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Para todos ustedes que preguntaron,

“Que pasó realmente con Kalona?”


AGRADECIMIENTOS

Gracias a toda mi familia de publicidad. Los aprecio muchísimo! Un gran abrazo a mi


ilustradora, Aura Dalian. ERES ASOMBROSA! Christine— eres la mejor creadora de
ideas, que ha habido NUNCA. Como siempre, gracias a mi agente y amiga Meredith
Bernstein.
CONTENIDO

Portada
Copyright
Agradecimientos
Ilustración #1
Capítulo 1
Ilustración #2
Capítulo 2
Ilustración #3
Capítulo 3
Ilustración #4
Capítulo 4
Ilustración #5
Capítulo 5
Ilustración #6
Capítulo 6
Ilustración #7
Capítulo 7
Ilustración #8
Capítulo 8
Ilustración #9
Capítulo 9
Ilustración #10
Capítulo 10
Ilustración #11
Capítulo 11
También por P. C. Cast and Kristin Cast
Sobre las Autoras
Copyright
1.
LA INTRIGA ENGENDRÓ CURIOSIDAD Y LA CURIOSIDAD ENGENDRÓ
EXPLORACIÓN…

Traducido por: mahou_lizzie

Erase una vez, hace mucho, mucho tiempo, donde solo existía la Energía Divina
del universo. La Energía no era buena ni mala, no era luz ni oscuridad, masculina ni
femenina -simplemente existía, un torbellino de posibilidades, colisionando, uniéndose
y creciendo. Mientras la energía crecía, evolucionaba. Mientras evolucionaba, creaba.
Primero llegó la creación de los reinos del Otro Mundo -interminables visiones se
llenaron con sueños de Divinidad. Estos reinos eran tan hermosos que inspiraron a la
Energía a seguir creando, y desde el seno de cada uno de los reinos del Otro Mundo
nacieron grandes sistemas solares, reflexiones tangibles de la Magia Antigua del Otro
Mundo.
La Energía Divina del universo estaba tan complacida por sus creaciones que
empezó a moverse y cambiar como vórtices de poder dentro de sí misma, como una
polilla atraída por los diferentes universos. Cierta Energía estuvo satisfecha y
tranquila, existiendo eternamente en una órbita giratoria de estrellas y lunas, y
hermosos pero vacíos planetas. Cierta Energía destruyó sus creaciones, más satisfecha
consigo misma que con las posibilidades. Y cierta Energía continuó cambiando,
evolucionando y creando.
En un reino del Otro Mundo, la Energía Divina era particularmente inquisitiva y
precoz, inquieta y alegre, porque más que nada deseaba compañía. Así que, desde el
interior de los verdes bosques y lagos color zafiro del Otro Mundo, lo Divino forjó
fabulosos seres y les dio vida. El aliento otorgado por lo Divino llevó consigo
inmortalidad y conciencia. Lo Divino nombró a estos seres Dioses, Diosas y Fey. Les
concedió a los Dioses y Diosas el dominio sobre todos los reinos del Otro Mundo, y le
encargó a los Fey ser sus sirvientes.
Muchos de los seres inmortales se dispersaron por los interminables reinos del
Otro Mundo, pero aquellos que se quedaron complacieron a lo Divino enormemente.
A ellos, lo Divino les regaló un dominio adicional sobre todos los otros inmortales, la
administración de un planeta particular en su sistema -un planeta que intrigaba a la
Energía Divina porque reflejaba la belleza verde y azul del Otro Mundo.
La intriga engendró curiosidad, y la curiosidad engendró exploración, hasta que
finalmente lo Divino no pudo resistir el acariciar la superficie del planeta verde y
zafiro. El planeta despertó, nombrándose a sí mismo Tierra. La Tierra atrajo a lo
Divino, invitándole con sus exuberantes tierras y sus dulces y tranquilizadoras aguas.
Llenos de asombro, los Dioses y Diosas observaron.
Encantada con su propia creación, la Energía Divina se unió a la Tierra. Quien le
complació extensamente; pero la Energía no podía ser contenida por mucho tiempo. La
Tierra entendió y aceptó su naturaleza, nunca amándole menos por aquello que no
podía ser cambiado. Antes de dejarla para recorrer el universo, buscando más
compañía, la Energía Divina le dio a la Tierra su regalo más preciado -la magia que era
el poder de la creación.
La joven Tierra, fértil y seductora comenzó a crear.
La Tierra sembró los terrenos y los océanos con su regalo de la creación, y de
ellos evolucionó tal magnitud de criaturas, que los Dioses y Diosas desde el observante
Otro Mundo, empezaron a visitar a la Tierra con más frecuencia, disfrutando de la
diversidad de la Tierra viva.
La Tierra le dio la bienvenida a los inmortales, hijos de su amado Divino. Ella los
amaba tan profundamente que se inspiró a diseñar una creación muy especial. De su
seno, formó e insertó vida a los seres que forjó a la misma imagen de los Dioses y
Diosas, llamándolos humanos. Aunque la Madre Tierra no podía otorgarles a sus hijos
la inmortalidad -ese era un regalo que solo la Divina Energía podía otorgar- colocó
dentro de cada uno de ellos una chispa de la Divinidad que había sido compartida en
ella, asegurando que a pesar de que sus cuerpos siempre deberán regresar a la tierra de
la cual fueron hechos, su conciencia continuará eternamente en forma de espíritu, de
manera que pudieran renacer una y otra vez en la Madre Tierra.
Creados en su imagen, los hijos de la Tierra encantaron a los Dioses y Diosas. Los
Dioses y Diosas juraron velar por ellos y compartir el Otro Mundo con los espíritus
Divinos dentro de ellos cuando lo inevitable sucediera, y sus cuerpos mortales
fallecieran.
***
Al principio todo estuvo bien; los humanos prosperaron y se multiplicaron. Estaban
agradecidos con la Madre Tierra, cada cultura la consideraba sagrada. Los Dioses y
Diosas visitaban con frecuencia a los hijos de la Tierra, y los humanos los veneraban
como Divinos. La Madre Tierra observaba, notando cuáles de los hijos Divinos eran
benevolentes y cuáles eran impetuosos. Cuáles de ellos eran indulgentes, y cuáles eran
vengativos. Cuáles de ellos eran amables y cuáles eran crueles.
Cuando los inmortales eran benevolentes, indulgentes y amables, la Madre
Tierra estaba complacida y mostraba su placer en tierras fértiles, refrescantes lluvias y
cosechas abundantes. Cuando los inmortales eran impetuosos, vengativos y crueles, la
Madre Tierra les volteaba la cara y había sequía, hambre y plaga. Las deidades
impetuosas, vengativas y crueles se aburrieron con la sequía, el hambre y la plaga, y
dejaron de visitar la Tierra viva.
La Madre Tierra estaba satisfecha, y se retiró en sí misma, descansando del
esfuerzo de la creación, durmiendo por incontables eones. Cuando despertó después,
buscó a los hijos de lo Divino, y a duras apenas pudo sentir su presencia.
Llamando al Aire hacia ella, La Madre Tierra envió un mensaje al Otro Mundo,
suplicando a los hijos de su amado que recordaran su juramento, e invitándoles a
regresar a ella.
Solo un inmortal respondió a su súplica.
La Diosa se manifestó durante una clara noche cuando la luna estaba casi llena,
en una isla agreste todavía sin nombrar. Mientras la Madre Tierra tomaba consciencia
de la Diosa, vio a la inmortal sentada en frente a una arboleda, su delicada mano
extendida hacia un curioso gato montés.
“Dónde están los otros hijos de lo Divino?” la voz de la Madre Tierra fue como el
desprendimiento de las hojas del espino en la arboleda.
La Diosa encogió su hombro en un gesto que la Madre Tierra encontró
sorprendentemente infantil. “Se han ido.”
El suelo tembló en respuesta a la sorpresa de la Madre Tierra. “Todos? Cómo
pueden haberse ido todos?”
“Dijeron que estaban aburridos y se tornaron inquietos.” La Diosa negó con la
cabeza y su largo y hermoso cabello brilló bajo la luz de la luna, cambiando de rubio a
plateado.
Las hojas de los árboles en la arboleda temblaron. “Justo como su padre,” la
Madre Tierra susurró tristemente. “Por qué tenían todos que dejarme?”
La Diosa suspiró. “No lo sé. No entiendo cómo pudieron estar aburridos aquí.”
Acarició el gato montés que se había acurrucado cariñosamente alrededor de sus pies.
“Hay algo nuevo cada día. Imagina, justo ayer no sabía que esta asombrosa criatura
existía.”
Complacida, la Madre Tierra calentó la brisa que llevaba su voz a la arboleda.
“Debes haber sido formada por uno de sus sueños más tangibles.”
“Si,” dijo la Diosa con nostalgia. “Tan solo desearía que más de sus sueños
hubieran sido como yo. Es…” Ella dudó, como si fuese incapaz de decidir si continuar
o no.
“Es, qué?” la Madre Tierra incitó.
“Solitario,” admitió suavemente. “Especialmente cuando no hay otros seres como
yo.” La Madre Tierra sintió la tristeza de la Diosa y, sintiendo lástima por ella,
despertó la arboleda, donde a partir del musgo y el polvo, las hojas y las flores, la
Madre Tierra tomó una forma tangible.
La Diosa le sonrió. Tan hermosa como las alas de gasa de una mariposa, la Madre
Tierra le sonrió de vuelta, preguntando, “Cuál es tu nombre, Diosa?”
“Los humanos me llaman por muchos nombres.” La Diosa le dio una última
caricia al gato montés y se irguió, estirando los brazos. “Algunos me llaman Sarasvati.”
Su cuerpo se transformó, cambiando su piel de clara a oscura, su cabello de claro como
la luz de la luna al negro de las alas de un cuervo, mientras otro par de esbeltos brazos
aparecieron súbitamente. Aun sonriendo, la Diosa continuo. “Nidaba, es el nombre
que algunos de tus hijos suspiran en sus oraciones.” De nuevo, la Diosa se transformó,
le crecieron alas y unas garras remplazaron sus pies. “Y no muy lejos de esta misma
isla, han empezado a conocerme como Breo-saighead portadora del fuego y la justicia.”
Con esa declaración, la Diosa tomó la forma de una hermosa mujer con cabello del
color de la llama, y su piel blanca decorada con unos brillantes tatuajes tribales de
color zafiro.
Encantada, la Madre Tierra juntó las manos y las mariposas durmientes
despertaron para volar a su alrededor. “Pero yo te conozco! He observado estas Diosas
por incontables años. Tu eres amable, benevolente y justa.”
“Lo soy. Y también estoy sola.” El fuego se desvaneció de su cabello, y una vez
más la Diosa lucia como una doncella de hermosa cabellera, inocente y dulcemente
triste.
“Con cuál nombre quieres que te llame?” La Madre Tierra preguntó, con la
intención de distraerla de su melancolía.
La Diosa consideró, y después respondió tímidamente, “Hay un nombre que me
gusta más que los otros -Nyx. Me recuerda a la noche, y amo la tranquilidad de la
noche y la belleza de la luz lunar.” Mientras hablaba, la Madre Tierra vio que ella
cambiaba de forma sutilmente. Todavía se veía joven, pero había levantado su barbilla,
sonriéndole a la luna, delicados tatuajes de filigrana brillando plateados y zafiro sobre
su piel, haciéndola lucir misteriosa e increíblemente hermosa. Con apenas un
pensamiento, la Madre Tierra llamó la magia del cielo nocturno y lo esparció sobre la
Diosa, de forma que se asentara en ella como un tocado de brillante luz de luna y
estrellas.
“Oh! Es adorable! Puedo quedármelo?” dijo la Diosa, girando como una niña.
“Tú eres adorable Nyx. Y puedes quedártelo con una condición -que en lugar de
seguir a los otros, no abandones a mí ni a mis hijos.”
Nyx se quedó muy quieta. Su humor infantil se desvaneció hasta el punto que la
Madre Tierra estuvo mirando a los ojos de una madura Diosa que llevaba sabiduría y
poder con tanta seguridad, como lo hacía con el manto de luz de luna. Cuando Nyx
habló, la Madre Tierra escuchó en su voz el poder de la Divinidad. “No necesitas
atarme aquí con sobornos. Esos trucos no son dignos de ti. Cuando creaste a los
humanos, juré que velaría por ellos y que haría un lugar para aquello dentro de ellos
permanezca eterno y Divino. Nunca rompo un juramento.”
Lentamente, la Madre Tierra inclinó su cabeza hacia Nyx. “Perdóname.”
“Con todo mi corazón,” Nyx dijo.
La Madre Tierra se levantó, y con el susurro del viento que barría a través de un
prado de alta hierba, se movió hacia Nyx y acuñó el rostro de la Diosa entre sus
verdosas manos. “Y ahora, libremente de otorgo un regalo –uno que es digno de las
dos. De ahora en adelante, desde esta noche, te concedo el dominio sobre mis cinco
elementos: Aire, Fuego, Agua, Tierra, y Espíritu. Llama a cualquiera, y ellos deberán
responder, haciendo tu voluntad eternamente.” La Madre Tierra se inclinó y besó a
Nyx en la frente.
En el centro de la frente de Nyx una perfecta luna creciente apareció, y a ambos
lados de su rostro, esparciéndose por el hermoso cuerpo de la Diosa, un patrón de
filigrana apareció, portando signos y símbolos que representaban todos los cinco
elementos.
Nyx levanto su esbelto brazo, estudiando apreciativamente sus nuevas Marcas.
“Esto es tan especial como lo son cada uno de los elementos. Atesoraré tu regalo
eternamente.” La sonrisa infantil de Nyx regreso. “Por eso también te agradezco con
todo mi corazón. Después de esta noche ya no me sentiré tan sola ni tan asustada.”
“Asustada? Pero qué podría asustar a una inmortal creada por lo Divino?”
Nyx retiró un mechón de cabello plateado de su cara, y Madre Tierra notó que su
mano temblaba.
“Oscuridad.” La Diosa suspiró la palabra.
Madre Tierra sonrió mientras se sentaba bajo el árbol de espino más cercano a
Nyx. “Pero si acabas de hablar sobre la tranquilidad y la belleza de la noche. Cómo,
entonces, podría asustarte la oscuridad?”
“La noche nunca podría asustarme; no me refiero a la oscuridad literal, sino a
una intangible en la cual siento un poder que buscando y creciendo, que no conoce
nada de paz, felicidad y belleza -que no conoce nada del amor.” Nyx habló
suavemente pero con seriedad. “No ha entrado por completo al Otro Mundo todavía,
pero lo he sentido aquí con frecuencia, en el reino mortal. Creo que se fortalece cuanto
más sola estoy.”
La Madre Tierra consideró sus palabras cuidadosamente antes de responder.
“Siento la verdad en tu miedo. El que esta Oscuridad haya empeorado con tu soledad,
me dice que lo que te ha pasado está afectando mi reino -y muy posiblemente se
esparcirá a tu Otro Mundo. Diosa, temo que nuestros reinos se han desbalanceado.”
“Cómo restauraremos lo que se ha perdido?”
La Madre Tierra sonrió. “Creo que nuestro primer paso ya ha sido dado.
Acordamos ser amigas. Mientras yo exista, tu nunca estarás verdaderamente sola otra
vez.”
Nyx lanzó sus brazos alrededor de la Madre Tierra. “Gracias!”
La Madre Tierra le regresó el abrazo. “Querida hija, me has traído mucha alegría
esta noche. Nos encontraremos de nuevo? Aquí, en esta arboleda, dentro de tres
noches cuando la luna esté llena?”
“Será un placer para mí.” Nyx se levantó e inclinó su cabeza majestuosamente
hacia la Madre Tierra, antes de, sonriendo, inclinarse y recoger al gato montés en sus
brazos. En una explosión de brillantes estrellas plateadas, ella y la bestia
desaparecieron.
Mientras observaba el rastro de estrellas desvanecerse, la Madre Tierra descansó
contra la corteza del árbol de espino, pensando… pensando… pensando… Por
tres días y tres noches la Madre Tierra no se movió.
En el tercer día, la arboleda estaba tan infundida con la magia de su presencia y
atrajo tal abundancia de luz solar que la vegetación que cubría la pequeña isla
comenzó a florear violeta con alegría.
La Madre Tierra sonrió al sol, y el sol se apresuró en respuesta.
Mientras la noche caía en el tercer día, la luna, atraída a la arboleda por la magia
de su presencia, brilló tan plenamente sobre la pequeña isla que los agrestes
escarpados de roca que salpicaban el paisaje cambiaron de color permanentemente,
reflejando el blanco de la luz lunar, infundidas con la magia de la noche.
La Madre Tierra sonrió a la luna, y la luna se apresuró en respuesta.
Con un pequeño sonido de satisfacción, La Madre Tierra supo lo que debía hacer
por esta última, esta única, esta tan especial Diosa, Nyx.
2.

ES PORQUE NO LO PEDISTE QUE DESEO RECOMPENSARTE, GRAN


DIOSA...

Traducido por: mahou_lizzie

Nyx se vistió cuidadosamente para su visita con la Madre Tierra, dirigiendo al


pequeño Fey skeeaed, la más divina de las criaturas creadas a partir de los fragmentos
de la Energía Divina que rodeaba sin descanso la atmósfera del Otro Mundo, teniendo
especial cuidado con el drapeado de su vestido plateado.
"Gracias por elegir un color tan perfecto, L'ota!" le dijo al skeeaed mientras su
sinuoso cuerpo rodeaba a la Diosa, susurrando "Hermoso color de luna" en su voz
líquida.
Cuando una driada comenzó a tejer la hiedra a través de su cabello largo y
oscuro, Nyx exclamó con placer, "Oh! Ese es un detalle encantador! La Madre Tierra lo
apreciara."
Sólo los skeeaeds tenían la capacidad de hablar, pero la pequeña driada se tornó
de un color lavanda profundo y vibró en satisfacción por la alabanza de la Diosa.
Entonces la Diosa movió la cabeza de un lado hacia uno el otro, examinando su
reflejo en su espejo de ónix enmarcado.
"Pero la hiedra se oculta en la oscuridad de mi cabello. Quiero que la Madre
Tierra la vea –para que sepa que me adornado como respecto para ella!" Con un
movimiento de su mano, Nyx cambió su semblante, asumiendo una cabellera rubia tan
plateada que el verde de la hiedra parecía luminoso.
"Perfecto!" Nyx sonrió con alegría.
Otro Fey, un coblyn quien extraía las joyas de las cuevas del Otro Mundo,
apareció. Reverenciando respetuosamente, sostuvo un collar formado de una cascada
de brillantes cristales de cuarzo.
"Tu regalo toca mi corazón," Nyx dijo, levantando la gruesa longitud de su
cabello para que el Fey pudiera colocarle collar. "Espero que toque el corazón de la
Madre Tierra también." Nyx acarició los cristales, pensando cuan desesperadamente
deseaba compañía. Adoraba los Fey, pero eran más espíritu y elementos que
carne. Nyx lo hizo por verdadera compañía... el toque de otro inmortal.
Nyx sintió la tristeza que irradiaba de los Fey en respuesta a sus pensamientos
solitarios y al instante se arrepintió de llevarles melancolía. Ella era la última de los
inmortales y sabía que los Fey adoraban en ella algo más que el afecto compartido
entre ellos. Al igual que la Madre Tierra, que temía que ella siguiera a los otros –que
abandonará su voto y dejara este reino.
"Nunca." La voz de Nyx era suave, pero habló con firmeza, acariciando a un
preocupado skeeaed tanto como acariciaba al gato montés, que ahora la seguía a todas
partes. "No tienen nada que temer," ella tranquilizó a L'ota y a la concurrencia de
Fey. "Nunca voy a romper ese voto o cualquier voto que haya hecho -no por toda la
eternidad. Ahora, por favor, ayúdenme a colocar en su lugar el vestido de luz de luna
y estrellas que era mi regalo para la Madre Tierra, y no se preocupen más!"
Los Fey bailaban a su alrededor, coloreando el aire con felicidad mientras se
regocijaban con la fidelidad de su Diosa.
En la esquina del aposento de la Diosa, en la más profunda de las sombras, algo
oscuro tembló. Como si se encogiera lejos de la alegría contagiosa de los Fey, se
deslizó, sin ser visto, de la habitación.

***

La Madre Tierra estaba esperando por Nyx. Ella ya había tomado forma y se
encontraba de pie frente a la arboleda, respirando profundamente la fragancia de la
tarde primaveral de la cual había confeccionado su cabello. Acarició la piel suave y
curvilínea que había forjado para su cuerpo desde la más pura de las arcillas. Llamó al
aire hacia ella, dirigiéndolo para levantar el vestido de diáfano, adornado con gusanos
de seda, que había creado para ella. Sabía que lucía especialmente seductora. El sol
destellaba hacia abajo en su arboleda desde la puesta hasta el anochecer, y ahora,
absorta, la luna miraba.
La Madre Tierra estaba complacida.
La Diosa se manifestó cuando la luna, llena y atenta, estuvo en lo alto del claro
cielo nocturno.
"Nyx! Me deleitas! Has elegido mi hiedra para tu cabello. Complementa el tocado
como las flores complementan un prado."
La Diosa había elegido llevar el rostro de una joven chica con el cabello rubio
platino y piel clara, y los familiares y delicados tatuajes decoraban sus suaves hombros.
La Madre Tierra sonrió mientras Nyx sonrojó con placer.
"Gracias! Los Fey me ayudaron a adornarme. Son inteligentes y considerados, a
pesar de que rara vez hablan."
Nyx tocó el collar de cristal. "Un coblyn hizo esto para mí."
"Por qué, es tan hermoso como tu tocado! Deben de ser criaturas muy
especiales. Estoy intrigada a aprender acerca de ellos, como no he creado nada como
ellos. Nyx, los dejarías ir a visitarme? Yo le daría la bienvenida a la presencia de los
Fey."
"Por supuesto! Estoy segura de que estarán encantados. Te importaría si ellos se
dejan ser vistos por tus hijos? Creo que los haría sentir menos solitarios, aunque debo
advertirte, algunos de los Fey puede ser bastante pícaros."
"Oh, no dejes que eso te preocupe. Mis hijos humanos podrían usar un poco de
picardía divina. A veces pienso que la humanidad se ha vuelto demasiado seria. Se
olvidan de la especial magia que se puede encontrar en amorosa diversión de la
picardía y las risas." La propia risa de la Madre Tierra causó que las campanillas
durmientes en el prado, antes de la arboleda, despertaran y estallaran en plena
floración.
"Esas flores son tan hermosas! Los Fey aman especialmente los colores
brillantes. Gracias, Madre Tierra." Nyx y la Madre Tierra sonrieron la una a la otra y la
isla brillaba con la alegría reflejada.
Todo el tiempo la luna miraba.
"Nyx, podrías decirme más sobre los Fey? Nunca he conocido a uno."
"Oh si! Hay tantos tipos de ellos."
La sonrisa de la Madre Tierra se volvió satisfecha mientras acariciaba una roca
blanca que había sido saturada por luz de la luna y la llamada a una alfombra de
musgo que la cubriera. "Ven, siéntate a mi lado." Mientras Nyx se acomodaba con
gracia, la Madre Tierra agitó suavemente su mano a través de la hierba que crecía en
copos alrededor de la roca. Instantáneamente, varias plantas surgieron a la vida,
produciendo flores blancas en forma de trompeta. Agradeciendo a cada planta, la
Madre Tierra arrancó suavemente las flores libres y ofreció una a Nyx. "Sorbe
lentamente -el néctar es tan delicioso como potente."
Bebiendo del cáliz viviente, Nyx comenzó a describir los diferentes tipos de Fey a
la Madre Tierra, quien escuchaba, atenta y sonriente, hasta que la luna a regañadientes
comenzó a marcharse. Cuando el horizonte se reunió con las aguas azul grisáceo que
rodeaban a la isla, el sol causó que el cielo se sonrojara.
"No tenía idea de que era tan tarde. Tendrás que perdonarme. Ha pasado mucho
tiempo desde que tuve la oportunidad de practicar la conversación."
"Adorable Diosa, he disfrutado más esta noche que lo que he hecho en eones. Y
tengo una confesión que hacer: tú no eres la culpable por la duración de nuestra
conversación. Te mantuve conmigo a propósito hasta ahora. Deseo premiar tu
fidelidad."
Nyx pareció sorprendida. "Pero eso no es necesario. Madre Tierra, me mantendré
y velaré por sus niños. Le he dado mi voto. No voy a pedir una recompensa por
mantener mi palabra."
"Es porque no lo pediste que deseo recompensarte." Luciendo excesivamente
satisfecha de sí misma, La Madre Tierra se levantó. Volviendo hacia el este, hacia el sol
naciente, ella levantó la cara hacia la decolorada luna.
"Pero que-" Nyx comenzó.
La Madre Tierra sonrió cariñosamente sobre su hombro a la Diosa. "Este regalo
no es para atarte a mí. Confío en tu fidelidad. Lo que crearé esta noche está forjado por
la amistad y el aprecio. Esta noche mi único propósito es poner fin a tu soledad
trayéndote alegría." Luego, con la joven Diosa mirando con curiosidad, la Madre Tierra
levantó los brazos.
"Luna, escúchame antes de que partas de mi cielo. La Madre Tierra te llama!" Ella
dejó caer la barbilla para que su mirada se enfocara del cielo por encima, a la punta de
coral del sol naciente y dijo: "Sol, escúchame antes de subas demasiado alto. La Madre
Tierra te llama!"
Por un momento no sucedió nada, pero la Madre Tierra no desesperó. Echó hacia
atrás su fragante cabello y llamó al Aire de nuevo. El elemento la acariciaba, revelando
su exuberante belleza. Llamó al Fuego, por lo que ella brilló como una llama
viva. Llamó al Agua, y de repente el mar que rodeaba la isla quedó quieto y se
convirtió en un espejo líquido, reflejando la hermosura de la Madre Tierra. Llamó al
Espíritu y vestigios de poder se apoderaron de ella, mejorando su ya
preternaturalmente luminosa forma.
Con confianza, la Madre Tierra esperó.
La luna respondió primero, cambiando para siempre el destino de Nyx.
Como si una piedra hubiera perturbado la superficie de un estanque dormido, la
desvaneciente luna se estremeció y después se iluminó pasado de un color gris a
plata. Muy por encima de la arboleda, una voz profunda resonó en el cielo.
La luna ha escuchado a la llamada de la Madre Tierra. Cuál es tu voluntad? La poderosa
luna está dispuesta a cumplir.
Justo en ese momento el sol se levantó por encima del horizonte acuoso,
brillando el amarillo y el rosa del amanecer en la hierba del suelo antes de la
siembra. Desde las olas silenciadas, una voz, igual de profunda y poderosa, hizo eco.
El sol ha escuchado a la llamada de la Madre Tierra. Qué es lo que requieres? El poder del
sol cumplirá tus deseos.
La sonrisa de la Madre Tierra fue tan prometedora y fértil como un prado en
primavera.
"Poderosa luna y poderoso sol, guardianes gemelos de mi cielo, pido un favor de
cada uno de ustedes."
Y que obtengo a cambio? Ambas voces hablaron al mismo tiempo.
La sonrisa de la Madre Tierra no flaqueó. Levantó la cara hacia la luna. "A ti,
poderosa luna, te doy el dominio sobre mis océanos. Después de este día, las mareas
seguirán su voluntad."
Acepto tu regalo. La voz de la luna retumbó, profundizando con placer.
Madre Tierra miró por completo al sol naciente. "A ti, poderoso sol, te doy el
dominio sobre mi tierras situadas más al norte. Por todo el verano, deberás reinar allí
supremamente, y nunca ponerte."
Acepto tu regalo, el sol estuvo de acuerdo con impaciencia.
"Cada uno de ustedes ha pronunciado un voto hacia mí -así que están ligados-
Que así sea!" proclamó la Madre Tierra.
"Sepan primero que lo que pido no es para mí, sino para Nyx, la siempre fiel
Diosa que mantuvo su voto y se quedó, la última de los hijos de lo Divino."
Hubo una onda en el aire cuando la luna transmitió su sorpresa. Ellos se han
ido? Todos los Dioses y Diosas?
"Todos menos ella," dijo la Madre Tierra.
El aire alrededor de la arboleda se calentó por el shock del sol. Sin embargo, parece
que fue ayer cuando los Dioses y Diosas retozaban por debajo y por encima.
"A mí también me lo parece," la Madre Tierra estuvo de acuerdo. Luego se
volvió, haciendo señas a la pálida y silenciosa Diosa de pie junto a ella. Tomando la
mano de Nyx, continuó. "Pero para Nyx, conocida por muchos nombres por mis hijos,
esos días y noches han sido largos y vacíos."
Incluso si no estuviera ligado por juramento a ayudar, estaría dispuesto a recompensar
esta solitaria y encantadora Diosa, dijo la luna.
La sonrisa de Nyx se llenó con tímida alegría. "Gracias, Poderosa Luna. He
disfrutado mucho de su constante cambio y de su luz pura de plata."
Yo también, estoy encantado de ayudar a alguien tan leal y fiel, dijo el sol.
"Y gracias a ti, Poderoso sol. La calidez de su verano me ha traído incontables
días de dicha." Nyx dijo, inclinándose hacia el este.
"Maravilloso! Entonces hagamos realidad este sueño!" exclamó la Madre Tierra.
"Cómo? Lo siento, pero no entiendo," dijo Nyx.
"Dime, dulce Diosa, si pudieras tener un compañero, traído a la vida por el poder
de la luna y el poder del sol, cómo quisieras que este compañero fuera?"
Sin dudarlo, Nyx respondió: "Sería un guerrero y amante, compañero de juegos y
amigo."
"Muy bien, entonces, eso es lo que tendrás." La Madre Tierra apretó la mano de
Nyx antes de soltarla y regresando su atención a la luna y el sol que escuchaban.
Levantó los brazos de nuevo, y esta vez comenzó a girar sus manos suavemente,
con gracia, como si cerniera a través de hilos invisibles a su alrededor.
"Una vez más, empleo lo que lo Divino me concedió. El Poder de la Creación, yo
te invoco desde el cielo! Una pareja con el poder de la luna y el poder del sol, darás a
luz vida inmortal como compañía a mi fiel Diosa! "
La voz de la Madre Tierra adquirió una cadencia rítmica mientras cantaba el
hechizo:

