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  MEMORIA Y EMOCIÓN

 
SEMANA  8  
 
 

OBJETIVOS SEMANA 8

1- Identificar los sistemas implicados en el proceso de memoria.


2- Sustentar el proceso de memoria desde el funcionamiento neurobiológico.
3- Reconocer los centros cerebrales de la emoción.

MEMORIA
La memoria es un proceso psicológico básico que implica la acción

concertada de tres sistemas: un sistema de codificación, un sistema de

almacenamiento y un sistema de recuperación. Cada uno de estos sistemas

está vinculado a estructuras del sistema nervioso y es por ello, que pueden

presentarse casos de pacientes con alteraciones de la memoria que se

corresponden a daños en uno o más de estos sistemas.

El sistema de codificación, del cual hablaremos brevemente, tiene su sustento

biológico en los sistemas sensoriales puesto que es través de ellos que logramos

captar la información proveniente del entorno, formando aprendizajes

perceptivos.
 

A continuación abordaremos con mayor profundidad las bases

neurofisiológicas del sistema de almacenamiento, del cual depende la

generación de nuevos aprendizajes y el sistema de recuperación, que es vital

para la interacción de los individuos con el medio.

Potenciación a largo plazo

La generación de nuevos aprendizajes, es decir, la producción de recuerdos

que van a ser almacenados en nuestro sistema de memoria depende en gran

parte de la fisiología del hipocampo. Dicha estructura hace parte de la corteza

límbica y se encuentra en el lóbulo temporal.

El hipocampo se puede dividir en cuatro regiones que son: CA1, CA2, CA3 Y

CA4; el prefijo “CA” corresponde con el latín cornu ammonis que es el otro

nombre con el que se conoce a esta estructura. La región CA1 es vital para la

generación de la memoria, puesto que allí se encuentran unos receptores

conocidos como receptores NMDA (N-metil D- aspartato). Este receptor es

sensible al glutamato y su activación contribuye con el fortalecimiento de la

sinapsis que se producen ante la asociación de dos o más estímulos con una

respuesta.

A dicho fortalecimiento de sinapsis que antes eran débiles, pero que por efecto

de la asociación se convirtieron en sinapsis fuertes, se le conoce como

potenciación a largo plazo. Un ejemplo para comprender lo anterior puede ser

 
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el siguiente: durante una noche de copas el señor X conoce a la señora H y

dado que tiene interés en seguir contactándola, le pide su número telefónico.

La señora H amablemente le dicta su número, pero el señor X no tiene donde

anotarlo, por lo cual debe recurrir a su memoria. La primera vez que el señor X

escucha el número telefónico, genera asociaciones débiles entre el rostro de la

señora H y su número, pero dado el interés que él tiene, lo repite mentalmente

durante muchas ocasiones hasta que la asociación se vuelve fuerte y éste

nuevo aprendizaje, se potencia a largo plazo. De ahí en adelante, cada vez

que el señor X llame a la señora H, va a reforzar las sinapsis vinculadas a este

aprendizaje y, por lo tanto, continuará potenciándolo, de tal manera que cada

vez va a ser más difícil que lo olvide.

El hipocampo hace parte un circuito conocido como circuito de Papez, el cual

es fundamental en el proceso de la memoria. Su recorrido empieza en el

hipocampo que enlaza a través del fórnix a los cuerpos mamilares que, a su vez,

se conectan a través el haz mamilotalámico con los núcleos anteriores del

tálamo. El circuito se termina con las proyecciones del tálamo hacia la

circunvolución cingular y finalmente pasa del haz cingular, al hipocampo.

El estudio de pacientes con lesiones en el hipocampo, permite concluir que esta

estructura interviene en la transformación de la memoria inmediata (a corto

plazo), en memoria a largo plazo. Pero también, nos han ayudado a confirmar

 
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que el hipocampo no es la sede de la memoria a largo plazo, ni tampoco la

sede de la memoria inmediata.

El caso más famoso de una lesión en el hipocampo es el del paciente HM,

quien posterior a una cirugía que le destruyó la zonas mediales del lóbulo

temporal y por tanto le produjo la pérdida de los hipocampos. Tenía una

sintomatología conocida como amnesia anterograda que no le permitía

aprender nada nuevo; por ejemplo, este paciente nunca pudo identificar por

su nombre a las personas que conoció después de la operación, nunca pudo

orientarse en su nuevo barrio y siempre requirió de una acompañamiento para

desenvolverse en la vida diaria.

