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CAPÍTULO XI

Lógicas colectivas de la multiplicidad:


Cuerpos, pasiones y políticas1
Ana María Fernández

Buenos Aires, noviembre de 2005

I. De las identidades modernas a las diversidades sexuales

A partir de la segunda mitad del siglo XX, una serie de movimien­


tos sociales particularmente en Occidente (feminismos, black
power, movimientos de homosexuales), comenzaron a cuestionar
fuertemente el binarismo jerárquico que había constituido una he­
gemonía de varones blancos, heterosexuales y propietarios por lo
cual se habían vuelto sinónimos lo humano con lo masculino euro­
céntrico y de clase. Estas luchas públicas y privadas tuvieron como
uno de los ejes principales de su accionar las reivindicaciones en
las luchas "contra la opresión" de las sexualidades hegemónicas,
la búsqueda de igualdad de oportunidades, los planteos de equi­
dad y la desnaturalización de las hegemonías de género masculino
y el patriarcado; en el mundo político dieron lugar a las distintas
corrientes feministas y movimientos homosexuales. En el mundo
académico dieron lugar a la aparición de los Estudios de la Mujer,
los Estudios de Género y posteriormente los Estudios sobre la Mas­
culinidad y los Estudios Queer.

l. Una primera versión de este capítulo ha sido presentada en la revista Tramas de la Universidad
Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco, México, 2005. Ha sido revisada y ampliada para la
presente publicación.

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Mucho es el camino recorrido, sin duda el mundo occidental ha mundo gay opera múltiples transformaciones. El afeminado "mo­
realizado profundas transformaciones en lo que ha cuestiones de derno" va dando paso a un estilo homosexual viril, de gran cui­
género se refiere. Al mismo tiempo se han abierto nuevos proble­ dado estético por el propio cuerpo y en quienes parecería difícil
mas sobre los que es necesario pensar. encontrar rasgos "homosexuales" de generaciones anteriores, A
Los comienzos del siglo XXI nos traen transformaciones, no sólo muchos de los más jóvenes les resulta inimaginable que sus prácti­
en el mundo público laboral, político, cultural sino también en las cas sexuales pudieran tener que circunscribirse a la clandestinidad,
, prácticas sexuales, en las configuraciones subjetivas y en las moda­ suelen informar tempranamente a sus familias, se asombran fren­
v, il li_dades ~e­ los lazos sentimental~s . ~simismo la o~ganiz.ación de la te al frecuente desasosiego de sus padres y comienzan a plantear
• vida cotidiana y hasta la compos1oon de los espacros y tiempos del que no se interesan en circular por los ámbitos de militancia y/o de
1
ocio se han transformado profundamente. Todo ha ido más rápido diversión gay; expresan que les resultan ghettos y si bien su vida
' que la posibilidad de realizar las construcciones conceptuales que sexual o amorosa se despliega entre hombres, rechazan que se los
puedan dar cuenta de tales transformaciones. denomine homosexuales. ¿Qué rechazan? Rechazan el propio acto
· En relación a las mujeres de clase media urbana, en la Argentina de realizar nomenclaturas. Dicen que se sienten cómodos con su
podría decirse que los avances en el mundo del trabajo y distribu­ sexualidad, ésta parece no estar atravesada por culpas y desgarros de
ciones más equitativas en las responsabilidades domésticas no se las generaciones anteriores, pero al decir de un analizante "¿por qué
ve acompañada de similares transformaciones en la subjetividad voy a aceptar que me definan por una característica más entre tantas de
en la construcción de autonomía. Todavía puede observarse, aún mi persona?" "¿Por qué es más importante con quién me acuesto que
en las más jóvenes, las expectativas y limitaciones que producen qué carrera estudio?. Rechazan la idea de construir identidad sexual,
los imaginarios de protección tutelada de las narrativas del mito rechazan hacer del rasgo totalidad identitaria y suelen ver en dicha
del amor romántico, por lo que las uniones conyugales son cada totalización, totalitarismo. Algo similar había ocurrido con las mu­
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vez más efímeras y se va consolidando una población de mujeres jeres en el mundo laboral cuando comenzaron a cuestionar que su
exitosas jóvenes/solas que con gran padecimiento subjetivo se en­ condición de mujeres las inhabilitara en algún rubro laboral. ! .·.1

cuentran con la imposibilidad de constituir relaciones amorosas Estos modos de subjetivación coexisten con aquellas de los mili­
estables. Puede decirse que hemos construido más independencia tantes del orgullo gay y con las vidas clandestinas más sufrientes
. que autonomía. pero puede decirse que ha comenzado en muy distintas esferas un
En el plano de las prácticas sexuales encontramos particularrnen rechazo a las capturas identitarias, donde en el mismo movimieri:to
te en las más jóvenes de dicho sector social un gusto en ubicar en que se distingue "la diferencia" se instituye la desigualación­'.
un modo más activo en la "conquista" del partenaire, disfrutar d.: Rechazan constituir diferencia o mejor dicho rechazan hacer de la
varones objeto de deseo y cada vez conmayor frecuencia pueden diferencia referencia idenutaria. Sin duda esto es posible porque las
realizar experiencias amorosas y /o eróticas con otras mujeres, si 11 generaciones anteriores la constituyeron y dieron importantes ba­
que éstas prácticas les interroguen sobre su identidad sexual, ni tallas legales, políticas y subjetivas contra la discriminación que
consideren que pueden ser ubicadas en un universo lesbiano. So11 produjeron afirmación de sí, orgullo y permitieron algunas salidas
experiencias que alternan con relaciones con varones. de la clandestinidad y en algunos ámbitos tolerancia y respeto.
En un mismo sentido, pueden encontrarse transformaciones 1·11
el mundo masculino joven en relación a sus prácticas sexuales. 1:1 2. Ana M. Fernández, La muju de la Ilusión, Paidós. Buenos Aires, 1993.

