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JURISPRUDENCIA

Roj: SAP B 13396/2015 - ECLI: ES:APB:2015:13396


Id Cendoj: 08019370202015100871
Órgano: Audiencia Provincial
Sede: Barcelona
Sección: 20
Fecha: 17/12/2015
Nº de Recurso: 188/2015
Nº de Resolución: 915/2015
Procedimiento: Apelación penal
Ponente: MARIA CELIA CONDE PALOMANES
Tipo de Resolución: Sentencia

AUDIENCIA PROVINCIAL
DE BARCELONA
SECCIÓN VIGÉSIMA
ROLLO APELACIÓN APPEN NÚM. 188/2015-F
PROCEDIMIENTO ABREVIADO 128/2014
JUZGADO DE LO PENAL NÚM. 3 DE BARCELONA
SENTENCIA Nº.
Ilmo Sr e Ilmas. Sras.
D. JOSÉ EMILIO PIRLA GOMEZ
Dña MARÍA CONCEPCIÓN SOTORRA CAMPODARVE
Dña. MARÍA CELIA CONDE PALOMANES
Barcelona, a 17 de diciembre de 2015
VISTO ante esta Sección el rollo de apelación nº.188/2015 APPEN F, formado para sustanciar el recurso de
apelación interpuesto, contra la sentencia dictada el 15 de junio de 2015 en el Juzgado de lo Penal nº 3 de
los de Barcelona en el Procedimiento Abreviado num. 128/2015 seguido por un delito de malos tratos y un
delito de amenazas, por el condenado en la instancia, Jon , representado por el Procurador Jordi Cusco
Fernández y defendido por el Letrado Ricardo Miracle Lavilla, parte apelada la acusación particular de Lorena
representada por la Procuradora Marta Lujua Casabón y defendida por el Letrada Begoña Martínez Marín y
el Ministerio Fiscal; y actuando como Magistrado Ponente Doña MARÍA CELIA CONDE PALOMANES quien
expresa el parecer unánime del Tribunal, previa deliberación y votación.

ANTECEDENTES DE HECHO
PRIMERO.- En el Juzgado de lo Penal número 3 de Barcelona y con fecha 15 de junio 2015 se dictó Sentencia
cuya parte dispositiva es la siguiente: FALLO:
CONDENO al acusado Jon como autor penalmente responsable de un delito de malos tratos en el ámbito
doméstico ya definido, sin concurrir circunstancias modificativas de la responsabilidad criminal , a la pena de
UN AÑO DE PRISION con inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la
condena , y pena accesoria de prohibición de comunicación por cualquier medio y prohibición de acercarse a
Lorena , a su domicilio, lugar de trabajo, lugar que frecuente, o lugar donde se encuentre, a una distancia no
inferior a mil metros por tiempo de TRES AÑOS.
CONDENO al acusado Jon como autor penalmente responsable de un delito de amenazas previsto y penado
en el artículo 174.4 y 5 del CP , sin concurrir circunstancias modificativas de la responsabilidad criminal, a

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la pena de UN AÑO DE PRISION con inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo durante el
tiempo de la condena , y pena accesoria de prohibición de comunicación por cualquier medio y prohibición de
acercarse a Lorena , a su domicilio, lugar de trabajo, lugar que frecuente, o lugar donde se encuentre, a una
distancia no inferior a mil metros por tiempo de TRES AÑOS.
CONDENO al acusado Jon como responsable civil a indemnizar a Lorena por los quince días no impeditivos,
en la cantidad de 300 € (TRESCIENTOS EUROS).
Jon responderá por las costas procesales devengadas en el presente procedimiento.
SEGUNDO.- Notificada dicha resolución a todas las partes interesadas, contra la misma se interpuso recurso
de apelación por el acusado, Jon , condenado en la instancia, en el que tras efectuar las alegaciones que
estimó pertinentes pidió:
Con estimación del primer motivo de apelación revocar la sentencia recurrida, dictando en su lugar otra por la
que se absuelva del delito de malos tratos del artículo 153.1.3 del CP por el que fue condenado.
