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HE RECIBIDO CARTA ESTAS NAVIDADES

HOLA, SOY ALEX.


¡Hola, soy Alex! Tengo 9 años y me han
dicho que te escriba una carta.
No sé muy bien qué contarte, así que iré
escribiéndote cada día un poquito. Lo que voy
pensando o lo que me pasa. Por que, si quieres
que te diga la verdad, a mí me pasa de todo.
Unas veces son cosas divertidas, y otras que me
hacen enfadar o ponerme triste… Aunque yo
creo que en las Navidades todo es bueno.
Estamos a 18 de Diciembre y casi, casi nos
dan las vacaciones. Ahora no dejaría de ir al
colegio. Es que en estas fiestas, hasta el perro
del conserje ladra menos. De verdad, que todo
el mundo es más bueno. ¿A ti no te pasa? Me
gustan muchos estas fiestas.
¡Uy! Me llama mi madre desde la cocina,
está haciendo la cena y hoy pongo yo la mesa.
Mañana me pondré antes a escribirte por que
hoy ya no puedo seguir. ¡Hasta mañana!

20 de Diciembre.
ESTE AÑO NO HAY NAVIDAD
¿Os sorprende el titulo de mi carta? Es que
ayer estuve hablando con mis amigos:
- ¿Os imagináis que este año no hubiera
Navidad? ¿Qué pasaría?
Sólo de imaginárnoslo se nos cayó el alma a
los pies.
-Entonces ¿Ya no habría regalos?
- ¿Y nos quedaríamos sin vacaciones de
Navidad?
- ¡Y en mi casa no pondríamos el belén, ni el
árbol de Navidad!
- Y yo no me juntaría con mi familia ni con mis
primos que viven fuera.
Pero, pensando y pensando, comprendimos
que no era sólo cuestión de regalos, ni de
vacaciones, ni de árboles o belenes…
-si Jesús no nace, ¿Quién dirá a los hombres
que se amen y que no luchen unos contra otros?
-Y si Jesús no nace ¿por qué van a dejar los
misioneros su casa y su país para irse a sufrir a
otras tierras?
- Y si Jesús no viene a la tierra ¿por qué voy a
ser generoso, por qué voy a perdonar… si todo da
igual?
Así que la cosa estaba muy clara:

ESTE AÑO SÍ HAY NAVIDAD

Lo que pasa es que la celebraremos mucho


mejor, sabiendo todo lo que significa. ¿No crees tú
lo mismo?

