncótica, determinada fundamentalmente por los niveles
de albúmina en la sangre, contribuye a la entrada del líquido.

También puede influir cambios en la permeabilidad de los capilares (ej: edemas


de causa anafiláctica). Si la presión hidrostática está aumentada o la presión
oncótica está disminuida, se favorece la formación de un edema blando. Éste se
reconoce por el aumento de volumen que genera y porque al aplicar presión con
un dedo se produce una depresión en la superficie de la piel que permanece un
rato (signo de la fóvea). Si el problema es un menor drenaje linfático, se forma
un edema duro (ej: después de una mastectomía radical con vaciamiento
ganglionar de la axila, el brazo puede aumentar de volumen por un infiltrado
duro).

Examen Físico

Sistema arterial

Ya se vio en un capítulo anterior las características de los pulsos arteriales y los


lugares en donde se palpan.

Cuando existen lesiones estenosantes de tipo ateroesclerótico los pulsos se


sienten débiles en los sectores comprometidos o no se palpan.

Cuando existen lesiones críticas arteriales se puede presentar claudicación


intermitente, que es un dolor por isquemia que se presenta en el sector afectado
cuando se efectúa una mayor actividad muscular. Puede ocurrir en las
extremidades superiores o en las inferiores. Si es en las piernas, el dolor se
presenta al caminar una cantidad determinada de cuadras y se alivia con el
reposo.
En una obstrucción arterial aguda el segmento distal pierde sus pulsos, se
vuelve pálido y frío, y se genera dolor. Según el grado de isquemia se pueden
comprometer los movimientos y la sensibilidad (parestesias).

En la insuficiencia arterial crónica se encuentran pulsos débiles o ausentes,


frialdad distal y alteraciones tróficas (piel delgada, pérdida de los pelos del dorso
de los ortejos y del pie, uñas gruesas). Puede haber úlceras en las zonas más
isquémicas o desarrollarse una gangrena seca de algún ortejo (muerte de tejidos
isquémicos que evolucionan a una momificación). También se presenta
claudicación intermitente. Cuando el paciente está acostado y se le levantan las
piernas (unos 60º), los pies se ponen pálidos, en cambio, cuando las piernas se
bajan (sentándose o poniéndose de pie), se observa lentitud en recuperar el color
rosado y el llene venoso; después de un rato, puede aparecer un aspecto
eritematoso fuerte. Estos cambios pueden no ser confiables si existe aumento de
la circulación colateral o insuficiencia venosa con incompetencia valvular.

Otras condiciones que pueden dar lesiones vasculares periféricas son:

(1) vasculitis: por compromiso de pequeños vasos (lupus eritematoso


diseminado, esclerodermia, etc.);
(2) fenómenos embólicos: por endocarditis, rupturas de placas de ateroma,
mixomas, trombos auriculares, etc.
(3) tromboangeítis obliterante o enfermedad de Buerger.

Sistema Venoso

Entre las alteraciones más frecuentes de encontrar están las várices,


especialmente procedentes de la safena larga (mayor o interna) y la corta (menor
o externa). Las mujeres son más proclives a presentarlas.

En las venas superficiales se pueden presentar inflamaciones, llamadas flebitis,


por causas traumáticas, infecciosas o químicas. En las extremidades superiores
son frecuentes por el uso de cánulas intravenosas. Las flebitis superficiales se
caracterizan por presentar eritema en la zona inflamada, dolor y se palpa un
cordón correspondiente a la vena inflamada. En el interior del vaso
frecuentemente se produce un coágulo, pero el riesgo de una embolía es bajo,
salvo cuando el coágulo tiene posibilidades de progresar al sistema profundo (ej:
cuando está cerca del cayado de la safena larga).

En las venas profundas también se producen flebitis. En estos casos, el riesgo


de una embolía pulmonar es mayor y desgraciadamente, no siempre los signos
clínicos son evidentes. En una tromboflebitis de una extremidad inferior se puede
encontrar un aumento de volumen de la pierna, el cual será más extenso mientras
más arriba llegue el compromiso trombótico. El paciente puede sentir dolor
localizado en la pantorrilla, la cual además se nota como si estuviera infiltrada y
por lo tanto, cuando se trata de producir un bamboleo de las masas musculares,
éste está reducido. Si se flecta el pie hacia dorsal y se estira el tendón aquiliano,
se presenta dolor en las pantorrillas (signo de Homan). En la superficie de la
pierna, se ve aumento de la circulación colateral, ya que la sangre se desvía de las
venas profundas que están con coágulos, hacia las superficiales.

En cuadros de insuficiencia venosa crónica la pierna se puede ver edematosa y


se desarrollan várices. Con el transcurso del tiempo y en la medida que la
hipertensión venosa se transmite a la red venosa superficial, se desarrollan
cambios tróficos en la piel, especialmente cerca de los tobillos. Entre estos
cambios destacan una mayor pigmentación, la piel se nota frágil y puede aparecer
una úlcera, especialmente hacia el lado medial. En esta zona se producen con
frecuencia dermatitis hipostásicas. El conjunto de estas manifestaciones se
conoce como síndrome posflebítico.

Otras úlceras que se pueden presentar en las piernas o los pies son:

(1) Las que se pueden ver en algunos pacientes hipertensos y que se caracterizan
porque duelen bastante y se presentan en el tercio distal de las piernas,
especialmente en la cara externa o posterior
(2) En pacientes diabéticos con neuropatía y microangiopatía, que tienen menor
sensibilidad en los pies. Las úlceras son de difícil cicatrización y frecuentemente
se infectan.
(3) Úlceras de decúbito en enfermos que no se pueden mover por sí solos.

Los pies de los diabéticos requieren cuidados especiales, ya que es frecuente que
el paciente tenga una neuropatía sensitiva y fenómenos isquémicos que pueden
facilitar el desarrollo de úlceras o la complicación más temida, lagangrena
húmeda (combinación de isquemia e infección polimicrobiana). Se les
recomienda no caminar descalzos, usar zapatos blandos y holgados, secarse bien
entre los dedos, inspeccionarse los pies, no usar bolsas de agua caliente.

Definiciones incorporadas al glosario de términos: celulitis, edema, flebitis,


gangrena, várices, vasculitis

Preguntas:

1. ¿Cómo se organiza el sistema venoso de las extremidades inferiores?


2. ¿Qué manifestaciones se presentan en la insuficiencia arterial crónica?
3. ¿Qué manifestaciones se presentan en una trombosis venosa profunda
(tromboflebitis o flebotrombosis)?
4. ¿Qué manifestaciones son propias del síndrome posflebítico?
5. ¿Qué características tienen los pies de los diabéticos de larga evolución?
6. ¿Qué tipos de úlceras se pueden encontrar en los pies?
7. ¿Qué factores participan en la formación de edema?
Exámenes especiales:

Examen ginecológico

Se presentan a continuación algunos conceptos para efectuar un examen


ginecológico en sus aspectos más esenciales.

Conceptos de anatomía y fisiología

En el aparato ginecológico destacan los genitales externos, representados por la


vulva, los labios mayores y menores, el clítoris y la parte externa de la vagina, y
los genitales internos, representados por el resto de la vagina, el útero, las
trompas de Falopio y los ovarios.

Entre el clítoris y la vagina desemboca el meato uretral. Los labios menores, por
detrás del clítoris, delimitan un espacio llamado vestíbulo. La vagina es un tubo
que se orienta hacia arriba y atrás, y en el fondo se une al cuello uterino (cérvix);
entre éste y la vagina se forman fondos de saco (fórnix anterior, posterior y
laterales). La entrada de la vagina es el introito vaginal. En mujeres vírgenes se
puede encontrar un repliegue membranoso que ocluye parcialmente la entrada y
que se conoce como himen. En el extremo posterior de los labios menores
desembocan las glándulas de Bartolino.

El útero normalmente está en una posición de anteroversión, formando un


ángulo recto con la vagina. Tiene una forma de pera invertida y lo forman
principalmente el cuerpo y el cérvix. En cada lado del cuerpo del útero, en el
ángulo superior, se unen las trompas de Falopio. Éstas terminan, en el otro
extremo, en unas digitaciones (fimbrias) que pueden tomar contacto con los
ovarios para recibir el óvulo. El peritoneo cubre el cuerpo uterino parcialmente
en su cara anterior y posterior y, al continuar hacia el recto, deja un bolsillo
recto-uterino o fondo de saco de Douglas.

En el cuello uterino destaca un orificio externo, el os cervical. El interior de este


orificio cervical externo está cubierto por un epitelio columnar y el resto del
cuello, por un epitelio escamoso. El os cervical puede tener una forma circular
(en nulíparas), ovalada, como una hendidura, y presentar rasgos cicatrizados de
antiguas laceraciones (en multíparas).

Los anexos comprenden los ovarios, las trompas de Falopio y las estructuras de
sostén con las que se relacionan (ligamento redondo y ligamento ancho).

Los linfáticos de la vulva y la vagina inferior drenan hacia los ganglios


inguinales, y los linfáticos de los genitales internos y vagina superior drenan
hacia los ganglios pélvicos y abdominales.

Examen Ginecológico

Antes de efectuar el examen ginecológico es necesario adaptarse a la situación de


cada paciente. Es normal que la mujer pueda tener algún grado de temor, más
aún, si es primera vez o si en otras ocasiones le ha resultado doloroso. Es muy
importante tranquilizar a la paciente, darle las explicaciones que puedan ser
necesarias, lograr que se relaje y sienta confianza. Por supuesto la sala de examen
debe tener privacidad. Los examinadores hombres conviene que estén
acompañados por una asistente femenina.

Se debe contar con una mesa ginecológica, una lámpara con luz focal, espéculos
vaginales de distinto tamaño, guantes, jaleas lubricantes hidrosolubles que no
estén contaminadas, implementos para tomar extendidos cervicales
(Papanicolaou) y cultivos.

Los espéculos vaginales son instrumentos de metal o plástico, formados


fundamentalmente por dos hojas y un mango. Las hojas tienen una forma como
pico de pato y se pueden separar dentro de la vagina para permitir una buena
visión y tomar muestras. Antes de intentar usar un espéculo es necesario
familiarizarse con ellos y dominar cómo abrir y cerrar sus hojas.

Se le pide a la paciente vaciar su vejiga antes del examen y que se quede sin su
ropa interior. Luego se coloca en la mesa en posición ginecológica (posición de
litotomía). Según el tipo de estribos, sus piernas podrán quedar apoyadas en los
talones o en la corva (región poplítea). Los muslos quedan flectados, abducidos y
en rotación externa. Las nalgas deben quedar justo en el borde libre de la mesa.
El abdomen y la parte proximal de los muslos se cubren con una sabanilla,
aplastando el género entre las piernas de modo de mantener contacto visual cara
a cara con la paciente. Se debe contar con una buena iluminación. Los
instrumentos y las manos deben estar templadas.

Se comienza examinando los genitales externos. Las manos deben estar


enguantadas, especialmente la que toca directamente los genitales.Se puede tocar
primero la cara interna de los muslos para ubicar a la paciente que se está
comenzando el examen.

Se debe observar:

 caracteres sexuales secundarios


 desarrollo del clítoris
 desembocadura de la uretra
 aspecto de los labios mayores y menores
 coloración de las mucosas
 si existe alguna lesión o abultamiento localizado anormal

Con los dedos se separan los labios menores para observar las estructuras del
vestíbulo.

Se introduce el dedo índice en la vagina lubricado sólo con agua. Mientras no


se hayan tomado las muestras cervicales y los cultivos no conviene usar otros
lubricantes. Esta maniobra permite conocer la orientación, largo y ancho de la
vagina de modo de poder elegir el espéculo más adecuado e introducirlo de la
mejor forma. En general, la posibilidad de producir dolor aumenta al ser brusco,
usar instrumentos muy gruesos y presionar hacia la pared anterior donde pasa la
uretra. Por esto, la introducción del espéculo y de los dedos se efectúa ejerciendo
más presión sobre la pared posterior de la vagina.

El espéculo vaginal se introduce lubricado sólo con agua tibia. La punta del
instrumento se acerca al vestíbulo de la vulva en una posición oblicua. Con el
dedo índice y medio de la otra mano se separan los labios menores ejerciendo
una presión hacia los lados y hacia atrás. Se introduce el espéculo ejerciendo
presión sobre la pared posterior y en el interior de la vagina se gira de la posición
oblicua inicial al plano horizontal. Se debe tener cuidado de no pellizcar los
labios menores ni traccionar pelos. El instrumento debe seguir la inclinación
hacia dorsal de la vagina. Al llegar al fondo, se abren las hojas del espéculo. Éste
se debe ubicar de tal modo que el cuello uterino quede claramente a la vista. A
veces, es necesario retirarlo un poco para luego reintroducirlo o cambiar su
inclinación. Una vez que el cérvix está a la vista, se deja fija la apertura del
instrumento. Teniendo una buena iluminación, se observan las características de
las estructuras que están a la vista, se inspecciona si hay secreciones y se toman
las muestras que correspondan.

En el cuello cervical se observa el aspecto de la mucosa, formada por un epitelio


columnar en el os externo y escamoso alrededor.

Interesa fijarse en:

 Color
 Suavidad de las superficies
 Si existen lesiones, úlceras, proliferaciones anormales
 Cambios de coloración localizados

Si por el os externo sale alguna secreción se deben tomar muestras para su


estudio.

Las cervicitis mucopurulentas se deben a infección por Chlamydia, Neisseria


gonorrhoeae o Herpes simplex.

Uno de los estudios más importantes que se debe efectuar del cuello uterino es el
extendido citológico (tinción de Papanicolaou), que ha permitido disminuir
significativamente la incidencia de cáncer de esta zona. La paciente no debe estar
menstruando ni haber tenido relaciones sexuales o usado anticonceptivos
vaginales en las 24 a 48 horas anteriores.

Con una espátula especial se raspa con un movimiento circular el os cervical y se


hace un extendido que luego se fija para enviarlo al laboratorio. Lo que se
observa son las características de las células. Este examen se debe efectuar en
forma anual.

Al retirar el espéculo vaginal se aprovecha de observar las características de las


paredes de la vagina. Es necesario soltar la fijación que mantenía abiertas las
hojas y retirarlo con delicadeza. A veces debe rotarse un poco para observar
zonas que estaban ocultas por las hojas del instrumento.

Examen bimanual

Una de las manos, que debe estar enguantada, se usará para efectuar el examen
pélvico. Los dedos índice y medio deben estar estirados, el anular y el meñique
flectados, y el pulgar abducido. Se lubrican los dos dedos que penetrarán la
vagina con un lubricante soluble en agua que no esté contaminado por tactos
anteriores. Si el lubricante viene en un tubo, conviene dejar caer una cierta
cantidad en el guante.

Los dedos índice y medio entran a la vagina. A la entrada se abren un poco los
labios menores con los otros dedos. Se penetra ejerciendo más presión sobre la
pared posterior que la anterior. Se debe avanzar hasta palpar el cuello cervical y
los fondos de saco que lo rodean.

En primer lugar se identifican las características del cuello uterino:

 Posición
 Tamaño
 Consistencia
 Movilidad y sensibilidad a los movimientos
(Normalmente la movilización del cuello no debe producir dolor)

Para efectuar el examen bimanual, teniendo ya introducidos los dedos en la


vagina, se pone la otra mano sobre el abdomen, unos centímetros sobre la sínfisis
púbica, y se presiona tratando de enganchar el útero. Se trata de sentirlo entre las
dos manos la pélvica y la abdominal y se precisa:

 Tamaño (El aumento de tamaño del útero puede deberse a un embarazo,


un tumor benigno —mioma- o un cáncer)
 Forma
 Consistencia
 Inclinación
 Movilidad y dolor que se pueda generar

Si el útero está en anteversión (posición normal), se apoyan los dedos dentro de


la vagina en el fórnix anterior. Si está en retroversión o retroflexión, conviene
que se apoyen en el fórnix posterior.

