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c íe n tta -

kpdacción. N otas de a c tu a l-
^•--A lbert Camus: E l siglo
« miedo - Elíseo Reelus: Idea-
" . —G- Woodeock: El escritor
^ politica i l i .—Jo h n S tein -
7* * : Relato. La m archa hacia
‘ Oeste. - J o s é P eirats: Ante
" g r a n dilem a histórico. Los
^ K » s y los fines.—Redacción:
* u l Certam en So cialista, -
lii ’ M oralidades ac-
uaies.—Ju a n F e rre r: H anar-
ante la sociedad y ante
• m ism o.—Germ en: L as letras
"glesas. L a lite ra tu ra predilec-
ia ifu Pi*®blo britán ico .—.\neel
JW M an cat: A ntlpapism o ra-
—A. K irou: E l cin e El
personal en la reali-
i —Font aur a; L a vida y
S ubros. EU anarquism o en la
^ l a l de F ra n c ia . Ral-
R ilke: E l Poeta.
P o r v ^ ..'* " ’'®' Escepticism o y
Alhir^T ^ t a ’. í H ). -O ctaM O
ctok í? Finalidades de la So-
éttp 'L . M ariano Viñuales:
tro s' estudio de núes
l ¿ . . ^ f i s t a s . - Jo rg e Bernanos:
& o i^ '~ A r g o s : L as Ciencias
de Ideas y hechos.—
ri,u .^ r*® ayer y de h o y F.U-
Re-
“ -■un. " Tt e' ”engaftas.

A b ril

1952

® ^18TA MENSUAL
Ayuntamiento de Madrid
p o w ím á
N acim iento y pujanza d e prim avera. Enlace y fusión d e símbolo y re a­
lidad. M ateria e id ealid ad marchando a la par.
Eterno poema d e la natura: germ inación, desarrollo y fecundación en
la madre fierra, entre los seres todos.
Y brota el anhelo vital; que, tras la siembra, sube esbelta y pletórica
!a espiga que nos da el pan. Verd es, floridos los campos. Sobre la cam ­
piña, bajo el fond o azulado del espacio infinito, el vo la r d e los pájaros
em belleciendo el paisaje. Y en la humana especie: que a la fecundación
le anteceda anhelo de superación, en lo físico y en lo moral.
¡Auras p rim averales! Optim ista canto a la vida. Eterna renovación,
que lleva consigo la esperanza en el futuro.
H e ahí lo que el artista ha logrado sugerir; lo que, a tono con cada
sensibilidad, la im aginación puede engalanar v engrandecer.

L A P E N S É E L H I N O I S E E T S O N ROLE
DANS

LA G RAN D E S Y N I H É S E H U M A IN E R E V IST A .MENSUAL


DE SO CIOLO GIA . CIENCIA
por P a u l G IL L E Y L IT E R A T U R A
X
S e trata d e un b reve estudio d e psico­
Cam Uián de Redacción; Fon tau-
lo gía. en d ond e, d e una manera clara ra , P eira ts, Perrer.
y concisa, queda re flejad o el fondo mo­ A dm inistrador: J . C azorla. — 4,
ral q ue ha caracterizado, desde los tiem ­ ru é B e lto rt, Toulouse (H aute-Ga­
pos más remotos, la filosofía d e los p en­ ronne).
Precios de suscripción : P ran cla.
sadores chinos. Es una exDOsición obje-
204 fra n co s trim e s tr e ; E xterio r.
liv a que ha d e interesar a todo aquel 240 francos.
q ue se complazca en estudiar la evolu­ Número suelto. 80 fran co s.
ción del pensam iento ético al través de Paqueteros, 15 por 100 de des­
ios tiempos y d e los pueblos. cuento a p a rtir de cin co ejem ­
plares.
Este opúsculo, incluidos gastos d e en;
G iro s : nCNT», hebdom adaire.
vio , se sirve a 60 francos. Pedido s a C .C .P. 1197-21, 4, rué B elfo rt,
J. C szorla, 4, rué B e lfo rt. Toulouse TO U LO U SE (H--G.)-
(H a u te - G a ro n n e ). .

Ayuntamiento de Madrid
^ £¥)S T ^ m S O C JO tO e iá . C im C iA y ÍIT £R ^ T Ü R I\
Ano li, Toulouse, A b ril 1952 N . ° 16

Notas de actualidad

CONCIENCIAS Q U E DESPIERTAN. - H A C IA EL O C A S O

DE LA C O L O N IZ A C IO N . - DOMESTICACION DE INTELIGENCIAS
OS fusilam ientos que el fascism o h a llevado

I
o se está gestando la p ro testa e insubordinación. Y
a cabo en B arcelo n a, h an tenido como con­ por lo de i;a río revuelto, g a n a n cia de pescadores»,
secuencia el ad en trar en la m en te de a y u ­ DO fa lta n , los ((pescadores», valiéndose de todas la s
nos, ta l vez un ta n to olvidadizos, parecien ­ argucias p a ra d esa rro lla r su p lan. Las consignas
do a veces ind iferentes, el acu cian te pro­ e n tra n en juego, y con el pretexto de bregar por la
blem a de E spaña. Es lam en table que sea independencia, se busca que dependan de o tro cen ­
• * ® l^ e n t e com o repercusión de un acto tr o de gravedad, que sean sa télite s los que deben
11 como consecuencia de la arbitraried ad de ten er personalidad propia.
Quíp ^ paroxism o, que vibre la em otividad de Pero, con todo y ser b a sta n tes quienes se d ejan
y lenes h an tenido ocasión sobrada, d atos abun- llevar de espejism os dem agógicos y esperan que sea
frá n **’j I’* ’’® p ercatarse de lo que es el régim en el comuniiHno quien llegue a resolver sus proble­
man?r Aeremos ah o ra si ese d esp ertar que se m as; los que no com prenden lo que supone des­
j I 'ésta en la conciencia de algunos intelec- prenderse d e u na hegem onía p a ra e n tra r en la ó r­
n ' ®® anglosajones, tiene espíritu d e continuidad, b ita de o tra , igual o peor, es lo cierto que se vis­
ando, de la p ro testa en to rn o al hech o episódico, lu m bra igualm ente, un ta n to difuso aú n pero ccm
una acción de ca rá cte r perm anente, esperanzas de am p lia com prensión, un an h elo h o n ­
de í **** ó ram a callado, —bien lo sabemos— pero d am en te sentido, en pro de u na com pleta em anci­
Pesa intensidad: el terrib le pauperism o que pación. Hay en tre aquellos de co lo r y costum bres
¿g sobre toda u n a n ación, el d raconiano espíritu d iferen tes a los europeos, quienes tien en form ada
*®P'onaje y represión que evidencia a l m ás u n a com posición de lu g ar al respecto de lo que son
y oí J®® regím enes policíacos. Y ello un día. reales facto res, cau sas fu n d am en tales del m a lesta r
debep”’" m eses, así años. T a l estad o de cosas social: Comprenden que de n ingún E sta d o puede
fgc ser su ficiente para, en lo que a algunos se esp erarse n ad a bueno, saben lo que rep resen ta el
d eterm in arles a to m ar una sería actitud s is to n a ca p ita lista , y desprecian los anacronism os
n ,. j tiva, sin que h iciera fa lta p a ra ello el mo- de ca sta s y de religiones. E x iste un ferm en to lib er­
brut 1 a '"'hrar con indignación a n te el hecho ta rio que tiend e a d esarrollarse. Cabe pensar que
son ^ • unos fusilam ien tos, que, en resumen, no un am plio im pulso de h u m ana em ancip ación puede,
un Que la consecuencia, el corolario de todo algún dia, ven ir de aquellos pueblos que h a s ta ah o­
éstado de cosas denigrante. r a h an sido considerados atrasados.

a estas altu ras, cree en el p aternalism o Cuando la in telig en cia obra con lib ertad puede
loniac*” Pfétendido ejercer, con respecto a sus co- a n a liz a r la s cosas en un p lan de lib re exam en.
Podiri naciones h a n sacado lo que han Cuando se e stá a m erced de quienes obran con de­
metidft- lo® indígenas de color, de los fiueblos so- liberados propósitos, la in telig en cia se h a lla algo
epgg® ® tu tela. Y , n atu ralm en te, quienes m enos a s í com o en estado de dom esticidad; en u na depen­
los IIP®*'- virtudes de u n ta l paternalism o son d encia que anula el criterio propio. P a r a co n tra­
«a tna “favorecido». S e exp lica que llegados rre s ta r la in flu en cia m oscovita en las organizacio­
venirte edad» se percaten de que se les h a n es obreras, se viene desarrollando, b a jo la égida
mas 9 ®*Plotando y engañando de todas las for- de la p lutocracia n o rteam erican a, una in ten sa la ­
im aginables. Cunde por doquier la ag itación bor de propaganda, a base de periódicos y revistas

Ayuntamiento de Madrid
E3L l & i o

X V I I fu é el siglo d e las mateméti- conducido por fuerzas ciegas y sordas que no han
~ ~ cas, en tan to que el X V i l l es el si­ d e entender las llamadas d e ad verten cia, ni los
glo d e las ciencias tísicas y el X I X el consejos, ni las súplicas. A lg o en nosotros ha sido
^ d e ia biología. N uestro siglo X X es el destruido por e l espectáculo d e los años que aca­
siglo del miedo. S e me dirá q ue esto ban d e transcurrir. Y ese alg o , representa Ja eter­
tZ J \L> no es una ciencia. Pe ro , en principio, na confianza d e l hombre, q ue le ha inducido siem­
la ciencia esté a h í por algo, puesto pre a creer q u e se pod ría sacar d e otro hombre i
q ue sus últimos progresos, teóri­ reacciones humanas, hablánd ole el lenguaje d e la
cos la han conducido a negarse a sí misma; y sus hum anidad. H em os visto mentir, envilecer, matar,
perfeccionam ientos prácticos amenazan la destruc­ deportar, torturar, sin que, en cada caso, haya sido
ción d e la tierra entera. Adem ás, si el m iedo en posible persuadir, a quienes lo hacían, d e no ha­
sí mismo no puede ser considerado como una cien­ cerlo; d a d o q ue estaban seguros d e ellos, y que
cia. no cabe duda d e que representa una técnica. no es posible persuadir a quien representa una
L o más sorprendente, en e fecto , del mundo en abstracción.
q u e vivimos es. en prim er lugar y d e un modo g e ­ El largo d iálo g o d e los hombres acaba d e inte­
neral, que la mayoría (salvo los creyentes d e toda rrumpirse. Y , por supuesto, un hom bre a quien no
esp ecie), están privados d e un porvenir. N o hay se p u ed e persuadir, es un hom bre q u e da miedo.
existencia que valg a la pena d e no estar p royecta­ Es así q ue junto a gentes q ue no hablan por con­
da hacia el futuro¡ sin promesa d e madurez y d e siderarlo inútil se extendía y se extiende siempre
progreso. V iv ir apegados a un muro es la vid a de una inmensa conspiración d e silencio; aceptado
los perros. Y bien: los hombres d e mi generación por los que tiem blan y buscan justificantes para
y ios d e la q ue. en nuestros días, entra en los ta ­ ocultarse a sí mismos ese tem blor, suscitado por
lleres y Facultades, ha vivid o y viv e n , cada vez quienes en q ue se produzcan ponen interés: « N o
más, como los perros. se d e b e hablar d e la depuración d e artistas en
N atu ralm en te, no es la prim era vez q ue los hom­ Rusia, porque d e ello se aprovecharía la reac­
bres se hallan ante un porvenir m aterialm ente ta ­ ció n .» « D e b é is callaros acerca del apoyo a Fran­
p ad o. Pe ro , generalm ente, triunfaban d e ello por co por los anglo-sajones, p orq ue e llo aprovecha­
la palabra y por el clamor. R ecu rrían a otros v a ­ ría al com unism o.» Y a d ije bien q ue el m iedo 65
lores q ue les infundían esperanza. H o y nadie h a­ una técnica.
b la d e ello (excepto aquellos q u e no hacen más Entre el m iedo muy generalizado d e una gue­
q ue repetirse) porque el mundo nos p arece estar rra, que todo el mundo p rep ara, y el m iedo par­
ticular d e ias ideologías homicidas, es bien cierto
muy bien presentados, por los que se tiende a que­ q ue vivimos en el terror. V ivim os en el terror por-
re r d em ostrar las excelen cias de la vida obrera en jque la persuasión no se hace posible: porque ei
los Estados Unidos. Y es el caso que la cam pañ a en hombre ha sido entregad o por entero a la histo­
cu estión se d esarrolla p or conducto de organism os
y de elem entos que pretenden ser o-breros y defen­ ria, sin inclinarse hacia esa p arte d e sí mismo, tan
der los intereses del proletariado. Nada cu esta creer verd ad era como la parte histórica, y que vuelve
en lo que afirm an , ser cierto, que p ertenecen, o h a n a encontrar ante la b elleza del mundo y d e los
pertenecido a un am biente obrero; pero lo que_ tam ­ semblantes; porque vivim os en el mundo d e l8
poco puede negarse es que, elem entos y organism os
que de ta l suerte proceden no son o tra co sa que abstracción, el d e las oficinas y las máquinas, el
dom ésticos de la burguesía, pagados p ara co n tra­ de las ideas absolutas y d e l mesianismo sin mati-
r r e s ta r la acció n de otros, dom ésticos del im peria­ zación. Nos ahogamos entre gentes que creen te­
lism o ruso. ner absolutam ente razón, q ue sea en relación 3
Al «paraíso ruso» se busca en fre n ta r el «paraíso
norteam ericanos». Y es el caso que, ta n to a unos sus máquinas o a sus ideas, Y para todos aquellos
com o a los o tro s propagandistas, se les ve la hilaza: que no pueden viv ir si no es entre ei diálogo y Í3
se n o ta que h a n dom esticado debidam ente sus res­ amistad d e los hombres, ese silencio representa
p ectiv as in telig en cias p a ra pon erlas a disposición,
fin del mundo.
unos de los que pagan con rublos, otros de los que
retribuyen con dólares. Para salir d e ese estado d e terror haría falta

Ayuntamiento de Madrid
CENIT 483

poder reflexionar y obrar d e acuerdo con la re ­ tanto que no hayan tom ado conciencia d e lo que
flexión. P e ro el ferror no es precisam ente un clima q uieren, para d ecirlo con sencillez y fuerte, a fin
favorable a la reflexión. Tengo la convicción, no d e q ue sus palabras puedan atar un manojo d e
costante, que en lugar d e reprobar ese m iedo, energías. Y si el m iedo no es clim a d e una justa
considerarlo como uno d e los primeros elementos reflexión, hace tata, pues, en principio, ponerse
de la situación y ensayar d e rem ediarlo. N o hay en regla con el miedo.
nada tan im portante. E llo concierne a la suerte d e P a ra ponerse en regla con él precisa saber lo
un gran número d e europeos que, hartos d e vio ­ q u e significa y lo que rechaza. Sig nifica y rechaza
lencia y d e mentiras, decepcionados en sus más un mismo hecho: un mundo en el cual el homi­
grandes esperanzas, repugnándoles la sola id ea de cid io está legitim ado y la v id a humana es consi­
han
matar a un sem ejante, aún siendo para convencer­ d e ra d a como cosa b alad f. H e a h í el prim er p ro­
le. les repugna igualm ente la idea d e ser conven­ blem a político d e hoy. Y antes d e lleg ar a lo d e ­
cidos en le misma forma, P o r lo tanto, es la a lte r­ más, hace falta tom ar posición con relación a él.
nativa en que están situados esta gran masa d e C o n antelación a toda construcción, se necesita
hombres en Europa, q ue no pertenecen a ningún hoy enfocar dos cuestiones: « ¿ S í o no, d ire cta­
partido, o que no se hallan a gusto en aquel que m ente o indirectam ente queréis ser muerto o v io ­
escogieron; dudan que el socialismo haya sido len tad o ? ¿ S í o no, directam ente o indirectam ente,
realizado en Rusia, y el liberalism o en Am érica; queréis m atar o v io le n ta r?» Todos cuantos digan
reconocen, no obstante, el derecho a éstos y a q u é ­ no a estas cuestiones son, autom áticam ente, com­
llos de afirmar su ve rd ad , pero niegan el d e q ue prometidos a una serie d e consecuencias q ue han
tea impuesta por la muerte individual o colectiva. d e m odificar su manera d e situar e l problem a. M i
Ante los poderosos de la hora son hombres sin re i­ proyecto es el precisar dos o tres d e tales conse­
no. Esos hombres no podrán hacer ad m itir (no di- cuencias. M ientras, ei lector d e buena te puede
90 triunfar sino adm itir), su punto d e vista, y no interrogarse y responder,
podrán volver a encontrar su clima favo rab le en A lb e rt C A M U S

ID E A R IO DE E L IS E O R EC LU S
Nosotros, que nos esforzam os en ser buenos, * S i tu obras, sobre todo, por la fuerza del pen­
”^ o s com o esos nadadores que van co n tra la co- sam iento, h az p en sar a los dem ás. S i en tí hay
nen te; nos hace fa lta tam b ién nu estro propio can- bondad y dulzura, h az qeu am en los dem ás. S i tú
"<^'0 y nuestros desfallecim ientos eres un hom bre de acció n , obra co n los otros o por
los otros.
• quiere no h a rá n u n ca nada; aquri
H e quiere h a rá siem pre un poco m ás, y lo poco * ¡C uántos esclavos ’se vengan cobardem ente
e vaya haciendo le ayudará a proseguir. procediendo, no co n tra el amo, sino con tra el cab a­
llo del amo!
Seam os an arqu istas por el razonam iento, por
voluntad, por el ca rá cter, pero seám oslo, sobre * L a vida es buena porque en ella va im plícita
‘ <«0 , por la bondad. la lucha.

Den verdadera generosidad ja m á s pide recom - * En el fondo, la an arqu ía no es m ás que la to ­


wL t f ' d iferenciam os de los lera n cia p erfecta, el reconocim iento absoluto de la
Don hacen usura con .su buen Dios, y que lib ertad de otro.
nen en una b alan za cada uno de sus actos y los
Coces del Paraíso. * Sem bram os nuestro grano, y a veces germ ina
d istin ta m en te a como nos lo habíam os im aginado,
aue 9ue piensa, incluso aislad am ente, aquél pero gertnina.
J hace revolución m ás que en su propio crá-
hSl m enos revolucionario, y tam - * Me sien to feliz porqeu estoy firm em ente re-
d e ja rá estela tra s de si. .suelto a serlo.

* Cada dios se suele parecer al pueblo que le


p. ,. “^ " “ que uno a veces sien ta náu seas a n te la adora.
abn- ■ vivir, no hay que d ejarse llev ar del
ta Se h a n de guardar, incluso acrecen- * Y a no es el a cto en si m ism o lo que im porta
•as propias fuerzas p ara proseguir la lucha. sino el impulso.
^ por el ca rá cte r personal que ^e lleva a * Poco im porta el juicio de aquellos que, por una
10 la verdadera propaganda. o por o tra razón, se d eja n llevar de una pasión m a­
lévola.
gg*- Escuchad los argum entos co n trario s después
fle*i expuesto los vuestros: sabed ca lla r y re- * Los hom bres difieren ta n to los unos de los
>n No probéis el ten er razón en detrim en- o tro s que no se les puede a p lica r u na m ism a m e­
« e vuestra sinceridad. dida.

Ayuntamiento de Madrid
E l E S C K I T O I ^ Y L A P C L I I I C A
I

?NO de los problemas que más persistentemente estas dos actividades, Para nosotros que les leemos ho)'-
afligen al escritor, en nuestra presente socie­ los trabajos de Godwin y Hazlitt aparecen com o escritos de
dad, es su relación con la estructura de &ta, cuerpo unificado. E l sentido que Hazlitt observó escribiendo
y en particular con las tendencias que aspiran sobre la política de sus días pertenecía a la misma unidad
a cam biar tal estructura social con objeto de que la de sus magníficos ensayos sobr¿ crítica shalcesperia-
eliminar algunos d e los males que la socie­ na. Entre H azlitt e! político y H azlitt el ensayista literario
dad impone a la humanidad. Para presentar no aparece hiato mental igual al que divide al Spender de
el problema de otra form a: la mayoría de xFotward from Liberalism » del Spender del «The Slil! C en­
los escritores están profundamente interesados tre». Para Hazlitt no hubo problema de elección entre poli-
en la política e igualmente persuadidos de la tica y literatura, com o el que tuvieron que afrontar muchos
dificultad de reconciliar las acciones y métodos políticos con de sus contemporáneos escritores. E l vió las dos formas de
el sentido que rige o debería regir el paso hacia su voca­ escribir como expresiones de la misma actitud hacia el
ción de escritores. Inclusive el escritor que pretende rehuir mundo.
el pensar políticamente y dedicarse a su arte, de una fotrna Muchos de nuestros poetas y novelistas, particularmente
exclusiva, es impulsado en sus acciones por la importancia en las generaciones que precedieron a la guerra, estaban
que tiene la política en el mundo donde trabaja. L a cons­ comprometidos en el formal y serio intento de usar la in­
ciente evitación de llegar a estar implicado en politica, mues­ fluencia de sus escritos, su pensamiento en coadyuvar al
tra que en la mente d e tal escritor la política ocupa un lu­ establecimiento de la justicia social. Tuvieron sus embrollos
gar o pensamiento, aunque éste no sea nada agradable. La en política, se désenvolvieron mal en el seno del partido e
torre de marfil es un síntoma tan inexplicable en los pro­ hicieron lo posible por resurgir su personalidad en e! mar
blemas sociales com o los refugios antiaéreos lo son de los de consignas, d.* futilidades tales como el Frente Popular.
Muy pronto, sin embargo, se dieron cuenta de su incompa­
orígenes de la guerra.
E ste siglo se distingue de sus predecesores, no meramente tibilidad con sus asociados de partido y cambiaron ei juego
por el hecho de que éste es un tiempo de ineluctable dú- endeble, superficial de la politica. por otro de más con-
turbio social, que afecta literalmente la vida de cada indi­ sisteoeía. '
viduo, sino también porque mientras el escritor no puede Criados en una tradición liberal de honestidad > juego
evitar el que se desarrolle en él una cierta conciencia srcial. limpio—y no se pueden desconocer no obstante, las virtu­
bien sea positiva o negativa, encuentra sus apreciaciones des negativas de la conciencia liberal— quedaron sorprendi­
com o artista, com o intelectual, tan fuertem ente opuestas a dos, descorazonados, al descubrir la deshonestidad y mala
las de la sociedad en general que resulta casi imposible para fe del ala izquierda politica. Imbuidos del respeto intelec­
él compenetrarse con la política en ningún sentido. (Por tual por la independencia de pensamiento y de palabra, se
politica, en este ejemplo, quiero decir la clase de activida­ resintieron de las escasas fuerzas que intentaban atarles al
des que son llevadas a cabo por partidos políticos y que lado del partido. Teniendo alguna preocupación por la ver­
están reflejados en métodos e ideologías de estos partidos, dad, al menos como una virtud social individua], miraban
tanto de izquierda com o de derecha). con desagrado el culto cínico de falsedad y desvio puesto
E n el sigloo X IX era posible todavía para el escritor sus­ en práctica por los m andam ases y propagandistas del par­
traerse de una intensa conciencia social con tal de que éste tido. Además, los inconvenientes no vinieron de una sola
tuviese una holgada renta y poco contacto con la clase tra­ dirección. Atacados por sus colegas escritores, a causa de
bajadora. Pero, incluso entonces, se hacia difícil pata un haber desertado del lugar que había sido considerado por
escritor que había llegado a set socialmenle cauto, recon­ tanto tiempo com o incumbente al intelectual, fueron igual­
ciliar la acción política con las reglas y apreciaciones que él mente atacados por sus colegas políticos, porque no pudie­
deseaba observar en el ejercicio de su vocación. W illiam Mo­ ron adaptarse, incuestionablemente, a un principio de dogma
rris, por ejemplo, no pudo trabajar por largo tiempo en tér­ con el cual no estaban completamente de acuerdo.
minos amistosos con las diferentes secciones del movimiento Comenzó una inevitable desilusión. E l fracaso del Fren­
laborista en embrión con quienes se asoció, precisamente te Popular, la traición a la Revolución Española, las vacila­
porque su sentido de apreciación y visión social eran irre­ ciones y las deshonestidades del Partido Comunista, así como
conciliables con las actitudes políticas y tácUcas de sus aso­ el malestar persona!, motivo del propio esfuerzo por guar­
ciados. . , . dar el equilibrio entre la separación personal y la fe colec­
E sto contrastaba con la situación de los escritores del si­ tiva en el dogma, les condujo paulatinamente a uu acen­
glo X V III e inclusive con los d e los primeros años del si­ tuado disgusto con el ala ¡Izquierda politica. Unas cuantas
glo X IX . Dean Sw ilt pudo actuar com o un panfletista po­ figuras de segundo orden, por razones personales y de pro­
lítico sin hallar nada inconsistente entre sus escritos sobre vecho, abandonaron sus pretensiones literarias y pasaron s
asuntos sociales y su trabajo literario. la línea propagandista del partido. Esto, sin embargo, no
Realm ente es en ios escritos polémicos de Swift donde tuvo mayor importancia, y los comunistas llegaron a quedar
encontramos algunos de sus mejores trabajos desde un pun­ descartados del mundo intelectual de Gran Bretaña, pata to­
to d e vista literario. Igualmente, cuando la Revolución Fran­ dos los fines y efectos,
cesa, era posible para un literato com o Godwin jugar un
L a repulsión de sentimientos contra los comunistas llegó
papel de primera importancia en la actividad social, escri­
ser una repulsión contra los partidos políticos en general.
biendo un tratado sobre la Justicia Política. E n el mismo
Para los ojos ingenuos de la década del 30, los comunistas
periodo Hazlitt pudo escribir comentarios políticos y ensa­
habían, desde luego, aparecido com o la tabla de salvación
yos literarios sin encontrar ninguna incompatibilidad entre

