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Ety Kupferman

El juego de amor en la adolescencia'


Marguerite Duras y su amante

Dice Milan Kundera:

También el juego encierra falta de liber-


tad para el hombre, también el juego es
. una trampa para el jugador. .. El juego no
tiene escapatoria. [Tenía! que aceptar
cualquier juego precisamente porque era .
un juego. Cuanto más exagerado es,
más es un juego y más obediente se
tiene que ser al jugar. Y era inútil invocar
a la razón y advertir al alma alocada que
debía mantener las distancias con res-
pecto al juego y no tomárselo en serio.
Precisamente porque se trataba de un
juego, el alma no tenía miedo, no se re-
sistía, y caía en él como alucinada.

A finales de los años veintes, en las calu-


rosas y húmedas regiones de Indochina en-
marcadas por el bullicio de una ciudad lla-
mada Sadec, Marguerite Duras encuentra
en el juego del amor el bálsamo para su in-
certidumbre. Sin atreverse a sentirse ena-
morada, disfruta sin miedo a su amante y al
hacerlo exorcisa sus eternos temores con el
hechizo que surge de esta pasión.
El relato es aparentemente simple. Antes
de cumplir quince años, Duras conoce a un branza, Marguerite Duras jugará ya siempre vez "te quiero". El amor ha fortaleCido al
chino muy rico de veintiseis años y vive con al amor. Inicialmente lo hará a través del espíritu; éste ya no teme, puede resquebra-
él una historia de amor imposible. Al poco desamor, cuando explica su entrega como jarse tras la ruptura.
tiempo de haberse iniciado el vínculo, Mar- un simple intercambio entre el sexo y el di- Así comprendemos este juego de amor a
guerite regresa a Francia y el joven contrae nero, para evitar comprometer su alma en partir de otro, el del tiempo, que nos permi-
matrimonio (de acuerdo con la tradición cada encuentro. La autora escribe: "[El te, en forma casi mágica, trasladarnos de un
china) con una mujer para él desconocida chino] da por sentado que no lo amo, que punto a otro en la historia de Duras y junto
pero elegida por la familia con mucha ante- estoy con él por dinero, que no puedo amar- con ella y sus personajes, que se confun-
lación. lo, que es imposible." Marguerite acepta den entre la realidad y la novela, encontrar
La pareja de amantes no vuelve a verse después el afecto cuando descubre tam- las mil y un formas de hacer el amor.
jamás. Muchísimos años después, logran bién sus temores, y para conjurarlos se ena- En un primer plano está la niña que asis-
escucharse a través de una llamada telefó- mora. Sabe desde muy joven que un hom- te a la escuela de Saigón. Tiene quince años
nica, pero evitan el encuentro personal. La bre que tiene miedo "debe hacer mucho el y sus rasgos están trazados a través de la
distancia física no le impide a Marguerite amor para luchar contra el miedo". Cuando perspectiva de una mujer de setenta. Es la
convertir el recuerdo de este hombre en su finalmente acepta el dolor de este amor y la chica de El amante y corresponde a la des-
acompañante perpetuo, que se mimetiza en despedida con el amante es inminente, in- cripción que de ella hace la autora justo des-
cada uno de los personajes tanto de su lite- tenta dejar de jugar. Entonces él se vuelve pués de haber sobrevivido varias curas
ratura como de su vida posterior. sexualmente impotente: es una manera de alcohólicas y al tiempo de su relación con
En esta forma, y a partir de esta remem- expresar su adiós, y ella le dice por primera Yann Andréa.