A veces el útero no se lograr palpar porque la paciente es obesa, relaja poco su


musculatura abdominal o el útero está en retroversión.

La etapa que viene a continuación es desplazar la mano abdominal hacia uno de


los lados para repetir la palpación bimanual, pero ahora tratando de palpar los
anexos, específicamente los ovarios. Los dedos en la vagina se apoyan en el
fórnix del lado que se examina.

Ante una masa palpable se debe precisar:


 Tamaño
 Forma
 Consistencia
 Movilidad y sensibilidad

Los ovarios normalmente son del tamaño de una almendra y después de la


menopausia se van achicando. No siembre se logran palpar. Cuando en una mujer
que lleva más de 3 ó 4 años de su menopausia se palpa un ovario, debe plantearse
la posibilidad de un quiste o un tumor.

La existencia de una masa en un anexo puede deberse a patología


ovárica, embarazo tubario o un proceso inflamatorio en la trompa de
Falopio. Si la movilización del cuello uterino es dolorosa y se asocia a patología
en un anexo, se plantea una inflamación pelviana aguda (ej.: infección por
gonococo o por Chlamydias).

Ocasionalmente se efectúa un examen bimanual combinando un tacto rectal junto


con la mano sobre el abdomen (ej.: en mujeres vírgenes con un himen muy
estrecho o en ancianas con una vagina atrofiada).

Terminado el examen, se debe identificar las muestras que se hayan tomado para
enviarlas al laboratorio. Mientras tanto la paciente se ha bajado de la mesa
ginecológica y procede a vestirse.

Glosario: genitales externos, genitales internos, clítoris, vestíbulo, vulva, introito


vaginal, himen, fórnix, cérvix, glándulas de Bartolino, posición de ántero-
versión, fondo de saco de Douglas, os cervical, anexos, espéculo, posición de
litotomía, tinción de Papanicolaou, examen bimanual.

Anexitis: inflamación de los anexos uterinos (trompas de Falopio, ovarios, y


estructuras de sostén).

Cistocele vaginal: protrusión de la pared anterior de la vagina que arrastra a la


vejiga.

Introito vaginal: entrada de la vagina.

Rectocele o proctocele: protrusión de la pared posterior que la vagina que


arrastra al recto.

Vestíbulo vaginal: espacio en la vulva por detrás de clítoris, entre los labios
menores.
Preguntas:

1. ¿Qué estructuras se observan en los genitales externos?


2. ¿Qué características se observan en el cuello uterino y qué muestras se
toman?
3. ¿Cómo se efectúa el examen bimanual del útero y los anexos?

EXAMEN NEUROLÓGICO

CURSO INTEGRADO DE CLÍNICA II MED 302 A


Dra. María Cristina Miranda R.
UDA Neurología
Hospital Dr. Sótero del Rio
Alumna Gabriela Vergara O.

En general realizar el examen neurológico de un paciente provoca una sensación de algo


complicado y difícil de abordar. Por esta razón se hará un esquema de manera de seguir
un orden y rutina que permita al alumno una sistematización, con el fin de evitar
omisiones que podrían ser importantes en la evaluación de un enfermo.

Materias a evaluar:

1.- Conciencia y examen mental


2.- Pares craneanos
3.- Examen motor
4.- Examen de la sensibilidad
5.- Signos meníngeos
6.- Control de esfínteres
1.- Conciencia y Examen Mental:
Comprende: Conciencia y vigilancia
Atención
Orientación témporo-espacial
Lenguaje
Memoria
Praxias
Funciones cognitivas superiores
Trastornos visuo-espaciales
Somestesia y somatognosia
Alteraciones de la percepción visual

La evaluación de la conciencia y el examen mental se inicia desde el primer contacto


con el paciente en que observaremos si está despierto, atento, su arreglo personal, su
disposición ante el examinador, etc. Está destinado a pesquisar las alteraciones de las
funciones mentales que reflejen un déficit neurológico. Las alteraciones del contenido y
del curso del pensamiento, como de los afectos y estado emocional, corresponden más
bien a la evaluación de patologías psiquiátricas.

No se aconseja el uso del Mini Mental como sustituto del examen mental, ya que este
test fue diseñado para la evaluación y seguimiento de los pacientes con demencia.

1.-1 Conciencia y vigilancia:

Se define conciencia como la capacidad de darse cuenta de uno mismo y del ambiente
que lo rodea. Depende da la indemnidad de la corteza cerebral y de la sustancia reticular
ascendente. El compromiso de la vigilancia puede afectar otras funciones mentales
como la orientación, la memoria, las funciones cognitivas superiores, etc.
Tradicionalmente, se lo divide en compromiso de conciencia cuantitativo y compromiso
de conciencia cualitativo.

Compromiso de conciencia cuantitativo: Se refiere al grado de vigilancia y la


mantención de ésta. Observaremos si el paciente está despierto, si tiene tendencia a la
somnolencia o si, definitivamente, no adquiere vigilia. Es conveniente describirlo en
forma precisa, de manera de detectar posibles fluctuaciones o agravamiento del estado
de conciencia, lo que además facilita el seguimiento por distintos examinadores.

De acuerdo al grado de profundidad del compromiso de conciencia tenemos:

a) Vigil: Despierto normalmente

b) Obnubilación: Es el grado de menor compromiso de conciencia. Se caracteriza


por somnolencia, lentitud en las respuestas, disminución de la concentración, del
estado de alerta y de la atención (tendencia a la distracción).

c) Sopor: El paciente está dormido y al despertar luego del estímulo, existe tendencia
a caer en el sueño nuevamente. De acuerdo a la intensidad del estímulo requerido
para adquirir vigilia, se clasifica en sopor superficial (despierta ante estímulo
verbal), sopor medio (despierta ante estímulo táctil) y sopor profundo (despierta
ante estímulo doloroso).

d) Coma: El paciente NO despierta al estímulo doloroso, NO abre los ojos.


Ocasionalmente puede tener una respuesta motora reactiva, por ej. mover una
extremidad, pero no es una respuesta integrada, es decir, el movimiento no tiene el
propósito de retirar la mano del examinador que le genera el dolor.

Compromiso de conciencia cualitativo: Se prefiere el nombre de Estado confusional.


El paciente se encuentra vigil, en ocasiones con discreta somnolencia. Lo característico
son las fluctuaciones en el curso del día y la alteración de la atención. Además se
pueden evidenciar alteraciones de la orientación, del ciclo sueño-vigilia,
desorganización del pensamiento y trastornos de la percepción visual (ilusiones y
alucinaciones). En cuanto a la actividad psicomotora, ésta puede estar disminuida, con
retardo psicomotor y tendencia a la somnolencia (tipo hipoactivo); o estar aumentada,
con un estado hiperalerta o de agitación psicomotora e hiperactividad simpática (tipo
hiperactivo). A este último tipo se lo denomina delirium en la literatura inglesa.

1.-2 Atención:

Se refiere a la capacidad para mantener la concentración sobre un tema. Los pacientes


con alteración de la atención tienden a distraerse fácilmente. La manera de evaluar la
atención, es pedir al paciente que repita una secuencia de dígitos o que invierta series
automáticas como los días de la semana o los meses del año. A pacientes con mayor
nivel educacional, se les puede solicitar la resta consecutiva de números (por ej. 100
menos 7, menos 7...). En los síndromes confusionales es característica la alteración de la
atención.

1.-3 Orientación témporo-espacial:

La orientación témporo-espacial depende de la indemnidad de la memoria, por lo que


puede estar alterada en cuadros amnésicos. También se encuentra comprometida en los
cuadros confusionales. La orientación temporal se estima preguntando al paciente el día,
la fecha, el mes y el año. Se debe hacer notar que pacientes con bajo nivel cultural, con
frecuencia desconocen el año, lo que no constituye patología.
En cuanto a la orientación espacial, se le solicita al paciente que diga dónde se
encuentra, la dirección o barrio, la ciudad, etc.
En ocasiones, en este punto se agrega el reconocimiento de personas. Se debe destacar
que la falta de conocimiento de la identidad personal no se observa en patologías
orgánicas (por ejemplo: ¿quién soy?).

1.-4 Lenguaje:

Se deben diferenciar las alteraciones del habla, que se refieren a la articulación de las
palabras y las alteraciones del lenguaje propiamente tal, que se refieren al simbolismo
del lenguaje.
Las alteraciones del habla se denominan disartrias y son provocadas por trastornos
motores que producen, como se estableció previamente, alteración de la articulación de
las palabras. Si el trastorno motor es de vía piramidal, el habla es espástica. Cuando se
afecta la 2° motoneurona es hipotónica. En caso de patologías cerebelosas, el habla es
escandida y si la afección es de la vía extrapiramidal, el habla es hipokinética. Se
denominan disfonías las alteraciones en el tono de la voz, como sucede en las
enfermedades laríngeas o de las cuerdas vocales.
La alteración o pérdida del lenguaje causado por daño cerebral se denomina afasia. Se
debe diferenciar de los trastornos congénitos o del desarrollo del lenguaje que son las
disfasias.

Afasias: Para comprender los trastornos del lenguaje debemos repasar brevemente la
localización anatómica de éste. El área dominante o primaria para el lenguaje se
localiza en el hemisferio izquierdo para los diestros (95%) y en la mayoría de los zurdos
(75%). Luego de ser escuchado, el lenguaje se transmite a ambas cortezas auditivas
primarias y posteriormente es decodificado en la región temporal posterior izquierda o
área de Wernicke. A través del fascículo arcuato (giro supramarginal del lóbulo
parietal) esta información es enviada hacia el área de Broca, ubicada en la tercera
circunvolución frontal izquierda. Desde esta área se programan las neuronas encargadas
de la fonación en la corteza motora vecina. Las afasias se denominan corticales cuando
se afecta el circuito primario del lenguaje, transcorticales cuando se afecta el área
perisilviana del hemisferio izquierdo y subcorticales cuando la lesión es de los ganglios
basales del hemisferio izquierdo o dominante (tálamo, putamen).
Son cinco puntos los examinados en la evaluación del lenguaje: lenguaje espontáneo,
nominación, repetición, comprensión y lecto-escritura. Una forma simple de entender
los trastornos del lenguaje, es imaginar lo que nos sucedería al conversar con una
persona que no habla nuestro idioma: un idioma que desconocemos totalmente, en el
caso de una alteración importante del lenguaje y un idioma que no dominamos del todo,
en casos menos severos. En ambas situaciones podremos comprender el lenguaje
gestual que tampoco se afecta en las afasias.

Lenguaje espontáneo: Se evalúa la fluidez, es decir, la cantidad de palabras por


minuto, siendo lo normal mínimo 50 palabras por minuto; la facilidad para encontrar las
palabras y la sintaxis de las frases. La prosodia es la entonación o cadencia del
lenguaje.
En las afasias fluentes la prosodia es normal y el número de palabras por minuto es
normal o aumentada (mayor de 100 por minuto), no hay dificultad para emitir el
lenguaje y pueden aparecer parafasias verbales o literales (sustitución de una palabra
por otra o sustitución de una sílaba por otra). No hay alteración de la sintaxis.
En las afasias no fluentes hay alteración de la prosodia, se reduce el número de
palabras por minuto, hay dificultad para encontrar las palabras adecuadas y las frases
tienen errores gramaticales. En las afasias subcorticales ocasionalmente el enfermo
puede presentar un mutismo inicial.

Nominación: Al paciente se le muestran objetos de uso conocido, los cuales debe


nombrar. En ocasiones sucede que el paciente es capaz de describir el uso de un objeto
pero es incapaz de nominarlo (por ej. al presentarle un reloj, no lo nombra pero dice que
sirve para ver la hora). Los trastornos puros de la nominación se pueden encontrar en
pacientes NO afásicos.

Repetición: Se examina solicitando que repita palabras y luego frases de complejidad


creciente. Es propio de las afasias transcorticales y subcorticales la repetición normal ya
que el fascículo arcuato no está comprometido.

Comprensión: Se evalúa dando órdenes verbales puras (no utilizar lenguaje gestual), al
principio axiales (sacar la lengua, cerrar los ojos) y luego extra-axiales de complejidad
creciente (levante una mano, con la mano derecha tóquese la oreja izquierda, etc).
Además se puede solicitar respuestas afirmativas o negativas frente a preguntas.

Lecto-escritura: Depende del nivel educacional del paciente. Se pide que lea un texto
con letra de tamaño adecuada a su agudeza visual y que escriba una frase ideada por él o
al dictado.

La siguiente tabla muestra las características de los Síndromes Afásicos más


frecuentes:

Se debe hacer presente que en el caso de un paciente con afasia, el examen mental está
limitado por las alteraciones de comprensión o de expresión del lenguaje; el paciente puede
no comprender lo que se le pregunta o puede estar incapacitado para dar una respuesta, aun
cuando nos comprenda.

1.- 5 Memoria:
La memoria es definida como la capacidad para almacenar y recordar la información.
Existen distintos tipos de memoria, sin embargo aquí sólo revisaremos algunas:

Memoria inmediata: En estricto rigor no constituye una función de memoria ya que no


requiere de aprendizaje (almacenaje) sino solamente del registro y evocación de un
estímulo, que en este caso serán una serie de dígitos, palabras o letras. Depende a su
vez, en gran medida, de la atención y, como vimos anteriormente, se altera en los
síndromes confusionales.

Memoria de corto plazo: En este caso se le permite al paciente el aprendizaje; se le da


una serie de palabras las que él debe repetir y que después de cinco minutos debe
recordar.

Memoria de largo plazo: Retiene la información por días hasta por toda la vida. Se
explora preguntando por hechos conocidos por todos, como nombre de los últimos
presidentes, eventos deportivos etc.

1.- 6 Praxias:

Es la capacidad para realizar movimientos voluntarios; su alteración es la Apraxia o sea


la incapacidad para realizarlos a la orden verbal o por imitación. Requiere indemnidad
de las funciones motoras, sensitivas, del lenguaje y ausencia de confusión.
A la orden y luego por imitación, el paciente debe protruir la lengua, soplar, levantar un
brazo. Posteriormente, debe hacer actos imaginarios como peinarse, cepillarse los
dientes, etc.
Estas pruebas se alteran en lesiones frontales. Formas especiales de apraxia, son la
Apraxia del Vestir en que el paciente es incapaz de ponerse en forma adecuada la ropa y
la Apraxia de Construcción en que el paciente es incapaz de dibujar o copiar figuras
geométricas.

1.-7 Funciones cognitivas superiores:

Las funciones exploradas son: resolución de problemas, juicio y planificación. Para


realizar estas tareas se requiere del adecuado funcionamiento de distintas funciones
mentales de percepción, memoria y lenguaje.

Interpretación de proverbios, semejanzas y diferencias: Miden la capacidad de


abstracción. Por ejemplo: “a quien madruga, Dios le ayuda”; “en qué se parece una
silla a una mesa”. Se recomienda dar un ejemplo previamente, explicar que la silla y
mesa son muebles y luego hacer otra prueba de semejanza. Una respuesta concreta es
“tienen patas”. La ventaja de realizar estas pruebas es su independencia de la
escolaridad.

Cálculo: Depende del nivel educacional. En personas de baja escolaridad se puede


suplir con preguntas respecto a manejo de dinero. A pacientes con mayor nivel
educacional se les hacen pruebas aritméticas de complejidad creciente. Series de palabras:
nombrar animales u otros elementos en un minuto. Lo normal es
que se nombren mínimo 10 en un minuto. Considerar factor escolaridad.