Subsidiariamente con estimación del segundo motivo de apelación, revocar la sentencia recurrida dictando
otra en su lugar por la que se absuelva al recurrente del delito de malos tratos declarando, en su lugar, que los
hechos son constitutivos de una falta de lesiones del artículo 617 del CP .
En defecto de lo anterior aprecie la atenuante de embriaguez en la actuación del recurrente.
Subsidiariamente se aprecie la infracción del artículo 72 del CP y se anule la sentencia y se dicte nuevo fallo
donde se explicite el motivo de las máximas penas impuestas al condenado en grado y extensión.
TERCERO.- Admitido a trámite dicho recurso se dio traslado del mismo al resto de las partes personadas, para
que en el término legal formularan las alegaciones que tuvieren por conveniente a sus respectivos derechos,
adhiriéndose parcialmente al recurso el Ministerio Fiscal quien solicitó que se impusiese la pena de privación
del derecho a la tenencia y porte de armas por tiempo de 3 años que solicitó el Ministerio Fiscal por el delito de
maltrato del artículo 153. 1 del CP y un delito de amenazas del artículo 171. 4 y 5 del CP al no haber impuesto
el juez tal pena y ser ésta de carácter preceptivo en ambos delitos. Evacuado dicho trámite se remitieron las
actuaciones a esta Sección Vigésima de la Audiencia de Barcelona.
CUARTO.- Recibidos los autos y registrados en esta Sección y sin celebrarse vista pública al no solicitarse ni
estimarse necesaria, quedaron los mismos para Sentencia.

HECHOS PROBADOS
ÚNICO-. Se aceptan los de la instancia que se dan por reproducidos y que son del siguiente tenor: Queda
acreditado que el acusado Jon mayor de edad, natural de Rusia, con NIE NUM000 , sin antecedentes penales
computables a efectos de reincidencia , cuyos restantes datos de filiación obran en las actuaciones; el día 8 de
marzo de 2015, sobre las 16.00 horas, se encontraba en el domicilio familiar sito en la CALLE000 nº NUM001
piso NUM002 , puerta NUM003 , de Barcelona, comenzando una discusión en la que en el transcurso de la
misma, con ánimo de menoscabar la integridad física de su esposa en ese momento Lorena , y con evidente
ánimo discriminatorio por razón de género, la retorció ambos brazos, así como el dedo indicie de la mano
derecha, agarrándole del cuello con las manos, apretando con fuerza, al tiempo que le decía con ánimo de
amedrentarla con la conminación de un mal futuro y determinado "te voy a hundir la nuez y te voy a matar"
causando en la señora Jon una situación de desasosiego e intranquilidad intensa ante la futura e inmediata
realización de la posible amenaza.

FUNDAMENTOS DE DERECHO
PRIMERO-. En el primer motivo del recurso se alega error de hecho en la valoración de la prueba por parte
de la sentencia recurrida. Al desarrollar tal alegación se dice que el juez no dio credibilidad a la declaración
del recurrente en cuando dice que obró en legítima defensa porque éste no denunció a su mujer, porque no
se han objetivado las lesiones sufridas por el recurrente, y porque la declaración de la mujer fue coherente,
otorgándole verosimilitud y credibilidad al estar corroborada por un parte médico y la declaración de la hija.
No obstante según el recurso tal valoración del juez es errónea:
1) En primer lugar porque si bien es cierto que el recurrente no denuncia a su ex mujer el motivo por el que
no lo hizo entra dentro de su intimidad personal y aunque el recurrente explicó en el plenario la razón por la
que no denunció a su mujer con una frase desafortunada diciendo que no lo hizo porque solo es una mujer
hay que tener en cuenta otra frase que pronunció el recurrente diciendo que así es la cultura de su país, y con
ambas frases lo que quería decir es que no denunciarla es un acto de caballerosidad. Según la sentencia no

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hay pruebas objetivas de la agresión de la denunciante al recurrente pero en el atestado policial aparece un
informe del CAP de San Marti de 8 de marzo de 2015 en el que se refleja que el recurrente presentaba múltiples
erosiones por arañazos con signos de sangrado agudo y que el apelante manifestó al facultativo que se las
había ocasionado a su pareja. Asimismo en el informe del médico forense del recurrente constan múltiples
heridas y a pesar de esto el juez dice que las lesiones no estaban suficientemente objetivadas. Y la propia
víctima dice que su hija al ver al apelante sangrando decidió a llamar a la policía.
