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Descripción del paradigma cognitivo y sus aplicaciones e implicaciones educativas

Este paradigma, puede no ser tan antiguo como el conductista, pero cuenta en sí mismo
con una gran historia de influencias. Según el autor este encuentra sus inicios desde los
tempranos años cincuenta, y tiene influencias tan viejas como los trabajos de Piaget y
Vygotsky. Por otro lado, ha sufrido algunas transformaciones o cambios conceptuales,
sobre todo en lo que respecta a sus nombres y conceptos importantes, tal es el caso de los
nombres de “teoría del procesamiento de la información” y “psicología instruccional”.
El paradigma cognitivo del procesamiento de la información surge en los años
cincuenta aunado a las primeras computadoras. Esta nueva teoría se postuló como una de
las oportunidades más fuertes de cubrir todas las deficiencias teóricas que presentaba el
conductismo, intentaron restaurar el estudio de la mente de la mano de la teoría del proceso
de la información, es decir, la informática computacional. Pero a la larga, como todo nuevo
paradigma científico, surgieron derivaciones y sub-modelos dentro del mismo, cada uno
con una visión un tanto diferente del estudio de la mente, o más en específico, de las
representaciones mentales (también llamadas, estructuras cognitivas, mapas mentales,
marcos, categorías, estrategias, etc.). A pesar de tales derivaciones casi todos tienen en
común el objetivo de responder al menos a tres preguntas, cómo se forman las
representaciones mentales, que estructuras mentales participan en esa formación y cómo
afectan a la conducta visible.
Como se dijo arriba, este paradigma se ayudó para estudiar a las representaciones
mentales, de la analogía de la computadora. Eta fue asimilada de dos maneras, una
metodológica y una instrumental. La primera utilizó esta analogía como un método para
estudiar, por medio de computadoras, el aparato cognitivo humano, derivando en una
ciencia cognitiva. Mientras que la segunda solo la utilizó como un medio para estudiar el
comportamiento humano, esta derivó en un estudio psicológico del ser humano por medio
de la cognición. Al mismo tiempo, cabe resaltar que la primera postura parece haber tomado
tintes materialistas al intentar unificar los procesos cognitivos con los neuronales.
Por otro lado, los fundamentos epistemológicos de la teoría cognitiva se encuentran
fundamentalmente en el racionalismo. En ese sentido se afirma que cada persona, muy a
su manera, elabora representaciones mentales de la realidad en la que vive, de tal manera
que cada sujeto construye una realidad a partir de su mente. Se asume a un sujeto activo
(no pasivo ni determinado por circunstancias ambientales) ante el mundo, reorganizándolo
y asimilándolo cognitivamente. Aunque se debe aclarar que, a pesar de ello, el cognitivismo
no deja de lado la causalidad como medio de explicación del comportamiento, sino que
únicamente pusieron las causas del comportamiento dentro de la persona, en sus
representaciones mentales y la forma en como las usa.
Muchas de las investigaciones realizadas en el paradigma cognitivo se han centrado
en responder a la pregunta de qué estructuras participan en la formación y procesamiento
de las representaciones metales. Entre todas ellas el modelo de procesamiento de la
información de Gagné es uno de los más desarrollados y aceptados. Este se propone una
serie de elementos o instancias por donde la información proveniente del ambiente es
procesada y manipulada para la formación de representaciones mentales y su expresión
en el comportamiento visible. Este modelo se compone de los siguientes elementos:
Receptores, que son aparatos fisiológicos para recibir la información y enviarla a otras
estructuras cognitivas. Memoria sensorial, es la primera instancia cognitiva en donde la
información se almacena y analiza por mecanismos atencionales durante un periodo de 3
segundos. La memoria a corto plazo o de trabajo se encarga de codificar semánticamente
la información que formó una huella en la instancia anterior, el sujeto debe aplicar algunas
estrategias de repetición para asegurar que la información quede guardada en esta
memoria. Luego la memoria a largo plazo se encarga de almacenar definitivamente aquella
información que resultó significativa para el sujeto en la instancia anterior. Esta memoria
almacena los datos en categorías semánticas y funcionales diferentes, cada tipo de
información le permite a la persona realizar diversas tareas. Aunque esta información no es
fiel a la realidad, sino que es modificada e interpretada en función de los intereses y voluntad
de la persona.
Luego de los mecanismos de almacenamiento de la información entran en acción
los generadores de respuesta, los efectores y los mecanismos ejecutivos. Estos son
mecanismos cognitivos y fisiológicos movidos por la información que se recupera de la
memoria a largo plazo, estos movimientos o respuestas generadas pueden ser voluntarias
o automáticas. Por último, los mecanismos ejecutivos comprenden procesos como la
atención, la percepción y las estrategias de procesamiento, aunque todas ellas dependen
del sistema ejecutivo que se encarga de decidir qué hacer, cómo y hacerlo y cuándo
hacerlo, en este sistema se organiza toda la actividad consciente de la persona.