1.-8 Trastornos visuo-espaciales:

Son generalmente secundarios a lesiones del hemisferio derecho. El hecho fundamental


es la falta de reconocimiento del hemiespacio contralateral a la lesión. Pueden ser
designados también como agnosias (desconocer). Describiremos sólo el tipo más
frecuente.
Heminegligencia espacial: El paciente desconoce lo que ocurre en un hemiespacio,
generalmente el izquierdo. Al ser interrogado por un grupo de alumnos que rodean su
cama, sólo mira a los del lado derecho, como si los del lado izquierdo no estuvieran
presentes.

1.-9 Somestesia y somatognosia:

En lesiones de la corteza parietal se pueden producir alteraciones de la somestesia. La


sensibilidad primaria está indemne o mínimamente comprometida; sin embargo el
paciente no reconoce la localización táctil, discriminación de puntos, las características
de los objetos tomados, la localización de una extremidad en el espacio; pudiendo llegar
a desconocer un hemicuerpo (generalmente el izquierdo, ya que cuando el paciente
presenta este fenómeno en el hemicuerpo derecho, se acompaña generalmente de afasia
y no se puede detectar en el examen habitual). Esta última alteración se denomina
Asomatoagnosia.
Anosognosia es la negación de la enfermedad, en este caso de la hemiplegia.

1.-10 Alteraciones de la percepción visual:

Ilusiones: Consisten en la interpretación errónea de una percepción, por ej. al ver una
mancha en el muro, lo interpreta como una araña. Se pueden presentar en cuadros
confusionales.
Alucinaciones: Consisten en percepciones en ausencia de objeto o estímulo.
Prosopagnosia: Falta de reconocimiento de las fisonomías o caras previamente
conocidas.
Existen otras alteraciones de la percepción visual que no se detallarán aquí.

2.- Pares Craneanos:

2.-1 Nervio Olfatorio. (I Nervio Craneano):

El primer punto es descartar causas locales de alteración del olfato, como rinitis crónica,
rinorrea, epistaxis, etc. Para su examen, el enfermo debe estar con los ojos cerrados y se
evalúa primero una fosa nasal, tapando la otra y posteriormente a la inversa. Se dan a
oler sustancias de olor característico, no irritantes (café, té, pasta dental). La pérdida del
olfato se denomina anosmia.

2.-2 Nervio Óptico. (II Nervio Craneano):


Agudeza visual: Se examina cada ojo por separado, tapando el contralateral. En el
examen neurológico habitual se hace una evaluación más somera de la agudeza visual,
solicitando al paciente que lea un texto a treinta cms. (preguntar si usa lentes ópticos,
recordar también que algunos enfermos no saben leer). Si no lo logra, sucesivamente
probar con agujero estenopeico que mejora la visión en vicios de refracción (hacer un
agujero pequeño en una hoja y que el paciente mire a través de él), luego evaluar visión
cuenta dedos a un metro de distancia, percepción de movimientos de la mano y
finalmente percepción de estímulos luminosos (visión de luz y sombra). Si no logra esto
último hablamos de ceguera o amaurosis.

Campo Visual: El campo visual es la extensión de espacio que percibimos, estando el


ojo en posición media. Existen instrumentos especiales para examinar el campo visual,
llamados campímetros, sin embargo en la clínica realizamos la campimetría por
confrontación, es decir comparamos nuestro campo visual con el del enfermo. Nos
ponemos frente al enfermo, se le tapa un ojo y se le pide que mire fijamente nuestra
nariz, luego extendemos los brazos y movemos levemente los dedos, el enfermo debe
avisar cada vez que perciba el movimiento. En caso de compromiso de conciencia, se
examina la respuesta palpebral a la amenaza (aferencia visual por el II nervio craneano,
y eferencia motora por el VII nervio craneano).
En clínica las alteraciones del campo visual más frecuentes, son las hemianopsias. Si la
lesión ocurre por detrás del quiasma hasta la corteza visual (retroquiasmáticas), se
produce una hemianopsia homónima, del lado contrario de la lesión; es decir si el daño
es izquierdo, la hemianopsia es del campo visual derecho. Las lesiones quiasmáticas
provocan hemianopsias heterónimas y las lesiones de un nervio óptico producen
ceguera mono-ocular.
Fondo de ojo: a través del oftalmoscopio podemos visualizar la cabeza del nervio
óptico. Lo más relevante en los enfermos neurológicos es examinar la coloración y
bordes de la papila buscando atrofia papilar o edema de papila.

2.-3 Examen de la Oculomotilidad (III, IV, y VI Nervios Craneanos):

El III nervio craneano inerva la musculatura ocular intrínseca (esfínter pupilar y


músculos ciliares) y los músculos oculares extrínsecos, con la excepción del músculo
oblicuo superior, inervado por el IV nervio craneano (Troclear) y del músculo recto
externo, inervado por el VI nervio craneano (Abducente). El III nervio inerva además el
elevador del párpado.
Para examinar la motilidad ocular, primero se observa la posición de los ejes visuales en
la mirada al frente y luego le pedimos al paciente que movilice los globos oculares en
distintas direcciones, de esta forma observaremos el paralelismo que debe existir entre
ambos ojos. Si no sucede así, hablamos de estrabismo. Además el paciente puede
referir visión doble o diplopia. Si observamos estrabismo y el paciente no refiere
diplopia, se trata probablemente, de un estrabismo congénito (habitualmente por defecto
muscular extrínseco). La diplopia debe desaparecer al tapar un ojo con la excepción de
la subluxación del cristalino.

La parálisis del III nervio produce una desviación del globo ocular hacia lateral
(estrabismo divergente o exotropia), paresia de mirada hacia arriba, abajo y medial, junto a
midriasis (dilatación pupilar) y ptosis (caída del párpado que incluso puede
ocluir completamente el globo ocular).

El IV nervio craneano inerva el músculo oblicuo superior, cuya función es la mirada


hacia medial y abajo (se mira la nariz). En el caso de compromiso de este nervio, es
típica la queja del paciente para bajar escaleras, además, para evitar la diplopia,
inclinará la cabeza hacia el hombro contralateral. Si deseamos evaluar el IV nervio en
presencia de lesión concomitante del III nervio, se le solicita al paciente mirarse la nariz
con lo que se produce una intorción del globo ocular (giro en sentido contrario a las
manecillas del reloj).

El VI nervio craneano inerva el músculo recto lateral y su parálisis provoca desviación


del globo ocular hacia medial (estrabismo convergente o endotropia).
Por último, en los casos en que el estrabismo no es evidente pero el paciente refiera
diplopia podemos recurrir a la diploscopía colocando un filtro rojo convencionalmente
frente al ojo derecho, hacemos excursionar los globos oculares y la dirección de mayor
separación de las imágenes indica el músculo parético.
Hemos revisado las parálisis nucleares e infranucleares (desde los núcleos de
troncoencéfalo hacia distal). Veremos ahora las parálisis supranucleares o parálisis
de mirada conjugada. Existen centros corticales de la mirada conjugada frontales que
envían fibras descendentes al troncoencéfalo (se decusan a nivel de puente) y que
permiten la alineación permanente de ambos globos oculares. La conexión entre el
centro de la mirada pontina y los núcleos oculomotores del tronco la realiza el fascículo
longitudinal medio. Lesiones frontales o de cápsula interna producen desviación de la
mirada conjugada hacia el lado de la lesión (contraria a la hemiplegia) y las lesiones de
tronco producen desviación de la mirada hacia el lado contrario (mira la hemiplegia).

Reflejo fotomotor o pupilar: La aferencia de este reflejo viaja por el nervio óptico y la
eferencia por el III nervio craneano u oculomotor, a través de las fibras parasimpáticas
que producen contracción pupilar. Normalmente ambas pupilas son del mismo tamaño
lo que se denomina isocoria; cuando difieren de tamaño se denomina anisocoria. Un
tamaño menor a 3 mm se considera miosis y el tamaño mayor a 6 mm se considera
midriasis. Al iluminar una pupila se produce una contracción (reflejo pupilar directo)
pero también se contrae la pupila contralateral (reflejo pupilar consensual). Al
examinar el reflejo pupilar de ambos ojos en forma sucesiva podremos discernir si el
defecto se encuentra en la aferencia o eferencia de un ojo o del otro (por ej. si al
iluminar el ojo derecho se produce contracción sólo de la pupila izquierda, podemos
concluir que la aferencia del ojo derecho está preservada, la eferencia del ojo izquierdo
también lo está y la vía eferente del ojo derecho es la alterada).
Una pupila midriática y que no se contrae ante el estímulo luminoso, indica lesión del
III nervio craneano, probablemente compresiva ya que las fibras parasimpáticas se
localizan en la porción más periférica de este nervio.

Reflejo de Acomodación-convergencia: Se le pide al paciente mirar el techo y luego


mirarse la nariz (convergencia) y se observa el grado de contracción pupilar.
Síndrome de Claude- Bernard- Horner: Se produce por lesión de la vía simpática, en
cualquier sitio de su trayecto, desde hipotálamo hasta el ganglio ciliar. Al examen
observamos miosis (falta de dilatación pupilar que depende la inervación simpática),
discreta ptosis (pérdida de la inervación simpática del músculo de Müller) y anhidrosis
de la hemicara. El enoftalmo habitualmente no es detectable en clínica.

2.-4 Nervio Trigémino. (V Nervio Craneano):

El nervio trigémino es mixto, sensitivo (tacto, dolor y temperatura, de la cara, mucosa


oral y meninges) y motor. Las fibras sensitivas se originan en el ganglio de Gasser
desde donde envía sus tres ramas periféricas: oftálmica, maxilar y mandibular. La rama
motora se une a la tercera rama sensitiva. El examen tiene por objeto determinar si
existe alteración de la sensibilidad y si es así, si guarda relación con alguna de las ramas
del trigémino o si corresponde a una lesión del núcleo espinal del trigémino en el tronco
cerebral. En este último caso se observa una distribución en tela de cebolla, con
anestesia en zonas concéntricas desde la boca hacia la periferia. Es útil recordar que la
rama oftálmica inerva el tercio superior de la cara, la córnea y el cuero cabelludo hasta
una línea coronal por detrás del pabellón auricular. Además el pabellón auricular y el
ángulo mandibular son inervados por las ramas sensitivas de C 2 y C 3. Estos dos
elementos nos permiten diferenciar trastornos conversivos de los trastornos orgánicos.
Habitualmente para el examen de la sensibilidad se usa una mota de algodón.

Reflejo Corneal: Se estimula suavemente la córnea con un algodón, pidiendo al


paciente que mire hacia el lado opuesto. La aferencia va por la rama oftálmica y la
eferencia por el nervio facial. De esta manera, al estimular, se produce un reflejo directo
con cierre palpebral y uno consensual en que se cierra el ojo contralateral. Las lesiones
del trigémino provocan una disminución o ausencia del reflejo directo y consensual, en
cambio, en lesiones del nervio facial, desaparece el reflejo directo pero no el
consensual. En lesiones frontoparietales también se puede observar compromiso de este
reflejo.

Examen Motor: La rama motora del nervio trigémino inerva los músculos
masticatorios (maseteros, temporales y pterigoideos). Se examina el trofismo de los
músculos maseteros a la palpación y luego se le pide al enfermo que apriete los dientes
y luego que abra la boca; de existir paresia, la mandíbula se desplaza hacia el lado
paralizado.

El reflejo maseterino o mentoniano se obtiene percutiendo sobre el dedo del


examinador, que se afirma en el mentón del paciente, estando éste con la boca
entreabierta, se produce entonces una contracción de los maseteros.

2.-5 Nervio Facial. VII Nervio Craneano:

El Nervio Facial es también un nervio mixto; tiene fibras motoras que inervan la
musculatura de la cara, autonómicas parasimpáticas (glándulas lacrimales, nasales y
salivales) sensitivas especiales (gusto de los dos tercios anteriores de la lengua) y
motoras viscerales (músculo del estribo).
El examen comienza con la inspección, buscando asimetrías de la cara, observando el
grado de apertura ocular, los surcos nasogenianos y desviación de la comisura bucal.
Luego se solicita realizar movimientos de contracción de la musculatura facial: arrugar
la frente, cerrar activamente los ojos (las pestañas deben desaparecer), arrugar la nariz,
mostrar los dientes y protruir los labios. En las lesiones centrales, por encima del núcleo
del VII nervio craneano en el puente en el troncoencéfalo, no se afecta la musculatura
facial superior, de manera que el paciente puede arrugar la frente y cerrar los ojos. En
cambio, en las lesiones periféricas, desde el núcleo en troncoencéfalo hacia distal
(generalmente de nervio, parálisis facial periférica), se afecta el tercio superior de la
cara, quedando el ojo abierto (lagoftalmo). Además hay imposibilidad de arrugar la
frente en el lado afectado. Puede evidenciarse el Signo de Bell en que, al pedir que
cierre los ojos, se observa el globo ocular desplazarse hacia arriba y afuera. Tanto en las
parálisis centrales como periféricas hay disminución del surco naso-geniano del lado
afectado y desviación de la comisura labial hacia el lado sano. Cuando la lesión se
produce antes de la emergencia de la rama motora al músculo del estribo, el paciente se
quejará de hiperacusia o disacusia (molestia por los ruidos).

Examen del Gusto: Se debe pedir una respuesta rápida para que no influya el olfato. Se
aplica una gota de agua azucarada en la hemilengua del lado afectado.
Reflejo Palpebral: Se produce contracción de los párpados ante un estímulo acústico o
visual imprevisto.

2.-6 Nervio Vestíbulo-Coclear. VIII Nervio Craneano:

Examen de la Audición:

En general, ya hemos tenido una idea de la capacidad auditiva de nuestro paciente al


realizar la anamnesis y el examen mental. Es frecuente que los enfermos con
disminución de la audición (hipoacusia), tiendan a hablar a un volumen más alto, o
mirar detenidamente los labios del examinador. En todo caso, verificaremos primero si
escucha el susurro de la voz, el ruido del reloj o el roce de los dedos y luego estímulos
de mayor intensidad. Idealmente deberíamos realizar una otoscopía para descartar
obstrucciones en la transmisión del sonido, como por ej. un tapón de cerumen. Se debe
destacar que, debido a las múltiples decusaciones de las vías auditivas a nivel central,
lesiones por sobre el bulbo donde se encuentran los núcleos cocleares, no producen
sordera.
Las hipoacusias se dividen en hipoacusia de conducción e hipoacusia sensorio-neural.
La hipoacusia de conducción (compromiso del oído externo y medio) se caracteriza
por disminución de la audición para todas las frecuencias y conservación de la
discriminación del habla y de la audición ósea. En la hipoacusia sensorio-neural, en
cambio, se dificulta la discriminación de las palabras, se escuchan mejor los tonos de
baja frecuencia y ocurre el fenómeno del reclutamiento (un pequeño aumento de la
intensidad del sonido, provoca molestia); la audición ósea también está afectada pero en
igual proporción que la audición aérea. Las siguientes pruebas realizadas con diapasón,
nos ayudarán a distinguir los dos tipos de hipoacusia.
Test de Weber: Se coloca el diapasón en el centro de la frente. Las personas con
audición normal perciben la vibración por igual en ambos oídos. En el caso de
hipoacusia de conducción se perciben las vibraciones más intensamente en el oído
hipoacúsico (con audición ósea preservada). En la hipoacusia sensorio-neural las
vibraciones se perciben de mayor intensidad en el oído sano (también con audición ósea
preservada).

Test de Rinne: Se coloca el diapasón en la apófisis mastoides y cuando el paciente deje


de percibir la vibración, se coloca en el meato auditivo externo. Normalmente el sonido
se sigue percibiendo por vía aérea. En la hipoacusia de conducción la audición ósea es
mejor que la aérea. En la hipoacusia sensorio-neural la audición aérea es mejor que la
ósea. Rinne (+) significa percepción aérea mejor que ósea.

Test de Schwabach: compara la transmisión ósea del paciente con la del examinador.
Para realizar esta comparación, se coloca el diapasón en el área mastoidea del paciente y
al dejar de percibir la vibración, se coloca el instrumento en el mastoides del
examinador.

