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Sergio E.

Rojas Peralta

La erótica en cuanto representación estética


La Historia del Ojo de Georges Bataille

Abstraet. This paper is an analysis 01 erotic de los seres, pero pone en juego su continuidad; lo
representation,considered as aesthetic represen- que quiere decir que está íntimamente ligada a la
tation, in Bataille 's Histoire de l' CEil. Bataille muerte. Precisamente, cuando hable de la repro-
is confronted to Hegel's "Aufhebung ", Erotic ducción de los seres y de la muerte, me esforzaré
representation does not lead to sublation, it en mostrar lo idénticas que son la continuidad de
ratherentails a normality-transgression cycle. los seres y la muerte. Una y otra son igualmente
fascinantes, y su fascinación domina al erotismo."
Key Words: eroticism, Bataille, Hegel, (Bataille, 1997a, 15 y 17). Bataille inicia así su in-
transgression,aesthetics, representation, death. vestigación, hoy célebre, sobre el erotismo. En au-
sencia de una representación erótica, es difícil
Resumen. Este ensayo es un análisis de la presentar estos contenidos. Bataille ubica en el
representación erótica en cuanto representa- centro de su empresa la cultura históricamente
ción estética en Histoire de I'CEil de Bataille. producida, y las imágenes y las referencias en su
Se confronta a Bataille con la "A ufhebung " texto confluyen en su ayuda, pero consisten en
hegeliana.La representación erótica no condu- ejemplificaciones. Su literatura, que es una repre-
cea la superación sino que implica un ciclo de sentación erótica, condensa los principales conte-
normalidad-transgresión. nidos del erotismo, si no todos.
Con esta observación se distinguen dos pIa-
Palabras clave: erótica, Bataille, Hegel, nos del erotismo: el primero, en el cual el análi-
transgresión,estética, representación, muerte. sis histórico deja ver las estructuras psíquicas y
antropológicas de los agregados humanos. Reve-
la los conjuntos de prácticas. El erotismo es una
1 práctica, una actividad humana. El segundo pIa-
no reconsidera el erotismo, ya no bajo la pers-
"Podemos decir del erotismo que es la apro- pectiva de su actividad, sino bajo la de su repre-
baciónde la vida hasta en la muerte. [oo.] En efec- sentación. Este segundo plano es complejo. Para
to,aunque la actividad erótica sea antes que nada Hegel, el espíritu se despliega de tres maneras:
unaexuberancia de la vida, el objeto de esta bús- arte, religión y filosofía. Este desplegar trino del
quedapsicológica, independiente como dije de la espíritu cabe en la representación erótica: ésta
aspiracióna reproducir la vida, no es extraño a la contiene la relación entre forma y contenido, por
muertemisma. [oo.] Intentaré mostrar ahora que lo cual expresa de cierta manera al espíritu y la
para nosotros, que somos seres discontinuos, la divinidad. El arte en cuanto representación no es
muertetiene el sentido de la continuidad del ser. pura inmediatez y figura externa sino que tiene
Lareproducciónencamina hacia la discontinuidad en sí el desarrollo del espíritu en sus diversos

Rev. Filosofía Univ. Costa Rica. XLI (104), 39-49, Julio-Diciembre 2003
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momentos, es decir, el contenido expresado es el este replegarse, como representación de su activi-


mismo que el de la religión, y la diferencia entre dad en cuanto conciencia de lo exterior.
arte y religión descansa en la separación que lo- La representación erótica no es pensamiento
gra el espíritu hacer entre forma y contenido, como superación del arte y de la religión, sino que
pues "el arte para sí sin religión sería unilateral" está en el momento del saber en que el espíritu es-
(Hegel, 1984, 134). La filosofía reúne arte y reli- tá asociado con la inmediatez. Hegel no dice nada
gión, pues es "el concepto del arte y de la reli- de la representación erótica, pero cabe considerar-
gión, conocido por el pensamiento, en el cual la como un objeto de la estética, en cuanto ésta es
concepto, aquello que hay en el contenido de di- ciencia sobre la expresión de los significados de
verso, es conocido como necesario, y este necesa- los diversos momentos de la divinidad.
rio es conocido como libre." (Hegel, 1985, §572). Para ello debe observarse el vínculo entre
Dende, el erotismo se puede estudiar en sus dialéctica, mejor expresada por la negación o su-
contenidos en una representación erótica. La ac- peración de las determinaciones ("Aufhebung"),
tividad humana se desdobla en el momento en y la transgresión que es una negación, pero no
que es representación. Este desdoblamiento es el propiamente lo negativo de las determinaciones.
desdoblamiento de la conciencia. De la concien- La transgresión no es una superación, porque no
cia a la autoconciencia es el paso de la certeza hay conservación de los momentos negados. Es-
sensible de lo exterior a la certeza de sí mismo. te es el punto de partida, principio y fin. Y para
El movimiento que torna inmediatamente las co- alcanzar el objeto de la distinción propuesta en-
sas independientes y externas a su unidad (Hegel tre transgresión (Bataille) y superación (Hegel),
denomina a este movimiento fuerza: 1980, 84) acudo a una representación erótica del mismo
se exterioriza en la materia y en esa exterioriza- Bataille. Se trata de una novela brevísima, His-
ción se repliega sobre sí, La diferencia de los toire de l'OEil, de 1928. Ahora bien, la diferen-
dos momentos de la fuerza se presentan en el cia entre transgresión y superación descansa en
pensamiento. La diferencia se puede también un mismo mecanismo dialéctico.
presentar como diferencias del contenido (fuer-
za reflejada en sí y mediación de las materias) y
de la forma (actividad y pasividad). Esto es sólo 11
el concepto de fuerza.