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Si a esto sumamos el incremento y visibilización de travestís, tran­ perio han extremado, exasperado las desigualdades distributivas y
sexuales y transgéneros o, por ejemplo, que en los ámbitos lésbicos las impunidades concomitantes. Esta modalidad abarca, en sus di­
uno de los debates pasa por la discusión entre lésbicas que se de­ ferentes especificidades desde cuestiones geo­políticas planetarias,
nominan mujeres lésbicas y otras que se consideran lésbicas pero no hasta la intimidad de los vínculos personales. Esta particular barba­
mujeres, podemos considerar que estalla la categoría psicoanalítica rización de los lazos sociales vuelve necesario repensar las políticas
de la diferencia sexual y pone mucho a pensar en la teoría y en las de las diferencias. No se trata de dejar de distinguir las dife~!l­~i;i.s
agendas políticas de género. E~!_~!.~ª_f!.l_~c;_s_D:_P_i:_es~_i~c­~~_r!~l_p~:,?deJa ­ he allí un°­ de los mejores germi_!lal('!§_pQlfürns de los cQlt:!c::Jiyos
dif~rencia a las diversidades sexual~ Est~ !~~IJ..:>.i!9 no es un mero sociales­ sino de no hacer de las diferencias identicf:ades4•
cambio de palabras, implicala construcción de cateH?_rí_a~_filosó­ Se trata, entonces, de pensar radicalidades, más allá de las polí­
ficas y polí~i_~_;J._f;_9..l1~ p~~~~~­dar cuenta de. éstas transformaciones. ticas de la diferencia. Sabemos hoy que muchas políticas de de­
Este ­p;~Zeso es mucho más abarcativo que las cuestinne­Saquí re­ rechos humanos basadas en la "tolerancia" sólo podrán colocar
feridas a las sexualidades. otras modalidades de trato que aunque bien intencionadas frente
En el plano político y académico, si bien mucho se ha conseguido a las desigualaciones difícilmente podrán generar paridad políti­
no es menor aquello que queda por conquistar con respecto a las ca. Sin subestimar en lo más mínimo la importancia de instalar
reivindicaciones de género, de etnias, de "minorías sexuales" que en nuestras sociedades criterios de lo "políticamente correcto", si
se han regido desde un criterio de afirmación de sus diferencias. bien éstos pueden aliviar sufrimientos a los discriminados, no al­
Y allí siguen siendo válidas las políticas que suponen identidad al canzan a quebrar los dispositivos de poder que al mismo tiempo
rasgo. En países como la Argentina lejos estamos, pese a lo mucho que desigualan discriminando, expropian bienes y derechos de los
que se ha avanzado, de "a igual trabajo, igual salario", o que se ha­ discriminados y discriminadas.
yan legitimado en todo su valor los Estudios de Género en las uni­ Así por ejemplo, las políticas de conquistas legales de "los movi­
versidades y centros académicos. Estamos lejos que las "disiden­ mientos gay" si bien consiguen amparos legales que es necesario
cias sexuales" aun cuando algunos sectores se afirmen en la salida no subestimar, van creando condiciones de producción de "dife­
de la clandestinidad, puedan gestionar sus vidas en un mínimo de rencias normalizadas o asimiladas" que pueden fragilizar las bases
tolerancia y respeto. Cuando se hacen visibles en manifestaciones mismas de estos movimientos. A su vez, las políticas de la afirma­
públicas o privadas, sufren represiones y amedrantamiento poli­ ción de la diferencia han dejado dos problemas, que a mi criterio
ciales de todo tipo, cuando no la burla de sus con­"ciudadanos". Es es necesario elucidar:
decir que los movimientos de afirmación de la diferencia tienen • ¿Cómo repensar las reivindicaciones de sector en países como
aún mucho por recorrer. la Argentina donde las características del colapso y la barba­
En síntesis, quiere subrayarse que lejos está este planteo de supo­ rización de las relaciones públicas y privadas pone cualquier
ner que "diferentes" o "minorías" han conseguido sus paridades reclamo específico como sospechoso de corporativismo?.
políticas, por lo que caería la necesidad de poi( tices de la diferencia.
Por el contrario, se afirma aquí que las políticas de lo Uno del Im­ 4.Desde esta perspectiva cabe también a las políticas de la diferencia la interrogación formulada por
Ramón Grosfoguel a las políticas de la identidad "¿Es posible producir una política radical anti-sist¿.
mica más allá de las políticas de la idmtídad?" en "Las implicaciones de las alteridades epistémicos
3. Ana M. Femández, "De la diferencia a la diversidad: Género, subjetividad y política", Seminario en la redefinición del capitalismo global", Ponencia en Seminario Internacional "¿Uno sólo o varios
Internacional"¿ Uno solo o varios mundos posibles?", Instituto Contemporáneo de Estudios Sociales, mundos posibles?", Instituto de Estudios Sociales Contemporáneos, Universidad Central, Bogotá,
Colombia, junio 2005.
Universidad Central, Bogotá, Colombia, 2005.
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¿Cómo repensar las modalidades del accionar político y social En principio, desde el psicoanálisis, ha podido pensarse un cuer­

de los movimientos de minorías que superen los procesos de po que habla, o cuerpo hablado, al menos un cuerpo que habrá /
( ghetificación que suelen encerrar sus prácticas y acciones co­ de manifestarse deviniendo palabra. Se trata del cuerpo como
\
lectivas?". producción de una legalidad metafórica, en tanto sólo se hace
presente a partir de encarnar como síntoma, como estructura de
lenguaje, como articulación gramatical. Cuerpo de las pulsiones
11. Los cuerpos como impensados del lenguaje. siempre sometidas a "representantes" psíquicos. Cuerpo de la
pulsión, sí pero mientras hable. Es un cuerpo saturado de sexua­
La problemática del cuerpo ha sido objeto de históricas controver­ lidad. Sexualidad infantil e incestuosa, capítulo necesariamente
sias filosóficas, morales, religiosas, políticas, médicas, que siempre censurado de la historia de un sujeto.
fueron más allá de los intereses de indagación propios del campo Al mismo tiempo, si se toma la sexualidad como dispositivo, es de­: .
),

en que se desplegaron. Los cuerpos, a lo largo de la historia de cir si se genealogizan los procesos de su institución, ella ha surgido '
. Occidente, han sostenido complejas cuestiones en medio de las como un régimen de relaciones que se instituyó en el orden fami­
· . ,·· cuales se han instituido alianzas, enfrentamientos, treguas, pactos liar moderno7. Si a la intensificación afectiva del espacio familiar
entre científicos, estadistas, gobernantes, religiosos y poblaciones. le correspondió la libidinización de los cuerpos por excelencia; si la
Se abre así una primera interrogación: ¿Por qué los cuerpos han sexualidad en tanto dispositivo, es un conjunto de estrategias socia­
sido siempre lugares tan estratégicos en las acciones biopolíticas? les, económicas, políticas, que se constituyen a partir de cierto mo­
Han cambiado las significaciones imaginarias que cada época ha mento histórico, ¿qué preguntas se hace necesario abrir en relación a
construido en relación a los cuerpos. Diferentes han sido los dis­ los cuerpos y sus sexualidades actuales? ¿qué nuevas estrategias bio­
cursos y las prácticas, los mitos y los regímenes de verdad en rela­ políticas se dibujan en un mundo que pareciera configurarse como
ción a ellos. Pero siempre se ha di~~o _ql}é _!0nen ~ue hacer, dón_de post­disciplinario? ¿cómo operan los controles post­disciplinarios en
ycómo tienen qt1e estar los cuerpos. Estos han obede\:.i<:i_Q~catado, la producción y reproducción de los cuerpos hoy en el paso de las
pero también resistido, transgredido, establecido líneas de fuga en sociedades disciplinarias a las sociedades de control?8.
relación a las prescripciones. El "se" es intencional; refiere a las for­ Sin duda los cuerpos, como procesos maquínicos, no pueden redu­
mas anónimas pero eficaces que han distinguido para cada época cirse a los lenguajes que gritan o balbucean. El cuerpo, en la clínica
­y dentro de ella, para cada clase social, género sexual, clase etaria, psicoanalítica, es el cuerpo productor de síntomas, ya sea como falla
etnia­ lo permitido, lo prohibido, lo bello, lo feo, lo sano, lo enfermo. de la imagen narcisista de completud, en la neurosis, ya sea como
Cada cuerpo lleva esas marcas o, para ser más exacta, cada cuerpo se manifestación abrupta del objeto parcial sin constitución del suje­
produce y reproduce en el complejo anillado de múltiples marcas. to, en la psicosis. Pero ¿en qué lenguaje incomprensible nos hablan
Marcas deseantes, pero también histórico­sociales; biológicas pero los cuerpos violentados y violentadores de los excluidos­expulsados
también políticas; pulsionales pero también de lenguaje". sociales, los cuerpos bizarros de la locura, los cuerpos saturados de
las "adicciones", los cuerpos privados de las anorexias, los cuerpos
s. Lec Spike, el cineasta afroamericano ha desplegado lucidamente algunos de los riesgos de bs
políticas de la diferencia, las nuevas intolerancias de las minorías, etc.
6. Ana M. Fernández, "Pensar el cuerpo" con la colaboración de la Lic. Carolina Pavlovsky y "Notas 7. Michcl Foucault, Historia de la Sexualidad. Tomo/, Siglo XXI, México, 1978
para la constitución de un campo de problemas de la subjctividad"en Ana M. Fcrnández y Cols., 8. Gillcs Deleuzc. "Post­scriptum sobre las sociedades de control" en Conversaciones, Pre-Textos, Va­
lnstitucimies Esta•lladas. Buenos Aires, Eudeba, p. 291. lencia, 1996.