Examen Vestibular:

El sistema vestibular participa en la mantención del equilibrio junto al cerebelo,


propiocepción y aferencias visuales. Nos da información respecto a la posición de
nuestro cuerpo en el espacio. Los pacientes con patología vestibular pueden presentar
vértigo (sensación ilusoria de movimiento, generalmente rotatorio), desequilibrio y
nistagmo. El nistagmo se caracteriza por movimientos oculares oscilantes, rítmicos con
una fase lenta en un sentido y fase rápida de corrección en el sentido opuesto. La
dirección de la fase rápida del nistagmo le da el nombre a éste; es decir, si la fase rápida
es hacia la derecha, se denomina nistagmo a derecha. En general el nistagmo es
horizontal pero puede ser también vertical o rotatorio. En lesiones vestibulares
habitualmente se acompaña de sensación vertiginosa. Para lograr una mejor definición
del nistagmo, es conveniente realizar una Prueba Calórica que consiste en irrigar en
cada oído con agua a 30° C y a 44° C y registrar el nistagmo generado (“el nistagmo se
aleja del agua fría y se acerca al agua caliente”).
Al examinar al enfermo veremos que, en la estación de pies con los ojos cerrados,
tiende a caer hacia el lado enfermo. Al caminar por una línea imaginaria, también
tenderá a desviarse hacia el lado enfermo. Por último, si lo sentamos y solicitamos que
extienda los brazos, éstos lentamente se desviarán hacia el lado comprometido.

2.-7 Nervio Glosofaríngeo y Vago. ( IX y X Nervios Craneanos):

El Nervio glosofaríngeo da la inervación sensitiva y sensación de gusto al tercio


posterior de la lengua (la sensibilidad gustatoria de los dos tercios anteriores depende
del nervio facial y los otros tipos de sensibilidad dependen del nervio trigémino). Así
mismo da la sensibilidad al paladar, las amígdalas, faringe y el tragus. En cuanto a su
inervación motora se examina junto al nervio vago. El compromiso de estos nervios se
manifiesta por voz bitonal o nasal, disfagia y regurgitación de líquidos por la nariz.
El examen de la cavidad bucal con un bajalengua nos permitirá observar la úvula en
línea media; en caso de lesión unilateral estará desviada hacia el lado sano y el velo del
paladar caído en el lado afectado. Se le solicita al paciente decir eehh, con lo que ambos
velos del paladar deben ascender en forma simétrica, si el paciente está sano.

Reflejo Faríngeo: Se estimula a cada lado el velo del paladar lo que produce sensación
nauseosa, contracción faríngea y retracción lingual.
Cabe recordar que la lesión del nervio recurrente laríngeo puede ocurrir en procesos
expansivos intratoráxicos (ej: neoplasias bronquiales), produciendo parálisis de las
cuerdas vocales (voz bitonal).

2.-8 Nervio Espinal o Accesorio. XI Nervio Craneano:

El nervio espinal inerva el músculo esternocleidomastoideo y la parte superior del


músculo trapecio. El trapecio se examina pidiendo al enfermo que levante los hombros
contra resistencia. Para examinar el esternocleidomastoideo se hace girar la cabeza
contra resistencia hacia el lado opuesto, por lo que al lesionarse se produce incapacidad
de girar la cabeza hacia el lado sano.

2.-9 Nervio Hipogloso. XII nervio Craneano:

El nervio hipogloso inerva la musculatura intrínseca y extrínseca de la lengua (genio y


estilogloso).
Primero vemos la lengua en reposo dentro de la cavidad bucal, luego se observa su
protrusión y movimientos laterales. La lesión de un nervio hipogloso provoca
desviación de la lengua hacia el lado afectado. Se puede evidenciar además atrofia y
fasciculaciones de la hemilengua comprometida.
3.- Examen Motor:

El sistema motor depende de la corteza motora y premotora, y de sus vías en el tronco


cerebral y médula espinal las que convergen en el haz corticoespinal o piramidal para
hacer sinapsis con la segunda motoneurona del asta anterior de cada segmento en la
médula espinal. Participan además los ganglios basales y el cerebelo. Estas
motoneuronas del asta anterior dan origen a las fibras motoras que emergen de cada
segmento medular formando las raíces motoras anteriores que, al unirse con las raíces
motoras adyacentes, forman los plexos nerviosos, los troncos nerviosos y finalmente los
nervios periféricos que sinaptan en el músculo.
Al efectuar el examen motor es importante realizar una comparación permanentemente
entre ambos hemicuerpos intentando detectar asimetrías.

3.-1 Marcha y Postura:

En los pacientes que consultan en forma ambulatoria probablemente lo primero que


observaremos es la marcha, sin embargo en los pacientes hospitalizados, es aconsejable
realizar el examen de la marcha una vez finalizado el examen motor.
Las lesiones que afectan la primera motoneurona de la vía piramidal, inicialmente
producen flacidez por lo que, tanto la estación de pies como la marcha están limitadas.
Posteriormente se desarrolla espasticidad.

Marcha hemiparética: En el caso de existir una hemiparesia habrá una posición


caracterizada por rotación interna y aducción del brazo, flexión del antebrazo, muñeca y
dedos. La extremidad inferior se mantiene en extensión. Al caminar la porción externa del
pie se arrastra por el suelo, el paciente hace un movimiento de circunducción externa de la
extremidad.

Marcha paraparética: Si la lesión es de primera motoneurona reciente o de segunda


motoneurona en cualquier etapa de evolución, la marcha puede estar imposibilitada por
la flacidez. En lesiones de primera motoneurona, una vez establecida la espasticidad,
ambas extremidades inferiores estarán extendidas y en aducción (marcha en tijera). Se
producen también los movimientos de circunducción en ambas extremidades inferiores.

Marcha parkinsoniana: La marcha es lenta, a pasos cortos, con reducción del braceo,
con el tronco inclinado hacia delante y flexión de cuello, tronco y extremidades. Es
característica la aceleración del paso, que se denomina festinación. Al intentar iniciar la
marcha el paciente puede realizar movimientos reiterados en el lugar y posteriormente
deambular con las características descritas. Además hay dificultad para realizar giros.

Marcha atáxica o cerebelosa: Hay aumento de la base de sustentación (separan las


piernas), desequilibrio, con tendencia a caer hacia los lados (como la marcha del ebrio),
lo mismo al intentar caminar sobre una línea imaginaria o con un pie delante del otro
(tandem). Cuando la lesión es de un hemisferio cerebeloso el paciente se desvía hacia
el lado comprometido. En lesiones del vermis cerebeloso, en cambio, se desvía hacia
un lado y el otro. Se puede sensibilizar esta prueba solicitando que camine con los ojos
cerrados. En la estación de pies, con los ojos cerrados, se producen pulsiones hacia
delante, atrás y ambos lados por igual.

Marcha tabética: Se produce por lesiones de los cordones posteriores de la médula.


Hay un marcado desequilibrio. Al caminar, la pierna es “lanzada” hacia delante y
golpea al tocar el suelo. Al solicitarle al paciente que cierre los ojos, estando de pies, se
producen intensas pulsiones e incluso puede caer al suelo: Prueba de Romberg
positiva.

3.-2 Fuerza:

Se puede comprometer por lesiones que afecten desde la corteza frontal, cápsula interna,
tronco cerebral, médula espinal, asta anterior, raíz anterior, plexo y troncos nerviosos,
nervio periférico, unión neuromuscular, hasta el músculo.
El examen neurológico está destinado a determinar si existe compromiso de la fuerza,
la magnitud de éste y la distribución de la debilidad, de modo de establecer una posible
localización de la afección.
La disminución de la fuerza se llama paresia y la falta absoluta de ésta se denomina
plegia. Según el grado de compromiso de la fuerza, por convención se usa la siguiente
escala:

0 = no hay indicio de movimiento,

1 = esboza movimiento
2 = mueve la extremidad lateralmente, no vence gravedad
3 = levanta la extremidad contra gravedad 4 = levanta la extremidad y vence resistencia
moderada
5 = fuerza normal.

Si la pérdida de fuerza afecta a una extremidad hablamos de monoparesia o


monoplegia; si afecta a un hemicuerpo (extremidad superior e inferior de un lado),
hemiparesia o hemiplegia; si compromete a ambas extremidades inferiores,
paraparesia o paraplegia y si afecta a todas las extremidades, tetraparesia o
tetraplegia.
Para examinar la fuerza podemos detectar la capacidad de ejecutar movimientos
voluntarios, contra resistencia y movimientos reflejos (por ej. un paciente que se queja
de monoparesia derecha pero que reacciona normalmente tratando de sujetar un vaso
que se cae), la capacidad de mantener una postura y la presencia de fatigabilidad.
El examen de la fuerza se orienta a la queja del paciente y de acuerdo a los hallazgos del
examen. Sin embargo es útil seguir un orden que permita tener una visión general de
esta función.

El primer punto a descartar es la presencia de dolor que limite la ejecución de los


movimientos.

Se comienza por el examen de las extremidades superiores en que se solicita levantar


los brazos extendidos con las palmas hacia arriba, con los ojos cerrados, se observa si
hay pronación de la mano que es un signo de paresia mínima (es un signo muy
importante ya que da carácter de organicidad a la paresia), ver si un brazo cae, o si al
levantar ambos uno de ellos es más lento o tiene un movimiento oscilante o impreciso.
Se pueden realizar movimientos de rotación sobre un eje imaginario y movimientos
rápidos de los dedos para detectar asimetrías o torpeza de una mano (en este último
punto considerar dominancia, es decir preguntar con cuál mano come, escribe etc).
Luego se examina en forma secuencial la elevación de los hombros, extensión y flexión
del antebrazo, extensión y flexión de muñeca y dedos, oposición del pulgar y dedo
meñique, y apertura de los dedos.

Para examinar las extremidades inferiores, con el paciente en decúbito, solicitamos


que levante ambas extremidades con las caderas y rodillas flectadas y observamos si
una de ellas cae primero. Se debe observar el esfuerzo realizado: en paresias orgánicas
el lado sano se debe extender y pegarse a la cama al intentar levantar la otra extremidad
parética. Posteriormente se examina la flexión, extensión, abducción y aducción de
cadera, la flexión y extensión de rodillas, la flexión, extensión, inversión y eversión del
talón y flexión y extensión de pies y primer ortejo.
En el caso que sospechemos una lesión de segunda motoneurona, raíz o nervio
periférico, debemos realizar un examen más detallado explorando por separado cada
músculo. Es importante destacar que las lesiones de raíces y nervios tienen
distribuciones determinadas y que habitualmente se acompañan de trastornos
sensitivos precisos con la excepción de algunos nervios que son exclusivamente
motores.
La potencia de la musculatura cervical se examina explorando los movimientos de
flexión y extensión del cuello contra resistencia.
La musculatura abdominal se examina pidiéndole al enfermo que pase del decúbito a la
posición sentada con los brazos cruzados.
Por último hay ciertos elementos que nos orientan para la localización o determinación
de distintos síndromes: Si el compromiso de la fuerza es de las cuatro extremidades y de
predominio proximal, afectando las grandes masas musculares, probablemente se trate de
una miopatía, si se acompaña de dolor de los músculos la primera posibilidad es miopatía
de tipo inflamatoria. En cambio, si el compromiso es de predominio distal, se tratará de una
polineuropatía en que se afectan las fibras más largas (recordar que la mayoría, no todas,
las polineuropatías se acompañan de compromiso sensitivo también de predominio distal).
En ambos casos el grado de atrofia (pérdida de masa muscular) y compromiso de los
reflejos osteotendíneos es variable. La presencia de fatigabilidad orienta a patología de
placa neuromuscular (ej: miastenia gravis).

3.-3 Tono muscular:

Se refiere a la resistencia de los músculos al movimiento pasivo de las articulaciones


(codo, muñeca, rodilla, talón). Se examina realizando suaves movimientos de flexión-
extensión de las articulaciones descritas.

La hipertonía o aumento del tono puede manifestarse de las siguientes formas:

Hipertonía en navaja o espástica: Se caracteriza por un aumento de la resistencia al


movimiento seguido de una disminución de dicha resistencia. En casos extremos la
espasticidad puede producir una postura alterada con flexión y aducción del hombro,
flexión del codo, muñeca y dedos de la mano y postura en extensión de todas las
articulaciones de la extremidad inferior. Es propia de las lesiones de vía piramidal.
Hipertonía en tubo de plomo o rigidez plástica: Se produce un aumento de la
resistencia en forma pareja. Se presenta en la Enfermedad de Parkinson. Si a esta
hipertonía se suma el temblor (como sucede en la mayoría de los pacientes con
Enfermedad de Parkinson), aparece la hipertonía en rueda dentada.

Distonía: Las extremidades se encuentran en forma permanente en postura anormal y al


movilizar las articulaciones ofrece una mayor resistencia. Sucede en enfermedades
extrapiramidales.

Paratonía: Al examinar al paciente hay cambios en el grado de resistencia a la


movilización articular como si el paciente no cooperara al examen. Aparece en
enfermedades corticales difusas.

Hipotonía o disminución del tono: Se manifiesta como una disminución de la


resistencia a los movimientos pasivos de las articulaciones y por aumento de la
extensibilidad de éstas, con mayor rango de excursión del habitual. Esto se puede
comprobar al tomar el brazo del paciente a nivel del antebrazo y “sacudirlo”. Es
manifestación de lesiones agudas de la vía piramidal (después se desarrolla hipertonía),
lesiones de segunda motoneurona, nervio y cerebelo.
En patologías cerebelosas, además, se puede observar el fenómeno de rebote como
manifestación de hipotonía, que consiste en la dificultad para frenar un movimiento (se
examina en flexión del antebrazo contra resistencia y al soltarlo el enfermo se golpea el
pecho).

Asterixis: Pérdida brusca, transitoria e iterativa del tono muscular. Se examina


poniendo las muñecas y dedos del paciente en hiperextensión a lo que se sucede un “aleteo
o flapping”. Es característico de algunas encefalopatías metabólicas como la
hepática y con menor frecuencia, la urémica.

3.-4 Reflejos:

Reflejos osteotendíneos (ROT):


Son reflejos monosinápticos que se integran a nivel de la médula espinal. Al percutir un
tendón se produce una elongación brusca del músculo seguido de una contracción
muscular. La percusión se realiza con un martillo de goma. No se debe confundir con el
reflejo ideomuscular que es la contracción producida al golpear directamente el
músculo y que corresponde a un fenómeno local.
En cuanto a la magnitud, los reflejos pueden estar ausentes (arreflexia), disminuidos
(hiporreflexia), normales, vivos, o aumentados (hiperreflexia). Otros elementos que
constituyen hiperreflexia son: aumento del área reflexógena, reflejo policinético (con
un golpe se producen varias sacudidas), clonus (la sola elongación del músculo produce
sacudidas, a veces inagotables), y difusión anormal del reflejo (contracción de otro
grupo muscular).
Los reflejos osteotendíneos nos dan información del nervio y raíz que inervan al
músculo. Los explorados habitualmente son: reflejo bicipital (C5-C6), tricipital (C7),
estiloradial (C5-C6), rotuliano (L3-L4), aquiliano (S1) (fotos). La raíz L 5 no tiene
reflejo.
En las lesiones de la primera motoneurona o piramidales, inicialmente se produce
hiporreflexia y luego hiperreflexia.
En las lesiones de segunda motoneurona y de nervio se produce hiporreflexia. En las
patologías extrapiramidales los reflejos son normales y en las lesiones cerebelosas se
producen los reflejos pendulares ya que no se frena el movimiento y la extremidad
sigue oscilando; ésto se aprecia al evocar los reflejos rotulianos, estando el paciente
sentado y con los pies colgando, en que frente a una percusión con el martillo de
reflejos, se produce un una oscilación o balanceo de la extremidad inferior.
En las enfermedades musculares los reflejos sólo disminuyen en forma proporcional a la
atrofia.

