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El abuso de drogas puede aumentar las probabilidades de que un paciente sufra algún tipo de

enfermedad periodontal. Psicofármacos se han utilizado desde la antigüedad como


componentes de las ceremonias religiosas, para aumentar la resistencia, para aliviar el hambre
y la fatiga, para el descanso y con fines médicos.

Manifestaciones orales del abuso de drogas

La experiencia clínica-odontológica evidencia en usuarios de SPA, la presencia de numerosas


alteraciones, tales como: xerostomía (9), alteración del flujo salival, reducción de la
capacidad buffer, erosiones, abrasiones, caries atípicas y pérdida dentaria (10). También es
frecuente observar variaciones del umbral del dolor (11) y de la percepción del gusto, atrofia
de las glándulas salivales, erosiones y úlceras en la mucosa bucal (12-14).

Se ha observado que consumidores de marihuana presentan un deterioro en la cavidad


bucal mayor que los no consumidores, con un riesgo aumentado de caries y enfermedad
periodontal (15-19). Fumar marihuana actúa también como carcinógeno y es asociado con
cambios displásicos y lesiones pre-cancerizables en la mucosa bucal. Así mismo el uso
prolongado de metanfetaminas ha sido asociado con severos efectos sobre la salud bucal,
existiendo un patrón distintivo de caries inducida por anfetamina (20). La literatura científica
presenta escasa producción en relación al impacto en el componente bucal de las adicciones
a SPA (11), así mismo, a ese respecto, en la población adolescente y joven de la Provincia de
Córdoba, Argentina, no hay información. Las SPA podrían impactar en forma diferente según
el tipo de SPA consumida, frecuencia y tiempo de exposición a la SPA

El abuso de drogas ilícitas se ha relacionado con manifestaciones orales adversas. Tanto los
opiáceos, como estimulantes, sedantes, alucinógenos, la marihuana y alcohol pueden inducir
xerostomía, que puede conducir a un aumento de la susceptibilidad a la acumulación de placa
bacteriana, caries dentales y enfermedades periodontales.

El consumo de cannabis se asocia con la xerostomía, la leucoplasia, el cáncer oral, e incluso


ensanchamiento gingival.

El uso oral a largo plazo de la cocaína se ha asociado con descamación epitelial, eritema
gingival y ulceración y con la destrucción irreversible del hueso alveolar.

La ingestión excesiva de alcohol puede causar sequedad o inflamación de los tejidos orales que
resulta en una coloración en tonos magenta. Pueden ocurrir temblores involuntarios de la
lengua. La función de la glándula salival puede debilitarse, y la ampliación asintomática de las
glándulas salivales parótidas o submandibulares también puede ser descrito.

El alcoholismo es a menudo asociado a una mayor incidencia de la caries dental, la


enfermedad periodontal y la pérdida de dientes, posiblemente debido a que sus consumidores
tienen indiferencia hacia la realización de medidas de higiene oral eficaces y no buscan
tratamiento dental.

Los pacientes alcohólicos pueden desarrollar una mayor tolerancia a los anestésicos locales y
agentes utilizados en la sedación consciente. Este grupo de pacientes también puede ser
especialmente propenso a la curación lenta de las heridas y el sangrado post-operatorio o
infección.

Los pacientes que sufren algún tipo de abuso de drogas pueden ser más ansiosos que el
público en general con respecto a los tratamientos dentales y esto puede llevar al uso de la
droga de su preferencia justo antes de una cita con su dentista.

Cuando es posible, se evitan los procedimientos quirúrgicos dentales electivos en los pacientes
alcohólicos. Los individuos con resultados anormales en las pruebas de sangre por lo general
serán referidos a sus médicos para su evaluación antes de procedimientos dentales extensos.

Los analgésicos se utilizan también con precaución en actuales o anteriores drogadictos,


especialmente si experimentan efectos fisiológicos adversos.

A los individuos afectados por la xerostomía inducida por medicamentos se les aconseja evitar
el uso de enjuagues bucales que contengan alcohol. Esto podría precipitar una recaída de los
pacientes alcohólicos abstemios o los que tienen un historial de consumo de varias drogas que
incluya el alcohol.

Un examen del estado de salud general del paciente es importante para asegurar un
tratamiento dental seguro.