2) El juez otorgó credibilidad a la versión ofrecida por la Sra Jon pero la misma no se ajusta a la realidad
porque ésta declaró ante los mossos que su marido la estaba asfixiando, que ella en último esfuerzo para
defenderse le dio un empujón y que en esta acción le arañó la cara involuntariamente, declaración que repitió
cuando declaró en instrucción y en el plenario; ésta declaración es incompatible con el informe del médico
forense del recurrente ya que con un solo empujón o un arañazo fortuito no se producen las catorce heridas en
la cara que tenia el recurrente. Este informe demuestra que la denunciante atacó al recurrente de otra forma
de lo contrario no se entiende que incluso el forense encontrase hasta un arañazo dentro de una fosa nasal del
recurrente. Y la versión de la denunciante es reproducida por su hija casi con las mismas palabras con lo que
si miente la madre miente la hija. Y prueba de ello es que la hija en su declaración en instrucción manifestó
que ella misma hace un año había sido agredida por su padre, que no lo denunció si bien dijo que tuvo que ir al
médico y que éste le comentó que pasaría el informe el juzgado no obstante no consta ningún procedimiento
en ningún juzgado.
.
3) El relato que ofrece la denunciante es tremendista, explicó que su esposo primero le retorció un brazo ,
después un dedo y al final le agarró el cuello con las dos manos, que la apretó fuertemente diciéndole que le iba
a romper la nuez, que ella se miró al espejo y que estaba amoratada. En el juzgado de instrucción añadió que
estaba roja, que no podía respirar, que su marido llevaba un rato apretando y que su marido sabe cómo matar
con un dedo. La hija de la denunciante amplió el relato diciendo que cuando el apelante estaba agrediendo a
su madre, los ojos de ésta le palpitaban. Este relato no casa con los partes médicos de la recurrente así en
el primero se objetivan solo erosiones en zona cervical, contusión en brazo derecho y en un dedo de la mano
prescribiéndole como única medicación ibuprofeno; y en el informe del médico forense de la denunciante
solo se constata dolor en el referido dedo, hematoma en brazo derecho, erosiones muy leves, superficiales y
pequeñas en los costados del cuello. Si la versión de la denunciante fuera cierta no presentaría un hematoma
solo en un brazo ya que dice que su marido la agarró del cuello durante mucho tiempo con lo que en la
garganta mostraría hematomas de más intensidad. Además no resulta verosímil que estando a punto de morir
estrangulada la denunciante tuviese tiempo de mirase al espejo para ver como estaba.
4) La declaración del Mosso d'escuadra con TIP NUM004 es muy significativa;así dice que al llegar al domicilio
de las partes encontraron al recurrente herido y a ella solo con rozaduras, y que detuvieron al recurrente porque
la señora le dijo que ya había sido objeto de otros actos de violencia doméstica anteriores, no obstante en el
atestado no constan denuncias previas.
5) Se indica en la sentencia que los hechos fueron presenciados por un nieto del imputado sin embargo en
ninguna declaración la madre del menor dice tal cosa es más lo que dice es que los niños estaban en el rellano
de la escalera y no presenciaron los hechos que ocurrieron en el cuarto de baño. En todo caso los niños son
muy pequeños, uno de dos meses y otro de dos años, por lo que aun de presenciar el hecho no pueden tener
conocimiento o comprensión de lo ocurrido, pues nadie tiene recuerdo de esa edad por lo que no debe aplicarle
la agravante del artículo 153.1. 3 del CP .
6) Por el contrario la declaración del recurrente es compatible con las lesiones que se recogen en los partes
médicos. Así mantuvo siempre que ante la agresión de su mujer lo único que hizo fue tratar de defenderse
sujetándola por un brazo.