21 de Diciembre.
LAS FIGURAS DEL BELÉN
¿Vosotros tenéis ya el Belén puesto? Si por
mí fuera, estaría colocado todo el año, pero mi
madre dice que no “pega”, que hay que vivir en
cada momento el mensaje que la Iglesia nos
quiere transmitir. Y tiene toda la razón del mundo.
No es lo mismo la Semana Santa que la Navidad.
Por eso tenemos que poner el Belén más tarde.
El Belén de mi casa es precioso. Nos ayuda
mi padre a colocarlo. Es que mi padre es un
“manitas” por eso ha instalado hasta una
fuentecita por la que corre el agua. Me encanta.
Como ya soy mayor, ¡este curso hago la 1ª
Comunión! Mis padres me van explicando mejor
las cosas. Por ejemplo, este año me han dicho que
el Belén no es un juego d niños. Me han dicho que
poner el Belén es ambientar la Navidad,
llenándola de representaciones que nos recuerdan
lo que nos dice el Evangelio. Por eso es asunto de
todos los cristianos.
Me han dicho que lo importante de un Belén
no es que sea muy artístico o muy valioso sino
que tenga los personajes protagonistas de la
aventura más grande de la historia.
Después de esta explicación me quedé
pensando. ¿Cómo serían realmente los personajes
que tengo en mi Belén? Y me fui fijando e
imaginando:
1. LA VIRGEN. Cuánto quiero a la Virgen. Yo
me imagino lo que me diría. “Mira a Jesús en el
portal, mira a mi Hijo y piensa que el que quiera
seguirle tiene que ser como él: humilde, sin que le
guste figurar, pobre de corazón…”
2. SAN JOSÉ. No aparece casi en el
Evangelio. Pero debió sufrir mucho cuando no
encontraba nada para que naciera Jesús. Y era
carpintero. Mi madre siempre me dice que tengo
que aprender de él a amar el trabajo. ¡Qué poco
me gusta trabajar! Por eso cuando no tengo ganas
de hacer los deberes o de hacer las cosas de la
casa que me manda mi madre, le pido a S. José
que me ayude a amar mi trabajo.
3. LA MULA Y EL BUEY. Bueno, la verdad es
que no son personajes pero creo que también
debería parecerme a ellos. Todo el mundo
abandonó a Jesús en el momento de su
nacimiento. Sólo, María, José y los animales le
vieron y le dieron calor. Yo quiero que Jesús cuente
conmigo siempre, no quisiera dejar nunca de ser
su amigo.
4. LOS PASTORES. ¡Qué susto se debieron
llevar cuando vieran al ángel! Me los imagino y me
muero de la risa. Ellos medio dormidos y de
repente oyen una música celestial que no sabrían
de dónde venía. Pero me gusta su obediencia.
Dejaron todo y se pusieron en camino a donde les
mandaba el ángel. Y lo que les decía no era una
noticia normal. Yo quiero aprender de ellos a
obedecer. Aunque mi madre me ha dicho que los
pastores pueden enseñarnos muchas más
lecciones. ¿Se os ocurren a vosotros?
5 LOS TRES REYES MAGOS. El otro día me
explicó mi padre una cosa de los Reyes que no se
me había ocurrido nunca. Me contó que después
de adorar al Niño Jesús, volvieron a su casa por
otro camino porque Herodes quería matar al Niño.
Eso ya os lo sabéis, yo también. Pero me dijo que
ojalá estas navidades me pase a mí lo que a los
Reyes, que después de conocer a Jesús, mi vida
cambie del todo y ya no siga por el mismo camino.
La verdad es que es una idea que me encantó. Y
quiero que sea de verdad, aunque me tendré que
espabilar, tengo muchísimas cosas para cambiar
todavía. Pero creo que por lo menos el mal genio
tiene que desaparecer. ¡De esta Navidad no pasa!
Seguro que me ayudarán los Reyes.
6. HERODES. Herodes no se parece en nada
a los otros personajes. A mí me da mucha pena.
Tuvo la oportunidad de conocer al Mesías y de
adorarlo y el orgullo le perdió y le cegó el corazón.
Yo no quiero que el orgullo me gane. Y a veces en
casa me pasa. Mi madre me corrige de algo que
no he hecho bien y en lugar de arreglarlo y pedir
perdón. Me enfado y protesto y lo estropeo todo.
Con lo fácil que sería decirle “Tienes razón mamá,
ayúdame a que no vuelva a pasar”. Yo creo que si
reaccionara así, me haría santo en 4 días. Pero el
orgullo…
7. ROMANO. Hay personajes del Belén que
ni me caen bien ni me caen mal. “hacen bulto”. A
veces ni me acuerdo de ellos. Los soldados
romanos son uno de esos personajes. A mí me da
miedo que Jesús me vea con un hermano suyo de
los que “Hacen bulto”, ya sé que para Jesús todos
somos muy importantes, pero me refiero por mi
comportamiento. NI bueno, ni malo,… Uf, yo no
quiero ser de esos, yo quiero ser santo. Pero para
eso tengo que esforzarme mucho más.
8. EL POSADERO. Otro personaje que me da
pena. Antes me enfadaba cuando mi madre me
contaba la historia: “¡Qué tonto, mamá!” Pero mi
madre me decía siempre que del posadero
podíamos aprender a ser generosos. Ella siempre
me preguntaba: “Alex, si tú hubieras sido el
posadero y te hubieras encontrado la posada llena
a rebosar ¿qué habrías hecho?” Yo me quedaba
callado, era difícil de responder. Una vez, mi
hermano Santiago, que es un buenazo siempre
dijo: “¡Yo le habría dejado mi habitación!” Y a mi
madre siempre le gustó esa contestación. Yo
quiero aprender a ser generoso aunque a veces es
difícil porque hay que dejar lo mejor a los demás.
Pero, por otro lado… ¡No quiero parecerme al
posadero!
Bueno, se podría seguir copiando de los
personajes de Navidad, pero creo que lo dejaré
para el año que viene, si este año copio de todos
los que ha escrito… ¡Ya me puedo dar por
satisfecho!