El concepto de fuerza es real en el desdobla- La cita de Bataille con la que empieza este en-
miento de las dos fuerzas y su realización es, al sayo expone el carácter afirmativo del erotismo,
mismo tiempo, su pérdida de la realidad. El con- sobre la vida y la muerte, por encima de la común
cepto del entendimiento es entonces en sí, y lue- y trivial referencia al sexo. Pero para alcanzar tal
go pasa a ser su esencia, cuando se presenta en sí carácter asertivo, es necesario introducirse en la
y para sí. Lo negativo de la fuerza sensible obje- función religiosa de la transgresión.
tiva convierte a la fuerza en el objeto del enten- La transgresión se opone a la prohibición. "La
dimiento, lo interior de las cosas. Hegel estable- transgresión no es la negación de lo prohibido, si-
ce con ello un mundo fenoménico (relacional) no que lo supera y lo completa" (Bataille, 1997a,
para cuya manifestación la conciencia es lo inte- 67; véase Derrida, 1989, 380). La transgresión no
rior, y un mundo epifenoménico (operacional), y es una libertad más que la libertad que pueda pro-
ambos se distinguen del entendimiento. Esto per- porcionar la norma que prescribe una prohibición.
mite el surgimiento de la autoconciencia como La transgresión tanto como la prohibición son for-
una conciencia del ser otro superada en el retor- mas de organizar la vida. Transgresión y prohibi-
no hacia sí misma. El objeto de la autoconciencia ción son, bajo cierta consideración de la organiza-
es en sí y retornado a sí mismo, y es la vida. El ción social, normas. Y entonces, la transgresión
desdoblamiento, pues, hace ver la actividad hu- no se entiende por supuesto como si se tratase de
mana como conciencia de lo exterior, constituti- la violación de cualquier norma. La transgresión
va para su mundo, y como conciencia de sí y, en involucra en la prohibición un contenido sagrado.
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En el culto, aparecen las acciones denomina- profano. El objeto puede proceder del mundo
das "sacrificios". Es la forma externa del culto. profano y, de hecho, es lo más usual. La separa-
"Lamisma negación que ocurría en la conciencia ción del objeto del mercado de las cosas y de los
teórica,en la que veíamos que el sujeto se eleva- hombres puede ser literal: poner el objeto fuera
ba por encima de lo finito y de la conciencia de de ese transitar (entre las "res extra cornmer-
lo finito, ahora se lleva a cabo en el culto en for- cium" considérese las "res divinis iuris" de los
ma consciente; porque ahí el sujeto comienza a romanos: "res sacrae", "res religiosae" y "res
ocuparse de sí mismo." (Hegel, 1984, 315). El sanctae"). También puede significar la destruc-
presupuesto en el culto es la reconciliación con ción de la cosa (sacrificio). "En el sacrificio, no
Dios,y esa forma exterior del culto que es el sa- solamente hay desnudamiento-, sino que además
crificiotiene por objetivo esa reconciliación. A la se da muerte a la víctima (y, si el objeto del sacri-
par,está la forma interior del culto, la devoción, ficio no es un ser vivo, de alguna manera se lo
cuando el sujeto ora: "es la subjetividad la que destruye). La víctima muere, y entonces los asis-
ahíse posee a sí misma, la que ora, la que habla, tentes participan de un elemento que esa muerte
la que atraviesa las representaciones, la que sabe les revela. Este elemento podemos lIamarIo, con
acercade sí y del objeto mismo, la que se ocupa los historiadores de las religiones, lo sagrado. Lo
desu elevación" (Hegel, 1984,315). La devoción sagrado es justamente la continuidad del ser re-
muestrala piedad del creyente, la subordinación velada a quienes prestan atención, en un rito so-
a la autoridad religiosa, sea el sacerdote, sea la lemne, a la muerte de un ser discontinuo. Hay,
divinidadmisma, sea cualquier forma demónica. como consecuencia de la muerte violenta, una
Esajerarquía parte del miedo y se castiga el ale- ruptura de la discontinuidad de un ser; lo que
jamientode la conducta devota. subsiste y que, en el silencio que cae, experi-
Hay un impulso de rechazo, de terror frente mentan los espíritus ansiosos, es la continuidad
a la cosa sagrada, frente a los dioses, que mueve del ser, a la cual se devuelve a la víctima. Sólo
alrespeto y la distancia (Bataille, 1997a, 72). Pe- una muerte espectacular, operada en las condi-
ro el sacrificio o la consagración revelan un re- ciones determinadas por la gravedad y la colec-
chazo mayor, una negación. Dice Hegel en una tividad de la religión, es susceptible de revelar
de sus mejores páginas: "Ya en el celo y la viva- lo que habitualmente se escapa a nuestra aten-
cidadde la devoción se produce un alejamiento ción. [... ] Todo nos lleva a creer que, esencial-
de las representaciones. [...] La negación ya está mente, lo sagrado de los sacrificios primitivos
en la devoción, y por medio del sacrificio obtie- es análogo a 10 divino de las religiones actua-
ne también una configuración externa. El sujeto les." (Bataille, 1997a, 27).