Hasta aquí lo expuesto en esta primera alegación del recurso de apelación en el básicamente se alega error
en la valoración de la prueba y se hace una interpretación de la prueba practicada distinta a la que hizo
el juez pretendiendo que se niegue credibilidad a la denunciante y a su hija y se le otorgue al recurrente
fundamentando esencialmente su argumentación en los partes médicos de denunciante y recurrente.
Hemos de decir empleando palabras de la STS de 16 de febrero de 2012 , que la ponderación del resultado
probatorio obtenido, valorándolo y sopesando la credibilidad de las distintas pruebas contradictorias, compete
al tribunal que presenció la prueba de cargo a través del correspondiente juicio valorativo, del cual en casación
y en apelación sólo cabe revisar su estructura racional en lo que atañe a la observancia por el tribunal
de instancia de las reglas de la lógica, los principios de experiencia o los conocimientos científicos. Fuera
de esa racionalidad del juicio valorativo son ajenos al objeto de la casación los aspectos del mismo que
dependen substancialmente de la inmediación, o sea de la percepción directa de las declaraciones prestadas

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en presencia del tribunal. Sobre esta cuestión del control casacional o en segunda instancia de la valoración
probatoria, ha dicho el TS en STSS 1278/2011 de 29-11 ; 131/2010, de 18-1 ; y 458/2009 de 8-4 , reiterando la
doctrina anterior que ni el objeto del control es directamente el resultado probatorio, ni se trata en casación ni
en apelación de formar otra convicción valorativa ni dispone de la imprescindible inmediación que sólo tuvo
el tribunal de instancia.
En este caso compartimos la valoración imparcial del juez que fundamentó la condena no solo en la
declaración de la denunciante sino también en la de una testigo presencial, hija del matrimonio. Se arguye en
el recurso que la declaración de la mujer y su hija no son compatibles con el parte médico de la denunciante
ya que de haber ocurrido los hechos como los cuenta la denunciante las lesiones de ella tendrían que ser más
graves , ni con el parte médico del apelante que revela lesiones que no casan con la explicación que de tales
lesiones ofrece la denunciante al decir que solo apartó al recurrente cuando él le estaba apretando el cuello
arañándolo sin querer.
No obstante a pesar de lo que parece desprenderse del recurso las lesiones del apelante no eran más graves
que las de la denunciante, al contrario eran similares. Así en el parte médico del recurrente se refleja que las
lesiones que presentaba tardaron 7 días en curar (página 72) y las de la denunciante tardaron 10 días en curar
(página 58).
Independientemente de la entidad de las lesiones de ambos lo cierto es que los hechos tal y como se recogen
en la sentencia quedan acreditados por el testimonio de la hija del recurrente que estaba presente y confirma
la versión de su madre al decir que vio como su padre agarraba a su madre de la mano y de un dedo, y después
la agarraba del cuello apartando su madre a su padre para defenderse. Se argumenta en el recurso que las
14 erosiones que presentaba el recurrente en la cara no son compatibles con lo relatado por la denunciante
y la testigo, que una de las erosiones que presentaba el apelante incluso se ubica en el interior de una fosa
nasal, no obstante este argumento tampoco va a prosperar. En efecto no existe pericial en la causa que indique
si estas lesiones que presentaba el recurrente son más compatibles con un arañazo directo o defensivo no
obstante lo que es evidente es que las lesiones que presentaba son compatibles con arañazos y no descartan
que éstos se produjeran en un acto de defensa de la denunciante; incluso la lesión en el interior de la nariz
parece más compatible con una lesión defensiva que directa porque precisamente la ubicación de esta lesión
indica que la persona que la propina no veía exactamente el lugar de la cara a donde se dirigía el arañazo y ello
concuerda con lo que declara la denunciante. En definitiva los partes médicos no demuestran la equivocación
del juzgador que se basó en una declaración de la denunciante y la de su hija sin que las razones aducidas en
el recurso demuestren un error evidente al otorgarles credibilidad.