Paralelos a los modelos de almacenamiento de la información, surgieron otros
modelos que estudian de manera diferente el proceso de las representaciones mentales.
Algunos estudiaron aspectos más funcionalistas, en tanto dieron cuenta de las formas o
niveles en los que la persona puede manipular la información que recibe del ambiente para
resolver algún problema, pero con base en su experiencia anterior con información
parecida. Por otro lado, algunos modelos intentaron dar cuenta de la forma en como las
personas utilizan la información para resolver problemas complejos, ello a partir del estudio
de mecanismos de procesamiento y esquematización de la información pertinente para las
situaciones de alta demanda. Estos modelos dieron cuenta de aquellas estrategias de
manejo de la información que utilizan las personas que son expertas en algún área o
actividad específica, en general se puede decir que intentaron teorizar sobre la construcción
del conocimiento que las personas utilizan en la resolución de problemas.
La principal metodología utilizada por este paradigma psicológico es la
introspección, no se usa ninguna otra dado que estudian cosas no materiales, solo se puede
inferir de ellos su existencia u ocurrencia a partir de parámetros observables del desempeño
de la persona y de sus autorreportes. Algunos otros autores han intentado utilizar métodos
experimentales o simulaciones por computadora, pero son casos más raros.
Por otro lado, las implicaciones de este paradigma al campo educativo son varias,
pero la principal de ella es considerar a la educación como un proceso cultural que le
permita al niño desarrollar habilidades conectadas con su vida cotidiana. De esta idea
surgen teorías como la del aprendizaje significativo y la de las múltiples facetas, aunque
ellas podrían englobarse en la llamada “psicología instruccional”, estas teorías han sido
muy influyentes en el campo educativo. Una de las razones para ello es la re-
conceptualización del alumno como agente activo que se representa al mundo de una
manera única y al que debe apoyársele para que desarrolle sus capacidades cognitivas.
Todo alumno posee en sí mismo ciertas habilidades cognitivas, emociones, intereses y
expectativas que deben ser potencializadas y consideradas en el diseño de los planes de
estudios. Ningún alumno llega en blanco a la situación de aprendizaje, y por ello siempre
se debe partir de lo que ya conoce y posee en sus estructuras cognitivas como producto de
su historia. Tomando en cuenta lo anterior, la meta final de la educación, desde esta óptica,
es desarrollar en el niño habilidades y estrategias para resolver problemas de su vida
cotidiana.
En cuanto al papel del maestro en la educación, este es considerado como el
organizador de las experiencias y situaciones de enseñanza que sean necesarias para que
el alumno desarrolle sus potencialidades cognitivas y adquiera aprendizajes significativos
para su vida. El maestro nunca debe subestimar o ignorar aquello que el alumno ya conoce
y posee, pues ello le llevaría a jugar el papel de un transmisor de información que no
cumplirá con el objetivo que se supone, debe cumplir. El profesor, debe permitir al alumno
explorar y dudar sobre las cosas que ocurren a su alrededor, pues ello incentivará dudas
genuinas en él y con ello se comenzará el aprendizaje significativo. Para lograr estos
objetivos, el profesor puede utilizar una serie de técnicas que le permitan activar o despertar
interés en los alumnos hacia los temas a aprender, dirigir la atención de los alumnos hacia
partes específicas de los contenidos de aprendizaje y organizar la información nueva de
manera que se relacione con la que los alumnos ya poseen en sus estructuras cognitivas.
Además, puede ayudar a los alumnos a desarrollar estrategias metacognitivas que le
permitan concientizar sobre sus aprendizajes previos y como es que ellos se relacionan con
los contenidos novedosos que se le presenten, estas estrategias pueden ser entrenadas
por diferentes medios como el modelaje por parte del profesor, la práctica de parte del
mismo alumno, también se pueden usar instrucciones directas o explicitas por parte del
profesor para que el alumno aprenda a usar estrategias de metacognición, o también puede
inducir al alumno a cuestionar y reparar sobre las estrategias o métodos de aprendizaje que
ya domina.
En este paradigma, al igual que en otros, existe una visión sobre lo que implica el
aprendizaje, en este caso se dice que existen aprendizajes, memorísticos, receptivos, por
descubrimientos y significativos, siendo estos últimos el objetivo final del proceso de
educación. Pero para que este pueda darse deben cumplirse algunas condiciones, primero
que nada, el contenido a aprender debe tener una coherencia con la realidad del niño, luego
este material debe ser accesible a sus capacidades y por último, el alumno debe contar la
voluntad de aprender aquello que se le quiere enseñar. Si estas condiciones se cumplen,
entonces el alumno podrá procesar y organizar la nueva información, brindándole un
sentido que lo conecte con su vida cotidiana y sus aprendizajes previos.