renuncia a algo, niega algo de él. Él tiene una Pero la separación que conlleva lo sagrado
propiedady se despoja de ella para probar que se produce ese terror que deviene en culto, venera-
tomala cosa en serio. Él realiza esta negación, en ción y devoción y también deviene en la fascina-
partemás intensivamente, sólo para que así algo ción por lo sagrado. El muerto no ha de tocarse
sea sacrificado, quemado -aún con sacrificios (incluso cuando se trata de un muerto que no ha si-
humanos; en parte, el mismo goce sensible, por do víctima propiciatoria). Y sin embargo, hay una
ejemplo,el comer y beber es ya negación de co- fascinación por tocarlo, por despertar los fantas-
sas externas. Así, a partir de esta negación, del mas nuestros que el cadáver encierra, por confir-
sacrificio,se pasa al goce y a la conciencia de ha- mar su desaparición de la efímera continuidad que
bersepuesto en unidad con Dios gracias a aque- representa la vida y la vigilia. La fascinación con-
llanegación. El goce sensible se enlaza inmedia- duce a la ruptura con lo sagrado. En ese punto se
tamentecon lo más alto, con la conciencia de la sitúa la transgresión. La profanación es traer los
unióncon Dios." (Hegel, 1984,315-316)' bienes consagrados al mundo de nuestro transitar,
El objeto consagrado es un objeto separado sacarIos y devolverlos a su estatuto original.
delmundo de los mortales. La negación que es la Es inevitable ver en la relación entre lo sa-
consagración crea dos mundos, el sagrado y el grado y lo profano una dialéctica de implicación
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doble, en la cual es imposible la superación de un La función religiosa de la transgresión radica


término por encima del otro. Por ello, indicaba en la oposición suya contra la prohibición que es
Bataille que la transgresión levanta la prohibi- la forma bajo la cual la sociedad se asegura que
ción, se sustrae a ella, pero sin suprimirla. La el hombre esté dedicado a la producción. Y es
transgresión es incomprensible, si la prohibición además una forma sacrificial, razón por la cual
desaparece, y la transgresión no consiste en una vale explicar desde otra perspectiva el sacrificio.
anulación de la prohibición. La transgresión no El sacrificio es la separación del objeto res-
suprime aquello que le da sentido pero no es una pecto del mundo cotidiano y profano, normal o
superación al modo hegeliano, porque implica normalizado. En su separación hay una negación
una no conservación de los contenidos de la pro- del objeto (su destrucción). Esa negación se re-
hibición. Hay, de hecho, una destrucción de ellos. vierte sobre el mundo bajo la reflexión de la
Ahora bien, el erotismo se puede presentar muerte. La muerte es la forma más obvia de la
bajo dos perspectivas. Primero, es una actividad destrucción del objeto (en especial si estamos en
humana (perspectiva psíquica y antropológica) y presencia de una víctima propiciatoria, que no
luego es una representación de dicha actividad puede ser otra cosa que un ser humano o un ani-
(perspectiva estética). En cuanto a la primera, mal). Por ello, la muerte es el eje fundamental
hay entre Hegel y Bataille una oposición. Hegel del erotismo. Las otras manifestaciones o repre-
podría no considerar una conducta erótica o sentaciones del erotismo, como la reproducción
transgresora como una actividad humana en el sexuada o la manducación, son derivaciones o
sentido de que no es productiva. Para Hegel el extrapolaciones de este concepto. En la repro-
orden del hombre es el de la producción. Esta es ducción hay un agotamiento de los cuerpos que
la forma de la mediación con el mundo exterior. están en juego. Su desprendimiento muestra su
En Bataille, la conducta transgresora puede ser finitud. La única manera de sobrevivir a ella es-
considerada como una actividad humana, pero tá en su descendencia. El acto sexual reproduce
no significa que esté puesta como un agente pro- un estertor de muerte. Esto se amplía si se con-
ductivo de la sociedad. La oposición entre Hegel sidera además el acto sexual aislado de un deseo
y Bataille en este asunto versa sobre lo que pue- de producir descendencia. La manducación, por
de significar "actividad humana", sobre lo que su parte, es la obvia destrucción del alimento,
puede contener este concepto. más allá de la voluntad de saciar el hambre. El
acto de comer o de tener sexo parecen tener un
fin ajeno a ellos, pero sin la consideración de tal
111 acto, ambos son formas del agotamiento de la
materia y en ello hay una gran fascinación '. La
La actividad humana, en términos generales, fascinación sexual es lo que se conoce como
determina un orden del mundo. Es básicamente obscenidad".