Yo soy Ella
Amada tan bien por
lo Divino
La creación es mi regalo
Yo soy Ella
Acariciada tan bien por
lo Divino
Mi llamado desde la Tierra al Cielo se alzará
Yo soy Ella
Querida tan bien por
lo Divino
Luna! Sol! Cielo! Únanse verdaderamente –únanse con seguridad- únanse rápido!
Crea un guerrero y amante, un compañero de juegos y amigo.
No dejen mi Diosa sin compañía, solitaria sin fin!

El cielo sobre la arboleda cobró vida cuando las corrientes relucientes de magia
ancestral como lo Divino -interminable Energía ligaron a obedecer el mandato de la
Tierra. Se multiplicaron y dividieron, pulsando con la luz de la creación tan
intensamente que incluso la Madre Tierra y la Diosa Nyx tuvieron que proteger sus
ojos. Entonces las corrientes barrieron, muy alto, muy alto hasta la decolorada luna, y
muy alto, muy alto hasta el sol naciente. La luna y el sol ardieron, pulsando con la
unión tan bellamente que la Madre Tierra pensó que parecía que el cielo le dio un beso
primero la luna, y luego al sol.
Hubo una explosión de luz por encima y alrededor de la Madre Tierra y Nyx, y
después todo quedó en silencio.
El sol continuo elevándose, en silencio y distante. La luna se desvaneció dentro
de los cielos.
La Madre Tierra había empezado a fruncir el ceño y estaba considerando como
penalizaría tanto a la luna como al sol por no cumplir sus votos cuando escuchó el
jadeo de sorpresa de Nyx.
La Madre Tierra cambió su mirada. Ella había estado observando hacia arriba,
esperando a un ser flotar hacia abajo desde el cielo. Pero sus expectativas habían sido
incorrectas. Los ya estaban allí, arrodillados ante Nyx.
Con sorpresa, la Madre Tierra observó como las dos deidades menores formadas
a partir de la unión del cielo y la luna, y el sol y la luna, levantaron sus rostros y
miraron con adoración absoluta a su Diosa.
"Tienen alas!" Exclamó Nyx.
"Y hay dos de ellos," dijo la Madre Tierra, frunciendo el ceño en
consternación. "Nyx, esto no es exactamente como lo había planeado."
"Creo que son perfectos!" dijo la Diosa.
3.

ELLA SERÁ UN ENEMIGO PODEROSO...


Traducido por: mahou_lizzie

Recién creado, Kalona abrió sus ojos. Su primer vistazo fue de Nyx. No sabía todavía el
nombre de ella. Todo lo que sabía era que su belleza llegó a él como una flecha y
se alojó tan profundamente en algún lugar, que lo hizo incapaz de hablar.
Ella se acercó primero a él, a pesar de que apenas era consciente del otro ser de
rodillas a su lado. Le tendió la mano y dijo las primeras palabras que él jamás había
escuchado: "Soy la Diosa Nyx, y te doy la bienvenida con todo mi corazón."
Su voz era dulce, musical y tranquilizadora. Kalona tomó su delgada mano
cuidadosamente dentro de la suya, la cual era mucho más grande, notando la belleza
única del contraste de sus pieles –la de él más oscura, brillante, más áspera; mientras
que la de ella era suave, pálida y absolutamente impecable.
Todavía, era incapaz de hablar. La sonrisa de ella tenía a su sangre ardiendo y
sentía como su cuerpo se sonrojaba.
"Y cuál es tu nombre?" ella le preguntó.
"Kalona," espetó.
"Kalona. Que hermoso nombre! Tus alas son del plateado de la luna llena. Tu
debes ser el hijo de la luna," dijo ella.
"Lo soy," dijo, sin detenerse a pensar en cómo ella lo sabía. "Y fui forjado para
usted."
Ella sonreía resplandecientemente, y Kalona podía sentir como sus latidos iban
en aumento.
"Diosa Nyx, yo soy Erebus, hijo del sol dorado. De ahí la razón por lo cual mis
alas no son del color de la luz lunar. También he sido forjado para usted." La otra
deidad alada se levantó. "Disculpa, hermano, pero no puedo permitir que tengas a la
Diosa solo para ti mismo," bromeó, mientras caminaba alrededor de Kalona, tirando
gentilmente la mano de Nyx entre la suya, antes de que Erebus inclinara floridamente
sus alas de oro.
Nyx devolvió su sonrisa luminosa a Erebus y su encantadora risa parecía brillar
en la arboleda alrededor de ellos. "Erebus! Doy la bienvenida al hijo del sol con todo
mi corazón."
"Adorable Diosa, tenga un cuidado con la cantidad de su corazón que regala. Le
ha dado a Kalona todo –me ha dado todo. Seguramente uno de nosotros se quedara
corto?" Los ojos dorados de Erebus brillaron como maliciosamente como su sonrisa.
Kalona frunció el ceño a Erebus y se encontró a si mismo apretando los dientes
para contener un feroz gruñido. Él no debió atreverse a hablar con la Diosa de este
modo! A Kalona le hubiera gustado noquear esa sonrisa arrogante en la cara del dios!
"No creo que usted deba comenzar esta relación amonestando a su Diosa, joven
Erebus, especialmente cuando puedo ver que eso incita la ira de tu hermano." Kalona
ni siquiera se había dado cuenta del otro ser hasta que ella empezó a hablar,
moviéndose hacia adelante hasta colocarse entre Nyx, él mismo y Erebus, casi como si
pensara que la Diosa necesita protección en contra de ellos. Kalona estrechó sus ojos
ante esta mujer inferior, listo para corregirla, para decirle que Nyx nunca necesitaría
protección en contra de él! Él nunca lo haría –nunca podría- lastimarla! Pero los ojos
de la mujer lo atraparon antes de que pudiera hablar, y una advertencia en sus oscuras
profundidades lo silenció.
"Kalona, Erebus, por favor saluden a mi amiga, la Madre Tierra. Debe de
agradecerla a ella, ya que fue ella quien permitió su creación!," Nyx dijo sin aliento.
La sonrisa de Erebus era encantadora, su voz profunda y suave, cuando él se
inclinó ante ella diciendo, "Gran Madre, le saludo y doy las gracias, y le pido que
olvide mi primer y equivocado intento de humor. Le aseguro que mi intención no era
amonestar a mi Diosa, aunque admito encontrar divertido tener la oportunidad de
incitar tan fácilmente la ira de mi hermano."
"Precoz, tan precoz!" La Madre Tierra sonrió Erebus mientras este hablaba,
abrazándolo gentilmente y haciendo obvio que le gustaba la precocidad de la deidad
del sol.
Kalona se puso de pie y se inclinó profundamente, con respeto. "Le saludo,
Madre Tierra, y gracias por el papel que jugó en mi concepción."
"Con gusto, Kalona." Ella lo abrazó también, pero Kalona pensó que fue con
mucha menor calidez de la que había abrazado a su hermano. La Madre Tierra dio un
paso atrás y se dirigió a los tres ellos. "Así que cada uno reconoce que tengo una
responsabilidad materna aquí," dijo la Madre Tierra.
"En efecto, mi amiga," Nyx respondió rápidamente. "Y voy a estar eternamente
agradecida por ello."
"La eternidad es un largo, largo tiempo," la Madre Tierra dijo, estudiando a su
vez a Kalona y Erebus. "Supongamos que querrás llevarlos de regreso contigo al Otro
Mundo?"
La mirada de Kalona se cerró con la de Nyx. Vio que sus mejillas habían
coloreado seductoramente, y aunque su mirada no dejó la de él, su voz se suavizó,
pareciendo casi tímida. "Sí, lo haré."
"Hoy?"
"Hoy!" Nyx dijo, asintiendo con la cabeza, todavía apartar la mirada de Kalona.
"El Otro Mundo," dijo Kalona, encontrando su voz. "Hasta el nombre suena
mágico."
Nyx lo recompensó con una íntima sonrisa. "Es hermoso, muy parecido a este
planeta, sólo que está lleno con ancestral y Divina magia y poderes que a veces son
difíciles de ejercer, incluso para mí. Tal poderes pueden ser agotadores," concluyó,
sonando repentinamente vieja y cansada.
"Mi Diosa, yo le ayudare ejercer los poderes que la agotan," dijo Kalona, dando
un paso ansioso hacia ella.
"Y sin embargo, no es su papel ejercer la Magia Antigua del Otro Mundo de
Nyx," dijo la Madre Tierra, también dando un paso más cerca.
Kalona sintió el calor de la energía de la Madre Tierra y su disgusto. Sus miradas
se encontraron, la de ella aun más inquebrantable que la suya. Ella será un enemigo
poderoso... El conocimiento hizo eco a través de su mente.
Kalona retrocedió e inclinó ligeramente la cabeza en reconocimiento del poder de
la Madre Tierra.
Erebus parecía no darse cuenta del intenso desagrado de la Madre Tierra. Su voz
era tan ligera como su sonrisa.
"Qué podríamos querer con la magia de Nyx? Hay magia en abundancia en el
éter Divino que nos creó. En caso de que necesitáramos poder, lo tendríamos
llamándole. Debe respondernos, ya que es nuestro derecho de sangre como hijos de lo
Divino. Gran Madre, nuestra matriarca, le aseguro, que mi hermano y yo no tenemos
otros deseos que no sean servir a Nyx."
"Recuerda, Madre Tierra, los inmortales alados fueron creados para mí y
no contra mí" Nyx dijo, coincidiendo con el inmortal de doradas alas.
"Sí, lo sé. Fueron creados por mí." La Madre Tierra no fue aplacada tan
fácilmente. Se enfrentó contra Kalona y Erebus. "Ustedes fueron creados por mí para
servir a Nyx; por lo tanto, es mi responsabilidad velar que estén dispuestos y capaces
de cumplir con sus destinos individuales como guerrero y amante, compañero de
juegos y amigo. Nyx, estás de acuerdo de que es mi responsabilidad? "
"Mi gratitud es tanta, que nunca voy a debatir responsabilidades contigo. En
cambio, libremente reconozco que eres la Madre y Creadora de todo esto." Nyx pausó,
barriendo su brazo con gracia en un gesto que tomó la totalidad de la tierra, así como a
los dos inmortales alados. "Simplemente dime cómo propones cumplir con tu
responsabilidad materna. No lo voy a discutir."
Kalona sintió un nudo en el estómago, cuando la Madre Tierra continuó
estudiando con cuidado, como si buscara defectos.
"Te tomo la palabra, Nyx. Esto es lo que propongo," la Madre Tierra dijo,
enviando a Nyx una materna y muy satisfecha sonrisa. "Bajo mi supervisión, tus dos
inmortales alados deben completar cada uno tres tareas, demostrando ser lo
suficientemente poderosos, sabios y leales a ser dignos de ti."
"Eso suena exquisito, no es así?" dijo Nyx.
"Absolutamente," dijo Erebus.
"Espero poder demostrarle mi valor," dijo Kalona.
"Exquisito!" Repitió Nyx, encontrando la mirada de Kalona.
“Entonces comencemos de inmediato,” dijo la Madre Tierra, enfriando el calor
que la mirada de Nyx había construido en la sangre de Kalona.
"Inmediatamente?" Nyx dijo, obviamente, menos satisfecha que la Madre Tierra.
"Oh, hija." La Madre Tierra puso su brazo alrededor de la Diosa. "Saborea estos
primeros maravillosos pasos. La magia del descubrimiento siempre es más dulce si se
ha ganado."
Nyx se iluminó. "Has estado en lo cierto hasta el momento. Confío en ti!" La
Diosa se volvió hacia Kalona y Erebus. "Les pido que sigan los edictos de la Madre
Tierra como si fueran míos. Ella es mi verdadera y querida amiga". Nyx miró a la
Madre Tierra. "Qué es lo que te gustaría que hicieran?"
“Serán tres tareas. Para cada uno de ellos, haré que Kalona y Erebus elijan un
elemento -tres de los mágicos cinco: Aire, Fuego, Agua, Tierra y Espíritu. Junto con el
elemento de su elección, les regalaré un vestigio de energía de la creación. Mezclaré mi
regalo con el poder de lo Divino que Erebus ha reclamado recientemente como su
derecho de nacimiento.” Hizo una pausa e inclinó un poco la cabeza hacia Erebus en
reconocimiento. "Y cada uno debe crear algo aquí " –su mano barrió gesticulando en el
espejo de Nyx- “que te delectará allá.” La Madre Tierra levantó su brazo, apuntando
hacia arriba al azul brillante cielo de la mañana.
"Qué maravillosa idea!" dijo Nyx, aplaudiendo felizmente.
Kalona frunció el ceño. "Creación a través de elementos? Formado aquí y
disfrutado en el Otro Mundo? No intento ser impertinente, Madre Tierra, pero cómo
vamos a completar estas tareas sin saber nada sobre la Tierra o el Otro Mundo?"
La Madre Tierra agitó las manos con desdén. "Cargas la inmortalidad de la
Energía Divina- la cual nos creó a todos. Mira dentro de ti. Ya conoces el Otro
Mundo. El resto es simple, si te tomas el tiempo para aprender acerca de mi tierra y
mis elementos."
"Y conocemos a nuestra Diosa," Erebus dijo, sonriendo con cariño a Nyx. "Fuimos
creados conociendo a nuestra Diosa. Complacerla es nuestro placer!"
Kalona gruñó de nuevo.
La Madre Tierra entrecerró los ojos oscuros en él, dándole una dura mirada,,
como si fuera una verdadera madre y él su hijo errante.
"Cual elemento elegirás primero?" Nyx preguntó, aparentemente ajeno a la
tensión entre Kalona y la Madre Tierra.
Kalona estaba seguro de que la Diosa había hablado con él, pero fue su hermano
quien respondió: "Aire, por supuesto. Fue a partir del aire que fuimos forjados para
usted. Es justo que el Aire siga deleitándola.”
"Una excelente elección, Erebus," dijo la Madre Tierra. "Hasta que llamen a la
existencia de su creación, les concedo a cada uno el dominio sobre el Aire! Así he
hablado; que así sea!” Un silbido del viento se apoderó de ellos, puntuando sus
palabras. Entonces ella tomó la mano de Nyx y la envolvió a través de su brazo. "Ven,
Nyx, dejemos a tus inmortales hacer la primera de sus pruebas, mientras bebemos más
néctar y me presentas a algunos de tus interesantes pequeños Fey."
"Pero, qué es exactamente lo que se supone que debemos crear?" preguntó
Kalona, odiando la desesperación que escuchó en su voz.
La Madre Tierra lo miró por encima de su hombro. "Si son lo suficientemente
inteligentes para reclamar un lugar al lado de esta hermosa y fiel Diosa, son lo
suficientemente inteligentes como para averiguarlo por ustedes mismos -a menos que
fallen la prueba, Kalona."
"No voy a fallar," dijo Kalona con los dientes apretados.
"Pero si fallan," dijo la Madre Tierra “no serán permitidos a accesar al Otro
Mundo –no hasta que pasen las tres pruebas. De acuerdo? "
"De buena gana aceptó," dijo Erebus.
"De acuerdo," dijo Kalona, aunque a regañadientes.
"Pero estoy bastante segura de que no van a fracasar," dijo Nyx. Sus palabras
fueron un bálsamo para él, hasta que volteó la mirada también hacia su
hermano. "Ninguno de ustedes me va a fallar. Y no puedo esperar para ver sus
creaciones!"
"Oh, una última cosa," dijo la Madre Tierra. "Mi mundo está poblado por los
humanos, mortales modelados por mí a la imagen de los inmortales. Ellos son
preciados para mí. Tengan cuidado con ellos. No hay duda de que los confundirán por
Dioses. Si tienen que interactuar con ellos, háganles saber que es un error. Ustedes son
un guerrero y amante, amigo y compañero de juegos -no son dioses. Me han
entendido?"
Los inmortales alados murmuraron garantizando que lo hicieron, que en efecto,
entendieron a la Madre Tierra.
"Bien! Cuando hayan adquirido los conocimientos suficientes y estén listos,
utilicen el Aire para llamarme. Nyx estará acompañándome. Como su Diosa tiene el
derecho de juzgar sus creaciones. Les deseo ambos suerte con sus esfuerzos," dijo la
Madre Tierra.
"Y espero con interés dar la bienvenida a los dos al Otro Mundo cuando sus
pruebas hayan sido completadas," dijo Nyx, sonriendo a Kalona y Erebus, a su vez.
Luego, cambiando rápidamente de divinas a infantiles, las dos mujeres colocaron
sus cabezas juntas, una tan luminosa como la luna llena, la otra tan oscuro y misterioso
como el suelo sobre el que se encontraban. Riendo y susurrando, desaparecieron en el
bosque verde.
Kalona siguió mirando después de que su Diosa se había marchado, deseando
nada tanto como apresurarse a Nyx y tire de ella lejos de la Madre Tierra -tirarla lejos
de cualquier cosa y cualquier persona que intentara interponerse entre ellos.
"Ella es exquisita, no es así, hermano?"
Kalona trasladó su mirada de la arboleda para mirar a Erebus. Rehusándose a
hablar con él de la Diosa, dijo, "Aire? Por qué elegiste un elemento tan intangible para
ejercer?"
Erebus encogió sus hombros bañados por el sol. Kalona notó que su cabello
brillaba con el mismo fuego dorado de sus alas. "Mi única respuesta es la que ya le di a
nuestra Gran Madre: es por el aire del que nacimos. Parecía lógico que debía ser el
primer elemento que debíamos comandar."
"Ella no es mi madre," dijo Kalona, sorprendiéndose a sí mismo.
Las cejas doradas de Erebus se levantaron. "Creo que nuestra Diosa podría estar
en desacuerdo contigo."
Nuestra Diosa. Kalona odiaba el sonido de esas palabras. "Pasa el tiempo
pensando en lo que quieres crear," Kalona dijo a su hermano bruscamente. "Porque te
aseguro, que lo que voy a crear será digno de ella."
"No creo que estas pruebas tengan el propósito de ser una competencia," dijo
Erebus.
"Bueno, hermano, creo que nuestra Diosa podría estar en desacuerdo contigo."
Con estas palabras, dio Kalona varios pasos hacia la costa. Se levantó de un salto en su
borde, batiendo sus alas con fuerza y utilizando corrientes invisibles de energía para
levantarse a sí mismo.
Podía sentir la mirada de Nyx en él y, justo antes de desaparecer en el horizonte,
Kalona miró atrás. Ella estaba de pie en el límite de la arboleda, mirándolo y sonriendo
con una calidez que él podía sentir contra su piel. Kalona encontró sus ojos y se tocó
los labios con la mano. Casi como si fueran espejos, Nyx levantó la mano para tocar sus
labios.
Ella me ama más! Las palabras en su mente correspondían al ritmo de sus
poderosas alas mientras Kalona subía en el cielo, con la intención de crear lo que
demostraría que era digno del favor de su Diosa.
4.

EN ESE MOMENTO, KALONA ESTABA ABSOLUTAMENTE FELIZ...

