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La teoría de la complejidad

La complejidad es un paradigma que intenta explicar la realidad y el mundo desde una


perspectiva alternativa a la que utiliza la ciencia clásica o moderna. Ésta surge en los
años ochenta en el siglo XX, pero como antedecente se fundamenta esencialmente en
la teoría del caos.

El pensamiento científico clásico occidental, según Morin, está basado en el paradigma


de simplificación, que tiene como principios la simplificación, la reducción y la
disyunción. Además, el positivismo lógico, que se funda en la lógica y la realidad
empírica, gobierna la forma de pensamiento científico por excelencia, a través de la
inducción y el establecimiento de leyes que se entienden como universales.

El principio de simplificación postula que la complejidad de los fenómenos y la


diversidad de los seres y de las cosas son sólo aparentes, y por tanto, pueden
explicarse por medio de elementos básicos que no contemplan su totalidad y su
interacción con el medio. Esto a su vez hace referencia a la causalidad simple, que de
forma aislada predice el efecto de la causa de una manera totalmente lineal.El principio
de reducción se refiere al aislamiento de un objeto o fenómeno que se convierte en
elemental, que pierde su complejidad.
Y finalmente, el principio de disyunción termina por separar o disociar el fenómeno de
todas sus posibles dimensiones y realidades.
Como se puede ver, estos principios terminan por explicar la realidad desde una sola
perspectiva, alejando otras alternativas etiquetándolas de poco objetivas y poco
probables, aislando a los sistemas de sus interacciones con otros sistemas y evitando
las explicaciones no lineales, aleatorias y complejas.

Como respuesta, la teoría de la complejidad busca dar sentido a la vida y a la ciencia


atendiendo a los sistemas complejos en lugar de sólo a los simples, teniendo en cuenta
que ambos sistemas se complementan y que la ciencia moderna no es suficiente para
explicar su relación.
Los sistemas complejos se caracterizan por ser variables, por relacionarse de forma
dinámica y tener una autoorganización; presentan cambios inesperados, pues
aumentan su complejidad según evolucionan y generan otros sistemas complejos.
Además sus límites no están claramente definidos, se ven afectados por las
condiciones iniciales que los generan y sus interacciones no son lineales, sino caóticas
y también estables.

Para pensar la complejidad, es necesario comprender los principios fundamentales de


la misma:

 El principio dialógico, presenta dos lógicas que se contraponen pero mutuamente


necesarias. Se presenta el orden y el desorden, la determinación y el azar,
organizándose mutuamente. (Morin, 1996)
 El principio recursivo o de retroacción, plantea que un efecto puede actuar sobre
la causa, rompiendo la noción de linealidad y permitiendo a los sistemas cambiar
sus comportamientos (Morin, 1996).
 El principio hologramático, mediante el cual no sólo la parte está en el todo, sino
el todo está en la parte. Esta idea trasciende al reduccionismo que sólo ve las
partes, y al holismo que sólo contempla la totalidad (Morin, 1988).
 La noción de autopoiesis, propone que los sistemas aotopoiéticos se organizan
de manera cerrada, es decir, que se construyen y producen a sí mismos y no
externamente pero que reciben y producen información de forma constante y
abierta (Luhman 1982).
 Noción de adaptabilidad de los sistemas complejos que tienen la capacidad
potencial de actuar individualmente, fungiendo como agentes del cambio, e influir
sobre los demás, abandonando las rutinas y adaptarse a nuevas exigencias del
entorno cambiando (Luhman 1982).
 Noción de sistema abierto, que combina orden por equilibrio y orden producido
fuera del equilibrio, generando la posibilidad de que exista más de un principio
organizador del sistema (López Pettit 1993).
 Noción de coevolución o de adaptación y evolución conjunta, plantea que los
sistemas complejos evolucionan y se transforman en conjunto con su entorno y
éste a su vez, lo hace gracias a los sistemas (Rosenau 1998).
 Noción de estructura como cualidad de estabilidad, que garantiza la persistencia
del sistema en el tiempo, pero que se reproduce cambiando (Navarro 1994).

Cabe mencionar, que la teoría de la complejidad es una teoría que no tiene una
solución única, es decir, que propone diversas soluciones. También es una teoría
fundamentada en la incertidumbre, pues considera al universo como probabilístico y
azaroso, impredecible hasta cierto punto. No considera el aislamiento de los sistemas
por medio de disciplinas independientes, sino que trata de visualizarlo desde una
perspectiva transdisciplinaria unificada que entienda a los sistemas de forma integral y
completa, esto con la finalidad de dar propuestas alternativas, de brindar más
posibilidades a la realidad conocida, de no cerrar sus explicaciones y hacerlo además,
por medio de fundamentos matemáticos. Una aclaración importante, es que la teoría de
la complejidad se considera una teoría formal, no desde el positivimo o la ciencia
clásica, sino desde otros términos que le dan rigor conceptual, matemático, sintáctico,
semántico e informático.

Referencias

Reynoso, C. (2007). Edgar Morin y la complejidad: elementos para una crítica. Grupo
Antropocaos.

Carrizo, L., Espina Prieto, M., & Klein, J. T. (2004). Transdisciplinariedad y complejidad
en el análisis social.

Maldonado, C. (2009). Complejidad: revolución científica y teoría. Bogotá: Editorial


Universidad del Rosario.