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Hoy me gustaría compartir con vosotros algo muy curioso y relativamente poco conocido.

Se trata de unas bacterias capaces de orientarse y migrar a lo largo de las líneas del
campo geomagnético. Estas bacterias, denominadas bacterias magnetotácticas (MTB),
tienen un orgánulo procariota único formado por cristales magnéticos rodeados por una
bicapa de fosfolípidos, el magnetosoma. Los magnetosomas hacen que las células se
alineen de forma pasiva con las líneas del campo magnético de la Tierra y se desplacen
a lo largo de las mismas. Casi todas las bacterias magnetotácticas colocan sus
magnetosomas formando una cadena dentro de la célula maximizando así el momento
dipolar magnético de la célula.

Magnetosomas alineados dentro de una célula (izquierda) y magnetosomas extraídos de la

célula (derecha). Imagen extraída de Lower & Bazylinski (2013).

Generalmente estas bacterias nadan hacia el norte magnético en el hemisferio norte, al sur
magnético en el hemisferio sur y en ambos sentidos en el ecuador geomagnético. Además
se sabe que producen dos tipos de minerales: óxidos de hierro y sulfuros de hierro.
Aquellas que producen óxidos de hierro solamente biomineralizan magnetita y las que sólo
producen sulfuros de hierro biomineralizan greigita.

Salvatore Bellini documentó su existencia por primera vez en 1963. Observó al


microscopio un grupo de bacterias que nadaba hacia el polo norte de la Tierra y las llamó
“bacterias magnetosensibles“. Once años más tarde, Blakemore describió de forma
independiente estos microorganismos y acuñó los términos magnetotaxis para el
fenómeno y MTB para las bacterias. El descubrimiento de estas bacterias fue muy útil en
diversos campos de investigación (microbiología, geología, mineralogía, cristalografía,
química, bioquímica, física).

Desde su descubrimiento varios grupos de investigación han tratado de


dilucidar el mecanismo de formación de los magnetosomas. Un primer modelo
propuesto por Schüler (2002) suponía que la formación del magnetosoma tiene tres etapas
principales:

 Captar ion férrico extracelular a través de un paso reductor.


 El hierro se reoxida luego para formar un óxido hidratado de baja densidad que se
deshidrata para formar una ferrihidrita de alta densidad.
 El paso final en la formación de magnetosoma es la biomineralización de la
magnetita.

Las bacterias magnetotácticas se han utilizado en la eliminación de metales pesados y


radioisótopos de aguas residuales por separación magnética. Las partículas de magnetita
bacterianas también se han usado para detectar ácidos nucleicos y provocar una reacción
inmunológica. Además los magnetosomas pueden ser modificados para detectar
moléculas específicas en análisis médicos y de diagnóstico. Recientemente, han sido
utilizados como en tratamientos antitumorales como vehículos de fármacos durante
la quimioterapia.