22 de Diciembre.
EL TEATRO DE MI COLEGIO
Este año en Navidad, representaremos el
Nacimiento de Jesús, y a mi me toca salir del
ángel que anunció a los pastores la noticia. A mi
me encanta salir en los teatros, pero creo que
estas representaciones de Navidad son diferentes
a todos los teatros que hacemos en la escuela. No
sé, lo veo mucho más serio.
No pondremos en escena una obra que
imaginó un día un autor, es representar unas
páginas del Evangelio, y el Evangelio es la Palabra
de Dios. Por eso me gusta imaginar que soy un
misionero y que, mientras estoy saliendo en
escena, le estoy diciendo a la gente que Jesús
siempre nace entre nosotros, siempre está metido
en el escenario del mundo y que es encargo
nuestro prepararle sitio.
En el teatro trabajan muchos (hacen
decorados, preparan trajes, equipan el escenario,
se encargan de las luces o la carpintería), pero
sólo se ve a unos pocos, los actores. La Navidad
nos recuerda que muchas veces hay que hacer las
cosas silenciosamente, sin que apenas nos vean,
como Jesús al nacer en Belén.
En el teatro, los actores deben copiar el modo
de ser de las personas que representan. Y todos
ellos nos recuerdan que Jesús en el pesebre, es el
centro de todo y hay que ponerse al ladito. Jesús
ha de ser el centro de nuestro corazón y que nada
ni nadie, ocupe el puesto principal.
En el teatro de Navidad Jesús no dice nada
porque es un bebé. Pero, por ser Dios, habla por
dentro a cada uno y pone el mundo de fiesta. ¿No
os ha hablado nunca por dentro Jesús? Se nota
porque, después de estar con Él y escucharle en
serio, uno nota que va más contento y le nacen
deseos de ser mejor.
Por todo esto, cuando salgo en las
representaciones de Navidad me veo un poco
misionero, les recuerdo tantas cosas haciendo mi
papel…

23 de Diciembre.
UNA NAVIDAD SIN POLVORONES
A veces, cuando estoy solo me pongo a
pensar y pensar, y tengo unas ideas… Te voy a
contar lo que pensaba el otro día:
“Alex, me decía yo a mí mismo, imagínate
que llega Navidad y nadie te regala nada: ni un
libro, ni un juguete, ni zapatillas…
Nada
Imagínate que llega la Nochebuena y la cena
es una cena corriente, como la de todos los días:
Ni turrón, ni pavo, ni polvorones…
Nada
Imagínate que los grandes almacenes no
colocan sus miles de luces; que la gente no se
disfraza de Papá Noel, que no hay pinos
adornados, que en la tele no hay programas
especiales.
¿Sabéis lo que pensé? “Vaya rollo de Navidad,
a mí así no me gusta” ¿Vosotros qué habríais
pensado?
Pero luego se me ocurrió: “Pero, oye, sin
embargo, Jesús seguiría naciendo; Dios volvería a
renovar su amor al mundo mandándonos su Hijo;
seguiría llegando la esperanza a los pobres y a los
limpios de corazón…
Es más, probablemente esa sería una Navidad
mejor, una Navidad de verdad”
Por eso yo me preguntaba: ¿Qué celebramos
cuando decimos que estamos celebrando la
Navidad?
A mí me gusta el turrón, y los regalos, y los
adornos… pero yo sé que eso no es la Navidad, y
creo que Jesús a veces prefiere pasar las
Navidades con niños que no tienen regalos, ni
luces, ni turrón. Porque son los que se acuerdan
de Él. Los que celebran de verdad la Navidad.

Y me dije: “Alex, ¿qué puedes hacer para


vivir de verdad estas fiestas de Navidad?
¿Qué te pediría Jesús?