Traducido por: mahou_lizzie

Kalona no pensó demasiado sobre la tierra mortal. Cruzó una gran masa de agua
para encontrar un largo y fértil continente. Pero gran parte de él era demasiado
caliente o demasiado frío. Gran parte de él estaba deshabitado, y aquello que estaba
poblado por los hijos humanos de la Madre Tierra estaba muy lejos de ser lo que
Kalona determinada como conciencia civilizada. Él los evitó. Los humanos podrían
haber sido creados a imagen de Nyx, pero parecían superficiales y poco interesantes en
comparación con la gloria de su Diosa. Kalona vagó por el vasto continente, pensando
en Nyx.
Finalmente se detuvo cerca del centro del continente, estaba cubierto por gran
cantidad de hierbas silvestres que parecía extenderse por debajo de él todo el camino
hasta el horizonte occidental. Él descendió hacia la tierra cerca del borde de la gran
pradera, cerca de un riachuelo arenoso que rodaba musicalmente sobre las lisas rocas
del río. Kalona bebió del agua clara y fría, y después se recostó contra la áspera corteza
de un árbol.
Qué podría crear del aire invisible y el poder Divino para agradar a Nyx? Buscó
dentro de sí y fácilmente pudo localizar el poder Divino que zumbaba por su
sangre. Usándolo, concentró su conciencia hacia afuera y arriba, muy arriba por
encima del borde de la pradera y la tierra mortal. Allí encontró corrientes de magia,
corrientes del mismo poder puro y antiguo que cursaba en su sangre.
Experimentando, Kalona enganchó con un fragmento de la energía etérea,
tirando de ella hacia él. Luego se puso de pie, preparándose, y llamó tentativamente,
"Aire?"
Al instante, el elemento respondió, girando a su alrededor.
"Muéstrame lo que puedes hacer." Kalona se sentía tonto hablando en voz alta a
un elemento invisible. Señaló en un enorme árbol que de alguna manera crecía lejos de
los otros árboles, orgulloso y solitario, muy dentro de las altas hierbas de la
pradera. "Con la ayuda del poder Divino, te ordeno Aire que crees aquello que puede
ser visto desde el Otro Mundo!"
El Aire lo rodeó, capturando la cadena de energía etérea, y con un poderoso
rugido, sopló en el árbol, el cual estalló en un enorme nubarrón de polvorosa madera y
astillas que se dispararon tan lejos en el cielo que Kalona los perdió de vista. Grandes
pájaros negros, perturbados en sus perchas, graznaron y volaron en círculo,
reprendiéndolo.
El inmortal suspiró. No quería explotar un árbol, sin importar lo espectacular que
fuer-
Los pensamientos de Kalona fueron interrumpidos por una repentina influencia
de poder- algo que vertía en él, como si se tratara de un resto a contracorriente de la
energía producto de la destrucción del árbol.
Kalona sacudió con la cabeza, despejando sus pensamientos. Su cuerpo se
estremeció brevemente, pero en cuestión de segundos la sensación se disipó, dejándole
una sensación de vacío y confusión. Frunció el ceño. Debía recordar que él era nuevo
en este mundo- nuevo para los poderes que había nacido para ejercer. Quizás él estaba
destinado para absorber los restos de la energía no utilizada. Kalona pasó la mano por
su largo y grueso cabello, expresando su frustración en voz alta. "Cómo lo voy a
saber? Es lamentable que la Madre Tierra no diera tiempo para la adaptación y
comprensión antes de que ella impusiese sus pruebas encima de mí- especialmente
pruebas que están destinados a establecer mi valía."
Bueno, él había utilizado con éxito el Aire y el poder Divino juntos. Y el resultado
probablemente podría ser visto desde el Otro Mundo, tan bien como del sol y la
luna. Pero Kalona no creía que Nyx encontraría a las astillas, el polvo y los pájaros
enfadados muy agradables. Ciertamente a él no le complacían los fragmentos
minúsculos del árbol que empezaron a llover. Kalona todavía estaba frunciendo el
ceño mientras sacudía los montículos de polvo madurezco de sus alas. "El Aire es un
elemento ridículo,” murmuró y luego, envuelto en una nube polvorosa de madera,
tosió y continuo sacudiendo el polvo y las hojas trituradas de sus alas.
"Oh Alado! Gran Dios! Rogamos saber su nombre para poder adorarte y no
incurrir tu ira! Por favor, no nos destruya como lo hizo con el Gran Árbol del Espíritu!"
Tosiendo, Kalona levantó la vista de sus alas. Entrecerrando los ojos por el aire
cargado de polvo, vio a un grupo de nativos vestidos con cuero, plumas y conchas,
postrándose en la orilla opuesta del arroyo. Echó un vistazo detrás de ellos y ahogó un
suspiro y más tos, marcando uno más en su lista de errores- había estado tan
concentrado en la verde pradera y blandiendo su poder, que no se percató de que
había aterrizado en una tierra no lejos de un asentamiento humano.
Kalona cuadró los hombros. Cubierto de polvo o no, debía decir algo a esos
curiosos y equivocados hijos de la Madre Tierra.
"Soy Kalona," dijo. Ellos se encogieron de miedo, y él se dio cuenta de que debía
modular el poder en su voz. Aclaró su garganta y comenzó de nuevo. "Soy Kalona, y
yo no he venido a destruirlos."
"Kalona el de las Alas de Plata, cómo podemos adorarle?" preguntó el hombre
que había hablado primero. Él estaba arrugado y encorvado, pero adornado con más
plumas y conchas que los demás, y su cara y pecho desnudo fueron pintados con
remolinos de color ocre.
“No, la adoración no es por lo que estoy aquí,” dijo Kalona.
"Pero usted mató al Gran Árbol del Espíritu! Usted es más poderoso que
él. Ahora llenó al aire con evidencia de su poder, y los cuervos llamaron por usted. Le
pedimos que no sea como el coyote embustero. Lo traeremos ofrendas y las más fina
de nuestra carnes cocida para comer. Loa más hermosa de nuestras doncellas calentar
su cama y bailar la Danza de la Salida del Sol para usted. Simplemente no nos
destruya!"
"No lo entiende. No soy- "
Las palabras de Kalona se fueron cortando a medida que el aire lleno de polvo
súbitamente se despejaba y una exquisita mujer se materializaba. Estaba vestida con el
más puro de los cueros blancos, decorado con piedras azules, perlas rojas y redondas,
y hueso tallado. Su cabello oscuro sobrepasaba su esbelta cintura. Sus delicados pies
estaban desnudos, sus tobillos decorados con cuerdas de conchas de modo que cada
vez que se movía, había música. Su piel de color marrón estaba pintada con símbolos
antiguos en un azul tan oscuro y rico, que el diseño parecía líquido y en constante
cambio.
A pesar que su apariencia era totalmente diferente a su primera visión de la
Diosa, Kalona inmediatamente supo que este ser radiante era su Nyx.
Los humanos se postraron de nuevo y comenzaron a llorar, "Estsanatlehi!"
"Amada Mujer Cambiante!"
"Sálvanos de Kalona el de las Alas de Plata!"
Kalona tosió una vez más y luego a toda prisa trató de explicar, "Yo no sabía que
era su árbol."
Nyx caminó hacia él y le tomó la mano, aunque su atención, y sus hermosos ojos
oscuros, estaban centrados exclusivamente en los seres humanos.
"Mi pueblo, no teman. Kalona de las Alas de Plata no es un destructor, ni es un
dios. Él es mi-"
Nyx pausó, pasando la mirada hacia él. Kalona estaba seguro que vio diversión
en sus ojos, aunque ella se escondió su sonrisa muy bien. "Mi Guerrero, mi Destructor
de Monstruos y mi Asesino de Enemigos," concluyó.
"El Gran Árbol del Espíritu la ofendió, Estsanatlehi, por lo que envió a su
Asesino de Enemigos contra él?" preguntó el hombre pintado y con plumas, pintado.
"No, Shaman. Mi Guerrero solamente estaba haciendo espacio para un nuevo
árbol del Gran Espíritu, uno que dará frutos. He aquí mi regalo para ustedes!" Nyx
liberó la mano de Kalona y se volvió hacia el vacío agujero negro donde el árbol solía
estar. Ella comenzó a mover sus pies descalzos en una danza que tenía el ritmo de un
latido, acompañado por la música de las cuerdas con conchas que decoraban sus
tobillos. "Escúchame, oh Madre Tierra. Soy Estsanatlehi, Mujer Cambiante, portavoz
para el Pueblo. Solicito que renazca un Gran Árbol del Espíritu que dé sus frutos para
alimentar a las personas. Escúchame, oh Madre Tierra. Soy Estsanatlehi, Mujer
Cambiante, portavoz para el Pueblo..." Nyx repitió su canción una y otra vez, hasta
haber bailado alrededor del negro agujero tres vueltas completas. Cuando el triple
círculo terminó, rompió cuenta roja una ronda de su vestido y la tiró en el agujero con
un grito victorioso.
Kalona se quedó sin aliento al igual que los humanos cuando un árbol
instantáneamente brotó desde el centro del agujero, creciendo hacia arriba, estirando
sus ramas, emergiendo, florando, y después llenándose con hojas simples, verde
brillante en la cima y la plata en la parte inferior. Kalona parpadeó, y todo el árbol
estuvo cargado de regordeta fruta roja.
"Cosechen y compartan esta fruta, y recuerden que su Diosa no es destructiva o
vengativa," Nyx dijo, volviendo al lado de Kalona. "Como siempre, les deseo que
bendito sean," finalizó. Entonces ella deslizó sus brazos alrededor del cuello de Kalona
y le susurró al oído: "Debes llevarme lejos de aquí ahora."
Apenas logrando respirar, Kalona levantó a su Diosa en brazos y saltó en el aire,
sosteniéndola con fuerza mientras sus poderosas alas los llevaban hacia el cielo.

***

"Ahí," dijo Nyx, apuntando hacia abajo. La tierra había cambiado por debajo de
ellos. Había empezado a rodar con suavidad y estaba cubierto con aglomeraciones de
altos árboles. La Diosa gesticuló más allá de los árboles, hacia un amplio y oscuro río
salpicado de bancos de arena y forrado con matorrales. "Puedes bajarme allí."
Kalona dio vueltas hasta encontrar un banco libre levemente inclinado entre las
malas hierbas y hierbajo. Aterrizó suavemente.
"No tienes que sostenerme ahora," ella dijo. La cabeza de Nyx estaba
descansando en su hombro, como lo había hecho la mayor parte de su viaje. Él no
podía ver su rostro, pero podía oír la sonrisa en su voz. Eso le dio coraje.
"Me gusta sostenerte," dijo él.
"Eres muy fuerte," Nyx dijo, riendo suavemente.
"Le agrada que yo sea fuerte?"
"Lo hace cuando tienes que llevarme rápidamente lejos de una situación difícil."
Kalona la colocó abajo, quedándose cerca de ella, y tomando sus dos manos entre
las suyas.
"Perdóneme por eso. Mi intención no era asustar a esos mortales. Yo estaba- yo
estaba tratando de ..." Su voz se apagó, y Kalona sintió su rostro arder con vergüenza.
Nyx sonrió y le acarició la mejilla con su suave mano. "Estabas tratando de qué?"
"Agradarle!" dijo en un arrebato de honestidad.
"Pensaste que la destrucción de un árbol podría agradarme?"
Él negó con la cabeza y el polvo árbol cayó del cabello a su cara. Nyx estornudó
violentamente tres veces y se frotó los ojos llorosos.
"Perdóneme otra vez!" Él levantó las manos con impotencia, tratando de
ayudarla, y como si sólo hubiera estado a la espera del movimiento de sus manos, más
polvo llovió de sus brazos sobre su cara. Ella estornudó de nuevo, incapaz de hablar, le
indicó que retrocediera un paso. La frustración ardió a través de él, atrayendo vestigios
del poder Divino. Con una idea repentina, Kalona espetó, “Aire, ayuda a crear una paz
tranquilizadora para Nyx!"
Contuvo la respiración mientras que el aire giraba en torno a su Diosa, llevando
los fragmentos luminosos de su poder para que rozaran suavemente contra la piel de
ella, soplando el polvo de su cara y dejándola parpadeando lo último de sus lágrimas y
sonriendo hacia él.
"Ahora, eso me agradó. Gracias, Kalona."
"Entonces me perdona por lo del árbol? Y aterrar a esos humanos? Y el polvo?"
"Por supuesto que sí. No querías ofender con nada de eso. A pesar de que
todavía no entiendo lo que intentabas crear allí."
"Algo que pudieras ver desde el Otro Mundo," Kalona dijo. Después agregó: "Mi
invocación fue defectuosa, mi intención confusa. No estoy seguro de lo que me
esperaba que pasara, pero estoy seguro de que fallé."
"Oh, yo no diría que fue un total fracaso. Lograste llamar mi atención, aunque fue
porque sentí el miedo de las personas."
"Sinceramente, no les quería hacer daño," él dijo.
"Te creo, pero también debo decir lo que la Madre Tierra no explicó plenamente a
ti o Erebus. Muchos de sus humanos son infantes en sus creencias. Ellos se asustan
fácilmente y cuentan elaboradas historias para dar sentido a lo que ellos no pueden
entender completamente. Sin embargo, soy especialmente aficionada a la raza de los
mortales que conociste hoy. Tienen un profundo amor y respeto por la tierra, y una
lealtad que toca mi corazón. Probablemente me parezco ante ellos más de lo que
debería, pero disfruto de las historias que cuentan sobre de mí."
"Es por eso tu apariencia de hoy? Debido a que no le reconocerían si la veían
como estaba antes?"
"Sí, en parte. Descubrí que las diferentes razas de humanos se sienten mucho más
cómodos si me les presento luciendo lo más parecida a ellos como sea posible." Nyx
sonrió, de repente luciendo como niña nuevamente. "Disfruto teniendo diferentes
rostros. Encuentro belleza en todos ellos. Del mismo modo en que encuentro belleza en
gran parte de la tierra y en los mortales que la habitan." Ella hizo un gesto hacia el
ancho rio de arena. "Me encanta el agua de este mundo, toda, desde los ríos como este,
a los grandes lagos que se encuentran al norte de aquí, y los zafiros y turquesas
océanos que separan los continentes. Su belleza me intriga. Hay un lago al noroeste de
esta tierra que es tan azul, profundo y frío que me deslumbra cada vez que lo visito."
"No hay cuerpos de agua en el Otro Mundo?"
"Claro! Pero no como aquí -no tan profundos y misteriosos y aparentemente
interminables. Y aquí no están llenos de duendes y náyades. Los Fey rara vez me
permiten disfrutar de la tranquilidad de flotar, libre de preocupaciones y
responsabilidades, en un lago claro y fresco." Su expresión era de ensueño y se
tambaleó hacia él. "Puedo contarte un secreto?"
"Me puede decir muchos secretos. Me gustaría guardarlos por la eternidad."
"Creo que lo harías. Gracias por eso," dijo ella, y se inclinó hacia delante y lo besó
en la mejilla. "Mi secreto es que a veces altero mi apariencia y visito la tierra,
pretendiendo ser mortal. Me siento y observo a través de un lago, un río o un océano, y
sueño."
"Con que sueña, Diosa?" Preguntó Kalona, la piel de su mejilla todavía
hormigueaba debido al beso.
"Sueño con el amor, la felicidad y la paz. Sueño que no hay Oscuridad en este
mundo o en el mío. Sueño con que los mortales dejan de luchar unos contra otros y se
unen en su lugar. Y sueño que no estoy eternamente sola."
"Pero usted es una Diosa, inmortal, divina, y poderosa. No podría forzar a los
mortales a ser pacífica, a huir de la Oscuridad?"
La sonrisa de Nyx era triste. "Podría hacerlo si quisiera tomar el libre albedrio de
ellos. No me gustaría eso, sin embargo. Y te prometo, que no lo haré, tampoco. Y estoy
empezando a entender que incluso la ausencia de la lucha no libraría a este mundo o al
mío de la Oscuridad."
"Explique esta oscuridad de la que usted habla," dijo Kalona.
"No creo que pueda- o al menos no muy bien. Soy inexperto en ello. Hasta ahora
sólo he percibido su malevolencia y fue testigo de lo que aquellos bajo su influencia
hacen. Los humanos pueden ser muy crueles cuando son incitados. Sabías eso?"
Kalona no lo sabía, pero se percató de que no lo sabía porque no había prestado
mucha atención a los mortales que habitaban la tierra. Su único objetivo había sido
ganar su lugar al lado de Nyx. Estaba empezando a comprender que probablemente
necesitaba estar a su lado por más razones que el deseo que sentía por ella.
"Estás en peligro, Nyx?"
La Diosa lo miró a los ojos. "No lo sé."
"Estas pruebas ridículas! Me mantienen lejos de ti. Debería estar a tu lado,
protegiéndote!"
Ella lo estudió cuidadosamente, no reaccionando a su arrebato. Con el tiempo se
sintió tonto, y se quedó mirando al río que fluía perezosamente.
"Estás ansiosa por hablar sobre la lucha humana y los peligros de la
Oscuridad. Eres rápido para saltar a mi defensa."
"Siempre!" le aseguró, preguntándose por qué, de repente, ella se veía tan triste.
"Pero no dices nada acerca de mi soledad eterna."
"Pensé que no necesitaba decir nada- que entendías que si yo era tu protector,
estaría de tu lado, tu amante y compañero, eternamente velare por ti."
"Kalona, tal vez una buena lección para aprender es nunca asumir que sabes lo
que una Diosa, o cualquier mujer, está pensando," dijo Nyx. Con una sonrisa le hizo
señas para que se uniera a ella mientras se acomodaba en un tronco de lisa madera y
comenzara a recoger guijarros a través de sus pies descalzos, recogiendo algunos y
descartando otros.
Kalona se sentó y, sin saber qué decir a continuación, espetó: "Es la tierra
realmente como el Otro Mundo?"
"Sí y no," explicó. "La tierra es para el Otro Mundo como el Gran Árbol del
Espíritu es una Diosa para el pueblo"
"Entonces la tierra es sólo una pálida reflexión del Otro Mundo," dijo Kalona,
incapaz de mantener el alivio de su voz.
La mirada de Nyx se movió hasta encontrarse con su brevemente con la de él
antes de volver a las rocas que eligió. Ella continuó: "Aunque es sólo un reflejo del Otro
Mundo, hay una belleza única en la tierra que la hace aún más especial y preciosa
porque nada permanece igual aquí. La humanidad vive y muere y vive de nuevo. Las
estaciones cambian. Los continentes se desplazan. La vida humana sucede aquí, el
amor sucede aquí, el nacimiento y la muerte suceden aquí. El tiempo de la humanidad
es breve pero fascinante, desgarrador y exquisito. Espero que algún día llegues a
valorar a los humanos y la tierra, como yo lo hago."
"Te valoro a ti, por encima de todas las cosas," dijo Kalona.
Nyx lo miró a los ojos. "Yo sé que sí. Pude sentir nuestra conexión con la primera
mirada a tus ojos color ámbar. Desde entonces creo que me has intoxicado."
Kalona cayó de rodillas ante ella. "Dime que puedo crear para que te complazca
más! Sólo quiero hacerte feliz y estar a tu lado por siempre como tu protector y
compañero."
"Kalona, hijo de la poderosa Luna a la que amo tanto, no puedo decirte que crear
para mí. Eso sería injusto para mi amiga, la Madre Tierra. Ella es la responsable de tu
existencia. Ella es quien ha ideado las pruebas que debes pasar. No puedo, no voy, a
usurpar sus responsabilidades. Lo qué puedo decir es que sólo deseo que seas tú
mismo -fuerte, honesto, y único- en estas pruebas, y durante la eternidad, y espero que
podamos compartirla juntos." Ella tomó su mano y se levantó tirando de él hacia arriba
con ella. "Ahora, me gustaría compartir algo contigo acerca de este mundo, este
cambiante, divertido y fabuloso mundo. Ven conmigo!"
Tan ágil como una doncella, Nyx saltó lejos hacia el borde de arena en la orilla
del río. Voluntariamente, Kalona fue siguiendo la música de las conchas que dejaba en
su estela. Llegaron a la orilla del río, y Kalona notó que ella estaba sosteniendo la falda
de su vestido de piel, de manera que había creado una bolsa en la que llevaba un
montón de las piedras que había elegido.
"Esto es lo que haces. Recoges una roca, la más suave, más redonda, y la que te
vaya mejor. Entonces la lanzas que de este modo!" Con un hábil movimiento de la
muñeca, la Diosa sacó una piedra, arrojándola en el río que se movía lentamente.
Kalona rió en voz alta con sorpresa cuando la piedra de ella no se hundió. En
lugar de ello, saltó sobre la parte superior del agua, con tanta gracia como Nyx había
saltado hasta la orilla. Entonces la Diosa saltó arriba y abajo con felicidad. "Cinco
veces! Saltó cinco veces! Esa era especial. Aquí, intenta tu."
Vacilante, Kalona eligió una roca, esperando que fuera lo suficientemente suave,
redonda y plana. Frunció el ceño con concentración. Trató de apuntar. Movió la
muñeca varias veces como práctica, no dejando ir a la roca todavía, intentando
conseguir que fuera lo más perfecto posible.
"Kalona."
La voz de Nyx era suave. Él volvió hacia ella interrogante.
Ella se apoyó en él, se alzó sobre sus pies desnudos, y lo besó suavemente,
gentilmente en los labios. Sus brazos fueron alrededor de ella e inhaló la esencia única
de su piel. Que era? Algo dulce y algo terroso que lo atrajo hacia ella y le hizo querer
nada más que estar cerca de ella para siempre. "Esto es divertido, no una prueba," ella
susurró. "Relájate, poderoso Asesino de mis Enemigos. Creo puedes ser compañero de
juegos y guerrero." Obviamente reacia a abandonar sus brazos, ella se liberó
lentamente, dejando que su mano descansara en su pecho. "Ahora, diviértete!" dijo,
empujándolo hacia atrás de modo que sus alas tuvieron que levantarse para evitar que
caer hacia atrás.
Nyx se rió, y luego apretó su mano sobre su boca y rió un poco más.
Kalona pensó que su risa era tan contagiosa como su olor era seductor. Él se
enderezó, se dirigió a la orilla del agua, y sin practicar en absoluto, arrojó la roca al río,
donde aterrizó con un líquido plop y se hundió de inmediato.
Miró a Nyx, que estaba tratando, sin éxito, de ahogar más risitas. "Bueno," él dijo
con fingida seriedad. "Parece que a diferencia de ti, sólo puedo hacer una cosa bien a la
vez."
Nyx tragó otra risita y ladeó la cabeza hacia él. "Qué cosa estás haciendo bien?"
"Estoy siendo embriagador," respondió, y extendió la mano para cepillar un
perche de polvorosa madera que persistía en su pecho.
Los ojos oscuros de Nyx brillaban con humor. Ella le sonrió y le dijo:
"Bien. Entonces voy a seguir venciéndote en hacer saltar a la piedra y en cualquier otra
cosa en la que ponga mi mente. " La Diosa lanzó otra roca sobre la superficie del río y
gritó en señal de triunfo cuando saltó seis veces antes de desaparecer bajo de la
superficie.
Kalona se frotó la barbilla. "Tal vez debería trabajar en ser menos embriagador."
Nyx le sonrió. "Por favor no lo hagas. Te prefiero que tal como eres."
"Por lo que has dicho. Que así sea." Kalona le acarició la mejilla suavemente con
el dorso de la mano antes de arrebatar una piedra plana de su pila y aventarla hacia el
río, donde se saltó tres veces antes de hundirse.
Los vítores de Nyx se unieron al suyo y, riendo, Kalona comenzó a lanzar rocas,
una tras otra, lado a lado con su Diosa.
En ese momento, Kalona estaba absolutamente feliz.
5.

TE EXTRAÑO DESDE EL INSTANTE EN QUE


NO ESTOY EN TU PRESENCIA…

Traducido por: mahou_lizzie

"Sé que estoy favoreciendo a Kalona," dijo Nyx, mirando en su espejo de vidrio
como L’ota peinaba su cabello rubio platino y empezaba a trenzar en un patrón
imposiblemente intrincado. "No es mi intención. No es como si no me gustara
Erebus. Al contrario! Cada vez que veo Erebus él hace reír. Es tan inteligente y
talentoso. Sabías que puede cantar y tocar la lira? En realidad, fue su voz la que ayer
me atrajo desde el Otro Mundo a Grecia. Estaba tacando y cantando tan bellamente
que todos los habitantes de Delos lo habían llamado el Apolo Encarnado alado. Ellos
estaban colocando ramas de olivo a sus pies y adorándolo."
No debe ser adorado. La skeeaed susurró en desaprobación.
"Oh, no, él no permitió que le adoraran. Incluso antes de que él supiera que yo
era parte de la multitud, él rió sobre ser llamado Dios e hizo un gran espectáculo de
notas faltantes, fingiendo que era un músico viajero -no es muy bueno en eso- y que
sus alas eran parte de su disfraz. Con un juego de manos demasiado rápido para los
ojos mortales lo siguieran, llamó aire y lo mezcló con la Energía Divina, y de repente
estaba llevando una máscara que lo hacía parecer como un pájaro bobo. En unos
momentos él había hecho reír a la audiencia y lo siguieron en un baile, olvidando
absolutamente lo divino que realmente es." Nyx sonrió al recordar lo dulce y tonto que
Erebus se había hecho lucir, simplemente en beneficio de los mortales que observaban.
Se preguntó si Kalona hubiera hecho lo mismo si ella no hubiese aparecido a
interceder entre él y el pueblo de la pradera. Su sonrisa se desvaneció. Él había estado
negando su divinidad, no es así?
Usted piensa en el otro, dijo L'ota.
"Lo hago. Pienso en él frecuentemente. Algo pasó en cuanto miré a sus ojos -algo
maravilloso."
Debe ser digno de ti, dijo la skeeaed, su voz susurrante sonaba inusualmente
contundente.
Nyx le dio una mirada curiosa. "L'ota, ambos fueron creados para mí -
Erebus y Kalona. Las pruebas de la Madre Tierra no son más que una formalidad. Ella
esta, después de todo, actuando en calidad de madre, lo que significa que está siendo
cariñosa, pero previsiblemente, sobreprotectora."
La skeeaed no devolvió la mirada de la diosa en el espejo, y Nyx se encogió de
hombros.
"No importa. No espero que lo entiendas, pequeña L'ota. Erebus y Kalona no son
tu preocupación. Ahora, dónde están las driadas que convoqué?" Nyx se levantó y se
acercó a la pared de ventanas daban a los exquisitos jardines de su palacio, sin darse
cuenta de que la skeeaed se había quedado en silencio malhumorada por las palabras
desdeñosas de la Diosa. "Le pregunté a un grupo de driadas si podía reunir gardenias
del reino mortal para que las puedas tejer en mi cabello. Has notado que desde que les
permití visitar la tierra, las driadas siempre parecen distraídas? "
Apenas observo lo que usted comanda, L'ota murmuró demasiado bajo como para
que Nyx escuchara.
La diosa se volteo apartándose de la ventana para mirar a la skeeaed cuando su
cámara explotó en una ráfaga de chillantes driadas cuyos brazos estaban llenos de
blancas fragantes flores, desplazándose desde vertiginosos tonos verdes, azules y
morados en su entusiasmo.
"Que están-" Nyx se detuvo, dándose cuenta de lo que debía haber causado el
entusiasmo de los Fey. "Uno de ellos está listo para comenzar su prueba!"
Los Fey saltaron y bailaron a su alrededor, dejando caer las gardenias en su pelo,
y provocando que L'ota las regañara mientras se apresuraba a reorganizar las trenzas
de su Diosa.
"Cuál de ellos es?" Nyx preguntó sin aliento, obligándose a permanecer sentada
para que L'ota terminara su toilette y las driadas excesivamente animadas pudieran
cubrir rápidamente su cuerpo con la túnica que había elegido, la cual era del color del
rubor de una doncella.
Las driadas comenzaron chillar de nuevo y Nyx movió la cabeza en
consternación. Estaban demasiado entusiasmadas.
Ni siquiera la Diosa podía entender su aguda charla.
L'ota entendía a sus parientes perfectamente. Ella susurró una palabra a la
Diosa: Kalona.