Existen otras teorías dentro del mismo paradigma cognitivo desde las cuales se
ofrecen otras definiciones, aunque algo parecidas, de lo que implica el aprendizaje. Una de
ellas es la teoría de los esquemas, que considera a estas estructuras como cúmulos de
información que todas las personas poseen y construyen en su historia personal. Dadas
estas estructuras, el aprendizaje consiste en su modificación, reestructuración o ampliación.
Por otro lado, en esta perspectiva el papel principal del profesor es propiciar en el alumno
que aprenda a aprender y también debe enseñarle a pensar, para ello debe plantearse el
formular objetivos generales, que permitan cierta variabilidad en lo que pueda llegar a
aprender el alumno. De esta manera se pretende que los alumnos no se centren
únicamente en el seguimiento de instrucciones que carecen de sentido o que se centran en
el cumplimiento o emisión de respuestas puntuales que no aportan nada al desarrollo del
aprendizaje significativo. Al respecto se han diseñado algunas taxonomías o clasificaciones
de los objetivos que se deben plantear en los salones de clases, estos van desde los más
sencillos que implican únicamente la memorización hasta los más complejos que implican
la creación o abstracción de ciertos conceptos generales. A diferencia del enfoque
“Ausbeliano” descrito arriba, en este se da un peso más importante a las estrategias
metacognitivas que posea el alumno para monitorear, analizar y modificar sus propios
esquemas cognitivos. A pesar de estas sutiles diferencias, en este enfoque el objetivo final
de la enseñanza es el mismo, lograr el aprendizaje significativo.
Un aspecto que es muy importante a resaltar en el paradigma cognitivo es el que
apunta a una metodología u ordenamiento de los contenidos de enseñanza de orden
inductivo. Es decir, todos los contenidos de aprendizaje deben presentarse, en primera
instancia, de manera general y luego de manera específica. Desde la perspectiva de
algunos autores esto permite que los alumnos no pierdan nunca de vista el contexto general
en donde se suscriben los fenómenos o contenidos de aprendizaje que se plantean en los
planes de estudio. De esta manera el interés del alumno se verá aumentado, pues nunca
estudiará contenidos sin sentido o fuera de contexto. Al final, esta metodología de
enseñanza debería permitir el desarrollo de un aprendizaje contactado con la realidad, es
decir, significativo.
En relación con lo mencionado anteriormente como uno de los objetivos o papeles
que debe cumplir el profesor con el alumno, que refería a enseñarle las estrategias
cognitivas para que piense de manera correcta y eficiente. Según el autor del libro, ha
habido muchos intentos o programas diseñados para cumplir con tal objetivo, en general
ellos plantean la enseñanza de estrategias para que los alumnos utilicen sus recursos
cognitivos y desarrollen nuevos en vista de un aprendizaje de las formas correctas de
pensar. A pesar de ese gran número de planes de enseñanza, muchos de ellos han sido
criticados, pues no cumplen con el objetivo principal del enseñar a pensar, este es lograr el
grado máximo de generalización e independencia por parte del alumno. Esto hace
referencia que con tales estrategias el alumno debería lograr ser capaz de resolver
problemas en todos los ámbitos de su vida cotidiana y no solo en aquellos en los que se le
enseñó.
Ninguna de las estrategias u objetivos que se han presentado anteriormente sirven
si no pueden ser evaluados de alguna manera, ello para corroborar que están funcionando
o guiando a los alumnos y profesores hacia el aprendizaje significativo. En ese sentido, en
la evaluación desde el paradigma cognitivo, poco importa la evaluación de aprendizajes
memorísticos, en su lugar lo que se debe evaluar de manera más profunda es el grado en
que los alumnos han brindado un significado o utilidad en su vida cotidiana a aquellos
aprendizajes que han adquirido en el proceso de instrucción. A pesar de esta perspectiva,
también existen métodos o formas para evaluar aprendizajes declarativos (discursivos o de
repetición), conceptuales (de abstracción y definición), procedimentales (de acción física o
cognitiva) y de actitudes (autoevaluación o evaluación del profesor por medio del discurso
y de las acciones).
Por último, el paradigma cognitivo ha propiciado el desarrollo de investigación
aplicada al campo de la educación. Entre los temas que más se han estudiado se
encuentran todos los que se han presentado hasta ahora, pero a manera de cierre se hará
mención de cada uno de ellos, pues ello también nos permitirá recapitular el impacto de
esta teoría en la educación. Los temas más investigados son; las estrategias de enseñanza
usadas por el profesor, los programas de entrenamiento de estrategias cognitivas,
metacognitivas y de autorregulación del aprendizaje, los programas para enseñar a pensar,
la forma de presentación de los contenidos a enseñar y los sistemas de tutorías o de
enseñanza por medio de tecnologías informáticas.

Referencia:
Hernández, G. (2001). Paradigmas en psicología de la educación. Cap. 6, descripción del
paradigma cognitivo. Pp. 117-167.

Daniel de Jesús Vargas


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