Reflejos cutáneos o superficiales:


Son reflejos polisinápticos que se integran a nivel encefálico y que dependen de la
indemnidad de la vía piramidal. Una lesión piramidal se asocia a una disminución o
pérdida de estos reflejos. Se desencadenan por un estímulo nociceptivo y la respuesta es
muscular.

Reflejos cutáneo-abdominales: Con un objeto romo se estimula la piel abdominal


desde la región lateral del abdomen hacia la línea media con lo que se desencadena
contracción de la musculatura abdominal. Existen tres niveles: superior (T 7), medio (T
10), e inferior (T 12). Estos tres reflejos pueden determinar así mismo, el nivel de una
lesión medular. Pueden desaparecer en personas obesas y post-cirugía abdominal.

Reflejo cremasteriano: Se obtiene rozando la cara interna del muslo lo que produce un
ascenso del testículo ipsilateral. Este reflejo se integra a nivel L1.

Reflejo plantar: Se obtiene al estimular la planta del pie por su cara lateral desde el
talón hasta los ortejos . La respuesta normal es flexión de los ortejos lo que se denomina
reflejo plantar flexor. En caso de lesión de vía piramidal la respuesta obtenida es
extensión del primer ortejo (signo de Babinski); se puede acompañar de apertura de
los demás ortejos en abanico y flexión de ellos, ocasionalmente se produce además
flexión refleja de toda la extremidad. Si al examinarlo no hay respuesta motora, se habla
de reflejo plantar mudo. El signo de Babinski es altamente sensible (aparición precoz)
y específico de lesiones piramidales o de primera motoneurona. Hay otras formas de
evocar una respuesta plantar extensora pero en general son de menor sensibilidad.

3.-5 Trofismo:

Es el grado de desarrollo muscular y depende de la constitución y del grado de


entrenamiento. Se determina por la inspección y palpación de las masas musculares. En
las lesiones de segunda motoneurona, nervio y algunas enfermedades musculares se
produce una importante atrofia o disminución del trofismo muscular. En las lesiones de
vía piramidal la atrofia no es tan intensa y corresponde más bien al desuso. Finalmente,
existen algunas enfermedades musculares que producen hipertrofia muscular y otras
que producen pseudohipertrofia muscular (el músculo es reemplazado por tejido
fibroso y grasa).

3.-6 Movimientos musculares espontáneos:

Las fibrilaciones: son contracciones de fibras musculares aisladas y se detectan sólo


por examen de electromiografía.

Las fasciculaciones: corresponden a contracción de las fibras musculares que


dependen de una unidad motora. Se producen por procesos de denervación en
patologías de segunda motoneurona. Constituyen patología sólo si se acompañan de
paresia y atrofia muscular, de lo contrario, son consideradas benignas. Se aprecian como
movimientos reptantes bajo la piel y especialmente pueden ser observadas en la lengua.

3.-7 Movimientos anormales:


Los movimientos involuntarios pueden ser normales como el braceo al caminar, la
reacción de sobresalto, el temblor fisiológico, las mioclonías al iniciar el sueño.
Revisaremos aquí los movimientos involuntarios anormales. Se consideran, en
general, secundarios a alteraciones de los ganglios basales.

Temblor: consiste en movimientos rítmicos producidos por la contracción alternante de


músculos agonistas y antagonistas. Se clasifican según su frecuencia (Hertz) y por sus
características de presentación.

Temblor postural: se presenta al asumir una postura (levantar un jarro por ej.), es de
frecuencia alta y aumenta al sostener peso. Se examina pidiéndole al paciente que
extienda las extremidades superiores con las palmas hacia arriba y se puede observar su
incremento al ponerle un peso encima. Puede ser cefálico, con movimientos como de
negación y laríngeo en que la voz es temblorosa.

Temblor de reposo: es un temblor lento, que aparece al relajar las extremidades y


generalmente predomina en un hemicuerpo. Se observa en las extremidades superiores
un movimiento de pronosupinación del antebrazo y de pildoreo entre los dedos pulgar e
índice. En las extremidades inferiores se produce un movimiento de flexo-extensión del
tobillo. Es típico de la Enfermedad de Parkinson. Si estos signos son simétricos en
ambos hemicuerpos, se debe descartar efecto de medicamentos, como los neurolépticos.

Temblor de acción: no es propiamente un temblor, sino una expresión de dismetría por


lo que se expondrá más adelante.
Corea: son movimientos bruscos, breves, reiterados, generalmente distales que se
suceden unos a otros y a los cuales el paciente les puede dar propositividad. Este tipo de
movimiento anormal, como se señaló previamente, se presenta en lesiones de los
ganglios basales.

Atetosis: son movimientos reptantes o de contorsión, relativamente lentos y que afectan


las porciones más proximales de las extremidades y el tronco. Se pueden acompañar de
movimientos coreicos situación en que se emplea el término coreoatetosis.

Balismo: son movimientos bruscos y amplios de las porciones proximales de las


extremidades, habitualmente las superiores, y pueden llegar a entorpecer los
movimientos voluntarios. Por lo general es unilateral y se denomina hemibalismo.

Tic: lo que define al tic es la capacidad de ser suprimido por la voluntad. Aumentan en
forma significativa con el stress. Son movimientos estereotipados, repetidos que se
presentan en cara o extremidades por ej. muecas, parpadeo muy frecuente etc.

3.-8 Metría:

La metría es la coordinación de los movimientos. La alteración de ésta se llama


dismetría. Se altera en patología del hemisferio cerebeloso ipsilateral o de sus vías y se
debe diferenciar de la falta de precisión de los movimientos producidas en paresias
mínimas. El examen de esta función se debe realizar en forma rutinaria ya que las
patologías cerebelosas pueden pasar desapercibidas.

Prueba índice-nariz: se le pide al enfermo que con su dedo índice toque


alternativamente su nariz y luego el dedo del examinador que va cambiando de posición
en el espacio. En caso de enfermedad, al llegar al blanco, el movimiento se descompone
o se fragmenta. A esta alteración del movimiento se la denomina equivocadamente
temblor de acción. Otra forma de examinar la metría es solicitar al paciente que, con los
ojos cerrados, extienda ambas extremidades superiores y luego haga coincidir sus
índices al centro.

Prueba talón rodilla: en decúbito el enfermo debe tocar en forma sucesiva con el talón
de una extremidad inferior, la rodilla y el tobillo de la otra extremidad. Se le puede
solicitar además que deslice suavemente el talón desde la rodilla por el borde de la tibia
hasta el tobillo o que realice un círculo imaginario en el espacio con la extremidad
inferior extendida.

3.-9 Diadococinesia:

Es la capacidad de realizar movimientos alternantes en forma rítmica. También es


indicador de enfermedad cerebelosa ipsilateral o de sus vías y su alteración se denomina
disdiadococinesia o adiadococinesia en su grado mayor. Se examina con la ejecución
de movimientos de pronosupinación de la extremidad superior (como poniendo una
ampolleta en el techo) o golpeando la mano sobre la cama con la cara dorsal y luego con
la cara palmar a velocidad creciente. En la extremidad inferior se solicitan movimientos
de flexión y luego extensión del pie (como siguiendo el ritmo de una melodía).
Estos dos últimos elementos, dismetría y disdiadococinesia, son indicadores de
enfermedad cerebelosa. Como vimos previamente, en caso de lesión hemisférica
cerebelosa se encontrará además hipotonía y reflejos pendulares ipsilaterales a la lesión
y la marcha mostrará tendencia a desviarse hacia el lado comprometido (atáxica).
En lesiones de vermis cerebeloso la mayor dificultad es para la marcha con
lateropulsiones bilaterales (ataxia). Además se produce nistagmo y disartria de tipo
escandido.

La siguiente tabla muestra en forma esquemática los puntos del examen motor en la
evaluación neurológica y sus alteraciones en lesiones de primera motoneurona,
segunda motoneurona y lesiones del sistema extrapiramidal y de cerebelo.
4.- Examen de la Sensibilidad:
Distintos autores dividen la sensibilidad de distintas formas, de modo que podrían
encontrarse algunas diferencias al consultar diferentes textos. Todos los autores
concuerdan, sin embargo, en que su interpretación es difícil ya que influye en forma
importante la subjetividad.

Sensibilidad Primaria:

Comprende la percepción de tacto, dolor, temperatura, postural y vibratoria. La sensibilidad


detacto, dolor y temperatura se denomina también exteroceptiva o superficial y la
sensibilidad postural y vibratoria se la denomina propioceptiva o profunda.

Para el examen del tacto se usa una mota de algodón que se pasa suavemente por la piel
para no estimular otro tipo de receptores, comparando las distintas áreas exploradas. Se le
pide al paciente que mantenga los ojos cerrados y que avise cada vez que sienta el roce del
algodón . El dolor se explora con una aguja desechable (no reenvainar) siguiendo la misma
técnica anterior.

Para el examen de la temperatura usamos tubos de ensayo, uno lleno con agua fría y otro
con agua caliente.

La sensibilidad postural comprende la sensación de posición y de desplazamiento de


lasarticulaciones; se explora pidiendo al paciente que determine la posición en que uno le
ha puesto los brazos, muñeca y los dedos de manos y pies evitando producir compresión,
siempre manteniendo los ojos cerrados (foto). Por último, la sensibilidad vibratoria se
examina poniendo un diapasón en las prominencias óseas (tobillos, rodillas, caderas,
muñecas y codos).

Ante estos estímulos el paciente puede referir disminución de la sensibilidad, hipoestesia o


en su grado máximo anestesia; aumento de la sensibilidad, hiperestesia; sensación de
disconfort, disestesia; dolor ante estímulos no nociceptivos, alodinia. Por último se puede
quejar de dolor espontáneo o sensación de hormigueo, parestesia. En el examen de la
sensibilidad siempre se debe intentar determinar la localización anatómica del trastorno
sensitivo de acuerdo a la distribución de los nervios, raíces o dermatomas sensitivos.

En lesiones de corteza parietal, cápsula interna, tálamo o tronco cerebral se produce


hipoestesia del hemicuerpo contralateral (hemihipoestesia) Hipoestesia en guante y calcetín
son propias de las polineuropatías que, por lo general, comprometen en forma
predominante las fibras nerviosas de mayor longitud.

Existen además síndromes sensitivos específicos:

Disociación siringomiélica: pérdida de la sensibilidad térmica y dolorosa con preservación


de las sensibilidades táctil, postural y vibratoria. Se produce por lesiones centrales de la
médula espinal, como por ejemplo, lesiones quísticas originadas en el canal central.
Además en el segmento afectado hay pérdida de todos los tipos de sensibilidad y
eventualmente trastornos motores. A esto último se lo denomina nivel suspendido.
Síndrome cordonal posterior: pérdida de la sensibilidad profunda (postural y vibratoria)
y del tacto en menor grado. Si se agrega degeneración de los tractos piramidales (con
presencia de signos piramidales, de primera motoneurona), se configura el cuadro de
esclerosis combinada subaguda.

Síndrome tabético: pérdida de la sensibilidad vibratoria y postural con acentuado


desequilibrio, acompañado de dolores lancinantes.

Síndrome de Brown- Séquard o de hemisección medular: pérdida de la sensibilidad


dolorosa y termoalgésica del hemicuerpo contralateral y pérdida de la sensibilidad postural
y vibratoria ipsilateral. Junto a esto signos piramidales de la extremidad ipsilateral.

Sección medular completa: pérdida de todo tipo de sensibilidad desde el nivel de la lesión
a distal (nivel sensitivo), pérdida del control esfinteriano y parálisis desde el nivel de lesión
hacia distal.

Síndrome de arteria espinal anterior: paraplegia, con pérdida de la sensibilidad térmica y


dolorosa con preservación de la sensibilidad profunda.

Síndrome talámico: las lesiones talámicas que afectan la sensibilidad generalmente


provocan hipoestesia del hemicuerpo contralateral. Esta hipoestesia en algunos casos, sin
embargo, se acompaña de disestesias, hiperestesia aun ante estímulos mínimos o alodinia.

Sensibilidad Secundaria o Cortical (llamada también discriminativa): Son evaluables


sólo en ausencia de compromiso de la sensibilidad primaria. La estereognosia se refiere al
reconocimiento de objetos sólo por el tacto. La grafoestesia es el reconocimiento de figuras
geométricas, números o letras dibujadas en la piel y la discriminación de dos puntos es la
distancia mínima que debe existir entre dos puntos para que su estimulación simultánea sea
percibida como separada. Lesiones parietales producen este tipo de alteraciones en el
hemicuerpo contralateral (alteración de la somestesia).

5.- Signos Meníngeos:

Los signos meníngeos son producidos por irritación de las meninges y de las raíces
espinales por procesos inflamatorios (gérmenes o sangre) en general de curso agudo (por ej.
meningitis bacterianas, virales, hemorragia subaracnoidea etc.) o subagudo (meningitis por
hongos, tuberculosis, etc). Por lo general se acompaña de cefalea, fiebre, fotofobia,
hiperestesia cutánea, vómitos y compromiso variable de conciencia, constituyéndose
entonces el Síndrome Meníngeo.

Se describen los siguientes signos meníngeos:

Rigidez de nuca: La flexión del cuello, con el paciente en decúbito dorsal intentando que el
mentón toque el tórax, produce dolor y ofrece marcada resistencia, provocada por la
contractura refleja de la musculatura cervical. En su grado máximo el paciente puede estar
en opistótono, que es una posición en hiperextensión total del cuerpo. Los otros
movimientos de rotación y de extensión del cuello presentan menor dificultad.

Signo de Kernig: Con el paciente en decúbito dorsal, se flectan caderas y rodillas; al


intentar extender las extremidades inferiores, se produce una flexión refleja de ellas. Este
signo también se puede evocar levantando ambas extremidades extendidas, tomándolas de
los talones. Al igual que en el caso anterior, se produce flexión refleja a nivel de caderas y
/o rodillas.

Signo de Brudzinski: Se coloca una mano debajo de la cabeza del paciente y otra sobre el
tórax. Luego se flexiona el cuello en forma decidida observando la reacción refleja de
lexión de caderas y rodillas.

6.- Control de Esfínteres:

Es de especial importancia investigar el control de esfínteres cuando se sospecha lesión de


médula espinal, de cono medular o de cola de caballo. En la anamnesis investigaremos si
hay micción espontánea o no, control voluntario de ésta, la frecuencia miccional, y
sensación de llene vesical. En pacientes con lesión medular aguda se produce inicialmente
retención urinaria con globo vesical producto del shock espinal inicial. Posteriormente se
puede desarrollar una fase de incontinencia. En los pacientes con lesión de cono medular o
de cola de caballo, generalmente no hay paso a la fase de incontinencia. En las lesiones
medulares de instalación lenta no se produce la retención urinaria inicial. Para evaluar el
funcionamiento vesical, es útil la medición del residuo postmiccional (el máximo normal
son 200 ml), sin embargo, la urodinamia es finalmente el examen de elección.

La evacuación intestinal sigue aproximadamente las mismas fases que el control vesical.
Ejemplo de cómo presentar la información
del examen físico.
(Se continúa el caso de la paciente presentada en la historia clínica)

Examen físico general:

1. Posición activa, sin alteraciones.


2. Deambulación normal.
3. Facie no característica.
4. Conciente, orientada en tiempo y espacio.
5. Constitución mesomorfa, pero impresiona que ha bajado de peso; peso 47
kg, talla 1,54 m, IMC 19,8. Sin signos carenciales en la piel.
6. Piel de turgor normal, elasticidad disminuida, con unos nevos pigmentados
en la espalda, sin características de malignidad.
7. No se palpan adenopatías.
8. Pulso arterial regular, de 72 lpm. En las extremidades inferiores se palpan
los pulsos disminuidos:

P.Carotídeo P.Braquial P.Radial P.Femoral P.Poplíteo P.Tibial P.Pedio


P.
Derecha ++ ++ ++ + + + -
Izquierda ++ ++ ++ + - - -
(Nota: se podría haber efectuado una figura humana en la que se representa la
intensidad de los pulsos con cruces).