Ayuntamiento de Madrid
C E N IT 4&5

en la lucha social. Ellos formaban la única agrupación E n otras partes de Europa y d e América, los escritores
alguna importancia que diese señales de vitalidad y que sinceros o inteligentes fueron llevados, si no al suicidio fí­
gritara lo que parecía sonar como un lenguaje revoluciona- sico, al menos a una comprensión de la imposibilidad de
lio.Más aún; sus oportunidades para traicionar a las gentes, poder realizar algo parecido, trabajando con los partidos
en este pais, habían sido muy pocas, y la verdadera historia políticos existentes. Hombres como Gide y Silone tuvieron
de sus actividades en Rusia y otros países, no era conocida que separarse de partidos y politicas que habian apoyado
todavía sino por muy pocos, incluso entre los escritores. en el pasado. Ellos encontraron que la estructura sectaria de
El resto de los partidos tenían muy poca cosa susceptible estos estamentos, hacia imposible a cualquiera poder expre­
de atraer al intelectual, y cuando la duda y las decepciones sar pensamientos libres mientras permaneciera en su seno.
les hizo retirarse del ambiente comunista, no vieron otro Encontraron también que los partidos que pretendían ser re­
movimiento político que les pareciera m erecer su atención. volucionarios, de hecho trabajaban en tal sentido que sus
En verdad, muchos de ellos estaban demasiado desilusiona­ esfuerzos no podían posiblemente producir una sociedad re­
dos para buscar un poco más allá- volucionaria. S e dieron cuenta de la conupción, implícita
Volviendo al punto de partida, los intelectuales quedaron en el poder político, y lo recusaron.
como, en realidad, pudieron a duras penas evitar, de quedar, Pero ellos no dejaron de ser sinceros revolucionarios o do
80 el ambiente, profundamente interesados en el problema trabajar por un cambio social que trajese libertad y justicia
social y, desde su desafortunada experiencia con las orga­ al género humano. Los libros que Silone escribió después
nizaciones politicas, se patentiza la propensión del escritor de abandonar el Partido Comunista Italiano, están conside­
hacia ]a realización de un cam bio social. E n un sentido rados entre la más grande contribución que un escritor haya
negativo, su actitud está menos embrollada que estaba hace hecho a la lucha por la libertad.
d i« años. Ellos han repudiado métodos políticos, y se han Los políticos y los «revolucionarios» profesionales se han
J ^ o cuenta, una vez más, de la necesidad de obtener la dado prisa en explotar la secesión de ciertos escritores de los
üowtad individual com o factor básico en la organización grupos de partidos, a fin de desacreditarles. E n los circuios
uncial. De otra parte, han hecho muy poca cosa positiva. políticos se nos dice siempre que los intelectuales están co­
lncap ac« de iniciar una acción de unidad, o de manifestar rrompidos por su medio ambiente burgués. Se les supone es­
nna enérgica actitud individual, se han adherido de forma tar interesados solamente en su carrera y no tener preocu­
' ’Sga a corrientes de pensamiento de menor importancia, de pación real por el futuro de los trabajadores. Se les consi­
poco o ningún contacto con la opinión pública, y cuya ca- dera estar lejos de la realidad (solamente los marxistas, cla­
de un fin positivo les hace ser inoperantes corno me- ro está, pueden ser «realistas»). Los demás son todos «reac­
° de cambio o regeneración so cial cionarios de corazón», «manchados de individualismo y mis­
Las experiencias de los escritores ingeses en su conniven- ticismo». Son la clase d e personas de quienes puede espe­
é * i los políticos, desde luego, fueron largamente mol- rarse «la cooperación con el fascismo», y, finalmente, «no
* * 7®^ por las circunstancias particulares de este país. Los son de ninguna utilidad real a los trabajadores o al movi­
ingleses tienen poca experiencia de las ideas y miento revolucionario» y su partida debe verse con agrado.
“letMos revolucionarios, y muestran usualmente una posición E sta clase d» calumnia, combinada con la dificultad con que
^ 1 j determinada con referencia a la política. Esto es el los trabajadores, educados por el Estado, siguen las teorías
Q u itad o de un siglo o más, durante el cual un inteligente de muchos escritores, h a resultado apropiado para apartar
utema de gobierno ha mantenido un equilibrio político a la intelectualidad del cam ino de aquellos traba adores que
^ o a o c id o en cualquier otra parte de Europa, también dqsean un cambio social radical. L a pa abra «inte­
hólo iw ientem ente h a ganado en Inglaterra la lucha so- lectual» ha llegado a resultar una expresión por la que los
1 el significado que ésta ha tenido en Francia desde 1789, políticos del ala izquierda tratan d e desacreditarse los unos
™ <»mo en los otros países continentales y a desde muchas a los otros, y a cualquier rival común. E l efecto de esta
ha j un importante sector d e escritores ingleses se política ha sido reforzar el cargo d e los líderes sobre los par­
^ y a dado cuenta de la podredumbre del presente sistema tidos y grupos políticos, porque cualquier individuo que to­
8S algo que sólo ha ocurrido una sola vez, por un me una actitud de independencia y rechace seguir la línea
g odo relativámente breve, al final del siglo X V III. No es trazada por el Partido, puede ser desacreditado como un
sorprender, por lo tanto, que los escritores del 30, evi- «intelectual», que lucha por fines propios y que no tiene nada
cai 1® 8*periencia política que les llevó, como a in- en común con los trabajadores. Estos métodos los he visto
a manos de los lideres políticos. E sta falta de des- en operación literalmente en todo el movimiento del ala
_ é 8n el sentido social ayudará a explicar el hecho de izquierda, drade el Partido Laborista hasta en ciertos anarquis­
^ 8 después de su desilusión, muchos d e ellos intentaran tas, E l uso demagógico d e esta clase d e argumento es obvio;
On “létodo alternativos para realizar el cambio social Sirve, efectivamente, para tener separados a masa y jefes, de
M admitían ser necesario, cualquier escritor que piense en un sentido original y propio, y
gen 1® experiencia aludida ha sido la que, en asi preservar el dogma del partido— e incidentahnente, a los
I 3'®® soportado los escritores de todos los países en dogmáticos— de los efectos d e la critica.
"'^ '’ és con lo.s movimientos políticos durante los re- Los hechos de esta situación, de cualquier forma, pare­
«entes años. cen ser contrarios a los argumentos de los políticos. E l objeto
P^*y®^ovsky y Yessenin, dos d e los más grandes entre los de este artículo es demostrar que la razón por la cual los
e n i u * Poetas rusos, apoyaron la Revolución de O ctubre con escritores o intelectuales (1) no pueden cooperar con los
alei vehemente. Se lanzaron a la pelea sin reserva grupos políticos reside en las faltas inherentes a la natu-
^j^Da, y dieron todo su apoyo a los bolcheviques. Pero cuan-
sent d estaba hecha, cuando el Partido estaba
a 1- - . 9” él poder, vieron la realidad, que era el escarnio
v«ión de una sociedad mejor. Se encontraron en un te­ (I) Por la psUbra «escritor: e «inteleccusl», quiero significar
aquellos hombres que escriben libremente y de acuerdo con tu pro­
te v ® él pequeño burócrata les acosaba constantemeu-
pia concepción de 1» verdad. No quiero signtllcar esos perlodlalas
Dara " ” éa, tirada por el Partido, dando la medida prostituidos que voluntariamente someten su trebijo al dictado de
toT. hispiración poética. Su fe fué destruida de una forma la autoridad o del dinero. Tampoco quiero significar esos sesudos
5«1 oom r^l=^„ ___ r.__ .1- - , -
lov r®™P*éta que fueron llevados, Yessenin primero, Muya-
X
llntelectuales que sólo se preocupan de su propio bienestar o lama
f ¡ » - c u a n t o s meses después, a la real destrucción personal, y cuya bufonería y charlatanería ayudan a desacreditar a
'« 'é a del suicidio. todos los intelectuales a los ojos de la clase humilde.

Ayuntamiento de Madrid
486 CENIT

raleza de organización de los partidos y no en la del escritor media; el poeta que describe, sin un comentario siquiera, la
agonía espiritual d e la guena, así com o el pintor exhibe c t
per ¡e. . j • lienzos un símbolo de la schizoid, futilidad de una ciudad
Al hacer esta declaración no quiero decir que todo escn-
uor es perfecto. Desafortunadamente, hay una minoría para moderna, todos juegan su parte en la destrucción de una
la que las acusaciones corrientes contra los intelectuales, son sociedad corrupta. Exponer la verdad, aunque sea en un
verdad. Algunos escritores Se ciegan por el dinero o por el sentido limitado, es levantar o crear una opinión, con la cual
medio ambiente burgués. Muchos están interesados en su se debe juzgar y condenar la falsedad- E n este sentido, cual­
carrera, a exclusión de cualquier consideración por el bien­ quier artista honesto es un agitador, un anarquista, Expre­
estar de la humanidad. Muchos construyen su propio mundo sando un criterio independiente, razonado, ataca el principio
de irrealidades desde el cual vuelven las espaldas a las de autoridad, retratando la verdad de acuerdo a su piop'a
crueldades del mundo público. Muy pocos, como H enil de visión atacp las manifestaciones fatuas de la sociedad. _Es
Montherlant y Drieu de la Rochelle, han sido arrastrados p or esto que los gobiernos tratan de desanimar al artista in­
por alguna perversidad psicológica, a apoyar a políticos fas­ dependiente que Se resiste a ser comprado, escribiendo, com­
cistas o reaccionarios. poniendo, o pintando, haciéndose instrumento d e ciertas con­
Pero, a pesar de todo esto, el número de escritores— a di­ venciones, o en interés de una propaganda trivial. E n Rusia, la
ferencia de los periodistas prostituidos— que han traicionado imposición del «Realismo Social»; en Alemania, la campafl*
deliberadamente al oprimido, o actuado de una forma reac­ contra «E l Arte degenerado», fueron realmente ataques con-
cionaria, es extremadamertte pequeño. Muchos han optado tra el artista independiente, porque las verdades que decía ■
por separarse completamente de la política y escribir de eran subversivas para la autoridad. E n tales ambientes ^ 4
acuerdo a sus impulsos artísticos. Muchos más han llegado cíales el escritor o el artista que, en cualquier sentido, se las
a tal estado de descorazonamiento en su experiencia p o lí­ arreglaba para exf>onei sin miedo su criterio, llegaba a ser
tica, que han terminado por abandonar sus actividades so­ agente de la revolución, como el más decidido de los m ili-j
ciales, desilusionados, Pero no hay opinión sofista que pue­ tantos revolucionarios. , „ , , ’
da clasificar tales actitudes como traiciones; y aquellos es­ Y aquí creo radica la verdadera razón de la dificultad quej
critores que actuaron deliberadamente contra los intereses de la mayoría de los escritores encontrajon al asedarse con los
la clase trabajadora, o contra un genuino ideal revoluciona­ movimientos de tipo político. E l escritor consciente, el urt^-
rio, son pocos, verdaderamente, en comparación con la gran ta sincero, el intelectual verdadero, son capac.“S todos de
legión de hombres originarios de la clase obrera, quienes, actuar en un sentido revolucionario, en tanto se les perm ití |
en plan de lideres de partidos o de las Trade Union, han pensar y hablar sin coacción o restricción. E sto encaja tanto
sido corrompidos por los privilegios, y han oprimido y sa­ a sus escritos específicamente sociales u obras artísticas, wmo,
crificado a los trabajadores que les llevaron al Poder. Por a l elemento anárquico y subversivo en trabajos que podrían
otra parte, muchos escritores han sacrificado su carrera y su ser determinados «arte puro» o «pensamiento independiente»-'
vida, traba ando en pro de k justicia social, y el peligro E n tanto que trabaja d e acuerdo con un credo internamente
que estos hombres representan para la tiranía, se muestra válido, su trabajo tendrá un significado real, y contribuirá
por el número de intelectuales que han sido martirizados espontáneamente a la destrucción de la falsedad. Cuando en
por su critica combativa a la autoridad. realidad está subordinado o intenta subordinar sus trabajos
E l verdadero escritor independiente, por el mismo ejercicio a un sistema extemo, llegan a ser afectados como una _fri^-
de su función, representa una fuerza revolucionaria. Yo no Iración inental, que hemos notado com o actitud característicl
m e refiero aqui especialmente a la parte que los escritores del intelectual moderno, cuando se enfrenta con el probieffl*
han tomado en preparar un sumario de la sociedad moderna social. L a unidad que caracterizaría el trabajo del escritor
en la que los revolucionarios han fijado su posición. Esto es es reemplazada por una dualidad; comprendiendo, de ufl
en realidad importante si uno considera el valor en critica so­ lado, las cualidades que él ha creído son válidas en él mis­
cial de hombres como Marx, Godwin y Kropotkin, o incluso mo, y de! otro, las cualidades de un código extemo al que
D efoe, Swift y sus iguales. Pero considero que el hombre él rtata de amoldar su trabajo. E n cuanto subordina las cua­
que está dispuesto a aplicar a cualquier asunto sobre el que lidades internas a las extemas, su trabajo pierde significado-
escribe, una criijca normal, basada en una concepción sin­ E n vez de ser subversivo, se convierte en un subordinado,
cera de la razón, está obligado a actuar con sus escritos « 1 un intelectual esclavo, en vez de libertador del pensa­
contra la injusticia y la falsedad, incluso si este escritor miento.
no escribe con el fin especifico d? acelerar el cam bio social.
E l novelista que describe, en un lodo, la vida de la clase
G. W O O D CO CK

NUESTRA S E C C I O N LITERARIA
“ / 2u Q ^ i d a t i l » á
Se insertarán en esta sección mensual literaria criticas sobre aq uellas obras que vayan apa-

ciendo, escritas en los idiom as corrientes o tradu cid as, d e las cuales hagan lleg ar los autores

o editores, dos ejem plares gretuitos a la R e d a c c ió n d e C É N IT . 4 . rué B e lfo rt. Toulouse (H .- G .)

Ayuntamiento de Madrid
- —

LA MARCHA HACIA EL OESTE


...y he aqu í gerUe en fuga, qu e huye del temor com o venía o tro coche viró y se fué co n tra el ca ­
qu e queda a sus espaldas. Por tantas extrañas cosas m ión. Conducía com o s i estu v iera com pletam ente
han pasoíío. flígonas amargamente crueles, y otras borracho, ¡C risto !, de pron to e l aire se llenó de
tan bellas, q u e la f e ha vuelto a encenderse en ellos m a n ta s, pollos y niños. U n ch ico resultó m uerte.
N unca vi sem ejan te lío. N osotros param os. E l h ( ^ -
para siempre.., bre que ib a conduciendo e l cam ión , de pie, no n a ­
J. S.
c ía o tra co sa que m ira r a l ch ico m u erte. No se le
podía a rra n c a r una p alab ra. ¡A to n tad o h a sta ei
EN TA DO S e n e l bar. ios dofi ch ó feres
yno ju n to a otro, en banquitos redon­ m utism o' E l cam ino e stá lleno de fa m ilia s tr a s la ­
dos, co n la s cu ch aras asom ando por dándose al O este. N unca vi ta n ta s, Y ca d a vez es
peor. Y m e pregunto de dónde diablos vienen
la s bocas de la s tazas de ca fé. P a ­
sando e l tiemipo. Y P a t, fregan d o la 13Ht&S
p lan ch a, escuchando sin c o m e n t^ . — Lo que h ay que p regu ntarse es dónde van—
L a voz de B in g Crosfay se ca lla . E l di 1o M ae—. A veces 1 egan aq u í por esen cia, ^ r o
nunca com.pran o tra cosa. Se dice que rob an . Aquí
disco giratorio b a ja y e l de la m úsi­
c a vuelve o tra vez a su lugar en la no dejam os n ada a m ano. A nosotros n u n ca nos
pila. , . h a n robado nada. .. -a
L a liiz púrpura desaparece. L& m oneda, que h a B ig B ill, m a stica n d o u n trozo de to rta , m iro n a ­
hecho fu ncionar todo este m ecanism o, h a hecho c ía el cam in o a trav és de la co rtin a de la ven­
can tar a Crosby y h a h ecfo to car u na orquesta; ta n a . ,
esa moneda se desliza desde e l entrem edio de los E s m e jo r que pongas tu s cosas e n lugar se­
Puntos de co n tacto h a s ta la c a ja donde van a pa­ guro Creo que a h í vienen algunos de ellos.
ja r las g anancias. E s ta moneda, co n tra ria m en te a U n Nash Sedan, 1926, se detuvo perezosam ente,
las demás, h a realizado u n a verdadera l a ^ r , h a ca s i fu era de la ca rre te ra . E l a sien to de a tr á s es­
sido físicam ente responsable de una reacción. ta b a a testad o h a sta c e r c a d e! tech o con bolsas y
f o r r o s de vapor escapan de la válvula de la cestos y en cim a de todo, ex a cta m e n te co n tra el
cafetera au to m ática. E l com presor de la m áquina techo v W a n dos niños. E n cim a de! techo, un col-
de hielo rezonga suavem ente un m o m en to y luego dhón V u n a tienda arro llad a; los soportes de la
detiene. E l ventilador e léctrico h a ce g ira r su tie n d a ' atados en el estribo. E l coche paró ju n to
cabeza en un rincón, ab arcan d o el salón co n su a l puesto de esencia. U n hom bre de cab ellos oscu­
A p i a d a brisa. R u gen los coches a l cru zar por 1» ro s y ro stro en ju to, b a jó con len titu d , ^ s dos m u­
c a r re tjr a 66. ch ach o s se deslizaron desde la ca rg a h a c ia a b a jo
—Hace un m om ento se detuvo aquí un coche de y pusieron pie a tie rra . ,
M ae dió la v u elta a l m ostrador y se paró ju n to
M assachussetts—d ijo Mae. a la pu erta. E l hom bre llev aba p an talo n es de la n a
B ig B ill, uno de los chóferes, rodeó co n su m a-
la boca de su ta z a de m an era que la cu ch ara g ris y una cam isa azul oscurecida ipor e l sudor en
aromara entre su s dedos índice y pulgar. Sorbió la espalda y b a jo los brazos. Los n iños usaban n a ­
"-'ha bocanada de a ire co n el ca fé p a r a en fria rlo . d a m ás que un p ar de m onos an d rajosos y rem en­
dados. Sus cab ellos era n cla ro s y se lev an tab an en
—D eberías an d ar ,por la 66. Se ven co ch es pro-
u n a tiesu ra uniform e e n tod a l a c a ^ z a , porque
g e n t e s de todo e l país. Todos h a c ia el O este,
h a b ía n sido rapados, Su s ro stros esta b a n su rca < ^
« u n ca h a b ía visto ta n to s h a s ta ah o ra. Seguram en-
de polvo. S e dirigieron d irectam en te a l ch a rco de
^ Que a lg o hay de bueno e n el cam ino. ag u a b a jo la m anguera, e in tro d u jeron sus pies
—Hemos visto u n choque esta m a ñ a n a —d ijo su
compañero—. U n coche grande, un C a d ill^ , bien descalzos e n e l barro.
w nninado, un en can to , am arillo cla rito , bien ter- ¿Podemos s^ car un poco de agua, señ ora.
rainado, chocó co n tra un cam ión. S e le ap lastó el nreguntó e l hom bre.
—N aturalm ente, sírvase—, Y agregó en voz b a­
j^ ia d o r h a sta la dirección. Debe h ab er venido a
ja. por en cim a del hom bro— ; M antendré los o jo s
L a d irección lo atravesó a l tipo y lo dejó sacu­
diéndose com o r a n a en el anzuelo. U n a jo y a de filos en la m anguera. , ^ ,
E lla observó m ien tras el hom bre d estorm llat®
coche, U n en can to . A hora se puede com p rar por
le n ta m e n te la ta p a del radiad or e in trod ucía e n él
una Insignificancia. E l tip o ib a solo.
P at d istra jo la v ista de su tra b a jo .
^^De^e'^el'^coche, u n m u jer de cabellos de lino,
—¿Y e l cam ión? .
—U esucrlsto! No era un cam ió n Sin o uno de le di.io;
partid os medio, llenos de co cin as, cubo';, —T r a ta de tr a e rla h a s ta aquí.
E l hom bre re tiró la m an g u era del radiador y
w ichones. n iños y pollos. Yendo h a c ia el O este,
volvió a a to rn illa r l a tap a. Los n iños le quitaron
PPMen im aginarse. E l tipo ese nos pasó a 90, viró
la m anguera, la em pinaron y bebieron ansiosam en­
dos ruedas n ad a m ás que p ara pasarnos, y

Ayuntamiento de Madrid
438 CENIT

te. E l hom ore se quitó el oscuro som brero m an ­ — Paretcerá e x tra ñ a ta n ta ta ca ñ ería — se discul­
chado y se detuvo fren te a la v en tan a, con hum il­ pó. Pero tenem os que h acer m il m illa s y no sa-
de curiosidad. bráiDS s i nos alcanzará-
¿'Podría usted vendernos un pan, señora? Hurgó en la bo lsita con el índice, localizó u na
—E sto no es un alm acén—d ijo M ae— . E l p a n lo m oneda de diez y la sacó. Cuando la dejó en el
tenem os p ara h a ce r sandwiches. m ostrad or cayó u na de cinco co n e lla S e ap resta­
b a a g u ard arla o tra vez en la b olsita, cuando sus
—S í , señora, lo sé.—Su 'humildad e ra p ersisten ­
te — N ecesitam os p an y dicen que por un buen tr e ­ o jo s tropezaron con los n iños petrificados a n te la
c a ja de caram elos. S e acercó a ellos lentam ente,
cho n o h ay ni siquiera casas.
señaló los largos caram elos de m enta.
- ^ 1 vendemos e l pan, nos escaseará—. Su tono —¿E sto s caram elos son de cin co céntim os, se­
era v acilan te— , ¿P or qué no co m p ran un san d ­ ñ ora?
w ich? Tenem os lindos sandw iches. M ae se acercó y m iró.
D esde luego que nos e n c a n ta ría com prarlos,
—Cuáles?
señora. Pero no -¡p e rn o s. Tenem os que conseguir —^Esos, los rayados.
que u n a moneda de diez céntim os nos alcan ce para Los pequeños a lzaro n sus o jo s h a s ta el rostro
todos.—Y continuó con em barazo; — Nos queda de ella y retu vieron la resp iración ; sus bocas se
muy poquito. m o strab an sem iab iertas, sus cu erpecitos medio des­
—No le podemos vender pan por diez céntim os nudos, rígidos.
--d ijo M ae—. S o lam en te tenem os pan es de quince ¡Oh... ésos! B ien , no... Esos, dos por cinco cén­
céntim os. timos.
-^M ae, dales pan—gruñó P a t d e trá s de ella. —E n ton ces, déme dos, señora.
—Nos quedaremos sin p an an tes de que venga el Colocó con delicadeza la m oneda de cobre encim a
cam ión del pan. del m ostrador- L o s n iños so ltaro n su a v a n en te su
— Pues nos quedarem os sin pan, en tonces. ¡M al­ contenida resp iración . M ae les tendió la s varas de
d ito sea!—gruñó P a t, y se volvió m alhum orado a caram elos.
la en salad a de p a ta ta s que estab a aderezando. ^ Iteg ed lo s—d ijo e l hom bre.
M ae encogió sus regordetes hom bros y se dio S e a cerca ro n tím id am en te; tom aron cada uno
vu elta p a ra d em ostrar a los dos ch ó feres que ya un caram elo y b a ja ro n el brazo, m anteniéndolo a
se h a b ía opuesto bastan te. Abrió la pu erta, y el su contado, sin siquiera m irarlo . Pero se m irab an
hom bre en tró trayendo consigo el olor a sudor, uno a o tro y sus lab ios se d isten d ían co n rigidez en
to s n iñ o s-se escurrieron tra s de él, y fueron inm e­ u na em barazosa sonrlsa.
d iatam en te h a c ia la c a ja de caram elos y la mi­ —G ra cia s, señora,
raro n : no con d ich a n j con esperanzas, n i siquiera E l hom bre recogió el pan y salió, seguido de los
con ansiedad, sino sim plem ente m aravillad os de niños, que m a rch a b a n tiesos, sosteniendo firm e­
oue ta le s co sas existieran . E ra n del m ism o tam año m ente los caram elos co n tra las p iern as. S a lta ro n
y su s ca ra s muy sem ejan tes. U n o se ra sca b a el com o ard illa s a l a sien to d elan tero, de a llí h a s ta en ­
porvoriento to b illo con las uñas del o tro pie. Su cim a de la ca rg a y tam bién, com o ard illas en su
com pañero le susurró unas p alabras en secreto y m adriguera, se perdieron de v ista en tre los bultos.
luego estiraro n los brazos, de m an era que sus ce­ E l hom bre subió e hizo a rra n c a r e l coche; y con
rrad os puñcs, en los bolsillos de los monos, se des­ su ruidoso m otor y u na nube de áspero humo azul,
tacaro n b ajo la delgada te la azul. el viejo N ash trep ó p or la c a rre te ra y continuó su
M ae abrió un cajó n y ex tra jo un largo pan en­ m a rch a h a c ia el Oeste.
vuelto en papel encerado. Desde el in terio r del resto rán . M ae. P a t y los co n ­
—Aquí tiene usted un p a n de quince. d uctores co n tin u ab an mirándolos,
E i hom bre volvió a ponerse e l som brero con in ­ B ig B ill se en cogió de hom bros.
flexible hum ildad: No h a b ía caram elos de dos p or un c é n tim o -'
— ¿No podría usted... no seria posible c o rta r un d ijo. ,
trozo por valor de diez céntim os? — ¿Y a ti que te im p o rta?—replicó M ae con fie­
— ¡M ald ita sea, M ae!—d ijo P a t en tono im pa­ reza.
cien te—. D ales e l pan. —E ran caram elos de cin co céntim os cada uno—
E l hom bre se volvió h a cia Pat. d ijo B ill.
—No; nosotros queremos com prar por valor de —Ten em os que seguir—d ijo e l o tro h om bre.—
diez céntim os- Tenem os que ca lcu la r terriblem ente E stam os perdiendo el tiem po.
justo, señor, p a ra l l ^ a r a C aliforn ia. B u scaro n en sus bolsillos. B ill puso u na moneda
en el m ostrador, e l o tro 'la m iró, busco a su vez y
Puede llevárselo por diez céntim os— dijo Mae d ejó o tr a m oneda. Volvieron la esp ald a y se d iri­
resignadam ente. gieron a la puerta.
—E so seria robarle, señera. —^Hasta la v ista —d ijo B ill.
—Tómelo... P a t dice que se lo lleve.. — ¡B h !—llam ó M ae— . Un m om ento, que voy a
E lla em pujó el -pan envuelto a través del mos­ devolver e l cam bio.
trad or. E l homibre e x tra jo una hond a b o lsita de ¡V ete a l in fierno!—d ijo B ill- Y dio un portazo.
cuero del bolsillo de a trá s, desató los cordones y
abrió. E sta b a pesada de m onedas de p la ta y gra­
sicn to s billetes. John S T E I N B E C K

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❖❖❖❖❖❖❖❖ cy4 n te u n g -ta n d ile m a ^iátCiticúi
/S^^/\«^V\iAAyV^^V>XS/VA/VAAXVWVA/