el trabajo (si no se atiende a la extensión del con- Ahora bien, en Hegel, la muerte se caracte-
cepto en Bataille). Para Hegel esa forma de pro- riza de la manera siguiente. Es negatividad. El
ducir tiene tres ejemplos cumbres, el arte, la reli- hombre en su existencia es la muerte. Si el yo es
gión y la filosofía. En ese orden del mundo, por una realidad mediatizada, es decir, la negación
un lado tenemos propiamente el trabajo y por de lo dado, supone la destrucción de la exteriori-
otro la fiesta en cuanto transgresión. Son térmi- dad en cuanto tal. La mediación se convierte en
nos que se oponen. Bataille indica claramente el término clave de la superación hegeliana, por-
que la fiesta hace desaparecer el orden de las co- que la superación niega pero no destruye sino
sas del trabajo mientras ella dura. Se desvanecen que hace mediar lo externo, lo dado. La media-
las estructuras sociales, se destruye el excedente ción es, además, reflexión de sí mismo: la nega-
producido como una forma sacrificial (ya antes tividad pura. La mediación pone en juego la vida
explicada), se desvanece el sentido de la tempo- en cuanto es ella muerte. La relación dialéctica
ralidad lineal. del amo y del esclavo, del señor y del siervo es el
LA ERÓTICA EN CUANTO REPRESENTACIÓN ESTÉTICA ... 43

conflictodel poder donde radica la construcción hay conservación en las relaciones sociales o de
delsentidode la vida de cada uno de los miembros poder. La destrucción es posible y hasta cabal. La
dela relación. En esa relación se pretende con- mediación es falsa en este caso o simplemente no
servarla vida. El amo hegeliano no está dis- produce los resultados de la mediación hegelia-
puestoa perderla. Su autoconciencia está en el na: ella hace que una vez destruido el objeto se
límitede la sociedad, y no corre el riesgo. Ade- esté otra vez frente a la misma exterioridad, co-
más,el señorío hegeliano que está en juego en mo si nunca se hubiese producido mediación. La
taldialéctica hace ver que la verdad de la con- mediación en este caso no reduce la exterioridad.
cienciaindependiente es la conciencia servil: No hay entonces superación, ni continuidad en la
en un primer momento el señor determina al concepción de la muerte. La transgresión de Ba-
siervo,pero luego éste determina al primero. taille no es la superación de Hegel.
¿Cómoun señor necesita del esclavo para po-
seeruna identidad de señor?
Deesta dialéctica, se deriva la relación pro- IV
ductivade la sociedad, desde las expresiones
precapitalistas hasta las modernas. En la pro- En lo que concierne la representación de la
ducciónde mercancías, en el trabajo, está la actividad, me he de referir a la expresión, la sig-
producciónde ambas identidades. La sociedad nificación y su relación. En la expresión, el ero-
nose disuelve nunca bajo una relación continua tismo parece haber elegido la narrativa, fuera de
detrabajo.Por eso, la dialéctica hegeliana nece- las consideraciones poéticas que hace Hegel. Se
sitaunasuperación que niegue pero no destruya. trata de la prosa, lo cual ha de evidenciar una vez
Enla mediación hegeliana hay continuidad de más para Hegel la época de decaimiento de las
lasrelaciones y estructuras sociales con miras al formas estéticas así como de la decadencia de la
finde la producción del yo. Esa continuidad es cohesión social de la época moderna. La narrati-
elenfrentamiento en la conciencia entre lo fini- va expresa con mayor fuerza los rasgos de la Mo-
toy lo infinito que es resuelto en la mediación: dernidad. Y es la forma que facilita la expresión
nohaydestrucción. No es admisible la transgre- de los contenidos eróticos, mucho más descripti-
sióncomo actividad humana. No es pensable en vos pero a la vez Íntimos y subjetivos (lo cual
estadialéctica. La transgresión no es un meca- guarda relación con la motivación de la poesía lí-
nismodel movimiento del espíritu. rica). Esto no excluye el que el erotismo se mani-
En cambio, en Bataille, la muerte es conce- fieste en otra forma literaria.f
bidade otra manera. Es una negación parcial, no El género literario que usa Bataille no es
esla negatividad pura. Pero al igual que en He- inapropiado. La primera observación pertinen-
gelhayun enfrentamiento con la muerte, un jue- te es que el erotismo y la representación eróti-
goen el que está enfrascada la vida. Sin embar- ca no son propios de ninguna de las artes del
go,la libertad que ha de salir de la relación en- sistema de las artes particulares y dentro de
treamo y esclavo no es productiva de una con- ellas no son propios de algún género. Hay re-
cienciacomo en HegeI. Puede usarse la relación presentaciones eróticas bajo las tres formas,
entreseñor y siervo para entenderse mejor lo simbólica, clásica y romántica -en términos de
quedice Bataille, pero él se acerca más a Nietzs- Hegel-. Puede, empero, corresponder ideal-
cheen su concepción del poder. La soberanía o mente, es decir, bellamente, más a ciertas for-
el soberano es equivalente al señor hegeliano. mas de las artes particulares, como a aquellas
La diferencia radica en que Bataille, como artes de la forma romántica (música, pintura y
Nietzsche,no concede que el señor adquiera su poesía) y dentro de estas más a la poesía ro-
identidaddel siervo. De ninguna manera el sier- mántica sobre cualquiera otra poesía. Esto se
vootorgatal identidad al señor, y en manera al- debe a la subjetividad, expresada en la fuerte
gunalo determina a ser. Revela una posición in- intimidad que corresponde a la forma románti-
dividualista.La consecuencia de ello es que no ca del arte, la cual constituye el núcleo de la
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experiencia interior, la producción individual y comunicación idónea con mayor fuerza en cuan-
subjetiva que sólo se aprehende cuando el carác- to reúne la universalidad y la individualidad bajo
ter simbólico del arte (su inmediatez, su ser ma- la figura humana individual. La serenidad, la jo-
cizo y monumental, su carencia de plasticidad) y vialidad de los dioses se encarnan en la figura es-
el carácter utilitario y funcional del arte (ideal, cultórica antropomórfica, por lo cual la escultura
por ello mismo, y definido por la plasticidad de griega no es un espectáculo.