9. Respiración: 16 rpm.
10. Temperatura: 36,8ºC, axilar.
11. PA = 160/100 mm de Hg, en el brazo derecho, sentada.

Examen físico segmentario:

Cabeza: ojos con pupilas isocóricas y reactivas a la luz; anictérica; conjuntiva


palpebral rosada. Visión adecuada de lejos y para la visión de cerca usa lentes
ópticos. Campo visual por confrontación normal. Fondo de ojo: rojo pupilar
presente, papila de bordes netos, arterias disminuidas de diámetro con aumento
del brillo a la luz, cruces arterio-venosos disminuidos de calibre; retina rosada,
sin exudados ni hemorragias. Fosas nasales permeables. Boca: prótesis dental
parcial en la arcada dentaria inferior; resto de los dientes en buen estado; mucosa
húmeda y rosada; faringe rosada. Sin alteraciones evidentes de la audición.
Cuello: Glándula tiroides se palpa discretamente aumentada de volumen,
especialmente a expensas del lóbulo derecho que se palpa nodular. No se palpan
adenopatías. No se auscultan soplos carotídeos. No hay ingurgitación yugular.

Tórax: Caja torácica sin alteraciones. En las mamas no se palpan nódulos. Axilas
sin adenopatías.

 Pulmones: Expansión pulmonar normal; sonoridad normal a la percusión;


vibraciones vocales se palpan normales; murmullo pulmonar presente, sin
ruidos agregados.
(Nota: no es necesario ir mencionando lo que se encontró en la inspección,
palpación, percusión y auscultación; se asume qué técnica se usó en cada
hallazgo).
 Corazón: choque de la punta en el 5º espacio intercostal izquierdo, a nivel
de la línea medioclavicular; no se palpan otros latidos; ritmo regular, en
tres tiempos por presencia de un 4º ruido; soplo mesosistólico de eyección,
grado II/VI, que se ausculta mejor en el foco aórtico.

Abdomen: Blando, depresible, indoloro, no se palpan masas, la aorta abdominal


se palpa de diámetro normal, no se auscultan soplos en la región del epigastrio ni
hacia los vasos ilíacos; ruidos intestinales normales. En las regiones inguinales
no se encuentran hernias.

 Hígado: límite superior en el 5º espacio intercostal a nivel de la línea


medioclavicular; borde inferior se palpa a 2 cm bajo el reborde costal en
inspiración, de borde romo y consistencia normal. Proyección hepática de
10 cm.
 Bazo: no se encuentra aumentado de tamaño.

Riñones: no se logran palpar.

Columna y extremidades: Curvaturas de la columna vertebral normales.


Articulaciones sin mayores alteraciones, salvo nódulos de Heberden en algunas
articulaciones interfalángicas distales de las manos. En las extremidades
inferiores destaca el compromiso de los pulsos hacia distal, especialmente en el
lado izquierdo. La piel de los pies es seca y algo resquebrajada. Uñas gruesas;
onicomicosis en el ortejo mayor del pie izquierdo. No se observan heridas.
Discreto edema en ambos tobillos.

Examen neurológico:
 Conciencia y estado mental: paciente conciente, orientada en tiempo y
espacio. Anímicamente impresiona algo deprimida.
 Pares craneanos: no se encuentran alteraciones. Campo visual por
confrontación normal. (El fondo de ojo ya se relató en el examen de la
cabeza).
(Nota: En el caso de haber alteraciones, conviene ir precisando cada par de
nervios craneanos por separado).
 Examen motor: movimientos, reflejos osteotendíneos y coordinación:
todos normales. No se observan movimientos anormales. Las fuerzas
impresionan disminuidas a nivel del tronco, ya que le cuesta sentarse
estando en decúbito dorsal. Las masas musculares de los muslos
impresionan algo disminuidas y le cuesta ponerse de pie desde una silla,
sin ayudarse con los brazos.
 Examen sensitivo: sensibilidad fina y al dolor conservada. Sensibilidad
propioceptiva normal. Alteración de la sensibilidad vibratoria en ambos
pies. Discrimina bien distintos estímulos táctiles y los ubica en forma
correcta estando con los ojos cerrados.
 Sin signos meníngeos.
Formulación de una hipótesis diagnóstica.
¿Cómo surgen los diagnósticos?

Es muy posible que los alumnos que están comenzando su práctica clínica
queden asombrados cómo sus docentes se orientan rápidamente y con unas
cuántas preguntas logran formarse una idea de lo que le ocurre al paciente. Ellos,
en cambio, sienten que deben recorrer una larga lista de preguntas que los hace
saltar de un tema o otro, sin que les quede muy claro qué es lo más importante.

La diferencia está en los conocimientos sobre cómo se presentan las distintas


enfermedades y cuáles son las manifestaciones principales o más importantes.
Dentro de esta ordenación juegan un papel importante los siguientes aspectos:

a. conocer las posibles causas de los distintos síntomas y signos.


b. saber agrupar los síntomas y signos en síndromes.

Al poder plantear las posibles causas de un determinado síntoma o signo,


automáticamente se van esbozando algunas hipótesis diagnósticas.

Por ejemplo, si se toma el síntoma disnea, se plantea si el paciente tiene una


afección respiratoria o cardíaca. Si es por la primera causa, interesará conocer si
existen antecedentes de tabaquismo, tuberculosis, asma, etc., o si junto a la
disnea se presenta tos, expectoración, fiebre o dolor costal sugerente de una
puntada de costado. Si la causa es cardíaca, también se revisan los antecedentes
buscando una cardiopatía previa y se investiga si la disnea es de esfuerzo, se
asocia a ortopnea, disnea paroxística nocturna o edema vespertino de
extremidades inferiores.

La conversación con el paciente no es recorrer una lista de preguntas de acuerdo


a un esquema que aparezca en un libro, sino que es un proceso activo en el cual,
en relación a cada respuesta, se analiza en qué medida se han aclarado las dudas
y qué nuevas interrogantes han surgido. De esta forma las distintas hipótesis
diagnósticas se van reafirmando o descartando, quedando al final sólo las más
probables.

Esta dinámica implica que, aunque en clase se les enseña a los alumnos revisar
primero la anamnesis próxima, y luego los antecedentes mórbidos, o familiares, o
sus hábitos, o los medicamentos que ingiere, a lo largo de la conversación las
preguntas apuntan en una u otra dirección, según lo que en cada momento parece
más adecuado preguntar. Cuando llega el momento de presentar la información o
escribir la ficha clínica, los datos se presentan de acuerdo a un orden establecido
y usando los términos que correspondan.

A veces, con dos o tres preguntas basta para lograr una orientación bastante
precisa y el resto de la conversación se orienta a completar la información para
corroborar la impresión inicial. En otras ocasiones, el problema es más difícil, y
es posible que incluso habiendo llegado al final del examen físico, todavía no sea
posible saber bien qué está pasando. En estos casos será necesario efectuar
algunos exámenes de laboratorio complementarios para ampliar la información.

En general un síntoma o un signo no es un diagnóstico. Decir que una persona


tiene tos, es decir poco. O que presenta fiebre, o que tiene ascitis, no permite
explicar lo que realmente está pasando. Más que un diagnóstico, sonproblemas.

Cuando no se tiene idea del diagnóstico, por lo menos es un buen comienzo


poder identificar cuáles son losproblemas. La próxima aproximación será intentar
plantear cuál o cuáles síndromes son los más probables. La precisión será mayor
una vez que se logre identificar las enfermedades que afectan al paciente.

El enfrentamiento "plano" versus la investigación con una orientación


determinada.

La complejidad de las personas puede obligar a tratar de identificar la prioridad


de los problemas para "no perderse en el bosque". En todo momento es muy
conveniente tener claro qué es lo más importante, qué es lo que tiene un riesgo
más vital, qué puede poner en peligro la vida del paciente, o qué le produce más
molestias o lo limita más. Incluso es aceptable que exista un esfuerzo mayor para
descubrir diagnósticos que son tratables y que tienen buenos resultados
terapéuticos, ya que el no haber precisado diagnósticos que no tienen tratamiento
no tendrá la misma implicancia para el enfermo.

Esta misma necesidad de fijar prioridades puede determinar que el tiempo que se
tiene disponible para atender al paciente se dedique de preferencia en atender
aquellos problemas más importantes o más urgentes. Si es necesario, se puede
planificar otra reunión.

La aproximación al paciente no puede ser "plana", o sea, siguiendo un esquema


fijo. Si el problema es respiratorio, habrá una mayor concentración en el sistema
respiratorio; si es cardiológico, nefrológico, neurológico, etc., la dedicación se
orientará en el sentido que corresponda. Esto no debe significar que se deje de
efectuar una revisión general, aunque sea somera. Cuando no se sabe lo que al
paciente le ocurre, la revisión debe ser muy completa tratando de encontrar una
veta que permita llegar al diagnóstico correcto.

A los alumnos se les trata de enseñar todo el universo en el cual pueden encontrar
información útil. Tienen que ser capaces de revisar la anamnesis actual, los
distintos antecedentes, hacer el examen físico general, el segmentario y exámenes
específicos. Efectuar todo esto en cada paciente puede tomar una gran cantidad
de tiempo.

Es necesario balancear la problemática del enfermo, la necesidad de concentrarse


en los problemas más importantes y el tiempo del cual se dispone en un momento
dado. Mientras más experiencia se tiene, se gana en velocidad, se es más
eficiente, se sabe seleccionar mejor las preguntas, y por lo tanto, en tiempos muy
razonables se puede llegar a conocer al paciente en forma muy completa. Esto
hace que los alumnos dispongan de tiempos casi ilimitados en sus primeras
aproximaciones a los pacientes y a medida que avanzan a cursos superiores,
deben aumentar su eficiencia.

Aunque al paciente se le mire bajo la perspectiva de las enfermedades que lo


aquejan, no se debe dejar de captarlo y verlo como una persona, con su
personalidad, sus fortalezas, sus debilidades, su entorno y sus preocupaciones.

Preguntas:

1. ¿Cuál es la diferencia de plantear diagnósticos como "problemas",


síndromes o enfermedades?
2. En el enfrentamiento diagnóstico, ¿cuál es la metódica más adecuada
para llegar a conocer lo que el paciente tiene?
Glosario de términos.
 Abducción: acto de separar una parte del eje del cuerpo.

 Acolia: heces de color amarillo u ocre por ausencia o disminución del contenido de pigmento
biliar (estercobilinógeno).

 Acúfeno o tinnitus: sensación auditiva anormal que, en general, es percibida solamente por el
sujeto.

 Adenopatía: ganglio linfático alterado.

 Adiadococinesia: falta de coordinación al efectuar movimientos repetitivos rápidos (ej.: tocarse


el muslo con una mano con la palma hacia abajo y luego con la palma hacia arriba en forma
alternada, o mover las manos como "atornillando" una ampolleta).

 Aducción: movimiento que acerca un miembro al plano medio (es opuesto a la abducción).

 Adventicio: algo que ocurre ocasionalmente, o en forma accidental o que es inhabitual.

 Afaquia: ausencia del cristalino.

 Afasia: es un defecto del lenguaje debido a una lesión encefálica; el paciente puede tener una
dificultad para comprender preguntas o texto escrito (afasia sensorial) o para expresarse en forma
verbal o escrita (afasia motora).

 Afonía: es una pérdida o disminución de la voz.

 Aftas bucales: lesiones ulceradas que afectan la mucosa de la boca, de forma ovalada y
rodeadas por eritema; son muy dolorosas.

 Agarofobia: es una sensación de angustia de estar en lugares en que podría ser difícil o muy
embarazoso escapar o en los que sería difícil recibir ayuda en el caso que se presentaran síntomas
súbitos.

 Alopecía: pérdida de cabello, difuso o en áreas.

 Alucinación: error sensorial en el cual el sujeto percibe sin que exista un objeto o estímulo real.

 Amaurosis: ceguera, especialmente la que ocurre sin lesión aparente del ojo, por enfermedad
de la retina, nervio óptico, cerebro.

 Ambliopía: visión reducida, sin lesión aparente del ojo.

 Amenorrea: ausencia de reglas durante un período mayor de 90 días.


 Analgesia: es la ausencia de la sensibilidad al dolor; es equivalente a anodinia.

 Aneurisma: dilatación de una arteria o parte de ella, con compromiso de las 3 túnicas.

 Angina: inflamación de las amígdalas y partes adyacentes (también se usa el término para
referirse al dolor torácico de origen coronario).

 Ángulo esternal o ángulo de Louis: prominencia en la superficie del tórax debida a la


articulación del manubrio con el cuerpo del esternón. Sirve de punto de referencia para ubicar la
segunda costilla.

 Anhidrosis: falta de transpiración.

 Anisocoria: pupilas de diferente tamaño.

 Anorexia: falta de apetito.

 Anuria: excreción de menos de 100 ml de orina en 24 horas.

 Apnea: detención del flujo aéreo respiratorio por falta de estímulo central u obstrucción de la
vía aérea central.

 Ascitis: acumulación anormal de líquido libre en la cavidad peritoneal; puede corresponder a un


transudado (si no es inflamatorio), o a un exudado (si es inflamatorio). Se llama hemoperitoneo si
se acumula sangre; biliperitoneo si corresponde a bilis y ascitis quilosa si se acumula linfa.

 Astenia: estado en el cual el paciente se siente decaído, con falta de fuerzas.

 Asterixis: temblor producido por la imposibilidad de mantener prolongadamente la mano en


extensión forzada y se produce una oscilación irregular. También se le conoce como flapping.

 Astigmatismo: defecto de la curvatura de los medios refringentes del ojo que impide la
convergencia en un solo foco de los rayos luminosos de diferentes meridianos.

 Ataxia: alteración en la coordinación de los movimientos.

 Atetosis: trastorno caracterizado por movimientos continuos, involuntarios, lentos y


extravagantes, principalmente de manos y dedos, frecuentemente de tipo reptante, que se
observan por lo común en lesiones del cuerpo estriado.

 Balanitis: inflamación del glande.

 Balanopostitis: inflamación del glande y del prepucio.

 Bazuqueo: ruido producido por la agitación del estómago cuando está lleno de líquido. Cuando
el mismo fenómeno ocurre por acumulación de líquido en las asas intestinales se llama sucusión
intestinal (muchas personas usan en forma indistinta el término bazuqueo).
 Blefaritis: es una inflamación aguda o crónica de los párpados. Se puede deber a infecciones,
alergias o enfermedades dermatológicas.

 Bocio: aumento de volumen de la glándula tiroides.

 Borborigmo: ruido intestinal producido por la mezcla de gases y líquidos.

 Broncofonía: auscultación nítida de la voz en la superficie del tórax, como si se estuviera


auscultando sobre la traquea o grandes bronquios. Se presenta en condensaciones pulmonares
con bronquios grandes permeables.

 Broncorrea: eliminación de gran cantidad de expectoración.

 Bronquiectasias: dilataciones irreversibles de los bronquios.

 Bruxismo: tendencia de algunas personas de hacer rechinar los dientes.

 Bulimia: hambre insaciable o apetito muy aumentado.

 Catarata: opacidad del cristalino.

 Cefalea: dolor de cabeza.

 Celulitis: inflamación del tejido celular subcutáneo.

 Chalazión: es una inflamación crónica de una glándula meibomiana de los párpados.

 Cianosis: coloración azul-violácea de la piel y mucosas por aumento de la hemoglobina reducida


en la sangre capilar.