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espasmódicamente rebalsados de las bulimias, los cuerpos tatuados el eje de sus cuerpos en el valor de la ascendencia y el linaje; ha­
y perforados en múltiples piercirigs y/o los cuerpos reinventados de bía afirmado su especificidad por medio de la sangre, es decir, por
travestis y transexuales? la antigüedad de sus ascendencias, el valor de sus alianzas y patri­
, Estos cuerpos no__ ?.9!1. _ _I>lHa __p~g­~!i~~~d y _desech~­~1s _regímenes, monios heredados. La nueva clase, en su ascenso al poder, puso el '
muchas veces incomprensil)les para nosotros,son presencia abrupta ac~~~~­ en la descendericia y a la salud de organismo y el valor del '\ . .1
de otros mod~s d~ deve~i; cuerpo, d~ ~orp¿raliz­ar.­qU­;~;TüSmarge­ trabajo. Descendencia sana para la cual se preconizará un profundo
nes de las formas ir¡~ti"t~i­da~­d~­h~c:ir __<:~_e.Epc),­­orgáriiz­aríc~o pue­ ca~~io de mentalidades y hábitos de vida. ®_gt:} __C:Q!:ICO~~an~ia con
den sus fürma:S.­cie­~i~ii­~dapt~~~~: rebelªr5­e, enfermarse, sobrevivir, lo ariteri?r,_se instituyeron estrategias biopolíticas con la consiguien­
morir. Cuerpos que circulan como enigmas sin destino. ­E~realidad, te instrumentalización de nuevos saberes y técnicas que orientaron
están atravesados por las marcas de saberes y prácticas sociales que esecambio, y produjeron nuevos agentes de control del mismo. §_i
exceden la territorialización disciplinaria. Pensar los cuerpos hoy aqt.i_~g?_S..f~er_()n,J?ásicamente, cuerpos de disciplinas y neurosis ins­
hace necesario desdisciplinar disciplinas" de modo tal de crear con­ tituidos en las marcas de sus faltas donde se demarcaron unas sexua­
diciones de posibilidad que permitan pensar más allá de las capturas lidades hegemónicas y otras clandestinas ¿puede hoy pensarse desde
identitarias que las territorializaciones profesionales han producido. las mismas lógicas binarias los cuerpos exánimes de las anorexias
En tal sentido, pensar los cuerpos es transversalizar la problemáti­ ­tan resistentes éstas a los disciplinamientos neuróticos­ o los cuer­
ca 10. Porque, si la constitución psicosexual se organiza en una di­ pos transvertidos o transexualizados?. Ya no metáforas sintomáticas,
mensión propia y única de un sujeto, donde hay una historia que. ya sino metamorfosis que en un real en exceso empujan en éste último
desde el lenguaje de la cultura y el deseo de sus padres antecede aun caso, a legitimaciones de sus nuevos cuerpos conquistados pero no
su presencia biológica, también hayuna historia.socia], de los _c}ler­ pueden evitar aún el estigma, el maltrato, la exclusión.
pos que los antecede y los prolongará más allá de su organización ¿Cómo pensar hoy esos cuerpos saturados, estallados de las "droga­
deseante y biológica. 1 1 _
dicciones", que han dejado de ser la anomalía o el goce clandestino
Abrir a la dimensión social e histórica de los cuerpos no significa de unos pocos para conformar verdaderas poblaciones de erráticos?
solamente pensar en los "usos sociales del cuerpo" o en la significan­ ¿cómo pensar los cuerpos enervados de niños o jóvenes armados que
cia social que otorga sentido al movimiento cultural de los cuerpos, matan insensatamente a su alrededor? ¿cómo pensar las violencias
sino también e1:_i_l~_formas histórico­sociales que adopta la propia sin argumentos? ¿son éstas las nuevas modalidades disciplinarias?
progucciónsle los. cuerpos. O mejor dicho ¿son éstas las nuevas formas de dominio que reem­
Así, por ejemplo, Michel Foucault ha dicho ya que en los principios plazan, suceden a, se articulan con las disciplinas modernas en las
del capitalismo, la burguesía naciente se otorgó un cuerpo y fue ti actuales "sociedades de control"?
afirmación del mismo una forma privilegiada de su "conciencia de
clase"!' en tanto se operó allí una distinción histórica. !?Jferentes Según Pjerre Bourdieu los habitus12 dan cuenta tanto de la inclu­
­ ­·­· ­­­­=­­­­­­ ­­­­­­­­ ­­
serían los cuerpos de la burguesía y la nobleza. Ésta había puesto sión plena de los cuerpos en la organización de los espacios socia­
les, como de la inclusión plena del espacio social en la ;­~g­~;;_i~ación
9. Fernández, "Pensar 1 cuerpo", en Instituciones Estalladas, Op.Cit. de los cuerpos. En tanto sistemas de disposición para la práctica, en
10. Idem.
11. "'Sin duda hay que admitir que una de Las formas primordiales de la conciencia de clase es la ajir111<1
ción del cuerpo; al menos este fue el caso de la b11.rguesí a diuante el S. XVII I". Foucault, H1stona di' lr1
12. Pierre Bourdieu, Cosas dichas, Gedisa, Buenos Aires, 1988.
Sexualidad, Tomo t. Op:Cit.

