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NEUROCIENCIA ›

“Estudiar la magia es fundamental para hacer frente a la


manipulación política”
La neurocientífica Susana Martínez-Conde usa el ilusionismo para fomentar el
pensamiento crítico en la era de los 'hechos alternativos' de Trump
JAVIER SALAS

26 OCT 2018 - 12:18 CEST

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El público disfruta de uno de los espectáculos del festival de neuromagia MágicaMente.

"En la magia existe un desafío cognitivo, pero es más una experiencia emocional que un
pasatiempo para poner a prueba nuestras capacidades", explica Susana Martínez-Conde. Ella
conoce muy bien la magia, pero no por hacer juegos de manos o echar polvos mágicos. Es la
directora del laboratorio de Neurociencia Integrada de la Universidad del Estado de Nueva
York y se ha especializado en analizar cómo las ilusiones juegan con nuestra percepción de la
realidad. Y en eso consiste la magia. Pero también la política, sobre todo la actual: "Llama la
atención esa caradura de Trump hablando de hechos alternativos, pero como neurocientífica
que trabaja con ilusiones no sorprende tanto: nuestro cerebro es muy susceptible de
manipulación", explica Martínez-Conde.

"Explicar los mecanismos de las ilusiones es una herramienta


fundamental para afianzar el pensamiento crítico entre los más
jóvenes", explica la científica

La científica atiende a Materia desde Nueva York antes de volar a Tenerife, donde tiene
previsto participar como cabeza de cartel en un festival, MágicaMente, que pretende la
ciencia del cerebro aprovechando la emoción de la magia. Allí, a lo largo de toda esta semana,
comparten escenario ilusionistas de primer nivel con importantes neurocientíficos, como
Martínez-Conde, con la intención de ayudar al público a comprender los trucos de la mente
por medio de los trucos de la magia. "Hace ya diez años que mi marido y colaborador Stephen
Macknik y yo comenzamos a trabajar con esta idea de la neuromagia", explica la especialista,
"porque aunque podrían parecer disciplinas muy lejanas, tienen muchos puntos en común".

"La magia nos ayuda a entender los procesos cerebrales", asegura Martínez-Conde. Y
enumera: los mecanismos perceptivos, la gestión de la atención, la inferencia causal de la
causa y el efecto, la ilusión de memoria, la toma de decisiones, la experiencia ficticia del libre
albedrío... Todos esos procesos mentales son la caja de herramientas con la que trabajan los
magos, lo sepan o no, y son fundamentales en el estudio del cerebro. Distraer con una mano,
mientras colocas la carta con la otra ante nuestros ojos. Maestros del engaño cognitivo.
"Pero sería reduccionista decir que los magos tratan de engañarnos: no es el objetivo, es solo
un instrumento para crear la experiencia de la magia", aclara la neurocientífica, que acaba de
publicar Los engaños de la mente.

EL 'SHOW' DEL CEREBRO


Susana Martínez-Conde

Un espectáculo científico. Ciencia mágica. A lo largo de esta semana, la isla de Tenerife está
disfrutando de un evento tan sorprendente como sugerente: estudiosos del cerebro y profesionales
del ilusionismo, mano a mano sobre el escenario. La magia como pretexto para explicar sesgos
cognitivos. La ciencia como excusa para emocionarse con los trucos. El festival MágicaMente, una
iniciativa del Museo de la Ciencia y el Cosmos de Tenerife, acoge durante estos días espectáculos,
talleres, charlas, actividades para escolares y una exposición sobre el cerebro y la magia. Se trata de
la segunda edición de este festival internacional que este año contó con un show especial en el Teatro
Leal de San Cristóbal de La Laguna, con el espectáculo de ilusionismo ¡El ojo boquiabierto! de Luis
Piedrahita (Premio Performing Fellowship 2017 por la Academia Mágica de Hollywood).

El II Festival Internacional de NeuroCiencia - MágicaMente, que organiza el organismo Autónomo de


Museos del Cabildo de Tenerife, cuenta también con la presencia del campeón del mundo de
Manipulación, Héctor Mancha, y el premiado en el mundial FISM 2018, Pére Rafart, entre otros
ilusionistas reconocidos. Entre los neurocientíficos, destacan figuras como Susana Martínez-Conde
(Universidad del Estado de Nueva York), Luis Martínez Otero (Instituto de Neurociencias de Alicante),
Manuel Carreiras (Basque Center on Cognition, Brain and Language) o Carlos Álvarez González
(Universidad de La Laguna), que ayudarán a explicar los avances en la comprensión del
funcionamiento del cerebro humano.

Tan sofisticados son los mecanismos cerebrales implicados en la magia que son una buena
medida de la inteligencia humana. "A un perro no le puedes hacer un truco de magia. Le
puedes engañar, haciéndole creer que lanzas el palo, pero no creo que experimente esa
sensación como mágica, que está basada en el asombro", explica Martínez-Conde, que sí ha
observado esa emoción, que surge de la capacidad de asombro, en los grandes simios.
Y aunque insiste en que la magia es esencialmente una emoción, explica porqué el
componente cognitivo es esencial: "El asombro nace de esa discrepancia entre lo que ves y
tus expectativas. Y si no tienes esas expectativas, nos faltan los cimientos para crear la
magia", analiza Martínez-Conde, que organiza cada año un concurso global para elegir las
mejores ilusiones ópticas (en Verne están los recientes ganadores). "Explicar los mecanismos
de las ilusiones es una herramienta fundamental para afianzar el pensamiento crítico entre
los más jóvenes", advierte.

La chistera de Trump
De ahí que el paralelismo entre los trucos de los ilusionistas y los de los políticos le resulte tan
evidente a la neurocientífica, que ha reflexionado desde su disciplina sobre la llegada de
Donald Trump al poder y el uso de los "hechos alternativos". Para Martínez-Conde hay tres
reglas básicas que nos pueden ayudar a combatirlos gracias a la ciencia de la ilusión. La
primera es que a veces no podemos determinar cuál es la verdad, pero sí podemos establecer
qué es falso. "Para nuestro cerebro no hay términos absolutos, no hay blanco ni negro,
siempre depende del contexto", explica Martínez-Conde. Pero cuando Trump sacó de su
chistera el conejo de que la multitud de su ceremonia de investidura era la mayor que las
anteriores, una simple fotografía aérea comparada servía para mostrar que estaba mintiendo
descaradamente.

Ese descaro es la segunda clave que detalla la científica: ofrecer tu opinión con un alto grado
de confianza no convierte esa opinión en un hecho objetivo. En este caso usa como ejemplo la
famosa ilusión del vestido: tanto los que lo veían dorado como los que lo veían azul lo
afirmaban con la misma confianza absoluta en su percepción. Pero sabemos que era solo
eso, una cuestión de percepción. "Puedes tomar las dos interpretaciones que compiten sobre
el vestido como dos conjuntos igualmente válidos de hechos alternativos. Excepto por esto: si
iluminas el vestido con una luz blanca simple, entonces se vería azul y negro para todos",
escribió Martínez-Conde.

De ahí pasamos a la tercera regla: la percepción depende de la perspectiva, pero la


subjetividad no es una medida de la realidad. Ver el mundo de una determinada forma, por
culpa de la luz o de un prejuicio, no convierte esa visión en un hecho. "El estudio de los
mecanismos causales de la magia es fundamental para hacer frente a la manipulación
política. Debemos aprender a entrenarnos para resistir estas influencias: despertar la
consciencia de que somos manipulables es un punto crítico para evitar que nos manipulen",
advierte.
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