Se dice en el recurso que la hija de la denunciante faltó la verdad y que ello se demuestra porque dijo que hace
un año ella acudió al médico porque la había agredido su padre y así se lo dijo al facultativo comunicándole
éste que enviaría el parte al juzgado y a pesar de tal declaración no hay constancia de tal procedimiento.
Tampoco este dato demuestra que la hija falte a la verdad porque no existe constancia que se hayan realizado
averiguaciones para determinar si existe un procedimiento vivo o archivado contra el apelante iniciado a raíz
de un parte médico.
Por otra parte sorprende al recurrente que la denunciante diga que mientras su marido la agredía se miró en
el espejo y vio que tenía la cara amoratada pero el relato de la denunciante en el plenario en este punto no
es ilógico ni sorprendente. En efecto dice la denunciante en juicio a preguntas de la defensa que se vio en el
espejo porque los hechos ocurrieron en el baño (hecho reconocido por el propio apelante) y ella estaba frente
al espejo (Minuto 20.39 del cd de juicio) por lo que es evidente que podía verse.
En otro orden de cosas se hace una interpretación interesada en el recurso de una manifestación que efectúa
la denunciante en dependencias policiales cuando dice que su hija llamó a la policía al ver el estado que
estaba el padre, al interpretar que la madre cuando dice estado se refiere a que estaba sangrado sin embargo
del contexto de la declaración del madre y de la hija de se desprende que el estado a que se refería no era
que estaba sangrando sino al estado de agresividad. Esta interpretación resulta asimismo corroborada por la
declaración del mosso d'escuadra NUM005 que descarta que el recurrente estuviese sangrando al explicar
que lo único que tenía eran arañazos pero que no sangraba abundantemente (minuto 35.39). Los dos agentes
asimismo dicen que la denunciante tenía un dedo inflamado y rojeces en el cuello.
Consecuentemente ratificamos la valoración del juez que dio credibilidad a la denunciante y a una testigo
presencial, la hija del matrimonio, que dice que claramente que las heridas que su padre presentaba se las
hizo su madre para defenderse pues éste le estaba apretando fuertemente el cuello y que además antes de
apretarle el cuello ella vio como su padre le apretaba la mano y un dedo a su madre pidiéndole dinero (28.01);
valoración que no podemos variar nosotros que no hemos oído ni a las partes ni a la testigo, y tal valoración no
resulta contradicha por datos objetivos como los partes médicos a pesar de los esfuerzos de la defensa para

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argumentar en este sentido. Además el apelante en juicio dijo que su relación con su hija era normal (minuto
7.53) por lo que no parece que exista ningún ánimo en la hija del recurrente de perjudicarlo en beneficio de
su madre. Por ultimo hemos de poner de relieve saliendo al paso de otra de las alegaciones que se hace en
el recurso, que el juez no se basó para condenar exclusivamente en una frase que el apelante dijo en juicio y
que reprodujo en la sentencia, sino principalmente en la declaración de la hija de la denunciante y recurrente.
Efectivamente la sola frase a que se hace referencia en el recurso no sería suficiente para fundar una sentencia
condenatoria sobre todo teniendo en cuenta que el apelante declaró en ruso y fue traducido por lo que no
podemos saber si efectivamente tal frase realmente refleja el machismo que parece al decir que no denunció
a su mujer porque es solo una mujer.
Por último tampoco está de acuerdo el recurrente con que se entienda probado que en el momento de los
hechos estaba presente un nieto suyo ya la propia hija del recurrente, madre del menor, no sitúa en el lugar a
sus hijos sino en el rellano de la escalera por lo que debe dejarse sin efecto la agravación por la presencia de
menores. Tampoco compartimos tal argumento, ya el hecho se cometió en el domicilio familiar de la víctima ,
el recurrente, su hija y sus nietos; sus nietos en ese momento estaban en el rellano de la escalera así resulta a
de la declaración de la denunciante , de la hija y el hecho se produce en el baño por lo que el hecho de que estén
en el rellano con la puerta abierta ( así la hija dice que ella estaba entrando y saliendo para ver que ocurría
entre sus padres y porque no quería dejar a sus hijos solos en el rellano), justifica de por si la agravación con
independencia de la edad de los menores. Pero es que además la denunciante refiere que una de las veces
que su hija se acercó al baño vino detrás el niño mayor (minuto 19.12) por lo que tal hecho consignado en los
hechos probados resulta de la declaración de la denunciante. En definitiva debemos confirmar la valoración
de la prueba efectuada por el juzgador.