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Dustración: Reynaldo Ve1ázquez
de la madre de la niña, la maestra que hacer nada contra eso. Si quiero conservarla
En otro plano se encuentra la misma
busca darle a su hija la enseñanza que ella debo dejarla libre".
niña, ahora inmersa en una relacl'6 n con. El
no tuvo. La mujer enamorada hasta la locura A principios de los años treintas, Margue-
amante de la China del Norte. Esta situación
de su hijo mayor, al grado de destruirlo, rite Duras abandona Asia para dirigirse a
es descubierta siete años después de la
para pedir más adelante, en el momento de Francia. Es una adolescente que ha vivido
aparición de El amante, cuando Du.ras se
su propia muerte, ser enterrada a su lado. un amor imposible, dulce y triste, incom-
entera de la muerte del chino, ocurnda va-
en la misma tumba. "Imagen de un esplen- prensible y extemporáneo. En 1984, Mar-
rios años atrás.
La niña es muy delgada y de complexión dor intolerante", según la percepción de guerite le pone palabras a este recuerdo, lo
pequeña; es bonita, coqueta e inteligente. Duras. resignifica y nos presenta al amante, perso-
Con la llegada de la adolescencia comienza Esta madre se convierte en un objeto naje principal de la novela homónima, en la
a sentirse mujer. Aunque ya menstrua, su clave en la vida de la niña. Es la presencia que también destacan la madre, los herma-
cuerpo sigue siendo un poco infantil. Aún que le permite ser mujer y jugar a enamo- nos y la amiga de Duras. La autora tiene
así, gusta de su figura y la adorna, con la rarse, pero que también debe negar los sen- ahora mucha más edad. Han pasado las pe-
anuencia y la emoción de su madre, con timientos de la chica y aceptar la relación nurias económicas, los estudios en Francia,
chucherías que resaltan su femineidad. Con
un sombrero de hombre, hecho de fieltro,
un vestido de seda transparente y provoca-
tivo y unos zapatos de lamé dorado inicia su
juego: se convierte en una mujer deseable y
deseosa, pierde el miedo y encuentra a su
amante chino.
Este amante de Chalen aparece en la
vida de la niña en el momento en que flore-
ce en ella ese deseo amoroso que proviene
del padre tempranamente perdido, que in-
tenta resucitar en la relación incestuosa con
el hermano menor, o casi incestuosa con
Thanh, el de Siam, el hijo adoptado por la
madre, o bien germinar en un vInculo eróti-
co-homosexual con la bella y deliciosamen-
te boba, Héléne Lagonelle. su compañera
de penSión. El amante se transforma enton-
ces en una figura consistente y segura, que
le da un sentido a esa caótica pasión adoles-
cente y le facilita la transición a la adultez.
Es esta llegada a la madurez un momen-
to especialmente doloroso para Duras. AsI
lo recuerda:

Muy pronto en mi vida fue demasiado


tarde. A los dieciocho años ya era dema-
siado tarde. Entre los dieciocho y los
veintiun años mi rostro emprendió un ca- con el chino como una transacción para re- el ingreso al Partido Comunista Francés, la
mino imprevisto. A los dieciocho años cibir el dinero que tanto necesita. A su ma- Guerra y la deportación a Alemania. Mar-
envejecl... Ese envejecimiento fue brutal. nera se deja seducir por el oriental. rle con guerite ha escrito y ha hecho cine, se ha ea-
él y deja que él descubra en su rostro la sado, ha tenido un hijo y se ha separado del
Éste es el duelo por la adolescencia ida misma sonrisa que tiene la hija, aquélla que padre de éste; ha estado presa en la cárcel
el amante perdido y la separación de la lo cautivó. del alcohol y luego rescatada por su joven
madre; es el rompimiento definitivo con la Es la madre, la loca, que después ,de amigo Yann Andréa, con quien, a los 65
Conchinchina francesa de 1930, sus cielos, haber perdido todos sus bienes materiales años, inicia una curiosa historia de amor de
sus lluvias, sus ríos, su gente y su azul. deja de esperar y se coloca en el centro de la cual nos refiere: ·YA, homosexual. es
También significa el inicio de una nueva su reino, de su familia. De acuerdo con sin duda, lo más inesperado de esta última
vida con otra faz que no perderá ya nunca: Duras "'a madre que no impide nada, dejará parte de mi vida, lo más terrorffico, lo más
"un rostro lacerado por arrugas secas, la que se haga lo que debe ocurrir, y ello a lo importante.•
piel resquebrajada, destruida". Sin embargo largo de la historia que aquí se cuenta". Es En este nuevo escenario reaparece el an-
el semblante conserva los contornos de la mujer que, a pesar de su destino de pér- tiguo amante chino, ahora reencamado en
siempre, de la misma manera que la historia didas y exilios, sabe lo que es la libertad y las figuras y en los hechos que en esta
de amor, allá en Indochina, se mantiene in- se la concede a su hija como única y mejor etapa circundan a Duras. Nos dice la autora
vulnerable y vigente en los escritos de Mar- herencia. Habla la madre: "(mi hija) es una en 1987, tras la publicación de su obra:
guerite. niña que siempre ha sido libre. Sin eso se
Este cuadro se completa con la imagen escaparla. Ni yo misma, su madre, puedo Al escribir El amante tenia la sensación