las representaciones, la serenidad de la expresión Ahora bien, la novela es "la moderna epo-
y la consecuente y exacta adecuación del conte- peya burguesa". Retomo el párrafo que Hegelle
nido divino y su forma) se ven conservados y su- dedica en la Estética a la novela: "Aquí se pre-
perados en una unidad armoniosa. El Dios reve- senta, de un lado la riqueza y la multilateralidad
lado produce una intimidad para el creyente que de los intereses, condiciones, caracteres, rela-
resuelve el conflicto de lo exterior y lo interior, ciones vitales, el amplio trasfondo de un mundo
como en la catedral gótica hace perder la diferen- total, así como la manifestación épica de los
cia entre lo interno y lo externo en sus agujas acontecimientos. Lo que falta, sin embargo, es
(Hegel, 1983, 1, passim). la condición del mundo originariamente poéti-
La segunda observación muestra la propie- ca, de la que surge el verdadero epos. La novela
dad romántica, inadecuada frente a la forma clá- en el sentido moderno presupone ya una realidad
sica, de la novela. Hegel discurre poco sobre ordenada en prosa, sobre cuyo terreno -tanto res-
ella, sin atender que se trata del género poético pecto a la vitalidad de los sucesos como también
o, más bien, prosaico que mejor resulta para la referente a los individuos y su destino- ella recu-
subjetividad moderna. ¿Acaso el mundo real de pera para la poesía su derecho perdido en tanto es
la cultura no "se resume en la vanidad de la au- posible en este supuesto." (Hegel, 1983, VIII,
toconciencia -en el ser para sí que tiene todavía 168). La queja hegeliana está dirigida contra la
por contenido la confusión de aquel mundo, y es inmediatez y lo prosaico de los contenidos nove-
todavía el concepto singular, y aún no el concep- lados. El novelista reproduce, en cierta medida,
to para sí universal" (Hegel, 1980, 342)? El "el amplio trasfondo de un mundo total", un
mundo limitado de la Ilustración observa la ade- mundo inmediato, y cuya manifestación de sus
cuación clásica de la expresión del contenido, y acontecimientos, empero, es épica. Es una épica
en esta certeza de sí, la pura intelección (el con- de lo cotidiano, y la cotidianidad narrada es la de
cepto retornado a sí mismo) capta la falta del en la "Ilustración moderna", una vanidad de la auto-
sí. Y "lo útil es el objeto en tanto que lo penetra conciencia. Se trata de las pasiones de los indivi-
la autoconciencia y en cuanto encuentra en él la duos, sus odios y venganzas, la codicia y la ava-
certeza singular de sí mismo, su disfrute (su ser ricia ... En la Modernidad hay propensión a que
para st)" (Hegel, 1980, 342-343). La representa- salten sobre las tablas los caracteres de los indi-
ción artística romántica produce una escisión en viduos, sus intereses personales, en oposición al
el sujeto. Produce una separación entre el artista carácter sereno de los héroes clásicos, cuyos pro-
y el espectador. Esta es la limitación del arte en blemas les hacen atisbar la armoniosa distancia
la forma romántica. El espectador se siente obli- entre mortales e inmortales, como un nietzschea-
gado a recobrar en su intimidad la intimidad del no "Pathos der Differenz", como un hegeliano
artista. La comunicación idónea no se produce pathos en cuanto pasión ("Leidenschaft"). La tra-
más, pues ella es solamente la funcionalidad de ma de Hamlet sigue siendo clásica, como la de la
la expresión: el recinto creado por los griegos Orestíada, pero Othello, El burlador de Sevilla,
comunica públicamente al individuo (artista) y a L'avare o Le bourgeois gentilhomme recuerdan
la colectividad (espectador), de manera tal que la decadencia de la tragedia griega, la cotidiani-
en lo público del templo griego se desvanece la dad e identidad civil euripídeas muy criticadas
desproporción entre la divinidad y el hombre por Nietzsche en El nacimiento de la tragedia.
