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“Entender que no existe la muerte cambia nuestra vida”

Posted: 22 Oct 2018 09:30 PM PDT

IMA SANCHÍS
Amiga de la muerte
Ejerciendo su especialidad, anestesiología y reanimación, se
preguntó qué pasa con la conciencia mientras nuestros
parámetros vitales son una linea inexpresiva. Pero el
empujón final para dedicarse a investigar sobre la muerte
y las ECM (experiencias cercanas a la muerte) fue cuando a
su marido le diagnosticaron una enfermedad terminal. Es
cofundadora de la asociación sin ánimo de lucro Merry
Human Life Society (Merrylife) para la evolución de la
conciencia, y coautora del libro ¿Existe la muerte? junto a
Anji Carmelo. Será ponente de una jornada sobre la
continuidad de la consciencia más allá de la muerte que
tendrá lugar el sábado 6 de octubre en la Facultad de
Psicología de la Blanquerna y organiza Merrylife.
Considero que la muerte es el momento más importante de
la vida. Aquí se queda todo lo denso, te llevas tu conciencia.
¿Cuál es su experiencia con la muerte?
Trabajé como médico adjunto en el hospital Vall d’Hebron
durante 32 años, de ellos 18 como anestesióloga en cirugía
cardiaca.
¿Muerte y reanimación han sido su pan de cada día?
He estado en contacto con la muerte desde dos
vertientes.Una es personal: yo nací tras la muerte de una
hermana, recuerdo ir al cementerio desde muy pequeña.
También viví tres abortos tardíos de mi madre, la muerte
de un hermano a los 26 años y la muerte de mi marido.
¿A qué edad enviudó?
A los 48 años. Fue entonces, con el diagnóstico de
enfermedad terminal de mi marido, médico reumatólogo,
cuando empecé a investigar la muerte y la posibilidad de
un más allá para ayudarle en ese tránsito.
¿Y en lo profesional?
Debido a mi especialidad he reanimado muchos paros
cardiacos y he asistido a operaciones muy graves. Fui parte
del equipo del primer trasplante bipulmonar de España y
el primer unipulmonar de Catalunya. Todo esto me acerca
mucho a la muerte y hace que me haga muchas preguntas.
Hablemos de ellas.
Había un tipo de operaciones que hacíamos en cirugía
cardiaca bajo hipotermia profunda. Casos en los que la
aorta se rompe en la zona de la que salen las arterias que
irrigan el cerebro. Para que el cirujano pudiera coser
teníamos que parar la circulación sanguínea, el corazón y
la respiración.
¿Y eso no es la muerte?
Sí, aparentemente la persona está muerta. Luego, a través
del calentamiento, el oxígeno y los fármacos, su actividad
vuelve a la vida. Yo no podía evitar preguntarme: ¿dónde
está la conciencia mientras tanto? Si la conciencia está en el
cerebro, cuando este no recibe oxígeno, ¿qué pasa con ella?
¿Qué entendió?
Que la conciencia no es un producto de nuestro cerebro sino
que utiliza a nuestro cerebro. Dediqué mucho tiempo a
investigar las ECM (experiencias cercanas a la muerte).
Ha colaborado usted con el cardiólogo holandés Pin Van
Lommel.
Sí, que desde 1988 se ha dedicado a documentar casos
incuestionables de ECM. En el 2001, en The Lancet, publicó
un estudio clínico prospectivo con 344 pacientes en el que
participaron diez hospitales holandeses.
¿Sobre vivencias de ECM?
Sí, pacientes que mueren clínicamente, es decir, que
corazón y cerebro dejan de funcionar, y aun así pueden
explicar sus percepciones sensoriales como si fueran un ser
completo (las personas ciegas ven como si tuvieran vista, los
sordos oyen...), y pueden sentir, recordar y pensar. Pero su
cerebro no tiene rastro de actividad porque simplemente
está “muerto”.
¿Y qué cuentan?
Las situaciones más comunes descritas son que han podido
verse a sí mismos y lo que pasaba en aquel momento en su
entorno; han revisado toda su vida en el pasado y también
en el futuro y comprendido el sentido de su existencia. Han
sentido una paz y un amor incondicional indescriptible.
¿Pese a que su cerebro está muerto?
Sí, por tanto esa consciencia que continúa durante este
trance no se encuentra en el cerebro. Es una energía, y como
energía no se crea ni se destruye, se transforma y perdura.
¿Se da algún cambio en esas personas?
La mayoría modifican su escala de valores, pierden el
miedo a morir y afrontan la vida de una forma
radicalmente diferente: empiezan a dedicarse a trabajos
que dan sentido a sus vidas, de servicio y ayuda a los otros…
Hay médicos que afirman que esas experiencias son meras
alucinaciones.
Sí, debidas a la falta de oxígeno que todos sufrimos en ese
momento, pero no todos tenemos un ECM, tan solo un 20%.
También dicen que son causadas por el exceso de anhídrido
carbónico o por una epilepsia del lóbulo temporal, pero
todas son rebatibles.
¿Cómo se lo explica usted?
En 1990, Stuart Hameroff, psicólogo en la Universidad de
Arizona, y Roger Penrose, físico matemático en la de
Oxford, propusieron que los microtúbulos, las unidades más
pequeñas del citoesqueleto de las células, actúan como
canales para la transferencia de información cuántica
responsable de la consciencia.
¿Somos como aparatos de radio?
Exacto, y cuando morimos el contenido de los microtúbulos
vuelve a esa conciencia cuántica y si te reaniman se puede
recuperar.
¿Me está diciendo que en nosotros hay una conciencia
universal?
Sí, y cuando mueres esa conciencia a la que se suman tus
experiencias pasa a la conciencia cuántica, pero no se
pierde la información.
¿Se trata de una conciencia que está continuamente
aprendiendo?
Sí, continuamente, y que está conectada a todo. El mundo
de las subpartículas de las que todo está hecho, están
interconectados, usted, yo, los árboles, la mesa, todo el
universo... Puede ser una explicación. Lo que está claro es
que si entendiésemos que no existe la muerte, no
tendríamos miedo y viviríamos de otra manera.
La Vanguardia
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