No obstante, HM tenía la capacidad de evocar recuerdos antiguos y podía

repetir información que se le había presentado de forma inmediata, siempre y

cuando no se le distrajera.

Cabe señalar que existe una simetría con respecto al papel de regiones

mediales del lóbulo temporal y la generación de memoria; de tal manera que

la activación del hipocampo izquierdo está asociada con la generación de

recuerdo del tipo verbal y las regiones mediales del lóbulo temporal derecho, se

vinculan con la memoria espacial. Algunos estudios han demostrado que las

lesiones en ésta región pueden producir incapacidad para orientarse

espacialmente en un entorno.

 
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Respecto al sistema de recuperación, las regiones laterales del lóbulo temporal,

parecen estar vinculadas con el almacenamiento y recuperación de

información de tipo semántico, es decir, de las palabras y sus significados. Un

ejemplo de ello, es un trastorno conocido como demencia semántica donde el

paciente a pesar de hablar de manera fluida y gramaticalmente correcta, su

discurso es vacio y carente de significado.

Por otra parte, la corteza prefrontal tiene un papel primordial en la evocación

de la información puesto que nos ayuda a tomar fragmentos de la información

almacenada previamente e interpretarlos; por ello, podemos dar solución a un

problema o atender a algunas necesidades de la vida diaria. Los daños en ésta

corteza, pueden generar un síntoma conocido como confabulación que

consiste en una recuperación errada, que lleva a relatar recuerdos de

acontecimientos que no han ocurrido.

Dicho síntoma es característico de un síndrome llamado Korsakoff, que se

presenta en personas con alcoholismo crónico.

Adicionalmente, los lóbulos frontales están implicados en distinguir las memorias

reales, de las imaginarias; también en reconocer entre elementos que nos son

familiares y los aquellos elementos con lo que nos hemos topado, pero que no

hacen parte de nuestra cotidianidad.

 
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Finalmente, los lóbulos frontales se han vinculado, además, a la memoria

prospectiva que es la capacidad que tenemos para recordar actividades que

deben realizarse en el futuro y también a la capacidad de organizar los

recuerdos, por orden temporal.

EMOCIÓN

La respuesta emocional tiene tres componentes, el primero de ellos es el

componente comportamental que se hace evidente a través de los

movimientos musculares que genera la situación. Por ejemplo: saltar sobre una

mesa cuando aparece un ratón.

El segundo componente son las respuestas neurovegetativas que son producto

de la actividad de la rama simpática del sistema nervioso autónomo y que

involucra aspectos, como el aumento de la frecuencia cardiaca, la dilatación

de los vasos sanguíneos, el aumento de la tasa respiratoria.

El tercer componente, son las respuestas hormonales, las cuales refuerzan la

respuesta neurovegetativa y ayudan a aumentar el flujo sanguíneo y a convertir

la glucosa en energía.

Desde el punto de vista neurofisiológico la estructura del cerebro que se

encuentra vinculada con las respuestas emocionales, es la amígdala. Ésta se

 
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ubica en los lóbulos temporales y está constituida por una serie de núcleos,

desde los cuales salen y entran conexiones neuronales; los principales núcleos

son el núcleo medial, el lateral, basal, basal accesorio y el central. Éste último

núcleo merece un particular interés cuando se aborda el tema de la emoción,

puesto que desde allí se envían proyecciones a diferentes estructuras del

cerebro, vinculadas con las respuestas emocionales.

Algunas de las principales regiones del cerebro que reciben aferencias

provenientes del núcleo central, son:

 Hipotálamo lateral: permite la activación del sistema nervioso simpático

generando el aumento de la frecuencia cardiaca y de la presión

sanguínea.

 Núcleo Motor Dorsal del Vago: activación del sistema nervioso

parasimpático.

 Núcleo Parabraquial: aumento de la frecuencia respiratoria.

 Área Tegmental Ventral: activación comportamental (Dopamina).

 Locus Coeruleus: aumento de la vigilancia (Noradrenalina).

 Núcleo Tegmental Dorsolateral: activación cortical (Acetilcolina).