LO S M ED IO S Y L O S FIN ES
UANDO los futuros historiadores se decidan a resultados y procedimientos. E ste principio toma en la his­
hacer el análisis de nuestra época, tendrán toria los más variados caracteres y denominaciones: religión,
seguramente ya aclarado el resultado de uno honor, patriotismo y mística revolucionaria. Todos los demás
d e los más arduos problemas. Estriba éste en pueblos se reclam an a menudo de la religión, de] honor y del
la primacía o subordinación de los fines a los patriotismo. Pero no tienen allí el mismo sentido místico de
medios. Lia humanidad, a través d e gran tre­ consecuencia moral a un principio. Sólo el espíritu ibérico
cho de su historia, gira alrededor de esta es capaz de jugarlo todo, de sacrüicailo todo, incluso el resul­
fórmula tan simple en apariencia. Todas sus tado práctico— accesible por juego de la moderación—, en
., — inquietudes y luchas, en la caverna, en la aras de la intangibilidad del factor moral. E l estudio psicoló­
tnbu y en los conglomerados sociales, se concretizan en un gico de lo español e histórico de España nos da abundantes
trascendental dilema. N i las mismas corrientes llamadas reac- pruebas de este jugarlo todo a una carta que contiene los
consienten en renunciar a una finalidad, bien que triunfos abstractos, espirituales o místicos, de ua principio
Mlwdinándola a ciertos medios más o menos antipáticos, con- moral, erróneo o atinado éste. España, tan feraz en contien­
traaictoiios, cínicos o brutales. E l otro término del dilema es das civiles, tan polarizados y antagónicos sus elementos étni­
^ empeño de dejar incólumnes las finalidades, el que repu- cos y sociales, ofrece siempre, en todas las coyunturas histó­
tua cuantos medios de realización pueden, de lejos o de cerca, ricas. el mismo resultado. L op e de Vega y Calderón han sido
contrariarlas. Ambas fórmulas se producen, accionan o in- los grandes investigadores de este complejo español en el
uyen ccm más o menos fuerza, y marcan su huella en los plano d e la vida individual y costumbrista; otros escritores,
é^ tecñ n ien to s. Sus resultados definitivos, supremos, al entre ellos Galdós, lo han estudiado en el plano de las rela­
abngo de toda discusión posible, forman la gran incógnita, ciones o conflictos con otras razas o pueblos. L a leyenda de
g Unico a constatar en el presente es un mayor influjo y Guzmán el Bueno, la epopeya de Numancia, las tribulacio­
“ ^ a m ie n to del principio maquiavélico, que es el d e la nes del alcalde de Zalamea, los vecinos de Fuenteovejuna, ios
P '^ 'é cla de los medios, cualesquiera, sobre las finalidades. almirantes de la Invencible y de la escuadra combinada, los
No faltan explicaciones que atribuyan el predominio levantiscos .del 2 de mayo y la heroica generación de 1936,
ésta corriente al retroceso de las ideas religiosas. Para hablan muy fuerte y bien alto de este complejo español— tan
ciertos Mégetas, la educación religiosa es el contrafuerte por dado a reírse de los resultados inmediatos, d e los fatalismos
excelencia de todo principio moral, y ésta, la moral, el anta- de la supuesta superioridad del adversario—y de la puesta
SWüsta n to e r o uno d e a táctica sinuosa, característica del en primer plano de un principio místico especie de
^qm avelism o. Si entendemos por religión lo representado fe en el dogma moral.
per los sacerdotes, ritos y templos, llegaremos fácilm ente a Ello ha causado siempre un hondo estupor en los críticos
A ^ ^ é i u s i ^ de que aquella nada tiene que ver con la mo- e historiadores de todos los tiempos. E l español no lucha
• La religión practicante fué una de las primeras e n asi- siem pre por una causa reivindicable, por una causa justa en
^ a n e e l principio maquiavelisla. Toda su historia es un el sentido matemático de la palabra. Unas veces se hace
en la pista temporal. Todos los medios eran bue- paladín de un dios sanguinario y otras de un monarca de
] P**® les obispos que aspiraban, como finalidad suprema, sangre extranjera y de espíritu todavía más extranjero o
ven tierra. L a zancadilla, el puñal y el extraño a las reacciones y móviles del alma española^ Otras
.^éno, fueron los medios favoritos para instalarse en la veces arremete implacablemente contra sí mismo en la per­
fe * tratábase d e hacer prevalecer su propia sona de otros sectores o corrientes del mismo pueblo, raza
hat?* • creencias de otras religiones, sobre aquellas que y espíritu. Pero hay en e l fondo la misma preocupación ideal,
j implantado sus iglesias en el corazón de Asia, y que sin interferencias de cálculo maquiavélico. E n nombre d e la
^®*aban las posiciones de la fe católica en la Europa m eriáo - patria, de la religión, de la honra, d e la amistad, de la
’ '®t“^ o prevaleció entre los sacerdotes y feligreses fidelidad conyugal y de los principios y programas políticos,
rom confianza en la fe misma. Fueron los obispos hemos cometido atrocidades sin cuenta. Pero hay siempre
quienes movilizaron a los cruzados de la Edad Me- en el fondo ese móvil de consecuencia a un principio abs­
ormtra los mahometanos instalados en e l cercano Oriente tracto, existe en el fondo un hálito de romanticismo, un desin­
el ? IP®*®-E n este país, dos poderosos ejércitos religiosos, terés espontáneo con asiento en los sentimientos, en las pasio­
^ Qe la cruz y el d e la media luna, anduvieron trabados en nes, más que en la tesis y en los planes estratégicos más o
® guerra de cerca de ocho siglos de duración. Tampoco menos calculados.
^uuvieron con remilgos los soldados del papado al produ- E ste principio tiene su configuración propia dentro de la
no ^ corazón de Europa e l llamado Renacimiento, que variedad geográfica, en la clase y en la casta. Unas veces
hién°/t f 4 e las artes y las letras, sino que tam- se llama independencia, otras, separatismo, otras, unidad na­
q 1 de los dogmas. cional, otras, clericalismo y anticlericalismo, otras, federalismo
lu ch ° España h a perdurado con bastante nitidez la o centralismo, otras, aun, aspiración revolucionaria o regreso
en principio, inspirada en el principio mismo. Solo a la tradición. Pero por éncima de esta gama de coloridos
pjg®* ® P®1® ha pervivido e l sentido intrínseco de un princi- existe el mismo ardor, la misma intransigencia irreductible,
tnoral independiente de toda consideración en orden a la misma claridad franca, muchas veces brutal, y siempre

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490 CENIT

confesada, olímpicamente ostensible, de un móvil romántico nuestro problema. Por el principio en si de nuestro s
con anaigo en el corazón. Siempre el mismo desprecio por miento trágico y de nuestra propensión romántica. Se
los resultados inmediatos, cualesquiera que fueren, la satis­ podrá discutir la aplicación que damos en la vida prá
facción de lo qup se cree un deber, el Deber mismo, por a estos principios, que más que principio, en el sentido
encima de todo, contra todo y contra todos. que presiente el alambique y la reflexión metódica, son
La propia historia política de los españoles, lo que se emanación de nuestro temperamento y espíritu. L o intoci
llam a desgobierno de nuestros gobiernos, o incompetencia es precisamente esa emanación coincidente. Vertebrar si
política de nuestros políticos más que a la dicha incom- en este sentido, una trascendental empresa. A ello llama
petfTicia hay que achaicarlo a la saturación anárquica, valga nosotros federar. Uniformar seria ya de por si un em '
decir idealista, de todos los elementos manifestantes. E llo da loco, irre^izable. Con mayor motivo la pretensión a
una impresión de vértigo, de caos, de contrasentido al apuntan los dómines germanizados, quienes p ersig u p des
observador extranjero. Muchos de nuestros propios analistas en ciernes la más preciosa reliquia de nuestro carácter.
han querido renegar de lo propio que llevaban en la sangre. Repetimos que es esta una cuestión que lleva aparej
Aludimos a ciertos intelectuales de cierta generación v a uno de los dilemas de! porvenir y del pasado. Desde que
c ie fta «¿ción de miramos a través de ojos ajenos. Tenemos en mundo es mundo, se han ido manifestando, con vanacH?
la colección un poco de cada especie; los afrancesados, los infinitas, estas dos tendencias del espíritu humano. L os i
anglicanos y los germanizados, Los primeros hicieron coro a demos Estados imperialistas se han inclinado por la t
la frase clásica de que «Africa empieza en los Pirineos». Los del cinismo maquiavélico. Pueblos de arraigadas Iradicio
terceros son los más insoportables. Pretendieron, con patente liberales, tales como los ingleses y norteamericanos, que c ^
menosprecio hacia todo lo nativo, am anam os, moral e inte- tan con una g aleria.d e personalidades señeras qus treme
lectualmente, al potro de una disciplina cuartelaria. Quisie­ ron al viento la primacía de los valores permanentes
ron vertebrar a España rompiéndole por el e je la columna todas las conquistas temporales o fugaces, se inclinan I
vertebral. Los filósofos germanizados copiaron un léxico fa­ por la hipocresía, por el cinismo y por la fuerza bm ta-
rragoso, de cem ento armado, para catequizam re. L a ofen­ resultado, por el momento, es una civilización frustrada, 1
siva llevaba consigo su propia contrapartida. Nadie fué capaz mente utilitaria y belicosa, sin sentimientos- y sin apa
de deletrear esas soflamas en idioma sánscrito, y sus teori^ noción de la dignidad. Pero, repelimos, está todavía
nutrieron solamente los círculos de la pedantería. E n vez de juego el resultado definitivo, sobre el cual, honradamente,
profundizar en el corazón de nuestro pueblo, en lugar de es­ pretendemos anticipamos. ¿Lograrán el cinismo y la brul
forzarse en captar la evidencia de ese principio que une a la dad de circunstancias conducimos al prometido puerto o f
mayoría de los españoles en e l sentimiento trágico— errónea­ nobleza y d e la paz? ¿Se impondrá im retom o a los
mente vituperado— y en el concepto romántico de la vida, pios permanentes y a los valores eternos de la ética y de
se esforzaron por ofrecemos modelos inasimilables que eran, sentimientos com o única garantía de salvación.
además aberrantes. L a aberración fundamental consistía en Convencidos de ello trabajamos nosotros en este sen
la propia calificación modélica de esos patrones a cuya echura ¿Qué nos importan las actuales derrotas? Sólo por el caí
se nos quería cortar. Hemos visto ya lo que han dado de si d e-la libertad se llegará, a la verdadera libertad, me
esos patrones en los propios pueblos de ongen, y en otros y los fines deben de corresponderse. Las victorias rooi
pueblos donde consiguieron imponerse. son las únicas fecundas y trascendentes.
Los doctores germanizados incurrieron en el crMísiino josé P E IR A T S
error de atacamos precisamente por el lado intocable de

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CERTAMEN SOCIALISTA
A TO D O S L O S COM PAÑEROS A N A RQ U ISTA S,
A TO D A S LA S O RG A N IZA C IO N ES S O C IA U S T ,\S
Y S IN D IC A L IST A S R EV O LU C IO N A R IA S D EL M UNDO

IG ü IE N D O las trazas de n uestros a n ­ T E .M A S


tecesores, los com pañeros que en las
postrim erías del siglo X I X organiza­ I. Estudio filosófico sobre el anarquism o,
ro n y celebrarcm lo s fam osos C e rtá ­ I I . Posición del anarquism o fre n te a la quiebra
m enes S o cia lista s de R eu s <I) y B a r ­ de la sociedad ca p ita lista .
celo n a (II), sobre cuya base Ideoló­ I I I . E studio sobre u na econom ía lib e rta ria basa­
g ica y tá c tic a d escansó y se des­ d a e n exp erien cias vividas y en m odalidades ap li­
a rro lló el sindicalism o lib e rta rlo en cab les a l siglo X X .
E sp aña desde principios de siglo IV . Estudio sobre la étic a y sus bases fundam en­
h a sta el 19 de ju lio de 1936, los com ­ ta le s de esen cia an arqu ista.
ponentes de la R ed acción de esta R ev ista , ju n to V. Estudio sobre la evolución y la revolución, in ­
w n otros com pañeros que se h an in teg rad o a la terp retad as en sus valores an arqu istas a trav és del
organizadora del I I I C ertam en So cia ­ d esenvolvim iento h istórico.
lista , y todos ju n tos de acuerdo con e l S e cre ta ria - VI. Posición del an arqu ism o fre n te a la psicosis
^ In te rc o n tin e n ta l de la CN.T. de E sp a ñ a e n el b elicista.
fua.lio, hem os decidido convocar a l m undo liber- v n . C oncreción de un sind icalism o p a u l a r a fín
~ tio y sin d icalista y so cial revolucionarlo a este p a ra co n tra rre stra r los sind icatos políticos, am or­
w ncurso de em ulación en e l bello y d enso d ecir fo s y to ta lita rio s, y p a ra sen ta r u na base positiva
en escritura), el tercero de la serie, m as el pri- co n vistas a la sociedad futura,
de la época, ei cu al consideram os e stá lla ­ V i n . P osición lib e rta ria con respecto a la pe­
mado a reactu alizar y a vigorizar e l anarquism o d agogía m oderna.
y el sindicalism o de acció n d irecta e n unos mo- I X . Cómo lo g rar u na reacció n de lo s pueblos
idealism o y e l tacticism o de c o n tra ria a las ten d en cias to ta lita ria s, reform istas
m archa a tr á s prevén reform as y m odiñcaciones que. y religiosas.
^ tornar c a r t a de n a tu ra lez a en nuestros respectivos X . C oncordancia e n tre la cien cia en su estado
movinuentos, llev arían la confusión e n e l sen o de a ctu a l y el ideal an arqu ista.
os mismos a l regresar en lugar de ad elan ta r, al X I . cSe considera que pueden superarse algunos
^ ”*® P o rizar y ad ap tarse en c ie r ta m an era a lo a b e t o s de las ideas an arqu istas?
11p lugar de d esasirse p ara dedicarse de X I I . U na novela basad a en la lu ch a so cia l y re­
V®"® ^ J a reedificación de la sociedad de los hom - v o lu cion aria española,
^ w Ye bases co m p letam ente nuevas, X m . E xposición de las ca ra c te rís tic a s m ás re le­
lieff , Y®' pues, m ediante e l I I I C ertam en Socia- v an tes del anarquism o,
sra. la posibilidad de im pulsar el a cratism o en X IV . U top ia n a rra tiv a de un p ró xim o m añ an a.
1(» m o ral y filosófica d eterm in ad a por X V . E xp erien cias lib e rta ria s en el seno de la vie­
la pensadores y por el sesgo evolutivo de ja sociedad.
^Peei® . Se tr a ta , asim ism o, de producir, de acu ­ X V I. A rte y anarquism o.
do? ú^emento polém ico y de convicción adecua- X V II . ¿Cóm o co n v ertir en abundante la propa­
época en que vivimos p ara e v ita r que la ganda a d esa rro lla r? Y ¿cóm o in tro d u cirla en los
física que parece exp erim en tar el a n a r- pueblos m ás lejan os y llev arla a la s regiones del
m ilita n te prc^rese, d ejándolo, por e l con- m undo m ás atra sa d a s?
P®’ superado co n creces. X V I I I . C ap tació n lib e r ta ria de la juventud,
Humanidad ca m in a por falso s d errotero s ca- X I X . U n a obra te a tra l, com edia o dram a, en tres
de conducirla, por m edio de la traged ia, a acto s, in sp irad a en l a finalidad lib ertaria.
»j_i^ u iu ilaci6n , o a l regreso a un absurdo y bestial X X . Seis cuentos breves de in sp irción anarquis­
df « S ®®Y®' ^ bu scará, en su desespero, su tatíla ta.
mo? h a lla rá en la anarqu ía, Sea- B A S E S QUE S E E STA B L E C EN
dí-ri ®P®^tunos e in telig en tes, y podrem os consi-
PA RA C O N C U R R IR AL CERTAM EN
ím* YPus dignos d el Id eal que su stentam os y del
w rv em r humano. Prim era. E l co n cu rren te no a sp ira rá a otro pre-
a ^ nu estro I I I C ertam en So cialista , m ío que la publicación de su tra b a jo en e l libro
en el cu al quedan invitad os todos los qu e se ed ita rá (en fra n cé s y e n español, si los m e­
{oíY quistas, todos los sin d icalistas revolucionarios, d ies económ icos lo perm iten), contenierido exclusi­
Qii4 ^ so cialistas n o políticos de n o im p o rta vam ente los tra b a jo s seleccionados por el Jurado-
raza y pais, ateniéndose a los s^ u ie n te s Segunda. L a ta re a de co n stitu ir e l Ju rad o , a base

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M O R A L ID A D E S A C T U A L E S

l_C V I E I C W I C N E E V C
O todos los argumentos d e los que defienden el nosotros Ídolos onoimes que «o son sino cadáveres de pía
pasado merecen nuestra estima. Hay quien momias que una mirada reduce a polvo.
venera lo viejo porque de lo viejo vive, a se­ Otros adversarios, delicados amantes de las ruinas, W*
m ejanza de esos gusanos que roen madera dicen: «¡Q ué ingratos sois con los muertos! Sois hijos *
descompuesta y papel de archivo. Cuanto herederos d e los muertos; cuanto tenéis era suyo. Vues
más antigua es una ley, una costumbre, una pensamiento y vuestro idioma, vuestras riquezas y vuestro
teoría o un dogma, se les respeta más. Ha­ amores, todo os lo legó el pasado. Y volvéis contra el
biéndolos contemplado en la lontananza de sado de que está hecha vuestra sangre y hecho vuestro ^
los siglos que fueron, se los vislumbra en la piritu, las armas que habéis recogido de las tumbas,
d e los futuros com o una provisión inagotable suicidáis cortando vuestras propias raíces».
que podrán roer las generaciones conservadoras. Pues bien, ¡no! No somos solamente hijos del pasado. N*
Y, sin embargo, ¡qué pobre argumento el de la anciani­ somos una consecuencia, un residuo de ayer. Antes que e f^
dad de las ideas! E s difícil no sonreír cuando se abre un to somos causa, y m e rebelo contra ese mezquino d ete rtf
código y se iee al pie de la página la sesuda nota en la nismo que obliga al Universo a repetirse eternamente, i ^
que el comentarista fundamenta un articulo. «Este artículo tico bajo sus máscaras sucesivas. No; el pasado se
es casi sagrado— murmura el infeliz— ; nos viene de las para siempre en nosotros mismos. Decid que es quizá
Partidas, de los Romanos». ¡Ah. los Romanos sobre todo! tada la materia disponible, que fabricamos el ánfora nu ^
Pero la humanidad cambia, inventa, sueña, y por lo común, con el viejo barro, qu? para cuajar mis huesos tomaron U
cuanto más vieja es una cosa, más inútil es. L o viejo es un cenizas de mi padre. Decid que la Naturaleza, en su iioM
resto d e lo bárbaro. E s un vestigio del mal, porque el mal afán de hacerla más hermosa, funde y tom a a fundu- inli
es lo que dejamos a nuestras espaldas. Cierto que las leyes ligablem ente el bronce de la estatua, ¡Pero qué importa
que nos encadenan son romanas aún, lo que m e parece es­ materia! L a forma, el alma, es lo que importa. Sobre
candaloso después de dos mil años; felizm ente nuestra físi­ pasado está el presente. Todo es nu>vo; nueva la alegn
ca y nuestra biología no son las de Rom a, son las nuMlras. de los niños, nueva la emoción de los enamorados, nui
Muchas inmemoriales construcciones debeii su d u r^ ión a el sol de cada aurora, nueva la noche a cada ocaso, y
.su divorcio mismo con lo real. No son ni siquiera obstácu­ morir nuestra angustia no será la de nuestros antepasada
los. Lias corrientes d e la vida se han acostumbrado a ro­ .sino un nuevo drama a las orillas de un nuevo abismo. •
dearlas para pasar adelante, y pasan en graciosa curva sin digáis que el hijo reproduce al padre. No pronunciéis ^
locarias ya. No es obediencia, es olvido. ¿Quién hoy, por frase cruel y necia: «nos heredamos, nos reproducimos, s » *
muy Papa y muy obispo que sea, ha dedicado media hora mos los de antes». Blasfemia profunda la que hace de
a m editar seriam ente en e l problema de la Santísinia T n - liumanidad espectros y no hombres. No somos el pasa'
nidad? Y no obstante, a causa de él se han dado d e pu­ sino el presente, creador de lo que no existió nunca,
ñaladas por las calles. ¡Oh, armatostes apolillados, erpiidos somos el recuerdo; somos la esperanza.
en medio de la distracción universal! Un buen día el pen­
sador os ve. se rie y os derriba de u n soplo Bastó un irri­ PSICOLOGIA D E L PERIODISMO
tado sacudir de hombros para que el pueblo francés vol­ «Estás a punto d e fundar un gran diario, y me pides
cara el trono más glorioso de Europa. M añana b o ta r á un sejo. Com o no tengo mayor experiencia personal en
gesto para barrer del mundo las sobras romanas. L a mmu- negocio, te aconsejaré con entera libertad de ánimo; ?
labilidad no es signo de fuerza, .sino de muerte. Hay entre otra parte me tranquiliza el saber que los consejos
“ siguen nunca. Em piezo, pues. U n diario vive del nü m »
si se aparta de lo vulgar está perdido. T e conozco; eres
de com pañeros com petentes, será confiada a la or­
desdeñoso, un difícil, un artista, y m e replicarás: «no j ;
g anización in tern a cio n a l C .R .I.A . ,
go a servir, sino a iniciar; no quiero halagar al p u m » ^
T e rce ra Los escrito s serán enviados b a jo sobre,
sino educarlo». Educaciones costosas. Además, para edi^
sin ponerles firm a, pero m encionando un lem a. E n
un público hay que comenzar por tenerlo, y para
o tro sobre cerrad o, que se a ñ ad irá a l envío, cons­
hay que halagarlo. ¿O es que te resignas a ser el único ^
ta r á : e n el ex terio r e l lem a, e n el in terio r e l nom ­
criptor? U n gran diario, es decir, un diario con un gP
b re y la d irección d el au tor.. ^
C u a rta A p a rtir d e la s 24 h o ra s del 31 de d i­ público, es un partido; cada moneda representa un voto,
ciem bre de 1952, no será ad m itid a n in g u n a o tra se ü ata de electores que dan su voto y dinero encima; o
a o o rta ció n a l m C ertam en S o cialista.. guna política consigue tanto; gracias que a cambio
Q u in ta L a Com isión organizad ora se com pro­ dinero se obtenga el voto, y eso a fuerza de elocu en cia^
m ete a disponer una fiesta p a ra celeb rar e l pre­ publicana. Claro que diario político es diario de una mi^
visto buen resu ltad o del C ertam en que e n este ría. y lo mismo si es científico, o literario, o reliposo. y
tendencia moral o intelectual definida disminuirá inmeai*
llam am ien to se propone, y _ •j ,
S e x ta Los escrito s deberán se r enviados (preie- •mente el tiraje.
ren tem en te en fran cés), a nom bre de J u a n m r e r , L a democracia— o sea el desmenuzamiento hum ano-
4 rué B e lío rt, Toulouse (H aute-G aronne), P ran ce. hecho posibles los grandes públiccs. E s menester que
'L a Comisión organizadora: Fed erica Monteeny, lean los negreros sin ortografía y los esclavos que aprentt'|
Jo s é P eira ts, Evelio G. F o n ta u ra (Secretario de ron a leer; el patricio y su lacayo, la niña sentimental y ■■
C u ltu ra y propagand a del S . I.), R icardo M ejias cocotte d e seda o de algodón; el poeta y el
P eñ a y Ju a n F errer. médico y el jockey, el ministro y el vendedor de ^erdo
el cura y el apache, raadame de Stael y su portero, -
Toulouse, marzo, 1952,

Ayuntamiento de Madrid
C E N I T 493

tiére y su criada, el presidente y el reo en capilla; y Dei- ardiente de la bala aplastada contra ©I muro o envejecer
bler y hasta tus compañeros en la prensa. Un gran diario an el camino sin término y sobrevivir a las esperanzas? Las
debe ser caótico. Busca un interés común a los infinitos fuerzas que el destino olvidó un instante en nuestras ma­
«cualquiera», un interés que los obligue por una hora, por nos son fuerzas de tempestad. Para el que tiene los ojos
media, por diez minutos, según las dimensiones del oasis abiertos y el oído en guardia, para el que se h a incorpo­
de ociosidad cotidiana, a contemplar tu hoja. Cuando el rado una vez sobre la carne, la realidad es angustia. Ge­
tiempo es dulce, y no hay energías suficientes para pasear, midos de agonía y clamores de triunfo nos llaman en la
la gente se asoma a los balcones. Toda la familia: los nenes noche. Nuestras pasiones, com o una jauría impaciente, olfa­
miran los caballos, la casadera mira los mozos d e zapatos de tean el peligro y la gloria. Nos adivinamos dueños de lo
charol, el estudiante las caderas redondas, la mamá los som- imposible, y nuestro espíritu ávido se desgarra.
becüs femenino.s, la suegra los inconvenientes del tráfico, el Poner pie en la playa virgen, agitar lo maravilloso que
abuelo, con sus ojos turbios, el río humano que pasa, y la duerme, sentir el soplo de lo desconocido, el estremecimien­
sirvienta, fregados los platos, mirará también algo por su to de una forma nueva: he ahí lo necesario. Más vale lo
Vi'Dtanillo. Y si dos borrachos riñen y se pegan o se acu­ horrible que lo viejo. Más vale deformar que repetir. Antes
chillan, ¡qué suerte para los del balcón! H e ahi tu público. destruir que copiar. Vengan los monstruos si son jóvenes.
Has de ser un balcón, y tu diario la calle un iversa. E i mal es lo que vamos dejando a nuestras espaldas. La
El periodismo es ia síntesis y el comercio de la curiosi- belleza es el misterio que nace. Y ese hecho sublime, el ad­
dtó. Pero mientras la curiosidad del pensamiento y dei venimiento de lo que jamás existió, debe verificarse en las
píen rara, la curiosidad del hecho es general porque es profundidads de nuestro ser. Dioses d e un minuto, ¡qué nos
'Mtintiva. Lo indispensable es el hecho. Del hecho parten importan los martirios de la jomada! Qué importa el des­
el sabio, el esteta y ei moralista que desprecian ia prensa, enlace negro si podemos contestar a la naturaleza; ¡No me
y con el hecho se contenta la enorme mayoría cuya sola creaste en vano!
cultura es la prensa, y que no va más allá de la sensación Es preciso que el hombre se mire y se diga; «Soy una
y ue la imagen corriente. Un gran diario no ha de encerrai herramienta». Traigamos a nuestra alma el sentimiento fa­
ím o hechos, o que parezcan tales. L a esencia del periodismo miliar del trabajo silencioso, y admiremos en ella la her­
« dramática. E l periodista auténtico oculta-lo suyo, y revela mosura del mundo. Somos un medio, si, pero el fin es gran­
*0 ajeno; reúne en si las vibraciones dispersas y, las trans­ de. Somos chispas fugitivas de una prodigiosa hoguera. I.a
mite; semejante al cómico, desaparece bajo la realidad que majestad del Universo brilla sobre nosotros, y vuelve sa­
W transfiere. Cargado d e tesoros incesantemente renova­ grado nuestro esfuerzo humilde. Por poco que seamos, lo
dos, su misión es repartirlos ilesos entre nosotros, y su ideal seremos todo si nos entregamos por entero. Hemos salido
reduce a la rapidez y la exactitud. E l periodista es el de las sombras para abrasamos en la llam a; hemos aparecido
buzo de los hechos. Su carrera es una de las formas m o­ para distribuir nuestra substancia y ennoblecer las cosas.
dernas del heroísmo, y las kodacs enfocadas por los repor- Nuestra misión es sem brar los pedazos d e nuestro cuerpo
teros en plena batalla, e n la gu ena, son más eficaces hoy y de nuestra inteligencia; abrir nuestras entrañas para que
que las ametralladoras. No tengas otro programa que pre­ nuestro genio y nuestra sangre circulen por la tierra. Exis­
sentar el máximo de hechos recientes y distintos. Preséntalos timos en cuanto nos damos; negamos es desvanecemos igno­
roo simplicidad; no te olvides que tu lector es simple— por miniosamente. Somos una promesa; el vehículo de intencio­
m menos en tanto que te lee— . Huye de toda e evación. nes insondables. Vivimos por nuestros fm tos; el único crimen
, vai fatiga, y tu público es débil de cascos. No soporta es la esterilidad.
pno el desfile de los hechos brutos; su afición se detiene en Nuestro esfuerzo se enlaza a los innumerables esfuerzos
0 pintoresco; su delicia es la verdad en folletín. D e ahí la del espacio y del tiempo, y se identifica con el esfuerzo uni­
™pottancia desmesurada del deporte y de los crímenes. versal. Nuestro grito resuena por los ámbitos sin límite. Al
Atiende tú, en tus informaciones, antes al último estupro movemos hacemos temblar a los astros. N i un átomo, ni una
que a la última conferencia; en tus crónicas literarias no sal- idea se pierde en la eternidad. Somos hermanos de las pie­
de lo anecdótico; describe sobriamente las teorías y dras de nuestra choza, de los árboles sensibles y de los in­
mínuciwamente los escándalos; no publiques los versos del sectos veloces. Somos hermanos hasta de los imbéciles v de
8®nio ignorado si no se suicidó aún. E l vago afán de lo los criminales, ensayos sin éxito, hijos fracasados de la ma­
y la cobarde pereza engendraron la moda. Sea tu dre común. Somos hermanos hasta de la fatalidad que nos
P ^ w ic o una vasta moda que muere y renace cada mañana. aplasta. Al luchar y al vencer colaboramos en la obra enor­
La caza de los hechos... la cartera, morral d e noticias en- me, y también colaboramos al ser vencidos. E l dolor y el
*®grentadas, calientes todavía... E lige empleados de mo- aniquilamiento son también útiles. B ajo la guerra intermi­
^ l a inteligencia, de memoria fiel, de buenas relaciones, y nable y feroz canta una inmensa armonia. Lentam ente se
. bte todo d e piernas ágiles. Aprovecha las maravillas de prolongan nuestros nervios, uniéndonos a lo ignoto. Lenta­
a industria para enterarte pronto. L a gloria de Blowitz era mente nuestra razón extiende sus leyes a regiones remotas.
^ener un hilo». Apodérate d e los hilos secretos. Entonces, Lentam ente la ciencia integra los fenómenos en una unidad
premio al estremecimiento periódico y fugaz que sentirán superior, cuya intuición es esencialmente religiosa, porque
zari mediación tuya, miles de seres aburridos, go- no es la religión lo que la ciencia destruye, sino las religio­
de una incalculable potencia. Serás el instrumento del nes. Extraños pensamientos cruzan las mentes. Sobre la hu­
roiamo, la encrucijada fatal de las combinaciones finan- manidad se cierne un sueño confuso y pandíoso. E l hori­
eras y políticas. Serás, ¡oh colector!, el árbitro invisible, el zonte está cargado de tinieblas, y en nuestro corazón son­
que manipula esa montaña de granos de arena, esela mar
ríe de
aurora.
?otas, esa totalidad de nadas; la opinión pública, y si así No comprendemos todavía. Solamente nos es concedido
u quiwes, te enriquecerás tanto con tu palabra como con amar. Empujados por voluntades supremas que en noscrtros
u silencio. ¡Bello destino! Pero, ¿eres digno de él? ¡Ay! T e se levantan, caemos hacia e l enigma sin fondo, ^ cu cham os
1 Tienes demasiadas ideas... E ! periodista es un la voz sin palabras que sube en nuestra conciencia, y a
“uibie de acción; menos libros, pues, y más gimnasia! tientas trabajamos y combatiinos. Nuestro heroísmo está
hecho de nuestra ignorancia. Estamos en marcha, no sabe­
E L E SFU E R Z O mos a dónde, y no queremos detenemos. E l trágico aliento
cH^* arma. ¿Dónde herir, sobre qué obstáculo de lo irreparable acaricia nuestras sienes sudorosas.
^ P a r nuestros músculos, de qué cumbre colgar nuestros
*'se o s? ¿Será mejor gastamos de un golpe y morir la muerte R a fa e l B A R R E T T