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Ilustrad6n: Reynaldo VeJázquez
lV1 s e •e. . . I á n e a
de descubrir. Estaba allí antes que yo, dad de sufrimiento, de una razón oscura cómo organizaba sus casas ... Lo que
antes que todo, se quedaría allí donde de tener que padecer para acordarse. Es más quería mi madre, era asegurarnos a
estaba después de que yo hubiera creí- la historia de un amor inconfesable en- nosotros, sus hijos, que ningún momen-
do que era de otro modo, que era mío, tre personas que evitan decirse que se to de nuestra vida nos cogiera despreve-
que estaba allf para mí. aman debido a una fuerza que ignoran. Y nidos. Desde el momento en que
que se aman. Esto esta claro ... Ellos teníamos una casa y nuestra madre,
En esta misma época Marguerite refle- saben más que los demás en el sentido nunca nos veremos abandonados ni
xiona acerca del sustento del amor y nos del silencio a mantener sobre el amor, arrastrados por la tormenta ni a merced
confiesa que "el sentimiento de ser feliz pero no saben como vivirlo... Son perso- de lo imprevisto.
que se experimenta al lado de un hombre, nas que no saben amarse y viven un
no demuestra necesariamente el amor que amor. Pero la madre de la infancia, la madre
se tiene por él". La autora agrega: .. Es en el adormecida por los efectos de la vida. fue
recuerdo menos violento, menos discreto, y al escribir estas palabras resuena en la también .. la representante de la locura. la
donde encuentro ahora la evidencia del autora una y otra vez la emoción de El persona más extraña y más loca que uno
amor. A los hombres que he engañado, son amante, que se despierta ahora en forma haya encontrado jamás". Continúa la autora:
los que más he amado." tibia, palpitante y confundida entre los per- .. Mucha gente dice al hablar de su madre:
Refiriéndose al lazo con el amante de sonajes presentes y los de antaño. Así, al estaba loca, lo digo y lo creo. Loca. En el re-
Chalen, Marguerite revela ahora que no fue entrelazar los dos capítulos de amor más cuerdo se ríe mucho de las madres. Y es di-
el amor lo que la retuvo a su lado pues supo importantes de su vida, Duras pierde de vertido."
que estaba enamorada después de perder- nuevo el miedo y juega a vivir una historia Esta madre buena. protectora. permisiva.
lo, cuando ya se hallaba en el barco, nave- concebible e inadmisible a la vez, promotora de la creatiVidad y de la sensuali-
gando en la mitad del océano. Sólo dad de la hija. incluso loca. renace en el
entonces fue capaz de vivenciar la adora- que en realidad no es más que un relato amor afeminado y tierno de Yann. Es él en
ción que sentía por el amante ausente, de amor que siempre será realizable. in- el presente, el mismo personaje que ayer le
como una emoción intensa nacida de la cer- cluso cuando se presenta como imposi- permitió a Marguerite Jugar. Ante la eviden-
teza de saberse amada. Nos relata: ble a los ojos de personas que están cia del amor imposible por la ausencia de
lejos de la escritura, es decir, es hablar sexualidad. Andréa juega con ella a ser su
Creo que el amor siempre va a la par de la posibilidad de alcanzar el momento pareja en Trouville. donde comparte su VinO
con el amor; no se puede amar sólo por en que esa misma historia había llegado hasta perder el sentido mientras aprende el
parte de uno; no lo creo. No creo en hasta el amor. juego de escribir literatura, que finalmente
amores desesperados que se viven soli- cristaliza en la aparición de su propiO libro
tariamente. Me amaba tanto que debía Marguerite vuelve a deleitarse con el que titula M.O. Margueme Duras.
amarle, me deseaba tanto que debía de- goce del amor, sin importarle su edad ni la Yann y Marguerite pueden Jugar a ena-
searlo. No es posible amar a alguien a del otro, ni el tiempo transcurrido, ni el ac- morarse y también a necesitarse en ellnter·
quien uno no gusta para nada, a quien tual ni el que vendrá, y logra integrar estas cambio del alcohol. cuando ella. convertida
aburres totalmente; no lo creo. dos imágenes para consolidar, con esta ex- en una niña desesperada y embnagada, año-
traña fusión, una pareja reciente con quien ra a la madre brindadora de amparo. cuando
El hombre de Sadec vuelve a ser invoca- recomenzar el viejo juego. Así nos dice en siente la violencia del dolor de la cura, la
do y sentido y luego transfigurado en un La vida material: amenaza de los delirios y las alUCinaciones y
joven homosexual de origen ruso, con quien el terror de la soledad.
la autora revive el amor imposible e inalcan- Hemos hecho asco a todos los compro- y como en el lazo materno, el juego de
zable, pero que evidentemente la rescata misos, a todos los arreglos habituales amor entre Duras y Andréa pone como con-
de la muerte por alcohol y por soledad. entre los géneros, hemos afrontado la dición inalterable la presencia de la libertad
Como alguna vez lo hizo el oriental, Yann re- imposibilidad de este amor, no hemos y la tolerancia a la incertidumbre que ocasio-
presenta lo divino, lo mágico, lo que puede retrocedido, no nos hemos librado. Era na la espera, como única manera de asegu-
transformarse en cualquier cosa para estar un amor que venía de muy lejos, que no rar la continuidad del vinculo. Sobre esta
siempre en todos lados y no estar en ningu- podíamos imaginar; era tan extraño, nos cualidad de su relación Yann elabora un dis-
no. En Duras aparece entonces esa violenta burlábamos, no lo reconocíamos, y lo curso que se funde con el de la madre, y asl
necesidad de amarlo mucho para encontrar- hemos vivido tal y como se presentaba, escribe:
lo (al amante de ayer y de hoy) en todos los imposible, verdaderamente y sin interve-
libros que ella escribe. nir, sin hacer nada para sufrir menos, sin ¿Cómo ir contra ti? ¿Cómo no dejar que
El chino de 1929, el ruso que llegó a Trou- rehuirle, sin masacrarlo ni partir. Y esto te hicieras ese daño? ¿Dónde encontrar
ville en 1980, conforman un nuevo libro, un no ha sido suficiente. la fuerza capaz de impedir lo que de-
protolibro donde Marguerite cuenta: seas? ¿Cómo saber lo que te anega. esa
En otro de sus juegos, en el de las trans- pasión brutal por la muerte? ¿Cómo fre-
la historia de dos personas que se aman; mutaciones, que mucho tiene que ver con nar la locura de la vida? Nadie puede ir
de un amor que se mantiene en la impo- el del amor, Marguerite Duras resucita a la contra el espíritu que se oculta, que se
sibilidad de ser escrito. De una pasión madre en la persona del joven Yann. preserva del mundo. Sigo creyendo que
que se vive por la noche y la mayor Sobre la primera mujer, la de Indochina, era necesario dejarte hacer, dejar que se
parte del tiempo en sueños. De un amor escribe después de publicar El amante: cumpliera lo que se acercaba, lo que se
absurdo, que está cerca de una necesi- La primera escuela fue mi propia madre, acerca, lo que está ocurriendo y esperar.