 Núcleo Reticular del Puente Caudal: respuesta de sobresalto.

 Núcleos Motores del Facial y del Trigémino: expresiones de miedo.

 
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También existe evidencia científica que sustenta la importancia del núcleo

central de la amígdala en la emoción, dado que algunos estudios han

mostrado que la lesión del núcleo central reduce o suprime una gran cantidad

de conductas emocionales y respuestas fisiológicas. Adicionalmente, la

destrucción de éste núcleo de animales, extingue los signos de miedo cuando

se enfrentan a estímulos aversivos y los hacen ser más dóciles, cuando son

manipulados por humanos.

Estudios en humanos han evidenciado que las lesiones en la amígdala

disminuyen las respuestas emocionales de las personas al igual que dificultan la

capacidad para adquirir respuestas emocionales.

Agresión e ira

La conducta agresiva se presenta en la mayoría de las especies e implica la

realización de gestos de amenaza o ataques dirigidos hacia otro. Con respecto

a lo anterior, se han realizado estudios que han permitido destacar el papel

relevante que tiene la serotonina en la inhibición de la agresión; se ha

evidenciado que la destrucción de los axones serotoninérgicos del

prosencéfalo, facilitan el ataque agresivo.

Adicionalmente, algunos estudios muestran que niveles bajos de 5-HIAA (un

metabolito de la serotonina) en el líquido cefalorraquídeo, se encuentran

asociados a aumentos de la conducta agresiva en humanos. Por otra parte, la

 
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serotonina también está implicada en la activación de la corteza Prefrontal, la

cual juega un papel importante tanto en las reacciones emocionales como en

la regulación de la expresión emocional. Se ha hecho evidente que las

personas con lesiones orbitofrontales, muestran conducta agresivas y

frecuentemente manifiestan un comportamiento de ira inadecuado. Además,

los estudios en criminales violentos evidencian que este grupo de personas,

tienen un nivel de activación bajo en ésta zona del cerebro.

Es importante señalar que también existe una relación entre hormonas y

agresividad, principalmente se ha encontrado una relación entre aumento de

la testosterona con la conducta agresiva.

Comunicación de las emociones

Los estudios realizados por Darwin acerca de la emoción mostraron cómo las

expresiones emocionales humanas, han venido evolucionando a partir de

expresiones que son similares en otras especies. Desde esta propuesta, se

entiende que las expresiones emocionales son respuestas innatas y no

aprendidas. Dichos estudios de Darwin permitieron observar que personas de

todo el mundo muestran las mismas expresiones faciales para manifestar las

emociones básicas a pesar de su cultura y su ubicación geográfica.

Éstas hipótesis fueron confirmadas por los estudios que realizaron posteriormente

Ekman y Friesen (1980), quienes concluyeron que las expresiones faciales de

 
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felicidad, tristeza, ira y repugnancia, eran patrones de conductas no

aprendidas. Sin embargo, la conceptualización además del significado

(sentimientos) que acompaña dichas expresiones, sí es aprendida y en ella

intervienen factores sociales y culturales.

Sin duda, el hemisferio derecho del cerebro es el más relevante para la

comunicación y el reconocimiento de las emociones. Diferentes estudios han

permitido observar que los aspectos emocionales del lenguaje generan mayor

activación en el hemisferio derecho, que en el izquierdo.

En cuanto al reconocimiento de rostros con expresiones emocionales, la

amígdala en fundamental puesto que las lesiones en éste centro cerebral,

alteran dicha capacidad. Sin embargo, cabe señalar que las lesiones en la

amígdala, no afectan la capacidad de las personas para reconocer

emociones en el tono de voz.

Frente a la expresión de la emoción se ha encontrado que la sustancia blanca

del lóbulo frontal es fundamental para conectar las regiones responsables de los

movimientos voluntarios faciales, con el bulbo raquídeo y la protuberancia;

siendo este circuito primordial para la expresión facial emocional. El estudio

con pacientes con lesiones en la corteza motora primaria, muestra que a pesar

de la parálisis facial, se puede manifestar emociones genuinas. Todo ello no

sucede en pacientes con lesiones en la sustancia blanca del lóbulo frontal.

 
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Finalmente, los estudios de asimetría cerebral han demostrado una mayor

dominancia del hemisferio derecho para la expresión de las emociones.

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