***
Nyx no tuvo problemas para encontrar Kalona. Durante los días que pasaron desde
su creación, ella había aprendido que todo lo que necesita hacer era pensar en él -
imaginar su rostro fuerte y atractivo en su mente- y ella sería atraída hacia él.
Había intentado encontrar Erebus la misma manera y no había tenido éxito. Nyx
no habló de esta falla a nadie, especialmente a Kalona o Erebus.
Ese día, la imagen en su mente la llevó de nuevo a un conocido lugar -la pradera
llena de hierba no lejos de donde Kalona había explotado el Gran Árbol del
Espíritu. Ahora, observó mientras sonreía y se apresuraba a saludar a la Madre Tierra,
que esta vez no estaba tan cerca de un asentamiento mortal.
"Uno de tus seres alados ha declarado que está listo para ser probado," dijo la
Madre Tierra después de abrazar a Nyx. Luego sonrió felizmente. "Ah! Has traído los
Fey contigo! He estado disfrutando de su compañía."
Nyx le dio a los retozantes Fey una sonrisa indulgente. "Los estas consintiendo
demasiado."
"Ellos son una encantadores! Disfruto consentirlos, " dijo la Madre Tierra,
acariciando una de las driadas con cariño. "Oh! Esta es una nueva Fey!,” dijo al ver a
L'ota. "Qué eres, hermosa?"
"L'ota es un skeeaed. Uno que me sirve personalmente."
"Ella es preciosa," la Madre Tierra dijo, y luego compartió una sonrisa con
L'ota. "Por favor, visítame a menudo, y trae a más de su clase contigo."
Si Nyx lo permite...
"Ella habla! Que interesante."
"Por supuesto que lo permito, L'ota. Tu y el resto de los skeeaeds pueden visitar a
la Madre Tierra siempre que su obligaciones lo permitan," Nyx dijo distraídamente,
buscando en los cielos por Kalona.
"Él no está aquí todavía, a pesar de que hizo que el Aire me convocara. Su Kalona
debe aprender que a las Diosas no les gusta que las hagan esperar.”
De repente, una bandada de cuervos oscuros como la luna nueva circulaban en el
cielo por encima de ellas y después se encaramaron en un árbol como estuvieran
viendo en los otros árboles cercanos.
"Nyx! Te he echado de menos." Kalona se dejó caer desde el cielo hasta
arrodillarse frente su Diosa.
Ella se quedó sin aliento ante su belleza natural. Vestía unos elaborados
pantalones de cuero con flecos que habían sido teñidos para que coincidieran con el
color blanco de sus alas. Su pecho estaba desnudo, aunque remolinos de color ocre
decoraban su extensión muscular. Ella pensó que lucía como su pudiera llegar a ser un
poderoso Dios Guerrero de la Gente de la Pradera. Con impaciencia, ella tomó su
mano, tirando de él a sus pies, coqueteando juguetonamente.
"Me extrañabas? Pero pasé gran parte de la noche anterior contigo escalando las
ramas de los gigantes arboles cerca del océano y contemplando el agua iluminada por
la luna." Ella volteó su mano de modo que la palma quedara hacia arriba. "Ves, todavía
tienes las manchas de las bayas dulces que cosechaste para mí. Cómo es posible que
me eches de menos en un día?"
"Te extraño desde el instante en que no estoy en tu presencia." Las Kalona
palabras no fueron burlas, y su mirada color ámbar contemplaba a Nyx mientras esta
acariciaba suavemente su mejilla con el dorso de la mano.
La Madre Tierra se aclaró la garganta con delicadeza. "Me has invocado aquí
porque estás listo para desvelar tu creación, o no lo hiciste, Kalona?"
"Lo hice," dijo Kalona. Sin más vacilaciones, se trasladó varias zancadas lejos de
ellas. Se enfrentó a las dos mujeres y al rebaño de Fey que flotaban a su
alrededor. "Nyx, he creado para ti algo que demuestra el poder de la pasión que
eternamente me sentiré por ti."
Kalona levantó los brazos, desplegando sus grandes alas del color de la luz
lunar. Su voz, llena del ancestral poder de lo Divino, intensificada por el Aire, hizo eco
a través de los pastizales.

Vientos de fuerza, los llamo afuera!


A través de mi sangre, convoco a su poder!
Fuerza de la pasión, ordeno que te muestres!
Mi Creación, para la Diosa Nyx revélate!

Con un ensordecedor sonido de crack! Kalona aplaudió con sus poderosas


manos, e instantáneamente el aire sobre ellos comenzaron a enturbiar y flotar. Vueltas
y vueltas, por lo que grandes nubes de tormenta se elevaron y el cielo pasó de un dulce
día azul de verano a uno magullado, furioso y oscuro.

Ahora crece! Crece! Crece lejos!


Mi Creación, para la Diosa Nyx revélate!

Con la repetición de sus palabras, Kalona también repitió el trueno de sus manos,
y el remolino de viento sobre él se disparó en la distancia. A medida que los vientos se
movían cambiaban, posándose con fragmentos de poder como lanzas, rugiendo,
formando un vórtice que se convirtió en un embudo, hacia abajo, abajo, hasta que su
cola gris se encontró con la pradera en una explosión de un elemento chocando con
otro. El embudo saltó a través de los pastizales, dejando un rastro de destrucción a su
paso.
Nyx forzó la mirada de la terrible y maravillosa creación de Kalona para
mirarlo. Kalona resplandecía. Él se mantuvo en el centro de un torbellino de viento y
poder, mirándola con un deseo tan poderoso que la asustaba. La Diosa no podía
hablar. Estaba atrapada en su mirada, atraída y repelida, al mismo tiempo, tan
asustada de perderlo como de aceptarlo.
"Contrólalo, tu tonto!" La Madre Tierra gritó su mando sobre el viento. "Ha
cambiado, por supuesto!"
Nyx miró hacia donde el embudo había estado hace sólo unos momentos. Se ha
ido! Buscó en el cielo y dio cuenta de que había saltado por la tierra plana de la
pradera, cambiado de dirección, y se dirigía hacia la línea arbórea, que protegía el
asentamiento de las Personas.
"Aire! Yo os ordeno partir!" exclamó Kalona.
Pero la tarea de Kalona estaba completa, y ya no comandaba al Aire. Los vientos
que azotaban en el embudo aullaron y crecieron, bajando en el campo.
Desde el cielo hubo un destello de oro y Erebus se dejó caer al suelo, de pie alto y
orgulloso entre el torbellino y la línea de árboles. Con una voz fuerte y segura él
ordenó:

Vientos de tormenta y relámpagos, pasión y poder,


Yo te mando con una intención diferente.
Paz y calma traigo a esta hora.
Ahora! Mi creación para la Diosa presento!"

Erebus juntó las manos, y la luz del sol brotó de sus palmas, pinchando en el
corazón de la oscura y turbulenta nube con forma de embudo. Como el rocío era
arrasado por los rayos del sol de verano, las nubes se abrieron, disolviendo la pasión
de la tormenta. Desde el centro de lo que había sido hasta hace poco una espiral de
pasión caótica y poder, el color creció y arqueo, difundiéndose en un brillante arco de
color amarillo y rosa, carmesí, púrpura, y verde.
Las driadas, que habían estado encogiéndose de miedo y escondiéndose en la
hierba alta, se arrastraron hacia fuera, chillando en apreciación del colorido
espectáculo. Incluso L'ota, que había estado acurrucada detrás de Nyx, se asomó y
jadeó de placer.
"Te gusta?" Preguntó Erebus, trotando hasta llegar hacia Nyx e inclinándose
primero ante ella y luego ante la Madre Tierra. "Estuve un poco apresurado. Había
planeado presentarlo para ti al atardecer de hoy, cuando los colores se vieran más
brillantes, pero me sentí atraído aquí por esa vorágine, y supe que mis planes debían
cambiar." Erebus frunció el ceño a Kalona. "En qué estabas pensando?"
"No estaba pensando en ti!"
Los ojos de Nyx se abrieron en sorpresa por el tono áspero de Kalona, pero antes
de que lo pudiera amonestar, la Madre Tierra habló.
"No estabas pensando en nadie más que tú mismo! Kalona, has fallado esta
prueba." Su descontento causó que las hierbas de la pradera temblaran. La Madre
Tierra le dio la espalda a Kalona y fue hacia Erebus, abrazándolo
afectuosamente. "Erebus, tu creación es encantadora, y te doy las gracias por poner fin
a la terrible tormenta que podría haber destruido algunos de mis hijos."
"Espera, mi amiga." Nyx se dirigió hacia Madre Tierra lentamente, considerando
cuidadosamente cada una de sus palabras. "Cuando ordenaste que Kalona y Erebus
completaran tres tareas, proclamaste que como su Diosa, es mi derecho de juzgar sus
creaciones. Respetuosamente te recuerdo de tu propia proclamación."
Madre Tierra se encontró con la mirada de Nyx. La Diosa buscó ira o
resentimiento dentro de los ojos de su amiga, pero solo vio preocupación, y después
resignación. La Madre Tierra inclinó la cabeza para Nyx. "Has hecho bien al
recordarme mis palabras. Me inclino ante tu juicio."
Respirando profundamente, Nyx enfrentó a Kalona. Él se había movido hacia
ella mientras el embudo perdía el control, y ella sabía que había estado dispuesto a
protegerla contra su propia creación. También sabía de la miseria que veía en sus ojos
ámbar. Sintió el dolor reflejado en su interior.
"Kalona, lo que has creado para mí hizo exactamente lo que deseabas. Demostró
el poder de tu pasión, y pude ver tu torbellino desde el Otro Mundo. Aprecio tu fuerza
y el deseo de compartir tus más íntimas pasiones conmigo. Ejerces el poder de un
guerrero inmortal, mi guerrero inmortal, y eso me agrada. Pero si alguna vez serás más
que guerrero para mí, debes moderar tu pasión con amabilidad, tu poder con control."
Ella cerró el espacio entre ellos. Necesitaba tocarlo. Para dejar que la sostuviera en sus
brazos como lo había hecho la noche anterior cuando él la había alimentado con bayas
y contemplaban el océano iluminado por la luna. Pero por su propio bien de él, Nyx
negó su necesidad y terminó su juicio. "Entiendo la intención detrás de tu creación, y
debido a eso no has reprobado la prueba, pero no me complace, tampoco."
Los hombros de Kalona cayeron y él no la miro a los ojos. "Te pido que me
perdones y me des otra oportunidad para alagarte, porque deseo ser mucho más que
tu Guerrero."
"Fácilmente, te perdono y te concedo otra oportunidad. Qué elemento elegirás
para ejercer?"
Su mirada se encontró con la de ella nuevamente. "Aquel que es favorecido por ti
–el Agua."
"Mi amiga?" Nyx dijo, mirando de Kalona a la Madre Tierra.
La Madre Tierra asintió y dijo: "Hasta que llamen a la existencia de su creación,
les concedo a cada uno el dominio sobre el Agua! Así he hablado; que así sea!
"Gracias, Madre Tierra," dijo Nyx. Sin decir una palabra más a Kalona, Nyx le dio
la espalda y se dirigió a Erebus. Abrazándolo cálidamente, dijo, "Erebus, tu arco de
color es precioso! Me has complacido enormemente. Quieres caminar un rato
conmigo? Me gustaría presentarte a las Personas de la Pradera. Después de lo que han
presenciado el dia hoy, estoy segura de que tu música les traerá mucho deleite
necesario."
"Diosa, es mi mayor placer hacer tu voluntad."
Nyx le permitió tomar su mano y juntos caminaron a través de los pastos hacia la
línea de arboles.
Aunque ella quería, la Diosa no se permitió mirar hacia atrás a Kalona ni una
sola vez.
6.

CONFIA EN MI, DIOSA. NUNCA TE DEJARE CAER…

Traducido por: mahou_lizzie

Kalona estuvo de mal humor durante varios días después de la prueba, repitiendo
una y otra vez en su mente la desastrosa conclusión de lo que él había pensado como
una demostración impresionante de pasión y poder.
¿Cómo había salido tan terriblemente mal?
Había practicado día tras día en la montosa pradera. La tribu vecina de las
Personas de la Pradera había atestiguado el hecho de que él había creado muchos
embudos torbellinos de viento y magia, y que él los había controlado
fácilmente. Incluso los mortales locales habían comenzado a dejarle regalos de comida,
ollas de barro llenas con precioso ocre, y ropa cuidadosamente hecha para
él. Recordando la afición de Nyx para éstas personas en particular, Kalona se había
vestido cuidadosamente para su prueba, decorándose a sí mismo para complacerla.
Pero nada había salido como Kalona había planeado.
Erebus había salvado el día y conquistado el placer de Nyx. Kalona no podía
soportar pensar qué más Erebus había ganado de Nyx.
Él no se permitiría fallar de nuevo!
"Fue esa miserable magia elemental quien tuvo la culpa. El aire es tan
impredecible -tan cambiante. La elección de Erebus del elemento fue lo
defectuoso. Pero es mi elección del Agua mucho mejor?" Se paseo alrededor del claro
que había empezado a pensar en cómo suyo. Estaba lo suficientemente lejos de la tribu
de las Personas de la Pradera que no pasaban a menudo por ahí, y lo suficientemente
cerca de las ofrendas que continuaba dejando para él de manera accesible. Las
personas no interesaban particularmente a Kalona, pero su comida si, al igual que las
gruesas y suaves pieles que habían dejado para su dormir. No era de sorprenderse que
la superficie de la Madre Tierra fuera tan dura e incómoda como su amonestada
mirada. El inmortal no tenía verdadera necesidad de sueño, pero eso no significaba
que no apreciara un lugar cálido y suave en el cual descansar su cuerpo.
"Cro-oak! Cro-oak! Cro-oak!” Sobre Kalona, los cuervos que habían estado
siguiéndolo alrededor de la pradera prestaron sus palabras para un discurso.
"Si estar siguiéndome como una sombra, háganlo en silencio!"
Los pájaros negros callaron y lo miraron. Kalona sacudió la cabeza. "Tengo que
concentrarme! Debo ejercer el Agua más sabiamente de cómo lo hice con el
Aire. Tengo arrebatar el placer de Nyx a Erebus." Eso no debería haber sido tan
difícil. Antes de la prueba fallida, Nyx lo había buscado con regularidad. Habían
pasado muchos días y noches juntos, y ella había parecido muy complacida de estar en
su presencia.
"Sin ser cortejada por un elemento impredecible!" Kalona gritó su frustración,
haciendo que los cuervos revolotearan sus alas sin descanso.
Kalona dejó de pasearse y razonó en voz alta. "La complací sin la necesidad de
usar un elemento o invocar a la Divina magia para hacerlo. Lo hice antes, y voy a
hacerlo de nuevo. Y a partir de un íntimo y agradable ambiente en el que le recuerde
que soy yo a quien ella desea, no la magia o los elementos o el imprevisible poder de la
creación, me la llevaré a mi siguiente prueba.
Será algo tan simple e íntimo como nuestro interludio, y saldré victorioso,
ganando el favor de Nyx!" Kalona se apresuró a la pila de pieles y cueros, así como los
otros regalos de las Personas de la Pradera. Él buscó en el montículo hasta encontrar lo
que buscaba: un cuchillo de piedra negro, tallado en punta fuerte y aguda. "Me están
gustando estas Personas de la Pradera más y más cada día." Kalona rodó el cuchillo,
una canasta de frutas y fragante pan, dentro de la más suave de las pieles, y luego
tomó el cielo y se dirigió hacia el noroeste, buscando lo que él sabía que iba a
complacer a su Diosa.
No usó magia para talar el alto árbol de pino, sin embargo si uso su fuerza
inmortal, así como su velocidad sobrenatural para ahuecarlo y esculpir en él la forma
de un agraciado barco. Kalona descubrió que disfrutaba usar las manos tanto como le
gustaba la esencia de la madera y la vista del lago azul. Nyx había estado en lo cierto
acerca de la belleza del lago. Su color era tan encantador que él a menudo le daba un
vistazo para asegurarse de que no era sólo un truco de su vista. Pero el lago no
cambiaba. Incluso bajo la luz de la luna el cuerpo enorme de agua, salpicado con una
isla cubierta de árboles, parecían brillar color aqua, sus altos lados buscaban como un
cuenco hecho de nubes que había atrapado el cielo.
Kalona trabajó en el pequeño bote sin pausa durante todo el día y noche, y
mientras trabajaba pensaba Nyx. Su belleza le inspiraba, y cuando terminó, dio un
paso atrás y contempló su obra. Kalona estaba muy complacido. La creación era más
que un navío. A Kalona le gustaba creer que también reflejaba la belleza de Nyx. En
todo su alrededor habían símbolos tallados meticulosamente que le recordaban a la
Diosa: estrellas y lunas, cáscaras delicadas y ondas. Incluso había replicado las flores
blancas que había llevado en su cabello la última que la vio.
Llevó el bote hasta el lado empinado del lago para que descansara en la orilla
rocosa. Luego colocó la gruesa y suave piel en su interior, así como la canasta de frutas
y el pan. Estaba listo para Nyx. Incluso había decidido lo que iba a crear para ella
durante su próxima prueba. No había practicado una y otra vez como lo había hecho
con la nube embudo, pero se sentía confiado de que había cambiado suficientemente
su intención suficiente y no iba a cometer el mismo error anterior. Esta vez él no le iba
a mostrar el poder de su pasión. Esta vez iba a hacer tangible el deleite que sentía por
su belleza, y mostrarle lo mucho que la apreciaba, en cualquier rostro que ella eligiese.
Sólo había una cosa que no podía averiguar, y que era como hacer que Nyx
llegara a él sin necesidad de utilizar agua y convocar a la intromisión de la Madre
Tierra. Quería estar a solas con su Diosa antes de la prueba, para mostrarle lo que sus
propias manos habían creado para ella antes de ejercer la magia y el agua y exponer el
requerido show público.
Kalona nunca había tenido que llamar a Nyx a él antes. Ella solo aparecía,
usualmente sonriendo y diciéndole que dejara de lucir tan serio y fuera a recoger flores
con ella, o contemplara el agua iluminada por la luna junto ella, o la besarla
gentilmente, justo donde su piel increíblemente suave se curvaba para encontrar sus
gráciles hombros...
Kalona se sacudió mentalmente. Pensar en besar a Nyx no evocaría a la Diosa.
Tal vez debería intentar llamar su nombre.
"Nyx?" Su voz resonó de vuelta a él sobre la superficie azul del brillante lago,
sonando tentativamente y casi infantil. Kalona cuadró los hombros y volvió a
intentarlo. "Nyx!" Esta vez el eco fue más contundente, aunque produjo el mismo
resultado. Nyx no apareció.
"Piensa!" Ordenó a sí mismo. "Tiene que haber una manera de llegar a ella sin
necesidad de utilizar al elemento de la Madre Tierra y atraer a toda la multitud de ellos
aquí."
Como si sus palabras hubieran conjurado una pequeña parte de esa multitud, la
pequeña criatura salió de detrás de un pino cercano y habló con un tono burlón en su
voz susurrante, la Diosa no se llama como siervo! La Diosa ordena, no es ordenada!
"Eres es uno de los Fey de Nyx. Te vi a su lado en la pradera."
Tan pronto como Kalona habló, la Fey se deslizó detrás del árbol.
"No te vayas! Necesito tu ayuda." Kalona controló su voz para sonar persuasivo
y calmante. La criatura, que se movía con una extraña gracia líquida, deslizó parte de
su cuerpo desde detrás del árbol, y se asomo. "No tengas miedo. No voy a hacerte
daño."
No estoy asustada, dijo la Fey, moviéndose todo el camino para salir del árbol.
"Así es, no necesitas estar asustada de mí."
L'ota no está asustada.
"L'ota? Es que el tipo de Fey eres?"
La criatura pareció profundamente ofendida. Un skeeaed! Siervo de la Diosa! Ella
me nombro.
"Por lo tanto, eres cercana a Nyx. "
Siempre.
Kalona escondió su sonrisa. "Si siempre estas cerca de Nyx, entonces, dónde está
ella? No la veo."
El cuerpo de forma extraña de L'ota onduló consternado, cambiando de colores
de rosa pálido a carmesí y óxido. No está aquí. En el Otro Mundo.
Kalona no pudo contener su sonrisa. "Estás aquí conmigo viendo por ella?"
No! L'ota exclamó, alzando la voz por encima de su murmullo habitual.
La sonrisa de Kalona se desvaneció. "Ella no te envió a verme?"
Miro para mí, no para la Diosa.
Las cejas de Kalona se levantaron en diversión. "Por qué querías verme?"
Usted pone a la Diosa triste. Quiero saber por qué.
Kalona sintió como si la extraña pequeña Fey le hubiera clavado cuchillo en el
corazón. "Nyx ha estado triste?"
La alargada cabeza de la criatura asintió, haciendo que la franja rosa de su piel se
sacudiera en su cabeza. Quiero saber por qué.
Kalona pensó que la criatura no parecía particularmente preocupada por Nyx, o
de que su Diosa estuviera triste. Simplemente sonaba curiosa.
"Quiero saber por qué, también. Y quiero asegurarme de que nunca más este
triste por mí causa. La única manera de que pueda hacer eso es hacer que venga aquí,
para poder solucionar el mal que hice y que la entristeció. L'ota, por favor ve hasta tu
diosa y dile le que pido -no, que le suplico- que venga a mí."
La Fey se quedó muy quieta, y Kalona contuvo el aliento, esperando. Cuando por fin
habló, L'ota
Sorprendió a Kalona con su indiferencia.
Si lo ordenas le diré a la Diosa que estás aquí.
"Si yo te ordeno? Eso es todo lo que se necesita para que le digas a Nyx que estoy
aquí y que ruego que venga a mí?"
No importa. No es mi preocupación. Sólo noto lo que me ordenen notar.
Kalona pensó que la criatura era completamente extraña, pero él dijo: "Entonces
yo te mando que vayas a Nyx y le digas que ruego que venga a mí."
El cuerpo de L'ota se tornó completamente liquido y desapareció, dejando a
Kalona mirando tras ella y preocupado sobre que había, de nuevo, cometido un error.

***

"Encontraste mi lago favorito."