SEGUNDO.- Subsidiariamente a la petición de absolución se alega infracción del artículo 153.1 y 3 del CP
solicitando la condena como falta de lesiones y de amenazas ya que como mucho lo que podría entenderse
es una agresión mutua. Se considera en el recurso que no resulta de aplicación ni el artículo 153.1 y 3 ni el
artículo 171 del CP sino el articulo 617 que recogía la falta de lesiones y el articulo 620 que recogía la falta de
amenazas; citando diversas resoluciones en apoyo de tal pretensión.
Tampoco va a prosperar tal petición porque como veíamos en este caso no existió una pelea mutua sino una
agresión del apelante a su esposa y un acto defensivo de ésta y los hechos encajan en los preceptos aplicados
por el juez.
Al respecto hemos de poner de manifiesto el criterio jurisprudencial plasmando en el auto del Tribunal Supremo
de fecha 31 de julio de 2013 , que descarta la necesidad de la concurrencia de un elemento subjetivo para la
culminación del delito, aunque basándose en la sentencia del TC 159/2008, de 14 de mayo , refiere que para
la culminación del tipo se precisa la existencia de una situación objetivo de dominación.
En efecto declara el citado auto del TS que " Es verdad que de acuerdo con la jurisprudencia constitucional para
la aplicación del art. 153 .1 CP se exige un sustrato que ponga de manifiesto que la agresión, se enmarca en el
contexto de una reprobable concepción implantada en ámbitos culturales o sociales de predominio del varón
sobre la mujer. Pero eso no significa que sea necesario un elemento subjetivo peculiar o un dolo específico.
La presunción juega en sentido contrario. Sólo si consta o hay evidencias de que el episodio, concreto o
reiterado, de violencia es totalmente ajeno a esa concepción que ha estado socialmente arraigada, y que la
agresión o lesión obedece a unas coordenadas radicalmente diferentes, no habría base para la diferenciación
penológica y habrá que castigar la conducta a través de los tipos subsidiarios en que la condición de mujer
del sujeto pasivo no representa un título de agravación penológica. Pero en principio una agresión en ese
marco contextual per se y sin necesidad de prueba especial está vinculada con la concepción que el legislador
penal se propone erradicar o al menos reprobar. Y añade a propósito de la antijuricidad que "La presencia de
una mayor antijuricidad, así definida, no es una presunción iuris et de iure. No siempre que concurren todos
los elementos objetivos típicos del art. 153 .1 º se podrá apreciar ese mayor desvalor. No son descartables
a priori situaciones en que excepcionalmente la conducta escape totalmente de ese sustrato de intolerable
asimetría arraigada que justifica la mayor sanción y que, en consecuencia, no deba castigarse por la vía
del art. 153 .1º para no incurrir en una discriminación no legítima constitucionalmente... Ahora bien eso no
se traduce en un inexigible elemento subjetivo del injusto que es lo que hace a juicio de este Instructor de
manera improcedente, la tesis interpretativa que antes se ha expuesto. No es algo subjetivo, sino objetivo,
aunque contextual y sociológico. Ese componente "machista" hay que buscarlo en el entorno objetivo, no en
los ánimos o intencionalidades. Cuando el Tribunal Constitucional exige ese otro desvalor no está requiriendo
reiteración, o un propósito específico, o una acreditada personalidad machista. Sencillamente está llamando a
evaluar si puede razonablemente sostenerse que en el incidente enjuiciado está presente, aunque sea de forma
latente, subliminal o larvada, una querencia "objetivable", dimanante de la propia objetividad de los hechos, a

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la perpetuación de una desigualdad secular que quiere ser erradicada castigando de manera más severa los
comportamientos que tengan ese marco de fondo"
Aplicando tal supuesto al presente caso es evidente que los hechos se produjeron en un entorno objetivo
de dominación del apelante hacia su pareja. En efecto el apelante le exige el dinero a su mujer agarrándola
fuertemente por la mano y un dedo y posteriormente le aprieta el cuello y aunque ella se defendió los hechos
probados no reflejan una pelea en igualdad de condiciones sino una agresión del marido hacia su esposa y
una acción defensiva de ésta.