Ayuntamiento de Madrid
EL ANARQUISTA ANTE LA SOCIEDAD V ANTE SI MISMO
¿Dices qu e la sociedad es defectuosa? cerebro para dar indebido realce a los bíceps, .será muy mo­
Ahí estás tu para correarla. derno, muy deportivo; pero no tendrá otra importancia que
justificar la ley del más fuerte, situar lo imperioso e irresis­
Anselmo LO REN ZO- tible por encima del derecho humano. Por instinto de con­
servación y superación colectivo, la razón autoritaria, el mé­
f ^ T g f ^ A B I O precepto que exige, para su aplicación, todo coercitivo, no deben primar ante todo en los medias
una seria garantía; la previa eliminación de libertarios, so pena de contagiarlos de la sífilis estatal que
defectos, ancestrales o burgueses, en la per­ m ata por la entraña a la vieja sociedad. Firm e deseo h a de
sona que se propone corregir lo anormal en lo ser la obtención del hom bre libre para situarlo en la socie­
colectivo. Si el individuo está afectado de dad libre, una hermosa realización social imposible de conse­
aquello mismo que recrimina a la sociedad, guir si el prejuicio autoritario se nos pega a la sangre de
difícilmente podrá ser aceptado como regene- una u otra manera.
rador de un mal común d que ¡>or contribu- Si los pueblos dél mañana han de entenderse por via d e la
ción personal no es ajeno. comprensión y de la armonía, justo sería ensayar, desde
Precisa imponerse, antes de emprender por ahora, el sistema de agradable convivencia desterrando el
la vía de la regaieración de los demás, que más importa vicio burgués del voto, discutiendo para entenderse, aborre­
ejemplaridad de conducta que vocerío y gesticulación. Si la ciendo la idea fija, el partí prij, la intransigencia; contribuir
palabra y el comportamiento se abofetean o contradicen, la al acierto común y decidir por unanimidad trás examen de
eficacia demostrativa será nula. Inversamente, la labor del cuestiones y pareceres.
proselitísta será provechosa cuanto más refleje limpidez de V icio nefasto el de los sectores políticos d© p ro ce d a de
conducta.
arriba abajo, por tamborización de los partidarios y por
No basta producirse en elemento airado para conseguir
marrullerias. Práctica noble la de los libertarios cuando se
crédito de adalid de la revolución. Precisa antes la posesión entregan -a la difusión y práctica del libre acuerdo. Si por
de un criterio firme, de un por q u é de nuestra razón de ser error en nuestro campo se prescindiera de esta grandiosa con­
com o subversivos. No bay que ignorar que consfroir, en tér­ quista moral, a la anarquía se le rendiría el peor de los ser­
minos libertarios es la secuela obligada de destruir. L a furia vicios. Anarquistas y semiautoiitarios, imposible. Ser o no
aniquiladora, sin garantía reconstructiva, alarma con razón a ser. E l vicio ordenancista hay qu? destruirlo en gérroen, o
las gentes, ya que el descontento sistemático tanto puede ahuyentarlo de nuestra psiquis si es que en ella poco a poco
venir de lo irreflexivo como de lo icteiicio. Revolucionarios se ha infiltrado. Que libres del morbo autoritario, sacudidos
sí, coceros d e la revolución nó, pudo decir e l maestro R i­ d e un amor propio mal concebido, mil hombres, cien mi!
cardo M ella, Y es aqui que hay que centrar el problema, o
hombres, pueden entenderse y resolver con toda facilidad los
que fijar la atención, al efecto de conseguir verdaderos revolu­
problemas colectivos que se le presenten, ya sean sencillos,
cionarios (precipitadores d e la evolución), de individualidades ya sean complicados.
que conozcan el valor moral y físico de la entidad humana y
la estimen en su libertad y dignidad intrínsecas, sin peros
que regateen la integridad d ; tan apetecibles atributos. E L H O M BRE «M O D E R N O . E ST A POR D E BA JO
Ser y n o decirse, demostrar y no mostrarse, servir a una D E L TA BA CO. D E L A LC O H O L Y D E L AMOR
causa en claridad de consciencia. H e aqui lo que cuenta, lo M O N ETIZA D O
que gana adeptos para la libre asociación que entrevemos. O se ataca aqui al derecho consubstancial a la per­

NO E S PEQ U EÑ A CAUSA
N sona, no se ofende al individuo. Se menciona, la caren­
cia de respeto de uno para consigo mismo y a veces
para con los demás, B ien se nos ocurre que esa moral que
LA Q U E O RIG IN A G R A V ES D E F E C T O S exhumamos puede ser cosa d e tatarabuelos, o beneficio des­
d eñ a b le porque viene de lejos. Cierto, ta modernidad puede
UANDO el idealista ácrata a solas con su concieiKia

C
reírse d e Platón, de Cervantes, e incluso de Mariano de Cáv:a,
planea el mapa social del porvenir, suele asustarse al puwto que no acertaron a usar lápiz «Bille», Pero con
considerar el atraso moral de los pueblos para desarro­ «Bille» o sin él, el daño m oderno viene también de antiguo,
llarse, de golpe y porrazo, en régimen de libertad absoluta. Si quedando, por tanto, los vicios añejos, en un plano de ver­
fuese factible resolver tan árduo problema rompiéndose la gonzosa actualidad que ninguna sonrisilla ni mohin de sufi­
crisma o rompiéndosela al vecino considerado enemigo, podría­ ciente dará por desmentida. Si la sociedad conserva sus de­
mos desafiar la suerte con la misma moral del mffitar— Juan fectos, caro Lorenzo, es porque los hombres permanecen de­
Prim—qué gritara, en el fragor de la batalla, o foja o caja. fectuosos en individuo y en sociedad. Y si quienes nos pro­
Mas nosotros, empeñados en servir a la humanidad en lugar ponemos redimir todo eso, tan inmenso, degenerado y com­
de desear peijud'earla; comprbpietidos a dignificarla en plicado, nos colocáramos al nivel del vulgo en lugar de
vez de preferirla embrutecida, no ¡jodemos seguir el camino superarlo; si una humilde hierba llamada tabaco, y una com­
de los estrictamente impulsivos, puesto que si a la fuerza posición liquida inorgánica llam ada alcohol, y un morboso
animal en ciertos momraatos la cerrazón reaccionaria puede deseo d e coito sea com o sea, nos dominaran empobreciéndo­
convertirla en elemento preciso, en lo esencial lo que nos nos moral y sangre, ¿cuál seria el ejemplo y cual la garan­
vale y justifica es ei criterio elaborado, la razón demostrada, tía de superación que ¡jodriamos ofrecer a los públicos que
lo lógica conseguida. Empeñarse en minimizar ¡a función del tratamos de ganar para nuestra causa?

Ayuntamiento de Madrid
CENIT 495

Reflejemos: El tabaco es una d is tr a e d ^ uinvente, qu e a una misma persona), las expansiones cordiales sin vino
nadie perjudica sin abuso. Es, también, un recreo d e los sen­ son superiores y las penas se aminoiqn y suprimen mediante
tidos, una inspiración d e hum o en espiral. E s la victim a que el remedio de! valor y el elixir del tiempo. No queda plaza,
trata de engañarse, conocedora de los peligros de la nico­ pues, para el vicio del alcohol por no ser agente de salubri­
tina. E l uso y abuso del tabaco puede determinar afecciones dad ni de alegría, bien, este último, que se encuentra en
pulmonares, bronquiales y en la dentadura; infecta ambien­ el regazo de la naturaleza, en el celo de la madre, en el beso
tes de reunión en humo y salivazos. Contra la salud y la de la novia, en la caricia del hijo, en la plácida reunión de
independencia del individuo, indicadísima está la hierba amigos, en la querencia de! semejante, en la satisfacción
tabaco, réplica de! indio americano contra la penetración de normal de las necesidades, en la libertad presente. Nunca la
la cruz en sus tierras y d e la espada civilizadora en sus felicidad del hombre ha residido en el fondo maculado de la
entrañas. Prueba la irrac'onalidad del tabaco el esfuerzo con­ copa tabernera.
siderable qus hay que hacer para que el cigarro permanezca Por la vergüenza y el daño que supone, tampoco la pros­
en los labios sin repulsa de los sentidos. titución nos deja indiferentes, aunque tiem po o interés pa­
Pero, con ser importante todo esto, hay algo que lo es reció faltam os durante la revolución degenerada en guena
que en 1936 hicimos triunfar e n parte de España. Y sin em ­
tanto en otro aspecto; el del trabajo, al cual la industria
tabaquera sobrecarga. H áse convenido en que el productor bargo, hay que poner empeño en librar al pueblo de esta
lacra que tanto lo castiga y afea. L a prostitución de su hija
ha de reducir horarios para eludir la fatiga corporal que lo
lleva prematuramente al sepulcro. Y en que la sociedad debe no la concebirá el padre que no vacilará e n mancillar a la
hija de otro padre, dándose por recobrado pagándola con
obtener un máximo con un trabajo minimo. Todo ello es
ooosegulble incrementando el maquinismo, si, pero también unas pesetas. Que los padres siempre se hacen ilusiones con
sus hijas, en lo tocante a su felicidad; pero raramente intuyen
suprimiendo a rajatabla los trabajos y ocupaciones onerosos.
que si la prostitución es necesaria por esto o aquello, sus
Sin el vicio tabaquista el hombre queda tan cam pante; no
asi con falta de pan. Precédase, pues, al corte de toda ope­ hijas también podrían servir d e rameras. Tanto m ejor que
les resultara odiosa la idea; así se acreditaría, una vez más,
ración tabaquista, y automáticamente, con el ingreso de un
que sin m ujeres públicas el mundo podría pasárselo perfecta­
personal y de un utillaje a las actividades útiles, se le consi-
P Je la reducción de un cuarto de hora al conjunto diario mente.
Toda forma social que tolere la existencia de mujeres
laboral. Aumentar las necesidades de la especie con aporta­
ciones parasitarias y nocivas es contribuir al desarreglo de vendibles, o subastadoras de su cuerpo, falla en firmeza mo­
todo y a mantener en baja forma el estado social. ral y en espíritu d e justicia. L a presencia y la utilización
de prostitutas denigra a la especie, lo que n o es una frase
Mala cosa también la bebida espirituosa. Tampoco ella
más, sino un agravio a la revolución (si prostíbulo quedara
es nociva a pequeñas dosis. E l consuelo de siempre. Pero la
tras ella) y un alejamiento tfráotico de U vida digna, lib re y
criatura humana es maleable por e l. gusto, y al vicio— exa­
feliz que se espera de la realización ana^ u ista. Humanamente,
cerbación peligrosa de los sentidos—se le sigue considerando
nadie puede ser objeto de encenegamiento, de especulación
pisto. Gusto por e! suicidio lento, gusto individual que, por
y muerte para saciar deseos Innobles cuando el amor haya
'ey de herencia, sanguínea, degenera lenta, pero seguramente,
recobrado su verdadero sentido, y discutibles cu an d o ' las
* la colectividad, U n vaso de licor diario distrae a l hombre,
cosas permanecen cual están. D ebe entrar en la comprensión
y dos lo derriban. ¿Qué moral se le concede al beodo? Nin-
de todos que una mujer prostituida es una vida sin obje­
8 ^ a . A veoes queda com o un guiñapo y * veces agrede. En
tivo y pnm tamente gastada, un feo a la dignidad humana,
ouputa que busca, tiene el insulto y la pistola fáciles, y la
un tumor maligno, un foco propagador de las sífilis social y
consecuencia de esto, el crimen, crea un grave problema
sanguínea. No hay estima ni sombra de p o « ia en d con­
para la sociedad a que anhelamos sin cárceles y , en con-
tacto con la mujer que vende sus caricias, sino mentira, en­
^ e n c i a , sin violencias. L a frase que reza supriman la pena
ye muerte los señores asesinos, es canalla cuando trata de fermedad y vicio.
Por la fuerza d e la costumbre, se acepta mucho y malo
l®b'ficai las aberraclcmes de la ley; pero no del todo desde-
en nuestros dias, pululados por gentíos desenfadados, y tan
«1 una sociedad regida por el mutuo acuerdo en la
cursis e infelices no obstante. Y es asi com o podemos pre­
hertad y el derecho de todos. Elim inar la judicatura si;
senciar el paso— torpe y vacilante paso— del en te modefrm,
pero no para dejar las cosas en el estado de absurdidez que
de ese que presume ideas viejas sin darse cuenta, y viejos
t®s habrá dejado el canitalismo «n su quiebra que anhela-
errores y tradicionales anomalías. Humo, licores, mujeres,
definitiva.
Iragancia, naipes. L o malo de antaño continuado en el pre­
E l problema que presenta la ingestión de bebidas aleo- sente, a título de viva la vida equivalente al viva la Virgen
“Cacas es de los más arduos que habrá de enfrontar la revo- de los castizos. ¿Toros, deportes, cabareterias y mil otras
^•ón, dado que una buena parte de revolucionarios coosi-
insubstancialidades? Frívolo, burgués, negativo; en liberta­
etaa licito e indiscutible e l consumo d e esos caldos frebici-
rio no se puede ser asi. Hay algo elevado y puro que n «
l^ te s . Los climas frios, los trabajos duros, las fiestas Intimas,
distingue, que nos valoriza, y que puede ser motivo de
penas familiares, los amores burlados, y otros argumen- grandes posibilidades : la moral anarquista, lim pia de man­
j ^ d e tango, más on menos, se nos aducen. Pero en clima
chas y de oscuras derivaciones.
t o ^ nacen criaturas del trópico, los trabajos duros van a
*er elinúnados (amén de que abstemio y faquín puede serlo Ju an F E R R E R

Ayuntamiento de Madrid
lAS iSTRM m & lE S M

LI) LITERflTUKf) PREDILE(TI) D


ELPIEBEO BPIT9NK0
j iibro inglés tien e e n la s bibliotecas ric a del Su r y en otros países in teresad os en letras
públicas, en las entidades cu lturales, inglesas.
en la s agencias lite ra ria s de publlci- H abida cu en ta del núm ero ta n considerable de
d£id, en la prensa d ia ria y en todos autores y del progreso ta n to técn ico com o biblio­
los sem anarios y revistas, un medio gráfico en e l tran scu rso de los años, cualquier exa­
y portavoz de su valor docum ental o m en o estudio sobre la predilección por p a rte del
clásico con lo que ed itores y autores pueblo b ritá n ic o en to rn o a la lite ra tu ra resu lta ría
cifra n sus m ayores esperanzas. Antes incom pleta y no pairaría de ser a r b itra ria por mu­
de que la opinión g en eral posibilite ch o in terés y conocim ientos que en un an álisis de
co n su acogida los libros, la propor­ esta índole q u isiera h acerse. S i a ello agregam os
ción de publicaciones que los e n ju icia n es conside­ que incluso los bibliográficos m ás expertos quedan
rable. E n In g la te rra , como en o tro s países de a lto sin poder h acerlo , cuando tr a ta n de o frecer una
nivel productivo, sem arialm ente, la s rev istas de­ serie de volúm enes sobre este a rte y e s ta cien cia,
d ican v a ria s páginas, y alg u nas su to ta l contenido, cualquier articu lo de m edia d ocena de cu a rtilla s
a la c r ític a lite ra ria . Los sem anarios o quincena­ queda, p o r su espacio, .convertido en un lacónico
les m ás divulgados y co n una tirad a ascend ente en com pendio o apuntes, a l mism o tiem p o que se lo­
ca d a edición, son precisam ente aquellos que, con g ra ju stificar.
m ás esm ero y m ás eficacia ilu stra tiv a proporcionan S in em bargo, conviene a cep ta r com o n orm a sim ­
a los le cto res m ayores detalle# bibliográficos y m e­ ple a este estudio, u na década cuando m enos de
jo res cuerpos de expertos, gen eralm en te au tores o I?, producción lite ra ria para sa c a r los resultados
profesores de h isto ria o c rític a lite ra ria . que nos dem uestren, qué au tores y qué tem as son
E n tre la s publicaciones m ás p restigiosas y cuyo los m ás preferidos por e l pueblo inglés, conside­
crédito es la m ejo r g a ra n tía del público, de e sc ri­ ran d o em pero, la im posibilidad de u na exactitud,
tores y de editores, d estacan n otablem en te «New por las propias razon es ya apuntadas.
S ta te m a n and N ation», «Tribim e», «T h e Econo- Dessde los orígenes de la im p ren ta, e l añ o 1937
m ist», «T he Sp ectato r», «Túne & Tide», que con sobrepasó todas la s esta d ística s a n terio res en la
«T he O bserver» y «T he T im es» form an e l equipo de producción de o b ras e n In g la te rra . E l ccsnienzo de
sem an ario s que, ap arte de reseñ ar la s n oticias y e s ta m itad de siglo h a rebasado aquellas ca n tid a ­
los com en tarios de la sem an a social, iJolitica. eco­ des. calculándose que, solam ente en la Is la , se h an
n ó m ica o a rtístic a de den tro y fu era d el país, con­ im preso 18.066 títu lo s de los cu a les 4.938 fueron
ceden un m argen abundante a la c r itic a de libros. nuevas ediciones. E s ta can tid ad viene a d em ostrar
O tro ta n to puede decirse ocu rre co n «T h e Lis- un aum ento en 1951, de cerca de 1.000 sobre las
tener», « F o rth n ig h tly Review», «T h e Londoner», esta d ística s del a ñ o 1950, cuya nroduoción, como
«19th C ehtury», «W orld Review» y alg u nas o tras m ás a b a jo volveremos a in se rta r, e ra de 17.072
re v ista s de contenido g en eral m ás técn ico y lite ­ obras.
rario, a p a rte de aquellas o tra s que por su especia­
L a s ed ito riales en este pais h a n aportado desde
lidad o fre ce los com en tarios de la s o b ras que tr a ­ la fe c h a señ alad a la s candidades siguientes:
ta n le s m ism os problem as o cu estiones que la re­
v ista abarca. 1 9 3 7 . .. 17.137 1942. 7.241 1947. ,. 13.046
Al m arg en de catálogos de ed itoriales y biblio- 1 9 3 8 . .. 16.219 1943. 6.705 1948. .. 14-686
tec?as públicas y privadas, ex isten u n p o rcen ta je 1 9 3 9 . .. 14.904 1944. 6.781 1949. . 17.034
elevado de publicaciones dedicadas exclusivam ente 194C. .. 11.053 1945. 6.747 1950. . 17.072
a la divulgación de libros, cuyo co n ten id o d ad a la 1 9 4 1 . .. 7.581 1946. 11.411 1951. . 18.066
consid erable producción lite ra ria , fa c ilita b a sta n ­
tes co nocim ien tos sobre la m ateria a l público in ­ In cu estion ab lem en te que de ca d a títu lo y con
glés. E n tre éstas, la s de m ay o r acogid a son: «Con- arreglo a l in terés despertado, h a n sido m illares
cu rren t L iteratu re», « B ritish Book News», «The ios ejem plares, puesto que d ifícilm en te se h an
B ookm an». «The Bookseller», «T h e L ib ra ría n » y aventurado en n in g ú n m om ento los ed itores in ­
«T he T im e s L lterary Supplem ent». E ste suplem ento gleses, com o ocurre con las ed ito ria les de otros
h a conm em orado recien tem en te su 50 A niversario países, co n u n a o b ra que no co n sig a cu b rir los gas­
y o casionalm ente, como en la edición conm em ora­ tos de producción. E n la actualid ad , por ejem plo,
tiva, h a presentado un in m ejorab le núm ero h istó ­ e x is te u n prom edio de quince o veinte m anu scri­
rico, co n variedad de tem as líterario-bibliográflcos tos rechazados d iariam en te por cada ed ito ria l im ­
y com entarios del proceso general del pensam ien­ p o rtan te, dado a que éstos no p asarían , a juicio
to reflejad o en el libro, L a edición corresjxjnd ien- de los expertos, de u n a im presión m áxim a de 2 .0 0 0
t e al 24 de agosto del a ñ o pasado fué distribuida ejem plares. Dt’ bido a esta circu n sta n cia com ercial
en G ra n B r e ta ñ a y la comunidad b ritá n ica , en los e n todos los tiem pos, son num erosos los escritores
EE. UU. de Am érica, en la U .R .S.S. y los países s a ­ que se m an tien en en e l a n o n im ato y sobre los cua­
télites, en España, Holanda, Ita lia , F ra n cia , Amé­ les, en m u chas ocasiones, la situ a ció n que se les