Su voz lo sobresaltó. Había estado sentado en una roca, mirando el agua
azul. Tanto tiempo hubo transcurrido desde que la extraña y pequeña skeeaed había
desaparecido, que había comenzado a desesperar por la llegada de Nyx.
El sonido de su voz era como un bálsamo en la herida dolorosa que era su
corazón. Se puso de pie y se volvió tan rápidamente que casi perdió el equilibrio.
Ella sonrió. "Hola."
"Hola," él dijo. Tomó cada detalle de su Diosa. Hoy ella había elegido aparecer
ante él como la joven doncella que había sido la primera vez que se conocieron. Su
cabello rubio encrespado iba más abajo de los hombros. Su vestido era sencillo, el color
del cielo de verano -el color de sus ojos. El único adorno vestía era su manto de
estrellas, que descansaba sobre su cabello como un tocado hecho de encordados
diamantes plateados y los fascinantes tatuajes de zafiro que decoraban su piel.
Nyx era la cosa más hermosa que Kalona había visto en su vida, y él sabía que
podía pasar una eternidad mirando a sus ojos.
"Te he echado de menos." Hablaron al mismo tiempo.
Kalona no pudo contenerse más. Sus largas zancadas cerraron el espacio entre
ellos y él suavemente, y con cuidado, la tomó en sus brazos y se sostuvo, abrazándola,
respirando su aroma mientras cada partícula de su ser se regocijaba.
"Sí," él dijo, acariciando su cabello y susurrando en su oído. "He encontrado tu
lago preferido."
Ella se apartó un poco para poder sonreír a sus ojos. "Me alegro de que me
llamaras."
"Me alegro que hayas venido." Él le devolvió la sonrisa. Le asustaba cómo su
presencia podía hacerlo tan feliz, y cómo su ausencia podía hacerlo tan miserable, pero
hizo a un lado esos pensamientos, decidido a permanecer en el momento, disfrutar
cada instante que tenía a solas con ella. "Hice algo para ti."
Su sonrisa se atenuó. "Oh. Estás listo para completar la próxima
prueba? Debemos llamar a-"
Él tocó sus labios con los dedos, silenciándola con suavidad. "Estoy listo para
completar la siguiente prueba, pero primero quiero mostrarte lo que hice para ti. No
usé la magia. No llame al Agua. Sólo usé mi deseo de complacerte. No necesito
ninguna prueba que me eduque con eso." Puso su brazo alrededor de los hombros de
ella, la guió hasta el lugar donde había varado el barco.
Sintió el pequeño indicio de sorpresa en ella. "Hiciste esto para mí?"
"Si."
Ella se liberó de su medio abrazo y se apresuró hacia el barco, pasando sus
manos sobre los símbolos tallada alrededor y haciendo sonidos suaves de
deleite. Cuando ella lo miró, sus ojos se llenaron con lágrimas.
"Yo quería que fueras capaz de flotar en el lago en paz y pensar en nada más que
la belleza que te rodea," dijo. "Espero que te complazca."
Nyx se precipitó hacia él y, riendo, arrojándose en sus brazos. Aferrándose a su
cuello, ella le cubrió la cara de besos, entre besos decía: "Sí, me complace! Me
encanta! Gracias! Gracias!"
Él reía con ella mientras él extendía sus alas y la levantaba del suelo, girando a su
alrededor. Ni se dieron cuenta de que estaban flotando en el aire hasta que la mirada
de Nyx trató de encontrar el barco. Ella jadeó y se aferró a su cuello. Kalona apretó sus
brazos alrededor de ella.
"Confía en mí, Diosa. Nunca dejaré caer."
Nyx miró a sus ojos. "Confío en ti." Entonces ella lo besó. No juguetonamente, o
suavemente, como lo había hecho antes. La diosa le dio un beso como si ella tuviera
sed, y sólo él pudiera saciar su necesidad.
Kalona respondió a su pasión con cuidado. Quería aplastarla contra él y
reclamarla como propia. Pero aún más que eso, quería complacerla. Así que, dejó que
Nyx se tomara su tiempo explorando sus labios, tocando su cara, peinando con los
dedos a través de su largo y grueso cabello. Todo el tiempo la abrazó. La mantuvo a
salvo.
Demasiado pronto ella detuvo su exploración, aunque el rubor de su rostro y su
profunda respiración le dijo, con tanta seguridad como lo hicieron sus palabras, que
había disfrutado. "Me gusta la forma en la que sabes," dijo.
Él sonrió, contento de que él había templado su deseo con paciencia. "Y eso, mi
Diosa, me agrada."
"Me llevarás afuera en tu barco?"
"Será un placer, pero no es mi barco. Es tuyo."
"Kalona, a veces dices exactamente lo correcto."
Resopló, mientras bajaban lentamente por la tierra. "A veces, pero no a
frecuentemente."
"Creo que está mejorando en ello," dijo ella.
"No podría ser mucho peor." Tomando su mano, la ayudó a subir al barco. "H-
Hice un lío en la Prueba del Aire," dijo, empujando la embarcación en el agua antes de
llegar a ella. Cuando ella no contestó, él se mantuvo ocupado con el remo de madera,
dirigiendo el barco hacia el superficie semejante vidriosa del lago.
Cuando por fin la miró, Nyx lo miraba, su expresión era ilegible.
"Sigues estando enojada conmigo?" preguntó.
Ella negó con la cabeza. "Nunca estuve enojada contigo. Estaba triste y
decepcionada."
"Saber que he causado tu tristeza me hiere," dijo. "Lo voy a hacer mejor con la
siguiente prueba. Lo juro."
"No fue la prueba lo que me puso triste. No fue la prueba lo que me decepcionó."
"Entonces qué?"
"Fuiste cruel con Erebus. Él no se merecía eso."
Kalona casi rompe el remo en dos. Incapaz de contener sus celos, le espetó: "No
puedes preferirlo! "
"Kalona, ustedes dos fueron creados para mí. Ambos tienen un propósito y un
lugar a mi lado. Si no quieres entristecerme o decepcionarme, no debes albergar
enemistad hacia tu hermano."
Kalona luchó por controlar su agitación interior. Quería gritar, decirle que no podía
soportar compartirla, no podía soportar la idea de ella cubriendo el rostro de Erebus
con alegres besos, o explorando el sabor de sus labios.
"Juro que tengo suficiente amor dentro de mí para los dos de ustedes," dijo Nyx,
moviéndose hacia adelante para presionar la palma de su mano sobre el corazón de
él. "Confía en mí, Kalona. Nunca voy a romper un juramento." Entonces, ella lo besó y
Kalona no podía pensar en nada más que el aroma de su piel y la maravilla de su
toque.
Las aguas alrededor de ellos explotaron con estruendosos Fey. Saltaron sobre y
alrededor del barco en agitación, llamando frenéticamente a Nyx.
"Sí, sí, lo entiendo. Conozco el lugar. Iré. Iré." La Diosa dijo a las criaturas, y con
chirridos satisfechos, desaparecieron tan rápido como habían aparecido. Nyx suspiró y
limpió el agua de su cara, sonriendo como disculpa hacia él.
"Déjame adivinar," dijo Kalona. "Erebus está listo para su prueba."
"Estás en lo correcto," ella dijo. "Podríamos continuar lo que empezamos más
tarde?"
"Sí, por supuesto," respondió, dando vuelta el bote hacia la orilla, ocultando el
dolor y la frustración de ella.
La ayudó desde el barco, tirando hasta arriba sobre la costa rocosa. Se quedó en
silencio, ya anticipando la alegría que Nyx sentiría en cualquier magnífico espectáculo
que Erebus había preparado para ella, cuando la Diosa lo rodeó con sus brazos desde
atrás, presionando su mejilla contra su desnuda espalda y acariciando sus alas
plateadas.
"Me gustaría que eligieras la felicidad. Hay tanta felicidad maravillosa entre
nosotros -lo suficiente como para durar una eternidad," dijo ella.
Kalona apretó sus brazos sobre los de ella, amando la sensación de su calor
contra la frialdad lunar de su piel. Él respiró hondo, haciendo un esfuerzo consciente
para liberar su frustración.
Kalona podía sentir su sonrisa. "Ya Está! Eso está mejor," dijo Nyx, y besó
primero la mitad de su espalda, y luego cada una de sus alas. Él pensó que lo liberaría
entonces, pero se mantuvo muy quieto, con la esperanza de ganar aunque fuera un
pequeño momento más con ella. Ella retiró los brazos de su alrededor, pero se
mantuvo cerca. Él sintió su vacilación, y luego le acarició cada una de sus alas
suavemente. "Son tan hermosas. Podía mirarlas por siempre y todavía encontrar
diferentes colores dentro de ellas. Sabías que no son realmente blancas? "
"Están detrás de mí, por lo que es un tanto difícil para mí verlas." Su sonrisa se
reflejó en su voz.
"Son como la luz de la luna, por supuesto, pero así de cerca su color me recuerda
a las perlas. Tan hermosas..." -repitió ella, acariciándolas.
Kalona se volvió y la tomó en sus brazos. "Que puedas encontrar tal belleza en
mí es un tipo especial de magia."
"Todo está bien entre nosotros," dijo ella, mirando dentro de sus ojos
inquisitivamente. "Por favor, que sepas eso. Tu lugar en mi corazón no puede ser
ocupado por cualquier otro ser en este reino o en el Otro Mundo."
Kalona la besó suavemente. "Dime, Diosa, a donde debo llevarte?"
"Hacia el este, y luego un poco más al norte. Si he entendido a las náyades
correctamente, que a veces cuesta un poco hacerlo, Erebus ha elegido un lugar
aromático como el lugar para su próxima prueba."
Kalona no podía dejar de refunfuñar. "Qué va a hacer? Regar un campo de flores
para ti?"
Nyx rió y entrelazó sus brazos alrededor de su cuello. "Esa no es exactamente la
fragancia que recuerdo de este lugar, por lo que crear flores sería, verdaderamente,
algo excepcional."
Kalona tomó al aire con su Diosa en sus brazos, temiendo lo que estaba por venir.
7.
SU HERMANDAD ME COMPLACE MÁS DE LO QUE CUALQUIER PRUEBA
JAMÁS PODRÍA…

Traducido por: mahou_lizzie

"Argh! Es asqueroso!" La nariz de Kalona se arrugó con disgusto. "No voy a


llevarte más cerca de ese barro y desorden."
"Nyx, ahí estás! Es encantador poder verte." La Madre Tierra la abrazó.
"Es un placer verte, también." Nyx le devolvió el abrazo, y luego sonrió a la
driadas danzarinas que se habían dedicado a seguir a la Gran Madre a todas partes. "Si
alguna vez me pregunto donde se han ido, sé todo lo que necesito hacer es encontrarte,
y ahí estarán los Fey."
La mirada de la Madre Tierra fue hasta Kalona. "Y si alguna vez me pregunto
dónde has ido, sé que todo lo que necesito hacer es encontrar Kalona, y ahí estará
Nyx."
Kalona inclinó un poco la cabeza hacia ella, pero respetuosamente. "Os saludo,
Madre Tierra."
"Os saludo también," dijo ella. "Cuando sea que estés listo, puedes comenzar la
prueba. Espero que resulte mejor que la última vez."
"Estoy listo, pero-"
"Pero soy yo quien los ha convocado aquí! No es necesario que se muevan de este
lugar. Desde aquí tendrán una vista perfecta." Erebus se dejó caer desde el cielo por
encima de ellos, brillando como el sol dorado del mediodía. "Madre Tierra, su belleza
eclipsa a la majestuosidad de los pinos," dijo con broche de oro y arco.
"Tan encantador y apuesto." La Madre Tierra le sonrió con cariño.
Luego se volvió hacia Nyx, y desde atrás de su espalda reveló un solo brote de
una hierba fragante, coronada con una flor púrpura brillante. Moviéndose hasta ella, él
sonrió y dijo: "Hola, mi Diosa. Esta planta me recordó la esencia de su piel. Espero que
mi creación le complazca tanto como a mí."
Erebus le colocó la puntilla de la flor en el cabello, detrás de la oreja.
Nyx sonrió. "Lavanda! Tienes razón, Erebus. Amo su delicada fragancia. A
menudo la froto en mis muñecas. Gracias."
"Debería haber traído suficientes para todos nosotros, para que así pudiéramos
soportar el hedor de este lugar," dijo Kalona bruscamente.
"Hermano, realmente he extrañado tu cara ceñuda, pero probablemente sólo
porque tiene tal parecido con la mía!" Él palmeó el hombro a Kalona.
Nyx pensó que cara de Kalona parecía una nube de tormenta a punto de explotar
sobre su hermano.
"No hay nada mal con el aroma de este lugar," dijo la Madre Tierra con
severidad. "Viene de la mezcla del calor con los minerales que descansan justo bajo la
tierra. Durante el invierno, muchos animales vienen aquí y reposan con la calidez que
proporciona. Ellos no se quejan del olor, y tampoco tú lo harías, Kalona, o te
congelarías hasta la muerte de otro modo."
"Soy un inmortal. Nunca morimos," Kalona le dijo plácidamente.
"Seguro?" Respondió la Madre Tierra. "Nunca es un tiempo muy largo."
"Entonces no vamos a desperdiciar ni un solo momento de ello," Nyx
dijo. "Erebus, qué es lo que has creado para mí a partir del Agua y la Magia?"
"Con suerte, algo que te agrade enormemente." Con dos batidos de sus
grandiosas alas de oro, Erebus tomó al aire, flotando sobre ellos, cerca del borde de la
cuenca que contenía al barro y a los fétidos escapes de vapor.

Barro y calor de la tierra abajo,


Mézclense con la magia para empezar mi demostración!

Erebus arrancó una pequeña pluma dorada de sus alas desplegadas, la levantó a
sus labios, y sopló en ella. Su aliento, mezclado con la magia, llevó a la pluma
lentamente, con seguridad, hasta el barro y desorden bajo sus pies.
En el instante en que tocó la tierra, hubo un zumbido que le recordó a Nyx cómo
sonaban las lluvias primaverales contra el dosel del bosque, y la niebla levantó del
barro, llevando la pluma dorada con ella. Como si la luz del sol hubiese tocado la
pluma, el oro se expandió, brillando, y cambiado por lo que el barro ahora estaba
cubierto con niebla que celebraba en su interior todos los colores del arco iris.
"No es diferente de lo que hizo antes," Kalona murmuró.
"Sssh" Nyx le susurró. "Su prueba no está completa aún."
Erebus arrancó otra pluma de su ala. Esta era un largo piñón de
oro. Sosteniéndola como una lanza, él habló:

Con la creación prestada, y mi propia magia, ancestral, Divina,


Llamo al Agua, una invocación a unirse a esta prueba mía.
Salid, géiser, rico y radiante en poder liberado y nuevo.
Muestra a Nyx que siempre seré fiel y verdadero!

Erebus lanzó la larga pluma dorada. Como lanzada de un arco, navegó en una
hermosa curva y luego bajó, bajó, hasta la tierra, donde la pluma se adhirió en el
barro.
Por un momento no sucedió nada. Entonces, justo cuando ella estaba empezando
a sentir lástima por el pobre Erebus y su creación fallida, la tierra por debajo de la
pluma comenzó a gruñir y con el sonido de las olas rompiendo contra la costa rocosa,
la pluma fue levantada por una columna de agua que se extendía alta, recta, y fuerte
en el aire. Nyx aplaudió con placer mientras el géiser seguía arrojando agua y vapor a
través de la niebla del arco iris en el cielo azul claro, tan alto que Nyx no habría tenido
problemas para verlo desde el Otro Mundo. "Eso es maravilloso, Erebus!"
"Una creación poderosa y hermosa, sin duda," la Madre Tierra estuvo de
acuerdo.
Erebus aterrizó ante Nyx, sonriendo como un niño. "Y esa no es ni siquiera la
mejor parte. Nunca detendrá la erupción -eternamente será un géiser como recuerdo a
ti. Así que lo he llamado que “Vieja Fidelidad”. No importa cuánto tiempo dure la
eternidad, como este géiser, siempre voy a ser tu fiel compañero de juegos y amigo, mi
Diosa."
"Gracias, Erebus," dijo Nyx, abrazándolo. "Tu creación me ha complacido. Tú
fácilmente has pasado esta prueba."
Sin dejar de sonreír, Erebus asintió a Kalona. "Tu turno, hermano."
"Entonces síganme, y prepárense para ser impresionados!" Antes de Erebus
pudiera protestar, Kalona había escoltado a Nyx en sus brazos y saltó hacia el cielo,
disparando hacia el oeste. Ella miró por encima de su ancho hombro para ver Erebus
siguiéndolos, con la Madre Tierra, que se aferraba a él, pero que también reía a
carcajadas.
"Los Fey van a tener que correr para ponerse al día con nosotros," Nyx dijo.
"Sí, esperaba que también Erebus, cargando con la Madre Tierra," respondió
Kalona.
"Sea amable," dijo ella, pero temperando su desaprobación apoyando la cabeza
con familiaridad sobre su fuerte hombro.
"Ella me disgusta."
"Sé más amable. Siempre pareces estar tan a la defensiva a su alrededor."
"Su mirada me hace sentir incómodo," él dijo.
"Y todavía mi consejo sigue siendo el mismo. Sea amable -con la Madre Tierra,
con Erebus, con los mortales que habitan este reino, y, lo más importante, se amable
contigo mismo."
"No has mencionado que debería ser amable contigo," dijo.
Nyx le acarició la mejilla. "No pensé que necesitara decirlo." Ella colocó su cabeza
sobre hombro de nuevo y se relajó en su abrazo, deseando en silencio que el resultado
de esta prueba fuera muy diferente de la anterior.

***

Kalona descendió en un frondoso bosque lleno con el vibrante verde de árboles


centenarios. Cantos rodados formaban encantadores pequeños desfiladeros, y todo el
paisaje estaba cubierto de helechos y musgos. Él llegó a la tierra, aterrizando en un
grupo de las más largas rocas cubiertas de musgo, y la liberó con suavidad. Antes de
que Erebus y la Madre Tierra se les unieran, la besó rápidamente, pero a fondo, y le
dijo: "Mira hacia arriba." Entonces él saltó de la roca, sus grandes alas lo llevaron a lo
alto para luego desaparecer en el dosel de color verde.
Erebus y la Madre Tierra llegaron poco después, y no mucho tiempo después de
eso, algunas de las driadas se materializaron, charlando su descontento por haber sido
dejadas atrás.
"Dónde está él?" Preguntó la Madre Tierra.
Nyx señaló hacia arriba. "Dijo que mirara hacia allí."
"No es más que la ladera de una colina, llena de rocas escarpadas, musgos y
helechos. No hay ni siquiera algún senderos de ciervos que conduzca hasta allí. Es
demasiado rocoso, demasiado resbaladizo, " dijo la Madre Tierra, mirando hacia
arriba.
"Me pregunto lo qué intenta mi hermano," Erebus dijo.
Nyx le sonrió, notando que sólo parecía curioso y para nada envidiosa. Ella
enlazó su brazo con el de él. "No eres mezquino en absoluto."
La sonrisa de Erebus era un sol brillante. "Por qué iba a perder mi tiempo siendo
mezquino cuando ser encantador y feliz es mucho más divertido?"
"Una excelente pregunta, joven Erebus," dijo la Madre Tierra, mirando fijamente
a Nyx. "Un sabia Diosa se preguntaría por qué alguien elige ser mezquino en lugar de
alegre."
Preocupada, Nyx no se encontró con la mirada de la Madre Tierra. En cambio,
miró hacia arriba, buscando un vistazo de alas como la luz lunar. Ella fue
recompensada por su silueta, oscura contra la vegetación. Estaba de pie en la cima de
la pendiente, el acantilado rocoso. Debajo de él, pero todavía por encima de donde
Nyx y el resto de ellos estaban de pie, estaba el borde de una roca cubierta de musgo
que formaba una cuenca frente los cantos rodados y se abría camino hasta el bosque
por abajo.
Kalona levantó un brazo por encima de su cabeza, la mano extendida y abierta, y
su voz resonó con fuerza contra las rocas.

Con su belleza me ha capturado,


Atravesado en corazón y alma siempre estaré.
El reino mortal debe alegrarse de que ella es verdadera.
Abandonar su voto es algo que Nyx nunca hará.
Así que venid a mí ancestral magia divina.
Toma forma en un arma destinada a ser mía!

El aire sobre Kalona parecía temblar, y una larga la lanza de ónix de repente se
materializó. Kalona la agarró y comandó:

Agua, atención a la creación del regalo dentro de mi llamada.


Reflejad su más querido tocado en un cristal, brillante caída!

Kalona guió la lanza hasta las rocas a sus pies, y el agua, respondió a su llamada,
derramándose desde dentro de la ruptura en la roca, en cascada sobre el borde
aumentando su alcance, en cristal brillante y blanco, que caía en la cuenca hacia abajo
en perfecta mímica del reluciente tocado de estrellas que decoraba el cabello de Nyx.
Nyx jadeó de placer, aplaudiendo y riendo. Kalona se dejó caer hacia delante
sobre el borde para llegar hacia ella, capturándola mientras se arrojaba en sus brazos.
"Madre Tierra! Kalona ha recreado su regalo que amo con locura," dijo Nyx,
sonriendo a su amiga cuando sus pies estuvieron una vez más en el suelo.
La sonrisa de la Madre Tierra era resguardada pero genuina. "Lo ha hecho
definitivamente. Bien logrado, Kalona. Esto ha decorado mi bosque maravillosamente,
y siempre me recordará el cariño que tengo por nuestra fiel Diosa."
Las driadas chillaban de acuerdo, bailando alrededor de las rocas cubiertas de
musgo.
Erebus se acercó a Kalona, extendiendo la mano. "Es una belleza, digno de
nuestra Diosa."
Kalona vaciló sólo un momento. Luego tomó la mano de Erebus. Sonriendo
irónicamente, dijo, "Gracias, hermano. Y esta es belleza que no apesta."
Erebus lanzó la cabeza hacia atrás y rió. "Tú ganas hoy, hermano! Y libremente
admito que me complace. Deberías mostrar tu sentido del humor con más
frecuencia. Me gusta más este Kalona que el hosco, con el ceño fruncido."
Nyx fue hacia ellos, y sobre sus manos entrelazadas, colocó la suya. "Su hermandad me
complace más de lo que cualquier prueba jamás podría. Es como si el agua me ha
llenado a rebosar de alegría!"
Uniéndose a ellos, la Madre Tierra dijo, "Y esto es lo que pretendía cuando les
puse estas pruebas. Solo quería asegurarme que compañeros dignos habían sido
creados para nuestra Diosa. Estoy bien complacida hoy, también. Díganme, Kalona y
Erebus, qué elemento van a elegir para su prueba final?"
Nyx asintió a Erebus. "Como Kalona eligió el Agua, esta próxima elección es
tuya."
"Si mi hermano está de acuerdo, remito mi elección y pido que seas tú quien
decida en mi lugar."
"Estoy de acuerdo con mi hermano," dijo Kalona.
La sonrisa de Nyx era radiante. "Entonces elijo el Espíritu como elemento para su
prueba final."
"Muy bien entonces. Hasta que llamen a la existencia de su creación, le concedo a
cada uno el dominio sobre el Espíritu! Así he hablado; que así sea!" dijo la Madre
Tierra.
"Y ahora debo dejarte," Erebus dijo.
"Dejarme?" Nyx sonrió inquisitivamente a él.
"Oh, sólo por ahora. Creo que la Gran Madre y yo tenemos que volver a la Vieja
Fidelidad," dijo Erebus, mirando de Kalona a Nyx, y luego envío a la Madre Tierra una
mirada mordaz. "Parece que varios de las Fey están desaparecidas. Creo que todavía
deben estar en el géiser. Ya sabes cuan distraído pueden ser por los colores brillantes."
"Tenemos que ir a recogerlas, pobrecitas," la Madre Tierra estuvo de acuerdo con
él. Mientras Erebus la levantaba con cuidado en sus brazos, ella llamó, "Vengan,
driadas, vamos a volver y encontrar sus hermanas."
Antes de que él saltara hacia el cielo, Nyx tocó el brazo de Erebus. "Gracias. Eres
preciado para mí."
"Como tú eres para mí, mi Diosa," dijo. "Adiós, hermano. Si necesitas ayuda con
tu próxima prueba me puedes encontrar siguiendo el sol naciente." Con las driadas
chillando por detrás, Erebus se lanzó al cielo, dejando Kalona y Nyx completamente
solos.
"Él es más inteligente de lo que pensaba que era, aunque su altura todavía me
sorprende," dijo Kalona.
"Su altura? Ustedes dos son casi idénticos."
"Él es más bajo y más joven que yo," Kalona dijo. "Aunque, como has
mencionado la similitud en nuestra apariencia, tengo que admitir que es
extendidamente guapo."
"Eres incorregible!" Nyx empujó juguetonamente en su pecho.
Riendo, Kalona la agarró, y cayeron hacia atrás. Mientras Nyx ahogaba un grito,
él desplegó sus alas y flotó lentamente hacia la tierra en el borde justo por encima de la
cuenca que ahora estaba llena de agua cristalina. Todavía sosteniéndola en sus brazos,
Kalona le murmuró al oído: "Te dije que nunca te dejaría caer."
"Te he dicho yo lo frías que son las aguas de montaña?" Nyx replicó, mirando con
incertidumbre por debajo de ellos a la piscina de aguas cristalinas.
"No puedo comandar al Fuego, pero tú si puedes mi Diosa,” dijo.
Nyx sonrió. "Si, yo puedo!" Saliendo de su abrazo, encaró a la cascada y levantó
las manos, convocando: Yo te invoco, Fuego. Tu calidez en estas aguas es lo que realmente
deseo.
Al instante las rocas que rodeaban la cascada y la piscina comenzaron a brillar
como brasas, y la niebla caliente se levantó de la cuenca.
"Vamos?" Preguntó Kalona.
"Ya sabes mi respuesta. Soy muy aficionada del agua," dijo. "También estoy muy
encariñada contigo."
Deliberadamente, la Diosa buscó detrás de ella y jaló una cinta de plata,
aflojando su vestido. Con una sacudida de sus hombros, cayó de su cuerpo para
formar un charco del color cielo a sus pies. Vistiendo sólo su tocado de las estrellas,
ella dijo: "Va a unirte a mí?"
"Siempre," dijo él, y la tomó en sus brazos.
Con su atención consumida por el placer que encontraron el uno en el otro,
ninguno se dio cuenta de la skeeaed. Con los ojos entrecerrados con envidia, L'ota vio a
los inmortales hacer el amor, antes de que ella, sin hacer ruido, se deslizara lejos y
desapareciera en la más oscura de las sombras.
8.

DONDE HAY LUZ, TAMBIÉN DEBE HABER OSCURIDAD...