TERCERO.- En la tercera alegación del recurso se alega infracción del artículo 21.2 del CP reprochado al juez
que entendiese que no había quedado acreditada tal circunstancia atenuante a pesar de que la denunciante
dijo que su marido llegó a casa borracho, el mosos d'escuadra con TIP NUM006 declaró que el hombre
presentaba síntomas de encontrarse bajo los efectos del alcohol y en el mismo sentido se pronunció la hija
del denunciante.
Es preciso recordar el criterio jurisprudencial reiterado según el cual las circunstancias modificativas de la
responsabilidad han de estar acreditadas como el hecho típico de que dependen ( SSTS 15.9.98 , 17.9.98 ,
19.12.98 , 29.11.99 , 23.4.2001 , STS. 2.2.200, que cita STS. 6.10.98 , en igual línea SSTS. 21.1.2002 ,
2.7.2002 , 4.11.2002 y 20.5.2003 , 17.10.2013 que añaden que no es aplicable respecto de las circunstancias
modificativas el principio in dubio pro reo).
Y en este caso efectivamente tanto la denunciante como su hija y los mossos d'escuadra relatan que el
apelante estaba bebido pero ello no es suficiente para entender que por efecto de la bebida tuviese mermadas
sus facultades volitivas e intelectivas. La merma de facultades del apelante resulta dudosa a la vista del parte
médico del mismo en el que no se recoge ningún síntoma al respecto (página 21) por lo que no procede
apreciar la atenuante.
CUARTO.- Vamos a examinar en este fundamento la alegación quinta del recurso, dejando para el siguiente
la cuarta que se refiere a la extensión de la pena. En la quinta y última alegación del recurso se arguye
infracción del artículo 24 de la CE añadiendo una invocación del principio in dubio pro reo. Y al desarrollar
tal alegación además de indicar que el iter discursivo de la sentencia que conduce de la prueba al fallo es
ilógico e insuficiente se pone de relieve asimismo que la juez de instrucción con base a los mismas pruebas
no otorgó la orden de protección explicando que a la denunciante se le apreciaron lesiones leves difícilmente
compatibles con lo que ella narraba e incluso no descartaba la instructora la existencia de móviles espurios.
Esta alegación del recurso decae asimismo ya que como decíamos en el fundamento de derecho primero el
juez contó con prueba suficiente y la valoró correctamente motivando debidamente la sentencia. Y en relación
al principio in dubio pro reo, también invocado en el recurso, lo primero que conviene recordar es que, tal y como
explica la STS 26 de febrero de 2013 con cita de otras anteriores, dicho principio no tiene acceso a la casación
(tampoco a la apelación) por suponer una valoración de la prueba que está vedada a las partes, con arreglo
a lo establecido en el art. 741 LECr ., pero esta doctrina quiebra cuando es el propio Juez sentenciador el que
en sus razonamientos nos muestra unas dudas evidentes. En estos casos es preciso examinar en apelación
la existencia y aplicación de tal principio favorable al reo. Por tanto, el principio "in dubio pro reo" si puede
ser invocado para fundamentar la apelación cuando resulte vulnerado en su aspecto normativo, es decir, en
la medida en la que esté acreditado que el Juez ha condenado a pesar de la duda. Por el contrario, no cabe
invocarlo para exigir al Juez que dude, ni puede pedir a los jueces que no duden. La duda del Juzgador, como tal,
no es revisable en apelación, dado que el principio "in dubio pro reo" no establece en qué supuestos los jueces
tienen el deber de dudar, sino cómo se debe proceder en caso de duda ( STS 1186/95, de 1-12 EDJ1995/7429 ;
1037/95, de 27-12 EDJ1995/5579 )". Y en este caso no expresó la juez ninguna duda en su convicción, dudas
que tampoco tiene la Sala.