Ayuntamiento de Madrid
CENIT 497

lan 1.559, es decir, la s estad ísticas de 1 9 5 L ^


crea es a rb itra ria , puesto que el publico que es a raím en te los autores de esta cla se lite ra tu ra
la postre el suprem o seleccionador del vaior m e- son los profesores de H istoria lite ra ria de 1“
vario o crítico de im a obra, la desceñóte. tin ta s Universidades, ta le s com o F . M. T ifiard .
De las estad ísticas an uales señ alad as arriba, G rlersoii, W illiam Em pson, y o tro s escrito res de la
puede n o tarse el descenso e n nuevas ediciones du­ ta lla de H erbert R ead , Ju liá n Huxley, C om fort, etc.
ra n te los años que cubrieron la pasad a guerra O cupan un lugar p referen te, en la s l e t r ^
m undial, en cuyas circu n stan cias, ta n to los sas. Ite te x to s sobre Teología. R eligión
ría le s com o los hom bres era n escasos p a ra aten d er E s ta lite ra tu ra , en tre cuyos au tores d esta ca n nu­
esta labor, E n la inm en sa m ayoría de los noros m erosos e x tra n je ro s traducidos a l i n g ^ tL
publicados entre esos años figuran u na adverteii- ta co n B . R ussell. D ean In g e, C. H. Wood, etc. ^
cía declarando «que la producción e sta h ech a con títu lo s nuevos sobre este te m a todo y m an ten ién ­
arreglo a la econom ía autorizada». dose en buen nivel, h a d escen d id ^ puesto que du­
Al mismo tiem po que se h a n operado ascensos ra n te 1937 se ed itaro n 927, en 1950. 971, y en 1951
y descensos e n la s estad ísticas m ás o m e n te e x a c­ unos 930 aproxim ad am ente. D escontando los cla-
tas, se h a notado v ariacion es en el gusto b ro rario S a d o s com o libros de c a r á c te r político, y c u ^ s
de los lectores britán icos- P or la diversidad, la au tores, p a rte de aqu ellos que, com o el p r o í ^ r
novela que h a ocupado siem pre e l p rim er plano, L a sk i y G. D . H. Co e, escrib ieron e n este sentido,
h a disminuido el pasado añ o en cerca de 2-CK)0 tí­ los señalados m ás a rrib a ab arcaro n a lg u n te am ­
tulos, com parado con la producción en 1937- L as bas fases, pueden c ita r te a W ells, Shaw y H u s s ^
cifras alcanzaban o o r en to n ces la can tid ad de a.ua t, e n tre ellos. L a producción de esto s últim os libros
m ientras que en eí añ o 1951 superior e n 200 títu lo s h a a s^ n d id o a 697 e l ú ltim o a ñ o de 1 9 5 1 . com pa­
aproxim adam ente sobre la producción en te te as­ ra d a co n 710 el añ o 1950. y 633 d u rante e l año 1937,
pecto, del 1950, ta n solo h a logrado 3.697. E llo no E n proceso ascend ente y muy nivelado en la a c­
es óbice p ara que la novela conserve p referen cia tualidad co n los lib ro s an terio rm en te citad os lo
por p arte deí trueblo b ritán ico . E s ta predilección viene consiguiendo la Poesía y el D ram a. Al m a r­
sigue dando acogid a a las m odernas ediciones que ee n de m an ten erse vivam ente la poesía cla sica y
aúti se pubhcan de los clásico s ingleses, cuyas plu­ lírica de los últim os siglos, cuyos nom bres de au ­
m as conservan e l prestigio de que gozaron en ei to res son im perecederos en la h is to ria universal
pasado siglo, de la lite ra tu ra , In g la te r ra h a dado d u ra n te estos
Desde el fin al de la p asad a debacle m undial h a s­ últim os añ o s un buen p la n tel de figuras fi^e se­
ta el últim o año, la novela inglesa h a tem üo la g u irán m arcando el cu rso de la poesía y el
oportunidad de p resen tar nuevos valores y de vivi­ in g lés d urante m uchos años. E n tre a u t^ s
ficar au tores a trav és de u na m ayor exp erien cia en m odernos ca b e h a ce r m ención a W a lter de la M a­
las letras y en los propios problem as de la ro, c. Day Lewis. W . H. Auden. S tep h en ^ « d e L
aad, Alex Com fort, por ejem plo, co m o señ ala P ti. R e x W arn er, R oy Compbell, T , S . E lio t, C. F ry ,
Newy es «de los novelistas m ás im presionantes» A lex C om fort y B . G . Shaw . .
de esta generación. Su s novelas «T h e Pow er Hou­ L a lite ra tu ra de ca rá cte r técn ico , es d ecir, obras
se» e sc rita d u ran te la ocupación fra n ce sa y c u m - dedicadas a l estudio de la m ecán ica e ingeniería,
do su au to r solo co n ta b a veinte y tre s años, y «On h a aum entado considerablem ente, calculándose que
T h is Side N othing» son «la m e jo r evidencia d e un en 1937 se ed itaro n 322 obras. E n 1950 se pu blite-
bólido pensam iento que surge» e n tre los n o v e lis t^ ro n 648, o sea. m ás del doble y e l ultinw año h a
m od eraos De e n tre los novelistibs satírico s, ite alcanzado l a can tid a d de 877, lo que viene a de­
m ás leídos d u rante estos añ o s son E velyn W agn. m o stra r e l in terés acen tu ad o e n esto s libros a
Aldous Huxley y G eorge Orwell. Aún cu an d o la n a r tir de esto s aftcs por p a rte del pueblo b r it^
reputación de la inm ensa m ayoría de autores que nico. Aún cuando esta s obras o frecen vanedad en
se dedican a la publicación, no ta n solo de nove­ los texto s debidos a la s num erosas m aterias es
las sino abarcand o o tra s fa®es de la lite ra tu ra , notable el porcentaje_ de in v estigación que se oes-
eran populnres co n anterioridad a l año 1 ^ 9 , la prende de es^as estad ísticas.
p o st-cu erra h a aum entado su prestigio. Con poca d iferen cia unos con o tro s, los ternas
señ alarse com o escritores m ás leídos: E lizabetii subsiguientes fo rm a n e l com plem ento de la lite ­
Bowen. Som erset M augham , G rah am G reene, ra tu ra inglesa: M edicina y C irugía, Steio lo g ía, Bio-
C om pton-Burnett, Jo y ce Cary, M onica a r a f ia (aun cuando este tem a tien e bu ena acep ta­
G. B a te s. C. S. F o rster. Howard Clewes, V. S- P rit- ció n y lo a b a rca n autores com o H. Pew son . A.
ch e tt, W illiam Sam som , Compton M akeiizie, J . B . M á u r o is -é s te traducido—, D. C ecil. P. G uedalla.
P riestley y H enry G reen, en tre m uchos m as. L y tto n S tra ch e y y otros, no h a n logrado so b r^
Siguen en orden de producción y predilección, p a sa r los niveles an terio res de la produccióni To-
los libros p a ra niños u obras in fa n tile s, a lg u n a ^ r a f i a . D sportes y P asatiem p os, H isto ria N atu­
de la s cu ales se m antien en en el m ercado desae ra l. B o tá n ica y A gricultura. . . .
el siglo X I X . R . L, Stevenson, Ehckens. y otros, C onviene señ a la r, por últim o, el desinterés q^ue
aparte de los autores contem poráneos E. B ly tc n , se viene observando h a cia la s obras sobre Y i a ^
V A venturas G eneralm ente, ta n to d en tro c o iw
A. H. M iliie, H. G rah am e entre aquellos o tro s m e­
nos conocidos pero cuyas publicaciones tien en g ran fu e ra de este país, existe el criterio de que e ^ a
acogida. E sta, se m antiene en e l m ism o n iv el que clase de lite ra tu ra ocupa un lu g ar preferen te por
d u ran te el año 1937, es decir, se h a n im preso 1^ ’ ° p a rte del público b ritá n ico . E s ta opinión, sobre to­
títulos como en la pre-guerra. can tid ad que h a dis­ do la in tern a , se basa en la
m inuido com parada con la producción del añ o 1950, rece ten er un num eroso p o rcen ta je de n o v e h t^ ,
m uy deseados y codiciosam ente absorbidos pot
que e ra de 1.543.
u na gran cantidad de lectores, pendientes de las
A esto s texto s siguen los libros sobre Educación, i C r i i o n e s y procesos de los tem as im presionan­
en donde pueden incluirse la C rítica L ite ra ria . Ar­
te y C iencia. D u ran te 1937 se ed itaro n 1.137, en tes S in em bargo, esta clase de lite ra tu ra no con­
sigue d esp ertar el in terés g eneral, y aun las edi-
1950 vieren la luz 1.370. y la s ú ltim as cifra s señ a­

Ayuntamiento de Madrid
498 CENIT

Clones m ás sooresalientes de este género ocupan de libreros y bibliófilos lim ita la posibilidad de que
el lugar m enos apetecido per sus autores- Se calcu­ buena p arte de la lite ra tu ra , an tigu a o clásica, sea
la ro n en 411 los títu los publicados en 1937, desde m ás frecu en tem en te divulgada, con lo que logra­
entonces se h a notado una considerable dism inu- ría n saciarse num erosos lectores ingleses. La
cin ó h a sta lleg ar a 135 obras la s ed itad as duratits predilección b ritá n ica p<H- los libros usados es
e ' pasado año. notable, aún cuando ex iste la probabilidad de con­
E s innegable que a l m argen de esta lectu ra m o­ seguirse. m ediante un ligero trá m ite, el pedido de
d ern a, ligeram ente expuesta a través de las diver­ cualquier libro de in terés h istó rico o de consulta,
sa s publicaciones, ex iste u na co rrien te popular no sólo en la s num erosas bib liotecas públicas gra­
cuya ten d en cia es la búsqueda de ediciones ac­ tu ita s sino en e l B ritis h Museum, u n a de la s me­
tu alm en te ag otad as y en algunos casos co n impo­ jores in stitu cio n es m undlalm ente m á s conocida, y
sibilidad de reed itar por culpa de los trá m ite s le­ de m ás utilidad p ara el am an te de la L itera tu ra .
g ales d ifíciles de cu m plim entar por p arte de los G ERM EN
editores. O tra s veces e l propio espíritu com ercial

A N T IP A P IS M O R A B IO N
N pastor presbiteriano, que ap acienta gre d ich as g rutas de M alab ar, L a s boicoteaba. Pero
e n este verde V alle, m e invitó, tiempo ¡com o s i las reg a ra co n p a ja re te ! Porque el fuego
a tr á s , a escrib ir un libro sobre los sagrado de la P e lo a lim en ta b a n los interesad os
movimlentC'S a n tiv a tica n ista s y las en que no se apagase: el trono, el presbiterio, el
luchas con la papalidad en la Corona blasón y o tro s fo sfa to s. ^ ,
aragonesa. Le respondí que por mi Al in stau rarse, por la circu n feren cia del 1484, el
t p arte ¡a la s tre s! Pero, que ¿quién S a n to Oficio en Aragón, co n testa Zaragoza, ca rg á n ­
co rría con les g asto s que ero g a ra la dose a l inquisidor gen eral Pedro de Arbués y t e ­
(ÍJa » - J edición? No la financió nad ie ¡n a tu ­ diándolo sobre la s losas del mism o tem plo del m -
ralm en te! ¡A l abarrote, a l abarrote! lar. E n ninguna p a rte del m undo se h a reaccionado
E s e i trap ecio , por el que hoy se b rin ca h a s ta a la c o n tra e l quemadero ta n atrozm en te.
p resid encia de los E stad os Unidos. L a Ig lesia, sin em bargo, no a flo ja en su absorclo-
Y , no o b stan te, el periodo álgido de ese antago­ n ista in tru sion ism o e n los asu n tos in terio res del
nism o, es sin duda, u na de la s etap as de m ás rica reino, típ icam en te secu lares y propios de la la ici­
em otividad, de la perm anente Revolución española. dad. E n B a rce lo n a , V alen cia, T e ru e l y L érid a, las
P o r esta y o tra s razones, extraem os la esen cia de plebes respectivas am o tln an se co n tra los esbirros
la silv estre flor y nos ungim os co n e lla el cadáver d ei capuchón, e n v arias ocasiones.
del alm a y os incensam os e l a lta r de la vuestra. E n un v ia je de recreo, que en 1204 h ace a Rom a,
Aragón se em p io ja de beaterío, desde los prim e­ p ara que lo coron e co n los pies—e ra en to n ces la
ro s n egrores de la no ch e goda. No nos ra e la cim i­ m an era—In o cen cio H I. oue los te n ia de esquiador,
ta r r a ag a ren a un picor, que nos d a rá com ezón y el pasteque de Pedro e l C atólico re g a la su s Estados
prurlgine h a s ta nuestros nublos días. a la S illa A postólica, concediéndole e l p a tro n a to o
A ntiguos vigías de troch a, retirad os del cam ino co la ció n de dignidades en las ig lesias a r a g o n e s a
real y su s a ta ja d era s por la can icie y la calvicie y ca ta la n a s; y se com prom ete a pag arle u n a fuerte
venerand as, g iran p ara d esp istar de cam po de ope­ sum a 250 m azm odines—. recibiendo com o co n tra ­
raciones y se tra sla d a n a la s espeluncas del P iri­ p artid a toda cla se de bendiciones y de olios.
neo, de q u e.so n g eranios, p a ra dedicarse a la m ila ­ Los súbditos de la C onfederación le a ra ñ a n a gr¡-
g rería. a l curanderism o, a la ad iv in aja, a l m a sa je tos de p rotesta la c a r a a l cielo. L la m a n lad rón a
barbián : a h acer santeros, rezar p or las án im as su rey. Y la ten sión sube h a s ta e l punto de que ni
regando e l clavel del cuerpo, a le ja r el pedrisco, Ja im e e l C onquistador de en saim ad as y de h o rc h ^
a tr a e r la llu v ia y lib rarse a o tro s juegos de m anos tas: n i Pedro e l G rande que o sab a a todo co n le
tram posos belie donne de S icilia , se atreven a h a ce r efectivo
Cuando e l rap to de alg u n a In é s n o ob liga al e l trib u to , ciscándose p a ra ello en C ortes, fueros y
erm itañ o a irse a v eran ear ju n to a la s rasp as de concejos. ,.
arenque, co n que h a n su stitldo los árab es las reli­ M a rtin IV —-Papa patués—, fundándose en que
q u ias de C risto, in v e n ta que se le h a aparecid o la A ragón, por la dádiva que de é l hizo a D ios Pedro
V irg en y le h a m andado erig irle una ca p illa , p ara e l C atólico, es vasallo y feu d atario de la S a n ta S e ­
lo que se a b re u na su scripción sobre la m arch a. de, les q u ita e l señorío del re a l p a trim o n io a los
¡C onfiarse la ce le stia l señ o ra a tales coquines! soberanos a la sazón m ás copetones de Eur<^a; y
H abrían u ltra ja d o a la cu itad a, como a un articu lo se lo pasan, com o u n a te te ra , a la ca sa de Anjou.
d el Código máts. d el que n i una le tra d ejaro n , por Los angevinos s a lta n e l P irineo, p a ra a s a lta r la
dom pasión, virgen, y a la que no h ic ie ra n m á rtir. heredad vecina. Y por l a g u erra a degüello, que del
Etorecerá m ^ ic o . Pero, a s i o parecid am ente n a ­ d esm án p on tificio se siguió; y por e l d esastre de
cieron O v arra, C illas, Sigena, L o arre, S a n t a Cruz P a n isa rs (1285', e n que los salteadores se quedaron
de la Serés, Siresa, C asbas, Roda. P ied ra. Alaón. sin lo propio, yendo e n bu sca de lo a jen o , no se
S a n V icto rián , Aula D ei. V eruela y cu an to s m onas­ festin ó d el lado de a c á h a c ia el derrum be y no se
terios, W aik ik is y oscu rarios de devoción troglodí­ puso sobre nuestro sep ulcro u n a cruz con este epi­
tic a cosen la co bija apolü lad a, que protege nuestro tafio: F in ís Catalano-Aragoniae.
m al sueño y a cuyo ilusorio calo r nos apolleram os.
E l pueblo que m an ten ía e l dolce í a r n le n te de
san tos y san tas, m iró siem pre con el o jo en sa n ­ A ngel S A M B L A N C A T .

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EL UNIVERSO PERSONAL
EN L A R E A LIZ A C IO N
j E S D E hace cierto tiempo, una enfermedad mor­ Por lo tanto la diferencia es notable. Así Orsou W eiles, no
tal aflige al cine, sistematizándose ésta de­ hace, a través de sus obras, más que contar su vida, con una
bido a ciertas supuestas escuelas modernas, técnica brillantísima y una av m brosa seguridad de expreskto.
apoyadas por un snobismo retrógrado. S e trata Sus odios, sus rencores, se reflejan en «L a Dam a de Sanghai»;
de la tendencia del realizador a eclipsarse sus aspiraciones en «Citizen Kane», pero no hace más que
ante su obra, la cual no debe ser que explicarse sin dar jamás una visión de las cosas que ño le
una visión objetiva del mundo exterior. E l tocan personalmente. Como muchos otros, es capaz de asi­
realizador ha de olvidar sus sentimientos y milar una visión personal perteneciente a otros, pata encua­
------------ su propia interna objetividad y filmar simple­ drar sus autobiografías. Thomas G am er y Dodsworth sirven
mente lo que se halla por puro azar ante su cámara. d e cuadro a Citizen Kane, la novela «negra» (Faulkner, Ham-
Desgraciadamente, un buen hallazgo sólo se manifiesta en met, e tc.) son el soporte de esta combinación abstracta qtl?
raras circunstancias, lo que reduce al realizador a un simple es «La Dam a de Sanghai». Sólo las autobiografías imagina­
rango de periodista, el cual ni escoge siquiera sus temas. Los rias, sublimizadas, ideales (Maldoror, Ubu, etc.) forman parte
resultados, no siendo más que la reproducción d e lo que del de la visión personal del mundo. Orson W elles se queda
toda retina puede registrar, sin gran trabajo, no ofrecen nin- siempre en los límites de lo real (tal cual se encuentra en
Rún interés artístico o humano. los periódicos) y proviene más d e Dos Passos que de Uau-
For el contrario, todo acontecimiento (verdadero o imagi­ tréaraont. Esto, por otra parte, no resta valor a su obra cme-
nario; real, o sobrepasando la realidad) transmutada por un matográfica, tanto más quanto,que su personalidad es lo bas­
creador según su visión única del mundo, se convierte en tante rica para que nos interesemos, faltos d e una visión ge­
una ofrenda personal, capaz de enriquecer al espectador, neral o de un mundo completo, por una persona que se lla­
aoii^ d ole las puertas del YO . E sta interpretación del mundo m a Orson W elles y que podría, a pesar de todo, damos más
cxterica, esta visión m etafísica, descubre la esencia de las aún. E s interesante señalar que a excepción de «La Dama
tosas, lo invisible de los seres y de las leyes, prolonga las de Sanghai» todos los films de Orson W elles se basan en
‘mágenes hasta alcanzar el punto en que lo verdadero y lo temas que le interesan de una manera intima. Para un reali­
el sueño y la acción se confunden. zador que nos iibra su universo, el tem a no tiene ninguna
Sólo los grandes creadores han hecho obra personal, inclu­ importancia, al contrario; las banalidades, los lugares comu­
so cuando han estado obligados a refugiarse en temas im­ nes, le ayudan a poner de relieve su propia visión.
puestos y en un género menor. E l espectador n o puede, en- L as manías, las contracciones, la repetición de ciertos de­
toces, percibir estas obras con sus sentidos usuales, ya que talles, no significan descubrimiento del mundo personal. Así
se dirigen directamente a su propia visión del mundo. los films d e René Clair son una serie de contracciones per­
' E l cine, más que ningún otro medio de expresión (porque sonales que lo deben casi todo a una técnica perfectamente
1^ de registrar perfectamente el YO) puede reflejar lo ajustada. Sus persecuciones, por ejemplo, son extraídas de
I que hay de misterioso y de real, de conocido en los distintos M ack Sennell y de Labiche, a menudo graciosos pero siem­
I lo tic e s personales. Y lo paradójico es que, en realidad, en el pre superficiales. Complejo personal, igualmente (casi auto­
I ^ encuentran muy pocas obras personales. Existen gran biográfico) el hom bre acosado, y el miedo a la luz eléctrica
I nmerode razones que lo explican: el comercialismo, que no en los films de Fritz Lang; predilección por un tem a; unas
I aventurarse lejos de los caminos trillados, los censcttes, miiwrías en pugna con los otros hombres en los films de John
I wi* tonsideran toda expresión personal peligrosa para el bien- Ford.
I f i n ^ P ^ lic o , la critica, que teme equivocarse, el público, en L a obra de Bufiuel, con ser muy importante, no nos mues­
Itnc j ^ ^ ^ acostumbrado a los films simples, a modo de tra todavia lo que pertenece a Bufiuel y lo que pertenece al
I £ tote pasatiempo dominguero. surrealismo, a Sade y a Freud. Y en lo que respecta a Vigo,
Icán u to le que cada realizador que se coloca tras de una ha muerto antes d e tener el tiempo de retirar d e su esMjo
para rodar un film posee un universo personal. Pero todos los tules que escondían un mundo de poesía absurda.,
aquellos que, dotados de reconocido talento, de odio feroz, y de ese ridículo que hay que anular. La
■I ^ nosotros, sin haber sido antes, zarandeados por única perfección técnica d e Clouzot y de sus escen ario de
tocilid ^’ P°htica, el menosprecio, o, simplemente, la im- acentos profundos e incendiarios no nos permiten todavía
analizar el mundo absolutamente personal d e gran reali­
urden general es evidente que un hábil obrero de zador cinematográfico que, estoy seguro d e ello, mostrará
ptoa, un buen técnico, un narrador concienzudo, pue- un mundo inmenso ante los especUdores. Se puede decir
filo ^ tnsnudo, obras sumamente agradables, sin por lo mismo de Yves Allegret.
films ^toernos su carne lacerada. Un realizador puede damos Sólo cuatro realizadores cinematográficos ntw han dado,
fionism ^ ^ to ta n d o e! universo de una escu ela (el expresio- hasta hoy, imágenes completas d e su universo insólito; Cha­
suy éiétnplo) reflejando el universo de ella y no pita, Stroheim, Renoir y Stem berg.
■»vés si es realmente grande, debe verse, a No m e extenderé sobre Chaplin, pues docenas d e volúme­
' Murn misma moción, su visión personal. Así W iene nes h an examinado su obra, su vida y e l mundo en el que
bstante^'^1 P®'^.to8cen los dos al expresionismo alemán, y no evoluciona e! sublime Chatlot. E ste mundo que nos interesa
atu tml “tisma distancia que separa Genuine de Nosfe- p'artLcularmíiite, está hecho d e amargura. E l vagabundo uni­
A mundo d e W iene del de Muinau. versal no encuentra más que odio, ingratitud, incomprensión,
°o Se confunde «visión perscmal» y «autobiografía»- tanto de parte de los otro.s hombrea com o del lado de las

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autoridades, de las grandes potencias llamadas espirituales, y de conservar una máscara compleja. E lla está hecha de ho­
de los elementos que personifican el destino moderno. E ste norabilidad, de mentira, de falsa comprensión de sus pro­
universo, de uii pesimismo desesperante, está iluminado por pias leyes, y de espíritu de casta. Estos personajes son los
fugaces sonrisas de muchachas, y sobre todo, por las piruetas. mismos de la recepción en « L ’Age d’O r»; no se dan cuenta
Los niños, los animales, e incluso las flores, no constituyen ni del fuego que se prende en la cocina ni del carricoche
un apoyo más que de una manera accesoria, cuando su des­ que cruza por el centro del salón; matan los animales como
tino de niños, de animales, de flores, los arroja al nivel del los d e Stroheim; tienen pequeñas manías que les dan un aire
pobre individuo solitario. Los sueños no son para Charlot de fingida serenidad y sim ulan tenerle gusto a la vida, poi­
de ninguna utilidad; despierta, y la realidad, esta realidad que es lo que todo el mundo hace. Pero el absurdo quiere
personal, reaparece más terrible aún. E l mundo implacable que las máscaras caigan algunas veces; entonces los perso­
invade los sueños; sueños y realidad se confunden, formando najes se desarticulan, accionan y mueren sin razón, y nos
este iod o que envuelve a Charlot para ahogarlo. Una vez damos cuenta de que no son sino marionetas, que tienen
Charlot quiso entrar «n este universo e hizo una autobiogra- todos la roisrha cara y que hacen los mismos gestos, las mis­
fia imaginaria. Se conoce el resultado: fué ejecutado al alba. mas angustias, la misma muerte, sin que nada pueda dife­
En medio de la incomprensión general, el individuo se des­ renciarlos. Todo se nivela; las person¿idades se reducen a
manda sin armas, porque es puro a pesar de todo. Los otros la nada; las castas ven hundirse estrepitosamente sus muros
solitarios, los cspectadore.s, ¿tomarán conciencia? ChapÜn lo inviolables y el absurdo solo, mezcla sus enredos para ma­
duda, a pesar de las risas rechinantes que desencadena. tar a los que no debían morir, unir a los que no debían
E ric von Stroheim, gran señor teutón que no acepta su amarse, y regir, sin orden, este mondo tan caprichosamente
desgracia, se desmanda contra un mundo tan cruel como el complejo. Algunos no tienen máscara; se trata de unos po­
de Chaplin. Pero aquí, ni una sola sonrisa, ni el más mínimo quísimos puros, inocentes, que no tienen nada que perder,
destello de esperanza. Y el espíritu de rebeldía queda en­ pero que son, a su pesar arrastrados por el torbellino gene­
terrado b ajo una capa demasiado espesa de individualismo. ral para ser engullidos, com o es siempre de esperar. Los
L a podredumbre florece por todo y es imposible escon­ otros se apresuran a ponerse la máscara: el huracán es pron­
derla. Stroheim no vacila, y con una complacencia que nada to olvidado, y se recomienza a gesticular, haciendo relucir
tiene de fácil, revienta los abcesos con los dedos sucios, mal­ la propia casta, mientras que los puros se alejan, tristes, pues
trata a Ins lisiados, m ata los palomos, acopla personas repug­ no teniendo máscara, y formando parle de las sombras, no
nantes. E l oro es el color de la podredumbre: a su vista los pueden olvidar ni respetar las reglas del juego.
hombres rechazan toda dignidad humana para arrastrarse en E l universo de Renoir, contrariamente al d e Stroheim, es
la cloaca. L as bellas damas, con porte aristocrático, no son abstracto; las cosas no son nunca lo que parecen ser, y los
otra cosa más que unas prostitutas que, con la mano tendida, personajes son siempre algo distintos de lo que creen ser y
esperan las piezas doradas; los señores con uniforme (mili­ parecer. Renoir penetra detrás de las máscaras, lee debajo
tar o de etiqueta) no son sino seres llevados de una avidez de las palabras, prevé el resultado de las accicmes absurdas.
de asesinos. Sólo hay abyección en un mundo en que, de Todo universo personal toca a la metafísica, ya que des­
grado o por fuerza, cada uno humilla, engaña, tortura, mata cubre lo que sólo un personaje puede ver más allá de los
a sus sem ejantes; y cuando alguien intenta un gesto de hu­ seres, de las cosas, de las ideas. E l universo más netamente
manidad, o cuando una pareja se quiere con amor que nada metafísico es el de Josef von Stem berg, E ste gran reali­
tiene de monstruoso, es más penoso todavía, porque sabemos zador, vergonzosamente desconocido, ha ido tan lejos en el
que ello no puede durar y que el gesto humano se trans­ arte cinematográfico, com o aquellos esforzados caballeros en
forma en bofetón, la pareja de enamorados en monstruos que la busca del Crial,
se entiedestiuirán hasta la muerte. E n las calles de las gran­ E l «tema» es para él una noción desprovista de sentido;
des ciudades a la moda, no se encuentran sino despojos podría tomar com o tema «Fausto» o «E l matrimonio de la
humanos: lisiados arrogantes, jibosos que no traen suerte y señorita Beulemans», y quedaría siempre la impronta de
no es raro encontrar una duquesa desnuda que apalea a su una obra de Stem berg. Elsto es, creo yo, la característica
criada hasta hacerla sangrar, o un oficial que arrastra por principal de un genio acentuadamente personal.
las bocas de cloaca el cadáver de un idiota. Su visión es, por otra parte, de una originalidad agresiva
Como Sade, Stroheim describe, con minuciosidad de ciru- y permeable solamente a quienes son capaces de olvidar los
janb, este mundo abyecto, con niños degenerados, con ani­ pretextos para ver sólo la transfiguración de cada objeto, de
males que sirven sólo para ser muertos; y esta crueldad, por cada gesto, de cada frase pronunciada. E l tema no es má.?
su propia minuciosidad, se transfigura en ironía rechinante. que un armazón que le perm ite tejer asociaciones de imá­
Las más normales funciones humanas, ampliadas por el cris­ genes, únicas en la historia de la cinematografía. Como Ray-
tal de aumento de Stroheim, se nos aparecen como taras he­ mond Roussel, nos expone concienzudamente y con gran arte
reditarias, pujantes y vergonzosas. los hechos, que a primera vista, parecen no tener más que
L a potencia extraordinaria de Stroheim reside en esta vi­ una mediocre importancia para llegar a una composición de
sión tan limpia de un mundo que podríamos lodos nosotros- elementos tan grandiosa que el espectador se siente lanzado a
ver, si nuestros hábitos, nuestra educación y, a menudo, los abismos de lo inexplorado. Así, en el último film de
nuestro buen sentido, no nos lo impidiesen. Stroheim ha to­ Stem berg que hemos visto en Francia, «Sanghai Gesture»,
mado conciencia. Su universo personal es una lupa que per­ el soporte melodramático nos lleva a varios punios culminantes,
mite ver los detalles, y más especialmente, los detalles ver­ entre los cuales, el más asombroso es la escena de la comida.
gonzosos de una .sociedad bien organizada. E n un ambiente chino un co jo toca al piano un fragmento
E l caso de Jean Renoir es más difícil de examinar, ya que de música romántica, mientras que un gigante abre las
este gran realizador, a pesar del importante número de obras cortinas de una ventana para permitir la visión de unas
maestras que ha imaginado y realizado, muy raramente ha mujeres, medio desnudas, metidas en jaulas como las de
mostrado ante nosotros su propia lente. Y si en toda su obra los pájaros, que están suspendidas en el vacio.
encontramos desparramados trozos de imágenes que reflejan «Aquí nada es imposible», como dice uno de sus per-
su interna objetividad, sólo «L a Régle du Jeu» nos da el .sonajes, y lo insólito ilumina el todo, con su luz reveladora.
conjunto, organizado en un encadenamiento de una probidad Los limites de la realidad y de los sueños no son ya vi­
intelectual que choca y desconcierta a los débiles. sibles, y la libertad más absoluta diriase que descubre io
Renoir vive en un mundo en que el absurdo, regido por invisible. Por todas partes hay algo que no está en su sitio,
una fatalidad más absurda todavía, es rey. Lbs personaje.? alguna cosa que está alli y no debería estar. Así .se encuen­
se desmandan en este océano d e hechos gratuitos, tratando tran en las cavernas, damas vestidas con encaje.? blancos;