 Cifosis: curvatura anormal hacia adelante de la columna vertebral dorsal; el paciente se tiende a
gibar.

 Claudicación intermitente: es una condición que se manifiesta con dolor o pesadez en una
extremidad en relación a un ejercicio y que se alivia con el reposo. Habitualmente refleja una
insuficiencia arterial crónica.

 Clonus o clono: son contracciones rítmicas e involuntarias que ocurren en estados de


hiperreflexia por daño de la vía piramidal, cuando se mantiene traccionado el grupo muscular
afectado (ej., clonus aquiliano).

 Colecistitis: inflamación de la vesícula biliar.

 Coluria: orina de color café debido a la presencia de bilirrubina conjugada; cuando la orina se
agita, la espuma que se forma es amarilla (esto la diferencia de otros tipos de orina cuya espuma
es blanca).
 Coma: estado de pérdida completa de la conciencia, de la motilidad voluntaria y de la
sensibilidad, conservándose sólo las funciones vegetativas (respiración y circulación). El paciente
no responde ante estímulos externos, incluso capaces de producir dolor.

 Compulsión: comportamiento o acto mental repetitivo que la persona se siente impulsada a


ejecutar, incluso contra su juicio o voluntad, como una forma de paliar la angustia o de prevenir
alguna eventualidad futura.

 Condritis: inflamación del cartílago.

 Confabulación: es una condición en la que el paciente inventa hechos para compensar defectos
de memoria, y de los cuales posteriormente ni siquiera se acuerda.

 Confusión: corresponde a una alteración psiquiátrica, generalmente de tipo agudo, asociada a


cuadros infecciosos, tóxicos o metabólicos, en el que el paciente no es capaz de enjuiciar en forma
correcta su situación y presenta desorientación en el tiempo y en el espacio, no reconoce a las
personas y objetos familiares, no se concentra y falla su memoria.

 Conjuntivitis: inflamación de las conjuntivas.

 Constipación (estitiquez, estreñimiento): hábito de evacuación intestinal que ocurre distanciado


(cada 2 o más días).

 Corea: movimientos bruscos, breves, rápidos, irregulares y desordenados, que afectan uno o
varios segmentos del cuerpo, sin ritmo ni propagación determinada, que habitualmente se
localizan en la cara, lengua y parte distal de las extremidades. El corea de Sydenham se acompaña
de signos de fiebre reumática.

 Cornaje o estridor: es un ruido de alta frecuencia que se debe a una obstrucción de la vía aérea
superior, a nivel de la laringe o la tráquea, y que se escucha desde la distancia. Se ha comparado
con el ruido de un cuerno dentro del cual se sopla.

 Costras: lesiones secundarias producto de la desecación de un exudado o de sangre en la


superficie de la piel.

 Crepitaciones: son ruidos discontinuos, cortos, numerosos, de poca intensidad, que ocurren
generalmente durante la inspiración y que son similares al ruido que se produce al frotar el pelo
entre los dedos cerca de una oreja. Tienen relación con la apertura, durante la inspiración, de
pequeñas vías aéreas que estaban colapsadas.

 Cuadriparesia o cuadriplejía: debilidad o parálisis de las cuadro extremidades, respectivamente.

 Curva de Damoiseau: curva parabólica de convexidad superior que forma el límite superior de
los derrames pleurales.

 Débito cardíaco: volumen de sangre impulsada por el corazón (se expresa en litros/minuto).
 Débito sistólico: volumen de sangre expulsada por los ventrículos en cada sístole (se expresa en
ml).

 Delirio: el paciente impresiona desconectado de la realidad, con ideas incoherentes, ilusiones y


alucinaciones, sin advertir su error.

 Dextrocardia: cuando el corazón se ubica en el tórax hacia la derecha.

 Diaforesis: transpiración profusa.

 Diagnóstico: es la identificación de un cuadro clínico fundándose en los síntomas, signos o


manifestaciones de éste.

 Diarrea: evacuación de deposiciones con contenido líquido aumentado y de consistencia


disminuida, generalmente con mayor frecuencia que lo normal.

 Diplopía: visión doble de los objetos, habitualmente por falta de alineación de los ejes de los
globos oculares. Generalmente es binocular.

 Disartria: es un trastorno de la articulación del lenguaje.

 Discoria: pupilas de forma alterada (no son redondas).

 Discromías: alteración estable del color de la piel en una zona determinada.

 Disentería: es una deposición diarreica acompañada de mucosidades y sangre; se asocia a


inflamación importante del colon y el recto.

 Disestesia: es la producción de una sensación displacentera y en ocasiones dolorosa por un


estímulo que no debiera serlo, como rozar con un algodón.

 Disfagia: dificultad para deglutir. Puede sentirse como un problema a nivel alto, en la
orofaringe, o a nivel retroesternal, al no descender el bolo alimenticio.

 Disfonía: es equivalente a ronquera.

 Dismenorrea: menstruaciones dolorosas.

 Dismetría: alteración de la coordinación de los movimientos, que se ve en lesiones del cerebelo,


que se caracteriza por una apreciación incorrecta de la distancia en los movimientos (se efectúan
oscilaciones y ajustes en la trayectoria pudiendo al final chocar con el objetivo o pasar de largo).

 Disnea paroxística nocturna: disnea que despierta al paciente en la noche y lo obliga a sentarse
o ponerse de pie.

 Disnea: sensación de falta de aire; dificultad en la respiración.


 Dispepsia: se refiere a síntomas digestivos inespecíficos que guardan relación con la ingesta de
alimentos (ej., meteorismo, eructación, plenitud epigástrica, etc.).

 Disquinesias (o discinesia): son movimientos repetitivos, bizarros, algo rítmicos, que


frecuentemente afectan la cara, boca, mandíbula, lengua, produciendo gestos, movimientos de
labios, protrusión de la lengua, apertura y cierre de ojos, desviaciones de la mandíbula. Las más
frecuentes son las discinesias oro-faciales que también se llamandiscinesias tardivas.

 Distonías: son contracciones musculares que pueden ser permanentes o desencadenarse al


efectuar determinados movimientos (ej.: tortícolis espasmódica, calambre del escribiente,
distonías de torsión, etc.)

 Disuria: dificultad para orinar (disuria de esfuerzo) o dolor al orinar (disuria dolorosa).

 Ectropión: eversión del párpado, especialmente el inferior; las lágrimas no logran drenar por el
canalículo y el ojo lagrimea constantemente (epífora).

 Edema: acumulación excesiva de líquido seroalbuminoso en el tejido celular, debida a diversas


causas (ej.: aumento de la presión hidrostática, disminución de la presión oncótica o del drenaje
linfático, aumento de la permeabilidad de las paredes de los capilares).

 Efélides: corresponde a las pecas.

 Egofonía: "voz de cabra"; es una variedad de broncofonía caracterizada por su semejanza con el
balido de una cabra. Sinónimo: pectoriloquia caprina.

 Empiema: exudado purulento en la cavidad pleural.

 Enfermedad: es una alteración o desviación del estado fisiológico en una o varias partes del
cuerpo, que en general se debe a una etiología específica, y que se manifiesta por síntomas y
signos característicos, cuya evolución es más o menos previsible (p. ej., enfermedad reumática).

 Enoftalmos o enoftalmía: globo ocular más hundido en la cavidad de la órbita.

 Entropión: condición en la que los párpados están vertidos hacia adentro y las pestañas irritan la
córnea y la conjuntiva.

 Enuresis: micción nocturna, involuntaria, después de los 3 años de edad.

 Epicanto: es un pliegue vertical en el ángulo interno del ojo. Se ve en algunas razas asiáticas y en
personas con síndrome de Down (mongolismo).

 Epididimitis: es una inflamación del epidídimo.

 Epiescleritis: es una inflamación de la epiesclera que es una capa de tejido que se ubica entre la
conjuntiva bulbar y la esclera; se debe habitualmente a una causa autoinmune.
 Epífora: lagrimeo constante de un ojo.

 Epistaxis: hemorragia de las fosas nasales.

 Eritema: es un enrojecimiento de la piel, en forma de manchas o en forma difusa, que se debe a


vasodilatación de pequeños vasos sanguíneos y que desaparece momentáneamente al ejercer
presión.

 Erupción o exantema: corresponde a la aparición relativamente simultánea de lesiones (ej.,


máculas, vesículas o pápulas), en la piel o en las mucosas.

 Escama: laminilla formada por células epidérmicas que se desprenden espontáneamente de la


piel.

 Escara: placa de tejido necrosado que se presenta como una costra negra o pardusca y que
alcanza hasta planos profundos de la dermis.

 Escotoma: es una pérdida de la visión en un área limitada del campo visual.

 Esmegma: material blanquecino y maloliente que se puede acumular en el surco


balanoprepucial en hombres con fimosis o que no se efectúan un buen aseo.

 Esotropía o esoforia: es un estrabismo convergente; el ojo desviado mira hacia el lado nasal,
mientras el otro ojo está enfocando hacia adelante.

 Espermatocele: formación quística en el epidídimo que contiene espermatozoides.

 Esplenomegalia: bazo de gran tamaño.

 Esteatorrea: deposiciones con exceso de grasa o aceites; habitualmente son de aspecto brilloso
y dejan en el agua del escusado gotas de grasa.

 Estenosis: estrechez patológica de un conducto.

 Estereognosis: es la capacidad para identificar un objeto por el tacto, teniendo los ojos cerrados
(ej.: un lápiz, una llave, y hasta el lado de una moneda, como "cara" o "sello"). Cuando esta
habilidad se pierde se habla deastereognosis (o astereognosia).

 Estertor traqueal: ruido húmedo que se escucha a distancia en pacientes con secreciones en la
vía respiratoria alta.

 Estomatitis angular o queilitis angular: inflamación de la comisura bucal con formación de


grietas, que habitualmente se conoce como "boquera".

 Estomatitis: inflamación de la mucosa de la boca.


 Estrabismo: falta de alineación de los ejes visuales de los ojos, de modo que no pueden dirigirse
simultáneamente a un mismo punto.

 Eventración abdominal: es la protrusión de tejidos u órganos intraabdominales a través de


zonas débiles de la musculatura abdominal de una cicatriz quirúrgica, pero que quedan contenidas
por la piel. Dan origen a hernias incisionales.

 Evisceración abdominal: salida de asas intestinales fuera del abdomen por dehiscencia de la
sutura de una laparotomía o a través de una herida traumática.

 Excoriaciones: son erosiones lineales derivadas del rascado.

 Exoftalmos o exoftalmía: protrusión del globo ocular.

 Exotropía: es un estrabismo divergente; el ojo desviado mira hacia el lado temporal, mientras el
otro ojo está enfocando hacia adelante.

 Expectoración hemoptoica: esputo sanguinolento.

 Expectoración: secreciones provenientes del árbol traqueo-bronquial.

 Fasciculaciones: movimientos irregulares y finos de pequeños grupos de fibras musculares


secundarios a fenómenos de denervación.

 Fétor: corresponde al aliento (aire espirado que sale de los pulmones); puede tener un olor
especial (ej., fétor urémico, fétor hepático).

 Fimosis: prepucio estrecho que no permite descubrir el glande.

 Fisura: corresponde a un surco, una grieta o una hendidura.

 Flebitis: inflamación de una vena.

 Fobia: es un temor enfermizo, obsesionante y angustioso, que sobreviene en algunas personas.


Por ejemplo: claustrofobia (temor a permanecer en espacios cerrados).

 Fotofobia: molestia o intolerancia anormal a la luz.

 Fotosensibilidad: reacción cutánea anormal que resulta de la exposición al sol (ej., eritema
persistente, edema, urticaria).

 Frémito: vibración que es perceptible con la palpación (ej.: por frotes pericárdicos o pleurales).

 Frotes pleurales: son ruidos discontinuos, que se producen por el frote de las superficies
pleurales inflamadas, cubiertas de exudado. El sonido sería parecido al roce de dos cueros.

 Galactorrea: secreción abundante o excesiva de leche.


 Gangrena húmeda: es una combinación de muerte de tejidos mal perfundidos e infección
polimicrobiana, con participación de gérmenes anaerobios, que lleva a la producción de un
exudado de pésimo olor. Es lo que ocurre en el pie diabético.

 Gangrena seca: muerte de tejidos caracterizada por el endurecimiento y desecación de los


tejidos, debida a oclusión arterial. Lleva a una momificación.

 Gangrena. Necrosis o muerte de tejido.

 Ginecomastia: volumen excesivo de las mamas en el hombre.

 Gingivitis: una inflamación de las encías.

 Glaucoma: condición en la que presión del ojo está elevada. Puede llevar a la atrofia de la papila
óptica y la ceguera.

 Glositis: inflamación de la lengua.

 Gorgoteo: ruido de un líquido mezclado con gas en el interior de una cavidad.

 Grafestesia: es la capacidad de reconocer, estando con los ojos cerrados, un número que el
examinador escribe con un objeto de punta roma en la palma de la mano u otra parte del cuerpo.

 Hemartrosis: acumulación de sangre extravasada en la cavidad de una articulación.

 Hematemesis: vómito de sangre.

 Hematoquecia: sangramiento digestivo bajo, con eliminación de deposiciones sanguinolentas o


de sangre fresca.

 Hematuria: orina con sangre.

 Hemianopsia: ceguera de la mitad del campo visual de uno o ambos ojos.

 Hemiparesia o hemiplejía: debilidad o parálisis de ambas extremidades de un lado del cuerpo,


respectivamente.

 Hemoptisis: expectoración de sangre roja, exteriorizada por accesos de tos.

 Hidrartrosis: acumulación de líquido seroso en la cavidad de una articulación.

 Hidrocele: acumulación de líquido en la túnica vaginal alrededor del testículo.

 Hidronefrosis: dilatación de la pelvis y cálices renales por obstrucción del uréter.

 Hifema: sangre en la cámara anterior.


 Hiperalgesia: es un aumento de la sensibilidad al dolor; es equivalente a
una hiperestesia dolorosa.

 Hipermenorrea: menstruación abundante en cantidad.

 Hipermetropía: dificultad para ver con claridad los objetos situados cerca de los ojos. Los rayos
luminosos procedentes de objetos situados a distancia forman el foco más allá de la retina.

 Hiperpnea: respiración profunda y rápida.

 Hiperqueratosis: engrosamiento de la capa córnea de la piel.

 Hipertrofia: desarrollo exagerado de una parte de un órgano sin alterar su estructura (ej.:
hipertrofia del ventrículo izquierdo; hipertrofia muscular).

 Hipoalgesia: es una disminución de la sensibilidad al dolor; es equivalente a


una hipoestesia dolorosa.

 Hipocratismo digital: abultamiento de las falanges distales de las manos o los pies;
sinónimos: acropaquia; dedos en palillo de tambor.

 Hipomenorrea: menstruación escasa en cantidad, pero que se presenta en intervalos normales.

 Hipopión: pus en la cámara anterior (los leucocitos pueden decantar y dar un nivel).

 Hipospadias: condición en la que el meato uretral desemboca más abajo de lo normal, en una
posición ventral del pene.

 Hirsutismo: aumento exagerado del pelo corporal de la mujer en áreas donde normalmente no
ocurre.

 Ictericia: coloración amarilla de las escleras, piel y mucosas, por acumulación de bilirrubina.

 Ileo: obstrucción o parálisis intestinal.

 Ilusión: es una interpretación errónea de un estímulo sensorial (visual, auditivo, táctil).

 Inflamación: estado morboso caracterizado por rubor (hiperemia), tumor (aumento de


volumen), calor(aumento de la temperatura local) y dolor; a estos signos se puede
agregar trastorno funcional.

 Isquemia: estado asociado a una circulación arterial deficiente de un tejido.

 Lagoftalmo o lagoftalmía: estado en el cual los párpados no pueden cerrarse completamente.