Por lo que respecta a la alusión que se hace a la denegación de la orden de protección tal denegación carece
de ningún efecto ya que se trata de una resolución dictada al inicio del procedimiento en que el conocimiento
de la instructora es muy limitado basado en indicios, no en pruebas; y en ningún caso puede condicionar una
medida cautelar el sentido del fallo.
QUINTO.- En la cuarta alegación del recurso se aduce que el juez impone la pena en la máxima extensión
sin explicar el motivo y además le impone al apelante la prohibición de acercarse a la victima y comunicarse
cuando el domicilio familiar es propiedad también del apelante y éste se encuentra en el paro con lo que al
imponérsele tal prohibición se le está condenado a la indigencia.
Aunque el juez no justifica específicamente la imposición de la pena de prisión en la máxima extensión la
misma es adecuada ya que concurren dos agravantes en la comisión del hecho al ocurrir en el domicilio familiar
y en presencia de menores. No obstante rebajamos la extensión de la prohibición de acercarse y comunicarse

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con su pareja, al no existir una especial justificación para superar los dos años que son perceptivos conforme
al articulo 57 del CP y a la pena de prisión impuesta .
SEXTO.- El Ministerio Fiscal al darle traslado del recurso ha solicitado que se imponga al penado la pena de
prohibición al derecho y porte de armas ya que no se le impuso y la misma es obligatoria en ambos delitos,
pidiendo que se fije tres años.
De esta petición no se ha dado traslado a la parte recurrente no obstante al tratarse de una pena de imposición
obligatoria no se le ocasiona indefensión a la parte ya que ningún argumento que pudiera esgrimir conllevaría
la desestimación de tal pretensión; por lo que procede estimar la misma e imponer al condenado prohibición
del derecho a la tenencia y porte de armas en ambos delitos. Se impone tal pena en la extensión solicitada
atendiendo a que el hecho ocurre en el domicilio familiar y en presencia de menores.
SÉPTIMO.- En punto a las costas de esta alzada, procede declararlas de oficio.
VISTOS los artículos citados y demás de general y pertinente aplicación, en nombre de S.M. Rey y en virtud de
las atribuciones que nos confiere la Constitución Española;

FALLAMOS
Que debemos ESTIMAR Y ESTIMAMOS EN PARTE el recurso de apelación interpuesto por el acusado,
condenado en instancia Jon y asimismo ESTIMAMOS EN PARTE el recurso interpuesto por el Ministerio Fiscal
contra la sentencia dictada por el Juzgado de lo Penal nº 4 de Barcelona, con fecha 15 de junio de 2015 ,
en sus autos de Procedimiento Abreviado EN EL ÚNICO SENTIDO DE REBAJAR LAS PENAS DE PROHIBICIÓN
DE APROXIMARSE Y COMUNICARSE CON LA VÍCTIMA A DOS AÑOS POR CADA DELITO Y DE IMPONER LA
PRIVACIÓN DEL DERECHO Y PORTE DE ARMAS POR UN PERIODO DE TRES AÑOS POR CADA UNO DE LOS
DELITOS .
Declaramos de oficio el pago de las costas procesales causadas en esta instancia .
Notifíquese a las partes la presente sentencia, haciéndoles saber que contra la misma no cabe interponer
recurso ordinario alguno. Líbrese testimonio de esta sentencia y remítase juntamente con los autos principales
al Juzgado de su procedencia para que se lleve a efecto lo acordado.
Así por esta nuestra Sentencia lo pronunciamos, mandamos y firmamos.
PUBLICACIÓN.- Leída y publicada ha sido la anterior Sentencia en el mismo día de su fecha por el Sr.
Magistrado Ponente, celebrando Audiencia Pública, de lo que yo la Secretaria Judicial doy fe.