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_a VIDA y los LIBROS

El anarquismo en la vida social de Francia

«L'Anarchisme». Su autor, H enri Arvon, se limita a una sín­


nO C A S veces puede comprobarse que, por parte
tesis muy generalizada, para sacar una conclusión, tan discu­
de elementos al margen de una actuación
propiamente anarquista, se enfoque un estu­ tible como que ella implica la negación de lo que es con ­
dio del anarquismo con esa objetividad cien­ substancial a la propia esencia del anarquismo. Asi se nos
dice textualmente; «La historia ha probado que el anarquis­
tífica que tanto enaltecía Agustín Hamón, y
que puso el mayor empeño en reflejar al es­ mo se ha equivocado al estimar que el antagonismo entre el
Estado y la Sociedad es irreconciliable. Es precisamente el
cribir sus libros. L a mayoría, incluso aque­
mérito de las democracias parlamentarias, tan desacreditadas
llos que, al parecer, tratan de documentarse
por los anarquistas, el haber hecho penetrar progresivamente
________________ pata conocer a fondo aquello en tomo a lo
los principios políticos d e la Revolución francesa en el mar­
cual quieren referirse, lo hacen de un modo tendencioso, de­
co de la vida social». Opinión que, naturalmente, se aparta
jando de lado el ¿ereno examen que debe privar en quien
de toda objetividad para adentrase en un manifiesto parti
sigue la historia o pretende realizar un aná isis psicológcio,
de un hecho o de una corriente social determinados. Recor­
pris. O tro opúsculo, editado igualmente no hace mucho en
Francia, lleva por titulo «Sous le pÜs du drapeau noir». Se
demos a este respecto la obra de H éctor Zoccoli titulada «Los
trata de reflejar un tanto— propósito posiblemente de
Anarquistas». E n ella su autor se envanece de p ose^ una
cuidar el sensacionalismo— la acción de terrorismo y e ^ r o -
erudición capaz de emular a la del mismo M ax Nettlau. En
piación llevada a efecto en Francia por los Ravachol, Vaillant.
Verdad Zoccoli, sin llegar a la vasta y concienzuda erudición
Bonnot, etc. Ya con mareada objetividad, presentando las
de nuestro competente biógrafo de Bakunin, aporta, eii e* 1*'
teorías de sus más caracterizados representantes en el as­
bro citado, enorme caudal documental, Y bien; tras d e lie-
pecto intelectual, merece citarse la obra d e C. Harmei y Alain
var a efecto un verdadero derroche de citas, termina por ful­
Sergent, «Histoire de l'Anarchie». D e ella se habló con al­
minar. del modo más venal y atrabiliario, sus anatemas con­
guna extensión, en ocasión oportuna.
tra los anarquistas y el anarqulsmo-
Pocas veces, repito, se puede leer una obra que esté per­
Hemos podido leer también, recientemente, dos monogra­
geñada « m la serena objetividad que deben ser propias de!
fías historiando el anarquismo. Una, editada por «Press^ Uni-
historiador o del hombre de ciencia, que se lim ita a estu­
versitaires de Frairce», pertenecienro a la colección de cul­
diar un hecho determinado, describiendo sus características
tura popular que lleva por lema «Que sais je?» se titula
peculiares. E ntre las pocas obras que más m aproximan a
esta objetividad habrá que citar el libro, recién editado, del
a la cabeza de los revolucionarios va una muchacha con que es autor Jean M aitron, con el titulo «Histoire du
vestido de noche. Los poetas son «doctores en nada», y los mouvemenf anarchisle en France (1880-1914)». S e trata de
reyes locos hacen agujeros es los ojos de los ángeles de ma­ un denso volumen con más de setecientas p ág in ^ de texto
dera esculpida. E n el eterno carnaval, poblado de mons­ bien nutrido. E s ésta una obra verdaderamente documen!;il,
truos, el erotismo estalla, trastornando las costumbres co­ d e cuya importancia da fe el hecho de que, tan sólo la parte
tidianas. i I . 4 biográfica que al movimiento francés hace referencia, cir­
L a flamígera originalidad de esta obra va más lejos oe cunscrito a los años que acompañan al titulo de la obra,
lo que creen los admiradores de las falsas audacias p s'“ ‘ abarca la respetable cantidad de 180 páginas. E l libro, ade­
lógicas. Stem berg, el más grande de los magnetizadores del más de la parte bibliográfica, cuya importancia puede cole­
cine, levanta cortinas, con cada una d e sus imágraes extra- girse por la extensión d e la misma, se divide en cuatro apar­
■ordinarias, para olrecem os el fondo d e un complicado me­ tados o secciones. E l primero lleva por título «Nacimiento
canismo, formado por el verdadero realismo de lo hummio, de un Movimiento»; la segunda se refiere al movimiento anar­
este realism o que se debe a la imaginación humana, lleno quista desde el 1880 al 1884, englobando la tercera del 1884
de promesas liberadoras, cuanto más revelador que el lla­ al 1914. E n lo que a la cuarta y últim a parte del libro nace
mado realismo objetivo que no puede ofrecernos nada nue­ referencia se hace mención de la filosofía libertaria y el punto
vo. Goces del espíritu; latigazos lanzados contra nuestros
de vista marxista.
sentidos amodorrados, el mundo de Stem berg nos muestra
Se trata, en suma, de una obra meticulosa; un ex.amen
imperativamente el camino hacia un cine de expresión per­
minucioso a través de las publicaciones libertarias de Fran ­
sonal, que puede igualar el esplendor de las otras artes. E l
cia en particular: libros, folletos, revistas, boletines, periódi­
cine «surrealistas» es hoy la única solución al grave pro­
cos. constituyen en manos del autor una documentación
blema de la vanguardia moribunda, aquélla que busca to­
cuantiosa y abrumadora. Hay además de los textos a que se
davía tan sólo una originalidad formal. _
hace alusión, otra gran cantidad de documentación que lia
Con esta riqueza adquirida, después d e esfuerzos ütani-
cos y de una búsqueda larga y paciente, la personalidad sido examinada en los archivos nacionales y departamenta­
les de Francia, dimanando del Estado, documentación pro­
debe, por fin, manifestarse para tocar con sus d ^ o s má­
viniendo de archivos policiacos, de archivos y colecciones
gicos a todos aquellos que esperan alguna cosa del Séptimo
particulares, etc. Todo un conjunto de material que permite
Arte. _
a J Maitron perfilar, con la mayor verosimilitud, las caraete-
A. K Y R O U

Ayuntamiento de Madrid
502
CENIT

risticM de una trayectoria en ¡as actividades; la fisonomía


moral de tal o cual elemento que ejerció más o menos acen­ tantas ve<^ recordado Congreso de Saint-Im ier, donde se
tuada influencia en la marcha o trayectoria de todo el mo­ m ir ,11"® del poder políüoo es el pri-
vimiento libertario. E n suma, un estudio claro, preciso, de W Singularmente a través de las
las facetas, de las modalidades contenidas en e conjunto. toíftoacadas del «Boletín de la Federación
No ha pretendido el autor, evidentemente, abarcar todo el £ ‘• é f “volverse en las páginas del libro todas
horizonte social en que está encamado, en donde descuella la «en ciale s de la acción obrera de for-
que podnamos llamar impronta anarquista. No ha querido mación libertaria hasta terminar con el descalabro de la
tampoco estudiar las características que pueden notarse en Comune. por cuyo motivo, la acción de tendencia emanci-
nuestros días, o tratar de avizorar el futuro. S e ha circuns­ serio quebranto, hasta que. poco a poco,
crito a un examen retrospectivo; algo más de tres décadas, l i volumen la p rop ag ad a
lo que, evidentemente, le ha permitido compulsar datos pre­ L nianumisora, , i „..rg en
cisos, sm el peligro de caer en la vaguedad d e un remoto
pasado, ia imprecisión del presente, o lo aventurado de un d e .? L « ,? « “ f inovimiento anarquista como tal.
porvenir proyectado en la lejanía del tiempo.
Hay ai respecto datos curiosos en tom o a la constitución de
H autor de la obra que se viene mencionando, aún reali­
zando su labor en un plano d e evidente honradez, elaboran­ los pnm ercs grupos de afinidad, actividades, creación de pe-
do su trabajo con la objetividad ya señalada, es evidente que, d ? ÍT e la tS ° L Un capítulo está d estka-
de ronna tácita, o entre líneas, tenía que evidenciar algo de n L in - T f r a c le r ú b c a s que tomó la llamada «expro-
lo que él piensa o siente. Si admitimos la no persistencia de Que elementos convencfdos
absoluta de tal o cual modalidad en el carácter, en el modo W rW . ccinstituía un «deber» expropiar a
de ser del individuo, necesario será convenir en que, incluso y fn f A A ®i 3°*' 9‘íq n ^ d a s fortunas, se unían, en mayor
el historiador más objetivo, tiene, allá en su fuero interno, cant dad, elernentos de moral dudosa, que no Í ¿ a i T o t i o
sus preferencias. J. Maitron no proviene del cam po anarquista. t £ ! £ ° ^“ ® , haciendo uso de los recursos más tor-
tuosM, en contra de la moral libertaria. E ntre los textos oue
Leyendo atentamente la parte d e la obra que lleva el título
de «Marxísme et Anarchisme» se percibe una leve influencia t i l a d ? d d ° ^® concepción, de-
de puntos de mira algo equidistantes del anarquismo. En nn^ « d i ‘n'eresante el fragmento del
que r e p ^ u c e de un artículo insertado en «Le Révolté» el
otras partes dcl libro parece percibirse algo así com o un
tm to de reticencia o algún toque de sutil ironía. S e ha di­ colaboraban ¿ o ^ t k i n % í
cho que el profesor M aítron fué excluido del ParHdo Comu­
nista Francés «por desviacionismo», cosa que, de ser cierta,
se dice: «Los trabajadores, amparándose, bien
'8 en extremo, pues evidencia con ello poseer un es­ í^ ta lL ^ d ®?í ® " j“ "c ®“ hlevaci6n, de los talleres,
instaJándo^ en ellos, tras d e haber expulsado a sus explo-
píritu independiente, d e lo que- no lodo e! mundo puede, en
adores, el mquilino que no pudiendo pagar el alquiler no
nuestros días, enorgullecerse. E n síntesis, creo que bien pue­
quiere dejarse expulsar de la vivienda, y f r r o j? al p re p L a -
de afirmarse que el autor de .«Histoire du Mouvement Anar-
TO escaldas abajo; el hambriento que, sin medios de vida
chiste en France» no anda apegado a ninguna ortodoxia, y
d « « ^ r a d o . bien sea en grupo o aislado, irrumpe en
que la tesis de doctorado, que constituye la obra citada, no
podía estar escrita, como él lo h a hecho, de no mediar una 'í'*® ntoesita, he ahí
cierta curiosidad y hasta tal vez simpatía por el conjunto de m!.. nosotros podemos ser solidarios, puesto
que son realizados por verdaderos sublevados. Aparte de
las doctrinas anarquistas.
^ to , no tenemM nada que ver. Todo el que vive o quiere
Vamos ahora, groMo njodo, a seguir al autor a lo largo vivir sin producir, no es más que un parásito, y, por consi­
de su obra, haciéndolo con bastante menos extensión de lo guiente, un enemigo.»
que ella m erece. Y lo m erece por el hecho de que no estamos
-^ atentados» Uama el autor del libro al oe-
muy acos^m brados a dar, en nuestros dias, con obras de la
importancia que tiene la mencionada, ni por parte de ele­ n ^ ^ ‘^“ ® “ mayor número de
llévados a e f^ to , particularmente, por medio de
mentos ^ n e s , ni menos aún, por parte de quienes nada de artefartos preparados a base d e dinamita. Como reacción a
común tienen con-los anarquistas y el movimiento anarquis­
m a situacKin de extremada miseria que se dejaba sentir en
ta en general.
Comienza el libro por el capítulo que lleva por epigraie bertarios el deseo vehemente de acabar con un estado de
-(Algunas precisiones necesarias». Especifícase el significado wsM in d ic a n te , apelando para eUo a recursos de extremada
que se ha venido dando a la palabra anarquía, así como las violm cia. Incluso escntores como U u re n t Tailhade, que en
interpretaciones que ha tenido. Demuestra cómo fué Prou- s^- ‘ "1“ atentados, dijo aquella conocida fra­
dhon quien, el primero, dió a dicha expresión su sentido se. «¿Qué importan ¡as victimas si el gasto es bello?», pa­
preciso y a tono con la idea d i u n í socieda 1 m anum itid! recía que veian con simpatía dicha actuación Mas, a la P m -
do !a tiranía y de la explotación d el hombre por et hombre. tre. pudo constatarse cóm o no se aceleraba la transformación
hasta que toma cuerpo de doctrina a raíz de la formación y social, el advenimiento d e la sociedad ideal, por el hecho de
dwarrollo de la Primera Internacional, poniendo también de emplear tales recursos y entonar lo de:
relieve la opinión de Kropotkin, al decir, en su libro «La
«Vive le son, rive le son.
Gran Revolución», que es precisamente en la Revolución Vive le son,
francesa donde se halla la fuente de todas las concepciones
D e l’explosion!»
comunistas, anarquistas y socialistas de nuestra época.
Tras las definiciones del sentido dado a la palabra anar­ H abía también una red de agentes provocadores que con
quía y anarquismo, el autor glosa las manifestaciones de la miras pijlicíacas, para crear motivos de represión, incitaban
tendencia libertaria en el seno de la Federación Jurasiana a la acción violenta o la llevaban a cabo con el nombre del
señalando, en el curso del capítulo que a ella h ace referen- anarquismo, para hacer recaer la responsabilidad sobre los
Congreso de Da Haya, en septiembre dd anarquistas. Y con el llamado Proceso de los Treinta, queda
1872, comicio que puntualizó, en el plano internacional, la cenada, según Jean M aition, la etapa terrorista, Siendo tam­
escisión que marca la diferencia manifiesta entre «autorita- bién. a su juicio, una de las causas determinantes del cam­
n o í» y «antíautoritarios», o sea lo que más tarde se deno- bio, la convicción d e la eficiencia representada por la fuerza
mmarían raarastas y anarquistas. Se citan los acuerdos dei colectiva, encamada en los trabajadores, en un nuevo resur­
gir de lucha en pos de su emancipación.

Ayuntamiento de Madrid
CENIT 503

E n el capitulo destinado a reseñar la actuación de los Cuando se trata de obras de envergadura como la que se
anarquistas en los sindicatos, destaca la persistente campaña viene comentando, aun observando en ellas algún lunar, tal
en el seno de la masa obrera, de e.lementos como Pellou- o cual omisión, o que uno considera asi, es lo cierto que las
tier, Delesalle, Tortelier, Pouget, y tantos otros que ofrecie­ cualidades eclipsan, sin duda, lo que uno pueda estimar
ron actividad e iniciativas en una persistente labor de edu­ que son defectos. Así, por ejemplo, nos hubiera complacido
cación societaria de impulso rebelde. E l autor se extiende en hallar un somero estudio de los libros escritos por teóricos
consideraciones, reseñando las características que tomó el anarquistas de una o d.‘ otra tendencia. Quizás en algunos
Congreso de Amiens de 1906, donde el sindicalismo revolu­ aspectos o características de actividad se hace una mención
cionario, tomando conciencia de sí mismo, con el impulso un tanto apresurada. Tam bién hubiera revestido interés un
de los anarquistas, descartó de su seno toda influencia de tipo estudio con referencia a la aportación anarquista de aque­
político. Hay en esta parte de la obra interesantes considera­ llos grupos de libertarios no franceses que en Francia han
ciones con referencia a las características y el nexo de rela­ desarrollado actividades de una o de otra especie. Y, en fin,
ción que pueden tener entre sí el anarquismo y el sindica­ un estudio minucioso com o el llevado a cabo en esta obra
lismo, con un cúmulo de opiniones al respecto, emitidas por hubiera sido de gran importancia en el área internacional.
Malatesta, Pouget, Pelloutier y otros. Pero un trabajo así. hecho a conciencia, como lo realizado
Tuvo, com o ya es sabido, singular resonancia en Francia, por el profesor Maitron, no es empresa fácil. Denso trabajo
a fines de siglo, el proceso Dreyfus. E n tomo al mismo, to­ ha de ser el de estudiar la evolución multiforme del anar­
maron parte activa, tras acentuadas polémica.? en pro y en quismo. D e ahí que. limitado a un solo país, es como en rea­
contra, buen número de anarquistas, A la postre resultó una lidad se ha de poder hacer una cosa que revista capital im­
oportunidad, independientemente de aquél en favor del cual portancia documental en torno a la? caraclerlsticas de un
la agitación popular tomó amplio vuelo, para com batir a! movimiento social como el anarquismo.
militarismo y la Magistratura, logrando además enlazar, en
la campaña revisionista, una intensa labor en pro de buen Antes de trazar las lincas que anteceden, leída ya la obra
número de anarquistas que estaban .sufriendo condena y a de referencia, he enviado un cuestionario al autor del ¡ibro.
algunos de los cuales se logró que salieran en libertad. quien, además del doctorado en Letras y d.‘l cargo que ocu­
Reviste acentuado interés, aparte de lo expuesto, el capí­ pa. creemos que en la Sorfaona, como profesor, es Secreta­
tulo destinado a estudiar las diversas modalidades y tenden­ rio General del Institutut Fian fais d’Histoire Sociaie, quien
cias de la acción anarquista. Así, por ejemplo, J. Maitron h a tenido a bien responder, en atenta misiva, excusándose
nos habla de la actividad libertaria en el aspecto neo-mal- d e no responder con amplitud a las preguntas que le eran
thusiano, que tuvo principalmente en Paul Robin, Eugéne formuladas, alegando particularmente sus numerosas ocupa­
Humbert y Sebastián Faure, entusiastas propulsores. Hay la ciones— está actualmente terminando de escribir una biogra­
actividad libertaria en el aspecto pedagógico, en cuya labor fía de Paul Delesalle— . E n su respuesta, da una clara y con­
destacaron Magdalena V em et y Sebastián Fau re, entre otros. cisa contestación a algunos de los puntos del cuestionario
A este respecto mer,.‘c e citarse la campaña llevada a cabo en aludido. He aquí las preguntas y respuestas:
ias columnas del periódico «Les Temps Nouveaux» por Juan ¿Existen, en los m étodos m odernos d e p edagogía, caracte-
Grave, en favor de la Escuela Moderna d e España, de la risticas qu e hayan sido propiciadas por los anarquistas q:ie
que ya es sabido era Francisco Ferrer el más activo d e sus se dedicaron a la Enseñanza?
animadores. «E n el dominio pedagógico, ciertamente, los anarquistas
S e hace hincapié en el capitulo en cuestión en lo que se han sido precursores, si no desde el punto de vista teórico,
refiere a la actuación anarquista dentro del movimiento co- a lo menos en el aspecto práctico, que se llama ahora
operatista. Ensayos de trabajo en común, asociaciones de «les clases nouvelles» de los liceos son ciertam ente d e un
consumidores, al objeto de adquirir géneros a precios de coste espíritu muy anarquista.»
inferior al d e la venta en el comercio, por el hecho de pres­ ¿Cuáles son, en su opinión, los tres teóricos d ei anarquis­
cindir de intermediarios, etc. Menciónase igualmente la pues­ m o q u e tienen un corácfer nuís representatico?
ta en marcha de colonias de tipo libertario, muchas de ellas «Yo sólo h e estudiado el movimiento anarquista de Fran­
con régimen de vida vegetariano o naturista. E n fin, coda cia y particularmente el de 1880 a 1914. En lo que concier­
una larga serie de ensayos, al margen de ingerencias patro­ ne a este periodo,-los teóricos más representativos me parece
nales. Toda una relación de ensayos de vida común están que son, en Francia, por el anarquismo sindicalista, Pellou­
plasmados en las páginas del libro. De estos ensayos bas­ tier; por el anaiquiscoo individualista, Armand; por el ai;ar-
tantes fracasaron por falta de medios económicos para su quismo comunista. Grave, Faure, Reclus. E n el área inter­
sostenimiento; otros, por incompatibilidad de carácter entre nacional, por el anarquismo . individualista, Stirnei; por el
sus participantes, por falta de prepaiacáón en el aspecto admi­ anarquismo comunista, M alatesta, Bakunin, Kropotkin.»
nistrativo, etc. Pero es lo cierto que, aun c o siendo más qu? ¿Considera q u e, si por razones diversas, el anarquismo pue­
un intento, ya merecía simpatía una actividad tendiendo a d e experim entar cierta crisis, com o movimiento social, en un
una efectiva emancipación en el_ orden económico. pais determ inado, es p osible que tom e auge y se desarrolle
Se habla también de la propaganda antimilitarista, de las
e n otras naciones?
tendencias individualistas, del anarquismo cristiano, etc. «L a eficiencia del anarquismo no depende, en mi opinión,
L a cuarta parte del volumen está dedicada a «la filosofía d e una cuestión de nacionalidad. E s función de su valor pro­
libertaria y el punto d e vista marxista». E n ella queda con- pio en tanto que teoría social determinada.»
densada con abundantes citas de los más conocidos pensa­ ¿De todos ¡os aspectos q u e engloba el anarquism o ¿cuál
dores anarquistas: Bakunin, Kropotkin, M alatesta, Guillaume. estim a es el q u e reviste m ayor importancia?
Grave, Malato, Faure, lo que es en sí el comunismo liber­ «El aspecto más simpático y el más constructivo d.“l anar­
tario. Y con un examen efe las diferencias que separan al
quism o rae parece que es el sindicalismo.»
marxismo dei anarquismo termina la parle histórica y expo­ Y ahora, vaya con estas lineas finales, el agradecimiento
sitiva del volumen, pasando después al apéndice, donde se al profesor J. Maitron por habernos enviado las líneas trans-
reproduce el texto de interesantes documentos en relación con
el movimiento anarquista, y la bibliografía, a la que ya se ha FO N TA U RA
hecho mención al principio de este articulo.

Ayuntamiento de Madrid
EL ECCTA
‘ Significan tan poco cosa los vorsos cuando uno y el silencio; en esas mañanas pasadas a la orilla
los ha escrito siendo joven! Se d e b e ría esperar, d el mar¡ en el mismo m ar; en esas noches d e viaje,
aguardar, sr fuera posible, durante una larga vida; en q ue centelleab an b ien altas las estrellas. Y aun
y después, a l fin, muy tard e quizás, sabría uno es­ no es suficiente Hogar a pensar en todo esto. H ace
cribir diez buenas lineas. Pues los versos no son, falta g uardar el recuerdo d e muchas noches de
como algunos suponen, expresión d e sentimientos am or, que ninguna se p arece a otra; el grito d o­
(esos vienen siempre dem asiado pronto), son ex p e­ loroso de mujeres en la hora d el parto, y el d e las
riencias. P a ra escribir un solo verso hace falta ha­ delicadas, blancas, adorm ecidas paridas en rep o ­
b e r visto muchas ciudades, hombres y cosas: hace so. H a c e falta aún h ab e r estado cerca d e los mo­
falta conocer a ios animales, notar como vuelan los ribundos; haber perm anecido junto a los muertos,
pájaros, y haber adm irado el movimiento que ha­ en la habitación, con la ventana abierta a los ru­
cen las floreeillas cuando por la mañana, abren mores dei exterior. Y no es aún suficiente el tener
su corola. Es preciso poder rememorar esos cam i­ recuerdos. H ay que saber olvidarlos cuando son
nos que van hacia lo desconocido, esos encuentros numerosos, y es menester ten er la gran paciencia
inesperados: esas separaciones que ya, desde lar­ d e esperar c|ue vuelvan, H o son aún esto los re­
go tiem po, se prevén; esas vagas jornadas de ta cuerdos en> si mismos. Es cuando llegan a ser en
infancia, cuyo misterio queda sin esclarecer; a nosotros sangre, m irada, gestO; cuando ya no tie ­
nuestros padres a quienes lastimamos, en nuestra nen nombre ni se distinguen d e lo q ue nosotros
incomprensión, cuando ellos querian causarnos somos. Solam ente entonces p u ed e lleg ar q ue en
p lacer; a esas enferm edades d e Ja infancia que una hora, muy excepcional, d el m edio d e ellos
p rin cip iab an d e un modo singular, p artiend o d e se levante la prim era p ala b ra d e un. verso.
profundas y graves transformaciones,- a esos días
que se han pasado en habitaciones con la calma R A IN E R M A R IA R IL K E .