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En 1990 Marguerite Duras se entera que
el amante chino ha fallecido. No sabe con
El cantar del pecador de Beatriz Espejo
exactitud cuándo feneció, pero han pasado
varios años desde el acontecimiento. Ante
Marcela Palma
D el impacto de la noticia escribe un libro con
el que marca la fecha de un aniversario luc-
tuoso y personal, como el último pacto pri-
vado que establecen dos amantes que aun
cuando se quieren deben despedirse; al ha-
cerlo aceptan de antemano que al desunir
sus destinos ya no podrán verse morir.
" -!Tla, por qué bordamos las muje-
res?
lores y cada puntada es una herida recurren-
te de un pasado aplastado y sumido por el
Como último homenaje al amado, Duras - Para soportar el dolor. " rencor, la abulia y la desesperanza.
juega ahora con el tiempo de la muerte, y Este diálogo del cuento que da titulo al Beatriz conoce ese ayer: es el de sus
durante todo un año vive con él otra histo- libro me lleva a mr a la siguiente pregunta: tras, el de su bisabuela y su abuela, su me-
ria de amor y felicidad.
A los setenta y siete años la autora re- .
significa con el deceso de este hombre
todos los duelos anteriores y los venideros,
incluyendo quizás el suyo propio, adelan-
tándose asf a su partida. Marguerite nos
dice: "No habla imaginado en absoluto que
pudiera producirse la muerte del chino, la
muerte de su cuerpo, de su piel, de su
sexo, de sus manos... "
La desaparición frsica del chino de los
mil libros y de las inagotables posibilidades,
despierta la creatividad de su etema aman-
te, quien nos vuelve a deleitar con esta su-
blime novela y nos invita a entrar otra vez a
su mundo caleidoscópico, donde al igual
que en un sueño. de un solo personaje se
desprenden otros, y éstos, a la manera de
una danza. se conjugan en un solo que de
nuevo inicia el ciclo de un juego infinito: en
última instancia el juego de la vida.
Dice Enrique Ballesté, el músico, que
"jugar a la vida es algo que a veces duele".
Marguerite Duras, la escritora, nos enseña
que el juego de la vida, con su inherente
pesar, puede gozarse cuando se comparte
con el amor. O