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tanto esquemas producidos y productores de significación, en tanto trol. Transversalizar la problemática del cuerpo es abrir la reflexión
esquemas de clasificación y de percepción y apropiación del mundo ala dimensión política de los cuerpos. Los cuerpos de la guerra, de
que derivan de las prácticas y lugares sociales en que se posiciona un la r~vuelta, de la represión. Restos de cuerpos en masa, no siem­
sujeto, los habitus se inscriben en el cuerpo. Instituyen un más allá de pre computabiHzacios, amontonados o convertidos en máquinas y
las acciones voluntarias. En su constitución histórica producen cuer­ tecnologías de muerte. Cuerpos mutilados, muertos, sobrevivientes.
pos, ya que los habitus (de clase, de género, de etnia, de grupo etario, Cuerpos errantes de los exilios y destierros, enfermos de nostalgia.
etc.) dan forma, modelan, distinguen, la posición social de un sujeto C~~EP~.int~IV~!!.@Qs por estados que planifican sus nacimientos y
singular. En tal sentido, las significaciones sociales ­en el dispositivo sus_.1!1,Uertes, que organizan o desorganizan sus estrategias frente a
histórico en el que se inscriban sus prácticas­ producen y reprodu­ los cuerpos de los viejos, los niños, las mujeres. Mujeres para las que.
cen cuerpos haciéndolos objetos de clasificaciones, categorizaciones, aún hoy s~~o sepiensa su cuerpo­madre. Hombres para 105 que ya
modas, prohibiciones, prescripciones .. i::~n~ también delimitando sus no importa su cuerpo­trabajo. Cuerpos estallados en las violencias
1 políticas de circulación y enclaustramiento, instituyen.do. ª.sí dimen­ domésticas, cuerpos saturados de sustancias que ya no buscan nin­
¡ siones no individualizadas, no privatizadas de las subjetividades. Se guna experiencia que explore otros estados, sino que se consumen y,
abriría así el desafío de pensar la articulación en la producción de los revientan en excesos propiciados.
cuerpos, de las marcas de una historia "psicosexual" y de la historia Cuerpos en riesgo de los jóvenes excluidos o expulsados en Améric0
social en sus procedimientos de hacer cuerpos. Latina. Así, la ciudad de San Pablo, Brasil ha elaborado un índice de
Habrá que pensar ahora, más allá de los cuerpos disciplinados por las vulnerabilidad de jóvenes que permite mapear el riesgo en dicha ciu­
instituciones familiares, la escolarización, las cárceles, los hospitales. dad. Riesgo de muerte por asesinato en varones, riesgo de embarazo
Así como Foucault señalaba que la docilidad de los cuerpos produci­ adolescente en mujeres. Cuerpos jóvenes en riesgo, complemento
da por la maquinaria disciplinaria instaurada a partir del siglo XVIII indispensable d_i:: fas biopolíticas dela expulsión social. /
no se debía a una manipulación directa, evidente, continua y exterior, VelocidacldeTas transmutaciones históricas de los cuerpos y sus prác­
llevada a cabo por un poder exterior centralizado, personalizado, sino ticas; cuando hoy las teorías de género no han logrado legitimar aún
que dichas docilidades se instalaron a través de técnicas sutiles, anó­ plenamente su voz de la diferencia, las diversidades de las neo­sexua­
nimas, micropoderes regionales, se abre el desafío de pensar cómo lidades instalan nuevos problemas a pensar, desafían la política y la
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se instalan hoy, caídas las disciplinas, las nuevas y sutiles técnicas de filosofia pero también ponen en serias dificultades las teorizaciones
los micropoderes haciendo y deshaciendo cuerpos; no está demás disciplinarias de la diferencia sexual y los binarismos desde donde fue­
recordar que para el autor de Vigilar y castigar el cuerpo no es un ron pensados 15. Se hace necesario pensar los cuerpos en la construc­
simple engranaje del campo político sino un campo articulado y am­ ción de categorías que den cuenta de las diférencias sin identidad'",
bivalente, un traje de Arlequín, siempre susceptible de desarticularse Desdisciplinar, transversalizar las teorías es evitar todo desvío
y de trastornar el arte calculado del poder; en tal sentido afirmaba que que apele a alguna verdad sensible, a alguna última ratio de la
"toda economía política es economía política del cuerpo"13• corporalidad, a alguna utopía de cuerpos liberados. Se agotan las ­
Habrá que pensar las transformaciones de los cuerpos y sus dominios
en el paso de las sociedades disciplinarias a las sociedades de con­ 14. Ver al respecto Rosi Braidotti. Sujetos nómades, Paidós, Buenos Aires, 2000. También Ignacio Cas­
tro, La. sexi<alidad y Sl' sombra. Altamira, Buenos Aires, 2004; Javier Sácz, Teoria Queer y psicoanálisis,
Síntesis, Madrid, 2004.
15. Fernández, "De la diferencia a la diversidad: género. subjetividad y política", Op.Cit.
13. Michel Foucault. Vigilar y castigar. Siglo XXI. España. 1981. 16. Gilles Deleuze, Diferencia y repetición, Anagrama. Barcelona, 1995.

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opciones disyuntivas de los "versus". III. Las lógicas de la multiplicidad: Dimensiones filosóficas, políti­
Cuerpo vs. discurso. Pulsión vs. representación. Intensidades vs. sig­ cas y subjetivas.
nificación. Cuerpo pulsión vs. cuerpo significante. Flujos vs. sentido.
<;:_t!E'.rpos. reprimidos vs. cuerpos liberados. Discurso vs. juegos dra­ C~n respecto a la cuestión filosófica forma parte de cierto ag_ota­
máticos. Cuerpo vs. mente. Razón vs. pasión. También las apelacio­ m:ent?_ii:.J~~­·Fi~osof~~.S. del Sujeto que formaron una partic~iar
nes apresuradas a una unidad psicosomática que presenta la ficción amalgama conceptúál, que fa modernidad naturalizó, hoy en fuerte
simplificadora de una articulación que nunca puede dar cuenta de sí elu:ida~ión crítica. Ya Foucault había señalado los problemas que
misma. ¿Cuánto del resto enigmático que los cuerpos plantean a las ha implicado el tomar al "hombre" como objeto de estudio, proble­
disciplinas no es efecto inevitable, necesario, de las formas binarias, ma fundante de la constitución misma de las Ciencias Humanas.
dicotómicas, con las que se ha abordado la problemática?17• Plante~ ~mportantes caucione.s de método frente a este "pliegue de
En tal sentido, para pensar los cuerpos no sólo es necesario un atra­ lo empt nco a lo trascendenuü:" característico de lo que él ha deno­
vesamiento disciplinario que cree condiciones de transversalidad minado paradigma antropológico. Con esta idea de pliegue de lo em­
conceptual e institucional, sino también revisar Jos a priori lógicos píric~ en lo tr~scendental, se refiere a la encerrona que supone el
desde donde los cuerpos han sido categorizados, clasificados, orde­ despliegue de mdagaciones empíricas "positivas" que toman como
nados, teorizados, instituyendo las condiciones de posibilidad de los "objeto" de estudio, un sujeto trascendental, universal, el Hombre­
saberes sobre el cuerpo, delimitando sus áreas de visibilidad e invi­ una de sus consecuencias más significativas es que la institució~
sibilidad, sus principios de ordenamiento, sus formas de enunciabi­ de este sujeto universal y el paradigma antropológico que se insti­
lidad y sus regímenes de verdad 18. Y aquí pareciera que el antiguo tuye no sólo se circunscribe a lo humano racional sino que no pue­
ordenamiento platónico alma­cuerpo aún despliega sus efectos, re­ de escapar al etnofalocentrismo y la imposibilidad concomitante de
nueva sus eficacias, renaciendo de pequeñas muertes que nuestro pensar lo otro, salvo como inferior, peligroso 0 enfermo23. De allí
ingenuo positivismo creyó infligirle. que planteará que pensar de otro modo, es la condición de posibili­
(Pensar los cuerpos hoy desde una perspectiva desdisciplinaria impli­ dad para la creación de aquellas libertades porvenir.
1 ca atravesar algunos impensados de los instituidos o sentidos comu­
E~_~ocí~~modern~de sujeJo es inseparable de la noción
nes disciplinarios de las "ciencias de la sociedad:"? ya que abordar d~­ r.epr.esentación y de ­Ü­nmodo particular de pensar la diferencia
las intensidades maquínicas no discursivas que ellos componen es ­e~!ave platónico hegeliana­ como negativo de lo idéntico; por tal
pensar los cuerpos como impensados del lenguaje, las intensidades como razon una reformulación crítica del sujeto cartesiano implica, a su
impensados de la represeruaciáw", Problema filosófico, político y sub­ vez, .poner en discusión ­tanto en el plano estrictamente filosófico
l jetivo ¿cómo pensar las lógicas de la multiplicidad?21 como en el plano político, pero también en las territorializacione~
disciplinarias­ :la .n~~ión de representación, y la relación identidad-
J 7. Fernández, "Pensar el cuerpo", Op.Cit.
18. Ana M. Fcmándcz. El campo grnpaL Notas para una grnealogia, Nueva Visión, Buenos Aires, dijerencia. El .sujeto t~~~­~endental, escindido metafísicamente del
1989.
19. María Cristina Lavcrde, Seminario Internacional "¿Uno sólo o varios mundos posibles?". lnsti­
mun~o, sólo pue_~e conocer a través de las representaciones que
tuto de Estudios Sociales Contemporáneos. Universidad Central. Bogotá, Colombia, junio de 2005. coi::s_t~uya de la realidad. I_ngitIJido como sujeto, necesariamente lo
Ponencia de apertura.
20. Ana M. Fernández, "Las significaciones imaginarias y la producción de sabjetividad. Elttcidacionr.s q~~ ~o esºsujeto -el objeto- sólo puede ser abordado gnoseológica­
a partir de un dispositivo grupal-institl<ciona!". Tesis Doctoral, Facultad de Psicología, Universidad de
Buenos Aires. Abril 2005. 22. Mic~el Foucault, fas palabras y las cosas, Siglo XX!, México, 1969.
21. Íbidem, · 23. Fernández, La Mu¡er dda Ilusión, Op.Cit.