Ayuntamiento de Madrid
ESCEPTICISMO Y PORVENIR SOCIAL
J]
CONTESTANDO A KCECHU N

e l núm ero 8 de «Cénit» publiqué un de p esim ista o de o p tim ista a un proceso re a l y


a rtícu lo sobre e l tem a del epígrafe. n o rm al de c ritic a cuando los preconceptos y h a sta
E n el núm ero 12 de la mráma rev ista la propia n atu raleza p sicosom átíca d el individuo
apareció u na co n testación de m i am igo m a rca n e l tono de la in v estig ació n co n an telació n
H. a lasainvestigacióia
KoechÜ n, titu la d a «D efen del m ism a. Porque, sobre todo cu an­
Escepticism o». L am entablem ente, debo d o se con sid eran asu ntos ta n estrech a m en te ligados
com enzar m i o on trarrespu esta afir- a l d estin o hum ano, com o e n este caso, no nos re­
•raando que este ú ltim o tr a b a jo n o ha su lta fá c il d esprendem os co m p letam en te de los
in terp retad o de m an era co rre cta n í la condíidonam len’to s in te rio re s que cargam o s como
finalidad n i la o rien tació n esenciales fru to s au n de n u estro sim ple a cto de vivir, de lo
del prim ero. M ás aún: algunas de m is afirm acioines que hem os su frid o o de lo que hem os gozado, de
íiaeron proyectad as por él h a s ta un pu nto que yo n uestros éxitos o de n uestros fracaso s, de la s ejcpe-
no les quise h acer alcan zar, y o tra s h a n re aflta d o rienoLas co lectiv as que hem os presen d atío, de to
deform adas. T od avía o tr a cosa: K o ech lin m e adju­ que hem os leído, escuchado o im aginado. Todo esto
d ica puntos de v ista que n i e x p lícita n i im p licita- influíye, e n m ayor o m en o r m edida, h a s ta en la
m ente podrán ser encontrad os en m i artícu lo . Y a lo e le « ió n del m a te ria l de estudio. Q uiérase o no, hay
dem ostraré e n e l curso g en eral de esta expotáción. p e d m ista s y h a y op tim istas, no necesariam en te
En otros aspectos, arabos nos hem os enteasdido muy com o resultad o de ese a n á lis is ex trem o que parece
bién, y sobre e l p a rtic u la r rae extenderé de inm e­ seducir a m i am igo K o ech lin , sin o h a s ta por po­
diato. pues nuestros enfoques so n d iam etralm en te breza o riqueza de vitalid ad física , a sí com o hay
opuestos. ¿H ab rá influid o la brevedad de m i prim er triste s y h ay aleg res com o consecu encia de una
escrito e n e l condlcionainlento de u n a in texpreta- sim ¿áe cu estión de co n tex tu ra orgánica.
ción equivocada? Els posible, pues la co n testació n de E sa ú ltim a lín e a de la fra s e tra n scrip ta , «su fin
Koedhlin es sin cera a c a r ta cab al. P ero com p no es la d estrucción y n ad a m ás que la destrucción»,
Ole h ace n in g u n a g racia ca rg a r con calificativ o s es com o la tu m ba de la a le g ría cread ora. A m i jui­
tales com o «un poco dem agógico» o «un poco bol­ cio, m á s que de u na fin alid ad trepidantem esnte des­
chevique», y como m e in te re sa in sistir sobre e l te­ tru cto ra , la cien cia, la m o ra l o el pen sam ien to , de­
ma, lo que sigue será necesariam ente luia' respuesta penderían de u n criticissn o cuyo lem a podría ser
ni a rtícu lo de K o ech lin a la p ar que u na am/pliación e x p ^ s a d o e n los térm in os opuestos; «la creación
de lo que, co n m i firm a, ap areció e n el núm ero ya y n a d a m ás que ¡a creación ». E bta es la ten d en cia
hiencionado de «C énit». N aturalm ente, d ad a l a vas­ m ás a u té n tic a del pensam iento, L a fu n ció n de cri­
tedad y comojlejidad qu e e l tem a prim itivo h a a l­ tic a s in lim ite s e lig a n a tu ra lm e n te a todo lo que
canzado, algunos aspectos sólo h a n sido tra ta d o s de de propensión y de in clin a ció n esp on tán eas acom ­
Caeo y o tro s n i siquieira m encionados. S in em bargo, p añ an a l escepticism o. L a creació n y n ad a m ás que
esto no sig n ifica que los m ism os no puedan se r con­ la creació n : h e ah í la m á s p o sitiv a m a n era de ne­
siderados e n ulteriores oportunidades. gar. E l hom bre que h a d escu bierto xm nuevo m un­
K oeohlin ca lific a de «criticism o» e l escepticism o do, p o r el solo a c to m a te ria l del descubrim iento,
com batido por m i, p a ra d iferen d a rlo del escepticis- h a sepultad o d efin itiv a m en te u n a creen cia de si­
" lo filosófico, del «verdadero», com o él lo llam a. No glos; los revolucicmarioB que h a n defrumtosüdo un
litigo e l m enor deseo de e n tra r en su tilezas de len- im perio, p er el solo a c to del asalto, h a n dem ostra­
f^uaje, oero la denom inación m e parece dem asiado d o la vulnerabilidad de la m a q u in a ria e sta ta l; las
íavoratile a los pesim istas, colectivixiades que h a n tra b a ja d o la tie r ra y se han
■«El critim sm o es u na cua'Udad de la razón hu- rep artid o ig u alitariam en te sus fru tos, h an hecho
hrana—dice K o ech lin — , sin la cu al no h ay 'posibi­ labor m ás efectiv a que todo e l d errotism o de!
lidad de cien cia, ni de m oral ni de pensam iento mundo.
simplemente- L a función de la critica es oponerse E n tre lo s ex trem o s ab so lu tistas del escepticism o
siempre y s in lím ite a la s creencias, sean cuales y del optim ism o desenfrenados, h a surgido e l c r iti­
fueren. S u fin es la destrucción y nada m ás que la co re a lista , objetivo, que procura, ta n to com o es
destrucción.» h u m anam ente posible, d e ja r a u n lad o las in clin a­
Con este respuesta, K oech lin desvía e l rumbo de ciones personales, tem p eram en tales o intelectu ales,
bfi ataque. Y o n o he negado e n n ingún momen-to aju stán d ose a los h ech o s y solam ente a los hechos,
hi la necesidad n i la s v en ta ja s de la c r itic a , y he com o el cáentííico se a tien e a lo s resultad os com-
•haniíestado m i respeto por los hom bres que, since- probaldos y repetidos de u n a experien-cia. Hoy se
•'SfiTente, su friero n y sufren esos desilurionantes h a llegado a fo rm a r equipos de estudiosos p a ra la
bfocesos m en tales que conducen a l escepticism p so­ con sid eración de tem as larg am en te discutidos con
cial. Pero, -pon- o tr a p arte, ¿por qué co n vertir en si- el án im o de e v ita r los falseam ien to s provenientes
'Jónim os criticism o y escepticism o? C riticar, razo- de la s m editaciones som brías o fá c ile s, en los que
h ar, n o e n tra ñ a n de por sí, n i pesim ism o n i opti- los u n o s n eu tra liz a n a los otros, im pidiendo a s í el
"Usmo. Sólo es posible denom inar an ticip ad am en te a le ja m ie n to de la realidad. E sto ten d rá sus desven­

Ayuntamiento de Madrid
506 CENIT

ta ja s y n o podrá se r aplicado, n atu ralm en te, a to­ se m e dem uestre la in evitabilid ad de una ca tá stro ­
d as las cosas hum anas, pero las 'm ism as resu ltan fe sem ejan te, en to n ces y sólo en ton ces yo m e a tr e ­
insignifloantes com parad as o cn la s conclusiones vería a su scribir la fra se de K o ech lin : «E stam os en
eq u ilibrad as que surgen de u na ta re a de esa n atu ­ plena m a rch a h a cia e l año 1984 de G eorge Orwell,
raleza. L a conclusión se rá pesim ista, o p tim ista, él escrito r m ás escéptico de n u estra época».
re a lista o lo que sea, pero no se d eberá a propen­ « P or o tra p a rte—d ice K o ech lin —h ay el criticis­
siones individuales y no e sta rá reñ id a co n el aoiá- m o barato, e l escep ticism o querido y fá cil, de que
lisis, co n la crítica. h ab la el am igo Muse. P ero m e parece muy otoiodo
P or o tr a p a rte , h ay rfludhos tipos de escépticos y y a u n un poco dem ogógico rech azar u na crítica
algu nos de ellos se íia ti creído con derecho a en- con e l argum ento de q u e hay gentes que se sirven
somibrecer h a s ta las m ás débiles esperanzas de los de e lla p ara su comodidad. ¿P o r qué c e rr a r los
hom bres; sin e l m enor esfuerzo del razonam iento. o jo s a n te verdades que se ven y se sien ten todos
Hay sensibilidades especiales, im aginacdonte de­ los días? Aunque nos desagraden, está n ahí, de
m asiado vivaces, e n la s que cierto s acontecirnlentoe todos modos. S i ag rad an a otros, ¿qué nos im por­
políticos y so ciales aciagos h an influido de m an era ta?».
n efasta, derrum bando su fo rtaleza in terio r. Hay E sto no es verdad. Com encé m i a rtícu lo enume­
m antalidades que en e l propósito de a sir u na co n ­ ran d o algunas de la s cau sas que h ab ían provocado
cepción tc ta l, pierden el equilibrio necesario a n te la co rrien te de escepticism o «con re feren cia a los
la desproporción de su en íre n ta iiiie n to con la tr e ­ destinos hum anos e n e l seno de m in o rías traÜLcío-
m enda com,plejidad del mundo, E l tem o r y la con­ iialm ente dinám icas y m ás bien o p tim istas». Luego
fusión—de los que nadie, e n e sta h ora, e s tá exen to me referí a le s argum entos p rin cip a les que los pe­
en alg u na m edida—, d ebilitan el v alor y entorpe­ sim ista s h a n puesto e n juego. P osterio rm en te dis­
cen la serenidad. Su rge u n a predispoiáció'n évidente cu tí tres o cu a tro de esos argum entos y ataq u é asi­
a no m ira r sino los fa cto re s negativos, a m ág n iñ - m ism o a ese tipo de escép tico b a ra to . ¿E sto es re ­
carlos y a multiiplicarlos. ch a z a r la c r itic a ? ¿E sto es c e rra r los o jos? R eco­
A ctu alm ente circ u la en tira je s sen sacio n ales la nocer que h a y cau sas p ara e l escep ticism o, m ien­
obra de u n escéptico oue puede ser incluido en la tra s se sostiene una actitu d co n stru ctiv a, y a e n tra ­
categ o ría precedentem ente señalad a: «1948», de Jo rg e ñ a ten erlos a b ierto s ta n to com o se puede. No he
Orwell. E ste libro ¿es c r itic is ta ? O rw ell no realiza discutido solam ente los hom bres, sin o tam bién las
ningún an álisis, n in g u n a crític a . P in cel en m ano, ideas. No veo, tam¡poco, dónde e s tá mi d o sis de de­
cubre la te la del fu tu ro social co n el cu ad ro m ás m agogia.
espantoso que pueda concebirse; pero su base es S i h e com batido a los falsos escépticos e n tan to
ta n a c r itic is ta com o la de uu p in to r fa n á tico ' que que hom bres que abrazartm esta co rrien te p a ra es­
nos p in ta ra los h o rro res del infierno. «1948» es pesi­ cond er su cobardía, su s confusiones o su deseo de
mism o destilado, pero de ninguna m a n era c r iti­ ev ita r la responsabilidad social a pesar de los gri-
cismo. (o s de su prop ia con cien cia, es sim plem ente porque
N aturalm ente, se d irá que Orwell h a proyectado su m entido pesim ism o se h a con vertid o en un de­
los resultados de cau sas visibles y la te n te s de la rro tism o sistem ático , a ctiv o y bru tal. P o r estar
foc^ldad can tan ,p o rán ea. Cuando AH ous H u xley vinculados, de u na m a n e ra o de o tra , a la s d istin­
publicó su in q u ietan te «U n Mundo Feliz», se d ijo ta s agrupaciones h u m an as co n finalid ad es de supe­
que la o b ra co n stitu ía u na •ix'evención: s i los pue­ ració n , sus a ctitu d es co n stan tem en te neg ativ as re­
blos se em peñaran en seguir per los m ism os c a r ri­ su lta n entorpecedoras p a ra la acció n colectiv a. Si
les, el fu tu ro podría sem ejarse a la descripción on- a alguien puede ap lica rse la fr a s e de K oechlin,
ttdlpada por el escrito r inglés. E sto tod avía era «ia d estrucción y nswia m á s que la destrucción» es
aceptable. A hora se va m á s lejos: el cuadro n o sólo a ello s m e jo r que a nadie. Todo lo que de grande
es expuesto, tam bién es esgrim ido ccm o prueba de h a crecido en e l pecho de los hom bres y en las or­
que maixdiamos h a c ia el 1984 de Orwell, Esto- es ya ganizaciones de los pueblos e stá condenado a en ­
caer, lo digo y lo sostengo, en el m ás asustadizo de co n tra rse con su b u rlesca y su perficial condena­
los fatalism os. ción. Si n u e stra a lim en tació n dependiera de sus
estupideces, no com eríam os azúcar, aunque de fuer­
E s in te re sa n te recordar que no se d ijo co sa muy za a l músculo, per que conduce a la diabetes, n i
d iferen te sobre las obras que s e em peñaron en re­ beberíam os leche p er tem o r a la fiebre, n i in g eri­
f le ja r u n destino m á s venturoso p a ra la h um ani­ ría m o s h o rta liz a s p a r a ev ita r los parásitos...
dad. E lla s tam bién p a rtía n de lo visible y de lo Y o no puedo decir com o K o ech lin , «qué nos im ­
la ten te, de los a^ jeotoe positivos de la existen cia. p o rta». A m i m e im p o rtan dem asiado. L evan tar
Conste que n o m e refiero a la s viejas utcqyías. sino fa lso s obstáculos, m a g n ifica r los reales, e n medio
a un libro reciente, com o «Hombres com o Dioses», de u n a sociedad que e s tá sintiend o los peligros que
de H .G .W ells. ¿A quién se le h a ocurrido a g ita r la am enazan y que a n sia ca n a liz a r sus esfuerzos
este títu lo sugestivo y esa p in tu ra 'poderosa, p re­ r a r a co n jiirarlos, no sólo es u na in fam ia, voy m ás
sen tán d olo s com o resultados fa ta le s de la evolu­ allá : es u n crim en.
ció n ? X a n te este tipo de obras, com o aquel otro, Nadie p reten d e que lo s hom bres m a rch en a l sa ­
resu ltan contraprod ucentes si se les confiere una crificio estéril. No m e seducen la s h isto ria s heroi­
base am p lia de acep tació n ingenua, si se les asig n a ca s n i la novela b aru llera; pero los acon tecim ien ­
un valor c r itic is ta oculto e in falible. Ambos géne­ to s n o dependen exclu sivam en te de nosotros. A
ros. en este caso, son perjud iciales, ta n to si des­ pesar de los unos y de los otro s, los pueblos segui­
p iertan un entusiasm o, ta n to como si e stim ljla n un rá n p ractican d o su s reaccio n es a ctiv a s o pasivas
d errotism o terro rífico . p a ra defenderse o p a ra superarse. Tod a revolu­
L o s fa n ta sm a s que {neocupajron a Koeehlim no ció n tien e sus peligros y fru stra d a puede conducir
so n o tro s que estos: los que se ag ita n a petftir de a resultados co n tra rio s a ios apetecidos ciertam en ­
u na sensibilidad p articu lar, de u n a im aginación te , p era la guerra— a la que m iich os de esos escép­
ca si en ferm iza, sin el esfuerzo del a n á lisis y sin el tico s, por cobardía, se a d h erirá n colocándose ya
acoplo de la prueba. E l d ía en que, criticam en te. sea e n un, bando o en otro—co n tien e peligros infl-

Ayuntamiento de Madrid
CENIT 507

Hitamente m ayores y su m eta anticripada es sola­ fica b a la dependencia de la m ayoría de los cam pe­
m ente la destrucción. U n a ta re a p o sitiva se r ia de­ sinos de los hum ores y de los cap rich os personales
m o strar que siem pre vale m ás arriesg arse e n la del señ o r feudal, quien los eje rcita b a , sin lu g ar a
violencia revolucionaria, que b u sca una salid a, que dudas, sin fren o s de n in g u n a especie y a despecho
no hundirse e n las guerras m ás violentas todavia de los m ás elem en tales preceiptosde la religión cris­
y cuyo fin es m alog rarla. tia n a . E l derecho de pernada, por ejem plo, es todo
S eñ alem os los fa cto re s negativos, los peligros, un sím bolo de la arb itra ried a d soberana de aquellos
los obstáculos Perfectaim ente de acuerdo. P ero si b árbaro s fortificad os, a quienes el «pluralism o», que
no n o s sen tim o s con el c o ra je necesario p a r a acom ­ no fué m á s que a isla m ien to entorpecedor de la vida,
p añ ar a los .pueblos, p a ra asu m ir las responsabili­ les p o sib ilitó el eje rcicio m ás absoluto del poder um-
dades, no es u n crim en m an ifestarlo. No neguemos personal. E n algunas regiones de A m érica se puede
lo que h ay de cie rto e n e l a fá n co n stru cto r de los p alp ar m uy bién todavía hoy todo lo que de hum i-
hom bres n i la s posibilidades que e stá n a h í, an te lian te co n tien e l a vida e n los lim ites cerrad os de
los o jos. So lam en te así nos acercarem os a u n c r iti­ u n feudo. H a sta no h a ce m ucho tiem po, los inge­
cism o r e a lis ta y a u na acción fecunda. n ios azucareros, los quebrachales. los yerbatales.
K oech iin h a querido llev ar le jo s la discusión sobre etc., e ra n inm ensos latifu nd ios en lo s que la orden
la Edad M edia. Y o m e h a b ía referid o a ella e n sus del señ o r m a rca b a e l destine, de los h om bres y las
asroectos de artesan ad o y cam pesinado, íund am en- cosas. Su s leves e ra n exclusivas, su cu erp o arm ado,
talm ente. Asá, en vía de com p aración y p a ra opo­ propio, y la ca p illa in fa lta b le , de uso local. Los abu­
nerm e a la n o sta lg ia ta n m an id a del tr a b a jo a rte­ sos sublevantes— no y a en e l sentid o económ ico, esto
sanal. h a b ía escrito ; « S i echam os u n a m irad a sobre in clu so pasaba a un segundo plano—que reb ajab an
el prom edio-horario de la jo rn a d a de tr a b a jo que y co n tin ú a n reb ajan d o la dignidad del hom bre a la
debían so p o rtar los trab ajad o res h a s ta b ien en trad o a ltu ra d el estiércol, ia hum illación que e n tra ñ a h a ­
el siglo X I X y el que h oy se realiza m undlaím ente, cer se n tir a l individuo oue e stá p o r debajo, in fin i­
tendrem os que e l homibre no es ta n sirvien te de la ta m en te por debajo de o tro s hom bres, la s d eterm i­
m áquina « a n o era esclavo el camipesinc' de la tierra n acio n es e x tra ñ a s d en tro de las esfe ra s m ás in ti­
C’ el a rte sa n o del ta lle r» . R econocí las v e n ta ja s que m as de la vida personal y fa m ilia r, n o corresponde
para e l artesan o , e n ta n to que hom bre y creador, sean d escrip tas aquí. Pero, salvando la s d istan cias,
representaba su modo de producción, aunque señalé el feudo am erican o im portado por los europeos en
que este sistem a era in su ficiente p a ra las nece^tía- la ép oca de la con qu ista, tien e u n a n otable sim ili­
des de los pueblos y que los beneficios que im plica­ tud co n la feudalidad o ccid en tal de aqu el entonces.
ba eje rce lo sólo a fectab an a u n a ínfim a p a rte de la A este tip o de h u m illaciones m e h e refen d o , y por
población. E n un m em ento, a l referirm e de m anera eso u tilicé esta p alab ra. L a esclavitu d . i>or o tra
exclusiva a l cam pesino, señalé: « Ig n o ra n te , em bru­ p arte, no es m ás que eso; esclavitud, e n ^ a lq u le r
tecido y expoliado, so portaba cierto tipo de h u m illa­ lugar, e n cualquier periodo, a ipesar de diferencias
ciones que la sociedad, com o norm a, no h a conocido sin im p o rta n cia en algu nos m atices.
n i a n te s n i después». P ero K cech lin , em peñado en E n cu a n to a los fam osos fren o s que im ponía la
en casillarm s d en tro de u n m arco definido, extrem ó «religiosidad cristia n a » , son m á s im a ^ n a r ic s que
mi observación en los térm in os siguientes: « L a reales E n todo caso, ellos h a n sido válidos, com o lo
afirm ación de Muse de que el pueblo de la Edad son a h o ra , p a ra los hom bres sen cillos del pueblo,
Media h a su frido hum illaciones que la s sociedades p a ra los hum ildes, p ara los «honrados Ji^ n e s » que
no h abian conocido a n te s n i h a n conocido después, poco tien e n Que ver con la in ju s ticia y la explota-
no es ex acta. L a esclavitud de la antigüedad n o era ción. P ero ello s n o regían p a ra los poderosos, para
m ejor, e ra peor, porque le fa lta b a n los fren o s que los «arm ados cab allero s», los P ap as o los m ercad e­
im ponían a la servidum bre de la Edad M edia la re- res e n ta n to que vivencia in terio r regu lad ora de la
iigiosidad cristia n a » . Todo esto le conduce a recor­ conducta- Los a u tén tico s fren o s de la Edad Media
dar «la seguridad social» del medioevo, los pluralis­ fu eron d e un ord en muy d istin to y se e je rcita ro n
mos feudales y «federalistas», etcétera. co activam en te sobre todos los h o n b re s que. de una
Como se vió, h ay alguna d iferen cia e n tre la aflr- m a n era o de o tra , quisieron ir m ás a llá de su tiem ­
mació'n y la in terp retació n . E sa fra se , que no e ra lo po inm óvil y estrecho.
fundam ental de m i re feren cia a ese periodo, pre­ Em ilio M U S E
tendió record ar el horrendo absolutism o que signi­

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FINALIDAD DE LA SOCIOLOGIA
indudable que todas las ramas de la Ciencia to de una de las principales tuerzas que influencian, actual-
tienen una importancia vital en el desarrollo ment, a la sociedad. Influencias que no van ligadas solamen­
del progreso humano; pero es indudable, te a los descubrimientos cuya aplicación tiene una utilidad
también, que la Sociología ocupa un lugar práctica para el individuo, sino también a los que la tienen
prominente en cuanto se refiere al progreso nefasta, y hasta a los que parecen no tener ninguna. E s más,
ético y social d el hombre. L a labor socioló­ podemos decir que las influencias de la Ciencia en la vida
gica no sólo sirve para comprender el porqué social son aún más profundas, pues muchas de sus teorías
de los problemas sociales y la evolución de provocan repercusiones que atacan directamente a la natu­
la sociedad en general, sino que debe ser\ir, raleza más íntima de nuestras concqrciones tradicionales acer­
a la vez, para encauzar a la Humanidad ca de la vida, ei Universo y la sociedad.
por las rutas de su verdadera emancipación física y espi­ E l sociólogo moderno debe tener muy en cuenta lo ante­
ritual.
rior, ya que el estudiar y comprender los grandes problemas
L a Soeiologia no debe conformarse a quedar reducida a teóricos de la Ciencia lo capacitan para desempeñar mejor
una simple «historia social», sino que debe, por el contrario, su papel y le proporcionan, además, nuevos métodos de in-
aspirar a fines más trascendentales, debe situar sus metas vestigacito que le marcan las directrices generales para re­
en planos más elevados en la vida espiritual del ser. Es solver sus problemas particulares. U na vez este estudio sea
necesario que la Sociología adquiera cada vez un mayor realizado, se está en condiciones para entender, entonces, con
«dinamismo», cada vez una mayor operancia en el campo una mayor claridad, todos los problemas que aquejan al
de 1^ actividades humanas; que no sea solamente una hombre y hasta parecen aclararse las incógnitas más intri­
ciencia «almacenativa», sino creadora también en e! sentido gantes de su misma existencia.
de forjar teorías que puedan ser sometidas a la prueba de la E n resurnen, podemos expresar y concretar nuestra tesis
experiencia, para demostrar su validez o su inutilidad en la en los términos siguientes:
organización de la vida social d e los pueblos. Crear ideak-s 1." L a Sociologío moderna debe aspirar y tender, cada
que sean el resultado del estudio, la investigación y la vez más, al estudio y comprensión de la «dinámica social»
experiencia, y que tengan como fin y campo de aplicación para estar en posibilidad de emprender la renovación de la
a la sociedad, tal deb.* set la aspiración de la Sociología sociedad en base a un conocimiento, cada vez más completo,
para que realmente pueda ser grande y fecunda. del hombre y de la naturaleza humana.
Nada tiene, pues, tanta importancia y urgencia corno el 2.° E l sociólogo, para que su labor pueda ser más efec­
emprender, en los momentos actuales, una amplia y profun­ tiva y sus resultados puedan tener una aplicación cada vez
da labor d j investigación sociológica, para encontrar, en la más universal, debe prestar una mayor atención al estudio
sociedad moderna, los resortes y las condiciones sociales que de las relacion.'s que puedan guardar entre sí los problemas
será necesario crear para que la Humanidad pueda entrar, de la Ciencia y los problemas de la sociedad; pues es e v íd ^ -
de una vez por todas, en el goce de una vida integralmente le que existen ciertas analogías entre los problemas del mun­
libre y digna, en la que los valores humanos, considerados do físico y los problemas del mundo social que es conve­
hoy como tales, se establezcan de verdad y definitivamente, niente no olvidar ni desestimar, ya que, en algunos casos,
en toda su plenitud y pureza. las soluciones que se den para los primeros pueden orien­
L a \’ida del ser humano sólo puede ser realmente fecunda tam os para hacer luz en los segundos.
cuando las condiciones externas en que se desenvuelve le 3.° Los científicos, y en particular los sociólogos, deben
scai favorables. Actualmente, las condiciones sociales en las reclamar el derecho que les pertenece por méritos propias-
que el individuo se ve obligado a existir, imposibilitan el li­ de planear la organización y el progreso de la s o c i^ a d de
bre desenvolvimiento de la personalidad humana, de tal suer­ acuerdo con los conocimientos y los resultados generales de
te que, en la sociedad actual, la personalidad se halla dis­ la Ciencia. Ha llegado ei momento en que los hombres de
minuida, la dignidad empobrecida, y la libertad es sólo una ciencia, y junto con ellos la juventud estudiosa y todos los
quimera. Señalar el norte orientador para que la Humanidad hombres que aún conservan el sentido de la dignidad, sean
se reencuentre a sí misma, para que libertad y la dignidad los que Señalen a la Humanidad las rutas que ésta habrá
se restablezcan, y para que, por último, la personalidad se de seguir en el futuro .para alcanzar las metas ideales, que
desenvuelva en múltiples y variadas formas dentro de la hoy tan lejanas y quiméricas nos parecen. Metas que no
sociedad, tal debe ser la finalidad d e la Sociología contem­ pueden ser otras que la libertad y la justicia disfrutada.? en
poránea. común y sin m is limitaciones que el respeto mutuo y reci­
Pues bien, pata que el sociólogo pueda emprender esta proco entre los hombres; metas que, por lo demás, consti­
magna tarea de renovación humana y social, debe preocu­ tuyen en sí los principios que norman la conducta de
parse no sólo por estudiar la fenomenología y la mecánica hombre que ama, siente y practica el ideal de la Ciencia.
social en el-pasado y en el presente, sino que debe prestar L a impotencia demostrada por ciertas ideologías, y en
su atención, también, al desarrollo de todas las cuestiones particular por los hombres de Estado y todos ios políticos,
que, aunque indirectamente, puedan tener alguna relación por llevar a la práctica los fines ideales, nobles y justos, a
y trascendencia en la marcha progresiva de la sociedad. D ebe que ellas dicen aspirar, es, actualmente, demasiado manifies­
estar atento para ver y comprender todas las palpitacione.s ta. y se impone, para salvar a la Humanidad de su auto-
humanas, ya que su conocimiento permite el entender, en­ destrucción, la inmediata creación de minorías .selectas— edu­
tonces, con mayor claridad, la naturaleza del alma humana cadas científica y revolucionariamente— capaces de empren­
y, ccm mayor razón, la naturaleza d e la sociedad. d er la magna obra de la rehumanización del hombre y de
H e aquí el porqué adquiere tanta importancia el estudio la sociedad.
de la Sociología como ciencia; pues implica el conocimien­ O ctavio A L B E R O L A .