(desproporción evidente en la arquitectura egip- La poesía para las tablas conserva en la Moder-
cia, por ejemplo). La escultura griega muestra la nidad esa ambigüedad, pero el epos ha perdido el
LA ERÓTICA EN CUANTO REPRESENTACIÓN ESTÉTICA. .. 45

fervor y brillo de los héroes pares de Aquiles y es Hegel uno de los primeros en hablar de la in-
Odiseo. Hegel indica que el ánimo "en su acción timidad que produce la catedral medieval. La
le preocupa menos realizar una obra fundada en Edad Media produce espacios colectivos de dife-
sí misma y subsistente a través de sí misma, que rente índole al interior de la extensión arquitec-
hacerse valer sólo en general y con umar actos" tónica de la catedral: los conventos, monasterios
(Hegel, 1983, V, 120). Para Hegel, el Cid salta al y fortalezas. La lectura comienza por privatizar-
campo de batalla como saltaba Héctor o Patro- se y silenciarse. En la Modernidad, la lectura es
clo, pero han de venir también otros muy dife- una actividad mayoritariamente solitaria, incluso
rentes: Gargantúa, Don Quijote... . en materia religiosa, si se considera el éxito de la
Continúa Hegel: "Una de las oposiciones Reforma en disipar la autoridad de las figuras
más corrientes y más adecuadas para la novela eclesiásticas sobre los contenidos bíblicos (re-
es por cierto el conflicto entre la poesía del co- sultado de la traducción de la Biblia a una len-
razón y la prosa contraria de las relaciones, así gua vernácula y su derivada popularización).
como el azar de las circunstancias externas: un La escritura guarda también semejante condi-
desacuerdo que se soluciona ya de manera trá- ción. La consecuencia de esto puede ser lo pro-
gica ya cómica, o encuentra su cumplimiento en lífico de los escritores. Estos se convierten ca-
que, por un lado, los caracteres que se oponen si en un modo de producción más. La vanidad
en primer término al orden común del mundo de la autoconciencia los mueve. Si los persona-
enseñan a reconocer en él lo auténtico y lo sus- jes son o no son burgueses, poco importa para
tancial, se reconcilian con sus relaciones y en- esta epopeya, porque la novela es la moderna
tran activamente en ellas, pero, por otra parte, epopeya burguesa. Y esto es así, porque la no-
despojan a la figura prosaica de lo que efectúan vela, por encima de cualquier otro género lite-
y realizan, y por tanto colocan en lugar de la pro- rario, se ha convertido en un mercancía y lo
sa hallada una realidad próxima y afín a la belle- que se vende en ella son los valores mercanti-
za y al arte." (Hegel, 1983, VIII, 168-169). Esta les y burgueses.f
oposición, de las más adecuadas, es entonces un En relación con el contenido erótico de la
residuo del epos clásico, pero respecto de él es novela o de la narrativa modernas, he dicho que
una expresión inadecuada. Su adecuación a la facilita la expresión de los contenidos, porque fa-
novela radica en que la oposición se resuelve, no cilita la expresión de la discontinuidad, es decir,
queda intacta. La trama novelesca media entre de la muerte. No se trata ya de la formación del
los caracteres, por demás prosaicos, y el orden carácter del héroe en una situación.
común del mundo. Don Quijote en su locura pro- Desde Hegel, esto puede parecer la forma de
duce un conflicto con el orden de las cosas. El un fetichismo, como la adoración del dinero o de
conflicto desaparece de manera trágica -o más la fama ... y donde el conflicto de la subjetividad
bien dramática con la sombra de la muerte- o de se resuelve en la divinidad, aunque el conflicto
manera cómica -dada la inversión de su carácter de la libertad humana permanece. Es el núcleo
tan fluctuante (Hegel, 1983, V, 128). Esta disolu- de la dialéctica del señor y del siervo (superación
ción de la oposición o reconciliación reemplaza y mediación). Desde Bataille, se ve facilitada la
lo prosaico de la trama por "una realidad afín a la expresión del conflicto en la conciencia entre lo
belleza" (ha de suponerse que se trata de una for- finito y lo infinito y hallando un punto de libera-
ma poética). ción de la subjetividad (transgresión). La muerte
La tercera observación, derivada de esto últi- es una forma de liberación y de señorío o sobe-
mo, consiste en que la novela es apropiada para la ranía, pues éste está dispuesto a acabar con el
mayor intimidad, bajo la forma de la subjetividad otro, a perderlo, y este acto no le haría perder en
del escritor o la de la subjetividad del lector. Hegel modo alguno su identidad de soberano.
no toma en consideración una importante modifi- La relación entre los contenidos y la expre-
cación de la lectura procedente de la intimidad de- sión se muestra fragmentaria. La narrativa del ca-
rivada de! nuevo recinto para la divinidad, aunque so tiende a quebrarse y a producir un ritmo muy
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particular en el lector. La fragmentación está en las superaclOn, sino simples transgresiones, que en
escenas eróticas. Si el relato fuera continuo, la este caso juegan en las imágenes cuando preten-
muerte acaecería en el último momento convir- den invertir lo exterior en relación con lo interior.