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mente mediado por las representaciones24. Pero es a partir de los lo largo del siglo XX; Martín Heidegger, también Foucault, Gilles
!aportes de diferentes autores que puede hoy pensarse esta división Deleuze, Cornellius Castoriadis, Jaques Lacan, Jaques Derrida son
u ordenamiento de la realidad en sujeto y objeto, esta escisión su­ algunos de los pensadores que ­desde distintas áreas de proble­
jeto­mundo, es decir la soledad "ontológica" del sujeto, no como un matización­ desarrollaron pensamiento inaugurando áreas de sa­
, "ya dado" sino producto de la construcción histórica de la episteme ?eres Y prácticas donde la episterne moderna había instituido sus
invisibilidades y silencios de enunciados27.
'\ moderna de las sociedades oc.cidentales. . . .
En concordancia con lo antenor, puede decirse que e_:>e,_ sujeto uní­ En lo que respecta a la posibilidad de p~~~­~~ __ deotro modo aque­
versal, idéntico a sí mismo, ha instituido a todo lo que no es "yo", 11() _9,Uel_a rn?~er~idad pensó desde el sujeto y la representación,
el
como otro siempre alteridad, extranjería, diferencia. No se trata de en l? relativo_ a la diferencia han sido decisivos, a mi criterio, los
una consecuencia indeseada a corregir, sino que en tanto el Hombre apo~_te_~ _de Deleuze. Como se dijo líneas arriba ~o se efe la tráta
se constituyó como sujeto y el mundo como imagen, en esta_produc­ m_era
. . diferencia sino de ladiferencia
. . . como negati~;­­d~­¡­­­:~F­
. o 1 en _
ción representadora él será "medida de todo lo ente y pondrá __todas las t:_::o, p~ lo_ que ­como se ha planteado ya en la Mujer' de la Ilu­::
normas"25. Así "el otr..Q' sie,~pre extr:ª­njeria....d.iferenci;:¡,_~JT1I:*men­ sión­ e~ e!
~­i~mo movimiento en que se distingue la diferencia
to o suplemento, es decir, mujeres, homosexuales, clases, étnias y re­ se instituye1a desigualdad" Esto abre tanto la dimensión filosófi­
ligiones no hegemónicas fueron considerados inferiores, peligrosos cicomo política de la cuestión de la diferencia. pensamiento El
o enfermos, soportando por varios siglos dispositivos de desiguala­ filosófico y político del siglo XX ha estado atravesado por estos
ción, discriminación, exclusión, estigmatización o exterminio. d~éltes. Su complejidad excede la posibilidad de desplegarlos en
t . , 28
La puntuación como producción histórica y no esencial por la cual es a presentación , pero no quiere dejar de señalarse que este
se fundan en un mismo movimiento el hombre, el sujeto y la repre- debate abre alertas epistemológicas y cauciones de método, tan­
sentación implica abrir condiciones deposTIJiüdad ·p;­~~
poder des­ to en las propias territorializaciones disciplinarias como en las
rÍat;;ralizar esta amalgama moderna. Ya en el siglo XIX se producen i~dagacio.nes desdisciplinarias. Es necesario mantener interroga­
decisivas interpelaciones críticas en pensadores que trabajaron so­ C~()nes ~b1ertas en nuestras propias investigaciones ¿cómo pensar
bre los impensados de dicha amalgama. Sin duda entre los aportes la dimensión subjetiva evitando toda trascendentalidad, sustan­
más significativos pueden considerarse aquellos realizados por los ~~~lismCl'.~~~­nc:i;:¡li$:tno? ¿cómo pensar categorías que no recaigan
"Maestros de la Sospecha": Sigmund Freud, Karl Marx, Friedrich en el problema de la representación? ¿cómo operar con una lógica
Nietzsche26 quienes abrieron campos de saberes y prácticas en sus d.:__!_~ ~!i_eE~!.1~~.g,1::1_e n?_se sostenga en elapri0riépis"t'éfrí1c0 de la
respectivos dominios a partir de trabajar las sombras o desechos d~~~~~~cia_~omo negativo de lo Idéntico? ·oe allí la importancia
que los modos de constitución de la verdad moderna habían insti­ otorga_da a_pensar multiplicidades, y no la diferencia, producciones
de subjetividad y no sujeto. · ­ ­· ' ·­­­.­
tuido como tales.
El campo de problemas que abrió la desnaturalización de la episte­ Sin­­dl.lda .autores como Foucault y Deleuze abrevando en Baruch
me moderna ha sido transitado desde muy diversas perspectivas a Spinoza y Nietzsche han sido hitos de gran trascendencia en crear

24. En la misma línea el sujeto político. por ejemplo "el ciudadano" sólo puede gobernar a través de
27. Fernándcz, El Campo Grupal. Notas para una Genealogía, Op.Cit.
sus representantes.
25. Martin Heidegger, "La época de la imagen del mundo" en Caminos dd Bosqu«, Alianza. Madrid, 28.
.
Se. realiza
.
un _ desarrollo
.. ~
más • extenso
. .
en Ana
• .
· ifi cacrones
M · Fernández Tesis DoLctoral "L as s~gm ·
r.magmanas y la pr oducnon de suh1etw.dad. Elr.mdacrnnes a partir de un dispositivo grupal·institucional"
2002. ~ru ,
2G. Michel Foucault. Nietzsche, Freud y Marx, El Cielo por Asalto, Buenos Aires, 1995.

