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EL CONSTRUCTIVISMO

El constructivismo como teoría pedagógica es una de las que está ganando la batalla por la
hegemonía en educación, por lo que se vuelve indispensable conocer e identificar los
aportes clave que nos ofrece a los contextos actuales de educación para mejorar las
prácticas pedagógicas actuales y potenciar los aprendizajes de nuestros estudiantes.
Los máximos representantes de esta corriente pedagógica son, por supuesto, Piaget y
Vigotsky, quienes, a pesar de haber escrito hace no pocas décadas, siguen plenamente
vigentes por el aporte de sus postulados para explicarnos los procesos de aprendizaje y la
manera en que ocurre este proceso. El constructivismo tiene como base la idea del
aprendizaje como una construcción, es decir, un proceso que tiene etapas y que requiere
de un sujeto activo que lo construya, de ahí que conceptos como estructuras mentales y
aprendizaje significativo tienen una gran importancia para esta teoría, puesto que se
entiende como aprendizaje significativo el que realiza el alumno cuando es capaz de
construir el conocimiento e incorporarlo a sus estructuras mentales, para lo cual el docente
es un facilitador y guía del proceso.
Dentro de estas dos posturas, la mayor diferencia que es posible establecer entre ambos se
refiere a los factores involucrados en el proceso de aprendizaje. En efecto, para Piaget el
centro es el mismo sujeto que aprende y los procesos mentales que intervienen para que
ocurra el aprendizaje significativo, es decir, el conocimiento o habilidad que se desea
incorporar logre integrarse a las estructuras mentales de la persona, proceso fundamental
en el cual el cerebro se desarrolla y genera nuevas conexiones cognitivas. Por otra parte,
Vigotsky mira el fenómeno desde un punto de vista externo a la mente del sujeto y centra
su atención en el contexto sociocultural del estudiante y la importancia que juegan la
cultura y la sociedad en este proceso. En este sentido, el autor señala que todo proceso de
aprendizaje ocurre en una sociedad, en un contexto histórico y una cultura determinada, y
que está, además, mediado por el lenguaje, el cual es el fundamento para la construcción
del conocimiento, el que necesita de la comunicación humana para poder operar.
En nuestro contexto, el de una sociedad posmoderna, con problemas de inequidad y
grandes diferencias socioculturales entre la clase alta y la trabajadora, con una educación
de gran cobertura pero que no ha logrado alcanzar un desarrollo importante en cuanto a
calidad, se vuelve muy necesario repensar las prácticas pedagógicas actuales y observar en
qué se está fallando y cómo podemos mejorarlas y, en este ensayo, se tomarán los
postulados de Vigotsky como base para dar algunas ideas que pueden ser útiles para las
prácticas pedagógicas futuras, las que esperamos contribuyan a un aprendizaje significativo
de los estudiantes que verdaderamente impacte a largo plazo en nuestra sociedad.
De ahí que, no rechazando lo postulado por Piaget, sino que, más bien una vez incorporada
la base de su visión de aprendizaje significativo, queremos concentrarnos en las ideas que
entrega el segundo autor, el cual incorpora un elemento que consideramos que se ha
dejado de lado o al que no se le ha dado la importancia que requiere: el lenguaje y,
específicamente, el lenguaje como vehículo y mediador de la comunicación humana, la cual,
creemos ha sido abandonada en su papel fundamental para la construcción del aprendizaje
en una sala de clases.
Es importante en este punto incorporar otro elemento del autor, el cual hace una diferencia
entre los conceptos cotidianos y los conceptos científicos:
Los conceptos "científicos" son aquellos aprendidos en el contexto escolar como producto
del proceso intencionado de enseñanza-aprendizaje, en tanto los cotidianos son los que el
niño aprende en cualquier otro contexto, de manera incidental. (Rosas-Sebastián, 2001, p
48)
Como podemos ver, el educando tiene una red de conceptos cotidianos que ha aprendido
durante su experiencia vital y que corresponden a lo que su contexto sociocultural le haya
transmitido durante su relación con los otros que lo rodean. Cuando llega a la escuela, entra
a un mundo lleno de otro tipo de conceptos, que Vigotsky llama científicos, los que no
tienen relación (generalmente) con el mundo del estudiante y los que le resulta muy difícil
relacionar con lo que ya sabe, como para generar un aprendizaje significativo con ellos. Este
choque entre dos mundos es el que debe mediar el profesor y para ello es que se ha
generado lo que conocemos como didáctica.
