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LITURGIA FUNDAMENTAL

Narciso-Jesús Lorenzo, pbro.


Estudio Teológico Agustiniano

EL CANTO LITÚRGICO

Si M. G. Martimort definió la Liturgia como: “la Iglesia en oración”. J. Ratzinger da un paso más y la
llama: “Un cántico nuevo para el Señor”1.
I-APUNTE ANTROPOLÓGICO
“El canto no sirve para nada”… es algo gratuito; es una forma de lenguaje marcada por la emoción,
sobre todo la alegría. Cómo tal lenguaje emocional es capaz de conectar a muchos en unos mismos
sentimientos y en unas mismas convicciones, en un mismo mensaje. Pensemos por ejemplo en los
himnos nacionales. En todas las formas de culto existe el canto. Y en el cristianismo manifiesta la
comunión plena con Jesucristo.
II-FUNDAMENTO CRISTOLÓGICO DEL CANTO LITÚRGICO
La comunión celestial con Dios es definida como un himno. Cristo ha venido como sumo sacerdote para
establecer esa comunión, expresa en la participación en ese himno celestial. Cuando vino para
comunicar a los hombres la vida de Dios el Verbo que procede del Padre como esplendor de su gloria,
"el Sumo sacerdote de la nueva y eterna Alianza Cristo Jesús, al tomar la naturaleza humana, introdujo
en este exilio terrestre aquel himno que se canta perpetuamente en las moradas celestiales (OGLH 3).
El canto, quizás sea la expresión más plena de la comunión en los sentimientos (pascuales) de Cristo
(cfr. Fi 2, 5). Un ilustrativo ejemplo, de una situación extrema para la fe, es el canto que acompaña el
momento del martirio. Las carmelitas de Compiegne cuando eran conducidas al a guillotina en París
entonaban el Miserere y la Salve y al llegar al lugar del holocausto entonaron el Te Deum2.
III-APUNTE HISTÓRICO-SALVÍFICO
3.1-Apunte sobre el canto en Israel
El canto formaba parte del culto tanto en el Templo, como en la sinagoga. El canto estaba acompañado
de la música, incluso de la danza. Cómo expresión festiva, de júbilo. Cómo acción de gracias y
alabanza. Con una perspectiva escatológica, mesiánica (cfr. Sal 42,10; 47, 2.6; 81,2; 96,1; 98,4.6; Sal
105,1; 149,1; Ex 15,21; Is 42,10).
3.2-Apunte sobre el canto en la Iglesia Primitiva
Pero para los cristianos el motivo de su canto es la obra de la Salvación realizada por Jesucristo el gozo
de la comunidad, y la expresión de la plenitud escatológica, el cántico de los redimidos (Ef 5,18b-20; Col
3,16; Ap 5, 9-14; 14, 2-3; 15,3-4).
3.3-Apunte sobre el canto en la Iglesia primitiva
El canto formaba parte de la identidad del culto cristiano. Plinio el Joven escribía al emperador Trajano
(aprox. 112) pidiendo consejo sobre cómo tratar a los cristianos: Por lo demás, aseguraban que su
máxima culpa o error sólo había consistido en esto: Se reunían, en un día señalado, antes del
amanecer, y cantaban uno tras otro himnos en honor de Cristo, como si este fuera un dios (Ep. X, 96,7).
El canto forma parte del culto de la Iglesia desde la primera hora. Como una herencia de Israel, pero con
una motivación nueva, el motivo de la alabanza a Dios es Jesucristo, porque quien hemos sido
enriquecidos en todo (cfr. 1Co 1,5). Provocando la conmoción del alma que se eleva a Dios. Decía San
Agustín: Cuanto siento que aquellos textos sagrados, cantados así, constituyen un estímulo más
fervoroso y ardiente de piedad para nuestro espíritu que si no se cantaran. Todos los sentimientos de
1 Traducción española, Salamanca 2011. En este libro J. Ratiziger pone los cimientos de la teología de la celebración litúrgica y abre la
perspectiva cristológica de toda reflexión sobre la realidad de esta celebración.
2 El 16 de julio, las prisioneras carmelitas, para recordar la conmemoración de Nuestra Señora del Carmen, compusieron unas letrillas que
escribieron con unos tizones sobre trozos de papel que luego repartieron; todos corearon las canciones de las religiosas con música de la
Marsellesa, el himno revolucionario que nadie les podía prohibir; eran enardecidas loas a la esperanza, un canto de júbilo hecho plegaria y
expresión de una viva fe.