Bibliografi8 ¿para qué escribe Beatriz Espejo? y me res- dre y ella misma pero es también su alma de
pondo, para recuperar el dolor, para revivir escritora que sabe conjugar lo ardo, lo conta-
Andréa. Yann. M.O. Marguerite Duras. Colección el pasado, para sacar de sus tumbas a las do, con sus recuerdos y darle ese marco lite-
Andanzas, Tusquets Editores, 1986. ánimas ya idas y hacerlas peregrinar por sus rario. AsI, ese mundo femenino cobra
Duras, Marguerite. El amante, Colección Andan-
páginas recordando amores perdidos, citas presencia, figura, peso y se conjuga pasado,
zas, Tusquets Editores, 1984. .....
nunca concertadas, ilusiones no cumplidas. presente y futuro en un mareo geográfico
- La vida material. Plaza & Janés. 1987.
Sus personajes femeninos, de los cuales que va de Mérida a Veracruz, tocando naco-
- E/ amante de la China del Norte. Colección
Andanzas, Tusquets Editores. 1991. su obra está habitada, son personajes prota- talpan, Perote hasta llegar a otro marco ge<r
Kundera. Milan. E/libro de los amores ridículos. gónicos siempre sentados alrededor de una gráfico más Intimo: El faisán, la casona vieja
Colección Andanzas, Tusquets Editores, mesa y a la vera de sus recuerdos, bordan- y grande, la tia solterona y 1I0riquienta y la
1968. do paisajes (nunca vistos), aves que em- niña que recuerda sus dlas alegres ylo desd~
prenden un vuelo que ellas ~sas almas- chados de escuela, de sus primeros actos
nunca emprenderán. Beatriz Espejo va te- públicos como la primera comunión.
jiendo su propia trama, trama de arpegios Son las mujeres los personajes protag6-
donde cada cuerda tiene su propio sonido, nicos de la autora, ejes de todos los aconte-
su propio eco, armonizado por la pluma má- ceres, figuras centrrfugas y centrfpetas de
gica de la autora. Las mujeres, penélopes una familia; son el centro de todo cuanto
marchitas, olvidadas en un pueblo oxidado e ocurre, de tal manera que los personajes
inmóvil, hilan sus recuerdos, bordan sus do- masculinos se conviertan en los empareda-

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Dustración: ReyJJ8ldo Ve~uez