Ayuntamiento de Madrid
ai aátucLiúL
-da nuaáttCiá atiiátaá
E nadie, com o de este p in tor puede de­ los horrores pasados—G erm á n H oracio h a sufrido
cirse que la o b ra exp lica a l hom bre. en ca rn e viva guerra y éxodo— , la g u erra y el des­
H ijo de A sturias, G erm á n H oracio es tierro p a r a n u estro p in to r fueron m eros accid en­
fiel a su ra íz vernácula. E s ta fideli­ tes; no parecen h a b er tenido o tr a tran scen d en cia
dad a si m ism o es su p rin cip al virtud. que la del tr a sp la n te de su tie rra v ern ácu la a
De a h i la belleza fre sca , espontánea estos clim a s que n o son los nuestros. Y este tran s­
y siem pre nueva de sus p aisajes. G er­ plante tam poco h a n significado e n la v id a del
m án H oracio n o bu sca los tem as, no p in to r cam bio alguno. ¡T a n poderosas son en él las
tien e necesidad de buscarlos; los lle­ in flu en cia s de su p a isa je ! E n su s cuadros, m atices,
v a en si. E s e l recuerdo que p in ta, lin eas y luces tien en la m ism a g ra c ia elem en tal
recreando la belleza de lo n ativo , de lo indígena, de la tie r ra que lo vió n acer. L a gu erra pasó, y
de lo hogareño, co n los elem entos su bjetivos, p ro­ a lli e s tá e l lom erío verde, de co n torn os suaves,
pios, e n los que com bin a el am or y la añ o ran za <on las ca rra sca s y los castañ ed os, plenos de un
por su paisaje... ru m or d e brisas y de p á ja ro s. L a gu erra pasó y
De la com binación de esas dos bellezas, que Gau- después d el asom bro de la s gentes, ta n elem en tales
8uin llam arla o b jetiv a, exterior, y belleza su bjetiva, en los p a isa je s de H oracio, com o la s aguas del
interica-, G erm án H oracio alcan za e l equilibrio vigo­ riach u elo y la y erb a de los lom eríos, todo quedó
roso de su obra, re cia y hu m ana. E s un c a s o ex ­ ig u a l e n esa s esta m p a s a g ra ria s, ta n profunda­
cepcional el de este p in to r. P o r su fidelidad a l tem a m ente a g ra ria s com o la s pág in as de S ilo n e en
y por ese equilibrio sereno con que lo realiza, sin « Sem illa b a jo la nieve». Después d el h u ra cá n bé­
conceder dem asiado a lo em ocional, n c pierde la lico la belleza de la s co sas, d e los elem en tos del
proporción; sabe fre n a r sus im pulsos y. merced p a isa je , se recobra y la em oción p erm anece. Y
a esa m esura que im pone a su pincel, sus p a isa je s esto es lo que G erm án H oracio h a querido expre­
^ tu ria n o s, su s escenas lu g areñ as y h t^ a re ñ a s ad­ sarnos: que la vida e s m ás fu erte que la b arbarie
quieren en la te la aqu ellas tonalidades, aqu el co­ de los hom bres.
lorido blando, calien te y vivo que tienen la re a li­ Q uien h ay a tra ta d o a G erm án H oracio y ' vea
dad b a jo los cielo s astures. Equilibrio, proporción su o b ra h a de ver en é sta una com o prolongación,
y mesura; h e a h í la s ca r a c te rís tic a s que predomi­ com o continu id ad de su persona, L a o b ra del hom ­
nan e n la té cn ica de e ste gran p in tor. C aracte­ bre. E n los cuadros de H oracio se ex p lica lo que
rísticas que n o suelen d arse ju n ta s e n un a rtista es e l p in to r. Aquello de que el e stilo es e l hcm -
desterrado. Con frecu en cia la a ñ o ra n z a , d esorbita bre, tien e en H oracio un sentido plen o. L a p rin ­
íc em ocional, y lo em ocion al llev a a m enudo al cip a l c a r a c te rís tic a de la o b ra de este p in tor es
desequilibrio, a la desproporción, a lo desroedido. la fidelidad a si m ism o. H oracio e s sincero y por­
Gonozco a un poeta, com pañero de d estierro, cuyo que la e s nos em ociona co n su a rte. S e r uno m is­
nombre prefiero ca lla r, que vive en un estad o de m o, no pretender se r éste o aquél, ése es el c a ­
desequilibrio em ocional trem endo. E n esto s últim os m in o p a r a que todo a r tis ta a lca n ce la m eta de
íiemipos su m u sa h a extrem ad o h a s ta la exaspe­ su plenitud, de su sazón, E n a rte ca d a cu al es su
ración e l to n o elegiaco de su n o stalg ia, h a s ta el propio an teced en te. C ada a r tis ta h a de obedecer
Punto de pregu n tarn o s si n osotros n o habrem os H sus im pulsos. E s en to n ces cuando e l a r tis ta se
Perdido lo su stan tivo y ra c ia l, denom inador co- p ro lon g a en su o b ra . B a s ta ver un cuadro d e V an
niún de todos lo s exilados. P ero no, no es que nos- G ogh p a ra com prender la exasp eració n co lo rista
ntros nos hayam os <cdesubstanciado» com o decimos que no es o tr a co sa que la lu ch a to rtu ra d a del
Aragón; es que el p oeta aludido h a enferm ado p in to r holandés por apoderarse de l a luz y h a ­
de nostalgia, n o sta lg ia que todos com p artim os en ce rla suya. B a s ta ver u n cuadro de T o rto sa —y
diferente grado y m edida. E n los dom inios del sen­ i'n o de su p rim era exposición—p a ra v er e l niño
tim iento de ca d a cu al es au tor de su propia me­ en asom bro que h a y en él. Ni V a n G ogh podia
dida. Felizm en te p ara G erm án H oracio e s a nos­ d a r a su s cielos la profundidad llen a d e a ire y de
talgia e stá co n trap esad a por l a esperanza en el luz que alcan za esa d im ensión en los p a isa je s de
retorno. E s d ecir, e ! desterrado que h ay e n Hora- H oracio, n i T o rto sa podrá d á rsela t a m p c ^ a los
di® n o d a r o ta su continuidad co n su p aisaje. De suyos, porque e l p aisa je p a ra el n iñ o sólo tiene
®nl la belleza seren a de su s cuadros. P a r a é l no dos d im ensiones. B lp la n a es la p in tu ra de Van
h a ro to n i su continuidad co n su p a isa je ni G o gh p o r fa lt a d e luz y b ip lan a es la p in tu ra de
^un. como en los exasperados d e la n o stalg ia, la T o rto sa por fa lt a de som bra. No p od rían s e r de
de su ipaisaje con él. E s d ecir que el verde de sus o tr a m an era. E l m érito de uno y o tro está en ser
■Praderias y la s m u jeres en treg ad as a la s faen as com o son. H oracio m ism o, cuando re a liz a otros
d®l cam po y de la c a s a tienen en sus cuadros el tem as que no so n los suyos, pierde e n fuerza y
ritm o de la vida que con tinú a, L a g uerra, el des­ em oción. H oracio e s fu n d a m en ta lm en te un p a i­
herró <qué puede sign ificar todo esto p a ra el agua s a jis ta vernáculo, un p in to r de g énero. Su s m u­
due m ana, p a ra la y e rb a que cre ce , p ara la vida, je re s cam p esin as son de carn e, m acizas, m u jeres
P fin, que sigue su cu rso sin d eten erse? Aparte que h a cen p en sar e n la s m adres de la raza. No

Ayuntamiento de Madrid
510 C EN iT

son esas figulinas artificiosas y absurdas que acos­


ap rem ia se deshace de una tela. Y se d esh ace de
tum bram os ver en alg u n as exposiciones. E sta s mu­
ella <»n dolor. M ien tras ta n to p in ta, d ibu ja y
jere s son de carn e y hueso, que huelen a m u jer
casera y laboriosa, en la ca sa y en los establos, tr a b a ja in can sab lem en te: ca rte le s de propaganda,
Ilu stracio n es p ara rev istas y periódicos, cOn lo
en los pom arales y en los praderios astures. Son
cu al vive. Y e n los breves perén tesis de tiempo
re cias com o las m adres prim igenias de aquellos u bre que le d e ja e sta lu ch a por e l cotid iano sus­
astu res que luchaban con los osos e in iciaro n la ten to , H oracio se en treg a a lo suyo. Y lo suyo
epopeya de la reconqu ista española. Me recuerdan
e s tá en esa s a cu a rela s, e n esos óleos y en esos
a la s m u jeres esp artan as, contem poráneas de L i­
dibujos que cu bren m a teria lm en te la s paredes de
curgo, que a l d ecir de P lu tarco , co n testa b a a las
e x tra n je ra s asom bradas de que d om inasen a los hom ­ su c a s a y e n los cu ales A sturias— la A sturias de
e-ste G erm án H oracio, elem en tal como un n iñ o y
bres: «Tam bién n oso tras solas parim os hom bres.»
bueno com o los enam orados de la belleza perdura
Algo muy im p o rtan te m e dejo por d ecir de nues­
co n todo su inm enso colorido y todas su s recie­
tr o p intor. G erm án ¡Horacio p in ta p a ra él, p ara dumbres.
recreo de sus o jo s y gozo de sus prontas em ocio­
nes. No quiere vender. Sólo cuando ‘la situación M arian o V l Ñ U A L E S

IDEARIO DE JORGE BERNANOS


E x iste en todo hom bre u na enorm e capacidad de
Uno no llega ja m á s a desconfiar b a sta n te de s»
resignación; el hom bre es n atu ralm en te resignado. mismo.
E ste es el m otivo de su d uración. Podéis bien creer
que, de o tro modo, el an im al razonador no hubiera
podido so p o rtar ser e l juguete de la s cosas. H aría Los mediocres no cam b iarán nunca nada.
m iles de años que el últim o de ellos se h u b iera ro­
to la cabeza co n tra los muros de su caverna.
Lo que hoy se lla m a un hom bre distinguido es
precisam ente aqu el que no se d istin gue en nada.
«Nosotros queremos salvar el pais». B ien . Muy
bien. L a d esgracia es que au n no h ay áis acertad o a
salvaros vosotros mismos. Los dictadores h a cen de la fuerza el solo instru ­
m ento de su grandeza. E l uso sistem á tico de la
fuerza no se realiza sin crueldad.
E l rasgo m ás ca ra cte rístico del hom bre moderno:
su m enosprecio de la s evidencias m o rales, su gran
propensión a olvidar. Toda vocación es un llm nam lento y todo llam a­
m iento quiere ser transm itid o.
U n im bécil no h a ce uso de ningún in stru m en to
m ental que le p erm ita penetrar en si m ism o; sola­
m ente explora la superficie de su ser. L a cólera de los im béciles siem pre m e h a llenado
de tristeza.
Hay un heroísm o sin honor, porque es sin ju s­
ticia. Yo no creo en las v e n ta ja s de la s coaliciones fo r­
m ad as por la ig n o ran cia y el sectarism o.
P a ra d esencadener la có lera de los im béciles es
suficiente ponerles en contradicción con ellos m is­ L a indispensable condición a llen a r p a ra en trar
mos. le a lm e n te en la acción es el conocerse a sí mismo.

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L A S C IE N C IA S

E§0IUIEI>1IA\ IDIE IIIDIEA\§ ¥ IHIIECIIII0§


l E está en vías de perfeccionarse, en París, el pase por el Polo Norte. Dicese que la Sociedad «Alaska
primer micioscopio para el estudio del pro­ Airlines» le ha cedido a Norteamérica la precisa autoriza­
tón, que, com o es sabido, es el elemento de ción para inaugurar un servicio regular con aviones a re­
electricidad positiva en el núcleo del átomo- acción Faithanks, con la linea Alasfca-Oslo-Londres-Paris.
E ste instrumento permitirá el examen d e las O C
partículas más pequeñas conocidas hasta ia
E n tre los problemas del alumbrado, que desde algunos
fjc h a . E l aparato ha sido inventado en 1943
años, van siendo satisfactoriamente resueltos gracias a in­
por dos sabios franceses: Claudio Magcan,
vestigaciones hechas particularmente en América y en Sue­
director adjunto en el laboratorio de Física
cia, está el de conseguir encontrar una forma de alumbra-
Atómica en el Collége de France, y Pablo
ao que se aproxime el máximo a la luz solar. E s para ha­
Chanson, conferenciante en la Ecole Polytécnique. Ellos es­
c er uso de ella en aquellas fábricas que se encuentran si­
timan que el nuevo microscopio puede aumentar un objeto
tuadas bajo liena, o bien en aquellos locales desprovistos
500,000 veces.
de ventanas. Una firma d e U trecbt fabrica actualmente una
lámpara cuya luz corresponde, en un grado muy aproxi­
Los doctores Lereboullet y Pluvinage han presentado a
mado, a la. luz solar. Se trata de una lámpara con una com­
la Sociedad M édica de los Hospitales de París los resulta­
binación de infrarrojo y ultravioleta. Produce unos rayos
dos obtenidos con la vitamina B 12 en neurología, en el cur­
análogos a los rayos solares.
so de dieciocho meses de experimentación. E n conjunto
este medicamento permite grandes esperanzas, sobre todo
en la mayoría de las parálisis debidas a enemia grave, y en H e aquí algunas conjeturas aportadas por los hombres
las parálisis por enfermedades de la medula (paraplejias de ciencia al respecto del tiempo que se le atribuye a la
espasmódicas). especie humana:
¿Cuántos años tiene la humanidad? Nada más que un
Un sabio austríaco, ha calculado que el calor desprendi­ millón s i aceptamos Ja tesis del Dr. Hellmunt de Terra,
do por ei sol en una hora equivale a la energía calorífera profesor en la Universidad de Yale, D e set cierto lo afir­
que podrían producir durante igual lapso de tiempo vein­ mado por el citado profesor, el ser humano debió aparecer
tiún millón de millones de toneladas de carbón. U n cálculo entre las etapas del Plioceno y Pleistoceno. Los más anti­
en tom o al mismo tem a ha permitido a otros sabios el pre­ guos físile s humanos que se conocen son los descubiertos
cisar que si se quemaran todas las reservas mundiales co- en Java (pithecantropus erecíus) y los hallados en las cuevas
uocidas, de carbón, petróleo y leña, a fin de reemplazar de Chukutlen (hombre de Pekín). Posiblem ente estas espe­
el calor solar, tres días serian suficientes para agotar todo cies desaparecidas existieron hace unos quinientos mil años.
el combustible. E l profesor Franz W aldem reich, que estuvo en el Peking
Union M edical Collége, aseguró hace unos años que del
Según afirmaciones hechas en el «Sunday Chronicle», unos «Hombre de Pekin» desciende el tipo humano de nuestros
*abios ingleses acaban de encontrar el medio d e neutrali- días. Pero, evidentemente, tales apreciaciones en lo que se
*3r los efectos horrorosos producidos por las nubes de polvo refiere a la edad d e la humanidad no son más que con­
™dioactivo producido a causa de las explosiones atómicas. jeturas.
Estos sabios han constatado que animales a quienes se ha-
l^ia hecho ingerir zumo de limón en grandes cantidades
Según explica el naturalista norteamericano Linceum , hay
llegaron a insensibilizarse a los efectos de los rayos moi­
en Texas una variedad de hormiga que tiene un color ro­
s é s , en tanto que sus congéneres que no probaron el 1¡-
jizo y a la que los «farmers» llam an agrícola. Dichas hor­
™ún perecieron. - o o migas disponen de un glacis e n tom o a la entrada del hor­
E l Brookhavcn National Laboratory está llevando a efec­ miguero. E sto constituye para ellas un vasto campo de cul­
tivo. Procuran quitar todas las piedrecilas y plantas adven­
to experimentos de cultivos como sigue: Las plantas se ha­
ticias, mullen debidamente la tierra y la siembran de arroz.
llan repartidas circularm ente en lom o de nna fuente ra-
S e trata de una gramínea, casi microscópica. Examinando
^oacliva. E sta disposición permite graduar con gran pre-
oisión la intensidad de irradiación y la influencia que ella a la lupa su tallo con espigas, se aprecia que se trata, en
efecto, d e arroz. U na vez la siembra en sazón, las hormi­
pueda tener en el desanollo de las plantas. Se espera que,
gas llevan a cabo la siega. Separan el grano, la espiga, de
eomo consecuencia de éstos y otros experimentos análogos,
la paja y lo conducen a sus almacenes. E n ellos parece ser
puedan obtenerse considerables ventajas en la agricultura.
que desarrollan un activo trabajo parecido al de la trilla que
O O O realizan los campesinos. Cada grano de anoz es seleccionado
Parece ser que, por primera vez, se está gestionando, en separadamente. Después arrojan la paja lejos del hormigue­
plan de darle la mayor eficacia, el establecer una línea aérea ro. Si la humedad llega a penetrar hasta los silos, las hor­
oomercjal entre América y Europa, haciendo que dicha linea migas en cuestión, para evitar que germine, cuando luce el

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512 CENI!

sol, una vez oreado y seco, lo expurgan de granos averiados fierras que no se aprovechan que aquellas puestas en ex­
y lo almacenan de nuevo. plotación. Incluso zonas que, por sus especiales caracteris-
ticM parecían poco o nada propicias al aprovechamiwrto
Refiriéndose a las vulgaridades que se acostumbran a a g r il l a , vemos que actualmente, gracias a los adelantos de
proyectar en la televisión, el director de la Manchester G. la técnica, se está en vías de sacarles óptimo rendimiento.
School, Manchester (Inglaterra) dijo recientem ente diri­ Asi tenemos que en las tierras heladas de Alaska se viene
giéndose a los espectadores televisores; «Si realmente les aclimatando el cultivo de verduras y cereales, lo mismo
interesa a ustedes la educación, mi consejo es que vendan ocurre en la parte norte de Siberia,
el aparato receptor y compren las obras de Platón. Quizás
podrían comprar también algunos otros libros...»
*1 7 - Especializados en el estudio de las enfermedades conta­
giosas, ciertos profesores norteamericanos han realizado
Para aquellos que la ciencia sociológica tiene un particu­ curiosos experimentos al respecto d e las moscas llamadas
lar atractivo, revisten interés los detalles que al respecto de «dcanésticas». Valiéndose d e procedimientos radio-activos,
convivencia social, han aparecido en un reciente artículo marcaron a cierto número de ellas, esforzándose luego (ha­
del «Times», de Londres. Existe en el mundo un rincón biéndolas puesto en libertad antes) por encontrarlas. •Pu­
de «gentes felices». Ya no se trata de literatura sino de la dieron constatar que una mosca recorre fácilmente quince
realidad. Se hace referencia, en el trabajo aludido, a, un kilómetros para ir en busca de su cotidiano sustento. Ha­
pequeño país montañoso en que las gentes viven tranquilas biéndose interesado por saber cuáles son los lugares más
y contentas de su suerte. Donde se unen las fronteras de particularmente frecuentados por el insecto en cuestión,
la India, de la China y de la Unión Soviética, se encuentra comprobaron cóm o son las plumas de animales lo que ma­
el pequeño Estado de Hunza. Cuenta, aproximadamente, yormente les atrae. Para llevar a b u a i término sus compro­
con 30.000 habitantes y esté dirigido por un viejo «chano», baciones, marcaron a 200.000 moscas, las cuales, en su
especie de juez de Paz, Las solas dictracciones populares mayoría, fueron capturadas y diferenciadas de entre dos mi­
son el polo y las antiguas danzas. Se desconoce allí la fo­ llones de sus congéneres. Para ello los experimentadores
tografía, la cinem atogr^ía y la radío. Tan sólo hay una linea d is^ n e n d e un perfeccionadisimo aparato comprobador de
telefónica. radiaciones que permite encontrar «diez moscas radioactivís»
E n este minúsculo país no se conocen recauuaJores de perdidas entre cincuenta mil de otras.
contribucione.s, ni policías, ni Palacio de Justicia, ni poli-,
ticos de ninguna especie. Cuando surge algún conflicto es
el «chano» quien lo resuelve en el curso de su audiencia Los sondajes por el procedimiento de ultrasonido, creados
cotidiana. Durant.* los cincuenta últimos años tan sólo ha por Langevin y Chilowky, han permitido registrar, por pri­
habido seis casos de homicidio. Los asesinos no fueron eje­ mera vez, el perfil exacto del fondo del mar, al paso de
cutados; simplemente se les expulsó del país. E s raro que un barco, sin que éste tenga necesidad de detenerse para
existan aún en nuestro planeta lugares apacibles. En lo que tomar las medidas que se van registrando de una manera
a Hunza se refiere, la enorme distancia que le separa de los continua, E l sistema de aparato de sondeo ultrasonido es
núcleos d e población de otros países, e! apartamiento en que idéntico al del radar; un dispositivo, situado en el casco
se encuentra, hacen que, por ahora, pueda vivir «ni envi­ de! barco, produce una vibración corta y violenta en el agua,
diado ni envidioso». parecida a un seco golpe de martillo; es lo que se llama
un «top» de emisión. E sta vibración ultrasonora llega en
Los hombres de ciencia interesados en lo que atañe a la sentido vertical, hasta el fondo del mar, que la devuelve
demografía, estudian con singular atención los efectos de un en forma d e eco. Este eco es captado por otro dispositiso
acentuado desarrollo de la especie humana. Se asegura que análogo al que h a emitido la vibración, y mediante un sis­
el ham bre es factor considerable para el acrecentamiento de tema registrador, mide de una manera precisa, y continua
la población. Los países más necesitados son los más pro- el tiempo pasado entre la emisión del «top» inicial y su re­
Hficos. S e atribuye a la falta de proteínas en la alimenta­ tomo. Y así puede ir midiéndose la profundidad del mar
ción el desarrollo exacerbado del instinto sexual. Así tene-
irtos que, en la India, la enorme cantidad de 450 millones
de habitantes viven deficientemente alimentados, aumen­ Según explica el doctor H. Laborit, existe una evidente
tando anualmente la población eo cinco millones. relación entre la evolución del ser humano, en tanto que
E n los últimos cincuenta años, la población del globo ha individuo, y el conjunto de la especie humana. La auto­
experimentado im aumento de 825 millones d e habitantes. génesis reproduce la filogénesis. E n otros términos, el. in­
Ello hace qu© se estudien, con miras al futuro, y en pre­ dividuo pasa en el curso de su desanollo, desde el óvulo
visión d e un estado de superpoblación mundial, los más fecundado hasta su maduración por las diferentes fases qu?
originales medios d e alimentación. A este fin, se habla del ha conocido la especie en el curso de su evolución. Por
cultivo d e las algas. U n americano, el doctor M yen, ha ejemplo; al principio de su desanollo en el útero, el feto i
hallado un procedimiento que permite obtener un kilo de humano posee branquias com o los peces. Al nacer, su sis-
algas en un espacio de quince litros cúbicos de agua, cuan­ toma nervioso es aún incompletamente formado, porque él
do lo normal era, hasta ahora, el que, para obtener dicha ha sido uno de los últimamente perfeccionados en la espe­
cantidad, se necesitaban mil litros cúbicos de liquido. Se cie: el recién nacido posee una temperatura interior variable,
trata de una especie de alga denominada «Chlorella», de com o la de las serpientes o de ciertos mamiferos, tales como
la cual se pueden extraer grandes cantidades de proteínas las marmotas, ardillas, murciélagos, etc. De ahí que en ese
y d e grasas. período no asegure debidamente su equilibrio térmico, el i
No obstante, pese a los que auguran un negro porvenir cual está regido por ciertos centros diencefálicos que fun­
para la especie humana, en realidad, es considerable la cionan aún de un modo imperfecto basta-llegar a una rela­
cantidad de tierras que pueden ponerse en condiciones de tiva perfección.
cultivo. E n el mundo es muchísimo mayor la extensión de AROOS

Société Générale dTmpression. — L e Gérant : C h a rk t DVRAND

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OETAS DE AYER Y DE H O Y

R E N C V / iC IC N
Y le d ig o a la vid a: no vaciles, golp ea.
M unde é l cortante filo de tu cincel, transforma
Y renueva mi alm a, tú que sabes d ar forma
Al bronce d e un impulso y al mármol d e una idea.

Y sacude mi espíritu si sientes que flaquea,


Y dale rumbo fijo cuando p ierd a su norma,
Y pule sus asperídades. y ab rillanta y reforma
Sin descansar un solo instante en la tarea,

Q u iero ser un destello consciente d e tí misma.


Pu rificar mi esencia, profundizar el cisma
Entre el nuevo horizonte y e l horizonte viejo,

Y salir d e tus manos como un vaso d e oro,


O u e a cada g o lp e vib re con un clamor sonoro.
Y a cada sol d evuelva otro sol en reflejo.

T E ENÍYANAS...
Te engañas, no has v ivid o ... N o basta que tus ojos
Se abran como dos fuentes de p ie d a d , que tus manos
Se posen sobre todos los dolores humanos.
Ni que tus plantas crucen por todos los abrojos.

Te engañas, no has vivid o mientras tu paso incierto


Surq ue las lobregueces d e tu interior a tientas;
M ientras, en un impulso d e introspección, no sientas
Fecundado tu espíritu, florecido tu huerto.

H a y q ue labrar tu cam po, hay que viv ir tu vid a.


Tener con mano firme ía lám para encendida
Sob re la eterna sombra, sobre e l eterno abismo...

Y callar... mas tan hondo, con tan profunda calm a.


Q u e absorto en la infinita soledad d e tí mismo.
N o escuches sino el vasto silencio d e tu alma.

Enrique G O N Z A L E Z M A R T IN E Z .

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R f íiM a r ix h

S m m c m S m tf

¿ C U A L E S S O N L O S O K I G E X E S D E L >IO^
V IM IE N T O O BRERO A N A R C O -S IN D IC A -
L I S T A E S P A Ñ O L ? ¿ C u á le s s o n su s p r in c i­
p io s id e o ló g ic o s ? ¿ C u á le s s o n su s t á c t i c a s y
c u á le s s u s o b je t iv o s ? ¿ C u á le s h a n sid o su s
lu c h a s , su s t r iu n f o s y s u s m a r t i r i o s ? ¿ C u á l
h a s id o su t r a y e c t o r i a d e s d e io s tie m p o s d e
la P r im e r a In te r n a c io n a l h a s t a n u e stro s
d ia s ?
D o s o b r a s , q u e n o d e b e n f a l t a r e n la b i­
b l io t e c a d e to d o a fic io n a d o a lo s e s tu d io s s o ­
c ia le s , s a t is f a c e n p le n a m e n te a e s to s i n t e ­
rr o g a n te s:

E L PRO LE TARIA DO MILITANTE


'O r i g e n d el S in d ic a lis m o )

P o r A n s e lm o L O R E N Z O . D o s to m o s c o n
528 p á g in a s . P r e c io d e lo s d o s to m o s in c lu i­
d o s g a s t o s d e e n v ió : 250 fr a n c o s .

m C.N.T. EN Ifl REVÜLüdON ESPIlÑBlll


P o r J o s é P E I R .A T S . U n to m o c o n 416 p á ­
g in a s , f o t o c u b ie r t a a d o s c o lo r e s e i lu s t r a ­
c io n e s s o b r e p a p e l c o u c h é . P r e c io d el p r im e r
to m o (e l s e g u n d o s e h a l l a e n p r e n s a ) : 600
fra n c o s .
P e d id o s a J . C a z o r la , 4, ru é B e lfo rl,
T o u lo u s e ( H a u t e -G a r o n n e ). ■ayo

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