Sin desmerecer el papel de todas las propuestas didácticas que han surgido en los últimos
años, consideramos que, según lo que plantea el autor, es la comunicación, especialmente
la oral, la que puede generar este puente entre el mundo cotidiano del estudiante y el
especializado del docente. Este recurso fue la base de la educación durante milenios, en la
que los maestros se batían con solo esta herramienta para enseñar a sus discípulos y
lograban, no obstante, perdurables y buenos resultados, como lo atestiguan los filósofos
griegos.
El aprendizaje de los conceptos científicos se produce en el plano interpsicológico, en el
ejercicio lingüístico, guiado por el profesor de usar palabras para caracterizar otras
palabras, producto del cual el niño va tomando conciencia de los conceptos mismos, de sus
significados en tanto tales. (Rosas-Sebastián, 2001, p 48)
El profesor operaba como un mediador en el proceso de aprendizaje del estudiante, ya que,
a través de sus muy pensadas preguntas, debía orientar la razón de su alumno hacia la
verdad del asunto estudiado, en un proceso personal de reconstrucción del conocimiento,
que implicaba una apropiación de este, ya que fue él mismo quien lo logró elaborar, y no,
como suele ocurrir, exigir en éste la recepción de un saber ajeno, que otro descubrió. Ese
saber se iba construyendo a partir de la gradual evolución de los conceptos cotidianos a los
científicos.
Haciendo memoria de la inolvidable escuela socrática griega es que reafirmamos que el
elemento crucial, el más grande aporte según mi modo de ver de Vigotsky es aquella
atención que dirige hacia el lenguaje, en el significado de las palabras, que a su juicio
“concentra toda la riqueza y complejidad del fenómeno” (Rosas-Sebastián, 2001, p51)
Estableciendo un plano fluido que va del pensamiento a la palabra y de la palabra al
pensamiento.
Para Vigotski el plano semántico es sólo el primero de los planos internos del lenguaje. En
sentido propio se puede hablar de un habla interna como un "lenguaje para uno mismo [en
tanto] el lenguaje externo es lenguaje para los demás" Lo novedoso de su propuesta radica
en considerar que la línea de desarrollo entre estas dos formas de lenguaje es desde el habla
social hacia el habla interna. (Rosas-Sebastián, 2001, p 52)
Una vez más es posible trazar una conexión entre este elemento dialógico de Vigotsky y
aspectos de la mayéutica socrática ya que esta última tenía como fin el extraer del discípulo
la verdad hacia afuera mediante el diálogo, a través de la conversación con el profesor
[maestro], aquella habla social poco a poco comenzaba a esculpir y enriquecer aquella habla
interna, logrando finalmente el discípulo lograr formular las proposiciones correctas luego
de haberse apropiado de nuevo lenguaje y por ende reflejando nuevo conocimiento y
mayor desarrollo.
El gran cuestionamiento que debemos hacer a nuestro propio futuro quehacer docente es
¿qué tanto realmente hacemos uso del lenguaje en nuestras aulas? Independiente del área
que sea. ¿Las matemáticas pueden ser enseñadas de una manera más eficaz y significativa
logrando una comunicación que impacte realmente a nuestros estudiantes a través de un
rico léxico que engrose su mundo matemático o físico? ¿Estamos los profesores de ciencias
buscando una formación holística en nuestras clases o simplemente, a pesar de una
didáctica superficialmente atractiva y dinámica, el objetivo de estas sigue teniendo una
esencia clásicamente conductista?
Según mi parecer puedo imaginar a un Vigotsky que concebía un aprendizaje relacional,
duradero, afectivo, donde el docente fuese capaz de ser más que un mero reproductor de
conocimiento sino una persona multifacética que a través de su riqueza socioafectiva e
inteligencia emocional lograse una comunicación rica a la cual pudiese echar mano y fuera
una herramienta poderosísima en la construcción de puentes de desarrollo en el proceso
de enseñanza-aprendizaje de sus estudiantes.
Referencias
Rosas R; Sebastián C (2001) Piaget, Vigotsky y Maturana: Constructivismo a Tres Voces