256 257
las condiciones de posibilidad ­desde su critica al pensamiento narismos generalmente reductivos, que incita a pensar desde lógicas
de lo Uno­desmarcándose de dialécticas y estructuralismos en la no disyuntivas, desde el Y y el "entre"; no se trata de "pensar una mul-
búsqueda de "una razón para lo diverso". Lucrecio decia "lo Uno tiplicidad como lo que tiene muchas partes, como mera adiciones de parte
esa maní a del espíritu "29. Es decir~ trata de pensar.en.diferencias sino como lo que esta plegado de muchas maneras"33. La multiplicidad es
que no refieran a identidad: en di.fuJ¿ncias de diferencias. Esta idea el don de lo diverso, de las diferencias que retoman como intensida­
­­­·­·­­­­­·­­·­­­­­­­­­­­­­·­ ~ . ,
deleuziana de diferencia de diferencias que no remiten a nmgun des que se repiten configurando plexos de relaciones rizomáticas34.
centro se acompaña de la idea de una repetición que no remite a //
ningún origen; se trata de hacer diferencias; de este modo refiere Ahora bien, a__ i:artir de la noción deleuziana de multiplicidad, se
a diferencias de intensidades, no a alteridad. Son dife_i:~11c:i~~_q_1,!e tr_~ta_de pensar algunas dimensiones desde donde operan en de­
están ínsitas en aquello que se va diferenciando­Es un poder ser, terminadas situaciones los colectivos sociales. Cuando las lógi-
un poder de ser abierto, activo que en este hacer diferencias va pro­ cas colectivas operan en multiplicidad toman formas rizomáticas
duciendo multiplicidadesÍ'. y establecen redes que multiplican acciones colectivas, por fuera
D~· allí la importancia de la noción deleuziana de multiplicidad31• de los paradigmas de la representación, donde multiplican pero
No se trata de negar identidades, ni totalizaciones sino de pensar nunca se repiten, mu~~i:i_ todo eltiempo en redes moleculares
totalizaciones que no subsuman las partes. Totalidades al lado de en formasorganizativas que resisten delegaciones, jerarquías
partes. Le interesa pensar lo diverso como diverso ya que el proble­ y liderazgos fijos. De allí entonces la importancia política de la
cuestión." .,,.­> ~
ma no estaría en la constatación de la diversidad en la naturaleza
sino en encontrar como reclama Lucrecio "una razón para lo diver- :ETi9­y 20 de diciembre de 2001 en Argentina, donde miles y l
so" es decir pensar_c:;i_t~g_orías que den cuenta dela ~i_versidad. En miles de personas salieron a la calle al grito de "Que se vayan '
palabras del propio Deleuze: todos ... Que no quede ni un.o sólo" junto a las inmediatas nuevas
formas de acciones políticas que inventaron pusieron de ma­
"Los filósofos han sustituido la diversidad de lo diverso por lo idé n­ nifiesto, no sólo el desfondamiento de sentido, de legitimidad,
tico o contradictorio, a menudo por los dos a la vez. Ni id_en~i_Er:id de la representación política, sino que pusieron en evidencia
ni contradicción, sino semejanzas y diferencias, composiciones y que las acciones que emprendían no podían comprenderse
descomposiciones, conexiones, densidades, choques, encuentros, desde las categorías políticas clásicas del "progresismo" y /o iz­
m~vimientos gracias a los cuales se forma toda cosa. Coordina- quierdas; asimismo pusieron de manifiesto que era necesario
ciones y disyunciones, ésta es la Naturaleza de las cosas"32. inventar herramientas conceptuales de investigación de campo
que pudieran comenzar a dar cuenta de estas lógicas colectivas
Por multiplicidad no se entiende el muchos de lo Uno, ni el rechazo de que operaban en multiplicidad rizomática, situacional36• \
,,,,-'
identidades y totalizaciones sino aquello que escapa a dualismos y bi­ Tanto en nuestras investigaciones sobre asambleas barriales en

29. Gilles Deleuze. Lógica del sentido, Barral, Barcelona, 1970. . ., 33. Ibidem
30. Felisa Santos: "Dcleuze: diferencias de diferencias" Clase Programa de Actualización en el Cam­ 34. Santos, "Deleuze: diferencias de diferencias", Op.Cit.
po de Problemas de la Subjetividad, Post­Grado interdisciplinario, Facultad de Psicología. Universi­ 35. Fernández Tesis Doctoral "Las significaciones imaginarias y la producción de siibjetividad. Elucida-
dad de Buenos Aires, Buenos Aires, noviembre del 2005. ciones a partir de un dispositivo grupal-institucional", Op. Cit.
31. Gilles Deleuze, Felix Guattari, Mil Mesetas. Capitalismo y esquizofrenia, Pre.Textos, Valencia, 36. Ana M. Fernández. "La lógica situacional de las asambleas: Los juguetes rabiosos de los barrios"
en revista Bajo el Volcán, N' 6, revista de Post­Grado de Sociología de la Benemérita Universidad
1994
32. Deleuze, Diferenc,ia y repetición, Op.Cit. Autónoma de Puebla. México, 2003.

259
258
Buenos Aires como en las realizadas en fábricas recuperadas37 ha
podido constatarse modalidades de acción y organización política nada significaba que cualquier medida daba igual. Por el contrario,
de estos colectivos, donde más allá de sus particularidades, se basan se debatían largamente unas y otras y las distintas implicancias
en dispositivos asamblearios que rechazan sistemas de delegación­ políticas de cada una. Quedaban muy claras las diferencias; sólo
representación y jerarquías organizativas y optan por decisiones que no se suponía que había que elegir sólo una de ellas. Había un
consensuadas. Con esfuerzo y vacilaciones de_tC?~º tip? ~­~­ªE1­blea, profundo registro que en el momento en que se deslizaran hacía
horizontalidad, demo_qª~_ia_ directa ­Y autoges.tió!!.Qª­!~i'.en ser los una lógica disyuntiva, reproducirían lo instituido que procuraban
·--·-··~---····--··--- ·----···-··----···----~----- ... ­ ­­­
signos distintivos de estosmovimientos. transformar. De allí que tendieran a preferir estrategias de acción
¿Córri~­1ogúron·e­sta~~­~evas formas de configurar sus acciones que sostuvieran la tensión de las diferencias de las distintas propues­
políticas? Fueron desplegando en el ejercicio de sus dispositivos tas a implementar, en vez de jerarquizar en una opción disyuntiva
asamblearios ­frente al sin fin de posiciones que allí se desplega­ alguna de ellas39. La decantación propia de las acciones que en su
ban­ un cierto saber hacer­saber pensar a través del cual muchas multiplicación e implicación resultaban más efectivas o exitosas
veces hacían que no fuera imprescindible optar por una opción­ pondría en juego, en sus devenires y no a partir de a prioris, sus
posición­propuesta en detrimento de las otras. Aprendieron que próximas líneas de acción.
la lógica de esto o aquello los enfrentaba y empobrecía. Compren­ Estos modos de acción y organización dicen en acto de la existencia
dieron rápidamente que sostener la horizontalidad ­más allá de deof~_!ó~ica colectiva. Yano una Lógica de lo Uno que uniformi­
disensos que el respeto por las diferencias involucraba, más allá ~~_l15)Ig2geiniza, que encolumna deÚ­ás de un~ ~~i~ bandera
de la discusión generalmente vacía de las políticas de la toleran­ sino_~ó.~cas colect~vas d~ la multiplicidad que componen su potenci~
cia­ implicaba muchas veces hacer lugar a propuestas o conside­ ~!c~~?n~:_?i:ectas deia!}o·­ªelegación representativa, en horizon­
raciones que para algunos pudieran parecer de poca relevancia t~_li_da~­~s autogestivas que toman C!JSUs manos lo que hay que hacer
y /o contemplar acciones simultáneas que pudieran provenir de uue en sus heterogeneidades multiplican rizomáticamente sus
posiciones políticas diferentes. ­·­ . . . ­­­ ­ invenciones políticas y subjetivas4º.
F~~­~o­n config~~;~do un modo de operar que no funcionaba desde Podría­d~~irse que allí, en acto, en inmanencia, en situación41 se
lo disyuntivo sino desde la lógica del "y"; es­ decir que envez de re­ despliega un modo de producción de subjetividad y ­al mismo !
s~l~er.óp~s[SI9nes­­p­~r_uno.defo:s _poios, iYisfa!.ab~_'!__s"f!íj_~g1:1_e
__ tiempo­ un modo de producción política. Las prácticas que se con­¡
permitían sostener la tensión de aquellas instancias ªPª!~~en­ figuraron en las asambleas de sostener las tensiones42 hacían esta)
te ericoliira­dis. Así, por ejemplo en una asamblea bár~ial frente a !l_ar_l~ Lógica de lo Uno, ~i~mpre disyuntiva y puso a ope~~­;­IÓgicas\
uná­niscuSi­ón sobre si tomar un local, exigir su habilitación o pe­ colectivás"aela mulfipliCidad:­ '.
ticionar la misma, ponían en ejecución las tres medidas. Esto para ri~ ­~¡ff­p~­~iblemerite, la marcada incompatibilidad entre estos