tiéndola en una culminación, en el determinante Utilizo algunos ejemplos sacados de la novela
de la acción de los personajes y se convertiría en en cuestión.
una estructura dramática en la cual el personaje "En el rincón de un corredor había un plato
ha de formar su carácter. Porque de esta manera con leche para el gato: «Los platos están hechos
suele acaecer en la poesía trágica la muerte, re- para sentarse», me dijo Simona. «¿Apuestas a que
dondeando el carácter del héroe. Los caracteres me siento en el plato?» ..." (\ 994, 28). El plato es-
de los personajes en la narrativa erótica no tienen tá hecho para sentarse: es el culo. Que está hecho
valor, no tienen mayor importancia. Puede, por para sentarse, pero como el plato, está para co-
ejemplo, hacerse el recordatorio de las infamias mer, para ver, al igual que el gato come en el pla-
y dolores que sufre la joven, el personaje princi- to, o ve la leche en el plato. La relación es aún
pal de un recorrido erótico, en la novela Los in- bastante indeterminada. Insinúa que el ojo y el
fortunios de la virtud de Sade. De principio a fin, culo se identifican por medio del plato, aunque
parece que ella quiere lograr a toda costa la vir- expresado mucho más metafóricamente que Que-
tud, formar en su carácter ese elemento moral. La vedo en su Gracias y desgracias del ojo del culo.
imposibilidad de que esto suceda y el hecho de Más adelante se evidencia que estos dos ori-
que ella no se dé buena cuenta de esta imposibi- ficios del cuerpo se identifican, gracias al ingreso
lidad hacen que la trama, que en otro género po- de un elemento externo: el huevo. "A partir de esa
dría pasar por dramática o trágica, la hagan ver época, Simona contrajo la manía de quebrar hue-
ingenua, como el Cándido de Voltaire. vos con su culo." (1994, 34). El huevo en relación
La fragmentación de los relatos es, además, con esos dos mediadores que son el ojo y el culo
simbólica. Las escenas están plagadas de signifi- es la forma de enlazar el ojo de Georges y el culo
caciones dobles, estableciendo la conexión y la de Simona. Son mediadores entre lo externo y lo
equivalencia entre la escatología celestial (la interno. Son formas para socializar el cuerpo.
muerte y el cielo) y la terrena (las vísceras y el Georges se dedica a ver a Simona en esas peque-
cuerpo). La solución del conflicto entre lo infini- ñas proezas. "Y Simona por su lado no podía mi-
to y lo finito no supone más a la divinidad. Por rar el semen ácido y cálido que salía de mi verga
ello, el objeto de este ensayo es finalmente una sin imaginarse al instante la boca y el culo de Mar-
breve consideración sobre la novela de Bataille cela totalmente manchados." (1994, 46). La me-
Historia del ojol . diación que requiere de lo exterior (el huevo) se
convierte también en un agente exterior: Marcela.
Ella es testigo de los juegos de Simane y Georges,
v pero entra en crisis. Ella es una especie de santa
que entra en crisis y su carácter oscila entre el as-
El movimiento en la novela está dado por el cetismo y la locura próducida por la obscenidad
ojo. En él está el problema de la subjetividad en de sus camaradas. Pero la crisis fascina a Simone
relación con la mediación en general (trátese de ya Georges que continúan poniéndola como testi-
la superación o de la transgresión). El ojo pone go. Aquí el mediador es externo, no como en He-
de manifiesto la relación entre la exterioridad y gel. A Marcela se la ha de sacrificar, pues hallará
la interioridad: la producción de la subjetividad. la muerte en medio de su locura que se ha produ-
El ojo toma formas simbólicas o, mejor, fi- cido a causa de Georges (ella identifica su mal con
gurativas. El desarrollo de las imágenes muestra un cardenal despiadado que en realidad es Geor-
la evolución y la relación entre la interioridad y ges). Antes de que esto ocurra, el culo de Simone
la exterioridad. Dicha relación no es la media- se identifica con el ojo de Georges y a su vez con
ción hegeliana. No funge como superación. La el alma de Marcela. Marcela se convi,erte en el sig-
modificación de las imágenes no muestra ninguna no de la transgresión. "Ya no me obsesionaba más
LA ERÓTICA EN CUANTO REPRESENTACIÓN ESTÉTICA ... 47

que una cosa: la desintegración que el orgasmo un medio de ver la interioridad. El ojo que es
provocaba en el rostro de la joven [Marcela] sacado del cuerpo deviene comestible y, a la
que sollozaba entre gritos horribles." (1994, vez, deja de ver la exterioridad (la exterioridad
45-46). para el cura).