Traducido por: mahou_lizzie

"¿Por qué es tan difícil?" La frustración de Kalona se desbordó y arrojó la roca


lejos de él, haciendo que los cuervos, que siempre revoloteaban a su alrededor,
graznaran. Había estado tratando de soplar el Espíritu a objetos inanimados para crear
un nuevo tipo de criatura para su Diosa y hasta ahora había fracasado miserablemente.
Primero Kalona había tratado de insertar conciencia dentro de un árbol, uno de
los robles nudosos que proliferaba en el área boscosa que bordea la pradera cubierta de
hierba. Aparentemente, los árboles ya contenían un espíritu viviente que no apreciaba
la compañía. Cuando hubo arrojado el espíritu dentro él, el escarpado roble había
temblado como un caballo sacudiendo un enjambre de moscas urticantes, y había
arrojado la magia de Kalona de regreso a él. El inmortal fue derribado con el golpe -y
tuvo que soportar los gritos y cantos de los chamanes locales, quienes habían llegado a
atestiguar el ritual, prendiendo con prontitud salvia y bailado alrededor del
campamento de Kalona, con el flotando el humo por todas partes. Kalona no tenía idea
de lo que los mortales creían que estaba haciendo. Sólo sabía a ciencia cierta que la
humeante salvia hacía que sus ojos se llenaran de agua y su nariz cosquilleara, y eso le
molestaba casi tanto como lo hacían los ruidosos pájaros. En lugar de herir los
humanos y despertar la ira de la Madre Tierra, Kalona había volado lejos hasta la
cascada de Nyx, para lavarse en la ducha de cristal, con la esperanza de que al limpiar
su cuerpo lo haría igualmente su mente.
La Diosa estaba allí, tomando el sol en la roca más cubierta de musgo. Mientras él
aterrizaba suavemente a su lado, ella abría los ojos y sonreía con alegría hacia él.
"Eres realmente tu, o estoy teniendo un sueño maravillosamente vivido?"
Él la había tomado entre sus brazos, mostrándole cuan real era.
Kalona había encontrado dicha en los brazos de Nyx, pero esa dicha duró sólo el
tiempo que estuvieron juntos. Cuando ella lo dejó, volviendo al Otro sola, pero
satisfecha, Kalona había volado de regreso a su campamento, la felicidad que había
encontrado en sus brazos solamente intensificó la frustración que sentía por su
separación.
"Energía Divina, mezclada con el poder de la creación y el Espíritu elemental,"
pensando en voz alta, Kalona se sentó en un árbol talado que había arrastrado cerca de
la fogata que encendía todas las noches, y atizó las brasas con un palo largo. "Espíritu,
energía y creación -eso equivale a la vida. Si he razonado a través de eso, Erebus
seguramente lo hizo también. Lo puedo ver ahora, acicalándose y revoloteando
mientras presenta su creación a Nyx, haciéndola sonreír y aplaudir y corear." Kalona
pinchó el fuego con tanta violencia que su bastón se rompió por la mitad.
"No voy a encontrar la respuesta aquí sentado contemplando el fuego!" Eso fue
cuando Kalona vio la roca. Era una piedra plana de arenisca en forma de corazón. Con
dos manos, la levantó, decidiendo lo que iba a hacer. Con un apresurado
encantamiento, Kalona invocó Espíritu, mezclándolo con la magia y la creación, y
canalizándolo en la piedra sin vida.
La roca rompió a la mitad, arrojando arena y formando grotescos grumos por la
coagulación de la energía.
Kalona la arrojó lejos de él con disgusto. "Por qué es algunas cosas se pueden ser
llenadas con espíritu y vida, y otras no? Los humanos fueron una alguna vez tierra y
agua. Míralos ahora!" le gritaba al cielo.
Algunas de las hierbas que rodeaban su campamento crujieron. Kalona apretó su
mandíbula con irritación. Probablemente era ese maldito Shaman nuevo. El humano
parecía haber decidido dedicar los últimos años de invierno de su vida en espiar a
Kalona.
Tres cuervos graznaron en reprobación hacia él. Kalona se frotó la frente
dolorida.
"Una más a la larga lista de excelentes razones por las que necesito completar
esta prueba y partir de este reino permanente," Kalona se quejó. Había decidido hace
días que, una vez se uniera a Nyx en el Otro Mundo, sería capaz de proporcionar
diversiones suficientes para la Diosa allí, asegurándose que ella quisiera pasar menos y
menos tiempo acá.
Como si prestará apoyo al plan de Kalona, el chamán eligió ese momento para
comenzar a otro de sus cantos interminables y repetitivos. Kalona suspiró y miró en la
dirección que había arrojado la deforme roca. Como era de esperar, las hierbas se
agitaban, y humo iba a la deriva hacia arriba, gris contra el cielo nocturno estrellado.
"Él encontró la roca." Kalona sacudió la cabeza. "Debí haberla enterrado. Ahora él
va a cantar toda la noche, y no voy a encontrar la paz aquí."
Kalona extendió sus alas y se preparó para tomar el cielo. Quería volver la
cascada de Nyx. Tal vez ella le honraría con su presencia en la madrugada, y podría
encontrar consuelo en los brazos. Pero el inmortal vaciló. Su instinto le decía que la
respuesta al enigma de la prueba del Espíritu estaba aquí. Esta era la pradera que a
Nyx le gusta tanto, poblada por su raza favorita de humanos. Seguramente había algo
aquí que podría inspirarlo para crear lo que complacería a Nyx mucho más allá de
cualquier colorido espectáculo que Erebus pudiera inventar.
Kalona comenzó a caminar en la dirección opuesta de donde se levantaba la voz
del chamán de forma regular y molesta. La noche era clara, la luna casi llena. Incluso
sin su vista sobrenatural, Kalona no habría tenido problemas para encontrar su
camino. La luz de su padre brillaba plateada, convirtiendo la pradera en un mar de
hierba. Mientras caminaba, Kalona desplegó sus alas y levantó la cara hacia arriba,
tomando la suave luz. Lo calmó y concentró, por lo que la anterior frustración que
Kalona tenía casi había desaparecido completamente, reemplazada por una renovada
confianza y sentido propósito.
"Voy a completar esta tarea final y luego tomar mi lugar a su lado por toda la
eternidad. Esta separación es solo una pequeña gota en el mar del tiempo que nos
espera." dijo.
Los cortos pastos detrás y a su derecho crujieron. Suspirando, Kalona se detuvo,
dio media vuelta y se dirigió con convicción. "Shaman, esto debe terminar. ¡Déjeme en
paz!" Y, conjurando su lanza de la magia que flotaba en el cielo nocturno, Kalona
embistió el extremo plano hacia el suelo, creando un sonoro trueno.
No el Shaman! L'ota! exclamó la pequeña Fey mientras retrocedía de su lanza.
"L'ota, traes algunas palabras de Nyx? Mi Diosa me convoca?"
No de Nyx. Observo.
Kalona ahogó otro suspiro. Nada va a ir bien esta noche? "Pequeña skeeaed, me
temo que vas a estar decepcionada. Aquí no hay nada que ver, excepto mi
frustración. Regresar al Otro Mundo. Te irá mucho mejor allí."
Observo. Ayudo al alado.
"Ayudarme? Te refieres a la última prueba?" Él se rió entre dientes. "Pequeña,
qué puedes tu saber sobre el Espíritu y la magia de la Creación?"
El cuerpo de la criatura se hizo más fluido, y su voz susurrante adquirió un astuto
acento. L'ota sabe muchas, muchas cosas. L'ota ve muchas, muchas cosas.
"Sin duda lo haces, estando tan cerca de Nyx," le dijo a la criatura. "Dime, L'ota,
que debería crear para la Diosa?"
A la Diosa le gustan las joyas –los tocados, collares de cristal, cuerdas de conchas y
piedras.
Los ojos de Kalona se abrieron con sorpresa. "Si pudiera crear un collar hecho de
joyas vivientes para ella, creo que Nyx estaría muy bien complacencia." Se inclinó y le
dio unas palmaditas a la criatura. "Gracias, L'ota."
La piel del skeeaed onduló y se volvió de un brillante, y ruboroso escarlata. L'ota
sabe muchas, muchas cosas, los criatura susurró en tono satisfecho consigo misma.
"Las sabes, sin duda. Tal vez también pudieras decirme dónde puedo encontrar
algunas joyas." dijo Kalona.
No decir.
"Por supuesto que no," él dijo, mirando hacia el cielo como si fuera a encontrar la
paciencia allí.
No decir. Mostrar.
Con eso, la skeeaed se deslizó lejos, gesticulando con un largo brazo para que
Kalona la siguiera. Qué tengo que perder? Con un encogimiento de hombros, el inmortal
se apresuró detrás de la Fey.
L'ota enrolla hizo su camino a través de la pradera en un patrón de serpentina
que convenció muy rápidamente Kalona de que no tenía idea de dónde lo conducía.
"L'ota, donde están exactamente estas joyas?"
En la cueva.
"Y dónde está la cueva?"
Sigue las huellas del toro. Encuentra la cueva.
Kalona había visto las poderosas bestias que el Pueblo Prairie llamaba
bisontes. Ellos vagaban por la tierra en enormes rebaños. A veces había tantos de ellos
que cubrían los pastizales de horizonte a horizonte. Había visto un par de viejos toros
solitarios, aunque nunca había visto a alguno de los bisontes, sea toro, vaca o ternera,
entrar en una cueva.
"L'ota, estás equivocada. Los bisontes no viven en cuevas."
Ella hizo una pausa en su andante cacería, mirándolo con una extraña luz en sus
ojos almendrados. No Bisonte. Toro.
"No tiene sentido. Creo que es hora de que yo- "
Huellas de toro! la Fey le interrumpió, señalando al suelo donde, como ella había
dicho, pezuñas habían hecho grandes hendiduras en la tierra. Kalona estaba
estudiando las huellas y pensando que tenían pertenecer a una bestia mucho más
grande que cualquiera de las que había visto hasta el momento, cuando los gritos
triunfantes de L'ota sobre de la cueva!
Cueva! lo tenía tras ella otra vez.
La Fey se había detenido ante la boca de lo que parecía ser una división rocosa en
la tierra. No estaba lejos de otra línea de madera cruzada, y era lo suficientemente
pequeña que fácilmente podría haber sido pasado por alto.
Mientras Kalona estudiaba a las enormes huellas estaban allí y luego
desaparecían, se dio cuenta de que el sitio era completamente demasiado pequeño
para el toro que hizo las huellas que los habían llevado hasta allí.
"L'ota, a donde se fue el toro? Él es demasiado grande para caber dentro de la
entrada."
El Toro esta allí. La Fey hizo un gesto tenazmente a la cueva. Lo veo. Hablo con él.
Kalona decidió que la mente de la pequeña criatura estaba completamente fuera
de lugar. Tal vez ella no tenía la inteligencia para realmente comprender lo que estaba
diciendo. No es que Kalona le importara. A él sólo le preocupaba que ella tuviera la
inteligencia para llevarlo a las joyas.
"El toro no es importante. Lo que es importante es que hay piedras preciosas
dentro de esa cueva- piedras a las que Nyx encontrará agradables," dijo.
El Toro es importante. Blanco como la escarcha. Él no me llama sirviente.
Kalona se pasó la mano por el pelo. ¿Sabe Nyx que L'ota se ha vuelto loca? Si no,
¿cómo iba a decirle sin dar a conocer el hecho de que había usado su ayuda para
completar la última de las pruebas?
Sobrevolando la cueva un cuervo llegó hasta la tierra, graznando a la Fey. La
pequeña criatura disparó miradas de enojo y parecía lista para atacar.
"Sí, el toro es importante," dijo Kalona, con la esperanza de aplacarla. "Pero las
joyas son importantes, también. Están adentro?"
“Ssssssi” L'ota siseó la palabra.
Decidió que probablemente debería encontrar una manera de decirle a Nyx que
su sierva estaba delirando - después de que él hubiera completado la prueba y se uniera
a ella en el Otro Mundo- Kalona despidió a la Fey con una sonrisa rápida, diciendo:
"Gracias, pequeña. El resto de la tarea debo completarla por mi cuenta." Había
empezado a moverse hacia la entrada de la cueva cuando el chamán, como si
materializara de la noche, se presentó ante él, sosteniendo un sonajero de tortuga en
una mano y un palo humeante decorado con plumas de águila en la otra.
"Pare, Kalona el de las alas de plata! No entre en la cueva de la Oscuridad. El Mal
robará su espíritu, y usted vagara por la tierra vacío y sin esperanza, después de haber
perdido lo que más valora."
L'ota surgió de la hierba de la hierba donde se había estado ocultando, alargando
su cuerpo y sorprendiendo a Kalona al desnudar sus dientes blancos y afilados hacia el
Shaman. Usted no es un dios! Usted no le manda!
El chamán se volvió para enfrentarse a la Fey, sacudiendo la sonaja a ella. "Deja
este lugar, demonio, amigo de un enemigo del Pueblo. No perteneces aquí." Él pasó el
sonajero a la mano que sostenía el palillo humeante, y metió la mano en una bolsa de
cuero que estaba atada a una correa de concha alrededor de su cintura, y de ella lanzó
un puñado de polvo azul a la skeeaed.
L'ota chilló y arañó su cara, rasgando la carne. La carne que se arrancaba se
retorcía, como si tuviera vida propia. Cambió, volviéndose negra y serpenteando,
hasta que finalmente todo su cuerpo explotó, lloviendo en el suelo zarcillos que
siguieron deslizándose , retorciéndose y rompiéndose a sí mismos hasta que el
Chamán lanzó otro puñado de polvo azul en el ferviente nido. Un terrible grito
atravesó el aire, y los zarcillos disolvieron en una nube de apestoso humo negro.
"Usted no debe traficar con los demonios, Alado," le dijo el chamán.
Kalona agitó una mano frente a su cara, tratando de disipar el fétido humo. "L'ota era
una de las
Fey de la Diosa. Qué hiciste con ella, anciano?"
"He revelado su verdadera naturaleza, aquella que había estado ocultando con
susurros y astucia. Ella es demonio, seducida por la Oscuridad."
"Chaman, nada de esto tiene sentido para mí. No tiene nada mejor que hacer que
estar como mi sombra y provocar que los Fey exploten?"
"Sólo hice que la verdad fuera revelada. Y te sigo porque eres Kalona el de las
alas de Plata. Tiene una gran medicina."
"Sí. Y es por eso que hablar con una Fey loca, o entrar en esa cueva, no me
causará algún daño. Nadie puede robar mi espíritu."
"Alado, te he visto en los poderosos sueños que me ha dado la Gran Madre."
"La Gran Madre no es aficionada a mí," dijo Kalona.
"La sabiduría de la Gran Madre está más allá de pequeños gustos y disgustos,"
replicó el Chamán.
"Puede estemos de acuerdo en que no estamos de acuerdo sobre eso."
"Kalona el de las Alas de Plata! Tiene que escuchar. En mis sueños usted está
cambiado. Está lleno de ira y desesperación. Sólo conoce la violencia y el odio. Ha
perdido su camino."
"Conozco mi camino. Se encuentra allí." Señaló a la cueva. "Y luego allá." Hizo un
gesto hacia arriba, en la dirección en la que L'ota había desaparecido.
El rostro arrugado del Chamán parecía triste. Su voz perdió fuerza, y Kalona se
dio cuenta de que el hombre debía ser muy viejo. "Si la Oscuridad le sigue desde ese
hoyo, estoy obligado por mis poderosos sueños y el voto que he jurado a mi Pueblo,
voy a sacrificar para detenerlo."
"Nada me está siguiendo, excepto usted, una Fey loca, y algunos pájaros negros
perdidos. Váyase a casa, Chamán. Lleve a su mujer a la cama. Ella ayudará a aclarar
sus sueños."
El anciano comenzó a barajar sus pies en un ritmo que se había vuelto familiar
para Kalona. "Elige sabiamente, Alado. El destino de muchos cambiara con el tuyo."
Cantando al ritmo de su danza, el Chamán finalmente se trasladó hacia la pradera.
Kalona sacudió la cabeza y despidió con un gesto al humo, enviándolo a flotar
donde las aves se habían encaramado sobre la cueva, haciendo que le graznaran con
irritación. "Al menos estamos de acuerdo sobre ese nocivo humo," murmuró a los
pájaros. "El Chamán es una peste." En silencio pensó en los eventos recientes. Cómo iba
a explicarle a Nyx lo que había sucedido con L’ota? Y cómo no iba a evitar se culpado
por ello?
"Por qué siento que Erebus no tiene este tipo de problemas?" Agachando la
cabeza, Kalona entró en la cueva.
El interior de la cueva se abría de modo que Kalona podía estar de pie
fácilmente. No había luz en el interior, y aunque el inmortal podía ver a través de la
oscuridad, el pozo le hizo estremecerse. Hizo una pausa, estudiando los lados altos y
rocosos, en busca de evidencia de los cristales. Sin ver ninguno, Kalona volvió su
atención a las profundidades de la cueva. Algo brillaba un poco más allá del alcance de
su visión.
A pesar de que no le gustaba la sensación de confinamiento que la cueva le dio,
Kalona siguió adelante. "Sólo conseguir las condenadas joyas –según el Chamán- y
salir." Su voz resonó extrañamente en torno a él, dándole pausa.
Entre esa pausa las palabras cursaron poderosamente a través de su mente.
Bienvenido, Kalona, hijo de la luna, guerrero y amante de Nyx. Me preguntaba cuánto
tiempo te tomaría llegar hasta mí.
"Quién está ahí?" Kalona llamó, apresurándose a conjurar su lanza.
Pero la mano de Kalona permaneció vacía. Su lanza no apareció.
Un estruendo de risas burlonas golpearon su mente. Encontrarás que no hay magia
de lo
Divino aquí. Aquí hay un tipo diferente de poder.
"Qué eres?" Preguntó Kalona, preparándose para un ataque.
He sido llamado por muchos nombres, y seré llamado por incontables más por toda la
eternidad. Me siento magnánimo hoy, Kalona. Llámame como lo desees. Desde las
profundidades de la cueva, emergió un enorme toro. Su cabeza era tan grande que sus
cuernos rozaban el lejano techo, provocando una lluvia de estalactitas. El aliento de la
criatura era pútrido; su pelaje era del color de un cadáver.
Kalona sintió nauseas y se alejó de él. "Eres el mal del que habló el Chamán?"
Si y no. El punto de vista del Chamán es tan limitante.
"Voy a dejarte ahora, pero te advierto, si me sigues voy a luchar contra ti,"
Kalona dijo.
Oh, yo te espero y voy a luchar a menudo, pero no hoy, Kalona. Hoy te ofrezco dos regalos
y pido sólo una cosa a cambio.
"No quiero nada de ti."
No quieres salir victorioso en tu prueba final? No quieres pasar la eternidad como el
valioso guerrero de Nyx, su único y verdadero amor?
"Como sabe de esas cosas?"
Lo sé todo y más. Soy más antiguo que tu Diosa. Más antiguo que esta tierra. Siempre he
existido, y voy a existir eternamente. Donde hay Luz, también debe haber Oscuridad. Sin la
pérdida no puede haber ganancia. Sin dolor, cómo conocemos el placer? No pretendas que no me
entiendes. No eres tan ingenuo como tu hermano besado por el sol. Te gusta compartir a Nyx
con él?
"Has ido demasiado lejos, toro!" Kalona giró para irse, pero las palabras se
agitaban en su mente deteniéndolo.
Cesa de tratar dar Espíritu a lo que está muerto. No necesitas crear un nuevo ser para
complacer Nyx. Sólo es necesario mejorar uno que ya existe. Eso completara tu prueba y ganara
para ti el Otro Mundo. Aunque una vez ahí, pasarás una eternidad compartiendo tu Diosa con
otro -a menos que puedas ofrecerle más que Erebus.
"Ya le he ofrecido a Nyx más que Erebus! La amo más allá de lo que él es capaz!"
Apruebo tu enojo, pero no va a ganar a la Diosa. Tu ira la enviará al abrazo de tu
hermano. Ya lo ha hecho.
"No. Puedo controlar mi ira."
La risa del toro lo castigó de nuevo. Vas a mejorar en la mentira, pero no vas a
mejorar controlando tu ira. No tendrás ninguna salida de ella, excepto lanzarla al dorado
Erebus, e incluso a la misma Nyx. Eso hará que tu Diosa te dé la espalda para siempre.
"No voy a perderla," dijo Kalona con los dientes apretados.
No, si eres valioso para ella, y si te liberas de la ira. Puedo darte ambas cosas. Sólo pido una cosa
a cambio, y es de beneficio mutuo para nosotros dos.
"No puede tener mi espíritu, toro."
No quiero que tu espíritu, Kalona. Simplemente quiero entrada al Otro Mundo.
Las palabras del toro sorprendieron a Kalona en silencio.
Ah, veo que debo explicarme. La Energía que creó el Otro Mundo es tan antigua como yo,
por lo que es tan poderoso como lo soy yo, y está bien protegida. A veces puedo filtrarme en las
sombras del Otro Mundo, pero nunca por mucho tiempo. Para verdaderamente entrar allí, debo
ser invitado.
"Nunca voy a invitar a que lo que destruiría a mi Diosa."
Por supuesto que no lo harías, y no solicito eso de ti. Sólo pido que me invites a entrar
ocasionalmente, para que podamos batallar. Ganaras. Protegerás a tu Nyx. Ella te valorará.
Tu ira tendrá una salida, y Erebus parecerá un compañero de juegos insignificante en
comparación.
"Si yo gano, qué logras tu?"
Diversión. Tengo curiosidad acerca de un reino en el que no puedo entrar de lleno. Y,
como la pequeña L'ota, hay seres en el Otro que darán la bienvenida a mis susurros -eso me
divertirá.
"No te voy a invitar allí. Nyx nunca me lo perdonaría."
Nyx no tiene por qué saberlo.
"No te voy a invitar allí. Jamás." Dijo Kalona con firmeza.
Eres joven. No tienes ni idea de cuánto tiempo es jamás. Recuerda esto, hijo de la luna, la
ira es una invitación por su cuenta. Y hasta que ingreses, el Otro Mundo ha conocido muy poco
la ira.
"Sólo te advertiré una vez, toro. Mantente lejos de Nyx." Kalona retrocedió hacia
la entrada de la cueva.
Serás tú quien me llevará cerca de tu Diosa. Tan cierto como que la Madre Tierra creo a
los seres humanos, tus celos crearán ira. Esa ira, diosecillo arrogante, me va a permitir la
entrada al reino de Nyx!
Con la risa burlona del toro blanco resonando a través de su mente, Kalona huyó
de la cueva.

***

Desde la entrada en los altos pastizales, el Chamán vio a Kalona, el de las Alas de
Plata, huir del abismo, y vio a la Oscuridad que se deslizaba de las fauces del lugar del
mal. Silenciosos zarcillos como serpientes seguían al inmortal. El inmortal no hizo
nada para detenerlos. El Chamán inclinó la cabeza con triste resignación. A menudo
deseaba que sus sueños fueran menos precisos, que él fuera como el resto de las
personas, ingenuos acerca del viaje de la vida se desarrollaba ante ellos. En este
momento en particular, casi maldijo su regalo. La Gran Madre le había mostrado lo
que debía hacer si el Alado empezaba a traficar con la Oscuridad, y aunque le
rompería el corazón y tal vez incluso incurriera en la ira de una Diosa, no vacilaría.
Sus hombros encorvados se enderezaron, el anciano se dirigió de nuevo a su casa
de campo para hacer frente a lo que estaba por venir. La noche siguiente sería de luna
llena –la encantada luna llena. Él haría el sacrificio entonces, y oraría a la Gran Madre
para que lo que él ofreciera pudiera apaciguar lo suficiente a la Oscuridad, para
mantener al ras el terrible futuro que había vislumbrado que vendría al Pueblo.
9.

MUCHO MÁS TARDE, DURANTE LOS EONES QUE TUVO PARA REPRODUCIR EN SU
MENTE LOS EVENTOS QUE LLEVARON A LA ANGUSTIA Y LA TRAGEDIA, NYX A
MENUDO SE CULPA A CULPABA A SÍ MISMA...
Traducido por: mahou_lizzie

El encuentro con el toro blanco sacudió el mundo de Kalona. La criatura había sido
repugnante, y lo que había propuesto era imposible, pero las palabras del toro
contenían una verdad despreciable que el alado inmortal no podía negar. Esa verdad
comenzó a girar y girar en la mente de Kalona, un interminable recordatorio de su
propio temor -su propia vulnerabilidad.
No podía compartir a Nyx con Erebus. No sería capaz de controlar su ira si
Erebus se convertía en el amante de Nyx, pues soportaría la desesperación que su
infidelidad le causaría.
Miserable, Kalona voló hacia las cascadas de Nyx, con la esperanza de encontrar
a su Diosa ahí. Las cataratas estaban del todo vacías excepto por la sombra de su
belleza.
Fue hasta el lago azul y se sentó al lado del barco que había tallado, esperando
que ella se presentara. Nyx no apareció.
Kalona incluso buscó a la loca pequeña Fey, L'ota, pero a pesar de que él creyó
vislumbrar su escondite entre las sombras, ella se negó a responder a su llamada.
Odiaba no poder invocar a su Diosa. No quería controlarla; no era eso en
absoluto.
Simplemente necesitaba una manera de hablar con ella, tocarla, estar en su
presencia. Sólo Nyx podría calmar la desesperación que se construía en su
interior. Sólo Nyx podría tranquilizarlo y sanar aquello que las conocedoras palabras
del toro habían roto.
Kalona era completamente inútil sin Nyx, y de su desesperanza crecía la
frustración.
Dónde estaba ella? Por lo dejaba solo? Ella ya no lo amaba? Ya no lo
deseaba? Ella lo necesitaba tanto como él la necesitaba? Estaría Nyx con Erebus en
lugar de con él?
En desesperación, incapaz de concentrarse en completar la prueba final que
debía pasar antes de que le fuera permitida la entrada al reino de Nyx, Kalona tomó el
cielo, buscando en el mundo, no por Nyx, sino por su hermano, el hijo del sol dorado.

***

"Ya Está! Finalmente está listo? He olvidado algo?" Nyx pasó la mano por la paleta
cubierta de piel y miró alrededor de la espaciosa habitación que había elegido para
Kalona.
Ha olvidado al dorado.
"Erebus? No seas tonta, L'ota. Preparé su habitación con anterioridad. Es allí, en
el lado del palacio que se abre a la luz de la mañana."
No al lado de su recamara.
"No, sólo hay una habitación que está junto a mi habitación y-" La Diosa rompió
su explicación con un movimiento de cabeza. "L'ota, algo mal contigo? No pareces a tu
misma recientemente. Está pasando demasiado tiempo en la tierra? Espero no haberte
extenuad demasiado pidiéndote que comprobaras a Kalona por mí y que me ayudaras
a preparar estas recamaras." La Diosa hizo una pausa para sonreír a la skeeaed. "Es
sólo que yo dependo de ti, incluso más de lo que lo hago con tus hermanas. Desde hace
tiempo has cuidado tan bien de mí, L'ota. Te gustaría unirte a las driadas, mientras se
divierten en el reino mortal de abajo? Deben disfrutarlo. Nunca parecen cansarse."
No me divierte. L'ota jugueteó mientras ella susurraba su respuesta a Nyx. La
Diosa pensó que parecía extrañamente nerviosa.
"Bueno, es cierto que las skeeaeds son más serias que las driadas, pero podrías
encontrar que un poco de retozo es divertido."
Así que lo mandas?
"Por supuesto que no! Yo no mando a ti, o cualquiera de los Fey, que
retocen. Simplemente quería decir que luces cansada y que siento si te he
agotado. L'ota, esta noche quiero que descanses. No te preocupe sobre Kalona, Erebus,
o yo. Esta noche, pequeña, es sólo para ti." La Diosa sonrió a la Fey y acarició un
mechón de su suave cabello.
L'ota inclinó la cabeza y dijo: Tú mandas. Yo obedezco. Luego se deslizó entre las
sombras y desapareció de la habitación, dejando a la Diosa sacudiendo la cabeza y
suspirando. "A pesar de que han estado conmigo durante eones, los Fey permanecen
siendo criaturas extrañas. A veces creo que entienden demasiado; y a veces creo que es
demasiado poco. Bueno, un descanso de sus deberes debería reponer su energía, ya sea
que ella lo pidiera o no." Nyx miró alrededor de la recamara de nuevo y sonrió. "La he
manteniendo muy ocupada preparando el palacio para la presencia de Kalona y
Erebus."
"Kalona ..." Nyx repitió su nombre, amando el sonido del mismo. Oh, cómo lo
había echado de menos! Ella deliberadamente se mantenido ajena de visitarlo para que
no se distrajera y que estuviera bien y rápidamente preparado para el examen final. Y
Kalona estaba obviamente de acuerdo con ella; él no había llamado ni una sola vez por
ella, aunque L'ota lo había visitado todos los días y esperaba pacientemente para traer
de vuelta a sus llamados a Nyx. Por lo tanto, Nyx creía que su mayor deseo era el
mismo que el suyo, completar la prueba final lo más rápido posible para que poder
reunirse con ella en el Otro Mundo por una eternidad!
Ahora el palacio estaba listo, aunque de alguna manera muy vacía. Y Kalona
estaba tan cerca! Tal vez ella lo que pudiera visitar solo una vez, por sólo una parte de
la noche. Ella le mostraría lo ansiosa que estaba por tenerlo a su lado, y luego lo dejaría
con sus preparaciones.
El Alado llama por usted. Como si Kalona hubiera leído su mente, L'ota estaba de
repente ahí, susurrando las palabras de la Diosa había anhelado oír en secreto durante
días. Él está en el géiser. L'ota arrugaba la nariz al recordar el olor del lugar.
Nyx rió alegremente. "Cuan amable de su parte elegir encontrarme en “Vieja
Fidelidad”! Esto demuestra que él realmente puede librarse de sus celos sobre
Erebus. Oh, L'ota! Podría ser más perfecto?" La Diosa abrazó la Fey, levantando a la
pequeña criatura y bailando alegremente alrededor de la bellamente decorada
recamara que esperaba a su amante.
Nyx seguía riendo cuando soltó a la skeeaed y se apresuró a elegir algo precioso y
puro que vestir, demasiado distraída para escuchar las últimas palabras silbantes que
la criatura le decía: Ssssssi,
L'ota observa. L'ota dice. L'ota muestra!