24 de Diciembre.
HOY HE SOÑADO…
¡Hoy me he levantado muy emocionado! He
tenido un sueño precioso, pero me he despertado
en el mejor momento. ¿Nunca os ha pasado eso a
vosotros?
Soñé que estaba en un campo muy grande;
había un río, y un puente…
De pronto, me pasó al lado una señora que
llevaba leche… Y un pastor con una oveja,
después un niño con un canasto de huevos…
Todos iban muy aprisa pero muy contentos. Una
de las señoras que pasó por mi lado, me miró y
me dijo:
- Y tú, ¿No vienes a ofrecerle algo al Niño?
Entonces comprendí: ¡Yo estaba dentro del
nacimiento!
Efectivamente, allá al fondo estaba el Portal, y
había una gran cola para adorar al Niño Jesús.
Yo también me puse en la cola, que iba
bastante deprisa…
Ya estaba de los primeros… Ya me tocaba a
mí. Me acerqué al Niño y le dije…
¡Y EN ESE MOMENTO ME DESPERTÓ MI
MADRE!
- ¡Mamá, estaba en el portal de Belén! ¿Por
qué me has despertado? Justo me tocaba a mí
ofrecerle al Niño y no he podido hacerlo.
¿Y sabéis lo que me dijo mi madre?
- ¿Cómo que no puedes hacerlo? Ahora mismo
puedes continuar el sueño. Mientras te vistes
piensa qué le habrías dicho y qué le habrías
ofrecido. Luego me lo cuentas. Pero ten en cuenta
una cosa: A Jesús le gustan más los regalos que no
se ven ni se tocan.
Es que mi madre es muy lista y aprovecha
cualquier ocasión para que hacerme mejorar. Pero
le hice caso y lo pensé.
Ahora te toca a ti:

¿Qué le hubieras pedito tú?


¿Qué le ofrecerás esta Navidad a Jesús?
25 de Diciembre.
¡Hola! ¡Feliz Navidad! Me encuentro en casa y
de vacaciones. Las navidades son las fiestas que
más me gustan. Todo respira alegría. Además es
cuando se reúne toda la familia.
Nos hacemos regalos, comemos juntos, nos
contamos cosas… Vienen mis tíos de Valencia y
los abuelos están contentísimos de estar con
todos sus hijos. ¿En vuestra casa también pasa lo
mismo? ¡Hasta mi hermano Jaime se porta mejor!
Pero este año me he dado cuenta de una
cosa. He descubierto lo importante que es tener
una familia:
Mamá, que desde antes de que yo naciera ya
cuidaba de mí, aunque yo ni me diese cuenta… Y
cuando me pongo enfermo… ¡Yo creo que le duele
a ella más que a mí! Es más buena…
Papá, que aunque es diferente a mamá. Sólo
quiere mi bien y no dejará que nadie me haga
daño…
Y mis hermanos, muchas veces nos peleamos
pero en el fondo no podría vivir sin ellos.
Sobretodo con Sonia, me ayuda mucho aunque a
veces se hace demasiado la mayor…
¡Y mis tíos, mis abuelos…! ¡Cuánto cariño
desinteresado!
El otro día estaba pensando todo esto y de
repente me vino una pregunta a la cabeza:

¿Qué reciben ellos de mí a cambio de


todo lo que me dan?
Ellos me alimentan, me visten, me dan una
casa para vivir, me cuidan si estoy enfermo,
cuidan y pagan mi educación, me rodean del
cariño que necesito para crecer.
Entonces he pensado que tengo que cambiar
y que las Navidades son un buen momento para
demostrar a mi familia que sabemos apreciar todo
lo que hacen por mí.
Y no con grandes palabras, ¿EH? Sino con
cosas pequeñas y concretas.
Por ejemplo: ¿quién va a ayudar a retirar la
mesa cuando acabemos de comer todos juntos?
¡¡¡¡¡YO!!!!!! Y más cosas que ya tengo apuntada
en mi lista.
Y tú, ¿Te apuntas? Haz una lista muy larga de
detalles de agradecimiento y cúmplelos estas
fiestas.