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nuestro espíritu, en una gama variada de matices, hallan en la voz o en el canto sus propias
correspondencias o modos (Conf. X, 33,49).
No obstante entre los Padres hubo sospechas respecto del canto en la Iglesia porque podía convertirse
más en motivo de entretenimiento y deleite mundano, que en una verdadera plegaria. Incluso, como un
instrumento para la difusión de los herejías.
3.3-Intervenciones del Magisterio
El actual Magisterio se ha subrayado la importancia litúrgica del canto, desde San Pio X: mottu proprio
Tra le sollicitudini (1903). Pio XII encíclica Musicae Sacrae (1955). Intrucc. Sac. Congr. Ritos, Música
Sagrada (1958). Concilio Vaticano II, SC 112-121. Instrucción Misicam Sacram (1967). Benedicto XVI
(discursos).
IV-TEOLOGÍA DEL CANTO LITÚRGICO
La Iglesia ha desarrollado una doctrina teológica sobre el canto y la música litúrgica. Lo hallamos en
particular en la OGLH. Lo que se dice sobre el canto para el Oficio Divino, para la Liturgia de las Horas
sirve para la Liturgia en general.
El canto es la forma más expresiva de la oración, dando una mayor solemnidad y facilitando la
participación y la comunión. Se recomienda vivamente a los que rezan el Oficio en el coro o en común el
uso del canto corno algo que responde mejor a la naturaleza de esta oración y que es además indicio de
una mayor solemnidad y de una unión más profunda de los corazones al proferir las alabanzas divinas "
(OGLH 268).
Se va insistiendo cada vez más de pasar a comprender el canto como un elemento accidental en la
liturgia, para comprenderlo como parte intrínseca de la acción litúrgica; en concreto de la expresión de la
oración y por tanto la mejor participación en la plegaria común. Por ello, el canto no ha de ser
considerado en la Liturgia de las Horas como cierto ornato que se añada a la oración, como algo
extrínseco, sino más bien corno algo que dimana de lo profundo del espíritu del que ora y alaba a Dios,
y pone de manifiesto de un modo pleno y perfecto la índole comunitaria del culto cristiano (OGLH 270).
V-ACTUALIDAD DEL CANTO LITÚRGICO
5.1-Luces
Creciente interés por el canto y la música de calidad en la liturgia, tanto en los textos, como en la
música, como en la interpretación. Recuperación modesta de la tradición gregoriana, difusión de
composiciones de calidad. Mayor formación teológica en la comprensión de la música litúrgica y del
canto. A pesar de la escasez de clero, si esfuerzan en muchas diócesis y comunidades en formar y
confiar en este servicio. La valoración “externa” del canto y de la música litúrgica, podría favorecer la
vuelta a su entorno natural que es la celebración litúrgica.
5.2-Sombras
No obstante la realidad en este aspecto es muy variada y necesitada de clarificación, revisión, mejora y
correccion. No existe una conciencia en determinadas latitudes del rito romano sobre la importancia del
canto en la liturgia. Respecto a los sacerdotes: ausencia de una comprensión teología y litúrgica sobre el
canto y la música. Además de una escasa o nula formación en el canto y la música. Ausencia, también,
de criterios sobre las partes que se deben cantar en la Misa. Sobre todo el criterio de solemnidad.
Ausencia del canto en otras celebraciones litúrgicas. Fuera de las catedrales, monasterios, conventos,
seminarios, incluso en todos ellos, en lo que respecta a la Liturgia de las Horas, se dan, a veces,
criterios subjetivos en la concreción de los cantos. El canto parece monopolio de coros, corales,
directores, etc. A esto el olvido de la tradición gregoriana, incluso del ordinario latino de la misa. En
muchos casos, escasa calidad teológica de los textos, o escasa calidad musical. La misma naturaleza
de los cantos olvida su identidad de himnos. Son muchas veces más informativos que orantes.
Gravísimo problema lo constituye el canto en las bodas, y en algunos grupos, con presencia de cantos ni
siquiera religiosos, por ejemplo bandas sonoras, etc.llo, canto no ha de ser
el en la Liturgia de las
consiado