37. Las fábricas recuperadas en Argentina llegan en la actualidad a unas 200 que agrupan cerca de
14.000 trabajadores. Son empresas abandonadas o vaciadas por sus dueños que sus trabajadores han 3_9. Fe.rnfodez, A. M:·. Borakievich,_ S.: Rivc'.,'· L., Cabrera, C., "Política y subjetividad: lógicas colee­
t;vas_ en la construcción de la multiplicidad en Paradigmas en conflicto. Ji-abajo y subjetividades en el
tomado y puesto a producir. Son proyectos generalmente de cooperativas autogcstivas organizados
ambito e:tatal, Universidad Nacional de Quilmes, Buenos Aires, 2005. En prensa.
en mecanismo de decisión asamblcarios­horizontales y que han recuperado la productividad y ren­
4_0. Fernandez, Tesis Doctoral "Las significaciones imaginarias y la producción de subjetividad. Elucida·
labilidad de las mismas en medio de represión policial, amenazas de desalojos y solidaridades de
cwnes_a partir de un dispositivo grupal-institucional"; Op.Cit.
vecinos y organizaciones populares.
41. Miguel Benasayag, Diego _Sztulwark. Poli tica y situación. De la potencia al conirapoder, Ediciones
38. Fernández, "La lógica situacional de las asambleas: Los juguetes rabiosos de los barrios", de Mano en Mano. Buenos Aires, 2000.
Op.Cit.
4_2. Ana M_ Fernández. Sandra Borakievich, Laura Rivera, L., "Las asambleas y sus tensiones: espa­
eros colectivos de acción directa", revista Campo Grupal, N° 44, Buenos Aires, 2003.
260
261
"nuevos"modos de accionar político y las modalidades clásicas de ción_y 1~_9i~_tri~ucióp centralizada del poder de dominio. Necesita
los partidos políticos. Las modalidades de estos últimos fueron re­ establecer raíces de legitimidad y se repite para producir dominio\
chazadas generalmente por las asambleas; no sólo por las formas territorial; para ello es necesario instituir modos políticos de sub­ i
institucionales que adoptaban o por el hartazgo de la corrupción jetivación de fuerte marca normativo­disciplinar, como las mili­
de "los políticos" y/o el desfondamiento de sentido que la repre­ tancias, por ejemplo.
sentación política atravesaba. Cuando ya en los inicios, se volvían El militante se identifica con su partido, adhiere a su propuesta e
tan incompatibles los modos de operar de la asamblea y los modos ideario, se reconoce en su bandera y establece un estricto nosotros
de accionar de los representantes de partidos políticos de izquierda con sus compañeros de militancia marcando una clara delimita­
que a ella concurrían, aquello que hacía cortocircuito y que hacía ción con un afuera de ese circulo donde estarían los otros" no sólo
que los asambleístas desplegaran miles de estratagemas para re­ diferentes sino también desiguales, en tanto tendrían un menor
sistir el ser "aparatcados", era en realidad el enfrentamiento de dos grado de conciencia y lucidez política. De allí la resistencia de mu­
lógicas colectivas muy diferentes. chas asambleas a esta modalidad de construcción política.
Una Lógica de lo Uno, disyuntiva, excluyente que ponía en juego y En cambio cuando las acciones políticas operan preponderantemen­
trátab~deimpoiie_r_ su
críterio, erl'.i~­i~o váü<lo­­­­~~tipo ~. te desde una lógica de la multiplicidad, tienden a establecer situa­
unaestra1:egfa; un ­ argurrÍ~~to fÚnd~~~nt~d~~=­­;. una lé)~__i_c_~3~ la ciones más que a fundar instituciones y en su andar y accionar van
multiplicidad qu~ operaba desde criterios _inclusi_v9~, del"y" y no inaugurando otros modos territoriales de estar­hacer­habitar que
del ''o",­que tendía a implementar estrategias de acción en si":multa­ configuran un tipo particular de prácticas y subjetivaciones que he­
ne()_ a_1:}Egue diferentes. mos denominado existenciarios47 aludiendo a las particulares marcas
En el dispositivo asambleario no se ha tratado de negar las diferen­ que estas experiencias dejan en quienes participan en ellas.
cias o de caer en formas de relativismo o eclecticismo sino que se Desde esta perspectiva, puede decirse que las asambleas barriales
r7- ha desplegado una modalidad que evita hacer de las diferencias iden- si bien han producido pertenencia y anclaje subjetivo, al no fun­
tidades. Han accionado desde diferencias que no remiten a ningún dar institución componen marcas muy diferentes a las militancias . .:::=­
~~bj~-Ú~o--que
-'il
centro. EsteacCiollár polrtiéo­y trabaja­=e·¡;­~cto­­=:­­en­las identitarias. Resisten a lo Uno, multiplican sin repetir o aplicar y
d{férencias de diferencias43 ha vuelto necesario construir la categoría básicamente no cristalizan sus prácticas en la repetición de las mis­
/ de multiplicidad para pensar estas nuevas lógicas colectivas44• mas sino que mutan deslizando unos espacios tiempos en otros.
Estas lógicas colectivas de la multiplicidad ­particularmente en Devie~~XE?_~:1~­~~_r:1._~~1:1:!'!!!!J_ª_r_pgq~_r sino multiplicar potencia.
sus inicios­ han llevado a las asambleas, generalmente, a prio­ Si" bien la tensión entre estos dos modos de accionar político mu­
rizar e! e_?t_qblefEr __S.H!±a~ii':.~!!-Y~-Z. ª~­f~r.ida~.i~~­~i~­~~!_?n45• Lo_ __po­ chas veces se han puesto en evidencia con toda claridad encarna­
lítico pensado desde una lógica __ de institución (est,~cl()__,jJar­tido, dos en "asambleístas" y "militantes de izquierda", esto no debe lle­
sindicato, parroquía)ti~~~ como objetivo el ejercicio, la acumula­ var a simplificaciones. Latensión institución­situación atraviesa las
a_s~~­l.J1.~a_s_?arriales d~~ª~~~~inicios hasta hoy. De hecho, luego de
43.En las misma línea es que los zapatistas afirman "somos iguales porque somos diferentes", "constru- que los jóvenes militantes se retiraron de los espacios asamblearios
yamos un mundo donde quepan otros mundos" en lugar de "otro mundo es posible".
44_ Fernández Tesis Doctoral "Las significaciones imaginarias y la producción de subjetividad. Elucida-
ciones a pai1ir de un dispositivo grupal-institucional"; Op.Cit. 46. De este modo la diferencia produce aquí alteridad.
45. Fernández. "la lógica situacional de las asambleas. Los juguetes rabiosos de los barrios", Op. 47_ Fernández, "la lógica situacional de las asambleas: Los juguetes rabiosos de Jos barrios",
Cit. ·· Op.Cit.