26 de Diciembre.
EN DICIEMBRE HACE CALOR
Me encanta ir con bufanda por la calle los días
de frío. Guantes no llevo nunca, pero bufanda sí,
una bufanda escocesa. Da un calorcito muy
bueno, como si no dejase escapar el que uno lleva
dentro.
Diciembre es también ese mes con calor
dentro. En los primeros días celebramos la fiesta
de la Inmaculada Concepción y la Virgen siempre
da calor a la Iglesia, calor desde dentro, como el
calor que da en una casa la madre. SI llego a casa
de la calle y mamá no está, la encuentro fría
aunque la calefacción esté al máximo. Por eso me
gusta que mi madre también se encuentre bien en
casa. ¿Quién le dará calor a ella? Me he propuesto
muy en serio no darle ningún disgusto. Aunque no
siempre me resulta fácil. ¡Tengo muy mal genio!
Menos mal que ella es comprensiva y en cuanto le
pido perdón me perdona de corazón y como si no
hubiera pasado nada. Mamá me quiere mucho.
Es mi madre quien calienta nuestro piso, y es
la Virgen quien da calor a la Iglesia entera; calor
de familia. Sin María, la Iglesia universal estaría
congelada. ¿No entiendes por qué lo digo? Yo creo
que los cristianos estamos tan a gusto en la Iglesia
porque sabemos que tenemos a María que nos
cuida y nos ayuda mucho. Seguro que por eso las
capillas y parroquias que conozco tienen una
imagen de la Virgen.
La Virgen en Diciembre también tuvo que
sentirse llena de luz y de calor por dentro. Jesús
crecía y crecía desde nueve meses atrás dentro de
Ella. Y Ella hablaba y hablaba a todas horas con su
Hijo. Era María como una casa hermosa para
guardar el niño más valioso del mundo. ¿Sabes lo
que creo que se contarían? Jesús le contaría
porqué venía al mundo. Le diría por qué nos ama
tanto, también le contaría que iba a sufrir mucho,
que sería muy difícil de entender todo pero que al
final él vencería al mal. Le diría que sería nuestra
madre. ¡Eso si que le gustó a la Virgen! Ser madre
de Dios y madre nuestra. Lo entendió tan bien que
luego, cuando los apóstoles se quedaron solos
después de la muerte de Jesús, enseguida los
llamó y los animó a que rezaran mucho porque
Jesús tenía que resucitar. Les explicó todo lo que
había pasado y les dijo que su Hijo les perdonaba
de todo y que ella les ayudaría mucho. También la
Virgen le contaría muchas cosas a Jesús durante
esos nueve meses. Yo creo que sobretodo le
agradecería que la hubiera elegido a ella para ser
su madre, pero es que María es muy especial, lo
que más me gusta a mí de ella es su humildad y
su pureza, todo lo que hacía bien, sabía que era
gracias a la ayuda de Dios y por eso nunca se
enorgulleció. ¡Yo no me parezco en eso! Cuando
saco buena nota… enseguida quiero que me
feliciten o si me sale algo mal, procuro que no se
entere nadie para no quedar mal. Claro, por eso
Dios la eligió a ella. Pero tenemos mucha suerte.
María es nuestra Madre y nos quiere ayudar a ser
como Ella. Durante esos nueve meses, ¡qué feliz
sería María, con el Niño Jesús dentro! Hasta que…
… La noche del 24 de diciembre fue la tierra
la que llenó de luz y de calor; calor de dentro…
Nació Jesús en Belén. Un niño pequeño en un
pequeño portal. Y ese niño era Dios. ¡Eso sí que es
un misterio! Es que las cosas de Dios no son como
las de los hombres. Nosotros habríamos elegido a
una reina y habría nacido en un palacio. Pero a
Dios eso no le gusta. Dios va al corazón, le gusta
la bondad y la humildad. Por eso sólo le
reconocieron los humildes. La primera, la Virgen y
luego, S. José, los pastores y los Reyes Magos, que
aunque eran muy ricos, eran también muy
sencillos. Así que Dios nació pobre, se hizo un niño
para decirnos que podíamos hacernos muy amigos
de Él. Eso es la Navidad. Un cristiano por eso
nunca siente frío en el alma. Posee una especie de
bufanda que le preparó María que impide que el
alma se resfríe y que el corazón se ponga triste.
Yo que soy cristiano sé que siempre puedo
estar alegre porque Jesús se encarga de eso.
¿Cómo voy a estar triste si Dios nació en Belén
pensando en mí, si es mi amigo, si quiere ser mi
hermano y si María es mi Madre?
Por eso en diciembre, aunque haga frío fuera
yo paso calor por fuera y por dentro. Por fuera
tengo mi bufanda escocesa que me calienta y por
dentro… Por dentro tengo a María y a Jesús que
me acompañan siempre y me ayudan. Este
Diciembre quiero hacer como la Virgen. Hablar y
hablar con Jesús en el corazón, contarle mis cosas,
escucharle y que me ayude a parecerme a él.