Horas como cierto

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VI-EL CANTO EN LOS RITOS O FAMILIAS LITÚRGICAS


En la mayoría de las familias litúrgicas el canto es sencillamente la forma de la plegaria litúrgica. Un
canto sencillo, tanto para el sacerdote, como para la asamblea; y que se vuelve más elaborado para la
scola o el coro. Así se comprueba en la liturgia bizantina. En algunos ritos no se contemplan el uso de
los instrumentos, por considerar que sólo pude emitir una alabanza digna de Dios aquello que brota de
las almas santificadas por el Espíritu Santo.
VII-LA MUSICA Y LOS INTRUENTOS: AL SERVICIO DE LA LITURGIA
La música está al servicio del canto, con un patrimonio compositivo antiguo, y también alguno de
reciente creación extraordinario. Entre todos los instrumentos sobresale el órgano. Téngase en gran
estima en la Iglesia latina el órgano de tubos, como instrumento musical tradicional, cuyo sonido puede
aportar un esplendor notable a las ceremonias eclesiásticas y levantar poderosamente las almas hacia
Dios y hacia las realidades celestiales (SC 120).
Pero también puede haber cabida para otros instrumentos, con criterio de oportunidad litúrgica. En el
culto divino se pueden admitir otros instrumentos, a juicio y con el consentimiento de la autoridad
eclesiástica territorial competente, a tenor de los arts. 22 § 2; 37 y 40, siempre que sean aptos o puedan
adaptarse al uso sagrado, convengan a la dignidad del templo y contribuyan realmente a la edificación
de los fieles (SC 120).
VIII-CRITERIOS PARA EL CANTO EN LA EUCARISTÍA
1-Por parte de toda la asamblea: A diario, al menos el Aleluya y el Sanctus. Los domingos, también la
antífona del salmo, El Kyrie y el Agnus Dei. En los días más solemnes se cantará el Gloria, incluso el
Padrenuestro (pero sólo si se canta la plegaria eucarística).
2-Propio, sobre todo del coro: El canto de entrada, canto de preparación del altar, canto final. Canto de
comunión, después de la comunión (conjuntamente, coro y asamblea, incluso el coro sólo).
3-Por parte del que preside, al menos: saludo inicial, (saludo antes del evangelio, si no hay diácono) y
saludo final, Plegaria eucarística (ideal toda): prefacio, relato-consagración y doxología. No cante las
oraciones menores: colecta, sobre las ofrendas y después de la comunión, si no se canta el prefacio, y
la doxología.
No existe el canto de la paz.
IX-ALGUNAS CONSIDERACIONES PASTORALES
Es necesario situarnos ante el canto, no como ante un tema de iniciativa personal o de grupo. Debe
estar motivado por:
1-responder a la acción litúrgica: al rito, al momento celebrativo, al tiempo litúrgico.
2-Ha de expresar la fe de la Iglesia.
3-Expresar la comunión de todos, más allá del grupo, de la parroquia, incluso del tiempo presente, para
ser un cántico unánime y concorde, patrimonio común de tiempos presentes, pasados y futuros.
4-Debe poseer calidad musical y textual.
5-Tanto cantores, como músicos, deben comprender su función como un servicio, un ministerio, y debe
realizarse con competencia y piedad.
6-los instrumentos y los estilos musicales deben saber integrar el maravilloso patrimonio existente en la
Iglesia, con las sensibilidades de los tiempos.
7-Tanto la plegaria, como la plegaria cantada, como la acción litúrgica en general deben dar cabida al
silencio3.

3 La Liturgia de la Palabra se debe celebrar de tal manera que favorezca la meditación; por eso hay que evitar en todo caso cualquier forma de
apresuramiento que impida el recogimiento. Además conviene que durante la misma haya breves momentos de silencio, acomodados a la
asamblea reunida, gracias a los cuales, con la ayuda del Espíritu Santo, se saboree la Palabra de Dios en los corazones y, por la oración, se
prepare la respuesta. Dichos momentos de silencio pueden observarse oportunamente, por ejemplo, antes de que se inicie la misma Liturgia de
la Palabra, después de la primera lectura, de la segunda y, finalmente, una vez terminada la homilía[cfr. OLM 28] (OGMR 56).