262 263
en el año 2003, continuaron tensionando la dinámica asamblearia, en su desamparo, sino que obscenamente ponen a la vista lo que
con otros actores y en otros anecdotarios. se ha hecho con ellos. Es saber que los cuerpos están hoy librados a
En cualquier colectivo que se proponga autogestivo la tendencia a tragedias de todo tipo frente a un estado carcomido en sus propios
la reinstalación de modalidades de funcionamiento jerárquico dele­ cimientos por la depredación que lo sostiene y que de seguir así, se
gativas, el hacer de los problemas situaciones dicotómicas, el hacer aceleran barbaries, catástrofes y microfascismos en todas las instan­
de las diferencias identidades opera en permanente conflictividad cias de la vida 5°.
con la apuesta a la horizontalidad, el potenciarse en la diversidad y El capitalismo hoy en sus nuevas formas de internacionalización
el desplegar multiplicidades que no refieran a lo Uno48• Esta alter­ del capital, a la que eufemísticamente se la llama globalización va
nancia caracterizó desde los inicios la invención asamblearia. Tam­ transformando sus formas políticas y económicas de depredación
bién atraviesa cada decisión, cada discusión de rumbos de acción y dominio, pero mantiene y agudiza hasta la exasperación una de
en las fábricas recuperadas?". sus estrategias de reproducción biopolítica: la producción de soledades.
Multiplicar potencia y no acumular poder, democracia directa y no Para ello es estratégica la producción y reproducción de cuerpos que
representación política, horizontalidad y no jerarquía, estos sean arman sus rutinas cotidianas pero no logran encontrar intensidades
tal vez los rasgos más impactantes de la invención barrial. Tal vez de afectación que no sean la apatía, el tedio, el aburrimiento.
estas hayan sido también algunas de las condiciones de la produc­ En tal sentido, pensar los cuerpos hoy en la Argentina a partir de
ción de lo efímero del accionar asambleario y de las dificultades y los acontecimientos del 19 y 20 de diciembre de 2001 ­donde mul­
límites que enfrenta la autogestión de las fábricas recuperadas. titudes en las calles defondaron la legitimidad de la representación
política­ nos impone el desafío de pensar las afectaciones e inten­
sidades de los cuerpos de aquellos que toman en sus manos lo que
IV. ¿Las radicalidades por venir? hay que hacer51. Para ello se trata allí de pensar los cuerpos empo­
derados en la revuelta; vale recordar una vez más a Spinoza cuando
Pensar los cuerpos hoy, en la Argentina, es pensar los cuerpos de la diferenciaba las pasiones tristes y las pasiones alegres52 señalando que
crisis. Esos cuerpos estresados, enfermados, agotados, descompen­ las primeras eran aquellas necesarias al tirano para instalar y man­
sados, estallados frente a la presión insoportable de la crisis. Cuerpos tener su dominio.
privados; ya no tan reprimidos en sus anhelos eróticos o políticos Las investigaciones que hemos realizado en asambleas barriales y
como en la modernidad, pero humillados o devastados por el ham­ fábricas recuperadas53 han puesto en evidencia que los dispositivos
bre, por el sobretrabajo o la desocupación, o por el camino desven­ .asamblearios horizontales, de democracia directa y autogestión, no
turado de la mera supervivencia. Es hacerse cargo de los cuerpos
"sucios" y "feos" de los expulsados que exponen y manifiestan su 50. Ana M. Femández, Mercedes López, "Vulnerabilización de los jóvenes en Argentina: Política
y subjetividad" en revista Nómadas, Instituto de Estudios Sociales Contemporáneos, Universidad
exclusión, que golpean redundando, que no ocultan y se resignan Central, Bogotá Colombia, 2005.
51. Fernández, "La lógica situacional de las asambleas. Los ¡uguetes rabiosos de los barrios", Op.
48. Ana M. Fcrnándcz, A. M., Sandra Borakievich, Laura Rivera, Candela Cabrera, "El espíritu del Cit.
alacrán: Las asambleas barriales y las dificultades en los nuevos modos de hacer política", Presenta­ 52. Spinoza, B., Ética lll. Definición general de los sentimientos, Citado por Gilles Deleuze, Spinoza:
do en el Encuentro Cornelius Castoriadis "El avance de la insign.ificancia en el sujeto y en la sociedad", Filosofia práctica, Tusquets, Barcelona, 2001.
organizado por el Grupo Magma, Buenos Aires, Mayo de 2005 . . 53. Proyecto de Investigación "Grupos de vulnerabilidad social: Transformaciones en los imagina­
49. Ana M. Femández, Xavicr lmaz, Enrique Ojam, Cecilia Calloway, "Tensiones que atraviesan el rios sociales y en las prácticas comunitarias" (UBACyT P /047), 2000­2003. Proyecto de Investiga­
campo de las fábricas y empresas recuperadas", Memorias de las XII Jornadas de Investigación, Fac. ción "Política y subjetividad: estrategias colectivas frente la vulnerabilización social" (UBACyT P052)
de Psicología. U.B.A., Buenos Aires, 2005. 2004­2007. Directora: Prof. Ana M. Fernández.

264 265
sólo evidencian que otras formas de producción son posibles, sino desposeídas. El respeto por las diferencias culturales es condición
también que el trabajo y la producción colectiva, cuando se realizan necesaria pero no suficiente para un pensamiento político de la
fuera de la impronta del plus­valor y la alienación, al mismo tiempo multiplicidad. No habrá paridades de género en un mundo injusto,
que inauguran otras formas de hacer política y reformulan los la­ no habrá respeto a los homosexuales, mientras se maten campe­
zos sociales quebrando aislamientos y soledades también afectan los sinos; al mismo tiempo sabemos ya que la mejor reforma agraria
cuerpos de otro modo, cuerpos­siempre­con­otros en nuevas digni­ que pudiera implementarse no garantizará el respeto a los homo­
dades y en capacidades de combate insospechadas para los mismos sexuales o la paridad política de las mujeres.
actores que se refundan en la alegría de inventar, hacer y decir con "Un mundo donde quepan muchos mundos" es una consigna que re­
otros. Es el paso del padecer en soledad a accionar con otros. Hacer formula las condiciones de las prácticas y dispositivos mismos de
de las penurias personales espacios colectivos de acción directa es las emancipaciones posibles.
hacer política". Las pasiones alegres son las intensidades políticas de La apelación a la construcción de muchos mundos ­multiplicidad
la acción directa, de la no delegación. Autogestionar nuestras vidas en acto­ invita a una modalidad de prácticas políticas que reformu­
con otros que luchan no sólo por sobrevivir, sino por transformar la lan la radicalidad de las prácticas libertarias. La posibilidad de cons­
realidad, empodera los cuerpos, transforma nuestras existencias y trucción de libertades pasa ­entre muchas otras cuestiones­ por
conforma uno de los modos más nobles de hacer política. el desafío político de sostener las tensiones que implica la articu­
lación de prácticas, teorías y experiencias colectivas especificas en
"Otro mundo es posible", fue el llamado de Seattle, Génova, Porto Ale­ el armado de redes de múltiples colectivos que junto a las diversas
gre frente a lo Uno del Imperio, que permitió la articulación de im­ especificidades de sus propias luchas enfrentan en redes rizomáti­
portantes redes, rizomas, de resistencias de altermundistas hasta ese cas la depredación de la vida de las lógicas capitalistas.
momento dispersos. Cuando el zapatismo avanzó con su consigna Se trata de establecer múltiples conexiones, nómades e insistentes,
de "un mundo donde quepan muchos mundos", puso en acto la idea de en redes planetarias que al decir de Los Sin Tierra "ocupen, resis-
multiplicidad: diferencia de diferencias sin ningún centro. tan y produzcan" formas de existencia que propicien ya no el poder
No se trata como bien señala Antonio Negri de políticas blandas como dominio, sino el poder como potencia. Colectivos que ya no
de los movimientos en recambio a políticas duras de los partidos, tengan que juramentarse para morir sino que compongan expe­
tampoco de "la obscena utilización del pensamiento de Deleuze para riencias múltiples que puedan inventar espacios desde la alegría
convertirlo en figura de la superficialidad o de la caí da de la tensión política de trabajar sin explotación y puedan vivir sus pasiones sin
ontológica "55. el drenaje libidinal que supone dominar a aquel a quien amo.
Tampoco de multiculturalismo donde en función de un respeto a
las diferencias culturales, se invisibiliza o desatiende los específi­
cos dispositivos de poder que en otras culturas expropian de bienes
materiales, simbólicos, subjetivos y eróticos a sus desposeídos y

54. Fernández, Borakievich, Rivera, "Las asambleas y sus tensiones: espacios colectivos de acción
directa", Op. Cit.
55. Antonio Negri, "Contra el pensamiento débil de la organización" en revista Contrapoder,W '),
Año 6, Madrid, 2()05.

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