***

Mucho más tarde, durante los eones que tuvo para reproducir de nuevo en su
mente los acontecimientos que llevaron a la angustia y la tragedia, Nyx a menudo se
culpa a sí misma. Si no hubiera sido tan niña, tan vertiginosa, tan poco como una
diosa, podría haber detenido los porqués y los cómo de las cosas e prevenir el horror
de lo que estaba por venir.
Pero no lo hizo. Nyx no se había verdaderamente preguntado ni una sola vez por
qué L'ota se había vuelto tan distante y defensiva. No se había preguntado por qué no
se sintió la presencia de Kalona mientras ella se materializaba en el géiser. No había
sido lo suficientemente sabia incluso para considerar si la Oscuridad que había estado
sintiendo, era incapaz de alcanzarla, si tenía el poder de influir en los demás.
No, Nyx había carecido de sabiduría y experiencia, y debido a que esa falta, ella y
muchos otros pagarían un precio demasiado caro por un simple perdón.
Esa noche, Nyx no sabía nada del dolor y el arrepentimiento futuro. Esa noche
todo lo que sabía era que intentaba pasar un tiempo en los brazos de su amado.
Esa fue la razón por la cual la Diosa estuvo completamente sorprendida cuando
se materializó en borde con vista al géiser y fue saludada por la exclamación de Erebus
"Mi Diosa! Qué adorable sorpresa es verla! Admito que he estado pensando en usted y
deseando saber su opinión sobre mi descubrimiento. Por lo que, su aparición aquí es,
de hecho, fortuita."
"Feliz encuentro, Erebus." Nyx rápidamente recobró la compostura. L'ota en
realidad había dicho cual alado había llamado por ella? "Qué es este descubrimiento
tuyo?"
"Ven conmigo." Sonriendo, le tendió la mano a ella. "Los encontré en una cueva
dentro de las raíces de un viejo árbol, justo allí." Señaló hacia la línea de árboles encima
de ellos, ayudando a Nyx a escalar sobre los afloramientos rocosos. "Cuidado," él dijo,
levantándola sobre un arbusto de zarzas.
Dejó a Nyx cerca de un árbol fragante de cedro. Presionando sus dedos contra
sus labios, él retiró cuidadosamente la fronda de un helecho para revelar un pulcro y
abrigado espacio ubicado dentro de las enormes raíces del árbol. Dentro de la
madriguera estaban cinco criaturas peludas y regordetas.
"Gatitos!" Exclamó Nyx, haciendo que los bebés se despertaran y parpadearan a
ella con ojos curiosos y brillantes.
"Así que, ella tenía razón. Los gatos monteses te agradan, " dijo Erebus, sonando
satisfecho consigo mismo. "Ellos no tienen miedo de ti, aunque no favorecen a nadie
más." Con el sonido de su voz, los gatitos arquearon su espalda y sisearon, escupiendo
ruidos dirigidos a él.
Nyx se rió y los acarició, calmando su furia miniatura. "Por supuesto que no
tienen miedo de mí. Reconocen su Diosa. Y lo que hacen me complace, mucho! Tanto
así que en realidad llevé a uno de ellos en secreto conmigo hacia el Otro Mundo." Nyx
miró Erebus. "Ella?"
La sonrisa de Erebus lo hacía parecer infantilmente adorable. "La Madre Tierra,
por supuesto."
"Claro. Hay poco que se puede mantener en secreto de la Gran Madre."
"Eso te molesta?"
"No, para nada. Aprecio su amistad y el cariño que tiene por mí. Te molesta?"
"No! Me encanta la Gran Madre y el reino de los mortales. Hay criaturas tan
interesantes poblándolo. Y, yo le debo una gran deuda -mi creación."
"Eres verdaderamente amable y generoso, Erebus."
"Gracias, mi Diosa. Te sientas conmigo un rato y esperar a que su géiser haga
erupción para que podamos verlo juntos?"
"Me encantaría," Nyx le aseguró. Antes de cerrar la madriguera con la fronda,
ella dio a los gatitos una última mirada persistente. "Acaso la Madre Tierra te
mencionó si le importaría que yo me lleve en secreto unos cuantos gatos monteses
más?"
Erebus rió. "No, no lo hizo, aunque le voy a preguntar la próxima vez que me
visite."
"Así que te visita con regularidad?" Nyx preguntó mientras se abrían camino de
vuelta a la loma con vista al géiser.
"Sí. Disfruto de su compañía, aunque yo no entiendo su obsesión con los Fey."
"Te advertiría que te acostumbres a ellos, pero parecen preferir el reino mortal
sobre el
Otro Mundo. Incluso mi skeeaed ha estado temperamental últimamente”.
"Skeeaed. Es esa la Fey pequeña de color rosa que esta a menudo en tu sombra?"
"Sí, L'ota. No hablaste con ella hoy?"
"No, no he visto a la criatura desde la última prueba," dijo Erebus. Entonces se
detuvo y la levantó de sus pies. "Diosa, hay zarzas en todas partes y las rocas están
muy afiladas. La próxima vez que me visite aquí, le pido que recuerde el uso de
calzado."
"Voy a hacer eso," dijo. "Pero hasta entonces voy a apreciar tu galantería."
Cuando llegaron al risco, Erebus la colocó suavemente sobre una roca- lisa que
hizo de una perfecta silla. Se sentó en el suelo rocoso junto a ella, y que miraron el
géiser. Ninguno de los dos habló, pero el silencio entre ellos no era incómodo. Nyx
estaba pensando en lo agradable y tranquilo que era allí, y cómo el olor rancio apenas
llegaba al risco, cuando la tierra comenzó a gruñir y después estruendosas olas
anunciaron la llegada del agua y la columna hizo erupción hacia arriba en el aire que
va hacia arriba, subiendo hasta llegar contra el carmesí y rosa atardecer.
Nyx tomó la mano de Erebus. "Es tan bonito! Gracias de nuevo por crear algo de
tal belleza para mí."
"Su sonrisa es suficiente agradecimiento,” Erebus dijo. Luego inclinó la cabeza y
su mirada dorada atrapado la de ella, buscando. "Deberías ir con él."
Nyx parpadeó sorprendida. "Él?"
"Kalona. Deberías ir con él. Él te necesita. Contigo, él es un mejor ser de lo que es
sin ti".
"Le estaba he estado dando tiempo-" Nyx se detuvo, no queriendo parecer
indiferente a Erebus de sentimientos.
"Le estabas dando tiempo para centrarse en la prueba final sin la distracción de
tu hermosura" Erebus terminó por ella. "Estoy seguro de que eso parecía una buena
idea, pero si conozco a mi hermano, y me he dado cuenta de que lo conozco, ya que en
realidad es sólo otra versión de mí mismo, puedo decir que esa soledad no le ha traído
concentración. Él te necesita," repitió Erebus.
"Nunca te sientes celoso de lo que él y yo compartimos?"
"No, mi brillante, hermosa Diosa. Estoy feliz con que el destino para el que fui
creado. Yo no sería un muy buen guerrero."
"No estaba hablando de la parte guerrera," dijo en voz baja, encontrando sus ojos
iluminados por el sol.
Su sonrisa era cálida. "Si alguna vez desea que yo sea su amante, estaría
dispuesto y feliz de devolver ese deseo -tan frecuentemente o con tan poca frecuencia
como usted quiera. Pero no tengo ningún deseo de reclamar su cuerpo como mío y
sólo mío. Mi único deseo es por tu felicidad, y creo que mi hermano a tu lado, al ser tu
guerrero y tu amante, es lo que te haría más feliz. Eso también lo haría a él más feliz,
que es importante para mí, aunque estoy seguro de que me va a llevar eones de
convencer a Kalona de eso."
Nyx se deslizó de su taburete de piedra hacia el regazo de Erebus, donde ella le
echó los brazos al cuello y lo abrazó él con fuerza. "Tú si me haces feliz, muy feliz!"
"Entonces no voy a interrumpir esa felicidad."
Desde el abrazo de Erebus, Nyx levantó la vista hacia el cielo oscuro para ver a
Kalona flotando por encima de ellos, su voz tan plana y sin emoción como su
expresión.
"Hermano! Ven, únete a nosotros," dijo Erebus, de pie y ayudando
cuidadosamente Nyx volver a su asiento rocoso. "Estábamos hablando de ti."
"Solo escuché la voz de tu Diosa," dijo Kalona, sin mirar a Nyx. "Y hablaba de la
gran felicidad que le traes. Nyx, con su permiso, voy a dejar que prosiga."
"Tienes mi permiso," Nyx dijo, su voz sonaba muy joven.
Con un destello de alas plateadas, Kalona desapareció en el horizonte.
Erebus suspiró. "Para un guerrero, él parece muy sensible."
"Me detesta," dijo Nyx.
"Él te ama," Erebus corrigió. "Es por eso que ha volado en un ataque de
celos. Todo lo que necesitas hacer es encontrarlo y explicar por qué dijiste que te hago
muy feliz. Más tarde, voy a mencionarle que si va a escuchar a escondidas, debe
aprender a hacer un trabajo más a profundidad.”
"Erebus, eres un buen amigo," dijo Nyx, inclinándose para besar su mejilla.
"Y tú eres una amable y cariñosa Diosa," Erebus dijo. "Ah, y estoy listo para
completar la prueba final."
"Convocamos al Espíritu para llamar la Madre Tierra?"
"Hay tiempo en abundancia para eso. Puedo esperar un rato hasta que hayas
hecho las paces con mi hermano."
Nyx lo abrazó de nuevo y luego se puso de pie y, pensando en Kalona, llamó a la
magia de lo Divino hacia ella. La levantó y, dejando un rastro de brillante luz de
estrellas en su estela, comenzó a llevar a la Diosa hacia el mar de hierba que cubría el
centro del continente salvaje.
10

PARA MI HIJA, ESTA CREACIÓN MIA, DOY EL REGALO DE LA


NOCHE DIVINA...

Traducido por: mahou_lizzie

Nyx encontró su campamento con facilidad, aunque Kalona estaba ausente. Quería
irse rápidamente, y seguir la conexión que tenía con él e ir directamente a su lado, pero
el sitio que Kalona había hecho suyo la intrigaba.
Estaba en el borde de una pradera llena de césped, curveando dentro de la
sección transversal de la arboleda que bordeada a un arroyo arenoso, en el otro
extremo de donde las Personas de la Pradera tenían un gran asentamiento. Nyx pensó
que era un buen lugar para un campamento, y Kalona ciertamente lo había hecho
cómodo.
Miró a través de las pilas de pieles, canastas tejidas, herramientas y alimentos,
percatándose de que su amante obviamente se había hecho amigo de las Personas de
la Pradera -o ella esperaba eso. La mano de Nyx se demoró en una piel
particularmente gruesa, muy parecida a la estaba alineada en su barco el día en que él
lo había elaborado para ella.
Cuál habría sido el intercambio de Kalona para obtener tal variedad de ricos
regalos? Nyx conocía a los nativos mortales –los conocía muy bien. Podrían ser
amables y generosos, pero también rara vez daban sin un propósito.
Un pequeño trozo de aprehensión se presentó cuando la Diosa recordó el primer
encuentro de Kalona con las Personas de la Pradera. Lo habían llamado Dios Alado y
habían estado a punto de rendirle culto.
"No! No voy a pensar mal de Kalona. Él no es responsable de las supersticiones
de las Personas de la Pradera." Nyx dijo firmemente a sí misma.
La Diosa le dio la espalda a la pila de regalos y salió del pequeño y acogedor
campamento. Se colocó en el borde de la pradera y extendió los brazos, echando hacia
atrás la cabeza y bebió la luz plateada de la luna llena. La noche era clara, y el cielo
estaba lleno de estrellas. La brisa era cálida y gentil, dentro y fuera Nyx envió su
magia.
"Llévame a mi amor, para que puede enderezar lo que se ha convertido en una
equivocación entre nosotros," Nyx mandó a la noche.
Jirones de magia, brillantes como estelas de estrellas fugaces, fluyeron de la
Diosa. Suavemente pero con seguridad, se dirigieron hacia el frente. Nyx los
siguió. Confiado en que Kalona estaba cerca, sintió acelerar su corazón en
anticipación. Él había sido creado para ella; la amaba. Ella sólo necesitaba mirar sus
ojos de color ámbar, tocar la delicada fuerza de su cuerpo, y él sabría, tan seguramente
como ella, que no había nada ni nadie que se pudiera interponer entre ellos, nunca lo
habría.
Nyx vio a los pájaros negros antes de ver a Kalona. Ellos llevaron su mirada a la
distante pradera que contenía unos cuantos árboles pequeños y algunas cornisas de
piedra arenisca cubiertas de líquenes. Pudo ver la silueta de Kalona. Estaba sentado en
una losa plana de piedra, la cabeza entre sus manos, los hombros caídos. Sus alas
brillaban como si estuvieran absorbiendo la luz de la luna llena. Nyx detuvo y se
quedó en silencio, observándolo desde la distancia. Es tan hermoso, tan majestuoso y está
tan triste, pensó. Anhelo aliviar su tristeza.
Nyx había empezado a cerrar la distancia entre ella y Kalona cuando una figura
se movió en la esquina superior de la visión de la Diosa, apartando su mirada del
inmortal alado. Por encima de él, en un mayor afloramiento de roca arenisca, un viejo
adornado con plumas había aparecido. Se puso de pie, lentamente enderezando su
cuerpo torcido por la edad. Mientras se enderezaba, Nyx pudo ver que no estaba
solo. Una mujer estaba con él -una chica, en realidad. Ella llevaba un vestido
elaboradamente decorado con piel curtida, el cual Nyx pensó era bastante bonito. De
hecho, incluso desde la distancia la Diosa podía decir que la doncella era de una
espectacular belleza.
La frente de Nyx levantó y sintió una punzada de celos. Estaba el anciano
ofreciendo la doncella a Kalona? Y si él la aceptaba?
La Diosa estaba herida. Una parte de ella quería desaparecer en la noche y
permitir que su amor tomara placer de donde pudiera encontrarlo. Otra parte de ella
quería correr hacia adelante y exigir a Kalona que no eligiera a nadie que no fuera ella.
Nyx inclinó la cabeza y se entregó al conocimiento de lo que se sentía estar
celosa, vulnerable y llena de desesperación.
El anciano comenzó a cantar una melodía rítmica sin palabras. Su voz era
hipnótica, y Nyx sintió que sus propios pies descalzos comenzaban a moverse con el
ritmo cuando Kalona habló.
"Chamán, suficiente! He aguantado demasiadas miserias el día de hoy. No
necesito que su canción sin fin se añada." Él levantó la cabeza, y Nyx pudo ver su
cuerpo sacudirse con sorpresa. "Por qué ha traído a una niña aquí?"
"Sólo hago lo que manda mi sueño."
"Sobre ese sueño, podría haberme dicho que-"
La voz del anciano cortó a través de las palabras de Kalona. Mientras cantaba su
canción, el timbre de su voz cambiaba, amplificado con un extraño poder que brillaba
desde el centro de su frente en una luz blanca y pura con la forma de una luna
creciente.

Lo que hago, lo hago por dos


Uno por ella
Y uno por usted
Tome a esta dama
En su sangre corre la verdad
Sacrificio para dos
Uno para ella
Y uno para usted

Hipnotizada, Nyx observó y escuchó, pero mientras la canción del Chamán


progresaba, un terrible presentimiento llenó la Diosa y ella comenzó a moverse hacia
adelante, lentamente al principio, y luego más rápidamente, hasta que estaba
corriendo.

Asumiendo el balance
Nuevo y viejo
Escala de dos
Uno para ella
Y uno para usted!

Con la última línea de la canción, el Chamán levantó su mano. Nyx vio que en
ella sostenía una larga y afilada hoja de obsidiana.
"No!" Exclamó la Diosa.
La daga del Chamán no vaciló. Cortó la garganta de la doncella, liberando un
torrente de sangre. Ella cayó a sus pies, jadeando su vida e inundando la piedra
arenisca con una marea carmesí.
"Por qué ha hecho esto?" Nyx corrió a la dama, tirando de la moribunda en sus
brazos.
"El sacrificio era para dos. Uno para él. Uno para ti. Perdóneme, Diosa. Sólo hice
lo que pude hacer." Entonces los ojos del anciano rodaron quedando en blanco. Se
agarró el pecho y cayó en la hierba, sin respirar más.
Nyx miró hacia arriba para ver que el rostro de Kalona estaba tan pálido como la
luna. "Qué locura es esta?"
"N-no lo sé. Pensé que el viejo estaba delirante, incluso perdido. No pensé que
fuera capaz de esto."
"Ha estado él o su pueblo adorándote?"
Nyx vio auténtica sorpresa en la expresión de Kalona. "Me dejaron regalos, y el
anciano a menudo cantaba y quemaba hierba a mi alrededor. Eso es adoración?"
Kalona sacudió la cabeza, mirando fijamente a la moribunda doncella. "Soy un
tonto. Soy el culpable de estas dos muertes."
"No!" Dijo Nyx con severidad, sin estar dispuesta a permitir que Kalona cayera
en la desesperación y la culpa. "Era un hombre viejo. Su corazón le falló. Eso no podía
ser cambiado y no es tu culpa. Pero esta chica, esta niña, que ha sido sacrificada por
error para ti, todavía se aferra a la vida. Podemos salvarla, tú y yo. Dame tu don
prestado de la creación, e invoca al Espíritu. Lo que me complacería más en tu última
prueba es salvar la vida de esta chica."
"Pero la Madre Tierra-"
"Yo soy la Diosa! Y proclamo que estoy dispuesta a cambiar mi amistad con la
Tierra por la vida de esta niña."
Kalona inclinó la cabeza hacia ella. "Sí, mi Diosa."

Llamo por ti, Espíritu, Poder Divino, y la magia de ´la creación también.
Tengo una prueba más que pasar, una historia más que contar.
Como manda la Diosa, que así sea,
Sin embargo, ella desea usarte, y con ella estoy de acuerdo.

Kalona se inclinó y besó a Nyx gentilmente en los labios, y mientras la Diosa


aceptaba su beso, ella dejó entrar al Espíritu en su cuerpo, la magia de la creación, y el
poder de lo Divino.
Nyx levantó el cuchillo de obsidiana de donde el viejo lo había dejado caer,
rápidamente surcando la hoja a través de su propia muñeca. Luego llevó la herida a
los pálidos labios de la joven, diciendo:
Sangre de mi sangre, serás para siempre.
Tomad, bebed. A partir de esta noche en adelante tu nueva vida es mi decreto.

Los ojos de la muchacha permanecieron cerrados, pero sus labios se abrieron


contra la herida de la Diosa, y ella bebió como la Nyx mandó.
La Diosa se inclinó y sopló suavemente en la garganta sangrante de la niña. La
carne desgarrada al instante se comenzó a reparar.

Para mi hija, esta creación mía,


Doy el regalo de la Noche Divina.

Nyx besó los labios de la chica, respirando lo último del Espíritu dentro de ella, y
luego besó en medio de la liza frente de la joven, tocando a la niña con la Magia
Antigua de una Diosa, susurrando, Con esta Marca tatuada, tu nueva vida comienza.
En el medio de la frente de la niña, una luna creciente de color zafiro apareció. A
partir de ella, difundiéndose a ambos lados de la cara de la chica, creció una intrincada
serie de remolinos de filigrana y signos misteriosos que simbolizaban a cada uno de los
cinco elementos, reflejando mágicamente los tatuajes que Nyx tan frecuentemente
elegía para decorar su propio cuerpo.
La chica abrió los ojos. "Gran Diosa de la Noche, dígame su nombre para poder
adorarla."
"Puedes llamarme Nyx."
Entonces la noche alrededor de ellos explotó cuando la Madre Tierra se
materializó, seguida por una multitud de driadas chillonas que dieron una mirada a su
Diosa y cayeron en un inusual silencio.
"Ah, entonces, es como yo pensaba," dijo la Madre Tierra. Sacudió la cabeza con
tristeza. "La prueba ha sido contaminada. Kalona debe fracasar."
Erebus cayó del cielo, sosteniendo una cesta tejida. Su sonrisa iluminada por el
sol se desvaneció cuando se percató de la sombría escena.
"Sentí que la prueba había comenzado. Me apresuré a unirme a ustedes," dijo
Erebus.
"Hija, duerme, y cuando despiertes olvidarás el terror de tu creación y recordaras
sólo el amor, siempre el amor," Nyx ordenó a la doncella, y pasó una mano por su cara,
haciendo que los ojos de la muchacha se cerraran. Entonces la Diosa la movió
suavemente de su regazo, y se levantó para encarar a Erebus y la Madre Tierra.
"Lo que sucedió aquí es mi responsabilidad. El anciano estaba confundido y
equivocado. Sacrificó a esta doncella para Kalona en un ataque de locura. Mandé a
Kalona para que me diera el don de la creación e invocar Espíritu, para que yo pudiera
mezclar nuestra magia y salvar su vida. Sus acciones me han complacido. Decreto que
Kalona ha pasado la tercera y última de sus pruebas." Nyx se volvió hacia
Erebus. "Puedes completar tu prueba ahora, también."
Sin nada de la alegría que por lo general exhibía, Erebus se acercó a Nyx y colocó
la canasta en el suelo entre ella y la durmiente doncella.
"Esto es un regalo para las Personas de la Pradera a quienes amas tanto," le
dijo. "Parece correcto que ahora pertenezca a ellos tu hija mortal más favorecida."
Erebus levantó la tapa de la cesta para revelar a los cinco gatitos Erebus le había
mostrado anteriormente esa noche. Extendió sus manos sobre la canasta, e invocó:

Magia Antigua, creación prestada, y el poder del Espíritu, llamo por ustedes
Conoced mi voluntad y haced lo que yo os mando desde mi corazón.
Crea alegría de esta noche de confusión, muerte y lágrimas.
Consuela a esta hija de Nyx con compañerismo durante largos años.
Familiares, amigos y compañeros de juego serán en nombre y en corazón.
Una vez elegido, con la fuerza del sol nunca serán separados.