Luego se modifica la relación hasta ahora ***
establecida. Si el huevo es el ojo y es el culo, es
claro que el ojo es finalmente el culo. Bataille La transgresión es una "mediación" diferente
utiliza una imagen similar a la que aparece en de la superación hegeliana y logra tener el im-
Un perro andaluz de Buñuel y Dalí, película del pacto que Bataille desea en lo literario. La su-
mismo año que la novela. Burilar un ojo. Es peración imposibilita una interpretación de la
abrirlo. Dejar que salga su interioridad. Pero es muerte como fenómeno erótico y se constituye
a la vez dejar que entre la exterioridad, puesto en un límite para la interpretación de ciertos
que el ojo es el huevo. Hay en la transgresión la acontecimientos contemporáneos en cuanto eró-
pérdida del sentido de lo externo y de lo interno ticos. Sin embargo, Hegel puede añadir, lo que ya
en estos movimientos. he dicho, que es una época de fracturación del
Esto se evidencia también en el caso de Mar- arte y de la sociedad, de una pluralidad indivi-
cela que es el agente exterior que proporciona sa- dual, atómica y externa que busca la reconcilia-
tisfacción a Georges y Simona. Mientras aquélla ción en la subjetividad sin recurrir a la divini-
evoluciona de lo exterior a lo interior (ella va de dad. Aquí la subjetividad no se constituye más
su libertad al encierro de un sanatorio), ellos ha- en la superación entre lo exterior y lo interior,
cen el camino inverso. Es el mismo camino que pues han llegado a identificarse mediante la des-
se recorre con el ojo desde su propia interioridad trucción de otro. La nueva subjetividad no re-
hasta convertirlo en la exterioridad del huevo. Al quiere más la identidad del otro. La última épo-
principio de la novela ellos juegan con huevos, ca de la subjetividad es estéticamente una época
como algo externo. Al final juegan con el ojo de nietzscheana, donde "Dios ha muerto", y Dios
un cura como jugaban con los huevos, pero no no confiere ya nada a la finitud, ni proporciona
juegan más con la exterioridad del ojo del otro, sentido a la individualidad.
sino con su interioridad. Su interioridad, al ser
expuesta, es destruida.
Han hecho coincidir exterioridad e interiori- Notas
dad. Esto significa que el camino recorrido por
los personajes en su subjetividad también es el 1. Nótese el carácter erótico -al menos desde la pers-
inverso. Marcela va de la interioridad a la exte- pectiva de Bataille- de los contenidos que mencio-
rioridad: su ensimismamiento termina en su ex- na aquí Hegel (sacrificio, quemar, comer y beber).
troversión final, su muerte. Su locura revierte la 2. Véase Bataille, 1997a, 22.
socialización que hacen Simone y Georges del 3. De ahí procede también la fascinación que hay en
cuerpo de ella ("Desde el primer día nuestra el asesinato. Ver un asesinato o cometer uno no
preocupación fue su locura, la soledad de su deja de conservar esa fascinación primitiva, que
cuerpo, las posibilidades de alcanzarla o de ayu- revela el poder que se ejerce sobre la víctima co-
darla a evadirse"; 1994,43). Ellos van, entonces, mo si se tratara de un mero juego. Hay que reco-
nocer cierto ludismo en ello, pese a lo amargo que
también de la exterioridad a la interioridad. To-
pueda ser un acto de este tipo. Véase la tesis de
man su identidad del otro (Marcela), sin depen-
Thomas de Quincey en su famosa obra, Del ase-
der de ella. La destruyen. Tal vez, su identidad, sinato como una de las bellas artes.
su yo, sean de destructores, pero finalmente jue- El tipo de escenas que describe Sade está también
gan la función de soberanos en la novela. en relación con esto, y en las cuales la violencia
El ojo y el huevo toman recíprocamente las alcanza grados sumos (aunque la muerte no suele
funciones del otro. El huevo que es forzado a ser el desenlace para la mayor parte de sus perso-
ingresar en el cuerpo deja de ser huevo para ser najes, las víctimas tampoco pueden denunciar lo
48 SERGIO E. ROJAS PERALTA

sucedido, por un complejo mecanismo de intrigas diría Góngora. Después de un escape del encie-
y legalismos, cercanos a los dispositivos sociales rro con auxilio de sus camaradas, Marcela iden-
que intrincan el argumento de las cartas en Las tifica al narrador con la imagen que la atormen-
relaciones peligrosas de Lacios). Hegel indicaría ta. Una imagen que condensa la causa de su locu-
que se trata de la descomposición de la cohesión ra, pero cuyo contenido latente no se revela sino
social. Y hoy ciertamente la pluralidad de con- con la presencia de Georges. Con el descubrimien-
ductas supera los ideales y prototipos de una so- to de que su torturador es Georges, se suicida Mar-
ciedad en particular. Se trata de una pluralidad cela. Esto obliga a que la pareja huya a España
atomizada y exterior que no haya aún cohesión donde un sir inglés los acompaña y financia. El re-
histórica, si nos atenemos a los mecanismos histó- lato se cierra cuando ingresan en la iglesia de Don
ricos que describe usualmente Hegel. Sin embar- Juan, y en ella conducen a un sacerdote a la obsce-
go, este tipo de conductas no han sido extrañas a nidad y luego a la muerte.
otras sociedades, históricamente. La crueldad de
los romanos en el circo era especialmente famosa
en su época, por ejemplo. Bibliografía
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LA ERÓTICA EN CUA TO REPRESENTACIÓN ESTÉTICA ... 49

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