 Leucoplaquia o leucoplasia: son lesiones blanquecinas, planas, ligeramente elevadas, de
aspecto áspero, que aparecen en mucosas (de la boca, del glande, de la vagina); pueden ser
precancerosas.

 Leucorrea: descarga vaginal blanquecina.

 Lientería: deposiciones con alimentos no digeridos, como arroz, carne, trozos de tallarines; no
implica la presencia de hollejos.

 Limbo corneal: zona circular correspondiente al borde de la córnea.

 Lipotimia: es equivalente al desmayo común.

 Liquenificación: engrosamiento de la piel, que se asocia habitualmente a prurito y rascado, en


que se acentúa el cuadriculado cutáneo normal y hay cambios de coloración (hiper o hipocromía).

 Lívedo reticularis: aspecto marmóreo, violáceo y reticulado de la piel debido a mala irrigación
cutánea.

 Lucidez: corresponde al estado de conciencia de una persona normal que es capaz de mantener
una conversación y dar respuestas atingentes a las preguntas simples que se le formulan.

 Macrosomía: desarrollo exagerado del cuerpo.

 Mácula: es una mancha en la piel que habitualmente es plana.

 Mastalgia: corresponde a un dolor en las mamas.

 Melanoplaquias o melanoplasias: zonas de hiperpigmentación que se ven en la mucosa bucal


en algunas enfermedades endocrinológicas (ej.: insuficiencia suprarrenal primaria o enfermedad
de Addison).

 Melena: deposición negra como el alquitrán, de consistencia pastosa y olor más fuerte o
penetrante que lo habitual, que refleja una sangramiento digestivo alto, por encima del ángulo de
Treitz.

 Menarquia: corresponde a la primera menstruación espontánea en la vida de la una mujer.

 Menopausia: es la última menstruación espontánea en la vida de una mujer.

 Menorragia: menstruación muy abundante y duradera.

 Meteorismo: distensión del abdomen por gases contenidos en el tubo digestivo.

 Metrorragia: hemorragia genital en la mujer que es independiente del ciclo sexual ovárico.

 Midriasis: pupilas dilatadas.


 Miopatía: enfermedad del músculo esquelético.

 Miopía: cortedad de la vista; defecto visual debido a la mayor refracción del ojo, en el que los
rayos luminosos procedentes de objetos situados a distancia forman el foco antes de llegar a la
retina.

 Miosis: pupilas chicas.

 Monoparesia o monoplejía: debilidad o parálisis de una extremidad, respectivamente.

 Muguet: desarrollo en la mucosa bucal de puntos o placas blanquecinas debido a la infección


por el hongoCandida albicans.

 Murmullo pulmonar: es un ruido de baja frecuencia e intensidad y corresponde al sonido que


logra llegar a la pared torácica, generado en los bronquios mayores, después del filtro que ejerce
el pulmón. Se ausculta durante toda la inspiración y la primera mitad de la espiración.

 Náuseas: deseos de vomitar; asco.

 Neologismos: palabras inventadas o distorsionadas, o palabras a las que se le da un nuevo


significado.

 Neumoperitoneo: aire o gas en la cavidad peritoneal.

 Neumotórax: acumulación de gas o aire en la cavidad pleural.

 Nicturia: emisión de orina más abundante o frecuente por la noche que durante el día.

 Nistagmo: sacudidas repetidas e involuntarias de los ojos, con una fase lenta en una dirección y
otra rápida, en la dirección opuesta.

 Nódulo: lesión solevantada, circunscrita, habitualmente sobre 1 cm de diámetro.

 Obnubilación: estado en el cual el paciente se encuentra desorientado en el tiempo (no sabe la


fecha) o en el espacio (no reconoce el lugar donde se encuentra); está indiferente al medio
ambiente (reacciona escasamente frente a ruidos intensos o situaciones inesperadas y está
indiferente a su enfermedad). Es capaz de responder preguntas simples.

 Obsesión: idea, afecto, imagen o deseo que aparece en forma reiterada y persistente y que la
persona no puede alejar voluntariamente de su conciencia. Tiene un carácter compulsivo.

 Occipucio: porción posterior e inferior de la cabeza, en el hueso occipital.

 Odinofagia: dolor al tragar.

 Oligomenorrea: menstruaciones que aparecen cada 36 a 90 días.


 Oliguria: diuresis de menos de 400 ml y de más de 100 ml de orina en 24 horas.

 Onfalitis: es una inflamación del ombligo.

 Orquitis: inflamación aguda y dolorosa del testículo.

 Ortopnea: disnea intensa que le impide al paciente estar acostado con la cabecera baja y le
obliga a estar sentado o, por lo menos, semisentado.

 Orzuelo: inflamación del folículo de una pestaña, habitualmente por infección estafilocócica. Se
forma un pequeño forúnculo en el borde del párpado.

 Otalgia: dolor de oídos.

 Pápula: lesión solevantada, circunscrita, de menos de 1 cm. de diámetro. Puede deberse a


cambios de la epidermis o de la dermis.

 Paracentesis: corresponde a una punción (ej., parecentesis de líquido ascítico).

 Parafasia: defecto afásico en el que sustituye una palabra por otra (ej., "Yo escribo con una
puma.").

 Parafimosis: condición en la que el prepucio es estrecho y después de deslizarse hacia atrás


para dejar el glande descubierto, no puede deslizarse nuevamente hacia adelante y lo comprime.

 Paraparesia o paraplejía: debilidad o parálisis de ambas extremidades inferiores,


respectivamente.

 Paresia: disminución de fuerzas.

 Parestesias: sensación de "hormigueo" o "adormecimiento".

 Pectoriloquia áfona: resonancia de la voz a nivel de la superficie del tórax en que es posible
distinguir palabras cuchicheadas o susurradas.

 Pectoriloquia: resonancia de la voz a nivel de la superficie del tórax; "pecho que habla".

 Peritonitis: inflamación del peritoneo.

 Petequias: pequeñas manchas en la piel formada por la efusión de sangre, que no desaparece
con la presión del dedo.

 Pirosis: sensación de ardor o acidez en el epigastrio o la región retroesternal.

 Plejía: falta completa de fuerzas; parálisis.

 Pleuresía: inflamación de las pleuras.


 Poliaquiuria: micciones repetidas con volúmenes urinarios pequeños.

 Polidipsia: sed excesiva.

 Polifagia: aumento anormal del apetito.

 Polimenorrea: menstruaciones que aparecen con intervalos menores de 21 días.

 Polipnea o taquipnea: respiración rápida, poco profunda.

 Poliuria: diuresis mayor a 2.500 ml de orina en 24 horas.

 Poscarga de los ventrículos: resistencia que tienen los ventrículos para vaciarse.

 Precarga de los ventrículos: presión con la que se llenan los ventrículos.

 Presbiopía o presbicia: hipermetropía adquirida con la edad; de cerca se ve mal y de lejos,


mejor. Se debe a una disminución del poder de acomodación por debilidad del músculo ciliar y
menor elasticidad del cristalino.

 Presión arterial diferencial o presión del pulso: diferencia entre la presión arterial sistólica y la
diastólica.

 Proteinuria: presencia de proteínas en la orina.

 Psicosis: es una desorganización profunda del juicio crítico y de la relación con la realidad,
asociado a trastornos de la personalidad, del pensamiento, ideas delirantes y frecuentemente
alucinaciones (ej.: la persona siente voces que le ordenan efectuar determinadas misiones). Es
posible que a partir de una conducta errática o inapropiada se pueda detectar una psicosis de
base.

 Pterigión (o pterigio): engrosamiento de la conjuntiva de forma triangular con la base dirigida


hacia el ángulo interno del ojo y el vértice hacia la córnea, a la que puede invadir y dificultar la
visión.

 Ptosis: corresponde a un descenso (ej., ptosis renal, en relación a un riñón que está en una
posición más baja).

 Pujo: contracciones voluntarias o involuntarias a nivel abdominal bajo en relación a irritación


vesical (pujo vesicalen una cistitis), rectal (pujo rectal en una rectitis) o en el período expulsivo del
parto.

 Pulso paradójico: puede referirse (1) al pulso venoso, en cuyo caso se aprecia una mayor
ingurgitación de la vena yugular externa con la inspiración, o (2) al pulso arterial, cuando durante
la inspiración, el pulso periférico se palpa más débil (con el esfigmomanómetro se registra que la
presión sistólica baja más de 10 mm de Hg durante la inspiración, o más de un 10%).
 Puntada de costado: dolor punzante, localizado en la parrilla costal, que aumenta con la
inspiración y se acompaña de tos. Se origina de la pleura inflamada.

 Pupila de Argyll-Robertson, o signo de Argyll-Robertson: se pierde el reflejo fotomotor, pero no


el de acomodación; se encuentra en sífilis del sistema nervioso central (neurosífilis).

 Pústulas: vesículas de contenido purulento.

 Queilitis: inflamación de los labios.

 Queloide: tipo de cicatriz hipertrófica.

 Quemosis: edema de la conjuntiva ocular.

 Queratitis: inflamación de la córnea.

 Queratoconjuntivitis: inflamación de la córnea y la conjuntiva. En la queratoconjuntivitis sicca


existe falta de lágrimas y el ojo se irrita (se presenta en la enfermedad de Sjögren).

 Rectorragia, hematoquecia o colorragia: defecación con sangre fresca.

 Regurgitación: retorno espontáneo de contenido gástrico hacia la boca o faringe, no precedido


ni acompañado de náuseas.

 Respiración de Cheyne-Stokes: alteración del ritmo respiratorio en que se alternan períodos de


apnea con períodos en que la ventilación aumenta paulatinamente a un máximo para luego
decrecer y terminar en una nueva apnea.

 Respiración paradójica: es un tipo de respiración que se ve en cuadros de insuficiencia


respiratoria en que el abdomen se deprime en cada inspiración debido a que el diafragma no es
está contrayendo.

 Rinitis: inflamación de la mucosa de las fosas nasales.

 Rinorrea: salida de abundantes mocos o secreción acuosa por la nariz.

 Roncha: zona de edema de la piel, de extensión variable, de bordes netos, habitualmente muy
pruriginosa, tal como se ve en las urticarias.

 Roncus: son ruidos continuos, de baja frecuencia, como ronquidos. Se producen cuando existe
obstrucción de las vías aéreas.

 Sialorrea: salivación abundante.

 Sibilancias: son ruidos continuos, de alta frecuencia, como silbidos, generalmente múltiples. Se
producen cuando existe obstrucción de las vías aéreas. Son frecuentes de escuchar en pacientes
asmáticos descompensados.
 Signo de Babinski: corresponde a una extensión dorsal del ortejo mayor, que puede asociarse a
una separación en abanico de los demás dedos del pie, cuando se estimula el borde externo de la
planta desde abajo hacia arriba. Es característico de lesión de la vía piramidal.

 Signo de Cullen: coloración azulada que puede aparecer en la región periumbilical en


hemorragias peritoneales (ej.: en embarazo tubario roto, en pancreatitis agudas
necrohemorrágicas).

 Signo de Graefe: condición que se observa en algunos hipertiroidismos en los que al mirar el
paciente el dedo del examinador mientras lo desplaza de arriba hacia abajo, la esclera del ojo
queda al descubierto por sobre el borde superior del iris.

 Signo: manifestación objetiva de una enfermedad que puede ser constatada en el examen físico
(p. ej., esplenomegalia, soplo de insuficiencia mitral).

 Síndrome de Claude-Bernard-Horner: ptosis palpebral, miosis, anhidrosis y enoftalmo por


compromiso de ganglios simpáticos cervicales y torácicos altos (lo que más frecuentemente se
presenta es la ptosis y la miosis).

 Síndrome de Raynaud: crisis de palidez seguida de cianosis y luego rubicundez, que se presenta
en los dedos de la mano, frecuentemente desencadenado por el frío.

 Síndrome: conjunto de síntomas y signos que se relacionan entre sí en determinadas


enfermedades (p. ej., síndrome ictérico, síndrome anémico).

 Singulto: corresponde al hipo.

 Síntoma: manifestación de una alteración orgánica o funcional que sólo es capaz de apreciar el
paciente (ej., el dolor).

 Situs inverso: anormalidad en la que existe una inversión de las vísceras de modo que el corazón
y el estómago se ubican en el lado derecho y el hígado, en el izquierdo.

 Soplo tubario o respiración soplante: auscultación de los ruidos traqueobronquiales en la


superficie del tórax debido a condensación pulmonar con bronquios permeables.

 Sopor: el paciente impresiona estar durmiendo. Si al estimularlo, despierta, pero no llega a la


lucidez, y actúa como si estuviera obnubilado, respondiendo escasamente preguntas simples, se
trata de un sopor superficial; al dejarlo tranquilo, el paciente vuelve a dormirse. Si es necesario
aplicar estímulos dolorosos para lograr que abra los ojos o mueva las extremidades (respuesta de
defensa), se trata de un sopor profundo.

 Telangiectasia: dilatación de pequeños vasos sanguíneos visibles a ojo desnudo.

 Telarquia: aparición de los primeros signos de desarrollo mamario.


 Tenesmo: deseo de seguir evacuando (tenesmo rectal en una rectitis) o de tener micciones
(tenesmo vesical en una cistitis), aunque ya se haya eliminado todo el contenido.

 Tinnitus: zumbido de los oídos.

 Tiraje: retracción del hueco supraesternal con cada inspiración en cuadros de obstrucción de las
vías aéreas.

 Tofos: nódulos por depósito de cristales de ácido úrico en la dermis y tejido subcutáneo que
puede ocurrir en pacientes con gota.

 Tonsilolito: cálculo o concreción en una amígdala.

 Trombosis: formación de un coágulo en el lumen de un vaso (ej.: flebotrombosis).

 Úlcera: solución de continuidad que compromete el dermis y los tejidos profundos; su


reparación es mediante una cicatriz.

 Uretrorragia: salida de sangre por la uretra, independiente de la micción.

 Valgo: dirigido hacia fuera (ej. genu valgo).

 Várice: dilatación permanente de una vena.

 Varicocele: dilataciones varicosas de las venas del cordón espermático; es más frecuente de
encontrar en el lado izquierdo.

 Varo: dirigido hacia dentro (ej. genu varo).

 Vasculitis: inflamación de vasos sanguíneos.

 Vesículas, ampollas y bulas: son lesiones solevantadas que contienen líquido. Las más pequeñas
son las vesículas ; las ampollas tienen más de 1 cm de diámetro ; las bulas alcanzan tamaños
mayores.

 Vómito: expulsión violenta por la boca de materias contenidas en el estómago.

 Xantelasmas: formaciones solevantadas y amarillentas que se presentan en los párpados de


algunos pacientes con trastornos del metabolismo del colesterol.

 Xeroftalmía: condición en la que existe falta de lágrimas y el ojo se irrita.

 Xerostomía: sequedad de la boca por falta de producción de saliva.

Actualizada por el Dr. Ricardo Gazitúa, Agosto 2004.


Bazuqueo:
Sinónimo: CLAPOTEO. Ruido obtenido imprimiendo con los pulpejos de los dedos
pequeñas sacudidas bruscas y repetidas en la pared abdominal relajada, cuando el estómago o el
intestino contienen una cierta cantidad de líquido y de gas. La investigación de este signo permite a
preciar el grado de dilatación de estos órganos.

bazuqueo
Traducción

bazuqueo

Ruido de chapoteo producido por los movimientos de líquidos en un estómago dilatado.

Diccionario Mosby - Medicina, Enfermería y Ciencias de la Salud, Ediciones Hancourt, S.A. 1999.


bazo en sagú
 bañar

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contenido en una cavidad dilatada, como en la dilatación gástrica Diccionario ilustrado de Términos
Médicos.. Alvaro Galiano. 2010 … Diccionario médico
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percusión rápida de la región periumbilical. Diccionario ilustrado de Términos Médicos.. Alvaro
Galiano. 2010 … Diccionario médico