Las manos de Erebus ardieron con el resplandor naranja de una puesta de sol, y
cuando las levantó sobre la parte superior de la canasta, Nyx vio que la salvaje piel
color canela y gris de los gatitos había cambiado a un naranja como la luz solar y a un
crema nublado. Erebus levantó uno de los gatitos de la cesta, y en lugar de sisear y
aruñar, empezó a ronronear, acariciándolo con su cara suave y esponjosa. El inmortal
alado sonrió. "Yo no, dulzura. Ella necesita de tu amistad más que yo." Colocó el gatito
al lado de la doncella que dormía y luego llevó a los otros cuatro a la muchacha, por lo
que formaron un cálido círculo contra ella. Luego se volvió de nuevo hacia Nyx.
La Diosa tomó su cara entre las manos y lo besó suavemente. "Tu regalo me ha
complacido enormemente. Tú, también, has pasado la última de las pruebas." Entonces
Nyx se volvió hacia la Madre Tierra. "No planee lo que pasó esta noche."
"Y yo planeé con demasiada rigidez. Traté de controlar demasiado. Esta noche
me he dado cuenta de que hay algunas cosas que ni siquiera tu gran capacidad de
amar o mi regalo de la creación pueden prevenir."
"Seguimos siendo amigas?"
"Siempre," dijo la Madre Tierra. "Pero creo que ya es hora de que dejé de
entrométeme en tus asuntos personales."
"Nunca podré agradecerte lo suficiente por tu amorosa intromisión. Terminaste
mi soledad y ahora, con Kalona y Erebus, el Otro Mundo se llenará de vida otra vez."
"Ha sido más que un gusto," la Madre Tierra dijo. Se acercó a Erebus y lo abrazó
calurosamente. "Siempre serás el recuerdo de un perfecto día lleno del sol de verano
para mí. He disfrutado ser tu madre."
"Y yo de ser su hijo. No continuará nuestras visitas? "
"Quizá, pero creo que encontrarás que estarás muy ocupado en el Otro Mundo, y
me doy cuenta de que me estoy cansando de nuevo. Necesito dormir." La Madre Tierra
aceptó el beso que Erebus le dio en la mejilla, y luego se traslado hasta estar en frente
de Kalona. "He sido dura contigo, mi hijo iluminado por la luna, pero eso es debido lo
que siento dentro de ti. Kalona, eres un tipo de creación diferente a la de tu
hermano. Naciste guerrero y amante, y esos dos roles no son fáciles de llevar lado a
lado. Veo en ti una ilimitada capacidad para el bien, así como una capacidad
igualmente ilimitada al daño. A través de las pruebas quería que aprendieras que un
gran poder conlleva una gran responsabilidad. Sólo tus decisiones futuras mostrarán si
tuve éxito en mis lecciones."
"No tengo intención de causar daño," dijo Kalona con seriedad.
"La intención es un amigo voluble," la Madre Tierra dijo. "No tenías intención de
que algún mortal muriera esta noche, no es cierto?"
"No. No la tenía."
"Y sin embargo, uno está muerto, y uno ha sido alterado para siempre. Kalona,
escucha bien este voto: Debido a tu ira, la Oscuridad se abre paso, el abrazo de la Tierra no
socorrerá. Así he hablado, que así sea."
Sellado el juramento, la Madre Tierra le dio un beso en los fríos labios y luego se
volvió a Nyx ya sintiendo el cansancio. Los dos las mujeres se abrazaron.
La mirada de Nyx fue a la doncella. "Cuando no estés durmiendo, podrías vigilar
a mi hija conmigo? Ella es un nuevo ser, y el único de su especie. Necesitará cuidados
especiales, y no se puede tener demasiadas madres."
"Mi amiga, me temo que pueda dormir tanto tiempo que en algunas formas
nunca me levantaré de nuevo, así antes de que darme a la deriva en mi cama viviente,
voy a crear una vez más, aunque debes vigilar a estos niños por ti misma."
Nyx estuvo confundida por un momento, y entonces comprendió lo que
pretendía hacer la Madre Tierra. "Vas a crear una más como ella!"
"Lo haré, aunque su creación va a ser más difícil que la suya. Ella no es realmente
un nuevo ser, sino más bien un mortal hecho más. Voy a sembrar humanidad con las
semillas de lo que ella es. No sé cuántos de ellos serán capaces de convertirse en más "
Nyx estrechó las manos de su amiga. "Gracias, Madre Tierra. Gracias por hacer
que mi hija no viva su vida sola."
"No me lo agradezcas todavía. No sé cuántos como ella van a sobrevivir."
"Los seres humanos son fuertes y valientes. Habrá muchos que sobrevivan," dijo
Nyx. "Y yo seré su Diosa de la Noche!"
"Sí, mi amiga. Sí," La Madre Tierra estuvo de acuerdo. "Ahora, abrázame de
nuevo, y recomponte rápidamente. No quiero tristeza o lamento entre nosotras."
Nyx la abrazó con fuerza. "Duerme en paz sin preocupaciones y sin
remordimientos. Voy a visitar a tus hijos, y velaré por lo que es eterno dentro de ellos
por toda la eternidad."
"Vela por ti misma, también," dijo la Madre Tierra. Entonces, todavía abrazando
a la Diosa, ella susurró solo para sus oídos: "Y vela por Kalona. Si él comienza a
cambiar será debido a que su ira ha crecido más que su amor. Si permite que la ira lo
consuma, también te consumirá a ti y a tu reino." Entonces liberó a Nyx y
retrocedió. "Vayan ahora, y todos benditos sean-"
Chillidos desgarradores estallaron desde el grupo de Fey que se agrupaban
alrededor de la Madre Tierra. Nyx vio que no sólo había driadas allí; coblyn, náyades,
e incluso algunos skeeaeds habían aparecido de las praderas, pintando la noche con
colores brillantes que reflejaban su ansiedad. "No, pequeños, no se desesperen. Ustedes
pertenece al Otro Mundo -que es su casa," la Madre Tierra dijo.
"Oh, mi amiga, por favor dime que los Fey pueden continuar a visitando su
tierra," Nyx dijo.
La Madre Tierra miró sorprendida. "Lo permitirías?"
Nyx sonrió cálidamente a los Fey. Siempre y cuando haya Magia Antigua, ancestral, rica y
verdadera, ahí podrás buscar a los Fey y allí los encontrarás.
"Su Diosa ha hablado, que así sea!" Exclamó la Madre Tierra, animada de nuevo
mientras los Fey formaban un círculo a su alrededor y comenzaban a bailar en
celebración.
Nyx enjugó una lágrima, y luego tomó a Kalona y Erebus de la mano. "Dejemos
que disfrute su voto, feliz y rodeada por aquellos que le han traído tanta alegría," dijo
en voz baja, guiándolos hacia la oscuridad de la pradera llena de césped. Cuando
estuvieron fuera de la vista de la Madre Tierra, Nyx soltó sus manos y dijo:
"Síganme." La Diosa levantó la mano y un delgado hilo de plata apareció, como si
la luna le prestara un haz de luz. Ella lo tomó y sonrió a los inmortales alados que
estaban estudiando con miradas gemelas de aprehensión. "No se preocupen. Si
conoces el camino, el viaje no está lejos. Y les mostraré el camino, por lo que nunca
estarán lejos de mí." Entonces la brillante cinta se tenso, el levantando a la Diosa en el
cielo nocturno. Kalona y Erebus desplegaron sus alas juntos, y tomaron al cielo
después de ella.

***

Nyx no soltó el hilo brillante de plata hasta estar fuera de la completa oscuridad
que existía entre los reinos, y un pedazo de tierra compacta se apareciera de
repente. Pisó en ella y se volvió hacia Kalona y Erebus.
"Es un pedazo de la Madre Tierra aquí?" Preguntó Erebus, inclinándose para
tocar el suelo que se parecía tanto a la tierra roja de donde crecía la alta hierba de las
praderas.
"Hay más allí," dijo Kalona, señalando a un interminable bosque que se extendía
en frente de ellos.
"No, no hay nada de la Madre Tierra aquí," Nyx dijo. "Aunque verán muchos
signos que van a recordarles a ella."
Nyx pensó que Kalona se miraba aliviado. Erebus solamente lucía curioso. "Qué
es ese árbol?" preguntó, empezando a caminar hacia el árbol.
Nyx dio un paso delante de él, bloqueando su camino. Ambos fueron inmortales
ahora la miraban con curiosidad.
"Ese árbol tiene muchos nombres en el reino de los mortales, Yggdrasil, Abellio,
y el Árbol del Ahorcado, pero son tres de los muchos reflejos de su Magia
Antigua. Aquí, yo lo llamo el Árbol de los Deseos, lo he llenado con cintas de la
Energía Divina en la que me han tejido deseos y sueños, alegría y amor. Se encuentra
en la entrada de mi reino, el Otro Mundo. Tengo la intención de compartir mi reino
con los dos, pero antes de permitir su entrada le pido cada uno de ustedes que hagan
una promesa -que no importa lo que la eternidad por venir traiga, ustedes nunca
volverán a hablar de los acontecimientos de esta noche. Mi hija, y aquellos que vengan
después ella, nunca deben saber que fueron errores creados debido a la superstición y
la locura. Están de acuerdo? "
"Lo estoy, y tienes mi promesa," dijo Kalona.
"También lo estoy. Tienes mi promesa también, amable y cariñosa Diosa," Erebus
dijo.
"Entonces estoy gustosa de permitirles la entrada al Otro Mundo, y deseo que
todos juntos bendecidos seamos!"

***
Madre Tierra dejó a los Fey con su baile sin fin. Ella tenía una última tarea que
realizar antes de que pudiera dormir, pero primero se acercó al cuerpo del Chamán. Se
arrodilló a su lado y cerró sus ojos; entonces movió sus manos como una ola sobre su
cuerpo, y la rica tierra de la pradera se abrió, haciendo suavemente una abertura la
cual sirviera para acunar al viejo.
"Lo hiciste bien, justamente como lo pedí. Sé que te rompió el corazón seguir mi
edicto y sacrificar a la doncella, pero al hacerlo le has dado a Kalona su única
oportunidad de redención, porque él ha sido, sin duda, contaminado por la
Oscuridad. Nyx no lo ve, pero yo lo veo tan claramente como tú. Lo hiciste como yo lo
mandé. Ahora voy a mantener mi palabra contigo." La Madre Tierra le tocó la frente, y
tomó desde dentro de él, la esfera brillante que mantenía su espíritu eterno.

Ven a mí, poderosa bestia del mar de hierba!

Un enorme bisonte trotó hasta la Madre Tierra. Los músculos de su ancho pecho
ondearon mientras se inclinaba ante ella, su hocico descansó por la rodilla de ella. La
Madre Tierra acarició su espeso pelaje, murmurando cuanto apreciaba su
majestuosidad. Luego completó su promesa diciendo:

Juntos por toda la vida, tú y él estarán!

Presionó el orbe con el espíritu contra la frente del bisonte, y desapareció dentro
de la bestia. La Madre Tierra le sonrió. "Ve, viejo hecho joven! Vaga por la pradera y
ten una vida larga y fértil."
Con un bufido, el bisonte la obedeció, y mientras él se alejaba troteando pateó el
aire en un baile de fogosa libertad.
11.

A PESAR DE QUE CREARÍA UNA HERIDA EN SU INTERIOR QUE


DOLERÍA POR TODA LA ETERNIDAD, NYX SABÍA QUE KALONA
DEBÍA SER DETENIDO.
Traducido por: mahou_lizzie

Y así, los eones pasaron. Al principio, todo estuvo bien en el Otro Mundo. La Diosa
ya no estaba sola. Tenía un guerrero y amante, un compañero de juegos y amigo. Nyx
prosperó, y así lo hizo el Otro Mundo.
Los hijos de Nyx, creados por la Madre Tierra antes de que ella se retirara a
dormir dentro de sí misma, prosperaron también, aunque ambas inmortales habían
tenido razón. Muchos no eran lo suficientemente fuertes como para sobrevivir al
cambio, pero aquellos que lo hicieron eran lo mejor de la humanidad –los más
valientes y los más fuertes, los más brillantes y los más talentosos.
En solidaridad, que llamaron a sí mismos vampiros, los hijos de Nyx, y se
desarrollaron una sociedad liderada por las mujeres, honrando a la Diosa, y valorando
a los hombres por su papel como guerreros y amantes, compañeros de juegos y
amigos. Nyx estaba tan complacida por sus hijos que a veces les pasaba regalos en base
a los cinco elementos que su amiga le había concedido para su dominio. Pero no
importa lo mucho que la complacieran, o cuántas veces Nyx concedía regalos a los
vampiros, la Diosa hizo bastante claro que ella no se entrometería con demasiada
frecuencia en sus vidas. La Madre Tierra le había enseñado una valiosa lección. El
amor no puede prosperar si es demasiado controlador. Nyx prometió que no iba a
controlar a sus queridos hijos, que siempre tendrían libre albedrío, ya sea que optaran
utilizar esa libertad sabiamente o no.
A pesar de que a veces lamentaba haber hecho ese voto, la Diosa nunca rompió
su juramento.
Nyx a veces también lamentaba haber jurado no hablar de la noche en la que el
primero de sus niños había sido creado. El voto había sido bien intencionado - hecho
para proteger a sus hijos. Lo que la Diosa no se había dado cuenta entonces fue que al
encubrir esa noche en el silencio, también había perdido la oportunidad de explicar
muchas cosas a Kalona, y a cambio pedirle una explicación para muchos cosas
también.
Ellos nunca hablaron de lo que había sucedido cuando Kalona había aparecido
en el géiser, o de la extraña superstición de que había causado que el Chamán hiciera
un sacrificio de sangre para Kalona.
En su mente Nyx frecuentemente repetía el cantico que el Chamán había cantado
antes de sacrificar a la chica.

Lo que hago, lo hago por dos


Uno por ella
Y uno por usted

Qué había querido decir el anciano? Nyx creía que el "usted" del que había
cantado era Kalona. Podría el "ella" no referirse a la doncella, si no a la Diosa misma?
El no saber embrujaba a Nyx, especialmente cuando, obligada por su propio
voto, no podía hacer sus preguntas a nadie, especialmente no a Kalona, que parecía
cada vez menos dispuesto a hablar con ella acerca de muchas cosas.
Nyx trató de hablar con Kalona sobre la Madre Tierra, a quien extrañaba
terriblemente. Kalona evitaba el tema de su madre simbólica y se quedaba en silencio.
Cuando Nyx preguntó en voz alta lo que podría haberle sucedido a la pequeña
L'ota, quien desapareció la mismo noche en que Erebus y Kalona entraron en el Otro
Mundo, Kalona tenía sólo silencio como respuesta.
El silencio de Kalona comenzó a alargarse y extenderse, hasta que hubo poco de
lo que Nyx y él eran capaces de hablar, y la única cosa que no era incomoda entre ellos
era la llama que ardía cuando sus cuerpos se unían.
Pero Nyx necesita más que la pasión sin palabras para ser feliz, y se encontró a sí
misma recurriendo a la compañía Erebus cada vez más a menudo. El inmortal dorado
no era su amante, pero ocupó el papel de Consorte más plenamente que como lo hizo
Kalona. Erebus hablaba con ella con facilidad; no había nada oculto entre ellos. Erebus
verdaderamente la escuchaba, sin orgullo o celos, y Erebus tenía la capacidad de
hacerla reír.
Cuanto más Nyx iba con Erebus, más retirado Kalona se convertía, hasta que
incluso se detuvo de buscas el consuelo de unir su cuerpo con la Diosa. En el silencio
maligno que creció entre ellos, Kalona se llenó con los celos que nunca habían sido
realmente reconciliados, y en la ira creada por esos celos.
Fue entonces cuando la Oscuridad comenzó su ataque contra el Otro Mundo.
La primera vez que sucedió, Nyx había bronceándose en el balcón de Erebus,
tomando la luz de la mañana. Recordó que Erebus había hecho un juguete de plumas
para el gato montés que siguió Nyx a través del Otro Mundo, y ella había estado
riendo como una niña debido a la obsesión del gato con las plumas cuando algo oscuro
y terrible se deslizó sobre el borde de la terraza y se envolvió alrededor de la pata
trasera del gato, haciendo que maullara de dolor.
Nyx había gritado de terror, y Kalona había aparecido de repente como un Dios
vengador, con las alas extendidas y ojos brillantes de color ámbar. Él había ensartado a
la deslizante criatura con su lanza de obsidiana. Nyx había levantado al gato y corrió a
los brazos de Kalona. Él la había abrazado, acariciando su cabello y susurrándole
confidencialmente, hasta que ella había dejado de temblar.
"Qué fue eso?" Nyx le preguntó.
"Oscuridad," Kalona había dicho con una voz llena de ira.
"Cómo obtuvo la entrada aquí?" Erebus había preguntado mientras él vendaba
gentilmente la pata sangrante del gato.
"Tú dime, hermano. Eras tú quien estaba a solas con la Diosa cuando atacó."
Erebus no había tenido ninguna respuesta para su hermano, y tampoco la tenía
Nyx. Pero lo que había comenzado ese día siguió extendiéndose hasta que casi todos
los días Kalona batallaba contra algún tipo de oscuridad.
En el comienzo, los ataques llevaron a Kalona y a Nyx a estar juntos una vez
más. Se convirtieron en amantes de nuevo por un breve y hermoso tiempo. La Diosa
buscaba su compañía, y encontraban una manera de hablar el uno con el otro. Kalona
incluso accedió felizmente a visitar el reino de los mortales con Nyx mientras ella hacia
una aparición a sus favorecidos hijos, los vampiros, cuando bautizaban la primera
Casa de la Noche en pos de su Diosa de la Noche.
Pero esa visita terminó en celos e ira cuando Nyx comentó con alegría, "Mira,
Kalona, hay tantos gatos por aquí! Ellos son familiares amorosas de mis hijos."
"Sí, estoy seguro de que Erebus se emocionara por la alegría que su regalo
todavía te da," Kalona había bromeado, pero entonces calló en el silencio.
Nyx no pudo decir nada -ni sobre el regalo que él le había dado esa noche, ni
como ese regalo la complacía más de lo que cualquier otra criatura mortal podía. No,
Nyx no pudo decir nada. Su propia promesa la hizo callar. Sólo podía ver como los
celos y la ira luchaban dentro de Kalona.
Cuando regresaban al Otro, una gran criatura con cuernos con muchas cabezas, y
con dientes como dagas, los habían atacado. Kalona la destruyó, escoltó a Nyx a sus
aposentos y luego, sin hablar, él la dejó allí, sola, mientras buscaba más enemigos que
matar.
Esa noche Nyx lloró amargamente mientras la advertencia de la Madre Tierra
hacia eco en su memoria: ... vela por Kalona. Si él comienza a cambiar será debido a que su
ira ha crecido más que su amor. Si permite que la ira lo consuma, también te consumirá a ti y a
tu reino
Nyx cuenta de lo que estaba ocurriendo. La ira de Kalona estaba consumiendo su
amor y al Otro Mundo, también. A pesar de que crearía una herida en su interior que
dolería por toda la eternidad, Nyx sabía que Kalona debía ser detenido.

***

"Me ha convocado"
Nyx se había vestido cuidadosamente, escogiendo el vestido que había usado ese
día, hace mucho tiempo, cuando su amor había sido nuevo y Kalona había creado la
cascada para ella, y que habían compartido por primera vez sus cuerpos con el
otro. Ante el sonido de su voz, Nyx se volvió hacia él, su sonrisa con todo el amor que
eternamente sentiría por él, y deseando desesperadamente que él respondiera su
sonrisa de algún modo, la llevara en sus brazos, y pusiera a un lado la ira.
"No deberías estar aquí afuera sola, especialmente tan cerca del límite de nuestro
reino," dijo Kalona, caminando alrededor del Árbol de los Deseos hasta estar de pie en
el parche de tierra roja que era la entrada del Otro Mundo.
Cuando por fin la miró, sus ojos ámbar eran duros.
"Ha mi guerrero derrotado por completo a mi amante?" Nyx le preguntó.
Él parpadeó sorprendido. "No sé lo que quieres decir." Se acercó a ella,
obviamente con la intención de guiarla de vuelta al palacio.
Nyx sacudió su mano y se dirigió resueltamente a la tierra compacta en el borde
de su reino.
Kalona simplemente cruzó los brazos sobre su pecho y la miró.
"Entiendes que te amo?" le preguntó.
Una vez más, la sorpresa parpadeado través de su mirada color ámbar. Él asintió
con la cabeza, sin hablar.
"No. Que no haya más silencio entre nosotros. Respóndeme, hijo de la
luna. Entiendes que te amo?"
"Sí," él dijo. Luego añadió con una voz carente de emoción, "Amas a todos tus
súbditos."
"Y realmente piensas que no hay diferencia entre lo que siento por ti y lo que
siento por los demás?"
"De qué otros estamos hablando? Tus vampiros o tu Consorte?"
"Veo a mis respuestas en tus preguntas. No entiendes que te amo, y mi guerrero
ha derrotado a mi amante." Nyx inclinó la cabeza, armándose de valor.
"Ya no te entiendo en absoluto," dijo Kalona.
Nyx levantó la cabeza y lo miró a los ojos. "Kalona, mi guerrero y amante, yo no
he cambiado. Tú lo has hecho."
"No! Soy como siempre he sido!" Casi escupió las palabras a ella. "Nunca he
querido compartirte con Erebus."
"Él no es mi amante!"
"Así has dicho, una y otra vez. Y sin embargo, siempre, siempre lo pones a él por
encima de mí."
"Kalona, tu mente está tan llena de celos e ira que ya no puedes pensar con
claridad."
"Has pensado que tal vez sólo he empezado a pensar con claridad ?"
"Oh, Kalona, no. No puedes verte a ti mismo? Dónde se ha ido tu alegría?"
"Tú la mataste cuando lo elegiste a él por encima de mí!"
"Nunca he hecho eso," dijo Nyx. "Dime qué puedo hacer para ayudar a deshacer
la ira que esta destruyéndote y para encontrar tu alegría en nuestro amor de nuevo."
"Deshazte de Erebus."
A pesar de que había estado esperando que Kalona le pidiera eventualmente esa
misma cosa, aún así Nyx sintió el shock la escandalizar la esencia de su ser. "Tu
hermano fue creado para ser mi amigo y compañero de juegos, como tú fuiste creado
para ser mi guerrero y amante."
"No puedo soportar esto por más tiempo. No te compartiré!" Kalona fue hacia
Nyx y cayó de rodillas, su emoción desbordaba mientras las lágrimas lavaban su
cara. "Como tu guerrero y amante, te lo suplico. Elígeme. Destierra a Erebus para que
tú y yo podamos pasar la eternidad juntos sin esta Oscuridad entre nosotros. Si no lo
haces, juro que voy a salir de este reino en la desesperación que me ha causado."
Nyx lo miró con la misma medida de tristeza y resignación. "Kalona, no voy a
desterrar a Erebus. Ni ahora. Ni nunca."
Las lágrimas de Kalona se secaron y su expresión se convirtió en piedra. "Si
piensas que simplemente estoy amenazando, te equivocas."
"Creo en tu voto. Sé que has hecho tu elección," dijo Nyx. "Sé que donde quiera
que estés, hagas lo que hagas, yo te amaré eternamente, pero he hecho mi elección
también. No voy a desterrar a Erebus. Por tu propio voto, Kalona, tienes que irte."
"No hagas esto! Eres mía!"
"Yo no hago nada, Kalona. Tienes una opción en esto. Les he dado incluso a mis
Guerreros el libre albedrío, aunque yo no lo necesito para usarlo sabiamente.” Las lágrimas
corrían por las mejillas de Nyx, empapando el vestido que había elegido con tanto
cariño.
No puedo ayudarme a mí mismo. Fui creado para sentir esto. No es libre albedrío. Es
predeterminado," dijo, su voz era rencorosa.
"Sin embargo, como su Diosa te digo que lo que eres no está predeterminado. Tu voluntad
te ha formado.”
Aunque sus hombros se estremecieron con la fuerza de su angustia, Nyx se llenó
con el inquebrantable poder de una Diosa.
“No puedo evitar lo que siento! No puedo evitar lo que soy!”
Las palabras de Nyx se ahogaron, pero el comando en ellos no disminuyó. "Tú,
mi Guerrero, estas equivocado; por lo tanto, tienes que pagar las consecuencias de tu error."
Inundada por el pesar, las lágrimas y la desesperación, Nyx reunió su Energía
Divina y arrojó las consecuencias de su propia elección hacia él, tirándolo hacia atrás
con tal fuerza que fue levantado del suelo y arrojado hacia abajo, abajo, en el negro del
éter que separaba los reinos.
Kalona cayó.
Lentamente, tristemente, Nyx hizo su camino de regreso a su palacio y todo el
camino hacia su dormitorio antes de que ella derrumbara en el suelo, llorando como si
su alma estuviera rota.

***

El gato trajo a Erebus hasta ella. Él levantó Nyx en sus brazos como si no pesara
más que una niña. La llevó a su cama, donde le lavó la cara con un paño fresco y la
convenció de beber un poco de vino. Sólo hasta que ella había dejado de llorar, Erebus
le preguntó: "Él se ha ido?"
Nyx asintió, con los ojos oscuros por el dolor. "Me dejó."
Erebus tomó sus manos entre las suyas. "Voy a ayudarte a conseguir que vuelva."
"Gracias, mi amigo," dijo con voz trémula. "Pero yo no voy a permitir que regrese
hasta que se haya ganado el perdón por los errores que ha cometido y los males que
hará."
"De acuerdo," dijo Erebus. "Algún día en el futuro voy a ayudarle a ganar tu
perdón."
"No va a dejar que le ayudes."
"Entonces no sabrá lo que hago."
Nyx volvió la cabeza y miró por la ventana de su balcón a la exuberante belleza
que era el
Otro Mundo y limpió una solitaria lágrima que había recién escapado de su ojo.
Mucho más abajo, la mano de Kalona perfectamente reflejaba la de la Diosa, pero
su mejilla no estaba mojada por las lágrimas.
En su lugar, capturando una visión de sí mismo en las tranquilas aguas de un
arroyo, vio que la luz color de luna de sus alas había cambiado al negro de la
Oscuridad, a la que había permitido entrar en el Otro Mundo de Nyx.
Lleno de rabia insaciable, Kalona rugió su furia al cielo de la noche y se perdió
por completo.

El fin
Por ahora...
También por P. C. CAST y KRISTIN CAST

Marcada
Traicionada
Escogida
Indómita
Atrapada
Tentada
Abrasada
Renacida
Predestinada
Oculta
Revelada
El Manual del Iniciado 101
El Juramento de Dragón
El Voto de Lenobia
La Maldición de Neferet
Sobre las autoras:

# 1 en ventas de acuerdo a New York Times y USA Today. PC CAST es una


galardonada escritora en fantasía y paranormal, así como una oradora experimentada y
profesora. Sus novelas han sido galardonadas por YALSA Quick Picks for Reluctant para
lectores adulto/joven y han recibido el prestigioso Oklahoma Book Award, así como el
PRISM, Daphne du Maurier, Booksellers Best, HOLT Medallion, Beacon, Romantic Times
Reviewer’s Choice, y Affaire de Coeur Awards. Ella vive en Oklahoma con un montón de
perros, gatos, caballos y un burro. KRISTIN CAST es una autora record en ventas según
New York Times y USA Today quien en equipo con su madre ha escrito la serie La Casa de
la Noche. Ella ha escrito en varias antologías, así como en créditos editoriales. Actualmente,
Kristin está trabajando en su primera novela independiente.

* D P G R O U P. O R G *